Capitulo 4 Filo
Capitulo 4 Filo
Los sofistas La mayor parte de los sofistas no fueron más que simples preceptores o profesores;
hubo algunos, sin embargo, que alcanzaron verdadera jerarquía de filósofos: sobre todo
dos, Protagoras y Gorgias.
Al hablar de los primeros filósofos griegos -Tales, Heráclito, Parménides, Zenón- De los escritos de Protagoras (480-410 a.C.) sólo quedan fragmentos, entre ellos el
pudo observarse que estos pensadores se ocupaban en lo fundamental con el problema pasaje que cita Platón: "el hombre es la medida de todas las cosas". 4 Con este principio
de determinar cuál es la realidad de las cosas, que se ocupaban sobre todo por los (llamado homo mensura, "el hombre como medida"), quedaba eliminada toda validez
problemas relativos a la "naturaleza" o al "mundo", y no propiamente por el hombre como objetiva, sea en la esfera del conocimiento, sea en la de la conducta; todo es relativo al
tal; por ello suele denominarse cosmológico ese primer período de la filosofía griega sujeto: una cosa será verdadera, justa, buena o bella para quien le parezca serlo, y será
durante el cual predominan los problemas relativos al "cosmos" (κοσµος) -siglo VI y falsa, injusta, mala o fea para quien no le parezca (subjetivismo, o relativismo subjetivista;
primera mitad del V. Pero con el avance del siglo V toman mayor relieve las cuestiones cf. Cap. I, § 2).
referentes al hombre, a su conducta y al Estado: así se habla de un período
Yo [Protagoras] digo, efectivamente, que la verdad es tal como he escrito sobre ella, que
antropológico, que abarca la segunda mitad del siglo V, y cuyas figuras principales son los
cada uno de nosotros es medida de lo que es [verdadero, bueno, etc.] y de lo que no es; y que
sofistas y Sócrates. hay una inmensa diferencia entre un individuo y otro, precisamente porque para uno son y
Según se dijo, la participación de los ciudadanos en el gobierno llega en esta época a parecen ciertas cosas, para el otro, otras. Y estoy muy lejos de negar que existan la sabiduría
su máximo desarrollo; cada vez interviene mayor número de gente en las asambleas y en y el hombre sabio, pero llamo precisamente hombre sabio a quien nos haga parecer y ser
los tribunales, tareas que hasta entonces habían estado reservadas, de hecho si no de cosas buenas, a alguno de nosotros, por vía de transformación, las que nos parecían y eran
5
derecho, a la aristocracia. Pero ahora el número de intervinientes crece cada vez más, y cosas malas.
estos recién llegados a la política, por así decirlo, sienten la necesidad de prepararse, por
lo menos en alguna medida, para la nueva tarea que se les ofrece, desean adquirir los Protagoras enseñaba el arte mediante el cual podían volverse buenas las malas
instrumentos necesarios para que su actuación en público sea eficaz. Por tanto, buscan, razones, y malos los buenos argumentos, es decir, el arte de discutir con habilidad tanto a
por una parte, información, una especie de barniz de cultura general que los capacite para favor como en contra de cualquier tesis, pues respecto de todas las cuestiones hay
enfrentarse con los problemas de que ahora tendrán que ocuparse, una especie de siempre dos discursos, uno a favor y otro en contra, y él enseñaba cómo podía lograrse
"educación superior". Por otra parte, necesitan también un instrumento con el que que el más débil resultase el más fuerte, es decir, que lo venciese independientemente de
persuadir a quienes los escuchen, un arte que les permita expresarse con elegancia, y su verdad o falsedad, bondad o maldad.
discutir, convencer y ganar en las controversias", el arte de la retórica u oratoria. Pues En este sentido es ilustrativa la siguiente anécdota. Protagoras había convenido con
bien, los encargados de satisfacer estos requerimientos de la época son unos personajes un discípulo que, una vez que éste ganase su primer pleito (a los que los griegos, y en
que se conocen con el nombre de sofistas. particular los atenienses, eran muy afectos), debía pagarle los correspondientes
Hoy día el término "sofista" tiene exclusivamente sentido peyorativo: se llama sofista a un honorarios. Pues bien, Protagoras concluyó de impartirle sus enseñanzas, pero el
discutidor que trata de hacer valer malas razones y no buenas, y que intenta convencer discípulo no iniciaba ningún pleito, y por tanto no le pagaba. Finalmente Protágoras se
mediante argumentaciones falaces, engañosas. Pero en la época a que estamos cansó, y amenazó con llevarlo a los tribunales, diciéndole: "Debes pagarme, porque si
refiriéndonos, la palabra no tenía este sentido negativo, sino sólo ocasionalmente. Si vamos a los jueces, pueden ocurrir dos cosas: o tú ganas el pleito, y entonces deberás
queremos traducir "sofista" por un término que exprese la función social correspondiente a pagarme según lo convenido, al ganar tu primer pleito; o bien gano yo, y en tal caso
nuestros días, quizá lómenos alejado sería traducirlo por "profesor", "disertante", deberás pagarme por haberlo dictaminado así los jueces". Pero el discípulo, que al
"conferencista". En efecto, los sofistas eran maestros ambulantes que iban de ciudad en parecer había aprendido muy bien el arte de discutir, le contestó: "Te equivocas. En
ciudad enseñando, y que -cosa entonces insólita y que a muchos (entre ellos Platón) ninguno de los dos casos te pagaré. Porque si tú ganas el pleito, no te pagaré de acuerdo
pareció escandalosa- cobraban por sus lecciones, y en algunos casos sumas elevadas.2 al convenio, consistente en pagarte cuando ganase el primer pleito; y si lo gano yo, no te
En general no fueron más que meros profesionales de la educación; no se ocuparon de la pagaré porque la sentencia judicial me dará la razón a mí".
investigación, fuese ésta científica o filosófica. En tal sentido, su finalidad era bien Gorgias (483-375 a.C.) fue otro sofista de auténtico nivel filosófico. Su pensamiento
limitada: responder a las "necesidades" educativas de la época. Hoy en día se anuncian lo resumió en tres principios concatenados entre sí: "1. Nada existe; 2. Si algo existiese, el
conferencias o se publican libros sobre "qué es el arte", o "qué es la filosofía", o "qué es la hombre no lo podría conocer; 3. Si se lo pudiese conocer, ese conocimiento sería
política", cómo aprender inglés en 15 días, cómo mejorar la memoria o hacerse simpático, inexplicable e incomunicable a los demás." 6 Era, por tanto, un filósofo nihilista, según la
tener éxito en los negocios o aumentar el número de amigos. Los sofistas respondían a primera afirmación (nihil, en latín, significa "nada"); escéptico, según la segunda;
exigencias parecidas o equivalentes en su tiempo: Hipias (nac. por el 480, relativista, según la tercera. A pesar de su nihilismo y escepticismo, sin embargo, era uno
contemporáneo, un poco más joven, de Protagoras), por ejemplo, se hizo famoso por de los sofista: más cotizados y cobraba muy caras sus lecciones.
enseñar la mnemotecnia, el arte de la memoria. En general, los sofistas se consideraban De modo que los sofistas con ideas originales fueron de tendencia escéptica o relativista.
Más todavía, en cierto sentido podría afirmarse que el relativismo fue el supuesto común,
a sí mismos maestros de "virtud" (αρετη [arete]), es decir, lo que hoy llamaríamos el
consciente o no, de la mayor parte de los sofistas, puesto que, en la medida en que eran
desarrollo de las capacidades de cada cual, de su "cultura"; y se proponían enseñar
profesionales en la enseñanza de la retórica, no les interesaba tanto la verdad de lo
"cómo manejar los asuntos privados lo mismo que los de la ciudad". 3
demostrado o afirmado, cuanto más bien la manera de embellecer los discursos y hacer
2 4
En el Cratilo (384 b), de PLATÓN, alude Sócrates irónicamente a la lección de 50 dracmas del sofista Teétetos. 152 a.
5
Pródico. Teétetos 166 d (trad. Mondolfo en El pensamiento antiguo, tomo I, p. 134)
3 6
Cf. A, E. TAYLOR. op. cit.. p. 48. Frag. 3 Diels.
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triunfar una tesis cualquiera, independientemente de su valor intrínseco. Y el principio del por los sofistas, pero era útil aprender argumentos que las presentasen como bellas ante
homo mensura y el nihilismo de Gorgias revelan la crisis que caracteriza la segunda mitad los simples." 10
del siglo V, crisis que no es tan sólo, ni siquiera primordialmente, de carácter político,
social y económico, sino, por debajo de todo ello, en un plano más hondo, una crisis de
las convicciones básicas sobre las que el griego había vivido hasta entonces: se trata de 3. La figura de Sócrates
la conmoción de todo su sistema de creencias, de los fundamentos mismos de su
existencia histórica, o, como también puede decirse, de la "moralidad" hasta entonces
vigente. "Crisis" (κρισις término griego que significa "litigio", "desenlace", "momento Como suele suceder en momentos de crisis, apareció el hombre capaz de
decisivo", y emparentado con "crítica", cf. Cap. III, § 2) significa que una determinada desenmascarar la debilidad esencial del punto de vista sofístico, una personalidad
tabla de valores (cf. Cap. I, § 2) deja de tener vigencia, y que una sociedad o época destinada, si no a restaurar la moral tradicional, sí en todo caso a fundar una moral
histórica permanecen indecisas o fluctuantes sin prestar adhesión a la vieja tabla y sin rigurosamente objetiva, un personaje llamado a mostrar que el relativismo de los sofistas
encontrar tampoco otra que la reemplace. Las costumbres tradicionales griegas, la no era ni con mucho tan coherente ni sostenible como a primera vista podía parecer. Este
religión, la moral, los tipos de vida vigentes hasta ese momento, así como la forma e personaje fue Sócrates. 11
ideales de educación que hasta entonces habían sido su modelo, en esta época dejan de Sócrates es una de las figuras más extraordinarias y decisivas de toda la historia.
valer. En efecto: Sea positivo o negativo el juicio que sobre él recaiga, 12 de cualquier manera es imposible
desconocer su importancia. Tan así es que se lo ha comparado con Jesús, porque así
Durante generaciones, la moralidad griega, lo mismo que la táctica militar, había como a partir de Cristo la historia experimenta un profundo cambio, de manera semejante
continuado siendo severamente tradicional, cimentada en las virtudes cardinales de Sócrates significa un decisivo codo de su curso. Y es curioso observar que así como
Justicia, Fortaleza, Templanza y Prudencia. Un poeta tras otro habían predicado una Jesús, históricamente considerado, es un enigma, porque apenas se sabe algo más que
doctrina casi idéntica: la belleza de la Justicia, los peligros de la Ambición, la locura de la
7 su existencia, de modo parejo es muy poco lo que se sabe con seguridad acerca de
Violencia.
Sócrates; no dejó nada escrito y los testimonios que sobre él se poseen -principalmente
Platón, Jenofonte y Aristófanes- no son coincidentes, y aun son contradictorios en
Hasta entonces, nadie en Grecia había pensado que en materia moral o jurídica cuestiones capitales. 13
pudiese haber ningún tipo de relativismos; había dominado una moral y un derecho Sócrates representa la reacción contra el relativismo y subjetivismo sofísticos.
considerados enteramente objetivos y que nadie discutía (otra cosa es que se cumpliera o Singular ejemplo de unidad entre teoría y conducta, entre pensamiento y acción, fue a la
no con esas normas). Pero la circunstancia de que se discutiesen tales temas, es índice vez capaz de llevar tal unidad al plano del conocimiento, al sostener que la virtud es
de que en esta época tiene lugar una profunda crisis. En el siglo V todo cambia conocimiento y el vicio ignorancia. Y, principalmente, en una época en que todos creen
radicalmente, y hacia fines del mismo ya nadie sabía orientarse mentalmente; el saberlo todo, o poder enseñarlo todo y discutirlo todo, en pro o en contra indistintamente,
inteligente subvertía las concepciones y creencias conocidas, y el simple sentía que todo sin importárseles la verdad o justicia de lo que dicen -sugestiva coincidencia con nuestro
eso estaba ya pasado de moda. Si alguien hablaba de la Virtud, la respuesta era: "Todo propio tiempo-, Sócrates proclama su propia ignorancia.
depende de lo que entiendas por Virtud" [es decir, se trata de algo relativo a cada uno]; y Un amigo de Sócrates, Querefonte, fue una vez al oráculo del dios Apolo, en Delfos -
nadie lo comprendía, razón por la cual los poetas dejaron de interesarse en el problema. 8 el más venerado entre todos los oráculos de Grecia-, y al que habían consultado siempre
Y no son sólo el relativismo de Protágoras o el nihilismo de Gorgias síntomas y seguirían consultando los griegos en los momentos difíciles de su historia. Y al
alarmantes del estado de cosas entonces reinante, sino también doctrinas -en el fondo preguntar Querefonte al dios quién era el más sabio, el oráculo respondió que el más
emparentables con la protagórica- como la del energuménico Trasímaco, para el cual la sabio de los hombres era Sócrates.14 Pero cuando éste se entera, queda perplejo, porque
justicia no es más que el interés del más fuerte, el provecho o conveniencia del que está no reconoce en sí mismo ninguna sabiduría en el sentido corriente de la palabra. Sócrates
en el poder; 9 una doctrina, pues, desenfadadamente inmoralista. No es difícil hacerse se siente confundido, porque tiene conciencia de estar lleno de dudas, no de
cargo del daño moral, y, en general, social, y de todo orden, que pueden causar teorías conocimientos. ¿Será que el dios ha mentido? Sin embargo, esto es imposible, porque un
semejantes cuando intentan llevarlas a la práctica gentes inescrupulosas, y cuando no
existen otras más serias para oponérseles y ser "razonablemente" defendidas; no hay 10
más que pensar en ciertos hechos de la historia contemporánea (explotación, agresión, H. D. F. KITTO, Los Griegos, p. 231.
11
Sobre el "problema socrático", cf. F. ROMERO, Sobre la historia de la filosofía (Tucumán, Facultad de
conquista o sometimiento de unos pueblos por otros, intervención del Estado en la vida Filosofía y Letras, Universidad Nacional de Tucumán, 1943), pp. 12-17; W. JAEGER, Paideia (México,
privada o en el pensamiento de los individuos, etc.) Fondo de Cultura Económica. 1944), tomo II. Libro III, Cap. II; y sobre todo V.de MAGALHÄES-VILHENA,
Los que hemos visto el mezquino uso que se ha hecho de la doctrina científica de la Le problème de Socrate (Paris, Presses Universitaires de France. 1952).
12
supervivencia del más apto [o de ciertos pasajes de Nietzsche por parte del nazismo], En sentido positivo, PLATÓN, JENOFONTE, etc.; en el negativo, cf. F. NIETZSCHE, El origen de la
podemos imaginarnos sin demasiada dificultad el empleo que harían de esta frase [de tragedia.
13
Fue K. JOËL, quien comparó su figura con la de Jesús. De modo semejante escribió TAYLOR: "En el
Trasímaco] los hombres violentos y ambiciosos. Cualquier iniquidad podía así revestirse caso de las dos figuras históricas que más han influido en la historia de la humanidad, Jesús y Sócrates, los
de estimación científica o filosófica. Todos podían cometer maldades sin ser enseñados hechos indiscutibles son excepcionalmente raros; quizá -sobre ellos- haya sólo una afirmación que nadie
puede negar sin temor a ser excluido de entre los cuerdos. Tenemos la certeza de que Jesús 'padeció bajo
el poder de Poncio Pilatos', y no es menos cierto que Sócrates fue condenado a muerte en Atenas, acusado
de impiedad, en el 'año de Laques' (399 a.C). Todo relato sobre el uno o el otro que vaya más allá de estas
7 2
H. D. F. KITTO, Los griegos, (trad.esp., Buenos Aires, Eudeba, 1962), pp. 227-228. afirmaciones es inevitablemente una construcción personal" (op. cit/.p. 9) del historiador. -Aquí nos
8
op.cit.., p. 228. atenemos a lo que nos parece más verosímil y más adecuado para los fines de este libro.
9 14
Sobre la personalidad y doctrina de Trasímaco, cf. PLATÓN, República 336 b ss. PLATÓN, Apología de Sócrates, 20 e - 21 a.
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verdadero dios no puede mentir, como tampoco puede haberse equivocado. Por lo tanto cuestiones de su destino y del sentido del mundo. Y, sin embargo, los hombres presumen
sospecha Sócrates que las palabras del oráculo deben tener un sentido oculto, y que su saberlo, sin quizás haberse siquiera planteado el problema, ni menos haberlo pensado
vida, la de Sócrates, debe estar consagrada a poner de manifiesto y mostrar en los detenidamente. Cada hombre, por ejemplo, cree saber cuál debe ser el sentido de la vida
hechos el sentido encubierto del pronunciamiento del dios. humana, puesto que en cada caso ha elegido (o, en el peor de los casos, desea) una
Para aclarar las palabras del oráculo, Sócrates no encuentra mejor camino que el de determinada manera de vivirla -como comerciante, o como poeta, o como médico, etc.-,
emprender una especie de pesquisa entre sus conciudadanos; se propone interrogar a afirmando con ello implícitamente el valor del tipo escogido, así como el de las actitudes
todos aquellos que pasan por sabios y confrontar así con los hechos la afirmación del dios que asume en cada caso concreto -trabajar, o robar, o mentir, o rezar. Y sin embargo
y comprobar entonces si los demás saben más que él o no, y en qué sentido. pocos, muy pocos, se plantean el problema de la "verdad" o "bondad" de tal vida o tales
¿Por quiénes empezar? Por nadie mejor que por aquellos que -como ocurre también actitudes, ni menos todavía son capaces de "dar razón" de todo ello. Por lo común, más
en nuestros días- suelen sostener que lo saben todo o el mayor número de cosas, y se que realizar personalmente sus existencias, los hombres se dejan vivir, se dejan arrastrar
ofrecen para resolver todos los problemas; es decir, los políticos. Sócrates, entonces, por la marea de la vida, por las opiniones hechas, por lo que "la gente" dice o hace (cf.
empieza por interrogar a los políticos, y los interroga ante todo sobre algo que debieran Cap. XIV, § 10).
saber muy bien: ¿qué es la justicia?; ya que el propósito fundamental de todo gobierno De esta forma Sócrates descubre los límites de todo conocimiento humano, piensa a
debiera ser primordialmente lograr un Estado justo. Pero sometidos al interrogatorio, fondo esta radical situación de finitud que caracteriza al hombre (cf. Cap. I, § 7); éste sólo
pronto resulta que le responden mal, o que no saben en absoluto la respuesta. llega a la conciencia adecuada de su humanidad, de aquello en que reside su esencia,
Sócrates interroga luego a los poetas, y observa que en sus poemas suelen decir cosas cuando toma conciencia de lo poco que sabe. En este sentido Sócrates es sabio: porque
maravillosas, muy profundas y hermosas; pero que, sin embargo, son incapaces de dar no pretende, ingenuamente, como los demás, saber lo que no sabe.
razón de lo que dicen, de explicarlo convenientemente, ni pueden tampoco aclarar por
qué lo dicen. Y es que el poeta habla, pero a través de él hablan -según decían los
antiguos- las musas, las divinidades, y no él mismo; el poeta es un inspirado 4. La misión de Sócrates
(ενθουσιαζων [enthousiázon] significa literalmente en-diosado) y por ello ocurre
frecuentemente que el sentido más profundo de lo que dice se le escapa, en tanto que lo
descubren los múltiples lectores e intérpretes que vuelven una vez y otra sobre sus obras. Pero además Sócrates considera que, desde el momento en que la declaración de
Tampoco los poetas, entonces, merecen ser llamados sabios. su "sabiduría" proviene de un dios, de Apolo, tal declaración ha de tener algún otro
Sócrates interroga por último a los artesanos: zapateros, herreros, constructores de significado; el origen divino del oráculo lo convence a Sócrates de que tiene que cumplir
navíos, etc., y descubre que éstos sí tienen un saber positivo: saben fabricar cosas útiles, una misión. O dicho con otras palabras: el resultado del interrogatorio practicado sobre
y además saben dar razón de cada una de las operaciones que realizan. Lo malo, sin aquellos atenienses que pasaban por sabios le revela a Sócrates cuál debe ser la tarea
embargo, reside en que, por conocer todo lo referente a su oficio, creen saber también de de su propia vida, la de Sócrates. Si su "sabiduría" se ha revelado mediante el examen
las cosas que no son su especialidad -como, por ejemplo, se creen capacitados para la practicado entre sus conciudadanos y en tanto los examinaba, ello significa que sólo es
política, cuando en realidad no lo están. sabio cumpliendo esta tarea. Por tanto, que el dios lo llame sabio equivale a señalarle su
misión, equivale a exhortarlo a que siga interrogando a sus conciudadanos. Sócrates
Al final de esta larga pesquisa comprende por fin Sócrates la verdad profunda de la llega a la conclusión, entonces, de que el dios le ha encomendado precisamente esta
declaración del dios: los demás creen saber, cuando en realidad no saben ni tienen tarea, la de examinar a los hombres para mostrarles lo frágil de su supuesto saber, para
conciencia de esa ignorancia, mientras que él, Sócrates, posee esta conciencia de su hacerles ver que en realidad no saben nada. Su misión será la de recordarles a los
ignorada que a los demás les falta. De manera que la sabiduría de Sócrates no consiste hombres el carácter precario de todo saber humano y librarlos de la ilusión de ese falso
en la posesión de determinada doctrina, no es sabio porque sepa mayor número de saber, la de llevarlos a tomar conciencia de los límites de la naturaleza humana.
cosas; muchos, como los artesanos, poseen múltiples conocimientos de que Sócrates En este sentido, no fue propiamente un maestro, si por maestro se entiende alguien
está desposeído; pero en cambio él puede afirmar con plena conciencia: "Sólo sé que no que tiene una doctrina establecida y simplemente la transmite a los demás; por el
sé nada", y en esto consiste toda su sabiduría y su única superioridad sobre los demás. contrario, Sócrates insiste una y mil veces en que él no sabe nada, y que lo único que
Platón le hace decir en la Apología: pretende es poner a prueba el saber que los demás dicen tener. Su función es la de
exhortar o excitar a sus conciudadanos atenienses, pues a su juicio el dios lo ha
Me parece, atenienses, que sólo el dios es el verdadero sabio, y que esto ha
querido decir por su oráculo, haciendo entender que toda la sabiduría humana no es
destinado
gran cosa, o por mejor decir, que no es nada; y si el oráculo ha nombrado a Sócrates,
sin duda se ha valido de mi nombre como de un ejemplo, y como si dijese a todos los a esta ciudad [...] como a un corcel noble y generoso, pero entorpecido por su
hombres: "El más sabio entre vosotros es aquel que reconoce, como Sócrates, que su misma grandeza y que tiene necesidad de espuela que le excite y despierte. Se me
sabiduría no es nada".
15 figura que soy yo el que el dios ha escogido para excitaros, para punzaros, para
16
exhortaros todos los días, sin abandonaros un solo instante.
Frente a la infinitud e inabarcable complejidad de la realidad, frente al misterio que
late en todas las cosas y en especial en la vida humana y en su destino, todo lo que el Sócrates compara aquí su ciudad, plena de grandeza, con un corcel, a quien su
hombre pueda saber es siempre, por su finitud irremediable, casi nada; el nombre es grandeza misma, su fama y su gloria lo han entorpecido; en otras palabras, que se ha
profundamente ignorante de los más grandes problemas que lo conmueven, las grandes dormido sobre sus laureles; y que necesita, por tanto, de alguien que lo aguijonee, que lo
15 16
Apología 23 a - b (trad. Azcárate). op. cit., 30 e - 31 a (trad. Azcárate).
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espolee, vale decir, que lo despierte al sentido de la existencia, tanto más cuanto que es Ante todo hay que llamar la atención sobre una característica general del método, o,
responsable depositario de su anterior gloria, heredero de noble pasado que, sin su mejor, sobre el tono general del mismo, que es al propio tiempo rasgo distintivo de la
esfuerzo de valoración, conservación, atesoramiento y cultivo, desaparecería, personalidad de Sócrates: la ironía. En sentido corriente, el vocablo "ironía" se refiere a la
hundiéndose entonces el pueblo ateniense en la indignidad. actitud de quien dice lo contrario de lo que en efecto piensa, pero de manera tal que se
Convencido de su misión, Sócrates persigue sin cesar a sus conciudadanos, por las echa de ver que en realidad piensa justamente lo opuesto de lo que dice (como si
plazas y los gimnasios, por calles y casas; y los interroga constantemente -de un modo alguien, viendo a un calvo, le preguntase por el peine que usa, o viendo a una persona
que sin duda debió parecer molesto, cargoso y enfadoso a muchos de sus muy delgada, le preguntase si ha roto la balanza). En griego "ironía" (ειρωνεια
contemporáneos- para saber si llevan una vida noble y justa, o no, y exigiéndoles además [eironéia]) significaba "disimulo", o la acción de interrogar fingiendo ignorancia. En
en cada caso las razones en que se fundan para obrar tal como lo hacen, y comprobar Sócrates se trata de su especial actitud frente al interrogado: disimulando hábilmente la
así si se trata de verdaderas razones, o sólo de razones aparentes. Tal actitud, y la crítica propia superioridad, manifiesta Sócrates su falta de conocimiento acerca de tal o cual
constante a que sometía las ideas y las personas de su tiempo, puede, por lo menos en tema, y finge estar convencido del saber del otro, con objeto de que le comunique ese
buena medida, explicar el odio que sobre sí se atrajo y la acusación de "corromper a la supuesto saber; para terminar, según se verá, obligándolo intelectualmente a que
juventud e introducir nuevos dioses", acusación que lo llevó a la muerte (muerte a la que reconozca su propia ignorancia. De manera que la ironía califica la actitud de Sócrates
no quiso substraerse, aunque lo hubiese logrado con facilidad, por respeto a las leyes de frente a la presunción del falso saber, y resulta del contraste entre el alto ideal que
su ciudad y a su propia convicción referente a la unidad entre pensamiento y conducta). 17 Sócrates tiene del conocimiento, y la orgullosa ignorancia o jactancia del interrogado.
Sócrates, pues, no comunicaba ninguna doctrina a los que interrogaba. Su objeto fue Ahora bien, el método propiamente dicho tiene dos momentos: el primero, que es un
completamente diferente: consistió en el continuo examen que los demás y de sí mismo, momento negativo, se llama refutación; y el segundo, positivo, que es la mayéutica.
en la permanente incitación y requerimiento a problematizarlo todo, considerando que lo
La refutación (ελεγχος [élenjos]) consiste en mostrar al interrogado, mediante una
más valioso del hombre, lo que lo define, está justo en su capacidad de preguntar, de
serie de hábiles preguntas, que las opiniones que cree verdaderas son, en realidad,
plantearse problemas, que es lo que mejor le recuerda la condición humana, a diferencia
falsas, contradictorias, incapaces de resistir el examen de la razón. Sócrates se dirige,
del Dios -el único verdaderamente sabio y por ello libre de problemas y de preguntas. Por
por ejemplo, a un general, pidiéndole que le diga qué es la valentía; o se dirige a un
todo esto puede hablarse del carácter problematicista de su filosofar: su "enseñanza" no
pedagogo preguntándole qué es la virtud, hacia la cual toda educación debiera orientarse;
consistía en transmitir conocimientos, sino en tratar de que sus interlocutores tomaran
o bien le pregunta a un político qué es la justicia, puesto que toda política debiera
conciencia de los problemas, que se percatasen de este hecho sorprendente y primordial
empeñarse por realizarla. Sócrates mismo no responde a estas preguntas, arguyendo
de que hay problemas, y sobre todo problemas éticos, problemas referidos a la conducta,
que ignora las respuestas. Los interrogados, en cambio, creen ingenuamente saber lo
o, si se quiere, problemas existenciales, esto es, referentes a la existencia de cada uno
que se les pregunta -como, por los demás, todos creemos ingenuamente saberlo-; pero el
de nosotros. Estos problemas no son casuales, ni caprichosos, ni académicos; por el
interrogatorio a que Sócrates los somete pone en evidencia que se trata de un falso
contrario, se insertan en la realidad más concreta de cada individuo humano. Se trata, en
saber: en el momento en que ello se hace manifiesto, Sócrates los ha refutado. Un
defintiva, de la forma cómo debemos vivir nuestra vida, del sentido que ha de
magnífico ejemplo de refutación se encuentra en el Libro I de la República, en el que se
imprimírsele. La existencia humana, en efecto, es esencialmente abierta, a diferencia de
combaten las opiniones del sofista Trasímaco mencionado más arriba (§ 2). Aquí nos
los animales, porque a éstos la especie respectiva les determina el desarrollo de toda su
limitaremos a citar y comentar algunos pasajes del Laques -uno de los diálogos juveniles
vida. El hombre puede elaborar su existencia de maneras muy diversas, contrarias, o aun
de Platón, en los cuales presumiblemente reproduce con mayor fidelidad el método y los
absolutamente incomparables; mientras que el animal reacciona de manera uniforme
temas de su maestro.
frente a un estímulo o situación dados, el hombre puede reaccionar de mil modos
En el Laques (190 e ss) Sócrates le pregunta al general de este nombre, a cuyas
diferentes. Por eso cada vida humana es tan diferente de las demás (cf. Cap. XV, § 1).
órdenes había servido en Delio, qué es la valentía, cosa que un militar seguramente
habrá de saber; y, en efecto, responde muy ufano
5. Primer momento del método socrático: la refutación Laques: Por Zeus, Sócrates, no es difícil decirlo: si alguien queda en su puesto, y
18
enfrenta al enemigo, y no huye, sabe que éste es valiente.
Su filosofía, pues, la ejercita Sócrates con aquellos a quienes somete a examen; su Y, sin duda, el soldado a que se refiere Laques es valiente. Pero Sócrates observa
filosofar es co-filosofar (συνφιλοσοφειν [synfilosoféin]). El filosofar socrático no es la que no se trata más que de un ejemplo, y que hay otros mucho: casos de valentía
faena de un hombre que, más o menos solitario o aislado del mundo, escriba en su diferentes, como, v. gr., el caso de los guerreros escitas, que luchaban retrocediendo:
gabinete de trabajo páginas y más páginas conteniendo sus "doctrinas". Por el contrario, avanzaban a caballo, lanzaban sus flechas, y luego, rápidamente, volvían grupas y
Sócrates filosofa conversando con los demás, mediante el diálogo como especial desaparecían; y por su parte los espartanos, en la batalla de Platea, simularon retroceder
organización de preguntas y respuestas convenientemente orientadas, y en el que para atraer a los persas y así vencerlos. Y está claro que también estos casos son
consiste el método socrático. Por tanto, habrá que explicar ahora en qué consiste lo ejemplos de valentía. De modo que ya hay aquí una contradicción: porque en un caso se
propio de este método y qué fines persigue. dice que la valentía consiste en resistir a pie firme, y en el otro que consiste en
retroceder. Laques tiene que admitirlo, y que por tanto lo que ha dicho es insuficiente.
17
La acusación y la condena tienen muchos aspectos oscuros que probablemente la investigación histórica
jamás resolverá. Sobre el proceso, cf. PLATÓN, Apología; sobre su decisión de someterse a la condena.
18
Critón; en el Fedón se narran sus últimos momentos. Laques 190 e.
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Sócrates señala, además, que al preguntar por la valentía lo que se busca no son entre sí, contradictorias, o que conducen a consecuencias absurdas. En el caso del
ejemplos, sino lo común a todos los casos posibles: Laques, el general ensaya la siguiente definición:
Quería interrogarte, no sólo sobre la valentía de los hoplitas [los soldados de la Laques. Me parece que consiste en cierta firmeza o persistencia del ánimo, si he
infantería pesada griega, que luchaban, en general, de la manera indicada por Laques], 22
de decir cuál es la naturaleza [o esencia] de la valentía en todos los casos.
sino también sobre la de la caballería y la de todos los combatientes en general. Y no
solamente sobre la valentía de los combatientes, sino asimismo sobre la de los hombres
expuestos a los peligros del mar; y sobre la que se manifiesta en la enfermedad, en la
Sócrates observa, sin embargo -y Laques coincide con él-, que si la valentía debe ser
pobreza, en la vida política; la que resiste no sólo los males y los temores, sino también algo perfecto, noble y bueno ("bello-y-bueno" -καλοκαγαθος [kalokagathós]-, decían los
las pasiones y los placeres, sea luchando a pie firme o retirándose. Porque en todos griegos), y no cualquier firmeza o persistencia lo es. Quien tiene un vicio y se mantiene y
estos casos, Laques, hay hombres valientes, ¿no?
19 persiste en él, tiene firmeza, pero se trata entonces de una firmeza innoble, mala y
Laques. Por cierto que sí, Sócrates.
despreciable. La firmeza será perfecta sólo en la medida en que esté acompañada de
sensatez, de inteligencia, a diferencia de la persistencia insensata o tonta:
Además de la valentía 20 militar, se encuentra también la valentía ante cualquier clase
de peligros -por ejemplo, los de una tormenta en medio del mar-; y asimismo se puede Sócrates. ¿No es acaso la firmeza acompañada de sensatez la que es noble y
ver valiente o cobarde ante las enfermedades o ante la pobreza, y aun frente a las buena?
pasiones y placeres (v. gr. resistiéndolos, en lugar de dejarse arrastrar por ellos). De Laques. Ciertamente.
modo que hay distintos tipos de valor -militar, moral, político, etc.-, y dentro de cada tipo, Sócrates. ¿Y si la acompaña la insensatez? ¿No es entonces mala y perjudicial?
Laq. Sí.
además, cabe la posibilidad de asumir actitudes diferentes, que pueden llegar a ser
Sócr. Y algo malo y perjudicial, ¿puedes llamarlo bello?
opuestas, según se vio, respecto de la virtud militar, con los hoplitas y los escitas. Laq. Estaría mal hacerlo, Sócrates.
23
No obstante, a pesar de todos esos diferentes tipos de valentía, y a pesar de la
variedad de diferentes actitudes posibles en cada tipo, se habla de hombres "valientes", Resulta entonces que la valentía, que evidentemente ha de ser algo hermoso y
vale decir, de algo que todos éstos tienen en común; y es ese algo común, justamente, lo noble, no podría ir acompañada de insensatez o locura, sino de inteligencia, de buen tino.
que Sócrates busca: Por tanto, parecería ahora posible alcanzar la definición buscada.
Sócrates. Mi pregunta se refería a qué es la valentía [...]. Trata pues de decirme
21 Sócr. ¿Entonces, según tú, la valentía sería la persistencia sensata?
[...] qué es lo que es lo mismo en todos estos casos. 24
Laq. Así parece.
Sócrates, pues, pide que Laques le señale lo que es "lo mismo o idéntico en todos Sin embargo, con lo dicho todavía no se sabe bien en qué consiste la valentía,
los casos o instancias particulares" -así como si alguien preguntara qué es la belleza, la porque es preciso aclarar en qué sentido, o respecto de qué, es sensata la persistencia
respuesta adecuada no podría consistir en decir: "María es bella", porque lo que se busca para que pueda llamársela valentía.
con la pregunta es lo que María tiene en común con todas las demás personas hermosas,
y con todas las obras de arte, y con todos los paisajes hermosos, etc. Ahora bien, lo Sócr. Veamos, pues. ¿En qué es sensata? ¿Lo es en relación con todas las cosas,
común a todos los casos particulares no es ya nada particular, sino universal: Sócrates tanto grandes cuanto pequeñas? Por ejemplo, si alguien persiste en gastar dinero con
busca el "universal" (como se dirá en la Edad Media), la esencia o naturaleza. Porque la sensatez, sabiendo que luego ganará más, ¿dirás que es valiente?
25
esencia es lo que hace que una cosa sea lo que es y no otra (la esencia de la valentía es Laq. ¡Por Zeus, claro que no!
lo que hace que un acto sea valiente, y no cobarde; la esencia del triángulo es ser una
figura de tres lados). La esencia, considerada (no tanto en la cosa a la que determina, En efecto, nadie hablaría de valentía en el caso, v. gr., de un comerciante que se
sino) en el pensamiento, o, en otros términos, la esencia en tanto se la piensa, se llama empeña y persiste en invertir grandes cantidades de dinero, con toda constancia e
concepto. Y la respuesta a la pregunta por la esencia de algo se llama definición -por inteligencia, aunque no le den ganancia por algún tiempo, pero calculando que luego le
ejemplo, si se pregunta: "¿qué es el triángulo?", la definición será: "el triángulo es una rendirán gran beneficio. O bien
figura de tres lados". De manera que la definición desarrolla o explica la esencia de algo.
Resulta, por consiguiente, que Sócrates busca la definición de los conceptos (o Sócr. Suponte ahora un médico que, cuando su hijo, o cualquier otro paciente,
enfermo de neumonía, le pide de beber o de comer, no cede a ello y persiste [en no
esencias): de la "valentía", en el diálogo que se está examinando; de la "piedad' en el
darle ni bebida ni comida].
Eutifrón; de la "justicia" en la República, etc. Laq. Tampoco en este caso [se hablará de valentía].
26
Habiéndose aclarado lo que Sócrates busca, el interrogado aventura una definición.
Pero Sócrates, mediante nuevas preguntas, mostrará que la definición aducida es Se ve entonces que hay quienes, con toda inteligencia y sensatez, se mantienen y
insuficiente; y los nuevos esfuerzos del interrogado para lograr otra u otras definiciones persisten en cierta actitud -como el comerciante y el médico-, sin que por ello se los
hacen que Sócrates ponga de manifiesto que tampoco sirven, que son incompatibles
22
192 b
19 23
191 c - d. 192 c-d.
La palabra ανδρεια (andreia) significa no sólo "valentía", tal como la hemos traducido, sino también "virilidad", todo lo propio
20 24
192 d.
25
de quien es "varonil". 192 d - e.
21 26
191 e. 192 c - 193 a.
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pueda llamar valientes en modo alguno. Por consiguiente, como la definición propuesta consecuencias de la tesis o definición inicialmente aceptada son absurdas o contradicen
puede aplicarse a casos en que, manifiestamente, no se trata de valentía, la definición no el punto de partida: la valentía, por un lado, que primeramente se había dicho que debía
sirve. La primera respuesta de Laques ("si un soldado queda en su puesto, y se mantiene ser algo hermoso, resulta fea, por no ser sensata; por otro, ocurre que, si bien se había
firme contra el enemigo, y no huye") era demasiado estrecha, porque se refería a un caso sentado que la valentía es un acto acompañado de sensatez o inteligencia, resulta
particular (a la valentía de los hoplitas, y en ciertas circunstancias, no siempre). La nueva insensata, puesto que parece más valiente, en el ejemplo, el soldado que menos uso
definición, en cambio, sufre del defecto contrario: es demasiado amplia, puesto que hace de su inteligencia. El procedimiento de refutación, entonces (en que se reconoce,
puede aplicarse a muchas actitudes que no tienen nada que ver con la valentía, y por ello por lo menos en parte, el método de reducción al absurdo corriente en las matemáticas),
confunde la valentía con lo que no es valentía. Los manuales de lógica enseñan que la consiste en llevar al absurdo la afirmación del interlocutor; mediante una serie de
definición no debe ser ni demasiado amplia (por ejemplo, "el triángulo es una figura") ni conclusiones legítimas se pone de relieve el error o la contradicción que aquélla encierra,
demasiado estrecha ("el triángulo es una figura de tres lados iguales"); "de-finir" viene a aunque a primera vista no lo parezca. Sócrates no comienza negando la tesis propuesta,
ser tanto como fijar los límites de algo, establecer sus con-fines, de manera tal que lo sino admitiéndola provisionalmente, pero luego, mediante hábiles preguntas, lleva a su
definido quede perfectamente de-terminado, que no se le quite terreno ni se le dé de más, interlocutor a desarrollarla, a sacar sus consecuencias, lo arrastra de conclusión en
sino sólo el que le corresponde ("el triángulo es una figura de tres lados"). La función de conclusión hasta que se manifiesta la insostenibilidad del punto de partida, puesto que se
la definición consiste en separar, en acotar con todo rigor lo que se quiere definir. desemboca en el absurdo o en la contradicción.
Ninguna de las respuestas de Laques, pues, es una verdadera definición, desde el
momento en que no cumplen con tal función.
6. La refutación como catarsis
Pero todavía hay más dificultades con la última "definición".
Sócr. En la guerra, un hombre resiste con firmeza y está dispuesto a combatir, por Cuando el interrogatorio de Sócrates llega al punto en que se hace evidente la
un cálculo inteligente, sabiendo que otros vendrán en su ayuda, que el adversario es insostenibilidad de la "definición" de Laques, éste expresa de modo muy vivo el estado de
menos numeroso y más débil que su propio bando, y que tiene además la ventaja de una
mejor posición. Este hombre, cuya persistencia se apoya en tanta prudencia y
ánimo, la perplejidad y desazón en que se encuentra:
preparativos, ¿te parece más valiente que quien, en las filas opuestas, sostiene
enérgicamente su ataque y persiste en él? No estoy acostumbrado a esta clase de discursos; [...] en verdad que me irrita
Laq. Es este otro el que me parece más valiente, Sócrates. verme tan incapaz de expresar lo que pienso. Pues creo que tengo el pensamiento de lo
Sócr. Pero la persistencia o firmeza [de este último] es menos sensata que la del que es la valentía, pero se me escapa no sé cómo, de manera que mis palabras no
30
primero. pueden llegar a captarlo y formularlo.
27
Laq. Es verdad.
………………………………………………………………………………………………….. Este estado de ánimo, de perplejidad y decepción, lo expresa -y tras interrogatorio
Sócr. ¿No habíamos dicho que la audacia y la persistencia insensatas eran innobles relativamente breve- un hombre que, como él mismo dice, no está acostumbrado a tal
y perjudiciales?
Laq. Cierto. género de discusiones, que no está habituado a los discursos filosóficos, pero que, de
Sócr. Y habíamos convenido en que la valentía era algo hermoso. todos modos, siente una especial incomodidad en su espíritu, que él ve solamente como
Laq. Efectivamente. incapacidad para expresarse: cree "saber" aquello que se le pregunta, pero no se
Sócr. Pues bien, ahora resulta que, por el contrario, llamamos valentía a algo feo: a encuentra en condiciones de ponerlo adecuadamente en palabras. -Podría muy bien
la persistencia insensata. preguntarse, sin embargo, si tiene derecho a decir que posee una idea exacta de una
Laq. Es verdad.
Sócr. ¿Te parece, pues, que hemos dicho bien? cuestión quien no se encuentra en condiciones de expresarla, puesto que en tal caso lo
Laq. Por Zeus, Sócrates, ciertamente que no.
28 que ocurra es tal vez que no se tiene idea de ella o no se la piensa con precisión; porque
si en verdad se tiene la idea rigurosa de algo, se tendrá, al propio tiempo, la expresión,
Sócrates se refiere al caso de quienes defienden una posición muy segura, tienen puesto que pensamiento y lenguaje, concepto y palabra, probablemente marchen
mayoría y esperan refuerzos, mientras que quienes atacan son pocos y no han siempre estrechamente unidos. Mas sea de ello lo que fuere, lo que ahora interesa es
reflexionado suficientemente pero llevan el ataque con todo vigor. Laques, entonces, y más bien otra cuestión.
quizás casi todo aquel a quien se le preguntara, dirá que son más valientes los segundos. En otro diálogo platónico, en el Menón, el personaje que da nombre a la obra
Ahora bien, tal admisión tiene el inconveniente de que conduce a una contradicción, expresa en cierto momento el mismo estado de ánimo en que se encontraba Laques.
puesto que antes se había establecido que la valentía debe estar acompañada de Menón acaba de ser refutado, y entonces observa:
sensatez, mientras que en este caso resulta que los menos sensatos se muestran como
los más valientes.
pasajes de la refutación a Trasímaco en el Libro I de la República). Al respecto conviene tener en cuenta, de
Estos pocos pasajes del Laques bastan para hacerse una idea relativamente un lado, que con frecuencia las discusiones de Sócrates tienen por contrincante a un sofista, y si utiliza los
adecuada de la refutación. 29 Ésta se produce en cuanto el análisis muestra que las procedimientos propios de éste, con ello no hace más que valerse de sus propias armas y mostrar a la vez
que no se trata de un instrumento confiable. Por otro lado, lo que en definitiva importa es que el refutado
resulta incapaz de sostener adecuadamente su propia opinión y dar las razones de la misma. Sea por obra
27
193 a - 193 b. de sofismas o sea por obra de argumentos legítimos, su "saber" resulta insuficiente, y es esto lo que a
28
193 d. Sócrates le interesa mostrar; porque un auténtico saber ha de ser capaz de legitimarse aun ante los
29
Quizás el lector encuentre insatisfactoria esta refutación, o alguna otra contenida en los diálogos sofismas.
30
platónicos, o incluso pueden parecerle "sofísticas" o especiosas en algunos casos (por ejemplo, ciertos 194 a - b.
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Menón. Sócrates, había oído decir, antes de encontrarte, que tú no haces otra cosa limpiado el organismo, restableciendo el equilibrio perturbado, el enfermo podrá asimilar
31
sino plantearte dudas y dificultades y hacer que los demás se las planteen. los alimentos de manera conveniente.
Estas palabras reflejan bien lo que hemos llamado el carácter problematicista del Aquéllos [los filósofos] han pensado del mismo modo respecto del alma: que ésta
filosofar socrático, cuyo objeto era sembrar dudas, hacer que los demás pensasen, en no podrá beneficiarse de la enseñanza que recibe hasta tanto no la hayan refutado, y
lugar de estar convencidos y contentos de saber lo que en realidad no sabían. Y agrega hasta que no hayan llevado así al refutado a avergonzarse de sí mismo y lo hayan
desembarazado de las opiniones que le impedían aprender, y así lo hayan purgado y
Menón: 35
convencido de saber sólo lo que sabe, y nada más.
Si me permites una broma, te diré que, tanto por tu aspecto cuanto por otros
respectos, me pareces muy semejante a ese chato pez marino llamado torpedo.
32 De manera semejante a lo que ocurre con el cuerpo sucede con el espíritu, según
Pues entorpece súbitamente a quien se le acerca y lo toca; y tú me parece que Sócrates: mientras esté infectado de errores, mal podrá aprovechar las enseñanzas, por
ahora has producido en mí algo semejante. Verdaderamente, se me han entorpecido el mejores que éstas sean; se hace preciso, pues, purgarlo, purificarlo de las falsas
33
alma y la boca, y no sé ya qué responderte. opiniones, que no son sino obstáculos para el verdadero saber. La refutación hace, pues,
que el refutado se llene de vergüenza por su falso saber y reconozca los límites de sí
Tal como Menón lo dice de manera tan plástica, la refutación socrática termina por mismo. Sólo merced a este proceso catártico -de resonancia no sólo médica, sino
turbar el ánimo del interrogado -que creía saber y estaba muy satisfecho de sí mismo y también religiosa- puede colocarse al hombre en el camino que lo conduzca al verdadero
de su pretendida ciencia-, hasta dejarlo en una situación en la cual ya no sabe qué hacer, conocimiento: tan sólo el reconocimiento de la propia ignorancia puede constituir el
en que no puede siquiera opinar, pues se encuentra como paralizado mentalmente. principio o punto de partida del saber realmente válido.
Pero, ¿qué se proponía Sócrates al conducir a los interrogados a ese estado de Se comprende entonces mejor lo que Sócrates busca: la eliminación de todo saber
turbación?, ¿qué fin buscaba con la refutación? No debe creerse que quisiese poner en que no esté fundamentado. Por este lado, su método se orienta, pues, hacia la
ridículo las opiniones ajenas o burlarse de aquellos con quienes discutía -aunque sin eliminación de los supuestos (cf. Cap. III, § 10). A su juicio nada puede tener valor si
duda muchas de las víctimas del método hayan creído que, efectivamente, se estaba resulta incapaz de sostener la crítica, si no puede salir airoso del examen a que lo someta
mofando de ellas. Es indudable que en muchos casos el procedimiento envuelve buena el tribunal de la razón. Un conocimiento sólo merecerá el nombre de tal en la medida en
dosis de ironía; pero, de todas maneras, no se trata de un juego intelectual ni de una que sea capaz de superar cualquier crítica que sobre él se ejerza; de otro modo, no
burla. Por el contrario, y a pesar del "humor" con que la lleva a cabo Sócrates, hombre puede pasar de ser una mera opinión -provisoria, teóricamente insostenible, útil quizá
que conoce todas las debilidades humanas y las comprende, la refutación es actividad para la vida más corriente del hombre, pero no para una vida plenamente humana,
perfectamente seria. Más aun, se trata de una actividad, no sólo lógica o gnoseológica, consciente de sí misma.
sino primordialmente moral. Pues la meta que la refutación persigue es la purificación o
purga que libra al alma de las ideas o nociones erróneas. Para Sócrates la ignorancia y el
error equivalen al vicio, a la maldad; sólo se puede ser malo por ignorancia, porque quien 7. Segundo momento del método socrático: la mayéutica
conoce el bien no puede sino obrar bien. Por tanto, quitarle a alguien las ideas erróneas
equivale a una especie de purificación moral.
Se han empleado los términos "liberación", "purificación" y "purga", que el propio Sócrates Del segundo momento del método socrático, el momento positivo, se hablará sólo
utiliza. En el Sofista, otro diálogo platónico, se desarrolla este tema trazando una especie brevemente, porque su desarrollo corresponde más bien a la filosofía platónica.
de paralelo con la teoría médica contemporánea acerca de la purga. La palabra griega es Sócrates, que como todos los griegos era muy dado a las comparaciones
catarsis (καθαρσις [kátharsis]), que significaba "limpieza", "purificación" en sentido pintorescas, lo llama mayéutica (µαιευτικη [maieutiké]), que significa el arte de partear,
religioso, y "purga". de ayudar a dar a luz. En efecto, en el Teétetos36 Sócrates recuerda que su madre,
Quien tiene el alma llena de errores, vale decir, quien tiene su espíritu contaminado Fenareta, era partera, y advierte que él mismo también se ocupa del arte obstétrico; sólo
por nociones falsas, no está en condiciones de admitir el verdadero conocimiento; para que su arte se aplica a los hombres y no a las mujeres, y se relaciona con sus almas y no
poder asimilar adecuadamente la verdad, es preciso que previamente se le hayan quitado con sus cuerpos. Porque así como la comadrona ayuda a dar a luz, pero ella misma no
los errores, que se haya liberado, purificado o purgado el alma, que se la haya sometido da a luz, del mismo modo el arte de Sócrates consiste, no en proporcionar él mismo
pues a la "catarsis". En el diálogo mencionado dice Sócrates lo siguiente: conocimientos, sino en ayudar al alma de los interrogados a dar a luz los conocimientos
En efecto, los que purgan [a los interrogados, es decir, los filósofos] están de de que están grávidas.
acuerdo con los médicos del cuerpo en que éste no puede obtener provecho ninguno del Insiste Sócrates de continuo en que toda su labor consiste sólo en ayudar o guiar al
alimento que ingiere hasta que no haya eliminado todos los obstáculos internos. 34 La discípulo, y no en transmitirle información. Por eso el procedimiento que utiliza no es el de
teoría médica sostenía que el cuerpo no se halla en condiciones de aprovechar los la disertación, el de la conferencia, el del manual, sino sencillamente el diálogo. La verdad
alimentos mientras se encuentren en él substancias o humores que lo perturben en su solamente puede hallarse de manera auténtica mediante el diálogo, en la conversación,
natural equilibrio; sólo una vez que la purga haya eliminado los humores malignos y haya lo que supone que no hay verdades ya hechas, listas -en los libros o donde sea-, sino que
el espíritu del que aprende, para que su aprendizaje sea genuino, tiene que comportarse
31
Menón 79 e - 80 a.
32
Se trata de un pez eléctrico, torpedo marmorata, especie de raya. Menón apunta al rostro de Sócrates,
chato, calvo y de ojos redondos y saltones.
33 35
Menón 80 a - b. 230 c - d.
34 36
Sofista 230 c. Teétetos 148 e ss.
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activamente, pues tan sólo con su propia actividad llegará al saber. Lo que se busca no
es "informar", entonces, sino "formar", para emplear expresiones más actuales.37 E F
I B J
La verdadera "ciencia", entonces, el conocimiento en el sentido superior de la A B
palabra, es el saber que cada uno encuentra por sí mismo; de manera tal que al maestro
no le corresponde otra tarea sino la de servir de guía al discípulo. El verdadero saber no
se aprende en los libros ni se impone desde fuera, sino que representa un hallazgo A B
A C
eminentemente personal. Por eso es por lo que, siguiendo las huellas de su maestro, los
diálogos de Platón -sobre todo los que suelen llamarse "socráticos" -no terminan,
propiamente, como ocurre por ejemplo con el Laques. Ahí se plantea el problema acerca C C
de qué sea la valentía, pero esa pregunta no se responde; se discuten y critican distintas H D K
soluciones posibles, pero por último el diálogo concluye, los interlocutores se despiden, y D C G
parece que no se ha llegado a nada, porque la definición buscada no se ha hallado. Pero
es que ésta no interesaba tanto como más bien lograr que el lector pensase por su
cuenta.
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cosas, nada impide que, recordando una sola -lo que los hombres llaman aprender-,
descubra todas las otras cosas, si se trata de alguien valeroso y no desfallece en la
40
búsqueda. Porque el investigar y el aprender no son más que recuerdo.
Con la frase "mundo invisible" traducimos "en el (mundo de) Hades", nombre del dios
que presidía la región adonde iban las almas de los muertos, el "otro" mundo, y nombre
que literalmente significaría "in-visible". 41 Esa expresión es un recurso literario-mitológico
utilizado aquí para contraponer a las cosas sensibles, otros entes que no cambian, y al
conocimiento sensible otro de especie totalmente diferente. De hecho hay en el hombre,
además del conocimiento empírico, a posteriori, es decir, referido a las cosas sensibles, a
las cosas de este mundo, otro conocimiento radicalmente diferente, que no depende de la
experiencia, es decir racional o a priori (como, por ejemplo, 2 + 2 = 4; cf. Cap. X, § 4), y
que por tanto se refiere a lo no-sensible, a lo in-visible.- Pero con esta teoría de la
anamnesis y del conocimiento a priori nos encontramos ya, probablemente, con temas
que pertenecen propiamente a Platón, más que a su maestro.
BIBLIOGRAFÍA
PLATÓN, Apología de Sócrates, trad. L-E. Noussan-Lettry, Buenos Aires, Astrea, 1973.
PLATÓN, Critón, trad. Noussan-Lettry, Buenos Aires, Astrea, 1973. JENOFONTE,
Recuerdos de Sócrates, trad. G. Bacca. México, Universidad Nacional Autónoma de
México, 1946. R.
MONDOLFO, Sócrates, Buenos Aires, Eudeba, 1960.
A. BANFI, Socrate, Milano, Garzanti, 1944.
A. TOVAR, Vida de Sócrates, Madrid, Revista de Occidente,2 1953.
R. MONDOLFO, El pensamiento antiguo, Libro II, Caps. I y II.
W. JAEGER, Paideia, trad. esp., México, Fondo de Cultura Económica, Libro III, Cap. II.
W. WINDELBAND, Historia de la filosofía antigua, §§ 25-27.
Veáse también, en el capítulo siguiente, la bibliografía sobre Platón.
40
81 c- d.
41
Cf. Platón, Gorgias 493 b, Fedón 80 d.