Historia antropológica I
Segundo ensayo
Brandon León
¿Por qué considera Stephen Hugh-Jones que es equivocado considerar la ausencia o presencia de
escritura como el criterio único para distinguir entre mito e historia? ¿Según Ann Stoler, en qué
consiste pasar de concebir el archivo como fuente a tratar el archivo como objeto?
La escritura como sistema de memoria según plantea Jones, no debería posicionarse como el
único marcador constitutivo de la historia. Existen distintos sistemas de memoria los cuales se
han planteado en oposición desde la mirada occidental: la escritura y la oralidad, la historia
oficial e historia local, en conclusión, la ausencia de escritura como la manera de distinguir
historia y mito. Sin embargo, Jones recoge varias perspectivas teóricas que presentan a las
narraciones orales como ejes cosmológicos, mitológicos y sagrados en distintas poblaciones
humanas. Propone como ejemplo la escritura en rocas o petroglifos, acción que contiene un
complejo sistema mitológico para sus creadores. La historia oral que relata cosmogonías y
contiene una serie de significantes cosmológicos, configura estructuras sociales, morales,
culturales e incluso económicas para determinadas poblaciones (los indígenas como usuarios
principales). El mito con su implícito sentido de narración oral es complejo y significativo,
permitiendo preservar la identidad cultural.
Tanto mito como historia tienen variadas formas de manifestarse (Jones, 2012). Menciona
formas diversas en que se reproducen las mito-historias que van desde el canto, música,
petroglifos, cestería, pinturas hasta las inscripciones. “En el caso de los barasanas, la categoría
bükü~ra keti, literalmente “historias de los ancianos”, normalmente se refiere a los mitos
narrados, pero también se puede usar para referirse a relatos históricos y a las genealogías y
hazañas de los ancestros de los clanes (Jones, 2012. Pp. 40)”. El conocimiento histórico no está
limitado a lo escrito, mito e historia constituyen expresiones de la conciencia social. Ambas
expresiones narrativas fungen como herramientas para relatar e interpretar el pasado, cuya
intención es explicar el mundo y dar forma al presente.
A término personal, no considero haya una oposición entre las dos categorías de interés (mito e
historia) en cuanto a criterios históricos. Más bien hay una configuración ontológica propia de
las poblaciones que “reproducen” al mito, distanciándose de la ontología que reproducen en la
modernidad las llamadas “sociedades civilizadas”. Hay una distinción relacional con las distintas
naturalezas que conllevan a distancias cosmológicas desde estas miradas, sin que el mito o la
historia en conjunto no aporten en sus múltiples formas y formatos a la construcción histórica de
ambas.
Para Stoler el archivo no es un lugar de recuperación del conocimiento, inerte y pasivo. Por el
contrario, es un productor de conocimiento, un artefacto cultural de producción de los hechos.
Resalta también el foco de rastrear y situar dentro del archivo colonial, entendiendo la totalidad
del archivo histórico y sus respectivas narrativas que corresponden a ciertas agendas políticas y
sociales propias de su tiempo y de la contingencia particular de la época. El resignificar y
reformular al archivo como “objeto” y no solo como “fuente”, postula también la posibilidad a
ciertas reivindicaciones que yacen en los documentos; abre el panorama a otras preguntas que en
la metodología oficial no tuvieron cabida: ¿Qué narraciones se autorizan? ¿Qué es posible
conocer acerca del pasado? ¿Cómo se construye este pasado? La introducción de esta perspectiva
conlleva un acto crítico de cuestionar el conocimiento válido de la época, identificar los actores
que sustentaron el poder y, desde la aproximación al archivo colonial con una mirada y
metodología etnográfica, plantear no tan solo otras perspectivas históricas de actores los cuales
no fueron partícipes de la narrativa hegemónica que los invisibilizó y silenció dentro de su
imposición, sino “identificar la manera como las naciones, imperios y regímenes racistas
tomaron forma (Stoler, 2011. Pp. 490)” facilitándoles las chances de gobernanza y organización.
Finalmente, el archivo colonial fue un proceso que documentó, seleccionó y clasificó
información, es categóricamente un constructo social que contiene y configura una memoria
histórica y formas de gobernanza específicas.
¿En qué consiste, según Sahlins, la noción de estructura de la coyuntura y cómo la utiliza para
explicar el “encuentro” entre el capitán Cook y los habitantes de Hawái? ¿Cómo define François
Hartog la noción de regímenes de historicidad y cómo se relaciona con el concepto de
presentismo?
Sahlins define la estructura de la coyuntura como “una serie de relaciones históricas que
reproducen a la vez las categorías culturales adicionales y les dan nuevos valores a partir del
contexto pragmático (Sahlins, 1985. Pp. 121)”. Resaltar que es el evento o acontecimiento el
cual es interpretado desde la propia particularidad del suceso y cómo este se relaciona a los
órdenes y estructuras culturales específicas en las que ocurre. “El acontecimiento no es sólo un
suceso del mundo, es una relación entre cierto suceso y un sistema simbólico dado (Sahlins,
1985. Pp. 141)”. Así, el evento toma significación y es interpretado desde un sistema cultural
particular.
El caso práctico que ejemplifica esta propuesta teórica es la llegada de Cook y su tripulación al
archipiélago de Hawái. Allí hay un sistema de relaciones que confluyen durante su llegada: la
conjunción de factores en su encuentro se resignificó desde el sistema de creencias y la
cosmología del pueblo hawaiano a partir de la llegada periódica del dios Lono (asociado al
crecimiento natural y la reproducción). Desde su realidad mítica se significó el hecho histórico:
siendo Cook una metáfora del ícono mítico de esta población, el cual es sacrificado desde la
estructura ritual de los hawaianos. Fue entonces un hecho relacional donde Cook es involucrado
y agregado a la representación mítica colectiva. Finalmente, dos grupos humanos que desde sus
esquemas culturales en interacción significan su acercamiento.
Por otra parte, hay un intento humano desde muchos frentes disciplinares por entender a los
distintos grupos sociales y su experiencia temporal e histórica. Interrogantes sobre el tiempo y en
la manera en qué lo percibimos y construimos. Los regímenes de historicidad no son más que un
modelo o estructura que busca "Proporcionar nuevas luces, casi desde dentro, en torno a los
interrogantes de hoy acerca del tiempo... (Hartog, 2003. Pp. 38)”; puntualiza su utilidad sobre
todo en tiempos de crisis, cuando la articulación de las categorías entre el pasado, presente y
futuro no resultan ser obvias. Es ante todo un análisis relacional de estas categorías,
preguntándose por su articulación en distintos momentos históricos.
Introduce la idea de Reinhart Koselleck sobre el tiempo histórico, producido por la distancia
entre el campo de la experiencia y por el horizonte de espera. Allí, la modernidad como un
régimen de historicidad pasado, en el cual la categoría de progreso configuraba esta época desde
un desequilibrio y una asimetría entre las categorías del campo experiencial y el horizonte de
espera, justificada por la idea futura de progreso. El tiempo moderno promovía la narrativa de
avance y desarrollo, donde el futuro era la preocupación y la innovación una forma de acercarse
a este.
En los tiempos más recientes afirma “hay una configuración que se caracteriza, al contrario, por
la máxima distancia entre el campo de la experiencia y el horizonte de espera, distancia que linda
la ruptura (Hartog, 2003. Pp. 40)”. El presentismo es un régimen de historicidad al parecer
propio de la contemporaneidad, donde la idea de futuro y progreso quedan rezagados a una
nueva experiencia temporal. Un presente perpetuo, inmóvil que se experimenta como el único
tiempo significativo dentro de esta época. La percepción del presente como “omnipresente” trae
consigo problemas de desarticulación con el pasado y futuro, desestima las narrativas pasadas y
los eventos históricos.
Bibliografía:
Stoler, Ann (2011). Archivos coloniales y el arte de gobernar. Revista Colombiana de
Antropología, 46 (2): 465-496.
Hugh-Jones, Stephen (2012). Nuestra historia está escrita en las piedras. En: F. Correa, J.
P. Chaumeil y R. Pineda Camacho (Eds.). El Aliento de la Memoria: Antropología e
Historia en la Amazonia Andina. Bogotá: IFEA/CNRS/Universidad Nacional de
Colombia. pp. 29-64.
Sahlins, Marshall (1985). El capitán James Cook o el Dios moribundo. En: Islas de
historia. La muerte del capitán Cook. Metáfora, antropología e historia. Barcelona: Ed.
Gedisa. pp. 105-128.
Hartog, François (2003). Órdenes del tiempo, regímenes de historicidad. En: Regímenes
de historicidad. Presentismo y experiencias del tiempo. México: Universidad
Iberoamericana. pp. 21-36.