CIRCUITOS DE PODER:
LA GEOPOLÍTICA DE LA INDUSTRIA
DE LOS SEMICONDUCTORES EN
ETAPA DE TRANSICIÓN
HEGEMÓNICA
Índice
1. Objetivos
2. Marco Teórico
a. Conceptos Geográficos
b. Conceptos Geopolíticos
c. Conceptos Técnico-Productivos
3. Desarrollo
a. Microtransistores: Cadena Productiva
b. Microtransistores: Complejidad y relevancia hegemónica
c. Evolución del Nanometraje
d. Distribución Espacial de la Producción
e. Distribución Espacial de los Beneficios
4. Conclusiones
Objetivos
El presente trabajo busca resolver ciertas disyuntivas que los autores
consideramos presentes y relevantes en los estudios de la geopolítica actual.
La primera de estas disyuntivas es el rol que ocupan hoy día Estados Unidos y
China, analizado desde una perspectiva de avance tecnológico productivo.
Esto, nos permite plantearnos la segunda disyuntiva, que es considerar
insuficientes las definiciones teóricas actuales sobre el significado de los
microtransistores y sus derivados, dentro de los estudios de las ciencias
sociales al respecto, lo cual produce errores en ciertas conclusiones y formas
de entender sus impactos y relevancia. La tercera y última disyuntiva, versa
sobre los impactos en el territorio de la producción de esta tecnología, así
como, de la diferencia entre territorios a la hora de recibir dichos impactos y sus
réditos económicos.
Marco teórico
Para intentar resolver las cuestiones planteadas anteriormente, se utilizarán los
siguientes conceptos de las diversas áreas de estudio ocupadas:
Conceptos Geográficos:
Para analizar la distribución espacial y sus impactos diversos en cada territorio,
consideramos la visión de Milton Santos (1996) quien desarrolla el concepto de
“medio técnico-científico-informacional”, donde el espacio responde a los
intereses de los actores hegemónicos de la economía, incorporándose a las
corrientes de la globalización, haciendo que la ciencia, la tecnología y la
información estén en la base misma de todas las formas de utilización y
funcionamiento del espacio. En este medio se implantan las producciones
materiales o inmateriales características de la época. En otras palabras,
podríamos decir que las acciones hegemónicas se establecen, se realizan y
tienen por finalidad los objetos hegemónicos. Así es como la complejidad en la
producción, su aporte a la ciencia, la tecnología y la información, está
distribuida entre distintos países, a lo que llama zonas luminosas y opacas.
Además, consideramos como Taylor (2002) que no existen tres procesos que
funcionan en tres escalas sino un único proceso que se manifiesta en las tres
escalas (local-nacional-global). La necesidad de acumulación se experimenta
localmente, se justifica (o impulsa) a nivel nacional, para que al final los
beneficios se organicen a nivel global. Por otro lado las escalas no son aisladas
entre sí, ya que solo puede ser definida, determinada y calificada con relación a
las demás. Deben ser consideradas en su dinámica en movimiento y sometidas
a procesos de cambio, relaciones y vínculos de interpenetración escalar
(Brandao, 2010). Brandao por su parte, añade la concepción de escala regional
a las anteriormente mencionadas, de esta forma, lo
local-nacional-regional-global poseen una constante interrelación. Se lleva a
cabo una relación dialéctica dentro de las diferentes escalas, procesos a escala
local tienen diversas manifestaciones territoriales a escala nacional, regional o
global y viceversa (Swingedouw, 2010; Brandao, 2010).
Conceptos Geopolíticos:
Para analizar la situación global, retomamos el concepto de ‘caos sistémico’,
acuñado por Arrighi y Silver (1999) para describir otros momentos de quiebre
de una hegemonía, que son fases de desorden mundial (Moniz Bandeira, 2016)
y “guerras de 30 años”. Estas épocas se caracterizan por la agudización de los
conflictos, especialmente una vez que se ingresa en la etapa de quiebre
hegemónico: se agudizan la pujas entre Estados y entre capitales o empresas,
crecen la luchas sociales de grupos y clases sociales a lo largo del sistema,
emergen nuevos grupos y se reconfiguran realidades materiales que dan forma
a nuevas fuerzas sociales. Son épocas en donde se define el ascenso y declive
de países y regiones, donde se pone completamente de manifiesto la
dimensión geopolítica (y geoestratégica) del desarrollo/subdesarrollo (Merino,
2024).
Además, entendemos que el sistema capitalista ha tenido grandes
transformaciones a lo largo de la historia. En la actualidad nos encontramos en
un periodo que comenzó en la década del 70 con la crisis del fordismo y ha
sufrido algunas transformaciones en los últimos años. En este sentido,
denominamos al periodo actual como capitalismo informacional en fase de
plataformas (Castells, 2000; Fuchs, 2012; Srnicek, 2018; Zukerfeld, 2020). Esta
fase comienza luego de la crisis del 2008 cuando el capital de riesgo se
redirecciona hacia las startups tecnológicas y se potencia la inversión en
tecnologías vinculadas a el software, inteligencia artificial (IA), internet de las
cosas (IoT), entre otras (Srnicek, 2018; Sadin, 2018). Por esta razón, los
semiconductores comienzan a tener un rol preponderante dentro de la
producción de las potencias hegemónicas (China y EEUU).
Por otro lado, consideramos relevante lo producido por Samir Amin (1997)
quien explica los cinco monopolios a dominar para alcanzar la hegemonía:
Monopolio tecnológico, control de los mercados financieros mundiales,
acceso monopolista a los recursos naturales del planeta, control de medios de
comunicación y armas de destrucción masiva. Señala además, que el primer
monopolio sobre la innovación tecnológica, es el punto nodal para los
siguientes monopolios, ya que sin este no serán alcanzados. Por otro
lado requiere un Estado poderoso que pueda afrontar un apoyo estatal
mediante inversión estratégica y gasto militar.
Para comprender cómo un país llega a dicho primer monopolio, nos parece
adecuado lo producido por Gullo, M (2015) cuando señala que mediante lo que
él denomina como insubordinación fundante (actitud de insubordinación
ideológica para con el pensamiento hegemónico) se genera el origen del poder
de los Estados, donde generalmente está presente el impulso estatal que
es el que provoca la reacción en cadena de todos los elementos que
componen, en potencia, el poder de un Estado.
Por otro lado, creemos que en esta fase de competencia por la innovación
tecnológica se impulsa el proceso de destrucción creativa desarrollado por
Joseph Schumpeter en su libro “Capitalismo, Socialismo y Democracia” de
1942. En este proceso, clave para el desarrollo del capitalismo, la
competencia genera una mutación industrial que deriva en un avance
incesante en la estructura económica y la configuración espacial del
comercio, destruyendo a la anterior y creando una nueva.
Conceptos Técnico-Productivos:
Para la realización del trabajo, dadas las disyuntivas y objetivos planteados,
nos parece pertinente definir que:
Un chip, es un tipo de semiconductor también conocido como circuito
integrado, que consiste en una placa de silicio con un circuito engravado e
interconexiones que generan un circuito capaz de regular el flujo eléctrico. Otra
definición posible es: “pequeña pieza de material semiconductor, normalmente
de silicio, con millones o miles de millones de transistores microscópicos
grabados en él” (Miller, 2023). Su fabricación es un proceso altamente complejo
que involucra múltiples etapas, desde la creación de patrones foto-litográficos
en silicio, la deposición de capas de materiales conductores y aislantes, la
grabación de circuitos mediante técnicas de litografía avanzada y la prueba
exhaustiva de cada chip fabricado.
Desarrollo
Microtransistores: Complejidad y relevancia
hegemónica
Como se explicó anteriormente, un chip es una pequeña pieza de material
semiconductor (normalmente silicio) con millones transistores grabados en él.
Para el presente trabajo, consideramos pertinente el diseño de una
clasificación específica, que tenga en cuenta diversas variables a fin de aportar
un marco teórico claro a los estudios de diversa índole respecto a esta
tecnología. Esta categorización, considera no solo el nanometraje de los
microchips, sino que toma en cuenta su aplicación, uso, complejidad y
características; para poder evaluar su implicancia en el mercado global, en la
matriz industrial y matriz de consumo de cada país.
Para su realización, se tomaron en cuenta las explicaciones de tal, sobre x
componentes.
1. Microcontroladores (MCU)
● Uso: Dispositivos embebidos y sistemas de control básico.
● Complejidad: Baja a media.
● Características:
o Diseñados para aplicaciones específicas.
o Integran CPU, memoria (RAM y flash), y periféricos en un solo
chip.
o Ejemplos: ARM Cortex-M series, AVR ATmega328p, ESP32.
● Aplicaciones: Electrodomésticos, automóviles, IoT, controladores de
dispositivos.
Los microcontroladores (MCUs) son circuitos integrados (ICs) monolíticos que
integran una unidad central de procesamiento (CPU), memoria (RAM y ROM) y
periféricos de entrada/salida (E/S) en un solo chip. Diseñados para operar de
manera autónoma y eficiente, son el componente fundamental de los sistemas
embebidos. Estos sistemas, a diferencia de las computadoras de propósito
general, están optimizados para ejecutar tareas específicas y en tiempo real, lo
que los hace ideales para aplicaciones donde el tamaño, el consumo de
energía y el costo son factores críticos. La arquitectura de un MCU está
adaptada para maximizar la eficiencia energética y el rendimiento en
aplicaciones específicas. Por ejemplo, las familias ARM Cortex-M, AVR
ATmega328p y ESP32 ofrecen una amplia gama de MCUs con diferentes
características y capacidades, permitiendo seleccionar el dispositivo más
adecuado para cada aplicación. La integración de periféricos como
temporizadores, convertidores analógico-digitales (ADCs) y módulos de
comunicación serial facilita la interacción con el mundo exterior y reduce la
complejidad del diseño. En contraste con los microprocesadores, que son más
flexibles pero también más complejos y consumen más energía, los MCUs
están optimizados para tareas específicas. Esto se traduce en una menor
densidad de transistores y una arquitectura más simple, lo que a su vez implica
un menor consumo de energía y un menor costo. La métrica clave en un MCU
no es el número de transistores, sino su capacidad para ejecutar
eficientemente las instrucciones y tareas requeridas por la aplicación. Un
ejemplo claro es un controlador de motor en un sistema industrial, donde lo
importante no es el número de transistores, sino la capacidad del
microcontrolador para controlar el motor de manera precisa y eficiente en
términos energéticos.
2. Procesadores de Aplicaciones (SoC- System on Chip)
● Uso: Dispositivos móviles, tablets, wearables.
● Complejidad: Media a alta.
● Características:
o Incluyen CPU, GPU, controladores de memoria, y otros módulos
en un solo chip.
o Alta integración para eficiencia energética y rendimiento en
espacios pequeños.
o Ejemplos: Apple A17 Pro, Qualcomm Snapdragon, Samsung
Exynos.
● Aplicaciones: Smartphones, tablets, smartwatches.
Los procesadores de aplicaciones, también conocidos como sistemas en chip
(SoC, por sus siglas en inglés), son componentes esenciales en dispositivos
móviles, tablets y wearables. Estos procesadores integran una CPU, una GPU,
controladores de memoria y otros módulos en un solo chip, lo que permite una
alta integración y eficiencia energética en espacios reducidos. La complejidad
de estos SoC varía de media a alta, ya que deben equilibrar el rendimiento con
el consumo energético para adaptarse a las necesidades de dispositivos
compactos. En estos procesadores, la cantidad de transistores juega un papel
crucial en la capacidad de procesamiento y la eficiencia energética. La
integración de múltiples funciones en un solo chip permite una reducción
significativa del tamaño y del consumo de energía, mientras se mantiene un
alto nivel de rendimiento. Por ejemplo, los SoC como el Apple A17 Pro, el
Qualcomm Snapdragon y el Samsung Exynos son utilizados en smartphones,
tablets y smartwatches, destacando por su capacidad para manejar tareas
complejas mientras optimizan el uso de energía.
3. Procesadores para Computadoras Personales (CPU de
Escritorio y Portátiles)
● Uso: Computadoras personales, laptops.
● Complejidad: Alta.
● Características:
o Diseñados para balancear rendimiento y eficiencia.
o Multinúcleo, con capacidades de overclocking y gestión avanzada
de energía.
o Ejemplos: Intel Core i9, AMD Ryzen 9.
● Aplicaciones: Trabajo de oficina, gaming, creación de contenido.
Los procesadores para computadoras personales, tanto de escritorio como
portátiles, son componentes de alta complejidad diseñados para equilibrar
rendimiento y eficiencia. Estos procesadores, como el Intel Core i9 y el AMD
Ryzen 9, son fundamentales para una amplia gama de aplicaciones, incluyendo
trabajo de oficina, gaming y creación de contenido. Están diseñados con una
arquitectura multinúcleo, lo que permite una ejecución eficiente de múltiples
tareas simultáneamente y proporciona un rendimiento robusto en aplicaciones
que requieren alta capacidad de procesamiento. La integración de un gran
número de transistores permite a estos CPUs manejar operaciones complejas y
ejecutar aplicaciones de alta demanda con rapidez. La arquitectura multinúcleo
es una característica fundamental de estos procesadores, permitiendo la
ejecución simultánea de múltiples hilos de ejecución y mejorando
significativamente el rendimiento en aplicaciones que aprovechan la
paralelización, así como funciones avanzadas de gestión de energía que
optimizan el consumo según las necesidades de carga de trabajo.
4. Procesadores para Servidores y Estaciones de Trabajo (CPU
de Servidor)
● Uso: Servidores, estaciones de trabajo, centros de datos.
● Complejidad: Muy alta.
● Características:
○ Altamente optimizados para multitarea y procesamiento
paralelo.
○ Gran cantidad de núcleos, soporte para grandes cantidades de
RAM y rendimiento escalable.
○ Ejemplos: AMD EPYC, Intel Xeon.
● Aplicaciones: Virtualización, big data, inteligencia artificial.
Los procesadores para servidores y estaciones de trabajo, conocidos como
CPUs de servidor, son componentes de muy alta complejidad, diseñados para
manejar entornos donde el multitarea y el procesamiento paralelo son
esenciales. Estos procesadores, como el AMD EPYC y el Intel Xeon, están
altamente optimizados para soportar grandes cantidades de núcleos y memoria
RAM, lo que permite un rendimiento escalable y una capacidad superior para
gestionar aplicaciones exigentes. Se utilizan principalmente en servidores,
estaciones de trabajo y centros de datos, donde se requieren capacidades
avanzadas para la virtualización, el análisis de big data y la inteligencia
artificial.
5. Procesadores Gráficos (GPU)
● Uso:Computación gráfica, procesamiento paralelo masivo.
● Complejidad: Muy alta.
● Características:
○ Diseñados para cálculos en paralelo con miles de núcleos.
○ Utilizados tanto en gráficos como en aplicaciones de
inteligencia artificial y aprendizaje profundo.
○ Ejemplos: NVIDIA RTX, AMD Radeon, NVIDIA Tesla.
● Aplicaciones: Renderizado 3D, entrenamiento de redes neuronales,
simulaciones científicas.
Los procesadores gráficos (GPU) son componentes de muy alta complejidad
diseñados específicamente para la computación gráfica y el procesamiento
paralelo masivo. Estos procesadores están optimizados para realizar cálculos
en paralelo, empleando miles de núcleos que permiten manejar enormes
volúmenes de datos simultáneamente. Las GPUs son fundamentales no solo
en la generación de gráficos, como en el renderizado 3D, sino también en
aplicaciones avanzadas como la inteligencia artificial y el aprendizaje profundo,
donde se requiere un procesamiento intensivo de datos. La cantidad de
transistores en una GPU es significativamente mayor que en una CPU
convencional, lo que es crucial para su capacidad de realizar operaciones
paralelas a gran escala. Esta densidad de transistores permite que las GPUs
como las NVIDIA RTX, AMD Radeon y NVIDIA Tesla ejecuten tareas
extremadamente complejas, desde el entrenamiento de redes neuronales hasta
simulaciones científicas avanzadas. El alto número de transistores en estos
procesadores es esencial para manejar la enorme carga de trabajo en tiempo
real, la eficiencia en el manejo de tareas gráficas y de cómputo intensivo.
6. Procesadores para Supercomputadoras.
● Uso: Computación de alto rendimiento (HPC), simulaciones científicas,
investigaciones complejas.
● Complejidad: Extremadamente alta.
● Características:
○ Altamente personalizados, optimizados para rendimiento
máximo.
○ Utilizan arquitecturas avanzadas y escalabilidad extrema.
○ Ejemplos: IBM Power9, ARM-based processors en
supercomputadoras como Fugaku.
● Aplicaciones: Modelado climático, física cuántica, simulaciones
nucleares.
Los procesadores utilizados en supercomputadoras representan la cúspide de
la complejidad en la computación moderna, siendo diseñados para
computación de alto rendimiento (HPC) y tareas que requieren capacidades de
procesamiento extremadamente avanzadas. Estos procesadores, como el IBM
Power9 y los procesadores basados en ARM, están altamente personalizados
y optimizados para alcanzar el máximo rendimiento posible. Están diseñados
con arquitecturas avanzadas y escalabilidad extrema, lo que les permite
manejar simulaciones científicas, investigaciones complejas y otras
aplicaciones de gran envergadura, como el modelado climático, la física
cuántica y las simulaciones nucleares. En las supercomputadoras, la densidad
de transistores permite una paralelización masiva de tareas, lo que es esencial
para el rendimiento en aplicaciones que requieren cálculos intensivos y
precisos. Estos procesadores están diseñados no solo para maximizar el
rendimiento, sino también para garantizar que puedan escalar eficientemente a
medida que se incrementa la demanda de procesamiento, lo que es
fundamental en entornos de HPC.
7. Procesadores Especializados (ASIC, FPGA)
● Uso: Aplicaciones específicas como criptomonedas, procesamiento de
señales.
● Complejidad: Variable, desde media hasta muy alta.
● Características:
○ ASICs son circuitos integrados personalizados para una
aplicación específica.
○ FPGAs son reprogramables, permitiendo flexibilidad para
aplicaciones específicas.
○ Ejemplos: ASICs para minería de criptomonedas, FPGAs
utilizados en telecomunicaciones.
● Aplicaciones: Criptomonedas, aceleración de algoritmos, procesamiento
de señales.
Los procesadores especializados, como los ASIC (Circuitos Integrados de
Aplicación Específica) y los FPGA (Matrices de Puerta Programables en
Campo), están diseñados para aplicaciones específicas que requieren
soluciones de hardware adaptadas a tareas concretas. La complejidad de estos
procesadores puede variar desde media hasta muy alta, dependiendo de la
función para la que están optimizados. Los ASICs son circuitos integrados
personalizados que se diseñan para cumplir una tarea específica con máxima
eficiencia, como en el caso de la criptomonedas, donde el hardware está
optimizado para el cálculo de hashes. Por otro lado, los FPGA son
reprogramables, lo que permite una gran flexibilidad para ser adaptados a
diferentes aplicaciones, como el procesamiento de señales en
telecomunicaciones. En el caso de los ASICs, la densidad de transistores está
ajustada para maximizar el rendimiento en la tarea específica para la que
fueron diseñados, minimizando el consumo de energía y aumentando la
velocidad de procesamiento. En los FPGA, la disposición de los transistores
permite la reconfiguración del chip para diferentes aplicaciones, lo que añade
una capa de flexibilidad que es invaluable en entornos donde se requiere
adaptación constante.
En resumen, es posible observar que la complejidad de un microchip, excede
su nanometraje y aplicación, ya que podemos considerar la existencia de
procesadores de alta complejidad, que no necesariamente aplica a usos
hegemónicos, como pueden ser los de categoría 3; o el caso inverso si
tomamos en cuenta la categoría 7 y consideramos chips de complejidad media
para tareas de procesamiento de señales o aplicativos militares.
Evolución del nanometraje.
La tecnología de semiconductores ha continuado evolucionando, alcanzando
nodos de fabricación cada vez más pequeños, como los chips de 7
nanómetros. La Ley de Moore fue propuesta por Gordon Moore, cofundador de
Intel, en 1965. Observó que el número de transistores en un microprocesador
se duplica aproximadamente cada dos años, lo que también significaba un
aumento exponencial en la capacidad de procesamiento y una disminución en
el costo por transistor.
En la siguiente escala (Figura…) se aprecia el recuento de transistores MOS
para microprocesadores en comparación con las fechas de introducción, que
casi se duplica cada dos años:
Distribución Espacial de la Producción
Los nodos centrales en la producción se dividen en zonas poseedoras de silicio
como Rusia y China, el monopolio de máquinas foto-litográficas por la empresa
neerlandesa ASML, el diseño a mano de empresas principalmente
norteamericanas y británicas (Apple, Google, Amazon, Intel, AMD, Nvidia) y su
fabricación dada en el sureste asiático, en Taiwán, China y Corea del sur.
El silicio es el elemento más importante de todos en el proceso de fabricación
de los chips, pero al contrario de lo que a veces se piensa su obtención y
posterior tratamiento no presenta ninguna dificultad especial. Se trata del
segundo elemento más común de la corteza terrestre, donde constituye el
27,7% de toda la materia, solamente por detrás del oxígeno
El mercado mundial de silicio equivalía en 2019 aproximadamente a 6.050
millones de dólares americanos, y se espera que siga aumentando con una
tasa de crecimiento anual compuesta de 4,6% durante la siguiente década. En
otras palabras, se prevé que el mercado mundial del silicio alcance un valor de
11.460 millones de dólares en 2027 (Morrison, 2022). Los principales
productores de silicio son: China, con más de 6.000 toneladas métricas en
2021, en segundo lugar, la sigue Rusia, con 580 toneladas métricas, y después
Brasil, con 390 toneladas métricas producidas en el mismo año (Morrison,
2022). Estos tres forman el 87% del mercado de silicio.
Si revisamos la producción de obleas de silicio, la imagen cambia de forma
considerable. Japón es el líder indiscutido en este campo con una cuota de
mercado ligeramente inferior al 60% (Arnal, Garcia y Ricart, 2023), seguida por
Taiwán que se sitúa alrededor de un 16% y Alemania con una cuota del 14%.
China controla menos del 5% de la producción mundial, mientras que EEUU no
produce. (Business executives for national security, 2023).
Como se explicó anteriormente, la fotolitografía consiste en la impresión de
patrones a una oblea mediante el depósito de una capa de metal, a la cual se
le aplicaran ciertas resinas fotosensibles, que luego serán introducidas a un
horno que calienta ligeramente la oblea de silicio, fijando las resinas. Por último
se expone a la luz con una placa llamada foto-máscara de por medio, la oblea,
quedando impreso en la resina fotosensible el patrón.
Este proceso se realiza mediante maquinaria específica. La compañía
holandesa ASML, es la única en el mundo capaz de fabricar máquinas de
litografía que permitan dibujar grabados lo suficientemente pequeños como
para caber en los nuevos chips de última generación. Otras empresas
dedicadas a la producción de equipos para la producción de microchips son la
japonesa Tokyo Electron y las estadounidenses Applied Materials, KLA Tencor
Corporation y LAM Research Corporation.
Del otro lado del mundo, es importante analizar el caso de SMIC, la principal
desarrolladora de semiconductores de China, que ha entrado por primera vez
en la lista de las tres mayores fundiciones de Silicio a nivel global, contando
además con capacidad de fabricación de Obleas, que con el agregado de el
proceso litográfico podría señalar un avance relevante de la industria China.
Presumiblemente, SMIC tendría la capacidad de producir litografía de 5nm,
resultado que de por sí es relevante, pero que es relegado en importancia. Esto
último, ya que el verdadero despegue, es la capacidad de desengancharse del
mundo occidental, al no depender del monopolio holandés descrito
anteriormente, dándole al país oriental, capacidades soberanas de producción
industrial de microprocesadores, los cuales este trabajo analiza en su
complejidad a fin de determinar, en qué lugar puede posicionarse su aparato
industrial en términos de complejidad, sustentabilidad económica y hegemonía.
Principales países productores y sus empresas:
Las cinco empresas principales en el ámbito de la propiedad intelectual del
sector de los microchips son ARM Holdings (Procesadores ARM), una
compañía británica con una cuota de mercado en 2020 superior al 40%,
Synopsys (SoC), Cadence (Chips IA e integrados) y Microchip Technology
(Microcontroladores), las tres estadounidenses e Imagination Technologies
(Gráficos), también británica.
Si nos centramos exclusivamente en el diseño, las tres principales compañías
son Mentor, Graphics, Cadence y Synopsys, todas ellas estadounidenses.
Existen un total de tres modelos de producción diferentes: las empresas
llamadas fabless (empresas sin fábricas que tercerizan la producción), las
foundry (las tercerizadas, tradicionales y mecanizadas) y las fábricas
integradas (se encargan de todo el proceso).
Fabbless: Apple, Google y Amazon (para sus dispositivos). Advanced Micro
Devices (AMD), Nvidia, Qualcomm y Broadcom, que aparte de usarlos para sus
productos, también los venden a terceros.
Foundry: TSMC (Taiwan), Samsung (Corea), SMIC (China).
Integradas: Intel (EEUU), Samsung, Texas Instrument (EEUU).
Tabla comparativa sobre el volumen de la cadena de producción global de
semiconductores.
Empresas Localización de Ingresos (en Porcentaje en
su sede. miles de cuota de
millones de mercado.
dólares)
Samsung Corea del Sur 74,6 15,51
Intel EEUU 70,8 14,72
Toshiba Japón 38,7 8,05
SK Hynix Corea del Sur 35,3 7,34
TSMC Taiwán 32,4 6,74
Micron EEUU 30,4 6,32
Qualcomm EEUU 22,7 4,72
Broadcom EEUU 20,8 4,32
Texas Inst EEUU 15,7 3,26
NXP Países Bajos 9,4 1,95
TOP 10 - 350,8 72,9
Total - 481 100
Fuente: IC Insights, Company report (2019).
Producción mundial de microprocesadores.
Fuente: Figura, J (2023) “An assessment of the European microchip industry and its expansion strategy”
Geopolítica de Microprocesadores
A partir del análisis geopolítico, actualmente nos encontramos en la etapa de
‘caos sistémico’, de acuerdo con el concepto acuñado por Arrighi y Silver
(1999) para describir otros momentos de quiebre de una hegemonía, que son
fases de desorden mundial (Moniz Bandeira, 2016) y “guerras de 30 años”. Son
épocas en donde se define el ascenso y declive de países y regiones, donde se
pone completamente de manifiesto la dimensión geopolítica (y geoestratégica)
del desarrollo/subdesarrollo (Merino, 2024). Esta etapa de transición se
caracteriza principalmente por el multipolarismo (actualmente, unipolarismo
relativo).
Para entender la hegemonía nos parece necesario retomar los 5 monopolios
que plantea Samir Amin (1997), estos son: el monopolio tecnológico, el control
de los mercados financieros mundiales, el acceso monopolista a los recursos
naturales del planeta, el control de medios de comunicación y de las armas de
destrucción masiva. El monopolio tecnológico, es el punto nodal para que los
monopolios dominen a los otros. En este caso, planteamos que los
microprocesadores son una de las tecnologías a dominar para alcanzarlo,
entendiendo que los eslabones de tecnología dentro de la cadena de valor se
encuentran radicados en países centrales, como es visible en la clasificación
de microprocesadores realizada, como también en la distinción entre
producción y diseño.
Estados Unidos es el país donde se dieron origen los microprocesadores, por
lo que mantiene una ventaja temporal per se. Como se aprecia en la Tabla 1,
cinco de las 10 principales empresas de microprocesadoras son
norteamericanas y es el Estado con la posición más sólida en innovación,
propiedad intelectual y diseño.
Tradicionalmente la postura americana siempre había sido de expansión hacía
otros países y de colaboración con sus aliados y el resto de los Estados que
conforman la cadena. Con la llegada de Donald Trump como presidente, con su
agenda política proteccionista, considerada como un freno de la globalización,
comenzó a poner un freno a la compra y venta de productos manufacturados
chinos, clasificándolos como competidores estratégicos. En 2018 se da inicio a
la guerra comercial entre ambos estados, con EEUU poniendo aranceles por
un valor de 50.000 millones de dólares a los productos chinos y luego China
respondiendo de la misma forma. Con esto se instalaba que la globalización
había causado más daños que beneficios a EEUU, y la victoria de Trump era
una respuesta a eso.
Posterior a las disputas comerciales con China, EEUU, con el objetivo de
independizarse de la cadena global y competir con China por el dominio
tecnológico mundial, lanzaron en agosto de 2022 la CHIPS and Science Act (o
simplemente Chips Act), un equivalente norteamericano al plan europeo, con
una previsión de 280 mil millones de dólares destinados a impulsar la industria
nacional de semiconductores (Roca, 2024). Esta ley, promulgada por el
congreso durante el gobierno de Joe Biden, busca subsidiar la producción de
microprocesadores en territorio estadounidense
Dentro de los monopolios en disputa, en vías de un mundo multipolar, China es
quien posee capacidades de disputa. China posee núcleos como Beijing,
Shanghai, Shenzhen y capacidades de centro que han quebrado monopolios
que tenía el Norte Global, modificando estructuralmente el mapa del poder
económico y la dinámica centro/semiperiferia/periferia (Merino, 2022).
China es el mayor mercado de semiconductores del mundo (Grimes y Du,
2020). Sin embargo, su rol en la cadena queda relegado prácticamente al
último eslabón, la manufacturación, ensamblaje de productos y la prueba y
control de calidad. De hecho, el principal problema del gigante asiático es que,
si bien es el mayor consumidor y demandante, gran parte del valor añadido
asociado a los chips se genera fuera de su territorio nacional por empresas
extranjeras (Roca, 2024). En 2018 la demanda total de microchips ascendió a
430,8 miles de millones de dólares. En ese mismo año China importó
semiconductores por valor de 312 miles de millones de dólares y tuvo un déficit
comercial de 227,4 miles de millones de dólares (Grimes y Du, 2020)
La deslocalización productiva a países del sureste asiático y principalmente a
China, han comenzado a surgir nuevos enclaves de desarrollo de
semiconductores que buscan hacer contrapeso a la hegemonía
estadounidense de dicha tecnología. Desde hace unos años, producto del
crecimiento económico chino desde hace ya 30 años, comenzó a mejorar el
nivel de vida de la población, los costes de producción y mano de obra. Esto
genera que las empresas transnacionales ahí localizadas comiencen a buscar
otros países en los cuales reterritorializar su producción. China se vio en la
necesidad de impulsar políticas nacionales de innovación para poder
reemplazar las tecnológicas extranjeras por empresas chinas y no quedar así
fuera de la cadena de valor. En este contexto, surgen planes como el Made in
China 2025, apuntado al desarrollo de altas tecnologías (incluidos
microprocesadores), como también el XIV Plan Quinquenal a 2035, buscando
aumentar el gasto anual en investigación y desarrollo en más del 7% y también
reducir su dependencia en importación de productos manufacturados de alta
complejidad para suplantarlos por producción nacional.
Hasta ahora China ha conseguido hacerse con una parte significativa del
mercado de semiconductores de gama baja, entre las compañías
subcontratadas de montaje y prueba. Respecto a los chips de gama alta, sólo
tiene una cuota de mercado en torno al 7% u 8%, concentrada sobre todo en la
producción de obleas, mientras que externaliza la mayoría de la producción a
foundries extranjeras (Roca, 2024).
Desde 2023 que EEUU impuso sanciones a China respecto a la compra de
máquinas litográficas a la empresa neerlandesa ASML, teniendo el monopolio
de dicha tecnología. Peter Wennink, el director general de ASML y Jensen
Huang, director general de NVIDIA, han persuadido al gobierno de EEUU que
las sanciones están motorizando el desarrollo de China respecto a las
máquinas litográficas. Los resultados finalmente fueron que SMIC
reacondiciono las máquinas pertenecientes a ASML que ya poseía en su haber
para así alcanzar la producción de microprocesadores más complejos (Lopez, J
C, 2023). De esta forma SMIC alcanza la tecnología en 2023 de
microprocesadores de 5 NM, por supuesto con cierto tiempo de retraso.
Reflexiones finales.
Como primeros resultados podemos destacar que China, como principal
jugador geoestratégico y el potencial futuro centro del sistema mundial, aún
carece de la tecnificación superior en términos de producción y diseño de
microprocesadores para competir a Estados Unidos. Incluso aún no es
suficiente la producción realizada por empresas Chinas para satisfacer la
demanda local, recurriendo a importar semiconductores. China gasta más en
importar semiconductores que en petróleo o cualquier otro producto (Rapoza,
2021), controlando tan solo el 7% del mercado mundial de semiconductores
(Vázquez, 2022). El desarrollo en dichas tecnologías por parte de China en los
últimos años es realmente considerable, pero aún insuficiente y con varios
años de retraso respecto a los principales productores mundiales.
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empresas ya no compren los chips de NVIDIA ([Link])
China prepara su mayor contragolpe: invertirá 41.000 millones de dólares para
tener sus propios equipos de litografía ([Link])