Buen día su señoría, comparecen ante esta audiencia el licenciado Santiago Jassiel
Vázquez López, con numero de cedula 1857211, y el licenciado Antonio Rodríguez
Valencia con número de cedula 1231645, en carácter de representantes del Ministerio
Público en este caso. Como autoridad encargada de la investigación y la procuración de
justicia, comparezco ante este tribunal con el propósito de esclarecer los hechos
relacionados con la muerte de Astrid N. y de asegurar que se cumpla con el marco legal en
la tipificación de los delitos que aquí se investigan. Mi función es presentar, de manera clara
y objetiva, las pruebas que acreditan el feminicidio de la víctima, conforme lo establece el
artículo 388, fracción novena, del Código Penal de Puebla, garantizando que los
responsables enfrenten las consecuencias legales que correspondan por sus acciones.
ALEGATO INICIAL.
Astrid era una joven de 24 años, trabajadora, con una vida prometedora y recién graduada
en turismo. La última vez que fue vista, salió de su hogar para una actividad cotidiana, como
cualquier joven de su edad. Sin embargo, su destino se truncó de manera brutal, y su cuerpo
fue hallado en las inmediaciones del Camino Minero, con una herida punzocortante en la
parte baja del cuello, resultado de un acto violento que concluyó con su vida. Las pruebas
periciales (que en su momento se ofertaran) señalan que la herida en el tórax indica una
intención dolosa de causar su muerte.
El lugar del hallazgo, una zona concurrida y cercana a oficinas del Poder Judicial y un centro
comercial, apunta a una posible intención de exposición pública del cuerpo, elemento clave
que, de acuerdo con el artículo 388, fracción novena, acredita el feminicidio al estar
vinculado a la exposición del cuerpo en un lugar público.
Dentro de las pruebas periciales que presentaremos se incluye el dictamen de medicina
forense que determina la causa exacta de la muerte: una herida punzocortante que penetró
profundamente en la región del tórax. Este peritaje evidencia la forma en que se ejecutó la
agresión, revelando la intención directa de causar un daño letal. Además, el análisis pericial
del entorno indica la posibilidad de un traslado post-mortem del cuerpo, lo que fortalece la
hipótesis de que el lugar del hallazgo no corresponde al sitio de los hechos, corroborando
que se pretendió exhibir a la víctima. Estas pruebas no solo confirman el uso de violencia
extrema, sino que refuerzan el contexto de género que distingue este caso como
feminicidio.
Presentaremos pruebas testimoniales, periciales y documentales que confirman que Astrid
fue privada de su vida en un contexto que revela violencia de género y que encuadra los
hechos en el tipo penal mencionado. Esto no fue un acto aislado ni fortuito; constituye un
atentado que busca ser visibilizado y que, como tal, debe ser sancionado con todo el peso
de la ley.
Con base en estos elementos, solicitaremos que se valore la totalidad de las pruebas para
que se imponga justicia en este caso de feminicidio. Demostraremos que los hechos no
solo acabaron con la vida de Astrid, sino que reflejan un patrón de violencia que nuestra
sociedad no puede ni debe tolerar.
Es cuanto su señoría.