Prevención de Pubalgia en Deportistas
Prevención de Pubalgia en Deportistas
GRADO EN FISIOTERAPIA
Tudela-Tutera
Fecha: 20/06/2014
Fecha de la defensa: Junio de 2014
INTRODUCCIÓN…………………………………………………………………………………………….Pag. 1-9
HIPÓTESIS Y OBJETIVOS……………………………………………………………………………….. Pag. 10
MATERIALES Y MÉTODOS………………………………………………………………………….….Pag. 11-14
RESULTADOS……………………………………………………………………………………………….. Pag. 15-24
DISCUSIÓN…………………………………………………………………………………………………… Pag. 25-29
LIMITACIONES……………………………………………………………………………………………… Pag. 29
CONCLUSIONES……………………………………………………………………………………………. Pag. 30
REFERENCIAS………………………………………………………………………………………………..Pag. 31-32
ANEXOS……………………………………………………………………………………………………….. Pag. 33-53
Trabajo de Fin de Grado en Fisioterapia
INTRODUCCIÓN
Contexto:
En la presente revisión de la literatura publicada hasta la fecha, se tratará de aclarar
ciertos aspectos sobre la patología comúnmente denominada “pubalgia” o dolor
inguinal; la cual acepta diversos términos para ser nombrada: osteopatía dinámica de
pubis, pubalgia atlética, o sus homónimos en habla inglesa “groin pain” o “groin strain”
y “atletic pubalgia”.
En los últimos 30 años ha sido un verdadero quebradero de cabeza para
rehabilitadores e investigadores que han centrado su atención en buscar las causas de
la patología. También han centrado sus esfuerzos en encontrar los factores de riesgo e
intentar realizar programas de prevención y tratamiento efectivos para disminuir tanto
la incidencia como el tiempo de lesión, lo cual es muy importante si se trata de
estudios con deportistas. Para todo ello se estudian las diferentes entidades clínicas
involucradas, su relación con la biomecánica del complejo pélvico (y a su vez la de éste
con miembros inferiores y tronco) y las pruebas diagnósticas válidas para detectar la
patología.
A pesar de los diferentes estudios realizados, sigue sin existir un consenso acerca de la
mayoría de aspectos citados anteriormente. Existe ambigüedad en cuestiones
fundamentales como la definición de la afección, las entidades clínicas involucradas o
la utilización de patrones estándares para el diagnóstico. Lo cual es un reto para
médicos y fisioterapeutas a la hora de realizar programas de tratamiento y prevención;
e incluso para la comparación de los mismos. Al no estar bien definidos los pilares de la
patología, difícilmente se podrán diseñar estrategias efectivas para su prevención y
recuperación.
Pubalgia atlética: lesión de la inserción del músculo aductor largo en la sínfisis del
pubis, habitualmente acompañada por una lesión de la inserción del músculo recto
abdominal en el hueso pélvico.20 La pubalgia relacionada con una lesión de aductor, la
entidad clínica más involucrada y en la que más nos vamos a centrar, se define
habitualmente como una lesión en la unión miotendinosa del músculo aductor que
produce dolor a la palpación del tendón y de la inserción del mismo en el hueso
púbico, y dolor a la aducción de cadera activa contrarresistencia. 4,18-21 Se han
propuesto 5 síntomas y signos en la literatura como los más indicativos para esta
condición, de gran ayuda para su diagnóstico: (1) dolor inguinal o abdominal inferior
profundo, (2) dolor aumentado con actividad física y que remite con descanso, (3)
dolor a la palpación del tubérculo púbico anterior, (4) dolor a una aducción resistida,
(5) dolor al realizar un abdominal (curl) resistido. 22
Hernia del deportista (Sport´sman hernia): se define como un bulto o una hernia
incipiente en la pared inguinal posterior, refiriendo dolor en la parte inferior del
abdomen y/o en la zona inguinal; por ello se pierde la integridad del canal inguinal,
pero sin la presencia de una hernia real en la mayoría de casos.2,20
Osteítis de pubis: se caracteriza por dolor agudo a la palpación del hueso púbico,
concretamente a nivel del tubérculo púbico y ramas isquiopubianas, e inflamación de
la sínfisis púbica. En ocasiones, el dolor refiere al aductor largo, a pesar de ello, en las
pruebas de imagen solo se aprecian alteraciones en la sínfisis. También lo catalogan
como una patología tensional de la musculatura aductora sobre el hueso púbico que
reúne entidades etiológicas en o cerca de la sínfisis del pubis; y añaden que tiene
signos, síntomas, entidades involucradas y un mecanismo lesional similar a la pubalgia
clásica.7
En la actualidad, se considera que el dolor en la sínfisis del pubis se debe a una
multipatología que afecta al complejo hueso-tendón; por lo tanto, va a coexistir una
osteítis púbica y una entesitis de aductores.4
Epidemiología
Nos encontramos ante un reto terapéutico que afecta generalmente a atletas que
participan en diversos deportes, ya sea a nivel amateur, como a nivel profesional o de
alto rendimiento.8 Los deportes con mayor prevalencia de esta lesión son el fútbol, el
hockey sobre hielo y el fútbol Australiano. 12,20 Decimos reto puesto que la exactitud de
la incidencia es desconocida debido a que habitualmente los jugadores continúan con
la práctica deportiva a pesar de dolores leves y no se anota el total de lesiones en esta
zona.20
La incidencia de lesión en la región inguinal representa entre el 5-18% del total de
lesiones deportivas registradas.15,17 De todas formas los datos varían entre autores, ya
que los estudios tienen características poblacionales diferentes y el no tener una
definición universal, hace difícil definir el grupo demográfico que sufre realmente la
afección.8
En lo que respecta al nivel profesional, la incidencia estimada de dolor inguinal es de
0.5 a 6.2% del total de lesiones,2,22y cerca del 5% si nos centramos en futbolistas con
un diagnóstico inespecífico de dolor inguinal. Entre los futbolistas masculinos la
incidencia de dolor inguinal crónico es del 10-18% de lesiones al año.2,4,5,8,20 Aunque
otros autores apuntan que la incidencia se sitúa entre el 10-11% del total de lesiones al
año en deportes como el fútbol y hockey sobre hielo. 20 Es una lesión que puede
cronificarse y truncar una carrera deportiva; como ejemplo, tenemos un estudio sobre
la eficacia del entrenamiento físico activo como terapia de rehabilitación para
pubalgia, en el que el 72% de los atletas que realizaron el estudio habían cesado en su
actividad física y deporte a causa del dolor inguinal o púbico. 6 En cambio, en otro
estudio que evaluaba la fuerza isométrica y excéntrica en atletas con pubalgia,
solamente el 33% de los pacientes habían dejado de practicar deporte a causa de la
afección.18 De modo que se necesitan muestras mayores para realizar afirmaciones
más acordes a la realidad.
En lo que al género se refiere, la incidencia en varones es mayor que en mujeres. 2,20
Esto puede ser debido a la práctica de los primeros en deportes que exponen la zona a
sufrir lesión en la zona inguinal y púbica (fútbol, rugby, hockey hielo, carrera de fondo,
etc.).2,15 Por otro lado, es posible que las diferencias anatómicas del hueso pélvico y las
inserciones en la zona, predispongan más a un sexo que al otro. 22De todos modos, en
los últimos años, la incidencia en mujeres va en aumento, y en la actualidad se sitúa en
torno a un 12% del total de lesiones.7
Diversos estudios habían especulado sobre la posibilidad de que las lesiones inguinales
o púbicas tuviesen un origen multifactorial con diferentes entidades anatómicas
involucradas en tu fisiopatología.15 De todas formas, en cuanto a las intervenciones se
refiere, se continua centrando la atención individualmente en las diferentes entidades
involucradas, en vez de abordarlo de forma global. 15 Actualmente se ha demostrado la
coexistencia de diferentes estructuras anatómicas en la zona púbica que provocan
diversas patologías, afecciones multifactoriales, estando interrelacionadas entre
ellas.15,22
En esta revisión, nos centraremos en las alteraciones de origen musculo-esquelético,
las que predominan en las lesiones inguinales o púbicas;15 y que se pueden abordar
mediante fisioterapia. Es decir, si el deportista refiere molestia o se agravan sus
síntomas al realizar ejercicio físico, y si estos remiten al finalizar la sesión. 15
En lo que se refiere al grupo de entidades musculo-esqueléticas involucradas, habría
que destacar el grupo muscular aductor de cadera (principalmente el aductor largo), el
iliopsoas y el recto del abdomen. Siendo generalmente las entidades con mayor
relevancia por su común afección en la pubalgia clásica, de origen musculo-
esquelético.15 También, habría que nombrar a otras entidades clínicas involucradas en
menor proporción como el transverso del abdomen, el oblicuo interno o la sínfisis del
pubis.15 Todos ellos, asociados mediante sinergias musculares, son los responsables de
la mayoría de manifestaciones de dolor inguinal o púbico, tanto agudo como
crónico.4,15
Aductor largo:
Considerado como la primera causa de dolor inguinal o púbico, en una cifra en torno al
58% de deportistas con afectación puramente musculo-esquelética; y a un total del
69% de futbolistas.7 Recientemente, se ha observado mediante análisis anatómicos
tanto por imagen, como en cadáveres, que un elevado número de sujetos tiene una
inserción de este músculo en el hueso púbico mayoritariamente muscular, en
detrimento de lo que otros afirman como puramente tendinosa.15 La afección suele
darse cerca de la inserción en el hueso púbico, por lo tanto, se recomienda cambiar la
manera de enfocar la patología, de una tendinopatía a una entesopatía de aductores:
trastorno que afecta el lugar en el que cápsulas, músculos y ligamentos se unen a los
huesos y articulaciones.2,15
Por otro lado, según diversos estudios anatómicos, se demostró que el aductor largo
inserta en los tejidos capsulares de la sínfisis del pubis; lugar en el que inserta también
el recto abdominal. Estos hallazgos parecen confirmar una estrecha relación entre
ambas musculaturas y los tejidos capsulares de la parte anterior de la sínfisis del pubis
(cartílago articular y disco interpúbico). Esto nos lleva innegablemente a la conclusión
de que la pubalgia relacionada con el aductor largo y la osteítis pubis, al mostrar una
sintomatología tan similar, podrían tratarse de patologías solapadas.15,20
El grupo muscular aductor de cadera está compuesto por 6 músculos: el mencionado
aductor largo, el aductor mayor, el aductor menor, el grácil, el obturador externo y el
lesionados parece ser que está ligeramente retrasada esta activación anticipatoria del
transverso abdominal.12,15
Fig. 1: Sinergia muscular entre musculatura abdominal y flexora de cadera durante elevación de la pierna recta.
A: musculatura abdominal competente, estabiliza columna. B: musculatura abdominal débil, aumenta lordosis
lumbar. Neumann et al. 200614
Mecanismo de lesión
Fig.2: Fuerzas tipo cizalla sobre la sínfisis del pubis durante el movimiento biomecánico de chut a balón en
fútbol.Yuill et al. 201222
Se llego a la conclusión que el único test que no era valido según las estadísticas fue el
que media la fuerza del iliopsoas (8B); el cual daba bajos valores tanto para el
porcentaje de acuerdo como para el valor K. El resto de pruebas pueden ser validas, a
pesar de que se deberían realizar en una muestra mayor para agregar mayor firmeza a
su fiabilidad. Además, la fuerza fue medida subjetivamente por los clínicos, pudiendo
mejorarse mediante la utilización de un dinamómetro manual (HHD).
Tabla 2: Secuencia de test utilizados, porcentaje de acuerdo y valor K de las mismas. Hölmich et al. 2004 8
HIPOTESIS Y OBJETIVOS
Hipótesis
Existen ciertos factores de riesgo relacionados con la incidencia de lesiones en la zona
inguinal o púbica en futbolistas y atletas como pueden ser la edad, lesiones previas en
la zona, debilidad muscular, posición de juego y nivel de exigencia competitiva; que
pueden predecir el riesgo potencial para sufrir un nuevo episodio.
Objetivos
Objetivos principales
Identificar los diversos factores de riesgo potencialmente lesivos para sufrir
dolor en la zona inguinal y/o púbica revisando la literatura científica publicada
hasta la fecha.
Revisar las estrategias de prevención llevadas a cabo por diversos autores en
programas para reducir la incidencia del dolor inguinal y/o púbico.
Objetivos específicos
Buscar evidencia y relación entre la epidemiología y la predisposición a sufrir
una lesión inguinal o púbica.
Diferenciar los factores de riesgo encontrados en modificables y no
modificables (persistentes).
Explorar la zona inguinal y púbica con el fin de identificar las entidades clínicas
músculo-esqueléticas involucradas con mayor frecuencia en el dolor inguinal
coloquialmente conocido como pubalgia.
Tratar de descifrar el complejo mecanismo lesional multifactorial del dolor
inguinal o púbico a través de la bibliografía solicitada.
Analizar diversos programas de tratamiento diseñados hasta la fecha para
incidir en la incidencia de recidivas.
MATERIALES Y MÉTODOS
Para la consecución de la presente revisión de la literatura, se utilizaron diversas
fuentes de información y diferentes métodos para llegar a la misma. Por un lado, se
realizó una búsqueda de “papers” o artículos en las bases de datos correspondientes a
MEDLINE y ScienceDirect. Para ello, también se utilizaron motores de búsqueda, como
es el caso de PubMed o Academic Google y la revista especializada “British Journal of
Sports Medicine”. Se comenzó realizando búsquedas simples, introduciendo las
palabras clave en los motores de búsqueda. Pero ante la falta de exactitud de las
publicaciones encontradas, se prosiguió con búsquedas avanzadas con terminología
científica en inglés (MeSH – Medical SubjectHeadings) y en vocabulario español (DeCS).
Por otro lado, se realizaron búsquedas directamente relacionadas con el tema a tratar,
mediante frases completas que pudiesen aparecer en diversos resúmenes (abstract) o
títulos publicados. Para ello se utilizaron los motores de búsqueda nombrados
previamente.
También se obtuvieron estudios por búsqueda inversa, es decir, citas sobre
publicaciones externas que aparecían en nuestros artículos y que se creyó conveniente
analizar.
Criterios de selección
Para realizar una criba correcta de las publicaciones obtenidas tras la búsqueda, se
elaboraron unos criterios para desechar y seleccionar artículos según nuestro objetivo.
Búsqueda en PubMed:
Todas las búsquedas se acotaron a los últimos 10 años (2004-2014) y a estudios
realizados en humanos como parte de los criterios de inclusión.
1. Búsqueda: “groin” AND “pain” OR “injury”. Estudios sobre lesiones o dolor
inguinal o púbico = 557 entradas.
2. Búsqueda: “groin” AND (“pain” OR “injury”) AND “soccer”. Estudios sobre
lesiones o dolor inguinal en futbolistas = 59 resultados.
Búsqueda en ScienceDirect:
Todas las búsquedas se acotaron a los últimos 10 años (2004-presente) y a estudios
publicados en “Journals”.
1. Búsqueda: (ALL groin) AND (ALL pain) AND (ALL soccer). Obtenemos 1233
estudios.
- Tras acotar la búsqueda excluyendo los que tratan sobre tratamiento
quirúrgico, obtenemos 346.
- Se desechan también los que tratan sobre fracturas, afecciones sistémicas y
de más patologías que significan un criterio de exclusión para la presente
revisión.
- Finalmente tenemos 34 estudios potencialmente relevantes. De los cuales
algunos están duplicados tras la búsqueda en PubMed y otros son descartados
tras leer el abstract.
- 2 artículos son elegidos para analizar.
RSEULTADOS
Por un lado, se muestran los niveles de evidencia obtenidos por los diferentes
estudios, una vez analizados mediante las respectivas escalas previamente
descritas.
18
Thorborg et al. 2014 si si si si si no si si si si si 90,91%
3
Engebretsen et al. 2010 si si si si si si no si si si no 81,82%
13
Mens et al. 2006 si si si no si si no si si si 80,00%
Prisma
Checklist para
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 Total
Revisiones
Sistemáticas
Maffey et al.
si no si si si si si si si no no si si no no no si si no si si no no si si si si 66,67%
200712
Ryan et al.
si si si si si si si si si si si si si si no no si si si si si no no si si si si 85,19%
201416
Por otro lado, se ha realizado una tabla resumen con los principales hallazgos
encontrados en la diferentes bibliografía consultada, dividiendo los estudios en
revisiones sistemáticas, estudios relacionados con los factores de riesgo y, por
último, estudios relacionados con la prevención de lesiones inguinales o
púbicas en futbolistas y atletas.
Tyler et al. Fútbol, Hockey Criterios de selección: F.R. No modificables Para una correcta prevención es
201020 hielo, ARF No especificados Lesión previa: 2-3x necesario:
Calentamiento adecuado.
F.R. modificables Programa de fortalecimiento
ROM Abd cadera disminuido en de musculatura de cadera y
pretemporada. CORE.
F Add cadera disminuida. Programa de flexibilización y
Ratio F Add/Abd disminuido. estiramientos.
Inactividad fuera de temporada. Entrenamiento deportivo específico
(exposición controlada a momentos de
riesgo).
F.R.: Factor de Riesgo. TrA: Transverso del abdomen. F EHAD: fuerza excéntrica de aductores de cadera. FBS: Field BasedSports (deportes de campo). Ratio F Add/Abd cadera: ratio de fuerza
de aducción / abducción de cadera. ROM: rango de movimiento. ROM Abd: rango de movimiento de abducción de cadera.
Engebretsen et Estudio de cohorte 508 futbolistas amateur Criterios de inclusión: F.R. relevantes:
al. 20103 1º, 2º y 3º división Noruega - 1ª y 2ª división de Noruega No modificables III
Total de 61 lesiones inguinales - Ganadores de 3ª división - Lesión previa:
- Mayores de edad OR=2.6, 95% CI 1.1 a 6.11
Modificables
Criterios exclusión: - Debilidad aductores
- No reportado OR=4.28, 95% CI 1.31 a 14.0
Pruebas/Mediciones
- Cuestionario (info. general).
- Evaluación clínica
F.R.: factores de riesgo. OR: Odds Ratio. CI: intervalo de confianza. CMJ: CountermovementJump. GrOS: Groin Outcome Score. VO2 max.: consumo máximo de O2. Test de F Add ISO: test de
fuerza aductora isométrica de cadera.
Intervención:
Programa de tto-prevención en 5 fases, para avanzar
hay que lograr objetivos. (Tabla 3).
Thorborg et Ensayo 700 futbolistas de 40 clubes de G.I. N=21 Sujetos con dolor inguinal en
18
al. 2014 Clínico Dinamarca. Dolor inguinal relacionado con el aductor. pierna dominante tienen III
Aleatorio 1ª-4ª división. Evolución sintomatológica +4 semanas. menor F HADD-ECC:
Temporada 2011-2012. Sin síntomas de osteoartritis. 2.47±0.49 vs 3.12±0.43 N.m/Kg
Dolor en la pierna dominante (la del chut). (P<.001).
Finalmente 37 sujetos seleccionados. Sin diferencias significativas en
G.C. N=16 F isométrica.
Paciente sin dolor inguinal en el último año. Sujetos del G.I. ++ nivel de
Deportistas sin dolor durante exploración. dolor subjetivo durante
pruebas, P<.001
Intervención: valoración de F:
HABD-ISO (Abd. Cadera isométrico)
HADD-ISO (Add. Cadera isométrico)
HFLEXION-ISO (Flexión cadera isométrico)
HFLEXION-MT-ISO (Thomas modificado
isométrico de flexión cadera).
HADD-ECC (Add. Cadera excéntrico).
Material: HHD.
F.R.: factor de riesgo. G.I.: grupo intervención. G.C. grupo control. H.R.: Hazard Ratio. LSARGP: longstanding aductor-related groin pain. ASLR test: Active StraightLegRaise. TheraBand®: banda
elástica. HHD: dinamómetro manual. ECC e ISO: excéntrico e isométrico.
21
Tabla 3: Programa de tratamiento basado en la consecución de objetivos. Weir et al. 2010.
Tabla 4: Duración de la intervención, carga externa, número de repeticiones, series y sesiones de entrenamiento
durante la intervención. Jensen et al. 2012.11
DISCUSIÓN
Para comenzar, hay que tener en cuenta que sin una definición estándar y sin medidas
diagnósticas universales, es complicado avanzar en este amplio campo que supone el
dolor inguinal o púbico.
En cuanto a los factores de riesgo se refiere, una de las ideas principales ha sido
clasificarlos según sean modificables o no modificables; puesto que existen diversos
estudios que tratan sobre ellos, pero sin especificarlo. Por ello, se ha creído
conveniente dividirlos, puesto que las estrategias de prevención deberán centrarse de
manera más concreta sobre aquellos que puedan ser modificados. Sin embargo, no
hay que dejar de lado los no modificables o permanentes, puesto que si se tiene
conciencia de ellos, será más fácil conocer que sujetos están en mayor riesgo. Además,
hemos catalogado otros factores de riesgo, sin significado estadístico, como
potenciales. Puesto que parece que su aparición esta ligada a la patología pero deben
ser estudiados en profundidad para verificar su relación.
Parece claro que haber sufrido una lesión previa en la zona inguinal o púbica
condiciona la posibilidad de recaer en un futuro. Este alto nivel de lesiones recurrentes
puede ser debido a una rehabilitación incompleta o a un inadecuado tiempo para la
completa regeneración de los tejidos.20Esta condición aparece en todos nuestros
estudios; la diferencia es que en algunos de ellos duplica el riesgo (Engebretsen et al.
20103, Tyler et al. 201020), mientras que en otros el riesgo aumenta mucho más
(Arnason et al. 20041), llegando a multiplicarlo por siete.
Hölmich et al. 20139 encontraron que la pierna dominante, denominada así la pierna
preferida para el chut a balón, tenía un mayor riesgo de sufrir lesión en comparación
con la pierna contraria. Esto puede ser debido a las fuerzas del CAE rápidas que sufre la
extremidad durante el chut, llevando al límite las estructuras miotendinosas; y en caso
de no estar debidamente trabajadas, puede dar lugar a lesiones por repetición y
sobreuso. A pesar de esto, se necesita mayor indagación en el tema para poder afirmar
o desmentir esta condición como factor de riesgo.
Denominamos así a los factores que se han estudiado, y a pesar de tener cierta
relación con la aparición de la patología, no se ha demostrado estadísticamente su
relación con la aparición del dolor inguinal o púbico. En este apartado, se ha
encontrado como factor de riesgo no-modificable el género12. Por otro lado, se han
observado diversos factores potenciales modificables como son: debilidad de la
musculatura del CORE, unido a falta de coordinación neuromuscular del mismo,
retraso en la activación anticipatoria del transverso del abdomen ante movimientos
específicos, posición de juego en el campo, masa corporal (demasiado alta o
demasiado baja) y nivel de juego. Respecto a esto último, Hölmich et al. 20105 en un
estudio realizado para valorar un programa de prevención en futbolistas, encontraron
que a mayor nivel de juego, el riesgo de lesión llegaba a triplicarse. Esto puede ser
debido a una mayor exigencia física del deportista, un mayor volumen de carga de
entrenamientos y partidos, una mayor presión sobre el jugador y a programas de
adaptación y prevención inadecuados.
Cambiando de tercio, se ha realizado la hipótesis de que los atletas explosivos con
predominio de fibras musculares de contracción rápida podrían tener mayor riesgo de
lesiones por tensión. De todas formas, ni el test 40-m sprint ni el CMJ se han asociado
a mayor riesgo (Engebretsen et al.20103).
De todas formas, estos factores de riesgo necesitan una mayor evidencia para ser
catalogados como relevantes, y para ello se necesitarán estudios con un correcto
diseño y un tamaño de muestra suficiente para obtener resultados válidos.
Incidencia:
La terminología utilizada para diagnosticar una pubalgia es diferente según los países y
los investigadores. Esto puede dar lugar a un sobrediagnóstico o, en su defecto, a un
subdiagnóstico. Puesto que si se catalogan de forma diferente, patologías iguales, la
incidencia dejará de ser un indicador acertado.2 Por todo ello, parece necesaria la
utilización de términos similares, basados en ciertos signos y síntomas distinguibles de
el resto, para poder comparar los diferentes estudios. Por otro lado, muchas de las
lesiones solamente se registran cuando suponen pérdidas de entrenamientos o
partidos y gran cantidad de jugadores continúan jugando con molestias, ya sea por
presión de los clubes y patrocinadores ambición personal, incentivos económicos, sin
que las lesiones lleguen a ser debidamente tratadas o reportadas. 19
Recurrencia:
En otro orden de cuestiones, nos encontramos con que muchos estudios no realizan
un seguimiento adecuado de los sujetos intervenidos, por lo que falta datos sobre el
nivel de recurrencia. En el estudio realizado por Weir et al. 201021, el 77% de los
sujetos intervenidos volvió a un nivel deportivo previo a la lesión, pero a medio plazo
(20 semanas) el 26% de ellos habían recaído de su afección por dolor inguinal o púbico.
Además, tal y como hemos mencionado anteriormente, una lesión previa es un factor
de riesgo muy importante. Por lo tanto, parece de vital importancia tratar de crear
estrategias de prevención previas a este primer episodio.
Prevención
Por otro lado, hasta hace no demasiado tiempo, se consideraba que los estiramientos
de aductores eran efectivos tanto para la prevención como para el tratamiento de
pubalgias.10Sin embargo, estudios recientes han encontrado que el estiramiento no es
estadísticamente significativo a la hora de reducir el índice total de lesiones, y tampoco
ayuda directamente a aumentar el rango de movimiento en aductores.Hölmich et al.
19996 realizaron un ensayo clínico aleatorio para comparar la eficacia de un
tratamiento basado en ejercicios activos, y otro de terapia convencional. El primero, a
pesar de no realizar estiramientos, obtuvo una mejora en el rango de movimiento
similar a la del segundo grupo, que sí los realizaban. Es posible que el dolor limite el
movimiento y que en la medida que se gana fuerza y coordinación en la musculatura,
el dolor remite, y la capacidad de carga y rango funcional aumentan. De todas formas,
en las demandas específicas del deporte, los estiramientos funcionales van ganando
consistencia. En deportes explosivos, los estiramientos pueden incrementar la
capacidad del tendón de absorber energía, convirtiéndolo así en un trabajo
potencialmente preventivo. De todas formas, el entrenamiento excéntrico se ha
comprobado que genera una mayor ganancia en este apartado.12
Para finalizar, añadir que nuestra hipótesis ha salido respaldada tras la consecución de
la presente revisión, puesto que tanto la edad, lesiones previas y debilidad muscular
son factores de riesgo para desarrollar una lesión inguinal o púbica. Además, el nivel
de exigencia competitiva lo hemos considerado un factor de riesgo potencial, puesto
que únicamente un estudio obtiene cifras estadísticamente relevantes para
confirmarlo. Únicamente la posición de juego es el factor de riesgo potencial que
todavía no ha sido comprobado debidamente.
LIMITACIONES
Por otro lado, ante la falta de estudios de primer nivel de evidencia, los datos finales
de la presente revisión puede que no sean del todo acordes con la realidad. Por eso se
hace manifiesto de la necesidad de más estudios bien diseñados para la obtención de
datos con mayor fiabilidad.
Muchos estudios previos en futbolistas y atletas con dolor inguinal, no han utilizado un
evaluador ciego, lo que puede ser fuente de error al estar influenciado por factores
como el dolor, la condición clínica y la manipulación inconsciente de la fuerza ejercida
durante los test con dinamómetro manual. Por eso, parece necesario el diseño de
estudios con doble ciego en la medida de lo posible para garantizar una mayor
evidencia en los resultados obtenidos durante las pruebas de medición.
Por otro lado, basar el éxito de los tratamientos únicamente en el tiempo para volver a
la competición o práctica deportiva es algo limitado. A pesar de ello, es la medida que
utilizan la mayoría de los estudios para valorar la eficacia de los tratamientos.
CONCLUSIONES
3. Por otro lado, entre los factores de riesgo modificables, destacamos los que
cuentan con mayor evidencia científica: un rango de movilidad de abducción de
cadera disminuido, debilidad muscular tanto aductora como del complejo
lumbo-pélvico, un ratio de fuerza aductora/abductora menor de 80% y tener
una masa corporal demasiado alta o demasiado baja.
REFERENCIAS
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ANEXOS
ABSTRACT
Structured summary 2 Provide a structured summary including, as applicable: background; objectives; data sources; study eligibility criteria,
participants, and interventions; study appraisal and synthesis methods; results; limitations; conclusions and
implications of key findings; systematic review registration number.
INTRODUCTION
Rationale 3 Describe the rationale for the review in the context of what is already known.
Objectives 4 Provide an explicit statement of questions being addressed with reference to participants, interventions, comparisons,
outcomes, and study design (PICOS).
METHODS
Protocol and registration 5 Indicate if a review protocol exists, if and where it can be accessed (e.g., Web address), and, if available, provide
registration information including registration number.
Eligibility criteria 6 Specify study characteristics (e.g., PICOS, length of follow-up) and report characteristics (e.g., years considered,
language, publication status) used as criteria for eligibility, giving rationale.
Information sources 7 Describe all information sources (e.g., databases with dates of coverage, contact with study authors to identify
additional studies) in the search and date last searched.
Search 8 Present full electronic search strategy for at least one database, including any limits used, such that it could be
repeated.
Study selection 9 State the process for selecting studies (i.e., screening, eligibility, included in systematic review, and, if applicable,
included in the meta-analysis).
Data collection process 10 Describe method of data extraction from reports (e.g., piloted forms, independently, in duplicate) and any processes
for obtaining and confirming data from investigators.
Data items 11 List and define all variables for which data were sought (e.g., PICOS, funding sources) and any assumptions and
simplifications made.
Risk of bias in individual 12 Describe methods used for assessing risk of bias of individual studies (including specification of whether this was
studies done at the study or outcome level), and how this information is to be used in any data synthesis.
Summary measures 13 State the principal summary measures (e.g., risk ratio, difference in means).
Synthesis of results 14 Describe the methods of handling data and combining results of studies, if done, including measures of consistency
(e.g., I2) for each meta-analysis.
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Risk of bias across studies 15 Specify any assessment of risk of bias that may affect the cumulative evidence (e.g., publication bias, selective
reporting within studies).
Additional analyses 16 Describe methods of additional analyses (e.g., sensitivity or subgroup analyses, meta-regression), if done, indicating
which were pre-specified.
RESULTS
Study selection 17 Give numbers of studies screened, assessed for eligibility, and included in the review, with reasons for exclusions at
each stage, ideally with a flow diagram.
Study characteristics 18 For each study, present characteristics for which data were extracted (e.g., study size, PICOS, follow-up period) and
provide the citations.
Risk of bias within studies 19 Present data on risk of bias of each study and, if available, any outcome level assessment (see item 12).
Results of individual studies 20 For all outcomes considered (benefits or harms), present, for each study: (a) simple summary data for each
intervention group (b) effect estimates and confidence intervals, ideally with a forest plot.
Synthesis of results 21 Present results of each meta-analysis done, including confidence intervals and measures of consistency.
Risk of bias across studies 22 Present results of any assessment of risk of bias across studies (see Item 15).
Additional analysis 23 Give results of additional analyses, if done (e.g., sensitivity or subgroup analyses, meta-regression [see Item 16]).
DISCUSSION
Summary of evidence 24 Summarize the main findings including the strength of evidence for each main outcome; consider their relevance to
key groups (e.g., healthcare providers, users, and policy makers).
Limitations 25 Discuss limitations at study and outcomelevel (e.g., risk of bias), and at review-level (e.g., incomplete retrieval of
identified research, reporting bias).
Conclusions 26 Provide a general interpretation of the results in the context of other evidence, and implications for future research.
FUNDING
Funding 27 Describe sources of funding for the systematic review and other support (e.g., supply of data); role of funders for the
systematic review.
From: Moher D, Liberati A, Tetzlaff J, Altman DG, The PRISMA Group (2009). Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyses: The PRISMA Statement. PLoS Med 6(6):
e1000097. doi:10.1371/journal.pmed1000097
Anexo 6 Tabla que jerarquiza la evidencia de los estudios por niveles NHMRC.