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Universidad de Panamá

Centro Universitario de San Miguelito

Facultad de Derecho y Ciencias Políticas

Licenciatura en Derecho

Profesor: Alan Aguilar

Materia: Metodología de la Investigación Jurídica II

Investigación:

Secuestros Marítimo en Panamá

Nombre de los estudiantes:

Julio Cajar

Luz Bedoya

Roxana Cárcamo

Yanaris Santos

Jackeline Pérez

Jahiro Sparks

Dalia Murillo

Introducción
En el presente trabajo del curso de metodología de la investigación Jurídica II
denominado derecho marítimo “secuestro marítimo en Panamá”

Este trabajo tiene como objetivo conocer más acerca de las leyes, proceso y
procedimiento que se realizan en Panamá en cuanto al secuestro marítimo.

Estaremos tratando a continuación acerca de La Ley 8 de 1982, que establece


el Tribunal Marítimo que aborda diversas cuestiones relacionadas con el
derecho marítimo, incluyendo el secuestro de buques. Este procedimiento legal
se emplea como una medida cautelar para asegurar el cumplimiento de
obligaciones contractuales o para garantizar el pago de deudas.

El secuestro de buques permite que un acreedor retenga un buque hasta que


se resuelva la controversia subyacente. La ley proporciona un marco específico
para llevar a cabo estas acciones, estableciendo los procedimientos a seguir y
los derechos de las partes involucradas. La creación del Tribunal Marítimo
busca asegurar un tratamiento justo y eficiente de estos casos, contribuyendo a
la estabilidad del comercio marítimo y protegiendo los intereses de los
involucrados en el transporte marítimo.

Secuestro marítimo en Panamá.


En Panamá, el secuestro marítimo, también conocido como embargo
preventivo de buques, está regulado principalmente por el Código Marítimo de
Panamá (Ley No. 8 de 1982, reformada por la Ley No. 57 de 2008). Este
código establece las reglas y procedimientos para el embargo de buques con el
fin de garantizar el cumplimiento de obligaciones financieras o judiciales.

Principales Aspectos del Secuestro Marítimo en Panamá:

1. Procedimiento de Embargo de Buques

El embargo de buques puede solicitarse en Panamá para asegurar el


cumplimiento de deudas marítimas, que incluyen pagos de fletes, provisiones
de buques, salarios de tripulación, y otros gastos relacionados con la operación
y mantenimiento de la embarcación.

Para proceder con el secuestro, el acreedor debe presentar una solicitud ante
el Tribunal Marítimo, demostrando la existencia de una deuda marítima o
crédito que lo justifique.

2. Jurisdicción y Competencia

Panamá cuenta con tribunales marítimos especializados, que tienen la


competencia exclusiva para autorizar y llevar a cabo el secuestro de buques.
Estos tribunales resuelven disputas marítimas bajo procedimientos que
permiten una tramitación más ágil.

La autoridad de estos tribunales se extiende a buques nacionales e


internacionales, siempre que se encuentren en aguas jurisdiccionales
panameñas.

3. Requisitos para el Embargo


Para obtener el secuestro de un buque, el solicitante debe presentar pruebas
documentales que justifiquen la deuda o crédito marítimo. Adicionalmente, el
tribunal puede requerir una fianza de parte del solicitante para cubrir posibles
daños si el embargo resulta injustificado.

El tribunal también determina el tiempo durante el cual el buque permanecerá


embargado, así como las condiciones para su eventual liberación.

4. Liberación del Buque

El propietario o la parte afectada puede liberar el buque embargado mediante


la presentación de una garantía o fianza suficiente para cubrir el monto de la
deuda en disputa. Esto permite que el buque continúe con sus operaciones
mientras el caso se resuelve judicialmente.

Además, si el acreedor no presenta los documentos o pruebas requeridas, el


tribunal puede levantar el embargo y liberar el buque.

5. Convenios Internacionales Aplicables

Panamá es signataria de la Convención Internacional sobre el Embargo


Preventivo de Buques de 1999 (Convenio de Ginebra), lo cual le permite
alinearse con estándares internacionales y facilita el reconocimiento de
embargos marítimos en otras jurisdicciones.

Esto significa que, además de los procedimientos locales, el embargo de


buques en Panamá sigue los principios internacionales sobre arresto de naves,
garantizando así que los derechos de los acreedores sean reconocidos en
otros países.

Creación de tribunal marítimo ley 8 de 1982


Con la finalidad de garantizar un reclamo marítimo, la Ley 8 de 1982, de
Procedimiento Marítimo, contempla la posibilidad de solicitar medidas
precautorias y conservativas ante los Tribunales Marítimos de Panamá.

Las dos medidas principales en este sentido son el secuestro de naves, sin
importar su bandera, o de bienes pertenecientes a la demandada (incluyendo
carga, combustibles y otros), y la medida conservativa o de protección general,
generalmente conocida como “injunction”.

El secuestro de naves en aguas territoriales Panameñas

El secuestro de naves en aguas territoriales panameñas, tendrá por finalidad:


1. Evitar que el proceso sea ilusorio en sus efectos y que la demandada
trasponga, enajene, empeore, grave o disipe bienes.
2. Adscribir, a la competencia de los Tribunales Marítimos panameños, el
conocimiento de las causas que surjan fuera del territorio nacional, como
consecuencia de hechos o actos relacionados con la navegación cuando
el demandado esté fuera de su jurisdicción, y en causas que surjan
dentro del territorio nacional cuando el demandante opte por secuestrar
un bien del demandado con el fin de notificarlo de la demanda.
3. Aprehender materialmente bienes susceptibles de secuestro para hacer
efectivos créditos marítimos privilegiados, gravámenes marítimos o
cualquier crédito que, según el Derecho aplicable a la causa, permita
dirigir la demanda directamente contra estos.

La solicitud de secuestro para adscribir competencia a los Tribunales Marítimos


de Panamá, y aquel para hacer efectivos créditos marítimos privilegiados,
deberá ser acompañada de una caución de US$1,000.00 como fianza de
daños y perjuicios, y la consignación a la orden del alguacil de US$2,500.00
como gastos de conservación y custodia de los bienes objeto del secuestro.
Para los secuestros que tengan como finalidad evitar que la demandada disipe
bienes, la caución a ser consignada será fijada prudencialmente por el juez y
será entre el 20% y el 30% de la cuantía de la demanda. El demandante debe
acompañar su solicitud de pruebas indiciarias o prima facie, que comprueben la
legitimidad de su derecho.

Una vez decretado el secuestro por el Tribunal Marítimo, el alguacil procede a


abordar la nave y comunicarlo al capitán de ésta, indicando que ésta (o sus
combustibles o carga) están a órdenes de la jurisdicción marítima de Panamá.

Por otro lado, en caso de que la nave no se encuentre en aguas territoriales


panameñas y esta sea de bandera panameña, la Ley de Procedimiento
Marítimo, permite a la persona a quien asista un motivo justificado para temer
que durante el tiempo anterior al reconocimiento judicial de su derecho, sufrirá
un peligro inmediato o irreparable, pedir al juez las medidas conservativas o de
protección más apropiadas para asegurar provisionalmente los efectos de la
decisión sobre el fondo. El peticionario puede solicitar a los tribunales
marítimos de Panamá una prohibición de enajenar, gravar o traspasar la nave
mediante una anotación en el registro de esta en la Dirección de Marina
Mercante y Registro de Naves de la Autoridad Marítima de Panamá. En estos
casos la fianza de daños y perjuicios no será menor de US$10,000.00 ni mayor
de US$50,000.00.
Estas medidas precautorias y conservativas disponibles en derecho, permiten
que el demandante en un proceso marítimo, logre garantizar su reclamo
evitando de esta forma la disipación de bienes y permitiéndole dirimir su
controversia de forma efectiva ante la jurisdicción panameña.
La labor judicial de los tribunales marítimos en Panamá, ha esta- do sujeta a la
dinámica jurídica vigente, a través de los distintos periodos de nuestra era
republicana, toda vez que en sus inicios no contaba con una normativa especial
que regulara el procedimiento marítimo, por lo que se aplicaba la Ley de
Procedimiento Civil. En este artículo, procedemos a realizar un recuento de la
evolución del proceso marítimo judicial, así como algunas generalidades de la
normativa legal vigente aplicable a la figura del secuestro marítimo, medida
cautelar exclusiva que puede solicitar el acreedor para que se le restituya un
derecho teniendo prioridad el tenedor de un crédito marítimo privilegiado.

La legislación marítima nacional en el aspecto procesal ha tenido un amplio e


interesante desarrollo a lo largo de nuestra historia, dado que en sus inicios ella
estuvo sujeta al proceso civil, ya que no existían normas especiales que
regularan esta materia. A raíz de los tratados canaleros de 1903, entró en
vigencia en la Antigua Zona del Canal de Panamá la legislación norteamericana
y se inicia el funcionamiento de aquellos tribunales norteamericanos en esas
áreas.

Posteriormente, se creó la antigua Corte Suprema de la Zona del Canal, la cual


fue sustituida en 1912 por la Corte Distritorial de la Zona del Canal. Estos
tribunales tenían competencia para conocer los litigios del almirantazgo que
ocurrieran en la antigua Zona del Canal, mientras que los casos marítimos
ocurridos fuera de la Zona del Canal, eran conocidos y resueltos por los
Juzgados de Circuito Civil.

El 30 de septiembre de 1979 y el 31 de marzo de 1982, los Juzga-

dos de Circuito Civil con sede en Balboa y Cristóbal, creados por la

Ley 22 de 1979, asumen la plena jurisdicción sobre todos aquellos.

casos que fuesen nuevos de carácter civil, al tenor de lo dispuesto en el inciso


6 del artículo XI del Tratado del Canal de Panamá de 1977.

Para llenar ese gran vacío que existía en nuestra legislación, y ante la urgencia
de una institución especializada que se encargara de los asuntos marítimos, se
designó una comisión que estuvo a cargo de la elaboración de un proyecto de
ley que regulara lo relativo a la creación de los tribunales marítimos panameños
y al procedimiento aplicable a las controversias marítimas. Dicha comisión
presentó un proyecto de ley el 17 de septiembre de 1979, pero no es sino hasta
el 30 de marzo de 1982, cuando fue sancionada y se convierte en ese
momento en ley de la república, publicada en la Gaceta Oficial N.°19.539 de 5
de abril de 1982.
Consecuentemente, por medio de la Ley 8 de 30 de marzo de 1982 se crean
los Tribunales Marítimos y se dictan normas de procedimiento. Esta ley tuvo su
primera reforma con la Ley 11 de 23 de mayo de 1986; posteriormente,
mediante la Ley 23 de 1 de junio de 2001, se reformaron los artículos 3 y 5,
creándose el Segundo Tribunal Marítimo de Panamá. La última reforma se dio
mediante la Ley 12 de 23 de enero de 2009 y promulgada mediante Gaceta
Oficial N.°26322 de 13 de julio de 2009, dándose a conocer el Texto Único de la
Ley 8 de 1982, reformada. Es a través de esta modificación de la ley que se
dispone en su artículo primero, la creación del Tribunal de Apelaciones
Marítimas, para conocer de los procesos marítimos en segunda instancia.

Conclusivamente podemos señalar, que la jurisdicción marítima panameña


surge con la Ley 8 de 1982, cuando la franja canalera es entregada a los
panameños tras la firma de los Tratados Torrijos Carter en 1977.

Generalidades del Secuestro Marítimo: Procedimiento y Finalidad

Luego del recuento de la creación de los Tribunales Marítimos y del Tribunal de


Apelaciones Marítimas, analizaremos el tema del secuestro en la Jurisdicción
Marítima, su finalidad, procedimiento y ejecución.

Debemos iniciar señalando que la Jurisdicción Marítima conoce de una materia


especializada como es la marítima, que se regula a través de la Ley 8 de 1982,
reformada, allí se desarrolla solo procedimiento marítimo y se establece la
competencia que tienen sus tribunales en los ámbitos nacional e internacional.
Cabe destacar, que esta ley permite que los procesos marítimos se surtan en
apego al desarrollo de materias marítimas internacionales, pero siempre
garantizando el debido proceso a las partes, sean estas nacionales e
internacionales, naturales o jurídicas.

El artículo 19 de dicha ley fija la competencia privativa de los Tribunales


Marítimos en las causas que surjan de actos referentes al comercio, transporte
y tráfico marítimo, ocurridos dentro del territorio de la república de Panamá, en
su mar territorial, las aguas navegables de sus ríos, lagos y en las del Canal de
Panamá. Así como la competencia privativa de los Tribunales Marítimos, para
conocer de las acciones derivadas de los actos anteriormente mencionados,
ocurridos fuera del ámbito territorial señalado en el inciso anterior, pero
únicamente en los siguientes supuestos:

• Cuando las respectivas acciones vayan dirigidas contra la nave o su


propietario y la nave sea secuestrada dentro de la jurisdicción de la República
de Panamá como consecuencia de tales acciones.

• Cuando se hayan secuestrado otros bienes pertenecientes a la parte


demandada, aunque esta no esté domiciliada dentro del territorio de la
república de Panamá.

• Cuando la demandada se encuentre dentro de la jurisdicción de la república


de Panamá y haya sido personalmente notificada de cualesquiera acciones
presentadas en los Tribunales Marítimos.

Cuando una de las naves involucradas fuere de bandera panameña y resultare


aplicable en virtud de un contrato o de lo dispuesto por la propia ley panameña,
o las partes se sometan ex- presa o tácitamente a la jurisdicción de los
Tribunales Marítimos de la República de Panamá.

El Secuestro Marítimo se desarrolla en el capítulo VI, sección 1, de la Ley de


Procedimiento Marítimo, allí se encuentran las disposiciones relativas a los
requisitos y finalidades de la medida cautelar, que se desarrolla a continuación:

El artículo 166 de la lex cit, determina los fines del secuestro, en tres grandes
aspectos, a diferencia de la finalidad o función cautelar genérica.

Como primer fin, la norma establece que es una medida de carácter


precautorio, en la cual el Juez a petición de parte puede decretar secuestro
sobre los bienes del demandado para asegurar el cumplimiento de la obligación
que se reclama, recayendo en nuestra jurisdicción sobre la nave o carga.

Además de garantizar las resultas del proceso o evitar que sea ilusoria la
pretensión reconocida mediante sentencia, también tiene la finalidad de
adscribir competencia sobre causas de naturaleza internacional, las cuales
deben ser ventiladas en Panamá por haber adquirido competencia los
Tribunales Marítimos, como por ejemplo al aprehender físicamente un bien de
propiedad del demandado en nuestra jurisdicción territorial (principalmente el
Canal de Panamá), (forum arresti).

Como última finalidad la norma plantea que se garantiza con dicho secuestro la
ejecución de créditos marítimos privilegiados, los cuales deben ser realizados
directamente contra la nave, carga o flete.

Veamos más detenidamente cada una de las finalidades que presenta el


secuestro marítimo en el artículo 166 de la Lex cit.

1. Evitar que el proceso sea ilusorio en sus efectos y que la parte demandada,
trasponga, enajene, empeore, grave o disipe bienes susceptibles de tal medida.

El numeral primero describe que mediante el secuestro marítimo se garantizan


las resultas del proceso, o sea que se obtenga a favor del demandante la forma
de hacer materialmente efectivo el derecho que se reclama. Un secuestro
practicado bajo esta finalidad, es igual a lo que se busca en un proceso civil,
solo que el mismo es decretado por un juez marítimo, que tiene competencia
sobre la causa independientemente de la medida cautelar, en estos procesos
las involucradas son generalmente sociedades panameñas. Aquí la parte
demandante deberá consignar una caución de daños y perjuicios del veinte al
treinta por ciento de la cuantía de la demanda para que el secuestro sea
decretado, (ver artículo 168).

Si se toma en cuenta que estamos ante un secuestro similar al prac- ticado en


la jurisdicción ordinaria, en el evento de vacíos legales que pudiesen surgir en
la Ley 8 de 1982, reformada, podemos remitir- nos al Código de Procedimiento
Civil.

2. Adscribir a la competencia de los tribunales mari- timos panameños el


conocimiento de las causas que surjan dentro o fuera del territorio nacional
como consecuencia de hechos o actos relacionados con la navegación, cuando
el demandado estuviera fuera de su jurisdicción, y en las causas que surjan
dentro del territorio nacional cuando el demandante opte por secuestrar un bien
del demandado con el fin de notificarlo de la demanda. En ambos casos, el
secuestro constituido conforme a lo previsto en este numeral surtirá los efectos
de la notificación personal de la de- manda; sin embargo, el demandante
deberá, además, cumplir con el trámite establecido en el último párrafo del
artículo 403.

Se considera que el demandado está fuera de la jurisdicción panameña cuando


su domicilio efectivo y real de negocios esté fuera de la República de Panamá,
aun cuando la sociedad sea panameña o siendo extranjera esté registrada en
Panamá, o tenga sucursales o empresas filiales en Panamá, o que la nave esté
registrada en Panamá.

En el numeral segundo se detallan los supuestos a través de los cuales los


Tribunales Marítimos panameños adquieren competencia judicial. Debemos
señalar que el secuestro está ligado a causas de carácter internacional; aquí el
Tribunal Marítimo puede llegar a ser competente si ha secuestrado y
aprehendido física y materialmente bienes del demandado dentro de nuestra
jurisdicción, aunque su domicilio esté fuera de nuestro país.

Como se observa, la legislación marítima a través del artículo 19 plantea


complejidades en materia de competencia tanto nacional como internacional.
Otro aspecto a destacar es que el secuestro sirve como medio de notificación
de la demanda al demandado propietario o representante de los bienes
secuestrados, entendiéndose entonces que desde que se aprehende
físicamente la nave se da por notificada la demanda.

La caución que se consigna en este secuestro es de mil balboas (B/ 1,000.00),


para responder por daños y perjuicios; y el acreedor a su vez deberá consignar
a la orden del alguacil del Tribunal Marítimo una suma que no exceda de dos
mil quinientos balboas (B/.2,500.00) como adelanto para los gastos que pueda
ocasionar la conservación, mantenimiento y custodia de la nave.
3. Aprehender materialmente bienes susceptibles de secuestro, para hacer
efectivos créditos marítimos privilegia- dos, gravámenes marítimos o cualquier
crédito que, según el Derecho aplicable a la causa, permita dirigir la de- manda
directamente contra estos. El secuestro surtirá los efectos de notificación
personal sobre el bien demandado.

La tercera finalidad que plantea el secuestro marítimo permite establecer una


diferencia notable en materia de secuestro bajo nuestra legislación en
comparación con el derecho estadounidense y el derecho inglés, ya que la
acción in Rem tiene características fundamentales y es que la misma está
dirigida contra la res o cosa y no contra su propietario, a diferencia de su
aplicación en el derecho anglosajón.

Adicional a ello, el secuestro no solo se dirige en contra de la nave, sino que


también se hace en contra de la carga o el flete, siendo la nave el elemento
primordial, ya que el proceso in rem en su mayoría se dirige contra la
embarcación. Surge aquí una interesante inquietud: ¿cómo se puede
personificar a una cosa y llevarla a los tribuna- les como sujeto procesal? Para
responder dicha interrogante, necesariamente debemos recurrir al derecho
sustantivo aplicable a la causa y es ahí donde encontraremos la solución.

Es importante destacar que dicho artículo plantea que para adscribir


competencia mediante el secuestro y solicitar la ejecución de créditos
marítimos privilegiados, se hace necesario presentar una prueba indiciaria o
prima facie que compruebe la legitimidad del derecho solicitado. Cabe señalar,
que si no se presenta la prueba de indicios del derecho invocado o si las
pruebas indiciarias presenta- das no satisfacen los criterios de valoración del
juzgador que co- nozca de la misma, esta medida de secuestro no será
decretada.

Estas pruebas indiciarias se surten como medios para probar la existencia de


una causa, pero ello no significa necesariamente que se trate de la prueba
idónea que acredite el derecho que se reclama para que el Juez acceda a lo
pedido, puesto que estas pruebas podrán ser incorporadas al proceso en las
sucesivas etapas procesales.
Petición de Secuestro y Libelo de demanda, art. 167

El artículo 167 de la Ley 8 de 1982, reformada, establece las formalidades que


debe cumplir el secuestro, allí se plantea que podrá ser solicitado con el libelo
de demanda, señalándose el lugar, fecha y hora en que puede el alguacil
marítimo hacer efectivo el secuestro, siempre y cuando vaya dirigido a la nave
o su carga.

En el procedimiento marítimo la solicitud de secuestro se debe presen- tar por


regla general con la demanda, y no en escrito previo o posterior. El único
supuesto en el cual el secuestro se puede presentar en escrito aparte o
posterior a la demanda, es cuando el secuestro se presente para garantizar las
resultas del proceso. Adicional a ello, se establece que el secuestro debe de
efectuarse aunque el escrito adoleciere de algún defecto de forma, y a su vez
dicho defecto no constituirá causa que entorpezca el levantamiento del mismo,
siempre y cuando la solicitud esté claramente expresada y con la debida
precisión respecto a la ubicación de la nave o carga que el demandante
pretenda secuestrar.

Requisitos para la Admisibilidad del Secuestro, Cauciones y Gastos, art.


168

En la legislación marítima el secuestro requiere de la consignación

de una caución de daños y perjuicios de conformidad con lo dispuesto en el


artículo 168 de la lex cit. En la jurisdicción ordinaria,

la caución se fija en atención a la cuantía de la demanda, pero en la jurisdicción


marítima la fijación de la caución depende del tipo de secuestro que se solicite
o la finalidad que se persiga.

Si el secuestro se solicita para adscribir competencia o para la ejecución de


créditos marítimos privilegiados, la caución será de mil balboas (B/1000.00); sin
embargo, si se solicita para evitar que el proceso sea ilusorio, la caución se
fijará en atención a la cuantía de la demanda, aun cuando se solicite el
secuestro por suma inferior a la demanda. Debemos señalar que las cauciones
que las partes pueden consignar están listadas en el artículo 103 de la ley.
Adicional a la caución, quien solicite el secuestro en la Jurisdicción Marítima,
deberá consignar como adelanto dos mil quinientos balboas (B/.2,500.00) para
la conservación, mantenimiento y custodia de la nave.

Este artículo también plantea que el funcionario encargado de la ejecución de


dicha medida cautelar es el alguacil marítimo, quien por ley se convierte en el
depositario de los bienes que estén bajo su custodia con todas las
responsabilidades legales que implica tal condición

Gastos Adicionales, artículo 169

El artículo 169 de la ley guarda relación con los artículos relativos al


levantamiento del secuestro, ya que faculta al alguacil marítimo a solicitar al
secuestrarte en cualquier momento, sumas adicionales de dinero para cubrir
todos aquellos gastos que demanden la conservación, mantenimiento y
custodia de todos los bienes que se encuentren secuestrados, consagrando
como una causa de levantamiento del secuestro decretado la falta de
consignación de dichas sumas.

Continuación del Proceso, artículo 170

El artículo 170 de la Ley Marítima, plantea que el proceso continúa sin la


comparecencia del demandado, una vez que el secretario haya admitido la
caución, que el juez revise la demanda y la encuentre conforme, procede
entonces el alguacil marítimo a trasladarse al lugar donde se encuentren los
bienes susceptibles de secuestro y notificará de inmediato a la persona
encargada del mando y la custodia del bien secuestrado.

Tratándose de carga, la orden de secuestro se fijará sobre la misma de ser


factible. De secuestrarse naves u otros bienes inscritos en el Registro Público,
es deber del secretario del Tribunal comunicar al registrador la orden de que se
haga la anotación marginal correspondiente. El auto de secuestro puede ser
firmado por el juez o su secretario.

Auxilio de Unidades de la Fuerza Pública, art. 171

Este artículo detalla que al momento de ejecutar el secuestro, cuan- do el


Alguacil Marítimo se encuentre en lugares de difícil acceso o de peligrosidad,
podrá solicitar apoyo a las unidades de la Policía Nacional, quienes deberán
brindarle la ayuda necesaria.

Debemos agregar que en aguas jurisdiccionales existe el Servicio Marítimo


Nacional, quien se encarga de custodiar al alguacil para que ejecute el
secuestro. Esto no se encuentra regulado en nuestra ley, pero a través de un
oficio, el alguacil le comunica a la autoridad su lugar de destino, es decir, el
lugar exacto donde se encuentra el bien que se ha de secuestrar y ellos le
prestan su colaboración.

Alguacil Marítimo como Administrador del bien Secuestrado, del artículo


176 al 179

Este artículo establece la condición de depositario del alguacil marítimo de


todos los bienes secuestrados, es responsable por la custodia del bien y debe
cumplir las obligaciones siguientes: cuidar de la conservación de los bienes
secuestrados, informar cuando el saldo de la custodia y el mantenimiento de un
secuestro disminuyan de los mil balboas (B/.1,000.00) que establece el artículo
168, velar porque se haga la repatriación de los oficiales y tripulantes que así lo
exijan, cuando el bien secuestrado sea una nave, contratar los seguros que
estime convenientes para proteger los bienes secuestrados, llevar razón
puntual y diaria de todas las sumas que reciba y de los gastos en que incurra y
rendir al Tribunal cuenta de su gestión una vez por semana y siempre que este
se lo ordene de oficio a solicitud de parte.
El alguacil marítimo también tiene la facultad cuando considere que el bien
secuestrado puede dañarse y sufrir merma o deterioro, previa autorización del
Tribunal y con audiencia de parte, proceder a enajenar dichos bienes en
subasta pública y depositar el dinero recibido por el remate judicial al Banco
Nacional de Panamá.
Conclusión

En conclusión, el secuestro de buques según la Ley 8 de 1982 que


establece el Tribunal Marítimo se presenta como una herramienta
fundamental para la protección de los derechos de los acreedores
en el ámbito del comercio marítimo.

Este mecanismo permite asegurar el cumplimiento de obligaciones


contractuales y garantiza una resolución justa de disputas,
promoviendo la confianza en las transacciones marítimas.

La existencia de un tribunal especializado contribuye a la eficacia y


agilidad en la tramitación de estos casos, fortaleciendo así el marco
jurídico que rige el sector marítimo y asegurando un equilibrio entre
los intereses de las partes involucradas.
Bibliografía

Carreyo C., Nelson. Introducción al Derecho Procesal Marítimo.


ABADAS. Panamá. 2009.

Ley 12 de 23 de enero de 2009. Gaceta Oficial N°26322 de 13 de


julio de 2009.

Ley de Procedimiento Marítimo Órgano Judicial


[Link]

Reseña histórica y generalidades Los tribunales marítimos


RINEDTE [Link]
Anexos

Ley 8 de 1982 que crea el tribunal marítimo

Jurisprudencia de Derecho marítimo “ secuestro “

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