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Los Nobel de Economía: Política Económica Nacional Daniel González Sesmas

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DEBATE ECONÓMICO, Vol. 1 (1), No. 1. Enero-Abril 2012, pp. 153-167.

Enviado: diciembre 2011.


Aceptado: enero 2012.

Los nobel de Economía

Política Económica Nacional

Daniel González Sesmas

El libro Política Económica Nacional que se publicó por


primera vez en 1966, escrito por James Tobin, quién fuera
alumno de J. Schumpeter y W. Leontieff1, así como compañero
de clases en la Universidad de Harvard de J.K. Galbraith, R.

1
J. Schumpeter (1883-1950): austriaco nacionalizado americano. Uno de los más
prestigiosos e influyentes economistas del siglo veinte. Es un erudito de la historia
del pensamiento económico. Estudió los ciclos y los sistemas económicos. Aunque
sus profesores (Böhn-Bawerk) pertenecieron a la escuela austriaca, después se
hace keynesiano y al final de su vida, influido por el marxismo, predice la caída
del sistema capitalista y el paso al socialismo.
W. Leontieff (1906-1999): Wassily W. Leontief nació en San Petersburgo. En
1931 emigró a los Estados Unidos, donde se nacionalizó. Obtuvo el Premio Nobel
de Economía en 1973 por el desarrollo del método input-output (TIO) y su
aplicación a importantes problemas económicos. El interés de los trabajos de
Leontief no se limita a sus famosas TIO: Leontief fue un destacado keynesiano
con gran influencia sobre los neo-keynesianos y los neo-ricardianos. En 1953
descubrió el hecho conocido como "la paradoja de Leontief": que las
exportaciones de los Estados Unidos no son "capital intensivas", sino "trabajo
intensivas", lo que contradecía lo mencionado en el modelo de comercio
internacional Heckscher-Ohlin, el cual señalaba que si un país tiene una
abundancia relativa de un factor (trabajo o capital), tendrá una ventaja comparativa
y competitiva en aquellos bienes que requieran una mayor cantidad de ese factor.
Debate Económico

Musgrave y P. Samuelson2, aborda a través de dieciocho


ensayos, ordenados en cinco capítulos, la difícil e interesante
tarea de hacer política económica.

Los ensayos no sólo fueron dirigidos a economistas, sino


también al público en general y tienen la virtud de expresar
claramente las ideas y preceptos económicos que intentan
explicar los temas y controversias de finales de los años 50´s y
60´s —quince años para ser exactos— de la economía
norteamericana. Además, el autor transmite valores sociales y
juicios de valor que lo caracterizan, y sentencia “no pido perdón
por ello, sino simplemente señalo que escribí estos ensayos
como un ciudadano preocupado, como una animal político y un
economista profesional”.

2 J.K. Galbraith (1908-2006): es el autor de la célebre teoría de los poderes


compensatorios. Además de haber sido uno de los economistas más populares,
Galbraith fue diplomático, novelista, cronista periodístico y asesor político de
referencia. Sus exitosos libros divulgativos han estado siempre en las listas de
best-sellers. Ha escrito 33 obras, siendo la más famosa La sociedad opulenta,
(1958) donde explicaba la riqueza de los Estados Unidos de América en bienes de
consumo y su pobreza en servicios sociales, en la idea de la existencia de un
consumo masivo –para Galbraith innecesario– promovido artificialmente por la
publicidad y de un espectacular crecimiento con desigualdades internas e
inflación.
R. Musgrave (1910-2007): economista norteamericano de origen alemán, nació en
Koegnistein en 1910. Estudió en las Universidades de Munich, Heidelberg,
Rochester y Harvard. Docente en las universidades de Harvard, Michigan,
Princeton y Santa Cruz. Musgrave ha desempeñado cargos en la Reserva Federal
de los Estados Unidos y asesorado económicamente a los gobiernos de diversas
naciones en desarrollo. Es considerado como un destacado hacendista por sus
trabajos teóricos bien apoyados en una base práctica y empírica. Una de sus
principales obra fue Public Finance in Theory and Practice.
Paul Anthony Samuelson (1915-2009): es un economista americano, nacido en
Gary, Indiana. Obtuvo el Premio Nobel de Economía en 1970, por el trabajo
científico a través del cual ha desarrollado la teoría económica estática y dinámica
y ha contribuido activamente a elevar el nivel del análisis en la ciencia económica.
Es autor del manual de economía más vendido de la historia: Economics:an
introductory analysis, que, además de hacerlo extraordinariamente rico, ha servido
para formar muchas generaciones de economistas de todo el mundo.
154
Política económica nacional

Si pudiéramos establecer un hilo conductor en la obra, sin duda


éste sería la producción de bienes o servicios para el consumo,
ya sea ahora o en el futuro, esto no es otra cosa que todo el
propósito de la economía, según el propio autor. De esta
manera el autor señala los temores de las personas para
producir menos en lugar de más, se justifican, dice, en temores
a la inflación, déficit en la balanza de pagos, presupuestos
públicos desequilibrados, deuda nacional excesiva, falta de
confianza al dólar, etc. Son estos tabúes financieros los que no
permiten a las personas ser más productivas y con ello obtener
mayores rendimientos. Tal vez los presupuestos equilibrados, la
estabilidad de precios, entre otros, pueden ser los medios para
alcanzar y sostener un alto nivel de empleo, producción y
consumo. Frecuentemente los medios reciben mayor
preferencia sobre los fines, por lo que el autor nos menciona
que eso lo ha motivado a levantar la pluma para defender el
objetivo básico de la política económica. Lo anterior se parece
mucho a la actual situación económica del país, pues como
señala Tobin, la política económica actual ha puesto mayor
énfasis en los medios que en el fin.

Durante los cinco apartados, el premio Nobel de Economía en


1981, nos da cuenta de los tópicos que preocupaban a los
economistas y al público en general en ese momento de la
economía norteamericana:

1. El gobierno y la economía.
2. La política fiscal, el presupuesto y el crecimiento.
3. Política monetaria e inflación.
4. El sistema monetario internacional.
5. La economía académica en Washington.

155
Debate Económico

Dichos temas los aborda no sólo con una lógica económica y


una destreza técnica brillante, sino que además les imprime un
análisis histórico, es decir, utiliza a la historia como ese
laboratorio social que frecuentemente la economía olvida tener.
La historia nos muestra, entre otras cosas, los errores que se
cometieron y de los cuales podemos aprender, y también, en el
caso económico, que existen prejuicios de corte ortodoxo que
impiden, por un temor casi dogmático, implementar cierto tipo
de políticas económicas para lograr el objetivo básico de la
política económica.

1. El gobierno y la economía

En este apartado el autor analiza, a través de cuatro ensayos, la


compleja relación entre la iniciativa privada y el gobierno, así
como la planificación de la economía por parte del Estado. En
una época en la que el socialismo ganaba terreno al capitalismo
como forma de organización productiva, se hacían pertinentes
varias preguntas al modelo económico capitalista: ¿qué tan
planeada se encuentra la economía de Estados Unidos? ¿cuál es
la frontera entre el Gobierno y la iniciativa privada?, ¿cuál será
la nueva era de las relaciones entre la iniciativa privada y el
Gobierno?

J. Tobin responde a dichas preguntas mediante una distinción


de conceptos: planes y control. En términos coloquiales, la
planificación significa sencillamente “pensar por adelantado”,
basar las relaciones presentes sobre un cálculo racional de sus
consecuencias futuras. Sin embargo, en discusiones relativas al
gobierno y la economía, la planeación denota, para muchas
personas, un régimen complejo de controles coercitivos sobre el
comportamiento económico diario de los administradores de
empresas, trabajadores y consumidores.
156
Política económica nacional

Para analizar el tema de la relación entre el gobierno y la


iniciativa privada, el autor lo aborda desde las siguientes
perspectivas: primero, la lista de actividades económicas
asignadas a la iniciativa pública y privada; segundo, las
magnitudes relativas de la actividad productiva pública y
privada; tercero, las intervenciones del gobierno que afectan el
equilibrio del poder económico y la distribución del ingreso y la
riqueza; y, por último, las magnitudes relativas de los usos
públicos y privados de los frutos de la actividad económica.
Mediante estas ideas, el autor nos hace reflexionar sobre la
controversia entre la participación del gobierno en la economía,
y el actuar del mercado en las tareas del gobierno.

Respecto al rumbo que tomarán las relaciones entre la iniciativa


privada y el gobierno, el autor considera que las mismas se
desarrollarán en un entorno más cordial, aunque, con seguridad,
habrá desacuerdos, pero desacuerdos que se podrán discutir en
términos mucho menos doctrinarios y más pragmáticos. En este
sentido, Tobin menciona que los hombres de negocios deberán
reaccionar menos doctrinarios y que se tendrá que privilegiar a
las evidencias de la ciencia económica para la adecuada toma
de decisiones.

2. La política fiscal, el presupuesto y el crecimiento

En el segundo apartado del libro, Tobin reflexiona sobre los


temas de las finanzas públicas y la relación que tienen con el
crecimiento económico, primeramente se pregunta en quién
recae el déficit, hace algunas reflexiones sobre la carga
económica de la defensa nacional y termina con un interesante
ensayo sobre el crecimiento económico.

157
Debate Económico

“Para cada comprador debe haber un vendedor, y para cada


prestamista un prestatario. El gasto de una persona constituye el
ingreso de otra. Mis deudas son sus activos, mi déficit su
excedente”. Con esta sencilla explicación de una economía con
un juego de suma cero y en equilibrio, Tobin nos menciona que
todo estaría bien si fuéramos prudentes, sin embargo no lo
somos, y cuando el prudente insiste en incurrir en excedentes y
prestarlos, parte del resto de nosotros estaremos deseosos de
endeudarnos para financiar el déficit presupuestario. Cuando
ninguna otra persona toma en préstamo esos excedentes de los
acaudalados, el Departamento del Tesoro termina por hacerlo.
El autor inicia así una reflexión a propósito de la pregunta: ¿en
quién recae el déficit? En el desarrollo de la respuesta, Tobin da
claras muestras de estar incómodo con las ideas que pugnan por
mantener políticas fiscales cuyo objetivo sea el equilibrio
presupuestal y no el crecimiento económico, y sentencia:
cuando esos apóstoles de las finanzas ortodoxas le dicen
también al gobierno que reduzca su financiamiento externo,
¿han empleado su aritmética? Si todo el mundo se puede
autofinanciar, ¿quién tomará en préstamo los superávits?

En el segundo ensayo, contenido dentro de este apartado, el


autor se cuestiona sobre el papel de las doctrinas económicas, el
dinero y la defensa nacional en la política económica. Respecto
a las doctrinas económicas, el autor menciona que la doctrina
económica ortodoxa es la que, en ese momento, estaba dañando
a la economía: la intervención gubernamental en la economía es
un mal —señalan los ortodoxos— que debe ser reducido al
mínimo; las necesidades humanas se acomodan mejor y el
progreso es más rápido cuando la iniciativa privada florece
inafectada por los reglamentos gubernamentales. En tanto a la
restricción del dinero como medida de política económica para
controlar el nivel de precios, el autor advierte que las víctimas
158
Política económica nacional

del dinero restringido son los programas de inversión público


que el país difícilmente puede posponer. En tanto en materia de
defensa nacional, el autor lo analiza desde un punto de vista de
costo de oportunidad, es decir: si es cuestión de incrementar el
presupuesto de defensa, las mejoras en la posición militar y
diplomática deben ponderarse con las pérdidas para la
economía privada y para los niveles de consumo.

En relación a la carga económica de la defensa nacional, el


economista, egresado de Harvard, analiza el tema desde dos
perspectivas: una según la cual los recursos destinados a la
defensa no se emplearían de otra manera; otra según la cual se
desperdiciarían en frivolidades y lujos de los cuales la sociedad
bien podría prescindir.

Dentro del tema del crecimiento económico, Tobin inicia con


un ensayo sobre la tributación y el crecimiento económico, es
decir, cómo los impuestos pueden influir en el nivel de
crecimiento de un país, lo interesante de este punto es que
redirecciona el debate político y económico hacia el objetivo
central de la economía: el crecimiento del Producto Nacional
Bruto (PNB), y deja de lado el debate de temas como
desempleo, inflación, desigualdad. La respuesta a cómo se
puede aumentar la tasa de crecimiento del PNB es, según el
autor, dedicar una porción mayor de la capacidad actual a usos
que incrementen la capacidad futura y, simultáneamente, una
proporción menor a otros usos. Lo usos que incrementan la
capacidad futura son tres: inversión, investigación y educación.
Asimismo, señala que una política para acelerar el crecimiento
económico debe tener dos filos, por un lado, debe estimular los
gastos gubernamentales y privados deseados, y por otro, debe
desalentar el consumo.

159
Debate Económico

Por último, aparece el ensayo sobre crecimiento económico


(que a mi gusto es uno de los mejores del libro) el cual analiza
desde una perspectiva intertemporal, es decir ¿cómo debe una
sociedad dividir sus recursos entre necesidades y placeres y
aquellos del año próximo, de la siguiente década, de la
siguiente generación? Un tema que a los economistas les
inquieta desde hace tiempo: el presente contra el futuro; ése es
el verdadero tema a discutir, pero se disfraza con el nombre de
crecimiento económico. Con esto en mente, el autor nos lleva a
lo largo de 25 páginas a una reflexión sobre varios temas como:
crecimiento versus pleno empleo, razones no económicas para
el crecimiento, crecimiento en qué, el poder del gobierno para
influir en el crecimiento, neutralidad gubernamental en la
elección intertemporal, imperfecciones en el mercado de
capitales, la recompensa en el ahorro social. Asimismo, nos
hace demostraciones tanto gráficas como algebraicas de sus
aseveraciones, mostrando que tiene las capacidades técnicas
para desarrollar un modelo de crecimiento económico como los
economistas ortodoxos demandan. Sin embargo, el autor no
concluye, al contario, deja abierta la puerta para que se realicen
más pruebas a los modelos de crecimiento con parámetros más
refinados y confiables. No obstante, menciona que los
beneficios de una relación ahorro-inversión más elevada serían
positivos si se evaluaran por un conjunto de tasas de interés de
preferencia social temporales. “Ésta me parece la razón más
poderosa para abogar por una política de crecimiento”,
sentencia.

3. Política monetaria e inflación

En este apartado el autor nos habla acerca de las políticas


económicas implementadas para controlar el nivel de precios,
así como también del papel de la Reserva Federal y los retos
160
Política económica nacional

que enfrenta, tanto en el corto como en el largo plazo, en una


economía que se ve amenazada por una expansión
ininterrumpida durante cuatro años y que daba señales de
presiones inflacionarias que prendía los focos amarillos en
Estados Unidos, algunos lo llegaron a comparar con el auge
económico que vivió dicho país, previo a la recesión de finales
de los años veinte.

Inicia el análisis con la discusión acerca de los controles


directos en los precios y salarios. Según la mayoría de los
economistas, afirma, conviene que la tributación es la principal
arma contra la inflación, y que los controles y restricción
monetaria son sólo un arma auxiliar para el momento histórico
que atraviesa la economía americana, y, sentencia, que los
controles directos constituyen un auxiliar más útil que la
política fiscal antiinflacionaria que la restricción monetaria. Lo
anterior lo justifica, debido a que la economía está amenazada
por dos tipos de inflación. El primer tipo, la “inflación de
brecha”, está generada por la demanda excesiva; la segunda, la
“inflación de ingreso”, está generada por demandas sucesivas
en pro de elevar los salarios y otros ingresos monetarios. Así,
apunta que la política fiscal constituye un antídoto efectivo
contra la “inflación de brecha”, pero no puede evitar la
“inflación de ingreso”.

En un segundo ensayo sobre la relación entre el trabajo y la


estabilización de precios, Tobin expone el papel de los
sindicatos en el logro del pleno empleo, y por tanto en el
desempleo, así como en los efectos de sus demandas salariales
insaciables en el nivel de precios, y que este aumento de
ingresos sólo sea una ilusión de crecimiento económico.

161
Debate Económico

En lo que respecta al papel de la Reserva Federal, hace


reflexiones acerca de la independencia de la misma y que se
discutió entre 1942 y 1956. Asimismo, hace un recorrido sobre
la estructura y toma de decisiones de la misma, así como el rol
del congreso de los E.U. en dicho arreglo institucional.
Además, señala los problemas que enfrentaba en ese momento
la Reserva Federal en su Consejo de Gobernadores, tales como:
el primer tema es la meta adecuada de la política de
estabilización de precios; el segundo se relaciona con los
papeles asignados a los instrumentos monetarios, a las medidas
fiscales, y a los controles directos en lo que se refiere la
estabilización de precios, y el tercer tema es la estrategia del
manejo de la deuda.

Para cerrar este apartado Tobin hace un breve, pero sustancioso,


recorrido sobre la historia monetaria reciente, es decir, nos pone
en contexto las acciones que debe tomar un banquero central,
no sólo en las etapas de recisión y crisis, sino también en las
fases de expansión económica; lo cual constituye una buena
aportación para el análisis de las políticas económicas.

4. El sistema monetario internacional

No obstante que la economía internacional no era la materia de


especialización de Tobin, desarrolló algunas opiniones
definitivas acerca del tema, las cuales quedaron plasmadas en
cuatro brillantes ensayos que componen este apartado. Lo
anterior, debido a que trabajó en el Consejo de Asesores
Económicos durante 1961-1962, en donde las finanzas
internacionales fueron parte de su comisión.

Tobin inicia el análisis con un ensayo sobre la relación de


Europa y el dólar, donde analiza, como ya es costumbre en él,
162
Política económica nacional

desde un punto histórico la oferta excesiva de dólares que le


precedió a la posguerra. En este interesante recorrido histórico,
el autor señala que la crisis que enfrenta el dólar será superada.
Se logrará mantener su paridad, el sistema monetario mundial
se mantendrá a flote y sus capitanes, en ambos lados del
Atlántico, se felicitarán mutuamente por su pericia náutica
demostrada al capotear el temporal. Asevera: “El dólar será
salvado”. No obstante, menciona que los ajustes a los que ha
sido forzado los E.U. para contener su déficit de pagos no le
han hecho un buen servicio a la economía mundial, y tampoco
eran esenciales. Asimismo, señala que la política financiera
internacional es demasiado importante como para dejarla en
manos de financieros. El número de cuentas importantes por
saldar es mayor que los registros de transacciones
internacionales, y el número de mercados importantes por
equilibrar es mayor que el número de mercados de divisas.

En el siguiente ensayo “El progreso económico y el sistema


monetario internacional”, Tobin inicia su escrito con una
anécdota muy ilustrativa: “un gran maestro mío, el profesor
Joseph Schumpeter, solía encontrar una ironía enigmática en el
hecho de que los devotos liberales del libre comercio no
estuvieran dispuestos a dejar que el mercado determinará los
precios de las monedas extranjeras, y que los oponentes al
respaldo gubernamental al precio del trigo estuvieran muy
comprometidos con el respaldo del gobierno al precio del oro”.
Así, el autor inicia el análisis de los mercados de divisas y los
nuevos arreglos institucionales para ello. Tobin no pierde de
vista que los arreglos internacionales son sólo un medio para
alcanzar un fin más básico: promover el progreso económico
del mundo libre facilitando el comercio internacional y el uso
eficiente de los recursos productivos mundiales. En este
sentido, reflexiona sobre los acuerdos del Bretton Woods, es
163
Debate Económico

decir, las reglas del juego no deberían forzar y deberían,


incluso, permitir a los países defender sus tasas de cambio a
través de medios que no estén de acuerdo con el propósito
global del sistema, es decir a través de medidas que retrasen el
crecimiento económico mundial o restrinjan movimientos
eficientes de bienes y servicios y de capital.
Muchas veces hacerse las preguntas correctas pueden
brindarnos claridad sobre los temas que se desean desarrollar,
Tobin se realizaba las siguientes cuestiones: ¿Cuáles son los
mecanismos que corrigen los desequilibrios en los pagos entre
los países en un régimen de tasas de cambio fijas? ¿Qué
limitaciones sobre su uso le son impuestas por otros objetivos
nacionales e internacionales? ¿Qué tan bien y qué tan rápido
podemos esperar que operen los mecanismos apropiados en el
mundo moderno? Para ello el premio nobel reflexiona sobre
esas preguntas a través de 7 puntos:

1. Cambios en el empleo de la fuerza de trabajo y en la


capacidad industrial.
2. Cambios en los niveles de precios.
3. Cambios en la política monetaria y en las tasas de
interés.
4. Restricciones sobre las transacciones privadas en
divisas.
5. Transacciones gubernamentales.
6. Cambios de estructura económica.
7. Ajuste de las tasas de cambio.

“El problema de la liquidez internacional” fue una declaración


presentada ante el Comité Económico Conjunto en el Congreso
de E.U. en noviembre de 1963, en la cual inicia con una de las
propiedades del dinero, que es el convenio social de
aceptabilidad general. Después analiza el tema de la oferta de
164
Política económica nacional

dinero, mediante dos preguntas: ¿cómo se aumenta la oferta?


¿quién es el beneficiario inicial de este aumento de la oferta?
Asimismo, se pregunta acerca de cómo es que los dólares
encuentran su camino hacia las reservas monetarias de los
bancos centrales. También nos menciona por qué un país
necesita reservas internacionales. Este apartado termina con un
análisis del futuro del dólar como dinero internacional.

En el último apartado el autor reflexiona sobre el futuro del


dólar como moneda internacional. Al respecto señala que
existen buenas perspectivas para la continuación, e incluso para
la expansión de los usos privados del dólar. No obstante,
considera que el dólar tiene probabilidades de perder, tarde o
temprano, su posición de “moneda de reserva” para los bancos
centrales o gobiernos. En el desarrollo del ensayo, Tobin
expone que no debe alarmar esa situación, y analiza algunas
sugerencias para sustituir el dólar en el sistema monetario
internacional.
En la quinta y última parte del libro, el premio nobel de
economía de 1981 se ocupa de dar una justificación de por qué
es importante que los académicos se involucren en las
decisiones política económica de E.U., a través del ensayo:
“Economía académica en Washington”. En este ensayo Tobin
defiende, con ciertas reservas, el hecho que se mantenga un
enclave de economistas académicos en Washington, mismos
que están constituidos en un consejo de asesores económicos
que asesora al Presidente de E.U. de manera desinteresada para
hacer frente a sus inmensas responsabilidades en materia
económica. También considera que, el préstamo de profesores
universitarios al consejo de asesores, enriquece la enseñanza y
la investigación de las universidades, con un sentido de
importancia más elevado y con una percepción de la naturaleza
interior de la formación de políticas.
165
Debate Económico

J. Tobin reflexiona, a través del libro “Política Económica


Nacional”, sobre los problemas que enfrentaba en su momento
la economía estadounidense, no sólo con una actitud crítica,
sino propositiva, brindándonos su punto de vista —mediante un
lenguaje claro y con ayuda de la historia— sobre la economía y
las soluciones que consideraba pertinentes para los diversos
apuros que presentaba la economía americana: la frontera entre
la industria privada y el gobierno, las restricciones monetarias y
los controles directos, el problema de la liquidez internacional,
entre otros. Todos los ensayos expuestos en este libro alcanzan
su objetivo: poner en tela de juicio la trayectoria de las políticas
monetarias y fiscal hacia el logro del pleno empleo, la
estabilidad de precios y el crecimiento económico.

Referencias:

1. Blanchard, O. (2005). Macroeconomía. Ed. Pearson


Prince Hall, España.
2. Barro, R.J. (1986). Macroeconomía, Ed.
Interamericana, México.
3. Krugman, P y R. Wells (2006). Macroeconomía, Ed.
Reverté, España.
4. Tijerina, E. (1997). Los Nobel de Economía 1969-
1996. Gran Comisión de la Cámara de Diputados LVI
Legislatura, México.
5. Tobin, J. (1972). Política Económica Nacional, Fondo
de Cultura Económica, México.
6. Grandes Economistas.
http://www.eumed.net/economistas/index.htm
[consultado el 31 de agosto de 2011]
7. Wikipedia.

166
Política económica nacional

http://www.wikipedia.org/ [consultado el 3 de agosto


de 2011]

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