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METACOGNICION: CONCEPTO E IMPORTANCIA
Según Glaser (1994), la metacognición es una de las áreas de investigación que más ha
contribuido a la configuración de las nuevas concepciones del aprendizaje y de la
instrucción. A medida que se han ido imponiendo las concepciones constructivistas del
aprendizaje, se ha ido atribuyendo un papel creciente a la conciencia que tiene el sujeto y a
la regulación que ejerce sobre su propio aprendizaje.
Flavell (1976: 232), uno de los pioneros en la utilización de este término, afirma que la
metacognición, por un lado, se refiere "al conocimiento que uno tiene acerca de los propios
procesos y productos cognitivos o cualquier otro asunto relacionado con ellos, por ejemplo,
las propiedades de la información relevantes para el aprendizaje" y, por otro, "a la
supervisión activa y consecuente regulación y organización de estos procesos, en relación
con los objetos o datos cognitivos sobre los que actúan, normalmente en aras de alguna
meta u objetivo concreto". Así, por ejemplo, se practica la metacognición cuando se tiene
conciencia de la mayor dificultad para aprender un tema que otro; cuando se comprende
que se debe verificar un fenómeno antes de aceptarlo como un hecho; cuando se piensa que
es preciso examinar todas y cada una de las alternativas en una elección múltiple antes de
decidir cuál es la mejor, cuando se advierte que se debería tomar nota de algo porque puede
olvidarse.
Según Flavell, el concepto comprende al menos dos componentes separados. 1) Estar
consciente de las habilidades, estrategias y recursos necesarios para ejecutar una tarea de
manera efectiva- -saber qué hacer y, 2) La capacidad de usar mecanismos autorreguladores
para asegurar la meta con éxito de la tarea –saber cómo y cuándo hacer qué cosas.
Carretero (2001), por una parte, se refiere a la metacognición como el conocimiento que las
personas construyen respecto del propio funcionamiento cognitivo. Un ejemplo de este tipo
de conocimiento sería saber que la organización de la información en un esquema favorece
su recuperación posterior. Por otra, asimila la metacognición a operaciones cognitivas
relacionadas con los procesos de supervisión y de regulación que las personas ejercen sobre
su propia actividad cognitiva cuando se enfrentan a una tarea. Por ejemplo, para favorecer
el aprendizaje del contenido de un texto, un alumno selecciona como estrategia la
organización de su contenido en un esquema y evalúa el resultado obtenido.
La importancia de la metacognición para la educación radica en que todo niño es un aprendiz
que se halla constantemente ante nuevas tareas de aprendizaje. En estas condiciones, lograr
que los alumnos "aprendan a aprender", que lleguen a ser capaces de aprender de forma
autónoma y autorregulada se convierte en una necesidad. Uno de los objetivos de la escuela
debe ser, por tanto, ayudar a los alumnos a convertirse en aprendices autónomos. El logro de
este objetivo va acompañado de otra nueva necesidad, la de "enseñar a aprender".
En nuestras sociedades actuales no sólo los niños tienen que estar aprendiendo nuevas tareas
de forma permanente, sino también los adultos, a quienes constantemente se les presentan
situaciones problemáticas no previstas que deben resolver.
Pozo (1996) afirma que la adquisición de nuevas estrategias para aprender es una de las
nuevas exigencias formativas que nuestras sociedades están generando. Esta nueva demanda
está siendo reconocida y recogida en las Reformas Educativas que se están llevando a cabo en
diferentes países de Europa y Latinoamérica. Así, por ejemplo, el Documento Curricular Base
para la Enseñanza Obligatoria en España expresa que es necesario que el alumno tome
conciencia de los procesos que utiliza en la elaboración de conocimiento, facilitándole la
reflexión metacognitiva sobre las habilidades de conocimiento, los procesos cognitivos, el
control y la planificación de la propia actuación y la de otros, la toma de decisiones y la
comprobación de resultados (MEC 1989).
La metacognición se va desarrollando gradualmente con la edad y juega un papel
fundamental en muchos aspectos relacionados con los procesos de pensamiento superiores
pues, entre otras cosas, permite regular los propios procesos de aprendizaje.
Diversos estudios han comprobado que los alumnos con dificultades de aprendizaje, tanto a
nivel general como en el ámbito específico de las matemáticas, suelen sobrestimar sus
habilidades académicas y fallan a la hora de llevar a cabo habilidades metacognitivas como
la predicción y evaluación del propio rendimiento.
El proceso de reflexión activo que el estudiante tiene que efectuar para poder predecir su
ejecución en una tarea antes de realizarla (¿soy capaz de resolver este ejercicio
correctamente?), le permite distinguir entre las dificultades reales y las que no lo son.
Además, le ayuda a dirigir su atención hacia el objetivo.
Por su parte, el proceso de evaluación de su actuación (¿he resuelto correctamente el
ejercicio?) contribuye a que la persona sea consciente de sus errores, de los motivos que los
provocaron y de qué hacer para no volver a cometerlos (Miranda, Acosta, Tárraga,
Fernández, Rosel, 2005).
Variables metacognitivas
Flavell define el conocimiento metacognitivo a través de tres variables y de sus
interacciones: variable persona, variable tarea y variable estrategia.
• La variable de la persona se refiere al conocimiento que tenemos de nosotros
mismos como aprendices y pensadores, e incluye el conocimiento de nuestras
capacidades y limitaciones cognitivas, así como de otros estados y características
personales. Este tipo de conocimiento metacognitivo ha sido el menos indagado
tradicionalmente.
• La variable tarea tiene que ver con el conocimiento que tenemos de los objetivos de
la tarea y de todas aquellas características de la misma que influyen sobre su mayor
o menor facilidad. Hay dos aspectos que debemos considerar; primero, la cantidad y
el tipo de información que haya que aprender y recordar y, segundo, sea cual sea la
cantidad y el tipo de información almacenada, ciertas demandas o requisitos de
recuperación que son más severos y exigentes que otros. Por ejemplo, la tarea es
mucho más fácil si se requiere sólo reconocer que si se requiere recordar, es decir,
sin estar perceptivamente presente. Por consiguiente, la dificultad de la tarea está en
función de la unión de ambas cosas, lo que ha de almacenarse y la naturaleza de las
demandas de recuperación posteriores.
• La variable de las estrategias requiere una comprensión de los aspectos declarativos,
procedimentales y condicionales de las estrategias. Los niños tienen que aprender
cuál es el repertorio de estrategias o cursos de acción alternativos para llevar a cabo
una tarea, cómo se aplican y las condiciones bajo las cuales las diferentes estrategias
resultan más efectivas. Un ejemplo de conocimiento estratégico es el que aplica un
estudiante cuando resuelve una situación hipotética del tipo siguiente: cuántas cosas
se te ocurrirían hacer para asegurarte de no olvidar los patines a la mañana
siguiente. Los niños mayores podían pensar en mayor cantidad de cosas diferentes
que los más pequeños y por regla general parecían adoptar un enfoque más
estratégico y planificado para este problema de memoria tan próximo a la vida real.
Características
Según Burón (1996), la metacognición se destaca por cuatro características:
1. Llegar a conocer los objetivos que se quieren alcanzar con el esfuerzo mental.
2. Posibilidad de la elección de las estrategias para conseguir los objetivos planteados.
3. Autoobservación del propio proceso de elaboración de conocimientos, para
comprobar si las estrategias elegidas son las adecuadas.
4. Evaluación de los resultados para saber hasta qué punto se han logrado los
objetivos.