Unidad 5
Unidad 5
Unidad Temática 5:
SOLUCIONES
Analizaremos las interacciones físicas que ocurren entre diferentes moléculas y las
propiedades de los sistemas materiales.
En la naturaleza rara vez encontramos sustancias puras. Es más, en general “pagamos’
para extraer azúcar de la caña o de la remolacha, para extraer sal de mesa del mar o para obtener
oxígeno del aire.
La mayor parte de los materiales que nos rodean tienen una apariencia homogénea: el
jabón, el vidrio, la salmuera, el agua de la canilla, el acero, el aire, la manteca o la mayonesa
parecen estar formados por sustancias únicas. Sin embargo, la mayoría de los gases, líquidos y
sólidos que componen nuestro mundo cotidiano son MEZCLAS de dos o más sustancias.
En el acero, en el almíbar o en la salmuera, no distinguimos a simple vista los diferentes
componentes. En un almíbar no “vemos” el azúcar en el agua pero su sabor nos confirma su
presencia. Es más, no importa de dónde sacamos el almíbar, o que tomemos una taza, una
cucharada o una gota: siempre encontraremos el mismo sabor, que será más o menos dulce según
la cantidad de azúcar y de agua que lo componen.
Continuando con el ejemplo del almíbar, el sabor es el mismo, independientemente del
lugar del sistema que tomemos. Esto indica que se trata de un sistema homogéneo constituido
por más de un componente.
Los sistemas homogéneos con más de un componente se llaman soluciones o
disoluciones.
Tipos de soluciones
En una solución el conjunto de partículas que se encuentran dispersas constituye el
SOLUTO, mientras que el material dispersante es el SOLVENTE. Habitualmente el soluto se
encuentra en menor cantidad y es el solvente el componente mayoritario de una solución.
Una solución puede imaginarse como partículas de soluto (moléculas, iones, átomos)
rodeadas por moléculas o átomos del solvente. En este caso decimos que el soluto se disuelve en
el solvente.
Tanto el soluto como el solvente pueden ser un sólido, un líquido o un gas. Es decir que
podemos encontrar una gran diversidad de soluciones:
El bronce es una aleación (una solución o mezcla homogénea de metales), una solución
sólida de zinc en cobre que contiene entre un 15 y un 30 % de Zn.
En este capítulo se estudiarán las disoluciones que incluyen, por lo menos, un
componente líquido, es decir, disoluciones gas-líquido, líquido-líquido y sólido-líquido. El agua,
por las características estructurales de su molécula es un buen solvente de numerosas sustancias,
si a esto se añade el hecho de ser una sustancia relativamente económica, se comprende que sea
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considerado el solvente “universal”. Por esta razón, en particular trataremos las soluciones
acuosas, es decir aquellas en las que el agua es el disolvente.
Los químicos también diferencian las soluciones por su capacidad para disolver un soluto. Una
solución saturada contiene la máxima cantidad de un soluto que se disuelve en un solvente en
particular a una temperatura específica. Una solución no saturada o diluida contiene menos
cantidad de soluto que la que puede disolver. Un tercer tipo, una solución sobresaturada,
contiene más soluto que el que puede haber en una disolución saturada. Las soluciones
sobresaturadas no son muy estables. Con el tiempo, una parte del soluto se separa de la solución
sobresaturada en forma de cristales. La cristalización es el proceso en el cual un soluto disuelto
se separa de la disolución y forma cristales.
Para aclarar un poco lo anterior podemos imaginar que cuando incorporamos una
sustancia a un líquido, si hay disolución estarían ocurriendo simultáneamente los siguientes
procesos:
Las moléculas o los átomos o los iones del soluto se “desligan”, se separan unos de otros.
Lo mismo ocurre entre las moléculas del solvente. Este proceso requiere energía ya que esta
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INTERACCIONES SOLUTO-SOLVENTE
Las interacciones entre el soluto y el solvente son de la misma naturaleza que las
interacciones intermoleculares que discutimos en el capítulo anterior: dipolo-dipolo, por puente
H. Además, cuando el soluto es un sólido iónico, en la solución los iones están rodeados por las
moléculas del solvente por interacción ion dipolo (Fig.4.2). Esta interacción es de tipo
electrostática. El ion es una partícula con carga neta. Esta interacción es más fuerte que todas las
anteriores.
Hay una vieja regla entre los químicos que dice: “lo igual disuelve a lo igual”. Según
esta regla empírica, los solventes formados por moléculas polares disuelven a los compuestos
polares y los solventes formados por moléculas no polares, a solutos no polares.
Las sustancias formadas por moléculas polares, como el agua, poseen una alta capacidad
de interactuar por puente hidrógeno, se disuelven fácilmente en agua los iones y las moléculas
polares que también pueden orientar sus dipolos, y más aún, aquellas que puedan formar puentes
de hidrógeno
Las sustancias compuestas por moléculas no polares como la parafina o la naftalina o el
aceite, prácticamente no se disuelven en agua. Las interacciones aceite-aceite y agua-agua son
mayores que las interacciones agua-aceite.
Hasta aquí hemos considerado solamente las relaciones entre la energía de interacción en
el soluto y en el solvente por un lado y, por el otro, la energía de interacción entre soluto y
solvente. Es decir, hemos analizado la posibilidad de formación de una solución considerando
que ésta es más estable cuando su energía es menor que la de sus componentes sin mezclar.
Con este criterio puramente energético, estaríamos tentados de decir que en todos los
casos en que una sustancia se disuelve se libera energía al entorno (proceso exotérmico), como
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consecuencia de que la energía requerida para “desligar” el soluto y el solvente es menor que la
liberada durante la solvatación.
Sin embargo, esto no es siempre así. Veamos el caso de la disolución del cloruro de sodio
NaCl(s) en agua H2O (l). En este caso la energía necesaria para separar los iones de sodio Na+ de
los de cloruro Cl- es mayor que la energía liberada al producirse la solvatación de los iones. Esto
significa que durante la disolución del NaCl (s) se absorbe energía (proceso endotérmico), sin
embargo la disolución se produce espontáneamente. ¿Cómo explicamos entonces este hecho?
ENTROPÍA Y DISOLUCIÓN
Las propiedades de las soluciones son diferentes de las de sus componentes por separado
y resultan de la mezcla de ambos. Por ejemplo, la temperatura de ebullición o la temperatura de
fusión del agua de mar son diferentes a las del agua de río y éstos a su vez difieren de las del
agua desfilada y las del NaCl por separado.
Las propiedades de una solución varían en relación con la cantidad de soluto, y para
poder analizarlas habrá que ponerse de acuerdo acerca de qué significa “mucho” o “poco” soluto.
Necesitamos encontrar una manera menos subjetiva de expresar esta relación. Es decir,
un concepto que nos permita conocer la relación entre la cantidad de agua y la cantidad de soluto
a disuelto en ella.
La magnitud que nos permite conocer esta relación es la concentración.
La concentración de una solución es una magnitud intensiva que relaciona la cantidad de
soluto con la cantidad de solvente, o de solución.
Decir que la solución A es menos concentrada que la solución B es equivalente a decir
que la solución A es más diluida que la solución B.
La concentración se define como el cociente entre la cantidad de soluto y la cantidad de
solvente o entre la cantidad de soluto y la cantidad de solución. La concentración es una variable
intensiva puesto que su valor no se modifica con el tamaño de la muestra.
UNIDADES DE CONCENTRACIÓN
El uso de diferentes unidades de concentración no es caprichoso, depende del tipo de
soluto (sólido, líquido o gas), de la solución, de cómo se la prepara y de qué se quiere hacer con
ella (comparar propiedades, calcular costos). Veamos algunas de ellas.
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Existen casos en que las cantidades de soluto son ínfimas pero aún así tienen efectos
notables, especialmente cuando son sustancias que afectan a los organismos vivos. En estos
casos se suele expresar la concentración en partes por millón o ppm
Como puede apreciarse, en las unidades anteriores no se utilizan magnitudes tales como el mol o
el equivalente químico, que sí son usadas en las siguientes:
Molaridad (M)
Significa que una solución de sal en agua 0,5 M tendrá 0,5 moles de sal (que es el sto) por
cada litro de solución (no de agua, que es el ste).
Normalidad (N)
¿Qué es el equivalente gramo? Es la masa de una sustancia que se combina o que produce un
gramo de hidrógeno u ocho gramos de oxígeno
- Para un ácido El equivalente gramo es igual a la masa molar del ácido, dividida por el
número de átomos de hidrógeno que tiene el ácido
Eg del H2SO4 = 98 g / 2 = 49 g
- Para un hidróxido El equivalente gramo es igual a la masa molar del hidróxido, dividida por el
número de oxhidrilos que tiene el hidróxido.
Eg del Al(OH)3 = 78 g / 3 = 26 g
- Para una sal El equivalente gramo es igual a la masa molar de la sal, dividida por el número
que
resulta de multiplicar la valencia del metal por su atomicidad.
Eg sal = Masa molar de la sal / valencia del metal x atomicidad del metal
Molalidad (m)
Se define como el número de moles de soluto disueltos en un kilogramo de
solvente
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Como su nombre lo indica es una fracción de un total que es igual a 1. La otra fracción necesaria
para alcanzar el valor 1 es la fracción molar del solvente, entonces:
xsto + xste = 1
Una solución saturada contiene la máxima cantidad de un soluto que se disuelve en un solvente
en particular a una temperatura específica.
Algunas sustancias como el alcohol y el azúcar son muy solubles en agua, otras como el NaCl
son algo solubles, mientras que otras como el aceite, la naftalina o el el vidrio, son muy poco
solubles, tan poco que se suele decir que son sustancias insolubles en agua. Claro que, como
hemos visto para el aceite, una sustancia puede ser muy poco soluble en agua pero muy soluble
en otro solvente.
¿Qué significa que una sustancia es más soluble que otra?
Decimos que, a una misma temperatura, una sustancia A es más soluble que otra B,
cuando es posible obtener una solución más concentrada (de mayor concentración) de A que de
B, usando la misma cantidad de un determinado solvente.
Solubilidad
La solubilidad de un soluto en un solvente es la cantidad máxima de ese soluto que puede
disolverse en una cantidad dada del solvente, a presión y temperatura determinadas.
Curvas de solubilidad
Las variaciones de la solubilidad con la temperatura pueden estudiarse por medio de
gráficos cartesianos, en los que se representa la temperatura en el eje de abscisas y la solubilidad
(expresada, por ejemplo, en gramos de soluto por cada 100 g de solvente) en el eje de ordenadas.
En la Fig. 4.3 se han dibujado estas curvas de solubilidad para algunas sustancias, entre ellas el
cloruro de sodio NaCl y el nitrato de potasio KNO3 disueltos en agua.
En el caso del sulfato de sodio Na2SO4, la solubilidad aumenta hasta que la temperatura
se eleva a 32,4 oC, y a partir allí disminuye La solubilidad, por lo tanto, presenta un valor
máximo para esa temperatura.
Si se dispone de cierta cantidad de solvente, a temperatura y presión determinadas, puede
disolverse en ella una cantidad máxima de soluto.
Por ejemplo: en la curva de solubilidad del nitrato de potasio KNO3 en agua se observa
que, a 40 oC y presión normal, es posible disolver hasta 63,9 gramos de sal en 100 gramos de
agua. La solución se denomina en este caso saturada.
Cada punto de la curva de solubilidad indica la masa de soluto (por cada 100 g de
solvente) presente en una solución saturada.
Si la solución contiene una masa de soluto menor que la que puede admitir a esa presión
y temperatura, se llama no saturada.
Estas soluciones pueden ser concentradas (si la masa de soluto es cercana al valor
máximo) o bien diluidas (si dicha masa es mucho menor que el valor máximo).
Cuando hay suficientes moléculas o iones disueltos se llega a un estado de equilibrio
dinámico, donde por cada molécula o ion que se disuelve, otro cristaliza. Decimos en ese punto
que la solución está saturada, y que la concentración del soluto es la solubilidad para dicho
soluto en ese solvente. Los cambios de temperatura alteran este equilibrio y la solubilidad se
modifica. La solubilidad es una constante para un soluto, en un solvente y a una temperatura
determinados.
Para todos los propósitos prácticos, la presión externa no tiene influencia sobre la
solubilidad de líquidos y sólidos, pero influye de manera importante en la solubilidad de los
gases. La relación cuantitativa entre la solubilidad de un gas y la presión está dado por la ley de
Henry, que establece que la solubilidad de un gas en un líquido es proporcional a la presión
del gas sobre la disolución: c P que se puede escribir: c=kP
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Aquí, c es la concentración molar (mol/L) del gas disuelto; P es la presión (en atmósferas) del
gas sobre la disolución y, para un gas determinado, k es una constante que depende sólo de la
temperatura. Las unidades de la constante k son mol/L atm. Como se puede observar, cuando la
presión del gas es de 1 atm, c es numéricamente igual a k. Si hay varios gases presentes, P es la
presión parcial, es decir la presión que tendría cada gas si estuviese solo.
La ley de Henry se puede entender cualitativamente en función de la teoría cinética
molecular. La cantidad de un gas que se disolverá en un disolvente depende de la frecuencia de
choque de las moléculas del gas con la superficie del líquido y de que queden atrapadas en la
fase condensada.
Supóngase que se tiene un gas en equilibrio dinámico con una disolución (Fig. 4.4).
En cada instante, el número de moléculas de gas que entran a la disolución es igual al
número de moléculas disueltas que pasan a la fase gaseosa. Si aumenta la presión del gas, se
disuelven más moléculas en el líquido porque hay más moléculas chocando con la superficie de
éste. El proceso continúa hasta que la concentración de la solución es de nuevo tal que el número
de moléculas por segundo que salen de la solución es igual al número de las que entran a ella.
Por el contrario, si la presión del gas disminuye, como sucede cuando se abre una botella
de bebida gaseosa, el gas tiende a salir de la solución. Éste es el origen de las burbujas que se
producen en el líquido cuando se destapa una gaseosa.
Con respecto de la temperatura vamos a decir que la solubilidad de los gases siempre
disminuye con el aumento de la temperatura.
Fig. 4.4 Gas en equilibrio con una solución dentro de un recipiente cerrado
PRESIÓN DE VAPOR
Aclaremos antes de comenzar que, al hablar de vapor de una sustancia, nos referimos al
gas que se forma por evaporación de un líquido o un sólido y que puede o no coexistir con los
mismos. En cambio nos referimos a un gas cuando la sustancia en esas condiciones de presión y
temperatura se encuentra sólo al estado gaseoso. Así, por ejemplo, el hidrógeno a 100°C y 1 atm
es un gas, en cambio al agua gaseosa a 100°C y 1 atm la llamamos vapor.
Si a un recipiente cerrado, después de efectuarle el vacío, se le introduce líquido, una
porción de éste se evaporará y pasará a formar una capa gaseosa ocupando todo el espacio libre
del recipiente (Fig.4.5).
Las moléculas capaces de pasar al estado gaseoso son las más energéticas y las que
pueden vencer las fuerzas de atracción que las mantienen unidas a sus vecinas en el líquido.
A medida que se van acumulando las moléculas en el vapor, algunas de ellas vuelven al
estado líquido. Es decir que se producen dos efectos: por un lado, la evaporación de las
moléculas del estado líquido al gaseoso, y por otro, la condensación de ellas del estado gaseoso
al líquido. Cuando las velocidades de evaporación y de condensación se igualan, es decir cuando
el sistema está en equilibrio, el número de moléculas que abandona el líquido por unidad de
tiempo es igual al número de moléculas que vuelve del vapor por unidad de tiempo. Se trata de
un equilibrio dinámico.
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Fig. 4.5
Se llama presión de vapor (Pv) de un líquido a la presión ejercida por la fase gaseosa en
equilibrio con el líquido. La presión de vapor depende de la temperatura y de la naturaleza del
líquido.
¿Cómo influye la temperatura y la naturaleza de la sustancia sobre la presión de vapor?
La presión de vapor aumenta al aumentar la temperatura. Esto se debe a que, al elevarse la
temperatura, aumenta la cantidad de moléculas con alta energía y por lo tanto habrá más
moléculas que pasan al estado gaseoso. Es decir, cuanto mayor sea la temperatura, más
fácilmente se producirá la evaporación y mayor será la presión de vapor.
Aun a bajas temperaturas, una fracción de moléculas del líquido tendrá energía suficiente
como para poder vencer las fuerzas de atracción entre moléculas y pasar al estado gaseoso. De
esto se deduce que aquellos líquidos que tengan fuerzas de atracción importantes entre sus
moléculas (dipolo-dipolo, por ejemplo) tendrán, a una determinada temperatura, mucho menor
presión de vapor que aquellos líquidos en los cuales las fuerzas de atracción entre sus moléculas
sean más débiles.
¿Los sólidos tienen presión de vapor? La respuesta es afirmativa, si bien sus valores de
presión de vapor son en general mucho menores que los de los líquidos. En los sólidos, igual que
en los líquidos y en los gases, no todas las moléculas o partículas que los constituyen tienen la
misma energía, sino que entre ellas existe una distribución de forma tal que algunas superan el
valor medio o promedio. Estas partículas de alta energía, si se encuentran en la superficie del
sólido pueden vencer las fuerzas de atracción de las partículas vecinas y pasar al estado gaseoso.
La presión de vapor de los sólidos, al igual que la de los líquidos, depende de la
estructura del material y de la temperatura. A una temperatura dada, cuanto mayor sea la fuerza
de atracción entre las moléculas o partículas que lo constituyen, menor será la tendencia de pasar
al estado gaseoso y menor será su presión de vapor.
Al calentar un líquido va aumentando su presión de vapor hasta que ésta alcanza el valor
de la presión ambiente (externa).
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se trabaja con una olla a presión, se reduce notablemente el tiempo de cocción, porque la
temperatura de ebullición es mayor dentro de la olla.
DIAGRAMAS DE FASE
Luego de haber visto las propiedades generales de los tres estados de la materia,
consideraremos aquí los llamados diagramas de fases. Estos diagramas se refieren a los
equilibrios entre las fases de una determinada sustancia bajo distintas condiciones de presión y
temperatura. También muestran
las condiciones bajo las cuales
una fase puede transformarse en
otra.
Estos diagramas pueden
dibujarse para uno o más
componentes. Por ahora
consideraremos los diagramas
de fases para un solo
componente.
En la Fig. 4.6 se ha dibujado el diagrama de fases para el agua. El diagrama no está en escala
para mostrar más claramente las tendencias. En el gráfico se observan 3 líneas. La línea SA
representa la curva de equilibrio sólido-vapor. A cada presión de vapor le corresponde sobre la
curva una temperatura de equilibrio, es decir que SA representa el aumento de la presión de
vapor del sólido con la temperatura.
Los puntos de esta curva son puntos de sublimación. Por encima de ella, las condiciones de
presión y temperatura son tales que la forma estable del agua es el sólido (hielo) y por debajo el
gas (vapor de agua).
La curva AL muestra las presiones del vapor en equilibrio con el líquido en función de la
temperatura, y los puntos sobre ella representan los puntos de ebullición, siempre y cuando la
presión externa sea igual a la presión de vapor correspondiente a las diferentes temperaturas. El
punto D corresponde al punto de ebullición normal (PE°). Por encima de esta curva la forma
estable del agua es la líquida y por debajo el vapor.
La curva AV está formada por los puntos de equilibrio sólido-líquido, es decir los puntos
de fusión del agua en función de la presión exterior. El punto F es el punto de fusión normal
(PF°).
El punto A es el llamado punto triple y corresponde a las únicas condiciones de presión y
temperatura en las que coexisten las tres fases, líquida, sólida y gaseosa. Este punto es
simultáneamente PF, PE y PS. En el caso del agua esto se da a T = 0,01 oC y P = 4,6 mm Hg.
P1 = (1 - X2) . P1o
o bien P1 = P1o - X2 . P1o
de modo que:
P1o - P1 = P = X2 . P1o (2)
¿Por qué la presión de vapor de una disolución es menor que la del disolvente puro?
Como se mencionó en la descripción molecular de las soluciones en líquidos, una fuerza
motriz de los procesos físicos y químicos es el incremento en el desorden, es decir, a mayor
desorden, más favorable es el proceso. La evaporación aumenta el desorden de un sistema
porque las moléculas en el vapor no están muy cercanas y, por lo tanto, tienen menos orden que
las de un líquido. Como en una disolución hay más desorden que en un disolvente puro, la
diferencia en el desorden entre una disolución y su vapor es menor que la que hay entre un
disolvente puro y su vapor. Así, las moléculas del disolvente tienen menor tendencia a abandonar
la disolución que a abandonar el disolvente puro, para convertirse en vapor, y la presión de vapor
de una disolución es menor que la del disolvente.
Si ambos componentes de una disolución son volátiles (es decir, se pueden medir sus
presiones de vapor), la presión de vapor de la disolución es la suma de las presiones parciales
individuales. La ley de Raoult también se cumple en este caso:
PA = XA . PAo
PB = XB . PBo
donde PA y PB son las presiones parciales de los componentes A y B de la disolución; PAo y PBo
son las presiones de vapor de las sustancias puras y XA y XB son sus fracciones molares.
La presión total está dada por la suma de las presiones parciales, según la ley de Dalton
de las presiones parciales:
PT = PA + PB
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Es decir:
Teb m
PUNTO PUNTO
DISOLVENTE DE CONGELACIÓN Kf DE EBULLICIÓN Keb
NORMAL (oC) NORMAL (oC)
Tabla 4.1 Constantes molales de elevación del punto de ebullición y de disminución del punto de fusión de
algunos líquidos
En la tabla 4.1 se muestran los valores de Keb de varios disolventes comunes. Con la
constante de elevación del punto de ebullición para el agua y la ecuación (4) se puede ver que si
la molalidad m de una disolución acuosa es 1.00, su punto de ebullición será de 100.52°C.
Tf = Tof - Tf
Debido a que Tof > Tf , Tf es una cantidad positiva. De nuevo Tf es proporcional a la
concentración de la solución
Tf m
y Tf = Kf . m (5)
Presión osmótica
Muchos procesos químicos y biológicos dependen de la ósmosis, el paso selectivo de
moléculas del disolvente a través de una membrana porosa desde una disolución diluida hacia
una de mayor concentración. En la figura 8 se ejemplifica este fenómeno. El compartimiento de
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Fig.4.8 Diferencias de niveles en ambas ramas producidas por la Fig.4.9 Presión que se opone a la
presión osmótica ósmosis (Equivale a )
¿Cuál es la causa del movimiento espontáneo del agua de derecha a izquierda, en este
caso? Supongamos que en un recinto cerrado (por ejemplo, debajo de una campana de vidrio), se
tienen un recipiente abierto con agua pura y otro, también abierto con una disolución. Debido a
que la presión de vapor del agua pura es mayor que la presión de vapor de la disolución, hay una
transferencia neta de agua desde el recipiente de agua pura al que tiene la solución. Si se deja el
tiempo suficiente, la transferencia continúa hasta que ya no queda agua en el recipiente. Una
fuerza semejante produce el movimiento del disolvente puro hacia la disolución durante la
ósmosis.
La presión osmótica de una disolución está dada por:
= M . R . T (6)
donde M es la molaridad de la disolución, R la constante de los gases (0.082 litros . atm/K . mol)
y T la temperatura absoluta. La presión osmótica, , se expresa en atm. Debido a que las
mediciones de presión osmótica se llevan a cabo a temperatura constante, la concentración se
expresa en unidades de molaridad, más convenientes que las de molalidad.
Al igual que la elevación del punto de ebullición y la disminución del punto de
congelación, la presión osmótica es directamente proporcional a la concentración de la
disolución. Esto es lo que se esperaría, ya que todas las propiedades coligativas dependen sólo
del número de partículas de soluto disueltas en la disolución. Si dos disoluciones tienen la misma
concentración y, por lo tanto, tienen la misma presión osmótica, se dice que son isotónicas. Si
dos disoluciones tienen diferente presión osmótica, se dice que la disolución de mayor
concentración es hipertónico y la disolución más diluida se describe como hipotónica.
A pesar de que la ósmosis es un fenómeno conocido y muy estudiado, se sabe
relativamente poco acerca de cómo las membranas semipermeables detienen el paso de algunas
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moléculas mientras que permiten el paso de otras. En algunos casos, es simplemente por el
tamaño. Una membrana semipermeable puede tener poros tan pequeños como para permitir sólo
el paso de moléculas del disolvente. En otros casos, un mecanismo diferente puede ser el
responsable de la selectividad de la membrana, por ejemplo, una mayor “solubilidad” del
disolvente en la membrana.
Ósmosis inversa
A través de los siglos, los científicos han buscado formas de eliminar las sales del agua de
mar, proceso denominado desalinización, para aumentar el suministro de agua potable. Los
océanos son una disolución acuosa enorme y extremadamente compleja.
Existen varios métodos para lograr este cometido, como la destilación, pero implican
cambios de fase que requieren de energía. La desalinización por ósmosis inversa no implica un
cambio de fase y es económicamente mejor.
La ósmosis inversa utiliza alta presión para
forzar el paso del agua de una disolución concentrada
a una menos concentrada a través de una membrana
semipermeable. La presión osmótica del agua de mar
es aproximadamente de 30 atm, presión que se debe
aplicar a la disolución salina para impedir el flujo del
agua de izquierda a derecha. Si se aumenta la presión
de la disolución salina a más de 30 atm, el flujo
osmótico se invierte y el agua potable pasará desde la
disolución al compartimiento de la izquierda, a través
de la membrana (Fig.4.10). La desalinización por
ósmosis inversa es mucho más barata que la
destilación y elimina las dificultades técnicas asocia-
Fig.4.10 Ósmosis inversa
-das a otros métodos. El principal obstáculo para este método es el desarrollo de una membrana
que sea permeable al agua pero no a otras sustancias disueltas y que pueda utilizarse a gran
escala durante períodos prolongados en condiciones de alta presión. Una vez que se haya
resuelto este problema, y al parecer está a punto de resolverse, la ósmosis inversa puede
convertirse en la principal técnica para la desalinización.
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Así, i debe ser 1 para todos los no electrólitos. Para los electrólitos fuertes, como NaCl y
KNO3, i debe ser 2, y para electrólitos fuertes del tipo de Na2SO4 y CaC12, i debe ser 3.
En realidad, las propiedades coligativas de las disoluciones de electrólitos son más
pequeñas de lo que se espera porque, a concentraciones elevadas, intervienen las fuerzas
electrostáticas y forman pares iónicos. Un par iónico está formado por uno o más cationes y uno
o más aniones unidos a través de fuerzas electrostáticas. La presencia de pares iónicos reduce el
número de partículas en disolución, lo que conduce a la disminución de las propiedades
coligativas (figura 4.11).
Los electrólitos que contienen iones multicargados, como Mg2+, Al3+, SO 42- y PO43-
tienen mayor tendencia a formar pares iónicos que los electrólitos como NaCl y KNO3, que
constan de iones con una sola carga.
COLOIDES
suspensión y, cuando son iluminadas, la luz “rebota” en ellas, provocando el efecto de puntos
brillantes en movimiento o EFECTO TYNDAIL.
Este sobrenadante no es agua pura ni es una solución; es un COLOIDE.
Tabla 4.3
Un coloide está formado por una sustancia dispersa (como el soluto de las soluciones) en un
medio dispersante (como el solvente de las soluciones). Según cuál sea el estado de agregación
del medio dispersante y de la sustancia dispersa, el coloide recibe, por razones históricas, algún
nombre particular.
Muchos de estos nombres: aerosol, emulsión, espuma... forman parte de nuestro lenguaje
cotidiano. En la tabla 4.3 se dan ejemplos de coloides.
Estabilidad de coloides
Las partículas dispersas en sistemas coloidales se mueven constantemente, al igual que
las moléculas de un gas, con MOVIMIENTO BROWNIANO. Al moverse, las partículas del
coloide colisionan entre sí y pueden quedar “pegadas”. Cuando las partículas forman agregados
suficientemente grandes, éstos decantan por acción de la gravedad. Si hay pocas partículas, la
probabilidad de que colisionen es menor y el coloide es más estable, no decanta.
Muchos coloides, aun con partículas grandes, son estables porque las partículas, aunque
son eléctricamente neutras, tienen cargas diferentes en la superficie que en el interior. Desde
“afuera” de la partícula, el medio dispersante y las otras partículas la “ven” con una cierta carga,
la carga de la superficie. Las partículas con cargas iguales (en la superficie) se repelen, evitando
formar partículas más grandes por aglomeración, y por lo tanto no decantan (Fig.4.12).
Las cargas superficiales de las partículas coloidales pueden ser neutralizadas por el
agregado de una sal, en cuyo caso el coloide decanta, flocula.
En ciertos casos, para incrementar la estabilidad de los coloides se agregan sustancias que
impiden, o al menos minimizan, las atracciones entre las partículas coloidales.
Tal es el caso de los aditivos que se agregan a los alimentos para evitar que se “corten”, o
a las pinturas para que no se separe el vehículo del pigmento mientras pintamos.
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Fig. 4.13.b
Es decir, la parte polar se disuelve en el agua y la parte no polar disuelve al aceite, de este
modo se forma la mezcla homogénea (Fig.4.14).
polar rodea la mancha de aceite o de grasa; queda expuesta al agua la parte polar de la molécula
que así disuelve el aceite en el agua. Los jabones son sales preparadas a partir de grasas (que
contienen ácidos grasos) e hidróxido de sodio. Los detergentes son derivados del petróleo.
Mejor respuesta:
La ingeniería también se ocupa de la hidráulica, y siempre se trabaja con agua, de tal manera
que manejamos a la química, ya que el agua es el solvente necesario para la preparación de
hormigones y morteros, y tiene un peso específico, una densidad, una viscosidad, y muchas
otras propiedades que influyen directamente en la obtención de un producto para uso ingenieril
como también en los suelos donde se ejecutarán las obras.
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