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La virtud
La virtud superior no es virtuosa./ Por eso posee la eficacia de la virtud./ La virtud
inferior no puede liberarse/ de su conciencia de ser virtuosa./ Por eso no es virtud./
La virtud superior actúa sin actuar y no persigue ningún fin”
Lao tse
Durante la tenida anterior mientras teníamos instrucción, una de las preguntas llamó
la atención
P ¿Qué es un francmasón?
R Un hombre libre, amigo por igual del pobre y del rico, si son virtuosos.
Pues se mencionó que realmente hay poca gente virtuosa y sería muy ser un tanto
selectivo. Entonces decidí que viéramos que era o en qué consistía la virtud pues es
mencionada en masonería como en otras corrientes. La idea misma de virtud puede
cambiar en el tiempo y de acuerdo a cada cultura, conforme al modo en que cambia
también el concepto de lo moral, o sea, de lo bueno, lo justo y lo bello. Por ejemplo,
en la Antigüedad Clásica se le daba mucha importancia a la virtud (areté),
considerada como la plenitud y perfección de la naturaleza, especialmente la
humana.
De acuerdo a la RAE la virtud es:
Del lat. virtus, -ūtis.
1. f. Actividad o fuerza de las cosas para producir o causar sus efectos.
2. f. Eficacia de una cosa para conservar o restablecer la salud corporal.
3. f. Fuerza, vigor o valor.
4. f. Poder o potestad de obrar.
5. f. Integridad de ánimo y bondad de vida.
6. f. Disposición de la persona para obrar de acuerdo con determinados
proyectos ideales como el bien, la verdad, la justicia y la belleza.
7. f. Acción virtuosa o recto modo de proceder.
De acuerdo a la iglesia de cristo de los Santos últimos días
La virtud es un modelo de pensamiento y de conducta que se basa en
normas morales elevadas, que incluye la castidad y la pureza moral. La virtud
comienza en el corazón y en la mente; es la acumulación de miles de
decisiones y de hechos pequeños al igual que justos.
La etimología de la palabra virtud procede del latín, virtus significa poder o
potencialidad, y está relacionada con vis, que es fuerza o energía; pero también se
la puede relacionar con vir, que se traduce por "varón", en su referencia al adjetivo
varonil que indica integridad y plenitud. En la terminología griega la virtud era areté.
Concepto utilizado desde los tiempos más remotos de la historia de la educación
griega. Es usado por el más antiguo testimonio de la cultura aristocrática griega
(Homero, La Ilíada y la Odisea).
Haciendo un breve recorrido de la palabra virtud, se observa como ya Sócrates la
emplea, pero es Platón quien habla de tres tipos de virtudes en la persona:
prudencia, fortaleza y templanza para el buen funcionamiento del hombre y de la
polis.
En investigaciones de Gallego Jiménez y Vidal Ramentol mencionan que una
persona virtuosa es una persona que busca el bien y actúa con libertad. Esta es una
dimensión radical de la persona, y se ve como unidad sustancial, sólo cabe la
referencia a sus actos como único modo de su perfeccionamiento. Estos actos, a su
vez, sólo se pueden entender desde las potencias operativas humanas, que van
creciendo. El hecho de que sea considerada la persona como unidad, ayudará a
integrar la virtud en el modo de ser.
Es Aristóteles a quien se debe el concepto de virtud como "una actividad del alma
que pertenece al modo de ser, de comportarnos bien o mal respecto de las
pasiones" (Aristóteles, Ética a Nicómaco, p.165). La afirmación anterior supone que
hay algo innato en la persona, hay un inicio de virtud y que el comportamiento
humano puede ser bueno o malo según las pasiones. Aristóteles distinguió los
hábitos intelectuales de los que no los son y afirmó que las virtudes se adquieren a
través de la voluntad.
La ética de la virtud es una filosofía que desarrolló Aristóteles y otros grandes
filósofos griegos. Tiene que ver con la búsqueda de vivir una vida moral.
Esta perspectiva privilegia el carácter moral de las personas, y dicta que adquirimos
la virtud a través de la práctica. Al practicar la honestidad, valentía, justicia,
generosidad, etc., las personas desarrollan un carácter moral y honorable. Según
Aristóteles, al desarrollar ciertos hábitos virtuosos, las personas podrán tomar
decisiones correctas cuando enfrenten retos éticos.
Para ilustrar la diferencia entre tres filosofías claves de la moralidad, los estudiosos
de la ética Mark White y Robert Arp señalan la película The Dark Knight en que
Batman tiene la oportunidad de matar al Guasón. Los proponentes del utilitarismo,
sugieren White y Arp, estarían de acuerdo con la decisión de matar al Guasón. Al
quitar su vida, Batman podría salvar a muchas personas. Los proponentes de la
deontología, por otra parte, estarían opuestos a la idea de matarlo simplemente
porque estaría “mal.” Pero los proponentes de la ética de la virtud “recalcarían el
carácter moral de la persona que mataría al Guasón. ¿Será que Batman quiere ser
la clase de persona que toma la vida de sus enemigos?” No, y de hecho, no lo hace.
Entonces, la ética de la virtud nos ayuda a entender lo que significa ser un ser
humano virtuoso. También nos da una guía de vida sin darnos reglas específicas
para resolver los retos éticos.
Todo ello cambió durante el Medioevo, dado que el cristianismo impuso en
Occidente todo y parte de Oriente sus propias nociones de la moral y de lo bueno,
así como sus propias virtudes, que giraban en torno a la fe y la veneración del dios
monoteísta. Se conoce como virtudes teologales aquellas que la Iglesia Cristiana
implantó mediante su culto, al menos conforme a la teología católica. Estas virtudes
son tres:
Fe. La seguridad y confianza expresas en el culto y la doctrina de Jesucristo, sin
necesidad de pruebas o demostraciones de ningún tipo.
Esperanza. La entrega a la espera de la justicia divina y de la realización del reino
de Dios en la Tierra que conducirá a la vida eterna.
Caridad. La capacidad de amar al prójimo como se ama uno a sí mismo, mediante
la práctica del bien y la generosidad fraterna.
Además de esas tres virtudes básicas, existen las llamadas virtudes cardinales que
pertenecen a muchas otras religiones y no sólo el cristianismo. Estas virtudes sobre
las que descansa la moralidad humana son cuatro:
Templanza. La moderación en el goce de los placeres y la procura de un equilibrio
vital.
Prudencia. El respeto y la adecuación a la hora de lidiar o comunicarse con los
demás.
Fortaleza. La capacidad para sobreponerse al temor y a la temeridad, y soportar los
dolores mundanos.
Justicia. El empeño en velar por el bien común de toda la sociedad.
(Curiosamente vistas también en cierto tipo de masonería)
Hasta aquí, hemos logrado saber en términos generales, la definición de diccionario,
Filosófica, religiosas y profanas sobre lo que es la VIRTUD; ahora nos resta
establecer los preceptos Dogmáticos y Ritualísticos, estipulados por la Ortodoxia
Masónica, en relación con dicha cualidad
La virtud en la masonería es un aspecto por demás elemental. Se trata del ideal
masónico por excelencia, de tal suerte que un masón siempre intentará cultivar sus
virtudes, practicarlas y con algo de suerte mejorar como ser humano, esto se
acentúa más en el segundo grado y se apoya en las ya mencionadas virtudes
teologales y cardinales pues es a través de la virtud como se pueden combatir los
vicios esto claro de acuerdo al blog del Masón.
Ahora así a lo que quería llegar para el taoísmo el virtuoso o seguir la virtud es una
de las formas de lograr la inmortalidad.
Lao tse nos presenta otro modelo de virtud, un reto a la mente occidental
individualista, egocéntrica y autoconsciente. El filósofo chino parte de una acción
plena, es decir, el wei wu wei, actuar sin actuar, que significa una acción que se
consuma en su realización, no en el logro del objetivo o de la finalidad externa.
Las enseñanzas de Lao tse (s. VI a.C.) están contenidas en el Tao te Ching, unas
veces traducido como El clásico del Tao y su virtud, otras como El clásico del Tao y
su poder. Te (德, De) es virtud en su doble significado, como fuerza vital que une
todo, asimismo es rectitud al actuar. La virtud (de) del Tao nos muestra que un
pensamiento sobre el fundamento ontológico no tiene sentido si no está
acompañado de su expresión de acuerdo con ese principio. Dice Preciado sobre el
término:
El carácter “de” está formado por tres componentes gráficos que significan:
“caminar”, “mente” (“corazón”) y “rectitud”. Por tanto, desde los tiempos antiguos, se
usaba para representar “un caminar dirigido por una mente recta”, o lo que es lo
mismo, una “buena conducta”, “una conducta virtuosa”. De ahí que sea de uso
común traducirlo por “virtud” (...) Sin embargo, en el taoísmo, el carácter de va a
adoptar el significado que corresponde en primer lugar, según la etimología, al virtus
latino, “fuerza”, “eficacia”, “poder”. (2011: 56)
¿Cuáles son esas virtudes? A partir del texto clásico del taoísmo, el Tao Te Ching,
podríamos extraer las siguientes virtudes:
a) Tres virtudes principales, de las cuales surgen las otras virtudes, son: la
compasión, la moderación y la humildad. Así lo expresa Lao Zi: “Yo poseo tres
gemas preciosas/ que tengo ocultas como tres tesoros./ La primera se llama
“compasión”./ La segunda se llama ‘moderación’./ La tercera se llama ‘humildad’ ”.
(LXVII; Ferrero, 1988: 177). Estas tres virtudes taoístas se sustentan en la virtud del
Tao, es decir, las virtudes éticas son virtudes ontológicas, pues se sustentan en el
ser, en la fuente sin fondo. Por eso, la virtud como excelencia, no se basa en un
modelo previo de ser humano o de ciudadano, sino en una comprensión/intuición
del Ser (o No-Ser, pues las palabras no pueden aprehenderlo ).
En esa dirección, la virtud secreta es el actuar y nunca reclamar nada como suyo,
es decir, actuar desinteresadamente: “Actúa espontáneamente y no exige
retribución/ en su actuar./ Con amor alimenta a todos los seres,/ pero no se apropia
de ellos” (XXXIV; Ferrero, 1988: 109). El Tao fluye, da la vida, pero no posesiona
nada, por lo que las acciones humanas basadas en este principio, no tienen como
fuente ni el yo ni el deseo, sino una mente y un corazón abiertos a los cambios y a
la totalidad de la existencia.
En palabras de Wang, Bao y Guan, todo esto significa “la virtud más alta” a
diferencia de “la virtud más baja” que sería vivir con “regulaciones morales
artificiales, con acciones propositivas y teleológicas (...) llegando a ser el origen del
desorden social” (2020: 26). Retornar al Tao es la virtud suprema, alejarse de él es
el principio de los problemas sociales.
Esto nos lleva a otra virtud del sabio taoísta: él no cultiva una imagen propia,
cualquiera que sea, por lo que no busca reconocimiento de nadie. “El hombre sabio/
nunca se considera grande./ Por eso mismo lo es” (XXXIV; Ferrero, 1988: 109).
Reducir el yo es el consejo del maestro chino.
¿Son las virtudes ejercicios autoconscientes? Lao tse escribió al respecto: “La virtud
superior no es virtuosa./ Por eso posee la eficacia de la virtud./ La virtud inferior no
puede liberarse/ de su conciencia de ser virtuosa./ Por eso no es virtud./ La virtud
superior actúa sin actuar y no persigue ningún fin” (XXXVIII; Ferrero, 1988: 119).
Esto nos lleva a preguntarnos: ¿son las virtudes ejercicios autoconscientes? ¿Qué
quería significar Lao tse con esa expresión? Cuando uno realiza la acción, al ser
consciente de sí y sus intereses, entonces sabe lo que quiere, es un deseo y acción
deliberados, y el logro de tal actividad también será un acto consciente. “He actuado
bien”, “Soy virtuoso”, “Voy siendo buena persona”, “Voy siendo una persona justa”,
lo cual implica que otros no lo son, tragándose una diferencia moral entre unos y
otros. La Ética a Nicómaco no escapa a esta virtud autoconsciente, por eso dice
Aristóteles que el magnánimo debe ser honrado por los demás, pues es consciente
del valor que tiene.
Cuando uno persigue una finalidad externa a la acción, la acción misma se hace
solo un medio, y el sujeto se divide entre acción-medio y fin futuro. Al fragmentarse
la realidad, se hace indispensable el sujeto que piensa en el fin y busca los medios
para lograrlo. Esta misma fragmentación es producida por el sujeto y lo crea.
Mientras Lao tse parece hablarnos de una acción que se realiza al hacerla, por lo
que no hay sujeto que busque algo ni se apropia de lo conseguido. “Actúa
espontáneamente y no exige retribución en su actuar” (XXXIV; Ferrero, 1988: 109).
Solo sigue fluyendo como el agua, imagen apreciada por el taoísmo. Un taoísta
afirmaría que se ayuda a alguien no porque se tenga como meta ser mejor persona
o el reconocimiento de los demás, sino porque hay alguien que lo requiere.
Una primera reflexión final intercultural. Mientras que en Aristóteles hay una clara
distinción entre virtud natural y virtud ética, en el taoísmo de Lao tse y Chuang tse
no existe tal separación. Ellos están un paso atrás, donde la virtud es una, pues la
virtud humana sólo es expresión de la virtud del Tao. Quizá se pueda decir que las
virtudes éticas de Aristóteles están más cerca de la concepción confuciana de las
virtudes. Aun existiendo esta semejanza, habría que decir que Confucio y los
confucianos apelan a un orden superior, los Mandatos del Cielo que, después de
todo, es expresión del mismo Tao.
Las virtudes, asumiendo sus diferentes significados, tienen el presupuesto de la
confianza en el ser humano y en su capacidad intelectual y moral para discernir las
situaciones, no solo para saber qué hacer, sino para ir conformando nuestro ser, sea
al ser o a una idea ética de la humanidad. Y aun en el taoísmo, que aparentemente
se trata de no hacer nada, eso mismo va desarrollando formas de ser diferentes,
como abrir la mente y el corazón a una experiencia más amplia con el Tao. Se trata
de armonizar el ser de uno con el mismo Ser, el Tao.
¡Es cuanto!
A 16 de Noviembre del 2022 E:.V:.
M:.M:. Altair
Gallego Jiménez, G. & Vidal Raméntol, S. (2018). El valor o la virtud en la educación
/ The value or the virtue in the education. Vivat Academia, 0(145), 23.
https://doi.org/10.15178/va.2018.145.23-39
Polo Santillán, M. A. (2021). Tres concepciones asiáticas de la virtud y del término
medio. Veritas, 49(49), 9-30. https://doi.org/10.4067/s0718-92732021000200009