¿QUÉ ES LA
NEUROPSICOPEDAGOGÍA?
La Neuropsicopedagogía es la
especialidad en la que convergen
varias ciencias, como la neurología,
la pedagogía, la psicología y la
educación. Evalúa, diagnostica y
ofrece tratamiento especializado en
problemas de lenguaje, aprendizaje,
conducta y desempeño escolar.
¿QUÉ ES LA NEUROCIENCIA?
La neurociencia es el conjunto de disciplinas científicas
que estudian el sistema nervioso, con el fin de acercarse
a la comprensión de los mecanismos que regulan el
control de las reacciones nerviosas y del comportamiento
del cerebro. Existen múltiples disciplinas como la
neuroanatomía, neurofisiología, neurofarmacología,
neuroquímica… etc. Es por ello que la neurociencia debe
ser estudiada de manera integrada y complementaria con
el fin de comprender la complejidad del cerebro.
APRENDIZAJE Y NEUROCIENCIA
Aprender es, en esencia, ser capaz de sobrevivir. El hombre aprendió cómo hacer fuego para
calentarse y cocinar la carne y, así, enfermar menos. Aprendió a cultivar la tierra para asegurar alimento
independientemente de la suerte en la caza y construyó viviendas que resistieran a la lluvia y el frío.
Aprendiendo el hombre se forjó un futuro y solo así aseguró la continuidad de la especie.
El cerebro sigue siendo un gran desconocido, pero hace 30 años aún lo era más. Los avances
en neurociencias han permitido comprender cómo funciona el cerebro y ver el importante papel que la
curiosidad y la emoción tienen en la adquisición de nuevos conocimientos. En la actualidad se ha
demostrado científicamente que, ya sea en las aulas o en la vida, no se consigue un conocimiento al
memorizar, ni al repetirlo una y otra vez, sino al hacer, experimentar y, sobre todo, emocionarnos.
Las emociones, el aprendizaje y la memoria están estrechamente relacionadas. Desde el punto de vista
de la neurociencia educativa, cabe destacar que la inteligencia es un concepto multidimensional, por
eso un mismo ambiente de aprendizaje debe llevar a los niños a explorar, pensar y expresar sus ideas a
través de una variedad de diferentes códigos.
LA NEUROCIENCIA Y LA EDUCACIÓN
Por lo que concierne a la neurociencia en la educación, hoy día hay diversas pruebas de cómo un
ambiente de aprendizaje equilibrado y motivador requiere a los niños de un mejor aprendizaje. Es por
ello que los niños aprenden “socialmente”, construyendo activamente la comprensión y los
significados a través de la interacción activa y dinámica con el entorno físico, social y emocional con los
cuales entran en contacto.
La neuroeducación recomienda que durante los primeros años de vida los niños estén en contacto con
la naturaleza y no se les fuerce a permanecer sentados y quietos mucho tiempo, pues a esas edades
es cuando se construyen las formas, los colores, el movimiento, la profundidad… con los que luego se
tejerán los conceptos. Para poder madurar, es decir, crear nuevas redes de neuronas, el cerebro
necesita experiencias nuevas. De los 10 a los 12 años, en cambio, el cerebro está específicamente
receptivo a aprender aptitudes, por lo que es el momento de potenciar la comprensión de un texto y de
que aprendan a razonar de forma matemática. Y, en la adolescencia, el cerebro es plenamente
emocional y choca con el actual modelo educativo que en esta etapa les obliga a aprender biología,
física, química… materias totalmente racionales.
Por poner un ejemplo, muchas personas han olvidado el nombre
de los Reyes Godos o la fórmula para calcular la velocidad de
caída de un cuerpo pero, en cambio, recuerdan lo divertidas que
eran las clases de ese profesor en especial (puede que de mates,
lengua, historia… cada uno tendrá el suyo) que despertaba su
interés con ejercicios prácticos e historias sobre cada tema. Fue
él quien consiguió despertar tu atención e interés, y por el que
decidiste estudiar lo que después estudiaste… La emoción es
fundamental en el aprendizaje, para quien enseña y para quien
aprende. Ese profesor hizo que la información en clase la
captásemos por medio de nuestros sentidos y para que después
pasara por el sistema límbico o cerebro emocional antes de ser
enviada a la corteza cerebral, encargada de los procesos
cognitivos. Dentro del sistema límbico, la amígdala tiene una
función esencial: es una de las partes más primitivas del cerebro y
se activa ante eventos que considera importantes para la
supervivencia, lo que consolida un recuerdo de manera más
eficiente.
Otro factor a tener en cuenta es la sorpresa, puesto que activa la
amígdala. El cerebro es un órgano al que le gusta procesar patrones
(entender cosas que se repiten siempre de la misma forma); es la
manera como se enfrenta al mundo que lo rodea. Ahora bien, todo
aquello que no forma parte de esos patrones se guarda de manera más
profunda en el cerebro. De ahí que usar en la clase elementos que
rompan con la monotonía benefician su aprendizaje.
Por último, la empatía (el acercamiento emocional) es la puerta que abre
el conocimiento y con él la construcción del ser humano. Además se ha
descubierto que, al contrario de lo que se creyó durante mucho tiempo,
el cerebro no es estático, sino que existen periodos críticos en los que
un aprendizaje se ve más favorecido que otro. Por ejemplo para
aprender a hablar el cerebro está más receptivo desde que uno nace
hasta los siete años. Pero esto no quiere decir que después no pueda
adquirir el lenguaje: la plasticidad del cerebro permitirá hacerlo aunque
cueste más. Este descubrimiento de la existencia de periodos de
aprendizaje abre nuevos debates sobre el sistema educativo y la
necesidad de replantearse un nuevo modelo acorde con esta
predisposición cerebral a adquirir nuevos contenidos concretos por
etapas.
La cantidad de jóvenes desmotivados que no quieren
continuar sus estudios o creen que lo que están
aprendiendo no sirve para nada es alarmante. Y la única
forma de combatirla es a través de maestros que enseñen
a los niños a afrontar nuevos retos, que transformen el
cerebro de sus alumnos aprovechando todas las
herramientas que ofrece la Neuro educación para
enseñar mejor. Algunos expertos afirman que si las clases
fueran más vivenciales podrían impartirse más
conocimiento en menos tiempo. Los docentes deberían
aprovechar lo que se conoce del funcionamiento del
cerebro para enseñar mejor. Los niños deben
entusiasmarse por lo que están aprendiendo.
¿CÓMO APRENDE EL SER HUMANO?
Muchos psicopedagogos han
dedicado mucho tiempo de
estudio, sobre como aprende
el ser humano y actualmente
como el avance de la
neurociencia nos da luces de
cómo podemos usar nuestro
cerebro de manera adecuada.
[Link] TEORÍA DE JEAN PIAGET
Jean Piaget, nacido en Suiza(1896-1980), ha sido considerado como uno de los representantes más importantes del
estudio de la conducta humana, por sus contribuciones en cuanto al aprendizaje de los niños.
Jean Piaget en base a sus experiencias en el campo de la psicología y la biología elaboró una teoría que permitió
comprender cómo funciona el cerebro a la hora de almacenar información y describe como los seres humanos conocen,
reúnen y almacenan información que van adquiriendo del medio donde viven a través de su interacción activa y es así
como las personas aprenden, esto quiere decir que la persona aprende cuando hace algo, manipula cosas, se imagina,
cuando razona y de ahí la importancia del contexto para la construcción de los aprendizajes.
Piaget sostenía que el aprendizaje no es una transmisión y acumulación de conocimientos, sino un proceso activo, que
se construye constantemente, a través de la experiencia que la persona tiene con la información que recibe.
Muchas veces la información que recibimos nos causa asombro, extrañeza, desconfianza, duda, todo esto es debido a
que no casó con la estructura que teníamos, entonces hay un conflicto cognitivo. Nuestro cerebro no sabe dónde
almacenar la nueva información. Entonces buscamos nueva información, explicaciones que logren conectar esta nueva
información con la que ya teníamos almacenada en nuestro cerebro para que haya de nuevo equilibrio.
2. LA TEORÍA DE LEV VYGOTSKY
Vygotsky señalaba que la inteligencia se desarrolla gracias a determinadas herramientas psicológicas que
el/la niño/a encuentra en su medio ambiente, entre los que el lenguaje se considera la herramienta
fundamental.
Vygotsky coloca al lenguaje como la herramienta que amplía las habilidades mentales como la atención,
memoria, concentración, etc. (Woolfolk: 1999)
Vygotsky es contemporáneo a Piaget y ambos coinciden en la forma de explicar la organización de
pensamiento para la adquisición de nuevos aprendizajes, sin embargo Vygotsky le agrega un elemento muy
importante y es la necesidad de una mediación para que se logren modificar las estructuras mentales, así
como la interacción social.
En la teoría de Vygotsky la cultura juega un papel muy importante, pues proporciona a la persona las
herramientas necesarias para modificar su ambiente. Él sostiene que dependiendo del estimulo social y
cultural así serán las habilidades y destrezas que las niñas y niños desarrollen. Además, la cultura está
constituida principalmente de un sistema de signos o símbolos que median en nuestras acciones.
Básicamente la diferencia entre la teoría de Piaget y Vygotsky es que el primero plantea que la persona
adquiere información y aprende por sí mismo, mientras que Vygotsky propone que es necesaria una
interrelación entre las personas y su ambiente para que se generen aprendizajes. En las interacciones se
van ampliando las estructuras mentales, se reconstruyen conocimientos, valores, actitudes, habilidades.
Todas las funciones superiores (pensamiento, lenguaje)
se originan en las relaciones entre seres humanos. Es
por eso que Vygotsky plantea que la persona ni copia
los significados del medio, como sostienen los
conductistas, ni los construye individualmente como
decía Piaget, sino que los reconstruye a partir de la
interiorización de lo que el medio le ofrece. El siguiente
esquema compara el concepto de construcción del
conocimiento de Piaget y el de reconstrucción social de
Vygotsky. (Roncal: 2004).
La “mediación” es uno de los conceptos centrales en la
obra de Vygotsky. Ésta se puede entender como el
puente que le permite a una persona llegar a un nuevo
conocimiento. Diríamos que es la intervención que
realiza una persona, en su caso, sería usted como
docente, para que otra persona aprenda, teniendo en
cuenta que esta intervención debe permitirle a quien
aprende hacerlo con la mayor autonomía e
independencia posible.
3.-LA TEORÍA DE JEROME BRUNER
Jerome Bruner, sustenta su teoría en las teorías de Piaget y Vygotsky. Él plantea que el niño es un ser
social con una cultura y una serie de conocimiento (conocimientos previos) los cuales organiza en
estructuras mentales al realizar alguna actividad y aprende cuando descubre a través de lo que ha
realizado.
Bruner en su teoría resalta mucho la importancia de la acción, del hacer, del descubrir a través de la
ayuda del docente. Con esto comparte la teoría de Vygotsky de desarrollar una mediación del
aprendizaje. Bruner parte que para construir nuevos aprendizajes se debe pasar por un proceso de tres
sistemas:
El primer sistema se da a través de la manipulación y la acción. Bruner le llama “modo enactivo” que
se refiere a la “inteligencia práctica, que se desarrolla como consecuencia del contacto del niño con los
objetos y con los problemas de acción que el medio le da” (Bruner: 1969).
Veamos un ejemplo: unos niños entran a su clase y encuentran un juego, que no habían visto antes. Se
acercan para ver de qué se trata. La acción de acercarse y ver les genera una serie de conocimientos:
es un juego distinto.
El segundo sistema es la concepción de una imagen mental. Bruner la denomina “modo icónico que es la
representación de cosas a través de imágenes libres de acción.” Esto también se refiere al uso de imágenes
mentales que representan objetos.
Siguiendo con el ejemplo de los niños que experimentan un nuevo juego, al manipularlo inmediatamente se
dibuja en sus mentes varias formas en las que podría jugarse. Le asignan la información que le
proporcionaron sus sentidos para caracterizar el nuevo juego.
El tercer sistema se da a través del instrumento simbólico. “Modo simbólico que es cuando la acción y las
imágenes se dan a conocer, o más bien dicho se traducen a un lenguaje.” (Bruner: 1969)
Continuando con el ejemplo de los niños, éste se aplica cuando van con otro compañero y le cuentan que
encontraron un nuevo juego.
Bruner propone que se debe enseñar empezando por la acción, una actividad que lleve al educando a
descubrir un nuevo aprendizaje. Prácticamente Bruner plantea desafiar la curiosidad, la mente, el
conocimiento, para que a través del interés por descubrir se construyan nuevos aprendizajes. En este proceso
de construcción el educando elabora hipótesis en base a los conocimientos que posee.
En conclusión podemos definir el aprendizaje por descubrimiento como aquel que le permite al educando
organizar la nueva información a través de lo que va descubriendo con su manipulación, con su percepción,
en general con sus sentidos.
4.-LA TEORÍA DE DAVID AUSUBEL
Su teoría se basa en que el nuevo conocimiento se debe asociar o relacionar con lo que el
educando ya sabe, alguna imagen mental, un símbolo o concepto que sea relevante o
importante para él o ella. Para que esto suceda se debe tener en cuenta los conocimientos
previos que cada educando tenga. En la medida que es relevante va ser significativo para el
educando. Para ello se debe relacionar con su vida, con su ambiente con su cultura, todo
aprendizaje que se relaciona con los conocimientos que ha aprendido de su entorno le será
significativo.
Ausubel decía: “El factor más importante que influye en el aprendizaje es lo que el aprendiente
ya sabe. Averígüese esto y enséñese consecuentemente.” (Ausubel-Novak-Hanesian: 1983)
Según Ausubel lo que sabe el educando, no se limita únicamente a información teórica, sino
también a la que se adquiere a través de la experiencia.
En base al fundamento de Ausubel de que el educando debe poseer los conocimientos previos
adecuados para poder acceder a los conocimientos nuevos, es necesario diseñar estrategias
metodológicas que permitan activar los conceptos previos.
FUNCIONAMIENTO DEL SISTEMA NERVIOSO
EN EL PROCESO DE APRENDIZAJE
El funcionamiento básico del sistema nervioso depende en gran medida de multitud de células diminutas
denominadas neuronas. El cerebro contiene millones de esas células, que están especializadas en
muchos tipos distintos de funciones. Por ejemplo, las neuronas sensoriales captan información sensorial
en los ojos, los oídos, la nariz, la lengua y la piel y la envían al cerebro. Las neuronas motoras reciben
información procedente del cerebro e indican a las distintas partes del cuerpo cuándo deben moverse. El
sistema nervioso es una red de tejidos altamente especializada, que tiene como componente principal a
las neuronas, células que se encuentran conectadas entre sí de manera compleja y que tienen la
propiedad de conducir, usando señales electroquímicas. Una gran variedad de estímulos dentro del
tejido nervioso y hacia la mayoría del resto de tejidos, coordinando así múltiples funciones en
el organismo. Divisiones Anatómicamente, el sistema nervioso humano se agrupa en distintos órganos,
los cuales conforman en realidad estaciones por donde pasan las vías neurales. Así, con fines de
estudio, se pueden agrupar estos órganos, según su ubicación, en dos partes: sistema nervioso central y
sistema nervioso periférico.
El Sistema Nervioso Central: Esta formado por el Encéfalo y la Médula espinal, , se encuentra protegido
por tres membranas, las meninges. En su interior existe un sistema de cavidades conocidas como
ventrículos, por las cuales circula el líquido cefalorraquídeo.
El Sistema Nervioso Periférico: Esta formado por los nervios, craneales y espinales, que emergen del
sistema nervioso central y que recorren todo el cuerpo, conteniendo axones de vías neurales con
distintas funciones y por los ganglios periféricos, que se encuentran en el trayecto de los nervios y que
contienen cuerpos neuronales, los únicos fuera del sistema nervioso central.
DOPAMINA EN EL APRENDIZAJE
Los estudios sobre el sistema de recompensa
reconocen la importancia que tiene
la dopamina en el aprendizaje.
Todo esto hace que la dopamina pueda
utilizarse para mejorar el aprendizaje, ya que
aumenta la motivación, la memoria y la
atención a través de sentimientos placenteros.
LA DOPAMINA
La dopamina es un neurotransmisor que permite activar neuronas de múltiples circuitos que realizan
variadas funciones.
Cuando diversas vías dopaminérgicas se activan, las condiciones de aprendizaje se ven
significativamente favorecidas.
Actualmente se conoce a la dopamina como “la hormona de la felicidad”. Sin embargo, parece ser que las
neuronas que se valen de la dopamina para comunicarse, cumplen gran diversidad de funciones, entre
ellas:
•Facilitar la atención hacia determinados estímulos
•Inhibir distracciones que perjudiquen la consecución de ciertas acciones
•Aumentar el nivel de motivación general
•Consolidar aprendizajes en la memoria
•Predisponer a repetir acciones de valencia positiva (placenteras)
¿QUÉ ESTÍMULOS HACEN LIBERAR
DOPAMINA EN EL CEREBRO?
Diversos estudios han propuesto que ciertos estímulos activan las vías dopaminérgicas, algunos
ejemplos:
•Lo novedoso: busca datos curiosos de lo que tienes que estudiar o enseñar.
•Situaciones u objetos que tal vez son esperados, pero que se presentan en un momento
imprevisto: rompe con la rutina.
•Estímulos que previamente han sido novedosos o han otorgado placer: sitúate en un ambiente
placentero, escucha una buena música de fondo.
•Estímulos que originalmente son neutros pero que en al haberse presentado junto a estímulos
placenteros o motivacionales en momentos anteriores, se tornan también atractivos: recurre a
la creatividad, mezcla lo que no te motiva mucho con lo que sí.
•Lo que se hace esperar: genera expectativa.
La lista podría ser considerablemente más extensa, sin embargo, con toda esta información ya podrás
poner en práctica un gran abanico de acciones que contribuirán a mantenerte motivado o a motivar a
cuanta persona conozcas.
La neurociencia cognitiva se ha constituido como un
campo científico reciente germinado a partir de la
aproximación de dos disciplinas que inicialmente habían
llevado itinerarios muy alejados: la psicología cognitiva,
que estudia las funciones mentales superiores, y la
neurociencia, que estudia el sistema nervioso que las
sustenta. A pesar de que cada una de estas disciplinas ha
contado con tradiciones separadas y con una historia
previa singular, en los últimos años se ha realizado un
gran esfuerzo por posibilitar la convergencia de ambas.
La perspectiva y la orientación implementadas en la
neurociencia cognitiva no son únicamente el resultado de
la adición de ambas disciplinas, sino que van más allá. En
los últimos años, los avances tecnológicos han
posibilitado contar con diferentes técnicas –como la
neuroimagen y las técnicas de estimulación cerebral no
invasiva, entre otras– que han permitido profundizar en la
comprensión de las funciones mentales y en su
vinculación con los sistemas neurales subyacentes.
Planteado a lo largo de la adquisición del conocimiento humano, constituyéndose como uno de los retos de mayor
envergadura y trascendencia. ¿Cómo es posible que de un conjunto ordenado de células con determinadas
propiedades electrofisiológicas e inmersas en complejos procesos de comunicación química pueda emerger un
estado mental? La neurociencia cognitiva, utilizando el método científico, está intentando contribuir a la comprensión de
dicha relación. Para ello, este nuevo campo científico se centra en el estudio del funcionamiento cerebral desde una
perspectiva dilatada y abierta, abordando diferentes planos de análisis, desde los aspectos moleculares y celulares hasta
la comprensión de funciones mentales superiores como el lenguaje o la memoria, entre otras. Al respecto, la revolución de
la neurociencia cognitiva se inició cuando la comunidad científica se dio cuenta de que para discernir el funcionamiento
del cerebro necesitaba un posicionamiento multidisciplinar, lo que requería conocimientos sobre infinidad de hechos,
desde la estructura de una molécula de acetilcolina hasta la razón por la que el perro de Pavlov segregaba saliva cuando
sonaba la campana. Por este motivo, incidiendo en dichos planos de análisis, hoy en día la neurociencia cognitiva intenta
dar una respuesta a cómo el cerebro recibe, integra y procesa la información y envía diferentes señales para regular
múltiples funciones en el organismo, desde la puesta en marcha de la propia conducta hasta la regulación de distintos
mecanismos homeostáticos y de los sistemas endocrino e inmunitario. Asimismo, atendiendo a los niveles más complejos
de análisis, se intenta explicar cómo el sistema nervioso no sólo establece un puente de unión entre la información
proveniente del medio y la respuesta que el organismo realiza para adecuarse a las demandas cambiantes del entorno,
sino que convierte a los seres humanos en lo que son, subyace a sus emociones, a la resolución de problemas, a la
inteligencia, al pensamiento, y a capacidades tan humanas como el lenguaje, la atención, o los mecanismos de
aprendizaje y memoria.
¿QUÉ SON LAS NEURONAS ESPEJO?
Las neuronas espejo son un tipo de neuronas que se
activan cuando se ejecuta una acción y cuando se
observa ejecutar esa acción o se tiene una
representación mental de la misma. Por ello, se les
asignó como apellido “espejo” porque de algún modo,
reflejan lo que se ve.
Así, deducir lo que los demás piensan, sienten o
hacen es posible gracias a su activación, ya que están
especializadas en comprender no solo la conducta de los
demás sino también cómo se sienten. De hecho, están
muy relacionadas con los comportamientos empáticos,
sociales e imitativos, siendo consideradas por algunos
científicos como uno de los descubrimientos más
importantes de las neurociencias en los últimos años.
CURIOSIDADES DE LA NEURONAS ESPEJO
Según los últimos estudios, este tipo de neuronas están ubicadas fundamentalmente en
el área de Broca, relacionada con el lenguaje y en la corteza parietal posterior, permitiendo el
estudio a los expertos de la relación existente entre lenguaje e imitación de gestos y sonidos.
Las neuronas espejo son importantes para controlar y descodificar el movimiento de las
manos. Por lo que cuando hablamos con alguien y este mueve sus manos, nuestras neuronas
espejo entran en acción para interpretar el movimiento de manos de la otra persona.
Además, como dijimos anteriormente no solo reflejan aquello que vemos en el exterior a nivel
motor, sino que son capaces de reflejar también aspectos emocionales por su conexión
con el sistema límbico. Según las afirmaciones del neurocientífico Marco Lacoboni, los niños
que imitan y observan con mayor atención las expresiones faciales de las personas que les
rodean muestran una mayor activación de estas neuronas y como resultado de ello, mayor nivel
de empatía. La razón de ello se encuentra en que cuando un niño ve sonreír a alguien, sus
neuronas espejo crean una representación mental de esa sonrisa en su mente, enviando
señales al sistema límbico y finalmente, termina sintiendo lo mismo que la persona que
observa.
LA FUNCIÓN DE LAS NEURONAS ESPEJO EN
EL APRENDIZAJE
Las neuronas espejo son un grupo de células que fueron descubiertas por el equipo del neurobiólogo
Giacomo Rizzolatti y que parecen estar relacionadas con los comportamientos empáticos, sociales e
imitativos. Se descubrieron mientras pretendían estudiar las neuronas encargadas de los movimientos de
las manos en los monos. Para sorpresa de los investigadores, estas neuronas no sólo mostraban
actividad cuando el simio realizaba algún movimiento concreto con sus manos, también se activaban
cuando el mono en cuestión veía a otro miembro de su especie realizar ese mismo gesto como si él
mismo estuviese llevándolo a cabo.
La misión de estas células es reflejar la actividad que estamos observando. Se activan cuando
ejecutamos una acción determinada, y también cuando observamos a otro individuo realizando esa
misma acción. Permiten “reflejar” la acción de otro en nuestro propio cerebro, de ahí su nombre. Como ya
hemos comentado fueron observadas en primer lugar en primates, y luego se descubrieron
en humanos y algunas aves. En el ser humano se las encuentra en el área de Broca y en
la corteza parietal.
Los expertos en neurociencia suponen que estas
neuronas desempeñan una función importante dentro de
las capacidades cognitivas ligadas a la vida social, tales
como la empatía capacidad de ponerse en el lugar de otro
y la imitación fundamental en los procesos de
aprendizaje. De aquí que algunos científicos consideran
que la neurona espejo es uno de los descubrimientos más
importantes de las neurociencias en la última década.
Por ejemplo, cuando escuchamos hablar a alguien y le
vemos gesticular, se activan nuestras neuronas espejo
encargadas del control de la lengua y los labios durante el
habla. Las regiones cerebrales que controlan los
músculos fonadores están tan activas como si
estuviésemos hablando nosotros mismos. Incluso antes
de la adquisición del lenguaje, los seres humanos ya
hacían uso de estas células especializadas para
comunicar e interpretar la gesticulación que configuraba
un medio rudimentario de comunicación.
La peculiaridad de estas células es que no solo permiten reflejar aquello que vemos fuera en
nuestro interior a nivel motor, sino también a nivel emocional. Estas neuronas están conectadas
al sistema límbico relacionado con la regulación de las emociones, la memoria y la
atención. Marco Lacoboni, neurocientífico de la Universidad de California, mantiene que hay
estudios que demuestran que los niños que imitan y observan las expresiones faciales presentan
una mayor activación de estas neuronas, y a mayor activación de éstas
mayor empatía muestran. Esto ocurre porque si el niño ve a alguien sonreír, sus neuronas
espejo crean una simulación interna de esa sonrisa en su cerebro, envían estas señales al
sistema límbico y acaban por sentir lo mismo que la persona que sonríe.
Por eso, en el periodo de aprendizaje de las conductas y las respuestas emocionales, se
requiere de la observación y la imitación de las reacciones de quienes nos rodean, las cuales
acaban configurando nuestra propia experiencia. En diferentes disciplinas como los deportes o el
aprendizaje del lenguaje resulta imprescindible la imitación.
Si nos fijamos, los seres humanos nacemos dotados de mecanismos que nos permiten imitar las
acciones que percibimos. Ya desde muy pequeños, con tan solo unos días de vida, somos
capaces de representar expresiones faciales que facilitan nuestra socialización; y a las pocas
semanas ya podemos manifestar emociones básicas como alegría o enfado.
Durante el proceso de enseñanza-aprendizaje, estas células hacen
posible que «empaticemos» con los contenidos, habilidades o
destrezas que vamos asimilando. La existencia de estas neuronas
nos convierte en seres sociales, y del mismo que una sociedad se
configura debido a unas acciones cooperativas, durante el
aprendizaje también debemos propiciar situaciones que favorezcan
la cooperación. Una educación excesivamente individualista y
competitiva entre los alumnos, no es un reflejo de lo que
posteriormente debería ser una vida adulta en sociedad.
Debemos volver a incidir en que las neuronas espejo también
reflejan las emociones de los demás en nuestro cerebro, no solo
sus acciones. Esto es de vital importancia para comprender por
qué nos emocionamos ante una representación teatral, una
película o durante la lectura de una novela, o un cuento en el caso
de los niños. Y lo mismo ocurre en el momento del aprendizaje. Por
eso siempre recordamos más a los maestros que nos supieron
tratar con cariño y respeto, que a aquellos que eran unos grandes
eruditos en sus materias pero nos llamaban de forma fría por
nuestro apellido.
En su libro Neuroeducación, el catedrático de Fisiología Humana de la Facultad de Medicina de la
Universidad Complutense de Madrid Francisco Mora, nos habla de dos estudios que se realizaron a este
respecto:
•En el primero, hace ya más de cuarenta años, unos maestros discutían sobre la importancia de tener en
cuenta los aspectos emocionales como la empatía durante la enseñanza. Para ello contrataron a un actor
para que diera una clase con un alto tono emocional, que fuese entretenida, llena de entusiasmo y de
acercamiento a su alumnado como se suele hacer en las obras de teatro, pero con poco contenido
académico, incluso mostrando los conceptos de forma algo confusa. Después se pidió a los alumnos que
valorasen la tarea del docente, y la mayoría coincidía en que aquel «profesor» era un buen profesional.
•El segundo consistió en ponerle a unos estudiantes durante unos minutos una serie de vídeos en los cuales
aparecían grabaciones de profesores a los cuales nunca habían visto antes dando clase. Después se les
pidió que clasificaran a estos maestros en buenos docentes o malos docentes, según lo que les había
inspirado el vídeo. Lo sorprendente fue que cuando se comparó estas puntuaciones con otras de estudiantes
que habían sido alumnos de estos profesores durante un mínimo de seis meses, la mayoría coincidían.
El resultado de ambos estudios se debe a que los
profesores y maestros que son capaces de dotar sus
enseñanzas de cierta carga emocional, provocan una
mayor activación de nuestras neuronas espejo. Por este
motivo empatizamos más con ellos y notamos que ellos lo
hacen con nosotros, lo cual parece ser una clara ventaja
a la hora de asimilar los contenidos o las habilidades que
tratan de enseñarnos.
Es posible que en el futuro de la educación, el sistema
actual de atender a una «clase magistral» que imparte el
maestro tenga sus días contados. Hoy sabemos que
realizar una clase en la que se fomente el debate y el
diálogo entre los alumnos, así como el trabajo cooperativo
produce una mayor activación de las neuronas espejo,
obteniendo un mejor resultado en cuanto a la implicación
de forma consciente del alumno. Además como nos dice
el propio Francisco Mora… ¡solo puede aprenderse
aquello que se ama!
MÓDULO 1: GENERALIDADES DE LA NEUROPSICOPEDAGOGÍA