UNIDAD IV
Las nulidades societarias
La nulidad es una sanción legal que priva de sus efectos propios a un acto
jurídico, en virtud de una causa existente (vicios) al momento de su
celebración.
La LGS no prevé un régimen de nulidades, como tampoco lo hacia la anterior ley
19.550.
Conforme al CCyC legal:
1) Los actos jurídicos pueden ser ineficaces en razón de su nulidad o de su
inoponibilidad respecto de determinadas personas (art. 382 del Código).
2) La nulidad puede argüirse por vía de acción u oponerse como excepción.
En todos los casos debe sustanciarse (art. 383 del Código)
3) El acto nulo puede convertirse en otro diferente válido cuyos requisitos
esenciales satisfaga, si el fin práctico perseguido por las partes permite
suponer que ella lo habrían querido si hubiesen previsto la nulidad (art. 384
del Código).
4) Un acto jurídico celebrado para obtener un resultado que es propio de los
efectos de otro acto, es cálido si no se otorga para eludir una prohibición de
la ley o para perjudicar a un tercero (art. 384 del Código).
La nulidad absoluta y relativa
La nulidad relativa es saneable y afecta a terceros
La nulidad absoluta no es saneable y afecta un interés público
¿Cuáles son los efectos de la nulidad?
En lo que hace a los efectos y consecuencias de la nulidad, por su parte, debemos
destacar que:
1) La nulidad pronunciada por los jueces vuelve las cosas al mismo estado en
que se hallaban antes del acto declarado nulo y obliga a las partes a
restituirse mutuamente lo que han recibido (art. 390 del Código).
2) Los actos jurídicos nulos, aunque no produzcan los efectos de los actos
válidos, dan lugar en su caso a las consecuencias en los hechos en general y
a las reparaciones que correspondan (art. 391 del Código).
3) Todos los derechos reales o personales transmitidos a terceros sobre un
inmueble mueble registrable, por una persona que ha resultado adquirente en
virtud de un acto nulo, quedan sin ningún valor, y pueden ser reclamados
directamente del tercero, excepto contra el subadquirente de derechos reales
o personales de buena fe y a título oneroso.
La segunda cara de la ineficacia es la inoponibilidad, y el nuevo Código establece
que:
1) El acto inoponible no tiene efectos con respecto a terceros, excepto en los
casos previstos por la ley (art. 386 del Código).
2) La inoponibilidad puede hacerse valer en cualquier momento, sin perjuicio del
derecho de la otra parte a oponer la prescripción o la caducidad (art. 387 del
Código).
La nulidad en el ámbito societario.
Si bien dentro del régimen común, donde las nulidades están concebidas para los
actos jurídicos o para los contratos de cambio, donde el acto puede retrotraer sus
efectos al momento inmediato anterior a su celebración, ello no ocurre con el
contrato de sociedad, pues el acto puede ser privado de efectos, pero la actividad
no puede ser erradicada del paso real, económico y jurídico.
Por ello es que, en materia de sociedades, la nulidad opera con efectos hacia el
futuro, y nunca retroactivamente hacia el pasado, así como que su concepto se
confunde con el de responsabilidad, que es el efecto más importante que deriva de
este tipo especial de nulidad.
Nulidad Vincular
¿Qué ocurre en el caso de nulidad en el vínculo contractual o en la declaración
unilateral de voluntad?
Bajo la ley 19.550:
1) La nulidad o anulación que afecte el vínculo de alguno de los socios, en el
contrato de sociedad, no producirá la nulidad, anulación o resolución del
contrato, salvo que la participación o la prestación de ese socio deba
considerarse esencial, habida cuenta de las circunstancias.
2) Sin embargo, cuando se trate de una sociedad unipersonal el vicio de la
voluntad en la declaración unilateral de voluntad (art. 1800 del Código) hará
anulable la sociedad nacida de dicha declaración unilateral de voluntad
viciada.
En este sentido, vemos como la afectación por vicios en el vínculo de alginato de los
socios mantiene indemnes al contrato y la validez del acto, respecto de los demás
(salvo el caso, claro está, de que se trate de un socio único, o de un socio que debe
aportar una prestación esencial).
Las nulidades estructurales.
En otro sentido, diversas normas incluidas en los artículos 18, 19 y 20 de la ley
19.550 hacen operar el instituto de la nulidad, en supuestos de nulidad
estructurales, mediante dos mecanismos diferentes:
1) La disolución y la liquidación, por una parte, y
2) El riguroso régimen de responsabilidad, por la otra.
Se trata de supuestos de nulidades estructurales.
En efecto:
1) El primero es el caso de sociedades que tengan un objeto ilícito, con lo que
son consideradas nulas de nulidad absoluta. En este supuesto, los terceros
de buena fe pueden alegar contra los socios de la existencia la existencia de
la sociedad, sin que éstos puedan oponer la nulidad; pero los socios no
pueden alegar la existencia de la sociedad, ni aun para demandar a terceros,
o para reclamar la restitución de aportes, la división de ganancias o la
contribución a las pérdidas. Declarada la nulidad, a pedido de parte o de
oficio, se procede a la liquidación por quien designe el juez y, realizado el
activo y cancelado el pasivo social y reparados que sean los juicios
causados, el remanente ingresará al patrimonio estatal, para el fomento de la
educación común de la jurisdicción respectiva. Los socios, administradores y
quienes actúen como tales en la gestión social responderán ilimitada y
solidariamente por el pasivo social y los perjuicios causados (art. 18 de la ley
19.550).
2) En el segundo de los casos se trata de las sociedad de objeto lícito con
actividad ilícita, donde (declarada la nulidad) se debe proceder a la disolución
y liquidación de la sociedad, a pedido de parte o de oficio, en los mismo
términos que en el caos anterior, con la diferencia, en este caso, de que los
socios que acrediten su buena fe quedarán excluidos del despojo del
remanente liquidatario, y no responderán ilimitada y solidariamente por el
pasivo social y los perjuicios causados (art. 19 de la ley 19.550).
3) El tercero es el supuesto de las sociedades que tengan un objeto prohibido
en razón del tipo, las que serán tratadas igual que las de objeto ilícito,
excepto en cuanto a la distribución del remanente de la liquidación, que se
ajustara a lo dispuesto en la Sección XIII de la ley 19.550 (art. 20 de la ley
19.550), es decir que se liquidaran del modo ordinario, es el caso, por
ejemplo, de sociedad que tengan por objeto la actividad financiera o de
seguros, que requieren de su constitución bajo determinados tipos
específicos.
La eliminación de la nulidad por atipicidad.
Las sociedades colectivas, de capital e industria, en comandita simple, en
comandita por acciones, sociedades anónimas y sociedades de responsabilidad
limitada, no pueden omitir requisitos esenciales tipificantes, ni comprender
elementos incompatibles con el tipo legal y que, en caso de infracción a esas reglas,
la sociedad constituida:
1) No produce los efectos propios de su tipo.
2) Queda regida por lo dispuesto por la Sección IV del Capítulo I.
(Clase de Schonhoff) Nissen dice que no tiene sentido la regulación porque la IGJ
no podría hacer que se constituya la sociedad, no tiene utilidad práctica.