RESUMEN LIBRO BLANCO SEDA
El término “discapacidad” se trata de una categoría polisémica, es decir, con diferentes
sentidos o acepciones posibles.
Su terminología ha ido evolucionando. En las nuevas nomenclaturas se exponen otras
perspectivas, centradas en las actividades y la participación, y se incorporan en el análisis
de los factores ambientales. Actualmente, la Clasificación Internacional del Funcionamiento,
de la Discapacidad y la Salud (CIF) distingue los siguientes conceptos, con sus respectivos
significados:
Discapacidad: Indica los aspectos negativos de la interacción entre un individuo con una
condición de salud dada y los factores contextuales (ambientales y personales). Engloba
todos los componentes: deficiencias, limitaciones en la actividad y restricciones en la
participación. Expresa los aspectos negativos de la interacción entre un individuo con
problemas de salud y su entorno físico y social.
Deficiencia: Son problemas en las funciones fisiológicas o en las estructuras corporales de
una persona. Pueden consistir en una pérdida, defecto, anomalía o cualquier otra desviación
significativa respecto a la norma estadísticamente establecida.
Limitaciones de actividad: Son las dificultades que un individuo puede tener para realizar
actividades. Estas dificultades pueden aparecer como una alteración cualitativa o cuantitativa
en la manera en que la persona desempeña la actividad en comparación con otras que no
tienen un problema de salud similar.
Restricciones en la participación: Son problemas que una persona puede experimentar al
involucrarse en situaciones vitales, tales como relaciones interpersonales, empleo, etc., en
el contexto real en el que vive. La presencia de una restricción en la participación viene
determinada por la comparación entre la participación de la persona con discapacidad con
la de una persona sin discapacidad en una situación análoga o comparable.
Todas estas terminologías y explicación constituyen un importante avance, ya que se
orientan hacia un enfoque universal, y cuando se refieren a “discapacidad” no enfocan en las
deficiencias sino a las limitaciones en la actividad y restricciones en la participación.
No es la deficiencia, ni tampoco las barreras, sino su INTERACCIÓN. Esto queda expresado
en el Artículo 1 de la Convención sobre los derechos de las personas con
discapacidad:
“…Las personas con discapacidad incluyen a aquellas que tengan deficiencias físicas,
mentales, intelectuales o sensoriales a largo plazo que, al interactuar con diversas barreras,
puedan impedir su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones
con las demás.”
Incluso aquí no se define discapacidad, sino quiénes pueden ser consideradas personas con
discapacidad.
No es lo mismo hablar de “incapaz”, “minusválido”, “tullido”, “personas con necesidades
especiales”, “personas con capacidades diferentes” o “personas con discapacidad”. Los
modos de denominación han encarnado en muchos casos una ponderación negativa y, hasta
en algunos casos, deshumanizante. Por eso, existen legislaciones que regulan la forma en
que el Estado debe referirse a este colectivo → Ley 14519 (Revisión de las expresiones
lingüísticas que se refieren a las personas con discapacidad: 25/7/2013. Esta nomenclatura
evita los eufemismos, o sea, construcciones que desean evitar la referencia directa,
disimulando una condición (ej. “personas especiales” o “niños con capacidades diferentes”).
La convención, instrumento internacional, consagra la idea de “persona con discapacidad”,
anteponiendo y priorizando el sustantivo a la condición.
La clasificación en modelos
Ante la evolución en el campo de estudio, la enfermedad comenzó a analizarse como un
fenómeno social, que no podía ser cargado exclusivamente sobre el individuo.
La CIF actualiza su definición de discapacidad, poniendo el énfasis en las barreras sociales
y ambientales. También denuncia los prejuicios, entendidos como actitudes negativas. Una
de estas manifestaciones son las fallas en los diseños del entorno.
No todas las personas con discapacidad padecen una enfermedad; la discapacidad no es
enfermedad en sí misma. Por eso, a esa asimilación se le da el título genérico de “modelo
médico” o “rehabilitador”, el cual refiere a la discapacidad en términos de enfermedad y
define que aquellas pueden tener algo que aportar a la comunidad sólo si se rehabilitan y
logran asimilarse al resto de la sociedad (restando posibilidades de inclusión).
Se opone el llamado “modelo social”, que considera que la discapacidad es una restricción
de índole social, pero que no debe ser adjudicada al individuo. Su eje es evitar tratar a la
persona como portadora de una discapacidad y, asimismo, promover la aceptación de las
diferencias en las funcionalidades. Las PCD merecen respeto por su igualdad, en lugar de
lástima o conmiseración. Hay que asegurar que no haya barreras para que exista una plena
inclusión en la interacción social. Cambio de enfoque que no culpe ni segregue a la persona
con discapacidad.
El investigador español Ramón Puig de la Bellacasa, clasificó en tres modelos la
periodización desde una mirada social en materia de discapacidad:
• Modelo tradicional: este primer modelo encierra la etapa histórica donde en la
antigüedad en Esparta y Roma los niños nacidos con malformaciones eran
ejecutados, esto denotaba la muerte de los “débiles” no obstante con la llegada del
advenimiento del cristianismo se empieza a brindar caridad a los más débiles, lo que
convertía a las personas con discapacidad en sujetos de asistencia.
• Modelo de rehabilitación: En el siglo XIX, con los enfoques racionalistas, aparece el
modelo psico-médico-pedagógico; ya no depende la consideración estrictamente de
razones religiosas, sino que hay un deber laico y racional de atención y caridad. Se
desarrollan importantes dispositivos médicos, que implican avances con relación a la
calidad de vida de muchas personas con discapacidad. Pero aún este conjunto
mantiene su condición subordinada, por no poder participar activamente del proceso
productivo.
• Modelo de la autonomía personal: Este modelo nace luego de la década del 70,
llegó con la influencia de los veteranos de guerra de Vietnam, y se diferencia
notoriamente del anterior, porque no es la deficiencia y la falta de destreza el eje de
la discapacidad, sino la falta de adecuación de los entornos. Es decir, las barreras que
estuvimos mencionando anteriormente.
Por otro lado, el autor Demetrio Casado Pérez enuncia los siguientes 4 modelos:
•Integración comunitaria: En este existe una aceptación de las personas con discapacidad,
pero se da a partir de una actitud de resignación o fatalismo.
•Exclusión aniquiladora: sería el encierro y ocultamiento de la persona con discapacidad
por parte de su propio núcleo familiar.
•Atención especializada y tecnificada: predominio técnico en cuanto a servicios para
usuarios con discapacidad.
•Accesibilidad: una “normalización” de la persona con discapacidad, en términos de acceso
al desarrollo de una vida que se considera normal, a partir de la eliminación de barreras.
Art. 624. CPCCN - Las personas que pueden pedir la declaración de demencia se
presentarán ante el juez competente exponiendo los hechos y acompañando
certificados de DOS (2) médicos, relativos al estado mental del presunto incapaz y su
peligrosidad actual.
Este artículo podría encasillarse en el modelo de rehabilitación, ya que este refiere a la
discapacidad en términos de enfermedad que puede ser diagnosticada y por eso remite la
responsabilidad a dos certificados interdisciplinarios que expresan tácitamente la
discapacidad que se asume para el proceso. Sin embargo, no es una opción que sea
agradable ya que como indica Seda, esta definición entiende que las personas con
discapacidad pueden tener algo que aportar a la comunidad, sólo si se rehabilitan y logran
ellas asimilarse al resto de la sociedad. Esto nos aleja del modelo social, que saca del eje al
individuo como portador de una enfermedad y que se lo comprende desde las restricciones
que lo alcanzan socialmente.
CAPITULO 3: MARCO NORMATIVO SOBRE DISCAPACIDAD
Constitución Nacional
La protección a las personas con discapacidad tiene rango constitucional a partir de la
reforma de 1994:
Atribuciones del Congreso
Artículo 75 CN. Corresponde al Congreso:
23. Legislar y promover medidas de acción positiva que garanticen la igualdad real de
oportunidades y de trato, y el pleno goce y ejercicio de los derechos reconocidos por esta
Constitución y por los tratados internacionales vigentes sobre derechos humanos, en
particular respecto de los niños, las mujeres, los ancianos y las personas con
discapacidad.
Dictar un régimen de seguridad social especial e integral en protección del niño en situación
de desamparo, desde el embarazo hasta la finalización del período de enseñanza elemental,
y de la madre durante el embarazo y el tiempo de lactancia.
Las medidas de acción positiva aparecen como una necesidad para garantizar la igualdad
real de oportunidades y de trato, precisamente porque se reconoce una realidad hostil para
estos grupos. Son políticas específicamente dirigidas a ellos, que les permitan el real ejercicio
de los derechos reconocidos por las leyes. Surge de la premisa de la necesidad de una
discriminación positiva para que estos grupos, a quienes se identifica como víctimas de
acciones que vulneran su pleno desarrollo en la vida social, puedan ejercer plenamente
sus derechos constitucionales. → intervención estatal más activa en la defensa de las
minorías.
La Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad
Fue aprobada mediante una resolución de la Asamblea General de Las Naciones Unidas el
13 de diciembre de 2006, tras la suscripción del documento por parte de más de 70 países.
Fue suscripta por Argentina y aprobada la ratificación por el Congreso a través de la ley N°
26378. En 2014, a través de la ley 27044 se le incorporó al grupo de instrumentos
internacionales a los que se refiere el inciso 22 del art. 75 CN.
Este tratado reconoce la difícil situación en la que se halla el conjunto de las personas con
discapacidad, y su propósito es “…promover, proteger y asegurar el goce pleno y en
condiciones de igualdad de todos los derechos humanos y libertades fundamentales por
todas las personas con discapacidad…” (art. 1 primer párrafo).
Reconoce el carácter dinámico del concepto discapacidad, a partir de la idea de
interacción entre una deficiencia y una barrera, y considera que no hay una persona
naturalmente discapacitada, sino que tal situación se produce por un entorno y por actitudes
discriminatorias que “evitan su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de
condiciones con las demás” (inc. E del preámbulo).
Principios generales:
a) Respeto a la dignidad inherente, autonomía individual, incluida la libertad de tomar
las propias decisiones, independencia de las personas.
b) No discriminación
c) Participación e inclusión plenas y efectivas en la sociedad
d) Respeto por la diferencia y aceptación de las personas con discapacidad como parte
de la diversidad y condición humanas
e) Igualdad de oportunidades
f) Accesibilidad
g) Igualdad entre hombre y mujer
h) Respeto a la evolución de las facultades de los niños y niñas con discapacidad y su
derecho a preservar su identidad
Se ocupa minuciosamente de explicitar a qué refiere cuando nombra a determinados
términos, por sus detalles técnicos: diseño universal, ajustes razonales, etc.
En todo su texto hay un énfasis en lograr la mayor autonomía posible. La autonomía del
individuo es uno de los objetivos centrales de la legislación argentina en materia civil, tanto
en el anterior código como en el actual. En ese esquema, las restricciones a la capacidad de
hecho son una excepción, y deben ser interpretadas de la forma menos restrictiva posible,
favoreciendo la actividad de las personas con discapacidad a través de los apoyos y
salvaguardas necesarios, sin convertirse en una sustitución de la voluntad.
Con el nuevo CCYCN, se mantiene la tradicional distinción entre capacidad de derecho y
capacidad de obrar por sí mismo (arts. 23 y 24), ahora se agrega que se brindarán los apoyos
que sean necesarios. El art. 2448 por ejemplo, amplía la porción con la que se puede mejorar
al heredero con discapacidad, algo que no existía en el texto previo.
Se va hacia evitar abusos contra los más débiles por su discapacidad mental o intelectual.
Es importante agotar las vías y buscar posibles alternativas en apoyos ligados a las redes
familiares.