Biorefineries
Biorefineries
El Instituto promueve el uso justo de este documento. Se solicita que sea citado apropiadamente cuando
corresponda.
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AGRIS DEWEY
P06 333.7
A los participantes del taller celebrado en Costa Rica, durante el cual diseñamos el plan de acción y la hoja de ruta para
fomentar una bioeconomía que valoriza los residuos agrícolas, les damos las gracias por sus aportes y el entusiasmo
mostrado en cada una de las sesiones.
Además, se agradece a Iciar Pavez, Eugenia Saini y Guillermo Pérez por la revisión del primer borrador de esta publicación
y los acertados comentarios para mejorarlo.
Finalmente, les damos las gracias a las autoridades del IICA y el FONTAGRO por el apoyo brindado en la materia.
LISTA DE TABLAS 8
ABREVIATURAS 10
RESUMEN EJECUTIVO 13
1- INTRODUCCIÓN 18
1.1 La bioeconomía: un interés global 18
1.2 Los residuos como materia prima de nuevos procesos productivos basados en estrategias de bioeconomía 19
1.3 Concepto de biorrefinería 21
1.4 Contexto actual de la AF y justificación del estudio 23
ANEXO I Resultados del Taller Tecnologías para la Bioeconomía y sus Posibilidades de Aprovechamiento
para la Agricultura Familiar en América Latina y el Caribe 104
LISTA DE FIGURAS
Figura 1. Concepto integrado de biorrefinería 21
Figura 3. Infografía esquemática del esqueleto básico en el que se sostienen las biorrefinerías 23
Figura 9. Sector al que pertenecen las entidades generadoras de las tecnologías de aprovechamiento identificadas 36
Figura 14. América Latina: tasas de pobreza y de personas en situación de pobreza y pobreza extrema 53
Figura 17. Variables favorables (arriba) y críticas (abajo) correspondientes a cada opción de valoración,
expuestas por los participantes en el taller. 59
Figura 18. Variables favorables (arriba) y críticas (abajo) correspondientes a cada opción de valoración,
expuestas por los participantes en el taller. 61
Figura 19. Variables favorables (arriba) y críticas (abajo) correspondientes a cada opción de valoración,
expuestas por los participantes en el taller 63
Figura 20. Fortalezas de ALC para aprovechar oportunidades tecnológicas en materia de bioeconomía 66
6 Tecnologías de la bioeconomía para valorizar residuos y desperdicios: oportunidades de negocio para la agricultura familiar
Figura 21. Principales causas del fracaso de las experiencias de bioeconomía en ALC 67
Figura 23. Programas o entidades que apoyan el desarrollo de tecnologías desde los gobiernos 69
Figura 26. Necesidad de inversión para la implantación de la oportunidad versus el interés para el agricultor 73
Figura 27. Actuaciones por realizar desde el punto de vista del usuario que produce los residuos (el complejo de AF) 81
Figura 33. Visión y objetivos de la bioeconomía para ALC en los corto, mediano y largo plazos 94
Figura 34. Fases propuestas para facilitar el aprovechamiento de las tecnologías identificadas por la AF en ALC 96
Figura 35. Variables favorables (arriba) y críticas (abajo) correspondientes a cada opción de valoración,
expuestas por los participantes en el taller. 105
Figura 36. Variables favorables (arriba) y críticas (abajo) correspondientes a cada opción de valoración,
expuestas por los participantes en el taller 107
Figura 37. Variables favorables (arriba) y críticas (abajo) correspondientes a cada opción de valoración,
expuestas por los participantes en el taller 109
LISTA DE TABLAS
Tabla 1. Criterios para la selección de oportunidades por sistematizar 28
Tabla 4. Porcentajes de las tecnologías identificadas en cuanto a su maduración y el tipo de residuo que procesan 38
Tabla 5B. Opciones de valorización (usos industriales, energía y usos agronómicos) de las cadenas
de producción identificadas
Tabla 6. Edad promedio del jefe de explotación agraria familiar, por país 49
Tabla 10. Priorización de las tecnologías disponibles para usos agronómicos para el aprovechamiento de los
residuos de la AF en ALC 76
Tabla 11. Priorización de las tecnologías disponibles para usos industriales para el aprovechamiento de los residuos
de la AF en ALC 77
Tabla 12. Priorización de las tecnologías disponibles para la producción de energía para el aprovechamiento
de los residuos de la AF en ALC 78
Tabla 13. Priorización de tecnologías disponibles para el aprovechamiento de los residuos de la AF en ALC 79
Tabla 24. Hoja de ruta para para facilitar el aprovechamiento de las tecnologías identificadas por la AF en ALC 97
8 Tecnologías de la bioeconomía para valorizar residuos y desperdicios: oportunidades de negocio para la agricultura familiar
ABREVIATURAS
AF Agricultura familiar
AHP Metodología de análisis jerárquico (Analytic Hierarchy Process)
ALC América Latina y el Caribe
BBI JU Partenariado de industrias biobasadas (Bio-based Industries Joint Undertaking)
BCIE Banco Centroamericano de Integración Económica
BIC Consorcio de Industrias Biobasadas (Bio-based Industries Consortium)
BID Banco Interamericano de Desarrollo
BM Banco Mundial
CAF Banco de Desarrollo de América Latina
CAPEX Costo de bienes de equipo e infraestructura (capital expenditure)
CE Comisión Europea
CEPAL Comisión Económica para América Latina y el Caribe
CTA Corporación Tecnológica de Andalucía
EASTECO Comisión de Ciencia y Tecnología de África Oriental (East African Science and Technology Commission)
EE. UU. Estados Unidos
FAO Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura
FONTAGRO Fondo Regional de Tecnología Agropecuaria
GEI Gases de efecto invernadero
GBS Cumbre Global de Bioeconomía
IAC Comité Asesor Internacional
IBF Foro Internacional de Bioeconomía
IICA Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura
MCDA Análisis de decisión multicriterio (Multi-Criteria Decision Analysis)
OPEX Costos de operación (operational expenditure)
PYME Pequeña y mediana empresa
RTD Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico (Research and Technological Development Center)
SIDA Agencia de Cooperación al Desarrollo Internacional de Suecia
UE Unión Europea
Se estima que, en el mundo, alrededor de un tercio de los alimentos producidos no se consume, lo que constituye un
nivel de ineficiencia que afecta significativamente los ámbitos social, económico y ambiental.
En la actualidad, en muchos países de América Latina y el Caribe (ALC) la inseguridad alimentaria se ha incrementado
a causa de la enfermedad del coronavirus COVID-19. No solo experimentan dicha inseguridad quienes ya viven en la
pobreza, sino también la población vulnerable de los países de altos ingresos, debido a la caída de las rentas y al desempleo.
Ahora más que nunca se requiere alimentar a la población, maximizando el potencial de las cosechas y aprovechando la
biomasa que generalmente no se utiliza. De lo contrario, el costo de la pérdida de los recursos naturales utilizados en la
producción de los alimentos (agua, energía, semillas y fertilizantes), del tiempo de los productores, del uso de la tierra para
otros fines, así como del procesamiento y el almacenamiento, seguirá en aumento, lo que tendrá efectos muy negativos.
Aunque contamos con escasa información sobre cuándo, por qué y dónde se pierden los alimentos o las partes
comestibles de productos asociadas a la cadena de suministro, sabemos que hay “desperdicios” que se podrían utilizar en
la generación de productos comercializables, innovadores y nutritivos y de energía, así como en la industria farmacéutica y
cosmética, es decir, en el desarrollo de negocios, para lo cual debemos formular estrategias y priorizar acciones.
En América del Norte y América Central alrededor del 88 % de las explotaciones es llevado a cabo por productores
familiares, quienes manejan el 68 % de las tierras, mientras que en América del Sur, estos porcentajes son 82 % y 18 %,
respectivamente. Debido a la trascendencia de este segmento, en el Instituto y el FONTAGRO creemos que el uso de los
residuos y desperdicios tiene un enorme potencial en favor de los productores familiares. El IICA pone especial énfasis en
promover la bioeconomía como una alternativa para estimular negocios y, al mismo tiempo, cerrar el ciclo del carbono,
mientras que el FONTAGRO cofinancia proyectos de investigación y genera tecnologías en beneficio de la AF. En 2019 los
esfuerzos de colaboración entre ambas instituciones se unieron a los conocimientos especializados de la CTA, líder global
en el tema de la bioeconomía.
Esta publicación elaborada de manera colectiva, con la participación de varios profesionales y equipos interdisciplinarios-
es el resultado de un proceso de consulta con expertos de ALC, quienes contribuyeron a evaluar la situación y ofrecer
posibles soluciones al problema. Como resultado, se proporcionan lineamientos y un plan de acción con respecto a las
opciones de valorización más prometedoras en los corto, mediano y largo plazos. Además, se diseñaron 56 fichas con
información sobre posibilidades de valorización de los residuos y desperdicios agrícolas, las tecnologías necesarias para
efectuarla y sus correspondientes productos, las cuales están disponibles en [Link]
Nuestro objetivo es dar a conocer la bioeconomía y sus oportunidades, así como ayudar a posicionarla en el ámbito
estratégico de las líneas de financiamiento de organismos supranacionales y gobiernos de la Región.
Lloyd Day
Subdirector general
En el mundo y, en especial, en ALC el estudio sobre cómo valorizar los residuos agrícolas es de suma importancia
para el sector agropecuario y la AF. El proceso de valorización con el enfoque de bioeconomía es clave para el futuro de las
economías de la Región. Muchas experiencias demuestran el potencial del uso industrial de los productos y subproductos
agropecuarios y forestales en la generación de mercados y empleos y la dinamización de la economía local, regional y
nacional. Además, la bioeconomía fomenta acciones de descarbonización, con un impacto positivo en el medio ambiente y
en el cumplimiento de algunos objetivos de desarrollo sostenible relacionados con la disminución de gases y la adaptación
al cambio climático y la mitigación de sus efectos, entre otros.
Desde la década de los 90 el enfoque de cadena de valor en la producción agropecuaria abrió las puertas a nuevas
oportunidades de integración de la producción primaria en la industria. El uso de la biomasa en la generación de energía
o de subproductos de la molienda y la cosecha en la preparación de alimentos para animales, así como de bioinsumos tan
importantes para el desarrollo de un agricultura sostenible y amigable con el ambiente, son ejemplos destacables de agregación
de valor. Sin embargo, este desarrollo económico alcanzable por medio de la bioeconomía requiere importantes inversiones
en investigación, desarrollo e innovación y, en particular, de la combinación de equipos inter y multidisciplinarios.
En 2019 el FONTAGRO decidió apoyar la iniciativa impulsada por especialistas del IICA denominada “Tecnologías
para la valorización de residuos de agricultura familiar en ALC a través de estrategias de bioeconomía, que sirvió de base
a esta publicación. Esta última incluye un análisis inicial del concepto de bioeconomía, un mapeo mundial y un estudio
de experiencias internacionales en el tema. Asimismo, se elaboró un catálogo con numerosas fichas de casos, donde se
destacan tecnologías que ilustran la agregación de valor bajo el enfoque de la bioeconomía y la gestión de subproductos y,
especialmente, se analiza su promoción mediante la identificación de variables críticas.
Las recomendaciones de este estudio son muy importantes para la formulación de políticas que promuevan la agregación
sostenible de valor a la producción primaria, con un menor impacto al ambiente, así como para el desarrollo de nuevas
capacidades tecnológicas, potencial de empleo y dinamismo económico.
12 Tecnologías de la bioeconomía para valorizar residuos y desperdicios: oportunidades de negocio para la agricultura familiar
RESUMEN EJECUTIVO
Este documento, intitulado “Tecnologías de bioeconomía para valorizar residuos y desperdicios: generando
oportunidades de negocio para la agricultura familiar”, es el resultado de un estudio encargado por el IICA a la CTA
para promover el aprovechamiento de los residuos de la AF en ALC, por medio de la bioeconomía. Su objetivo es, por un
lado, dar a conocer la bioeconomía y sus oportunidades, ya que es una tendencia poco conocida en la región y, por el otro,
ayudar a posicionarla en el plano estratégico, en las líneas de financiamiento de organismos supranacionales y gobiernos de
la Región. Esta línea de acción es parte de la colaboración anual del Instituto al FONTAGRO, que cofinancia proyectos de
investigación en favor de la AF.
Por medio de este estudio se desea dar respuesta al elevado potencial de aprovechamiento de los residuos de la AF y
al interés de ALC en utilizar la bioeconomía en su valorización. En la Región la inclinación por el uso productivo de los
desechos aún es incipiente, pese a su considerable potencial, teniendo en cuenta los grandes volúmenes de producción de
materias primas agrícolas y de desechos de la actividad agropecuaria, agroindustrial y antropogénica.
El volumen de biomasa generado por la agricultura, incluida la AF, es cada vez mayor, lo que supone elevados costos de
gestión y altas emisiones de CO2 asociadas a su transporte. Debido a lo anterior, su valorización supone no solo un beneficio
económico, sino también una reducción del impacto ambiental. En términos de desarrollo, ALC centra su atención en la
lucha contra la desigualdad, la erradicación de la pobreza y la búsqueda de sociedades más justas e inclusivas y con mayores
niveles de bienestar. La transformación del medio rural y la AF, importantes componentes de su sistema económico,
constituye un aspecto clave para lograr ese desarrollo sostenible e inclusivo. En este contexto, la bioeconomía se posiciona
como una estrategia fundamental de impulso al cambio y una oportunidad para mejorar las condiciones económicas y
sociales de un alto porcentaje de la población.
Los procesos de bioeconomía se definen como el uso intensivo de conocimientos en recursos, procesos, tecnologías
y principios biológicos para la producción sostenible de bienes y servicios en todos los sectores de la economía. De esta
manera, la bioeconomía puede ayudar a enfrentar el desafío de facilitar a los pequeños productores, quienes poseen menos
recursos y cuya producción es baja, los mecanismos para hacer su actividad más sostenible y productiva, enriqueciendo sus
conocimientos tradicionales con los avances científicos para mejorar sus medios de vida.
En el análisis del contexto regional, la revisión de factores clave, la valoración del potencial de las tecnologías y la
definición de recomendaciones y lineamientos no se consideraron aspectos o factores dependientes de “lo local”, ni se
trabajó a nivel micro, a fin de acotar el ámbito de estudio. Este informe no profundiza, por tanto, en los contextos político
(medidas y leyes disponibles), económico (instrumentos financieros de apoyo) ni técnico (volumen de residuos producidos
por la AF) de cada país. En casos puntuales, gracias al conocimiento local de los expertos entrevistados, se mencionan
algunos casos concretos de países de ALC.
Por lo tanto, el análisis realizado es suprarregional, no abarca el nivel micro ni particulariza en las características
nacionales o locales de todo el territorio de ALC. Se centra en las oportunidades para el agricultor familiar que aprovechan
los residuos ya generados, es decir, no toma en cuenta aquellas que previenen y/o reducen la producción de residuos en la
agricultura ni en las actividades forestales.
Los criterios utilizados en la selección de las oportunidades más pertinentes son relevancia, validez, aplicabilidad,
innovación y sostenibilidad. Las 56 fichas tecnológicas identificadas en este estudio, incluidas en un catálogo disponible en
[Link] contienen información básica sobre posibilidades de valorización de los residuos y
desperdicios agrícolas, las tecnologías necesarias para efectuarla y sus correspondientes productos.
Se identificaron y analizaron las variables críticas, positivas y negativas, que pueden condicionar la adopción de las
diferentes soluciones de bioeconomía en la región y se agruparon en las dimensiones social, económica o tecnológica. Según
los expertos en el campo, la enorme diversidad geográfica, ecológica y económica de ALC es un factor muy relevante en
este sentido.
Se identificaron barreras como la resistencia de los productores a adoptar nuevos modelos de negocio, debido a su
avanzada edad o su bajo nivel educativo, la falta de estructuras asociativas en el sector de la AF, la escasa conciencia ambiental
y factores gubernamentales como la inestabilidad o la descoordinación entre instituciones y agricultores. Además, se destaca
el bajo nivel de ingresos de los productores en las unidades de AF y su reducido tamaño, lo que dificulta el desarrollo de
mercados para productos con alto valor ambiental añadido y limita la disponibilidad de recursos económicos para invertir
en nuevos modelos de negocio, así como el poco acceso a créditos.
Dicha dimensión reducida supone también condicionantes tecnológicos, como la necesidad de adaptación de las
tecnologías a una pequeña escala, la dificultad que conlleva la repetición ante la diversidad de microexperiencias y el escaso
número de experiencias exitosas.
En un sector poco maduro como la bioeconomía resulta esencial una buena articulación de las entidades que apoyan la
transferencia del conocimiento desde la universidad hasta los productores, así como “organismos tractores” que dinamicen
la interacción entre los agentes del sector.
Para evaluar por primera vez las opciones de valorización con mayor potencial, se presenta una metodología simplificada,
dirigida a facilitar el procedimiento de selección, imposible de profundizar en el ámbito regional debido a la heterogeneidad
y la complejidad de los países. Se consideraron seis opciones de valorización: usos agronómicos, producción de energía, usos
industriales, alimentación animal, bioproductos y consumo humano.
Mediante un análisis cualitativo fue posible identificar las tres opciones de valorización más importantes para la AF,
con mayores posibilidades de implementación en la situación actual, un gran impacto social y alineación con la visión de
ALC y la bioeconomía: usos agronómicos, producción de energía y usos industriales. La opción de usos industriales, muy
atractiva por el significativo retorno de la inversión y su adecuado tiempo de implementación, también resulta compleja,
debido a sus requerimientos en cuanto a la capacitación del agricultor y del personal de apoyo para utilizar la tecnología y
la gran inversión que supone adquirirla.
Posteriormente se efectuó un análisis cuantitativo adicional, a fin de establecer criterios de valoración para implantar la
oportunidad, a los que se les asignó una ponderación. Este análisis permitió ordenar la información según el potencial de
implantación de las tecnologías identificadas en el catálogo, para determinar las oportunidades cuya adopción/repetición
resultaría más sencilla y ventajosa en ALC. Sin embargo, cuando se implante cualquiera de estas tecnologías, se deberá
realizar un estudio adicional de factores “dependientes del caso de estudio”, como la realidad local, la cantidad de desecho
producida, el nivel de conocimiento del agricultor familiar, el acceso a financiamiento local, etc.
Con base en las tres opciones que el análisis cualitativo consideró más atractivas (uso agronómico, uso industrial y
producción de energía), se estudiaron 56 tecnologías de aprovechamiento de residuos de la AF, que abarcan actividades tan
dispares como el biocompostaje de residuos, la biofermentación de peladura de papas para la producción de bioetanol o la
hidrólisis oxidativa one-pot para la producción de nanocelulosa a partir de residuos celulósicos urbanos y vegetales. Tras
asignar la puntación, las tecnologías se ordenaron de mayor a menor, en función de su potencial de implantación. Las tres
que obtuvieron mayor puntuación son (1) producción descentralizada de biogás de alta pureza a partir de purín de cerdo,
(2) uso de residuos de la producción de cardamomo en el cultivo del hongo comestible seta y (3) reutilización de residuos
de poda de vid (sarmientos) para la producción de biofertilizante. No obstante, se debe realizar un análisis de la realidad
local antes de su implantación.
14 Tecnologías de la bioeconomía para valorizar residuos y desperdicios: oportunidades de negocio para la agricultura familiar
Próximos pasos
A modo de conclusión, se propone una serie de lineamientos para facilitar la utilización de las tecnologías identificadas
en la AF de ALC, entre los cuales se incluyen:
• Actuaciones extraídas de las entrevistas a los expertos;
• Un plan de acción para las opciones de valorización más prometedoras a corto, mediano y largo plazos; y
• Una hoja de ruta para la adopción de la bioeconomía en la AF de ALC.
Dicha hoja de ruta permite un cambio secuencial de modelo, lo que facilita a cada región la selección de su propio punto
de partida según su estado de madurez. Además, indica las acciones que se deben realizar con respecto a cada uno de los
grupos de actores principales.
Ilustración 1.
Hoja de ruta para facilitar el aprovechamiento en la AF de ALC de las tecnologías identificadas.
Como paso previo al desarrollo o la implementación de esta hoja de ruta, es preciso realizar una labor de sensibilización
de los organismos supranacionales y sus representantes en la región, así como de los políticos regionales de los que depende
la toma de decisiones. Su objetivo será concientizarlos sobre la necesidad de invertir en la bioeconomía y dirigir sus políticas
públicas hacia ella, debido al papel que esta nueva forma de producir puede desempeñar en el cambio y la evolución de
los modelos productivos de la región, maximizando el crecimiento regional y la sostenibilidad ambiental. Una vez que la
bioeconomía figure en las agendas y políticas de los organismos y grupos políticos a cargo de la toma de decisiones, se podrá
implementar con eficacia la hoja de ruta propuesta.
La bioeconomía es la utilización intensiva del conocimiento sobre los recursos, los procesos, las tecnologías y los
principios biológicos para la producción sostenible de bienes y servicios en todos los sectores de la economía (IICA 2019b).
Está alineada con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, los objetivos de mitigación, reducción de emisiones y
adaptación al cambio climático, y las aspiraciones de inclusión económica y social. Debido a que uno de sus objetivos
principales es disminuir la dependencia de los recursos fósiles, que son limitados y contaminantes, la bioeconomía representa
una estrategia eficaz para un cambio estructural orientado hacia la descarbonización de la economía.
Diferentes regiones, países y organismos internacionales han mostrado interés por la bioeconomía, por lo que la
han incluido como un elemento clave en sus planes estratégicos y acciones de corto, mediano y largo plazos. Según la
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el desarrollo de la bioeconomía en el
plano mundial es impulsado por tres grandes fuerzas:
Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en ALC la bioeconomía puede contribuir al
desarrollo agrícola y rural, así como a la generación de empleos de calidad, por medio de: a) nuevas oportunidades para la
agricultura, como una actividad que produce no solo alimentos e ingredientes, sino también biomasa para usos múltiples; b)
el desarrollo de nuevas cadenas de valor, por ejemplo, a partir del uso de biomasa no alimentaria y desechos para la elaboración
de bioinsumos utilizados en la agricultura (biofertilizantes, biopesticidas, biofungicidas, bioacondicionadores, etc.); y c) la
creación de pymes basadas en el conocimiento, que se inserten en nuevas cadenas de valor y generen oportunidades de
empleo y desarrollo empresarial para los jóvenes y las mujeres (CEPAL 2019b).
A principios de los 2000, en Estados Unidos (EE. UU.) la bioeconomía surgió como resultado de la búsqueda social de la
independencia y la seguridad energética, la mitigación de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y el desarrollo
sostenible. Durante la última década, asentada en las biotecnologías y estimulada por políticas federales, la bioeconomía
de EE. UU. ha crecido rápidamente. En 2017 se produjeron más de 65 400 millones de litros de biocombustibles y 2500
bioproductos certificados, lo que generó 4 millones de empleos y supuso el 2.5 % de la economía del país (Guo y Song 2019).
En Asia, China persigue ambiciosos objetivos de crecimiento de la bioeconomía: en 2015 las bioindustrias registraron
ventas por USD 500 000 millones y pretende duplicar esta cifra para 2020. La bioindustria está respaldada por el Estado
como una de las siete industrias emergentes y estratégicas centrales para el futuro del país. En Tailandia y Japón la industria
procura aprovechar las oportunidades que ofrecen las innovaciones de base biológica en las áreas de la salud, la nutrición,
los plásticos y las tecnologías ambientales (Consejo Alemán de Bioeconomía 2019).
16 Tecnologías de la bioeconomía para valorizar residuos y desperdicios: oportunidades de negocio para la agricultura familiar
En África se han desarrollado estrategias de bioeconomía en Sudáfrica y a través de la Comisión para la Ciencia y
Tecnología de África del Este. BioInnovate Africa, programa apoyado por la Agencia de Cooperación al Desarrollo
Internacional de Suecia y cuya actividad principal es el financiamiento de proyectos, incluye en su estrategia el desarrollo en
África Oriental de una bioeconomía basada en el conocimiento. Esto se fundamenta en la premisa de que la colaboración
en los planos nacional y regional y entre investigadores y socios del sector privado es la forma más segura de traducir los
resultados científicos en productos y tecnologías utilizables y comercialmente escalables. La segunda fase de dicho programa
se extenderá hasta noviembre de 2021.
El interés mostrado en la materia ha impulsado la creación de foros internacionales de bioeconomía, como el Comité
Asesor Internacional de la Cumbre Global de Bioeconomía y el Foro Internacional de Bioeconomía.
1.2 Los residuos como materia prima de nuevos procesos productivos basados en estrategias de bioeconomía
La cadena agroalimentaria suele ser poco eficiente, debido a la generación de restos de cosechas y una amplia gama
de subproductos procedentes de la transformación y la comercialización de los alimentos. Ello también sucede en los
procesos de aprovechamiento de los recursos forestales. Todos estos residuos o desechos, es decir, sustancias u objetos que
el productor desecha o tiene la intención o la obligación de desechar (OESA y Fundación Biodiversidad 2017), constituyen
también restos orgánicos o biomasa.
La actividad humana produce una gran cantidad de biomasa, incluida la fracción biodegradable de los residuos
industriales y municipales o de los residuos sólidos urbanos (glicerol del biodiésel, colágeno de curtiduría, etc.), además de
otros derivados de la actividad urbana, entre ellos los residuos de depuradora y los derivados de la cría de animales para
consumo. El volumen total de estos restos orgánicos y otras biomasas es cada vez mayor, lo que supone un elevado costo de
gestión, así como altas emisiones de CO2 asociadas a su transporte. Según la FAO (2019), en el mundo se generan anualmente
3.3 gigatoneladas de GEI solo en la producción de los alimentos que se desperdician, lo que convierte a este sector en el
tercer emisor más grande. Por lo tanto, la valorización de estos desperdicios ofrece no solo un beneficio económico, sino
también una reducción del impacto ambiental.
Hasta hace unas décadas, la materia orgánica residual se utilizaba como fuente de energía (la de origen forestal) y enmienda
orgánica para el suelo o simplemente se enterraba. En los últimos años este escenario ha experimentado importantes cambios.
Por una parte, el avance del conocimiento científico está permitiendo el desarrollo de nuevas tecnologías que posibilitan una
mayor eficiencia en la utilización de esta materia prima. Por otra parte, la regulación vigente de los residuos en los ámbitos
comunitario y nacional recomienda avanzar en la aplicación de planes de gestión de residuos y programas de prevención.
Además, en el proceso de valorización se aspira cada vez más a utilizar tecnologías que permitan aplicar un sistema en cascada
para obtener un mayor número de productos de alto valor añadido, de lo cual se deriva el concepto de biorrefinería. Todo
ello abre la puerta al uso eficiente de los residuos y a la generación de un amplio abanico de productos que pueden llegar a
los mercados y sostener una actividad económica productiva. En este contexto surge una gran diversidad de iniciativas de
investigación, desarrollo e innovación que favorecen el cambio de perspectiva y crean nuevas oportunidades.
En el contexto político la mayoría de las estrategias de bioeconomía incluyen alguna referencia a los desechos y residuos,
identificando corrientes de desechos genuinos o promoviendo el uso de corrientes secundarias industriales, como residuos
agrícolas y forestales y pulpa de papel. En las diferentes estrategias la escala en la que se consideran estos recursos orgánicos varía
considerablemente. En algunos casos, depende del diseño de la estrategia, mientras que en otros es más un resultado de los mercados
que se desarrollan alrededor de los recursos disponibles. Varias iniciativas en el área de los desechos están bien establecidas, con
marcos de políticas de apoyo, como las de Bélgica; algunas se desarrollan en torno a diferentes sectores o instalaciones, como las de
EE. UU. e Italia; y otras incluyen el uso de los desechos como parte de una estrategia mucho más amplia, como las de Alemania y
Finlandia. Además, se están desplegando iniciativas conjuntas entre países para utilizar fuentes comunes de recursos (incluidos los
desechos), como el memorando de entendimiento sobre la bioeconomía, firmado entre cuatro estados miembros vecinos de la UE
o la formación del megaclúster en innovación biológica en Bélgica, los Países Bajos y Alemania (Allen et al. s. f.).
La biorrefinería se define como un proceso integrado que transforma de forma sostenible una materia prima de origen
biológico (animal o vegetal) en un espectro de productos comercializables (alimentos, piensos, materiales, productos
químicos y/o energía) (véase la figura 1). Muchos de los procesos actuales de valorización de desechos procedentes de la
AF pueden ser embebidos conjuntamente en un esquema de biorrefinería. Por ejemplo, en la fabricación de un producto
alimentario, se realiza un primer paso de biorrefinería cuando la carne de pescado se separa de las vísceras, cabezas y espinas
que se pueden procesar para obtener otros productos de alto valor.
Un ejemplo de biorrefinería aplicable a ALC es la producción de caña de azúcar, ya que, en términos de la calidad de la
caña y la eficiencia en la extracción y la recuperación de la sacarosa, se han afrontado crisis económicas cíclicas, originadas
por un desajuste entre la capacidad de abastecimiento del campo cañero, la producción de azúcar y sus derivados y el
consumo. Sin embargo, la biorrefinería de la caña de azúcar constituye una alternativa económicamente ventajosa para
incrementar la competitividad y la sostenibilidad de las empresas. Se trata de la posibilidad de crear nuevas empresas que se
alimenten de los residuos del procesamiento del azúcar, es decir, de bagazo, residuos de cosecha (tallos, hojas y paja seca),
cachazas y vinazas (véase la figura 2). En este sentido, se podría afirmar que la biorrefinería de la caña de azúcar obliga a la
integración de la destilería en la producción de azúcar y de caña de azúcar como única materia prima, lo que posibilita no
solo el empleo de las mieles finales, sino también de los jugos, las mieles intermedias, el bagazo y los residuos de cosecha
como energéticos, evitando la quema y requema de los cañaverales y el manejo agroecológico de la caña de azúcar. La
variabilidad de los productos secundarios va desde el compostaje hasta la destilería, en los que se producen biogás, etanol o
alcohol hidratado, sin olvidar la opción de valorización de la caña de azúcar para obtener alimento animal. El cultivo resulta
atractivo desde el punto de vista de la obtención de energía eléctrica, alimentos, biocombustibles y productos químicos,
derivados de forma renovable del azúcar, el etanol y la cogeneración eléctrica, debido a la alta eficiencia de esta gramínea C4
en la producción de biomasa a partir de la energía solar (Aguilar Rivera 2014 y Aguilar-Rivera et al. 2015).
18 Tecnologías de la bioeconomía para valorizar residuos y desperdicios: oportunidades de negocio para la agricultura familiar
Figura 2. Integración productiva en la agroindustria de la caña de azúcar.
Este ejemplo tan característico de ALC puede simplificarse en un esquema sencillo, global y básico como el de la figura
3, que se puede utilizar como guía en la construcción de biorrefinerías de todo tipo de desechos y residuos procedentes de
la AF.
Figura 3. Infografía esquemática del esqueleto básico en el que se sostienen las biorrefinerías.
LEGEND
1
biomass raw
raw material
material
2 process
pre-treatment/
conditioning
product, material
platform
product energy
primary refining
product product co-product
material energy
secondary refining
La AF, así como la agroindustria y la actividad antropogénica, utilizan una serie de recursos en forma de agua, energía,
materiales auxiliares y/o envases y embalajes. A su vez, la producción y el procesamiento generan una salida de materiales
en forma de rechazos, residuos, vertidos y/o emisiones, a las que hay que añadir, en los casos de la ganadería y la acuicultura,
la mortandad de los individuos (en el caso de esta última, puede llegar al 4 % de la producción). Solo en ALC se pierden 127
000 000 t de alimentos al año, cantidad suficiente para satisfacer las necesidades alimenticias de 300 millones de personas.
El 28 % de las pérdidas ocurre en la producción, el 21 %, en el manejo y el almacenamiento, el 6 %, en el procesamiento,
el 17 %, en la distribución y el 28 %, en el consumo (Iñarra et al. 2018 e IICA 2019b). Actualmente la COVID-19 somete a
las cadenas de abastecimiento de alimentos a mayor presión, mientras que el cierre de restaurantes y cafeterías, así como la
interrupción de los servicios de transporte, ha llevado a productores de la industria alimentaria a desechar sus existencias.
Mientras esto ocurre, paradójicamente hay miles de personas que han perdido sus empleos e ingresos y están necesitando
ayuda alimenticia.
Por otro lado, la creciente demanda de nuevos formatos de comercialización de los productos agrícolas, ganaderos
y acuícolas ha supuesto un aumento de la transformación de dichos productos, tanto en frescos como en congelados,
tendencia que aparentemente se mantendrá en el futuro. En la actualidad el 5 % de los peces, el 40 % de los moluscos y el
90 % de los crustáceos asociados a actividades de la acuicultura son transformados. En consecuencia, un aumento en la
producción conlleva un incremento en la generación de residuos y subproductos, que es necesario gestionar de manera
correcta. No obstante, la falta de infraestructura y las dificultades técnicas para una adecuada gestión de dichos residuos
supone un creciente problema ambiental, económico y de cumplimiento de la legislación por parte de las actividades de la
AF, agroindustriales y antropogénicas.
A continuación, se presenta información acerca de la gran cantidad de desechos generados en la producción y/o el
procesamiento de diferentes productos, la cual brinda una idea del potencial de su aprovechamiento. Esta información
motivó la realización de este estudio, que incluyó la indagación de cómo las estrategias de la bioeconomía pueden contribuir
a su valorización.
20 Tecnologías de la bioeconomía para valorizar residuos y desperdicios: oportunidades de negocio para la agricultura familiar
Figura 4. Cantidades de desechos disponibles para su valorización (referencias en la infografía).
Los residuos por valorizar provienen del sector agropecuario, incluida la AF, así como de la actividad agroindustrial.
Adicionalmente, se incluyeron algunas tecnologías enfocadas en valorizar residuos de la actividad antropogénica, como
las aguas residuales. Sin embargo, dado que el informe se enmarca en el contexto de la AF, se priorizaron las tecnologías
relativas a los sectores agropecuario y agroindustrial.
Con respecto al análisis del contexto regional, en la revisión de factores clave, la valoración del potencial de las tecnologías y la
definición de recomendaciones y lineamientos no se consideraron aspectos “que dependen de lo local”. Para acotar el ámbito de estudio,
no se trabajaron los puntos anteriores a nivel local. Este informe no profundiza, por tanto, en los contextos político (medidas y leyes
disponibles), económico (instrumentos financieros de apoyo) ni técnico (volumen de residuos producidos por la AF) de cada país.
Gracias al conocimiento local de los expertos entrevistados, en casos puntuales se mencionan algunos casos concretos de países de ALC.
Se analizaron oportunidades para el agricultor familiar que aprovechan residuos ya existentes, es decir, no llega a
recoger aquellas que previenen y/o reducen la producción de residuos en la agricultura ni en actividades forestales. La
prevención y la reducción de la producción de residuos son áreas de mayor complejidad (más difíciles de abarcar por el
agricultor familiar) y están ligadas a la generación de buenas prácticas, dependientes de la complejidad de cada país. Por
ello, su estudio tendría cabida en otro informe orientado a la correcta adaptación de la bioeconomía a los distintos países.
Todas las fuentes secundarias, es decir, la literatura publicada y la gris, están recogidas en la bibliografía de este estudio y en el
apartado de fuentes de las fichas que el IICA publicó en línea. El mapeo de las tecnologías de aprovechamiento de la bioeconomía a
nivel mundial orientadas a la valorización de desechos, considerado como parte de la fase de evaluación comparativa de resultados,
se realizó mediante la identificación de las tecnologías en bases bibliográficas. Después, se caracterizó y organizó la información
relativa a las tecnologías en una base de datos con los campos de mayor interés, con lo cual se generó un catálogo de fichas de
tecnologías. Finalmente, se realizó un análisis de las fichas y su clasificación en oportunidades de valorización.
22 Tecnologías de la bioeconomía para valorizar residuos y desperdicios: oportunidades de negocio para la agricultura familiar
Las entrevistas a expertos complementaron la información secundaria o bibliográfica, así como las conclusiones
alcanzadas durante el taller presencial organizado en Costa Rica del 5 al 6 de noviembre de 2019, en el que participaron
especialistas y delegados de diferentes países e instituciones.
Del total de las oportunidades identificadas en las fases anteriores, se seleccionaron las más relevantes, para lo cual se
emplearon los criterios e indicadores recogidos en la tabla 1.
Existe un gran número de opciones de valorización de los desechos de la actividad agropecuaria y agroindustrial, así
como de parámetros que condicionan la selección de una u otra opción, en función del caso de estudio. Por ello, se empleó
el esquema de priorización estándar para la valorización de los desechos alimenticios, siguiendo la jerarquía de opciones
de valorización de la directiva marco sobre residuos del Parlamento Europeo (CE 2008). Dicha jerarquía plantea distintos
niveles de oportunidades de valorización de residuos: vertedero, usos agronómicos, producción de energía, usos industriales,
alimentación animal, bioproductos, consumo humano y prevención y reducción. Además, estas oportunidades se ordenan en
una pirámide invertida, según una serie de parámetros con respecto a la sencillez o la complejidad del aprovechamiento de los
residuos, como la preferencia social de valorización, el valor del producto obtenido, la calidad que debe tener la materia prima
para poder valorizarla y la inversión y los costos de producción que supondría la valorización de un residuo.
No obstante, esta estrategia de selección no considera las características particulares del escenario (la realidad y el
contexto local donde la solución sería implantada). En el caso de realizarse un análisis de las diferentes opciones, el estudio
debe abordar todos los condicionantes críticos que pueden influir en la viabilidad técnica, económica y ambiental de la
solución. Estos condicionantes se pueden agrupar en cuatro categorías principales, que se muestran en la siguiente figura.
En concreto, se optó por un análisis de decisión multicriterio (Multi-Criteria Decision Analysis, MCDA), empleando
una metodología de análisis jerárquico (Analytic Hierarchy Process, AHP). Esta metodología permite dividir el problema
en conjuntos de decisiones más pequeñas que se resuelven una por una. Para ello, el primer paso es definir y evaluar los
criterios que se deben abordar caso por caso, adaptados al tema del estudio y establecidos por consenso. En el marco del
presente análisis, se consideran los siguientes criterios:
• Factores “dependientes del caso de estudio”: cantidad de materia prima disponible o disponibilidad de instalaciones e
infraestructura en la región.
• Factores técnicos: rendimiento del proceso, madurez tecnológica, etc.
• Factores económicos: costos de producción y valor del producto, empresas competidoras, mercado potencial, etc.
• Factores sociales: conocimiento requerido por parte del agricultor familiar, políticas e instrumentos de apoyo
disponibles, etc.
Los factores “dependientes del caso de estudio” se deben estudiar individualmente, ya que pueden variar de una región
a otra. Otros criterios se consideran intrínsecos a la solución tecnológica específica propuesta, como los factores técnicos
y económicos. Como se indicó anteriormente, no se profundizará en el ámbito regional, debido a la heterogeneidad y la
complejidad de cada caso particular. Por tanto, solo se considerarán en el análisis los criterios intrínsecos a la solución
tecnológica específica propuesta.
En el análisis multicriterio se establecen los criterios de valoración, que deben reflejar todos los aspectos por tener
en cuenta para implantar la oportunidad. A continuación, se ponderan los diferentes criterios, asignándoles “pesos” para
mostrar su prioridad. Se valora entonces la oportunidad según estos criterios, asignando una puntuación de 1 a 5 puntos y,
utilizando los “pesos” asignados, se calcula el “potencial de implantación” como la suma de los puntos obtenidos.
Por último, se ordena la información según el “potencial de implantación”, para identificar las oportunidades
cuya adopción/repetición resulta más sencilla y ventajosa. La siguiente tabla recoge los principales criterios y “pesos”
utilizados en este análisis. Para completar la información extraída durante el análisis cualitativo, se consideraron factores
complementarios, más centrados en la tecnología y la parte económica, ya que el conocimiento intercambiado en el taller
se enfocó más en la parte social. En el contexto social, se incluyó la necesidad de capacitar al agricultor familiar. Para la
ponderación, se asignó un mayor peso a aquellos criterios directamente relacionados con la realidad del agricultor familiar
(tamaño, nivel de conocimiento) y que podrían limitar la adopción de una tecnología, como la economía de escala y la
necesidad de capacitación.
24 Tecnologías de la bioeconomía para valorizar residuos y desperdicios: oportunidades de negocio para la agricultura familiar
3. MAPEO DE TECNOLOGÍAS DE APROVECHAMIENTO DE
RESIDUOS CON ENFOQUE DE BIOECONOMÍA
En diferentes bases de datos de todo el mundo se identificaron las tecnologías fundamentadas en la bioeconomía
orientadas a la valorización de desechos. Posteriormente, se caracterizó y organizó la información relativa a las tecnologías
en una base de datos con los campos de mayor interés, con lo cual se generó el catálogo de fichas. Finalmente, el mapeo
concluyó con el análisis de las fichas de tecnologías y su clasificación en oportunidades de valorización.
La primera parte de la investigación, que consistió en trabajo de escritorio, comprendió la recolección y la sistematización de
información cualitativa y cuantitativa y la creación de la base de datos sobre las tecnologías disponibles. En esta fase, además de
identificar la oferta existente, se localizó la información para caracterizarla, según los criterios que se expondrán más adelante.
Las tecnologías se recopilaron en una base de datos completa, con información acerca de una serie de criterios que cubren
distintos aspectos. Para su inclusión en la base de datos, la tecnología identificada debía cumplir los siguientes requisitos:
Los criterios mencionados incluyen los campos contenidos en el modelo de ficha proporcionado por el Instituto. A
continuación, se detallan los campos registrados en la base de datos.
Título Nombre dado a la tecnología o al proceso, el cual debe describirlo de forma integral.
Breve resumen de qué se trata Texto descriptivo de la experiencia, muy breve (~50 palabras).
Resumen de la tecnología/el
Texto que describe la tecnología o el proceso de forma resumida (~200 palabras).
proceso
Materia prima Nombre científico de la especie.
Problema u oportunidad a la que Breve descripción del problema que resuelve esta tecnología o de la oportunidad que permite
responde aprovechar (~30 palabras).
Enlace Hipervínculo(s) a la(s) fuente(s) de información relevante(s).
Información de contacto de la
Nombre, correo electrónico y teléfono.
persona
Información de contacto de la
Sitio web.
empresa
País o región Lugar de origen de la tecnología.
Año de la referencia Año de publicación del recurso bibliográfico.
Condicionantes de la escala/ Indicación de que la aplicación de esta tecnología requiere volúmenes mínimos o equipo
aplicabilidad indispensable.
Aviso de la existencia de condiciones ambientales específicas para el aprovechamiento de la
Condicionante ambiental
tecnología.
Tipo de proceso Selección de un listado indicado por el IICA.
Cadenas Selección de un listado indicado por el Instituto.
Producto final Selección de un listado indicado por el IICA.
Maduración Nivel de avance de la tecnología. Selección de un listado indicado por el Instituto.
Sector Selección de un listado indicado por el IICA.
Escala industrial
Mercado
Maduración En trámites para mercado (licenciamiento)
Piloto, prototipo o adaptación
Investigación
Centro(s) de investigación
Organización de productores
Sector Academia
Privado
Público
26 Tecnologías de la bioeconomía para valorizar residuos y desperdicios: oportunidades de negocio para la agricultura familiar
3.2 Análisis de las tecnologías identificadas para el aprovechamiento de residuos
El análisis se sustenta en los datos recabados para la construcción de las 56 tecnologías identificadas y recogidas en el
catálogo de fichas. Dichos datos se estructuran según las directrices de interés marcadas por el Instituto y representadas en
las tablas 2 y 3.
En el marco del estudio, la mayoría de los aprovechamientos de residuos detectados se realizan con procesos de tipo
biológico o físico, siendo los de tipo químico los menos representados (véase la figura 7). En la gran mayoría de los casos
identificados (aproximadamente el 80 %), las tecnologías de aprovechamiento de residuos de la AF no utilizarían químicos
contaminantes ni supondrían un elevado costo de adquisición a priori. Esto refuerza el mensaje de sostenibilidad que
conlleva adoptar tecnologías alineadas con la bioeconomía, ya que con su uso se disminuye el impacto ambiental y el costo
de los procesos de valorización.
20 %
43 %
Químico
Físico
Biológico
37 %
El nivel de desarrollo de las tecnologías estudiadas es muy variado: aproximadamente el 60 % corresponde a tecnologías
en estado de investigación y/o prototipo, 18 %, a tecnologías de escala industrial, 14 %, a las que ya están en el mercado, y 9
%, a las que están en trámites de mercado o licenciamiento (véase la figura 8).
Teniendo en cuenta el muestreo realizado (56 tecnologías), estos datos evidencian que los países de ALC podrían tener
una gran variabilidad de tecnologías a distintos niveles de desarrollo. En ausencia de una investigación más profunda,
se puede afirmar que el estado de madurez en el que se encuentre un país respecto de la adopción de tecnologías de
bioeconomía no sería una barrera para adoptar tecnologías de valorización de desechos agropecuarios, lo que constituye
una ventaja, dada la alta heterogeneidad geográfica y político-temporal de la Región.
Físico
Biológico
37 %
9% Figura 8
14% 30%
9% Investigación
Escala industrial
14% 30% Piloto, prototipo o adaptación
Mercado
18%
Escala industrial
En trámites para mercado
29%
(licenciamiento)
Mercado
18%
En trámites para mercado
En cuanto a los sectores que están desarrollando
29%
(licenciamiento)
tecnologías de aprovechamiento de residuos, cabe destacar que
la mayoría de las tecnologías identificadas (más del 80 %) son promovidas por la academia y el sector privado (véase la
figura 9). Ambos actores invierten de manera similar en la obtención de nuevas tecnologías que potencien la capacidad
del agricultor familiar para aprovechar sus residuos. Esto plantea un significativo nicho de trabajo u oportunidad de
colaboración entre la universidad y la empresa, ya que desarrollan líneas de trabajo centradas en la bioeconomía.
Figura 9. Sector al que pertenecen las entidades generadoras de las tecnologías de aprovechamien-
to identificadas. Figura 9
4%
7% Sector académico
7%
Sector privado
Organización de productores
34%
Sector público
Las 56 tecnologías identificadas fueron caracterizadas también en función del origen de los desechos, con base en
tecnologías que valorizan residuos agrícolas o desechos producidos en la actividad agraria, que tienen como objetivo producir
alimentos o materias primas para la industria alimentaria por medio de cultivos (restos de poda, rastrojos, etc.); residuos
de la ganadería y la pesca o desechos producidos en las actividades ganaderas y pesqueras, cuyo fin es producir alimentos
o materias primas para la industriaFigura 10
alimentaria (purines); y biomasa de origen antropogénico o desechos producidos por el
hombre en su actividad vital (desechos urbanos) o en sus procesos productivos y de transformación.
2%
Es importante subrayar que, 3%
de las 56 tecnologías identificadas, casiEuropa
la mayoría valorizan residuos de origen agrícola
7% %), mientras que un menor número de ellas valoriza desechos de la ganadería o la pesca
(46.4 %) o antropogénicos (32.1
ALC el estado de desarrollo de la bioeconomía
(21.4 %). Un estudio más profundo podría definir con menor error de varianza
en el mundo. 9%
África
Los datos recabados muestran que las tecnologías que aprovechan desechos de la producción agraria son las más
América del Norte
investigadas hasta la fecha, según los porcentajes de maduración de tecnologías a nivel de planta piloto/prototipo e
18% 61% Asia
Australia
28 Tecnologías de la bioeconomía para valorizar residuos y desperdicios: oportunidades de negocio para la agricultura familiar
Biológico
37 %
Figura 8
investigación (19.6 %/14.3 %) de la tabla 4. Esto indica que el sector de la producción agraria es el que muestra mayor interés
en sacar provecho de sus residuos
9% y el más joven, con un mayor esfuerzo de inversión y riesgo innovador.
Investigación
En general, este estudio abarca tecnologías con poca presencia en el mercado, independientemente del sector del que
procedan los residuos. Se sugiere seguir impulsando el desarrollo de estas, y brindarles apoyo económico y legal para
potenciar la generación de nuevos mercados, más competitivos y sostenibles, que sustenten la bioeconomía.
Figura 9
Tabla 4. Porcentajes de las tecnologías identificadas en cuanto a su maduración y el tipo de residuo
que procesan.
4%
7% Sector académico
Ganadería
Maduración/tipo de residuo Agrarios Antropogénicos Total
7% y pesca
Sector privado
Mercado 3.6 % 7.1 % 3.6 % 14.3 %
En trámites para mercado (licenciamiento) 48% 3.6Centro(s)
% de 3.6 %
investigación 1.8 % 8.9 %
Escala industrial 5.4 % 3.6 % 8.9 % 17.9 %
Organización de productores
Planta piloto, prototipo o adaptación 19.6 % 1.8 % 7.1 % 28.6 %
34%
Investigación 14.3Sector
% público 5.4 % 10.7 % 30.4 %
Suma de porcentajes 46.4 % 21.4 % 32.1 % 100 %
El origen de las 56 tecnologías identificadas es Europa (61 %), seguido por ALC (18 %). La presencia de otros países en el
ámbito mundial suma hasta el 21 % de representatividad (véase la figura 10). Esta proporción deja entrever la potencialidad
que tiene ALC en el mundo. En la figura 11 se representa en un mapamundi el origen de las 56 tecnologías.
2%
3% Europa
7%
ALC
9%
África
América del Norte
18% 61% Asia
Australia
Figura 14
Porcentajes
Para finalizar, en las tablas 5A y 5B se representan las oportunidades de valorización que generan las tecnologías
identificadas: prevención y reducción, alimentación humana, bioproductos, alimentación animal, usos industriales, energía
y usos agronómicos. A modo informativo y orientativo, esta tabla ofrece una imagen del sesgo mundial en torno a los
distintos niveles de aprovechamiento que puede presentar una misma cadena de producción o sector productivo. En este
sentido, la tabla muestra cuáles subproductos pueden generar productos de mayor o menor valor, en función de la opción
de valorización en la que se encuentre.
En resumen, tras el análisis de las 56 tecnologías identificadas en el marco de este estudio, se plantean las siguientes ideas
clave para la incorporación en ALC de tecnologías basadas en estrategias de bioeconomía:
• El sector con mayor oportunidad de inversión económica es el agroalimentario, ya que en estos momentos es el
sujeto de mayor investigación.
• La academia y el sector privado están desarrollando tecnologías con esfuerzos parecidos, por lo que se sugiere la
colaboración entre estos dos actores mediante programas y acuerdos público-privados.
• La gran variedad de niveles de maduración o desarrollo de las tecnologías supone una oportunidad para ALC, ya
que ofrece mayor libertad para adoptar diferentes tecnologías, de cara al desarrollo de programas e instrumentos de
apoyo, que se definirían en función del nivel de desarrollo de la bioeconomía en cada país.
Prevención y Alimentación
Alimentación humana Bioproductos
reducción animal
Efluente purificado
Piensos animales
Opciones de
Alimento animal
emisiones CO2
para alimentos
valorización
Nutracéuticos
enriquecidos
Ingredientes
Cosméticos
Ecoturismo
Colorantes
Reducción
Bromelina
Bioaceite
naturales
Proteína
Furfural
Lípidos
Agave
Aguacate
30 Tecnologías de la bioeconomía para valorizar residuos y desperdicios: oportunidades de negocio para la agricultura familiar
Prevención y Alimentación
Alimentación humana Bioproductos
reducción animal
Colorantes naturales
Opciones de
Efluente purificado
valorización
Piensos animales
Alimento animal
Nutracéuticos
enriquecidos
Cosméticos
Ecoturismo
Bromelina
Bioaceite
Proteína
Furfural
Lípidos
Algas x X x
Arroz x
Avícola
Banano
Bayas x x x
Bovina
Cacao x
Café
Caña de azúcar
Caprina
Carne
Cárnicos
Cerdo
Cereales
Cítricos x
Especias x
Forraje X
Frutas x
Hongos comestibles
Hortalizas
Jatropha curcas
Lácteos
Madera
Mango x x
Maricultura
Microorganismos x X
Mixta x x
No se indica x
Oleaginosas x
Ovina x
Palma x
Pastos x
Reducción de emisiones
alimentos enriquecidos
Colorantes naturales
Opciones de
Efluente purificado
Ingredientes para
Piensos animales
Alimento animal
valorización
Nutracéuticos
Cosméticos
Ecoturismo
Bromelina
Bioaceite
Proteína
Furfural
Lípidos
de CO2
Pescados y mariscos x x x
Piscicultura x
Plátano
Porcina
Raíces y tubérculos x x
Residuos urbanos/
x
no agrícolas
Sargazo
Sorgo
Soja
Suculentas x
Trigo
Vegetación x
Tabla 5B. Opciones de valorización (usos industriales, energía y usos agronómicos) de las cadenas de
producción identificadas.
Usos
Usos industriales Energía
agronómicos
Compuestos químicos
Polihidroxialcanoatos
Biopelículas, films
Carbón activado
Energía térmica
Biorremediador
biodegradables
Gas de síntesis
Microcelulosa
Biofertilizante
Bioplaguicida
Biopolímeros
Opciones
Biofungicida
Bioplásticos
Bactericida
Bioetanol
Compost
Biodiésel
Biofibras
Ensilaje
de valorización
Biogás
Pellets
Papel
Agave x
Aguacate x
Algas x
Arroz x
Avícola x x
Banano x
Bayas
Bovina x x
Cacao
Café x x x x
32 Tecnologías de la bioeconomía para valorizar residuos y desperdicios: oportunidades de negocio para la agricultura familiar
Usos
Usos industriales Energía
agronómicos
Compuestos químicos
Polihidroxialcanoatos
Biopelículas, films
Carbón activado
Energía térmica
Biorremediador
biodegradables
Gas de síntesis
Microcelulosa
Biofertilizante
Bioplaguicida
Biopolímeros
Opciones
Biofungicida
Bioplásticos
Bactericida
Bioetanol
Compost
Biodiésel
Biofibras
Ensilaje
de valorización
Biogás
Pellets
Papel
Caña de azúcar x
Caprina x
Carne x
Cárnicos x
Cerdo x x
Cereales x
Cítricos
Especias
Forraje x x
Frutas x x
Hongos comestibles x x
Hortalizas x x x x
Jatropha curcas x
Lácteos x x
Madera x
Mango
Maricultura x x
Microorganismos x x
Mixta x x
No se indica
Oleaginosas x
Ovina x
Palma
Pastos x
Pescados y mariscos x x
Piscicultura
Plátano x
Porcina x x
Raíces y tubérculos x
Residuos urbanos/no x x x x x
agrícolas
Sargazo x
Sorgo x
Soja x
Suculentas x
Trigo x
Vegetación x
Para la selección de las oportunidades que ofrece la bioeconomía a la AF de ALC, en este estudio se analizaron las
variables críticas, positivas y negativas, que pueden condicionar la adopción de las soluciones que la bioeconomía ofrece
para mejorar el desempeño de los productores agrícolas.
A fin de abordar un análisis sistemático del conocimiento y la información reunida durante las entrevistas y el taller, se
agruparon los factores relevantes en tres dimensiones:
• Social
• Económica
• Tecnológica
A estos aspectos se debe añadir una dimensión horizontal, referida a la enorme diversidad geográfica, ecológica y de
desarrollo económico, social y tecnológico de ALC.
La dimensión social comprende una serie de desafíos en torno a la naturaleza multifacética y estructural de ALC. En
el momento actual, muchos avances en materia social se han visto afectados por la pandemia COVID-19, ya que se ha
puesto énfasis en los aspectos sanitarios1. En la Región la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible hace hincapié en la
lucha contra la desigualdad, la erradicación de la pobreza y la búsqueda de sociedades más justas e inclusivas y con mayores
niveles de bienestar (CEPAL 2019). La transformación rural y de la AF son aspectos clave para lograr este desarrollo. En
este contexto, la bioeconomía se posiciona como un impulsor del cambio y una oportunidad para mejorar las condiciones
económicas y sociales de gran parte de la población.
En esta dimensión se han identificado diversos factores que afectan la educación, el empleo y el apoyo gubernamental.
La mayoría de los expertos entrevistados (80 %) destacó algún factor social entre los más relevantes para la aplicación de la
bioeconomía en ALC. Aunque están surgiendo experiencias relativas a esta, la mayoría de los países carece de una estrategia
definida. Se trata de un concepto nuevo y, en muchos casos, desconocido, por lo que las iniciativas públicas y privadas
muestran desinterés en promover proyectos vinculados a la bioeconomía. Sin embargo, esta falta de conocimiento también
supone un importante número de oportunidades para ALC, como nuevos modelos de negocios, políticas sostenibles e
iniciativas de innovación social.
A continuación, se presentan los principales condicionantes sociales que afectan el despliegue de la bioeconomía.
34 Tecnologías de la bioeconomía para valorizar residuos y desperdicios: oportunidades de negocio para la agricultura familiar
Figura 12. Principales condicionantes desde el punto de vista social.
La elevada edad promedio de los jefes de explotaciones de AF se identifica como un condicionante que provoca
rigidez en los propios productores y en sus organizaciones. Los datos disponibles señalan que el cambio generacional
en el sector agrícola no se está dando, por lo que la población dedicada a la agricultura está envejeciendo. La población
más joven tiende a buscar oportunidades en los núcleos urbanos, donde espera encontrar mejores condiciones de
vida. Este envejecimiento supone una menor receptividad a nuevos modelos de negocio y la adopción de técnicas
innovadoras.
Tabla 6. Edad promedio del jefe de explotación agraria familiar, por país. Fuente: FAO 2014.
Otro factor relevante es la escasa conciencia ambiental de las sociedades latinoamericanas y caribeñas, un factor
transversal y con múltiples consecuencias negativas para el desarrollo de la bioeconomía.
1. Con respecto al consumidor, esta desincentiva la compra de productos ambientales que pueden tener un sobreprecio,
frente a aquellos que no provienen de producciones respetuosas con el medio ambiente. En ausencia de un
compromiso ambiental de la sociedad, el valor añadido ambiental no se percibe y, por tanto, el consumidor no está
dispuesto a pagar por él. Este factor se une a las bajas rentas, lo que produce una reducción aún mayor del mercado
de productos de la bioeconomía.
2. En cuanto al productor, este es un factor relevante que le impide considerar en su modelo de negocio las consecuencias
negativas de su explotación para el ambiente, por lo que subestima las oportunidades de la bioeconomía en relación
con los otros modelos tradicionales.
3. En el contexto gubernamental, no existe un incentivo de rédito político para formular una normativa ambiental que
obligue a los productores a tener en cuenta las consecuencias negativas ambientales de sus actividades, por ejemplo,
mediante penalizaciones monetarias, o que fomente el consumo de productos ambientales, por medio de programas
gubernamentales de apoyo.
Asimismo, en algunos países la inestabilidad gubernamental y la falta de coordinación entre instituciones son
condicionantes importantes. Los países con mayor estabilidad y fortaleza institucional se podrán situar en un punto de
partida más favorable para adoptar estrategias de bioeconomía.
De acuerdo con la información recopilada en el estudio, los condicionantes económicos, de gran relevancia para la
bioeconomía, pueden agruparse en general en dos niveles: el del productor y el del consumidor o el mercado.
A nivel del productor, la pequeña escala de las explotaciones de AF de ALC es uno de los mayores condicionantes
identificados. El tamaño promedio de las explotaciones de AF es muy reducido, si se compara con el de las explotaciones del
sector agropecuario y, si excluimos las grandes explotaciones familiares de los países del Cono Sur, se reduce aún más. Estas
diferencias se pueden observar en la tabla 7.
36 Tecnologías de la bioeconomía para valorizar residuos y desperdicios: oportunidades de negocio para la agricultura familiar
Tabla 7: Tamaño promedio de las explotaciones de AF, comparado con el de las explotaciones del
sector agropecuario de varios países. Fuente: FAO 2014.
A nivel del consumidor o del mercado, en muchos países de la Región los bajos ingresos y los altos niveles de pobreza
(véase la figura 14) condicionan el consumo de productos ambientales, que en general son más costosos que sus alternativas
no ambientales. Este bajo nivel de ingreso, sumado a la falta de conciencia ambiental, marca una demanda aún reducida de
bioproductos con un alto valor añadido.
Figura
Figura14.
14América Latina: tasas de pobreza y de personas en situación de pobreza y pobreza extrema.
Fuente: CEPAL 2019.
Porcentajes
50
44,5
40
33,6
28,8 29,1 30,2 30,2 29,6
27,8
30
20
11,2 9,9 10,2 10,2
9,1 8,1 7,8 8,7
10
Pobreza
Pobreza extrema
0
2002 2008 2012 2014 2015 2016 2017 2018
Aunque resultan evidentes para el uso de la bioeconomía, los condicionantes tecnológicos no aparecen con
frecuencia en las respuestas de los entrevistados; sin embargo, en el análisis del taller presencial aparecen como un
factor limitante en cuatro de las seis opciones de valorización de desechos de la AF que se estudiaron.
Estos condicionantes pueden sistematizarse en dos grupos: los relacionados con el nivel de desarrollo de las tecnologías
0 individual2 y los relativos
de manera 4 al sistema de6 investigación8 y desarrollo10
en el ámbito 12
nacional. 14
Falta de impacto Falta de optimización Ausencia de un marco legal
Falta de
En el primer conocimiento
grupo Falta
se identifica como uno dede
losrecursos Falta
factores más importantes de planificación
la necesidad de adaptar las tecnologías al
tamaño reducido de la gran mayoría de las explotaciones de AF, así como la dificultad en términos de repetición de las
38 Tecnologías de la bioeconomía para valorizar residuos y desperdicios: oportunidades de negocio para la agricultura familiar
tecnologías, que se deben adaptar a realidades muy concretas, lo que dificulta aún más la estandarización y normalización
de las soluciones tecnológicas.
Por otro lado, los condicionantes relacionados con el territorio donde se encuentra el agricultor familiar impiden, en la
práctica, la utilización de tecnologías novedosas o más desarrolladas. En algunas zonas geográficas de ALC influyen la ausencia de
electricidad o de otros servicios básicos, así como condiciones agroecológicas, como las distancias que separan los territorios donde
se encuentran los distintos agricultores familiares integrantes de una cadena de aprovechamiento de residuos o las variedades de
alimentos que se cultivan en cada zona. En la siguiente cita se describe una experiencia negativa en torno a la implantación
de tecnologías de bioeconomía: “El Perú es el productor número uno de producción de papa de Latinoamérica y hay un gran
excedente que se quería aprovechar para producir almidón, pero no funcionó porque las variedades de papa no eran industriales”
(Liza Meza Flores, Coordinadora de Directiva de Proyectos del Fondo Américas. Comunicación personal, septiembre 2019).
En el segundo grupo de condicionantes tecnológicos se incluyen varios factores relacionados con el sistema de ciencia
y tecnología y, en general, con la fortaleza de las instituciones que apoyan la investigación y el desarrollo. En un sector
poco maduro como el de la bioeconomía resulta esencial una buena articulación de las entidades que respaldan la
transferencia del conocimiento de la universidad a los productores, así como la presencia de organismos que dinamicen
la interacción entre los agentes del sector. En este sentido, se destacan tres condicionantes:
• La inexistencia o debilidad de las oficinas de extensionismo.
• La inversión en investigación agrícola.
• La falta de cooperación internacional entre los países de la Región, que podría potenciar el intercambio de buenas
prácticas y la replicabilidad de las oportunidades testadas.
La enorme diversidad geográfica, ecológica y económica de ALC constituye un factor significativo para la adopción de
la bioeconomía como una oportunidad para mejorar las condiciones de vida de los agricultores. Este aspecto es transversal
a cualquiera de los condicionantes identificados en cada una de las dimensiones. La heterogeneidad afecta a todos los
condicionantes de las tres dimensiones, destacándose especialmente las diferencias en la escala de la explotación entre
los países del Cono Sur y del resto de la Región, con microexplotaciones de AF. El desarrollo económico y el nivel de ingreso
condiciona la disponibilidad de recursos en la Región, una variable de gran importancia para la adopción de oportunidades
en bioeconomía. Los países que presentan una mayor trayectoria en materia de bioeconomía también tienen un nivel
superior de ingresos, como Argentina o Chile, a diferencia de países con menos recursos como Honduras o Paraguay (véase
la tabla 8).
Desarrollo en
Mayor desarrollo en bioeconomía Menor desarrollo en bioeconomía
bioeconomíaa
País Argentina Chile Costa Rica Paraguay Nicaragua Honduras
Población con
ingresos inferiores
al 50 % de la 13.6 14.1 20.1 24.7 19.9 20.9
mediana
(CEPAL 2019)
a
Datos extraídos de las conclusiones del Taller Presencial Tecnologías para la Bioeconomía y sus Posibilidades de Aprovechamiento para la Agricultura
Familiar en América Latina y el Caribe (Costa Rica el 5 y 6 de noviembre de 2019).
40 Tecnologías de la bioeconomía para valorizar residuos y desperdicios: oportunidades de negocio para la agricultura familiar
4.2 Variables críticas favorables y limitantes para aprovechar las tecnologías aplicables a la bioeconomía
De acuerdo con las opciones de valorización en las que se agruparon las tecnologías identificadas, se trabajó en la
clasificación de factores relevantes positivos y negativos, según el grupo de aplicación de la bioeconomía considerado. En las
figuras 35, 36 y 37 del anexo I se presentan estos resultados.
Las variables críticas positivas en las opciones de valorización de la figura 35 reflejan condicionantes tecnológicos y logísticos,
ya que son las aplicaciones menos sofisticadas las que requieren tecnologías más sencillas y permiten escalas más pequeñas para
su viabilidad técnica. Sin embargo, en sus aplicaciones más básicas, como los usos agrícolas, aparece el condicionamiento social,
educativo y de conciencia ambiental como una variable negativa para el aprovechamiento de estas tecnologías. En el caso de la
producción de energía, el factor económico es una variable negativa, ya que la inversión requerida es elevada y, como se señaló
anteriormente, supone una barrera de acceso importante para la mayoría de los pequeños agricultores familiares.
Con base en los resultados sobre los usos industriales y de alimentación animal que se presentan en la figura 36 del
anexo I, en las opciones de valorización industriales la escala es una variable muy relevante, ya que la disponibilidad
del residuo tiene que alcanzar una cantidad significativa para que el negocio sea viable. Como variable positiva se identifica
el interés del sector industrial privado, que puede estimular el desarrollo de este mercado y exigir menos en términos de
inocuidad, en comparación con otros usos como la alimentación animal o el consumo humano. La diversificación en las
fuentes de alimentación animal, que supondría la aplicación de procesos de bioeconomía, se valora favorablemente.
En la figura 37 se muestran las aplicaciones más sofisticadas de los procesos de la bioeconomía. En ambos aparece como
una variable negativa la necesidad de adaptar la tecnología a la realidad de la AF. Como variables positivas que pueden influir
en la adopción de estos procesos están los condicionantes sociales y económicos relativos a la diversidad y la disponibilidad de
los recursos de biomasa, la necesidad de encontrar una solución de valorización de los residuos y la enorme oportunidad de
negocio que suponen estos procesos para mejorar las condiciones de vida de la población dedicada a la AF en ALC.
Las figuras 17, 18 y 19 muestran las variables favorables y críticas correspondientes a cada opción de valorización,
expuestas por los participantes en el taller.
Figura 17. Variables favorables (arriba) y críticas (abajo) correspondientes a cada opción de valoración,
expuestas por los participantes en el taller.
Figura 19. Variables favorables (arriba) y críticas (abajo) correspondientes a cada opción de valoración,
expuestas por los participantes en el taller.
42 Tecnologías de la bioeconomía para valorizar residuos y desperdicios: oportunidades de negocio para la agricultura familiar
Figura 10
2%
3% Europa
7%
ALC
5. POSIBILIDADES
9% DE APROVECHAMIENTO DE LAS
África
TECNOLOGÍAS IDENTIFICADAS EN NUEVOS MODELOS DE
NEGOCIOS PARA LA AF DE ALC América del Norte
18% 61% Asia
5.1 Situación de partida en ALC en el ámbito de la bioeconomía
Australia
La dinámica productiva de ALC ha ido generando una amplia gama de acciones –públicas y privadas- relacionadas con el
concepto de bioeconomía como eje del desarrollo. Aunque en los ámbitos público y semipúblico existen iniciativas analíticas
y académicas, estratégicas, de apoyo y de coordinación en los planos nacional y subnacional, se requieren iniciativas con
una aproximación más local.
20 Por otra parte, las entrevistas a expertos permitieron concluir que el punto de partida difiere mucho según el país. En
el caso de Chile, “Se crearon programas de financiamiento donde se requirió la formación de consorcios con integrantes
11,2 9,9 10,2 10,2Center) o universidades e
de la AF, empresas 9,1transformadoras,
8,1 RTD Center
7,8
(Research
8,7 and Technological Development
10 integrantes de empresas de venta, marketing y exportación”. Adicionalmente, “Se están montando pequeñas plantas pilotos
Pobreza
para que los productores de la AF se acerquen a estas instalaciones y hagan pruebas de productos procesados para pruebas
Pobreza extrema
0 comerciales, desarrollo etiqueta, envase, etc. Desarrollando 4-5 plantas piloto cada una con una visión distinta según el
tipo de producto”2008
2002 (Fredy Urrego,
2012Líder de2014
Proyecto, Fraunhofer
2015 Chile
2016Research,2017
comunicación
2018personal, septiembre 2019).
Fraunhofer Chile Research es una de las instituciones que desarrolla procesos en una de estas plantas. La situación de Chile
contrasta con el punto de partida de países como Honduras, Nicaragua o Paraguay, donde, según los expertos entrevistados,
se desconoce la bioeconomía como estrategia para el crecimiento y la mejora de la competitividad.
Se preguntó a los expertos sobre las principales fortalezas de ALC en la actualidad ante la adopción de estrategias de
bioeconomía. La siguiente figura muestra los principales factores mencionados.
Figura
Figura 20 20. Fortalezas de ALC para aprovechar oportunidades tecnológicas en materia de bioeconomía.
0 2 4 6 8 10 12 14 16
Figura 20
Los dos factores más significativos fueron la naturaleza de la AF en ALC y la biodiversidad. Cabe destacar que las condiciones
ambientales de la Región posibilitan la producción durante todo el año, por lo que la cantidad de residuos se genera a un volumen
constante. Por otra parte, los expertos describen las unidades de AF como resilientes y con deseo de acoger nuevas tecnologías.
Con respecto a la implantación de tecnologías para el aprovechamiento de residuos, es importante considerar los
0
factores 2
que favorecen 4
y limitan 6
su desarrollo, 8
los cuales 10
se presentan 12
en la sección 4. En 14
relación con 16
las experiencias
exitosas, como un factor muy positivo, cabe destacar la capacidad innovadora de la AF, ya que algunas experiencias en
Biodiversidad
materia de bioeconomía Naturaleza
no han requerido de la AF enexternas,
intervenciones ALC Capacidad
sino Infraestructural
que ha sido el mismo agricultor o la unidad familiar
la que ha emprendido esa acción de cambio. Como ejemplo, se puede señalar la formulación de bioinsumos a pequeña
escala, lo que constituye una innovación local.
Se puso énfasis en la recopilación de información no solo de experiencias exitosas, sino especialmente de aquellas que
no tuvieron éxito en la Región, para conocer los motivos por los cuales fallaron y extraer lecciones aprendidas.
Figura
Figura 2121. Principales causas del fracaso de las experiencias de bioeconomía en ALC.
0 2 4 6 8 10 12 14
Falta de impacto Falta de optimización Ausencia de un marco legal
Falta de conocimiento Falta de recursos Falta de planificación
Entre las acciones de apoyo y ayudas financieras, las opciones más comentadas fueron el desarrollo de incentivos para
la incorporación de tecnologías en fase de comercialización, así como líneas crediticias para el agricultor. Como caso de
éxito,
Figura 23 en Chile existe la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO) que, con fondos procedentes del Ministerio
de Economía, Fomento y Turismo del Gobierno, apoya a sectores agronómicos a través de planes especiales de desarrollo,
mediante la importación de equipos mecanizados, obras de regadío y el desarrollo de nuevos cultivos, entre otras acciones.
Implantación del cooperativismo
Costa Rica tiene un programa de fondos concursables dirigido a fomentar el trabajo
Servicios colaborativo entre la academia,
de extensión
la empresa privada y la AF. Se trata de fondos públicos que promueven el trabajo en colaboración para extraer lecciones
Definición de políticas
0
fondos
Figura 21 públicos,
2 4
la CORFO6
los concursos. En la actualidad, se está intentando repetir este
8 10 12 14
esquema en Colombia.
ofreceFalta
apoyo al agricultor Falta
de impacto familiar
de optimización Ausencia de un marco legal
para realizar actividades
Falta de conocimiento
de
Falta de recursos En cuanto aFalta
las de planificación
líneas crediticias, se destacaron los
microcréditos, ya que posibilitan proyectos acordados
emprendimiento, innovación y de forma conjunta con organizaciones de productores y
mejora de su competitividad. muestran mayor eficacia en el logro de impactos que las
diseñadas para todo el país desde afuera. En este sentido, se
destaca el caso de Chile.
Figura 22
Figura022. Acciones
2 de apoyo y4 ayudas financieras
6 8 favorecen10
que 12
la replicabilidad. 14
Falta de impacto Falta de optimización Ausencia de un marco legal
Falta de conocimiento Falta de recursos Falta de planificación
Incentivos para la capacitación
Con respecto a los programas o entidades que apoyan desde los gobiernos Incentivoselpara la capacitación
desarrollo de tecnologías en
investigación o escala industrial, se hace referencia a los que promuevenAyudasla colaboración público-privada,
financieras a organizaciones por
de agricultores
resultar los más exitosos e incluir a los agricultores en etapas muy tempranas del desarrollo de la tecnología. En este
Incentivos para la incorporación de tecnologías
contexto, una clave puede ser la experimentación conjunta, ya que el productor posee el conocimiento práctico, pero
Figura 23
carece del científico. Líneas crediticias para el agricultor
Financiamiento
Homogeneidad parageográfica
política, la implantación de
y temporal
tecnologías
Prospectiva, estudio y diagnóstico del ecosistema
Actividades
de AF técnicas y tecnológicas
Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura 45
Capacitación y transferencia de conocimientos
0 2 4 6 8 10 12 14 16 Actividades económicas
Figura 24. Priorización estándar de las opciones de valorización de desechos alimentarios.
De acuerdo con la figura 24, se plantean distintos niveles de oportunidades de valorización de residuos: vertedero, usos
agronómicos, producción de energía, usos industriales, alimentación animal, bioproductos, consumo humano, y prevención
y reducción. Además, estas oportunidades se ordenan en una pirámide invertida, según la sencillez o la complejidad del
aprovechamiento de los residuos. Es decir, influyen parámetros como la preferencia social de valorización, el valor del
producto obtenido, la calidad que debe tener la materia prima para poder valorizarla y, finalmente, la cantidad de inversión
y los costos de producción que enfrentaría la valorización de un residuo. El nivel superior y más grande, por su mayor
complejidad, acogería la prevención y la reducción de la generación de subproductos, lo que está ligado a unas buenas
prácticas. Este primer nivel no estaría representado en los resultados, ya que queda fuera del marco de este informe, aunque
su estudio resulta necesario para una correcta adaptación de la bioeconomía a los distintos países.
La segunda y la tercera opciones de la pirámide se refieren a mantener el subproducto en la cadena alimentaria mediante
la comercialización de las fracciones de bajo valor, produciendo ingredientes alimentarios u obteniendo biomoléculas de
alto valor, que pueden ser usadas en la industria nutraceútica, cosmética o farmacéutica.
En cuarto lugar se encuentra la alimentación animal, orientada al aprovechamiento de subproductos como los de la
acuicultura y la pesca, con los que se producen harinas y aceites de pescado utilizados principalmente como alimento en la
acuicultura. En la misma línea que el anterior, le siguen los usos industriales, pero el producto de valor agregado generado
pasa a formar parte de otra cadena de producción, como los bioalcoholes, bioplásticos, bioestimulantes o bioestabilizantes.
Otras soluciones de menor valor, como la producción de energía (biogás, bioetanol, biometano), el compostaje o la
incineración, se pueden considerar como opciones de valorización, ya que en la actualidad son las que están más al alcance
de la AF de ALC, ante el acceso a tecnologías y otros incentivos. En último lugar se encuentra el envío de los subproductos
a vertedero, una solución que no se puede tomar en cuenta como una valorización.
No obstante, esta estrategia de selección no considera las características particulares del escenario, es decir, la realidad
y el contexto local donde la solución sería implantada. En el caso de realizarse un análisis de las diferentes opciones, el
estudio debe abordar todos los condicionantes críticos que pueden influir en la viabilidad técnica, económica y ambiental
de la solución. Estos condicionantes se pueden agrupar en cuatro categorías principales, que se describen en la figura 25.
46 Tecnologías de la bioeconomía para valorizar residuos y desperdicios: oportunidades de negocio para la agricultura familiar
Figura 25. Categorías por considerar en un estudio de selección de opciones de valorización.
En muchos casos, resulta casi imposible recopilar toda la información necesaria para evaluar correctamente todas las
opciones; además, este tipo de estudios resultan caros y requieren mucho tiempo. Por esta razón, se presenta una metodología
simplificada para realizar una primera evaluación de los diferentes casos de estudio y facilitar el procedimiento de selección.
El análisis MCDA, descrito arriba, permite dividir el problema en conjuntos de decisiones más pequeñas que se resuelven una
por una. En el caso de los factores “dependientes del caso de estudio”, deben estudiarse individualmente, ya que pueden variar de una
región a otra. Otros criterios se consideran intrínsecos a la solución tecnológica específica propuesta, como los factores técnicos y
económicos. Como se indica en la sección 2, no se profundizará en el plano regional, debido a la heterogeneidad y la complejidad de
cada caso particular. Por tanto, en el análisis solo se considerarán los criterios intrínsecos a la solución tecnológica específica propuesta.
Específicamente, se pidió a los asistentes que evaluasen en cada opción de valorización el interés para la unidad de AF o
la administración pública frente a ciertos factores de los anteriormente enumerados. Se presenta a continuación, a modo de
ejemplo, el resultado de la valoración de la “necesidad de inversión para la implantación de la oportunidad versus el interés
para el agricultor”. El resto de los resultados se encuentra en el anexo I.
Seleccionando las opciones del cuadrante superior derecho, es posible identificar aquellas de mayor interés para la
unidad de AF/administración pública y que tienen un componente positivo en cuanto al factor considerado. De este
proceso de selección y ranking se obtienen las tres opciones de valorización con mayor posibilidad de implantación:
usos agronómicos, producción de energía y usos industriales. Estas opciones fueron situadas en el cuadrante superior
derecho seis, cinco y tres veces, respectivamente.
Asimismo, el análisis permite extraer conclusiones acerca de las opciones de valorización menos atractivas en el
contexto actual, así como otras consideraciones. Para la administración pública, los usos agronómicos, los bioproductos,
el consumo humano y la producción de energía tendrían un alto impacto social y alineamiento con la visión de ALC y
la bioeconomía. Por el contrario, los usos industriales tendrían un bajo impacto social y no despertarían mucho interés
en la administración pública. Es interesante destacar cómo la alimentación animal, que es la opción de valorización más
tradicional y la más aplicada, queda en un lugar intermedio en términos del interés para la administración y del impacto
social. Esto se puede deber a que la administración no la identifica como una opción innovadora ni atractiva, ya que es
más tradicional en algunas regiones, donde los productores de la AF alimentan a sus animales de granja con residuos y
desperdicios, usándolos directamente sin necesidad de un procesamiento. En el plano social, se reflexionó acerca de la
baja rentabilidad de esta opción, ya que encaja más en un esquema de autoconsumo/autosostenibilidad, lo que complica
al agricultor familiar llevar al mercado piensos animales por la alta competitividad de este. Respecto de la unidad de AF,
las menos atractivas son las opciones de bioproductos y consumo humano, ya que su adopción requeriría la aplicación de
medidas de diversos tipos por parte de la administración pública. El bajo interés mostrado se debe a la dificultad del acceso
al financiamiento para este tipo de tecnologías, así como su elevado costo y complejidad, que supondrían actividades de
capacitación del agricultor.
Por último, es interesante profundizar en el análisis de la opción de usos industriales, ya que, aunque se valoró
de forma positiva y resultó una de las tres elegidas, recibió también valoraciones negativas. Concretamente, los usos
industriales se consideraron como una tecnología para cuya implementación el agricultor necesitaría un alto nivel
de capacitación, lo que podría restarle atractivo. Asimismo, se estimó que esta opción requeriría una capacitación
48 Tecnologías de la bioeconomía para valorizar residuos y desperdicios: oportunidades de negocio para la agricultura familiar
adicional del personal de apoyo, de la administración pública o de los servicios de extensión. Finalmente, esta opción
requeriría una alta inversión para su establecimiento. Como aspectos positivos, se destacaron un elevado retorno de la
inversión y un tiempo de implantación adecuado. En este sentido, se concluye que la opción de usos industriales es un
caso complejo que debe ser estudiado en detalle, a fin de determinar el grado de capacitación requerido, que en todos
los casos sería al menos de medio a alto, así como sus beneficios para el agricultor, y las tecnologías y el conocimiento
disponibles.
Puntuación
Criterio Ponderación
1 punto 5 puntos
Madurez de la tecnología Investigación básica Escala industrial 1
Es capaz de operar con bajos
Necesita un gran volumen de
Economía de escala volúmenes, es una solución 2.5
residuos, no es modular.
modular.
Valor del producto Bajo precio en el mercado Alto precio en el mercado 1.5
Mercado amplio, el producto
Mercado muy reducido, uso
Mercado potencial final se puede utilizar en 1.5
muy específico
diversos ámbitos.
Recursos económicos
CAPEX y OPEX elevados* CAPEX y OPEX bajos* 1
necesarios*
Un gran número de Bajo número de competidores,
Competidores competidores, tecnología lo que facilita el posicionamiento 1
ampliamente establecida en el mercado
El agricultor no requiere o
El agricultor requiere un alto
Capacitación del requiere un muy bajo nivel de
grado de capacitación para 2
agricultor familiar capacitación para efectuar el
realizar el proceso.
proceso.
* CAPEX: costo de bienes de equipo e infraestructura. OPEX: costos de operación, como los insumos.
Se analizaron las tecnologías del catálogo que corresponden a las tres opciones de valorización seleccionadas en el
análisis cualitativo. Las tablas 10, 11 y 12 presentan la valoración de las tecnologías ordenadas por opción de valorización.
Se incluye la tabla 13, que muestra la puntuación obtenida por las 56 tecnologías identificadas en este estudio, ordenadas de
mayor a menor.
Usos agronómicos
Competidores
PONDERADO
del agricultor
Capacitación
Economía de
producción
Costes de
potencial
producto
Mercado
Valor del
Madurez
TOTAL
escala
Tecnología
50 Tecnologías de la bioeconomía para valorizar residuos y desperdicios: oportunidades de negocio para la agricultura familiar
Tabla 11. Priorización de las tecnologías disponibles para usos industriales para el aprovechamien-
to de los residuos de la AF en ALC.
Usos industriales
Competidores
PONDERADO
del agricultor
Capacitación
Economía de
producción
Costes de
potencial
producto
Mercado
Valor del
Madurez
TOTAL
escala
Tecnología
Producción de energía
Capacitación del
Competidores
PONDERADO
Economía de
producción
Costes de
agricultor
potencial
producto
Mercado
Valor del
Madurez
TOTAL
escala
Tecnología
Opción de TOTAL
Tecnología
valorización PONDERADO
Energía
39
hongo comestible seta
52 Tecnologías de la bioeconomía para valorizar residuos y desperdicios: oportunidades de negocio para la agricultura familiar
Opción de TOTAL
Tecnología
valorización PONDERADO
agron.
Ficha 22. Reutilización de los residuos de la poda de la vid (sarmientos) para la
Uso
38
producción de biofertilizante
Energía
Ficha 30. Producción de biogás a partir de residuos de macroalgas 36
agron.
Ficha 13. Biocompostaje de residuos orgánicos de la industria de curtiduría con
Uso
35.5
residuos de Agave tequiliana
indust.
Ficha 24. Remoción de colorantes sintéticos en aguas residuales usando
Uso
35
biomasa de arroz
agron.
Ficha 20. Cold composting para aumentar la fertilización de los suelos y
Uso
34.5
reducir emisiones y desechos
industr.
Uso
Ficha 6. Desarrollo de materiales funcionales a partir de fibras naturales 34
agron.
Uso
Ficha 15. Valorización del residuo de Jatropha curcas mediante compostaje industr. 33.5
Uso
Ficha 54. Reducción del CO2 a través de un proceso microbiano innovador 33.5
agron.
33
como biofungicida
agron.
32
champiñón ostra
industr.
31.5
espárrago para aplicaciones agrícolas e industriales
industr.
31.5
mediante la fermentación
Energía
Ficha 26. Producción de etanol a partir de los residuos de la molienda del sorgo 29.5
industr.
Ficha 33. Obtención de efluente purificado y aceites con aplicación en la
Uso
28
ingeniería civil utilizando microalgas para el tratamiento de las aguas
Energía
Ficha 11. Torrefacción de rastrojos de trigo para obtener pellets como
27.5
biocombustible sólido
industr.
Ficha 12. Obtención de 5-HMF (5-hidroximetilfurfural) a partir de residuos con
Uso
26.5
inulina
agron.
Uso
Ficha 28. Obtención de bioenergía y nutrientes a partir de purín avícola 26
Energía
Ficha 41. Tratamiento termoquímico para la obtención de carbón activo y gas
24.5
de síntesis
Energía
Ficha 47. Valorización de los posos del café para la obtención de biodiésel 22
20.5
vía termoquímica (pirólisis)
Industr. industr.
20.5
concepto de biorrefinería
19.5
partir de residuos celulósicos urbanos y vegetales
Es importante destacar que, para implementar cualquiera de estas tecnologías, será necesario realizar un estudio
adicional en el que se consideren los factores “dependientes del caso de estudio”, a fin de determinar la realidad local,
la cantidad producida de desecho, el nivel de conocimiento del agricultor familiar, el acceso a financiamiento local, etc.
Solamente tomando en cuenta estas realidades e implementando las políticas y estrategias adecuadas en apoyo a la AF, que
contribuyan a superar las barreras a la adaptación o la adopción, se logrará convertir las tecnologías en innovaciones.
54 Tecnologías de la bioeconomía para valorizar residuos y desperdicios: oportunidades de negocio para la agricultura familiar
Figura
0 22 2 4 6 8 10 12 14
Falta de impacto Falta de optimización Ausencia de un marco legal
Falta de conocimiento Falta de recursos Falta de planificación
Figura 28. Actividades por realizar desde la perspectiva política. Actividades técnicas y tecnológicas
Figura 28
Promoción del cooperativismo
Actividades económicas
Homogeneidad política, geográfica y temporal
Actividades sociales
Actividades técnicas y tecnológicas
0 2 4 6 8 10 12 14 Planificación integral (legal, técnica, geográfica y financiera)
Actividades económicas
Actividades sociales
Desde el punto de vista social, las principales ideas giran en torno a los siguientes puntos:
• Generar conocimiento colectivo (AF, sociedad, políticos) acerca de la bioeconomía.
• Personalizar los mensajes, debido al distinto grado de conocimiento sobre la bioeconomía en ALC y la edad
avanzada de algunos agricultores familiares.
• Difundir las ventajas, opciones, buenas experiencias, demostraciones y estudios que tendrían lugar en el corto plazo.
• A mediano y largo plazos, capacitar al agricultor familiar en modelos de negocio, emprendimiento, creación/
fortalecimiento de sus capacidades técnicas, etc.
• Realizar una capacitación en escala. Se aumenta su impacto, ya que pone en contacto a especialistas (técnicos,
entidades privadas financiadoras con visión de negocio o a los regidores de economías) con los dirigentes de las
organizaciones de agricultores, y estos transmiten el conocimiento a las distintas organizaciones de AF.
• Hacer una difusión de las tecnologías adecuadas a la zona o región de producción. Alejarse del paradigma lineal
que “empuja” las tecnologías cuesta abajo, difundiéndolas y escalándolas, independientemente de cómo se ajustan
en realidad al ambiente particular del agricultor familiar.
Desde un punto de vista geográfico, dada la fragmentación de la AF en producción y país, los expertos consideran
oportuno realizar acciones de organización territorial de los agricultores para aumentar su productividad, impacto y
captación de tecnologías de aprovechamiento. Esto se podría realizar por ramas o producciones afines, a fin de generar
economías de escala de un determinado cultivo y subproducto.
En el ámbito económico, los expertos señalan la necesidad de desarrollar programas de financiamiento inclusivos
desde su concepción. En este sentido, también se propone la formación de consorcios con integrantes de la AF, empresas
transformadoras, centros tecnológicos o universidades e integrantes de empresas de venta, comercialización y exportación.
El objetivo principal de estas iniciativas sería involucrar a los agricultores en todo el proceso, desde la capacitación hasta la
transformación, y desde el diseño, hasta la toma de decisiones. Esto los empoderaría para realizar demandas a las empresas
transformadoras, cambiando el esquema y generando nuevas dinámicas productivas. Adicionalmente, se identificó el
microfinanciamiento como acción para aumentar la replicabilidad.
Desde el punto de vista tecnológico, los expertos proponen la formulación de lineamientos entre centros tecnológicos
públicos y universidades para abrir líneas de investigación con base en la bioeconomía, así como el trabajo colaborativo
de los investigadores para generar conocimiento. Además, se señalaron procesos de economía circular2 y proyectos piloto.
Finalmente, en los planos político y regulatorio, se debería concienciar más a las esferas políticas sobre las oportunidades
que ofrece la bioeconomía en ALC para que respalden la creación de servicios, políticas y acciones a mediano y largo plazos.
Por otra parte, los expertos consideran necesaria la generación de planes integrales por cadenas de producción. Como
última idea, los entrevistados señalan que hay que tener claro cuáles residuos se están generando, qué se puede hacer con
ellos y cuáles condiciones se requieren para establecer modelos de negocio. Se requiere analizar cuáles de estas condiciones
ya se cumplen en ALC y cuáles se deben fortalecer. Entonces, sería necesario producir tecnologías alineadas con los
objetivos y las necesidades detectadas, para poder implantarlas en la cadena de producción.
2. La economía circular es un modelo de producción y consumo que implica compartir, alquilar, reutilizar, reparar, renovar y reciclar materiales y productos
todas las veces que sea posible para crear un valor añadido. De esta forma, el ciclo de vida de los productos se extiende. En la práctica, supone reducir los
residuos al mínimo. Cuando un producto llega al final de su vida, sus materiales se mantienen dentro de la economía, siempre que sea posible. Estos pueden
ser productivamente utilizados una y otra vez, creando así un valor adicional (Noticias Parlamento Europeo 2018).
56 Tecnologías de la bioeconomía para valorizar residuos y desperdicios: oportunidades de negocio para la agricultura familiar
Tabla 14. Plan de acción: ¿cuáles cambios se están buscando?
-Restitución de nutrientes
-Calidad de vida
Producción de energía
-Diversificación de las fuentes de ingresos
-Competitividad
-Menos residuos
-Valorización de la AF
Usos agronómicos
-Minimización de los niveles de contaminación
-Usos agronómicos
-Operativización
- Seguimiento y evaluación
-Diagnóstico de la demanda tecnológica local y regional
-Medición de la aceptación
58 Tecnologías de la bioeconomía para valorizar residuos y desperdicios: oportunidades de negocio para la agricultura familiar
Tabla 17. Plan de acción: recursos necesarios.
Recursos necesarios
-Capital humano y capacidades
-Evidencia
-Estrategia de comunicación
-Capacidades
Producción de energía
-Financiamiento
-Biomasa residual
-Financiamiento
-Respaldo
-Recurso de biomasa
-Diagnóstico de los residuos disponibles, la tecnología compatible, los
posibles vínculos con la industria, fuentes de financiamiento legales
-Operativización
- Seguimiento y evaluación
-Humanos: especialistas, extensionistas, saberes locales
-Máquinas y herramientas
-Fincas
Público objetivo
-Tomadores de decisiones en el ámbito político
-Productores
Usos industriales
-Industria
-Beneficiarios
-Productores e industria
-AF
Usos agronómicos
Grupos 1 y 2
Equipo necesario
-Materiales para la fabricación de biomasa
Producción de energía
-Infraestructura o planta
-Activos e intangibles
Usos industriales
-Maquinaria y tecnología especializada
-Equipo I+D: interdisciplinario, interinstitucional, contraparte local,
productores
Usos agronómicos
-Entidades: mipymes, controles, salud, regulación
-Apoyo
60 Tecnologías de la bioeconomía para valorizar residuos y desperdicios: oportunidades de negocio para la agricultura familiar
Tabla 20. Plan de acción: riesgos.
Riesgos
-Variabilidad de la producción de biomasa
-Rendimiento de la tecnología
-Efectos inesperados
-Efectos de mercado
-Cambios a corto plazo no percibidos por el productor, por lo que este
Usos agronómicos
rechaza la tecnología
KPI
-% del volumen de los residuos que se aprovecha
-Mejores ingresos
-Cantidad positiva de residuos procesados
-Base de datos
-Índice de aceptación de la tecnología
-Sostenibilidad
62 Tecnologías de la bioeconomía para valorizar residuos y desperdicios: oportunidades de negocio para la agricultura familiar
Figura 29. Planificación temporal para la adopción de estrategias de producción de energía.
64 Tecnologías de la bioeconomía para valorizar residuos y desperdicios: oportunidades de negocio para la agricultura familiar
Durante el taller se pidió a los asistentes que proporcionasen su punto de vista en cuanto a la visión y los objetivos de
la bioeconomía para ALC en el corto (de dos a tres años), mediano (cinco años) y largo (de diez a doce años) plazos. En la
figura 33 se presentan los principales aspectos considerados y, en el anexo I, la información completa.
Figura 33. Visión y objetivos de la bioeconomía para ALC en los corto, mediano y largo plazos.
Toda esta información y expectativas permiten volver al presente y plantear los pasos y las estrategias necesarias para
poder cumplir con la visión y los objetivos presentados, los cuales se reflejan en la siguiente hoja de ruta.
6.3 Hoja de ruta para facilitar el aprovechamiento de las tecnologías identificadas por la AF en ALC
Mediante el análisis de la información de la sección anterior, se puede concluir que las principales áreas de acción para
promover la adopción de estrategias de bioeconomía en beneficio de la AF en ALC son: (1) sensibilización y capacitación, (2)
desarrollo e implementación de estrategias nacionales, (3) definición y articulación de mecanismos de apoyo legales, técnicos
y financieros y (4) creación y transferencia del conocimiento. Asimismo, se concluye que será preciso involucrar a todos los
actores, más allá de la administración pública y la AF, es decir, la universidad, centros de extensionismo, proveedores tecnológicos,
transformadores, operadores logísticos, ONG y la sociedad en general, a fin de fomentar procesos de innovación en los que todos
ellos tienen un papel significativo que desempeñar para la implementación de estas tecnologías en el campo. De esta forma, se
podrá lograr un modelo sostenible e inclusivo, construido sobre el modelo de la cuádruple hélice (Cavallini et al. 2016).
Otro de los aspectos clave por considerar en la elaboración de lineamientos y la hoja de ruta es la heterogeneidad de
ALC, no solo en cuanto a cultivos, contexto político, desarrollo regional y variabilidad en los servicios de extensionismo,
sino también con respecto al grado de madurez de las estrategias de bioeconomía. Esto dificulta la elaboración de una
solución única, capaz de satisfacer necesidades muy diferentes. De nuevo, en los procesos de fomento a la innovación se
requiere un conocimiento claro y profundo del contexto en el cual ocurren, que incluye el ambiente económico, político
y social. Además, en estos procesos conviene contar con un facilitador, que puede ser una institución que apoye y guíe la
plataforma de innovación.
En este informe se propone una hoja de ruta hacia un cambio secuencial de modelo para implementar estrategias
de bioeconomía, por lo que cada región puede construir su propia plataforma y escoger su propio punto de partida,
Figura 34. Fases propuestas para facilitar el aprovechamiento de las tecnologías identificadas por
la AF en ALC.
A esta hoja de ruta se puede agregar una herramienta de autodiagnóstico, que permita a las regiones identificar
su punto de partida de acuerdo con su potencial, necesidades y carencias, así como los siguientes pasos por dar. Como
información complementaria y en apoyo a la toma de decisiones, la herramienta proporcionaría información cualitativa
acerca de los recursos requeridos en cada fase.
Es importante destacar que, como paso previo a la implementación de esta hoja de ruta, se debe realizar una labor de
sensibilización con los organismos supranacionales y sus representantes en la Región, incluidos aquellos con posibilidad de financiar
estas experiencias, como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Mundial, el Banco de Desarrollo de América Latina
y el Banco Centroamericano de Integración Económica. Igualmente, será necesario llevar a cabo esta labor con los políticos de los
que depende la toma de decisiones. El objetivo es concienciarlos sobre la necesidad de invertir y dirigir sus políticas públicas de
apoyo al desarrollo hacia la bioeconomía, debido al papel que esta puede desempeñar en el cambio y la evolución de los modelos
productivos de la Región, maximizando el crecimiento regional y la sostenibilidad ambiental. El IICA ya inició esta tarea; sin embargo,
aún queda mucho por hacer. Una vez que la bioeconomía figure en las agendas y políticas de los organismos y grupos políticos a cargo
de la toma de decisiones, se podrá implementar una hoja de ruta como la que se propone a continuación.
Se presenta a modo de conclusión un cuadro resumen de la hoja de ruta, donde se detallan las diferentes acciones
propuestas para cada fase y grupo de actores, las cuales se explican a continuación (tabla 24).
Tabla 24. Hoja de ruta para facilitar el aprovechamiento de las tecnologías identificadas por la AF
en ALC.
66 Tecnologías de la bioeconomía para valorizar residuos y desperdicios: oportunidades de negocio para la agricultura familiar
En la fase de sensibilización al cambio será preciso trabajar con los cuatro grupos de actores identificados en el modelo
de la cuádruple hélice para explicarles qué es la bioeconomía y cómo esta puede ayudar a cada uno de ellos en su vida diaria.
Dentro de la sociedad no solo se considera a los consumidores, sino también a las entidades de financiamiento privadas, que
también tomarán parte en la hoja de ruta.
Durante la capacitación se profundizaría en el concepto. Con los organismos públicos se formaría a su personal para
promover, evaluar y dar seguimiento a proyectos de bioeconomía. Con el sector privado se llevarían a cabo actividades de
capacitación de carácter técnico, presentando casos de éxito y tecnologías ya establecidas. Con la academia sería preciso
formarla en las tendencias del sector. Con el público en general, como consumidor, los esfuerzos se centrarían en acciones
de motivación y empoderamiento para realizar una mejor toma de decisiones en cuanto a los productos por adquirir.
La fase de planificación estratégica es el nodo central de la hoja de ruta. Los gobiernos tendrían que introducir la
bioeconomía en sus planificaciones a corto, mediano y largo plazos. En este punto es importante reflexionar sobre la
participación de los ministerios de Ambiente en este tipo de actividades relacionadas con la tecnología. En ALC, con muy
pocas excepciones, los temas agrícolas son poco consultados con dichos ministerios, por lo que se debería promover el
diálogo entre los ministerios de Ambiente y Agricultura para alinear esfuerzos y maximizar resultados. Dentro del sector
privado, sería necesario un trabajo intenso con la AF para ayudarle a replanificar la unidad productiva, centrando esfuerzos
en aspectos organizativos y de negocio. Tanto la academia como las instituciones de investigación públicas y privadas de
sectores agrícolas y similares deberían revisar sus planes de investigación y desarrollo (I+D), a fin de alinear sus actividades
con el marco de ciencia y tecnología de la bioeconomía. Finalmente, debería involucrarse al público en general en todas estas
acciones de planificación, por medio de procesos participativos, ya que, como consumidores, tienen el poder de decisión
sobre cuáles productos adquirir.
Durante la creación del marco para la promoción y la adopción de estrategias de bioeconomía, los gobiernos deberán
desarrollar todos los aspectos legales, como la regulación, y los financieros, como los instrumentos de financiamiento,
articulando los servicios de apoyo necesarios. Dentro del sector privado, será preciso que los agricultores familiares
establezcan relaciones comerciales y de negocio con otros actores, así como que introduzcan los cambios organizacionales
planificados en la etapa anterior, lo que requiere de organización y capacitación. En el caso del sector académico y los
centros de investigación, se debe contar con infraestructura necesaria para plantas piloto, prototipado y otras actividades
para probar y poner a punto las tecnologías. En esta fase se debe involucrar al público, a través de procesos participativos,
informándoles de los cambios producidos a nivel general. A lo largo de esta fase, así como de la de implementación, es
importante habilitar mecanismos de apoyo en el ámbito local, de tal forma que el respaldo se pueda prestar de manera
descentralizada y adecuada a las necesidades de la AF.
La última fase es la implementación de las estrategias de valorización basadas en la bioeconomía. Por parte de los
gobiernos, sería necesario promover y apoyar la creación de cadenas de valor, así como la clusterización y el cooperativismo
de los agricultores familiares. Estos comenzarían a implementar poco a poco las soluciones de aprovechamiento. La
academia empezaría a realizar acciones de transferencia de conocimiento y a desarrollar nuevas tecnologías y procesos,
según los planes de I+D desarrollados, mientras que la sociedad podría comenzar a realizar elecciones de productos que han
sido fabricados aplicando estrategias de bioeconomía.
68 Tecnologías de la bioeconomía para valorizar residuos y desperdicios: oportunidades de negocio para la agricultura familiar
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Figura 35. Variables favorables (arriba) y críticas (abajo) correspondientes a cada opción de valo-
ración, expuestas por los participantes en el taller.
70 Tecnologías de la bioeconomía para valorizar residuos y desperdicios: oportunidades de negocio para la agricultura familiar
Figura 36. Variables favorables (arriba) y críticas (abajo) correspondientes a cada opción de valo-
ración, expuestas por los participantes en el taller.
Figura 37. Variables favorables (arriba) y críticas (abajo) correspondientes a cada opción de valora-
ción, expuestas por los participantes en el taller.
Sobre el FONTAGRO
El Fondo Regional de Tecnología Agropecuaria (FONTAGRO) es un fondo único para apoyar la cooperación técnica
en investigación agrícola entre países de América Latina, el Caribe y España, que promueve la competitividad y la seguridad
alimentaria. Sus iniciativas fomentan la inversión en investigación, desarrollo e innovación en el sector agroalimentario,
por medio de la creación de ecosistemas institucionales público-privados en el formato de plataformas regionales de más
de dos países. Los países miembros de FONTAGRO son Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, España,
Honduras, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela. El Consejo Directivo está
formado por las autoridades de los institutos nacionales de investigación agrícola de los países miembros. A la fecha,
FONTAGRO ha apoyado a 160 plataformas de investigación e innovación, con 230 instituciones públicas y privadas en 29
países, movilizando USD 122.2 millones.
Sobre la CTA
La Corporación Tecnológica de Andalucía (CTA) es una fundación privada promovida por la Junta de Andalucía,
gobierno regional en España, con el objeto de potenciar la investigación aplicada, generar proyectos empresariales
innovadores e integrar empresas con objetivos tecnológicos similares, liderando así el proceso de transformación de la
región española de Andalucía hacia un perfil económico de mayor valor añadido. Agrupa, por tanto, a investigadores y
centros de investigación, a las empresas con vocación innovadora, a entidades financieras y a la Administración Pública,
formando una alianza estratégica por la innovación, la investigación y el desarrollo. A efectos operativos, las actividades
de CTA giran en torno a los siguientes sectores estratégicos que acogen y distribuyen, a modo de paraguas, la práctica
totalidad de campos de conocimiento y actividad científica y técnica: aeroespacial y procesos productivos, agroalimentario,
biotecnología, edificación y obra civil, energía y medio ambiente, ocio y turismo y tecnologías de la información y la
comunicación.
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