ORGANO DE LA ACADEMIA DE HISTORIA NACIONAL
Director, PEDRO M. IBAÍTEZ
Bogotá — República ele Colombia
ACTA DE LA SESION DEL 15 OE FEBRERO DE 1904
Presidencia del General Bernardo Caycedo.
Respondieron á la lista los Srcs. Caycedo, Cortés, Gue
rra, Ibáñez, Moros, Pineda y Vargas Muñoz, y se excusaron
los socios Alvarez Bonilla, Cuervo Márquez, Fonnegra, León
Gómez, Mejía Restrepo, Posada, Quijano, Restrepo Tirado y
Uribe.
Aprobada el acta de la sesión del día i.° del corriente
mes, se leyeron notas del P. Juan I?rancisco Rodríguez, sale*
siano, quien envía para la Biblioteca varios números del Bole
tín Salesiano; del Dr. D. Luis Orjuela, quien da gracias por el
nombramiento de miembro correspondiente, que acepta, y del
General Antonio Prada Calderón, que cede á la Academia
la Constitución y Ordenanzas expedidas por la Legislatura pro
vincial de Casanare en sus sesiones ordinarias del año de 1855.
El General Caycedo propuso y se adoptó lo siguiente:
“ Dénsele las gracias al General Prada Calderón por su im
portante obsequio, publiquese en el Boletín la nota que dirige
á la Academia y nómbresele miembro honorario de la Corpo
ración, con la venia del Sr. Ministro de Instrucción pública.”
La Presidencia pasó en comisión para que informe sobre
su mérito, de la Constitución mencionada, al Sr. Dr. Guerra.
Presentó el socio Guerra un boceto biográfico del mártir
de la Independencia D. Joaquín Caycedo y Cuero, que se
leyó y mereció aplausos unánimes; y el socio Vargas Muñoz
^¡0 lectura á un artículo titulado Por la Historia Nacional,
publicado en Enero último en La Patria de Medellín, y sus
crito por D. Obdulio Palacio M., miembro de número de la
Academia de Historia de Antioquia.
Poco antes de las diez de la noche cerró la Presidencia
este acto.
El Presidente, Be r n a r d o Ca y c e d o ,
El Secretario, Pedro M. Ibáñez.
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3*5 BOLETIN d e h i s t o r i a y a n t i g ü e d a d e s
ACTA DE LA SESION DEL I o DE MARZO DE 1904
Presidencia de D. José M. Cordobés M.
Asistieron á la sesión los Sres. Cordobés, Guerra, Ibáñez,
León Gómez, Pombo y Quijano, quienes aprobaron el acta
respectiva y se impusieron de que D. Eugenio Ortega acep
ta gustoso el nombramiento de socio correspondiente por
Cundinamarca.
Concedida la palabra al socio Pombo leyó un Informe re
lativo al escudo de armas de la Academia, en cumplimiento de
comisión. La Presidencia dispuso, previa la venia de la Aca
demia, que se envíe este informe al artista Sr. Moros, autor
de los dibujos, y que se le suplique que haga otro, de acuerdo
con las indicaciones del informe en cuestión.
El Secretario distribuyó el número XVII del Boletín y
avisó que, concluido el tercer volumen de la Biblioteca de
Historia Nacional, intitulado Vida de Herrón, de que son
autores el Sr. Dr. Posada y él, lo ponía á disposición de los
individuos de número, de acuerdo con lo dispuesto por el
Sr. Ministro de Instrucción Pública.
Pidió la palabra el Sr. Dr. Guerra é hizo la siguiente
moción, que fue aprobada : “ La Academia de Historia feli
cita muy cordialmente á los socios Sres. Dres. Pedro M. Ibá-
ñez y Eduardo Posada, por haber terminado el tercer tomo
de la Biblioteca de Historia Nacional, dedicado al ilustre Ge
neral D. Pedro A. Herrán, y les da voz de aliento para conti
nuar la obra que con tanto patriotismo han acometido.
A las nueve y cuarto de la noche se levantó la sesión.
El Presidente, JOSÉ M. CORDOBÉS M.
El Secretario, Pedro M. Ibáñez.
NOTAS OFICIALES
Escuela Salcsiana de Artes y Oficios.—Bogotá, Enero 30
de 1904.
Sr. Director de la Academia Nacioird de la Historia — E. L C.
Por indicación del caballero Sr. D. Félix Valois Madero
tengo el gusto de remitirle algunos años coleccionados del
Boletín Salesiano^ órgano de nuestra humilde sociedad. Sólo
n o t a s o f ic ia l e s 387
siento no poderle enviar sino los años de 1899, 1900, 1901 y
1902, por duplicado, y también el de 1903, únicos que posee
mos completos, y además un número extraordinario que trata
en general del carácter de la Sociedad Salesiana.
Aprovecho esta oportunidad para tener el honor y el
placer de suscribirme de usted su pequeño pero fiel servidor.
Por el Sr. Director del Establecimiento,
Ju a n Fr a n c is c o Ro d r íg u e z .
Bogotá, Febiero lo de 1904.
Sr. Secretario perpetuo de ].< Academia Nacional de Historia.—E. L. C.
He tenido el honor de recibir la atenta nota de usted, de
8 de los corrientes, en la cual me avisa que la honorable
Corporación de que usted es digno Secretario, por unanimi
dad de votos y con aprobación del Ministerio de Instrucción
pública, me ha favorecido con el honroso nombramiento de
miembro correspondiente de ella, por el Departamento de
Cundinamarca.
Agradezco debidamente la obligante distinción que se
me ha hecho, y al aceptar el nombramiento, como me es en
alto grado satisfactorio hacerlo, me prometo cooperar con lo
que esté á mi alcance, á la trascendental y oportuna tarea
que se ha impuesto la honorable Academia Nacional de
Historia.
Soy de usted muy atento servidor y colega,
Eu g e n io Or t e g a .
Begotá, 12 de Febrero de 1904.
Sr. Secretario perpetuo de la Academia Nacional de Historia.—En la ciudad.
He tenido el honor de recibir la atenta nota de usted, de
8 del presente, por medio de la cual se sirve comunicarme el
nombramiento que la Academia Nacional de Historia, con
aprobación del Sr. Ministro de Insrucción Pública, se ha dig
nado hacer en mí para miembro correspondiente de esa Cor
poración, por el Departamento de Cundinamarca.
b o t ,t t t n be h is t o r ia y a n t ig ü e d a d e s
Limitado por demás es el campo á donde la curiosidad
me ha llevado á tratar de inquirir tal cual antecedente his
tórico, y casi puedo decir que, circunscritas á una de las Pro
vincias de Cundinamarca, mis pesquisas y mi vocación no
han alcanzado á trasponer deliberadamente las paredes de mi
casa ; pero si un decidido interés por libros y papeles anti
guos, ó si una inclinación á la lectura de los libros con que
diariamente se va acrecentando el caudal de la historia nacio
nal, se estima servir de algo á la Academia que así me honra,
lo poco que soy y puedo lo ofrezco de buena voluntad, y me
lisonjearé con que se acepte en tales términos el tributo de
mi escasa colaboración.
Dígnese usted servirme de órgano para transmitir á la
Academia la expresión de mi agradecimiento por la merced
que me dispensa, y acoja usted con benevolencia las protes
tas de respeto y consideración con que me suscribo de usted
atento y obsecuente servidor,
Luis Or j u e l a .
Bogotá, Febrero 15 de 1904.
Sr. Dr. D. Pedro María Ibáñez, Secretario de la Academia Nacional de Historia.
Muy señor mío : por su honorable conducto tengo el
honor de remitir original á esa respetable Corporación la
Constitución y Ordenanzas expedidas por la Legislatura pro
vincial de Casanare en sus sesiones ordinarias del año de
1855, remisión que hago en la creencia de que pueda serles
útil y movido por el deseo que tengo de ayudar á esa Aca
demia en todo lo que me sea posible.
En Arauca, en Orocué y en Támara existen enormes
archivos antiquísimos, ya casi inutilizados, en los cuales indu
dablemente tienen que hallarse documentos de grande impor
tancia para la historia, lo que me prometo recoger para po
nerlos á disposici n de la Academia, tan pronto como realice
mi segundo viaje por esos apartados lugares.
Soy del Sr. Secretario muy atento y seguro servidor,
An t o n io Pr a d a Ca l d e r ó n .
ESTUDIOS DE HISTORIA DIPLOMATICA 389
ESTUDIOS DE HISTORIA DIPLOMATICA
EL TRATADO DE 1824 ENTRE COLOMBIA Y LOS
ESTADOS UNIDOS
SUMARIO.—Misión encomendada al Sr. Manuel Torres en 1819 ante el Go
bierno de los Estados Unidos—Solicita el reconocimiento de la Indepen
dencia.— Improbación del Gobierno de Colombia. — Discusión en las Cámaras
legislativas sobre el mismo asunto.—Opinión del Presidente. — Protesta del
Ministro de España.—Respuesta del Secretario de Estado, Mr. Adams.
Proposición aprobada por el Congreso. — El Sr Charles S. Todd es con
ductor de los pliegos del reconocimiento.— El Sr. José María Salazar es
nombrado primer Ministro ante el Gobierno de Wáshington.—Instrucciones
que se le dieron.—Nota de 14 de Febrero de 1824, del Sr. Gual al Sr Sa
lazar, sobre la política de los Estados Unidos con relación á la Santa Alianza.
Respuesta de Mr. Adams sobre el mismo asunto.—Ordenanza provisional de
corso dictada por Colombia en 1822.—Antecedentes históricos.—Objeciones
del Gobierno de Wáshington á la Ordenanza. — Primera discusión sobre la
doctrina de que los buques libres hacen libres las mercancías. — Plenipoten
cia de Mr. R. C. Anderson —Nueva discusión en Bogotá sobre la misma
doctrina.—Las conferencias para el ajuste del Tratado. —Acepta Colombia
la doctrina.—Cómo quedó formulada en el Tratado.—Principios sentados en
el Tratado—El principio de la libertad de conciencia es propuesto por Co
lombia y aceptado por el Plenipotenciario de los Estados Uuidos—Propone
Colombia el arbitraje, y es rechazado por el Ministro norteamericano.
El 31 de Agosto de 1819 fue nombrado el Sr. Manuel
Torres Encargado de Negocios de Colombia ante el Gobierno
de los Estados Unidos. En 18 de Marzo de 1820 dirigió una
Memoria al Secretario de Estado, Mr. Adams, en qtte solici
taba del Gobierno norteamericano veinte mil fusiles para e!
Ejército Libertador. Dice en ella que la razón que tuvo Bolí
var para entrar en Nueva Granada el año anterior fue la de
realizar por los hechos la unión con Venezuela y frustrar los
proyectos de la expedición que se preparaba en Cádiz, aun
que los españoles lograsen ocupar momentáneamente á Bue
nos Aires y parte de la costa de Chile.- u El General Bolívar
consideró de tanta importancia la pronta ocupación de la
Nueva Granada, que ninguna consideración pudo inducirle á
retardar su marcha un solo día, no obstante la falta de fusiles
que había en su ejército ; por cuyo motivo una gran parte de
él siguió armado con lanzas solamente.” Autorizado por su
Gobierno para conseguir elementos de guerra, se dirigió al
Banco* de los Estados Unidos, y le ofreció metales preciosos á
cambio de armas, propuesta que éste no aceptó. Con algunas
casas de comercio consiguió 4,000 fusiles, y como este número
59° B'/LETIN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
era insuficiente, 1c pedía al Presidente 20,000, “con los cuales
quedará asegurada la independencia de la República de Co
lombia, y probablemente la del resto de la América española.”
En oficio del 13 de Abril al Secretario de Estado del Departa
mento de Venezuela cuenta el Sr. Torres que el Presidente le
había dicho que la Constitución no le permitía obrar discrecio
nalmente en cuanto se refería á la solicitud de armas; y que
el Secretario, en su respuesta, le agregaba que el Presidente
había observado el principio de la imparcial neutralidad en la
guerra suramericana, y que consideraba como obligación abs
tenerse de suministrar á cualquiera de los dos partidos auxi
lio alguno. Que de esta línea de conducta no se desviaría el
Jefe de la Nación; el cual, por otra parte, juzgaba que el
conflicto se aproximaba á su fin en el sentido de sus senti
mientos personales, y que, por lo mismo, la interposición, sin
parecer al partido opuesto generosa, sería cuando no inútil,
innecesaria.
Los esfuerzos de Mr. Henry Clay en favor del recono
cimiento de la independencia no habían dado hasta entonces
resultado. El Presidente de los Estados Unidos en el Mensaje
que dirigió á las Cámaras el 3 de Diciembre de 1821, habla
de la situación próspera de la República de Colombia, pero
no solicita de ellas el reconocimiento de su independencia. El
Sr. Torres lo pidió formalmente el 20 de Febrero de 1821,
pero creyó prudente no urgir por una respuesta categórica, en
atención á que el Gobierno norteamcrcano estaba empeñado
en la negociación de las Floridas. Esta termin > en Agosto del
propio año.
Pin concepto del Sr. Torres, este asunto era el único mo
tivo fundado que podía tener el Gobierno de Wáshington para
negarse á manifestar francamente su opinión s^bre materia de
tamaño interés para Colombia. En 30 de Noviembre dirigió
una nota en que, confirmando otra anterior, instaba al Secre
tario de Estado por una resolución favorable. Hacía valer los
últimos triunfos alcanzados por las armas republicanas. Des
pués de la batalla de' Cara^obo los restos del ejército español
tuvieron que encerrarse en Puerto Cabello. liste y Panamá
eran los únicos puntos donde dominaba España. Hacía méri
to igualmente de la organización de la República, llevada á
cabo por el Congreso de Cúcuta. Conquistada de hecho la
independencia, se imponía su reconocimiento por los extraños
como una medida que les dictaba su propio interés; era,
además, un estímulo para que México y el Perú establecieran
gobiernos populares representativos.
Reiteró sus solicitudes el 2 de Enero de 1822. El 18 de
ESTUDIOS HE HISTORIA DIPLOMATICA 39’
los mismos el Secretario de Estado puso en conocimiento del
Sr. Torres que el Presidente estudiaba el asunto, y le ofreció
que le comunicaría el resultado. Conocedor el Ministro de
Relaciones Exteriores de Colombia de los pasos dados por el
Sr. Encargado de Negocios, le hizo saber en 19 de Mayo que
el Gobierno Ejecutivo no aprobaba del todo los términos de
que se había servido. Lo que Colombia necesitaba no era
precisamente que Europa y los Estados Unidos recono
ciesen su existencia de modo explícito. El reconocimiento no
debía solicitarse sino de España, por ser la única potencia
que tenía pretensiones al dominio y soberanía sobre nuestros
territorios. Respecto de las demás nos basta saber que son
neutrales en la contienda. La independencia estaba recono
cida de hecho y de derecho, porque neutralidad no puede
suponerse sino respecto de dos Estados enteramente separa
dos el uno del otro, capaces de mantener su posición, y acree
dores por eso mismo al respeto mutuo y á que se les guarden
las leyes consagradas por la práctica de las naciones civiliza
das. “ Si observamos con calma—añadía el Sr. Gual—los
efectos de este estado de cosas, deduciremos que la neutra
lidad practicada entre partes de las cuales una estaba ligada
por tratados con las Potencias europeas y la otra figuraba
como apéndice de la primera, debe excitar sentimientos de
gratitud, particularmente si se mira que nuestros principios
políticos están en contradicción con los adoptados en los
Congresos de Viena y Laybach. A la sombra de esa neutrali
dad, la política europea va desmembrándose de la americana,
y nuestras instituciones se consolidan ; el enemigo, abando
nado de los que podían darle amparo, desaparece insensible
mente de nuestras costas ; la América comienza á pertenecer-
se á sí misma, sus grandes intereses se desarrollan, y los vín
culos de éste con el antiguo mundo se desatan para no vol
ver á unirse jamás/’
Basado en esto el Ministro colombiano de Relaciones
Exteriores le indicaba al Sr. Torres que el conato de nuestro
país debía ser cimentar y perfeccionar las relaciones con las
Potencias extranjeras por medio de tratados de amistad, co
mercio y navegación. Le instruía para que, por vías indirec
tas, emplease el Gobierno de Wáshington sus buenos oficios
con España á fin de obtener la paz ; y para que respondiese
claramente á cualquiera insinuación sobre tratados basados
en la igualdad y en la reciprocidad.
En esto se discutía en las Cámaras la cuestión del reco
nocimiento. La Comisión de Relaciones Exteriores de la
Cámara de Representantes dijo en su informe de 19 de Mar
39* BOLETIN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
zo, que las Provincias de Venezuela y Nueva Granada, des
pués de haber separadamente proclamado su independencia
y sostenido la guerra contra los ejércitos españoles por más
de diez años, se habían unido en Nación bajo el nombre de
República de Colombia; que tenía gobierno bien organizado,
instituido por la voluntad de sus ciudadanos, y ejercía todas
las funciones de la soberanía sin temor á enemigos interiores
ó exteriores. Habían realizado el objeto de la contienda. El
derecho al reconocimiento de la independencia depende de su
situación actual. Aquel pueblo goza de soberanía exclusiva
dentro de sus límites ; luego los Estados Unidos pueden hacer
con él tratados de paz y comercio. Cuando las guerras civiles
rompen los vínculos de la sociedad y el gobierno, ó por lo
menos comprometen su existencia, hay en la Nación dos par
tes independientes y enemigas. No hay juez que decida de
estas discordias. Tratarlas de otro modo sería inmiscuirse en
sus negocios internos, negarles el derecho de decidir sobre
sus propios asuntos; violar, en conclusión, los atributos de su
soberanía. Cuando una nación se constituye debe gozar de
ellos, figurar en la familia política de los pueblos y tenérsela
por soberana é independiente, puesto que se gobierna á sí
misma bajo su autoridad y leyes. Cualquiera que sea la política
de España con sus colonias americanas, el reconocimiento de
su independencia por los Estados Unidos no perjudica sus
derechos ni empeora sus medios de acción ; ni puede acusár
seles de contribuir al log^o de una independencia que ya está
establecida sin su ayuda. Por tanto se resuelve que la Cámara
está de acuerdo con la opinión expresada por el Presidente
en su Mensaje de 8 de Marzo de 1822, á saber : que las Pro
vincias americanas de España que han declarado su indepen
dencia y están disfrutando de ella, deben ser reconocidas por
los Estados Unidos como naciones independientes.
D. Joaquín de Anduaga, Ministro de España en Wásh
ington, en oficio de 9 Marzo, dirigido al Secretario de Es
tado, juzgó que era de su deber protestar contra el recono
cimiento que hicieran los Estados Unidos del Gobierno de
las provincias insurgentes de América, lo que de ningún
modo ni en tiempo alguno disminuiría ni invalidaría el dere
cho de España sobre esas provincias, ni le impediría usar de
los medios á su alcance para reunirías al resto de sus do
minios.
El 6 de Abril siguiente contestó al Sr. Anduaga el Se
cretario de Estado, diciéndolc que en toda cuestión relativa á
la independencia de una nación hay dos puntos que consi
derar, uno de hecho y otro de derecho : el segundo depende
ESTUDIOS DE HISTORIA DIPLOMÁTICA 393
exclusivamente de la determinación de la Nación, y el pri
mero, de la feliz ejecución de su propósito. El derecho ha
sido ejercido recientemente así por España en Europa como
por los pueblos de este hemisferio unidos á ella como colo
nias por dos ó tres siglos Los Estados Unidos se han abste
nido de mezclarse en tales hechos y han observado la más
imparcial neutralidad. Pero la guerra civil en que España ha
estado envuelta con los habitantes de sus colonias ha termi
nado. Bajo estas circunstancias el Gobierno de los Estados
Unidos, lejos de dejarse llevar por una política de moralidad
dudosa, ha cumplido un deber reconociendo como Estados
independientes á los que, habiendo probado su derecho, lo han
defendido contra todos los obstáculos que se les han opuesto.
El reconocimiento no invalida ningún derecho de España ni
le impide el empleo de los medios que quiera oque pueda
poner en planta para juntar esos países otra vez á sus domi
nios ; es aceptar hechos cumplidos con la mira de establecer
con los nuevos Estados las relaciones políticas y comerciales
á que están obligadas moralmente todas las naciones cris
tianas y civilizadas.
La Cámara de Representantes, el 11 de Marzo de 1822,
y la del Senado el 29, y ambas reunidas en Congreso el 4 de
Mayo, fijaron la suma de pesos que debía destinarse á las
Legaciones que el Presidente de los Estados Unidos tuviera
á bien enviar á las naciones independientes del Continente.
En 2 de Julio Mr. Adams anunció al Sr. Gual que el
Coronel Charles S. Todd era portador de los documentos del
reconocimiento, por su Gobierno, de la independencia de
Colombia y de la disposición que tenía de trabar relaciones
políticas y comerciales. Avisóle, asimismo, que D. Manuel
Torres había sido recibido como Encargado de Negocios de
Colombia y que pronto se nombraría un Ministro diplomático.
Mr. Todd llegó á Colombia á fines de 1822.
En 7 de Octubre se comunicó al Sr. José María Salazar,
Presidente de la Corte Superior de Justicia dél Distrito del
Norte, el nombramiento que el Poder Ejecutivo le hizo, de
acuerdo con el Consejo de Gobierno, de Enviado Extraordi
nario y Ministto Plenipotenciario ante el Gobierno de los Es
tados Unidos.
En 9 de Enero de 1823 se dieron al Sr. Salazar las si
guientes instrucciones :
u He dado cuenta al Ejecutivo de la comunicación de
Usía, de 22 de Noviembre último, en que acepta el destino
de Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario cerca
de los Estados Unidos de América. Usía ha debido esta con-
BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
fianza á sus luces, experiencia y consagración á la causa pú
blica desde el principio de la gloriosa lucha en que aún se ve
empeñada la República. Tiene el Ejecutivo, por consiguiente,
sobrados motivos de creer que Usía promoverá los intereses
de este país con el anhelo que corresponde y manejará la
misión que se ha puesto á su cargo con el tino y pulso que es
necesario para acelerar una negociación de grandísima im
portancia.
“ Es el deseo del Ejecutivo que Usía procure, en pri
mer lugar, persuadir al Gobierno americano de la necesidad
y conveniencia de transferir la negociación á esta capital, hasta
concluir un tratado de amistad, comercio y navegación que
sea mutuamente ventajoso á uno y otro país. La necesidad y
conveniencia de que he hablado arriba no consiste en lo que
Colombia tiene que esperar ó temer de los Estados Unidos.
Sabemos positivamente que su Gobierno está animado de
sentimientos amistosos hacia Colombia, que no aspira á privi
legios y prerrogativas incompatibles con nuestra dignidad
nacional, y que su política es pura y simplemente americana.
Pero como no tenemos motivos bastantes de esperar la misma
franqueza y la misma liberalidad de otras naciones, se ha
creído preferible el negociar aquí á hacerlo en otra parte. A
esto parece habernos dado un derecho el habernos elevado al
estado en que estamos por nuestros propios esfuerzos, sin
ninguna especie de auxilio extranjero. Esta feliz casualidad
nos proporciona la ocasión de dar á nuestras relaciones un
giro uniforme, y es indispensable manejarlas con la mayor
circunspección y delicadeza para no envolvernos en disputas
y negociaciones complicadas á que ha dado lugar el choque
de varios intereses en otros países.
“ Debo, pues, dar á Usía una idea del estado en que
actualmente se hallan nuestros negocios en la América antes
española, para descender después á las miras del Gobierno de
Colombia con respecto á los Estados Unidos y á la Europa.
“ No bien comenzó el Ejecutivo á organizar la Repú
blica bajo la planta de nuestra Constitución, cuando percibió
la necesidad de prestar su atención á las relaciones exte
riores, que á la sazón se hallaban sin ningún sistema. Entre
éstas notó desde luégo el diverso carácter que necesitaban las
que debían establecerse con los nuevos Estados de la Amé
rica antiguamente española. Siendo todos nosotros los únicos
beligerantes después de la última expulsión de Napoleón del
trono de Francia, es bien fácil de concebir la necesidad de
combinar nuestros recursos contra un enemigo común, que
no ha perdonado medio alguno para sojuzgarnos, y aun en
E8TUDIO8 1)E HISTORIA DIPLOMÁTICA 395
el exceso de su desesperación borrarnos del catálogo de los
pueblos civilizados de la tierra. Era, pues, necesaria una com
binación de poder y de política para frustrar designios tan
criminales.
“ Los Sres. Joaquín Mosquera y Arboleda y Miguel de
Santamaría fueron por consiguiente destinados, el primero al
Perú, Chile y Buenos Aires, y el segundo á México, con el
carácter de Enviados Extraordinarios y Ministros Plenipo
tenciarios, revestidos de plenos poderes para concluir trata
dos de alianza y confederación perpetua. Se trasladó in
mediatamente el Sr. Mosquera á Lima, y el Gobierno Pro
tectoral vio con aprecio que el de Colombia hubiese tomado
la iniciativa en un asunto de tamaña trascendencia, y se con
cluyó luego un tratado entre ambos Estados casi en los mis
mos términos del proyecto, á excepción del punto de límites,
que se ha dejado para un arreglo ulterior por las alteraciones
que en diferentes épocas sufrieron las provincias limítrofes de
ambos Estados bajo el régimen español. Dado este paso, el
Plenipotenciario se trasladó á Chile, dejando en Lima un En
cargado de Negocios, que es el Sr. Cristóbal Armero. Según
los antecedentes que existen en esta Secretaría, me atrevo á
anticipar el pronto y buen éxito de la negociación en Santia
go y Buenos Aires.
“ No puedo decir á Usía que la negociación encomen
dada al Sr. Santamaría haya corrido la misma suerte. Poco
después de su llegada á México fue reconocido por la Regen
cia de aquel Imperio con su . carácter público, y las cosas
presentaban un porvenir favorable. Mas ocurrió luégo la
exaltación del General Iturbide á la dignidad imperial, acom
pañada de circunstancias tan extraordinarias, que aún el Eje
cutivo no se ha decidido á renovar las credenciales del Sr.
Santamaría, como se acostumbra al establecimiento de una
nueva dinastía. No consiste esta indecisión en la forma de
gobierno, porque se ha adoptado aquí como una regla inva
riable de política abstenerse de toda intervención en la admi
nistrad n interior de los demás Estados americanos. Desearía,
sí, que ella fuese uniforme ; pero si no es posible, quiere sa
ber primero si tiene la estabilidad necesaria y también el con
sentimiento y aprobación del pueblo para que no redunde en
beneficio de un particular y en ruina de los pueblos, lo que
se ha propuesto observar para el bien y prosperidad común
de todos. De esta .manera permanece nuestro Enviado en
México en la inacción y observando lo que allí pasa y dando
cuenta de todo hasta que se crea conveniente renovar la ne
gociación. He encargado últimamente al Sr. Santamaría se
BOLETIN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
corresponda con Usía frecuentemente, y el Ejecutivo quiere
que Usía también le transmita cuantas noticias juzgue nece
sarias en el estado actual de cosas.
“ Las relaciones que el Ejecutivo de Colombia piensa
entablar con los Estados Unidos y las naciones europeas ten
drán unos mismos principios, fundándose todas sobre la base
de la reciprocidad. Antes que el Sr. Coronel Carlos Todd lle
gase á esta capital con el simple carácter de Agente de los
Estados Unidos, me había prevenido el Ejecutivo acompañar
también á Usía plenos poderes para negociar un tratado de
amistad, comercio y navegación en Wáshington. Tenía ya pre
paradas ampliamente las instrucciones, cuando, considerada
nuevamente la materia con relación á lo que ha dicho el Sr.
Todd en varias conferencias, se mandó suspender hasta otra
oportunidad.
“ La misión de Usía queda por consiguiente reducida
por ahora á presentar al Presidente de los Estados Unidos
los sentimientos de Colombia por los diferentes actos en que
solemnemente ha reconocido su soberanía é independencia y
las disposiciones amistosas de su Gobierno. A este efecto se
embarcará Usía lo más pronto posible en la Guaira con des
tino á Nueva York, Filadelfia ó Baltimore, que es el punto
preferible por su inmediación á la ciudad de Wáshington, en
donde sería de desear que Usía se encontrase antes del 3 de
Marzo, en que se cierran las sesiones del Congreso.
“ Llegado Usía á Wáshington, lo participará por nota al
Secretario de Estado, solicitando una entrevista, en la que
pondrá en sus manos una copia certificada de sus credencia
les Luégo que avise á Usía el resultado, que regularmente
será asignándole el día y hora en que el Presidente quiera
recibir las credenciales originales, se presentará Usía en traje
negro, excusándose previamente con el Secretario de Pistado
por no comparecer en uniforme, que la ley de este país no
ha designado todavía. En el discurso que Usía dirija al Pre
sidente luégo que sea introducido por el Secretario de Estado
y a! tiempo de entregar las credenciales, procurará elogiar la
conducta de la Administración americana con respecto á sus
hermanas del Sur, asegurar su gratitud en general, y espe
cialmente la de Colombia, que profesando siempre los mismos
principios políticos que los Estados Unidos, se haría siempre
un deber el más agradable de contribuir á establecer y man
tener entre ambos pueblos libres, relaciones muy estrechas de
amistad y buena correspondencia. Usía exornará este dis
curso con todas las expresiones capaces de darle belleza e
interés, haciendo que se publique en el National Intelligence?
ESTÜDIOS PTC niSTOJHA THPLOMATT0A 397
y periódicos de mayor nota. Empero, no debe Usía en todo
él perder de vista que no es conveniente usar de ninguna
frase que pudiera tacharse de parcialidad en las naciones de
Europa, á quienes deseamos tratar por ahora de la misma
manera, hasta que los progresos de la América en general
independiente nos hagan obrar más vigorosamente para sos
tener nuestros derechos comunes. Es necesaria mucha des
treza y mucha circunspección para ahogar sentimientos á
que en ocasión más propicia podemos entregarnos sin temor
de ofender á nadie.
“ Parece que el Gobierno de los Estados Unidos desea
instruirse de) modo y naturaleza de las relaciones que el de
Colombia desea mantener con ellos en lo venidero. En cuanto
á lo primero, puede Usía convenir que durante cualquiera ne
gociación entre ambos países se cambien á lo menos por ahora
Enviados Extraordinarios y Ministros Plenipotenciarios por
una y otra parte hasta la ratificación del tratado ó tratados
que se concluyan definitivamente, ó hasta el arreglo del punto
en cuestión, si la negociación pendiente no tuviere por objeto
la formación de un tratado. Terminado de una ú otra manera
el negocio, se retirarán los Enviados Extraordinarios y Minis
tros Plenipotenciarios, quedando en su lugar un Encargado
de Negocios, que sea el órgano de las comunicaciones de uno
y otro Estado. De esta suerte se consulta la economía de
los gastos que necesariamente debe ocasionar la residencia
permanente de Plenipotenciarios en Wáshington y Bogotá.
Cree el Ejecutivo que el plan propuesto merecerá la aproba
ción del Presidente, á cuyo fin lo someterá Usía á su decisión.
“ Por lo que hace á lo segundo, ya he descubierto á
Usía la política que el Ejecutivo se propone seguir con rela
ción á los Estados Unidos y á la Europa, mientras que suce
sos posteriores no le obliguen á desviarse de aquella recipro
cidad y buena armonía que le merezcan el aprecio y conside
ración de todos indistintamente. En las conferencias que Usía
tenga con el Secretario de Estado, debe profundizar por
grados cuáles son las miras efectivas de Iq s Estados Unidos,
cuáles sus deseos presentes y futuros y qué especie de co
nexiones quiere conservar con nosotros, bien sean mercantiles
ó puramente políticas.
“ Usía debe emplear toda franqueza con el Gobierno
americano sobre el estado interior de nuestros negocios, par
ticularmente en su correspondencia informal. Un Gobierno
que casi ha tomado la iniciativa en reconocernos y que ha
sido el primero en representar al mundo nuestra conducta
de una manera tan favorable, merece sin duda que le trate
39¿ BOLETIN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
mos con confianza, no sólo por gratitud, sino por empeñarle
más en la prosecución de la obra que ha comenzado. Usía no
descuidará este último punto en manera alguna, porque ya el
Presidente desde 1815 lo había considerado tan esencial, que
había comunicado instrucciones á sus agentes en Europa para
que promoviesen allí la causa de la América antes española.
Procure Usía que continúe esta política que nos es esencial
mente favorable, pues en medio de las abultadas ó parciales
noticias que corren en Inglaterra, Francia, etc., en pro y en
contra nuestra, la voz de una nación respetable, establecida
há más de cuarenta años en nuestro propio hemisferio, debe
ser de gran peso para inclinar la opinión en favor nuestro.
Los buenos oficios de los Estados Unidos en esta parte
son de una importancia vital para Colombia, y Usía no de
jará de solicitarlos, siempre que se presente la oportunidad
de hacerlo. Son tan preciosos estos buenos oficios, cuan
to que en la Secretaría de mi cargo existen pruebas de los
manejos sórdidos que actualmente emplea el Gabinete de
Madrid para empeñar á los demás de Europa en concurrir
de común acuerdo á la pacificación de la América, conce
diéndonos independencia en el manejo de nuestros asuntos
domésticos, siempre que reconozcamos la supremacía espa
ñola según el plan que propusieron las Cortes el año pa
sado. El Ejecutivo rechazará con firmeza el proyecto de
independencia nominal, que, según dicen los partidarios de la
Santa Alianza, conciba los derechos legítimos del trono. Pero
trate Usía de persuadir que necesitamos de cooperación y
que nadie en el universo puede dárnosla sin comprometerse
ostensiblemente como los Estados Unidos.
“ Tiene el Gobierno americano algunos reclamos pen
dientes con éste, de que ya ha comenzado á hablar Mr. Todd
en su última nota sobre presas ó perjuicios causados por nues
tros corsarios á sus ciudadanos. Es preciso que Usía explique
al Secretario de Estado cuál ha sido nuestra situación en los
años pasados para el caso en que no sea posible dar una sa
tisfacción tan pronta como podía apetecer. Las dilaciones que
pueden experimentarse nacen de los trastornos que natural
mente causa la guerra terrible que hemos sufrido ; de la con
servación y arreglo de los archivos públicos; de la omisión
de las autoridades subalternas en remitir, por esta misma cau
sa, á la Suprema los datos é informes necesarios ; de la preci
sión de pedirlos para determinar, en justicia, y últimamente de
las traslaciones frecuentes de nuestros Gobiernos de Angos
tura á Cúcuta y de Cúcuta á Bogotá. Estas circunstancias mi
litan igualmente con nosotros, que ciertamente tenemos re-
1C8TUDIO8 1)F, HISTORIA DTPLOMATTOA 399
clamos graves que hacera los s Unidos. Se han con
denado, por ejemplo, y vendido allí presas legítimas y aun
buques armados de Colombia, en violación manifiesta de los
derechos que nos competen como beligerantes reconocidos
por los Estados Unidos en varios actos solemnísimos. Para
éste y para otros casos tenemos, sin embargo, que esperar,
porque el ruido de las armas no nos ha permitido recoger
materiales justificativos, como lo han hecho los Estados Uni
dos, constituidos y en plena y absoluta paz. Que vuelvan los
ojos al tiempo de su revolución, que nos contemplen enton
ces y que deduzcan las consideraciones á que somos acree
dores.
“ El Teniente Coronel Gómez está encargado de poner
en manos de Usía esta comunicación. Este oficial manifestará
á Us’a el título de Secretario de la Legación de su cargo, y
por supuesto deberá seguir en su compañía. Usía tomará un
joven de más de veinte años, de esa ciudad ú otra parte, el
que por su educación, modales y aplicación dé más esperan
zas de ser útil en la carrera diplomática, y lo llevará consigo
agregado á su Secretaría en calidad de oficial.
“El Sr. José Leandro Palacios, nombrado Cónsul Gene
ral en los Estados Unidos, acompañará también á Usía en su
viaje. Luégo que el Presidente haya concedido el exequátur
ó la comisión ó título del Sr. Palacios, nombrará Usía provi
sionalmente en todos los puertos habilitados de los Estados
Unidos, agentes comerciales que se encarguen de cuidar, vi
gilar y proteger los intereses de r.uestros ciudadanos que lle
guen á ellos con sus propiedades y que les instruyan de cuanto
sepan, según las instrucciones particulares que tenga por con
veniente remitirles. Estas correspondéncias correrán por con
ducto del Cónsul General, quien dará parte á Usía de lo que
juzgue digno de su noticia como Jefe de la Legación. De todos
estos arreglos dará Usía una cuenta circunstanciada á esta Se
cretaría, expresando las cualidades personales de los agentes
que nombrare. Procurará que estos nombramientos recaigan
con preferencia en ciudadanos de Colombia.”
Antes de pasar adelante en este estudio, y para dejar
establecidos los principios que guiaron á los dos Gobiernos en
la celebración del Tratado de 1824, y los antecedentes polí
ticos de las relaciones entre los dos países, juzgamos conve
niente recordar otros hechos y examinar la Ordenanza pro
visional de corso de 1822, junto con las observaciones que á
ella hizo el Gobierno de Wáshington, todo en relación con el
estado que entonces tenía la materia á la luz de los principios
y del derecho convencional.
400 BOLETÍN BE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
El Secretario ele Relaciones Exteriores, Sr. Gual, se diri
gió á nuestro Ministro en Wáshinhton el 14 de Febrero de
1824, ordenándole que hiciera los mayores esfuerzos á fin de
instruirle de la política que el Gobierno de los Estados Uni
dos pensaba seguir respecto de la intervención de la Santa
Alianza en los negocios domésticos de Colombia.
Consideraba el Sr. Gual que los intereses de la Gran
Bretaña y los de los Estados Unidos no estaban de acuerdo
con la política de la Santa Alianza tal como la revelaba su
propia conducta y la promulgaban los periódicos adictos á la
teoría de la intervención ; los que, como el Journal des Débats,
abogaban con calor por la idea de restablecer en América el
antiguo sistema colonial ó de sustituirle otro de forma dife
rente, so pretexto de contener el progreso de la reforma re
volucionaria. Con este motivo, el Sr. Gual dispuso que el Sr.
Salazar le preguntara al Gobierno de los Estados Unidos:
i? De qué manera pensaba resistir por su parte á cual
quiera intervención de la Santa Alianza con el objeto de opri
mirnos ó violentar nuestros destinos ;
2? Si en el caso de la proyectada intervención estaba
resuelto á emplear la fuerza para impedirlo ;
3? Si deseaba emplear toda la fuerza por sí solo y sin
las combinaciones que puede proporcionar una alianza ofen
siva y defensiva con los nuevos Estados americanos contra
las Potencias que están determinadas á mezclarse en sus ne
gocios interiores;
4? Si los Estados Unidos querían entraren un tratado
de alianza ofensiva y defensiva con la República de Colombia
para preservar la América en general de las calamidades sin
número que podría causarle la extensión del sistema de los
Santos Aliados á este Continente; y
5? Si el Gobierno de Wáshington entendía también por
intervención extranjera, como parecía natural, el empleo de
una fuerza exclusivamente española, es decir, el empleo de la
fuerza por España en el estado actual en que sus plazas fuer
tes y la capital estaban ocupadas por los franceses y en que el
Gobierno español estaba bajo la tutela y el influjo de Francia
y sus aliados.
“ Esto último—añadía ei Sr. Gual—es sobremanera sus
tancial al examinar esta cuestión bajo los diferentes puntos de
vista que ella presenta. Es también de absoluta necesidad el
aclararlo, porque ya se dice que han salido de Cádiz el navio
Asia y algunas fragatas y bergantines españoles con destino
á las costas del Perú. En el estado de confusión y penuria en
que se ha encontrado España, una expedición como ésta no
¥BTUblOS DR HISTORIA DIPLOMÁTICA 401
podía haberse habilitado tan pronto sin los medios y recursos
de Francia. Debe, pues, considerarse que el pabellón espa
ñol y súbditos españoles están navegando como si ellos fue
sen franceses, porque sin el auxilio de Francia se hallarían en
absoluta incapacidad de poderlo verificar. ¿ Es éste el prin
cipio de una intervención propiamente extranjera ? ¿ Estamos
ya en el caso del Presidente de los Estados Unidos, y por
consiguiente deben éstos mirar la expedición de Cádiz como la
manifestación de disposiciones enemigas ? Todo esto necesita
explicaciones terminantes porpartedeese Gobierno,y que Usía
procurará pedir gradualmente y con la cautela y circunspec
ción correspondientes. Puede Usía asimismo manifestar á los
Estados Unidos las disposiciones de este Gobierno á celebrar
con ellos un tratado de alianza ofensiva y defensiva luégo
que las circunstancias lo hagan necesario. ELstas al parecer se
van acercando por momentos, á menos que el Mensaje del
Presidente y la declaración terminante del Ministro Canning
disipen la tempestad de que estamos amenazados.”
El Sr. Salazar tuvo con Mr. Adams conferencias priva
das sobre el estado político de Colombia ; y en 2 de Julio le
dirigió una nota confidencial sobre el asunto de que se aca
ba de hablar. En ella le exponía los sucesos y considera
ciones que á él había hecho el Sr. Gual y le imponía de haber
llegado á Caracas un caballero nombrado Ehasserieux, qne se
decía enviado de S. M. cerca del Gobierno de Colombia, con
el objeto de expresar la disposición del Gobierno francés á
reconocer su independencia en términos racionales, esto es, si
dejabade ser República; pero “ Colombia—continuaba el Sr.
Salazar—está resuelta á defender á todo trance su indepen
dencia y libertad contra todo influjo y poder extranjero : con
este objeto aumenta su ejército y su marina; pone en buen
estado las plazas y fortificaciones interiores, y cuenta con la
consagración de sus hijos y con la justicia de su causa. También
ha celebrado tratados de alianza con los demás Estados de la
América antes española para asegurar el éxito de su actual con
tienda ; y el Gobierno trabaja en reunir una Asamblea de Ple
nipotenciarios que la represente y prepare su defensa.”
El 6 de Agesto siguiente le dio respuesta. Creía el Pre
sidente que había alguna interpretación inexacta de las pala
bras que se atribuían á Mr. Chasserieux, porque él no com
prendía que Francia, ó cualquiera otra Potencia europea, qui
siera hacer depender el reconocimiento de la independencia
política de Colombia de la forma de su gobierno, sobre lo
cual sólo el pueblo colombiano era competente, y ya había
manifestado su voluntad ; pero que, si fuere de otro modo, al
26
402 BOLETÍN DE HISTORIA ¥ ANTIGÜEDADES
Presidente satisfacía saber cuál era la resolución del Gobierno
de Colombia en el particular. Cuanto á la actitud del Gobier
no francés respecto de las pretensiones españolas, Francia ha
bía declarado que no ayudaría á España por medio de la
fuerza para recuperar sus antiguos dominios en este hemisfe
rio ; [ royecto cuya absurdidad se hacía más manifiesta cada
día, y llevaría á Francia á la conclusión de no abandonar el
principio que había anunciado anteriormente. Si por acaso
los agentes franceses dijeran que el establecimiento de un
gobierno monárquico ó aristocrático en Colombia era la con
dición para reconocer su independencia, y la proposición,
como es natural, obtenía negativa firme é inequívoca, la única
consecuencia sería que se pospondría el reconocimiento, y
eso por un corto período. Sobre el lenguaje usado por algu
nos diarios políticos, ya se sabía que no traducía los propósi
tos del Gobierno francés ; y respecto al modo como el Go
bierno de los Estados Unidos combatiría contra la interven
ción de la Santa Alianza para subyugar las nuevas repúblicas
ó cambiar sus instituciones políticas, era asunto que debía
decidir el Congreso. El Presidente no creía que se presentara
la crisis; pero, en todo caso, sus sentimientos eran los mis
mos que había expresado en su último Mensaje anual, y los
principios sentados en él serían defendidos eficazmente con la
cooperación del Poder Legislativo ; sin embargo, si por sistema
deliberado y concertado las potencias aliadas se valiesen de la
fuerza contra la libertad é independencia de Colombia, es
obvio que los Estados Unidos no intentarían la resistencia
armada sin que previamente se esforzasen por lograr una in
teligencia con ellas, y no es dudoso que se obtendría ; si no,
se propondría una negociación preliminar á la de una alianza
cualquiera entre los Estados Unidos y Colombia ó coexisten
te con ella. Y en fin, el empleo de una fuerza española en
América, mientras España esté ocupada por un ejército fran
cés y su Gobierno bajo el influjo de Francia y sus aliados, no
era motivo para que los Estados Unidos abandonaran la neu
tralidad que hasta entonces habían observado.
Tranquilizado el Gobierno colombiano así por el espíritu
de esta nota, como porque la corriente de los acontecimientos
iba por otro cauce distinto y lejano de una intervención de la
Santa Alianza, la presencia entre nosotros del primer Minis
tro Plenipotenciario de los Estados Unidos, que lo fue Mr.
Richard Glough Anderson, sentó las bases de nuestras rela
ciones políticas y comerciales con la república norteamericana.
( Continuará). Die g o Me n d o z a .
ARCHIVO DEL GENERAL SANTANDER 403
ARCHIVO DEL GENERAL SANTANDER
(Viene de la página 364).
Junio 2, en el Rosario.
Querido General y amigo mío : muy de paso escribo á
usted porque no puedo hacerlo de otro modo.
Si ha pasado el proyecto de decreto sobre patronato al
Cabildo Eclesiástico para que informe; si usted puede tener
parte en la resolución, tómela. Influya cuanto se pueda por
que sea favorable el proyecto ; sin esto no se pronuncia el
decreto cuya importancia es bien conocida.
Creo que no es necesario hablar de oficio sobre esta bo-
bería. El General encarga á usted que mande hacer turquesas
de á 18 para el Ejército y que para los rifles que usted tiene
allá se hagan de á 20, que es su calibre ; usted sabe que es
tos números son en la libra. Teniendo los balines de á 20, se
hacen los cartuchos de rifles como los de fusil, con la sola di
ferencia de que no llevan sino la mitad de la pólvora que se
da á éste.
Nos vamos mañana á revistar los mil esqueletos anima
dos que ha traído el General Urdaneta. La montaña ha aca
bado á esta pobre tropa y á los fusiles que han llegado dados
al diablo. Necesitamos de mucho trabajo para repararlos.
Adiós ; repito á usted el inmenso afecto con que soy su
mejor y más invariable amigo,
Pe d r o Br ic e ñ o Mé n d e z .
Adición. Carmena escribió el 19 de San Fernando. Dice
que los enemigos de Chiriguaná se habían retirado ya para
Campoancho, sobre Santa Marta, y promete estar pronto con
Mantilla. No ha estado malo el encuentro de Maza sobre el
Peñón y el Banco. Cuidado que tienen miedo los godos.
Rosario, Junio 18 de 1820.
Mi querido General y amigo: le estoy debiendo una
cartica que hace días recibí y no contesté oportunamente,
porque el General tomó á empeño apurar las corresponden
cias, de modo que no deja lugar para nada. Para no quedar
en descubierto en lo sucesivo voy á tener escrita mi carta y
la remitiré cuando haya lugar.
BOLETÍN BX HISTORIA Y ANTTGUEDADER
Mucho he sentido, junto con el General, el disgusto que
ha caus ido el olvido del Sr. Zea al extender el decreto sobre
la Alta Corte. A la verdad es imperdonable la falta, pero yo
creo que no es bastante para formar el juicio de que la inten
ción del Congreso fuese revocar la de Cundinamarca. Me
fundo en que diciendo el decreto la Alta Corte de Venezuela
seta la de la República, quiere decir que el Congreso sabía que
hay otras Cortes, y no habiéndolas revocado expresemente
quedan existentes Que la de Venezuela sea la de toda la
República, es necesario, por ahora, mientras nuestras relacio
nes exteriores dependan de Angostura ó existan allí y mien
tras el Almirantazgo esté también á sus inmediaciones. Es
imposible ordenar á ua Cónsul ó Agente extranjero á que
venga á Bogotá á ser juzgado, y un propietario ó apresador
de buques no podrá tampoco hacer el viaje. Las atribuciones
en que la Alta Corte hace funciones de Tribunal de primera
instancia son las que se han tenido más presentes (esto todo
es supuesto, porque yo no he tenido más parte que usted en
el negocio; para declarar Suprema la de Angostura. Sea lo
que ó como fuere la representación de usted hará el efecto de
que el Presidente satisfaga á esos señores.
¿ Qué le parecen las noticias ? No nos dejan que dudar.
El primer golpe de la revolución de España está dado, es de
cir, han logrado reducir al Rey á su deber. El segundo será
jttzgarlo, ó degollarlo, ó deponerlo, por lo menos. Consiguiente
mente la revolución empieza. Dios quiera que dure y que se
degüellen ellos mientras avanzamos nosotros, porque dudo
mucho que el Rey constitucional sea más generoso con nos
otros que el Rey absoluto, y no creo que las Cortes bajo el
Rey sean más liberales que las Cortes sin Rey. Estas fueron
las que nos declararon la guerra y las que le dieron el carác
ter feroz y destructor. Recuérdeme usted. El correo oí dina-
rio sale pasado, en él podré hablar más largo.
Será siempre su mejor y más franco amigo,
Pe d r o Br ic e ñ o Mé m d e z .
Rosario, Junio 20 de 1820.
Mi querido General y amigo: por el correo recibí su
apreciable carta del 6. El pensamiento ó proyecto que usted
me recomienda no qued '> sin efecto. Se ha creado la comi
sión de recursos de injusticia notoria, no sólo por las razones
ARCHIVO DEL GENERAL SANTANDER 405
que usted da sino porque es imposible que el General ni yo
sepamos de lejos ; gracias que sepamos algo de letras. Podía
haberse evitado la comisión cometiendo á usted esta atribu
ción, pero usted tiene demasiado que hacer para ocuparse de
causas contenciosas, y sobre todo la justicia debe dejarse á los
abogados.
Allá le va un decretazo á la reformación de la Alta Cor
te ; parece postdata del General Arismendi. El pobre General
es el que lleva todos los sinsabores de los desaciertos del Con
greso. Se ha consultado á la comisión de éste. Veremos lo que
dice, y entre tanto está confirmado el decreto de usted. Me
ha agradado mucho el modo respetuoso, modesto y sabio en
que está concebida la representación de esa Alta Corte. Dios
quiera que sea este el primero y último motivo de queja que
haya entre los Departamentos. No podríamos unirnos ; ¿ no
seremos nunca colombianos? A mí me sorprendió la ley fun
damental cuando la vi la vez primera, porque siempre creí
que era preciso mezclar y amasar juntas la tierra de Cundi
namarca y Venezuela, extraernos la sangre y sustituírnosla
confundida, la de los unos con la de los otros. Así se lo dije
al General, pero él me hizo ver los fundamentos que le mo
vieron á pedir y á procurar la reunión. Ellos me convencie
ron, pero no me persuadieron. No tuve ni tengo otra espe
ranza que la concentración del amor general en el General
Bolívar, la ilustración y virtud de algunos cundinamarqueses
y particularmente de usted. Nuestra unión, mi amigo, no pue
de ser obra sino de la virtud. Le participo que los pocos
que conocen este nombre siquiera se encargan de efectuarla.
Que no nos suceda lo que á los hombres de color con los
blancos. La misma falta la echan á la parte que más se re
siente. No digo esto porque crea á usted capaz de equivocar
las cosas de este modo ; si todos fuéramos como usted, no ha
bría que decir nada. Lo digo para que se penetre usted de
la necesidad de trabajar en la unión, de contener las chispas
que puedan turbarla, de esparcir los sentimientos que deben
profesar todos y de hacer creer que Colombia es todo : Ve
nezuela y Cundinamarca nada. No me canso de leer el ma
nifiesto del Sr. Zea, oh ! ¡si todos lo leyeran con mis mismos
deseos ! Pero esto es mucho machacar y enfadar demasiado ;
dispense.
Después de la última posta, que despaché antes de ayer,
no ha ocurrido nada. La primera brigada de la Guardia va á
hacer una correría sobre La Grita y á examinar la verdad de
un movimiento de Latorre, que nos ha anunciado un espía. Se
dice que la columna que había ido en auxilio de Maracaibo
406 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
ha regresado, y que la causa es haber sido ocupada aquella
ciudad por la expedición voluntaria; pronto sabremos lo
cierto. De todos modos parece una ventaja que hayan con
tramarchado aquellas tropas y que Lara encuentre menos
enemigos. Las noticias de España los tienen locos. Ya el
General ha ordenado lo que debe hacerse cuando lleguen los
enviados españoles á Guayana y el modo como nos hemos
de conducir, para que vengan, si no hubieren salido aún.
¡ Qué le parece ! El motivo de la revolución de España es tan
lisonjero para nosotros, que nos da derecho para esperarlo
todo y no temer nada. Hemos cansado á los constantes del
mundo.
Con esta va la orden para que disponga usted de José
María, mi hermano. Lo pongo bajo la poderosa protección
de usted para que lo acomode del mejor modo posible, sin
ofender la justicia de algún otro cesante. El me ha hablado so
bre el escuadrón que hace la guardia del Vicepresidente;
celebraría mucho que quedare al lado de usted, porque estoy
cierto que lo haría trabajar con provecho y sobre todo estu
diar. El no es desaplicado, no le faltan sino medios.
Me despido renovándole el afecto sin límites con que lo
ama de corazón,
Pe d r o Ba ic e ñ o Mé n d e z .
Junio 29, El Rosario.
Querido General y amigo : ¡ qué de cosas me pide usted
en su apreciable de 11 ! No sólo me pide la relación inter
minable de los sucesos de la expedición de los Cayos, hasta
la batalla de San Félix, sino la más complicada de toda la
de 813 y 14. Yo haré lo que pueda, cuando pueda, porque
ha de saber que la paz octaviana no me deja desocupado un
momento. Pero desde ahora le advierto que lo que yo haga
no será sino una ligera relación ó índice de los sucesos, en
orden cronológico. Es lo más á que se puede comprometer
un pobre diablo.
Aunque tenga usted ya, por el Magdalena, las grandes
noticias que le van ahora, es preciso que me las agradezca,
porque ha de saber que estoy amolado con ellas desde que
amaneció. Usted sabe que siempre he hecho de Estado Ma<
yor in re.
Dentro de pocos días cerraré toda la correspondencia
AROniVO DBL GKNEIlaL SANTANDIR 407
mía, porque no tengo ya ni aun plumas. Como en este país
no hay nada, todos se surten de la Secretaría, unos robando
y otros pidiendo. Envíeme, si es posible, algunas plumas,
lacre, puntillas y tijeras, de todo carezco y principalmente de
las dos últimas cosas, que son las principales, porque las otras
tienen suplentes.
Adiós, mi amigo, créame usted su mejor y más fiel amigo,
Pe d r o Br ic e ñ o Mé n d e z .
Por correspondencia particular á mí y al General se sabe
que ha llegado Devereux á Angostura, con el resto de los
irlandeses, y que seguían para Apure. Si se verifica esto muy
pronto nos moveremos. Vale.
Rosario, Julio 3 de 1820.
Querido General y amigo: esta colección va por mi
cuenta para que se la haga ver á los amigos como mi herma
no José María, González, Echeverría y alguno otro que po
drá ser no me falte.
Suponga usted cómo estaré de embrollado con este co
rreo de Venezuela, que no hace dos horas llegó y yá está re
suelta toda la correspondencia y he despachado dos.
Soublette no había llegado á Angostura, pero hay parte
de que pasó y debe estar allí desde los primeros días del mes
pasado. Mucho se necesita su militar inteligencia y actividad
para hacer salir á esos señores de la apatía en que están.
De Ocaña escriben que Mompós ha sido ocupado por
Córdoba y el Banco por Maza, pero no es oficial la noticia ;
si tiene otros detalles, que tener locas las cabezas (sic) con los
repiques, vivas, etc.
Ha habido en Apure un Oficial del Gobierno de Mori
llo que se ha presentado y asegura que no emprende nada
aquél.
Adiós, mi amigo. Ama á usted de corazón su afectísimo
amigo,
Pe d r o Br ic e ñ o Mé n d e z .
4a8 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
Rosario, Julio 4 de 1820.
Querido General y amigo: ayer tuvo la satisfacción de
recibir su apreciable del 22 de Junio á que contestaré por el
correo. Haré la representación y enviaré el resultado, favo
rable por supuesto.
Mi amigo : yo no sé nada de Ramos ni lo conozco, ni
sabía dónde estaba. Esto se hizo en tiempo de Soublette,
porque en el mío no se ha hecho ó dispuesto nada sobre la
Escuadrilla ó cuerpos que dependen de usted, sin que se le
haya avisado, á pesar de que si hay un Secretario canalla soy
yo, porque es imposible que uno sólo sea Ministro de todos
los Ministerios, Secretario, Jefe de Estado Mayor General y
todo lo que usted quiera. Le aseguro á usted que estoy loco
y rabiando. Todo el compañero que tengo es Vargas, un po
bre muchacho muy bueno, pero que no sabe ni tiene expe
diente ninguno todavía.
El General ha oído bien la parte de su carta que le co
rrespondía, y sobre Yepesy Benjamín dice que porqué no los
destina usted al Sur, al Magdalena ó á donde le parezca, por
que él no los quiere aquí para nada.
Mañana es aniversario de la Independencia de Venezue
la y está aquí toda la gente muy alegre, disponiéndose para
chisparse con agua sucia del Táchira, porque vino Dios lo dé.
¿ Cuándo acabará de llegar Lara á Maracaibo ? De Montilla
no espero nada, porque es hermano de Tomás, aunque no
tan loco.
Le incluyo dos cartas que en el rebullicio de ayer se
quedaron, sin que yo las viera. No lo extrañe usted, porque
es imposible evitar esto en una larga correspondencia en que
todos meten la mano y toman las partes que quieren.
Adiós, mi amigo. Disponga del corazón y amistad sin
límites de
Pe d r o Br ic e ñ o Mé n d e z .
Julio 12, en el Rosario.
Querido General y amigo : el armisticio, Montilla en el
Magdalena, Lara en Dupar, la falta de carne para el Ejército,
los libertos, los vestuarios, los curas de todo su Departamento,
todas las mujeres y, en una palabra, el infierno entero que ha
cargado sobre mí me ha impedido despachar antes el negocio
ARCHIVO DEL GENERAL SANTANDER 4og
que me encargó. Va ahora y también el pliego firmado en
blanco, de que no ha sido necesario hacer uso; y soy tan
hombre de bien que en lugar de ponerle una obligación, que
valiera más que el decreto, sin embargo que no creo de poca
monta, y estimo infinitamente más la que he extendido y us
ted verá de los despachos. Pero no vaya usted á decir que lo
hice porque estaba ocioso.
Le debo muchas contestaciones, esto es, prolijas, porque
no he dejado de acusar á tiempo los recibos. Es preciso que
tenga usted paciencia conmigo. Considéreme, considéreme y
disimule. Puede ser que venga pronto aquí el Ministro y en
tonces estaré más libre, aunque no faltará algún paseo que
me deje en el mismo embarazo.
¿ Con que le ha parecido bufonada al General lo de la
Vicepresidencia de Colombia ? Pues sepa y entienda que es
de buena fe y de verdadero deseo. A propósito de esto po
dría entrar en materia sino estuviera muy apurado.
Ya la paz está firmada. No hay duda de esto. Diego es
buen testigo. Hace muchos días que no se trata en el Gabi
nete del Rosario otro negocio; estamos diplomáticos com
pletos.
Adiós, disponga usted del corazón y afecto de su amigo,
Pe d r o Br ic e ñ o Mé n d e z .
Julio 15. en el Rosario.
Querido General y amigo : muy cosquilloso está el Ge
neral ; la misma cosa lo altera cuando es en contra. Parece ti
gra parida según los celos que tiene con Cundinamarca y Mo
rillo. Yo creo espía el pasado, pero no creo tentativa ninguna
del enemigo. Me parece que Latorre habrá descubierto que
el Herrera no fue bastante circunspecto en su misión y se
dejó arrancar lo que no debía decir, y ahora, de contrafóme-
que, nos ha encajado todas estas noticias para inspirarnos des
confianza ó temor. Es de advertir cuántas otras cosas dice el
pasado: que tienen mucho que comer; que les irá ganado
de Mérida y Trujillo (donde no lo hay) y que en Mérida tie
nen mil cargas de víveres, que las van á traer para Bailadores.
¿ Será mucho ó no ? Lo que le cuento es que el General Ur-
daneta ha creído ó pasado por sus relaciones y ha permitido
que el paje que trajo (porque es hombre de toda esta como
<10 BOLETIN DB HISTERIA Y ANTIGÜEDADES
didad y de equipajes y muías, etc.) volviese con el salvocon
ducto, concedido muy ampliamente. La orden para que ven
ga preso este señor subalterno ha salido volando, pero yo
temo que se haya escapado ya y llegué tarde la precaución.
Es circunstancia agravante que ayer se cumplió el término en
que debía venir la contestación de Latorre y no parece. Las
hostilidades quedan de nuevo abiertas y no es de extrañarse
nada.
Adiós, mi amigo; soy siempre invariable, su amigo,
P. Br ic e ñ o .
P. D. Aquí recibí comunicación de Sardá. Por fortuna
estaba en Chiriguaná todavía el i9 de éste, y aunque antes ha
bía dicho que iba á salir aquel día, no añade ahora nada ni
expresa si lo haría ó no. Me envió un duplicado de las noti
cias de Montilla y el Almirante, y me da, en cuanto á su
División, estas plausibles noticias: que las enfermedades son
considerables y ya han muerto el Mayor Terrón y el Capitán
Sánchez. ¿Cuántos serán los soldados? Que las guerrillas lo
molestan mucho y que sólo ha recibido dos pliegos míos desde
que salió de Ocaña, cuando todas las semanas despacho por
lo menos tres. Ya ha salido el Capitán Ramos con un campo
volante de cien hombres, para Ocaña, á perseguir las guerri
llas, hasta Chiriguaná, y proteger las comunicaciones. Cór
doba y Maza se han muerto para nosotros; sólo Lara sabe
escribir; será por que lo hace peor.
Hágame el favor de saludar á mi hermano y protestarle
que si no le escribo es porque estoy ocupadísimo. Prepárese
también para una mala noticia que le voy á dar en mi próxima
carta. No deseo que le cause tanta impresión como á mí, que
me iba volviendo loco de pena, el día 5 de éste, cuando esta
ban todos locos de regocijo con la fiesta de Independencia.
Dispense esta postdata. Me he acordado que usted fue semi-
Secretario de él en Cabrián y no debe extrañarla. Vale.
Rosario, Julio 21.
Querido General y amigo: Doy á usted las gracias por
la prontitud con que me ha remitido las plumas, lacre, punti
llas, etc. Llegaron tan oportunamente, que ni el escribiente
mismo ni yo podíamos despachar ya.
AROHIVO DEL GENERAL SANTANDER 411
Mil veces repito á usted las gracias por la bondad con
que ha recibido la proposición de mi hermano y por el honor
que me hace al participármelo. Creo, como usted, que nuestra
amistad no necesita de nuevos lazos, pero debo confesarle es
éste uno de los motivos principales que he tenido para celebrar
infinito el enlace de mi familia con la de usted, prescindiendo
de la multitud de consideraciones que me presentó José Ma
ría cuando me consultó su matrimonio. Yo estoy tan satisfe
cho como si fuese yo mismo el contrayente. Porque supuse
que usted lo ignoraba aún, no me atreví á hablarle de él cuan
do extendí la licencia y estoy sintiendo no haberlo hecho
por el riesgo que corrí de que se incomodase usted. Dios
quiera, mi amigo, que se haya celebrado ya y que unidos
nuestros dos hermanos sean el símbolo de nuestra amistad y
el ejemplo de la felicidad.
Estoy loco con el delirio de noticias, mejor diré, chismes,
que han venido de Angostura. Soublette llegó allí y escribe
largo, pero no es hora de decirle nada, porque estoy despa
chando una larguísima correspondencia para el Almirante y
Montilla.
Ama á usted con todo su corazón y afecto,
P. Br ic e ñ o .
Rosario, Julio 31 de 1820.
Querido General y amigo: he hablado al General sobre
algunas cosas de las que usted me ha encargado y de que no
he dado todavía razón á usted.
No es ni necesario ni útil que el Batallón Bogotá traiga
los rifles, que ahí pueden ser algún día útiles, aunque no sea
sino para el servicio de la guarnición y que no estén desar
mados los soldados.
Con respecto al corneta contestó el General que ¿por qué
no mandaba usted hacer instrumentos de plata mala que hay
en la Casa de Moneda ? Parece muy regular que usted lo deje
para que enseñe y porque en el Ejército, donde hay tantos,
no se necesita uno más.
Echeverría será acomodado, probablemente en su tierra,
según sus deseos. Lo que falta es escogerla. Con respecto á
Diego Gómez, el General dice que le parece excelente, pero
que teme le desprecie el destino de Santa Marta como el del
4*2 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
Socorro. Quiere que le hable usted antes y lo destine, si
acepta, y ofrece irá trabajar.
Oportunamente le he comunicado la disposición del Ge
neral. con respecto al mando y organización de Cartagena y
Santa Marta. El Comandante militar de Ocaña es el Coronel
Miguel Antonio Figueredo, que no se está portando mal. Us
ted puede entenderse con él, por ahora, para su Departa
mento, que abraza hasta Chiriguaná.
Apenas he empezado el recomendable trabajo de usted ;
no tengo otro tiempo desocupado que de las nueve de la noche
hasta las seis de la mañana, pero no es posible que este tiem
po lo dedique todo á la misma fastidiosa ocupación de escri
bir. Le ofrezco, sin embargo, que dentro de quince días le en
viaré lo que haga, porque pienso ir al campo á darme unos
baños calientes minerales, y allí me ocuparé de esto sólo.
Estoy muy contento hoy considerando que es el día fe
liz en que mi familia va á ligarse con la suya. ¡ Quién pu
diera ir á presenciar este acto tan dulce para mí ! Los deseos
me hacen participar siquiera de la satisfacción interna
se prepara en San Cristóbal una gran fiesta para el 7 de
Agosto ; se repetirá muchas veces allí el nombre de usted.
Sólo siento el que tal vez el mal de que voy ¿ restablecerme
al campo no me permitirá asistir á ella.
El General se ha empeñado hasta en las fiestas ; mire
que no lo hará tan peor. Con el tiempo no será mal gallo.
Es de usted invariablemente todo el corazón de
Pe d r o Br ic e ñ o Mé n d e z .
SOCETOS BIOGRAFICOS
Ca y c e d o y Cu e r o Jo a q u ín . — Quien haya hojeado la
historia de nuestros tiempos coloniales y gozado, con el saber
especialísimo de la rancia nobleza y el linajudo pergamino, en
la lectura de nuestras viejas crónicas, habrá tropezado con el
nombre y sucesos del Alférez Real de Cali, D. Manuel de
Caycedo y Tenorio, Regidor perpetuo y Coronel de milicias
disciplinadas, tipo del empingorotado peninsular, que á más
de dejar su nombre en la historia con el sello característico de
aquellos tiempos, ha dado pie para una de las más sentí men
tales novelas de autor colombiano.
BOCETOS BIOGRÁFICOS 413
Pues bien : el Alférez Real D. Manuel de Caycedo y Te
norio casó, como es sabido, con D? Francisca Cuero y Cayce
do, de su misma estirpe y de su misma sangre, dotada como
él de virtuosas prendas y de no escasos bienes de fortuna.
Vastago de aquel respetable matrimonio fue D. Joaquín
de Caycedo y Cuero, nacido en la “ muy noble y muy leal ”
ciudad de Cali, el 22 de Agosto de 1773. Al lado de su padre,
y con el auxilio de uno ó dos profesores extraños, hizo los
primeros y más rudimentales estudios en la casa paterna.
Cursó luégo Humanidades y Filosofía en el Colegio Real y
Seminario de San Francisco de Asís de Popayán. Tuvo allí,
entre otros profesores de primera nota, al notable filósofo y
aventajado jurisconsulto D. Félix Restrepo, fundador entre
nosotros de los buenos estudios escolásticos Terminados los
que entonces se exigían para optar el títnlo de Bachiller, pasó
á la capital del Virreinato á cursar Jurisprudencia en el Cole
gio de Nuestra Señora del Rosario, y hacia el año de 1798
vio coronados sus esfuerzos escolares con el grado de Doctor
y el título de Abogado, que le confirieron los notables juris
tas que entonces componían el Cuerpo de Profesores de aquel
tradicional Establecimiento.
Por oposición, y en competencia con eruditos abogados,
se le encargó la cátedra de Derecho Real en el mismo Cole
gio, en donde durante sus estudios había desempeñado tam
bién otros varios destinos.
Su primer ensayo en el foro fue la brillante defensa que
hizo de la reputación de su padre, atacada injustamente por
gratuitos enemigos. Sus elocuentes y razonados alegatos ante
la Real Audiencia y en la Sala del Virrey le merecieron ca
lurosas felicitaciones de la talla de Camilo Torres, y obtuvie
ron el éxito de una completa absolución al Alférez Real y la
condenación de su adversario.
Provisto del merecido título académico, que entonces no
se prodigaba comoquiera, y ufano con el brillante resultado de
sus primeros ensayos jurídicos, regresó Caycedo á su ciudad
natal, al terminar el siglo que le vio nacer, y allí contrajo ma
trimonio con su prima D? Juana María Camacho y Caycedo.
Hallábase el joven abogado de Regidor y Alférez Real
en Cali, en reemplazo de su ya finado padre, cuando se tuvo
allí noticia de los primeros movimientos libertadores iniciados
en 1810, y no vaciló un punto en corresponder á la excita
ción de la Junta de Santafé, renunciando aquel empleo y
cuantos títulos honoríficos pudiera haber heredado por con
cesión de la Península, y poniéndose á la cabeza del pronun
ciamiento que en favor de la independencia estalló poco des-
414 BOLETÍN DE HI8T0RIA Y ANTIGÜEDADES
pues en las Provincias del Sur de Nueva Granada. Merced á
su elocuencia y al valioso prestigio de su nombre, logró le
vantar el espíritu republicano en las poblaciones del Valle del
Cauca, las cuales enviaron sus diputados á Cali para formar
una Junta patriótica de que fue Secretario el mismo Caycedo.
Careciendo los patriotas de elementos necesarios para
hacer frente á los ataques con que amenazaba á la Junta el
Gobernador Tacón, no vaciló Caycedo en poner todos sus
caudales á órdenes de ésta, mientras llegaban los recursos
que de Santafé se les habían enviado con los Oficiales Baraya
y Girardot. Reunidas las fuerzas de estos bravos militares á
las colectivas del Valle, pudieron dar un fuerte ataque á las
de Tacón, obligándolas á dispersarse en el memorable campo
de Palacé, el 28 de Marzo de 1811, primer hecho de armas
que se vio en aquel lugar entre opresores y oprimidos. Libres
con tan espléndido triunfo los pueblos del Sur, se organizó
en Popayán una Junta de Gobierno, en la cual tomó asiento
Caycedo como Representante por Cali.
Refiere el cronista que á tiempo de partir pasó á despe
dirse de un amigo y pariente suyo y “ le habló del favor que
le habían dispensado algunos mandatarios españoles prome
tiéndole la consecución de honores ; de la oferta que le hizo en
Santafé el mismo Virrey Teniente general D. Pedro Mendi-
nueta y Muzquiz, de obtener en su favor el nombramiento
de Oidor de la Audiencia de México; de la del comerciante
capitalista su amigo D. Bernardo Gutiérrez, de costearle el
viaje á Madrid y los gastos hasta conseguir el indicado
empleo : que él había desechado aquellos ofertas ; que su po
sición social y monetaria le prometía un horizonte venturoso
para lo futuro; que en su hacienda de Cañasgordas veía el
patrimonio y riqueza de sus hijos ; que partiendo para el ejér
cito, á donde se le llamaba con instancia, todo lo exponía;
pero que delante de la imagen de la patria en cadenas, honor,
riqueza, tranquilidad y vida no tenían precio á sus ojos; y
concluyó exclamando al darle el último adiós: sálvese la
Patria, y aunque perezca yo con mi familia.”
Siendo Presidente de la Junta de Popayán, y con el grado
de Coronel, marchó sobre Pasto como segundo Jefe de las
fuerzas que comandaba el Coronel Baraya. Ocupaba Tacón
aquella plaza; pero viéndose atacado al mismo tiempo por
tropas del Sur y del Norte, abandonó la ciudad, no sin ex
traer de las arcas públicas cerca de ochenta mil pesos en mo
nedas de oro y plata, de que envió una parte á las costas
del Pacífico para los gastos de la guerra.
Disueltas y dispersas las tropas de Tacón en todo el va-
BOCETOS BIOGRÁFICOS 4IS
lie del Patía, resolvió el Coronel Baraya regresar á Popayán
y dejar el mando de las fuerzas de la Junta á su Presidente
D. Joaquín de Caycedo y Cuero, quien intimó rendición á las
guarniciones realistas que Tacnn había dejado en Pasto, y una
vez derrotadas éstas por los patriotas de Quito, en el campo
de Guapuscal, entró á la ciudad con una parte de sus tropas.
Con su cristiana caballerosidad dedicóse desde luégo á impe
dir cualquier abuso que pudiera cometerse con los vencidos y
á dar hospitalidad en su propio domicilio á los jefes españoles,
que recelaban, y no sin motivo, una justa represalia.
Supo allí que una fuerte suma en oro extraída por Ta
cón de la Casa de Moneda de Popayán y recobrada por los
pastusos, impidiendo su remisión á Lima, había sido tomada
por las tropas de Quito, considerándola como buena presa de
guerra. Con la energía que en todo tiempo lo caracterizaba,
reclamó el Dr. Caycedo aquella suma como perteneciente al
nuevo gobierno de Popayán. Logró, sí, que las tropas de Qui
to, por demás envalentonadas con su triunfo, se retiraran de la
ciudad y dejaran en paz á los oprimidos pastusos; pero como
nada alcanzara respecto al dinero incautado, se trasladó á
Quito, comisionado por la Junta de Popayán, á iniciar la re
clamación ante el Congreso.
Con sabia y conciliadora política logró que cesaran las
pretensiones de la Junta de Quito respecto á intervención en
el régimen y Gobierno del Cantón de Pasto ; logró asimismo
obtener un avenimiento entre los dos partidos en que se ha
bía dividido aquel Congreso, y cuando ya terminaba sus
gestiones respecto á la reclamación del dinero, se le llamó del
Cauca, con suma urgencia, por haberse suscitado nuevos alza
mientos en favor de la causa española.
Llegado á Pasto, empezó á preparar la defensa de la ciu
dad, ya amenazada por los enemigos patianos. Pero fueron in
útiles sus previsiones, pues las fuerzas realistas eran muy supe
riores en número á las patriotas, y éstas, faltas de pertrechos y
asediadas también por los españoles de la población, tuvieron
al fin que capitular y entregar los pocos elementos que Ies que
daban, después de una heroica y prolongada resistencia. A
consecuencia de este desgraciado hecho de armas, que tuvo
lugar el 21 de Mayo de 1812, sufrieron los patriotas nuevas
y bárbaras vejaciones de parte de los cabecillas españoles,
quienes, violando los pactos celebrados, apresaron á los ren
didos, y al Coronel Caycedo, de quien habían recibido el más
caritativo tratamiento cuando eran ellos los vencidos, lo suje
taron con grillos en un inmundo calabozo. Así correspondían
los españoles la magnanimidad de los patriotas, y así apren
4i6 BOLETIN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
dieron éstos á conocer á sus verdugos, para acrecentar el va
lar y denuedo con que de ellos se defendieron después.
Sólo en virtud de un nuevo convenio celebrado á los dos
meses entre el americano Macaulay y las fuerzas pastusas,
quedaron en libertad Caycedo y sus bravos compañeros. Uni
dos estos dos Jefes, dieron el combate ds Catambuco, el 12
de Agosto de 1812, en que fueron batidas y dispersas las
tropas realistas, quedando las republicanas dueñas del campo.
Pero cuando ya éstas emprendían marcha á Popayán, carga
ron sobre ellas los pastusos con nuevo vigor, y en pocas horas
quedaron destrozados los patriotas, Macaulay fugitivo, preso
el Coronel Caycedo con todo su Estado Mayor, y perdidas
también armas y municiones.
Parecía terminada allí toda esperanza de redención para
los oprimidos caucanos, pues este desastre dio nuevo brío á
los patianos realistas, y los valerosos republicanos tuvieron
que ceder por entonces al ímpetu de los vengativos peninsu
lares. Encerrados en inmundas mazmorras, casi privados del
alimento y del agua, no tardaron en desarrollarse las epide
mias que fueron devorando á los infelices prisioneros ; lo cual,
sabido por Montes y por Sámano, los hizo saltar de gozo,
como la fiera en su guarida, según se ve por las comunica
ciones oficiales en donde se da parte de la batalla, y en donde
se ordena el fusilamiento de Caycedo, lo mismo que el de
Macaulay, á quien habían dado alcance los indios de Buesaco.
No valieron súplicas y ruegos de las damas más princi
pales, como la esposa misma del ex-Gobernador Tacón, en
favor del Presidente Caycedo: era mucho pedir á los espa
ñoles el indulto de un patriota ; pero era pecado inaudito pe
dir la vida de un Caldas, un Torres, un Caycedo, que daban
lustre y honor á su patria.
Todo fue en vano : los inflexibles pacificadores, que ja
más se saciaban de sangre, quisieron inmolar nuevas víctimas,
y en la tarde del 26 de Enero de 1813 fueron fusilados Cay-
cedo, Macaulay y muchos Oficiales en la plaza principal de
Pasto.
Rindió la vida aquel procer anonadado con la convicción
de que no había esperanza de redención para su Patria, y de
que todos sus esfuerzos y todos sus sacrificios, á más de in
útiles, iban á ser mirados como infame borrón ante la Histo
ria. Esta y el Congreso granadino de 1847 se han encarga
do, aunque tarde, de rehabilitar su memoria y colocar su
nombre en el panteón inmortal de los mártires y primeros
caudillos de nuestra gloriosa independencia.
Recogidos sus restos con piadosa veneración en la igle-
BBOUIIDOS DI UM VIAJE DI MIDBLLÍN Á BOGOTÁ
sia Catedral de Pasto, todavía se quiso apurar la copa de la
amargura en su desolada familia, obligándola á presentarse
diariamente al feroz Montes, el autor de aquel sacrificio, que
había quedado por entonces dueño y señor de todo el Valle
del Cauca.
Por una rara casualidad, muchos años después el Illmo.
Sr. Dr. D. Manuel José de Caycedo, Obispo de Pasto, dice su
primera misa pontifical en el mismo sagrado recinto en donde
reposan las cenizas de su ilustre progenitor, y hoy este vir
tuoso sacerdote, honra y prez del clero colombiano, en quien
se han perpetuado los talentos y bellas prendas de su noble
abolengo, ocupa la silla archiepiscopal de Popayán.
Jo s é Jo a q u ín Gu e r r a .
--------------- * •-«---------------
REGUEMOS DE UN VIAJE DE MEDEUIN A BOGOTA
1862
(Continuación).
SONSÓN, 21 DE DICIEMBRE DE 1862
Estábamos recomendados en Sonsón á dos caballeros muy
estimables, y como además hemos cultivado desde mucho
tiempo antes relaciones amistosas con varias personas del
lugar, fuimos recibidos con mucha afabilidad, visitados, obse
quiados y atendidos en todas nuestras necesidades. Induda
blemente los sonsoneños estuvieron muy finos, muy corteses
y muy esmerados con nosotros, bien que esto parece genial
en esta gente, que goza con derecho el calificativo de hos
pitalaria.
El programa del viaje en la América del Sur es bien di
ferente del programa del viajero en Europa; pero por fuerza
hay entre uno y otro ciertos puntos de contacto y de analo
gía. Hay principios de aplicación enteramente universal, á los
cuales el que viaja debe someterse en todos los lugares de la
tierra. Lord Chesterfield decía que una buena figura era carta
de recomendación que el hombre llevaba por todas partes; y
aunque yo no me encuentre en tal caso, sí he tratado de em
plear con todos el congénere de la belleza, que es la ama
bilidad.
Cuaado usted viaje, procure, entre otras cosas, seguir los
27
418 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
consejos que van á continuación. Se los da un viejo interesado
en su bienestar, llevan la respetabilidad de la experiencia, y
todo el mundo sabe que el diablo no es tan experto por ser
diablo, como por ser viejo.
Trate de ser fino y culto aun con las personas más infe
lices, sin afectación, sin lisonjas y sin estudio, Procure asimi
lar su lenguaje al de las diferentes personas con quienes ha
ble, y si es posible emplee el tecnicismo de los diferentes ofi
cios y profesiones de dichas personas.
Vea que su vestido sea pulcro y decente, porque uno de
los pocos adagios falsos que yo conozco es el de que “ el há
bito no hace al monje.” Una señora amiga mía, de regular inte
ligencia, repite frecuentemente: “ Vístete como quien eres/’
Es verdad que la invención de las levitas trastorna un poco
la exactitud de esta teoría; pero el uso de ellas no establece
sino excepciones; el principio general queda en pie, y yo
pienso siempre que un buen vestido hace parte integrante de
las buenas vías de comunicación,
A peones y arrieros trátelos con dulzura ; pero impón
gales siempre respeto y obediencia por la dignidad del porte.
Hágales algunas concesiones para poder obtenerlas grandes
de ellos.
En viaje hay ocasión frecuente de ejercitar la caridad ;
pero en ello debe uno ser circunspecto y cauteloso para que
la munificencia no se convierta en derroche. Socorrer á un
enfermo abandonado en el tránsito, prevenir un accidente de
los muchos que puedan acontecer á los compañeros, infor
marse del estado de salud del hostelero y su familia, dar un
consejo higiénico, una receta ó un remedio si se puede, ins
trucciones sobre ciertos cultivos, eic., son recomendaciones
provechosas para el viandante. Sin embargo, nosotros no
aprobamos sino que rechazamos con indignación esas super
cherías infames por medio de las cuales algunos caballeros de
industria asumen el ejercicio de ciertas facultades profesiona
les, la del sacerdocio mismo, para beneficiar en su provecho
la credulidad de la gente ignorante, de quien se puede obte
ner una cordial hospitalidad con procederes más limpios.
Abra usted su bolsa á tiempo y ciérrela oportunamente.
Esto equivale á decir que ni se debe ser tacaño ni pródigo.
“ El que da lo que tiene, á pedir se enseña.” Este adagio sí
que es verdadero.
Una usted estas advertencias y otras contenidas en las
cartas anteriores, para que todas, agregadas á las que vengan
después, le sean de alguna utilidad.
La ciudad de Sonsón es de establecimiento reciente, no si
RECUERDOS DE UN VIAJE DE MEDELX.ÍN Á BOGOTA 419
se atiende al modo como se desarrolla la población en los
Estados Unidos del Norte, sino refiriéndonos á lo que suce
de por lo común en las naciones de origen español.
El antioqueño es quizá el único pueblo de la América
Meridional que participa un poco con el yanqui, del instinto
de expansión material, á fin de dilatar el medio en que vive.
Por esto, cuando los pueblos del centro del Estado, Medellín,
Barbosa, Copacabana, Envigado, Rionegro, Amagá, Titiribí
y Marinilla acumularon razonable copia de habitantes, se es
trecharon luégo y sintieron el aguijón poderoso del deseo de
propiedad, anduvieron por todas las direcciones de la estrella
de los vientos, y de su emigración gradual resultaron paula
tinamente Sonsón, Aguadas, Salamina, Pacora, Manizales,
Andes, Concordia, Angostura, Amalfi y algunos más.
El plano sobre el cual está asentada la ciudad es un poco
inclinado; pero no tanto que fatigue al que ande por sus ca
lles, que son casi todas paralelas y cortadas en ángulo recto á
cien metros de distancia. Quedan todavía algunas casas paji
zas, pero las más son de tapia y tejas; y algunas de estas
últimas, particularmente en la plaza, han sido fabricadas con
gusto, precursor cierto de mayores adelantos. El conjunto de
los edificios es agradable á la vista, hay economía en el amue
blado, pero se nota comodidad y holgura.
El clima es frío, como el de Bogotá ; los habitantes son
robustos, la mayor parte blancos y poquísimos mestizos ; los
hombres atléticos y esforzados, y su organización tiene una
energía peculiar, debido á sangre rica y abundante que cir
cula con rapidez. Sonsón goza entre las poblaciones de
Antioquia la fama bien merecida de tener bellísimas mu
jeres. El carácter de sus habitantes se muestra indepen
diente y libre ; pero es al mismo tiempo uno de los más
castigados del país por el influjo saludable de la sociabilidad.
Su índole los inclina algún tanto al placer, y por esta razón
gustan de los divertimientos en general, de la danza, de la
música y de los paseos campestres. Hay en su genio pronti
tud de sentimientos, y por consiguiente son apasionados, tra
bajadores infatigables, traficantes y hasta temerarios en sus
empresas. Sólo ellos con su audacia han podido domar en
tan poco tiempo una naturaleza tan áspera y tan contraria á
los esfuerzos humanos, convirtiendo todos los alrededores de
la ciudad en bellísimas dehesas y abundantes plantaciones,
indicios claros de que la misma operación se ejecutará con las
selvas vírgenes que tienen al frente (1).
(I) Este vaticinio está en vía de cumplimiento, y si no se ha llevado á tér
mino, mucho se ha conseguido en la práctica.
420 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
El agua de que se abastece el lugar es delgada, fresca y
de excelente calidad ; los alimentos son frugales y los vesti
dos sencillos, si bien ya el lujo se asoma atrevido, con su
cortejo de modas y veleidades.
El pueblo sonsoneño es uno de los más industriosos del
Estado de Antioquia, y acaso el que tenga en su distrito me
aos número de pobres. El terreno de que dispone para sus
labores es sumamente grande, mineralizado como lo demás
del país, pero el laboreo de minas no es muy del gusto de
los habitantes, quienes piden á los diferentes ramos de la agri
cultura la satisfacción de todas sus necesidades. Gracias á lo
terriblemente cortado de la topografía, los trabajadores dis
ponen de diversos climas, á muy poca distancia los unos de
los otros, desde 14o ó 15o del centígrado hasta 28o y 29o, y
por esta razón pueden cosechar frutos de todas las zonas, de
todas las alturas y de todos los terrenos, con increíble faci
lidad.
El trigo que se cultiva en la parte más fría, en la cumbre
de las cordilleras, es en Antioquia un artículo casi peculiar de
Sonsón, y entra como elemento importante de su riqueza y
bienestar. El grano no es de buena calidad, ni rica la semen
tera, y la harina se resiente de la primera circunstancia. Sin
embargo, como el maíz constituye la base del pan que se
acostumbra entre nosotros, el consumo del trigo es reducido
y de bajo precio ; pero siempre de venta de mediana con
sideración que redunda exclusivamente en beneficio de
este lugar, por tener el monopolio forzado de aquel ramo. Antes
el pan de trigo se usaba sólo en circunstancias solemnes, en
casos graves de enfermedad ; hoy hasta los pobres se propor
cionan de vez en cuando este goce, y entre la gente acomo
dada y rica su empleo ha venido á ser muy general (1).
El maíz se cosecha en grandes cantidades, y su compa
ñero inseparable, el fríjol, en cantidad suficiente para el gran
consumo que de esta legumbre se hace en todas las clases de
la sociedad. El maíz es el fundamento de nuestra alimenta
ción : arepa, mazamorra, sopa, bizcochos en diferente forma, y
cincuenta ó sesenta preparaciones más, todas ellas agradables
y nutritivas, se procuran con este excelente grano, que des
pués del trigo es la más preciosa regalía que Dios puede ha
ber hecho á la humanidad. El fríjol sirve solamente para la
preparación de un plato, grosero en apariencia, pero suculento
(I) La introducción de harina que se hace hoy de los Estados U» idos ha
propagado mucho el uso del pan y el consumo de muchos artículos que se fabri
can de ella. La harina del país continúa produciéndose, aunque en corta escala.
RECUERDOS 1>E UN VIAJE. DE MKDELT.ÍN Á BOGOTA 42I
y fortificante en alto grado. El maíz es siempre el precursor
de la civilización que invade los bosques primitivos; es la
planta amiga y esencialmente doméstica que el sencillo colono
ve crecer primero en los límites de su heredad, y su abundan
cia constituye el seguro de vida y bienestar de las familias.
El fríjol crece al abrigo del maíz, y es por tanto su compa
ñero inseparable desde su nacimiento hasta su muerte. Estos
dos artículos son de vital importancia para la existencia y
comodidad del antioqueño. Conócese perfectamente el cul
tivo del primero, y el del segundo, aunque un poco más difí
cil, se ofrece sobre todo fecundo en los terrenos nuevos y en los
primeros años de labranza. De uno y otro existen muchas
variedades; pero del maíz no se cultiva por lo general sino
el de Yucatán en los países cálidos, y el de montaña en las
tierras altas, consistente y denso el primero, blando y fariná
ceo el segundo.
D. Vicente B. Villa ha introducido numerosas y varia
das semillas de maíz, pero no ha podido obtener el cultivo de
ellas con esmero, porque la rutina es todavía señora absoluta,
y nadie quiere hacer en agricultura, con pocas excepciones,
sino lo que hicieron sus padreé y sus abuelos. Desde este
punto de vista quisiéramos encontrar más docilidad en el ge
nio laborioso y perseverante de nuestros compatriotas.
En los valles templados y cálidos inmediatos á Sonsón se
cultivan naranjos, piñas, aguacates, mangos, etc., y sobre
todo la planta filantrópica, la planta redentora, el plátano :
guineos, maritúes, dominicos, morados, hartones y los nueva
mente importados de la isla de Madera. El plátano es el ene
migo capital del pauperismo en América ; pero desgraciada
mente la munificencia de este fruto, la gran facilidad para su
cultivo y la generosa prodigalidad con que la Providencia lo
porte de una vez en forma de manjar sobre el labio hambrien
to de la humanidad, hace á los habitantes de las tierras cáli
das perezosos y holgazanes. Este fruto maravilloso es el más
dúctil, maleable y acomodaticio á todas las formas : verde ó
maduro, crudo ó simplemente asado, frito, como pan, como
sopa, como bizcocho, en tortas exquisitas, en dulce ; en fin,
de cuantas maneras pueda idear la fantasía, de otras tantas
viene en auxilio del hombre, siempre pródigo y benéfico (i),
fi) E11 el año de 1876 introdujimos de la isla de Cuba cuatro especies di
ferentes de plátano: el guineo manzano, el dátil, el morado negro y el de doble
fruto en un solo tronco. De éstos sólo se cultivan al presente el morado negro y
el dátil, delicioso fruto este último. El Dr. Evaristo García, ilustre médico cau-
f cano, ha publicado un bellísimo libro acerca del cultivo y empleo del plátano,
: escrito que debe reputarse como uno de los más, útiles que haya visto la luz en
t Colombia.
422 BOLETIN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
Tienen también los sonsoneños cañaverales de azúcar,
con sus correspondientes ingenios, para extraer el jugo, eva
porarlo, condensarlo y preparar miel, panela, azúcar y alcohol.
Pero lo que sobre todo forma la riqueza de la sociedad
de que hablo, son los trabajos pastoriles, aplicados á la crian
za, multiplicación y ceba del ganado vacuno. Poco se ha he
cho para mejorar las razas (i), pero mucho para la repro
ducción de las existentes y para su perfecto mantenimiento.
Por todas partes se ven excelentes dehesas, y hasta los bos
ques intransitables del Oriente están ya abiertos en parte,
domados y vestidos con el precioso adorno de estos bellos
animales.
En las alturas la grama es corta, pero alimenticia y bas
tante difícil para mantener en perfecto aseo. En las faldas
templadas los animales hallan muchas plantas indígenas, que
comen con provecho. En las vegas calientes de los ríos, fuera
de pastos naturales, se cultiva con esmero una gramínea de
reciente introducción, llamada para, de la cual obtienen no sólo
Sonsón sino el Estado entero pingüe utilidad. Antes, en vez
del para, se cultivaba la yerba de Guinea; pero á los agricul
tores les parece inferior á la otra de que he hablado, no tanto
por falta de principios nutritivos cuanto por su corta dura
ción y su mayor dificultad para ser mantenida. El pará es
más tierno y más jugoso ; se propaga con incalculable rapidez;
se multiplica hasta causar enfado, y es mucho más persistente.
Los yerbales de Guinea producen las dos ó tres primeras
suertes muy bien; pero luégo se debilitan, se rebajan, se
convierten en gramales y se reducen al fin á praderas de flaco
sustento y de mala calidad. Antes de la última revolución, los
establecimientos de esta clase progresaban con fuerza y vi
gor consoladores; mas á ellos, como á todas las industrias,
los ha marchitado el soplo letal de nuestras convulsiones po
líticas.
El ganado, cuyo precio era sumamente alto en los últi
mos años que precedieron á la guerra, se vende al presente á
precio mínimo, y los propietarios lo tienen á despecho y
como ascuas que cogieran con la mano. El alarma ha caído
sobre todas las propiedades, y el ganadero que oye zumbar
constantemente en sus oídos la voz imperiosa del Sr. Alcalde
ó del Comandante de la partida, la orden del Sr. Gobernador
ó el decreto ejecutivo, quiere deshacerse á cualquier precio de
uno de los haberes que el cultivador mira siempre con ojos
más dulces y amorosos. Todo impuesto es pesado, toda con-
(i) Se ha progresado mucha en esta materia.
RECUERDOS DE UN VIAJE DE MEDELLIN Á BOGOTA 423
tribución extraordinaria es oprobiosa, toda exacción se mira
con odio; pero el hombre pudiente, aunque refunfuñe, se allana
á dar el dinero de su caja, la tela de su almacén, el vestido de
su ropero y hasta la sangre de sus venas. Pero para el cam
pesino sacarle el caballo del pesebre, la vaca del corral ó el
novillo de la dehesa, es casi tan desagradable y triste como
sacarle al hijo de la alcoba. El pastor que lleva existencia de
contacto incesante con sus queridos animales, llega á mirarlos
casi como miembros de la familia. Los considera como su
creación, como sus amigos, y no como cosas sino como per
sonas de su intimidad. Es por eso por lo que durante las re
vueltas, los ultrajes gratuitos ó forzosos hechos á esa clase de
riqueza engendran odios tan terribles, pasiones tan sangrien
tas, que no admira ver causas semejantes prolongando inde
finidamente los trastornos sociales.
Bueno sería tal vez continuar en estas ó semejantes di
vagaciones, que hasta cierto punto no carecen de interés lo
cal, pero es preciso recordar que vamos de viaje, que es ne
cesario practicar varios preparativos para el paso de la mon
taña y para surtirnos de todo lo referente á la comodidad de
la persona y á las exigencias del vientre. La parte de nuestra
correría que va á seguir tiene un carácter exclusivo. Vamos á
transitar por un bosque virgen durante ocho días. Dejare
mos con agradecimiento y tristeza nuestras muías y cam
biaremos esta cabalgadura bruta y valerosa por otra no
menos atrevida, pero racional. Vamos á montar en hombres,
y si el uso constante no pide que calcemos espuelas
para meterlas en sus lomos, no será quizá por caridad sino
por convenio. La descripción de nuestros preparativos será
tal vez trivial y pueril; mas cuando la senda que vamos
á recorrer haya sido, por influjo de los adelantos materia
les, convertida en vía transitable por los medios ordinarios
de comunicación, la memoria perdida de las costumbres
actuales quizá se echará de menos por las generaciones ve
nideras.
Digo que las bestias no pueden pasar por la montaña, y
esto es exacto á la letra: los hombres tienen que hacer toda
la faena. Necesitamos peones para todo: para el equipaje,
para los víveres, para las señoras, para las personas que no se
encuentren con bríos de andar á pie, y hasta peones para los
peones. Estos últimos, muchachos ágiles y robustos, llevan el
nombre de racioneros.
El peón sonsoneño es en general honrado y bueno. Casi
todos son mestizos, algunos blancos y rarísima vez negros.
Son mozos ó adultos, porque la dureza de la tierra excluye la
424 BOLETÍN CE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
vejez ; fuertes, aseados, frugales, listos, respetuosos y humil
des, sin prescindir de su dignidad. No es todavía común en
contrar en ellos lo que se llama maulas, aunque es muy cier •
to que su moralidad y sencillez actuales están muy lejos de
poderse comparar con sus virtudes primitivas: prodigios del
roce y de la civilización. Son por lo general silenciosos y un
poco taciturnos. Cuando por efecto de algún motivo parti
cular su genio se anima ó se hace más comunicativo, la charla
es sencilla y el lenguaje moderado. En los ratos de mayor des
enfreno serían santos comparados con los bogas del Magda
lena en sus horas de recogimiento y compunción. No ha fal
tado uno que otro en estos últimos tiempos que se dediquen á
la ratería; pero, en justicia, son pocos y siempre ejercen el
oficio con timidez. Están4calificados como las bestias, en peo-:
nes de silla y peones de carga, y en una y otra categoría hay
reputaciones colosales. El racionero está encargado de llevar
el bastimento de los otros peones ; es niño, y por tanto casi
siempre inexperto ; alegre, festivo y en ocasiones bribonzue-
lo. El racionero es la salsa picante, el ají de la comitiva.
Los señores á quienes estábamos recomendados habían
hablado ya con todos los peones que debían acompañarlos, y
las raciones estaban distribuidas. El pago por el trabajo per
sonal se arregla en conformidad con el peso de cada carga.
A cada peón se anticipa un peso por cada arroba, y éste lo
emplea en proveerse de alimentos para el viaje. La conduc
ción de cada arroba cuesta veinte reales, y debe pagarse al
fin ó al principio, si así se conviene, en todo ó en parte. Los
peones de silla son pagados á tres pesos por cada arroba.
Como la forma de los tercios, el tamaño, el peso y el
sexo de las personas no son indiferentes para el carguero,
ellos se apresuran á ganar de mano, como se dice vulgar
mente, y se empeñan en escoger primero. Ya tenemos mu
chos que nos urgen con tal pretensión. Nosotros nada deci
mos, porque todos estos arreglos necesitan la habilidad de
una larga práctica, y dejamos á nuestros directores el cuida
do de entenderse en todos los contratos y de habilitarnos
para la marcha. Mañana es día de pesar cargas y personas ;
hoy ha sido de feria. Nos hemos provisto de todo lo indispen
sable y aun de mucho de superfluo. La despensa es desco
munal : carne en abundancia, arroz, dulces exquisitos, hue
vos, pan, bizcocho, jamones, salchichas y hasta buñuelos para
la Nochebuena.
Hemos paseado, tomado descanso y fuerza para la co
rrería.
RECUERDOS DE UN VIAJE DE MEDELLÍN Á BOGOTÁ 425
YII
SONSÓN, 22 DE DICIEMBRE DE l8Ó2
Hemos sabido hoy la muerte de Arboleda, asesinado en
el punto llamado Arenal, cerca de la famosa montaña de
Berruecos, donde lo fue antes el gran Mariscal de Ayacucho,
Antonio José de Sucre. La noticia es todavía dudosa, pero ya
verá usted cómo se confirma. En el Estado del Cauca más
que en ninguna otra parte de América, el que mata á espada
á espada morirá, y las manos del Sr. Arboleda estaban
empapadas en sangre granadina. En estas repúblicas hay
una ley de infalible cumplimiento, que condena á todos los
hombres eminentes á morir de muerte trágica. Desde Caldas
y Camilo Torres hasta Arboleda, los efectos de dicha ley han
sido siempre seguros y palpables. En este país no hay felici
dad sino para las medianías y para los necios. El trabajo
generador de veinte á treinta años en asuntos de inteligencia,
lo agosta y lo arrasa la ola ardiente de nuestras revoluciones.
No es que sus efectos y sus pormenores me espanten. Todas,
y especialmente la última, han conmovido y desquiciado el
edificio de la República. Si algún grado de armonía ha exis
tido antes en sus elementos constitutivos, todo está sin orden,
sin concierto y sin esa unidad que es la condición indispensa
ble de la existencia permanente y providencial de los seres.
Desde las relaciones con Dios hasta el más insignificante de
talle de la vida común, todo se encuentra alterado. En reli
gión, la Iglesia, el culto, las ceremonias, el sacerdocio y hasta
el dogma ; en política, la forma de gobierno, la organización
social, la administración, la policía, la diplomacia y hasta la
estructura misma de la doctrina; en lo civil, la sociedad en
tera, el crédito, los impuestos, las garantías, los derechos, la
confianza, la estabilidad y hasta la libertad inmanente dél
hombre. El ejército, las corporaciones de toda clase, la indus
tria, el comercio, la agricultura, la minería, el hogar y hasta
la existencia individual y la fe, todo está vacilante, incierto y
esperando la milagrosa fuerza de cohesión que debe reunir
los átomos, las moléculas, los corpúsculos, los pedazos, los
jirones de esta desgraciada sociedad. No temo, repito, el
fenómeno en sí mismo y en sus pormenores, porque yo con
mi poca historia sé que los pueblos, como los hombres, sacan
frecuentemente sus mejores virtudes de los errores cometidos
durante la desatada borrasca de pasiones adolescentes. Los
pueblos del Asia, el Egipto, la Grecia, Roma, Inglaterra,
426 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
Francia se levantaron ó se han levantado de la postración
en que los pusieron sus cataclismos sociales, nutridos con una
savia más pura, más tónica y fecunda. Es verdad que algu
nos de estos pueblos han muerto definitivamente; pero eso
depende del cumplimiento eterno y fatal de otra ley que us
ted conoce. Lo que me desconsuela profundamente no es,
como lo he dicho, el fenómeno en sí mismo; es que el exa
men más atento, la indagación más anhelante no me hacen
ver para alivio de la generación presente el vis in cita, el
aliento generador, el hombre del destino que dé soplo de
vida á este moribundo cadáver (1).
Cuatro palabras en conmemoración de este hombre sin
gular. Arboleda tendría cuarenta y cinco ó cuarenta y seis
años ; era pequeño de estatura, jibado, lampiño, de nariz agui
leña, pelo liso, vivacidad de maneras, ojos negros, pequeños,
escondidos en las órbitas, y de mirada fija, escrutadora,
inteligente y profunda.
Su padre, hombre notable en Colombia, murió en Pisa
en servicio constante y celoso de la República; su madre
vive aún y es sin duda el talento femenino más claro y
educado del país. Arboleda recibió su primera educación en
Europa, y de esta circunstancia, del esmero con que le fue
dada y de sus prodigiosas facultades intelectuales, resultó que
su instrucción fue casi enciclopédica.
A pesar de su aparente raquitismo, podía optar un
premio en los juegos olímpicos: la danza, la carrera, la lu
cha, la equitación, la natación y la esgrima eran para él ejer
cicios familiares. Como hombre de saber, su ciencia era vastí
sima y profunda: literatura, historia, política, jurisprudencia,
ciencias, artes é idiomas, todo le era conocido, y todo con per
fección. Como poligloto, fuera del griego y el latín entre las
lenguas muertas, y el alemán, el inglés, el francés y el italiano
entre las vivas, hablaba correctamente la lengua española, su
idioma natal. Su oratoria era fecunda, rica, florida, incisiva y
mordaz. El sarcasmo formaba el condimento de su palabra
(I) El carácter de nuestras revoluciones se aquilata más y más cada
día. La en qu ahora estamos va presentando condiciones muy diferentes de las
anteriores. Lo que ahora decimos no se refiere á la situación presente, porque la
historia de esta última revolución que cuenta ya una actividad de dos años siete
meses, será escrita algún día, y quier. Dios que la pluma del escritor no se rompa
de vergüenza cuan lo trate de las abominaciones que hemos cometido; pero así
y todo l’s i leas que manifestamos en nuestra relación de viaje las confirmamos
ahora sin cambiar un solo punto Advertimos de nuevo que en estas notas no
aludimos á la situación presente, porque el solo fin que ellas se proponen es el de
averiguar en qué hemos adelantado y en qué hemos retrocedido. La crítica refe
rente á nuestro modo de ser actual la dejamos á los escritores que vengan en
pós de nosotros.
RECUERDO» DE UN VIAJE DE MEDELLTN Á BOC ’TÁ 427
inagotable y fácil. Como filósofo era escéptico y frío ; como
político, atrevido, emprendedor y apasionado.
Muy niño todavía ganó, con precocidad de genio, hon
rosos premios en la poesía inglesa, y como bardo ha pulsado
una de las liras más enérgicas en este pobre parnaso colom
biano : su valía literaria será siempre grande.
Regresó á su patria muy joven todavía, con la opulencia
de tan recomendables elementos. La revolución de 1840 le
encontró en el goce de una juventud feliz, acaudalado, noble
de estirpe y con valiosas relaciones. Se lanzó en ella ya como
publicista, ya como soldado, con ardor tal, que más pare
cía vértigo que entusiasmo, y mostró desde entonces enorme
ambición. Su influencia oratoria, su intrigante actividad se
distinguieron desde esa época en la tribuna y en la vida pú
blica ; pero sus avances y sus triunfos han sido contrariados
por la veleidad de su carácter como político y por la intermi
tencia de su valor como guerrero.
El año de 1851 dirigió sin fortuna la revolución que
terminó de modo desastroso para su partido. Derrotado
en Pasto, tuvo la desdichada y antipatriótica ¡dea de traer
desde el extranjero la guerra á su país: intento estéril que
dañó un poco su posición. Reconciliado de nuevo con la pa
tria, se presentó en los Congresos é hizo reclamaciones exor
bitantes sobre daños y peijuicios causados por una revolu
ción que él mismo encabezaba. El aura favorable de su par
tido triunfante, la timidez de algunos y la corrupción de otros
le procuraron una indemnización superior tal vez á sus deseos,
conseguido lo cual se estableció por algún tiempo en Europa.
Iniciada la revolución del año de 61, desembarcó en
Santa Marta, disputó con tenacidad la posesión de aquella
plaza, hasta que al fin, derrotado y prófugo, se dirigió al Istmo
de Panamá, de allí á Pasto, y con las armas en la mano y en
actitud soberanamente revolucionaria, triunfó en los Arboles,
tomó á Popayán, llegó á Cali, se entendió con Antioquia,
agitó muchos pueblos, avigoró la guerra y con éxito vario,
fugitivo á veces y á veces triunfante, se vio al fin en la nece
sidad imperiosa de replegarse á Pasto, venció á los ecuatoria
nos en Tulcán, volvió sobre Popayán, se replegó de nuevo y
fue asesinado cerca de La Venta, por una emboscada que le
acechaba. La sangre del General Antonio José de Sucre, de
rramada en un punto inmediato, ha costado á la República
sacrificios inmensos, víctimas sin cuento y desgracias infini
tas. ¡ Quiera Dios que los manes de Arboleda se apacigüen
con menos 1
Si no escribiera yo más que sobre los incidentes del
428 B'Lí :T1s ‘ DE > ANTIGDEDADKg
viaje, ya iríamos lejos ; pero como el objeto es charlar un
poco, este diario debe estar necesariamente compuesto de
digresiones. Si fuera para el público, ésta no sería una ex
cusa ; pero siendo única y exclusivamente asunto de familia,
estoy en perfecto derecho de continuarlo como lo he empe
zado. Y á propósito de los excelsos dones literarios de Arbo
leda, la ocasión me hace caer de lleno sobre otro personaje
con quien me ligan más íntimas relaciones, y sobre el cual
puedo dar ligera noticia sin salirme de los límites naturales
que abrazan el dominio de estos apuntes.
Entre las personas que nos han visitado y con quienes
hemos tenido especial gusto de tratar en Sonsón, está Grego
rio Gutiérrez González, quien, aunque no ha nacido aquí
sino en La Ceja, fijó desde hace algún tiempo su residencia en
esta ciudad.
Gutiérrez González, si bien joven todavía, es ventajosa
mente conocido entre nosotros por el gran mérito de sus
composiciones literarias. Antioauia es la tierra clásica de la
prosa y de la mala prosa (1). Las artes liberales, las cien
cias de pura imaginación, la música, la pintura, la escultura,
la estatuaria, la psicología, la ideología y la poesía no se acli
matan aquí ni encuentran terreno propio para echar raíces y
crecer con solidez. El antioqueño es hombre esencialmente
numérico, calculador y empresario, maquinista, minero, agri
cultor, físico y matemático, y así como el ciervo corre acabado
de nacer y el pato nada cuando rompe la cáscara, así tam
bién el antioqueño de cepa pura, suma, resta, multiplica y
divide desde que se mueve y articula palabras.
No conozco más que dos poetas antioqueños, en el sen
tido riguroso de la palabra. Salazar, que en su existencia fu
gitiva cantó á Colombia y á sus héroes, y Gutiérrez Gonzá
lez, el perezoso, el indolente, el apático, el criminal poeta que
con su facilidad y su facundia habría podido ya inundar de
cantos y de poemas nuestras bibliotecas nacionales. Versifi
cadores y copleros hay muchos, pero hombres de inspira
ciones puras, sólo los dos mencionados. Gutiérrez González
es la encarnación viva de la armonía poética, sus versos son
simples, sin artificio y sin estudio, pero deliciosos: nada, n¡
su persona misma es tan natural y tan desnuda de afectación
como sus creaciones.
(1) En esta materia hemos avanzado notabilísimamente, pues la bella lite*
ratura se ha enriquecido mucho. Tenemos escritores en prosa sumamente co”
rrectos ; no faltan poetas de grande aliento, y las ciencias, las artes y la indus
tria comenzaban á tener un vuelo que los desórdenes sociales de esta época han
detenido desdichadamente. La reacción favorable vendrá, j esperamos que apa*
resca con nuevas y fecundas fuerzas.
BIOUlBDoa DI UM VIAJK DB MBDKLLÍM i BOGOTÁ
En Sonsón vive actualmente el General Braulio Henao,
nacido en las inmediaciones de lo que hoy es distrito del Re
tiro, cerca del riachuelo de la Leona, y que fue bautizado en la
iglesia de Rionegro porque á la sazón no la había en el Retiro.
Henao no se cuece con dos aguas, como se dice vulgarmente,
y va casi con el siglo. Su familia era pobre, humilde y de
pocos haberes, por lo que su primera educación fue insufi
ciente y descuidada ; pero su ignorancia de entonces se ha
modificado favorablemente por lecturas asiduas (i).
Como voluntario entró á la carrera militar, y se encontró
como soldado el año de 1819 bajo las órdenes de José María
Córdoba. Destinado á la costa del Atlántico, estuvo algún
tiempo en Santa Marta y Cartagena, y de esta ciudad pasó á la
de Panamá, en donde estuvo de guarnición : fue licenciado
posteriormente y regresó á Antioquia ¿ tiempo oportuno para
ponerse de nuevo á las órdenes del heroico cuanto desgracia
do General Córdoba y combatir y ser derrotado en el Santua
rio el año de 29. Retirado á la vida privada, se dedicó á traba
jos campestres, se casó y se estableció en Sonsón. Ignoro la
parte tomada por nuestro compatriota en los acontecimientos
del año 31; pero sí sé que en el de 40, unido al General Euse-
(1) Esta nota se hace indispensable, porque nuestros informes de aquel
tiempo no eran bastantes para esbozar la carrera de esta ilustración antioqueña.
El General Henao recibió bautismo de fuego en la escaramuza de Chorros-
blancos, y mientras el General José María Córdoba seguía persiguiendo á los espa
ñoles por la vía de Zaragoza, Henao regresó á Rionegro, de este punto pasó á
Medellín y quedó á las órdenes del Comandante Ricaurte, quien á la cabeza de
cerca de mil hombres siguió por la vía de Nare con dirección á la Costa Atlán
tica. Llegado que hubo al Banco y á Tenerife, halló triunfantes á Córdoba y á
Maza; y como el primero fuese con dirección á Cartagena, el joven antioqueño,
bajo la dirección del segundo, hizo la campaña de la Ciénaga, manifestando en
todas partes sereno valor y decisión republicana. De allí en adelante Henao
asistió á la toma de Santa Marta por el Almirante Brión, Padilla, Montilla y
otros libertadores.
De Santa Marta asistió al sitio de Cartagena, y libertada esta ciudad pasó por
orden superior á guarnecer el Istmo en Portobelo, Chagres y Panamá.
El año de 27 regresó á Sonsón y se dedicó, en compañía de un hermano, á
trabajos de minería y agricultura,
El año de 29, llamado por Córdoba, combatió en el Santuario, de Antioquia,
en donde, aunque derrotado, probó valor admirable.
Vuelto á Sonsón, continuó trabajando asiduamente en iguales ó semejantes
tareas á las anteriores.
Siguió como ciudadano ajeno á las contiendas guerreras hasta el año de 40, y
en el siguiente triunfó contra Vesga y Galindo después de reñida batalla en
Salamina
Estuvo en las batallas de Itagüí, Manizales, Carolina, La Honda, Hojas,
Cabuyal, Pitayó, Santodomingo y Santa Bárbara; y concluida la revolución de 60
se retiró de nuevo á Sonsón y se dedicó al trabajo con su habitual consagración.
El día 26 ae Marzo de 1902 cumplió cien años de edad en pleno goce de sus
facultades físicas y mentales. Los vecinos de Sonsón y muchos ciudadanos an-
tioqueños festejaron su natalicio con gran pompa, y la República considera hoy
al General Henao como uno de sus hijos más ilustres.
43° B'LETIN DR HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
bio Borrero en su malograda campaña sobre Antioquia, estuvo
en Itagüí, combatió con valor temerario y se resignó á la
capitulación. Retirado á Sonsón, continuó trabajando de
modo infatigable por el triunfo del Gobierno, consiguió pro
sélitos, reunió una escasa pero lucida Columna, y con ella des
truyó las fuerzas rebeldes á las órdenes de Vesga y Galindo,
en la falda de la Frisolera.
Terminada aquella revolución, se contrajo nuevamente á
sus tareas de campo, y merced á su actividad y constante la
bor su riqueza ha pasado siempre en concepto de la gente
por ser de bastante consideración.
La jornada de Salamina proporcionó á Henao crédito
bastante entre sus compatriotas, tanto que fue nombrado
para representar á la Provincia de Antioquia en los Congre
sos nacionales. De otro lado, su amor á la vida privada, su
consagración al trabajo y su persona siempre lista para acu
dir á los llamamientos de la República, le ganaron renombre
de modesto patriota y heroico Capitán y hasta de entendido
en los asuntos de su profesión. Por una década de años fue
la joya preciada de Antioquia, que se complacía, por acuerdo
común de sus hijos, en pronunciar el nombre de este Cincinato
montañés.
El año de 1851 llegó para Henao triste y funesto. El
General Borrero y la fuerza de la opinión consiguieron colo
carlo en las filas de los rebeldes. El sirvió como á despecho
y de mala voluntad durante algún tiempo ; pero quizá por
falta de entusiasmo se retiró de nuevo á cuidar de su querido
trapiche y de sus vacas. Ese es el asunto de Las Coles, que
tanto ha contribuido á mortificarle desde entonces. Los ami
gos le llamaron tránsfuga, lo abrumaron con su desprecio y
le consagraron odio mortal, reservándose, eso sí, el dere
cho de una reconciliación posterior. No falta quien le de
fienda calurosamente y haga caer la mancha, con razones de
peso, sobre sus propios acusadores. La historia no ha pro
nunciado su fallo definitivo en la materia.
El año de 1854 se oyó resonar por toda la Nación el
grito alarmante del motín de cuartel encabezado por el Ge
neral José María Meló. Bien pronto ese movimiento tomó
proporciones considerables, y los defensores de la Constitu
ción y de la ley volaron á los campos de batalla. Henao fue
de estos últimos.
Con la ayuda del Dr. Mariano Ospina, Gobernador enton
ces de Antioquia, reunió una lucida Columna de antioqueños y
fue á engrosar las filas constitucionales que á las órdenes de
López y de Herrán se formaban entonces en el Alto Magda
RECUERDOS I)E UN VIAJE DE MDDKLLÍN Á BOGOTÁ
431
lena. El Ejército del Norte, mandado por el General Mos
quera, atacó á Meló en Bogotá, de acuerdo con los ejércitos
del Sur y de Occidente, y en los primeros de Diciembre se
peleó la sangrienta batalla de Bosa. Henao combatió en la
vanguardia y cayó herido, pero triunfante, en la primera car
ga. A él y á los antioqueños se debió entonces la salvación
del país ; su fama tomó formas prodigiosas, y su rehabilitación,
si alguna necesitaba, quedó definitivamente conseguida.
No bien la victoria coronó con sus laureles la frente de
Henao, cuando voló una vez más á sus labores ordinarias.
En eso estaba y era feliz hasta el año de 1860, en que
por motivos largos de contar estalló la formidable revuelta
de que aún no hemos acabado de salir. Mosquera tomó en
el Cauca actitud amenazante, y el Gobierno de la Confe
deración, seguro del triunfo, dio órdenes á Henao y á Giraldo
para formar un Ejército y cubrir el punto de Manizales. Mu
chos dudaron que el primero tomara servicio en contra de
Mosquera ; pero después de algunas vacilaciones, obedeció la
orden y asumió actitud eminentemente hostil. En compañía
del General Joaquín Posada G. combatió y celebró exponsión
con Mosquera el a 8 y el 29 de Agosto.
Mientras que el Dr. Ospina pretendió con mañas enga
ñar á Mosquera sin pronunciar una palabra sobre la expon
sión de Manizales, Henao y Giraldo disolvieron el Ejército y
parecieron confiar en la cesación de la guerra. Esta recru
deció ; Mosquera siguió sobre Bogotá, y de triunfo en triun
fo logró tomarla y apoderarse de la persona del Dr. Ospina.
Una intentona descabellada, capitaneada por D. Cíe
mente Jaramillo, pretendió en vano derribar el Gobierno de
Antioquia.
La lucha continuó, y algunos jóvenes valerosos pero in
expertos intentaron y lograron invadir el Estado, auxiliados
por Mosquera y por Nieto. La falta de recursos, ó acaso la
impericia, les obligó á meterse en el pueblo de Carolina. He-
nao vino contra ellos, los sitió y acorraló con un número ma
yor de soldados. Un breve combate se siguió el 16 de Ju
nio de 1861, y el enemigo, debilitado por el hambre, sin espe
ranza y careciendo de medios, obtuvo del modesto y afortu -
nado caudillo honrosa capitulación.
Después de la jornada de Carolina nuestro compatriota
marchó de nuevo á Manizales, pas‘> al Cauca, triunfó de Al
zate y de Payán en la Honda, entró á Cali, se unió con Julio
Arboleda y emprendió la desdichada cuanto deplorable cam
paña del Dagua, y después de haber sido derrotado y hecho
prisionero en las Hojas y libertado en la acción del Cabuyal,
432 BOLCTÍN DB HI8TOBIA Y ABTIGUBDADBB
regresó á Cali y siguió con Arboleda á Popayán. Se estacio
naron en Silvia, sobre la Cordillera Central, como mostrando
amenazar á Cundinamarca. Arboleda fusiló á muchos, y He-
nao, á quien hasta entonces se tenía por eminentemente hu
mano, se contagió, cedió dócilmente á instigaciones extrañas
y fusiló también.
El Estado fue invadido nuevamente por el Nordeste'y
por un enemigo más numeroso que el rendido en Carolina.
Venía á las órdenes del bravo pero inepto General José Ma
ría Mendoza Llanos. Las tropas invasoras derrotaron en el
Tambo al Coronel Marulanda y tomaron á Santodomingo ;
pero en vez de aprovecharse de esta ventaja y seguir sobre la
capital, se acuartelaron en aquel pueblo y permitieron al Go
bernador rehacerse, y cuando determinaron avanzar toparon
en Playas con las tropas del Gobierno. Un sangriento com
bate se libró el día 2 de Noviembre, de éxito dudoso. Los
enemigos quedaron frente á frente por algún tiempo, hasta
que al fin los invasores concentraron de nuevo sus fuerzas en
Santodomingo. En el intertanto Henao había sido llamado
de Silvia, y con un ejército numeroso y lucido regresó para
hacer con Mendoza y sus compañeros lo que antes había he
cho con Santodomingo Vila y Liborio Mejía en Carolina.
Obtenido el triunfo, volvió á Manizales y siguió al Cauca;
mas durante el tiempo transcurrido, el ejército de Arboleda
fue derrotado en Silvia, perdió á Popayán, se situó en Qui-
namayó y debió su salvación á la perplejidad del General
López.
Animados Arboleda, Giraldo y Henao por el triunfo del
Cabuyal, marcharon de nuevo sobre Silvia, y como intentasen
atravesar la cordillera, fueron detenidos por el enemigo. Re
plegados sobre Popayán, y engrosado el Ejército desde algu
nos días antes con las fuerzas del Norte de la Confederación
salvadas por Canal en su memorable y gloriosa retirada, re
solvió el General en Jefe Arboleda seguir á Pasto. Henao,
Giraldo y los antioqueños no quisieron acompañarle, lo que
ocasionó la división del Ejército y fue el principio de su ruina.
El General Mosquera traspasó la montaña por las cum
bres heladas del Moras y del Guanacas, vino en persecución
del ejército antioqueño por el Sur, mientras que el General
Santos Gutiérrez ocupó á Cartago. Henao y Giraldo, sin espe
rar á Mosquera, resolvieron abrigarse en Manizales ; pero á
su paso encontraron con Gutiérrez, quien les aceptó batalla en
Santa Bárbara, campo en el cual Giraldo selló con su sangre
la fe de sus creencias políticas y la valerosa dignidad de su
carácter.
RECUERDO DE UN VIAJE DE MEDELLÍN ÁBOGOTÁ
433
Terminada la lidia, tornó Henao á sus habituales ocu
paciones.
No hay un hombre en Antioquia que haya tenido in
fluencia más poderosa sobre los acontecimientos de una vein
tena de años, que de quien hablo. Aunque los odios y los
rencores engendrados por la revolución no estén todavía apa
gados, gusto de acomodarme á la verdad en mis juicios.
El General Henao posee innegable mérito. Como sol
dado y como oficial se condujo bien en los primeros años de
su carrera militar; en el Santuario de Antioquia se manejó
como un león, en Itagüí combatió como un héroe y en Sala-
mina manifestó que era habilísimo para la guerra difícil de
posiciones. En Bosa su comportamiento fue brillante; en
Manizales se portó como bueno, y su marcha desde Silvia
hasta Santodomingo en tiempo crudo, será registrada por la
Historia con aplauso.
Hay algunas frases de elocuencia militar bastante nota
bles en la carrera de Henao. En Bosa, durante lo más crudo
del combate, recibe del General en Jefe la orden de retirarse.
Diga usted, respondió al ayudante que le llevó la orden, que
los antioqueños del Batallón Salamina no saben retirarse.
En buena guerra, esta respuesta merece la inmortalidad ó el
cadalso.
En Medellín, en una arenga dice: “ Antioquia será li
bre, porque Antioquia quiere ser libre.” Esto equivale á esto
otro: “ Querer es poder.”
En resumen, y para hacer justicia diré: que la reputación
del General Henao reposa sobre un trípode compuesto de
tres elementos importantes: infatigable consagración al tra
bajo, valor guerrero probado en muchos campos de bata
lla y amor á sus ideas políticas nunca desmentido.
vm
SAN GREGORITO, 23 DE DICIEMBRE DE 1862
Este punto se llama San Gregorito, sin duda para dis
tinguirlo de otro que está un poco más adelante, llamado San
Gregorio ; á no ser que aquél se llame así para distinguirlo de
éste. Imposible parece dar con el origen de estos nombres, á
no ser que se busque en el capricho de los primeros explora
dores ó de los peones.
Ya estamos en pleno bosque primitivo, en floresta vir
gen, pie en tierra, alpargatas por calzado y báculo de pere
grino.
28
434 BOLETÍH DB HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
Ayer, después de la comida, se verificó el peso y distri-
ción de personas y fardos. Para los peones ha sido una ver
dadera fiesta, y para nosotros poco menos. Yo pesé algo más
de cuatro arrobas, lo que me persuade de que hago algunas
ventajas al resto del linaje humano: mientras mis prójimos
tienen tres enemigos del alma, yo no tengo más que dos, pues
me falta la carne.
La bondad de nuestros amigos ha echado una lluvia de
regalitos en nuestras petacas: el bastimento no faltará. Como
desde Sonsón pudimos venir á caballo hasta un punto mtiy
alto del páramo, hemos tenido excelentes bestias para cabal
gar. Necesitábamos cuatro ó cinco á lo más, y han sido esco
gidas entre diez y ocho ó veinte que nos ofrecían. Gracias,
generosos amigos, por tanta munificencia.
Yo gusto poco de las grandes madrugadas, sobre todo
en sitio en que el primer cuarto de la mañana es acompañado
por un frío tan rígido y penetrante; pero por deber, á las
cinco de la madrugada toda la tropa estaba bajando de la
ciudad hacia el cauce del río Tasajo, uno de los tributarios
del Arma, que se pasa por un mal puente.
Los peones venían adelante, y nosotros comenzámos á
trepar la cuesta contentos y acompañados por varios amigos
que quisieron venir á darnos el último apretón de mano en el
Alto. La primera parte de la cuesta es de cómodo tránsito, y
aunque notablemente inclinada, las muías la soportan bien.
Desde los primeros puntos culminantes volvíamos la vista
atrás para contemplar la simpática ciudad, tranquilamente
recostada sobre la falda de Capiro. Esta primera vista no ca
rece de interés; pero no debe considerarse sino como el anun
cio del espléndido panorama que se desenvolverá luégo á la
mirada estupefacta del viajero.
Al lado derecho teníamos el helado torrente de Santa
Mónica, que corre por un lecho rocalloso, rodeado de corpu
lentos robles de follaje obscuro y sombrío, y á la siniestra al
gunas praderas cubiertas de pastos raquíticos y miserables,
pero aromatizados á trechos por espesos matorrales de yer-
babuena, orejuela y poleo. A mayor distancia, bosques co
menzados á abrir tanto por motivos agrícolas como para
proveer de combustible las fuentes saladas de los contornos.
Al ascender un poco más, la temperatura se torna mor
tificante, la tierra se esteriliza, la vegetación mengua, los car
dos pertinaces, el atrevido frailejón, la genciana, los mirtos y
algunas orquidáceas son, entre otros pocos vegetales, los que
aceptan la vida en tan tristes condiciones. Sin embargo de
todo esto, el empecinado antioqueño tiene la cerviz tan rígida
RECUERDOS DE UN VIAJE DE MEDELLÍN Á BOGOTÁ
435
cuando se trata de medros, que aun en esas desiertas é infe
cundas alturas se ven campos y casas que aspiran el califica
tivo de cortijos.
Bien pronto el camino se convirtió en senda, la senda en
vereda y la vereda en huella. Dificultoso era para las muías
dar un paso más adelante. Nos despedímos de ellas, y ¡ á los
peones ! ó sea á las bestias humanas.
Isaac es un mozo corpulento, tiene espaldas de Hércu
les y piernas de coloso de Rodas. Cabalgadura sólida y tran
quilizadora. Es el peón de mi mujer.
Matías es el cachaco de la partida : peón afeminado que
presume de chusco, cual no lo haría Bretón de los Herreros;
con cara bonita, bigote negro, ojos expresivos, cuerpo bien
constituido. Es carguero de la otra señora, y no me inspira
confianza.
Los hombres, con excepción del que habla, no llevan
peón. El mío se llama Marcos. En algún tiempo sería blanco,
pero el carate, extendido sobre el cuerpo y especialmente so
bre todo el rostro, le ha dado un tinte indescifrable. Tendrá
45 ó 46 años, es delgado, de regular estatura, humilde de
ademanes y de aspecto profundamente melancólico.
Tiene el bigote completamente argentino, por efecto de
canas prematuras ó por influencia de la enfermedad, lo que
le da un aire singular, y uno de los compañeros cuya charla
nos divierte, lo ha bautizado con el nombre de Pico de plata.
El bautismo es aceptado.
Felizmente las señoras no se han mareado con el movi
miento de los peones, y han venido alegres. A las nueve al-
morzámos en la parte suprema del páramo, en un punto lla
mado Santa Ménica. No comimos únicamente fiambre, por
que la mañana era seca, el tiempo soberbio y el apetito voraz.
Se encendió lumbre, se armó hogar y se procedió al aire li
bre, como en plena cocina.
Mientras tanto, nosotros nos ocupábamos en disfrutar de
la magnificencia de una perspectiva semejante, si bien muy su
perior, á la de que habíamos disfrutado antes desde la cima
de Capiro.
Concluido el almuerzo y dado un vistazo á esa especie
de mapamundi que abraza el ojo desde tan considerable ele
vación, continuámos nuestra emprendida carrera sin mayores
obstáculos ni dificultades. Son bellísimos y sin cifra los diver
sos individuos de las orquidáceas que vegetan y florecen en
aquella altura.
Yo cogí uno entre todos, de flores pequeñas y en raci
mo, de color purpurino, magnífico espécimen de este miste
436 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
rioso género de plantas, el mejor y más exquisito adorno de
nuestros bosques. Lo variado de estos vegetales, la graciosa
facultad mímica que poseen, el lucido matiz de sus colores y
la galanura de sus formas, los recomiendan altamente para el
estudio del sabio naturalista.
Como á las once de la mañana empezamos á bajar la
falda oriental de la cordillera. No es un camino, ni un sen
dero, ni una vereda, ni una trocha, ni una huella : es, literal
mente hablando, una cadena no interrumpida de abismos, ho
yos y mataderos formados por grandes y espesos fragmentos
de sienita porfirítica Sólo la cautela instintiva del hombre,
que le da habilidad constante para poner á cubierto su frágil
organización, puede librarlo del inminente peligro que tiene á
cada paso de romperse las narices, fracturarse una pierna ó
estrellarse el casco. Sin embargo, no faltaron caídas, ya sobre
las posaderas, ya sobre las rodillas, ya de lado ; y trepidacio
nes de cuerpos, saltos obligados, vacilaciones forzosas, y todo
esto más ó menos desgarbado, pero siempre pintoresco y ri
sible.
Sobre las anchas piedras del tránsito se extiende con
frecuencia en forma de grandes manchas, trazando dibujos
caprichosos, el liquen saxífraga.
Dicen los botánicos que esta planta tiene el poder de
hender las rocas más duras y resistentes ; lo cual, con per
miso de tan respetables señores, es posible que no sea cierto,
pues creo haber notado que este vegetal crece de ordinario
y encuentra asidero para sostenerse en grietas preexistentes.
Cuando ya se ha descendido bastante, y cuando la tem
peratura se siente algo más elevada, la vegetación cambia
gradualmente, y comienzan á aparecer, en orden inverso al de
su desaparición durante el ascenso de la falda opuesta, los
árboles, arbustos y yerbas tropicales. Entre los más abun
dantes del sitio por donde bajámos actualmente, están: el
caratero, que produce una resina roja, color de sangre, muy
parecida al lacre y que no tiene con el drago sino un próxi
mo parentesco de consanguinidad; el rhus toxicodendum,
manzanillo (i) en Antioquia, Pedro Fernández en México
y Centro América ; árbol frondoso, de veinte á treinta pies de
altura, que crece en las tierras templadas y cuyos efluvios
durante el calor del sol están constituidos por elementos so-
(i) Pensamos en que este rhus toxicodendum, tal como lo hemos visto en
Antioquia y en México, es muy diferente del manzanillero que vegeta en las ori
llas del mar Pacífico é istmo de Panamá, que nos parece ser el tipo tomado por
los botánicos para bautizarlo. Efectivamente, este último árbol produce un fruto
en forma de manzana, de olor acre y nausioso, que aseguran ser en extremo ve
nenoso.
KECUER008 DE UN VIAJE 1)E MDDELLÍN Á BOGOTÁ
437
bre modo irritantes que causan al leñador y al viajero una
erisipela acompañada de escozor insoportable.
Entre la una y media y las dos llegámos á esto que por
pura gracia hemos convenido en llamar posada. Algunos de
los peones y los criados se ocupan en preparar la comida.
Nosotros refeccionamos los ranchos, que, á pesar de mucho
esmero, dejan libre entrada á los insectos, al rocío y á la
magnífica y plateada luz de una esclarecida noche de verano.
Después de un día de fatigoso andar por breñas y pre
cipicios, hay disculpa para devorar como hemos devorado,
nuestra rústica pero bien sazonada y copiosa cena. Ya esto es
para mí el desierto con todo su cortejo de soledad y salvajez;
pero la naturaleza primitiva sienta bien á mi organización.
Los músculos están deshechos por el violento ejercicio, pero el
cerebro en calma. Sin el punzante dolor que, como usted,
llevo y llevaré siempre en mi corazón, yo me proclamaría
completamente feliz, á lo menos por esta noche.
No hay hombre, por tormentosa que haya sido su exis
tencia, que no haya creado alguna vez en su fantasía la pose-
áón de algunas horas magníficas de placer y de ventura. He
pensado mil ocasiones en recorrer tranquilamente una parte
del mundo en compañía de la generosa-amiga que el cielo me
ha concedido. Ella está á mi lado, me dedica el espontáneo
sacrificio de una peregrinación fastidiosa y llena de peligros,
tan sólo por aliviarme. Estoy á su lado ; soy por el momento
su único protector, y aunque seco y árido en mi lenguaje, no
puedo menos de decir imitando á Abenamar:
Allá en la selva callada
Nuestro lecho alumbrará
Plácida luz derramada
De esa luna que cansada
Por el ancho cielo va.
El sueño me rinde. Hasta mañana.
IX
EL CAR AÑO, 24 DE DICIEMBRE DE 1862
La noche no ha sido ni completamente mala ni comple
tamente buena. Ha llovido un poco, y hemos tenido que re
parar algunas goteras que nos incomodaban bastante.
Diré algo sobre el manual del viajero por la montaña,
438 BOLETIN DR HISTOBIA Y ANTIGÜEDADES
entendiéndose que de lo que de ésta se dice, se puede aplicar
á otras muchas.
Un reloj bien arreglado es mueble precioso en estas so
ledades, en que la espesura del bosque intercepta toda comu
nicación con el sol. Es imposible tomar el meridiano con la
sombra del cuerpo cuando el cuerpo no proyecta ninguna,
por estar casi siempre cubierto. El cronómetro de los peones,
tan certero en campo abierto, es casi de ningún provecho en
las tinieblas perpetuas de la selva.
Una buena madrugada es indispensable. ¡ Infeliz del ca
minante que se deja coger por la salida del sol en la posada!
Su día es casi perdido, ó poco menos. Al contrario, madru
gando bien, la tarea se hace casi sin sentirla, se asegura
buena cena y cómoda dormida. Las tres y media ó cuatro
de la mañana deben encontrar en pie al transeúnte.
El manejo de las cargas es el asunto más enfadoso del
viajero: trabajo de Sísifo, que consiste en hacer y deshacer y
repetir siempre una misma cosa. Es bueno perfeccionar en
lo posible el hábito de la clasificación. Los útiles del lecho
siempre en orden y siempre en su lugar; los comestibles en el
suyo ; la vajilla en su puesto ; la ropa de vestir, y tantos y tan
multiplicados artículos como se requieren en tales casos,
en sitio designado de antemano, y siempre uno mismo. Se re
quiere practicar revista general sobre todos los menesteres
antes de salir de la posada.
Perder una fruslería, un objeto, por insignificante que
sea, es sumamente perjudicial en viaje, porque son precisa
mente esas nonadas las que prestan en ocasiones los mejores
servicios.
Cuando el viajero madruga le queda tiempo para hacer
todos estos arreglos, se asegura un buen desayuno, cosa subs
tancial en razón de que las horas del almuerzo y la comida
son contingentes.
La pereza y el asco por el lodo, son los dos enemigos
capitales de toda comodidad y de todo bienestar en los viajes
de América.
Es verdad que la tierra de una sobrecarga, de un ronzal
ó de una silla, metida entre las uñas, enferma el sistema ner
vioso, y que el movimiento y el ejercicio son penosos cuando
el hombre está enervado por el calor de un sol abrasador,
durante la lluvia ó en medio de un asqueroso lodazal; pero
también es cierto que muchas veces, por no tomarse esta
clase de molestias, se expone uno á demoras, á disgustos y á
contratiempos enfadosos.
Regla general: es útil, conveniente y necesario calcular
BKOUEBDoS Di ÜN VIAJE DB MEDELLÍN Á BOGuTÁ
y distribuir los alimentos de modo que no hagan falta, aun
suponiendo una detención forzada, sea por la crecida de un
río, por una enfermedad intercurrente ó por un motivo cual
quiera. “ Más vale que sobre que no que falte,” se dice vul
garmente, y las verdades vulgares son las mejores, porque son
las más claras.
Yo aconsejo á usted que cuando quiera darse á la vida
errante por estas encrucijadas y desfiladeros, además de las
cosas comunes y conocidamente precisas, se provea de los
artículos siguientes: hilo, botones, agujas, cuerdas, navaja, ma
chete de monte, ruana de caucho, funda de hule para el som
brero, y si es posible de algunos medicamentos cuyo uso sea
fácil y sencillo. Todo esto se lleva sin trabajo, y suele ser re
curso inestimable.
La doctrina consignada en las advertencias anteriores es
muy pueril, pero quizá no tanto como la que predicaremos
después con diferentes propósitos.
A la prima del alba abandonámos nuestros caros pena
tes de beduinos, y dejámos sin pena una habitación que segu
ramente no volveremos á ver más. Al principio de la ruta
las mismas dificultades de los días anteriores, las mismas char
cas, los mismos resbaladeros y las mismas caídas.
A las ocho de la mañana estábamos en el tambo de San
Gregorio, formado por una limitada abertura y una estrecha
pradera de grama algo más alegre y consoladora que el resto,
porque esta planta es eminentemente social y compañera del
hombre. La senda que seguíamos lleva, con algunas curvas,
reflejos é inflecciones dirección oriental. Al Norte alcanzá
bamos á ver desde las alternadas alturas que transitábamos,
la profunda hoya por donde corre el Rionegrito, y al Sur el
cauce lejano y escondido del San Pedro, que se descuelga pre
cipitado y sin ceremonia desde la cumbre de la paramera.
Como el sendero sigue sin interrupción el lomo de las
cejas que por su reunión forman la cordillera intermedia en
tre las aguas citadas, el conjunto está compuesto de un rosa-
•rio de bajadas y repechos que, materialmente hablando, abru
man y despedazan las corvas ó alzan el corazón hasta el cue
llo : tales son el cansancio, la ansiedad y sofocación que pro
ducen.
Agregúese á lo dicho, que andando como á horcajadas so
bre estas cordilleras, la sed que uno experimenta es de calentu
riento, y las fuentes no brotan en las eminencias sino en las fal
das. Por fortuna la naturaleza, madre preciosa y adorable de
todas sus cosas, ha dispuesto que la capa superior del terre-
Jiosea de una arcilla compacta, substancia impermeable y poco
440 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
porosa que recoge el agua de las lluvias, impide su absorción
y la conserva por mucho tiempo en ciertos lugares. En los
baches formados por los mismos arroyos se hacen excavacio
nes semiesféricas, verdaderas tinajas providenciales donde se
hallan de vez en cuando hasta cinco ó seis litros de agua pura
y cristalina que sería capaz de apagar la sed de un diabético.
Si tiene necesidad de tomar alguna vez de esa agua,
le aconsejo que antes de hacerlo la examine bien, pues acon
tece con frecuencia que algunos animales ahogados en ella ó
algunas plantas en putrefacción le den carácter malsano y
aun venenoso.
Almorzámos opíparamente, con hambre canina, si usted
me permite la frase, en un punto sin nombre, ó á lo menos de
nombre ignorado por nosotros.
Continuámos la jornada por una huella semejante á la ya
descrita. Hubo trances en que toda mi filantropía dio al tras
te, porque tuve que recurrir á las espaldas de Marcos para salir
de apuros Oiga usted el razonamiento ingenioso que me hice
para resolverme á ello : “ Yo tengo los pulmones insuficien
tes y débiles. Bajando resisto bien ; pero de subida echo los
bofes. Este pobre diablo tiene necesidad de trabajar para vi
vir ; si no me trajera á mí, traería un fardo; yo peso poco
más de cuatro arrobas, y el fardo pesaría cinco. Conmigo pu
jará á ratos, y con el fardo pujaría siempre. La diferencia no
está sino en que la carga es peso muerto y yo soy peso vivo.
Pues á él, y cuando resuelle grueso y esté jadeante y mori
bundo, trataré de no oír ó me bajaré.” Debo decir sin em
bargo, para disculpa mía y descargo de la conciencia, que he
tratado con imponderable dulzura al pobre Pico de plata, que
no lo he montado sino en los malos pasos y que le he reser
vado el mejor bocado de mis manjares.
Nos quedaba una legua para llegar á la aldea de Pocitos.
En la nueva nomenclatura Pocitos ha trocado su nombre
por el nombre histórico de Nariño. Uno de los compañeros
se informaba acerca de las municiones de boca que podríamos
encontrar allí. Se dijo que hallaríamos leche, panela y algo
más. Y aguardiente ¿ no hay ? preguntó. Sí, señor, res
pondió Matías; mucho, bueno y barato. Con eso nos mante
nemos en este pueblecito.
A la izquierda de Nariño, pero más allá del Rionegrito,
se encuentra el mineral de Nechí, que ha tenido reputación de
gran riqueza. Yo he visto una muestra de esta mina, que me
ha llamado mucho la atención, por hallarse en ella el oro na
tivo adherido al granate, como si este último fuera su ganga
primordial. Igual cosa he visto en una muestra sacada dtí
KECUERD"H DE UN VIAJE DE MEDELLIN Á BOGOTÁ 441
Fox en Titiribí, y también tengo en mi colección un rico mi
neral de plata extraído de esas montañas. Por esa misma
parte y por encima de la montaña de San Julián sigue el ca
mino llamado del Mulato, que conduce á Buenavista y que
tanto ha llamado la atención en estos últimos tiempos (i).
Es muy probable que hacia las vertientes de San Pedro
y entre éste y Samaná se descubran con el tiempo riquísimos
minerales de oro y de otros metales, pues las corrientes de
agua conducen no pocas pepitas que han sido y son explo
tadas con ventajas. El mismo terreno que circunvala á Nari
ño tiene una composición geológica idéntica en su estructura
á la de los más ricos circuitos del Estado.
Antes de medio día llegámos al caserío, y al contemplar
su situación no pude menos de recordar lo que un jesuíta del
siglo xvu, el padre Aguirre, dijo describiendo á Quito:
Su posición es tan mala,
Que en medio una y otra cuesta
La una mitad se recuesta,
La otra mitad se resbala
En efecto, diez ó doce chozas miserables apiñadas con
fusamente sobre la estrecha ceja de la montaña, constituyen
la población entera de Nariño, poblacho que lleva nombre
imperecedero. No recordamos haber visto niños entre sus
habitantes. Seguramente consistirá en que al gatear se han
rodado á los abismos de uno y otro lado. Apenas se concibe
la fuerza empleada para fabricar habitaciones humanas en
este punto; pero es lo cierto que Nariño puede considerarse
en la actualidad como oasis consolador para el viajero, porque
además de algunas praderas quebradas, algunas vacas lucidas
y la luz del sol que da en campo abierto, se ven limoneros,
platanales, gallinas, cerdos y cañas de azúcar. Cuentan que
Diógenes ú algún otro filósofo de la antigüedad, desviado en
un bosque, encontró un hombre ahorcado y dijo : “ Gracias
á los dioses, porque ya estamos en un país civilizado.” En
América yo no me guío por la misma señal; andando en
estas soledades encuentro caña de azúcar, y exclamó al punto :
“ tierra de cristianos.”
En Nariño hicimos alto para descansar y para ver lo que
;i) Los habitantes de Sonsón abren hoy un camino de herradura por el
lomo de la cordillera de San Julián, que reemplazará con ventajas al que hoy
sigue por Pensilvania y al abandonado ya, que veníamos siguiendo. Tengo en mi
poder un plano del camino que está en construcción,obsequio que recibí del Dr,
Alfredo Callón, tal vez el mejor ingeniero francés que haya venido á esta tierra.
442 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
el lugar ofrecía. Como en todas las partes del Estado, se nos
brindó lo que se brinda siempre en un veinticuatro de Diciem
bre : buñuelos, miel y natillas. Estos tres manjares hacen la tri
nidad obligada con que el pueblo de Antioquia celebra siempre
con placer e! piadoso aniversario del nacimiento del Hombre-
Dios, y precarios tienen que ser los haberes del antioqueño
para impedirle que en tal día y con tales recursos deje de
proporcionarse este contento.
Comimos abundantemente todo esto á guisa de once, y
aun trajimos para completar el festín de por la noche.
Algunos de los peones estaban atrasados, y los que ha
bían llegado con nosotros manifestaban abiertamente el deseo
de pernoctar allí. Pero como la jornada era muy corta, de-
terminámos resueltamente avanzar más. Yo resolví quedarme
para hacer seguir á los individuos que venían detrás y dispo
ner las cosas de manera que viniésemos á dormir al lugar en
que estamos.
La noticia del aguardiente no había salido falsa, y á
medida que iban llegando los cargueros les administraba un
buen trago ; cobraban bríos y seguían animosamente la mar
cha. El aguardiente á tiempo y en cantidad moderada es un
impulso maravilloso ; es la locomotora de nuestras veredas.
Pasando los términos racionales es el absurdo, la quietud, la
impotencia.
Detrás de todos los compañeros emprendí el descenso
de la cuesta. A medida que bajaba veía cambiar ese paisaje
apagado, silencioso, taciturno y muerto de los países fríos, por
el alegre, bullicioso, del todo enérgico y vivísimo de la tierra
caliente.
Al dejar lo que puede llamarse propiamente las abertu
ras de Nariño, se transita por un bosque espeso, lleno de ár
boles añosos y colosales, la mayor parte de ellos de los lla
mados en el país caraños. No conozco botánicamente este
árbol, que á las veces alcanza altura de mucha consideración.
Su corteza es aromática, contiene en grande abundancia una
resina futinosa, de color rojo obscuro, que goza de gran repu
tación entre la plebe como específico infalible contra las heri
das. No sé hasta dónde merezca aprecio esta substancia balsá
mica, cuyo estudio está muy incompleto; pero me parece bas
tante importante para llamar seriamente la atención de los
químicos y médicos. La extensión de estos árboles se revela
al viajero en la espesura de la selva por el suave olor y la fra
gancia que derraman en sus alrededores. No hay duda que el
sitio en que estamos debe su nombre á la abundancia de estos
árboles.
RECUERDOS DE UN VIAJE DE MEDELLÍN Á BOGOTÁ 443
A! aproximarnos al Tambo el calor se iba haciendo sofo
cante ; numerosos y lucidos coleópteros revolaban por todas
partes; algunos pájaros de esmaltado plumaje engalanaban
el bosque ; loros y guacamayos nos ensordecían con sus agu
dos y penetrantes chillidos; manadas de micos bulliciosos y
gritones mecían las copas de los árboles ; el ruido salvaje y
desconcertado de animales desconocidos se oía á lo lejos ;
millares de plantas trepadoras, afectando formas variadas, abra
zaban y estrechaban el tronco y el ramaje de los árboles ; las
enredaderas ostentaban flores de mil matices y la guadua
ondulante y majestuosa se movía con gracia en la distante y
fértil vega. Era la animación y la vida con su séquito pompo
so de bellezas y con los inconvenientes y molestias de las tie
rras bajas de esta zona tórrida.
Como á las dos de la tarde bajámos una cuesta y ascen
dimos un repecho que conduce á una miserable casita aban
donada, distante como una milla de aquí. La bajada y la
cuesta son dos verdaderas culebrillas de colegial, y para re
mate de tormentos, como llegase fatigado yo, encontré á las
señoras y á los peones tratando de tomar alojamiento en la
posada más escueta y espantosa que se haya visto nunca.
Era un rancho sobre el cual había metido el tiempo su garra
destructora y su diente inexorable, á lo menos por seis meses ;
y seis meses para un rancho pajizo en medio de la montaña,
es tanto como un periodo de diez siglos para un edificio fa
bricado en medio de una ciudad con todas las condiciones
pedidas por la arquitectura. Estaba compuesto de dos partes :
una salilla cuadrada de dos varas de extensión, una alcobita
como de vara y media con dos estrados de guadua ; cercado
construido con la misma caña, techo cubierto con paja de
bijao, verdadera criba de agujeros descomunales, fogón en
negrecido y lleno de ceniza en la mitad del saloncito, conste
laciones de enormes cucarachas que recorrían la techumbre,
un enorme alacrán que pasaba por debajo de la paja con una
gravedad y desenfado admirables, algunos cienpiés arrollados
en forma de caracol debajo de los estrados, y fuera de todo
eso, la madera del cercado, los bejucos con que estaba atado
y los estrados mismos en que debíamos dormir, viejos, desu
nidos, frágiles y destartalados
Poca meditación me fue suficiente para persuadirme de
que una noche pasada con tales inconvenientes sería insopor
table, y que fabricar un rancho ó dormir á cielo descubierto,
bajo la copa de un árbol, seria más llevadero.
Los peones, sentados sobre troncos esparcidos por el
suelo, conversaban con buen humor sobre diferentes materias.
444 BOLETIN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
Uno que había hecho la campaña del Cauca contaba á
su modo los hechos y operaciones de Arboleda. Me senté
junto á ellos para oír la relación y atrajo mi curiosidad la cara
atenta y el aire vivaz y perdulario del más tierno de los ra
cioneros, quien escuchaba la referencia de tantas atrocidades
con la boca abierta y los ojos despabilados. Cuando el histo
riador llegó á la viga de San Camilo, el muchacho dijo en for
ma exclamatoria : ¡ valiente jiel de angelito !
Informado por los peones de que cerca había una casa,
pero que algunos de ellos no habían podido obtener licencia
del dueño para pasar la noche porque su familia era muy nu
merosa y porque además trataban de reunirse todos los veci
nos para hacer un baile de garrote en celebración del naci
miento de Jesús, determiné asumir los derechos de plenipo
tenciario en representación de toda la comitiva, y me vine sin
más decir por uno de los caminos más verticales que se hayan
visto.
El patrón nos recibió con excesiva frialdad y nos puso
de presente los mismos inconvenientes que á los peones; pero
como la diligencia es madre de la buena ventura, hablando
nos entendimos, y los protocolos de nuestra conferencia die
ron por resultado que estemos ahora en una casita abando
nada, á media cuadra de distancia de la principal.
Mientras di aviso á los compañeros para que vinieran
hasta aquí, y ellos lo ejecutaron, me ocupé, auxiliado por un
hombre muy afable y una mujer del mismo genio, en refec
cionar el edificio, cuya arquitectura es semejante á la de la
otra casita.
Había paja cortada, con la cual el improvisado amigo,
mediante la remuneración de algunos reales, cogió todas las
goteras con pasmosa prontitud. La mujer, mediante el mismo
estímulo, barrió seis ó siete veces, estrados, alcobas y saloncito.
Puse con la mejor simetría que me fue posible, capas de paja,
sobre la paja un encerado, una estera sobre el encerado, un
colchoncito sobre la estera, una sábana sobre el colchoncito,
dos almohadas sobre la testera, una colcha sobre el todo, y
quedó hecha la cama de la señora. Igual operación ejecutó
mi excelente compañero para la de él y la niñita.
En posición diagonal al saloncito colgué mi hamaca, y
todos fueron acomodándose á medida que llegaban á este
Trianón improvisado.
A los últimos rayos de un sol esplendoroso, y sentados
sobre ironcos de árboles, petates y baúles, tomámos nuestra
comida de Nochebuena. Los Reyes Magos, el día de su lle
gada á Belén, hubieran quedado contentos con nuestro lujoso
UN PRESBÍTERO PATRIOTA 445
y bien sazonado banquete. Miel de caña tan buena como la
mejor del monte Himeto, queso fresco, buñuelos, natilla, pan,
atroz, chocolate y qué sé soy que más, son base suficiente
para una exquisita mesa.
Todo se anunciaba bien, y el comienzo de la noche nos
daba garantías de gozar perfecta calma. Pero no fuese así,
porque cuando ya estábamos acomodados en los lechos, el
albergue fue invadido repentinamente por una falanje mons
truosa de murciélagos, vampiros sanguinarios sin duda, que
tenían la costumbre de entrar todas las noches por las culatas
descubiertas á perturbar y devorar quizá á millares de milla
res de vampiros subalternos que allí se aislaban. Un poco más
tarde se reclamó mi protección contra un animal desconocido
que atacaba á una de las personas de la comitiva. El alarma
resultó falso afortunadamente, y se redujo al vuelo inofensivo
de algunas cucarachas, no tan grandes ciertamente como una
perdiz, pero sí del tamaño de un picaflor.
Esta carta se compone, mi querido D., de un conjunto
trivial é insignificante de pequeñas nadas, de fruslerías y de
extravagancias; pero he querido contarle, una vez por todas,
para evitar repeticiones, la historia fiel de un día de montaña.
Los mosquitos, las chinches y quién sabe cuántas más alima
ñas nos han devorado en la noche. El escozor me tiene casi
febricitante; pero con fiebre ó sin ella, robusto ó enfermo, fe
liz ó desgraciado, soy siempre de usted, en cuerpo y alma,
su mejor amigo.
{Continuará). M. U. A.
--------------- » ---------------
UN PRESBITERO PATRIOTA
Ramón Zapata, Coronel graduado de Ejército y Comandante
de armas de la Provincia de Pamplona,
CERTIFICO :
Que conozco al Sr. Presbítero Cayetano Reyes, de vista,
trato y comunicación, desde el año de 1817. haciendo de Ca
pellán de una de las Divisiones del Ejército de Apure, en don
de fue herido y hecho prisionero por las tropas españolas, de
las que se fugó y volvió al Ejército libertador. En el año de
18 vino al Ejército de Casanare, y fue destinado de Capellán
446 BOLETIN DE HI81OHIA Y ANTIGÜEDADES
en el primer Batallón de línea, en el cual hizo su servicio hasta
el año de 19, en la campaña de la libertad de la Nueva Gra
nada ; después lo he conocido sirviendo en varios curatos de
esta Provincia, siendo siempre decidido por el sistema liberal
en el tiempo del Gobierno usurpador: he sido informado por el
Sr. Coronel Juan Nepomuceno Toscano, que se mantuvo en la
parroquia de Chiscas protegiendo á los liberales que eran per
seguidos por los absolutistas; que ha sido y es de una con
ducta irreprensible. Y para que lo pueda hacer constar le doy
el presente en San José de Cúcuta, á catorce de Noviembre
de mil ochocientos treinta y uno.
Ramón Zapata.
Juan Nepemuceno Toscano, primer Comandante efectivo con
letras de retiro,
CERTIFICO :
En bastante forma para ante los señores que la presente
vieren : que conozco al Presbítero Sr. Cayetano Reyes, de vís
ta, trato y comunicación desde el año de 1819 en la Provincia
de Casanare, siendo entonces religioso de San Francisco, pres
tando sus servicios á la causa de la libertad: igualmente sé que
desde el año de 1816 se hallaba en el bajo Apure en clase
de Capellán del Ejército patriota de la División del benemé
rito General Páez, hasta el referido año de 1819, en que vino
á incorporarse al Ejército de vanguardia en Casanare para la
expedición libertadora de Nueva Granada. Me consta su ad
sesión y gran patriotismo comprobado con la constancia de
hus servicios, con el sufrimiento de los más penosos padeci
mientos y privación, enfermedades y pobreza que son incal
culables en aquella época. Finalmente, en las últimas agitacio
nes de la República ha conservado sus buenos sentimientos y
opinión por la libertad hasta retirarse á un pueblo aislado
como Chiscas, por excusarse de ser notado de mezcla en el
partido del absolutismo, aunque podía haber reportado alg u-
nas ventajas de ello. Su conducta política ha sido muy loable,
no menos que la privada. Y para que conste, á solicitud del
interesado doy la presente en Chiscas, á veinte y cuatro de
Enero de mil ochocientos treinta.
Juan N. Toscano.
UN PBEBBÍTKBO PATBIOTA 447
Pedro Fortoul, de los libertadores de Venezuela y Nueva Gra
nada, General de División y en uso de letras de cuartel,
CERTIFICO:
Que há muchos años conocí al Presbítero Cayetano Re
yes; que en el año de 16, cuando el Ejército de la República
al mando del General Serviez por los llanos de Casanare pasó
á los de Apure, el mencionado Presbítero se incorporó en Nu
trias á dicho Ejército, y habiendo sido destinado de Capellán
á la División del alto Apure que obraba sobre Nutrias, una
noche no sé de qué día sorprendieron los españoles la guarni
ción que se hallaba en el pueblo de Setenta, er cuya sorpresa,
después de haber sido baleado dicho Presbítero, lo hicieron
prisionero y como tal lo llevaron á Nutrias, en donde se man
tuvo 9 meses, al cabo de los cuales pudo escapárseles de la
prisión y se me presentó en el Manteca!, de donde partió lué
go al cuartel general situado en Achaguas, hasta que comenzó
á organizarse el Ejército de vanguardia en la Provincia de Ca
sanare, á donde siguió y fue destinado Capellán del Batallón de
línea, en cuyo Cuerpo vino á la Nueva Granada en el año.
de 19. Me consta que en todos estos destinos se ha compor
tado muy bien, cumpliendo religiosamente con sus deberes;
y aunque en los últimos acontecimientos que tuvieron lugar
en Agosto del año pasado no me consta ocularmente la con
ducta que él ha observado, por varios informes fidedignos es
toy impuesto que nunca correspondió al poder absoluto, por
que siempre ha sido amante á las leyes y un sostenedor del
Gobierno legítimo y de la Constitución: es cuanto en obse
quio de la verdad y á pedimento del interesado puedo decir
en el Rosario de Cúcuta, á 24 de Noviembre de 1831.
Pedro Fortoul.
Antonio Obando, General de la República, etc.,
CERTIFICO :
Que en el año de diez y siete conocí en el Cuartel gene
ral del español Correa en la villa de Nutrias al Presbítero Ca
yetano Reyes (entonces religioso de San Francisco) herido y
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prisionero de resultas de una sorpresa que sufrieron los
patriotas en el sitio de Setenta. Que publicado que fue el in
dulto del Rey de España en dicho Cuartel general, fue comi
sionado el expresado Reyes á conducir el indulto al General
Páez, de cuya comisión no regresó, quedándose, como antes,
de Capellán en el Ejército republicano. Se halló en las batallas
de Calabozo, Urica y Cogedes; me consta igualmente que
hizo la campaña de la Nueva Granada en el año de diez y nue
ve, sirviendo de Capellán en el Batallón i.° de Linea, que
mandaba el que suscribe; se halló en las jornadas de Gá-
meza, Pantano de Vargas y Boyacá, retirándose después á su
convento. Ultimamente, por noticia que he adquirido de per
sona tercera, este individuo ha permanecido siempre fiel á los
principios republicanos y no ha pertenecido á la causa de los
usurpadores. Es cuanto puedo decir para los efectos que haya
lugar al interesado, y por pedimento doy tal, en Bogotá á 8 de
Agosto de 1832.
Antonio Obando.
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