Manacorda: Marx y la pedagogía moderna
Manacorda habla sobre el hombre omnilateral de la corriente marxista. Aquel hombre que según sus
perspectivas de desarrollo sea capaz sobre la base del trabajo ser capaz de ser él quien tenga las riendas
de decidir sobre su vida y su trabajo luchando contra la propiedad privada y la división del trabajo que
construyen al hombre alienado, la condición de obrero como una máquina y que pierde su entidad.
Existía en el S XIX una sociedad dividida en clases, no había más individuos e identidades, el capitalismo
generó estas divisiones grupales, Engels en sus investigaciones sociológicas en Inglaterra se encuentra
con la realidad de la enseñanza a los obreros, quienes exigían escuelas, alegando que no había y las que
existían eran todas en un marco religioso, priorizando la enseñanza del catequismo. Engels encuentra
escuelas fuera de la administración civil donde se impartía ciencias y matemáticas y un poco de historia,
sin embargo, las escuelas para los obreros creado por la burguesía, tenían como finalidad el seguir
instruyendo hacía la dominación y crear cuerpos débiles, había clases de latín para darles un grado de
cultura, pero era todo muy efímero. Era claro que la clase dominante daba los espacios de enseñanza
para seguir dominando, educar para seguir ordenes, instrumentando a los sujetos para la vida obrera. La
moral era una parte importante en la educación, ser moral siendo un hombre económico. La degradación
del obrero como decía Marx era uno de los propósitos de las clases dominantes para seguir usando a los
hombres como cosas y no como seres individuales y críticos de su realidad. Aunque no todo es negativo,
el hombre obrero a pesar de ser educado para obedecer, se rebela, el obrero comunista va a luchar según
Marx y Engels para salir de la enajenación del cual está atrapado.
Las ideas pedagógicas de Marx
En 1869 en el Consejo General de la Asociación Internacional de Trabajadores habló sobre las cuestiones
críticas hacía
- La enseñanza politécnica
- La relación de la escuela con el Estado y la Iglesia.
- Contenido de la enseñanza.
La enseñanza privada o estatal: la enseñanza estatal está bajo el control del gobierno, aunque no
necesariamente debería ser así. En Estados Unidos hay una distribución sobre las escuelas y garantiza la
educación para todos los municipios, el gobierno ayuda en parte, pero es también responsabilidad de la
localidad y a través de los impuestos es como se financian las escuelas. Los comités escolares
administran las escuelas, sin embargo, se debe tener en cuenta que este sistema americano hace que sea
localista y que dependerá de la localidad y su recaudación del tipo de escuela que pueda sostener. Por
eso proponen un control central, los inspectores, quienes deberán de controlar que se cumplan las leyes
educacionales sin interferir en los métodos de enseñanza. La obligatoriedad de la escuela tiene que ser
inmediata y que los niños dejen de ser obreros. Para Marx la educación superior no debe ser estatal y
sobre el sistema prusiano indica que es claramente el objetivo de enseñar con la finalidad de formar
buenos soldados.
Habla también sobre la importancia de la enseñanza no solo intelectual sino también física y formación
tecnológica.
También hablan sobre la enseñanza de la religión en las escuelas, estas deberían de ser enseñadas fuera
de ellas, así como cualquier materia de interpretación ideológica dado que estas pueden servir a favor del
Estado y de la Iglesia como con el catecismo.
Enseñanza tecnológica y trabajo infantil
Respecto de la cuestión de la enseñanza tecnológica, Marx debió reafirmar sus conceptos frente a
objeciones que se presentaron durante los congresos de la Primera Internacional, a saber:
-que la enseñanza técnica implica una forma de explotación del trabajo infantil
-que el menor costo del trabajo infantil trae una disminución de los salarios de los trabajadores adultos
En varios textos de Marx se pueden encontrar respuestas. Sobre la primera cuestión, lo que señala Marx
es que el trabajo infantil en la fábrica moderna es explotación porque no produce en los niños ninguna
capacitación, ningún conocimiento. Es explotación pura y dura como la de los trabajadores adultos. Dado
que a mediados del siglo XIX todavía los niños proletarios no tenían acceso a otros modos de educación
formal, el trabajo en la fábrica implicaba la pérdida de lo que había sido históricamente el mayor
mecanismo de educación, que era el de los niños compartiendo el trabajo artesano de sus padres y
aprendiendo los oficios. Eliminada la forma artesanal de producción por la llegada de la fábrica moderna,
Marx postula que para la organización socialista será necesaria una formación sobre el trabajo manual que
complemente la formación intelectual. Justamente, para eliminar la división del trabajo, será necesario que
la formación abarque todos los aspectos de la vida humana, incluyendo el productivo. Marx propone,
empero, que ese trabajo infantil formativo esté limitado en horarios de manera de adaptarlo a las mejores
necesidades educativas de los niños y que no se convierta en una forma más de explotación. Por eso es
también que el trabajo infantil formativo no constituiría un riesgo para el salario de los adultos, ya que se
trata de crear individuos capaces de entender lo que hacen y dominar los procesos, que puedan trabajar
con las manos y con el cerebro de manera conjunta, no de simplemente usar a los niños como fuerza
laboral como hacían los burgueses.
Marx carga también sobre la idea burguesa de enseñanza técnica, orientada a lograr que los obreros se
adiestren en todas las ramas del trabajo posibles para hacerle frente a la introducción de nuevas
tecnologías y a cambios en la división del trabajo. Marx no está esencialmente en contra de que los
trabajadores posean todos los conocimientos posibles sobre las distintas ramas del trabajo, eso le parece
deseable ya que lo libera de un trabajo específico y aumenta la movilidad laboral, pero contra la idea de
”pluriprofesionalidad” de la educación técnica burguesa (lógicamente orientada a servirse mejor del trabajo
de los proletarios e incrementar su explotación) Marx opone el concepto de “omnilateralidad” de hombre
completo, que trabaja con las manos y con el cerebro y teniendo consciencia de los procesos que realiza
demanera de no ser dominado por ellos sino de dominarlos. En ese sentido Manacorda observa que en los
paises socialistas la educación, aunque incorporó la dimensión técnica, ha tendido a reducir la propuesta
“politecnización” a la “pluriprofesionalidad”. Es posible entonces, en efecto, que las estructuras productivas
del capitalismo hayan pervivido en los países socialistas de manera solapada. Lo esencial del cambio en
una sociedad socialista no sería el medio de producción en sí sino las cuestiones de las relaciones y
propiedad de los medios de producción.
La relación de la escuela con la sociedad, el Estado y la Iglesia
Sobre este tema Marx respondió a las posiciones que consideraban que el problema era quien debía
controlar y financiar la enseñanza, ya fuera los que querían a Estado completamente afuera del tema o los
que querían servirse de él para dirigirla. Por un lado Marx señaló que no había que confiar demasiado en
las posibilidades revolucionarias de un sistema escolar que no dejaba de ser parte de una forma de
organización social determinada, dependiente esta a su vez de una base material dada por el estado de
las relaciones de producción [el tema dela estructura, la superestructura, etc.]. Por otro lado advertía que
no había que postergar el intento de intervenir en el sector educativo para cuando estuviera hecha la
revolución y las estructuras sociales ya hubieran cambiado.
Marx señala, contra los que identifican Estado y gobierno, y por lo tanto una enseñanza estatal siempre
estará dirigida y determinada por el gobierno, que Estado y gobierno no son lo mismo, y que la enseñanza
estatal puede no ser controlada por el gobierno. Esta observación sirve para responder también tanto a las
concepciones liberales antiestatistas en pro de la libertad de enseñanza, o a las posturas eclesiásticas en
pro de la libertad religiosa (de hacer una escuela antiliberal), o a las posturas socialistas que entienden
que una escuela del Estado proletario debe ser ideológicamente cualificada. Marx señala en particular los
ejemplos de la educación en Estados Unidos para indicar que se puede concebir una situación donde el
Estado define las normas y formas del sistema escolar, su financiación, etc. pero los contenidos y las
formas de enseñanza son decididas a nivel local y la intervención estatal se limita a inspecciones para
determinar que no se hagan cosas contrarias a las normas. Entonces, en el momento en que se vive, la
prioridad es separar las influencias del gobierno y de la Iglesia del sistema educativo existente y no soñar
con lo que se haría con un Estado socialista. Al fin y al cabo, en su concepción, el Estado socialista
existiría de forma transitoria, y no debía pensarse que el camino de liberación representado por el
socialismo debiera implicar un aumento de la influencia estatal [despues pasaron cosas]. Quienes así
pensaban tenían en mente un Estado burgués más avanzado y democrático, al estilo de EEUU o Suiza en
esa época, y no en lo que habría con el socialismo establecido.
Objetividad de la enseñanza
Marx afirma que lo que la escuela debe enseñar es aquello que no pueda ser adulterado por
interpretaciones ideológicas, “de partido o de clase”, en sus palabras. Economía política o religión son
materias que admiten interpretaciones diferentes y por lo tanto, para Marx, deben estar afuera de la
escuela, en las que deben enseñarse temas como ciencias naturales o gramática, que da lo mismo la
posición política de quien las enseñe. Lo contrario era lo que había hecho la escuela burguesa desde
siempre, manipulando así las mentes de las nuevas generaciones. Esto, sin embargo, no responde a una
idea según la cual la clase proletaria debía rechazar el uso manipulador que del Estado hacía la
burguesía, pero aceptar poder hacer lo mismo lo con Estado cuando estuviera a cargo del proletariado.