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Sentencia de Apelación por Daños en Tucumán

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PODER JUDICIAL DE TUCUMÁN

CENTRO JUDICIAL CONCEPCIÓN


Excma. Cámara en lo Civil y Comercial Común Sala II
ACTUACIONES N°: 616/18
*H20774697150*
H20774697150

JUICIO: R R J Y OTRA C/ F J CY OTROS S/


DAÑOS Y PERJUICIOS - EXPTE. Nº 616/18.-

En la Ciudad de Concepción, Provincia de Tucumán, a los 3 días del mes de


julio de 2024, las Sras. Vocales Subrogantes de la Sala II de la Excma. Cámara de
Apelaciones en lo Civil y Comercial Común de este Centro Judicial de Concepción, Dras.

María José Posse y Mirtha Inés Ibáñez de Córdoba reunidas ante la Sra. Actuaria, proceden
a firmar la presente sentencia por la que se estudia, analiza y decide el recurso de apelación
interpuesto en fecha 6/10/2023, por el letrado Matías Ortiz de Rozas en representación de
Galeno Seguros SA; y el recurso de apelación interpuesto por la parte actora en fecha
19/10/2023, ambos contra la sentencia n° 432 de fecha 21/9/2023, dictada por el Sr. Juez
en lo Civil y Comercial Común de la IIª Nominación de este Centro Judicial Concepción, en
estos autos caratulados “R R J y otra c/ F J C y otros s/ Daños
y perjuicios” - expediente nº 616/18. Habiéndose practicado el sorteo de ley por la Actuaria
para determinar el orden de la votación, dio el siguiente resultado: Dra. Mirtha Inés Ibáñez
de Córdoba y Dra. María José Posse. Cumplido el sorteo de ley, y

CONSIDERANDO

La Dra. Mirtha Inés Ibáñez de Córdoba dijo:


1.- Que por sentencia nº 432 de fecha 21/9/2023, el Sr. Juez en lo Civil y
Comercial Común de la IIª Nominación de este Centro Judicial de Concepción resolvió: “I.-
No hacer lugar al rechazo de cobertura opuesta por Galeno Seguros S.A. II.- No hacer
lugar a la demanda de cobro por daños y perjuicios instaurados por R J R
DNI n° y F V Y DNI n° 2 en contra de J C
F DNI n° y La Mercantil Andina SA Compañía Aseguradora. III.- Hacer
lugar a la demanda de cobro por daños y perjuicios instaurados por R J R
DNI n° y F V Y DNI n° , en contra de N
M C DNI n° , M A V DNI n° y Galeno Seguros
Compañía Aseguradora. Por consiguiente, condeno a los co-demandados mencionados
recientemente, a abonar a los actores la suma de $70.000 (pesos: setenta mil), en concepto
de daño emergente; $1.000.000 (pesos: un millón) en concepto de daño moral; para R
J R la suma de $677.958,90 (pesos seiscientos sesenta y siete mil novecientos
cincuenta y ocho con 90/100) en concepto de pérdida de chance por el primer periodo;
$2.157.410,21 (pesos: dos millones ciento cincuenta y siete mil cuatrocientos diez con
21/100) en concepto de pérdida de chance por el segundo período; para Fernanda Valeria
Ybrahim la suma de $1.606.762,60 (pesos un millón seiscientos seis mil setecientos
sesenta y dos con 60/100) en concepto de pérdida de chance por el primer período;
$5.355.293,14 (pesos: cinco millones trescientos cincuenta y cinco mil doscientos noventa
y tres con 14/100) en concepto de pérdida de chance por el segundo periodo (...)”. Dispuso
asimismo que los montos declarados deben calcularse conforme expuesto en los
considerandos de la sentencia. En materia de costas, las impuso a los demandados
vencidos, y respecto a los demandados contra los cuales no prosperó la demanda, a la
parte actora.
2.- Contra tal sentencia, en fecha 6/10/2023 interpuso recurso de apelación y
expresó agravios el letrado Matías Ortiz de Rozas en representación de Galeno Seguros
SA, los que fueron contestados en fecha 27/10/2023 por el letrado Claudio Augusto Salcedo,
en su carácter de apoderado de la parte actora, quien, a su vez, en fecha 19/10/2023
interpuso recurso de apelación y expresó agravios los actores, con igual patrocinio del
letrado Claudio Salcedo, notificado conforme diligencia de fecha 5/3/2024, sin que
contestaran al respecto.
2.- 1 Recurso de Galeno Seguros SA
En los fundamentos del recurso el apoderado de la compañía aseguradora
demandada expuso los siguientes agravios.
Primer agravio - Arbitrariedad de la sentencia. Citó el siguiente argumento
vertido por el Juez en la sentencia: “(…) Creo que toda la cuestión sobre este tema gira en
torno a la función que se le debe atribuir al seguro obligatorio. Los criterios contrapuestos
de la doctrina y la jurisprudencia son el resultado de una cuestión legislativa inadecuada.
El artículo 68 de la Ley 24.449 se limita a establecer el seguro obligatorio de responsabilidad
civil de acuerdo a las condiciones que fije la autoridad en materia aseguradora, mientras
que dejó subsistente el articulado de la Ley 17.418 de seguros. Esta última ley regula el
seguro como un seguro optativo donde lo que se protege es el patrimonio del asegurado
(no la víctima del accidente), en cambio en el sistema de seguro obligatorio de
responsabilidad civil se busca proteger a la víctima […]. Por los fundamentos expuestos y
el análisis formulado, corresponde rechazar la exclusión de cobertura planteada por Galeno
Seguros Compañía Aseguradora. (...)”.
Entendió que la sentencia resulta arbitraria al vulnerar los arts. 19 y 28 de la
Carta Magna, ya que el Juez arribó a la conclusión arriba transcrita violando la norma del
art 19 de la CN que establece que “(…) Ningún habitante de la Nación será obligado a hacer
lo que no manda la ley, ni privado de lo que ella no prohíbe (…)”.
Refirió que de la póliza de seguros en la Cláusula General de Responsabilidad
Civil 2.1. inc. 19 (CG-RC 2.1. inc 19 – exclusiones de cobertura para Responsabilidad Civil
surge de manera expresa que: “(…) El asegurador no indemnizará los siguientes siniestros
producidos y/o sufridos por el vehículo y/o su carga, cuando el vehículo asegurado sea
conducido por una persona bajo la influencia de cualquier droga desinhibidora, alucinógena
o somnífera, o en estado de ebriedad. Se entiende que una persona está en estado de
ebriedad si se niega a practicarse el examen de alcoholemia o cuando habiéndose
practicado éste, arroje un resultado igual o superior a un gramo de sangre al momento del
accidente. (...)”.
Dijo que debe tenerse presente que el contrato de seguro será el instrumento
a tener en cuenta al momento de determinar su alcance y los derechos y obligaciones de
las partes. Agregó que la doctrina y jurisprudencia son coincidentes en señalar que para
interpretar el contrato de seguro se debe partir de la póliza y que de su lectura se intentará
averiguar el sentido en que la declaración de voluntad fue efectuada hasta reconstruir su
significado. Sugirió que cuando los términos de la póliza son claros y reflejan la voluntad de
las partes, no se necesitará buscar la interpretación fuera de ellos. Aseveró que es
justamente eso lo que ocurre en el presente juicio donde existe una póliza de seguro que
con claridad determina que no se brindará cobertura al asegurado en aquellos casos en
que el siniestro se hubiera producido en estado de ebriedad (Cláusula General de
Responsabilidad Civil 2.1. inc. 19).
Argumentó que es un hecho no controvertido que la citada cláusula existe en
la póliza y que no es ambigua sino que, por el contrario, es muy clara. Objetó que, a pesar
de ello, el Sr. Juez haya buscado la interpretación fuera de la póliza de seguro, pues para
fijar la condena se basó en un razonamiento pretoriano, sin aplicar la normativa vigente.
Expuso que su parte articuló la defensa de “falta de cobertura”, fundada en
que de la causa penal caratulada: “Caro Nicolás Matías s/ Lesiones culposas” - expediente
n° 2657/18, surge que el conductor del camión asegurado por su mandante arrojó el
siguiente resultado positivo de alcoholemia: 1.03 gramos/litros (un gr, tres ctgr. Del alcohol
/ lt sangre). Cálculo teórico al momento del hecho: 1.73 Gramos/litro.
Señaló que esa circunstancia no fue puesta en duda por el Juez, ya que tuvo
por cierto “…que el dosaje alcohólico realizado a Nicolás Matías Caro arrojó un resultado
de 1,73 g/l, por lo que el conductor del vehículo asegurado circulaba en un estado de
ebriedad evidente…”.
Añadió que para el Juez el accidente se produjo por exclusiva responsabilidad
del conductor del camión asegurado por su mandante, ya que reconoció que éste circulaba
en estado de ebriedad, y que esa fue la causa del siniestro, a la vez de destacar que por el
nivel de alcohol en sangre que tenía el conductor y al tratarse de un camión, se encontraba
en estado de vulnerabilidad. Criticó que a pesar de eso, el Magistrado efectuó una
interpretación pretoriana que lo llevó a condenar de manera solidaria a Galeno y a los
demandados, cuando lo que correspondía era que opere de pleno derecho la exclusión de
cobertura.
Explicó que el seguro es un negocio jurídico para las empresas que brindan
este tipo de servicio; que dicho negocio está regulado por ley y por los contratos vigentes
entre el tomador del seguro y la empresa aseguradora; para determinar el monto de la prima
que deberá abonar el asegurado se tiene en cuenta el riesgo cubierto, puesto que ante un
mayor riesgo mayor será la prima; dentro de las obligaciones que rigen al asegurado hay
algunas que son de vital importancia, como ser el pago de la prima antes del vencimiento
(sino operaría la exclusión por falta de cobertura financiera), realizar la denuncia ante su
seguro a efectos de que la compañía pueda hacer las averiguaciones necesarias, investigar
si efectivamente se tiene que brindar cobertura o no conforme a la mecánica del siniestro,
y otra obligación del asegurado, es conducir sin haber consumido estupefacientes o alcohol.
Seguidamente resaltó que en el supuesto en que se haya ocasionado un siniestro y la
causal de éste fuera que el conductor ingirió alcohol, quien deberá responder ante el tercero
es el propio asegurado y no la aseguradora, puesto que de la misma póliza surge la
obligación del conductor de circular sin haber ingerido alcohol o drogas.
Relató que el Sr. Juez al resaltar la función social del seguro entendió que su
mandante debe brindar cobertura por el accidente de autos. Por su parte, interpretó que la
función social del seguro sólo es una cara de la moneda, pues el objeto principal del seguro
es mantener indemne el patrimonio del asegurado ante la ocurrencia de un siniestro, y una
consecuencia que se deriva de ello es que el tercero recibirá la indemnización por parte de
la empresa aseguradora la que buscará con el pago de la indemnización volver la situación
hasta antes del hecho dañoso, ni más ni menos, puesto que sino estaríamos ante un
enriquecimiento ilícito.
Remarcó que el Juez dejó de lado el principio de que lo especial debe tener
primacía por sobre lo general, puesto que construyó su fundamento tomando como base lo
establecido por la normativa general (art. 68 Ley 24.449), y no lo que surge de la propia
póliza y de la Ley 17.418 que regula de manera específica la materia de seguros.
Postuló que la sentencia es arbitraria por cuanto se realizó una distinción
donde la ley no lo hace, vulnerando de esta manera el principio según el cual “donde la ley
no distingue, no debemos distinguir". Refirió que en ninguna parte la Ley 24.449 establece
que el seguro por ser obligatorio genera la obligación de la empresa de seguro de tener que
brindar cobertura a pesar de que opere una exclusión objetiva como la del presente caso.
Reiteró que el Sr. Juez realizó esta distinción en la norma que no existe, y condenó a su
mandante de forma solidaria con el conductor del vehículo y el titular del camión.
Destacó que la jurisprudencia es la forma concordante en que los órganos
judiciales se pronuncian en oportunidad de resolver casos similares; que constituye una
fuente subordinada a la ley ya que su función consiste en establecer especies que se
incluyen o excluyen del marco genérico de aquella, careciendo del grado de obligatoriedad
que reviste la ley. Señaló que la ley en sí está por encima de la jurisprudencia, y en el
presente caso se debe tener en cuenta el orden de prelación de las normas aplicables,
conforme al art 963 del Código Civil que establece la prelación normativa: “Cuando
concurren disposiciones de este Código y de alguna ley especial, las normas se aplican con
el siguiente orden de prelación: a) normas indisponibles de la ley especial y de este Código;
b) normas particulares del contrato; c) normas supletorias de la ley especial; d) normas
supletorias de este Código…”.
Citó el fallo Gómez Rocca de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, según
el cual: “la obligación del asegurador de reparar el daño tiene naturaleza meramente
"contractual", y su origen no es el daño sino el contrato de seguro - La pretensión de que la
aseguradora se haga cargo del pago de la indemnización "más allá de las limitaciones
cuantitativas establecidas en el contrato" carece de fuente jurídica que la justifique […] no
es posible considerar que la condena a la aseguradora más allá de la póliza contratada esté
sustentada en el interés superior del niño - No cabe considerar al interés superior del niño
como fuente directa de integración de las prestaciones patrimoniales de un contrato
celebrado por terceros […] Se revoca la decisión apelada y se admite que el límite de
cobertura previsto en el contrato de seguro es oponible al tercero damnificado y que la
sentencia no podrá ser ejecutada contra la aseguradora sino en los límites de la
contratación - Disidencia de los jueces Maqueda y Rosatti: recursos extraordinarios
inadmisibles (art. 280 CPCCN)…”.
Interpretó que los fundamentos de su parte fueron afirmados y sostenidos por
la CSJN en el fallo citado, y que esa es la jurisprudencia que debe aplicarse por ser
coherente con la normativa vigente, sin hacer interpretaciones arbitrarias. Sugirió que no
puede condenarse a su mandante más allá de lo determinado por la póliza, sustentando la
condena en la “función social del seguro”, por lo que solicitó que se revoque la decisión
apelada, al entender que las condiciones de la póliza sí son oponibles al tercero
damnificado y no se puede ejecutar a su mandante más allá de lo establecido en el contrato
de seguro.
Alegó que el principio de buena fe surge del Código Civil y Comercial de la
Nación que en su art. 961 prescribe: “Los contratos deben celebrarse, interpretarse y
ejecutarse de buena fe. Obligan no sólo a lo que está formalmente expresado, sino a todas
las consecuencias que puedan considerarse comprendidas en ellos, con los alcances en
que razonablemente se habría obligado un contratante cuidadoso y previsor”. Remarcó que
éste es el principio a la luz del cual cabe interpretar y ejecutar el contrato por el que fue
citado en garantía su cliente, pero que el Sentenciante lo dejó de lado.
Arguyó que para poder determinar la responsabilidad de Galeno debe tenerse
en cuenta por sobre todas las cosas el contrato de seguro celebrado con el tomador del
seguro, ya que de la póliza surgen cuáles son las causales de exclusión de cobertura, entre
las que se encuentra establecida de manera específica la exclusión por conducir bajo los
efectos del alcohol.
Resaltó que Galeno ha obrado siempre en concordancia con el principio de
buena fe, dado que hubo un estricto apego a lo establecido en la póliza y lo dispuesto por
la ley. En ese sentido, recordó que desde que tomó conocimiento del siniestro realizó todas
las gestiones necesarias para determinar la responsabilidad del hecho por lo que se
apersonó en la causa penal y una vez que constató que el conductor del camión asegurado
circulaba bajo los efectos del alcohol, procedió a interrumpir y rechazar el siniestro
notificando ello de manera fehaciente mediante CD n° CAB24912615.
Segundo agravio.
Criticó que al condenar a Galeno Seguros SA, no fueron contemplados los
límites de cobertura opuestos, y agregó que los montos establecidos en la condena son
excesivamente altos.
Además, con respecto a las costas, objetó que se hayan impuesto a los
demandados vencidos y citó el fallo Flores de la CSJN en el que se estableció: “El
asegurador toma a su cargo como único accesorio de la obligación a que se refiere la
presente cláusula el pago de las costas judiciales en causa civil, y de los gastos
extrajudiciales en que se incurriera por resistir la pretensión del tercero (art. 110 de la Ley
de Seguros), dejándose sentado que en ningún caso cualquiera fuera el resultado del litigio,
el monto de dicho accesorio podrá superar la menor de las sumas siguientes: a) 30% de la
que se reconozca como capital o condena o, b) 30% de la suma asegurada. El excedente
quedará a cargo del asegurado…”.
Cuestionó que el Juez a quo también se haya apartado de lo establecido por
el art. 730 del CCCN que prescribe que la responsabilidad por el pago de las costas,
incluidos los honorarios profesionales de todo tipo allí devengados y correspondientes a la
primera o única instancia, no podrá exceder del 25% del monto de la sentencia, laudo,
transacción o instrumento que ponga fin al diferendo.
Citó jurisprudencia según la cual la responsabilidad de la compañía
aseguradora citada en garantía se limita a la cobertura del seguro, atento que la misma
responde no por haber tenido participación en el hecho ilícito, sino como aseguradora de
las eventuales obligaciones que pudiera contraer el asegurado y como garantía se limita
sin duda a la suma de la póliza que fija el límite máximo de su responsabilidad.
Hizo reserva de iniciar acción de repetición en contra de “Labores y Trabajos
del Sur”; Véliz Marcos Antonio y de Caro Nicolás Matías, en caso de que no se haga lugar
al presente recurso de apelación.
Finalmente, hizo reserva del caso federal.
En fecha 27/10/2023 contestaron agravios los actores R J R y
Valeria Ybrahim y solicitaron el rechazo del recurso de la citada en garantía, por las razones
que allí se invocan.
2.- 2 Recurso de la parte actora.
Aludieron que la sentencia es infundada, por cuanto el Magistrado entendió
que al no prosperar la demanda contra la demandada La Mercantil Andina SA, corresponde
a la parte damnificada del siniestro y vencedora en juicio, hacerse cargo del pago de las
costas en cuanto a la mencionada Compañía. Explicaron que las víctimas del siniestro
tienen derecho a reclamar la indemnización en contra de todas las partes que intervinieron
en la producción del hecho dañoso, es decir, en contra de Galeno Seguros, por ser la
aseguradora del camión causante del siniestro y en contra de la Mercantil Andina, ya que
es la obligada contractualmente por los actores quienes eran terceros transportados, por lo
que entendieron que la demanda no fue caprichosa e infundada en contra de la
aseguradora Mercantil Andina y aseguraron que lo lógico es que las costas en relación a
dicha empresa de seguros sean impuestas a Galeno por resultar vencido en juicio.
Impetraron que se modifique el punto 12 de la sentencia definitiva y se condene a la vencida
Galeno Seguros al pago de la totalidad de las costas del juicio.
Corrido el traslado del recurso a la citada en garantía que notificada conforme
diligencia de fecha 5/3/2024, no contestó.
3.- Antecedentes relevantes de la causa.
a.-Demanda. A fs. 7/12 y vta. J R y F V Y
interpusieron demanda de daños y perjuicios en contra de J C F; N
M C; M A V ; Galeno Seguros Compañía Aseguradora y La Mercantil
Andina SA, por la suma de $1.380.250, con motivo de un accidente de tránsito en el que
habrían sufrido daños. Relataron que en fecha 29/7/2018, aproximadamente a hs. 20:30,
cuando regresaban desde la ciudad de Simoca por Ruta provincial n° 325, circulando como
terceros transportados en un automóvil marca Chevrolet Corsa dominio , de
propiedad del demandado J C F , quien además conducía el rodado, fueron
víctimas de un accidente de tránsito. Precisaron que el siniestro se produjo mientras
circulaban en sentido Este a Oeste en el automóvil descrito por la Ruta n° 325 que une la
ciudad de Simoca con la nueva traza de Ruta Nacional n° 38, de repente vieron venir un
camión marca Mercedes Benz, dominio con semi y acoplado apto para el
transporte de caña de azúcar, y que dicho rodado invadió totalmente su carril (carril norte)
por el que circulaban normalmente seguidos de otros vehículos. Destacaron que pese a las
maniobras del conductor del automotor para evitar la colisión, fueron igualmente
impactados.
Reclamaron la indemnización de los siguientes rubros: Daño emergente
($70.000); Daño Psíquico ($144.000); Incapacidad sobreviniente ($666.250) y Daño moral
($500.000).
b.- A fs. 68 se presentó el demandado Marcos Veliz, contestó demanda
negando la responsabilidad y el derecho expuesto por la parte actora, y citó en garantía a
Galeno Seguros SA.
c.- A fs. 95/108 se presentó el letrado Matías Ortiz de Rozas en representación
de Galeno Seguros SA y opuso exclusión de cobertura por culpa grave del asegurado.
Subsidiariamente contestó demanda negando los hechos y el derecho expuesto por la parte
actora en la demanda.
En relación a los hechos, narró que el día 29/7/2018 los actores circulaban a
bordo del vehículo Chevrolet Corsa dominio , conducido por el codemandado J
C F y que lo hacían por la ruta provincial en la localidad de Concepción,
provincia de Tucumán y que en sentido contrario circulaba el Sr. M C, a bordo del
vehículo asegurado en su representada. Indicó que por motivos que se desconocen el
vehículo en el que circulaban los actores al mando del codemandado F, invadió el
carril de circulación del camión Mercedes Benz, dominio , embistiendo con su
frente el vehículo asegurado por su mandante. Expuso que el accidente fue originado por
el obrar imprudente del codemandado, quien omitiendo elementales reglas de cuidado y
previsión y violando expresas normas de tránsito, efectuó una maniobra imprudente que
provocó la colisión por la que ahora reclama. En consecuencia, solicitó el rechazo de la
demanda con costas a la actora.
d.- Por sentencia n° 432 de fecha 21/9/2023, el Sr. Juez en lo Civil y Comercial
Común de la IIª Nominación en sus considerandos luego de referir a cómo se trabó la litis,
analizó la exclusión de cobertura opuesta por la aseguradora Galeno que alegó que al tomar
vista de la causa penal en la que obra el informe de la Div. Laboratorio Toxicológico y
Bioquímico legal, tomó conocimiento que en ocasión de producirse el accidente de marras,
el conductor del vehículo asegurado, demandado en autos, se encontraba en ebriedad y
que en virtud de esta causal de exclusión, conforme se desprende de las Condiciones
Generales de la Póliza contratada se la debe declinar de toda responsabilidad sobre los
hechos denunciados, en virtud de que se trata de un supuesto no amparado por el contrato
de seguros oportunamente celebrado.
Tuvo a la vista la causa penal en la que pudo observar que el dosaje alcohólico
realizado a Nicolás Matías Caro arrojó un resultado de 1,73 g/l, por lo concluyó que el
conductor del vehículo asegurado circulaba en un estado de ebriedad evidente.
Consideró que la cuestión debía ser resuelta a la luz de la función que se le
debe atribuir al seguro obligatorio. Comentó que los criterios contrapuestos de la doctrina y
la jurisprudencia son el resultado de una cuestión legislativa inadecuada, ya que el art. 68
de la Ley 24.449 se limita a establecer el seguro obligatorio de responsabilidad civil de
acuerdo a las condiciones que fije la autoridad en materia aseguradora, mientras que dejó
subsistente el articulado de la Ley 17.418 que regula el seguro como un seguro optativo
donde lo que se protege es el patrimonio del asegurado (no la víctima del accidente) y que,
en cambio, en el sistema de seguro obligatorio de responsabilidad civil se busca proteger a
la víctima. Dijo que ello trae como resultado una situación de inseguridad para el justiciable
y que toda la jurisprudencia reinante sobre la cuestión planteada consiste sólo en la
interpretación de tribunales y juzgados.
Remarcó que sin perjuicio de lo anterior, la jurisprudencia reinante en la
Provincia indica que el sistema de seguro obligatorio de responsabilidad civil busca proteger
a la víctima y que establecer lo contrario solo implicaría dispendio jurisdiccional e iría contra
el principio de economía y celeridad procesal.
Destacó que nuestro Máximo Tribunal estableció lo siguiente: “La condición
de beneficiario/destinatario directo, reconocida al damnificado en el siniestro, es -como se
dijo- una derivación necesaria de la función social y de garantía, propia del seguro
obligatorio. Y de allí que no luzca desacertado interpretar que la víctima deja de ser un
tercero ajeno para convertirse, en su caso, en un tercero ante el que la aseguradora deberá
responder por así imponerlo el seguro forzoso previsto en el art. 68 de la Ley N° 24.449.
Esta Corte ha sostenido que “el seguro obligatorio no se agota en la relación jurídica que
vincula al asegurado con el asegurador” desde que se impone para atender
“primordialmente a la protección de la víctima a través de la efectiva reparación de sus
daños” (cfr. CSJT, sentencia n° 490 del 16/4/2019, “Trejo, Elena Rosa y otros vs. Amud,
Héctor Leandro s/ Daños y perjuicios”; sentencia n° 1001 del 14/6/2019, “Sánchez, Débora
del Carmen vs. López, Gregorio Evaristo s/ Daños y perjuicios”; ver asimismo, Suprema
Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires, 21/02/2018, “Martínez, Emir c/ Boito,
Alfredo Alberto. Daños y perjuicios”,
[Link]
En los pronunciamientos citados, este Tribunal -al pronunciarse por la
inoponibilidad de una cláusula contractual-, ponderó entre otras razones, que se pudiera
“desnaturalizar el vínculo asegurativo”, que resultara “frustratoria de la finalidad económico-
social del seguro obligatorio, de su función preventiva, de su sentido solidarista y de su
criterio cooperativista a la luz del principio de mutualidad” y significar “violación del principio
de reparación integral del damnificado, colocándolo en un sitial de mayor vulnerabilidad”
(CSJT, sentencia n° 490 del 16/4/2019, “Trejo, Elena Rosa y otros vs. Amud, Héctor Leandro
s/ Daños y perjuicios”; sentencia n° 1001 del 14/6/2019, “Sánchez, Débora del Carmen vs.
López, Gregorio Evaristo s/ Daños y perjuicios”; ver asimismo, Suprema Corte de Justicia
de la Provincia de Buenos Aires, 21/02/2018, “Martínez, Emir c/ Boito, Alfredo Alberto s/
Daños y perjuicios”, [Link]
Asimismo, citó un fallo reciente de nuestro máximo tribunal en el que se
estableció: “Si bien esta Corte, con anterior composición, resolvió un caso en el que sostuvo
que la cláusula de exclusión de cobertura fundada en el estado de ebriedad del conductor
contempla un supuesto de “no seguro” que dispensa a la aseguradora del reclamo
indemnizatorio (CSJT, sentencia n° 704 del 6/8/2014, “Cevini, Luis Ernesto vs. Liderar Cía
Gral. De Seguros S.A. s/ Daños y perjuicios”), las consideraciones allí vertidas remiten a un
controversia suscitada entre la aseguradora y el asegurado que reclamaba el resarcimiento
del daño patrimonial (por destrucción total del vehículo y lucro cesante), lo que difiere
sustancialmente del conflicto de autos, donde los accionantes son los damnificados
(esposo/padre e hijas/hermanas) por el fallecimiento de las dos mujeres embestidas por el
conductor demandado, que peticionan a la aseguradora la reparación del perjuicio que les
irrogara esa pérdida, con fundamento en el seguro obligatorio del art. 68 de la Ley n° 24.449.
Por otra parte, y aún en frente a otro caso que tuviera similar plataforma fáctica, se impone
que el Tribunal local, con su nueva composición, se plantee una reflexión actual de la
temática conforme la singularidad de los bienes y derechos implicados en la contienda (…)
La condición de beneficiario/destinatario directo, reconocida al damnificado en el siniestro,
es -como se dijo- una derivación necesaria de la función social y de garantía, propia del
seguro obligatorio. Y de allí que no luzca desacertado interpretar que la víctima deja de ser
un tercero ajeno para convertirse, en su caso, en un tercero ante el que la aseguradora
deberá responder por así imponer el seguro forzoso previsto en el art. 68 de la Ley n° 24.449
(…) Interesa apuntar que la postura aquí adoptada no debe considerarse una amenaza
para el equilibrio contractual o la ecuación económico-financiera del contrato que las partes
hubieran tenido en miras -y particularmente por la compañía aseguradora- pues como bien
se advierte, “el sistema jurídico prevé la garantía de la repetición en cabeza del asegurador”
(art. 68 de la Ley n° 24.449)” que los deja a resguardo (cfr. Daghero, Luis A., “Reparación
integral del daño versus reparación nula. La inoponibilidad del contrato de seguro automotor
obligatorio”, SJA 10/4/2019, 3; JA 2019-II, AR/DOC/3658/2018).-”
A tales razonamientos añadió que las víctimas del siniestro son terceras
ajenas a la producción del daño que no fueron transportadas en el vehículo asegurado -
camión Mercedes Benz- ni infringieron norma alguna, pues se desplazaban como
transportados benévolos en el vehículo marca Chevrolet cuando se produjo el accidente
objeto de esta litis. Con tales fundamentos rechazó la exclusión de cobertura planteada por
Galeno Seguros Compañía Aseguradora.
4.- Sin perjuicio del tratamiento integral que se realizará sobre las cuestiones
que son objeto de recurso, cabe recordar que los jueces no están obligados a analizar todas
y cada una de las pruebas aportadas al expediente, ni todos y cada uno de los argumentos
de las partes, sino tan solo los que se considere suficientes y decisivos para decidir el caso
(CSJN, fallos: 258:304; 262:222; 265:301; 272:225; Loutayf Ranea Roberto G. "El recurso
ordinario de apelación en el proceso civil", t. 2 p. 310/313, Astrea, 2ª ed. act. y amp., Bs. As.
2009).
Abordaré en primer lugar el recurso de la citada en garantía, Galeno.
A fin de delimitar el tema a resolver, se advierte que no hay agravios sobre el
tema de responsabilidad, sino que concretamente los agravios de la compañía aseguradora
se circunscriben a la decisión del Sentenciante de no hacer lugar a la exclusión de cobertura
opuesta por su parte, sustentando la condena en la “función social del seguro”, por lo que
solicitó que se revoque la decisión apelada, al entender que las condiciones de la póliza sí
son oponibles al tercero damnificado y no se puede ejecutar a su mandante más allá de lo
establecido en el contrato de seguro. Se agravió además de que el Juez haya omitido
considerar la defensa de Límite de cobertura opuesta por su parte. Los actores en tanto se
agraviaron de que le fueran impuestas las costas generadas por los demandados contra
los que no prosperó la demanda.
Aclarado ello, considero que resulta fundamental analizar la aplicación de la
Ley de Defensa de los Consumidores y Usuarios al conflicto en tratamiento.
Al respecto la jurisprudencia dijo, refiriéndose a la misma que: “No cabe
soslayar que, tratándose de una ley de orden público (conf. art. 65), corresponde a los
jueces aplicarla aún cuando las partes no la hayan invocado (Picasso, Sebastián - Vázquez
Ferreyra, Roberto, Ley de Defensa del Consumidor Comentada y Anotada, T I, p. 501;
Farina, Juan M, Defensa del Consumidor. Comentario exegético de la Ley nº 24.240, p.
Rusconi, Dante D (Coord.), Manual de Derecho del Consumidor, p. 629), dado que las
soluciones allí establecidas procuran dar contenido sustancial al mandato protectorio
impartido desde la Constitución Nacional (art. 42) respecto de quienes, por su vulnerabilidad
estructural, requieren una tutela diferenciada (cf. Lorenzetti, Ricardo Luis, Consumidores,
p. 24 y ss). Se ha dicho que “el Juez de este tiempo está convocado a contribuir con la
efectivización de los derechos de los más débiles ante el incontenible avance de las
asimetrías sociales y económicas” (Alferillo, Pascual E, “La función del juez en la aplicación
de la Ley de Defensa del Consumidor”, en La Ley 2009-D, 967) (CSJTuc., Amaya, Mariana
Delicia c/ Galicia Seguros SA s/ Daños y perjuicios”, 30/5/2014, La Ley online:
AR/JUR/27270/2014) (CCCC - Sala 2, sentencia nº 217 de fecha 16/5/2017).
Cabe recordar que el art. 7 del Código Civil y Comercial de la Nación establece
como regla que “A partir de su entrada en vigencia, las leyes se aplican a las consecuencias
de las relaciones y situaciones jurídicas existentes. Las leyes no tienen efecto retroactivo,
sean o no de orden público, excepto disposición en contrario. La retroactividad establecida
por la ley no puede afectar derechos amparados por garantías constitucionales. Las nuevas
leyes supletorias no son aplicables a los contratos en curso de ejecución, con excepción de
las normas más favorables al consumidor en las relaciones de consumo.
En consecuencia, y por aplicación de la prescripción de cita, de apreciarse
una nueva regla más favorable al consumidor, ella resultará de aplicación inmediata a las
consecuencias o los efectos de los contratos celebrados antes del 1/8/2015, conforme el
juego armónico de los arts. 7 y 1095 CCCN.
Se considera consolidada la opinión de que las normas y principios de defensa
de los consumidores y usuarios son aplicables a las relaciones generadas por un contrato
de seguros. Siendo el contrato de seguros un típico contrato por adhesión, ya que su
contenido (póliza) es predispuesto en forma anticipada y unilateral por el asegurador, su
contenido debe ser analizado a la luz de las disposiciones de la Ley de Defensa del
Consumidor (especialmente los arts. 38 y 39), así como las normas y principios del derecho
común (especialmente arts. 18, 21, 953, 954, 1038, 1039, 1066, 1071 y 1198 del Código
Civil, así como los actuales arts. 1094 y 1095 del Código Civil y Comercial vigente).
Por el art. 1 de la Ley nº 24.240 se ha extendido el concepto de “consumidor”
al decir: “(…) Se considera consumidor a la persona física o jurídica que adquiere o utiliza,
en forma gratuita u onerosa, bienes o servicios como destinatario final, en beneficio propio
o de su grupo familiar o social”.
Dentro de este concepto, se ha entendido que la palabra “servicio” alude a
cualquier actividad prestada en el mercado de consumo mediante remuneración,
incluyéndose las de naturaleza bancaria, financiera, de crédito, aseguradora, salvo las
derivadas de las relaciones de carácter laboral. En tal sentido, el contrato de seguro puede
ser considerado como una relación de consumo en la que el asegurador se obliga, a cambio
del pago de una prima o cotización, a prestar un servicio consistente en la asunción de
riesgos mediante coberturas asegurativas.
De nuestro ordenamiento jurídico se puede inferir que la condición
fundamental para definir el concepto o condición de “consumidor” es la de destinatario final
de un producto, actividad o servicio, excluyéndose únicamente a los que almacenen, utilicen
o consuman bienes y servicios para integrarlos a procesos de producción, transformación,
comercialización o prestación de servicios. Citando al autor Ernesto Caballero Sánchez (“La
protección de los consumidores de seguros en el Derecho Español” en “Derecho de
Seguros” - Hammurabi, Bs As, p. 650, y “El consumidor de Seguros: protección y defensa”,
p. 51), se define al asegurado-consumidor como “la persona que, para satisfacer sus
necesidades de cobertura de riesgos y reuniendo las características de cualquier otro
consumidor, contrata un servicio de aseguramiento y, eventualmente, él o un tercero reciben
la prestación indemnizatoria”; el consumidor de seguros es por tanto quien contrata los
servicios de cobertura de riesgos y, eventualmente, las prestaciones indemnizatorias que
proporcionan las empresas aseguradoras; tanto el tomador del seguro (suscriptor de la
póliza), como el asegurado, e incluso, mediante una protección que podemos calificar de
extensiva, el tercero beneficiario (supuesto frecuente en los seguros personales) o el
perjudicado (por ejemplo acreedores de indemnizaciones en los seguros de
responsabilidad civil).
No caben dudas entonces que los accionantes de autos, que reclaman ante
la compañía de seguros donde se encontraba asegurado el camión con el que se ocasionó
el daño, el pago de la correspondiente cobertura, tiene cabida entre los sujetos protegidos
por el Estatuto del Consumidor.
Definida la aplicación del Estatuto del Consumidor a relaciones como las
invocadas en el presente juicio, cabe señalar que tal normativa no es un conglomerado de
normas excepcionales, aplicables a determinadas circunstancias especiales, sino un
microsistema a través del cual se concreta el Principio Protectorio contenido en el artículo
42 de la Constitución Nacional. Esto nos lleva a reconocer, en cabeza de los actores, una
serie de derechos y prioridades derivados de la normativa contenida en la Ley de Protección
del Consumidor.
Entre los más trascendentes podemos señalar que el artículo 3 de la Ley nº
24.240, la que, respondiendo al Principio Protectorio contenido en el artículo 42 de la
Constitución Nacional, establece que este estatuto del consumidor se integra con las
normas generales y especiales aplicables a las relaciones de consumo, particularmente con
las de Defensa de la Competencia y Lealtad Comercial, así como que en caso de duda
sobre la interpretación de los principios que establece la ley, debe prevalecer la más
favorable al consumidor. En base a tal norma se puede afirmar la existencia de un estatuto
del consumidor integrado por normas y principios del derecho patrimonial aplicables a una
relación de consumo, en el marco del artículo 1º de la Ley nº 24.240, aún cuando el
proveedor, por su actividad, esté comprendido en otra normativa especial.
Esto también surge de lo prescripto en el art. 1094 del Código Civil y Comercial:
"Interpretación prelación normativa, las normas que regulan las relaciones de consumo
deben ser aplicadas e interpretadas conforme con el principio de protección de consumidor
y el acceso al consumo sustentable. En caso de duda sobre la interpretación de este Código
o las leyes especiales, prevalece el más favorable al consumidor". Por su parte, el art. 1095
del mismo Digesto dispone: "Interpretación del contrato de consumo. El contrato se
interpreta en el sentido más favorable para el consumidor. Cuando existan dudas sobre el
alcance de su obligación, se adopta la que sea menos gravosa”.
En materia probatoria debe recordarse lo dispuesto en el nuevo párrafo
tercero del art. 53 de la Ley nº 24.240.
Desde esta perspectiva corresponde entrar a analizar la cuestión aquí
planteada. Por una cuestión de exposición, analizaré en primer lugar el recurso de la citada
en garantía.
- Recurso de Galeno Seguros SA
Primer agravio. Rechazo de la declinación de cobertura. La aseguradora se
agravió de que el Juez al rechazar la exclusión de cobertura omitió considerar que de la
póliza de seguros en la Cláusula General de Responsabilidad Civil 2.1. inc. 19 (CG-RC 2.1.
inc 19 – exclusiones de cobertura para Responsabilidad Civil surge de manera expresa que
el asegurador no indemnizará los siniestros producidos y/o sufridos por el vehículo y/o su
carga, cuando el vehículo asegurado sea conducido por una persona bajo la influencia de
cualquier droga desinhibidora, alucinógena o somnífera, o en estado de ebriedad.
Cuestionó que a pesar de que la póliza de seguro determina claramente que no se brindará
cobertura al asegurado en aquellos casos en que el siniestro se hubiera producido en
estado de ebriedad, el Juez haya buscado la interpretación fuera de la póliza. Añadió que
para el Juez el accidente se produjo por exclusiva responsabilidad del conductor del camión
asegurado por su mandante, ya que reconoció que éste circulaba en estado de ebriedad, y
que esa fue la causa del siniestro, a la vez de destacar que por el nivel de alcohol en sangre
que tenía el conductor y al tratarse de un camión, se encontraba en estado de
vulnerabilidad. Criticó que a pesar de eso, el Magistrado efectuó una interpretación
pretoriana fundada en la función social que cumple el seguro que lo llevó a condenar de
manera solidaria a Galeno y a los demandados, cuando lo que correspondía era que opere
de pleno derecho la exclusión de cobertura.
Así planteada la cuestión, de la compulsa de las copias certificadas de la
causa penal caratulada: “Caro Nicolás Matías s/ Lesiones culposas” - expediente n°
2657/18, ofrecida como prueba en estos autos, surge que del informe de dosaje alcohólico
realizado el día del siniestro al conductor del camión, Sr. Nicolás Matías Caro (demandado
en autos), arrojó un resultado de 1,73g/l.
Es cierto que la circunstancia de que el demandado Caro quien se encontraba
al mando del camión ocasionante del siniestro, haya estado bajo los efectos del alcohol
torna operativa la cláusula de exclusión de cobertura invocada por el apelante, comparto el
criterio del Sentenciante de que la misma no puede ser opuesta a los terceros víctimas del
siniestro, en razón de que el seguro de responsabilidad civil obligatorio tiene una función
netamente social, tal como fue considerado en la sentencia apelada.
Así lo ha entendido nuestro Supremo Tribunal en antecedente expresamente
citado por el Magistrado y que ahora reproduzco: “Si bien esta Corte, con anterior
composición, resolvió un caso en el que sostuvo que la cláusula de exclusión de cobertura
fundada en el estado de ebriedad del conductor contempla un supuesto de “no seguro” que
dispensa a la aseguradora del reclamo indemnizatorio (CSJT, sentencia N° 704 del
06/8/2014, “Cevini, Luis Ernesto vs. Liderar Cía Gral. De Seguros S.A. s/ Daños y
perjuicios”), las consideraciones allí vertidas remiten a una controversia suscitada entre la
aseguradora y el asegurado que reclama el resarcimiento del daño patrimonial (por
destrucción total del vehículo y lucro cesante), lo que difiere sustancialmente del conflicto
de autos, donde los accionantes son los damnificados (esposo/padre e hijas/hermanas) por
el fallecimiento de las dos mujeres embestidas por el conductor demandado, que peticionan
a la aseguradora la reparación del perjuicio que les irrogara esa pérdida, con fundamento
en el seguro obligatorio del art. 68 de la Ley N° 24.449. Por otra parte, y aun frente a otro
caso que tuviera similar plataforma fáctica, se impone que el Tribunal local, con su nueva
composición, se plantee una reflexión actual de la temática conforme la singularidad de los
bienes y derechos implicados en la contienda… La condición de beneficiario/destinatario
directo, reconocida al damnificado en el siniestro, es -como se dijo- una derivación
necesaria de la función social y de garantía, propia del seguro obligatorio. Y de allí que no
luzca desacertado interpretar que la víctima deja de ser un tercero ajeno para convertirse,
en su caso, en un tercero ante el que la aseguradora deberá responder por así imponerlo
el seguro forzoso previsto en el art. 68 de la Ley N° 24.449… Interesa apuntar que la postura
aquí adoptada no debe considerarse una amenaza para el equilibrio contractual o la
ecuación económico-financiera del contrato que las partes hubieran tenido en miras -y
particularmente por la compañía aseguradora- pues como bien se advierte, “el sistema
jurídico prevé la garantía de la repetición en cabeza del asegurador” (art. 68 de la Ley N°
24.449)” que los deja a resguardo (cfr. Daghero, Luis A., “Reparación integral del daño
versus reparación nula. La inoponibilidad del contrato de seguro automotor obligatorio”, SJA
10/4/2019, 3; JA 2019-II, AR/DOC/3658/2018).- (sentencia n° 1110 de fecha 10/11/2021.
Dres. Leiva- Rodríguez Campos y Estofán)”.
Bajo tales consideraciones, el recurso referido a la exclusión de cobertura
opuesta por la aseguradora no debe prosperar. En efecto, en el caso se trata de un supuesto
fáctico de análogas condiciones al precedente de la Corte -daño a la persona provocado
por las lesiones en los reclamantes, doctrina a la que adhiero y que postula la obligación de
cobertura del asegurador frente a la víctima considerada tercero sujeto al seguro forzoso
del art. 68 de la Ley 24.449.
Esta solución responde a razones de justicia, equidad, y es la que impone el
régimen protectorio del consumidor -en el caso a favor del demandado y de los terceros
(beneficiarios del contrato de póliza de seguro de responsabilidad civil)-, en virtud de que el
seguro ha sido contratado no sólo a los fines de mantener indemne el patrimonio del
asegurado, sino también para reparar los daños que le pueda causar el demandado a la
parte actora (los terceros), el cual también resulta de rango constitucional, cuya directriz es
que el contrato de seguro en análisis debe ser interpretado en el sentido más favorable al
consumidor, máxime el fin social del mismo, tópico que no fue rebatido por el recurrente ya
que sólo se limitó a manifestar su disconformidad con la referencia que hizo el Juez sobre
la función social del seguro, no siendo suficientes los argumentos vertidos en el recurso
para revertir tal decisión.
A la luz de lo considerado y atento que "los criterios establecidos por la Corte
Suprema de Justicia de Tucumán conociendo por vía de casación, constituyen doctrina
judicial obligatoria y vinculante para los tribunales inferiores, cuando la identidad del caso a
resolver encuadra en el precedente " (Cfr. CSJTuc., "Albornoz Estela del Valle vs. Grafa
S.A. s/ Cobro de australes por indemnización. Casación", sentencia N° 158 del 15/3/1996),
corresponde desestimar el agravio y confirmar el rechazo de la exclusión de cobertura
planteada por Galeno.
Segundo agravio. Criticó el apelante que en la condena a Galeno Seguros SA,
no fueron contemplados los límites de cobertura opuestos, y agregó que los montos
establecidos en la condena son excesivamente altos. Además, con respecto a las costas,
objetó que se hayan impuesto a los demandados vencidos y citó el fallo Flores de la CSJN
en el que se estableció que cualquiera fuera el resultado del litigio, en ningún caso el monto
de las costas podrá superar la menor de las sumas siguientes: a) 30% de la que se
reconozca como capital o condena o, b) 30% de la suma asegurada y que el excedente
quedará a cargo del asegurado. Cuestionó además que el Juez se haya apartado de lo
establecido por el art. 730 del CCCN que prescribe que la responsabilidad por el pago de
las costas, incluidos los honorarios profesionales de todo tipo allí devengados y
correspondientes a la primera o única instancia, no podrá exceder del 25% del monto de la
sentencia, laudo, transacción o instrumento que ponga fin al diferendo.
Si bien resulta cierto que existió una omisión del Sentenciante en cuanto al
límite de cobertura invocado por la aseguradora, cabe estar a lo resuelto por la Excma.
Corte Suprema de Justicia de la Provincia in re: “Trejo Elena Rosa y otros vs/ Amud Héctor
Leandro s/ Daños y perjuicios, sentencia n° 490 del 16/4/2019: “Considero que la cláusula
de delimitación cuantitativa del riesgo contenida en la póliza de seguro, convenida en
concordancia con la normativa vigente al momento del hecho (cobertura básica obligatoria),
no puede ser oponible al asegurado y a la víctima cuando la magnitud de los daños
padecidos por esta última con más los intereses a la tasa activa fijada en la sentencia
impugnada desde la fecha del hecho hasta su liquidación en la que también debe ser
ejecutada la garantía, pues ante los disímiles contextos habidos en tales fechas, su
pretendida aplicación literal se muestra ostensiblemente irrazonable, al resultar abusiva,
desnaturalizar el vínculo asegurativo por el sobreviniente carácter irrisorio de la cuantía de
la cobertura finalmente resultante; afectar significativamente la ecuación económica del
contrato y la equivalencia de sus prestaciones, destruir el interés asegurado, provocar en
los hechos un infraseguro, contrariar el principio de buena fe y patentizar un enriquecimiento
indebido en beneficio de la aseguradora; a la vez que deviene asimismo frustratoria de la
finalidad económico -social del seguro obligatorio, de su función preventiva, de su sentido
solidarista y de su criterio cooperativista a la luz del principio de mutualidad; así como
implica una mayor desprotección del asegurado, situación que repercute en la violación del
principio de reparación integral del damnificado, colocándolo en un sitial de mayor
vulnerabilidad (conf. arts. 1, 14, 17, 19, 28, 31, 33, 42, 75 inc. 22 y concs., Const. nac.; 16,
21, 499, 502, 530, 907, 953, 1037, 1068, 1069, 1071, 1077, 1079, 1109, 1137, 1167, 1197,
1198 y concs., Cód. Civ.; 68 y concs., Ley 24.449; 23, 24, 25, 30, 31, 33, 43 y concs., Ley
20.091; 5, 7, 11, 61, 62, 65, 68, 109, 118, 158 y concs, Ley 17.418 (LS); 3, 37 y concs., Ley
24.240; 217, 218 y concs., Cód. Com.; 47, 92 y concs., Ley 11.430). En similar sentido,
Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires, 21/2/2018, "Martínez, Emir
contra Boito, Alfredo Alberto s/ Daños y perjuicios". (…) Tal evolución del monto mínimo del
seguro obligatorio a lo largo de los años, junto a una valuación actualizada de los perjuicios
derivados del siniestro, vuelve evidente la modificación en la extensión de las prestaciones
oportunamente acordadas, resultando tal desfasaje un hecho sobreviniente que debe ser
contemplado por los jueces (conf. art. 40 procesal). El transcurso del tiempo, el diferimiento
del cumplimiento de la obligación de garantía a cargo de la aseguradora y la valuación
judicial actual del daño ocasionado han provocado la desnaturalización del vínculo
contractual por la sobreviniente disminución de la incidencia de la cobertura contratada en
la cuantía de la indemnización finalmente resultante. Tiene dicho la doctrina que en el tema
que nos ocupa se produce un enfrentamiento entre el principio de reparación integral (art.
21 punto 2 CADH y arts. 1737, 1738, 1740 y 1746 del Cód. Civ. y Com.) y el principio
indemnizatorio que emana del art. 118 de la Ley de Seguros, a diferencia de lo que sostiene
parte de la CS (caso Flores), que ambos principios son opuestos y no complementarios.
Así mientras el primero de ellos intenta reparar a la víctima por la totalidad de los daños
sufridos, el segundo es una limitante en favor de las aseguradoras. Al respecto es
interesante reproducir lo que sostiene Sobrino (Sobrino, Waldo, "El fallo Flores de la Corte
Suprema de justicia: su inaplicabilidad con la vigencia del Código Civil y Comercial ", RCyS,
Ed. La Ley, noviembre 2017, p. 224) al comentar el fallo Flores cuando manifiesta que:
"...resulta claro y evidente que el fallo "Flores c/ Giménez" viola el Principio Pro Hominis
dado que no se protege al ser humano, sino que -por el contrario- se beneficia a las
Compañías de Seguros al establecer que sigue vigente e incólume el monto de $30.000
fijados hace un cuarto de siglo". Partiendo de lo sostenido ut supra en cuanto a que los
seguros obligatorios de responsabilidad civil son a favor de las víctimas y que éstas son
merecedoras de la aplicación del principio de reparación integral, oponerles las limitaciones
de las sumas aseguradas es frustrar el propósito que tiene la ley en cuanto garantizar una
efectiva indemnización a la víctima, máxime cuando dicha garantía parte de un precepto
constitucional (art. 75 inc. 22; Jáuregui, Pedro B., ¿Son oponibles a las víctimas de los
accidentes de la circulación las limitaciones del contrato de seguro del dañador?, RCyS
2018-IV, 69). Si bien el asegurado abonó oportunamente las cuotas respectivas (prima pura
y gastos de gestión interna y externa del asegurador) en relación con la cobertura básica
obligatoria vigente al momento del siniestro, y aun cuando adicionalmente deba la
aseguradora afrontar complementariamente y en forma proporcional los mayores costos
por intereses, costos y costas judiciales y extrajudiciales del presente proceso (conf. arts.
110, 111 y concs., LS, conf. doctr. Corte Suprema de Justicia de Buenos Aires, causa C.
96.946, "Labaronnie", sent. de 4-XI-2009; e.o.); de todas formas, la ecuación económica
del contrato de seguro ha sido afectada significativamente (…). Si bien el límite de cobertura
constituye una cuestión esencial y subordinante de los demás elementos del seguro,
también es cierto que al tiempo en que la compañía debe honrar sus compromisos
asumidos el interés oportunamente asegurado luce sensiblemente reducido. Y en el marco
de la cobertura básica del seguro de responsabilidad civil, ello implica que la prestación a
cargo de la aseguradora sea finalmente por un monto muy inferior al de la garantía mínima
vigente en tal momento, desvaneciéndose la tutela del damnificado para la efectiva
percepción de su indemnización. Si la suma asegurada constituye de ordinario el límite de
la obligación de la aseguradora, en la póliza básica del seguro obligatorio de
responsabilidad civil ésta determina la cobertura mínima que el sistema ha instituido como
umbral para afrontar el daño real y cierto que el siniestro haya causado a la víctima. Por lo
que el sobreviniente carácter irrisorio de su cuantía finalmente resultante implica en los
hechos que se constate un infraseguro, al evidenciar un monto tan exiguo en relación con
la valuación actual del daño que la gran parte de éste queda fuera de la garantía, a cargo
exclusivo del asegurado, como si no hubiese mediado seguro alguno (conf. arts. 499, 953,
1.071 y concs., Cód. Civ.)(…). En efecto, dado que el contrato de seguro no puede constituir
un motivo de enriquecimiento sin causa para las partes, y por ello la obligación de resarcir
a cargo de la compañía se encuentra limitada al monto de la suma asegurada siempre y
cuando no supere el valor actual del interés asegurado (arts. 62, 65, 68 y concs., LS),
corresponde bilateralizar dicha función privativa del enriquecimiento injusto de modo que el
interés asegurado contemple el valor de la garantía mínima al momento de la valuación del
daño contenida en la sentencia definitiva. Si bien las cláusulas de delimitación del riesgo
asumido por la compañía no pueden ser consideradas ab initio abusivas, en tanto implican
una limitación del riesgo por encima o debajo de la cual se carece de cobertura, es posible
de todos modos que -considerando la situación global del contrato-, su aplicación frente a
ciertas situaciones sobrevinientes pueda resultarlo, como consecuencia de provocar un
desequilibrio en los derechos y obligaciones, reduciendo sustancialmente las cargas de una
de las partes en perjuicio de la otra (conf. arts. 42, Const. Nac.; 3, 37 y concs., Ley n° 24.240
y Dec. 1798/94), volviendo irrisoria la medida del seguro inicialmente contratado ("pacta
sunt servanda rebus sic stantibus"). El orden público económico de protección al asegurado
y a la víctima impone en estos casos, sin dilatar la esfera obligacional de la aseguradora,
una revisión equitativa del contrato originario, lo que ha de implicar -por lo que se viene
diciendo- incluir en la medida del seguro al valor de la garantía mínima vigente al momento
de la valuación del daño contenida en la sentencia definitiva (conf. arts. 953, 1037, 1071,
1137, 1197, 1198 y concs., Cód. Civ.; arts. 61, 109, 118 y concs., LS; Suprema Corte de
Justicia de la Provincia de Buenos Aires, 21/2/2018, "Martínez, Emir contra Boito, Alfredo
Alberto s/ Daños y perjuicios").
(…). El seguro obligatorio -que no se agota en la relación jurídica que vincula
al asegurado con el asegurador-, también obedece a una necesidad y función socializadora
y colectivizadora de los riesgos, atenta primordialmente a la protección de la víctima a
través de la efectiva reparación de sus daños; de modo que una razonable aplicación de
las cláusulas del contrato, ponderadas a la luz de la tutela reglamentaria de la
Superintendencia de Seguros de la Nación y del principio de reparación integral de los
damnificados, debe llevar a extender la garantía contratada incorporando la cobertura
básica vigente al momento de la valuación judicial del daño contenida en la sentencia
definitiva, sustituyendo dicho componente en su valor histórico, y sin perjuicio del mayor
valor pactado por encima de dicho mínimo obligatorio y las demás prestaciones o riesgos
convencionalmente comprometidos por la aseguradora (conf. arts. 1, 14, 17, 19, 28, 31, 33,
75 inc. 22 y concs., Const. Nac.; 16, 21, 499, 502, 530, 907, 953, 1037, 1068, 1069, 1071,
1077, 1079, 1109, 1137, 1167, 1197, 1198 y concs., Cód. Civ.; 68 y concs., Ley n° 24.449;
23, 24, 25, 30, 31, 33, 43, y concs., Ley 20.091; 5, 7, 11, 61, 62, 65, 68, 69, 109, 118, 158 y
concs., LS; arts. 217, 218, 219 y concs., Cód. Com.; 47, 92 y concs., Ley n° 11.430).
En el presente caso, corresponde corregir la omisión del Sentenciante, y sobre
la base de todo lo desarrollado en los párrafos anteriores disponer que respecto de Galeno,
la condena será procedente hasta el límite de la suma asegurada vigente para el seguro
obligatorio a la fecha de liquidación del monto de condena, según resolución de la
Superintendencia de Seguros de la Nación, con más los intereses puros del 8% anual desde
la fecha del hecho hasta la fecha en que se practique la liquidación del capital de condena,
y desde allí a la tasa activa fijada en la sentencia de condena, con la aclaración de que el
límite de la suma asegurada se refiere sólo al capital de condena y no a los intereses
devengados y costas.
- Recurso de los actores.
Les agravió a los actores que se les haya impuesto el pago de las costas
generadas por los demandados contra los cuales no prosperó la demanda. Conforme se ha
resuelto, “Cuando el accidente entre dos vehículos resulta dañado un tercero ajeno a ellos,
sin perjuicio de las acciones que aquellos partícipes puedan intentar entre sí, el damnificado
no tiene porqué investigar la mecánica del hecho, pudiendo dirigir su acción contra todos o
cualquiera de ellos” (CNEspCivCom, Sala II, “Cardozo Ríos, Santiago c/ Versalovic, Rubén
José y otro s/ Sumario, 16/9/1995), citado por Hernán Daray, en Accidentes de tránsito,
tomo 1, editorial Astrea, Buenos Aires, 1989, p. 95). También se resolvió que “La víctima no
tiene la obligación de investigar, con antelación al juicio, la actuación de cada uno de los
partícipes. Ahora bien, si de las pruebas rendidas surge que la responsabilidad sobre el
hecho recae en uno solo de aquellos, será este quién deba responder de los perjuicios y
gastos ocasionados a los demás intervinientes en el proceso” (CNEspCivCom, Sala V, “D’
Agostino de casanova, Violeta M. c/ Coronel, Eduardo A. y otros s/ Sumario, 28/10/1985,
cfr. Hernán Daray, ob. cit. p. 98). De allí que el agravio resulta atendible en virtud de que los
actores se vieron obligados a iniciar actuaciones judiciales para obtener el reconocimiento
de sus créditos y los rubros reclamados prosperaron, lo que demostró la legitimidad y la
justicia del reclamo. Consecuentemente, estimo que la imposición de las costas dispuesta
por el Sentenciante a los actores respecto a los demandados contra los cuales no prosperó
la demanda, no resulta justa y equitativa, ya que al resultar vencedores los actores, las
costas deben imponerse íntegramente a las demandados vencidos, por aplicación del
principio objetivo de la derrota (art. 61 procesal) y atento los límites del Tribunal, (art. 777
in fine) es que las costas generadas por los demandados contra los cuales no prosperó la
demanda se aplican a Galeno. En consecuencia, considero que el recurso de la parte actora
debe prosperar, por lo que cabe modificar parcialmente el punto 12 del considerando de la
sentencia apelada, el que queda redactado de la siguiente manera: “12.- Resta abordar las
costas de este proceso, las que se imponen a los demandados vencidos, y respecto a los
demandados contra los cuales no prosperó la demanda, se imponen a Galeno (art. 61
procesal)”.
5.- En materia de costas del recurso, atento al resultado arribado y al principio
objetivo de derrota en juicio, las costas de ambos recursos se imponen a la vencida Galeno
Seguros SA (arts. 61 y 62 procesal).
Es mi voto.

La Sra. Vocal Dra. María José Posse dijo: que por estar de acuerdo con los
fundamentos del voto de la Sra. Vocal preopinante, vota en idéntico sentido.

Y VISTO el resultado del presente acuerdo, se

RESUELVE
I).- NO HACER LUGAR al recurso de apelación interpuesto en fecha
6/10/2023, por el letrado Matías Ortiz de Rosas en representación de Galeno Seguros SA,
contra la sentencia n° 432 de fecha 21/9/2023, dictada por el Sr. Juez en lo Civil y Comercial
Común de la II° Nominación de este Centro Judicial Concepción. En consecuencia,
CONFIRMAR la sentencia, conforme a lo analizado, Sin perjuicio de ello, ACLARAR que
respecto de Galeno Seguros SA, la condena será procedente hasta el límite de la suma
asegurada vigente para el seguro obligatorio a la fecha de liquidación del monto de condena,
según resolución de la Superintendencia de Seguros de la Nación, con más los intereses
puros del 8% anual desde la fecha del hecho hasta la fecha en que se practique la
liquidación del capital de condena, y desde allí a la tasa activa fijada en la sentencia de
condena, con la aclaración de que el límite de la suma asegurada se refiere sólo al capital
de condena y no a los intereses devengados y costas, atento a lo considerado.
II).- HACER LUGAR al recurso de apelación interpuesto por la parte actora en
fecha 19/10/2023, contra la sentencia n° 432 de fecha 21/9/2023, dictada por el Sr. Juez en
lo Civil y Comercial Común de la II° Nominación de este Centro Judicial Concepción. En
consecuencia, modificar parcialmente el punto 12 del considerando el que queda redactado
de la siguiente manera: “12.- Resta abordar las costas de este proceso, las que se imponen
a los demandados vencidos, y respecto a los demandados contra los cuales no prosperó la
demanda, se imponen a Galeno (art. 61 procesal)”, atento a lo considerado.
III).- COSTAS de esta instancia, a la vencida Galeno Seguros SA (arts. 61 y
62 procesal), por lo considerado.
IV).- RESERVAR pronunciamiento sobre honorarios para su oportunidad.
V).- TENER presente la reserva del caso federal y la reserva de iniciar acción
de repetición en contra de “Labores y Trabajos del Sur”; Véliz Marcos Antonio y de Caro
Nicolás Matías, efectuadas por la citada en garantía Galeno Seguros SA.
HÁGASE SABER.

Firman digitalmente:

Dra. Mirtha Inés Ibáñez de Córdoba.


Dra. María José Posse.
ANTE MI: Firma digital: Dra. María Virginia Cisneros – Secretaria

[Link]: 230 - FECHA SENT: 03/07/2024

FIRMADO DIGITALMENTE
Certificado Digital:
CN=IBAÑEZ Mirtha Ines, C=AR, SERIALNUMBER=CUIL 27142255516, Fecha:03/07/2024;CN=POSSE Maria Jose, C=AR, SERIALNUMBER=CUIL
27130674513, Fecha:03/07/2024;CN=CISNEROS Maria Virginia, C=AR, SERIALNUMBER=CUIL 27355189347, Fecha:03/07/2024;
La autenticidad e integridad del texto puede ser comprobada en el sitio oficial delPoder Judicial de Tucumán [Link]

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