Epistemología de la Geografía Contemporánea
Clase 3. Momentos epistemológicos de la geografía
Lic. Carolina García
Objetivos
-Identificar los diferentes contextos en que fue evolucionando el pensamiento
geográfico y el desarrollo de la geografía como disciplina reconocida
-Presentar las principales líneas de pensamiento de cada corriente geográfica y
su legado.
-Reconocer que los cambios y transformaciones responden a las necesidades
sociales y de los estados.
Contenidos
En esta clase trabajaremos con los siguientes puntos:
Momentos epistemológicos de la geografía
2.1. La tradición del pensamiento geográfico
2.2. Geografías del medio natural, el hombre y el estado
2.3 Geografías del espacio y las localizaciones
Comencemos con los temas…
Es interesante, al transitar el texto de Bertoncello (2008), pensar cómo la geografía ha
evolucionado en el tiempo, desde lo que podríamos considerar su inicio con los
pensadores griegos y su preocupación por el planeta Tierra, por su ubicación en el
sistema solar, su funcionamiento como cuerpo celeste. Más tarde, el sentido de su
objeto pasó a centrarse en la localización y en la necesidad de plasmar los recorridos
de los ejércitos, de los viajeros, de los comerciantes, de los expedicionarios. La relación
entre geografía y conquistas de nuevos territorios. La cartografía cuenta en este
momento con una expansión sorprendente, que acompaña estos rumbos.
Luego de los importantes aportes de Humbolt y Ritter a la disciplina que vimos en la
clase anterior y que refuerza Bertoncello en su texto de 2008, recordemos que es a
partir de la instalación de cátedras de geografía en las universidades europeas y de la
conformación de sociedades geográficas, hacia 1870, cuando se inicia una etapa de
producción geográfica donde aparecen obras fundamentales. Es decir, podríamos
afirmar que la geografía como disciplina científica se posiciona a partir de la
institucionalización de la misma, reforzada por la cuantiosa producción bibliográfica.
Tengamos en cuenta que esas obras se escriben en un contexto de ciencias inmersas
en el positivismo, es decir, con una impronta destacada en las ciencias naturales, que
era el modelo de ciencia. Tan fuerte es esa impronta que aún persiste en nuestros días.
La palabra ciencia, se asocia a las ciencias naturales o exactas. Si googlemos ciencia
aparecen imágenes como ésta. Nada relacionado con lo social.
Es necesario “conocer el porqué de las cosas; y para esto, es necesario descomponer
las totalidades y observar las causas (o cadenas causales), de manera objetiva y
sistemática” (Bertoncello, 2008). Y este es el fundamento del positivismo.
Pensemos que la geografía en esta etapa era una geografía positivista que adoptaba
método de estudio empírico-inductivo, es decir que se basa en la práctica, en la
observación directa, en la selección y clasificación. Que busca llegar a elaborar leyes o
conclusiones generales a partir de analizar casos particulares.
Enciclopedismo y evolucionismo son otros conceptos que describen a la ciencia del
momento. Gran cantidad de información que describían a los nuevos territorios, sus
recursos naturales, sus habitantes y costumbres fueron seleccionadas, clasificadas y
ordenadas en enciclopedias, que presentaban evidentemente un carácter
evolucionista. Como vimos, la geografía y la antropología surgen como disciplinas
hermanas en su rol, enmarcadas en contextos imperialistas.
Esta geografía de finales del siglo XIX es llamada tradicional o clásica. La consolidación
de los estados nacionales y la necesidad de desarrollar la idea de nación y
nacionalismo, fueron las causas principales del avance de la geografía como disciplina
reconocida, tal como señalamos en la clase anterior. En este sentido, el texto de
Bertoncello (2008) vuelve a marcar algunos puntos ya transitados por Capel, aunque
con algunas diferencias como la de considerar padres de la geografía a Humbolt y
Ritter. Para Bertoncello, los aportes de ambos al crecimiento y evolución de la
geografía como disciplina ameritan que sean señalados como tales, pero para Capel, la
etapa de disciplina científica es posterior, de la mano de las sociedades geográficas y
de la institucionalización.
Sin embargo, ambos coinciden en que “la geografía se consolidará, así, como una
disciplina con un objeto propio: la relación hombre-medio, cuyo abordaje puede
realizarse a través del método positivista. Ambas cuestiones (objeto propio y
metodología científica) le aseguran un lugar entre las ciencias. También adquirirá el
carácter de conocimiento útil para sociedades embarcadas en procesos de definición
estatal y expansión colonial: el discurso determinista dará una explicación, y una
justificación científica a la dominación de otros pueblos”.
Y las escuelas nacionales han sido de suma utilidad para establecer este objeto. El
estudio de la relación hombre-medio fue abordado por la escuela nacional alemana y
por la francesa, aunque desde una perspectiva diferente. Mientras que la escuela
alemana piensa esa relación desde el determinismo, es decir, que la naturaleza
determina a la acción humana, la francesa analiza esta relación desde el posibilismo,
considerando al hombre con posibilidades de transformar las condiciones naturales, de
acuerdo a sus capacidades y técnicas. Es entonces que introducen el concepto de
géneros de vida.
Región y espacio vital son conceptos que se destacaron dentro de estas escuelas. La
región que unificaba espacios de condiciones naturales homogéneas fue desarrollada
por los franceses. Mientras que el tan cuestionado espacio vital de los alemanes sirvió
para explicar las necesidades de este país en reciente formación, para abastecer a su
población de los recursos naturales que no tenían, al no contar con colonias como
Francia o Gran Bretaña. Estas escuelas le dieron a los estados las justificaciones
académicas para promover las situaciones coloniales de entonces.
En este mundo dividido en imperios y colonias se presentan conflictos entre los países
hegemónicos. Y las miradas sobre la relación hombre-naturaleza que posee cada
estado se ve influenciada por este contexto, por la posición que cada uno tiene en él.
Al inicio del siglo XX el historicismo comienza a influenciar a la geografía y la otorga
características ideográficas, es decir, que apunta a lo particular. Y es así como el
concepto de región se impone. “Por una parte, comenzará a rechazarse la cientificidad
positivista, que coloca a las ciencias naturales como modelo, reconociéndose en
cambio la especificidad de las ciencias humanas y abriendo paso a la consideración de
una antinomia entre historia y naturaleza. Por otra parte, se pondrá en duda el
objetivo de formular leyes para los fenómenos sociales, reconociéndose el carácter
contingente que los caracteriza; en lugar de buscar explicaciones causales, se propone
alcanzar la comprensión de los hechos. También la objetividad que rige la relación
entre sujeto que conoce y objeto conocido es puesta en cuestión, en la medida en que
quien conoce los hechos sociales está inmerso en ellos, y por lo tanto la distancia entre
ellos es, cuando menos, ilusoria. Las generalizaciones propias del evolucionismo
aplicado a lo social también serán puestas en cuestión, en la medida en que resulta
cada vez más evidente la imposibilidad de acomodar la información que la
investigación etnográfica aporta sobre distintos pueblos en una línea evolutiva lineal;
en lugar de esto, la indagación se orientará hacia la comprensión de cada sociedad, de
su funcionamiento (esto se conocerá en antropología como funcionalismo). Y esto
mismo se aplicará también al conocimiento geográfico, en el que los postulados
deterministas no logran superar las formulaciones vagas y simplistas, sin alcanzar las
pretendidas leyes que expliquen de modo universal y necesario estas relaciones”
(Bertoncello, 2008).
Las cátedras y los equipos de investigación se multiplicaron en este contexto, la
geografía se enseñaba en universidades y escuelas. Tanto los franceses como los
alemanes han dejado impronta en la geografía argentina, especialmente en el ámbito
escolar, donde hasta no hace mucho tiempo, tus enfoques dominaban los diseños
curriculares.
Tras la Segunda Guerra Mundial, las situaciones coloniales cambian. Se inicia el
proceso de descolonización de Asia y África y con ello, la geografía pierde parte de su
interés. Es el fin de las escuelas nacionales. Se genera un cambio en las corrientes
científicas y en la geografía. Nuevos temas, nuevos objetos de estudio aparecen como
interés de los geógrafos. La geografía aplicada o cuantitativa surge con fuerza en las
necesidades sociales de ordenamiento espacial.
La Teoría de los lugares centrales fue escrita por el alemán Christaller en 1933, y
desechada entonces. Los cuantitativos lo adoptaron con gran entusiasmo, pues era
una forma de explicar la distribución de los servicios y comercios y sus áreas de
influencia.
Espacio y localización son conceptos que se imponen en esta nueva etapa.
Distribución, accesibilidad, jerarquías, planificación, circulación, crecimiento urbano,
éxodo rural, industrialización son parte de las nuevas preocupaciones profesionales de
los geógrafos. La geografía toma de las ciencias exactas nuevas herramientas (como la
estadística, la informática) y nueva metodología: la hipotética-deductiva, mediante la
cual, se buscan establecer modelos de análisis que serán aplicados a diferentes
situaciones. En este sentido, la Teoría de los sistemas intenta ser aplicada a conductas
socio-espaciales. Schaefer consideraba que la geografía tradicional era el pasado y no
se ajustaba a las necesidades de un mundo sumido en la Guerra Fría. Criticó la
geografía regional francesa para darle importancia a la búsqueda de leyes generales.
La geografía pasa de ser ideográfica (estudio de lo “único”, como las regiones) a ser
nomotética (estudio de lo “general”, mediante leyes y modelos).
Esta revolución cuantitativa intenta cuantificar los procesos estudiados y por ello, la
importancia de las matemáticas y estadísticas en la elaboración de estos modelos
explicativos. En un marco de economías industriales europeas, estos modelos
funcionaban, al intentar aplicarlos en otras realidades, fracasaban.
Es por ello que la clase próxima veremos cómo surgen las geografía críticas, marxistas
o radicales, para brindar nuevas respuestas a un mundo convulsionado y cambiante.
Si bien el texto citado de Bertoncello continúa con las geografías radicales, esta parte
la tomaremos la clase próxima, junto con el texto de RODRIGUEZ LESTEGAS, (2000)
Viejas y nuevas geografías, viejas y nuevas propuestas didácticas. El fin de los
exclusivismos, para redondear la historia del pensamiento geográfico y llegar hasta el
presente.
En esta tercera clase se les propone que realicen las siguientes tareas durante la
semana:
Trabajar con la Carpeta hasta el punto 2.3 inclusive. Y resolver las actividades
allí propuestas.
Leer el texto de Bertoncello.
Bien, nos vemos la semana próxima.
Carolina.