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Reflexion #9 Quinto

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REFLEXION N°9

CRIS Y MARCELO
Cuento, sobre las relaciones tóxicas
A Cristina no le apetecía nada ir a ese cumpleaños, pero por no dejar sola a Bea,
se arregló y quedó con ella en la puerta del local. Enseguida vieron a lo lejos a
Rafa, el chico que a su amiga le gustaba y se acercaron a saludarlo.

- ¡Hola, chicas! Os presento a Marcelo - dijo antes de que ellas pudieran hablar.

Marcelo se volvió con un refresco en la mano. Vestía una camisa blanca y un


vaquero. Cuando Cris lo miró sintió algo que no supo explicar. El recién
llegado le gustó desde el minuto uno. Era moreno, con hoyuelos en la cara, ojos
azules, y parecía muy simpático.

Cristina y Marcelo se sintieron muy a gusto uno lado del otro.

- ¡Marcelo te gusta! - le dijo Bea un momento que se quedaron a solas.

La risa nerviosa de Cris la delató.

A la semana ya salían juntos. Marcelo iba casi todos los días a buscar a Cristina a
la salida del instituto. Cuando Cristina lo veía a lo lejos sentía que el estómago
se le encogía y su corazón latía más fuerte.

- ¡Estás enamorada! - le dijo Bea riendo semanas más tarde.

Ese fin de semana habían quedado, las dos parejas, para ir a bailar a una
discoteca que estaba al aire libre. Cristina se puso una minifalda marrón que le
favorecía mucho y una camiseta ajustada. Se miró en el espejo y se vio muy
guapa. Seguro que a Marcelo le gustará, pensó. Cogió su bolso y bajó al portal.
Marcelo la miró de arriba abajo. No dijo lo que Cristina esperaba.

- ¡No pensarás salir así! - exclamó.


Cristina se quedó desconcertada. El tono de voz de Marcelo la asustó un poco.

- ¿Así? ¿A qué te refieres? - dijo.

- ¡Con esa falda vas enseñando las bragas! Si quieres que vaya contigo subes
a cambiarte de ropa - le dijo él muy serio.

Cris se quedó petrificada y lo miró durante unos segundos. Subió a casa, muy
nerviosa, y bajó de nuevo con un vaquero. La tarde transcurrió normal y ninguno
de los dos volvió a comentar el incidente.

¿No me habías dicho que te ibas a poner la minifalda marrón? - le preguntó Bea al
llegar, pero Cristina no contestó.

Cuando Marcelo la acompañó a casa, la besó suavemente en los labios y le dijo


por primera vez que la quería. Cristina esa noche, confundida, tardó en conciliar
el sueño recordando lo sucedido.

A las dos semanas Cristina celebró en casa su diecisiete cumpleaños; estaba


pletórica. Entre todos los regalos que recibió había una barra de labios, de un
color intenso, y un pantalón ajustado que resaltaba su figura. Cristina se pintó los
labios contenta y salió con el pantalón puesto.
- ¿Qué tal me sienta? - le dijo a Bea y a sus amigos sacando el morro divertida
posando como si fuera una modelo. Los chicos y chicas al verla empezaron a
aplaudir y a lanzar silbidos de admiración.

Cuando se volvió, al ver la cara de Marcelo, supo que algo no le había gustado.

- ¡Pareces una cualquiera vestida y pintada así! ¿Te gusta provocar?- le dijo
más tarde el chico agarrándola por el brazo con fuerza, llevándola a un rincón para
seguir increpándola.

Cris se quedó helada; tan fría como la mirada de Marcelo. Entró en casa, llorosa,
se quitó la pintura de los labios y se cambió de ropa. Marcelo había arruinado el
día de su cumpleaños. Cuando se despidieron, como si no hubiera ocurrido nada,
él se acercó a besarla y le dijo cuánto la quería. Cristina apartó la cara y no le
contestó.

- ¿Te pasa algo? - preguntó Bea al día siguiente al verla tan ausente. Cristina
abrió su corazón y contó a su amiga lo que había pasado.

- ¡No dejes que te domine! ¿Quién se ha creído que es para tratarte así? La
próxima vez no le hagas caso - le dijo muy enfadada Bea.

Cuando llegó Marcelo a recogerla Cristina entró en el coche.

- ¿Qué te ocurre? ¡Ven que te quito ese enfado, preciosa! - le dijo abalanzándose
sobre ella intentando besarla.

- ¿Qué haces? - gritó ella apartándolo de un empujón.

- ¡No quiero que me trates así! - le dijo manteniendo la mirada.

- ¿Cómo? - le dijo él cambiando la expresión de la cara.


- Tú no decides cómo visto o cómo me pinto. Si no te gusto así, ya sabes lo
que tienes que hacer - le dijo agitada.

Marcelo hizo una mueca de desprecio.

- ¡Has hablado con tu amiga Beíta! ¿Verdad? El otro día os vi cuchichear. Esa
chica no te hace ningún bien. Más vale que dejaras de verla.

Cristina no podía creer lo que estaba escuchando. Se volvió a mirarlo y muy


serena dijo:

- ¡Olvídame!

Tras la lectura del cuento y el correspondiente resumen y dibujo, te proponemos


algunas preguntas que deberán ser respondidas adecuadamente.

1. ¿Qué te ha parecido el cuento?

2. ¿Qué opinas de la relación entre Cristina y Marcelo?

3. ¿Tú también crees que Cristina no debería vestirse de esa forma tan
provocativa?

4. ¿Crees que Marcelo, como novio de Cris, puede decirle cómo vestirse?

5. ¿Por qué crees que Marcelo se comporta así?

6. ¿Por qué Marcelo se cree en la potestad de poder controlar a Cristina?

7. ¿Qué es una relación tóxica? ¿Cuáles crees que son sus características?

8. ¿Qué hubieras hecho tú si fueras Cristina? ¿Y si fueras Bea y tu amiga te


cuenta este problema?

9. ¿Qué es el feminismo para ti?

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