“Malas Madres”: La maternidad en contexto de encierro y la vulneración
de los derechos humanos1.
"Bad Mothers": Motherhood in confinement context and the violation of
human rights.
Miriam Riat
Sumario: I. ¿Quienes son las mujeres encarceladas? Conformación de la población
carcelaria femenina. II. Reglas de Bangkok. III. Maternidad en contexto de encierro:
“Arriagada Patricia s/ Habeas Corpus”. IV. Niñez encarcelada: Interés Superior del Niñe.
V. Ausencia de perspectiva de género. VI. Conclusiones.
“…no se nace mujer; se llega a serlo. Ningún destino biológico,
psíquico o económico define la figura que reviste en el seno de la
sociedad la hembra humana; es el conjunto de la civilización el que
elabora ese producto...”
Simone de Beauvoir
Resumen
El presente trabajo tiene como objetivo analizar la situación en la que se encuentran las
mujeres privadas de libertad, pero haciendo un especial foco en las madres que se
encuentran presas con sus hijes.
Sabido es que las cárceles fueron construidas para y por hombres, una de las razones por
lo que las condiciones de detención de las mujeres se ve gravemente afectadas, situación
que empeora aún más en el caso de madres con sus niñes. Por manda cultural del tipo
patriarcal, el rol asignado a la mujer es el cuidado de les hijes y del hogar, con lo cual las
mujeres que han cometido un delito y son encarceladas no escapan a esa realidad. Ese
rol social de “cuidadora-buena mujer y madre” hace que la mujer sufra en mayor medidas
los efectos del encierro, ya que éste significa, no poder cumplir, con lo que se esperaba
de ellas, peor es el reproche para aquellas que llevan a sus hijes al encierro queriendo
mantener el vinculo y la responsabilidad materna. Les niñes “preses” están expuestos a
1Ponencia presentada en el II Coloquio de Derecho Internacional de los Derechos Humanos. Área de
Litigación de Derechos Humanos, Departamento de Derecho, Universidad Nacional del Sur. Bahía Blanca
Estudianta Avanzada de Abogacía. Universidad Nacional del Sur.
las mismas carencias que toda la población carcelaria, pero agravada por su condición de
vulnerabilidad, la cual se mantiene “intra muros”.
Se trata de una población invisibilizada en cuanto a las condiciones de detención y las
políticas públicas que el género y la minoridad requieren.
Palabras Claves: Derechos Humanos – Madres presas – Interés Superior del Niñe –
Reglas de Bangkok - Perspectiva de genero.
Abstract
The present work aims to analyze the situation in which women are deprived of liberty, but
with a special focus on mothers who are imprisoned with their children.
It is known that prisons were built for and by men, one of the reasons why the conditions of
detention of women are severely affected, a situation that worsens even more in the case
of mothers with their children. By cultural mandate of the patriarchal type, the role
assigned to women was the care of children and the home, with which women who have
committed a crime and are imprisoned do not escape that reality. This social role of
"caretaker-good woman and mother" causes women to suffer more from the effects of
confinement, since this means, not being able to comply, with what was expected of them,
worse is the reproach for those who carry to his children to confinement wanting to
maintain the bond and maternal responsibility. Children "prisoners" are exposed to the
same deficiencies as the entire prison population, but aggravated by their condition of
vulnerability, which remains "intra walls."
It is an invisible population in terms of detention conditions and public policies that gender
and minority require.
Keywords: Human Rights – Mothers imprisoned - Best Interest of the Child - Bangkok
Rules - Gender perspective.
I. ¿Quienes son las mujeres encarceladas? Conformación de la población carcelaria
femenina.
Si bien la población penal de mujeres es significativamente menor a la población de
varones, en las últimas décadas se han registrado un aumento en las tasas de
encarcelamiento. En el período 2015- 2017 los varones crecieron un 19% a nivel nacional
y un 14% a nivel federal, las mujeres y personas trans aumentaron un 21% y 25%
respectivamente.
Al 31 de diciembre de 2018, el numero de mujeres privada de su libertad es de 3.068,
incluye todas las detenidas a disposición del Poder Judicial de la provincia de Buenos
Aires, alojadas tanto en la esfera del Servicio Penitenciario Bonaerense, alcaidías y
dependencias policiales de la provincia; como así también arrestos o prisiones
domiciliarias y las personas ubicadas en el Servicio Penitenciario Federal o los Servicios
Penitenciarios y dependencias policiales de otras provincias2.
Existen datos que nos sirven de referencia para conocer como esta compuesta la
población carcelaria femenina; la mayor concentración de mujeres privadas de libertad se
encuentran en los departamentos judiciales de Lomas de Zamora, La Matanza, San
Martín y Quilmes; respecto de la edad el 36 % del total de mujeres son menores de 30
años, el 8% son extranjeras encontrándose en La Matanza y Dolores los valores mas alto,
1733 se encuentran detenidas en prisión preventiva frente a 1003 condenadas.
Un interrogante que se plantea siempre es ¿que tipo de delitos cometen las mujeres? la
mayoría están detenidas por la imputación de delitos no violentos. El porcentaje más alto
se representa en un 36%, y corresponde a la comercialización o contrabando de
estupefacientes. Ello en gran parte responde a la sanción de la Ley 23.737, pues tuvo
efectos directos en el encarcelamiento de la población femenina (en el marco de la
llamada “guerra contra el narcotráfico”, se incorporaron diferentes conductas de tráfico,
aumentando la pena de prisión, que pasó a ser de 4 a 15 años). Es relevante destacar el
rol de estas mujeres en las redes de comercialización, donde ocupan el último eslabón de
la cadena delictiva; venta al menudeo en sus domicilios, transporte como “mulas”, por lo
tanto el de mayor exposición al poder punitivo del Estado.
Por otra parte, las detenidas provienen de sectores con alta vulnerabilidad social-
económica y el incremento de la participación en la comercialización y transporte de
estupefacientes, es coincidente con el proceso de quiebre en la estructura socio
ocupacional, de cambios en las estructuras familiares, y de profundización de un proceso
conocido como “feminización de la pobreza”. Asimismo, la mayoría de las mujeres
encarceladas son madres y jefas de hogar lo que agudiza aún más la necesidad del
acceso al trabajo.
Las condiciones de las mujeres embarazadas o con hijes se ven gravemente afectadas en
cuanto a las primeras, la cárcel es un lugar inadecuado para garantizar la atención
especializada, dieta nutritiva, ejercicios, ropa, medicamentos, controles ginecológicos y
2
Informe Estadístico Anual 2018, Ministerio Publico prov. Bs. As Registro Único de Personas Detenidas de
la Procuración General RUD, 31/12/2018. Consultado el 6/9/19 Disponible
[Link]
cuidados médicos3. A ello se suma que el alumbramiento en situación de encierro, los
niveles de ansiedad y estrés tienen directa incidencia en la salud física y emocional del
niñe4. En cuanto a las madres cuyos hijes quedaron, en el mejor de los casos, al cuidado
de un familiar el tiempo en prisión produce la ruptura del grupo familiar ese aislamiento de
sus afectos más primarios, aumenta sensiblemente los efectos del encarcelamiento.
La complejidad de esta problemática obliga a les operadores de justicia a reflexionar
sobre los argumentos a desarrollar en favor de la concesión de medidas alternativas al
encierro en la prisión en el caso de las mujeres embarazadas o con hijes de corta edad,
tomando como base decisiones de organismos internacionales y jurisprudencia de
tribunales federales, nacionales y provinciales que han receptado criterios que favorecen
la excarcelación o el arresto domiciliario, como mecanismo de protección de derechos.
Al respecto las Reglas de Bangkok mantienen como principio guía la aplicación de
sanciones y medidas no privativas de la libertad a las mujeres delincuentes. Señalan que
cuando proceda y sea posible, se utilizarán mecanismos opcionales que sustituyan a la
prisión preventiva y la condena. Utilizando medios de protección que no supongan
privación de la libertad, como albergues administrados por órganos independientes,
organizaciones no gubernamentales u otros servicios comunitarios, para brindar
protección a las mujeres que la requieran. Se aplicarán medidas temporales de privación
de la libertad para proteger a una mujer únicamente cuando sea necesario y lo haya
solicitado expresamente la interesada, y en todos los casos bajo la supervisión de les
autoridades judiciales u otres autoridades competentes.
Al respecto en la provincia de Buenos Aires solo el 21% del total de mujeres se
encuentran bajo la modalidad de prisión o arresto domiciliario. Es importante señalar que,
si bien la prisión domiciliaria es una forma morigerada de ejecución de la pena, no por ello
deja de ser una medida privativa de la libertad. Como tal, se aplican al instituto de arresto
domiciliario los mismos estándares, observaciones, recomendaciones y leyes nacionales
e internacionales dirigidas a la protección de los derechos y garantías de les persones
privades de libertad.
Los datos de la realidad evidencian como obstáculos, en la aplicación de la prisión
domiciliaria; no contar con domicilio, dado que el ingreso a los complejos penitenciarios
produce el desmembramiento familiar, perdiendo estas sus hogares, no tener línea
telefónica fija ya que las empresas no realizan tendido de cables en determinadas zonas
3 “Parí como una condenada” Experiencias de violencia obstétrica de mujeres privadas de la libertad ( Libro
Digital PDF, pp. 20 y ss) Disponible [Link]
[Link]
4
Conf. Laurel Townhead, Mujeres en la cárcel e hijos de madres encarceladas: Desarrollos recientes en el
sistema de derechos humanos de las Naciones Unidas, Quaker United Nations Office, 2006, p. 7.
consideradas “villas-suburbios”, la falta de pulseras electrónicas impide su operatividad en
aquellos casos en los que fue concedida, el no tener acceso a prestaciones sociales,
subsidios que promuevan efectivamente la autonomía de estas mujeres tanto en lo
emocional, como en su situación económica dificulta el sostenimiento de sus hijes y
familiares a cargo. En las unidades penitenciarias se evidencia una falta grave de
programas de formación laboral y educativa, los escasos programas que existen son; de
actividades domésticas, limpieza, peluquería y cocina; así se refuerza la lógica patriarcal
“mujeres-amas de casas”: a las que culturalmente se las predestinan. Esto propicia la total
imposibilidad de reinsertarse en el ámbito laboral. Por ello, resulta indispensable la
implementación de políticas públicas que permitan un empoderamiento de estas mujeres.
II. Reglas de Bangkok
Las Reglas de las Naciones Unidas para el tratamiento de las reclusas y medidas no
privativas de la libertad para las mujeres delincuentes “Reglas de Bangkok”, se refieren
específicamente a las mujeres detenidas y sometidas a medidas privativas o no privativas
de la libertad.
Al haber aumentado la población penal femenina en todo el mundo, ha adquirido
importancia y urgencia la necesidad de aportar más claridad a las consideraciones que
deben aplicarse al tratamiento de las reclusas considerando que son un grupo vulnerable
con necesidades y requisitos específicos. Se reconocen que cierto número de mujeres
delincuentes no representan un riesgo para la sociedad por el tipo de delitos que cometen
y que, como ocurre en el caso de todos los delincuentes, su encarcelamiento puede
dificultar su reinserción social. Por ello exhorta a los Estados Miembros a satisfacer
apropiadamente las necesidades de las mujeres delincuentes.
Dichas reglas se inspiran en los principios contenidos en diversos tratados y
declaraciones de las Naciones Unidas, y por ello son compatibles con las disposiciones
del derecho internacional en vigor. Están dirigidas a les autoridades penitenciaries y los
organismos de justicia penal incluidos los responsables de formular las políticas, les
legisladores, el ministerio público, el poder judicial y los servicios de libertad condicional
que se ocupan de la administración de las sanciones no privativas de la libertad y las
medidas basadas en la comunidad.
Las reglas se dividen en cuatro secciones; la primera comprende la administración
general de las instituciones, la segunda se subdivide en un apartado “A” que se aplican a
las reclusas condenadas, y la subsección “B”, reclusas en prisión preventiva o en espera
de juicio. Esta diferencia refiere a que les administradores de las prisiones elaborarán y
aplicarán métodos de clasificación centrados en las necesidades propias del género y la
situación de las reclusas, a fin de asegurar la planificación y ejecución apropiadas e
individualizadas de programas orientados a su pronta rehabilitación, tratamiento y
reinserción social. La tercera sección abarca la aplicación de sanciones y medidas no
privativas de la libertad. La cuarta contiene reglas sobre la investigación, planificación,
evaluación, la sensibilización pública y el intercambio de información.
En lo que respecta al análisis especifico de esta presentación, existen varias reglas
referidas a las madres presas con sus hijes. Las cuales guardan una directriz principal
basado en que siempre el régimen penitenciario permitirá reaccionar con flexibilidad ante
las necesidades de las mujeres embarazadas, las madres lactantes y las mujeres con
hijes.
Así dispone que al momento de ingreso se deba permitir a las mujeres con niñes a cargo
adoptar disposiciones respecto de elles, previéndose incluso la posibilidad de suspender
la reclusión por un período razonable, en función del interés superior de les niñes. Se
deberá someter también al niñe al reconocimiento médico, de preferencia un especialista
a fin de determinar sus necesidades médicas y el tratamiento.
Se prohíbe las sanciones de aislamiento o segregación disciplinaria a las mujeres
embarazadas, a las mujeres con hijes o a las madres en período de lactancia. No se
podrán utilizar medios de coerción en el caso de las mujeres que estén por dar a luz ni
durante el parto ni en el período inmediatamente posterior.
En las prisiones se habilitarán servicios o se adoptarán disposiciones para el cuidado del
niñe, a fin de que las reclusas puedan participar en las actividades de la prisión. Se
procurará, establecer programas apropiados para las embarazadas, las madres lactantes
y las reclusas con hijes, recibirán asesoramiento sobre su salud y dieta en el marco de un
programa que elaborará y supervisará un profesional de la salud. Se suministrará
gratuitamente alimentación suficiente en un entorno sano en que exista la posibilidad de
realizar ejercicios físicos habituales. Les niñes que vivan con sus madres en la cárcel
dispondrán de servicios permanentes de atención de salud, y su desarrollo será
supervisado por especialistas. Las decisiones respecto del momento en que se debe
separar a un hije de su madre se adoptarán en función del caso y teniendo presente el
interés superior del niñe con arreglo a la legislación nacional pertinente. Toda decisión de
retirar al niñe de la prisión debe adoptarse con precaución, únicamente tras comprobarse
que se han adoptado disposiciones alternativas para su cuidado y, en el caso de las
reclusas extranjeras, en consulta con les funcionaries consulares. En caso de que se
separe a los niñes de sus madres y sean puestos al cuidado de familiares o de otres
persones u otros servicios para su cuidado, se brindará a las reclusas las posibilidades
para reunirse con sus hijes, cuando ello redunde en el interés superior de estos y sin
afectar el orden público.
IV. Maternidad en contexto de encierro: “Arriagada Patricia s/ Habeas Corpus”.
Según lo establecido por la ley nacional Nº 24.660 de ejecución de la pena, las mujeres
pueden permanecer junto a sus hijes en unidades penales hasta que cumplan 4 años, y
en el caso de la ley provincial Nº 12.256 menciona a la mujer embarazada y a la madre de
un niñe menor de 5 años respectivamente. Al día 31 de diciembre de 2018, se registra un
total de 50 mujeres privadas de la libertad que conviven con sus hijes en contexto de
encierro. El mayor número se registra en la Unidad 33 de Los Hornos donde conviven 43
madres con 45 niñes, un 46% son menores de 1 año, una proporción similar son niñes de
hasta 3 años, en tanto que solo un 8% de esta población infantil tiene más de 3 años y
hasta 5.5
El análisis de un caso en concreto, nos permitirá evidenciar cada uno de los
padecimientos que afectan a les niñes que crecen tras las rejas. La Sra. Arriagada
Patricia junto a su hija de 3 años de edad, se encontraban alojadas en “Casa de
Madres” en la Unidad Penal Nº 4 de Bahía Blanca, el sector pertenece a la antigua
edificación del penal, que comprende un salón sin divisiones internas, que cumple las
funciones de cocina, comedor y dormitorio para adultos, bebes y niñes. Arriagada
además es madre de otras 2 niñas, una de 12 años quien padece parálisis cerebral, y
otra de 4 años, quienes quedaron al cuidado de la abuela materna.
A través de varias vistas institucionales, entrevistas personales, y observación directa
en el lugar se pudieron elaborar distintos informes, acerca de las condiciones en las
que se encuentran las internas con sus hijes, se enumeraron diferentes carencias; la
alimentación, resulta ser una de las mayores; se evidencia falta absoluta de frutas,
lácteos, poca o casi nada de variedad en las verduras, solo reciben de manera casi
regular cebollas, papas, algunas veces calabazas, cuatro bifes de carne, y en
menores cantidades azúcar y aceite. Como reserva de mercadería solo cuentan con
unos pocos paquetes de fideos y sal gruesa. Dependiendo para la provisión de otros
alimentos lo que llega mediante donaciones o lo que sus familiares les pueden
acercar. En relación a las condiciones edilicias y de mantenimiento; se observo que el
patio, lugar destinado a espacio de juego el cual es compartido con las demás
5Informe Oficinas Judiciales en Unidades Carcelarias dependientes del Departamento de Derechos
Humanos, Políticas Penitenciarias y Denuncias de la Procuración General. Disponible
[Link]/files/content/Informe%[Link] (Documento Digital pp. 30 y ss)
internas del pabellón de mujeres, se encuentra con desbordes de líquidos cloacales,
proveniente del primer piso.
La invasión de cucarachas es una constante, se puede observar la presencia de
estos insectos; en el modular donde se almacenan los alimentos, en las paredes y
techo del baño, debajo de la cocina, y resultan alarmantes los nidos de cucarachas
que se encuentran en las patas de las camas.
El ingreso a la cárcel repercutió de manera significativa en la niña, su madre refiere
que nota cambios en su conducta, tales como reacciones violentas y episodios de
enuresis, por ello tuvo que volver al uso de pañales. La niña además, se ve impedida
de acceder a la educación inicial, si bien esta inscripta en un jardín maternal el SPB
informo que no cuenta con un móvil disponible para el traslado diario a dicha
institución. Resulta importante mencionar que en el penal no existe profesionales
especialistas en la atención de la primera infancia, cuando requieren atención medica,
es examinada por el medico clínico del penal y de ser necesario madre e hijo deben
esperar a ser trasladados a la salita medica del barrio.
Frente a ello se presento una acción de Habeas Corpus por agravamientos en las
condiciones de detención, teniendo como eje central las afectaciones diarias y
continuas que padecía la menor en el ámbito carcelario y como principio rector el
Interés Superior del Niñe no solamente de la niña presa sino además el de sus otras
2 hermanas, y solicitando como marco resolutivo la aplicación de la perspectiva de
genero, para el otorgamiento del arresto domiciliario6
Acción que fue rechazada en su pedido principal, a pesar de que el juez reconociera
que las pruebas aportadas evidenciaban un agravamiento en las condiciones de
detención ilegitimo, solo ordena al Director del Penal que arbitre medidas al respecto;
sin establecer plazos de cumplimientos, ni pautas de seguimientos o de control, no se
ordenan la realización de informes periciales o técnicos a fin de evaluar las
condiciones denunciadas, no dispone ningún tipo de mecanismo de relevamiento a fin
de determinar la ejecución de las obras edilicias y de higiene.
Por lo contrario es tarea de los jueces velar que la privación de libertad se cumpla en
forma acorde a los estándares mínimos fijados en la normativa, que rige la materia y,
en esa tarea, ordenar, en su caso, el cese de los actos u omisiones de la autoridad
pública que impliquen un agravamiento ilegítimo de las formas y condiciones de
6Arriagada, Patricia Gisela s/ Habeas Corpus. Expte no 26195. Juz Ejecución Penal No 1 Bahía Blanca.
22/05/18
detención7.
La resolución, entiende de manera equivocada, que no corresponde el arresto
domiciliario por ser este, un modo de cumplimiento excepcional de la pena impuesta,
ello por considerarlo erróneamente un “beneficio”, el cual tampoco debe ser
confundido con el régimen progresivo ni con la resocialización del condenado, ya que
no mira cómo ha sido el tránsito por la prisión, ni las diversas etapas por las que debe
atravesar, sino que evita provocar un sufrimiento mayor a quien le toca cumplir una
pena, teniendo en cuenta diversas circunstancias que de por sí agravarían
innecesariamente dicha pena.
IV. Niñez encarcelada: Interés Superior del Niñe.
La normativa actual reconoce a les niñes y adolescentes como ciudadanes con los
mismos derechos que les adultes y con otros derechos especiales por tratarse de
persones en crecimiento.8 Sus necesidades vitales son comprendidas como derechos
que deben cumplirse, y no como carencias a subsanar o satisfacer.
Les niñes, al igual que sus progenitoras, están expuestos a las mismas afectaciones
tales como; el hacinamiento, la inadecuada y deficiente infraestructura, la falta de
acceso a los servicios de salud y alimentación, la falta de actividades educativas y de
esparcimiento. Se encuentran creciendo bajo las normas del encierro; horarios para
salir al patio, días de visitas, los límites que las rejas y los candados imponen,
requisas y controles de los agentes del Servicio Penitenciario.
El “interés superior del niñe” es el principio regulador que hace las veces de punto de
referencia para asegurar la efectiva realización de todos los derechos contemplados
en la Convención de los Derechos del Niño, cuya observancia permitirá al sujeto el
más amplio desenvolvimiento de sus potencialidades. A su vez, se trata del criterio al
que han de ceñirse las acciones del Estado y de la sociedad en lo que respecta a la
protección de les niñes, a la promoción y preservación de sus derechos9.
El análisis del mencionado principio, nos permite referir dos finalidades básicas, en primer
lugar la de constituirse como pauta en la toma de decisiones cuando existe un conflicto de
intereses, y la de ser un criterio para la intervención institucional destinada a proteger al
niñe, pues proporciona un parámetro objetivo que permite resolver los problemas de les
7 “Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Salta s/ Recurso de Casación”. Cámara Federal de
Casación Penal, Sala IV, 12/7/2013, No 603/2013. (voto del juez Hornos).
8
CIDH, James Zapata Valencia y José Heriberto Ramírez Llanos c/ Colombia 2011
9
Corte IDH, Opinión Consultiva OC 17/2002, Condición jurídica y derechos humanos del niño, 28/8/2002.
niñes en el sentido, de que la decisión se define por lo que resulta de mayor beneficio
para elles.
Toda tensión entre derechos de les niñes y otro interés público en este caso, el interés del
Estado en que se cumpla una pena o la medida cautelar en el medio carcelario debe ser
resuelta aplicando el estándar jurídico del “interés superior del niñe”, el cual lleva siempre
a privilegiar los derechos de les menores de edad.
La sanción privativa de la libertad o la prisión preventiva no deben trascender al individuo
responsable o al imputado penalmente10. En los casos en que se aplica la privación de la
libertad mujeres con hijes menores de edad, la pena o la medida cautelar afecta
inevitablemente a terceros, por lo que el principio de trascendencia mínima de la pena
exige que la decisión que se adopte no se extienda injustificadamente a les persones
ajenas al conflicto penal.
La Ley Nacional 26.472, ha extendido los supuestos de procedencia del régimen de
prisión domiciliaria incluyendo expresamente, el supuesto de mujeres madres de hijes
menores de 5 años de edad.
V. Ausencia de perspectiva de género.
El concepto de género es importantísimo para instruir un proceso judicial, para valorar
la prueba y en definitiva para decidir un caso, ya que si no se parte de entender el
concepto de género, no se puede comprender las leyes que garantizan los derechos
de las mujeres por el hecho de ser mujeres.
Se entiende como “género” el conjunto de características específicas culturales que
identifican el comportamiento social de mujeres y hombres y las relaciones entre
elles. Por tanto, el género no se refiere simplemente a mujeres u hombres, sino a la
relación entre elles y la manera en que se construyen socialmente.
Es muy importante que el juzgador comprenda que no es posible tener una mirada
“neutral” a la hora de valorar los hechos y las conductas. O se tiene una mirada
basada en una perspectiva de género o invariablemente se juzgará con una mirada
patriarcal y estereotipada, que ha sido la posición dominante en nuestra cultura y
entonces, la situación de vulnerabilidad y dominación de las mujeres no tendrá fin.11
El hecho de que el cuidado de los niñes recaiga principalmente en las mujeres hace que
el encarcelamiento tenga consecuencias más gravosas para aquellas que son madres. La
10
CADH, art. 5.3 “La pena no puede trascender de la persona del delincuente
11
Graciela Medina “Juzgar con Perspectiva de Género” “¿Porque juzgar con Perspectiva de Género? Y
¿Cómo Juzgar con Perspectiva de Género?” Disponible [Link]
juzgar-perspectiva-genero-porque-juzgar-perspectiva-genero-y-como (Documento Digital p. 7)
construcción social e histórica de lo femenino tiende a asociarse a la función materna, y
suele naturalizarse que el cuidado de les niñes y de otres persones corresponde a las
mujeres.
En este contexto, las que se encuentran en conflicto con la ley penal obtienen un mayor
reproche social que los varones, pues se apartaron del mandato social imperante. Por
otra parte, se espera que sigan cumpliendo con sus responsabilidades maternales, entre
tantos obstáculos resulta tarea imposible. Es común, entonces, que la desvinculación de
sus hijes provoque un plus de sufrimiento en estas mujeres, sufrimiento que no está
considerado normativamente y que tampoco es advertido por les operadores judiciales.
Situaciones de este tipo acarrean un castigo adicional para las mujeres, ya que el hecho
de haber cometido o de estar imputada por la comisión de un delito no debería traer
aparejada la inhabilitación para el rol materno.
VI. Conclusiones
No quedan dudas que el encarcelamiento de niñes es contrario a cualquier derecho;
nacer y crecer en un penal, se traduce a vivir bajo las mismas reglamentaciones
carcelarias que cualquier interne; pautas de disciplina, horarios establecidos para recibir
visitas, convivir en un pabellón con otres preses, moverse en espacios reducidos,
padeciendo necesidades básicas. Se encuentran creciendo en un ámbito rodeado de
violencia, las palabras como delito, culpa, guardiacarcel se tornan parte de su lenguaje.
En lo que respecta a los derechos de las mujeres privadas de su libertad merece un
análisis más complejo y no solo por hallarse estos vulnerados, sino porque nos obliga a
desconstruir modelos y mandatos socio-culturales imperantes desde siglos que marcaron
nuestras bases y creencias y que elaboraron e impusieron roles los cuales deben ser
derribados.
Las decisiones de les operadores judiciales en muchos casos no son lejanas a la
imposición de esos estereotipos sobre las mujeres, ello se ve reflejado al momento de
resolver sentencias que conlleve el encarcelamiento de estas, replicando y acentuando la
discriminación y violencia estructural sobre las mujeres.
Es necesaria la aplicación de la perspectiva de género para la resolución de estas
medidas porque de otro modo se estaría desconociendo la normativa existente. Resulta
urgente la debida instrucción de les juzgadores que les permita abordar y evaluar aquellas
causas de mujeres en conflicto con la ley penal con otra mirada, que sea respetuosa de
los derechos humanos y lejanos a los patrones culturales dominante en nuestra sociedad.