1.
El matrimonio: concepto y naturaleza jurídica
El CC no define el matrimonio, pero sí que lo regula ya que es una institución del
Derecho civil de gran importancia. El matrimonio podría definirse como una unión o
acuerdo estable entre dos personas físicas concertada entre ellas, con ánimo de
compartir la vida y la existencia con otra persona, previsto en la ley. Con respecto a
la naturaleza jurídica, la doctrina no se pone de acuerdo, la gran mayoría de la
doctrina considera que es un negocio jurídico, un contrato ya que firman una
declaración de voluntad prestando su consentimiento, y ese consentimiento genera
unos efectos jurídicos. En ese contrato las cláusulas ya vienen preestablecidas por
ley de manera imperativa, ellos no la imponen. Lo más imprescindible del matrimonio
es el consentimiento, una vez cumplidos los requisitos exigidos por la ley, la
prestación del consentimiento hace que queden jurídicamente vinculados entre sí y
establecida la relación conyugal entre ellos.
2. Requisitos del matrimonio
- Previos: (art. 56 CC). Como regla general antes de contraer matrimonio es
imprescindible que acrediten en un acta o expediente previo que reúne todos
los requisitos exigidos, es decir que reúnen los requisitos de capacidad y la
inexistencia de impedimentos o su dispensa. Las partes son las que tienen
que pedir dicha acta, son los que tienen que iniciar dicho procedimiento. Esta
acta lo tramita el letrado de la administración de justicia, el notario o el
encargado del registro civil, estos oirán a ambos contrayentes por separado
para ver si tienen capacidad para casarse y para ver que no hay ningún
impedimento, si encuentra alguna anomalía pueden solicitar informes y
practicar diligencias que estimen pertinentes para apreciar la validez de su
consentimiento y la veracidad del matrimonio. Excepción: La inscripción de
matrimonio de forma religiosa sólo se presenta a través de la certificación de
la iglesia expresando las circunstancias exigidas por el registro civil. Si el
matrimonio se celebra sin tramitar el expediente: se tramitará después, una
vez celebrado.
- Simultáneos: La ley exige unos requisitos mínimos para contraer válidamente
matrimonio, que han de concurrir en el instante de su celebración para que
éste llegue a ser válido y eficaz.
- Capacidad matrimonial: Tiene que haber capacidad matrimonial para
poder casarse, si esta es inexistente se dice que hay un impedimento
y no puedes casarte porque no tienes dicha capacidad para ello. El
art. 48 dice que, aunque exista un impedimento te puedes casar si
antes de celebrar el matrimonio obtienes del juez una dispensa, si
obtienes dicha dispensa el matrimonio es válido y eficaz. E incluso
cabe que soliciten y obtengan los contrayentes la ya referida dispensa
una vez ya celebrado el matrimonio. En ese caso, la obtención de la
misma convalida ese matrimonio (que se había contraído de manera
ilegal) con tal de que ninguno de los interesados haya instado
judicialmente aún su nulidad. Los requisitos de esta aptitud o
capacidad son la libertad de estado (no puedes estar casado, no
pueden contraer matrimonio los que estén ligados con vínculo
matrimonial, tu vínculo matrimonial anterior debe de estar disuelto, es
decir soltero, viudo o nulidad del anterior o no hayan sido casados
nunca. Puedes ser casado las veces que quieras siempre que sea
sucesivamente, el anterior debe de estar extinguido para contraer de
nuevo matrimonio El matrimonio contraído por quienes no disfruten de
libertad de estado por estar ya casados es nulo), la edad (el CC
español no establece una edad mínima, pero recoge que no pueden
contraer matrimonio los menores no emancipados, a partir de 16 años
que es cuando se puede obtener la emancipación. Antes de la
reforma que hubo se establecía una edad mínima para la mujer y otra
para el hombre, doce para las primeras y catorce para los segundos)
y la sanidad de juicio (se impide el matrimonio a quienes no
estuvieran en el pleno ejercicio de su razón al tiempo de contraerlo,
quien no esté en su sano juicio, quien se encuentre en un estado tal
que les impida discernir con exactitud el alcance de sus actos,
fundamentalmente, por sufrir una enfermedad o deficiencia psíquica,
por hallarse bajos los efectos de alguna droga o estupefaciente.
EXCEPCIÓN (Art. 56 CC) Excepto quien acredite mediante dictamen
médico que conoce que está haciendo, es decir, el alcance del acto
en el momento de su celebración. En caso de discapacitados, lo que
se pretende es que éste cuente con los apoyos necesarios para una
efectiva prestación del consentimiento matrimonial).
- Prohibiciones legales de contraer matrimonio: Aparte de la capacidad
y aptitud personal ya vista, requerida para poder válidamente casarse,
es imprescindible también que no exista ninguna circunstancia que
prohíba contraer el pretendido matrimonio a dos personas entre sí,
pues pudiera ocurrir que habiendo alcanzado ya la emancipación y
gozando ambas de plena aptitud personal, no puedan casarse la una
con la otra por darse alguna circunstancia que impida el matrimonio
en cuestión. Puedes pedir dispensa, si esta es concedida, el
matrimonio es válido, si no la pides o la deniegan el matrimonio es
nulo, la otorga el juez a instancia de parte, es decir lo tienes que pedir
tú, todo lo puede dispensar excepto el vínculo matrimonial previo:
parientes en línea recta por consanguinidad o adopción, está
prohibido todos los grados, colaterales por consanguinidad hasta el
tercer grado, no podrán casarse los tíos con los sobrinos las sobrinas
ni las tías con las sobrinas o los sobrinos, y menos aún los hermanos,
aunque sí cabe el matrimonio entre primos hermanos, pues su
parentesco, aunque colateral, es de cuarto grado, condenados por
haber participado en la muerte dolosa del cónyuge o persona unida
por análoga relación (con sentencia firme), si está aún en trámite y no
hay sentencia firme se pueden casar y es válido. Este es el
tradicionalmente denominado impedimento del crimen.
- Consentimiento y sus consecuencias: (art. 45 y 73 CC) A. En general,
no hay matrimonio sin consentimiento matrimonial si se celebra sin
consentimiento es nulo B. No cabe someterlo a condición, término o
modo, si se contrae matrimonio bajo un término, condición o modo se
tiene por no puesto, es decir, no se tiene en cuenta y el matrimonio es
válido C. Vicios del consentimiento El consentimiento debe estar
libremente prestado y sin que esté viciado, estos vicios están
recogidos en el CC y son el error en la identidad de la persona,
dualidades personales y coacción o miedo grave D. El matrimonio
celebrado mediante apoderado, art. 55 CC Uno de los contrayentes
designa un apoderado, es decir dar el consentimiento a otra persona
por ti, uno de los cónyuges tiene que asistir obligatoriamente.
- Forma de celebración: encontramos varias formas de celebración:
Matrimonio civil en forma ordinaria: lo autoriza, el juez de paz, alcalde
o concejal, LAJ o notario funcionario diplomático o consular
encargado del RC en el extranjero. Matrimonio civil o en forma
extraordinaria: EL SECRETO: cuando concurra causa grave
suficientemente probada, el ministro de justicia podrá autorizar el
matrimonio secreto. este matrimonio no se publica en los edictos, es
decir no hay publicidad, el expediente se tramita reservadamente sin
la publicación de edictos, a estos datos solo tiene acceso el
interesado o terceros especialmente autorizadas para ello. EL
CELEBRADO EN PELIGRO DE MUERTE: está autorizado por el juez
de paz, alcalde, concejal, notario, LAJ, oficial, capitán o comandante.
No requiere previa tramitación de expediente y es necesario 2
testigos mayores de edad. Por ello, además de dispensarles de la
necesidad de instruir la preceptiva acta o expediente previo, el Código
amplía las posibilidades respecto al funcionario autorizante del
mismo, e incluso, en casos extremos, les permite contraerlo sin la
presencia de los dos testigos. El matrimonio religioso: el CC permite
contraer matrimonio de forma religiosa, prestando el consentimiento
de la manera que tenga prevista cualquier confesión religiosa
legalmente inscrita. Dicho consentimiento mencionado anteriormente
tiene que ser prestado delante de un ministro o dirigente de la religión
ante la que vamos a contraer matrimonio en presencia de, al menos,
dos testigos mayores de edad. Una vez producido el matrimonio
produce efectos civiles, aunque para el pleno reconocimiento de los
mismos será precisa su inscripción en el Registro Civil, el acta que
firmas en el casamiento debe constar, ya que sino el Estado no tiene
conocimiento de dicho acto. Matrimonio de españoles en el
extranjero y de extranjeros en España: el CC indica que cualquier
español podrá contraer matrimonio fuera de España con arreglo a la
legislación establecida en el lugar de la celebración, por tanto, los
españoles que quieran casarse en otro país, deben reunir una serie
de requisitos exigidos por la legislación española (edad, libertad de
estado, etc.), pero a su vez deben de ajustarse a las formas previstas
en la legislación del país en el que se hallen. El CC también establece
que, si ambos contrayentes son extranjeros, podrá celebrarse el
matrimonio en España con arreglo a la forma prescrita por los
españoles o cumpliendo la establecida por la ley personal de
cualquiera de ellos. Con respecto a la primera opción se casarán ante
el Juez de Paz o alcalde del municipio donde se celebre o del
concejal, entre otros. Si optan por la segunda opción, podrán casarse
conforme a la ley nacional de cualquiera de los dos.
- Posteriores. La inscripción en el registro civil: será diferente en
función del tipo de matrimonio celebrado: En el matrimonio
celebrado en forma civil: El CC cuando describe la forma de
celebración de matrimonio contraído en forma civil, indica que el
funcionario autorizante, tras declarar que los contrayentes han
quedado unidos en matrimonio, extenderá el acta o autorizará la
escritura correspondiente. Además, el CC prescribe que la
celebración del matrimonio se hará constar mediante acta o escritura
pública que será firmada por aquel ante quien se celebre, los
contrayentes y dos testigos. Extendido dicho acto, o autorizada la
escritura pública, se remitirá por el autorizante la copia acreditativa de
la celebración del matrimonio al Registro Civil competente para su
inscripción, previa calificación por el Encargado del mismo. Por
consiguiente, en el acta o escritura pública han de firmar todos los
que han intervenido en la ceremonia. En el matrimonio celebrado en
forma religiosa: la inscripción del matrimonio celebrado en España en
forma religiosa se practicará con la simple presentación de la
certificación de la Iglesia que habrá de expresar las circunstancias
exigidas por la legislación del Registro Civil. En suma, que se llevará
a cabo la inscripción en el Registro cuando, a la vista de la
certificación que expida la Iglesia de la que se trate y del contenido de
los propios Libros registrales, resulte que los contrayentes reúnen
todos y cada uno de los requisitos que la ley civil exige para la validez
del matrimonio, denegándose la inscripción en caso contrario.
Efectos de la inscripción: como ya sabemos, el matrimonio produce
efectos civiles desde su celebración, pero para el pleno
reconocimiento de los mismos será necesaria su inscripción en el
Registro Civil, además de que el matrimonio no inscrito no perjudicará
los derechos adquiridos de buena fe por terceras personas. La
inscripción hace fe del matrimonio y de la fecha y lugar en que se
contrae.
3. Nulidad del matrimonio
- LA NULIDAD DEL MATRIMONIO. CONCEPTO. Antes de exponer este tema,
tenemos que tener en cuenta la doble naturaleza del matrimonio, el
matrimonio es un negocio jurídico, pero también es una relación continuada
en el tiempo, de acuerdo con esto, un matrimonio entra en crisis y esa crisis
puede ser latente, que es la nulidad del matrimonio (un matrimonio válido,
que funciona como tal, manifiesta que nunca lo fue al declararse su nulidad),
otra crisis sería la definitiva, el divorcio, y la crisis coyuntural que es la
separación, en los tres casos, el matrimonio sigue siendo válido. La nulidad
implica que hay una anomalía en el matrimonio que impide la eficaz
constitución del mismo, aunque a veces pueda haberse creado una
apariencia de esa validez. Cuando acudimos al juzgado y solicitamos la
nulidad del matrimonio se dice que ese matrimonio es ineficaz o inválido
porque hay una causa simultánea a la celebración del matrimonio que hace
que sea ineficaz. Tiene efecto retroactivo, es decir, que se declarara nulo
desde el principio, efectos ex tunc (desde entonces). El régimen establecido
por nuestro Código civil para la nulidad del matrimonio se aplica “cualquiera
que sea la forma de su celebración” (art. 73 CC), ya sea civil o religiosa y
permite que las partes diluciden cuestiones relativas a esa nulidad del
matrimonio canónico ante los tribunales eclesiásticos y su resolución podrá
tener eficacia en el orden civil (art. 80 CC)
- CAUSAS DE NULIDAD DEL MATRIMONIO. Las causas por las que se
declara nulo las establece el art. 73 CC.: Celebración del matrimonio sin
consentimiento: para poder contraer matrimonio se requiere la declaración de
voluntad de los cónyuges y para que el matrimonio pueda tener validez, esas
declaraciones deben ser coincidentes y manifestadas de acuerdo con el
contenido interno. Se considera falta de consentimiento, el que, válidamente
manifestado, desaparece con posterioridad antes de haber producido
efectos, el simulado y el realizado con reserva mental. Matrimonio celebrado
por personas sin aptitud para ello: como son, los menores no emancipados,
personas que estén casadas y vuelvan a casarse, los parientes laterales por
consanguinidad o adopción y colaterales por consanguinidad hasta el tercer
grado, condenados como autores o cómplices de la muerte dolosa del
cónyuge de cualquiera de ellos o de una persona unida a ella por análoga
relación de afectividad entre otros. Que el matrimonio tenga un defecto de
forma: que la persona que tenga competencia para celebrar el matrimonio
como es el Juez de Paz, el alcalde o concejal, secretario judicial, etc., no
intervenga. Esta intervención se considera un requisito de forma sustancial,
por lo que su ausencia implica la nulidad del matrimonio. No obstante, si
alguno de los cónyuges hubiera procedido de buena fe, la validez del
matrimonio quedará afectada por la incompetencia o falta de nombramiento
de alguna de esas personas. Cuando haya un vicio de error en la entidad de
la persona: que tu pareja tenga unas cualidades que tú no conocías o sabías.
Matrimonio contraído bajo coacción o miedo grave: siempre que hayan sido
determinantes de la celebración del matrimonio.
- LA ACCIÓN PARA INSTAR LA DECLARACIÓN DE NULIDAD. La acción
para instar la declaración de nulidad es imprescriptible, es decir que puede
ejercitarse en cualquier momento, incluso después de que hayan fallecido los
contrayentes. (un plazo de prescripción se interrumpe, la caducidad no). El
Código regula la legitimación activa para su ejercicio, diferenciando tres
supuestos: En general, se atribuye a los cónyuges, al MF y a cualquier
persona que tenga interés directo y legitimo en ella, de cualquier tipo, moral o
económico. (art. 74 CC) En lo referente a la falta de edad, atribuye la
legitimación a los padres, tutores o guardadores y al MF, mientras persista la
minoría y una vez alcanzada la mayoría de edad, solo podrá ejercer dicha
acción el contrayente menor, salvo que los cónyuges hubieran vivido juntos
durante un año después de alcanzar la edad. (art. 75 CC) En lo relativo a los
casos de error, coacción o miedo grave, se le reconoce solo al cónyuge en el
que haya incurrido el vicio, en este caso, también se establece que la acción
caduca y se convalida el matrimonio por la convivencia de un año tras
alcanzar la mayoría de edad. (art. 76 CC) En los dos últimos casos, la acción
tiene carácter privado.
- LOS EFECTOS DE LA DECLARACIÓN DE NULIDAD. EL MATRIMONIO
PUTATIVO. La declaración de nulidad del matrimonio produce la constancia
fehaciente de que dicho matrimonio ha sido y es ineficaz, que no ha
producido efectos, ni los va a producir. Cuando te declaran un matrimonio
nulo encontramos unos efectos: Con respecto a los bienes del matrimonio:
se va a extinguir el régimen económico matrimonial y se concreta que
concluye la sociedad de gananciales. El cónyuge que haya actuado de
buena fe tiene derecho a una indemnización si ha existido convivencia
conyugal. La cuantía de esa indemnización se hará en función de los mismos
parámetros que se tienen en cuenta a la hora de establecer la pensión
compensatoria: casos de separación o divorcio, cuando uno de los cónyuges
sufra un desequilibrio económico a causa de la crisis conyugar, etc. (art. 97 y
98 CC) Si en ese matrimonio hay hijos, la nulidad del matrimonio no exime a
los padres de sus obligaciones con respecto a los hijos Según el art. 79 CC,
la declaración de nulidad del matrimonio no invalidará los efectos ya
producidos respecto de los hijos y del contrayente o contrayentes de buena
fe, la cual se presume. Cuando nos declaran la nulidad del matrimonio
decimos que ese matrimonio es putativo, esto es, un matrimonio en el que
uno o los dos cónyuges creían de buena fe que habían contraído matrimonio
de manera válida y en realidad no era así debido a algún vicio ignorado en su
constitución y que, al declararse su nulidad, se mantienen algunos de los
efectos que había producido. Se le tiene por matrimonio pese a declararse
que no lo era. Se trata de una figura nacida en el Derecho Canónico
medieval, para neutralizar los efectos negativos que para los hijos tenían las
nulidades matrimoniales derivadas de la concurrencia de impedimentos por
razón de parentesco, cuya amplitud las hacia muy frecuentes. 4.1.
Requisitos para hablar de matrimonio putativo. Matrimonio aparente o de
hecho, mínimamente celebrado con la intervención de juez o funcionario y
testigos y su inscripción en el Registro Civil. Declarado nulo bajo sentencia
firme. Buena fe de uno o ambos cónyuges.
4. La separación matrimonial
1. LA SEPARACIÓN MATRIMONIAL. La separación matrimonial es la cesación o
interrupción de la vida conyugal y supone un incumplimiento del deber de
convivencia impuesto por el art. 68 CC, según el cual, “los cónyuges están obligados
a vivir juntos”. Un matrimonio, plenamente valido, sin dejar de serlo, cesa de
funcionar como tal, interrumpiéndose la eficacia del vínculo, pero no
desapareciendo. En esta circunstancia subsiste el vínculo, es decir, los cónyuges no
dejan de ser matrimonio, pero si que dejan de producirse ciertas consecuencias que
se derivan del mismo y modifica las que subsisten, para amoldarlas a la nueva
situación. El régimen de la separación conyugal se aplica a cualquier tipo de
matrimonio, cualquiera que sea la celebración del mismo.
2. CLASES DE SEPARACIÓN. Encontramos distintos tipos de separación:
Separación de hecho: se produce por la cesación de la vida en común de los
cónyuges. Esta separación se tiene en cuenta en nuestro Ordenamiento a partir de
la reforma del Derecho de familia de 1981. Dentro de la separación de hecho
también suele distinguirse entre la separación convencional (acuerdo entre los
cónyuges) y la separación unilateral (no existe acuerdo). La convencional puede ir
acompañada de una serie de pactos para favorecer la consecución de la nueva
orientación de nuestro Derecho de familia: “reforzar el principio de libertad de las
parejas, pues tanto la continuación de su convivencia como su vigencia depende de
la voluntad constante de ambas” Separación legal o judicial: es la que se da a
instancia de uno o de ambos cónyuges, reconocida como tal, por una resolución
judicial, un decreto de separación ante un secretario judicial o el otorgamiento de
una escritura pública conteniendo convenio regulador ante Notario. La separación se
decreta judicialmente, en todo caso, cuando existan hijos menores no emancipados
o hijos mayores respecto de los cuales se hayan establecido medidas de apoyo
atribuidas a sus progenitores. Dentro de la separación judicial encontramos dos
tipos:
- Separación judicial convencional: se lleva a cabo a petición de ambos
cónyuges o de uno con el consentimiento del otro, una vez transcurridos 3
meses desde la celebración del matrimonio y, siendo acompañada tal
petición, de la propuesta del convenio que la regule, redactando de acuerdo
con el contenido del art. 90 CC.
- Separación judicial unilateral: se lleva a cabo a petición de uno solo de los
cónyuges, una vez transcurridos 3 meses desde la celebración del
matrimonio, excepto si existe riesgo para la vida, integridad física, libertad,
integridad moral o libertad e indemnidad sexual del cónyuge demandante o
de los hijos de ambos o de cualquiera de los miembros del matrimonio. A la
demanda se le acompañará propuesta fundada de las medidas que hayan de
regular los efectos derivados de la separación.
2.1. Los efectos de las sentencias de separación (art. 83 CC). Estado civil: separado. Los
efectos de las sentencias de separación producen efectos tanto en el ámbito personal como
en el patrimonial. En el ámbito personal: Produce la suspensión de la vida en común de
los casados. Ya no hay presunción de paternidad. Pérdida del derecho a la legitima y a
suceder ab intestato al otro cónyuge. En el ámbito patrimonial: Cesa la posibilidad de
vincular bienes del otro cónyuge en el ejercicio de la potestad doméstica. Disolución del
régimen económico matrimonial.
3. LA RECONCILIACIÓN DE LOS CÓNYUGES SEPARADOS. Consiste en poner fin al
procedimiento de separación, es decir, es la reanudación de dicha vida en común con el
ánimo de vivir como tales. Ambos cónyuges deben poner esta reconciliación en
conocimiento del Juez que entienda o haya entendido en el litigio. Si es sin intervención
judicial deberá de formalizarse en escritura pública o acta de manifestaciones. Esta
reconciliación es un acto jurídico que se puede presentar con los siguientes caracteres:
Interruptivo del proceso de separación judicial ya en marcha, pero sin concluir
(reconciliación producida después de que se presentó en la demanda y antes de dictarse
sentencia), al que pone término: tiene lugar bien por desistimiento del cónyuge que había
iniciado el procedimiento, o por acuerdo de ambos en el caso de que, transcurridos tres
meses de matrimonio. Restauratorio de la plena eficacia del matrimonio en suspenso como
consecuencia de la separación, cuando ésta se hubiera decretado ya por virtud de un
procedimiento judicial, o bien en virtud de decreto de separación o de escritura pública.
Expreso en cuanto a su manifestación, que se da en los casos en que los cónyuges que se
reconcilian dejen patente su decisión de reanudar la vida en común; como es el caso de la
comunicación por separado de dicha circunstancia al Juez que haya entendido o entienda
del procedimiento de separación; o bien a través del otorgamiento de escritura pública de
reconciliación otorgada por ambos cónyuges ante notario o por acta de manifestaciones.
Tácito, en los supuestos en que la reanudación de la vida en común se derive de hechos
concluyentes, de circunstancias que la hacen efectiva, sin que intervenga declaración
alguna específica para hacerlo saber. Los efectos que produce son: En el ámbito personal,
se cumple la finalidad perseguida por los cónyuges de suspender el proceso de separación,
impidiendo que se dicte sentencia y dejando sin efecto las medidas profesionales que hayan
podido tomarse, o bien de recuperar la eficacia del matrimonio, dejando sin efecto ulterior la
sentencia si ya se hubiera dictado. Para que ello sea así, los cónyuges deberán poner la
reconciliación en conocimiento del Juez. En el ámbito patrimonial, depende del régimen
económico que hubiera regido el matrimonio separado: Si era el de separación de bienes,
éste habría continuado con la separación de los cónyuges y continuará con la
reconciliación. Si era de gananciales o el de participación, como quiera que la separación
había producido la disolución de los mismos y su sustitución por el de separación de bienes,
éste último continuará tras la reconciliación, salvo que los cónyuges acuerden otra cosa en
capitulaciones. En lo referente a los hijos, se prevé la posibilidad de que el Juez pueda
mantener, o modificar, las medidas adoptadas en relación a los mismos, cuando exista
causa que lo justifique.
5. Disolución por divorcio
1. LA DISOLUCIÓN DEL MATRIMONIO. CONCEPTO. Un matrimonio plenamente
valido, deja de serlo, desapareciendo, disolviéndose el vínculo que lo había
constituido por muerte o divorcio. La disolución del matrimonio constituye la crisis
definitiva, ocasionada por la ineficacia sobrevenida de un matrimonio que fue, en su
momento, válidamente constituido. Disolución del matrimonio que se produce, por la
muerte o la declaración de fallecimiento de uno de los cónyuges, y por el divorcio.
Implica la disolución de un matrimonio válidamente celebrado, pues sólo estos
pueden quedar resueltos. Se produce disolución de vínculo conyugal existente.
2. LA DISOLUCIÓN DEL MATRIMONIO POR MUERTE O DECLARACIÓN DE
FALLECIMIENTO DE UNO DE LOS CÓNYUGES. La muerte de un cónyuge, al
disolver el vínculo matrimonial, determina en el otro, el estado civil de viudo que
hace que pueda volver a contraer matrimonio. Si tras la declaración de fallecimiento
reaparece: se sigue considerando viudo/a y puede volver a contraer matrimonio,
ambas partes.
3. LA DISOLUCIÓN POR DIVORCIO. Se entiende como la disolución del vínculo
conyugal existente Mutuo acuerdo (convenio regulador): consentimiento de ambos
cónyuges. Judicial (Sentencia): consentimiento de uno solo de los cónyuges.
3.1. Las causas del divorcio. Las causas de divorcio se recogían en el art. 86 CC:
además de la condena en sentencia firme por atentar contra la vida del cónyuge, sus
ascendientes o descendientes (causa 5.), era el cese efectivo de la convivencia
conyugal la base imprescindible de las demás, exigiéndose en todas ellas el
transcurso de un determinado período desde dicho cese. Al menos cinco años
desde el cese de la convivencia, sin ningún otro condicionamiento, y a petición de
cualquiera de los cónyuges, (causa 4°, que era de tipo general y cerraba el sistema,
fijando el máximo de espera). Al menos dos años ininterrumpidos desde dicho cese,
si además (causa 3"): - Existía una previa separación de hecho libremente
consentida por ambos cónyuges; se cuenta a partir de la misma. Existía ya una
resolución judicial firme acordando la separación; contados los dos años a partir de
la firmeza. Existía una declaración de ausencia legal de uno de los cónyuges;
contados desde la fecha del auto que la declara. Existía una separación de hecho,
aunque no hubiera sido libremente consentida, si quien demanda el divorcio acredite
que, al iniciarse la separación de hecho, el otro cónyuge estaba incurso en causa de
separación, aunque no la hubiera utilizado entonces; contados, siempre los dos
años, a partir de la separación que se impuso al que lo solicita. Durante al menos un
año ininterrumpido, desde la interposición de la demanda de separación por ambos
cónyuges (o por uno con el consentimiento del otro) cuando aquella se hubiera
interpuesto una vez transcurrido un año desde la celebración del matrimonio.
3.2. Los requisitos del divorcio. Tiene que existir el transcurso de 3 meses desde la
celebración del matrimonio y se debe de aportar la propuesta del convenio
regulador. No existe límite temporal si existe riesgo para la otra persona o de los
hijos de ambos, esta demanda deberá de acompañarse de una propuesta fundada
de medidas que hayan de regular los efectos derivados de la nueva situación.
Afirmamos que el divorcio en nuestro Derecho matrimonial actual no requiere de
justificación causal alguna, bastando el consentimiento de ambos cónyuges o de uno
sólo de ellos.
3.3. La acción de divorcio judicial. Corresponde al cónyuge o cónyuges que pueden
pedirlo por darse en su situación unas causas que se prevén para ellos, no tiene
plazo de ejercicio y dura hasta su extinción, que se produce: Por la muerte de
cualquiera de los cónyuges Por la reconciliación de los mismos, deberá de ser
expresa y declarada en el procedimiento ya en marcha, cuando se produzca
después de interpuesta la demanda La acción de divorcio tiene carácter personal, es
personalísima (no puede ejercitarla otra persona distinta), y se extingue por la
muerte del que pudiera ejercitarla o la haya ejercitado; en el caso de producirse ésta
no se transmite a los herederos del cónyuge premuerto. Es, además, irrenunciable
3.4. El divorcio de mutuo acuerdo. La formulación del convenio regulador (Art. 87
CC) se realiza ante: LAJ (decreto) Notario (Escritura) Los requisitos y
circunstancias que se exigen para este divorcio son las siguientes: Mutuo acuerdo
entre los cónyuges; de tal forma que si el divorcio fuera unilateral habría de
decretarse judicialmente. Que hayan transcurrido 3 meses como mínimo desde la
celebración del matrimonio. Que no existan hijos comunes menores no
emancipados o hijos mayores respecto de los que se hayan establecido
judicialmente medidas de apoyo atribuidas a sus progenitores, en cuyo caso habrá
de intervenir la autoridad judicial. Que formulen un convenio regulador ante el
secretario Judicial o en escritura pública ante Notario. Que manifiesten ante el
funcionario la voluntad inequívoca de divorciarse. Los cónyuges deberán intervenir
en el otorgamiento de modo personal, no siendo posible la intervención a través de
representante. Si hubiere hijos mayores o menores emancipados, y les afectarán
medidas de las previstas en el convenio por carecer de ingresos propios y aún
convivieran en el domicilio familiar, deberán también comparecer y prestar su
consentimiento referido sólo a estas medidas concretas.
5. LA PENSIÓN COMPENSATORIA. La determina el juez mediante sentencia.
¿Qué determina? Hijos: deben de ser oídos. No eximen a los padres de sus
obligaciones con ellos. Ejercicio de la patria potestad. Guarda y custodia.
Contribución al derecho de alimentos. Derecho de visita, lugar, modo. Comunicación.
Animales de compañía: destino, tenencia. Derecho de visita. Bienes del matrimonio:
liquidación del régimen económico matrimonial. Uso de la vivienda familiar: si no
hay acuerdo, se atribuye a los hijos mientras sean menores de edad. Cuando sean
mayores: el Juez determina. Pensión por desequilibrio económico, es decir, una
pensión compensatoria.
5.1. Requisitos de la pensión compensatoria. Desequilibrio económico producido
por el procedimiento. Empeoramiento en su situación anterior al matrimonio. Fijada
en resolución judicial. Recogida en cuanto a periodicidad, forma de pago, bases de
actualización, duración, cese.
5.2. Montante de la pensión que se establece en base a: Los acuerdos a los que se
hubieran llegado los cónyuges. Edad y salud. Cualificación profesional y
probabilidades de acceso a un empleo. Dedicación pasada y futura a la familia.
Colaboración con su trabajo en las actividades mercantiles, industriales o
profesionales del otro cónyuge. Duración del matrimonio y de la convivencia
conyugal. Pérdida eventual de un derecho de pensión. Caudal y medios
económicos y necesidades. Cualquier otra circunstancia relevante.
5.3. Forma de pago de la pensión compensatoria. Temporal Tiempo indefinido
Única
5.4. Modificación de la pensión compensatoria. Sólo si hay cambio significativo en la
fortuna de alguno de los cónyuges.
5.5. Extinción. Cese de la causa que lo motivó. Contraer nuevas nupcias. Vivir
maritalmente con otra persona. NO ES CAUSA DE EXTINCIÓN EL
FALLECIMIENTO DEL QUE LA DEBE, PERO LOS HEREDEROS PODRÁN
SOLICITAR LA REDUCCIÓN O SUPRESIÓN.
6. MEDIDAS Y EFECTOS COMUNES EN LOS PROCESOS DE NULIDAD,
SEPARACIÓN Y DIVORCIO. Sea como sea como se disuelva el divorcio, se van a
dar estas medidas:
- Previas: Se solicitan antes del comienzo del procedimiento, son las que
pueden solicitarse y adoptarse con anterioridad al comienzo de los
respectivos procedimientos, cuando el cónyuge ha decidido presentar la
demanda. Tienen por objeto adelantar, precautoriamente (naturaleza
precautoria), las medidas provisionales previstas para cuando se inicien
formalmente los respectivos procedimientos con la presentación de la
demanda. Límite de vigencia de las medidas provisionales propuestas:
Subsistirán si dentro de los 30 días siguientes a contar desde que se
adoptaron, se presenta la demanda. Para presentar estas medidas no es
necesario ni abogado ni procurador. El juez podrá aceptarlas todas, algunas
de ellas, o ninguna o demorarlas hasta la presentación de la demanda, según
lo considere adecuado.
- Provisionales: se presentan cuando ya se ha presentado la demanda, si ha
presentado las previas se te convierten en provisionales. Se imponen
mientras el procedimiento está activo. Existen dos tipos de medidas
provisionales en función de su origen: Imperativo legal (art. 102 CC):
prevista su aplicación directamente por el legislador, es decir, son aquellas
que vienen establecidas en la ley, se aplican automáticamente al admitirse la
demanda: cesa la presunción de convivencia conyugal, quedan revocados
los consentimientos y poderes que cualquiera de los cónyuges hubiera
otorgado al otro, además, salvo pacto en contrario, cesa la posibilidad de
vincular bienes privativos del otro cónyuge en el ejercicio de la potestad
doméstica. Decisión judicial (art. 103 CC): se adoptan por decisión judicial,
que deben de adoptarse con audiencia de ambos cónyuges
- En interés de los hijos: Determinar con cuál de los cónyuges han de
quedar, así como tomar las disposiciones apropiadas acerca de las
relaciones paterno- filiales establecidas en el CC, y en particular
sobre la forma en que el cónyuge que no ejerza la guarda y custodia
de los hijos podrá cumplir el deber de velar por los mismos, así como
el tiempo, modo y lugar en que podrá comunicarse con ellos y
tenerlos en su compañía.
- En interés del cónyuge más necesitado de protección: Determinar
cuál de los cónyuges ha de continuar en el uso de la vivienda familiar,
así como los bienes y objetos de ajuar que quedarán en ella y los que
se ha de llevar el otro cónyuge, y las medidas cautelares
convenientes para asegurar el derecho de cada uno Tenencia y
cuidado de los animales de compañía. Queda regulado el derecho de
visitas o la tenencia del animal de compañía temporalmente. Fijar la
contribución de cada cónyuge de las cargas del matrimonio Reparto
de bienes comunes Señalar los que hayan de entregarse a cada
cónyuge y las reglas de administración, disposición y rendición de
cuentas; y también de los que adquieran en lo sucesivo
- Bienes privativos: determinar el régimen de administración y
disposición
- Definitivas: son las que determina el juez bajo sentencia. Va a
determinar todo lo anterior. En este apartado hablamos de la pensión
compensatoria que se explicará más abajo.
7. Convenio regulador (art. 90 CC): Documento que recoge los acuerdos o pactos que
los cónyuges adoptan en una crisis matrimonial. Puede producirse tanto con las
medidas previas como con las medidas provisionales y despliega su eficacia como
base de regulación de la situación que surge con los procedimientos referidos. El
convenio aparece también como elemento y requisito imprescindible tanto en la
separación convencional como en el divorcio de mutuo acuerdo. Se presenta antes
de la sentencia y lo aprueba el Juez, es decir, se presenta junto a la demanda o al
escrito inicial de solicitud de divorcio o de separación, a petición de ambos
cónyuges.
- Contenido: El cuidado de los hijos sujetos a la patria potestad de ambos, el ejercicio
de ésta y, en su caso, el régimen de comunicación y estancia de los hijos con el
progenitor que no viva habitualmente con ellos. Régimen de visitas y comunicación
con abuelos. Atribución del uso de la vivienda y ajuar familiar. Contribución a las
cargas del matrimonio y alimentos. Liquidación del régimen económico matrimonial.
Pensión compensatoria.
Se escucha antes de la aprobación del convenio a los hijos menores de edad,
mínimo 12 años e incluso a los mayores de edad que dependen económicamente de
los progenitores.
8. Régimen matrimonial primario
En primer lugar, antes de definir este régimen vamos a clasificar los tres tipos de
regímenes que encontramos: régimen de participación en las ganancias, sociedad
de gananciales y régimen de separación de bienes.
1.1. Consideraciones generales.
Los arts. 1318 a 1324 del Código civil constituyen un conjunto de disposiciones
generales aplicables a todos los matrimonios, cualquiera que sea su régimen
económico matrimonial adoptado por los cónyuges. Este régimen regula una serie
de cosas:
1.2. El levantamiento de las cargas del matrimonio.
Esta regla se establece en el primer párrafo del art. 1318 CC. Por cargas del
matrimonio debe entenderse los gastos de sostenimiento de la familia, en el sentido
restringido de cónyuges e hijos. Dependiendo del régimen, el levantamiento de las
cargas será de una manera o de otra. En el régimen de gananciales, el art. 1362
CC, pone a cargo de los bienes comunes el sostenimiento de la familia, la
alimentación y reducación de los hijos comunes y las atenciones de previsión
acomodadas a los usos y a las circunstancias de la familia, así como los gastos de
educación, y alimentación de los hijos de uno solo de los cónyuges cuando convivan
en el hogar familiar. Si los bienes gananciales faltan o son insuficientes, este
levantamiento se hará a cuenta de los bienes privativos de cada cónyuge, en
proporción de su cuantía. En los regímenes de separación y participación, los
cónyuges corresponderán al levantamiento de las cargas, a falta de un convenio, de
forma proporcional a sus recursos económicos. (art. 1413 CC) El segundo párrafo
del art. 1318 CC establece que, si alguno de los cónyuges incumple su deber de
contribuir en el levantamiento de las cargas, el Juez, a instancia del otro cónyuge
podrá dictar las medidas cautelares que estime convenientes.
1.3. Las litis expensas.
Las litis expensas son los gastos necesarios que se van a causar cuando hay un
litigio entre los cónyuges, por ejemplo, llevar a cabo un proceso judicial contra el otro
cónyuge. Esos gastos corren a cargo del caudal común o si este no existe o es
insuficiente, del privativo del otro cónyuge siempre que concurran las siguientes
circunstancias establecidas en el art. 1318 CC: Que se trate de un litigio que un
cónyuge sostenga contra otro cónyuge, sin mediar mala fe o temeridad, o contra
tercero, siempre que el litigio redunde en provecho de la familia, aunque su resultado
sea adverso. Que el cónyuge litigante carezca de bienes propios suficientes. Que
la posición económica del otro cónyuge impida al litigante, por imperativo de la Ley
de Enjuiciamiento civil, la obtención del beneficio de justicia gratuita.
1.4. La potestad doméstica.
Según el párrafo primero del art. 1219 CC: “cualquiera de los cónyuges podrá
realizar actos encaminados a atender las necesidades ordinarias de la familia,
encomendadas a su cuidado, conforme al uso del hogar y a las circunstancias de la
misma” Se presupone una diversidad de esferas de competencia de los cónyuges en
el ámbito doméstico. Ahora bien, esta diversidad de competencias es solo a efectos
internos, y no puede limitar la posibilidad de actuación erga omnes de cada uno de
los cónyuges. La regla contenida en el art. 1319.2 indica que: “de las deudas
contraídas en el ejercicio de esta potestad responderán solidariamente los bienes
comunes y los del cónyuge que contraiga la deuda y subsidiariamente los bienes del
otro cónyuge” Esta regla también es aplicable a los regímenes de separación y
participación, pero en estos casos, al no existir bienes comunes, responderán, en
primer lugar, los bienes propios del cónyuge contratante y subsidiariamente los
bienes del otro cónyuge. El último párrafo del art. 1319 CC, otorga un derecho de
reintegro en favor del cónyuge que hubiera aportado caudales propios para la
satisfacción de las necesidades ordinarias de la familia.
1.5. Protección de la vivienda habitual y de los muebles de uso ordinario.
El art. 1320.1 CC, protege el hogar familiar. El objeto de la protección es la vivienda
habitual, con los muebles incluidos en su interior que sean los de “uso ordinario de la
familia”, con lo que se excluye, por ejemplo, la vivienda habitual, pero no la
posibilidad de que pueda existir más de una vivienda habitual (ocupada por hijos por
estudios) El art. 1320 CC, exige el consentimiento de ambos cónyuges para
disponer de los derechos de la vivienda habitual y de los muebles de uso ordinario
de la familia, tanto si la titularidad de los bienes es de uno solo de los cónyuges o de
ambos. La falta de consentimiento o asentimiento, por imposibilidad o por negativa
injustificada a prestarlo, puede ser suplida por la autorización judicial. De lo
contrario, si el contrato es oneroso, podrá ser anulado a instancia del cónyuge cuyo
consentimiento se haya omitido a sus herederos y si es gratuito, será radicalmente
nulo. El art. 1320.2 CC, establece que “la manifestación errónea o falsa de
disponente sobre el carácter de la vivienda no perjudica al adquirente de buena fe.”
Es adquirente de buena fe aquel que adquiere sin conocimiento del carácter de la
vivienda o de los muebles objeto del negocio dispositivo.
1.6. El derecho del cónyuge sobreviviente al ajuar de la vivienda habitual de los
esposos.
Según el art. 1321 CC, “fallecido uno de los cónyuges, las ropas, el mobiliario y
enseres que constituyan el ajuar de la vivienda habitual común de los esposos se
entregarán al que sobreviva, sin computárselo en su haber” En el segundo párrafo
se indica que no se entenderán comprendidos dentro del ajuar, las alhajas, objetos
artísticos, históricos y otros de extraordinario valor. Se concede al cónyuge
sobreviviente, solo en caso de disolución del matrimonio por muerte del otro
cónyuge.
1.7. La regulación general del consentimiento dual.
El art. 1322.1 CC, establece que para cualquier acto de administración o disposición
en los que la ley requiera que uno de los cónyuges actué con el consentimiento del
otro, los realizados sin el y que ni hayan sido expresa o tácitamente confirmados
podrán ser anulados a instancia del cónyuge cuyo consentimiento se haya omitido o
de sus herederos. Se enriende por actos dispositivos los de carácter patrimonial
relativos a los bienes comunes o privativos de los cónyuges. La sanción en caso de
infracción de la norma es la anulabilidad. No se dice cuál es el tiempo de duración
de la acción, por lo que ha de considerarse que es el general de cuatro años
aplicable a los contratos anulables. El plazo de caducidad comenzara a correr desde
el día de la disolución de la sociedad conyugal o matrimonio, salvo que el cónyuge
titular de la acción hubiese tenido consentimiento suficiente de dicho acto o contrato
en un momento anterior.
1.8. Libertad de transmisiones y contratación entre los cónyuges.
El art. 1323 CC, establece que “los cónyuges podrán transmitirse por cualquier título,
bienes y derechos y celebrar entre sí, toda clase de contratos”.
1.9. Confesión sobre la pertenencia de los bienes.
Con frecuencia, una vez transcurridos algunos años, en el matrimonio se suele
presentar la dificultad de demostrar la pertenencia de ciertos bienes. A efectos de
resolver dicha cuestión, el art. 1324 CC, previene que para probar entre cónyuges
que determinados bienes son propios de uno de ellos, será bastante la confesión del
otro, pero tal confesión por sí sola no perjudicará a los herederos forzosos del
confesante, ni a los acreedores, sean de comunidad o de cada uno de los cónyuges.
La eficacia de la confesión es distinta en un supuesto y en otro: Entre cónyuges: la
confesión de uno de ellos es bastante para probar que determinados bienes son
propios del otro. En este caso la confesión es la prueba plena, sin perjuicio de que
pueda ser impugnada por el propio confesante o sus herederos voluntarios, si
prueban que fue simulada o falsa o que ocurrió con algún vicio. Frente a herederos
forzosos del confesante y a los acreedores: la confesión por si sola carece de valor
probatorio, por lo que no les perjudica, debiendo aplicarse las normas legales que
determinan la titularidad de los bienes entre las que se encuentran los arts. 1361 y
1441 CC.
9. Capitulaciones matrimoniales
Las capitulaciones matrimoniales son un contrato o negocio jurídico que tienen por
objeto regular los intereses patrimoniales de los cónyuges. En ellas se establece el
régimen económico matrimonial o cualesquiera otros pactos por razón del
matrimonio. (arts. 1315 y 1325 CC) Las capitulaciones están radicalmente influidas
por el matrimonio, debido a que es su presupuesto y base. Los capítulos son
matrimoniales por lo que el matrimonio cuenta con un papel esencial. De ahí que no
van a adquirir eficacia si el matrimonio no se celebra y que las pierdan si se declara
nulo o si se disuelve o si se produce la separación de los esposos.
1.1. Sujetos de las capitulaciones y capacidad.
Los únicos sujetos cuya intervención es imprescindible en el otorgamiento de las
capitulaciones matrimoniales son los cónyuges o futuros cónyuges. Además, por
tratarse de un acto personalísimo, éstos no pueden actuar a través de
representante. Otras personas pueden intervenir en las capitulaciones, pero solo de
manera accidental, ya sea como otorgantes, o con el fin de asistir a los cónyuges o
futuros cónyuges para completar su capacidad. El Código civil se ocupa de dos
supuestos a la hora de regular la capacidad para otorgar capitulaciones: Menor no
emancipado: según el art. 1329 CC: “el menor no emancipado que con arreglo a la
ley pueda casarse podrá otorgar capitulaciones, pero necesitara el concurso y
consentimiento de sus padres o tutor, salvo que se limite a pactar el régimen de
separación o el de participación”. Discapacitado: las capitulaciones han de ser
otorgadas personalmente por la persona con discapacidad, bien por sí misma o bien
debidamente asistida, conforme a las medidas tomadas por la autoridad judicial en el
procedimiento de provisión de apoyos.
1.2. Tiempo y forma de las capitulaciones.
Las capitulaciones matrimoniales se pueden otorgar antes o después de la
celebración del matrimonio (art. 1326 CC). Las otorgadas antes de la boda quedan
subordinadas, en cuanto su eficacia a la celebración del matrimonio. Las otorgadas
después modifican el régimen económico matrimonial vigente hasta ese momento,
ya sea legal o el pactado en anteriores capitulaciones. Es necesario que el
matrimonio subsista, ya que no cabe el otorgamiento de capitulaciones si el
matrimonio se ha disuelto o ha sido declarado nulo, ni tampoco si se ha producido la
separación judicial de los cónyuges, a pesas de la subsistencia del vínculo conyugal.
Para que las capitulaciones sean válidas, el art. 1327 CC, exige su constancia en
escritura pública y ante notario, si no, no tendrían validez ni siquiera entre las partes.
Por tanto, la escritura pública tiene carácter constitutivo, es decir, no puede ser
sustituida por otro tipo de documento público, notarial o judicial.
1.3. Contenido de las capitulaciones.
El art. 1325 CC establece, que el contenido de las capitulaciones puede estar
integrado por un contenido típico, relativo a las estipulaciones del régimen
económico matrimonial, y un contenido atípico, relativo a cualesquiera otras
disposiciones por razón del matrimonio. Con respecto al contenido típico, en virtud
del principio de libertad de estipulación (art. 1315 CC), los futuros esposos pueden
convenir el régimen patrimonial que tengan por conveniente, y quienes ya son
cónyuges pueden modificar o sustituir el régimen existente entre ellos por otro
distinto. Los otorgantes disponen de plena libertad, con respecto al ejercicio de esta
acción. El contenido atípico lo integran las demás disposiciones por razón del
matrimonio, es decir, las que no tienen por objeto la determinación del régimen
patrimonial, por ejemplo, donaciones por razón del matrimonio, reconocimiento de
un hijo extramatrimonial, etc.
1.4. Límites a la libertad de pacto en las capitulaciones.
En las capitulaciones, los cónyuges pueden pactar lo que quieran, pero con unos
límites. El principio de libertad de pacto para establecer el régimen económico
matrimonial reconocido en el art. 1315 CC, este sujeto a unos límites, establecidos
en los arts. 1255 y 1328 CC. En el art. 1255 CC, encontramos las limitaciones
generales: prohibición de estipulaciones contrarias a las leyes, moral y orden
público) y, en el art. 1328 CC, encontramos las limitaciones específicas: serán nulas
las estipulaciones contrarias a las leyes, buenas costumbres o limitativa de igualdad
de derechos que corresponda a cada cónyuge (esta última, es una consecuencia
necesaria del principio constitucional de igualdad de los cónyuges y no
discriminación por razón del sexo art. 14 y 32 CE).
1.5. Modificación de las capitulaciones.
El principio de mutabilidad del régimen económico fue introducido en el Código civil
por la ley 2 de mayo de 1975, antes de ella, regía el principio de inmutabilidad. En la
redacción actual del Código encontramos varios artículos que permiten el
otorgamiento de las capitulaciones antes o después y su modificación en todo
momento. La modificación de las capitulaciones preexistentes, mediante el
otorgamiento de otras nuevas, puede afectar al régimen económico matrimonial
establecido por ellas o bien a las atribuciones patrimoniales hechas por terceros a
favor de los cónyuges otorgantes de las mismas. De ahí, que, aunque para las
nuevas capitulaciones se exija inexclusivamente el consentimiento de los cónyuges,
que habrán de observar los requisitos de capacidad, forma, etc., necesarios para el
otorgamiento. Las capitulaciones se pueden modificar siempre que el matrimonio
esté vigente, en cualquier momento. Pero para esa modificación se requiere el
requisito del consentimiento, que haya consentimiento de los contrayentes, sino
sería ineficaz El consentimiento de los otorgantes no cónyuges es necesario cuando
concurran las siguientes circunstancias: Que hayan realizado alguna atribución
patrimonial a los cónyuges o a uno de ellos en el acto capitular que se modifica.
Que vivan al tiempo del otorgamiento. Que la modificación afecte a los derechos por
ellos concedidos. La modificación realizada sin la asistencia de los autores de la
atribución afectada es ineficaz mientras estos no manifiesten su asentamiento, pero
si formularan su oposición, la modificación definitivamente, no producirá efectos en
cuanto a aquellas atribuciones. Si uno de los contrayentes se opone no producen
efecto.
1.6. Publicidad del régimen matrimonial.
El conocimiento del régimen económico matrimonial, no solo interesa a los propios
cónyuges, sino también a los terceros que con ellos entran en relación, hablamos de
terceros en su sentido más amplio. Por ello, resulta necesario el funcionamiento de
un adecuado mecanismo de publicidad, a través del cual, puedan conocerse esos
datos. Los instrumentos de publicidad existentes en nuestro Derecho son los
siguientes: Registro civil: el art. 1333 CC: “En toda inscripción de matrimonio en el
Registro Civil se hará mención, en su caso, de las capitulaciones matrimoniales que
se hubieren otorgado, así como de los pactos, resoluciones judiciales y demás
hechos que modifiquen el régimen económico del matrimonio. Si aquéllas o éstos
afectaren a inmuebles, se tomará razón en el Registro de la Propiedad, en la forma y
a los efectos previstos en la Ley Hipotecaria” Registro mercantil: se establece en el
art. 21 y 22 del Código de comercio. Notaria: lo prevé el art. 1332 del CC Registro
de la Propiedad: cuando los hechos o las capitulaciones afecten a bienes inmuebles.
Ahora bien, el cumplimiento de todos los requisitos de forma y publicidad, ha de
tenerse en cuenta que “La modificación del régimen económico matrimonial
realizada durante el matrimonio no perjudicará en ningún caso los derechos ya
adquiridos por terceros”. Art. 1317 CC.
1.7. Ineficacia de las capitulaciones.
Las capitulaciones matrimoniales pueden ser ineficaces en sentido estricto o
inválidas. Ineficacia: art. 1334 CC. Transcurrido el plazo de un año sin que el
matrimonio se haya celebrado por cualquier causa, las capitulaciones otorgadas
caducan y quedan sin efecto todas las estipulaciones relacionadas con el
matrimonio. Solo subsisten aquellas declaraciones o pactos que no estén
subordinadas a la celebración del matrimonio (reconocimiento de hijo
extramatrimonial). Igualmente quedan sin efecto las capitulaciones, incluso antes del
transcurso del año, si existe la certeza absoluta de que el matrimonio no va a
contraerse, (se casa con otra persona o fallece) Invalidez: art. 1335 CC. Las
capitulaciones son nulas, aparte de por las causas de general aplicación a los
contratos, si no se han formalizado en escritura pública (art. 1327 CC), cuando
existe algún vicio en el consentimiento o las que son otorgadas por personas con
discapacidad sin las medidas de apoyo correspondientes (art. 1328 CC), fraude de
acreedore, etc. (art. 1290 y 1299 CC).
10. Régimen económico de gananciales
1.1. Concepto.
El régimen económico de gananciales lo regula nuestro Código civil en los arts. 1344
a 1410. Ninguno de estos artículos establece una definición de lo que es la sociedad
de gananciales. En el art. 1344 CC, realmente lo que se establece, no es un
concepto de sociedad de gananciales, sino, los efectos que este régimen económico
produce en el momento de su liquidación.
Atendiendo a los arts. que regulan dicho régimen, podemos dar el siguiente
concepto legal: es aquella que la ley declara existente entre los cónyuges a falta de
estipulación en contrario y por cuya virtud se hacen comunes y divisibles por mitad,
cuando se disuelve el matrimonio, los beneficios y las ganancias obtenidas
indistintamente durante el matrimonio por cualquiera de los cónyuges.
En el régimen de gananciales, además de los bienes privativos de cada cónyuge,
habrá una masa común de bienes que conformaran la sociedad de gananciales. Esa
masa común de bienes está formada por las ganancias obtenidas por ambos,
rendimientos generados por los bienes privativos, el patrimonio ganancial (por
ejemplo, compramos un coche juntos) y por lo que se adquirida con fondos que no
se demuestre que son privativos. Lo que uno hereda es suyo, no pasa a la masa
común.
El patrimonio de la sociedad de gananciales va a estar unido a las cargas o deudas
comunes. El remanente de esos bienes (es el resto), conformará el haber de la
sociedad de gananciales. Ese haber se atribuye por mitades al disolverse la
sociedad. (Art. 1404 CC)
1.2. Nacimiento.
El art. 1345 CC, establece que la sociedad de gananciales nace en los siguientes
momentos:
- Al momento de celebrarse el matrimonio, si así lo han pactado en
capitulaciones matrimoniales y cuando no se hubiera pactado en
capitulaciones matrimoniales o si se han otorgado, pero fuesen ineficaces.
Antes de que se celebre el matrimonio no puede nacer.
- Si el régimen de gananciales comienza durante la vigencia del matrimonio
será porque así lo han convenido los cónyuges en capitulaciones
matrimoniales en sustitución del que habían acordado en un principio o bien
porque por su vecindad civil, el régimen que legalmente les corresponde en
el momento de celebrar el matrimonio es distinto al de gananciales y durante
la vigencia del matrimonio lo sustituyen en capitulaciones matrimoniales por
el de gananciales.
2. BIENES PRIVATIVOS Y BIENES GANANCIALES.
El régimen de gananciales supone la existencia de patrimonios separados, por un
lado, el patrimonio privativo de cada uno de los cónyuges y, por otro, el patrimonio
común o ganancial. Así mismo, los beneficios o ganancias que los cónyuges hayan
obtenido durante el matrimonio con esos patrimonios se hacen comunes y se
atribuyen por mitades al disolverse la sociedad.
Las reglas y los criterios para determinar que bienes son privativos o gananciales de
cada uno de los cónyuges son las siguientes:
- Los privativos, los posee y los administra su titular, dispone de ellos
libremente, aunque esté casada en gananciales. Si contraigo una deuda
respondo con mis bienes privativos.
- Los gananciales, ambos cónyuges tienen poderes y facultades, responden
del pago de algunas cargas y deudas del matrimonio, en la liquidación, las
ganancias se distribuyen por mitad.
Los bienes privativos de cada cónyuge dentro de sociedad de gananciales se
establecen, la gran mayoría en el art. 1346 CC:
- Bienes y derechos que le pertenecieran al comenzar la sociedad.
- Bienes que adquieres después de casarte a título gratuito, por ejemplo, una
donación, una herencia o legado, premio, beca, etc.
- Los adquiridos a costa o en sustitución de bienes privativos, son privativos
por subrogación. Al sustituir a otros bienes privativos, tendrán el mismo
carácter. Por ejemplo, yo aporto un reloj, y se rompe y compramos otro con el
dinero común, aunque se haya utilizado dinero ganancial es mío porque era
privativo mío.
- Los adquiridos por derecho de retracto perteneciente a uno solo de los
cónyuges. No dejan de ser privativos, aunque se hayan adquirido con fondos
comunes.
- Los bienes y derechos patrimoniales inherentes a la persona y los no
transmisibles inter vivos. Por ejemplo, la pensión de jubilación.
- El resarcimiento por daños, es decir, la indemnización que cobres por algún
daño, por ejemplo, por un accidente de tráfico.
- Las ropas y objetos de uso personal que no sean de extraordinario valor.
IMPORTANTE: queda excluido el ajuar doméstico. Las ropas u objetos serán
personales de cada cónyuge, que no tengan extraordinario valor, no tienen
por qué ser necesarios o imprescindibles.
- Instrumentos necesarios para ejercer una profesión u oficio. Por ejemplo, los
códigos para ejercer la abogacía, salvo cuando sean parte integrante o
pertenencias de un establecimiento/explotación de carácter común por
ejemplo un gato de un taller.
- Las cantidades o créditos privativos de uno de los cónyuges. Por ejemplo,
me deben dinero, eso es mío.
- Los derechos de usufructo o pensión perteneciente a uno de los cónyuges.
Pero los frutos de ese usufructo si es de los dos.
- La adquisición de acciones u otros títulos o participación sociales, todo lo sé
que adquiera para una sociedad.
- Las mejoras que se realicen en bienes privativos. Por ejemplo, yo tengo una
casa que un bien privativo mío y le hacemos una piscina con dinero común,
realmente esa piscina es privativa mía.
- Los incrementos patrimoniales de las empresas privativas. Por ejemplo, una
ampliación de unas instalaciones.
Los bienes gananciales vienen establecidos en el art. 1347 CC:
- Bienes obtenidos por el trabajo o por la industria de cualquiera de los
cónyuges.
- Los frutos, rentas e intereses de los bienes privativos y de los bienes
gananciales.
- Bienes adquiridos a título oneroso a costa del caudal común, si compramos
algo que es para la sociedad de gananciales sin problema, si es algo que
adquieres para ti solo con dinero ganancial, si se demuestra que es con
caudal privativo es mío.
- Los adquiridos por derecho de retracto de carácter ganancial.
- Las empresas y establecimientos fundados vigente en la sociedad.
- Los bienes donados o dejados en testamento conjuntamente a los cónyuges,
siempre que se especifique de manera conjunta. Las mejoras realizadas en
los bienes gananciales.
- Los incrementos patrimoniales de las empresas gananciales.
3. ATRIBUCIÓN VOLUNTARIA DEL CARÁCTER DE LOS BIENES.
La particularidad que tiene la sociedad de gananciales es que se alude a atribuir de
manera voluntaria el carácter de los bienes. El art. 1355 CC, establece que los
cónyuges de común acuerdo podrán atribuir la condición de gananciales a los bienes
adquiridos a título oneroso durante el matrimonio, cualquiera que sea la forma y
plazos en que se satisfaga.
Dicha atribución puede ser expresa o presunta:
Expresa: será expresa cuando los cónyuges de común acuerdo, puedan alterar el
carácter privativo y atribuirle la condición de ganancial. La conversión del bien
privativo en ganancial no excluye el derecho de reembolso a favor del cónyuge que
utilizo su patrimonio privativo para la adquisición.
Presunta: será presunta cuando la adquisición sea realizada conjuntamente y sin
atribución de cuotas, es decir, compramos algo en sociedad de gananciales y no
decimos nada, no le atribuimos nada a ese bien, por tanto, se presume que es
ganancial.
4. CARGAS Y OBLIGACIONES DE LA SOCIEDAD DE GANANCIALES.
Ese patrimonio ganancial, tiene una doble función: hacer frente a las necesidades
del matrimonio y garantizar la actuación de los cónyuges frente a terceros. Eso
queda reflejado enlos arts. 1362 a 1374 CC, que regulan lo relativo a las cargas y
obligaciones de la sociedad de gananciales. Dentro de ellas podemos distinguir lo
siguiente:
- Cargas de la sociedad: patrimonio ganancial. El cónyuge que hubiera
aportado bienes privativos para esos pagos o gastos, tendrá derecho de
reintegro.
- Responsabilidades de la sociedad: es provisional, porque deberá constatarse
si la deuda es ganancial o privativa. Depende de quien contraiga esa deuda.
4.1. Cargas de la comunidad ganancial. Las cargas que va a tener la sociedad se
encuentran en los arts. 1362, 1363, 1366 y 1371 CC, para suplirlas se va a asumir
de forma definitiva, el patrimonio ganancial. Se consideran cargas del matrimonio:
- Sostenimiento de la familia, la alimentación y educación de los hijos comunes
y las atenciones de previsión acomodadas a los usos y a las circunstancias
de la familia.
- Los gastos u obligaciones relativos a los bienes privativos y gananciales.
- La explotación regular de los negocios o el desempeño de la profesión.
- Las donaciones hechas por ambos cónyuges de común acuerdo. Las
obligaciones extracontractuales de un cónyuge.
- Las deudas de juego.
4.2. Responsabilidad de la comunidad ganancial.
Atendiendo a los arts. 1367 y 1365 CC, la responsabilidad de los bienes gananciales
lo determina la actuación conjunta o separada de los cónyuges al contraer la
obligación. En determinados casos va a depender de la masa común, pero de forma
subsidiaria va a depender de los bienes del cónyuge que asumió la obligación:
- Deudas contraídas por un solo cónyuge en el ejercicio de la potestad
doméstica.
- Deudas contraídas por un cónyuge que sea además deudas de la sociedad.
- Deudas contraídas por un solo cónyuge en el supuesto de separación de
hecho.
- Etc.
11. Disolución y liquidación de la sociedad de gananciales
1.1. Causas de disolución.
El Código Civil regula la disolución y liquidación de la sociedad de gananciales en
los arts. 1392 a 1410.
En primer lugar, encontramos la disolución de pleno derecho, que se encuentra en el
art. 1392 CC. Se produce de forma automática en los siguientes casos:
- Cuando se disuelva el matrimonio.
- Matrimonio declarado nulo.
- Cuando se acuerde la separación legal de los cónyuges.
- Cuando los cónyuges convengan un REM distinto en la forma prevenida en
este Código.
En segundo lugar, encontramos la disolución por decisión judicial, que viene
regulada en el art. 1393 CC. Concluirá a petición de uno de los cónyuges en alguno
de los siguientes casos:
- Cuando “respecto del otro cónyuge se hubieran dispuesto judicialmente
medidas de apoyo que impliquen facultades de representación plena en la
esfera patrimonial”, o cuando el otro cónyuge “hubiera sido declarado
ausente o en concurso, o condenado por abandono de familia”.
- Venir el otro cónyuge realizando por si sólo actos dispositivos o de gestión
patrimonial que entrañen fraude, dolo o peligro para los derechos del otro en
la sociedad.
- Llevar separado de hecho más de un año por acuerdo mutuo o por abandono
del hogar.
- Incumplir grave y reiteradamente los deberes de informar sobre la marcha o
rendimientos de sus actividades económicas.
- Embargo de bienes gananciales por deudas propias de un cónyuge.
1.2. Liquidación de la sociedad de gananciales.
La liquidación de la sociedad de gananciales se va a regir por lo dispuesto en los
arts. 1396 y ss. CC. Desde el punto de vista procesal habrá que estar en los arts.
806 y ss. LEC, en los que se desarrolla el procedimiento de liquidación del régimen
económico matrimonial.
La liquidación comienza con un inventario del activo y del pasivo de la sociedad, una
vez realizado ese inventario se pagarán primero las deudas de la sociedad y
después se abonarán las indemnizaciones y reintegros debidos a cada cónyuge
hasta donde alcance el caudal inventariado. Cumplido lo anterior, el remanente
constituirá el haber de la sociedad de gananciales, que se dividirá por partes iguales
entre los cónyuges o sus respectivos herederos.
12. Régimen de separación de bienes
El régimen de separación de bienes tiene lugar cuando cada uno de los cónyuges
tiene su propio patrimonio, sin que por el hecho mismo del matrimonio se produzca
ningún tipo de comunidad, de manera que a cada cónyuge le corresponde la
titularidad, la administración y el disfrute de sus propios bienes.
El Código civil lo establece como un régimen supletorio de segundo grado, es decir
regirá cuando los cónyuges pactan la no aplicación del régimen de gananciales sin
establecer las normas por las que han de regirse sus bienes. La separación de
bienes solía realizarse cuando alguno de los esposos ejercía alguna actividad
empresarial, con la finalidad de proteger el eventual patrimonio común de las
declaraciones de sus acreedores, sin embargo, su aplicación se ha ido
generalizando por la sencillez de su funcionamiento y por la mayor libertad de
actuación que otorga a los cónyuges.
2. SUPUESTOS DE EXISTENCIA DEL RÉGIMEN DE SEPARACIÓN DE BIENES.
El art. 1435 CC, expone los casos en los que existirá entre los cónyuges la
separación de bienes:
- En primer lugar, se va a aplicar cuando así lo convengan los cónyuges. (art.
1435.1 CC).
- Cuando así lo estipulan en capitulaciones matrimoniales. (art. 1435.2 CC),
cuando los cónyuges pactan CM que no regirá entre ellos la sociedad de
gananciales, pero no digas nada más, no expreses las reglas por las que
hayan de regirse sus bienes.
- Cuando durante el matrimonio se extinga la sociedad de gananciales o el
régimen de participación, por defecto se aplica el de separación. (art. 1435.3
CC). Esta última se va a extinguir: por decisión judicial a petición de un
cónyuge por causa del art. 1393, acreedor solicita el embargo de los bienes
gananciales, sentencia firme de separación.
3. SEPARACIÓN DE TITULARIDADES Y SUS CONSENCUENCIAS JURÍDICAS.
La base del régimen de separación de bienes es que cada uno mantiene su
patrimonio y no se produce una situación de comunidad, si la hubiera por algún bien
concreto, sería una comunidad ordinaria y se regirán por el art. 392 CC, de manera
que el bien les pertenecerá pro indiviso y en la proporción en que lo hubiesen
adquirido. El art. 1437 CC, establece que a cada cónyuge le pertenece los bienes
que tuviese en el momento inicial del mismo y los que adquiera después por el
mismo título.
No hay una subrogación real, es decir, me puede prestar el dinero, pero eso no
quiere decir que ese bien sea suyo, de modo que la titularidad de los fondos
empleados para adquirir un bien no determina su titularidad. La adquisición por parte
de uno de los cónyuges le acredita como propietario, aunque los fondos provengan
del patrimonio del otro.
La separación de la titularidad implica, la libertad de cada cónyuge en cuanto a la
administración y disposición de sus bienes. Cada cónyuge administra libremente los
bienes obteniendo para sí, las rentas, frutos o cualquier beneficio de los mismos.
3.1. La administración de los bienes del otro cónyuge.
De acuerdo con la libertad de disposición y administración de los cónyuges respecto
de sus bienes, en la práctica habitualmente puede darse el caso de que uno de los
cónyuges gestione los asuntos del otro y administre sus bienes. Esta situación la
prevé el art. 1439 CC, en él se establece que dicho cónyuge tendrá las mismas
responsabilidades que un mandatario excepto rendir cuentas de los frutos percibidos
y consumidos, salvo que se demuestre que los invirtió en atenciones distintas al
levantamiento de las cargas del matrimonio, es decir, que no hace lo que tendría que
hacer.
La administración por un cónyuge de los bienes del otro ha de basarse en un
apoderamiento de éste, o por lo menos, en una conducta en la que se pueda deducir
su conformidad con la actuación del cónyuge administrador.
3.2. Responsabilidad por deudas.
La existencia de patrimonios distintos e independientes provoca que cada cónyuge
responda de sus propias deudas con su propio patrimonio sin que se vea afectado el
patrimonio del otro cónyuge, (art. 1440 CC) y si la deuda la hubieran contraído
ambos cónyuges, su tratamiento seria como el de cualquier obligación con pluralidad
de sujetos.
De la regla de la exclusiva responsabilidad de cada cónyuge por las deudas que
contraiga se exceptúan “las obligaciones contraídas en el ejercicio de la potestad
doméstica”, que en esas responden ambos cónyuges, en las formas determinadas
por los arts. 1319 y 1438 CC.
4. EL LEVANTAMIENTO DE LAS CARGAS DEL MATRIMONIO.
4.1. Criterios para determinar la contribución de los cónyuges.
Sea cual sea el régimen económico matrimonial que rige entre ambos cónyuges, el
art. 1318 CC, establece que ambos cónyuges están obligados a contribuir al
levantamiento de las cargas del matrimonio. En el art. 1438 CC, se reitera esta
obligación además de establecer la forma en la que se llevará a cabo (a falta de
convenio, en función de los recursos económicos respectivos).
Los criterios son los siguiente:
- Acuerdo o convenio entre ambos cónyuges. No es necesario que conste en
capitulaciones matrimoniales, se admite cualquier acuerdo, expreso o tácito.
La mayoría de la doctrina niega la posibilidad de un pacto por el que se
exonere a uno de los cónyuges de esta obligación.
- Contribución de cada uno de los cónyuges en proporción a sus respectivos
recursos económicos, lo que incluye los capitales y sus rentas y los
rendimientos que provengan del trabajo o industria de cada uno de los
cónyuges. En cualquier caso, el cónyuge que haya aportado más de lo que le
correspondía tendrá derecho a un reembolso. (art. 1319 párr. 3 CC).
4.2. El trabajo para la casa.
El art. 1438 CC, hace especial mención al trabajo para la casa, disponiendo que
será computado como contribución a las cargas y dará derecho a obtener una
compensación que el Juez señalará, a falta de acuerdo, en la extinción del régimen
de separación.
Ese trabajo que uno hace en la casa, se considera como una forma de aportación a
los gastos comunes cuando uno de los cónyuges no puede contribuir de otro modo.
Da derecho a una compensación.
Para que uno de los cónyuges tenga derecho a obtener una compensación será
necesario:
- Cuando los cónyuges hayan pactado régimen de separación de bienes.
SOLO SE PUEDE PEDIR ESTA COMPENSACIÓN EN ESTE RÉGIMEN.
- Que se haya contribuido a las cargas del matrimonio solo con el trabajo
realizado en casa. Deben excluirse, por tanto, criterios basados en el
enriquecimiento o incremento personal del otro cónyuge. Se exige que la
dedicación del cónyuge al trabajo y al hogar ha de ser exclusiva, no
excluyente (solo con el trabajo realizado para la casa).
NO ES IGUAL QUE LA PENSIÓN COMPENSATORIA. SI ESTÁS EN RÉGIMEN DE
GANANCIALES SI PUEDES PEDIR LA PENSIÓN COMPENSATORIA PERO NO LA
COMPENSACIÓN, EN CAMBIO SI TE ENCUENTAS EN RÉGIMEN DE
SEPARACIÓN DE BIENES PODRÁIS PEDIR AMBOS.
5. LA PRUEBA DE LA PERTENENCIA DE LOS BIENES.
5.1. Regla general.
El art. 1441 CC, dispone que “cuando no sea posible acreditar a cuál de los
cónyuges pertenece algún bien o derecho, corresponderá a ambos por igual”.
La pertenencia de los bienes se acredita mediante la prueba del hecho adquisitivo: si
ninguno de los cónyuges consigue probar que el bien es suyo, corresponde a ambos
por mitad. Se establece por tanto una copropiedad o comunidad ordinaria cuya
trascendencia se pondrá de manifiesto sobre todo en el momento de la extinción y
de la liquidación del régimen económico matrimonial, salvo que con anterioridad se
haya pedido la división del bien.
Esta presunción no solo rige entre cónyuges sino también frente a terceros.
En cuanto esto tenemos una excepción, y es que el bien será de ambos salvo que
uno de ellos confiesa, valiendo esto como prueba de titularidad.