SALMONELLA
UNIDAD EDUCATIVA PLENA INGLES CATOLICO
ESTUDIANTES:
MAYA ADRIANA PACAJES MAMANI
RENAN SEBASTIAN PINEDO ARROYO
ARIANA NICOL QUIROGA MARTINEZ
AARON SANTIAGO QUISPE TICONA
BRENDA AYELEN RAMIREZ CACERES
PROFESORA: SANDRA RIVERA PEREZ PATON
CURSO: 4º “B” DE SECUNDARIA
1. Introducción
La Salmonella es una bacteria patógena que se encuentra entre las principales causas de
enfermedades gastrointestinales en humanos. Estas infecciones se suelen agrupar bajo el
término de "salmonelosis" y, aunque suelen ser leves, también pueden causar
enfermedades graves y complicaciones en ciertos grupos de personas. La infección por
Salmonella ocurre principalmente a través de la ingesta de alimentos y agua contaminados,
y su prevalencia en el mundo la convierte en un tema de interés tanto en el ámbito clínico
como en la seguridad alimentaria.
2. Descripción de la Bacteria
La Salmonella pertenece al género Salmonella, dentro de la familia Enterobacteriaceae.
Este género comprende varias especies, siendo las más relevantes para la salud humana
Salmonella enterica y Salmonella bongori. Dentro de S. enterica, se encuentran distintos
serotipos o subtipos, que varían en su capacidad de causar infecciones en los seres
humanos. Los más importantes en términos de salud pública son S. Typhi, causante de la
fiebre tifoidea, y S. Typhimurium y S. Enteritidis, responsables de infecciones
gastrointestinales.
La Salmonella es una bacteria gramnegativa, lo que significa que, en pruebas de
laboratorio, no retiene el tinte de color morado al aplicar la tinción de Gram, sino que toma
un color rosado. Este aspecto es indicativo de su estructura de pared celular, compuesta
por una membrana externa rica en lipopolisacáridos (LPS) que juega un papel importante
en su virulencia. La membrana externa es capaz de activar el sistema inmunitario humano,
lo que da lugar a una respuesta inflamatoria intensa en el intestino, causando los síntomas
de la salmonelosis.
Es un bacilo con forma alargada, que presenta flagelos distribuidos por toda su superficie,
lo que le permite moverse activamente. Su movilidad facilita que la bacteria alcance
diferentes zonas dentro del intestino e incluso, en algunos casos, que invada otras partes
del cuerpo. La Salmonella se adapta muy bien a diversos entornos, sobreviviendo tanto en
el ambiente como dentro de organismos animales y humanos. Además, algunas cepas de
Salmonella han desarrollado resistencia a ciertos antibióticos, lo que complica su
tratamiento y subraya la importancia de su vigilancia.
3. Causas y Mecanismo de Transmisión
La infección por Salmonella ocurre principalmente a través de la ingestión de alimentos y
agua contaminados, aunque también puede transmitirse de persona a persona o mediante
el contacto con animales. Algunos de los factores más comunes que facilitan la transmisión
de Salmonella incluyen:
Alimentos contaminados: Los productos de origen animal son los vehículos de
transmisión más frecuentes. La carne, especialmente la de pollo y res, los
huevos, y los productos lácteos no pasteurizados pueden contener la bacteria.
Salmonella puede estar presente en estos alimentos si provienen de animales
portadores de la bacteria o si no han sido adecuadamente manipulados durante
su procesamiento y distribución.
Mala manipulación de alimentos: La preparación y manipulación de alimentos
sin las debidas medidas de higiene puede permitir la proliferación de Salmonella.
La cocción insuficiente de los alimentos, el uso de utensilios sin desinfectar y el
contacto cruzado entre alimentos crudos y cocidos aumentan significativamente
el riesgo de infección.
Aguas contaminadas: La Salmonella también puede encontrarse en aguas que
han sido contaminadas por excrementos de animales infectados. Consumir o
tener contacto con agua no tratada o mal desinfectada es una vía de infección,
especialmente en áreas sin acceso adecuado a agua potable.
Contacto directo con animales o personas infectadas: Algunas mascotas,
especialmente reptiles, aves y ciertos mamíferos pequeños, pueden portar
Salmonella y transmitirla a los humanos a través del contacto directo o de
superficies contaminadas. Las personas infectadas también pueden transmitir la
bacteria a través de prácticas de higiene insuficientes, como no lavarse las
manos después de usar el baño.
4. Síntomas de la Infección por Salmonella
La infección por Salmonella puede manifestarse en un rango de síntomas, que varían en
severidad y generalmente aparecen entre 6 y 72 horas después de la exposición a la
bacteria. Los síntomas más característicos incluyen:
Fiebre: La fiebre es un síntoma común de la infección, ya que el cuerpo intenta
combatir la bacteria mediante una elevación de la temperatura.
Náuseas y vómitos: Estos síntomas iniciales son una respuesta del organismo para
intentar expulsar los patógenos.
Dolor abdominal y calambres: El dolor suele ser intenso debido a la respuesta
inflamatoria en el intestino. La Salmonella causa irritación en la mucosa intestinal, lo
cual genera dolor y calambres.
Diarrea: Es uno de los síntomas principales y puede ser acuosa o con presencia de
sangre, dependiendo de la severidad de la infección. La diarrea ayuda al cuerpo a
eliminar las bacterias, pero también puede llevar a una deshidratación peligrosa si es
prolongada.
Dolor de cabeza y fatiga: Estos síntomas generales reflejan el esfuerzo del sistema
inmunológico por combatir la infección.
En personas con sistemas inmunes debilitados, como niños, ancianos o personas con
enfermedades crónicas, la Salmonella puede causar infecciones más graves al
diseminarse por el torrente sanguíneo. Esto puede llevar a complicaciones sistémicas,
como la septicemia, o incluso afectar órganos específicos, causando enfermedades como
meningitis o infecciones en articulaciones.
5. Patogenia y Proceso de Infección
El proceso de infección por Salmonella comienza cuando la bacteria es ingerida y logra
llegar al intestino delgado. Allí se adhiere a las células epiteliales y, mediante un proceso
conocido como invasión, ingresa en ellas. Al interior de las células, la Salmonella puede
sobrevivir y multiplicarse, desencadenando una respuesta inflamatoria que involucra tanto
el sistema inmunológico local como el sistémico.
La respuesta inflamatoria tiene un papel central en el desarrollo de los síntomas. Esta
respuesta provoca daño en las células del intestino, lo cual resulta en la pérdida de agua y
electrolitos, manifestándose como diarrea. Algunos serotipos de Salmonella, como S.
Typhi, pueden atravesar el epitelio intestinal y llegar al torrente sanguíneo, diseminándose
a otros órganos y provocando infecciones más graves.
6. Duración de la Enfermedad
Los síntomas de la infección por Salmonella suelen durar entre 4 y 7 días en casos leves.
En la mayoría de las personas, la infección se resuelve sin intervención médica, aunque el
malestar y la fatiga pueden prolongarse después de que desaparecen los síntomas más
intensos. Sin embargo, en casos donde la bacteria se disemina fuera del intestino, la
duración de la enfermedad puede extenderse, y el tratamiento con antibióticos o la
hospitalización pueden ser necesarios.
7. Tratamiento
El tratamiento de la salmonelosis varía según la gravedad de los síntomas y el estado
general de salud del paciente. Las principales estrategias de tratamiento incluyen:
1. Hidratación: Dada la pérdida de líquidos y electrolitos que se produce con la
diarrea, la rehidratación es fundamental. Puede realizarse mediante soluciones de
rehidratación oral o, en casos graves, mediante la administración intravenosa de
líquidos.
2. Antibióticos: En general, los antibióticos no se recomiendan para casos leves de
salmonelosis, ya que la infección suele resolverse sin intervención. Sin embargo, en
casos graves o en personas vulnerables, pueden prescribirse antibióticos como
ciprofloxacina, ceftriaxona o amoxicilina. Sin embargo, la resistencia antibiótica es
una preocupación creciente, pues algunas cepas de Salmonella han desarrollado
resistencia a estos fármacos.
3. Reposo y dieta suave: Durante el proceso de recuperación, se recomienda que los
pacientes descansen y sigan una dieta suave para no irritar aún más el sistema
digestivo.
8. Prevención
Para reducir el riesgo de infección por Salmonella, es fundamental seguir las siguientes
recomendaciones:
Cocción adecuada: Los alimentos, especialmente carnes, aves y huevos, deben
cocinarse a temperaturas adecuadas para eliminar la bacteria.
Evitar productos crudos o sin pasteurizar: Esto incluye tanto leche como jugos o
productos lácteos no pasteurizados.
Lavado de alimentos: Es importante lavar bien las frutas y verduras antes de
consumirlas, incluso cuando se coman crudas.
Higiene al manipular alimentos: Lavar las manos y los utensilios al manipular
alimentos crudos y cocidos reduce el riesgo de contaminación cruzada.
Lavado de manos: Lavar las manos después de ir al baño y de manipular animales
es esencial para prevenir la transmisión de la bacteria.
A través de estas medidas y de una manipulación adecuada de los alimentos, es posible
reducir significativamente el riesgo de infección por Salmonella, protegiendo tanto la salud
individual como la de la comunidad en general.
9. Bibliografía
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