Ejercicio 8: Control ante frotamientos entre
genitales + introducción del pene en la
vagina sin movimientos
Objetivo
- Controlar la eyaculación ante el frotamiento del pene con la
parte externa de la vagina.
- Controlar la eyaculación ante el pene introducido dentro de
la vagina, sin movimientos.
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El principal objetivo de este ejercicio es controlar la eyaculación ante el
frotamiento del pene con la parte externa de la vagina y dentro de ella,
sin movimientos. En el momento en el que lo logres con facilidad habrás
alcanzado el principal objetivo de esta fase.
Muchos pacientes que han acudido a mi consulta han manifestado que
este es, para ellos, el ejercicio más difícil porque genera un incremento
repentino de la tensión. Sin embargo, estos pacientes se dan cuenta que
con la aplicación de una respiración calmada y el control de los
pensamientos negativos, consiguen mantener el pene firme y controlar
la eyaculación.
Entenderemos que la fase a la que hace referencia este ejercicio está
totalmente superada cuando tengas la sensación de poder tener el pene
dentro de la vagina en ausencia de movimientos, o movimientos leves,
sin sentir necesidad inminente de eyacular.
Procedimiento
- Respiración Diafragmática Lenta (RDL)
- Masturbación con técnica parada-arranque, 1 vez.
- Ella sobre ti, frota tu pene contra la entrada de su vagina
(si controlas unos 3 min. sin sentir la necesidad de eyacular
pasáis al siguiente punto)
- Introduce tu pene en su vagina, suavemente. Mantenedlo
dentro, inmóvil.
- Si notas la proximidad de la necesidad de eyacular, retira el
pene de la vagina hasta que la excitación baje a la parte
inicial de la Meseta.
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El ejercicio comienza con unos minutos de relajación con Respiración
Diafragmática Lenta (RDL).
Este ejercicio continúa como el anterior, con la técnica parada-arranque.
Tu pareja te masturbará y realizará si lo desea sexo oral progresivamente
hasta que notes la cercanía del Punto de No Retorno. Cuando esto
suceda, pídele a tu pareja que detenga la masturbación. Cuando te haya
bajado suficientemente la excitación, tu pareja prosigue con la
masturbación y adopta la postura corporal que se describe a
continuación.
La postura que tomaréis entonces es de él tumbado boca arriba sobre la
cama y ella sobre él, de rodillas, de tal manera que los genitales de ambos
estén próximos y os podáis mirar a los ojos. Ésta suele ser la postura en
la que el hombre domina mejor su eyaculación.
En esta postura, ella elevará un poco su propio cuerpo para que el glande
entre en contacto con la parte externa de su vagina. Frotará el glande
contra los labios de su vagina buscando excitarte.
A algunos hombres la estimulación directa contra la vagina suele hacer
que les suba rápido la excitación. Por ello, tu pareja realizará
movimientos suaves y con calma. Si notas que sube mucho la excitación,
pídele que se detenga y cuando baje la excitación proseguís.
Una vez notes que eres capaz de aguantar más de 3 minutos seguidos
notando el roce de tu glande con la parte externa de su vagina, pasarás
al paso siguiente.
En este paso, ella deja que el pene se deslice suavemente dentro de su
vagina. Una vez dentro, los cuerpos de ambos permanecen inmóviles,
sin realizar movimientos con la pelvis. De este modo, te acostumbrarás
a la sensación del interior de su vagina.
En este momento, muchos hombres experimentan un incremento 97
repentino de la tensión corporal que se relaciona con la necesidad de
eyacular. Si es tu caso, céntrate aquí en realizar respiraciones tranquilas y
lentas y dejando que tu cuerpo se relaje más.
Si en cualquier momento de este procedimiento notases que se acerca la
necesidad de eyacular, retira el pene del interior de la vagina. Ella puede
permanecer sobre ti, pero no tratará de excitarte hasta que la necesidad
haya disminuido. Una vez haya bajado lo suficiente, buscad de nuevo
una erección y volved a introducir el pene erecto en la vagina, sin
movimientos pélvicos posteriores.
Si no notas urgencia para eyacular, mantén tu pene en el interior de su
vagina, sin movimientos. Al cabo de poco rato notarás como la sensación
de excitación comienza a disminuir y con ello la necesidad urgente de
eyacular se aleja. Te vas a encontrar más cómodo y tranquilo.
Con la práctica irás ganando control. Entonces puedes repetir el ejercicio
varias veces antes de terminar. Esto es: que ella te masturbe y/o realice
sexo oral, que frote tu glande con el exterior de la vagina y luego deje
reposar tu pene dentro de su vagina sin movimientos. Luego, ella puede
quitar tu pene de su vagina, volver a estimularlo con la mano, la boca, o
la entrada de su vagina, para luego dejar reposar tu pene una vez más,
dentro de ella, sin realizar movimientos durante varios minutos.
Si deseas eyacular para terminar el ejercicio, llegarás a tu orgasmo fuera
de la vagina de ella. Para esto, una vez hayas alcanzado un buen control
dentro de la vagina, pídele a tu pareja que retire el pene del interior de la
vagina y te lleve al orgasmo mediante masturbación o sexo oral. La
eyaculación extravaginal favorece que se rompa el vínculo mental que
une la necesidad de eyacular con las sensaciones físicas que notas del
interior de su vagina.
Se considerará superado este ejercicio cuando el hombre sea capaz de
estar unos 6 minutos con el pene dentro de la vagina de ella, sin notar
necesidad de eyacular. Cuando hayas pasado por esta sensación de
control varios días consecutivos, y una vez llegado y afianzado este
punto, podéis pasar al ejercicio 9.
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Anotaciones
- Una vez introducido el pene en la vagina, se pueden
introducir besos, caricias o juegos que contribuyan a
hacer el momento más íntimo.
- Si el hombre perdiese la erección, se pueden realizar
pequeños movimientos pelvianos con el fin de
mantenerla.
Este ejercicio se volverá mecánico si no lo hacéis con deseo y en forma
de juego erótico. Una vez esté el pene introducido en la vagina,
estimularos con caricias, besos y palabras que hagan el procedimiento
estimulante para ambos. Comunicaros para expresar la excitación y el
afecto de este momento íntimo.
Una vez penetrado el pene en la vagina, ante la inmovibilidad que
requiere este ejercicio, es posible que el pene pierda parte de la erección.
Si fuese así, podéis hacer pequeños movimientos con la intención de
mantener la erección. Una vez recuperada, se detendrán los
movimientos. Si la pérdida de la erección fuese más acusada, podéis
retirar el pene de la vagina y realizar una estimulación con masturbación
o sexo oral para recuperar la erección. A continuación, continuad con el
ejercicio.
La realización de este ejercicio es normal que estimule sexualmente a tu
pareja. Tras el ejercicio, debes dedicarte exclusivamente a ella (si ella así
lo desea). Antes de finalizado el ejercicio, ella debe estar más centrada en
ti y en realizar contigo el procedimiento descrito.
Deberíais de tener como pareja una comunicación abierta, fluida y sin
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tabúes en temas sexuales que le permita a ella decir cuándo desea ser
estimulada y tener un orgasmo.
Observa que para este ejercicio y los siguientes, ya necesitas de una pareja
sexual. En el caso de que no tengas pareja estable, es recomendable
que practiques los ejercicios anteriores con masturbación, hasta que
notes que tienes un control muy bueno de la cercanía del P.N.R.. Luego,
en tus relaciones sexuales, debes procurar estar totalmente tranquilo. Es
necesario que puedas decidir sobre el ritmo del coito, para poder
detenerlo en el momento en el que veas un acercamiento al P.N.R..
Pídele a ella que te deje llevar ese ritmo.
También sería de tu interés que, si tuvieses confianza suficiente con tu
pareja sexual, le comentes a ella el procedimiento descrito en este
ejercicio y le pidas que lo lleve a cabo contigo.
Finalmente, me gustaría comentarte que algunos hombres consiguen
realizar este ejercicio sin problema. Otros notan mucha necesidad de
eyacular y pueden tardar varias sesiones hasta que se encuentren
tranquilos con el pene dentro de la vagina, sin movimiento. Si tienes
problemas para controlar tu eyaculación, es posible que eyacules aún si
pretenderlo las primeras veces que realices este ejercicio. Si esto
ocurriese, comentad entre los dos el motivo por el que no se ha advertido
el momento de la proximidad del P.N.R. con tiempo suficiente para
parar la estimulación. No os reprochéis nada, porque es algo que sucede
habitualmente al comenzar la práctica de este ejercicio.
En cualquier caso, con la práctica todos tienen la capacidad de superar
con éxito este ejercicio y pasar a continuación al ejercicio número 9.
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