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-foicullura 1974, 18 :259
Anatomo-fisiología de la gallina
R. S. IBAÑEZ
Escuela Nacional de Avicultura
Combinado Avícola Nacional. La Habana
INTRODUCCIÓN
Las aves junto con los mamíferos, son los vertebrados más evolu-
cionados y especializados, y ambas clases, ofrecen interesantes par-
ticularidades en su estudio comparativo. Desde el origen de los rep-
tiles llegaron cada una de ellas, por fenómenos evolutivos, a formar
un grupo dominante de animales de nuestro tiempo, manifestando
independientemente una gran complejidad, tanto en su organización
como en su comportamiento, y gozando de ciertos mecanismos ca-
paces de mantener una temperatura corporal alta y constante, como
corresponde a animales de gran actividad funcional. De hecho, ambas
clases de vertebrados existen como grupos de vida armónica, pues
sus hábitos son tan distintos que no compiten entre sí.
La comparación con los reptiles es igualmente interesante, sobre
todo si consideramos que las aves son reptiles, aunque muy especia-
lizadas para el vuelo. Derivan del gran grupo de los reptiles Arco-
saurios que predominaban en el período Mesozoico, y en que los Di-
nosaurios eran los representantes más signüicativos. Los únicos rep-
tiles que quedan de este grupo son los cocodrilos, pudiendo sorpren-
dernos en principio el que las aves presenten las reminiscencias más
fundamentales de los vertebrados hoy existentes.
La transición evolutiva a partir de los reptiles la tenemos clara-
mente demostrada en Archaeopteryx, del que se han encontrado tres
fósiles en las rocas del Jurásico. Dado el estado de conservación de
las plumas de estos fósiles, no se han podido reconocer como ver-
daderas aves, toda vez que el examen detenido ha manifestado ca-
racteres evidentes de los reptiles, tales como su larga cola, el pre-
sentar independientes las vértebras del dorso, la presencia de dientes
alojados en el cráneo y de dedos aislados en las manos. La evolución
de las aves ha traído consigo una gran especialización en la organi-
zación (sobre todo del esqueleto), casi siempre en relación con el
vuelo.
La organización para el vuelo tiene tres representaciones en
la evolución de los vertebrados: Las aves, los terodáctilos (reptiles
voladores del Mesozoico) y los murciélagos (mamíferos volátiles) cuya
anatomía comparada consideraremos más adelante. La gran per-
fección de las adaptaciones estructurales para el vuelo de las aves
260 R. S. Ibáñez 1974
se ha traducido en una forma corporal determinada que puede variar
mucho, siempre que la circunstancia de vuelo esté presente. En
consecuencia, la radiación adaptativa será mucho menos manifiesta
en las aves que en los mamíferos y su estructura u organización
mucho más uniforme en general.
CAPITULO 1
Considemciones g~erales
Las aves. Son vertebrados aéreos con respiración pulmonar. Están
provistas de cuatro extremidades, de las cuales no les sirve para
apoyarse en el suelo y marchar sobre él, más que las posteriores o
abdominales, mientras que las anteriores o torácicas, están adapta-
das para el vuelo. El cuerpo se halla recubierto de plumas, las cuales
varían en su forma y oficio en las distintas regiones del cuerpo, así
se denominan rectríces o cobijasa, las pequeñas plumas que cubren el
cuerpo y las alas, rémiges o remeras las grandes plumas de las alas
que sirven para el vuelo, rectrices las grandes plumas de la cola que
hacen el oficio de timón durante el vuelo; el nombre de plumón suele
aplicarse indistintamente a todas las plumas pequeñas, blandas finas
y flexibles las cuales abundan debajo de la cola y suelen utilizarlas
para tapizar los nidos interiormente.
Las plumas impiden la irradiación del calor del cuerpo más efi-
cazmente que todos los apéndices epidénnicos de los demás animales
por lo cual las aves son animales cuya temperatura es entre 39 y 42
grados; ordinariamente renuevan las plumas todos los años, constitu-
yendo la muda.
El esqueleto ofrece varias peculiaridades dignas de mencionar;
entre todas ellas se destaca la de que los huesos están llenos de aire
con objeto de que sean ligeros y no constituyan un obstáculo para
el vuelo. Las costillas poseen una apófisis uncinada, que, dirigiéndose
hacia atrás, se apoya en la costilla siguiente, constituyendo así en
conjunto una caja torácica de gran solidez. Las clavículas se hallan
soldadas formando un sólo hueso. En las aves voladoras el esternón
posee en su línea media una cresta o quilla muy pronunciada que
sirve para dar amplia inserción a los músculos pectorales ( que son
los que forman la pechuga) destinados a mover las alas. Tienen un
hueso coracoides que une el esternón al omóplato. El tarso y el me-
tatarso, están soldados formando un hueso denominado tarso-meta-
tarso. ·
La boca se halla prolongada por su parte anterio1' formando un
pico, que a su vez está recubierto por un estuche córneo; la forma y
dimensiones del pico son muy variables, pero en general es ancho,
deprimido y corto en los que se alimentan de insectos que cogen al
vuelo; cónico y fuerte en los que se alimentan de frutos y semillas
fuerte y ganchudo en las aves de rapiña; etc., en las aves actuales
el pico carece de dientes pero algunos fósiles los poseían. El esófago
suele ofrecer una dilatación o buche, donde reblandecen los alimen-
tos, que después pasan al estómago glandular o ventrículo, encargado
de segregar el jugo gástrico; los alimentos pasan después a la mo-
Vol. 18 Anatomo-fisiología de la gallina 261
[Link] o estómago muscular, donde son triturados y continúan después
a las diversas regiones del intestino, que termina en la cloaca, junt~
mente con los órganos genitales y urinarios.
El aparato circulatorio consta de un corazón provisto de dos au-
rículas y dos ventrículos, y la circulación es doble y completa. El
aparato circulatorio ofrece la notable peculiaridad de que los cam-
bios respiratorios no se verifican exclusivamente en los pulmones,
debido a que algunos bronquios atraviesan todo el pulmón y con-
ducen el aire a nueve sacos accesorios, que reciben el nombre de sacos
aéreos que envuelven a todos los órganos y que a su vez emiten
ramas que penetran los huesos, etc. estos sacos sirven, principal-
mente para disminuir el peso específico del animal.
Son animales ovíparos. En términos generales puede decirse que
las aves poco o nada voladoras, (gallina, avestruces, etc.) son nidí-
fugas, es decir que los polluelos abandonan el nido en cuanto nacen
mientras que las aves voladoras son nidófilas, o sea, que después de
nacer permanecen en el nido durante bastante tiempo, se debe esto
a que las primeras ponen huevos grandes, en los que el embrión
encuentra la cantidad de sustancia nutritiva necesaria para completar
su desarrollo antes de romper el huevo; las aves voladoras, por el
contrario, ponen huevos pequeños porque si fueran grandes, el peso
excesivo constituiría una dificultad para el vuelo; como estos huevos
contienen menos cantidad de sustancias nutritivas, el nuevo ser nace
muy atrasado (con lo~ ojos cerrados, sin plumas, etc.) y tiene que
permanecer en el nido, donde sus padres lo alimentan.
Desde el punto de vista general, la gallina es un ser interesante;
posee plumas, quilla y espolones, y carece de dientes. Tiene una
cresta y este hecho la diferencia de otras aves.
Comparada con la mayor parte de los animales domésticos utili-
zados para producir el alimento para el hombre, la gallina es un
ser de vida corta, respira rápidamente; la frecuencia del pulso es
de 300 a 370 pulsaciones, por minuto y digiere los alimentos con
re!'.iativa rapidez. La temperatura de su cuerpo es más elevada que
la de otros animales, alcanzando como promedio 41.lºC, con va-
riaciones entre la temperatura del día y la noche.
CAPITULO Il
Protección del cuerpo
El cuerpo de la gallina está protegido por la piel y las plumas que
les sirven de defensa.
Piel. Mientras la piel no sufra ningún daño, ofrece una resistencia
considerable a millones de gérmenes patógenos que se encuentran
en la mayor parte de los locales corrales y terrenos donde viven las
gallinas. La piel no posee glándulas, salvo unas glándulas para la
limpieza de las plumas llamadas glándulas del aceite, localizadas en
la base de la cola. La piel consta de dos capas: una externa o epi-
dermis y otra interna llamada dermis. El pico, las escamas de los
tarsos y de las plumas se forman en la epidermis, la cresta, las bar-
262 R. S. Ibá1icz 1974
bas y los lóbulos de la oreja se forman de la dermis, pero están cu._
bíertas por la epidermis. El tamaño y la textura de la cresta y de
las barbas permiten determinar si la gallina está o no en condiciones
de poner, esto lo veremos en un capítulo posterior.
El color amarillo de los tarsos, en todas las razas americanas y
en otras razas, se debe a la presencia de un pigmento graso o li-
pocromo existente en la epidermis y a la ausencia de pigmentación
negra o melánica en la epidermis y en la dermis. El color negro de
los tarsos se debe a la presencia de pigmentos en la dermis y epi-
dermis. El color blanco de los tarsos, característico de algunas razas
inglesas, se debe a la ausencia simultánea de ambos pigmentos en
la epidermis y en la dermis. El color azul claro o azul oscuro de los
tarsos de algunas razas de piel blanca se debe a la presencia de
pigmento melánL<;:o en la dermis sin que . exista lipocromo ni pig-
mento melánico en la epidermis. El color verde de los tarsos está
determinado por la presencia de lipocromo en la epidermis y de
pigmento melánico en la dermis. En las hembras que tienen tarso
amarillo, se puede estimar la época aproximada de la producción
de los huevos observando la intensidad del color de los tarsos, pues
el pigmento lipocromo pasa de los alimentos a la yema de los hue-
vos al iniciarse la producción deja de acumularse en los tarsos.
Plumas. Las ·aves se diferencian de otros animales por poseer plu-
mas. Las plumas conservan el calor del cuerpo en tiempo frío y
protegen al ave, evitando heridas o daños en el cuerpo. Además el
estado de las plumas permite apreciar si el ave está sana o enfer-
ma. En ciertas razas y variedades, las modificaciones en el color
de las plumas indican cierta deficiencia de elementos nutritivos en
la ración.
Puesto que las plumas son aislantes térmicos, y como las pérdidas
de calor son aproximadamente proporcionales a la extensión de la
superficie del cuerpo, es interesante observar que el peso de las
plumas, guarda con el peso del cuerpo una relación más estrecha
que la del número de plumas con este mismo peso.
El primer desarrollo de las plumas primarias y secundarias de las
alas, en el embrión del pollo, tiene importancia en la creación de
lineas de pollos para carne, que forme la pluma rápidamente y tengan
pocas plumas en formación al llegar la época de su venta. En con-
diciones normales una gallina ponedora suele sufrir su primera
muda anual completa, al terminar su primer año de puesta.
La época y la duración de la primera muda anual son factores
importantes en la identificación de las mejores ponedoras.
ú pluma se forma en regionl:5 determinadas. Aunque las plumas
cubren casi todas las partes del cuerpo, se forman en ciertas zonas,
definidas de la piel; denominadas zonas de plumas, y se forman en
las siguientes partes: hombros, muslos, cola, pecho, cuello,· abdomen,
patas, espaldas, alas y cabeza. La primera indicación de formación
de plumas aparece durante el quinto día del desarrollo del embrión.
Existe una raza, la Transilvania del Cuello Desnudo, que difiere
de todas las demás, en que carece de plumas en el cuello. Sólo se
Vol. 18 A11atomo-fisiología de la gallina 263
menciona este hecho aquí, porque algunos avicultores han introdu~
cido este carácter peculiar en sus líneas y presentan falsamente sus
animales como un cruce entre el pavo y la gallina.
Desarrollo y estructura de la pluma. Durante el quinto día del des-
arrollo embrionario aparecen las papilas de ias plumas, cada pluma
empieza a desarrollarse en un folículo o depresión de la piel del em.:
brión. Estos folículos se desarrollan antes del momento de la rotura
del huevo al terminar la incubación y dan origen al plumón del polli..
to. Más tarde cuando se forman las verdaderas plumas en estos
folículos, el plumón es desalojado hacia afuera por la pluma en
crecimiento. Cada pluma tiene su origen en un germen situado en
la base del folículo. Todo el desarrollo del germen de la pluma tiene
lugar en su basal. Muy pronto la pluma rompe la vaina por la punta
y emerge. La nutrición de la pluma en crecimiento tiene lugar en
la pulpa, órgano cilíndrico muy vascularizado, rodeado por las dis-
tintas partes de la pluma joven y de la vaina. La pulpa tiene su
máximo tamaño en la fase del pitón y se va acortando a medida que
progresa el crecimiento de la pluma. En la pluma totalmente des-
arrollada la pulpa ha desaparecido por completo.
Una pluma totalmente desarrollada consta del cañón, que se ex-
tiende a todo lo largo de la pluma como un raquis, las barbas, ramas
del raquis que se extienden a uno y otro lado de éste, bárbulas ramas
que se extienden a uno y otro lado de las barbas, barbicelos ramitas
que se extienden a uno y otro lado de las bárbulás, algunos barbice-
los poseen ganchitos que sirven para mantener la posición de las
bárbulas, dando así consistencia a las barbas y a la pluma. En los
machos, de la mayor parte de las razas, las plumas del cuello, de
la srna y las grandes coberturas de la cola, son más largas y más
puntiagudas que las de las hembras y reciben el nombre de plumas
sexuales secundarias. En ciertas razas como la Campiña y la Se-
bright, estas plumas tienen en los machos la misma forma que en
las hembras y por eso se dice que estas razas tienen pluma de gallina.
La coloración de las plumas se debe a la presencia de pigmentos.
Las primeras células pigmentarias o melanoblastos se formán en
el embrión a las 80 horas de incubación, aproximadamente. Los me-
lanoblastos penetran en el germen de la pluma y adquieren el pig-
mento, tomando entonces el nombre de melanoforos. Durante el
desarrollo de la pluma estos pigmentos son transferibles a las bár-
bulas, a las barbas y al raquis. Los patrones de plumajes de las
distintas variedades de Ja gallina se deben a la presencia de dife-
rentes pigmentos, a las formas de las plumas y a otros varios f ac-
tores .
.Cuando se destacan por su mayor desarrollo, las plumas de la
ca1·a, se dice que tienen patillas.
Si las plumas del cuello, por su mayor desarrollo, se destacan a
ambos lados del cuello y detrás de la cabeza forman collares. A veces
estas plumas son de diferentes coloración, lo que realza su belleza
como acontece en algunas razas de lujo. Si las plumas se destacan
264 R. S. lbáñea 1974
únicamente en la parte anterior del cuello o fauces, se dice que
tienen barba.
Nombre de ilas regiones "3D relación con su plumaje. Es necesari@
desde el punto de vista avicola dar a conocer cómo están distribuidas
en el cuerpo de las aves y la agrupación de las mismas, así como
el nombre con que se designan.
Esclavina o muceia. La constituyen las plumas que visten el cuello
generalmente muy bonitas ¡x>r sus brillantes reflejos, sobre todo en
los machos.
Plastrón. Lo forman el conjunto de plumas de la región del pecho.
Manto o llorón. Cubren el dorso y también suelen ofrecer reflejos en
las plumas de la cola, ¡x,r su desarrollo y forma de implantación cons-
tituyen un carácter típico de la raza, con muy distinto relieve entre el
macho y la hembra. Las razas asiáticas y la pesada o de carne,
son de corta cola, y las razas mediterráneas de puesta la tienen amplia
y vistosa.
Generalmente su dirección forma ángulo recto con la línea dorsal
como se puede apreciar en la figura anterior. A veces la cola está
torcida o desviada, constituyendo un defecto.
Las plumas más curvas y exteriores son las hoces, recibiendo este
nombre ¡x>r sus formas, las plumas internas se llaman rectrices, que
son las que dirigen el vuelo en las voladoras, llamándosele por este
motivo timoneras.
Las alas. Tienen una categoría de plumas muy definidas, las de
papel principal en el vuelo y las mayores, se llaman remiges o re-
meras primarias, que nacen del metatarso y del dedo mayor.
Las que nacen del antebrazo (cúbito y radio) son rémiges o re-
meras secundarias. Las situadas en la base de las alas, ¡x>r encima y
por debajo, como superpuestas, se denominan cobijas.
CAPITULO DI
El esqueleto. La anatomía de las aves, en lo que se refiere a sus
huesos o esquelotología, se caracteriza por la perfecta adaptación
del sistema a su especial género de vida. Todo acusa ligereza para
favorecer el vuelo y agilidad para correr.
Los huesos planos se encuentran bien distribuidos en las aves
para aumentar la superficie; los huesos largos: fémur, húmero, tibia,
etc., se distinguen por su escaso diámetro en relación con el volu-
men del animal. Existen algunos, en los que su parte medular se
halla reemplazada por verdaderas cámaras de aire en comunicación
con el pulmón, mediante sacos neumáticos o aéreos. Sin embargo,
justo es hacer notar que tanto estos caracteres como los que se re-
fieren a los músculos y aparatos, han sufrido importantes rnodifi~
caciones en las aves, merced a la selección y género de vida de que
Jas ha hecho objeto el hombre.
Vol. 18 Anatomo·fisiologfa de la gallina 265
Así, por ejemplo, los músculos llamados pectorales o de la pechu-
ga han aumentado el volumen; pero en cambio, sus movimientos se
han reducido y de igual modo la amplitud de los huesos que cons-
tituyen los órganos pasivos del movimiento de las extremidades to-
rácicas o alas·. La gallina regular voladora en la vida libre, después
de domesticada apenas si puede sostenerse unos segundos y recorrer
15 metros en el aire. Igual aconte~ en los patos, cuyos representan-
tes salvajes son excelentes voladores.
Esa es la obra del hombre, que por su domesticación en las pri-
meras épocas, privó a las aves del ejercicio, viniendo luego el cien-
tífico con los métodos modernos de mejoras, a crear verdaderos
monstruos, pero no para volar, sino que hasta el andar les es dificil
a algunas razas.
El cuerpo. El cuerpo de las aves, como el de los mamíferos, se
considera dividido para su estudio en tres partes principales: cabeza,
tronco y extremidades.
La cabeza. Se halla representada por siete huesos: occipital, pa-
rietal, temporales, esfenoides, etmoides y el frontal.
El occipital se articula con el raquis mediante un cóndilo que re-
1>resenta una pequeña ranura.
Estos son los huesos del cráneo que ofrecen interés.
Le. cara. Se halla formada por el maxilar superior y el inferior,
el superior se compone de los huesos: intermaxilar, maxilares su-
periores propiamente dlcho, nasales, lagrimales, palatinos, zigomá·
ticos en número de dos y un vómer.
El maxilar inferior posee dos huesos cuadrados que sirven de in-
termedio o medio de unión sobre el maxilar y el cráneo.
La base del pico superior está representada, principalmente, por
la intermaxilar. Todo en él está admirablemente dispuesto para la
prehensión de los alimentos, y como medio de defensa.
El tronco. Se encuentra formado por el raquis y el tórax.
El raquis lo forman una serie de huesos o vértebras en número
de cuarenta y dos para el gallo, divididas en 14 cervicales, 7 dor-
sales, 14 lumbosacras y 7 coccígeas.
El número situación y movilidad de las vértebras cervicales es
mayor que en los mamíferos, para rectificar con los desplazamientos
de la cabeza el centro de gravedad durante el vuelo.
En cambio las dorsales se encuentran soldadas, constituyendo una
pieza única, punto sólido de apoyo de los huesos que componen los
órganos pasivos de las alas.
Las lumbares y sacras, rara vez se les encuentran independientes,
generalmente se unen soldándose de tal modo que ambas regiones
se confunden y sólo constituyen una.
Las vértebras coccígeas o de la cola ofrece.a en las aves una
curiosa particularidad: sus variados movimientos, como base que
son de las plumas, cuya posición imprime dirección al vuelo.
· Además, la última vértebra es más grande, aplanada e incurvada
hacia arriba.
266 R. S. Jbáiiez 1974
Tórax. El pecho está formado por el esternón, las costillas y la
parte del raquis en que éstas se insertan.
El esternón proporcionalmente al volumen del esqueleto, es mayor
en las aves que en los mamíferos. Su desarrollo se debe a que cons-
tituye el punto de apoyo de los músculos motores o que imprimen
movimientos a las alas. Y como la función hace al órgano, resulta
que tanto mayor es el esternón cuanto más grande es la aptitud
de las aves para volar.
El esternón se compone de 10' que puede llamarse masa principal
o cuerpo del mismo; una apófisis anterior; dos costales; dos latera-
les internas y dos laterales externas.
La gallina al efecto de haber perdido sus aptitudes para el vuelo,
presenta un esternón menos desarrollado que otras a ves de menos
peso; pero de más facultades para volar.
Las costillas de la gallina son siete a cada lado, insertándose en
las vértebras dorsales y en esternón. Como particularidad merece
citarse la existencia de la apófisis que, partiendo de la parte media,
se dirige hacia arriba y atrás hasta apoyarse en la costilla siguiente,
además las costillas inferiores se unen a las superiores mediante
una verdadera articulación. Estas costillas se articulan inferiormente
en el borde lateral del esternón.
Las extremiclades. Se dividen en torácicas o anteriores (más bien
superiores) y abdominales (inferiores o posteriores).
Las superiores dispuestas para el vuelo y las inferiores para tras-
ladarse ya en la tierra, ya en el agua.
Extremidades torácicas, Están compuestas por la espalda, el brazo,
el antebrazo, el carpo, el metacarpo y los dedos.
La espalda está formada por el omóplato y la clavícula que cons-
tituyen una horquilla. Inferiormente se articulan con el borde an-
terior del esternón, superiormente con la cabeza del húmero.
El húmero no ofrece nada de particular.
El esqueleto del ala está formado por:
Húmero, Cúbito, Radio, Carpo, Metacarpo y Falange.
El radio y el cúbito, forman la base del antebrazo y se encuen-
tran en su centro muy separados.
El carpo no lo componen más que dos pequeñas piezas.
El metacarpo está representado por dos piezas perfectamente ca-
racterísticas, y una tercera rudimentaria.
Las alas se terminan por tres dedos. Uno grande formado por dos
falanges, otro que es la base de la pequeña ala, representa una es-
pecie de pulgar, y_ el tercer dedo tiene por base una falange rudi-
mentaria. -
Constituyendo los órganos pasivos del vuelo una verdadera pa-
lanca es natural que la longitud de estos huesos esté en razón di-
recta de las aptitudes que las especies poseen para el vuelo.
Vol. 18 Anatomo-fisiología de la gallina 267
Extremidades posteriores. Las forman el coxal, el fémur o base de
la cadera, los huesos de la pierna, los huesos del tarso, los del me-
tatarso y lQs de los dedos.
Esqueleto de una extremidad posterior está formado por:
Coxal, agujero ciático, fémur, rótula, peroné, tibia, metatarso,
dedos.
Coxal. Es un hueso amplio, que aunque se comprende como en los
mamíferos por piezas denominadas: isquión, ilión, pubis, ofrece no-
tables diferencias en cuanto a su forma o disposición. El ilión posee
una excavación externa que le permite unirse anteriormente a las
vértebras sacras, lumbares y dorsales.
El isquión contribuye en su mayor parte a formar la amplia ca-
vidad pelviana de las aves. Este hueso presenta el agujero ciático.
El pubis es un hueso alargado que sigue el contorno inferior del is-
quión, presentando una abertura oval.
Por su e:,rtremidad pastero-inferior se incurva hacia adentro, pero
no llega a cerrarse a formar sínfisis pelviana, como en los mamí-
feros. Esta específica disposición explica la facilidad con que pasa
el huevo hacia la cloaca; ya que dicho paso sería más difícil y do-
loroso, si estuviese dispuesto como en los mamíferos.
La pelvis, se encuentra pues completamente abierta, el coxal des-
empeña una función esencialmente mecánica y deja un amplio es-
pacio hacia abajo, para que la función ovígena se realice fácilmente.
Fémur. Hueso bien desarrollado, largo, que se articula en la parte
superior con el coxal y en la inferior con la rótula, tibia y peroné,
dando lugar a la articulación fémuro-tibia-rotuliana.
Rótula, tibia y peroné. Estos son los huesos que constituyen la
base de la pierna. La rótula se caracteriza por su poco tamaño; la
tibia es la mayor extensión y presenta en su extremidad inferior
dobles cóndilos. El peroné situado en la parte superior y posterior
de la tibia se articula al fémur, pero es mucho más corto que la
tibia y se encuentra unido a ésta en su trayecto.
Tarso. Es la parte correspondiente a la rodilla, realmente no existe
en las aves. Puede diferenciarse en el embrión, suele fusionarse
después, por lo que algunos autores denominan esta región como
tarso-metatarsiano.
Metatarso. única pieza en las aves que se articula superiormente
con la tibia y soporta o recibe interiormente los tres huesos prin-
cipales. El metatarso es un poquito más corto que la tibia y ofrece
dos particularidades, la de presentar en su parte posterosuperior una
apófisis conceptuada como un metatarsiano soldado, y en su parte
inferior lateral otra apófisis que es la base del espolón.
Dedos. Las aves poseen cuatro dedos, pero están sujetos a varia-
ciones, ya que hay razas con 3 y otras con 5. Los tres dedos ante-
riores se denominan principales anatómicos y uno posterior o pulgar.
Como se puede observar la anatomía de las aves responde a su gé-
nero de vida.
268 R. S. Ibáiíez 1974
CAPITULO IV
Sistema Muscular
Músculo. Nombre de los órganos carnosos productores de los mo-
vimientos en los organismos animales y compuestos de tejido fi-
broso, caracterizado principalmente por la contractilidad. El elemento
anatómico constitutivo es la fibra muscular de la que se distinguen
dos especies: la lisa o de vida orgánica y la estriada o de vida ani-
mal: las primeras son fibrocélulas nucleadas que se disponen parale-
lamente en fascículos y forman las capas musculares de los órganos
dotados de movimiento involuntario, excepto el corazón; las segun-
das o estl'iadas son· de gran longitud, 3 cm por término medio, cons-
tituidas por una envoltura, sarcolema, sustancia muscular o cor-
rúsculos musculares. La sustancia muscular posee dos estriaciones:
longitudinal y transversal; la primera corresponde a los tabiques
del protoplasma que descompone la fibra muscular en columnitas de
Leydig. La segunda corresponde a los discos de Bowmann.
Se llama sistema muscular al conjunto de todos los músculos de
un ser; en las gallinas como en otros animales, hay tres clases
de músculos: los involuntarios o de fibra lisa, que se encuentran en
las paredes del tubo digestivo, en los vasos sanguíneos o de fibra es-
estructuras tubulares del organismo: los voluntarios o de fibra es-
triada, forman la mayor parte de la porción comestible del a ve y
son de utilidad fundamental para mover las distintas partes del
esqueleto. La tercera clase corresponde al corazón o músculo car-
díaco, que desde luego es involuntario; pero presenta algunas de las
características de los músculos estriados y por lo tanto suele co-
locarse en una clase especial. En las aves es mayor el desarroHo de
los músculos en las partes que regulan los movimientos principales.
La mayor parte de este grupo de músculos forman el cuerpo pro-
piamente dicho, por estar fuertemente ligados al eterrrOn. En 1938
Badley ha determinado que los músculos de esta región pueden cons- .
tltuir la dozava parte del peso total del cuerpo.
Es interEsante señalar la naturaleza refleja del acomodo del ave
en las perchas o rastrillos, los dedos se flexionan automáticamente
cuando se dobla la articulación intertarsal; por lo tanto el ave puede
sujetarse al rastrillo sin ningún esfuerzo, impidiéndola así a que
se caiga mientras duerme.
El diafragma de la gallina se ha demostrado que consta de dos
partes: una lámina muy delgada, tendinosa, unida al esternón, las
costillas sexta y séptima y la sexta vértebra torácica; separan las
cavidades torácicas y abdominal. Un segundo diagrama pulmonar,
consiste en una lámina horizontal que divide la cavidad torácica en
una sección superior y otra inferior.
CAPITULO V
Aparato Digestivo
El aparato digestivo de la gallina está formado por el tubo di-
gestivo y los órganos accesorios.
Vol. 18 [Link] de la gallina 269
El tubo digestivo comprende la boca, el esófago, el buche, el estó-
mago glandular, la molleja, el intestino delgado, los ciegos, el recto,
la cloaca y el ano.
La boca y sus partes: En lugar de dientes el ave tiene un pico
córneo que utiliza para romper la mayor parte de los alimentos. La
boca se caracteriza porque además de la ausencia de labios, hay
ausencia de mandíbulas.
En la gallina y el pavo la lengua tiene forma semejante a la parte
barbada de una flecha con la punta dirigida hacia adelante.
El esófago es un tubo músculo-muco-membranoso y está lubricado
interiormente por glándulas mucosas.
El esófago de las aves está dividido en áos porciones;; una supe-
rior y otra inferior, separadas ambas por la dilatación del esófago
en forma secular o de saco, que recibe el nombre de buche,-y que no
es más que un depósito de los alimentos ingeridos.
El tiempo que los alimentos demoran en el buche, está determi-
nado por su origen, los alimentos ricos en carbohídratos de oi'igen
vegetal demoran un tiempo aproximado de 18 horas, los de origen
animal ricos en proteínas o albúminas, tienen un tiempo de estancia
de 8 horas aproximadamente.
Sobre los almidones contenidos en los alimentos mientras éstos
~tán en el buche, actúan distintos fermentos contenidos en la sa-
liva con el fin de desdoblarlos en dextrosa y levulosa pasando por
distintas etapas intermedias.
Proventriculo. Después del buche, el esófago se contrae para pe-
netrar bien adentro de la cavidad del cuerpo, ensanchándose después
para formar el pro-ventrículo o estómago glandular, las ;paredes del
pro-ventrículo son. mucho más gruesas, ésto se debe a la presencia
de una capa de glándulas que segregan jugo gástrico ácido sobre
los alimentos a su paso por éste.
.Molleja. La molleja o estómago muscular es de forma oval, y tiene
dos aberturas en su parte superior, una la comunica con el proven-
trículo, y otra que conduce del duodeno, -sección esta del intestino
delgado. La molleja es un órgano muy importante, desempeña la
función de dientes en otros animales. Con sus espesos músculos, la
molleja tritura los alimentos, y rompe las paredes celulósicas de los
granos. La presencia de arenilla en la molleja, facilita esta función
trituradora. Cuando los alimentos han quedado molidos hasta formar
una masa homogénea pasan al duodeno.
Intestino. El intestino tiene para su estudio dos regiones; intes-
tino delgado e intestino grueso.
Intestino delgado. Podemos dividirlos en dos porciones: primera
porción, el duodeno que tiene forma de lazo y que recibe el nombre
de lazo duodenal, dentro del cual se encuentra el páncreas; éste
vierte su jugo digestivo sobre los alimentos, mientras permanecen
en el duodeno. Una segunda porción que recibe el nombre de por-
ción libre del intestino delgado. La absorción de los alimentos di-
geridos, tiene lugar cuando éstos llegan a la parte blexuesa de esta
270 R. S. I báiiez 1974
porción; la parte interna del intestino delgado está tapizada por
gran número de pequeñas estructuras, llamadas bellosidades, las
cuales facilitan la absorción.
[Link] grueso: Como su nombre lo indica, es más grueso y
va desde los ciegos a la cloaca.
Los ciegos: En la unión del intestino delgado y el grueso hay dos
balsas, los intestinos ciegos.
Recto, cloaca, ano. El recto es mucho más corto que el intestino
delg¡do, y sirve de depósito para la materia fecal, hasta que está
en condiciones de ser expulsada por la cloaca. Esta se halla dividida
en tres partes: El coprodeo, el urodeo, y el proctodeo. Los uréteres
y los conductos genitales penetran por la base del urodeo, la ma-
teria fecal pasa de la cloaca al ano.
órganos accesorios. Hígado, bazos, páncreas.
El hígado. Dos conductos llevan las bilis desde el hígado hasta
la parte terminal del duodeno. Las bilis son alcalinas y neutralizan
los leidos; de este modo los alimentos quedan preparados para su-
frir la acción digestiva de las enzimas. Las bilis se almacenan en
la vesícula biliar.
Páncreas. El páncreas es de color pálido claro. Se encuentra en
el espacio formado por el lazo duodenal. El páncreas segrega su
jugo pancreático que es importantísimo, y que es llevado al intestino
por tres conductos.
[Link] VI
Aparato respiratorio
Este aparato está constituido por el conjunto de órganos que
intervienen en la respiración: fosas nasales, conductos nasales, por
donde penetra el aire en la laringe, la tráquea, que es un conducto
cartilaginoso, resistente y provisto de anillos que impiden el acer-
camiento de sus paredes, y los bronquios y bronquiolos estos úl-
timos ya dentro del tejido pulmonar, a excepción de uno de ellos
que va a parar al saco aéreo abdominal.
Los pulmones. órganos formados por un tejido esponjoso, colo-
cados a ambos lados de la columna vertebral y adheridos a la re-
gión dorsal, presentan unos canales en los que quedan metidas
algunas costillas. Los sacos aéreos son unas bolsas propias de las
aves y cuya función consiste en regular la respiración. Se trata de
nueve sacos aéreos: dos cervicales, situados en la parte inferior del
cuello; uno clavilar, situado en la parte anterior del pecho; cuatro
torácicos, de los que dos son anteriores y dos posteriores en rela-
ción al diafragma, y dos abdominales, muy voluminosos y colocados
en la parte superior del abdomen.
Estos sacos comunican con los pulmones y reciben el aire al
propio tiempo que ellos. A la vez comunican directa e indirectamente
o con algunos huesos que son huecos, como las vértebras cervicales
y dorsales, el húmero, el esternón, la clavíGula, la escápula, las
Vol. 18 A11atomo-Fisiología de la gallina 271
costillas, el femur y las vértebras coccígeas. Todo este conjunto de
pulmones, sacos o bolsas aéreas y huesos huecos contribuyen a la
retención del aire y a su permanencia en los pulmones, que de este
modo efectúan un trabajo continuo en la oxigenación de la sangre
sin ser tan marcados los movimientos de inspiración, que se obser-
van en la respiración de los mamíferos.
Beebe en 1906, ha demostrado que la conexión con los huesos
es realmente sustancial, al referir que un ave que sufrió la fractura
de un ala por un disparo, pudo respirar por el extremo de la frac-
tura del hueso, al no poder hacerlo normalmente por tener la trá-
quea obstruida por la sangre.
Por este dato y las observaciones que hacen los cazadores, usando
municiones pequeñas en sus cartuchos, ya que si usan municiones
grandes pueden producirles fracturas grandes y el ave puede respi-
1·ar por ellas; inclinan a corroborar lo dicho ppr Beebe.
CAPft'ULO VIl
Apu,i,to circu1atorio
Las aves como otros animales de escala superior, son de doble
circulación.
La gran circulación, desde el corazón a los tejidos por las arterias,
y nuevamente al corazón por las venas; y la pequeña circulación
del corazón a los pulmones para la oxigenación de la sangre, y vuelta
de ésta al corazón.
Las partes esenciales del aparato circulatorio son: corazón, arte-
rias, venas, así como los vaso~ capilares, arteriales y venosos.
Importancia. de la circulación y la sangre
Llámase circulación al constante movimiento en que se encuentra
la sangre en el interior del cuerpo.
La sangre circula por el interior de un conjunto de órganos que
forman el aparato circulatorio: El aparato circulatorio está formado
por un órgano hueco, de naturaleza muscular, que al contraerse
impulsa la sangre, y por un conjunto de tubos por el interior de los
cuales circula la sangre.
El órgano que impulsa la sangre es el corazón. El conjunto de
tubos por los cuales circula la sangre son los vasos sanguineos. El
aparato circulatorio ha sido llamado también sistema circulatorio.
Para podernos dar cuenta de la importancia de la circulación, men-
cionaremos los trabajos que realiza la sangre en su constante mo-
vimiento.
1) Lleva a todas las células del cuerpo el oxígeno tomado en los
pulmones, y las sustancias asimilables tomadas en el intestino.
2) Transporta de unos órganos a otros diversas sustancias y calor.
3) Lleva a los pulmones el dióxido de carbono que toma en las
distintas células, y lleva a los riñones sustancias que deben ser ex-
pulsadas del organismo.
272 R. S. lbáii[Link] 19i4
El aparato circulatorio
El corazón. Se encuentra en la parte central del tórax entre los
pulmones; tiene una forma irregular cónica, su punta se dirige hacia
abajo e izquierda.
Estmctum. El corazón está formado por un múscu!o hueco que
recibe el nombre de miocardio. Las fibras musculares del corazón
son estriadas, pero se diferencian de otras fibras estriadas, se con-
traen involuntariamente.
El miocardio está tapizado interiormente por una membrana muy
fina, denominada endocardio.
Exteriormente el miocardio se encuentra recubierto por una mem-
brana en forma de saco, que recibe el nombre de pericardio.
Cavidades del corazón. Si damos un corte que nos permite obser-
var el interior del corazón veremos que está dividido en cuatro ca-
vidades, dos superiores se~adas entre sí por un tabique llamado
ínter-auricular, y los ventrículos por otro t~bique continuación del
interior y que recibe el nombre de inter-ventricular. Este tabique
vertical se encuentra cruzado por otro horizontal que separa las
aurículas de los ventrículos, por lo que se denomina tabique auriculo-
ventricular.
Comunicaciones de las cavidades del corazón. La aurícula derecha
se comunica con el ventrículo derecho por el orificio aurícula ven-
tricular derecho, en los bordes de este orificio se encuentra la vál-
vula tricúspide, llamada así por tener tres pisos o cúspides. La au-
rícula izquierda se comunica con el ventrículo izquierdo por el orificio
aurículo.:ventricular izquierdo, en cuyo contorno se encuentra la
válvula bicúspide o mitral, a las aurículas vienen a parar venas.
De los ventrículos parten las arterias. A la aurícula derecha vienen
las dos venas cavas, que traen Ja sangre impura del cuerpo. A la
aurícula izquierda llegan las venas pulmonares, que son cuatro, y
traen la sangre pura de los pulmones. Del ventrículo derecho parte
la arteria pulmonar que neva la sangre impura a los pulmones. Del
ventriculo izquierdo parte la arteria aorta que lleva sangre pura para
distribuirla por todo el cuerpo.
Recorrido de la sangre
La sangre que sale del corazón por el ventriculo izquierdo corre
por la arteria aorta, la que se ramifica para conducirla a todos los
órganos del cuerpo. Las distintas arterias, al ramificarse, se van
adelgazando hasta continuarse con los vasos capilares. Los vasos
capilares se denominan capilares generales. Los capilares · se reúnen
y se continúan con las venas las que al irse reuniendo, forman dos .
gruesos troncos venosos: La vena cava superior y la vena cava in~
ferior que desembocan en la aurícula derecha.