Virginia Axline (2000) Terapia de Juego
Virginia Axline (2000) Terapia de Juego
AXLINE
TERAPIA
DE JUEGO
EDITORIAL DIANA
MEXICO
Primera parte
Introducción
1
Algunos niños son así
La aturdida maestra se apresuraba agitada hacia la oficina del director, unos pasos
delante de Tom, quien la seguía con taciturno resentimiento.
-Espera afuera -le dijo con brusquedad mientras, haciendo uso de su prioridad de
maestra, entraba a presentar su queja ante el director.
Este niño de doce años, desobediente y obstinado, la estaba volviendo loca.
Mantenía a la clase en constante estado de alboroto, recordándole continuamente que
a él "nadie podía darle órdenes".
Tom era lo suficientemente brillante como para rendir en forma satisfactoria en
sus estudios, pero rehusaba a hacer el menor esfuerzo para adelantar en sus
asignaturas. Si de él dependiera, se podía pasar todo el tiempo leyendo. Resentía que
lo criticaran y se enemistaba con los demás niños, quejándose de que siempre lo
molestaban.
En esta ocasión los niños acababan de entrar a clases después del recreo y una vez
más se había suscitado otro pleito. Tom dijo que los demás niños se habían unido en
contra de él, y los niños alegaban que Tom había escupido en la bandera americana.
Al regresar al salón, Tom mostraba señas de haber sido golpeado duramente por la
pandilla; la maestra los regañó por pelear en el patio
13
14 INTRODUCCIÓN
II
arrojó al suelo con la cara hacia abajo y permaneció tendida, tensa y silenciosa.
Cuando la matrona la encontró, la pudo convencer de que al fin regresara a la
cabaña. Esto mismo había pasado muchas, muchas veces.
La madre de Ema prometía ir por ella, pero siempre la desilusionaba y nunca le
cumplía su promesa.
De regreso en la cabaña, Ema no podía ingerir alimentos, ni dormir, ni aun
siquiera llorar. Finalmente, se enfermó y tuvo que ser llevada al hospital de la casa
hogar. Una vez recuperada, lo cual generalmente es rápido, se integró nuevamente al
grupo de niños, pero taciturna, mezquina, que emanaba odio.
Ema también es una niña problema.
III
Timmy y Bobby no habían tenido ninguna estabilidad desde que sus padres se
habían separado y los habían colocado en un hogar sustituto. Un día, en que la madre
de Timmy llegó para llevárselo por unos días a casa, éste no parecía muy deseoso de
ir, pero por fin accedió a insistencias de ella. Él se mostraba renuente a probar
bocado, y tenía problemas en retener lo que comía. No parecía nor.
mal el que un niño de ocho años no tuviera apetito y se estuviera portando como
bebé. Lloraba con facilidad, estaba tenso y nervioso, peleaba con Bobby, su hermano
menor. En general era difícil de convivir con él.
La madre de Timmy lo llevó al doctor, quien diagnosticó que se trataba de un
"estado nervioso". Mientras su madre discutía el caso con el doctor, Timmy se
mordía las uñas. De pronto, casi gritando y con voz chillona dijo:
-¡ Vi a papá ayer; vino a la casa. Se van a divorciar y ya no van a vivir juntos.
Papá ya no quiere a mi mamá y mamá ya no quiere a mi papá. Mamá dijo que a lo
mejor papá se va a casar otra vez y que casi no lo volveremos 'a ver, pues ella nunca
permitiría que Bobby y yo nos fuéramos con él, y papá dijo que ya vería ella lo que
él era capaz de hacer!
-Me imagino que toda esta discusión fue en presencia de Timmy -preguntó el
doctor.
ALGUNOS NIÑOS SON ASÍ 17
-¡Bueno! -dijo la madre en tono defensivo-, de todos modos tenía que enterarse
algún día y más vale que lo sepa de una vez!
-Bobby y yo estamos viviendo en. . . -dijo Timmy, esta vez gritando al doctor-. ¡
Vamos con mamá R. y nos gusta estar ahí!
-Doctor, ¿no puede darme una receta, o lo que sea? -dijo la madre de Timmy-. No
duerme bien y vomita casi todo lo que se le da. La señora con quien viven dice que
está nervioso y actúa como salvaje.
-Le voy a recetar algo -contestó el doctor-, pero este niño no necesita medicina.
Con marcado enojo el doctor escribió una receta, se la dio a la
madre y agregó en tono agrio:
-Más que un calmante para los nervios, lo que este niño necesita es un hogar y
unos padres que se lleven bien.
Timmy regresó al hogar sustituto y buscó a Bobby.
-Mamá y papá se van a divorciar, y ella dijo que por nada en el mundo permitiría
que estuviésemos con él y . . .
Timmy y Bobby son niños problema.
Tom, Ema, Timmy y Bobby han sido descritos como "niños problema". Son niños
tensos, sumamente infelices, tanto que en ocasiones sienten que ya no pueden resistir
una vida así. Aquellas personas que se interesan en la adaptación de este tipo de
niños los miran con genuina consideración. El medio ambiente no es favorable y los
padres o personas que son responsables de ellos casi no aportan ayuda alguna. ¿Qué
se puede hacer, en el último de los casos, para ayudar a que estos niños aprendan a
ayudarse a sí mismos?
Existe un método que ayuda a niños así a resolver sus propios problemas. Es un
método que ha sido utilizado con éxito con Tom, Ema, Timmy y Bobby, y muchos
más como ellos. Este método se llama "terapia de juego". El propósito de este libro
es explicar qué es la terapia de juego, presentar la teoría de la estructura de la
personalidad sobre la cual se basa y describir detalladamente la situación en que
toma lugar, así como a los participantes en el proceso terapéutico. Se presentarán los
principios fundamentales para que la terapia de juego tenga éxito, citando casos
clínicos reales que demuestran su eficacia para ayudar a aquellos niños, a los que se
ha dado por llamar "niños problema", a que se ayuden a sí mismos a adaptarse.
Finalmente, también se hablará sobre la utilidad de la terapia de juego en el campo
de la educación.
2
Terapia de juego
18
TERAPIA DE JUEGO 19
Parece ser que en todo individuo existe una fuerza poderosa que continuamente
lucha por alcanzar su plena autorrealización. Esta fuerza se puede describir como un
impulso hacia la madurez, 1a independencia y la autodirección. Este impulso
continúa implacablemente hasta llegar a realizarse, pero necesita de un ambiente que
favorezca el crecimiento para poder desarrollar una estructura bien balanceada. Tal
como una planta necesita del sol, de la lluvia y de una tierra fértil, para poder llegar a
su máximo desarrollo, así el individuo necesita el permiso para ser él mismo y de una
aceptación total, tanto por parte de sí mismo como de los demás. Para poder obtener
una satisfacción directa de su impulso de crecimiento necesita asumir el derecho de
ser un individuo con el privilegio innato de dignidad que posee todo ser humano.
El crecimiento es un proceso de cambio como una espiral, relativo y dinámico.
Las experiencias hacen que cambie el enfoque y la perspectiva del individuo. Todo
está en constante desarrollo, intercambiando y adoptando distintos grados de
importancia para el individuo durante la reorganización e integración de sus acti-
tudes, pensamientos y sentimientos.
Esta integración, siempre cambiante dentro del individuo mismo, nace del impacto
con las fuerzas de la vida, de la integración con otros individuos y debido a la
naturaleza misma del hombre. Todo es relativo y el patrón es algo que cambia y se
vuelve a organizar.
Este proceso se puede comparar con la imagen que se mira a través de Un
calidoscopio, un tubo que tiene una pequeña abertura por la cual se ven formas
irregulares de vidrio de colores y que al rotarlo
20 INTRODUCCIÓN
TERAPIA DE JUEGO 21
derse mantener erecta ante éstas? ¿ Será que está gradualmente aprendiendo a aceptar
a su madre, lo que le permite continuar esperándola con una imponente fe en la
humanidad cada vez que recibe una llamada?
Un niño generalmente perdona y olvida con facilidad aquellas experiencias que le
han sido negativas. A no ser que las condiciones hayan sido realmente desfavorables,
el niño acepta la vida tal como la encuentra y de la misma manera acepta a las
personas con quienes vive. Expresa en todos sentidos un anhelo, una curiosidad, un
gran amor hacia la vida que lo emociona y hace que se deleite con los placeres más
simples. Normalmente al niño le encanta crecer y constantemente lucha por hacerlo,
en ocasiones extralimitándose en esta ansia de crecer. Es a la vez humilde y
orgulloso, valiente y miedoso, dominante y sumiso, curioso y satisfecho, deseoso e
indiferente, ama y odia, pelea y hace las paces, puede estar sumamente feliz o
desesperadamente triste. ¿ Por qué? Algunos sicólogos tratan de explicar estas
reacciones como ejemplos de res. puestas a un determinado estímulo. Esta autora
prefiere definirlas como reacciones de un niño que está creciendo. " creciendo... cre-
ciendo; creciendo en experiencia, creciendo en comprensión, creciendo en su
aceptación de sí mismo y de su propio mundo. Está asimilando todos los ingredientes
que se integran en una configuración que es solamente suya. A esto se le llama su
"personalidad".
Muchas veces se ha dicho que en cada individuo existen ciertas necesidades
básicas y que el organismo lucha constantemente por satisfacerlas. Cuando alcanza
una satisfacción relativamente plena se dice que el individuo está bien adaptado.
Cuando el esfuerzo por buscar esta tranquilidad de sus necesidades se encuentra
impedido, toma caminos desviados para lograr la satisfacción y se dice en este caso
que el individuo está mal adaptado. Esta es una simple explicación de lo que
significa adaptabilidad o inadaptabilidad, aunque realmente no parece adecuada para
explicar la complejidad de los logros del organismo humano. Ciertamente, esta
explicación sobre la conducta humana es muy pobre para justificar aspectos como
"respeto por el individuo" y la "dignidad a la que todo ser humano tiene derecho".
En realidad, en esta exposición uno se inclinaría mas a admirar al tipo de conducta
"mal adaptada" porque parece más compleja, más ingeniosa y más selectiva que
aquella otra que sólo se basa en la satisfacción directa de las necesidades.
La personalidad parece no admitir ser clasificada, estereotipada o fragmentada. Un
individuo que actúa como rígido y temeroso ante
22 INTRODUCCIÓN
una situación particular o con una determinada persona, reacciona muchas veces de
manera bastante diferente bajo otras circunstancias y en relación con otros
individuos. La conducta del individuo parece estar regida en todo momento por un
solo impulso, que es el llegar a una completa autorrealización. Cuando este impulso
se encuentra bloqueado por presiones externas, el crecimiento hacia ese objetivo no
cesa, sino que continúa con creciente ímpetu debido a la fuerza que generan las
tensiones creadas por la frustración.
Cuando un individuo se encuentra ante una barrera que le hace más difícil
alcanzar la completa realización de su Yo, forma un área de resistencia, fricción y
tensión. El impulso hacia la autorrealización continúa y la conducta que adopta el
individuo demuestra que está satisfaciendo este impulso interno por medio de luchar
abiertamente para establecer. su autoconcepto dentro del mundo real, o bien que lo
está solventando en forma vicaria, reprimiéndolo en su mundo interno donde podrá
establecerlo con menor esfuerzo. Entre más se internaliza más peligroso es, y entre
más se aleja del mundo real más difícil será ayudarlo.
Las manifestaciones de conducta que se exteriorizan dependen de la integración
de las experiencias pasadas y presentes, de las condiciones e interrelaciones, pero
están dirigidas hacia la satisfacción de este impulso interno que siempre continúa
mientras exista vida. Posiblemente la diferencia entre adaptación y desadaptación
podría explicarse de la siguiente manera:
Cuando el individuo desarrolla la suficiente confianza en sí mismo como para
poder exteriorizar su autoconcepto, sacándolo del mundo de las sombras hacia la luz
conscientemente, y con un propósito determinado puede dirigir su conducta por
medio de evaluación, selección y aplicación para alcanzar su máxima meta en la vida
-la completa autorrealización-, entonces podrá decirse que está bien adaptado.
Por otro lado, cuando el individuo carece de la suficiente con. fianza en sí mismo
como para poder dirigir su curso de acción abiertamente, parece estar satisfecho de
crecer en su autorrealización en forma vicaria en vez de directamente y casi no hace
nada para canalizar este impulso en una dirección más productiva y constructiva,
entonces se dice que está mal adaptado.
Los distintos tipos de conducta inadaptada tales como el soñar despierto,
retraimiento, compensación, identificación, proyección, regresión, represión y demás
mecanismos a los que se les nombra como característicos de la desadaptación,
parecen ser manifestaciones
TERAPIA DE JUEGO 23
LA TERAPIA NO-DIRECTIVA
TERAPIA DE JUEGO
El poder actuar estos sentimientos por medio del juego hace que emerjan a la
superficie expresándolos abiertamente, así el niño
puede enfrentarse a ellos, aprendiendo a controlados o a rechazarlos. Cuando
logra alcanzar una relajación emocional empieza a darse cuenta del poder interno que
tiene para ser un individuo con derechos propios, de poder pensar por sí mismo y
tomar sus propias decisiones, de lograr una mayor madurez sicológica; y al hacerlo
llega a realizarse plenamente.
El cuarto de terapia de juego es un lugar que propicia el crecimiento. Dentro de la
seguridad de este cuarto en donde el niño es la persona mas importante, donde él
controla la situación y a sí mismo, donde nadie le dice lo que debe hacer, nadie lo
critica, nadie lo regaña ni sugiere o lo obliga y nadie se entromete en su vida privada,
siente, de momento, que ahí puede extender sus alas y verse frente a frente, ya que es
aceptado por completo. Puede probar sus ideas y expresarse abiertamente, pues este
es su mundo en donde no tiene que competir con otras fuerzas tales como la
autoridad del adulto o la rivalidad de otros niños, o también situaciones en donde se
le toma como instrumento en el juego entre dos padres quisquillosos o se convierte
en el blanco de las frustraciones y agresiones de otra persona. Ahí es un individuo
con sus propios derechos y se le trata con dignidad y respeto. Puede decir todo lo que
se le venga en gana y seguir siendo respetado plenamente. Puede jugar con los
juguetes de la manera que él quiera y aceptársele del todo. Puede odiar, amar o ser
tan indiferente como una estatua, y seguirá siendo aceptado. Puede ser rápido como
un remolino o lento como la melaza, mas no se le limitará ni se le apresurará.
El sentir que repentinamente desaparecen las sugerencias, mandatos, reprensiones,
restricciones, críticas, desaprobaciones, apoyo e intrusiones del adulto es una
experiencia única para un niño. Todo est0 se remplaza en la terapia por una completa
aceptación y permiso para ser él mismo.
. No es de sorprender que durante su primera sesión de terapia de Juego, el niño
frecuentemente parezca confundido. ¿ De qué se trata todo esto ? Está sospechoso y
curioso a la vez. Siempre ha tenido a alguien que le ayude a vivir su vida y quizá
hasta alguien con la firme determinación de vivir su vida por él; de repente esta inter-
ferencia desaparece y ya no está viviendo bajo la sombra de alguien que
inevitablemente es más poderoso que él. Se encuentra afuera, a la luz del sol y las
únicas sombras serán aquellas que él mismo desee crear.
26 INTRODUCCIÓN
Es un reto, y algo muy profundo dentro del niño responde a este abierto reto a ser
él mismo, ejerciendo ese poder vital interno, dándole dirección, convirtiéndose en un
individuo con más propósito y decisión.
Primero ensaya, con cautela al principio, y, conforme va sintiendo el ambiente
permisivo y de seguridad, empieza a explorar de una manera más atrevida las
posibilidades de esta situación. Ya no se encuentra bloqueado por fuerzas externas y
su impulso interno de crecimiento ya no tiene barreras que sortear. La resistencia
sicológica a la que anteriormente se enfrentaba ha desaparecido.
La presencia de un terapeuta aceptan te, amigable y comprensivo le da un
sentimiento de seguridad y los límites, por pocos que éstos sean, así como la
participación del terapeuta, contribuyen a este sentimiento de seguridad y de
realidad.
El terapeuta es sensible a lo que el niño siente y expresa a través de sus juegos y
verbalizaciones y, al reflejarle de una cierta manera estas actitudes expresadas
emocionalmente, le ayuda a comprenderse mejor a sí mismo. Respeta al niño y cree
en su habilidad para bastarse por sí solo y convertirse en un individuo más maduro e
independiente si se le da la oportunidad de hacerlo.
Además de ayudarlo a adquirir una mejor comprensión por medio de reflejarle sus
emociones, el terapeuta le hace sentir que lo comprende y que lo acepta en todo
momento, independientemente de lo que diga o haga. De esta manera el terapeuta lo
estimula a ahondar, cada vez con mayor profundidad, en su mundo interno haciendo
que surja su verdadero Yo.
Para el niño, la terapia constituye un reto a ese impulso interno que lucha
constantemente por realizarse. Es un reto que jamás ha sido ignorado por esta autora
durante su experiencia con niños. La velocidad en que el niño utiliza esta
oportunidad varía según el individuo, pero el hecho de que ocurre el crecimiento en
distintos grados durante la experiencia en la terapia de juego ha sido demostrado
muchas veces.
Para el terapeuta es una oportunidad de probar la hipótesis de que si se le permite,
el niño puede y de hecho llega a ser más maduro, más positivo en sus actitudes y más
constructivo en la manera de expresar ese impulso interno.
La autora piensa que es este mismo impulso hacia la autorrealización, la madurez,
plenitud e independencia el que crea también aquella condición que llamamos
desadaptación, ya que parece tratarse de una determinación agresiva del niño por ser
él mismo sin im
TERAPIA DE JUEGO 27
portar los medios que utilice para lograrlo, o bien de una fuerte resistencia al sentir
que su completa autoexpresión se encuentra bloqueada. Por ejemplo, cuando Tom se
encuentra con el desprecio por parte de sus padres, maestros y amigos debido a que
no aceptan su actitud y forma de conducta, él continúa igual con firme determinación
aunque lo destrocen. Peleará con ellos, los resistirá, aparentará escupir la bandera y
se mostrará resentido pero, internamente en su conflicto y frustración completa,
llorará amargamente. Esto también parece aplicarse a los demás niños que se
mencionan. Todos están luchando por obtener madurez, independencia y el derecho
de ser ellos mismos. Si el lector examina todos los ejemplos que aquí aparecen,
preguntándose qué es lo que realmente pasó con el niño durante la hora de terapia,
encontrará que la respuesta ~ muy clara. Se le dio al niño la oportunidad de canalizar
su crecimiento interno hacia una forma de vida más positiva y constructiva y él
aprovechó esta oportunidad con avidez. El niño es capaz de resolver sus propios
problemas, tomar decisiones y, responsabilidades, de las que generalmente se le
permite tener.
Las siguientes citas sobre lo que los niños han dicho al describir su participación
en la terapia de juego, así como sus observaciones espontáneas, son más indicadoras
de lo que realmente significa esta experiencia para el niño que todo lo pueda decir a
su favor el terapeuta.
Tres niños participaban en terapia de grupo.(1) Durante la octava
entrevista, Herby le preguntó de repente al terapeuta:
-¿Tú tienes que hacer esto o te gusta hacerlo? -y después añadió-: Yo no sabría
cómo hacerla.
Ronny preguntó:
-¿Qué quieres decir con eso? Lo único que haces es jugar, eso es todo. Sólo jugar.
Owen asintió con Ronny:
-Claro, eso es lo que haces.
Pero Herby continuó la discusión:
-Quiero decir que yo no sabría hacer lo que ella hace. Ni siquiera sé lo que hace,
pues parece no hacer nada. Sólo que de repente me siento libre. Adentro de mí
mismo me siento libre. -Al decir esto revoloteó con los brazos extendidos-. Soy Herb
y Frankenstein, soy Tojo y un diablo -ríe y se pega en el pecho-. Soy un enorme
gigante y un héroe. Soy maravilloso y soy terrible. Soy un tonto
_______
y soy muy inteligente. ¡ Soy dos, cuatro, seis, ocho, diez gentes, y peleo y mato!
El terapeuta dijo a Herby:
-Eres muchas clases de gente enrollado sólo en una.
Ronny agregó:
-y también apestas.
Herby miró con furia a Ronny y replicó:
-Yo apesto y tú también apestas. Verás lo que te hago.
El terapeuta continuó dirigiéndose a Herby:
-Aquí eres todo tipo de gente. Eres maravilloso, terrible, tonto e inteligente.
Herby interrumpió con regocijo:
-¡Soy bueno y soy malo y sigo siendo Herby. ¡Te digo que soy maravilloso y
puedo ser cualquier cosa que yo quiera ser!
Aparentemente Herby sintió que durante la hora de terapia podía expresar
abiertamente todas las actitudes y sentimientos que eran manifestaciones de su
personalidad. Sintió aceptación y permiso para ser él mismo y aparentemente pudo
reconocer su poder interno de auto dirección.
Otro niño de doce años comentó durante su primera sesión de terapia:
-Esto es tan extraño y diferente. Aquí dices que puedo hacer y decir lo que yo
quiera. Tú no me dices lo que tengo que hacer. Puedo echar a perder esta pintura si
quiero; puedo hacer a mi maestra de arte con plastilina y dejar que se la coma el
cocodrilo -ríe-. ¡ Puedo hacer lo que yo quiera. Puedo ser yo!
Billy tenía cinco años y siempre se refería a sí mismo en segunda o tercera
persona. Cuando quería algo, como por ejemplo quitarse el abrigo, decía:
-Te quitarás tu abrigo -en vez de, me quitaré mi abrigo; o también:
-Tú vas a pintar -en lugar de, vaya pintar.
Poco a poco, durante, las sesiones de terapia, Billy se convirtió
en "Yo" y al final de una sesión dijo:
-Encontré la arena interesante hoy. Durante esta sesión, finalmente, se metió en el
cajón de arena y acariciando con sus manos la fina arena, dijo con admiración:
-Hoy yo me metí al arenero. Poco a poco me metí en la arena. -Esto era realmente
lo que había pasado.
Semana tras semana se había ido acercando a la arena y, finalmente, tal como dijo:
"Hoy yo me metí al arenero", así es lo que
TERAPIA DE JUEGO 29
sucede durante la terapia, los niños van sintiendo el camino, probándose a sí mismos,
desarrollando sus personalidades, tomando responsabilidad.
Se podrían citar docenas de ejemplos parecidos. Toda experiencia terapéutica
demuestra la existencia de este elemento consistente, o sea el que el niño adquiere
valor de seguir adelante, de convertirse en un individuo más maduro e independiente.
Ya que la completa aceptación del niño parece ser un elemento de vital
importancia, vale la pena estudiarlo más a fondo. ¿Aceptación de qué? La respuesta
es, al parecer, la aceptación del niño y la firme convicción de que es capaz de
autodeterminación. Es el respeto a la habilidad que tiene el niño para ser un
individuo pensante, independiente y constructivo.
El aceptar también implica comprender ese constante impulso que lucha por llegar
a la completa autorrealización, o sea, la plenitud de sí mismo como un individuo
sicológicamente libre para que pueda funcionar a su máxima capacidad. El individuo
bien adaptado es aquel que no encuentra muchos obstáculos en su camino y al cual se
le ha dado la oportunidad y el derecho de ser libre e independiente. La persona mal
adaptada parece ser aquella que, sea cual fuere la razón, le ha sido negado el derecho
de obtener esa libertad sin esfuerzo. Esto se comprueba una y otra vez al examinar
cada caso. En ocasiones el individuo ha sido rechazado y hecho a un lado, en otras ha
sido asfixiado por sobreprotección haciendo que le sea más difícil romper la barrera.
Tal parece que los individuos no presentarían los síntomas de conducta que
manifiestan si no se encontraran luchando siempre por adquirir una situación social
individual.
Las maneras para lograrlo son muchas y variadas, aunque siempre parece haber
alguna resistencia por parte misma del individuo que le impide llegar a esta madurez
e independencia. Aun el niño dominado, que se vuelve rígidamente dependiente,
parece lograr controlar su independencia de esa manera. El niño "chiquiado" que se
resiste a aprender a leer en la escuela parece a simple vista estar luchando contra su
independencia y madurez. Podría ser que este sea el medio más efectivo que él ha
descubierto para controlar la situación y en realidad represente una satisfacción
debido a que es una expresión de su poder para autodirigirse e individualizarse.
Esta es una hipótesis discutible que surge de la interpretación de los principales
resultados obtenidos durante las experiencias de terapia de juego, es decir, que en
menor o mayor grado siempre se
30 INTRODUCCIÓN
TERAPIA DE JUEGO 31
que tiene el niño de ser considerado como una persona valiosa. Esta oportunidad para
desarrollar ese poder interno que lo impulsa a ser él mismo, se da al niño en forma
semejante durante la hora de terapia.
Los juguetes ayudan a este proceso porque definitivamente constituyen el medio
de expresión del niño y son materiales que generalmente son considerados como
propios del niño. Su juego expresa lo que él quisiera hacer y puede ordenar su
mundo a su entera satisfacción. Es por esto que el terapeuta no-directivo no dirige el
juego en ningún momento. El terapeuta concede al niño lo que le pertenece, en este
caso los juguetes y su libre manejo. Cuando el niño juega libremente y sin dirección
está expresando su personalidad. Está experimentando un periodo de pensamiento y
acción independiente y está liberando aquellos sentimientos y actitudes que han
estado luchando por salir al descubierto.
Según esto no parece ser indispensable que el niño sea ~sciente
de que tiene un problema para que pueda obtener beneficio de la terapia. Son
muchos los niños que han pasado por una experiencia terapéutica y han mostrado
visibles señas de adoptar actitudes y conductas más maduras y, sin embargo, nunca
tuvieron otra idea más que sólo se trataba de una hora de juego libre.
La terapia no-directiva no debe ser considerada como un medio para sustituir una
conducta "no deseable" por otra más aceptable de acuerdo con las normas fijadas por
el adulto. No se trata de imponerse al niño de una manera autoritaria diciendo: "Tú
tienes un problema y yo quiero que lo corrijas". Cuando esto sucede, el niño opone
resistencia, ya sea activa o pasiva. No quiere que se le vuelva a moldear ya que ante
todo está luchando por ser él mismo. Los patrones de conducta que no son de su
agrado resultan endebles y no vale la pena el gastar tiempo y esfuerzo en tratar de
imponérselos. El tipo de terapia que aquí estamos describiendo está basada en
una teoría positiva de las habilidades que posee el individuo. No limita ningún
aspecto de crecimiento individual. Es una terapia abierta, activa, que comienza en la
etapa en que está el individuo y permite que ésta llegue hasta donde él es capaz de
hacerla. Es por esto que no se hacen entrevistas de diagnóstico previas a la terapia.
Independientemente de la conducta sintomática que presente, el individuo es recibido
por el terapeuta en su etapa actual. Las interpretaciones se evitan hasta donde es
posible por la misma razón. Lo que pasó anteriormente pertenece a la historia. La
dinámica de la vida cambia constantemente la relatividad de las cosas y las expe-
32 INTRODUCCIÓN
riencias pasadas van adquiriendo otro tinte debido a las interacciones de la vida, por
lo que también el pasado cambia constantemente. Cualquier cosa que trate de
impedir el crecimiento constituye una experiencia bloqueante. El dirigir la terapia
hacia el pasado del individuo descarta la posibilidad de que éste haya pedido crecer
en el entretanto, y que por consiguiente el pasado ya no tenga el mismo significado
que tuvo anteriormente. Por esta misma razón el hacer preguntas indagatorias
también queda descartado. El individuo seleccionará lo que es más importante para él
cuando esté preparado para hacerlo. Cuando el terapeuta no-directivo dice que la
terapia es centrada en el cliente lo dice en serio ya que para él el cliente es la fuente
del poder vital que dirige al crecimiento dentro de sí mismo.
El tipo de relación que se establece entre el terapeuta y el niño, durante la terapia
de juego, es lo que hace posible que el niño pueda revelar su Yo verdadero al ser
aceptado por el terapeuta; y, debido a esta misma aceptación, crece un poco su
confianza en sí mismo y aumenta su capacidad para extender los límites de la ex-
presión de su personalidad.
El niño vive en su mundo propio y muy pocos adultos realmente lo comprenden.
En el mundo moderno parece haber tanta prisa y presión que es muy difícil que un
niño llegue a establecer la relación íntima y delicada con el adulto, necesaria para
que pueda confiar libremente su más íntima vida secreta. Son muchas las personas
que tratan de explotar su personalidad y esto hace que el niño defienda su identidad,
apartándose para deleitarse en aquellas cosas que le interesan y que son sumamente
importantes para él.
Agachado, observando con mucho interés algún objeto simple, el niño se
abandona a su insaciable curiosidad e interés sensorial. Generalmente el adulto
tiende a reírse o a menospreciarlo cuando anuncia con la emoción de un verdadero
descubridor:
-Esta arena es áspera, cortante y no sabe a nada, ¿así que no sabe a nada? -o bien:
-Esta pintura digital corre suavemente, suavemente, como lodo rojo o lodo verde,
lodo suave. . . lamoso.
O la observación:
-La gente va a su casa después del trabajo, del trabajo a casa, del trabajo a casa.
Van hacia el este cuando salen del trabajo, van a su casa a cenar. Y mañana volverán,
volverán. Vendrán hacia el oeste nuevamente. Van hacia el oeste en la mañana y
regresan al trabajo.
TERAPIA DE JUEGO 33
Está el caso de un niño de cinco años que veía una enorme iglesia cercana a través
de la ventana.
-Ahí está la iglesia, grande, grande. La iglesia que llega hasta el cielo. La iglesia
que hace música. La iglesia que repica: una, dos, tres, cuatro. . . cuando son las
cuatro. La iglesia grande con arbustos alrededor y donde va la gente -después de una
larga pausa agregó-: Yel cielo. Tanto, tanto cielo, allá hasta arriba. Y un pájaro, y un
avión y humo -nuevamente, después una larga pausa agregó-: Y Dibs, aquí junto a la
pequeña ventana, viendo la grandeza.
-Te parece como un mundo grande, grande desde aquí –dijo el terapeuta con voz
tenue.
-Así es -contestó suavemente-; grandeza, sólo grandeza. -Todo parece tan grande -
dijo el terapeuta.
Dibs se alejó de la ventana. Suspiró:
-Pero así no es Dibs -dijo-; Dibs no es del tamaño de la iglesia.
Hay ritmo, poesía y agudeza en esta observación. Los adultos llevan tanta prisa a
veces que no se toman tiempo para apreciar al niño. El pequeño de cinco años que
hizo las observaciones antes citadas durante su hora de terapia, tres meses antes sabía
sido considerado como "peculiar, extraño, lento e incapaz de comunicarse con otras
personas".
LA TERAPIA NO-DIRECTIVA
papel que juega el cliente. Terapia autodirectiva parece un término mucho más
acertado y descriptivo.
La relación que se establece entre el consejero y el cliente en este tipo de terapia,
es el resultado de la actitud básica que adopta aquél, la cual hace posible que pueda
aceptar sin reservas, el derecho inalienable que tiene todo individuo de ser auto
directivo. Esta actitud no es algo que se pueda quitar o poner como se hace con un
abrigo, sitio que forma parte integral de la personalidad del consejero.
Basándose en la actitud del consejero, la estructura del proceso de la terapia
autodirectiva implica una aceptación total del cliente tal como es, otorgándole la
libertad de poder utilizar la hora de orientación en la manera que él considere más
apropiada. El cliente es el que indica el camino a seguir durante la entrevista, selec-
cionando lo que es importante para él. Es el que asume la responsabilidad de tomar
decisiones y el que da interpretaciones. Mientras trabaja en su problema dentro del
ambiente de respeto mutuo que caracteriza a esta relación, él mismo escoge la
trayectoria a seguir: una terapia positiva que está correlacionada con su impulso
interno hacia la madurez.
Aun cuando enfatizamos la parte que juega el cliente, el consejero no es un agente
pasivo en esta experiencia. Se podría decir que es el consejero el que precipita la
acción, el que permite al cliente clasificar sus actitudes emocionales y, al evaluarlas
intelectualmente, poder descartadas o aceptadas al cambiar la orientación de su
marco de referencia. El consejero llega a este resultado a través de desarrollar una
comprensión tal de su cliente que lo hace sensible a las actitudes emocionales que
éste expresa. Por medio de una aclaración precisa y selectiva de estas actitudes
provoca en el cliente un torrente de emociones de tal manera que éste pueda
identificarlas y comprenderlas; consecuentemente, el cliente podrá construir un
sistema de valores consistente que le dará valor para ser él mismo y la estabilidad
para poder mantener una relación genuina con otras personas.
El papel del consejero es humilde y en ningún momento se anticipa a su cliente,
pues sabe que el cliente es el que toma el control de sí mismo y es su voluntad, no la
del consejero, el factor determinante en su conducta.
Dentro de la relación cálida y amistosa establecida por el consejo, el cliente se
enfrenta abiertamente a sí mismo, sintiéndose seguro en esta relación sincera de
cooperación y experimentando
36 INTRODUCCIÓN
TERAPIA DE JUEGO 37
¿CÓMO FUNCIONA LA TERAPIA DE JUEGO?
El caso de Tom
Tom tenía doce años, bien parecido, inteligencia superior al término medio, pero
presentaba un serio problema de desadaptación tanto en casa como en la escuela. Fue
remitido a terapia porque era antisocial y agresivo, e insistía que todo mundo le
echaba injustamente la culpa por los problemas en que siempre estaba metido. Tom
tenía padrastro y también una media hermana mucho menor que él, la cual era la
consentida de la familia.
Tom había vivido casi siempre con su abuela, pero dos años antes de que fuera
enviado a terapia, su madre se lo había llevado a vivir con ella, junto con su
padrastro y su media hermana. Tom no se llevaba bien con ninguno de ellos.
Tampoco se entendía con los niños de la escuela, pues nunca se le había permitido
jugar con otros niños hasta que fue por vez primera a la escuela y tenia dificultad
para adaptarse a otras personalidades.
En este caso el lector notará cómo Tom pudo actuar su problema por medio del
juego en una forma rápida y gráfica, principalmente con la ayuda de las marionetas.
Es interesante notar cómo utilizó las mismas para representar distintos personajes
con los cuales tenía una relación semejante. El padre y el director de la escuela
representaban la autoridad dictatorial para Tom, los sentimientos de ambivalencia
hacia su padre aparentemente se mostraban en las dos partes que jugaban las
marionetas, primero pegándole al padre y después defendiéndolo.
El juego del niño definitivamente parecía estar relacionado con sus sentimientos,
actitudes y problemas.
Primera entrevista
Tom: Pues aquí estoy. Sólo vine porque... bueno, por curiosidad, sabes. No
comprendí lo que mi madre trataba de decir. Dijo que tú me ayudarías con mis
problemas, pero yo no tengo ninguno.
38 INTRODUCCIÓN
TERAPIA DE JUEGO 39
Terapeuta: No te gusta admitir que tienes problemas.
Tom (Riendo): Más o menos es eso. Realmente tengo bastantes problemas. Mi
padrastro. Nuestra maestra sustituta. ¡ Caramba, sí que es mala! Y nadie me quiere.
No sé por qué. Yo creo que no existen las gentes sin problemas.
Terapeuta: Entonces realmente crees que todo el mundo tiene problemas y que tú
no eres diferentes a los demás.
Tom: Nada más que yo sí admito que tengo problemas. Otras personas no lo
hacen.
Terapeuta: Es un buen comienzo el admitir que tienes problemas.
Tom: Mi vida no es como un día de campo.
Terapeuta: No eres muy feliz.
Tom: ¿Se enterarán otros de lo que estoy diciendo? Mi madre u otras gentes? ¿
Estás escribiendo lo que estoy diciendo?
Terapeuta: Estoy tomando algunas notas, pero nadie sabrá lo que tú dices durante
esta hora.
Tom (Suspirando profundamente): ¿ Sabes?, esta situación es bastante peculiar. ¿
Estás escribiendo esto?
Terapeuta: Algunas cosas, sólo para mi propia información.
Tom: Sí (pausa larga).
Tom: A los maestros no les importa lo que pasa. A nadie le interesa lo que a uno le
pasa y aquí estamos después de la escuela, y ni siquiera eres mi maestra y no te
molesto. No te fastidio. Y, sin embargo. .. (encoge los hombros).
Terapeuta: Crees que otras gentes no se interesan por lo que te pasa y sin
embargo. . .
Tom: Yo tenía curiosidad.
Terapeuta: Tenías curiosidad.
Tom: ¡Claro! Yo... bueno, no hay algo que realmente me moleste.
Terapeuta: Crees que tienes todo bastante bien controlado.
Tom: Pues sí. Excepto que; bueno, no puedo pensar en algo qué decir. No tengo
nada qué decir.
Terapeuta: Si no tienes nada qué decir, pues no tienes nada qué decir (pausa). Si
quieres regresar el jueves próximo aquí estaré. Si no quieres venir, te agradecería me
lo hicieras saber a más tardar a las tres de la tarde el mismo día.
Tom: Sí, realmente me gustaría.
Terapeuta: Si quieres irte ahora puedes hacerlo, o si quieres quedarte más tiempo
puedes hacerlo. Utiliza este tiempo de la manera que creas conveniente.
40 INTRODUCCIÓN
Desde este momento Tom usó las marionetas la mayor parte del tiempo durante su
terapia. Actuó sus problemas familiares y pudo trabajar sobre la agresividad que
sentía hacia su padrastro, hacia su hermana y hacia la escuela.
TERAPIA DE JUEGO 41
Tom entra y prepara el teatro de marionetas para una obra. Toma la marioneta que
representa al niño.
Tom (Levantando la marioneta): Este es Ronny, el niño malo. ¡ Hombre, en
verdad que es malo! Ahorita está en la cama en su casa. Su padre se encuentra en el
piso de abajo. Quiere que se levante. Su padre siempre lo está mandando (ríe). Pero
no llega muy lejos con eso, como ya verán.
Tom se dirige al terapeuta al hablar. Durante la obra manipula a todas las
marionetas cambiando su voz completamente con cada personaje.
Padre (Con un feo tono de voz): Ronny, levántate de la cama.
Ronny (Adormilado): No quiero.
Padre: ¿ Me estás oyendo? Levántate o voy a. . .
Ronny: ¿Vas a qué?
Padre: Voy a subir y te levantaré a la fuerza.
Ronny: No seas jactancioso.
Padre: Arréglate y vete a la escuela.
Ronny: No quiero ir a la escuela. No me gusta la escuela. Además. . . me duele el
estómago.
Padre: Conque dolor de estómago, ¿ eh? Eres un mentiroso. Además eres tonto y
no aprendes nada en la escuela.
Ronny: ¿Por qué no aprendo?
Padre: Porque eres un tonto. Eres el niño más tonto que he conocido.
Ronny: No soy tonto. Vas a ver. Voy a... voy a... verás, voy a. .. (El padre le pega
a Ronny).
Ronny,' ¡Ay! ¡Ay! ¡Eres un hombre malo, malo!
Padre: Ahora, has lo que te dije.
Ronny: Me voy a ir de esta casa. Verás que sí. i Ooooh!
(La marioneta salta del escenario.)
Padre: Condenado mocoso. Voy por él (desaparece el padre). (El payaso se
encuentra con Ronny.)
Payaso: ¡Hola! ¿A dónde vas? Soy tontín, el payaso.
Ronny: Yo soy Ronny, el niño malo. Me escapé de mi casa.
Payaso: ¡Oh, vente conmigo! Vamos a divertimos.
(La marioneta que representa una niña pequeña aparece en la escena. La niña está
llorando a gritos.)
42 INTRODUCCIÓN
Director: No.
Rónny: Entonces no me declararé culpable.
Director: Te voy a pegar.
Ronny: ¿ De veras?
Director: ¿ Por qué no te vas a casa con tu padre?
Ronny: Porque no quiero.
Director: Deberías hacerlo.
Ronny: Hoy estoy de pinta.
Director: Más te vale que no.
Tom: ¡Fffft!
(Desaparecen las marionetas. Atrás de la escena se escuchan gritos y lamentos.)
Una voz, fuera del escenario: -¡Oh! Me caí al lago. ¡Auxilio! ¡ Auxilio!
(El padre y Ronny reaparecen.)
Ronny: ¡ Hola papá!
Padre: ¿Qué pasó?
(Ronny le pega al padre y lo hace caer.)
Tom (Levantando de nuevo la cabeza): ¡ Ah!, cayó derecho a un charco de lodo.
Padre (Estornudando y tosiendo): Me dio catarro. Realmente me enfermé.
(Desaparece el padre.)
Ronny: ¡Ja, ja, ja!
(Vuelve a entrar la niña.)
Niña: Quiero a mi mamá.
Ronny: Otra vez tú.
(Ronny la hace caer y le pega.)
Niña (Gritando): Espera a que te acuse con mi papá.
Ronny: Estoy esperando con impaciencia.
(Desaparecen las marionetas.)
Tom (Sacando la cabeza nuevamente por detrás de la escena): Eso es todo por
hoy. Continuará mañana.
Tom presentó sus obras de teatro con las marionetas ante un público formado por
niños de seis años, y evalúo esta experiencia de grupo durante el contacto individual
que posteriormente tuvo lugar. Seleccionamos algunas partes de esta entrevista.
TERAPIA DE JUEGO 45
Tom: ¿ Qué tal si arreglo algunos de estos juguetes para los niños pequeños? ¿
Ves?, estos están rotos.
Terapeuta: si tu quieres hacerlo.
Tom: Les daría gusto a los niños.
Terapeuta: Quieres hacer algo por los niños pequeños.
Tom: Sí, ¿sabes?, tengo una hermanita en casa. Se llama Rosa María. Pero no le
decimos Rosy. ¡No señor! Se llama Rosa María (pausa muy larga). A veces la llamo
Rosy (arregla las llantas de un coche de juguete sobre la mesa). A veces la llamo
Rosy, sólo para molestar a mis padres. Los molesto nada más porque sí.
Terapeuta: Los molestas. . .
Tom ( Interrumpiendo): ¿ Sabes qué? Creo que estoy muy consentido porque viví
mucho tiempo con mi abuela. No me acostumbro a mi padrastro, ni él a mí. No
logramos entendernos. A veces pienso que si hubiera estado con mi padrastro desde
el principio. . . no sé.
Terapeuta: Crees que el no haber estado con tus padres desde el principio echó a
perder la relación entre tu padrastro y tú.
Tom: Mi abuelita me mimaba mucho. Dejaba que yo hiciera todo lo que quería.
Por eso crecí egoísta.
Terapeuta: Piensas que el haber hecho todo lo que querías te volvió egoísta.
Tom: Ajá (compone un camión de juguete). Ya está arreglado. Veamos el fuerte
ahora. Lo arreglaré (lo lleva al banco de trabajo y lo clava con el martillo). ¿ Sabes?
He estado pensando. ¿ Crees que la obra del otro día era demasiado fuerte para los
niños pequeños?
Terapeuta: ¿ Qué quieres decir?
Tom: Cuando empujaron al padre al precipicio y se mató. Parece que les gustó
cuando Ronny empujó a su padre, pero después me puse a pensar.
Terapeuta: Pensaste que era bastante fuerte.
Tom: Pues sí. No me gustaría que llegaran a sus casas y empujaran a sus padres al
precipicio.
Terapeuta: ¿ Crees que traten de hacer lo mismo que Ronny?
Tom: Lo que me sorprendió fue que. . . bueno, yo creía que era el único que se
sentía así hacia su padre, porque es mi padrastro; pero ellos tienen padres de verdad y
parecían contentos al ver que se mataba.
Terapeuta: Sólo pensar que otros niños a veces puedan sentirse como tu, te
sorprendió.
46 INTRODUCCIÓN
Tom: Sí. No sé. Cuando llegué a mi cuarto ese día le escribí una carta a mi padre.
Mi verdadero padre. Está en la Marina. Le conté a mi madre y dijo que no pensaba
que a él le iba a importar, pero no le creo. No creo que él tenga otro hijo. Mi mamá
sólo lo dijo por decir algo.
Terapeuta: Te molestó que tu madre dijera que tu verdadero padre no le iba a
importar si le escribías.
Tom: Y que tenía otro hijo.
Terapeuta: No quieres que tenga otro hijo.
Tom: No lo creo. Sólo lo dijo porque sí (pausa larga. Pega el fuerte con el
martillo). Sabes, antes tenía un trabajo entregando periódicos, pero lo perdí.
Terapeuta: ¿ Lo tenías?
Tom: Me lo quitaron. Me corrieron del trabajo. Esos sucios estafadores me deben
sesenta pesos. Lo que pasó es que llegué tarde varias veces y se me pasaron varios
clientes. Pero no me importa.
Terapeuta: Te estafaron sesenta pesos porque llegaste tarde varias veces y no le
repartiste a algunos clientes. Te corrieron del trabajo, pero no te importa.
Tom: Sí (pausa larga). Es lo que digo. ¿ Ves? Lo que quiero decir es que estoy
furioso, pero digo que no me importa. Siempre digo que no me importa aunque me
importe mucho.
Terapeuta: No quieres que la gente sepa lo que realmente sientes.
Tom: Sí. No quiero darles nada de qué presumir.
Terapeuta: Crees que otras personas te van a presumir si les dices cómo te sientes.
Tom: Claro que lo harían. Yo lo sé, ya he vivido.
Terapeuta: Así te ha parecido.
Tom: Esa es la realidad.
Terapeuta: Crees que así es en realidad.
Tom: Pues, ¿hay alguna diferencia entre saber que así es y pensar que así es?
Hmm. Claro. Hmm. (un silencio muy largo. Trabaja en el juguete que está
arreglando y tararea con la boca cerrada): Así que así es la vida.
Terapeuta: ¿Hmm?
Tom: Dije que así es la vida.
Terapeuta: ¿De qué manera?
Tom: Yo no sé. Estaba pensando solamente (termina de arreglar el juguete).
Ahora guardaré estas herramientas (sale del cuarto y arregla las herramientas que
usó. Regresa). Te veré mañana. ¿ Qué tal si traigo a más niños conmigo la próxima
vez?
TERAPIA DE JUEGO 47
Terapeuta: ¿ Te gustaría más si trajeras a algunos de tus amigos?
Tom: Yo no diría que tengo amigos. Digamos más bien que son algunos cuates de
mi salón.
Terapeuta: No estás seguro de traer algunos de tus "cuates", está bien. Pero trata
de que no sean más de seis.
Tom: ¿Tres niños y tres niñas está bien?
Terapeuta: Eso es decisión tuya.
Tom: Le diré a Joe. Es buen chico. Quizá sea una buena influencia. Y también a
Tommy porque él está peor que yo. Realmente no quiero ser el peor de aquí.
Terapeuta: Muy bien. Tráelos la próxima vez, si quieres.
Tom: ¿ Sabes qué ? Yo creo que les simpaticé a los niños pequeños.
Terapeuta: ¿Piensas que les simpatizantes a los niños pequeños?
Tom: Sí. Es una nueva experiencia para mí. Generalmente no le caigo bien a la
gente.
Terapeuta: ¿Piensas que no le caes bien a la gente?
Tom: No. Parece que no. Pero los niños pequeños corren a saludarme y a platicar
conmigo en el patio y les da gusto verme. También parece que les gustan mis
funciones de marionetas.
Terapeuta: Te hace sentir bien cuando se portan así contigo.
Tom: Creo que sí. Bueno, ya es tiempo de irme. Te veré mañana.
Esta cita parece ilustrar varios factores significativos, desde el punto de vista
terapéutico. El lector se habrá dado cuenta de lo flexible que es la hora de terapia.
Aun cuando Tom estaba ocupado arreglando los juguetes, no los utilizaba como
medio de expresión. Más bien fue una entrevista terapéutica. Tom había dado
funciones de marionetas en la escuela ante un grupo de niños de seis años,
conmoviéndose al ver sus expresiones de gozo. Por supuesto pensó que los niños
habían identificado al nuevo padre de Ronny con los suyos propios. Aquí Tom
realmente captó uno de los valores de la experiencia de grupo al decir que le había
sorprendido descubrir que otros niños reaccionaban favorablemente al ver que el
padre recibía una paliza, aun teniendo menos razones que él. El darse Cuenta de que
él no era el único, ciertamente tiende a disminuir los sentimientos de culpa y a
disminuir el conflicto, ya que el compartir Un problema parece tener un valor
terapéutico.
Las muestras de aprecio que le mostraron los niños aumentaron su autoestima a tal
grado que pudo considerar su problema de una
48 INTRODUCCIÓN
manera más o menos objetiva. También comentó que después de deshacerse del
padre en la obra trató de establecer una relación con su verdadero padre. La reacción
que tuvo su madre parece indicar una causa posible de la conducta de Tom. El deseo
de traer a varios amigos ("Yo no diría que tengo amigos. Digamos más bien que son
algunos cuates de mi salón") parece significativo. Hasta ahora Tom había sido un
chico solitario, contento de seguir en su solitario camino. El preguntar si podía
invitar a otros niños parece indicar que ciertas fuerzas positivas internas empezaban a
trabajar.
Tomó la iniciativa de enfrentarse al problema de cómo hacer amigos. Al día
siguiente se apareció casi con toda la clase de sexto año. Todos querían pertenecer a
su grupo. Cuando se le dijo que sólo podría invitar a seis escogió a tres niños y a tres
niñas. La forma en que seleccionó a los niños da a qué pensar -uno porque era buena
influencia y otro porque era peor que él-. El dejar que Tom seleccionara su propio
grupo, en vez de que el terapeuta lo hiciera, tiene cierto valor también. Si la terapia
es en verdad centrada en el niño, el grupo seleccionado por el niño tiene que tener
mayor valor que el que seleccione el terapeuta. Esto parece implicar que en una
situación así, un niño está en terapia y los demás sólo van a divertirse. En el caso de
Tom esto pasó al principio. El terapeuta pensó que lo que realmente necesitaba era
una experiencia de grupo y cuando él mismo la pidió cobró aún más importancia.
Los niños que Tom invitó empezaron a verlo con nuevo interés hasta que se convirtió
en uno de ellos. Alcanzó un lugar especial dentro del grupo. En este caso en
particular lo que pasó fue más significativo para la terapia que si el terapeuta mismo
hubiese escogido al grupo. Por supuesto, el integrar estos valores es la liberación que
Tom alcanzó a través de sus pláticas y obras de marionetas.
Este es el registro del primer encuentro de grupo que tuvo Tom con los seis
amigos escogidos por él.
Tom: Este va a ser como nuestro club. Nosotros vamos a ser los titiriteros.
Theda: Sí. Aquí nos sentaremos ¿ eh? ¡ Oh, mira la plastilina!
Jean: Yo nunca he trabajado con plastilina.
Martha: ¿ Qué hacemos?
TERAPIA DE JUEGO 49
Tom: Señorita A., usted ocúpese de las niñas y yo de los niños. (Los niños ríen.)
Joe: Nosotros nos ocuparemos de ti.
Tom (Cantando): Mejor nos llevaremos bien todos. Señorita A., usted dígales qué
hacer.
Terapeuta: Qué tal si lo planeamos de esta manera. Ustedes pueden venir los
jueves de las tres y cuarto hasta las cuatro. Pueden utilizar ese tiempo como deseen y
utilizar cualquier material que haya aquí.
Tom: Muy bien, libertad al fin.
Terapeuta: Te gusta la idea de tomar tus propias decisiones.
Tom: Por supuesto que me gusta.
(Las niñas se sientan y empiezan a trabajar con la plastilina.)
Martha: Bueno, Tom dijo que íbamos a hacer marionetas. Creo que deberíamos
continuar ese plan. Dinos cómo hacerlas.
Terapeuta: Quieren que les indique lo que tienen que hacer.
Martha: Tú eres la maestra.
Terapeuta: Olvida que soy la maestra. Ahora, ¿ todavía quieren que les diga lo que
tienen que hacer?
Martha: Pues, Tom dijo que íbamos a hacer títeres.
Tom: Muy bien. Yo dije que haríamos títeres y ella está diciendo que pueden usar
sus sesos, y todavía gritas. ¿ Para qué te sirve entonces el cerebro?
Martha: Bueno, a mí me gusta hacer lo que se supone que debo hacer.
Terapeuta: Para ti es importante hacer lo que crees que la gente quiere que hagas.
Martha: Realmente sí. Creo que es importante. La gente no te quiere si no lo haces
así.
Tom: Y tú quieres que la gente te quiera. Quieres que todo el mundo esté
fascinado contigo. ¡Bah! (saca la familia de muñecas).
Mira, éstos podrían ser títeres también (saca la muñeca y le arranca
el pelo) ¡ Oh!, lo arreglaré. Ya estaba medio safado y no pude resistir la tentación.
Cualquiera podía darse cuenta de que era una mocosa (ríe).
Terapeuta: No te gusta la mocosa.
Tom: Es verdad (los niños se unen alrededor para ver los muñeco. Tom agarra al
padre). Me da gusto anunciarles que le falta una pierna al padre. Sin embargo lo voy
a arreglar para los niños.
Terapeuta: Según lo que dices no te importa si le falta una pierna al padre, pero lo
arreglarás para otros niños.
50 INTRODUCCIÓN
Esto ilustra la dinámica en una relación de grupo. Martha deja ver sus
sentimientos de inseguridad. El terapeuta trata de reflejarle sus sentimientos para que
ella pueda adquirir cierta introspección respecto a su conducta. Frecuentemente el
tipo de conducta que presenta no es considerado como indeseable. Su problema es
muy diferente al de Tom; sin embargo, tanto Tom como Martha pudieron recibir
ayuda en el mismo grupo. Los grupos formados por los mismos niños
frecuentemente incluyen algunos retraídos y tímidos que muchas veces no son
enviados a terapia porque no representan
52 INTRODUCCIÓN
Después de otras tres funciones de marionetas a los niños de seis años hubo otro
encuentro de grupo durante el cual los niños confeccionaron las cabezas de las
marionetas con asbesto en polvo, pegamento y agua. Estas son algunas citas de ese
segundo encuentro.
Tom: Yo voy a hacer a Hitler, así podremos tener una pelea y le daré una paliza.
Martha: ¡Ay no! Mejor no hacemos a Hitler. Hagamos unos chistosos y después
hacemos que se peleen.
Tom: Dije que Hitler.
Martha: Pero y los otros niños. . . bueno, por ellos no creo que debamos hacer a
Hitler, y después. . .
Tom: No estaba bien el hacer a Hitler desde el principio.
Martha: Pero yo no pienso que. ..
Tom: Ya sé que no piensas. Voy a hacer a Hitler y después lo destruiré.
Martha: Pues bien, hazlo si quieres. Has tu viejo Hitler, pero yo no lo haría.
(Silencio .)
Tom: Miren, su boca apunta hacia abajo. Este tipo nunca se ríe.
Jean: Claro que no. Es odioso.
Martha: A ver, déjame sacarle los ojos.
(Encaja su lápiz en los ojos de Hitler.)
Tom: ¡ Ey! No hagas eso. Lo vas a echar a perder.
Martha: Lo quiero echar a perder.
Tom: Bueno, pero da la casualidad que este es mío, ¿ ves?
Theda (Burlándose): ¿ Ves?
(Tom camina hacia el teatro y toma las marionetas. Su voz cambia por completo
tomando un tono duro y malvado.)
Ronny: Ahora mismo miren. Voy a matarlos a todos si no me dejan hacer lo que
quiero. No tolero nada. ¿ Ven? (los más ríen fascinados). Voy a hacer algo. Voy a
molestar a alguien y a empezar un problema.
Marioneta-niño: ¡Conque sí, eh! ¡Conque sí, eh! Viejo loco.
¿ Qué te hace pensar que podías molestar a alguien?
Ronny: Me malentendiste. Perdón. Mil perdones. No quise decir eso. Por favor no
me mires así.
Marioneta segunda: ¡ Bueno! (da la espalda a la primera marioneta, la cual
ataca sin previo aviso. Hay gritos y chillidos durante la pelea).
Marioneta primera: Ya veremos. No se gana nada con molestarme (Tom avienta
las marionetas al aire y sale por detrás del teatro).
Tom: Me haré algo de lodo.
Martha: Yo también.
Tom: Voy a hacer una cachiporra.
(Todos hacen cachiporras con la plastilina. Como resultado co
TERAPIA DE JUEGO 55
Tom: Sí. Y eso es lo que realmente pasa la mayor parte del tiempo. Cuando hago
algo, la gente no se da cuenta de que no les hago daño deliberadamente.
Terapeuta: Haces cosas que lastiman a los demás, pero ellos no comprenden que
no lo haces a propósito.
Tom: Sí (silencio largo. Tom recarga su barbilla entre sus manos). Tendré que
hacer algo para remediarlo.
Terapeuta: ¿Piensas que debes hacer algo para remediarlo?
Tom: Sí. Tengo que pensarlo muy bien (Tom extiende el brazo para tomar la
marioneta). ¿Qué debo hacer, Ronny?
Ronny: ¿ Qué te importa? ¡ Pégales, pégales!
Tom: Piensa bien Ronny. Dime qué debo hacer.
Ronny: Dales una patada en los dientes.
Tom (Soltando a la marioneta sobre la mesa): Él no es ninguna ayuda. Es tan
malo como yo. Lo que es más, él es yo.
Terapeuta: Él representa una parte de ti mismo. Tú piensas que debes encontrar
una solución, pero él quiere seguir peleando.
Tom: Sí. Bueno, ya me tengo que ir (se levanta). Adiós.
Sumario