C A PÍ TU L O 1 :
U NA C RÍ T IC A A LA N O C I ÓN DE LA
A R Q UI TEC TU R A C O MO D I SC I P LI N A
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1.1 La naturalez a multidisc iplinaria de l saber 5 en e l c ampo
de la arquite ctura
Comenzaremos este capítulo señalando que hay pocas palabras que tengan una
gama tan amplia de significados como la palabra arquitectura. Con éste término se
evocan indistintamente objetos (“la arquitectura de Ciudad Universitaria”), un
ámbito profesional productivo (“el arte de proyectar y construir edificios”), un
campo de conocimiento (en la Facultad de Arquitectura se estudia arquitectura) e
inclusive la estructura física de objetos o procesos (la arquitectura de una
organización o de un programa de cómputo). En este sentido, hago mías las
palabras de Marina Waisman, expresadas en la introducción de su libro La
estructura histórica del entorno: “si yo afirmara, desde aquí y ahora, que sé
exactamente lo que es la arquitectura y -peor aún- lo que es el arquitecto, no hay
duda de que caería inmediatamente en el mayor de los descréditos…”6
Proponiendo una aproximación hacia las particularidades de la
arquitectura como campo de conocimiento, y por ende, de la posibilidad de su
enseñanza en la universidad, podríamos empezar por plantear una pregunta, en
apariencia sencilla: ¿cuáles son los conocimientos básicos que debe adquirir hoy
un estudiante de la carrera de arquitectura? Esta pregunta desde luego no es
nueva, y es un cuestionamiento que ha tenido réplicas variadas a lo largo de la
historia. Quizá una de las primeras respuestas que se conocen en el ámbito del
pensamiento sobre la arquitectura y la delimitación de sus contenidos es aquella
que se le atribuye a Vitruvio, cuando da cuenta de que el arquitecto “será
5 Para efectos del presente documento, las palabras saber y conocer serán empleadas de manera indistinta.
Se asume la simplificación que esta decisión comporta, sin ignorar que de ser necesaria una
profundización en el estudio de la diferencia entre estos dos términos, se pueden consultar los textos del
filósofo Luis Villoro, entre ellos Creer, saber, conocer.
6 Marina Waisman, La estructura histórica del entorno (Córboba: EDUCC, 2013)
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instruido en las Buenas Letras, diestro en el Dibujo, hábil en la Geometría,
inteligente en la Óptica, instruido en la Aritmética, versado en Historia, Filósofo,
Médico, Jusrisconsulto y Astrólogo”7. Ya desde el siglo 1 A.C. había una noción
básica de que, para el adecuado ejercicio de su oficio, el arquitecto requería de
saberes emanados de múltiples campos del conocimiento.
Planteada en nuestro momento histórico, en los albores del siglo XXI,
esta pregunta puede provocar airadas discusiones entre el claustro de profesores,
sobre todo en una universidad tan grande y tan rica en puntos de vista como la
nuestra. Una breve revisión del Plan de Estudios8 de la carrera de arquitectura
da cuenta de que los estudiantes deben aprender una gama amplísima de
contenidos, que van desde la teoría hasta la administración, pasando por la
geometría, la representación gráfica, la historia, los sistemas estructurales, las
instalaciones, los métodos y sistemas de la edificación y por supuesto, el diseño;
todo ello inserto en un momento histórico en el que cada una de las
subdisciplinas que configuran este gran rompecabezas, a su vez, amplía los
límites de su campo de conocimiento a una velocidad vertiginosa, situación que
puede constatarse fácilmente en el campo de la construcción / administración /
representación, con las nuevas dinámicas que introduce la tecnología digital
BIM9, o bien, las posibilidades de exploración formal / representación
tridimensional / fabricación a partir de geometrías complejas que se hacen
factibles gracias a la implementación de distintas aplicaciones de diseño
paramétrico.. Por otro lado, la emergencia de los temas medioambientales, que
sin duda ha sido uno de los grandes asuntos pendientes que heredamos del S.
7 Maco Vitruvio Polion, citado por García Olvera (2012), OpCit.
8 A lo largo del documento se harán múltiples referencias al Plan de Estudios 2017 de la carrera de
Arquitectura de la Facultad de Arquitectura de la UNAM. Todas las menciones al “Plan de Estudios”
serán relativas a este documento, salvo que se señale expresamente que se trata de alguna versión anterior.
9BIM Building Information Modeling (Modelado de Información para la Edificación, tecnología que
empezó su desarrollo a mediados de los 80s).
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XX, ha dado pie al desarrollo de una tecnología de materiales, sistemas
constructivos, sistemas de tratamiento de aguas, sistemas de ahorro energético y
un largo etcétera, cuya culminación, desde el punto de vista de la industria de la
construcción, es la creación de un sistema de certificaciones otorgado a los
edificios10.
Ante toda esta profusión tecnológica, resulta tentadora la idea de
convertir la formación arquitectónica en un ámbito de conocimiento más
vinculado con las ingenierías, los modelos matemáticos, la informática… pero
se corre el riesgo de olvidar que, en el marco de lo arquitectónico, todo este
desarrollo de la técnica solo encuentra su sentido en tanto sirve para albergar la
vida humana en sociedad; por ello, los saberes emanados de las Humanidades y
las Ciencias Sociales son una parte fundamental del campo de conocimiento del
arquitecto.
10 Se hace referencia a la certificación LEED , otorgada por el US Green Building Council; o la
certificación BREEAM, otorgada por el organismo BRE, y que básicamente se aplica en el Reino Unido
y los países europeos.
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1.2 ¿Q ué so n las disc iplinas?
“Toda reflexión científica, de manera abierta u oculta, se realiza a partir de ciertas
concepciones, sea sobre la realidad, sobre qué significa conocer y cómo alcanzar el
conocimiento, sobre la relación individuo-sociedad, y muchas otras. Ellas definen
el horizonte de visibilidad de la reflexión, los problemas y preguntas que se
plantea, lo que ilumina y lo que queda a oscuras.”
Jaime Osorio, Fundamentos del análisis social11
En su breve texto “Sobre la interdisciplinariedad”, Edgar Morin 12 plantea que
una disciplina es “una categoría organizacional en el seno del conocimiento
científico” que tiene su razón de ser en la división y especialización el trabajo. El
autor apunta a que las disciplinas tienden a la autonomía, en tanto delimitan sus
fronteras, desarrollan un lenguaje, unas técnicas y unas teorías que les son
propias. Morin también señala que la parcelación del conocimiento a través de
la organización disciplinaria corresponde con la formación de las universidades
modernas, en el siglo XIX y se desarrolló durante el siglo XX en paralelo con la
investigación científica.
Si bien Morin reconoce que la organización del conocimiento en
disciplinas tiene la virtud de permitir la especialización y la delimitación de un
dominio de competencia, también señala los riesgos de lo que él llama la institución
disciplinaria, entre ellos, que desde dentro de la disciplina se pierda la noción de
que el objeto de estudio ha sido extraído y construido, de tal suerte que éste “será
entonces percibido como una cosa en sí; las relaciones y solidaridades de este
11 Jaime Osorio, “Sobre epistemología y método en Marx”, en Fundamentos del análisis social (México :
FCE , 2016), 71.
12 E. Morin. (s/f) “Sobre la interdisciplinariedad”. Consultado en [Link]
/docs/files/morin_sobre_la_interdisciplinaridad.pdf
10
objeto con otros, tratados por otras disciplinas, serán dejadas de lado, así como
también las ligazones y solidaridades con el universo del cual el objeto es
parte.”13
En suma, los campos disciplinares, tal como se desarrollaron a lo largo
del siglo XIX y buena parte del siglo XX no tienen nada de “naturales”, sino que
han sido parcelas selectivamente sustraídas del gran universo de “la realidad
cognoscible”. En este marco, podemos afirmar que a lo largo de su historia el
saber arquitectónico ha configurado núcleos de conocimiento que han ido auto
delimitándose, generando su propio lenguaje y sus propias teorías, construyendo
fronteras en torno a su campo de acción, y generando una hiper especialización,
ya sea en los dominios de la técnica edificatoria; en los sofismas y las búsquedas
autoafirmativas del sobre-diseño; en una particular versión de la historia
constituida por edificios y arquitectos, o incluso en la creación de teorías
ininteligibles y autoreferenciales. Ahora bien, en los márgenes de esos núcleos
disciplinares se han desarrollado otras maneras de concebir y de actuar en el
campo de lo arquitectónico, que han reconocido, por ejemplo, las relaciones y
solidaridades entre los “objetos arquitectónicos” y el territorio donde se
asientan; entre los edificios y la memoria; entre la arquitectura y las condiciones
de su producción, y de manera importante, entre lo arquitectónico y lo humano,
en toda su diversidad. Este tipo de prácticas son únicamente posibles a través
del contacto y la permeabilidad entre el saber arquitectónico y otras áreas del
conocimiento y gracias a ellas, el campo de acción de lo arquitectónico se
extiende y se enriquece, permitiendo, al mismo tiempo, una ampliación del
espectro de la actividad profesional del arquitecto. Sobre estos dos temas: la
ampliación del campo del conocimiento de la arquitectura, y la consecuente
13 Morin, Ibid
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