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MARJORIE ZÚÑIGA ROMERO

Magistrada ponente

SL1897-2024
Radicación n.° 98594
Acta 21

Bogotá D. C., diecinueve (19) de junio de dos mil


veinticuatro (2024).

La Sala decide el recurso de casación que LUIS


FELIPE PINEDA CALVETE interpuso contra la sentencia
proferida por la Sala Laboral del Tribunal Superior del
Distrito Judicial de Bogotá, el 30 de septiembre de 2021,
en el proceso que instauró contra el FONDO DE PASIVO
SOCIAL DE FERROCARRILES NACIONALES DE
COLOMBIA.

AUTO

Se reconoce personería para actuar como


apoderados judiciales del Fondo de Pasivo Social de
Ferrocarriles Nacionales de Colombia, a Luis Carlos
Torregroza Diazgranados y a Jhon Fredy Reinoso López
identificados con T.P. 126.561 y T.P. 392.157 del C.S.J.,
como abogado principal y sustituto, respectivamente en

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los términos y para efectos del memorial obrante a PDF


n.° 17 del cuaderno digital de la Corte.

I. ANTECEDENTES

El actor presentó demanda ordinaria laboral contra la


entidad mencionada, con el fin de que se le condenara al
reconocimiento y pago de la pensión sanción prevista en
el artículo 8. ° de la Ley 171 de 1961, a partir del 2 de
marzo de 2019, debidamente indexada, junto con las
mesadas adicionales y las costas del proceso.

Fundamentó sus pretensiones en que: (i) nació el 2


de marzo de 1959; (ii) el fondo demandado asumió, por
expresa disposición legal, la carga prestacional de
Ferrocarriles Nacionales de Colombia; (iii) fue trabajador
oficial de esa empresa entre el 1. ° de julio de 1981 y el
30 de marzo de 1992, es decir, durante 10 años, 7 meses
y 11 días; y (iv) la terminación de su contrato fue sin justa
causa, debido a la supresión del cargo con ocasión de los
Decretos 895 y 1651 de 1991.

Aseguró que tenía derecho a la pensión restringida


de jubilación, al cumplimiento de los 60 años, porque
acreditó los presupuestos exigidos en el artículo 8. ° de la
Ley 171 de 1961. Por último, advirtió que reclamó en
varias oportunidades ante la entidad demandada el
reconocimiento pensional, pero no le había sido
concedido.

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Al dar respuesta a la demanda, el Fondo de Pasivo


Social de Ferrocarriles Nacionales de Colombia se opuso a
las pretensiones. En cuanto a los hechos, aceptó que
respondía por las obligaciones de la empresa extinta, las
reclamaciones administrativas y la vinculación del
demandante, pero aclaró que el despido tuvo como
motivo la liquidación de la empresa.

Negó que satisficiera los requisitos legales para


obtener la prestación deprecada, por cuanto ya estaba
pensionado, así que debía optar por aquella que le fuera
más favorable, si existiese concurrencia entre ellas. No
propuso excepciones (f.os 46 a 52 del c. del Juzgado).

II. SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA

Mediante fallo de 16 de junio de 2021, el Juzgado


Noveno Laboral del Circuito de Bogotá absolvió a la
entidad demandada de las pretensiones incoadas en su
contra (f.os. 129 a 130 del c. del Juzgado).

III. SENTENCIA DE SEGUNDA INSTANCIA

Al resolver el recurso de apelación que el


demandante interpuso, en fallo proferido del 30 de
septiembre de 2021, la Sala Laboral del Tribunal Superior
del Distrito Judicial de Bogotá confirmó el emitido en
primera instancia.

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Precisó que el problema jurídico consistía en «[…]


definir si el demandante cumple los requisitos para ser
beneficiario de la pensión restringida de jubilación
prevista en la Ley 171 de 1961 y en caso afirmativo
determinar si ésta es compatible con la pensión de
invalidez que disfruta el demandante».

Estableció que no se encontraban en controversia los


siguientes supuestos fácticos: i) que el demandante nació
el 2 de marzo de 1959; ii) que laboró al servicio del
extinto Ferrocarriles Nacionales de Colombia mediante
contrato de trabajo desde el 18 de mayo de 1981 hasta el
30 de marzo de 1992; iii) y que el vínculo finalizó por
supresión del cargo que ocupaba el actor.

Explicó que el artículo 8. ° de la Ley 171 de 1961


determinó que el trabajador que sea despedido de una
empresa, luego de haber laborado para la misma o para
sus sucursales o subsidiarias durante más de 10 años y
menos de 15 años, continuos o discontinuos anteriores o
posteriores a la vigencia de la presente ley, tendrá
derecho a que la empresa lo pensione desde la fecha de
su despido, si para entonces tiene cumplidos sesenta (60)
años, o desde la fecha en que cumpla esa edad.

Agregó que esta Corporación ha indicado que esa


disposición aplica siempre y cuando los trabajadores
oficiales hayan causado su derecho con anterioridad a la
entrada en vigor la Ley 100 de 1993, cuando acrediten el
tiempo de servicios y el retiro de la entidad, por despido o

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renuncia voluntaria. Además, la edad constituye requisito


de exigibilidad para su pago, de conformidad con las
sentencias CSJ SL15025-2017, CSJ SL526-2018, CSJ
SL3508-2019 y CSJ SL3890-2020.
Luego, trajo a colación el artículo 128 Constitucional
que establecía que nadie podrá desempeñar
simultáneamente más de un empleo público ni recibir más
de una asignación que provenga del tesoro público, o de
empresas o de instituciones en las que tenga parte
mayoritaria el Estado, salvo los casos expresamente
determinados por la ley, según las sentencias CSJ SL4014-
2018, CSJ SL3226-2020 y CSJ SL2599-2021.

Al descender al caso concreto estimó que la pensión


reclamada y la reconocida por invalidez por parte de la
demandada son incompatibles, pues provienen del tesoro
público y tienen en cuenta la prestación del servicio del
demandante como trabajador oficial en la extinta
empresa de Ferrocarriles.

Explicó que al revisar las pruebas decretadas de


oficio se constata que, mediante sentencia del 30 de
agosto de 2002, la Sala Laboral del Tribunal Superior del
Distrito Judicial de Santa Marta condenó al Fondo a pagar
al demandante la pensión de invalidez a partir del «18 de
agosto de 2000», en cuantía de $260.100, por tener una
pérdida de capacidad laboral del 54,38%, con ocasión de
las afecciones que se presentaron durante la prestación
del servicio entre mayo de 1981 a marzo de 1992, sin que
para su consolidación se haya hecho referencia a la

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acreditación de semanas cotizadas en un fondo de


pensiones.

Resaltó que si bien la Sala Laboral de la Corte


Suprema de Justicia en providencia del 7 de septiembre
de 2004, no casó la sentencia, advirtió que no le
correspondía al Fondo de Pasivo Social su reconocimiento,
dado que la fecha de estructuración de la invalidez ocurrió
con posterioridad a la terminación del contrato de trabajo.
Luego, la demandada mediante Resolución 593 del 17 de
marzo de 2005, dio cumplimiento al citado fallo y, a
través de la Resolución 1813 del 19 de noviembre de
2020, ordenó la reliquidación de la pensión, reajustando el
valor de la mesada.

Puntualizó que el demandante acreditó la prestación


personal del servicio por un periodo de 10 años, 7 meses
y 11 días y su contrato de trabajo finalizó por supresión
del cargo, que si bien resulta ser una terminación legal
corresponde a una actuación unilateral y sin justa causa.
Sin embargo, de reconocerse dicha pensión la misma
estaría a cargo de la entidad pública que paga
actualmente la de invalidez, sería financiada con recursos
del tesoro nacional y garantizada por la Nación.

Por lo tanto, concluyó que al ser en este caso las


pensiones restringidas de jubilación y de invalidez dos
prestaciones de carácter legal, a cargo de la misma
entidad, financiada con recursos del tesoro nacional y
garantizada por La Nación, no es posible conceder su

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pago de forma simultánea dada su incompatibilidad, en


virtud de lo establecido en el artículo 128 de la
Constitución Política. Además, el demandante no acreditó
que dicha pensión haga parte de las excepciones
establecidas en la ley.

Finalmente advirtió que «[...] el demandante podía


seleccionar la prestación pensional que le fuere más
favorable. No obstante, el análisis realizado por el juzgado
de instancia frente a este tema no fue objeto de reproche
por lo que la Sala no realiza pronunciamiento».

IV. RECURSO DE CASACIÓN

Interpuesto por el demandante, concedido por el


Tribunal y admitido por la Corte, se procede a resolver.

V. ALCANCE DE LA IMPUGNACIÓN

Pretende el recurrente que la Corte case la sentencia


recurrida, para que, en sede de instancia, revoque la de
primer grado y, en su lugar, conceda las pretensiones de
la demanda inicial.

Con tal propósito formula un cargo, por la causal


primera de casación, que es replicado.

VI. CARGO ÚNICO

Acusa la sentencia recurrida por la vía directa,

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[…] por interpretación errónea de los artículos 8 de la ley 171


de 1961, artículo 74 del Decreto 1848 de 1.969, artículo 8 de
la Ley 171 de 1.961, en concordancia con el artículo 74,
numeral 2, del Decreto 1848 de 1969, Ley 6ª de 1945, el
Decreto 2127 del mismo año, Decreto 3135 de 1.968,
artículos 13, 48 y 53 de nuestra Constitución Política,
Sentencias No. 27242 del 28 de mayo de 2007, 29022 del 31
de julio de 2.007 y 31222 de diciembre 13 de 2.007 de la
Honorable Corte Suprema de Justicia – Sala de Casación
Laboral -, artículos 1, 5, 6, 12, 25, 25A, 26, 27, 74, 77 y
siguientes del Código Procesal del Trabajo, Articulo 1 y
concordantes de la Ley 100 de 1993, acto legislativo No. 001
de 2.005, las sentencia C – 891 A y C- 862 de 2006 de la H.
Corte Constitucional y demás normas concordantes
aplicables, en relación con los artículos 1, 4, 13, 46, 48, 53,
55, 58 y 83 de la Constitución Política, 1, 2, 3 y 13 del Decreto
1591 de 1989, 1 del Decreto 1586 de 1989; artículos 7 y 8 de
la Ley 21 de 1988;

Afirma que no hay discusión en que, luego de su


retiro definitivo de la empresa, en virtud de decisión
judicial anterior se le concedió una pensión de invalidez
de carácter convencional, como ex trabajador oficial de
los extintos Ferrocarriles Nacionales de Colombia, y que
una vez desaparecida, las mesadas pensionales pasaron a
ser cubiertas por el Fondo demandado, «[...] es decir,
jurídicamente el régimen legal aplicable correspondía a su
génesis como trabajador oficial de una entidad pública del
orden nacional».

Sostiene que el Tribunal apoyó su decisión en el


criterio jurisprudencial contenido en diversas sentencias
de la Sala de Casación Laboral, en donde se ha definido
que la pensión sanción es incompatible con la de
invalidez, sin embargo, asegura que dicho criterio no
guarda armonía con el Sistema Integral de Seguridad
Social en salud y pensiones.

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Recuerda que el artículo 7. ° de la Ley 21 de 1988


establece que La Nación reconocerá el pago de las
pensiones, así como el artículo 1. ° del Decreto 1586 de
1989 dispuso que el Fondo de Pasivo Social Ferrocarriles
Nacionales de Colombia asumió en su totalidad las
obligaciones de la empresa Ferrocarriles Nacionales de
Colombia, en la fecha de la finalización de la liquidación
de ésta: tres años contados desde el 18 de julio de 1989,
data de expedición de la norma.

Adicionalmente, ordenó en su artículo 1. ° la


liquidación de la empresa industrial y comercial del
Estado, Ferrocarriles Nacionales de Colombia, mientras
que en el Decreto 1591 de 1989 creó el Fondo de Pasivo
Social de los Ferrocarriles Nacionales de Colombia como
un establecimiento público de orden nacional, con
personería jurídica, autonomía administrativa y
patrimonio independiente, adscrito al Ministerio de Obras
Públicas y Transporte. Entre sus objetivos estaba pagar
las prestaciones de los pensionados de los Ferrocarriles
Nacionales.

Bajo ese contexto, aduce que la interpretación del


Tribunal resulta equivocada por cuanto tenía la calidad de
Trabajador oficial, a quién su régimen pensional estaba
regulado en su integridad por normas del orden nacional y
su empleador y posterior reconocedor de la pensión fue
una entidad pública del orden nacional, la cual continuaba
con el reconocimiento de los derechos prestacionales

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causados por los ex trabajadores de la extinta empresa


Ferrocarriles Nacionales de Colombia.

Por lo tanto, considera que le son aplicables los


beneficios pensionales y derechos adquiridos que
estableció el artículo 8. ° de la Ley 171 de 1961 y el
artículo 74 del Decreto 1848 de 1969, esto es, el
reconocimiento y pago a su favor de la pensión sanción
por acreditar a su retiro de la empresa Ferrocarriles
Nacionales de Colombia los requisitos de causación legal.
Considera que como esa pensión es de carácter
público, debe ser expedida por una entidad
descentralizada del orden nacional y por cuanto adquirió
el derecho pensional antes de la expedición y vigencia de
la Ley 100 de 1993, es un derecho consolidado.

Además, hace referencia a los artículos 13, 47 y 53


de la Constitución Política y las sentencias CC T-656-2011,
CC C891A-2006, CSJ SL4578-2014, CSJ SL8181-2013 y CC
T-814-2011 y CC T-322-2016.

Explica que cumple como primer requisito para tener


derecho a devengar la pensión restringida de jubilación
establecida en el artículo 8. º de la Ley 171 de 1961, es
decir, haber laborado un mínimo de 10 años, al igual que
la segunda exigencia, como es el despido de manera
injusta, tal y como quedó acreditado en el fallo acusado,
reconocimiento que debe asumir el empleador cuando
despide o termina el contrato al trabajador sin justa causa
y éste no estaba afiliado al Sistema General de Seguridad

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Social.

Menciona que el Fondo Pasivo Social de los


Ferrocarriles Nacionales de Colombia reconoció que el
actor tenía derecho a la pensión sanción, la cual podía
disfrutar cuando cumpliera los 60 años de edad, razón por
la cual no podía negarle el pago de la misma, años
después.

Agrega que erradamente el Tribunal fijó la


incompatibilidad entre estas dos prestaciones a causa de
los principios de unidad, eficiencia y universalidad que
gobiernan la seguridad social, pues si la persona se
encuentra cubierta debido a la invalidez, no es necesario
que sea nuevamente protegida frente a esa misma
eventualidad debido a la vejez, y viceversa.

Sin embargo, aduce que existen diferencias de


función y finalidad de las dos prestaciones, puesto que la
pensión sanción mantiene su contenido sancionatorio
contra el empleador por despedir sin justa causa a quien
no había sido afiliado al sistema de seguridad social. Por
el contrario, la de invalidez tiene como finalidad proteger
a la persona que ha sufrido una disminución considerable
en su capacidad laboral que le impide desempeñar su
trabajo.

En segundo lugar, manifiesta que la compatibilidad


también se sustenta en que el tiempo laborado que se
tiene en cuenta para el reconocimiento de las

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prestaciones es diferente, dado que para el


reconocimiento de la pensión de invalidez se otorgó al
actor en vigencia del sistema general de seguridad social
en pensiones cuando este comprobó la pérdida de su
capacidad laboral en un porcentaje mayor al 50% y
acreditó los condicionamientos del sistema de seguridad
social de la Ley 100 de 1993.

Por otro lado, la pensión sanción se genera en razón


al tiempo laborado por el trabajador antes de la vigencia
de la Ley 100 de 1993, es decir, antes del 1. ° de abril de
1994, y quien fue despedido sin justa causa, cuando aún
no cumplía los requisitos necesarios para obtener la de
jubilación.

Concluye que «[...] tiene derecho al pago de su


pensión sanción, pues acreditó con creces su causación,
independientemente de los requisitos para una pensión
de invalidez».

VII. RÉPLICA

El Fondo de Pasivo Social de Ferrocarriles Nacionales


de Colombia manifiesta que no niega que el recurrente
cumple con los requisitos del artículo 8.° de la Ley 171 de
1961, sin embargo, la pensión restringida de jubilación y
la de invalidez son dos prestaciones de carácter legal, a
cargo de la misma entidad, financiada con recursos del
tesoro nacional y garantizada por La Nación, no es posible
conceder su pago de forma simultánea dada la

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incompatibilidad de estas prestaciones económicas, en


virtud de lo establecido en el artículo 128 de la
Constitución Política, sin que el demandante acreditara
que dicha pensión haga parte de las excepciones
establecidas en la ley.

VIII. CONSIDERACIONES

En atención a que el ataque contra la sentencia


recurrida se presenta por la vía directa, quedan fuera de
la discusión los siguientes hechos: a) el recurrente laboró
al servicio del extinto Ferrocarriles Nacionales de
Colombia, mediante contrato de trabajo desde el 18 de
mayo de 1981 hasta el 30 de marzo de 1992; b) el vínculo
contractual finalizó por la supresión del cargo que
ocupaba el actor; c) la Sala Laboral del Tribunal Superior
de Santa Marta, mediante sentencia proferida en agosto
de 2002, condenó al Fondo a pagar al demandante
pensión legal de invalidez en cuantía de $260.100, a
partir del 18 de agosto de 1998, con las mesadas
adicionales y la indexación, y d) la entidad aquí
demandada dio cumplimiento al mencionado fallo, a
través de la Resolución No. 594 del 22 de junio de 2005.

El problema jurídico planteado a la Corte consiste en


determinar si el Tribunal erró al no conceder la prestación
contenida en el artículo 8. ° de la Ley 171 de 1961 a favor
del recurrente, por disposición del artículo 128 Superior,
por considerar que no es compatible con la de invalidez
que actualmente le reconoce la entidad demandada,

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como quiera que esta le concedió con anterioridad una


pensión legal de invalidez.

Con el fin de resolver la discusión propuesta, la Sala


reitera su jurisprudencia sobre i) la pensión sanción
contenida en el artículo 8. ° de la Ley 171 de 1961, y ii) la
prohibición de recibir dos o más asignaciones a cargo
del tesoro público, contenida en el artículo 128 de la
Constitución Política.

(i) Sobre las pensiones dispuestas en el


artículo 8.° de la Ley 171 de 1961:

El tenor literal de la disposición arriba mencionada


establece:

Artículo 8º. El trabajador que sin justa causa sea despedido


del servicio de una empresa o capital no inferior a ochocientos
mil pesos ($800.000.00), después de haber laborado para la
misma o para sus sucursales o subsidiarias durante más de
diez (10) años y menos de quince (15) años, continuos o
discontinuos anteriores o posteriores a la vigencia de la
presente ley, tendrá derecho a que la empresa lo pensione
desde la fecha de su despido, si para entonces tiene
cumplidos sesenta (60) años de edad, o desde la fecha en que
cumpla con esa edad con posterioridad al despido.

Si el retiro se produjere por despido sin justa causa después


de quince (15) años de dichos servicios, la pensión principiará
a pagarse cuando el trabajador despedido cumpla los
cincuenta (50) años de edad o desde la fecha del despido, si
ya los hubiere cumplido. Si después del mismo tiempo el
trabajador se retira voluntariamente, tendrá derecho a la
pensión pero solo cuando cumpla sesenta (60) años de edad
(subrayas fuera del texto).

De su lectura, se concluye que los requisitos para


acceder a cualquiera de las pensiones proporcionales allí

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previstas son: (i) el tiempo de servicios según sea el caso


(superior a 10 años, pero inferior a 15 cuando se trate de
la pensión sanción, o más de 15 en el escenario de la
restringida de jubilación) y (ii) que el trabajador fuera
despedido sin que mediara justa causa para ello (pensión
sanción), o que hubiera existido retiro voluntario (pensión
restringida de jubilación).

En cualquier circunstancia, se debe entender que el


cumplimiento de la edad señalada (60 años), obedece a
un elemento para su exigibilidad, es decir, para el disfrute
del derecho (CSJ SL997-2015) y que estas modalidades
pensionales se mantuvieron vigentes para los empleados
del sector privado hasta el momento en que se expidió la
Ley 50 de 1990 y, para los trabajadores oficiales, hasta la
vigencia de la Ley 100 de 1993 (CSJ SL, 6 agosto 2008,
radicación 34126).

Resulta pertinente añadir que esa prestación surgió a


partir de la necesidad de preservar la estabilidad en el
empleo y, en el mismo sentido, castigar a aquellas
empresas que despidieran a sus trabajadores sin una
justa causa después de años de servicios (CSJ SL15025-
2017), además la norma consagró las pensiones de
jubilación restringida supeditada a ciertas condiciones.

(ii) La prohibición de recibir dos o más


asignaciones a cargo del tesoro público.

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Igualmente conviene recordar que el artículo 128 de


la Constitución Política prevé:

Nadie podrá desempeñar simultáneamente más de un empleo


público ni recibir más de una asignación que provenga del
tesoro público, o de empresas o de instituciones en las que
tenga parte mayoritaria el Estado, salvo los casos
expresamente determinados por la ley.

Entiéndese por tesoro público el de la Nación, el de las


entidades territoriales y el de las descentralizadas.

De manera reiterada y pacífica, esta Corporación ha


establecido que, por tesoro público, se concibe el
proveniente de La Nación, de las entidades territoriales y
las descentralizadas y, por tanto, se pagan con tales
recursos, las pensiones de jubilación a cargo de una
entidad descentralizada, como los establecimientos
públicos, las empresas industriales y comerciales del
Estado o las sociedades de económica mixta en las que
predomine el capital estatal.

Al respecto, la sentencia CSJ SL3144-2023 explica


que:

El citado artículo 128 superior consagra una clara


incompatibilidad, estrechamente relacionada con la
remuneración de los servidores estatales: en ella se prohíbe la
concurrencia de dos o más cargos públicos en una misma
persona, así como la recepción de más de una asignación que
provenga del erario, en esa medida son incompatibles en
principio, el pago de dos pensiones a cargo del patrimonio
público, salvo las excepciones consagradas en la misma ley.

[…]

Importa memorar que la Sala no ha admitido la posibilidad de


percibir simultáneamente doble asignación del tesoro público,
consistente en devengar dos pensiones cuando en ambas
concurren simultáneamente los mismos tiempos de servicio
público (CSJ SL2599-2021).

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En ese orden, es claro que las dos prestaciones económicas


mencionadas provienen del tesoro público, lo cual configura la
prohibición constitucional prevista en el artículo 128 de la
Constitución Política, cuyo objeto es la racionalización de los
dineros públicos.

Siguiendo el derrotero antes referenciado, no cabe duda de


que la Sala Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial
de Santa Marta, al ordenar el reconocimiento de la pensión
sanción consagrada en el artículo 8.° de la Ley 171 de 1961,
incurrió en la prohibición de doble asignación del tesoro
público y, como consecuencia, afectó el erario.

De manera que el bien jurídico constitucional


tutelado por esta disposición es la moralidad
administrativa dentro del contexto de la función pública,
cuya restricción es aplicable a todos los servidores
públicos. En igual sentido, intrínsecamente prohíbe la
circunstancia de ejercer más de un empleo público o de
percibir dos asignaciones del Tesoro Público o de
empresas o de instituciones en las que tenga parte
mayoritaria el Estado (CSJ SL, 3 mar. 2011, rad.37959).

(iii) Caso concreto

El Tribunal tuvo en consideración que el


reconocimiento de la pensión sanción reclamada por el
demandante era improcedente por cuanto la demandada
ya tenía a su cargo la pensión legal de invalidez. Por su
parte, el recurrente cuestiona que el juzgador de alzada
descartó abiertamente que adquirió el derecho a obtener
la prestación solicitada, en tanto laboró el tiempo

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requerido previo la vigencia de la Ley 100 de 1993, es


decir, antes del 1. ° de abril de 1994 y en conjunto con el
hecho de que fue despedido sin justa causa, cuando aún
no cumplía los requisitos necesarios para obtener la
pensión de jubilación.

Con lo anterior, deviene que aun cuando el ad quem


adecuadamente estimó la incompatibilidad de ambas
prestaciones, erró cuando consideró que: «Se advierte
que el demandante podía seleccionar la prestación
pensional que le fuere más favorable. No obstante, el
análisis realizado por el juzgado de instancia frente a este
tema no fue objeto de reproche por lo que la Sala no
realiza pronunciamiento».

Después de haber determinado que el recurrente


adquirió su derecho a la prestación deprecada, también a
cargo del Fondo demandado, no podía desconocer que,
ante la concurrencia e incompatibilidad entre ambas
prestaciones, le correspondía efectuar el estudio de
aquella que resultara más favorable al actor.

Así lo ha dictaminado esta Corporación en los


eventos donde, efectivamente, una persona ha adquirido
el derecho a gozar de dos pensiones que, por expresa
disposición legal o constitucional son incompatibles y a
causa de ello, el beneficiario tiene derecho a escoger la
prestación.

En otras palabras, como lo recordó la sentencia CSJ

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SL2820-2022, así «[…] ante la incompatibilidad de las


pensiones de vejez e invalidez de origen común, el
afiliado tiene derecho a elegir la que resulte más
beneficiosa (CSJ SL, 2 oct. 2012, rad. 42623)».

Considerar lo contrario supone una postura regresiva


frente a la procedencia de un derecho irrenunciable como
lo es la pensión y, además, legitima la idea de que los
jueces solo están facultados para efectuar una lectura
eminentemente literal y aislada de las pretensiones. Esta
Corporación ha definido que aquellas deben apreciarse en
armonía con los hechos y fundamentos de derecho
descritos en la demanda inicial, que configuran su
sustento fáctico y jurídico.

En este punto, conviene realizar la salvedad de que


no se afecta al principio de congruencia, porque cuando
los jueces interpretan la demanda dando mayor
importancia a todos los hechos acreditados en el proceso,
obedece a que son estos los que permiten establecer la
causa y verdadero alcance de las pretensiones. Sobre
este aspecto, la sentencia CSJ SL911-2016 explicó que:

Dicho de otro modo, indiscutiblemente, en atención al


precepto legal en el que se sustenta la acusación, la sentencia
debe estar en consonancia con las pretensiones de la
demandada y con las excepciones que se prueben; pero ello
no obsta para que el juez interprete la demanda, es más,
constituye su deber dado que está en la obligación de
referirse «a todos los hechos y asuntos planteados en el
proceso por los sujetos procesales» (art. 55, L. 270/1996), de
modo que su decisión involucre las peticiones de la demanda
en armonía con los hechos que le sirven de fundamento.

[…]

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Ciertamente, esa doctrina reiterada fue objeto de reciente


pronunciamiento en sentencia SL5482-2014, en la que se
recabó sobre la importancia del componente fáctico de las
pretensiones, en tanto que «no es posible examinarlas de
forma insular sino que deben armonizarse con sus razones
fácticas a fin de auscultar su causa y verdadero alcance, más
allá de su redacción y literalidad».

[…]

Entonces, fácil es concluir que los argumentos que incluya el


actor en su escrito inicial y que conforme la normativa vigente
y aplicable a cada caso, luzcan errados, no pueden ser
vinculantes para el juez, pues «la desacertada calificación que
el libelista le dé en su demanda a las súplicas, no tiene por
qué repercutir en el tratamiento jurídico del caso, puesto que
corresponde al juzgador y no a los litigantes definir el derecho
que se controvierte» (CSJ SC, 7 may. 1979).

[…]

De lo que viene de decirse, se tiene entonces que al definir el


objeto del litigio y para no faltar a su deber de administrar
justicia, el juez está en la obligación de interpretar la
demanda -cuando ello sea necesario- y, a su vez, en esa labor
hermenéutica, tener en cuenta todos los asuntos y hechos
planteados y probados en el proceso por los sujetos
procesales.

De manera que los jueces no pueden desestimar su


obligación de desentrañar el verdadero alcance de las
pretensiones incoadas en la demanda inicial, siendo en
este caso necesario, teniendo en cuenta los hechos
planteados y probados en el proceso.

Con lo expuesto, resulta evidente el error jurídico del


Tribunal, sin embargo, no se casará la sentencia, debido a
que en sede de instancia se arribaría a la conclusión de
que es la pensión de invalidez, que actualmente percibe
el recurrente, la que resulta más favorable, como pasa a
explicarse.

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No hay discusión en que para definir la disposición


que regula el litigio, se ha dicho que la que marca la pauta
para ese propósito es la vigente al momento en que se
consolida el derecho, esto es, cuando ocurrió el despido
injusto. En ese orden, y como quiera que el nexo laboral
entre el causante con el hoy Ministerio de Transporte
finalizó el 30 de marzo de 1992, es decir, antes de la
entrada en vigencia de la Ley 100 de 1993, sin que se
cuestione que aquel prestó sus servicios como trabajador
oficial, luce palmario que la norma llamada a gobernar el
caso es el artículo 8. ° de la Ley 171 de 1961.

En lo que tiene que ver con el cumplimiento de los


requisitos allí previstos, no se discutió que el actor laboró
al servicio del extinto Ferrocarriles Nacionales de
Colombia desde el 18 de mayo de 1981 hasta el 30 de
marzo de 1992 (f.os 34 a 35, c. del Juzgado), cuyo vínculo
finalizó en razón de la supresión del cargo que ocupaba
(f.os 4 a 5, c. del Juzgado) , tal y como el fondo demandado lo

aceptó al contestar el hecho séptimo de la demanda


inicial.

Sobre este último punto, en varias oportunidades


esta Corporación ha precisado que la supresión de cargos
como forma de finalizar un contrato de trabajo puede ser
considerada legal, pero no justa, en la medida que son
justas causas frente a las relaciones laborales con
trabajadores oficiales las que establecen los artículos 16,
48 y 49 del Decreto 2127 de 1945 y no otras (sentencias CSJ
SL, 20 jun. 2012, rad.43897, reiterada en la CSJ SL10992-2014, CSJ
SL5052-2014 y CSJ SL9951-2014).

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Así las cosas, teniendo en cuenta que el 2 de marzo


de 2019 el actor cumplió con los 60 años exigidos para el
disfrute de la pensión sanción, la liquidación de la
prestación con base en la norma aplicable, tiene como
resultado:

Por otra parte, la Sala observa que, mediante la


Resolución n.° 593 del 17 de marzo de 2005, el fondo
demandado le reconoció al demandante la pensión de
invalidez, en cuantía de $466.552, a partir del 18 de
agosto de 1998, según lo dispuesto en el artículo 40 de la
Ley 100 de 1993. Así, para marzo de 2019 el monto que

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percibió por la prestación fue la suma de $833.391 (f.os 185


a 202 del archivo del cuaderno del Tribunal) , la cual, en

principio, contrastaría con la cuantía que, para esa misma


fecha, le correspondía por la pensión sanción equivalente
a la suma de $1.474.304; si no fuera porque, a través de
la Resolución No. 1813 del 19 de noviembre de 2020, el
ente resolvió favorablemente la solicitud impetrada por el
actor para obtener la indexación de su primera mesada
pensional.

La reliquidación arrojó como resultado una primera


mesada pensional por valor de $728.872, con la
actualización de la mesada teniendo en cuenta el Índice
de Precios del Consumidor (f.os 82 a 85 del c. del Juzgado).
Dicha decisión surtió efectos a partir del 31 de diciembre
de 2020, fecha en la cual empezó a devengar $1.901.711
(f.os 185 a 202 del archivo del cuaderno del Tribunal) y, conforme

los cálculos expuestos previamente, percibiría $1.530.390


con la prestación que aquí depreca para esa idéntica data.
Por lo tanto, es evidente que es la de invalidez la que le
resulta favorable al actor, en términos económicos.

Por lo tanto, no se casará la sentencia, en atención a


las razones aquí expuestas.

Sin costas, por cuanto el cargo es fundado.

IX. DECISIÓN

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En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de


Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando justicia
en nombre de la República y por autoridad de la ley, NO
CASA la sentencia que el 30 de septiembre de 2021 la
Sala Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de
Bogotá profirió en el interior del proceso ordinario laboral
que LUIS FELIPE PINEDA CALVETE adelantó contra el
FONDO DE PASIVO SOCIAL DE FERROCARRILES
NACIONALES DE COLOMBIA.

Sin costas.

Notifíquese, publíquese, cúmplase y devuélvase el


expediente al Tribunal de origen.

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ACLARACIÓN DE VOTO

Demandante: Luis Felipe Pineda Calvete


Demandado: Fondo de Pasivo Social de Ferrocarriles
Nacionales de Colombia
Radicación: 98594
Magistrada Ponente: Marjorie Zúñiga Romero

Tal y como lo expresé en la sesión en la que se


debatió el asunto, si bien estoy de acuerdo con la decisión
de no casar la sentencia impugnada, aclaro mi voto, pues
no comparto las consideraciones en las que se apoya la
mayoría de la Sala. Ello para concluir un supuesto error
del Tribunal al «desconocer que, ante la concurrencia e
incompatibilidad entre ambas prestaciones, le
correspondía efectuar el estudio de aquella que resultara
más favorable al actor», y no casar la sentencia, pues en
instancia se llegaría a la misma conclusión confirmatoria
de la absolución.

Lo anterior, porque el Tribunal consideró que: «Se


advierte que el demandante podía seleccionar la
prestación pensional que le fuere más favorable. No
obstante, el análisis realizado por el juzgado de instancia
frente a este tema no fue objeto de reproche por lo que la
Sala no realiza pronunciamiento».

Entonces el Tribunal no desconoció la posibilidad del


accionante de escoger entre las dos prestaciones
pensionales incompatibles, aquella que le resultase
favorable, lo que ocurre es que advirtió la imposibilidad de

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Radicación n.° 98594

abordar ese punto, ya que aquel no lo cuestionó en la


apelación contra la sentencia de primera instancia que
presentó.

En otros términos, el ad quem no abordó el punto en


cuestión por los límites propios que trazó el demandante
al sustentar su apelación, lo que en modo alguno
configura un error, sino el pleno respeto del principio de
consonancia previsto en el artículo 66A del Código
Procesal del Trabajo y de la Seguridad Social, que
establece que «La sentencia de segunda instancia, así
como la decisión de autos apelados, deberá estar en
consonancia con las materias objeto del recurso de
apelación», salvo que se trate de derechos mínimos ( CC C-
968-2003) que, en todo caso, cabe destacar, era una

excepción no aplicable a este asunto, pues el derecho


pensional mínimo estaba reconocido y en consecuencia
era necesario que en alzada se reprochara el ejercicio
aritmético que efectuó la a quo para determinar si la
pensión de invalidez que actualmente recibe el accionante
es efectivamente superior a la que pretendió en este
proceso.

Como el accionante omitió plantear esa discusión,


reitero, el Tribunal reflexionó correctamente al afirmar
que carecía de competencia para examinar el punto, tal y
como de forma reiterada lo ha señalado la Sala ( CSJ SL646-
2013).

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Radicación n.° 98594

En suma, me aparto de la argumentación que


plantea la Corte para atribuirle un error inexistente al
Tribunal y, en sede de instancia, hacer el mismo ejercicio
que hizo la a quo para concluir que la pensión de invalidez
era superior a la pretendida en el proceso, tal y como
efectivamente se advierte al escuchar la audiencia de
juzgamiento en primera instancia.

Sustento así mi aclaración de voto en el presente


asunto.

Fecha ut supra.

IVÁN MAURICIO LENIS GÓMEZ


Magistrado

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