Impacto Global de la Crisis del Petróleo
Impacto Global de la Crisis del Petróleo
Administración de Empresas
Mercados Financieros
Tema:
Proyecto de Aplicación
Docente:
Alumna:
Ac, Fatima Fernanda
Carnet:
202111932
[Fecha] 1
Indice
Crisis del petróleo............................................................................................... 4
Resumen.......................................................................................................... 5
Abstract........................................................................................................... 6
Crisis del petróleo............................................................................................ 7
Crisis del tequila............................................................................................... 15
Resumen........................................................................................................ 16
Abstract......................................................................................................... 17
Crisis del tequila............................................................................................ 18
Origen de la crisis financiera actual..................................................................23
Resumen........................................................................................................ 24
Abstract......................................................................................................... 25
Origen de la crisis financiera actual...............................................................26
[Fecha] 2
Crisis
Financiera
[Fecha] 3
Crisis del
petróleo
Resumen
La crisis del petróleo es un fenómeno que ha ocurrido en varias ocasiones a lo largo de la
historia y se caracteriza por un aumento significativo en el precio del petróleo crudo, así
como por problemas en el suministro de este recurso vital. Estas crisis suelen tener
[Fecha] 4
múltiples causas, que van desde conflictos geopolíticos en las regiones productoras de
petróleo hasta desastres naturales que afectan la producción o el transporte del crudo.
Las consecuencias de estas crisis suelen ser amplias y afectar a múltiples sectores de la
economía, ya que el petróleo es una fuente de energía fundamental y también se utiliza en
la fabricación de una amplia variedad de productos.
La Crisis del Petróleo es un periodo difícil en el que el mundo experimenta problemas
debido a la escasez y al alto costo del petróleo, que es un recurso vital para la economía
mundial. Esto sucedió por primera vez en 1973 cuando los países productores de petróleo
decidieron reducir su producción y aumentar los precios en respuesta a conflictos políticos
en el Medio Oriente.
Los efectos de esta crisis se sintieron en todo el mundo. En los países desarrollados, hubo
un aumento en los precios de los productos básicos y una disminución en la producción
económica, lo que llevó a la inflación y al desempleo. En los países subdesarrollados, la
crisis causó un aumento en la deuda externa y frenó el crecimiento económico, lo que
resultó en un empobrecimiento generalizado.
Esta crisis también llevó a un cambio en las políticas económicas, con la adopción de
medidas neoliberales que promovían la liberalización económica y la reducción del papel
del gobierno en la economía.
Más recientemente, en 2020, la industria petrolera enfrentó otra crisis debido a la pandemia
de COVID-19. La demanda de petróleo disminuyó drásticamente debido a la paralización
de la economía mundial, lo que provocó una caída en los precios del petróleo. Esto llevó a
situaciones inusuales, como precios negativos en algunos mercados, donde los vendedores
pagaban a los compradores para llevarse el petróleo.
Esta crisis afectó a los países productores de petróleo y también a los importadores,
especialmente en América Latina y el Caribe, donde el petróleo es una parte importante de
la economía.
Para hacer frente a esta crisis, se proponen varias recomendaciones de política, como
analizar las coberturas financieras, posponer inversiones en proyectos petroleros no
rentables, diversificar las fuentes de ingresos públicos, mejorar la eficiencia en la cadena de
transporte y distribución, racionalizar los subsidios a los combustibles y mantener los
planes de diversificación del sector eléctrico hacia fuentes renovables.
En resumen, la Crisis del Petróleo es un evento importante que ha tenido un impacto
significativo en la economía mundial, y es importante tomar medidas para mitigar sus
efectos y prepararse para futuras crisis.
Abstract
The oil crisis is a phenomenon that has occurred several times throughout history and is
characterized by a significant increase in the price of crude oil, as well as problems in the
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supply of this vital resource. These crises usually have multiple causes, ranging from
geopolitical conflicts in oil-producing regions to natural disasters that affect the production
or transportation of crude oil.
The consequences of these crises are often broad and affect multiple sectors of the
economy, as oil is a critical energy source and is also used in the manufacturing of a wide
variety of products.
The Oil Crisis is a difficult period in which the world experiences problems due to the
shortage and high cost of oil, which is a vital resource for the global economy. This first
happened in 1973 when oil-producing countries decided to reduce their production and
increase prices in response to political conflicts in the Middle East.
The effects of this crisis were felt throughout the world. In developed countries, there was
an increase in commodity prices and a decrease in economic output, leading to inflation and
unemployment. In underdeveloped countries, the crisis caused an increase in external debt
and slowed economic growth, resulting in widespread impoverishment.
This crisis also led to a change in economic policies, with the adoption of neoliberal
measures that promoted economic liberalization and the reduction of the government's role
in the economy.
More recently, in 2020, the oil industry faced another crisis due to the COVID-19
pandemic. Demand for oil decreased sharply due to the shutdown of the global economy,
causing a drop in oil prices. This led to unusual situations, such as negative prices in some
markets, where sellers paid buyers to take the oil.
This crisis affected oil-producing countries and also importers, especially in Latin America
and the Caribbean, where oil is an important part of the economy.
To address this crisis, several policy recommendations are proposed, such as analyzing
financial coverage, postponing investments in unprofitable oil projects, diversifying sources
of public revenue, improving efficiency in the transportation and distribution chain,
rationalizing subsidies to fuels and maintain the diversification plans of the electricity
sector towards renewable sources.
In summary, the Oil Crisis is a major event that has had a significant impact on the global
economy, and it is important to take steps to mitigate its effects and prepare for future
crises.
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derroche energético que había caracterizado la recuperación económica de la posguerra
mundial. Algunos países pobres contaban con un arma fundamental en el mundo moderno:
el control de los recursos petrolíferos.
La crisis de 1973
La situación cambió radicalmente en 1973. Ese año una coalición árabe formada por Egipto
y Siria atacó el territorio israelí con el apoyo del resto de los países islámicos. Israel recibió
rápida ayuda militar de Estados Unidos, al tiempo que Europa occidental, sin inmiscuirse
en el conflicto, apoyó tácitamente a Israel.
Como respuesta, los países árabes, que constituían el principal grupo de productores de
petróleo, decidieron recortar radicalmente la producción y aumentar los precios. En menos
de dos años el valor del barril de petróleo crudo se había multiplicado casi por diez, con
respecto al precio de principios de la década de 1970. Los resultados sobre la economía
mundial fueron devastadores.
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Países desarrollados:
Aumento de los precios en las fases básicas de producción y distribución.
Estancamiento de la producción, como resultado de lo anterior.
Encarecimiento de los precios finales, con la consiguiente inflación.
Disminución del consumo.
Aumento del paro, al disminuir las actividades productivas.
Déficit comercial de Occidente, al tener que importar a mayor precio no sólo el
petróleo, sino otras materias primas, a causa del incremento de los gastos de
transporte.
Países subdesarrollados:
Aumento de la deuda exterior.
Freno al crecimiento económico.
Empobrecimiento generalizado.
2. El neoliberalismo
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sostienen la industria. Apenas esta semana, en los mercados financieros se llegó a cotizar el
barril de petróleo en -$40 dólares, y se mantuvo por debajo de $0 durante varias horas, es
decir, los vendedores pagaban a los compradores por llevarse los barriles.
Estos movimientos tan extremos en los precios responden esencialmente a tres fenómenos
que se conjugan: el exceso de producción de crudo, que desde hace años inunda al
mercado; el colapso de la demanda en meses recientes a medida que economías alrededor
del mundo se cierran para contener la pandemia por COVID-19; y la falta de infraestructura
de almacenamiento suficiente para guardar todo el petróleo que no está siendo consumido.
El exceso de producción de crudo no es algo nuevo. En 2014 y 2015 los precios
internacionales del petróleo colapsaron de forma dramática (-45.55% y -30.53%,
respectivamente) con el inicio de una guerra de precios entre Estados Unidos y Arabia
Saudita. Los árabes, acostumbrados a dominar el mercado del petróleo como el principal
productor a nivel global, debieron enfrentar una creciente competencia de productores
estadounidenses que lograron exitosamente explotar yacimientos de crudo no convencional
(el conocido shale oil) en el sur del país.
El incremento de la producción en [Link]. entre 2010-2014 fue tan vertiginosa, que los
árabes decidieron artificialmente reducir sus precios para no perder mercado. Desde
entonces, la capacidad de producción a nivel global ha tendido a superar el crecimiento de
la demanda; un fenómeno que, si se sostiene en el tiempo, suele producir precios más bajos.
A finales de 2016, los árabes decidieron abandonar la estrategia de precios bajos y, junto a
la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que concentra cerca del 80%
de la producción total de crudo a nivel global, decidieron voluntariamente reducir la
producción para detener la caída de los precios. Llevamos ya más de 3 años con la OPEP
recortando producción para estabilizar los precios con cierto éxito. En 2014 el petróleo
llegó a cotizar en $107.95, cayó a $26.19 en 2015 y se estabilizó entre $40-$60 dólares por
barril en los últimos 3 años. No obstante, la capacidad de producir rebasa por mucho la
demanda existente.
La coyuntura actual ha empeorado el segundo factor relevante: la demanda de petróleo.
Este año nos dirigimos a la peor recesión global desde la Gran Depresión de 1929. La
pandemia por COVID-19 ha obligado a los gobiernos a cerrar economías completas. Las
fábricas no producen o producen lo esencial, a la gente se le ha pedido no salir de casa, los
eventos masivos han sido prohibidos y lugares donde se acumulan grandes grupos de
personas han sido cerrados. Para contener la propagación del virus, se ha apagado la
economía. Menor actividad económica implica menor demanda de petróleo. El petróleo
cubre cerca del 60% de nuestras necesidades de energía a nivel global, impulsa a las
industrias en el traslado de bienes alrededor del mundo, genera la electricidad para fábricas
y negocios, mueve a las personas a sus trabajos y centros de entretenimiento. Con la
economía parada, se estima que la demanda de crudo ha caído 30% en lo que va del año (30
millones de barriles diarios); es el primer año que se registrará una contracción de la
demanda de crudo desde 2008, y la contracción podría borrar cerca de una década de
crecimiento en la demanda.
Momentos extraordinarios provocan movimientos extraordinarios en los precios. El precio
del petróleo ha reaccionado a esta circunstancia desde comienzos del 2020. A principios de
año, el precio del barril oscilaba en los $61 dólares; hoy ha caído por debajo de los $15
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dólares. Sin demanda por el energético y con un exceso de producción, los precios no
tienen más que caer; y esta semana ha sucedido lo impensable: precios por debajo de $0. El
fenómeno, como se explicará más adelante, fue algo meramente financiero que abrió los
ojos de muchos ante la gran presión que existe sobre la industria petrolera.
A medida que la demanda se ha detenido, muchos barriles de petróleo se han quedado
almacenados. Tan solo en Cushing, Oklahoma, el centro de almacenamiento y distribución
de crudo más importante de [Link]., se estima que la capacidad de almacenamiento
disponible (75 millones de barriles) está por toparse, pues en febrero las instalaciones ya
almacenaban 55 millones. Además, se cree que existen alrededor de 130 millones de
barriles almacenados en barcos que navegan los mares a espera de encontrar alguien que los
compre.
La Administración de Información Energética de [Link]. proyecta que para mediados de
año no habrá infraestructura disponible para guardar petróleo, pues será necesario absorber
hasta 12 millones de barriles diarios en los próximos meses. Las mismas refinerías han
dejado de comprar crudo y enfrentan sus propios problemas para almacenar productos
refinados. En suma, los espacios de almacenamiento son escasos y, por ello, los costos de
su utilización son mayores. En última instancia, hoy sale más caro extraer, almacenar y
distribuir petróleo de lo que se puede obtener por su venta. Eso explica en buena medida los
precios negativos en algunos mercados.
No obstante, la caída por debajo de $0 no fue un fenómeno generalizado ni persistente en el
tiempo. El colapso del precio por debajo de $0 se dio solo por algunas horas y se centró en
la cotización de la mezcla estadounidense (el West Texas Intermediate o WTI); otras
mezclas, como el Brent (precio de referencia en Europa) o incluso la mezcla mexicana, no
vieron movimientos similares. La razón de esto está en los mercados financieros, no en el
mercado físico del energético.
Dado que muchos inversionistas consideraban que los precios del petróleo eran ya
excesivamente bajos cuando alcanzaron los $30-20 dólares por barril, decidieron invertir en
la compra de barriles a través de instrumentos financieros (contratos de futuros). El
argumento para la compra de crudo se basaba en el valor intrínseco del energético, en la
expectativa de que la OPEP recortaría aún más la producción (como eventualmente lo hizo)
y en la expectativa de una pronta recuperación de la economía una vez controlado
el COVID-19. Sin embargo, la situación rebasó sus expectativas iniciales. La contracción
de la demanda y la acumulación de inventarios fue mayor a la esperada y, cuando llegó el
vencimiento de los contratos y el momento de entrega de los barriles (20-21 de abril), estos
inversionistas trataron de deshacerse a toda costa de ellos. Al no encontrar compradores y
al reconocer que el proceso de almacenar el crudo que recibirían era demasiado caro,
decidieron incluso pagar a cualquiera que se hiciera cargo de recibir los barriles estipulados
en los contratos de futuros. De ahí los precios negativos.
La dramática caída vista el pasado lunes 20 de abril fue producto de un desorden financiero,
de la venta acelerada de contratos de futuros de WTI. Si la situación de limitado
almacenamiento prevalece en los próximos meses, episodios similares podrían aparecer en
los siguientes vencimientos de contratos de futuros entregables en físico. El problema es
que las expectativas de corto plazo para el petróleo no son halagüeñas y, mientras no inicie
la recuperación económica, el exceso de producción y la necesidad de almacenamiento
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mantendrán los precios bajos. El fenómeno de precios cercanos o por debajo de cero solo se
perpetuará si la demanda por petróleo desaparece por completo, algo poco probable en
estos momentos. En el mediano y largo plazo, los precios del petróleo tenderán a
recuperarse, especialmente si se logra reactivar la economía global hacia el próximo año o
conforme se supere la emergencia sanitaria.
El futuro de la industria no está en juego, pero sí atraviesa por una crisis grave. Empresas
que no sean capaces de sobrevivir en un entorno de precios bajos, tenderán a desaparecer;
las empresas más grandes tenderán a consolidarse y eventualmente dominarán la industria.
¿Por cuánto tiempo podríamos ver precios bajos? Eso depende del tiempo que le tome a la
economía recuperarse. También entrarán en juego otros factores, como posibles cambios en
los hábitos de consumo de energía una vez superada la crisis, algo muy difícil de predecir.
Mientras tanto, los países más afectados serán aquellos que dependan fuertemente de los
precios del petróleo. En el caso de México, la situación es ambivalente, con efectos
positivos y negativos. Quien mayor riesgo corre es el gobierno. Los ingresos petroleros
representan alrededor de 16% del total de ingresos del gobierno, lo que implica un golpe
sensible a los ingresos del sector público. Esto puede complicar la posición financiera y
fiscal del país. Petróleos Mexicanos (Pemex), además, es una empresa especialmente
vulnerable a este entorno por su exceso de endeudamiento y baja rentabilidad; afrontará
retos mayúsculos para seguir existiendo. Si el Gobierno Federal mantiene una estrategia de
monopolio estatal en el sector de la energía y no diversifica sus ingresos, sufrirá las
consecuencias. Por otro lado, hay algunos efectos positivos.
En el grueso de la economía mexicana se importa más petróleo y productos derivados de lo
que se exporta, eso quiere decir que, para consumidores, importadores y para la
recuperación de la economía en general, tras la crisis, los precios bajos no son tan mala
noticia.
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La caída en la demanda se explica fundamentalmente por la parálisis de sector transporte.
El transporte representa cerca de 70% del consumo total de petróleo a nivel global. Con
órdenes de confinamiento por ley, distanciamiento social y movilidad reducida, el
transporte – por tierra o aire – se ha prácticamente paralizado. Esta paralización ocurrió
rápidamente toda vez que las órdenes de confinamiento y prohibición de viajes tuvieron un
efecto inmediato y con cierto grado de sincronización. Por el contrario, la oferta de petróleo
no se ha reducido en la misma proporción. La producción de petróleo solo se ha reducido
en 2.5%, en los países dentro de la OECD, y un 5% en Estados Unidos, mientras que la
Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) ha reducido su producción en tan
solo 2%.
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Trinidad y Tobago, en donde la importación de combustibles en los últimos 5 años ha
promediado más de 20% del total de sus bienes importados.
2. Recomendaciones de política
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La situación actual de precios bajos representa una ventana de oportunidad para
racionalizar subsidios a los combustibles. Considerando los efectos económicos de
la pandemia (mayores déficits fiscales), sería muy útil que aquellos países con altos
subsidios a los combustibles procedieran a revisar de manera profunda sus políticas
en esta materia. Esto permitiría en el corto plazo, y en armonía con el ritmo de
recuperación de la situación económica de los países, la eliminación gradual de
dichos subsidios. Con la actual caída de los precios del petróleo, los subsidios reales
pueden haber disminuido en forma significativa. Las reformas estructurales a
precios finales, aun con su complejidad, son más factibles de ser implementadas
cuando se tienen precios bajos. Países como Ecuador, Bolivia y Trinidad y Tobago
se pudieran beneficiar de esta ventana de oportunidad.
Mantener los planes de diversificación del sector eléctrico. Los actuales precios del
petróleo son una señal clara de su alta volatilidad, y países importadores deben
protegerse, con opciones más competitivas como el gas natural o las fuentes
renovables no convencionales como geotermia, solar y viento. Adicionalmente,
estas fuentes tienen ventajas de escalabilidad, es decir pueden ser inversiones de
menor tamaño, que pueden ser desarrolladas en tiempos más cortos, lo que puede
ser clave para la recuperación económica. Países como Guatemala, Chile y Uruguay
han logrado reducir su dependencia en sector eléctrico de combustibles fósiles.
Otros países, especialmente en el Caribe, podrían redoblar sus esfuerzos para
minimizar su dependencia del petróleo. Por su parte, las fuentes renovables no
convencionales de generación se han visto muy poco afectadas debido a su gran
competitividad y costos de despacho cercanos a cero.
Mantener estructuras tarifarias de electricidad que reflejen los costos de
combustibles. Mientras la caída del precio del petróleo implica unos menores
precios de los combustibles para generación térmica, su impacto en las tarifas a
usuario final puede ser mucho menor o incluso nulo. En varios países, las fórmulas
existentes pasan gradualmente los costos de generación a los usuarios dado que
existen promedios móviles (2-6 meses). Es importante que durante estos periodos de
precios bajo se garantice un nivel de recuperación de costos adecuados sobre todo
mirando en la compensación de déficits anteriores y atendiendo a que un traspaso
acelerador de precios bajos pudiera también obligar a un traspaso de precios
acelerado ante precios altos.
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Crisis del
tequila
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Resumen
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En última instancia, la crisis del Tequila enseñó lecciones valiosas sobre la importancia de
mantener una política económica prudente, diversificar las fuentes de ingresos y fortalecer
las instituciones financieras para evitar futuras crisis similares. Aunque fue un período
difícil, también ofreció oportunidades para el crecimiento y la transformación económica a
largo plazo.
Abstract
The Tequila Crisis, also known as the "Tequila Effect" or the "December Bug", was a
complicated financial situation that mainly affected Mexico in 1994. The devaluation of the
Mexican peso against the dollar, the drastic increase in the value of the dollar and other
economic problems triggered a series of serious difficulties.
This crisis arose during the change of government between Carlos Salinas de Gortari and
Ernesto Zedillo. The devaluation of the Mexican peso was very high, almost 300%, which
caused inflation, a shortage of money in banks and commercial problems that led many
companies to cut staff or even close.
To try to resolve the situation, a financial rescue package was needed that involved help
from the International Monetary Fund and other countries. However, the crisis was not
limited to Mexico, but spread to other Latin American countries, such as Venezuela, Brazil,
Chile and Argentina.
The causes of this crisis were multiple: political problems, such as the assassination of
important political figures, and economic problems, such as a deficit in the balance of
payments and an exchange rate controlled by the government. In addition, the United States
Federal Reserve increased its interest rates, which caused a flight of capital from Mexico.
The consequences were serious: high inflation, a shortage of money in the banks and a
large external debt for Latin America. Although measures were taken to stabilize the
situation, such as the signing of the North American Free Trade Agreement, recovery was
difficult and slow.
In the following years, measures were implemented to strengthen the economy, such as
fighting corruption, increasing wages and making investments in infrastructure. Despite the
challenges, there is optimism about the economic future of Mexico and Latin America.
However, the Tequila crisis left important lessons about the vulnerability of Latin American
economic systems and the need to work on their long-term stability and growth.
Despite the difficulties, the Tequila crisis was also a catalyst for implementing structural
changes and economic reforms in Mexico and other affected countries. Measures were
taken to strengthen financial institutions, promote transparency and foster macroeconomic
stability.
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Ultimately, the Tequila crisis taught valuable lessons about the importance of maintaining
prudent economic policy, diversifying revenue sources, and strengthening financial
institutions to avoid similar future crises. Although it was a difficult period, it also offered
opportunities for long-term economic growth and transformation.
El Efecto Tequila
Se conoce como el "Efecto Tequila” a una crisis financiera de origen local causada por falta
de reservas internacionales, devaluación de la moneda local y el fortalecimiento de una
moneda extranjera. Dicho término nace a raíz de la crisis económica de México en 1994.
También es conocida como el “Error de Diciembre”.
Esta crisis se presentó en el cambio de administración presidencial entre el ex presidente
Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo, durante los primeros días del sexenio la
devaluación del peso mexicano alcanzó las cifras más bajas en la historia incrementando el
valor del dólar casi un 300% y desencadenando altas tasas de inflación, falta de capital en
los bancos, interés muy altos y crisis en la actividad comercial forzando a miles de
empresas a realizar recortes de personal o incluso el cierre completo de estas mismas.
Para hacer frente a la emergencia se recurrió a un paquete de rescate que consistió en la
inyección al Fondo Monetario Internacional de varios millones de dólares por parte de
Estados Unidos y otros organismos internacionales para intentar estabilizar el precio del
dólar y así tratar de contener la crisis y no afectar a otros países.
Con la globalización y los tratados de libre comercio los países con relaciones comerciales
con México también sintieron el “efecto tequila”. Con el llamado “rescate financiero” la
deuda externa de América Latina creció de 34 mil millones de dólares a 521 mil millones.
Además de México; Venezuela, Brasil, Chile y Argentina fueron los más afectados de
América Latina y el Caribe.
Argentina fue uno de los países que se vio severamente afectado por el “efecto tequila”
llevándolo a tomar medidas de austeridad en su crecimiento económico e inversiones, los
impuestos aumentaron notablemente, disminuyo la entrada de depósitos extranjeros, la
liquidez en el banco Central de Argentina se redujo al mínimo y varios sectores fueron
privatizados.
Argentina fue uno de los países que se vio severamente afectado por el “efecto tequila”
llevándolo a tomar medidas de austeridad en su crecimiento económico e inversiones, los
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impuestos aumentaron notablemente, disminuyo la entrada de depósitos extranjeros, la
liquidez en el banco Central de Argentina se redujo al mínimo y varios sectores fueron
privatizados.
¿Cuáles fueron las causas?
El 20 de diciembre de 1994 se conjugaron varios problemas que venía arrastrando el país
desde principios de la década, como la crisis en su balanza de pagos, finanzas públicas y la
reciente privatización de la banca y la política.
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Con el rescate financiero, la deuda externa de América Latina creció de 34,000 millones de
dólares a 521,000 millones de dólares. Además de México, los más afectados por la pérdida
de atractivo por las tasas de la Fed fueron Venezuela, Brasil, Chile y Argentina.
Algo que funcionó como una cura efectiva contra la resaca fue la apertura comercial que se
logró con la firma del Tratado de Libre Comercial con América del Norte (TLCAN),
conformado por Estados Unidos, Canadá y México.
Medidas
¿Cómo logró alcanzar esta situación menos de dos décadas después de la catástrofe
derivada del Efecto Tequila?
Los especialistas hablan de disciplina. Cuando le preguntaron al presidente de su Bolsa de
Valores, Jaime Ruiz Sacristán, dijo: “Lo importante en un país es que tenga en su economía
fundamentos sólidos y que eso le permita transitar la volatilidad”.
En su análisis sobre la circunstancia económica del país, “Una nota sobre el crecimiento de
México”, el catedrático de la Universidad de Columbia, Alain Ize, hizo un señalamiento
sobre las piezas que esta nación trata de hacer encajar para alcanzar un crecimiento
duradero: “Elevar el dinamismo de las exportaciones sin exacerbar fricciones
proteccionistas, requeriría una mayor orientación hacia productos novedosos o con
demandas más elásticas. Esto implicaría un salto hacia la economía del conocimiento, una
mayor exportación de servicios personales y un México más atractivo para las personas”.
“Hablamos de una economía sana”, dijo al respecto la economista Martínez, “porque logra
mejorar los estándares promedio de la población en general, y porque logra también
proyectarse sosteniblemente hacia el futuro”.
En un país con desigualdad social tan marcada, los signos de la economía sana son
fundamentales para entender no solo crecimiento sino también repartición equitativa de la
riqueza dijo.
Dos de las primeras medidas que ha tomado el nuevo gobierno, tras recibir un país con la
economía equilibrada, han sido bien recibidas por la comunidad internacional: combatir la
profunda corrupción que ataca a prácticamente todas las áreas de la vida pública nacional y
trabajar en la recuperación del nivel de vida de las clases sociales más afectadas, con el
aumento histórico a los salarios base, del orden del 17 por ciento.
Además, cuando el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador abrió una lucha
frontal contra el saqueo de combustibles en la empresa Petróleos Mexicanos, el Director del
Departamento del Hemisferio Occidental del FMI dijo: “creemos que es obviamente el
objetivo adecuado, el hacerlo con fuerza y de manera decidida es un tema importante
porque es de corrupción y Estado de Derecho y de generar incentivos correctos a la
inversión, tanto privada como pública”.
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Según el consultor Iván Franco, la presentación del plan económico anual del nuevo
gobierno ha sido fundamental para que la confianza internacional respecto del futuro
inmediato de México se extienda.
“Es notorio e interesante el esfuerzo de reorientar los principios de austeridad y finanzas
sanas que se pregonaron en las campañas”.
En un análisis difundido por la publicación especializada Expansión, Franco considera
medular que el gobierno reoriente su gasto en áreas como el campo: “El plan de subsidios
que se comprometió forzaría a las dependencias a realizar ajustes importantes en su gasto
para programas prioritarios, en una reingeniería que es indudablemente positiva”.
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“Si esto dice algo, esto es aún más claro: entre 2019 y 2028, México presenta un panorama
de estabilidad similar al actual, lo que te permite, con mucho menos resistencia, prever que
las cosas irán funcionando mucho mejor”, dijo.
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Origen de
la crisis
financiera
actual
Resumen
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decir, la cantidad de dinero disponible para gastar. Este descenso en la oferta monetaria es
especialmente notable en la zona euro y Estados Unidos, donde ha disminuido por primera
vez en 74 años.
Los economistas advierten que la reducción en la oferta monetaria puede causar una
desaceleración económica o incluso una recesión. Este efecto se nota con cierto retraso en
la economía real, pero ya se pueden observar indicadores preocupantes, como la
contracción en la actividad económica y la caída en los indicadores de confianza
empresarial
Se señala a los bancos centrales como los responsables de esta situación, ya que han
manejado de manera inadecuada la cantidad de dinero en circulación. La falta de
crecimiento monetario positivo es vista como un riesgo para la economía, y se espera que
los bancos centrales tomen medidas para evitar una recesión.
Además, la próxima caída en la muralla de deuda en 2024 podría agravar la situación, ya
que Estados Unidos tendrá que refinanciar una gran cantidad de deuda. Esto podría
complicar aún más la recuperación económica.
A pesar de que la recesión aún no ha llegado, muchos expertos creen que es solo cuestión
de tiempo. Se espera que la Reserva Federal de Estados Unidos reduzca las tasas de interés
para estimular la economía, pero se prevé un crecimiento económico más lento en el futuro
cercano. En Europa, se espera un aterrizaje suave debido a una menor presión inflacionaria.
En resumen, la crisis financiera actual se debe a una disminución en la oferta monetaria
causada por las políticas de los bancos centrales, junto con una posible crisis de deuda en
2024. Aunque aún no se ha materializado una recesión, muchos expertos creen que es
inevitable y están recomendando estrategias de inversión para hacer frente a esta situación.
La crisis financiera actual es un recordatorio contundente de la interconexión de los
mercados globales y la importancia de una gestión económica prudente por parte de los
bancos centrales. La reducción en la oferta monetaria, impulsada por el aumento de las
tasas de interés y el desmantelamiento de activos, ha generado preocupación por una
posible recesión económica.
En este contexto, es crucial que los líderes económicos y financieros trabajen juntos para
implementar políticas que impulsen el crecimiento económico sostenible y mitiguen los
riesgos de una recesión prolongada. La incertidumbre actual destaca la importancia de la
prudencia en la toma de decisiones financieras y la necesidad de estar preparados para
adaptarse a un entorno económico cambiante.
Abstract
The current financial crisis originates from a drastic reduction in the amount of money
circulating in the economy, which could lead to a major recession by 2024. Since last July,
central banks have been raising interest rates and getting rid of assets, which has caused a
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decrease in the money supply, that is, the amount of money available to spend. This decline
in the money supply is especially notable in the euro zone and the United States, where it
has decreased for the first time in 74 years.
Economists warn that the reduction in the money supply could cause an economic
slowdown or even a recession. This effect is noticeable with some delay in the real
economy, but worrying indicators can already be observed, such as the contraction in
economic activity and the drop in business confidence indicators.
Central banks are blamed for this situation, as they have inadequately managed the amount
of money in circulation. The lack of positive monetary growth is seen as a risk to the
economy, and central banks are expected to take action to avoid a recession.
Furthermore, the next fall in the debt wall in 2024 could aggravate the situation, as the
United States will have to refinance a large amount of debt. This could further complicate
the economic recovery.
Even though the recession hasn't hit yet, many experts believe it's just a matter of time. The
US Federal Reserve is expected to cut interest rates to stimulate the economy, but slower
economic growth is expected in the near future. In Europe, a soft landing is expected due to
lower inflationary pressure.
In short, the current financial crisis is due to a decrease in the money supply caused by
central bank policies, along with a possible debt crisis in 2024. Although a recession has
not yet materialized, many experts believe it is inevitable and are recommending
investment strategies to deal with this situation.
The current financial crisis is a stark reminder of the interconnectedness of global markets
and the importance of prudent economic management by central banks. The reduction in
the money supply, driven by rising interest rates and asset stripping, has raised concerns
about a possible economic recession.
In this context, it is crucial that economic and financial leaders work together to implement
policies that drive sustainable economic growth and mitigate the risks of a prolonged
recession. The current uncertainty highlights the importance of prudence in financial
decision-making and the need to be prepared to adapt to a changing economic environment.
La mayor contracción monetaria de la historia anticipa una seria recesión para 2024
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Si el banco central ha sido el corazón de la economía desde la crisis de 2008, la oferta
monetaria es la sangre que circula por sus venas, y desde el pasado mes de julio cada vez
fluye en menor cantidad. Los analistas llevan meses avisando del impacto negativo que va a
tener en el crecimiento, la subida de tipos a un ritmo acelerado por parte de los bancos
centrales, y el desmantelamiento del balance de activos que han construido en los últimos
años. Este proceso ha llevado a la oferta monetaria (M3) a contraerse al ritmo más rápido
de la historia de la zona euro, y a caer por primera vez en 74 años en Estados Unidos, un
indicador adelantado que parece anticipar una recesión en los próximos meses.
El impacto de los cambios que se producen en la oferta monetaria se deja notar en la
economía con cierto retraso, recalentando la actividad en un mercado cuando se
incrementan mucho los agregados monetarios, lo que termina generando inflación, y
causando un frenazo en el crecimiento, o incluso recesión, cuando estos se contraen por las
políticas de los bancos centrales. Con la oferta monetaria M3 (dentro de las que recoge el
BCE es la que más componentes tiene en cuenta) contrayéndose a un ritmo del 1,2% en
este momento, hay analistas que avisan de que la economía no aguantará mucho tiempo sin
caer en una recesión.
Los avisos de una recesión
Uno de los economistas monetaristas de más prestigio, Tim Congdon, asesor del gobierno
británico durante los años 1993 y 1997, ha señalado este año de que "la Fed, el BCE y el
Banco de Inglaterra son los culpables de la alta inflación que están sufriendo las
economías", y avisa de que "también serán los responsables de las recesiones que van a
llegar a partir de mediados de 2023". A su juicio, "la cantidad de dinero en circulación debe
estar en el panel de control de los bancos centrales. Si no lo está, los banqueros centrales
serán tan peligrosos como un ciudadano que conduce sin un velocímetro", avisa Congdon.
"Los bancos centrales serán los responsables de las recesiones que van a llegar a partir de
mediados de 2023", avisa Tim Congdon
Felipe Villaroel, gestor de carteras en TwentyFour AM, coincide: "La creación (o
destrucción) de dinero es un concepto importante, aunque no sencillo, que, en nuestra
opinión, ha tenido mucho que ver con la parte del problema de la inflación al que se
enfrenta hoy el mundo, impulsada por la demanda", señala.
El economista jefe de la gestora Janus Henderson, Simon Ward, también se encuentra entre
el grupo de monetaristas que avisan del frenazo económico que están anticipando estos
indicadores adelantados. Para él, la oferta monetaria termina contagiándose a la economía
real con el tiempo, primero a través de los indicadores de actividad PMI, y posteriormente
llegando hasta la economía real y el dato de PIB. Y para él, "los bancos centrales deben
recuperar el crecimiento monetario positivo. Los monetaristas han ganado en la
competición de previsiones de inflación, pero los banqueros centrales reclaman que fue por
casualidad. Ahora, vamos a por la revancha: si los bancos centrales vuelven a perder y nos
caemos en una situación de recesión o deflación, ¿reconocerán finalmente su error?", se
pregunta Ward.
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En su opinión, esto es lo que se está jugando en este momento la economía: una recesión,
estancamiento y el peligro de caer una situación de deflación, los miedos que había antes de
que los bancos centrales inundasen la economía con estímulos sin precedentes tras la
llegada de la pandemia de Covid-19. "El crecimiento de la oferta monetaria en Reino Unido
y la zona euro están muy por debajo de las medias de la década de 2010", algo que "es
extremadamente preocupante y sugiere una recesión, desinflación y deflación", avisa.
De hecho, desde mediados de este año los indicadores adelantados PMI ya están apuntando
a una contracción en la actividad económica, que, sin embargo, todavía no se habría dejado
sentir con toda la virulencia con la que puede llegar. El PMI compuesto (combina el sector
manufacturero con el de los servicios) se mueve ahora en los 46,5 puntos (por debajo de 50
puntos indica contracción), el nivel más bajo que se ha visto desde finales de 2020, en plena
crisis del Covid.
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Thomas Hempell, responsable de estudios macroeconómicos y de mercado en Generali
Investments coincide al señalar cómo "la falta de confianza y los datos monetarios, con el
indicador M3 bajando un 1,1% interanual, hacen más probable una recesión liderada por
Alemania".
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más líquidos (M1), y un 3,58% en el mismo periodo para la oferta monetaria M2, está caída
se ha visto parcialmente compensada por el incremento de los préstamos a los bancos por
parte de la Fed. El aumento en este sentido ha sido vertiginoso: en febrero de 2023, justo
antes de que surgiese la crisis bancaria de SVB, los préstamos a la banca de la Fed
alcanzaban los 15.605 millones de dólares; en apenas un mes saltaron hasta superar los
215.000 millones. La cifra llegó a ser de 307.190 millones de dólares en mayo, y el pasado
septiembre cayó hasta los 222.000 millones de dólares.
Además del apoyo que ha tenido la economía por parte de la Fed, que consiguió evitar que
la crisis bancaria de marzo tuviese consecuencias sistémicas, la estructura de vencimientos
de la deuda habría sido el otro gran aliado que ha conseguido evitar la crisis hasta este
momento. "El PIB está siendo sostenido por el exceso de deuda, y por eso, mientras los
indicadores de oferta de crédito dan unas cifras que indicarían una fortísima recesión, es
posible que esto se quede en un estancamiento", explica Lacalle.
"En 2023 aún no ha ocurrido porque hay una enorme muralla de deuda protegiendo a la
economía, por los años del dinero barato. Pero esta muralla de deuda vence en 2024 y 2025:
la combinación de una oferta monetaria en caída y de estos vencimientos, con EEUU
refinanciando el año que viene 7 billones de dólares en deuda, lo hace todo mucho más
complicado", reconoce. "Habrá que ver qué va a pasar el año que viene, cuando nos
enfrentemos a la caída de esa muralla de vencimientos", avisa Lacalle.
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Bruto (PIB) tanto en Brasil como en México, mientras que la inflación en toda la región
también se ha ido suavizado (gradualmente).
El 2024 la historia será diferente. Vemos un crecimiento plano en Estados Unidos, pero
somos significativamente más pesimistas con el de América Latina, donde esperamos que
se desacelere a 2,5% interanual para finales de año, arrastrado por el deterioro de las
perspectivas para México y Brasil. Se estima que la inflación continúe bajando, y que la
mayoría de los países cierren el próximo año dentro del rango objetivo de sus respectivos
bancos centrales.
Dicho esto, ¿qué significa todo esto para las carteras? ¿Han cambiado nuestras
recomendaciones de inversión? No han cambiado, pero se han refinado. A continuación,
repasamos nuestras ideas de mayor convicción:
1. Reduzca el exceso de efectivo. El efectivo fue un buen refugio en 2022. Los
bancos centrales subieron las tasas de interés y los rendimientos de los
fondos del mercado monetario aumentaron significativamente,
particularmente cuando las acciones y bonos colapsaron. Sin embargo, este
ya no es el caso.
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¿Quiere mantener esa tasa de 5% (o superior) durante más tiempo? Continúe leyendo.
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3. Diversifique regionalmente y evite el sesgo hacia Estados Unidos. Nuestra
perspectiva global llama a romper el sesgo "local": Europa para los
europeos, China para los asiáticos y Estados Unidos para los
estadounidenses. ¿Y América Latina? No existe uno como tal, aunque
ciertamente sí hay una obsesión por Estados Unidos en nuestra base de
clientes. Si bien no debatimos el estatus de moneda de reserva del dólar o la
exposición central a Estados Unidos para una cartera
conservadora/preservadora, las expectativas de ganancias europeas
continúan aumentando y las valuaciones de descuento se mantienen, lo que
puede contribuir a crear un contexto constructivo durante los próximos
meses.
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En China, las acciones se han puesto al día, con el MSCI actualmente a -
4,2% en lo que va de 2023 (A pesar de que sigue -53% desde los máximos
recientes). Si bien tanto los clientes institucionales como individuales en
América Latina y Estados Unidos creen que, dada la sobrecarga geopolítica
china, es mejor no hacer nada, las valuaciones están cotizando cada vez a
niveles más que razonables y las ganancias están listas para crecer a un
ritmo de doble dígitos durante el próximo año. Ahora bien, si aún prefiere
evitar la exposición directa, hay varias formas de invertir (especialmente
dada la historia del consumo a largo plazo) a través de
vehículos/nombres/regiones donde podría encontrar una mayor visibilidad y,
por lo tanto, sentirse más cómodo: Europa, oro y sí, lo adivinó, América
Latina.
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4. Aproveche la angustia. Los bancos están endureciendo las condiciones de
préstamo, lo que debería reducir la actividad económica y, probablemente,
llevará a una mayor debilidad en el sector financiero. A medida que los
préstamos directos y créditos privados van llenando este espacio, surgen
oportunidades.
Conclusión
La historia de las crisis financieras está marcada por una serie de eventos que revelan la
fragilidad inherente al sistema económico global. La crisis del petróleo en la década de
1970 fue un punto de inflexión que desencadenó una recesión mundial debido al aumento
repentino de los precios del petróleo y su impacto en la inflación y el crecimiento
económico. La crisis del tequila en México en 1994 fue otro hito, donde la devaluación del
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peso mexicano desencadenó una serie de efectos dominó en los mercados financieros
internacionales. Estos eventos son recordatorios de cómo los desequilibrios económicos
pueden desencadenar crisis sistémicas.
La crisis financiera actual tiene raíces en una combinación de factores, que incluyen la
especulación excesiva, la falta de regulación adecuada y la proliferación de instrumentos
financieros complejos y opacos. La burbuja inmobiliaria, alimentada por préstamos
hipotecarios de alto riesgo, fue un factor central que llevó al colapso de instituciones
financieras y al estallido de la crisis en 2008. Esta crisis tuvo repercusiones globales,
evidenciando la interconexión de los mercados financieros en la economía globalizada.
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