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Logística y Transporte Internacional

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UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

FACULTAD DE CIENCIAS POLITICAS Y


RELACIONES INTERNACIONALES

7mo SEMESTRE

SISTEMA ADUANERO MEXICANO

PIA “SINTESIS”

Logística Internacional y Transporte de Mercancías

DANIEL GARZA SANTIAGO

GRUPO:708 MATRICULA:2003976
SINTESIS
Logística Internacional y Transporte de Mercancías

Estos procesos abarcan una serie de actividades que permiten mover bienes
desde su lugar de origen hasta su destino final, ya sea un consumidor o un
intermediario. La importancia de la logística y el transporte radica no solo en la
eficiencia de las operaciones comerciales, sino también en la capacidad para
adaptarse a los cambios en los mercados globales, las demandas de los
consumidores y las nuevas tecnologías. La logística abarca desde la gestión del
inventario, el almacenamiento y la manipulación de mercancías, hasta la
distribución y entrega. El transporte, por su parte, involucra el movimiento
físico de los productos, lo cual puede hacerse a través de diversos modos, como
carretera, ferrocarril, marítimo o aéreo. En conjunto, estos dos procesos se
consideran una pieza clave para asegurar la competitividad en el comercio
internacional, además de ser determinantes para la reducción de costos y la
optimización de la eficiencia operativa.

La logística se puede definir como el conjunto de actividades y procesos


necesarios para planificar, implementar y controlar el flujo eficiente de bienes,
servicios e información, desde el punto de origen hasta el punto de consumo.
En términos generales, la logística se ocupa de gestionar todos los recursos
necesarios para satisfacer las necesidades de los consumidores de manera
eficiente y oportuna. El transporte de mercancías es un aspecto esencial dentro
de la logística, ya que se refiere al movimiento físico de los bienes de un lugar
a otro. Dependiendo de la naturaleza de las mercancías y de las necesidades del
comercio, existen varios modos de transporte que se utilizan en el comercio
internacional y doméstico.

Abarcando los medios de transporte podemos encontrar el transporte terrestre,


marítimo, y aéreo. El terrestre es uno de los modos de transporte más utilizados
en el comercio internacional debido a su capacidad para transportar grandes
volúmenes a costos relativamente bajos. Los buques portacontenedores son los
principales vehículos utilizados, y las rutas marítimas abarcan todos los
continentes. Sin embargo, este tipo de transporte tiene desventajas como el
tiempo de tránsito relativamente largo y la dependencia de las condiciones
meteorológicas. El Marítimo en muchos casos, se combinan diferentes modos
de transporte, como el transporte marítimo combinado con el terrestre o el
ferroviario, para optimizar la eficiencia y reducir costos. El aéreo, aunque más
costoso que el transporte marítimo o terrestre, el transporte aéreo es ideal para
productos de alto valor, urgente o perecederos. La rapidez y seguridad son las
principales ventajas, aunque la capacidad de carga es limitada en comparación
con los otros modos.

El ámbito de la logística y el transporte enfrenta varios desafíos, especialmente


en un contexto global cada vez más interconectado y competitivo. Los costos
del transporte, el almacenamiento y el manejo de mercancías son algunas de las
mayores preocupaciones en la logística. Las fluctuaciones en los precios del
combustible, las tarifas portuarias y los costos de transporte son factores que
pueden afectar significativamente los márgenes de beneficio de las empresas.
Las aduanas, los aranceles, las restricciones de importación y exportación, y las
normas de seguridad son desafíos adicionales. Los cambios en las políticas
gubernamentales, como el aumento de los aranceles o la implementación de
regulaciones medioambientales más estrictas, pueden afectar la eficiencia y los
costos de la logística internacional. A su vez las empresas están cada vez más
presionadas a reducir su huella de carbono y adoptar prácticas sostenibles en
sus operaciones logísticas y de transporte. Esto implica el uso de vehículos más
eficientes, el fomento del transporte multimodal y la optimización de las rutas.

En muchos países, especialmente en regiones en desarrollo, la infraestructura


de transporte es inadecuada para satisfacer las demandas del comercio
internacional. Esto incluye la falta de carreteras de calidad, puertos
congestionados o mal equipados, y aeropuertos obsoletos. La congestión
portuaria y la escasez de instalaciones de almacenamiento también pueden
generar retrasos y aumentar los costos operativos. Los cuellos de botella
logísticos en puntos clave, como puertos o cruces fronterizos, pueden afectar
gravemente los tiempos de entrega y la eficiencia de la cadena de suministro.
Las empresas deben invertir en mejoras en la infraestructura o asociarse con
operadores logísticos que cuenten con soluciones eficientes para mitigar estos
problemas. La transformación digital ha revolucionado el campo de la logística,
pero también presenta desafíos. A medida que las empresas adoptan tecnologías
avanzadas como la automatización de almacenes, los sistemas de gestión de la
cadena de suministro basados en inteligencia artificial (IA), el Internet de las
Cosas (IoT), y el uso de blockchain para mejorar la trazabilidad de los envíos,
también deben enfrentar la complejidad de integrar y mantener estas
herramientas. Además, la ciberseguridad es un desafío creciente en un mundo
donde las operaciones logísticas están cada vez más digitalizadas. El riesgo de
ataques cibernéticos en infraestructuras críticas, como sistemas de gestión de
tráfico portuario o plataformas de seguimiento de mercancías, pone en peligro
la seguridad de los datos y el flujo de mercancías.
Los conflictos geopolíticos y las tensiones internacionales también representan
un desafío significativo para la logística y el comercio exterior. Las sanciones
económicas, las restricciones comerciales o las guerras comerciales pueden
alterar las rutas comerciales y las relaciones con proveedores clave. Por
ejemplo, la guerra en Ucrania ha interrumpido el flujo de mercancías y
materiales clave en Europa y otras partes del mundo, afectando tanto la logística
terrestre como la marítima. Las empresas deben ser capaces de adaptarse
rápidamente a los cambios en el entorno geopolítico y encontrar nuevas rutas
de suministro y distribuidores alternativos para minimizar el impacto. Las crisis
políticas en países clave para el comercio global (como Venezuela, Ucrania o
Irán) pueden afectar los puertos, las rutas de transporte y la capacidad de las
empresas para operar en esos mercados. La incertidumbre política puede
aumentar los riesgos asociados con la inversión en ciertas regiones. U otro
ejemplo con gran impacto fue la salida del Reino Unido de la Unión Europea
(Brexit) ejemplifica cómo los cambios en acuerdos comerciales pueden afectar
el flujo de mercancías y servicios entre países. Las empresas deben adaptarse a
nuevas tarifas, controles de aduanas y restricciones de movilidad de mercancías
dentro de Europa, lo que crea incertidumbre para el comercio exterior.

El sector logístico, especialmente el transporte, enfrenta una creciente escasez


de trabajadores calificados. La falta de conductores de camiones, personal de
almacén y operadores de maquinaria es una de las principales preocupaciones
para las empresas que deben mantener altos niveles de eficiencia. La escasez de
personal no solo afecta la velocidad de las operaciones, sino que también
aumenta los costos laborales y limita la capacidad para satisfacer la creciente
demanda de los consumidores.
CONCLUSION

La logística y el comercio exterior son elementos cruciales para la


competitividad de las economías nacionales e internacionales. El flujo eficiente
de mercancías, desde su punto de origen hasta el destino final, es fundamental
no solo para garantizar la satisfacción de los consumidores, sino también para
el buen funcionamiento de las cadenas de suministro globales. No obstante, las
empresas que operan en este entorno se enfrentan a una serie de desafíos
complejos que exigen soluciones cada vez más innovadoras y adaptativas. Estos
desafíos incluyen desde las fluctuaciones económicas y los costos operativos
hasta los problemas geopolíticos y las restricciones regulatorias.

La infraestructura de transporte también constituye un desafío importante. En


muchos países, especialmente en los mercados emergentes, la falta de
infraestructura adecuada para soportar el comercio global puede causar
demoras, aumentar los costos operativos y reducir la eficiencia. La congestión
en puertos, carreteras inadecuadas, y la falta de capacidad en aeropuertos y
ferrocarriles afectan el flujo eficiente de mercancías, y las empresas deben tener
una visión estratégica para gestionar estas limitaciones, ya sea invirtiendo en
soluciones logísticas más ágiles o buscando rutas alternas. Un desafío creciente
y urgente es la presión por adoptar prácticas sostenibles en el comercio exterior
y la logística. Las normas ambientales son cada vez más estrictas, especialmente
en mercados como Europa, donde los gobiernos están implementando
regulaciones más rigurosas para reducir la huella de carbono del sector
logístico. El transporte internacional de mercancías es uno de los principales
contribuyentes a la emisión de gases de efecto invernadero, y las empresas se
ven presionadas a invertir en tecnologías verdes y en la optimización de sus
operaciones para cumplir con estos estándares. A esto se suma la creciente
demanda de los consumidores por productos que no solo sean accesibles y de
calidad, sino que también tengan un impacto mínimo en el medio ambiente.
Este cambio en las expectativas de los consumidores está obligando a las
empresas a modificar sus modelos de negocio y adoptar prácticas más
ecológicas y responsables.

Frente a estos desafíos, la innovación tecnológica se ha convertido en una de


las principales soluciones. El uso de tecnologías digitales avanzadas, como el
Internet de las Cosas (IoT), el big data, y el blockchain, está transformando la
logística. Estas herramientas permiten a las empresas tener un seguimiento en
tiempo real de las mercancías, optimizar las rutas de transporte, mejorar la
gestión de inventarios, y garantizar la transparencia y trazabilidad de los
productos a lo largo de toda la cadena de suministro. En particular, el blockchain
está revolucionando el seguimiento de la información de las mercancías, al
ofrecer una plataforma descentralizada, segura y transparente para el
intercambio de datos. La automatización y el uso de vehículos autónomos, como
drones y camiones auto conducidos, están transformando el sector logístico,
reduciendo costos y mejorando la eficiencia de las entregas. A medida que las
empresas adoptan estos sistemas, pueden ofrecer un servicio más rápido, seguro
y económico, especialmente en el sector del comercio electrónico, que exige
entregas más rápidas y precisas. A pesar de estos retos, el futuro del comercio
exterior está marcado por una creciente innovación tecnológica, un enfoque en
la sostenibilidad y un impulso por la automación y la digitalización. Las
empresas que logren integrar estas tecnologías de manera efectiva y adaptarse
a las nuevas demandas del mercado, como la mayor transparencia y la
sostenibilidad en las operaciones, tendrán una ventaja competitiva en el
comercio global.
La resiliencia será clave para superar los desafíos, y la capacidad para responder
rápidamente a los cambios y adaptarse a un entorno económico, político y social
cambiante será determinante para el éxito a largo plazo. En definitiva, los
actores del comercio exterior y la logística deberán centrarse en la innovación,
la eficiencia operativa y la sostenibilidad para poder prosperar en un mercado
cada vez más dinámico y globalizado.

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