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T21 Cuentos

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Carlín tiene una linda familia,

muy numerosa, donde todos


tienen que trabajar.
Ellos viven en una pequeña
casa en medio de la Puna;
tienen un corral con muchas
llamas y alpacas.
Un día Carlín haciendo pastar
a sus auquénidos, encontró
una pequeña vicuña que
se había perdido. Carlín se
le acercó y la vicuñita
se quedó tranquilita.
Carlín regreso a casa llevando
también a la vicuñita.
Carlín se encariñó
inmediatamente con la
vicuña, le dio leche en
un biberón y le
puso de nombre Cuñita.
Cuando sus padres se
enteraron de la presencia de
la vicuñita le dijeron a Carlín
que tenía que devolverla a
su familia. Las vicuñas viven
en grupos en la Reserva que
las protege y cuida para que
no desaparezcan.
Al día siguiente, Carlín y su
papá salieron con la vicuñita
a buscar a su familia. Luego
de caminar varias horas la
encontraron, soltaron a la
pequeña vicuña la cual
corrió al encuentro de ellos.
Un pequeño colibrí cayó
herido en la chacra de
don Alberto.
Éste al verlo moribundo se
conmovió, lo levantó,
lo llevó a cas y se lo dio
a su hijo Beto.
Beto y su mamá curaron
la patita del colibrí, lo
cuidaron y le dieron de
comer durante varios días.
Cuando el colibrí ya se
sentía bien, quería volar.
Beto y su mamá decidieron
dejarlo libre y lo soltaron
en el jardín de su casa,
éste se fue volando
muy alegremente.
Todas las mañanas el
pequeño colibrí aparece
en la ventana de Beto,
da algunas vueltas y se va.
Beto lo mira y sonríe.
El pequeño colibrí trajo
a otros amiguitos y entre
todos polinizaron las flores
al llevar el polen en sus
picos y patitas.
Ahora el jardín de la casa
de Beto luce muy hermoso
porque está lleno de
coloridas flores.
Beto y su familia están muy
agradecidos al colibrí.

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