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TP de SEPTIEMBRE TYC

La ciudadanía digital

1. La Ciber Ciudadanía
Ser ciudadanas y ciudadanos es aprender que no somos más ni menos que nadie. Es protagonizar actos de
justicia, de buen trato. Y remarco esta característica fundamental el “Buen trato “ya que la ciudadanía digital
se desempeña en: inclusión digital, redes sociales, identidad digital, ciber convivencia, Ciber Ciudadanía,E
Derechos de Infancia, videojuegos online, etc.

Es ejercer ese doble rol del derecho y del deber. No es simplemente tener un DNI o tener edad para elegir a las
personas que nos representan en la vida política. Es participar, opinar, ceder, pedir cuentas, proponer y no
esperar a que las iniciativas vengan de afuera o a que no vengan para hacer lo que nos dé la gana. Es aprender
a ser importantes para las demás personas y que las demás personas nos importen. Y esa importancia se mide
sobre todo en hechos capaces de garantizar, no de negar, el derecho a la vida digna, el buen nombre, la
intimidad de las personas y todos los demás derechos que podrían resumirse en uno solo: el derecho a ser
personas diferentes e igualmente valiosas. Hoy la convivencia y la ciudadanía no se viven sólo cara a cara,
sino también a la distancia, mediada por múltiples pantallas. Todas ellas, junto con Internet y el ciberespacio,
son los nuevos escenarios de la vida hoy. Allí también nos enamoramos, trabajamos, estudiamos, viajamos,
compramos, y por supuesto, nos fortalecemos o nos debilitamos como seres humanos. Lo que en estos
espacios se hace, no es distinto de lo que se hace fuera de ellos. No son las tecnologías ni las herramientas las
que nos dan o nos quitan bienestar. Son las relaciones humanas o inhumanas que establecemos.

Es probable, y además deseable, que, de la misma manera, lo que ya existe adentro se contagie afuera del
ciberespacio. Si así fuera, aprenderíamos a tumbar fronteras, a acercarnos a gente distinta y distante, a
construir más poderes sin centro, a tener más facilidades para expresar la opinión propia, no sólo para
escuchar la ajena. Democratizaríamos un poco más la democracia.

2. Hacia una ciberciudadanía activa y responsable

Se venía hablando de los riesgos de Internet y ahora hay que hablar de los riesgos en Internet. Antes los niños
usaban Internet y ahora viven buena parte de su vida en ella. Es necesario ir evolucionando de una solución de
urgencia y adecuada a esos primeros tiempos hacia una apuesta de futuro. Por lo tanto, aunque sin abandonar
el enfoque de “uso seguro” que sigue siendo necesario y es más adecuado para determinados colectivos y
realidades, hay que abrazar nuevas líneas de intervención con mayor alcance y proyección en el tiempo. Hay
que trabajar con intensidad en la “educación para la ciberciudadanía”. Hablar de ciberciudadanía activa o de
ciberciudadanía responsable es redundante en sentido estricto pero, en ocasiones conviene cualificar en lo
esencial un sustantivo tan manido como versátil y abstracto.

Es claro que, en la medida en que la Red ha cobrado mayor protagonismo, por importancia e incidencia, como
entorno de socialización y convivencia se hace más evidente que niños, niñas y adolescentes van a ser más
autónomos y sujetos a sus propios criterios que a los consejos paternales y paternalistas de los que nos hemos
venido sirviendo. Esos consejos han cumplido su misión y la siguen cumpliendo en las edades más tempranas
pero van quedando insuficientes. Por ello, además de personas informadas sobre las situaciones de riesgo y las
medidas preventivas a adoptar, debemos aspirar a formar plenos ciudadanos digitales que, entre otras muchas
cuestiones, sean capaces de disfrutar de sus derechos en connivencia con los derechos ajenos.

3. Cabe destacar que detrás de este planteamiento subyacen dos imperativos:

Focalizar la acción en las personas y sus actitudes y no tanto en las tecnologías que utilizan. Priorizar actitudes
y valores frente a conceptos y procedimientos. Las personas prevalecen y las tecnologías cambian.

Considerar la seguridad en la red como una condición necesaria pero no suficiente. El objetivo sobre el
desarrollo integral de las personas online debe ir más allá de eludir ser víctimas de determinados peligros para
procurar el desarrollo de competencias ciudadanas sobre la base de valores sólidos y habilidades para la vida.
4. Ciudadanía y generación digital. Retos.

Cuando se afronta una tarea como es la educación para la ciberciudadanía responsable creo necesario
comenzar por hacer un replanteamiento integral desde los cimientos. No se trata de sumar un discurso
adicional o de incluir una nueva unidad didáctica en el currículo de centro. Plantear formación de ciudadanos
en el nuevo contexto digital presenta no pocas dificultades.

La concreción del concepto de ciudadanía digital

Es posible que no tengamos claro qué significa, cómo se materializa, el concepto de ciudadanía digital para las
nuevas generaciones. La vida online ha supuesto una ruptura radical con lo anterior y, en ese contexto, se han
ido creando nuevos códigos y convenciones de manera permanente. El concepto de ciudadanía incluye
determinados valores universales que, acompañados de las competencias psicosociales necesarias y en función
de los conocimientos y circunstancias particulares, se traduce en procedimientos y actitudes. El concepto de
ciudadanía puede estar consensuado en nuestra sociedad mientras que el de ciudadanía digital se está
definiendo. Los diversos estudios sociológicos han constatado el comportamiento de la sociedad y su
evolución pero, sin embargo, todavía estamos tratando de saber qué hacen los nativos digitales en la Red y
poco o nada sabemos del porqué. Es complicado intervenir sobre lo que no se conoce bien y que tiene
indicadores de progreso difíciles de obtener.

5. Las características diferentes del medio.

Un aspecto fundamental para el ejercicio de la ciudadanía es reconocerse y reconocer al otro como sujeto
pleno de derechos y obligaciones. También lo es, en el plano ya coercitivo, la existencia de límites, de normas
y leyes claramente definidas que facilitan la convivencia protegiendo nuestros derechos y estableciendo las
reglas de juego. En la Red todo esto es mucho menos perceptible, más difuso y etéreo: ¿quién es el otro? ¿es
realmente quien dice ser?¿cuál es el límite?¿lograrán saber que soy yo?¿pagaré las consecuencias?…
Ciudadanía es implicación, responsabilidad, respeto, cuidado del otro… La despersonalización y el anonimato
no son los mejores aliados de la ciudadanía. La ciberconvivencia se encuentra así comprometida con mayor
facilidad.

6. Líneas de intervención para educar ciberciudadanos.

A la vista de lo anterior, hay tres ideas que me gustaría destacar y que apuntan más a la solución que al
problema:

Estimular los usos socialmente positivos de la Red porque ayudan a percibir el medio como una herramienta
de poder, de participación, de encuentro, de intervención enriquecedora en la sociedad. Crear dinámicas que
canalicen el sentimiento de pertenencia al grupo y la colaboración en torno a estos usos puede ser un
extraordinario avance.

Situar a los propios menores como eje y elemento activo de las dinámicas educativas. Deben ser y sentirse
motores del proceso de construcción de la nueva ciudadanía, de su propio contexto online.

Aumentar entre los adultos el conocimiento de los usos actuales de la Red por parte de los jóvenes así como
de las aplicaciones más populares. Para proteger de peligros graves a un menor en la Red no es imprescindible
saber de tecnología. Sin embargo, para educar un ciberciudadano se han de conocer los usos sociales y la
propia realidad digital.

Cuestionario:

1. Según la primera parte “La ciberciudadanía”: explicá qué significa que “la ciberciudadanía no es nada
más tener un DNI…” ¿Qué significa?
2. Según la segunda parte: ¿por qué te parece que hay que educar para una ciber-ciudadanía
responsable? ¿Qué tiene esto que ver con los niños y qué problemas puede traer? Lee el párrafo y
pensa la respuesta con tus palabras! Luego agrega: ¿qué cosas se recomiendan en la parte 3?

3. ¿Por qué se dice en la parte 4 que es difícil reconocer en la ciberciudadanía al otro como “sujeto de
derechos”?

4. ¿Qué se recomienda para educar a los ciberciudadanos en la parte 6? ¿Podes pensar un ejemplo para
cada una de las tres recomendaciones?

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