ANTIBIOGRAMA
El antibiograma es una prueba diagnóstica utilizada en microbiología para evaluar la sensibilidad
de microorganismos, como bacterias y hongos, a diversos antibióticos. Su objetivo principal es
identificar qué fármacos son efectivos para tratar infecciones específicas, permitiendo así a los
médicos seleccionar el tratamiento más adecuado y evitar el uso innecesario de antibióticos, lo
que contribuye a combatir la resistencia bacteriana.
Proceso de Realización del Antibiograma
El antibiograma se lleva a cabo en varias etapas:
Recolección de Muestras: Se obtienen muestras biológicas del paciente, como sangre, orina, o
tejidos infectados.
Cultivo y Aislamiento: Las muestras se cultivan en un medio que favorezca el crecimiento de los
microorganismos. Una vez que se identifican las bacterias presentes, se procede a realizar el
antibiograma.
Exposición a Antibióticos: Se utilizan diferentes métodos para exponer las bacterias a varias
concentraciones de antibióticos. El método más común es el de difusión en agar, donde se colocan
discos impregnados con antibióticos sobre una placa de cultivo. Tras un periodo de incubación, se
observa la inhibición del crecimiento bacteriano alrededor de los discos.
Análisis de Resultados
Los resultados del antibiograma se expresan en términos de Concentración Mínima Inhibitoria
(CMI), que es la menor concentración de un antibiótico que impide el crecimiento de la bacteria.
La interpretación de estos resultados se basa en:
Clasificación de Sensibilidad: Se categoriza la respuesta del microorganismo a los antibióticos
como "sensible", "intermedio" o "resistente". Esto se determina mediante puntos de corte
establecidos que indican la efectividad de cada antibiótico.
Consideración de Mecanismos de Resistencia: Es crucial analizar los mecanismos de resistencia
que pueden estar presentes, lo que puede complicar la interpretación de los resultados. Por
ejemplo, algunas bacterias pueden ser resistentes a ciertos antibióticos debido a mutaciones o la
producción de enzimas que inactivan el fármaco.
Análisis Cuantitativo: Se examinan los halos de inhibición (en el método de difusión) para
determinar la efectividad de los antibióticos. Un halo más grande indica mayor sensibilidad,
mientras que un halo pequeño o ausente sugiere resistencia.
La correcta interpretación del antibiograma es esencial para establecer un tratamiento efectivo y
debe ser realizada por profesionales capacitados, dado que la resistencia a antibióticos es un
problema creciente en la medicina.
Utilidad del antibiograma
El antibiograma tiene cuatro utilidades principales:
Instaurar un tratamiento antibiótico correcto al paciente, evitando incluir antibióticos a los
que el microorganismo es resistente.
Hacer un seguimiento del tratamiento y confirmar tratamientos empíricos iniciales.
Detectar el aumento de niveles de resistencia en aislamientos clínicos para tomar medidas
correctoras.
Orientar en la identificación bacteriana en algunos casos según el perfil de resistencia.
Técnicas de antibiograma
Existen varias técnicas para realizar un antibiograma:
Método de difusión en agar (Kirby-Bauer): Se colocan discos con diferentes antibióticos en una
placa con medio de cultivo inoculado con la bacteria. Tras la incubación, se mide el halo de
inhibición alrededor de cada disco.
Método de dilución en caldo: Se preparan diluciones del antibiótico en un medio líquido
inoculado con la bacteria. La concentración mínima inhibitoria (CMI) es la menor concentración
del antibiótico que inhibe el crecimiento bacteriano.
Métodos automatizados: Utilizan sistemas de micro dilución o lectura espectrofotométrica para
determinar la CMI de forma automatizada.
Métodos moleculares: Detectan genes o mutaciones de resistencia mediante técnicas de PCR o
hibridación.
Interpretación de resultados
Los resultados del antibiograma se interpretan como:
Sensible (S): El antibiótico es eficaz para inhibir el crecimiento bacteriano.
Intermedio (I): La bacteria tiene una sensibilidad intermedia al antibiótico. Puede usarse en
infecciones en las que se alcanzan altas concentraciones del fármaco.
Resistente (R): El antibiótico no es eficaz para tratar la infección causada por esa bacteria.
La interpretación se basa en puntos de corte definidos para cada antibiótico-bacteria, que separan
las poblaciones sensibles de las resistentes
HALO DE INHIBICION
Un halo de inhibición es la zona alrededor de un disco de antibiótico en un antibiograma donde no
se observa crecimiento bacteriano. Este fenómeno se produce cuando un antibiótico, aplicado
sobre una placa de cultivo bacteriano, difunde en el medio y alcanza una concentración suficiente
para inhibir el crecimiento de las bacterias. La medida del diámetro de este halo es utilizada para
evaluar la sensibilidad de un microorganismo a un antibiótico específico.
Proceso de Formación del Halo
Inoculación: Se inocula una placa de agar con una cepa bacteriana en una concentración
estandarizada.
Aplicación del Antibiótico: Se colocan discos impregnados con el antibiótico sobre la superficie del
agar.
Incubación: La placa se incuba durante un período determinado, generalmente entre 18 y 24
horas, a una temperatura adecuada.
Observación: Después de la incubación, se observa la placa. Si el microorganismo es sensible al
antibiótico, se formará un halo claro alrededor del disco, indicando que el crecimiento bacteriano
ha sido inhibido. Si no se forma halo, o si es muy pequeño, se considera que el microorganismo es
resistente al antibiótico.
Importancia del Halo de Inhibición
El tamaño del halo de inhibición no solo indica la eficacia del antibiótico, sino que también ayuda a
clasificar la cepa bacteriana como sensible, intermedia o resistente. Esta información es crucial
para guiar el tratamiento adecuado de infecciones bacterianas, ya que permite seleccionar el
antibiótico más efectivo para el caso específico.
Antibiótico
Un antibiótico es una sustancia química producida por un ser vivo o derivado sintético, que mata o
impide el crecimiento de ciertas clases de microorganismos sensibles, generalmente bacterias. Los
antibióticos se utilizan en medicina humana y animal para tratar infecciones provocadas por
gérmenes.
Los antibióticos pueden ser:
Bactericidas: matan las bacterias, atacando directamente su estructura o impidiendo su división
celular. Ejemplos: penicilina, cefalosporinas.
Bacteriostáticos: bloquean el crecimiento y reproducción de las bacterias, impidiendo que lleguen
nutrientes a las células bacterianas. Ejemplos: tetraciclina, eritromicina.
Antiséptico y desinfectante
Un antiséptico es una sustancia química que inhibe el crecimiento y desarrollo de
microorganismos en tejidos vivos. Se aplica sobre la piel o mucosas para prevenir infecciones.
Un desinfectante es una sustancia química que destruye microorganismos patógenos en objetos
inanimados. Se utiliza para limpiar superficies y objetos.
Aséptico
Aséptico significa libre de gérmenes o microorganismos patógenos. Por ejemplo, una técnica
aséptica en cirugía evita la contaminación por bacterias.
Biocida
Un biocida es una sustancia química capaz de destruir, contrarrestar, neutralizar, impedir la acción
o ejercer un control sobre cualquier organismo considerado perjudicial. Incluye a los antibióticos,
antisépticos y desinfectantes