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OP UD 35.

EL PENSAMIENTO POLÍTICO MODERNO: DEL HUMANISMO


A LA ILUSTRACIÓN. / CS 12 UD 12 bis. El pensamiento político
moderno: del Humanismo a la Ilustración.

INTRODUCCIÓN.

1. EL SIGLO XVI.
El contexto histórico: el absolutismo y los conflictos político-
religiosos.
Las ideologías: Humanismo, Reforma y Contrarreforma.
1.1. EL HUMANISMO.
El concepto de Humanismo.
Dos corrientes del Humanismo político: laico y cristiano.
LOS TEÓRICOS FLORENTINOS.
Maquiavelo y la razón de Estado.
Guicciardini.
LOS TEÓRICOS VENECIANOS.
Contarini.
Paruta.
EL HUMANISMO NÓRDICO.
Erasmo y la paz cristiana.
Moro y la utopía.
1.2. LA REFORMA.
EL LUTERANISMO.
Lutero.
Melanchton.
EL ANABAPTISMO.
La herejía de Münzer: el comunismo.
EL CALVINISMO.
Zwinglio.
Calvino.
LOS MONARCÓMACOS HUGONOTES.
Hotman.
Bèze.
Plessis-Mornay.
1.3. LA CONTRARREFORMA.
LOS TEÓRICOS ESPAÑOLES.
Los libros de consejos.
Los dominicos:
Vitoria.
Los jesuitas:
Mariana y el tiranicidio.
Suárez.
CAMPANELLA.
Campanella y la utopía.
1.4. LA TEORÍA DEL ESTADO ENTRE EL XVI Y EL XVII.
Bodin y la soberanía.
Bacon y La Nueva Atlántida.
Altusio y el federalismo.
Grocio y el derecho natural y de gentes.

2. EL SIGLO XVII.
El contexto histórico: el auge del absolutismo y el nacimiento del
liberalismo.
Las dos Revoluciones Inglesas y la Fronda.
2.1. EL ABSOLUTISMO.
Hobbes y el pacto social.
Bossuet.
2.2. EL LIBERALISMO.
El parlamentarismo.
Locke y el contrato social.

3. EL SIGLO XVIII.
El contexto histórico: la revolución del Siglo de las Luces.
La Ilustración.
Las corrientes de la Ilustración.
3.1. EL DESPOTISMO ILUSTRADO.
Los objetivos.
Los medios.
Los derechos de los ciudadanos.
LAS TEORÍAS REFORMISTAS.
Montesquieu y el espíritu de las leyes.
Voltaire y la libertad civil.
Diderot y la Enciclopedia.
3.2. EL LIBERALISMO REVOLUCIONARIO.
Rousseau: el contrato social y la voluntad general.
3.3. EL LIBERALISMO BRITÁNICO.
Hume.

INTRODUCCIÓN.
Esta UD selecciona solo los autores más significativos por su influencia
posterior.
Enlaza con las UD 32, dedicada a la cultura renacentista y los
enfrentamientos político-religiosos del siglo XVI, y a la UD 43, sobre el
pensamiento político y económico de la Edad Contemporánea, el estudio de
varios autores importantes que vivieron sobre todo a finales del siglo XVIII
pero cuya reflexión política es coetánea o posterior a la Revolución
Francesa, como Condorcet, Kant, Burke y Paine; y asimismo los economistas
mercantilistas, fisiócratas (Quesnay) y liberales clásicos (Adam Smith),
cuyas ideas influyen decisivamente en la teoría política, pero cuya teoría
económica es ajena al título de esta UD.

Un resumen.
En la Edad Moderna los Estados requieren una legitimación racional, no ya
mítica como en la Edad Media. Los hombres deben ser convencidos con
razones para que acepten la soberanía del Estado y las opciones absolutista
o democrática del poder. Por ello, la importancia de estas teorías es notable
en la vida política.
Las ideas políticas evolucionan notablemente, entre dos polos: el
absolutismo que defiende la sociedad estamental del Antiguo Régimen, y el
liberalismo ilustrado que promueve la nueva sociedad capitalista.

1. EL SIGLO XVI.
El contexto histórico: el absolutismo y los conflictos político-
religiosos.

Para explicar los cambios ideológicos es decisivo comprender el contexto


histórico del siglo XVI, marcado en el aspecto político sobre todo por el
triunfo del absolutismo sobre el feudalismo y por los conflictos político-
religiosos.
- La consolidación de los Estados soberanos, nacionales y autoritarios,
luchando en dos frentes, contra la fragmentación feudal y contra la tutela
imperial y pontificia.
- La ideología política medieval, pactista, basada en la multiplicidad de
poderes (emperador, papa, rey, noble, ciudades), deja paso al absolutismo,
basado en la idea del predominio del monarca, pleno soberano en su Estado
(una idea tomada del derecho romano).
- Las luchas religiosas entre protestantes y católicos, que se reflejan en el
pensamiento político de la Reforma y la Contrarreforma.
- La expansión de los Estados por ultramar (América, África, Asia),
dominando nuevos pueblos y culturas.
- La expansión de la economía capitalista.
- La masiva difusión del saber mediante la imprenta y las universidades.

Las ideologías: Humanismo, Reforma y Contrarreforma.


Las ideas cambiarán como respuesta al veloz cambio político, económico,
social, religioso, cultural, científico. El siglo XVI es marcado ideológicamente
primero por el triunfo del Humanismo renacentista (en sus formas laica y
cristiana) y después por la oposición de dos movimientos religiosos,
la Reforma protestante y la Contrarreforma católica, que aspiran a volver a
la “auténtica” espiritualidad.

1.1. EL HUMANISMO.
El concepto de Humanismo.
El Humanismo aparece en la Italia renacentista, con sus poderosas e
independientes ciudades-repúblicas, ducados y el reino de Nápoles, que
desde 1494 sufrían la presión conquistadora de los reinos absolutistas de
Francia y España, mientras que en los propios Estados italianos aumentaban
los príncipes despóticos, lo que concitó un debate entre los teóricos de la
“libertad republicana” y de la “tiranía”.
El Humanismo renacentista supone la fe en el hombre individual, en el
triunfo del hombre moderno, que abarca la totalidad del mundo y del saber.
Admira el mundo clásico grecorromano y en la filosofía reúne todas la
corrientes antiguas (platonismo, aristotelismo, estoicismo, epicureísmo,
escepticismo, neoplatonismo) y en religión es paganizante, aunque un
humanismo cristiano (Petrarca, Pico della Mirandola, Marsilio Ficino, Erasmo,
Moro, Vives) afirma la continuidad entre el mundo clásico y el cristiano.

Dos corrientes del Humanismo político: laico y cristiano.


Se puede distinguir un humanismo laico y uno cristiano.
El humanismo laico está atento sobre todo al estudio de la naturaleza
humana. Sus principales autores son los florentinos Maquiavelo y
Guicciardini, más un grupo de venecianos (Contarini, Paruta), que influirán
sobre los autores más racionalistas de los siglo XVII y XVIII.
El humanismo cristiano renueva el ideario político de la Edad Media (Tomás
de Aquino y Wycliff), buscando la naturaleza de la política en el estudio de la
naturaleza del hombre en su relación con Dios. Sus autores más conocidos
son Erasmo y Moro, que influirán en los autores de la Contrarreforma; para
una división más clara lo clasificaremos como humanismo nórdico.

LOS TEÓRICOS FLORENTINOS.


Destacan los teóricos formados en la ciudad de Florencia, con una larga
tradición de reflexión sobre la moral, sociedad y política, que se remonta a
los siglos XIV y XV con Dante, Bruni, Barbaro, Latini, Poggio, Vergerio,
Alberti, Manetti, Valla, Della Mirandola... Los dos principales autores del siglo
XVI son Maquiavelo y Guicciardini.

Maquiavelo y la razón de Estado.


El florentino Nicolás Maquiavelo (1469-1527) escribe tres obra, publicadas
póstumamente, sobre la política italiana. La principal es El Príncipe (1513),
que instruye sobre el modo de fundar un Estado. En Los Discursos sobre la
primera década de Tito Livio (1519) trata sobre cómo gobernarlo; en El Arte
de la Guerra, sobre cómo hacerlo poderoso (al Estado y al gobernante)
mediante la fuerza militar.
Se ha considerado (Croce) a Maquiavelo como el creador de la ciencia
política moderna, al fundamentar la “autonomía de la política”, rompiendo
su dependencia de la teología y de la moral cristiana, y al analizar la
sociedad buscando “la verdad objetiva de las cosas”. Sin duda esta
interpretación fue la más seguida en la Edad Moderna, por ejemplo en
Giovanni Botero (1540-1617), y su obra La razón de Estado, cuando su
pensamiento dio lugar al “maquiavelismo”, según el cual los principios
morales deben someterse a las exigencias del fin último de la razón de
Estado, justificación suprema de la actividad política y legitimación teórica
de las monarquías autoritarias nacionales que surgían en Europa. Prueba la
importancia práctica del El príncipe el que, entre otros, lo comentaran
minuciosamente Federico II de Prusia y Napoleón, que aprendieron en él
mucho del arte de gobernar sin prejuicios, aunque insistieran en una
“lectura” ética, rechazándolo por inmoral, aunque en la práctica siguieron
sus máximas de separación de la política y la moral.
Pero una lectura atenta, como la que hace Skinner, muestra que su
pensamiento no predica una ruptura total con la moral. Maquiavelo une el
nuevo pensamiento racional con la tradición humanista: conocía muy bien la
política italiana de su tiempo, como alto funcionario florentino (sus modelos
de gobernante son César Borgia, el papa Julio II y Fernando el Católico), y
conocía los clásicos de la Antigüedad, como humanista. Por lo tanto, su
pensamiento nace del choque entre dos teorías: la antihumanista del
príncipe militar y egoísta y la humanista del príncipe sabio y virtuoso.
Maquiavelo resuelve la contradicción distinguiendo entre la “virtud” (moral)
del príncipe y la del ciudadano, y en la del primero entre la posible y la
necesaria. La virtud del príncipe debe ser su actividad y habilidad para
imponer su gobierno, por lo que debe ser cristiana si es posible y en cambio
puede ser incluso cruel si es necesario. La virtud del ciudadano es la
pasividad para compartir o aceptar el gobierno de otros y siempre debe ser
una moral cristiana.
La mayoría de los autores coincide en tres aspectos de Maquiavelo:
- Un nuevo método político: la política como ciencia empírica, basada en el
estudio de la historia.
- Una visión ambivalente de la moral: esta es deseable pero prescindible si
es necesario.
- Un republicanismo político: el gobernante individual es necesario para
fundar y reformar el Estado, pero la república es mejor para mantenerlo.
El pensamiento político de Maquiavelo se resume en:
- Su tesis fundamental es la noción del Estado como poder de dominación.
- El Estado ideal es la república, gobernada por ciudadanos libres.
- Pero en situaciones de corrupción y lucha (como la Italia de su tiempo) el
Estado debe ser puesto en manos de un individuo virtuoso y despótico.
- El príncipe virtuoso (el déspota) sólo tiene un principio político (la razón de
Estado): conseguir primero el predominio y luego el engrandecimiento y
seguridad de su poder y el del Estado que dirige, sin obedecer a
consideraciones morales: “Vale más ser temido que ser amado”. El príncipe
italiano ideal es un gobernante despótico, que practique su virtud y busque
la gloria, que unifique Italia en una monarquía fuerte y la libere de los
bárbaros, esto es los españoles y franceses.
- Los medios para conseguir y aumentar el poder deben ser la astucia y la
fuerza militar.
- El ejército debe ser nacional, sin recurrir a mercenarios extranjeros, que
juzga sin eficacia ni fidelidad.

Guicciardini.
Francesco Guicciardini (1483-1540) fue un aristócrata humanista, historiador
y diplomático al servicio de Florencia y el papa, que estudió racionalmente
los sistemas políticos de Italia y España. Sus obras principales son El
discurso de Logroño, escrito en su embajada en España (1512), el Diálogo
sobre el gobierno florentino, las Máximas y reflexiones y la gran Historia de
Italia. Defiende una Italia dividida en pequeños Estados y le repugna la
democracia popular. Sus ideas son:
- El Estado ideal es la República gobernada por los mejores (su modelo es la
república veneciana), pero puede convertirse en una monarquía dominada
por un príncipe, cuyo poder, una vez establecido, es ilimitado.
- Los gobernantes deben tener un poder absoluto y utilizarlo para el bien del
Estado y del pueblo.
- Defiende la libertad política de los ciudadanos (los notables), pero con
prevenciones hacia los excesos.

LOS TEÓRICOS VENECIANOS:


La república de Venecia destacó en su tiempo por ser el más estable de los
Estados italianos, con su constitución de equilibrio entre la soberanía
principesca (el dux), el gobierno de la nobleza (el Consejo) y la autoridad
popular (el Senado de los notables). Una serie de tratadistas venecianos
analizan este modelo, destacando Contarini y Paruta.

Contarini.
Gasparo Contarini (1483-1542) en La república y el gobierno de
Venecia (1543) explica el éxito político de Venecia en su equilibrio de
poderes.

Paruta.
Paolo Paruta (1554-1598) en los Discursos políticos (1599) compara las
repúblicas de la antigua Roma y la moderna Venecia, de la que destaca la
unión de grandeza y libertad, en un equilibrio de poderes.

EL HUMANISMO NÓRDICO.
El humanismo nórdico se caracteriza por ser más racionalista y crítico, más
reformista respecto a la Iglesia, y plantearse más profundamente la relación
Estado-Iglesia.

Erasmo y la paz cristiana.

Erasmo de Rotterdam (1464-1536) fue un gran humanista, que viajó por


toda Europa, protegido por el emperador Carlos V y admirado por príncipes
y humanistas. Fue un reformista religioso, aunque fiel a la Iglesia católica.
Católicos y protestantes se disputaron su apoyo, e influyó en el
pensamiento de muchos gobernantes y pensadores políticos, como Tomás
Moro.
Su obra más famosa será El elogio de la locura —sólo en París se vendieron
25.000 copias—, en la que hace una profunda reflexión crítica sobre la
sociedad de su época, sin rehuir la problemática de la Iglesia, esto es el lujo
y la escandalosa vida de la jerarquía eclesiástica.
Sus obras políticas más destacadas son la Educación de un príncipe
cristiano (1516) y La queja de la Paz (1517).
En la Educación de un príncipe cristiano (1516), dedicada a la educación del
emperador Carlos V, expone su ideario de un Imperio pacífico, que lidere
una Europa unida según un modelo federal, y católica. El erasmismo será la
doctrina del círculo político del emperador, hasta los años 1540.
En La queja de la Paz (1517) condena la guerra (justa o injusta) y aboga por
un acuerdo para la “abolición de la guerra y el establecimiento de la paz
perpetua y universal”, dialogando para resolver pacíficamente los conflictos,
un precedente teórico de la Unión Europea. Influirá en el español Juan Luis
Vives (1493-1540), que también condenará todas las guerras.
Su doctrina política es opuesta a la de Maquiavelo, aunque la desconocía,
porque legitima la soberanía por su ejercicio moral y cristiano. Sus ideas
básicas son:
- El príncipe debe gobernar de acuerdo a la ley y la moral, defender la
reforma católica de la Iglesia, la unión de los reinos cristianos para alcanzar
la paz y la acción política de los reyes para conseguir la felicidad de los
súbditos.
- El príncipe debe impedir los abusos del poder y las guerras civiles e
internacionales.
- La religión debe facilitar al ser humano un itinerario que le permita llevar a
cabo una vida llena de virtud, por lo que Erasmo valora una buena
formación personal y el esfuerzo realizado por el cristiano a fin de alcanzar
una vida virtuosa y la educación.

Moro y la utopía.

Tomás Moro (o Thomas More, 1478-1535), fue un alto funcionario inglés que
llegó a ser gran canciller (1529-1532) de Enrique VIII. Amigo personal de
Erasmo, aceptó la necesidad de reformas en la Iglesia, aunque siempre se
mantuvo fiel al catolicismo ortodoxo, por lo que fue ejecutado por negarse a
reconocer el divorcio del rey y la supremacía religiosa de este sobre la
Iglesia.
En Utopía (1516), un viajero, Rafael Hitlodeo, a su vuelta de la isla de
Utopía, hace una crítica de la sociedad inglesa y propone una sociedad ideal
comunista, en una isla en la que no existan los conflictos y egoísmos.
Las ideas básicas de Moro son:
- El Estado debe regirse por la razón natural. Su Utopía no es religiosa, sino
que se basa en el derecho natural.
- La política exterior se basa en una liga republicana de ciudades-estado,
para evitar la guerra (que Moro condena, salvo si es justa, lo que le
distingue de Erasmo y Vives).
- Rechaza la sociedad jerárquica, en el poder o la riqueza, porque la
jerarquía social (el “grado”) es enemiga de la virtud, por lo que Moro
defiende a los pobres contra la opresión de los ricos, mediante la abolición
del dinero y la propiedad privada, repartida entre todos los ciudadanos, en
una ideal comunidad de bienes.
- Establece una división en castas sociales, basadas en la familia patriarcal.
- Preconiza una cultura humanista: educación clásica, tolerancia, tiempo
libre para cultivar el espíritu.

1.2. LA REFORMA.
La Reforma supuso un cambio político, religioso e ideológico fundamental.
La libertad de conciencia y la rebelión contra los poderes más emblemáticos
del pasado (el Imperio y el Papado), subvirtieron el pensamiento político,
planteando las cuestiones de la naturaleza del poder, los límites de este y el
derecho de resistencia al poder injusto.
La Reforma al principio es antihumanista y, por lo tanto, anticlásica. Lutero y
Calvino quieren volver al espíritu del primer cristianismo, desconfían de la
razón y la filosofía (tomista) y rechazan el derecho de resistencia al
gobernante, cuyo poder es absoluto. Melanchton y Zwinglio, mucho más
inclinados hacia el humanismo (ellos mismos eran excelentes humanistas)
intentarán superar esta enemistad, se inspirarán en los autores clásicos y
aceptarán el derecho de resistencia, aunque muy limitado. Por su parte, el
anabaptista Münzer predica el comunismo radical.

EL LUTERANISMO.
En el protestantismo luterano destacan los teólogos Lutero y, en menor
grado, Melanchton.

Lutero.
Martín Lutero (1483-1546) era un monje agustino, profesor de teología en la
universidad de Wittenberg, que asentó las bases doctrinales del
protestantismo religioso e inició la Reforma con sus 95 Tesis de Wittenberg
(1517), en las que condena los abusos de la Iglesia. Su tesis básica es la
“interiorización” de la religión, por lo que desaparece la organización
eclesiástica (todos los fieles son sacerdotes) y, por lo tanto, el Estado,
encarnado en los príncipes, asume su papel y tiene el derecho de
resistencia al papa. En suma:
- El carácter divino de toda autoridad establecida.
- La separación radical entre le Fe y la Ley.
En política apoyó a los príncipes (Felipe de Hesse, Mauricio de Sajonia) y
nobles alemanes en su doble lucha contra el campesinado rebelde y la
tutela del Emperador y la Iglesia. Con su legitimación teórica los príncipes
alemanes y los reyes de Dinamarca y Suecia secularizaron los bienes de la
Iglesia católica y se vieron implicados definitivamente en la causa
protestante, imponiendo su doctrina a sus súbditos.
Sus ideas políticas las explica en De la autoridad temporal (1526) y muchas
otras obras de un pensamiento absolutista:
- El príncipe tiene un poder absoluto, por ser un poder de origen divino (es
Dios quien le concede el poder). Sólo responde de ese poder ante su
conciencia: el castigo del príncipe es reservado a Dios.
- El poder político (la “superioridad”) sólo es querido por Dios para reprimir
la maldad humana. Por su filosofía agustiniana Lutero es pesimista y
quietista (pasividad del individuo ante el príncipe) ante el poder político, que
debe ser usado para reprimir a los pecadores y no es válido para defender a
los débiles contra los poderosos.
- Los súbditos deben su obediencia pasiva al príncipe.
- El príncipe no puede imponer a sus súbditos la religión, pues el alma es
potestad de cada individuo. Pero en la práctica los príncipes luteranos sí
impusieron la religión a sus subditos, en la Paz de Augsburgo (1555).
- No hay derecho pleno de resistencia del individuo a las decisiones del
príncipe (lo que explica su horror a la rebelión de los campesinos alemanes
contra sus señores), por lo que la resistencia del subdito sólo puede
ejercerse en su conciencia íntima.
- Pero había una grave contradicción en su teoría. ¿Cómo oponerse
legítimamente al poder del emperador, soberano natural del Imperio y
partidario del Papado? Lutero era reacio al principio a aceptar la rebelión
contra el emperador —quería pactar y tal vez convencerle—, pero
finalmente, bajo la influencia de Melanchton y de los príncipes alemanes, lo
resuelve con la tesis de que los príncipes tienen el derecho de resistencia
ante el emperador y el Papa, ya que estos incumplen la constitución de
Alemania y no siguen los sagrados designios de Dios.
- Socialmente es conservador: la sociedad estamental de la Edad
Media tiene un carácter sagrado e inmutable. Es contrario al comercio y la
usura.

Melanchton.
Felipe Melanchton (1497-1560) es el teólogo protestante de mejor formación
humanista y filosófica de su tiempo. Intenta una síntesis entre Humanismo y
Reforma. Muy influyente, será quien organice la Iglesia luterana y mejor
legitime el derecho de resistencia contra el emperador.
- Acepta el principio del poder absoluto del príncipe.
- Niega el derecho de resistencia, pero comprende que la doctrina luterana
puede conducir al abuso de poder.
- Limita (moralmente) el poder con una organización eclesiástica (obispos y
pastores luteranos) que, junto a los magistrados y príncipes, instaure una
convivencia moral. Pero en los descuerdos predomina el poder político.

EL ANABAPTISMO.
La herejía de Münzer: el comunismo.
Thomas Münzer (1490-1525) es el gran predicador alemán del anabaptismo,
la mayor disidencia revolucionaria de la Reforma. Inspiró la “guerra de los
campesinos”, por lo que fue ejecutado, como sus seguidores violentos. Sus
ideas son radicales y prefiguran el comunismo:
- La abolición del Estado y la Iglesia.
- La comunidad evangélica de bienes y mujeres.

EL CALVINISMO.
Será el calvinismo el movimiento que fundamentará el derecho de
resistencia, pese a que Calvino era contrario a este. Lo hace a través del
pensamiento de John Knox en Escocia y los monarcómacos hugonotes en
Francia, ya que debían luchar contra unos gobernantes católicos que no iban
a convertirse. Destacan Zwinglio y sobre todo Calvino.

Zwinglio.
Ulrico Zwinglio (1484-1531) sintetiza Humanismo y Reforma, como
Melanchton. Impuso su doctrina en la ciudad de Zúrich, y perdió su vida en
una batalla contra los católicos. Sus ideas básicas son:
- El poder político se subordina a la Iglesia reformada.
- El poder político sirve tanto para castigar a los pecadores (Lutero) como
para defender a los débiles contra los abusos de los poderosos.
- El modelo político es la ciudad-estado (Iglesia-Ciudad), gobernada por la
Iglesia reformada, identificando comunidad religiosa y comunidad civil.
- Hay derecho de resistencia contra el gobernante injusto, si este incumple
la ley de Dios, que es superior a la ley de los hombres.

Calvino.
Juan Calvino (1509-1565), teólogo protestante francés, seguidor de
Zwinglio, afirma la doctrina calvinista (la predestinación absoluta, el
activismo político y social basado en una ética de acción, la búsqueda del
éxito económico como prueba de ser buen cristiano). Aplica su modelo en la
ciudad suiza de Ginebra, que adoptó la Reforma calvinista en 1533 y una
Constitución teocrática en 1541, en una alianza antidemocrática del clero
calvinista y la burguesía.
Calvino escribe Institutio christianae religionis (1536), en la que sostiene
que:
- La autoridad reside en la comunidad política, que nombra a sus
representantes para ejercer el poder.
- Los gobernantes deben seguir los mandatos de Dios y son elegidos entre
los fieles “escogidos por Dios”, una elección manifestada en pruebas de
piedad y éxito económico.
- La ciudad-estado se organiza como dictadura religiosa, en la que el
gobierno eclesiástico domina al civil, pero sin mezclar ambos (lo que le
diferencia de Zwinglio).

LOS MONARCÓMACOS HUGONOTES.


Los monarcómacos sostienen la tesis del derecho de resistencia de los
súbditos, en base al principio de que el rey debe cumplir el derecho natural
y que en caso de incumplirlo cabe desobedecerle o atacarle. Habrá
monarcómacos católicos (Mariana) y protestantes, entre los que destacan
los hugonotes (calvinistas franceses) Hotman, De Bèze y, sobre todo,
Plessis-Mornay, cuyas ideas derivan de su lucha contra la monarquía
católica francesa en los terribles años de las Guerras de Religión (1562-
1598), sobre todo desde la trágica Noche de San Bartolomé (1572), en
defensa de un poder moderado, cuyo fin sea la felicidad de los súbditos, que
tienen el derecho de deponer a sus autoridades si estas incumplen su deber.

Hotman.
François Hotman (1524-1590), en La Franco-Gallia (1573), condena el
absolutismo: defiende la tesis de que los reyes franceses al principio fueron
elegidos y limitados por las asambleas (los Estados generales), por lo que la
francesa nunca fue una monarquía absoluta. Pero era una afirmación falsa
históricamente y no tuvo influencia.

Bèze.
Théodore de Bêze (1519-1605), sucesor de Calvino en Ginebra, en Du Droit
des magistrats sur leurs sujets (1574) expone:
- La teoría del contrato: la idea medieval de que "los magistrados han sido
creados para el pueblo, y no el pueblo para los magistrados".
- La teoría del consentimiento popular: el gobernante debe servir a la
comunidad.
- La teoría de la resistencia a la tiranía: en caso de tiranía los magistrados
(no el pueblo) tienen el derecho de resistencia contra el gobernante.

Plessis-Mornay.
Philippe du Plessis-Mornay (1549-1623) es el mas conocido, por su Vindiciae
contra tyrannos (La condena de los tiranos, 1579). Ideólogo del pactismo,
influirá sobre el pensamiento político y en todos los movimientos
revolucionarios que pretendan un pacto entre el pueblo y la Corona, y
defiendan el derecho de resistencia contra el tirano.
- La comunidad política se crea a partir de un doble pacto: el pacto de Dios
con el pueblo y el rey, y el pacto del pueblo con el rey.
- El primer pacto, religioso, establece la Iglesia y es prioritario sobre el
político.
- El segundo pacto, político, establece el Estado y regula las condiciones de
la obediencia de los súbditos al rey.
- Es el pueblo quien establece los reyes y el derecho.
- El gobernante no tiene un poder absoluto.
- El pueblo tiene derecho a la resistencia religiosa y civil en el caso de que el
gobernante actúe contra el pueblo. Pero sólo puede resistir a través de los
magistrados inferiores. Es más una democracia aristocrática que popular.

1.3. LA CONTRARREFORMA.
La Contrarreforma, nacida sobre la construcción de la Compañía de Jesús
(1534-1540) y la celebración del Concilio de Trento (1545-1563), es una
exitosa Reforma católica que plantea la renovación de la Iglesia y la “vuelta
a Santo Tomás. Los jesuitas Mariana y Suárez serán sus principales teóricos,
aunque también haya dominicos (Vitoria), o autores utópicos como el
sacerdote Campanella.

LOS TEÓRICOS ESPAÑOLES.


Los teóricos españoles de los siglos XVI-XVII se caracterizan generalmente
por ser sacerdotes (dominicos o jesuitas) o universitarios, seguir el
pensamiento escolástico (Tomás de Aquino), ser militantes de la
Contrarreforma y escribir contra los abusos a los indios de América.

Los libros de consejos.


La literatura política española de los universitarios laicos adoptó
generalmente el género de los libros de consejos a los príncipes.
Destaquemos a Antonio de Guevara, con Reloj de príncipes (1529) —el libro
más leído en el siglo XVI aparte de la Biblia—; Jerónimo Osorio, con La
educación y preparación de un rey (años 1540); Pedro de Ribadeneyra, con
el antimaquiavélico Tratado de la religión y de las virtudes que debe tener
el príncipe cristiano (1595).

Los dominicos:
Los dominicos siguen la doctrina escolástica de Vitoria. Hay que destacar
a la Escuela de Salamanca, con los dominicos Domingo de Soto (1494-
1560), con su teoría del derecho como poder y su repulsa de la guerra y de
la colonización, y Bartolomé de las Casas (1474-1566), que defiende la
soberanía del rey sobre las Indias, pero basada en el consentimiento (una
forma de protectorado, no de conquista), y consiguió que el emperador
Carlos V regulase la explotación de los indios según normas morales en las
Nuevas Leyes de Indias (1542).

Vitoria
Francisco de Vitoria (nacido entre 1480 y 1492-1546), padre dominico,
profesor en Salamanca. En las Relecciones teológicas (1557), inspirada en la
escolástica de Aquino, expone:
- La comunidad política es una institución de derecho natural.
- El poder reside en la comunidad y lo delega en el gobernante, que debe
regirse por el derecho divino y natural (invariables), así como por el derecho
positivo (variable).
- La mejor forma de gobierno es la monarquía hereditaria.
- Hay una comunidad de pueblos de toda la tierra, por lo que niega la
jurisdicción universal del emperador y defiende el respeto a los derechos de
los pueblos indígenas cuya tutela (colonización o protectorado) sólo debe
ser temporal.
- La guerra es justa si defiende el derecho natural.

Los jesuitas:
A fines del siglo XVI los autores más influyentes son los jesuitas,
generalmente teólogos y juristas, destacando Luis de Molina (1535-1600),
Gabriel Vázquez (1549-1604), Mariana y, sobre todo, Suárez, que sostienen
la teoría del populismo (el italiano Belarmino será su primer autor), una
doctrina crítica del poder absoluto del monarca —lo que les acerca a los
monarcómacos—, que defiende una Iglesia universal, hegemónica sobre el
poder temporal de los reyes.

Mariana y el tiranicidio.
El padre Juan de Mariana (1536-1642) escribe el tratado De Rege (Del rey y
la institución real, 1599), en el que legitima el poder absoluto del rey en el
consentimiento de los súbditos y justifica el regicidio, en los casos en que el
monarca incurra en tiranía y enemistad hacia el catolicismo (su obra influyó
en Ravaillac, el asesino católico de Enrique IV de Francia).

Suárez.
Francisco Suárez en De legibus (Tratado de las leyes y de Dios legislador,
1612) desarrolla sus ideas del poder indirecto, que han sido utilizadas para
atacar el absolutismo:
- Reconoce la dualidad de autoridad religiosa y la civil.
- La autoridad está subordinada al orden divino eterno.
- La soberanía dimana de Dios pero reside en la comunidad, que la otorga al
rey mediante un pacto declarativo (de sentido declarativo de aceptación de
la sujeción, no en el sentido contractualista de las teorías posteriores).
- El fin del Estado es obtener la felicidad: la consecución del bien común, la
perfección individual, la salvación ultraterrena.
- El Estado no puede ser despótico.
- El derecho del pueblo a la rebeldía y al tiranicidio.

CAMPANELLA.
Campanella y la utopía.
Tomasso Campanella (1568-1639), sacerdote napolitano, desarrolla el
pensamiento utópico de Moro, en contra de Maquiavelo. Opuesto al dominio
español en Italia, fue encarcelado (1599-1626). En La monarquía
española (1620) analiza el modelo hispánico de monarquía autoritaria y
supranacional, de ambición “universal” (y por lo tanto peligrosa para las
otras naciones). En La Ciudad del Sol (1623) imagina una sociedad utópica,
que vive en una ciudad organizada en círculos concéntricos.
- El gobierno corresponde a príncipes-sacerdotes.
- Se rige por la ley de Dios.
- Es una sociedad comunista, con comunidad de bienes y mujeres (lo que le
distingue de Moro).
- Los ciudadanos se dedican al conocimiento y la religión.

1.4. LA TEORÍA DEL ESTADO ENTRE EL XVI Y EL XVII.


Entre la segunda mitad del siglo XVI y la primera mitad del siglo XVII
aparece un grupo de pensadores que procuran una reflexión “pura” (no
religiosa) sobre la teoría del derecho natural, el Estado, la soberanía y la Ley.
La importancia de la revisión laica del derecho natural (separado del divino)
es inmensa, pues este será en los siglos XVII y XVIII la forma científicamente
válida de la teoría política, sobre todo con Grocio y Locke. Destaquemos a
cuatro: Bodin, Bacon, Altusio y Grocio. En la política el más influyente será el
primero, mientras que en el Derecho influyen extraordinariamente Altusio y
Grocio.
Algunos pensadores de este periodo tendrán una influencia escasa en vida
pero muy importante siglos después. Un buen ejemplo es la doctrina del
teórico británico Edmund Plowden (1518-1585), analizada por Ernest
Kantorowicz en Los dos cuerpos del Rey. Un estudio sobre teología política
medieval (1957), según la cual los jefes de Estado tienen dos naturalezas,
una humana (y mortal) y otra divina (e inmortal), y hoy deben ser
considerados inviolables por sus actos soberanos, pero deben responder
como los demás ciudadanos por sus actos privados.
Bodin y la soberanía.

Jean Bodin (1530-1596), jurista francés, miembro del grupo de “Les


Politiques”, que durante las “guerras de religión” francesas fue partidario de
la convivencia de varias religiones en el Estado y de situar al rey por encima
de todos los sectores. En Seis Libros de la República (1576) sostiene:
- La sociedad nace de la familia y el derecho a la propiedad privada.
- El derecho evoluciona hacia el ideal de justicia.
- El Estado nace de la asociación de familias, gobernadas por un poder
supremo y la justicia.
- La soberanía, indivisible, es un atributo jurídico-político del Estado, por lo
que es el imprescindible lazo de unión de la comunidad política, un bien
jurídico que supone la potestad sobre los individuos que componen el
Estado.
- Sólo los Estados son sujetos de las relaciones públicas internacionales.
- La monarquía absoluta es la mejor forma de gobierno.
- El príncipe no recibe su poder absoluto directamente de Dios (superando
así la doctrina medieval), sino de un orden racional (justicia), que es
conforme con la voluntad divina.
- El príncipe debe ejercer el poder respetando el derecho divino y el derecho
natural (la libertad y propiedad de los súbditos), pero no está sometido a las
leyes, sino a su libre voluntad.
- El príncipe tiene todos los poderes soberanos: legislativo (es la fuente del
Derecho), de guerra y paz, de nombrar los administradores, de justicia y
perdón, de acuñar moneda, de recaudar impuestos.
- El gobierno debe favorecer a los mejores: nobles, virtuosos y ricos, pero,
para vencer la anarquía, debe situarse por encima de las luchas políticas y
religiosas.

Bacon y La Nueva Atlántida.


Francis Bacon (1561-1626), filósofo y político que fue canciller de Inglaterra
en 1616-1621, se muestra en los Ensayos (1597-1625) partidario del poder
absoluto del monarca aunque debe acordar las leyes con el Parlamento. En
la utopía La Nueva Atlántida (1627), el Estado es gobernado por la ciencia
natural y experimental.

Altusio y el federalismo.
Johannes Altusio (1557-1638), un calvinista alemán, profesor de Derecho y
gobernante religioso-civil de la ciudad de Emden, en Política ordenada
metódicamente (1603) propugna un sistema antimonárquico, fundado en el
aristotelismo y el calvinismo:
- El hombre es un ser político.
- La política se basa en el “contrato” entre gobernantes y gobernados, y la
sociedad en el contrato de individuos/grupos.
- La sociedad se estructura en asociaciones voluntarias: familia, corporación
voluntaria (collegium), comunidad local, provincia, Estado.
- El Estado es soberano y se basa en un sistema federalista a partir de la
“comunidad orgánica”.
- La soberanía reside en el pueblo, que lo delega en los gobernantes
elegidos.
- El gobernante tiene todo el poder, pero debe cumplir las leyes, y lo pierde
si las incumple.
- El derecho de resistencia sólo lo tienen unos funcionarios especiales (los
“éforos”), designados para mantener los derechos de la comunidad.

Grocio y el derecho natural y de gentes.


Hugo Grocio (1583-1645), jurista, teólogo e historiador holandés, es el
primero en teorizar científicamente sobre el ‘derecho natural y de gentes’.
- Mare liberum (1601) defiende el principio de libertad de los mares como
uno de los derechos fundamentales de los pueblos y una eficaz garantía de
paz.
- Del derecho de paz y de guerra (1621) es la base del moderno Derecho
internacional: las relaciones entre los Estados deben regirse por el derecho
natural, general a todas las naciones.

2. EL SIGLO XVII.
El contexto histórico: el auge del absolutismo y el nacimiento del
liberalismo.
En el siglo XVII las ideologías políticas justificaron doctrinalmente el
absolutismo, el poder absoluto del monarca, derivado directamente de Dios,
sin intervención del pueblo, aunque en el plan divino estuviera que el poder
se ejerciera en beneficio del pueblo.
Pero el siglo XVII fue un “siglo de hierro” (Stanley Kamen) en lo político-
religioso. Los conflictos políticos y religiosos implicaron una crítica de estos
principios absolutistas por parte de amplios grupos nacionales o sociales:
los holandeses, catalanes y portugueses rebeldes contra la monarquía
española; los hugonotes franceses, los protestantes y católicos alemanes,
que sufrían la opresión de sus príncipes de religión contraria; los
revolucionarios ingleses que se oponían al poder absoluto del rey, etc.

Las dos Revoluciones Inglesas y la Fronda.


Los tres grandes conflictos que provocaron las mayores aportaciones al
pensamiento político absolutista y, por oposición, al liberal, fueron las
dos Revoluciones inglesas (que forman en conjunto un proceso
revolucionario que comenzó con la de 1640 y acabó con la de 1688), que
acabaron por imponer un modelo constitucional pactista en Inglaterra, que
influyó primero en un absolutista, Hobbes, y un liberal, Locke, y más tarde
en los pensadores ilustrados franceses; y la revuelta de la Fronda (1651-
1652) en Francia, cuyo fracaso asentó el poder absoluto de los Borbones y
sirvió para teorizar el absolutismo, como hizo Bossuet.
La Revolución inglesa de 1640 fue una lucha de la burguesía de Londres y
de las ciudades, con el apoyo de muchos terratenientes, contra el
absolutismo monárquico de Carlos I. Parlamento y Corona se enfrentaron en
una guerra civil (1640-1648), que acabó con la derrota y ejecución de Carlos
I y la instauración de una república presidida por Oliver Cromwell (1649-
1660), cuya doctrina fue el pactismo inspirado en las obras de Wycliff y Du
Plessys-Mornay, que se plasmó en el Acuerdo del Pueblo (1647), suscrito por
los puritanos ingleses. Esta revolución inspirará el pensamiento de muchos
autores, en especial Hobbes.
La Restauración de Carlos II en 1660 fue ya mucho más moderada, pero el
intento de Jacobo II de reinstaurar el absolutismo y el catolicismo precipitó
un nuevo conflicto.
La Revolución de 1688 puso en el trono a María y Guillermo, e implantó el
parlamentarismo. Desde entonces la vía inglesa fue el reformismo, sin más
conatos revolucionarios, en oposición al modelo revolucionario francés.
Locke será quien mejor reflexione sobre este acontecimiento.
La Fronda (1651-1652) fue un movimiento nobiliario, burgués y popular que
se levantó contra la política fiscal y centralizadora de Mazarino. Los gastos
de la guerra contra España y la unificación administrativa mediante los
intendentes chocó con los intereses de los Parlamentos provinciales y en
especial el de París. La división entre los frondistas, encabezados por el
partido militar de Condé, derivó en la vuelta de Mazarino a París y la victoria
del absolutismo de Luis XIV, que se incrementaría en su reinado desde
1661, al atraer a la Corte a la nobleza y rodearse de burgueses en la
Administración. Los teóricos parlamentarios más conocidos son Joly y Retz, y
el absolutista es Bossuet.

2.1. EL ABSOLUTISMO.
Las monarquías absolutas.
El absolutismo fue la forma de gobierno de la mayoría de las monarquías de
Europa Occidental en los siglos XVII y XVIII. El rey hacía las leyes,
administraba justicia, los impuestos se recaudaban en su nombre, mantenía
un ejército permanente y nombraba a los funcionarios. La monarquía
absoluta representó un progreso histórico porque desarrolló la centralización
y contribuyó a la unificación territorial.
En teoría la monarquía absoluta estaba sólo “subordinada a la ley divina, a
la justicia y a las reglas fundamentales del Estado”; pero en la práctica
estaba limitada por el pequeño número de los funcionarios reales y por las
dificultades de comunicación.

Hobbes y el pacto social.


Thomas Hobbes (1588-1679) vivió la caída de Carlos I, la Primera
República de Cromwell y la Restauración, con sus revoluciones y guerras
civiles. Sus obras principales son Los elementos del Derecho Natural y
Político (1650) y, sobre todo, El Leviatán (1651), en la que sostiene la tesis
de que el Estado es una creación artificial omnipotente, garante de la
seguridad de los súbditos. Su doctrina absolutista tenía, pero, elementos
liberales (la teoría del pacto, la libertad individual) que serían un germen del
liberalismo de Locke y de otros.
- El hombre es un lobo para el hombre, siguiendo la máxima de la “ley del
más fuerte”, en lucha de todos contra todos, siempre en conflicto pues
tiende a abusar de su libertad.
- Los hombres controlan la violencia al ceder al soberano una parte de su
libertad a cambio de una mayor seguridad, mediante un “pacto social” (un
solo pacto inicial, entre los individuos, no de estos con el gobernante).
- El gobierno debe ser absolutista, ilimitado, con todo el poder legislativo y
ejecutivo.
- No hay derecho natural, sino sólo el positivo, emanado del Estado. Lo
religioso se subordina a lo político.
- Identifica sociedad-Estado-gobierno, pero el absolutismo es mitigado por el
individualismo: el fin del Estado no es el poder sino el bien de los individuos
que lo constituyen. Garantizada la paz y la seguridad el Estado no debe
intervenir.
- El rey es legítimo sólo si tiene el poder, por lo que Hobbes incurre en una
contradicción: niega el derecho de resistencia pues el gobernante es
absoluto, pero de hecho lo acepta si no sirve a los súbditos y pierde el
poder, pues entonces sus súbditos pueden buscar un nuevo gobernante que
les dé seguridad. Los autores posteriores deducirán que es legítimo todo
gobierno (incluido el democrático) que asegure la paz y el orden. Por este
punto Hobbes fue rechazado por los absolutistas.

Bossuet.
Jacques Bossuet (1627-1704) vive en el reinado de Luis XIV, el “Rey Sol” que
proclamaba que “El Estado soy yo”. En La política según las Sagradas
Escrituras (1709), basada en la Biblia, el Derecho Romano y Hobbes,
legitima el absolutismo monárquico de derecho divino. “El trono regio no es
el trono de un hombre, sino el del mismo Dios”.
Es un autor menor, de escasa influencia entonces, pero su doctrina sirve
como resumen del pensamiento de Luis XIV y de la mayoría de los reyes
absolutos de su tiempo. El fracaso del absolutismo de Luis XIV al final de su
reinado (guerras, hambre, miseria, decadencia) supuso que su modelo fuera
criticado y rechazado, lo que explicará en gran parte el auge del despotismo
ilustrado y del liberalismo.
- La monarquía es sagrada y paternal, y su autoridad real es la más justa.
- El rey recibe su poder de Dios, del que es transmisor de sus órdenes, y
sólo es responsable ante Dios por sus actos y disposiciones.
- Los ministros son los lugartenientes de Dios en la Tierra, como corresponde
a quienes son escogidos por un monarca de origen divino.
- Los súbditos deben obediencia absoluta.

2.2. EL LIBERALISMO.
El liberalismo (o parlamentarismo) inglés comienza con la Revolución
Inglesa de 1688 y Locke escribió a finales del siglo XVII, pero ambos
también pueden incluirse en el siglo XVIII. Es el precedente necesario de la
Ilustración política.
Rasgos del pensamiento liberal son:
- El laicismo.
- El racionalismo.
- El optimismo sobre la naturaleza del hombre.

El parlamentarismo.
El parlamentarismo es la forma política que asume el liberalismo en Gran
Bretaña desde la Revolución Inglesa de 1688, cuando el Parlamento inglés y
los nuevos reyes, María y su esposo Guillermo III, aceptaron compartir el
poder político.
- El rey ostenta el poder ejecutivo y judicial, pero lo delega parcialmente
(más y más en lo sucesivo) en los ministros y los jueces, y se compromete a
cumplir las leyes.
- El Parlamento ostenta el poder legislativo: hace las leyes, vota los
impuestos, y comparte el poder ejecutivo, al exigir al rey que nombre sus
ministros dentro del partido que haya obtenido la mayoría en la Cámara de
los Comunes.
- El sistema se completa con la aceptación por el rey de una Declaración de
Derechos, que garantiza tanto los derechos del Parlamento como de los
ciudadanos.
Los teóricos del liberalismo estudiaron este modelo pactista, comenzando
por Locke.

Locke y el contrato social.


John Locke (1632-1704), miembro del partido whig (liberal), publicó
el Tratado sobre el gobierno civil (1690), inspirado por el pactismo de Wycliff
y Du Plessys-Mornay, contra el absolutismo de Hobbes y en defensa de la
Revolución de 1688, que explica por la ruptura de sus obligaciones por el
rey Jacobo II. Pero también se opone a las extralimitaciones del Parlamento
en el decenio iniciado en 1640.
Su filosofía empirista se basa en el iusnaturalismo (leyes naturales con
origen divino) y el utilitarismo del sentido común (la racionalidad del
hombre que actúa en su propio interés).
La doctrina de Locke fue muy popular, inicia la Ilustración inglesa
(Enlightenment) e influyó decisivamente tanto sobre el parlamentarismo
británico como sobre los pensadores europeos, pues su pensamiento es
conservador y del siglo XVII para Gran Bretaña, y revolucionario y del siglo
XVIII para Francia.
Sus ideas fundamentales son:
- En su “estado natural” los hombres no luchan entre sí sino que cooperan,
todos son iguales y poseen unos derechos naturales: vida, libertad y
propiedad.
- El hombre defiende sus derechos con la violencia.
- El hombre, mediante el pacto original, renuncia a la violencia, así como a
juzgar y castigar, en favor de Estado, a fin de poder vivir en sociedad.
- Pero no renuncia a los derechos naturales (lo que le distingue de la tesis de
Hobbes).
- El Estado ejerce los derechos de legislar, juzgar y castigar, en nombre de
los individuos.
- La finalidad básica del Estado es proteger los derechos básicos del
individuo y no puede atacarlos.
- La acumulación de poder puede conducir al abuso de poder, por lo que
rechaza la monarquía absoluta.
- El poder debe repartirse entre las instituciones, con funciones distintas,
que se vigilen y se controlen entre sí.
- Hay dos funciones básicas: hacer las leyes (cuerpo legislativo) y hacerlas
cumplir (gobierno). El legislativo es un colectivo elegido por los ciudadanos
(el modelo parlamentario).
- El derecho de resistencia asiste al pueblo si se vulneran sus derechos
naturales.

3. EL SIGLO XVIII.
El contexto histórico: la revolución del Siglo de las Luces.
Los acontecimientos políticos de este siglo en el continente europeo y
América son claramente revolucionarios por cuanto representan la crisis y
comienzo de la caída del Antiguo Régimen: Despotismo Ilustrado,
Revolución Francesa y Guerra de Independencia de EE UU, difusión de las
ideas mediante Academias, Universidades, Enciclopedia, preponderancia
intelectual de Francia, etc. En cambio, en Gran Bretaña el parlamentarismo
reformista será un modelo exitoso y se evitarán las revoluciones
continentales.
Las Revoluciones políticas de finales del siglo XVIII derribaron el absolutismo
en favor de nuevas formas de gobierno basadas en la libertad individual, la
igualdad ante la ley, la voluntad de la mayoría, un derecho natural
racionalista, pero el nuevo sistema político defendía a los propietarios en
contra de los no propietarios, a los burgueses en contra de los proletarios;
sus derechos se ligaban a la riqueza y no a la naturaleza humana, pese a las
ideas escritas.

La Ilustración.
La Ilustración fue la ideología dominante del siglo XVIII. Es un movimiento
intelectual, no organizado, que dominó la vida cultural de la mayor parte de
Europa, y que se extendió por las colonias europeas, contribuyendo
decisivamente a los movimientos independentistas americanos. La fuerza
de su doctrina transformó las ideas y la realidad de Europa, asentando
ideológicamente los principios más favorables para el ascenso político y
social de la burguesía.
El pensamiento filosófico de los ilustrados se caracteriza por tres principios:
el criticismo racional, el utilitarismo y el mito del progreso. Estos principios
se apoyan en la filosofía de Descartes (pensamiento lógico y crítica de los
principios tradicionales, “es verdad lo que es lógico”) y el método científico
de Newton (observación empírica de la realidad para deducir leyes), que son
dos métodos racionales de análisis de la realidad que se aplicarán a la
sociedad, la política, la economía, la religión...
- El criticismo racional somete a una crítica implacable todos los conceptos y
valores tradicionales. La “autoridad de la tradición” (tan importante en la
Edad Media) ya no es aceptada y todas las ideologías sociales y políticas
son consideradas científicamente y rechazadas si no resultan “lógicas”.
- El utilitarismo preconiza un nuevo concepto del hombre: el hombre, guiado
por la razón, busca su felicidad, que consiste en el bienestar material, y
puede ser medida por la cantidad de riqueza que posee (propiedad).
- El mito del progreso se funda en lo anterior, pues la sociedad humana
puede entrar en un camino de progreso indefinido si logra potenciar en el
hombre el uso correcto de la razón (mediante la educación) y aumentar la
riqueza (mediante las reformas que posibiliten una actividad económica
adecuada). Sus mejores teóricos son Turgot y Condorcet.

Las corrientes políticas de la Ilustración.


Debemos distinguir tres corrientes en la Ilustración:
- El Despotismo Ilustrado continental era reformista, pero limitado a las
reformas sociales y económicas, mientras que las políticas reforzaban el
absolutismo y este inmovilismo político desembocó al final en revoluciones
violentas. Sus teóricos son Montesquieu (el más relevante para la
posteridad) y los enciclopedistas Voltaire, Diderot...
- El liberalismo revolucionario continental es la exacerbación de la anterior,
al ver los pensadores que los estamentos privilegiados se resistían con éxito
a los cambios que suponían perder su posición hegemónica. Integra las
ideas políticas de Locke, Montesquieu, Diderot, Voltaire, a las que interpreta
en un sentido radical. Su gran autor es, sobre todo, Rousseau. Su influjo fue
enorme sobre los teóricos y políticos de la Revolución Francesa.
- El liberalismo británico (o parlamentarismo inglés) se inició con una
revolución pero se convirtió luego en el modelo reformista por antonomasia,
que evolucionó con lentas, moderadas y pacíficas reformas tanto políticas
como sociales y económicas, para adaptarse a los cambios históricos. La
mayoría de políticos, historiadores, escritores y filósofos británicos del XVIII
escribieron reflexiones políticas con un cariz liberal. En este siglo destaca el
filósofo e historiador Hume, que enlazó el pensamiento de Hobbes, Locke y
Montesquieu con el de los autores siguientes como Adam Smith, Bentham,
Mill...

3.1. EL DESPOTISMO ILUSTRADO.


El Despotismo Ilustrado domina la mayor parte del siglo y se extiende hasta
su final. Sus teóricos pretendían el apoyo de los monarcas para aplicar sus
programas de reforma política, social y económica y, bajo su influencia,
los monarcas ilustrados realizaron una política reformista, basada en la
razón, en lo que destacaron José II de Austria, Federico II de Prusia, Catalina
II de Rusia, Gustavo III de Suecia, José I de Portugal, Carlos III de España,
Leopoldo duque de Toscana.
El historiador francés Antoine Lilti (2023) explica que los ilustrados más
conspicuos optaron en muchos casos por publicar sus obras con seudónimo
(Voltaire utilizó decenas de ellos) para eludir la censura y las
responsabilidades derivadas de esa exposición pública, y pese a los ideales
expresados en sus escritos —que desembocarían en la Revolución Francesa
— vivieron en la más absoluta comodidad burguesa, perfectamente
integrados en las sociedades del Antiguo Régimen. Lilti opina
que Voltaire: ‹‹encarna los límites de la Ilustración, que se han denunciado a
menudo: un innegable conservadurismo social y político, un marcado gusto
por los déspotas ilustrados, posiciones dudosas sobre la jerarquía de las
razas y cierta superficialidad.›› Y Lilti remacha de Diderot: ‹‹Pensador crítico,
siempre rápido para expresar su indignación, pero también escritor bien
integrado en el pequeño mundo de la élite parisina. Autor de textos audaces
que, releídos hoy en día, parecen anunciar la Revolución, renunció a
publicarlos, mientras trabajaba a veces como censor oficioso de Antoine de
Sartine, teniente general de la policía.›› [Lilti, Antoine. La herencia de la
Ilustración. Trad. de Christopher Morales Bonilla. Gedisa. 2023. 480 pp.
Reseña de Galán, Lola. Los claroscuros del Siglo de las Luces. “El País”
Babelia 1.671 (2-XII-2023).]
Los objetivos.
- La racionalización de la vida política, mediante una administración
centralizada y uniforme que acabara con los particularismos feudales.
- Una política fiscal moderna, mediante la “contribución única”, un impuesto
que gravase la riqueza, sin reconocer privilegios a los estamentos.
- Una política cultural racional, mediante el fomento de la educación pública,
la investigación y las ciencias naturales.
- Una política eclesiástica regalista, mediante el control de la Iglesia y el
clero.

Los medios.
La transformación social que propugnaban los ilustrados debía hacerse
mediante:
- La propaganda: los libros, folletos, periódicos, asociaciones culturales...
Uno de los instrumentos de difusión fue La Enciclopedia, publicada en
Francia desde 1751 hasta 1772, una suma de los saberes de la época, en la
que se atacaban todas las ideas no basadas en la razón.
- La educación, para inculcar sus ideas a los jóvenes los ilustrados
pretendieron controlar los sistemas educativos, lo que explica en parte la
supresión de los jesuitas.
- La acción política, que tiene un papel preponderante, influyendo en los
poderes públicos, los reyes en especial. Creían necesario que los reyes
retuviesen el poder absoluto, lo que explica el apoyo de tantos reyes a esta
ideología, y que el pueblo, entendido como la gente pobre e inculta, no
participase en la vida política.

Los derechos de los ciudadanos.


El gran logro ideológico del Despotismo Ilustrado fue la teoría de
los derechos de los ciudadanos. Según las ideas ilustradas, el rey no debe
usar su poder absoluto para oprimir a sus súbditos, sino para hacerlos
felices. Para proporcionar la “felicidad” a la gente, el gobierno ilustrado
debía garantizar a los ciudadanos el disfrute de ciertos derechos:
- La libertad económica. Todos pueden fabricar, comprar y vender sin
controles ni trabas del gobierno.
- La libertad de expresión. Debe haber una tolerancia total para la difusión
de toda clase de ideas y opiniones, incluidas las religiosas.
- La igualdad ante la ley. Debe haber una sola ley para todos los ciudadanos
y nadie debe reclamar privilegios, como los que tenían en aquella época la
nobleza y el clero.
- La propiedad. Es un derecho “sagrado e inviolable” y nadie puede atacarlo
ni suprimirlo.
- La justicia. Debe ser aplicada con equidad y con humanidad, suprimiendo
la tortura y, según algunos (Beccaria), la pena de muerte.
- La educación. Todos tienen derecho a un cierto grado de educación que
será garantizado por el gobierno. Había que acabar con el analfabetismo,
que impedía el progreso.

LAS TEORÍAS REFORMISTAS.


Montesquieu y el espíritu de las leyes.

Montesquieu (1689-1755) publicó dos obras fundamentales: Las Cartas


Persas (1721), una sátira social donde estudia la sociedad y critica el
absolutismo francés de Luis XIV; y El Espíritu de las Leyes (1748), donde
estudia el origen de las constituciones, y las leyes e instituciones más
válidas, cuyo modelo político ideal es el parlamentario británico. Su gran
influencia es sólo comparable a la de Rousseau, pues su principio de la
separación y equilibrio de los poderes políticos (libro XI de El Espíritu de las
Leyes, el más coherente e importante) es el dogma del constitucionalismo
liberal moderno.
- Defiende una monarquía moderada por el principio de separación y
equilibrio de los poderes políticos: legislativo, ejecutivo y judicial.
- El Estado debe regir según principios de libertad y tolerancia.
- Se opone al racismo, la opresión y la guerra.
- El poder debe equilibrarse entre el rey, la nobleza y el Parlamento.
- El poder ejecutivo debe residir en el rey y la nobleza (gobierno y
burocracia).
- El poder legislativo debe residir en el pueblo (cámara baja) y la nobleza
(cámara alta).
- El poder judicial es el menos importante: sólo interpreta las leyes ante los
hechos.

Voltaire y la libertad civil.

Voltaire (1694-1778) es un utilitarista moderado, protegido por Catalina II de


Rusia y Federico II de Prusia). Su mejor obra política es Cartas
filosóficas (1734), en las que se muestra conservador, pesimista sobre la
naturaleza humana: considera que los hombres son desiguales, crueles,
estúpidos y violentos. Incluso rechaza la educación para el pueblo. Pero
sostiene la política del sentido común y defiende la libertad y la tolerancia, y
sus ironías críticas contra los excesos del Estado y de la Iglesia debilitarán al
absolutismo que defendía en teoría.
- Defiende los derechos civiles (vida, propiedad, libertad de expresión y
pensamiento), pero no los derechos políticos (la representación y
participación en el gobierno).
- Proclama el poder absoluto del monarca.
- Niega el poder legislativo a los Parlamentos.

Diderot y la Enciclopedia.
Jacques Diderot (1713-1784) es un utilitarista moderado, famoso por ser el
director de La Enciclopedia. Polemizó duramente con Rousseau. En su
artículo del Contrato social y en sus Colaboraciones políticas expone sus
ideas:
- El hombre es racional.
- El criterio para juzgar la moral y el gobierno es la voluntad general de la
especie, encarnada en el derecho y las prácticas de los pueblos civilizados.
- La subordinación utilitarista de la política a la economía: el bien mayor es
la riqueza.
- El Estado ideal es la monarquía moderada, que se rige por la razón y tiene
como fines la estabilidad y la seguridad.
- La crítica al sistema colonial, porque no promueve la razón sino que
oprime a los pueblos dominados.

3.2. EL LIBERALISMO REVOLUCIONARIO.


Rousseau: el contrato social y la voluntad general.
Jean-Jacques Rousseau (1712-1778), escritor suizo (nacido en Ginebra) en
lengua francesa y colaborador de La Enciclopedia, era de religión calvinista
pero se convirtió temporalmente al catolicismo. El contraste entre su
polémica vida (tan inmoral en los hechos) y sus radicales ideas (llenas de
una estricta moral) le enfrentó con casi todos los pensadores de su tiempo
(en especial con Diderot) y explica gran parte de su obra, en la que critica
las monarquías del Antiguo Régimen, preparando ideológicamente la
próxima Revolución Francesa, que le revenciará como un mito.
Su pensamiento filosófico es esencial para comprender sus ideas políticas:
- Defiende un deísmo natural, una religión civil que sustituya al cristianismo,
que rechaze ideas no demostradas (dogmas, misterios...), sin organización
eclesiástica.
- Defiende el predominio de la moral sobre la razón, una moral vitalista y
libre, hedonista, rupturista de los códigos morales religiosos.
- Critica la sociedad contemporánea, por su depravación moral (burguesa).
Expuso sus teorías políticas en el Emilio y, sobre todo, en el Contrato
Social (1762), que fundamenta la democracia de los ciudadanos basada en
un “contrato social” y la “voluntad general”:
- Cree en la bondad natural del hombre, pero la sociedad tiene una
influencia corruptora.
- Los males provienen de la oposición entre la sociedad y la naturaleza
humana.
- La educación natural es el medio de devolver la perfección al hombre:
su libertad, para lo que debe volver a la naturaleza y la vida sencilla.
- La sociedad y el Estado debe ser fruto de un “contrato social” entre los
hombres, que se reúnen y pactan para mejor defender sus derechos (vida,
libertad y propiedad).
- Todos los miembros de la sociedad (los ciudadanos) deben tener los
mismos derechos y deberes: la igualdad.
- No hay división de poderes, sino un único poder soberano: el del pueblo,
que debe ejercer su poder político absoluto de acuerdo a la “voluntad
general”, contrapuesta a la “voluntad particular” (los intereses egoístas de
cada hombre), a la que somete.
- La ley es la suprema manifestación de la voluntad popular, expresada en
el voto por mayoría.
- El poder soberano del pueblo tiene el poder legislativo, pero delega en
poderes ejecutivo y judicial unas funciones subordinadas a aquél, siendo
revocables en cada momento.
- La república es la única forma legítima de Estado, y su modelo perfecto es
la pequeña república o ciudad-estado.
- Los hombres tienen el derecho de resistencia contra el Estado que no
garantiza sus derechos.

3.3. EL LIBERALISMO BRITÁNICO.


Hume.
David Hume (1711-1776), filósofo empirista y economista británico
(escocés). Explica la política mediante razones históricas empíricas, sobre
todo de economía, en el Tratado de la naturaleza humana (1739-1740) y,
especialmente, en sus Discursos políticos (1752). Su pensamiento fue muy
influyente en su país pues enlazó el pensamiento de Hobbes, Locke y
Montesquieu con el de los autores siguientes como Adam Smith, Bentham,
Mill... Su gran innovación es la crítica del derecho natural (ya comenzada
por Hobbes), pues basa el poder en la utilidad social.
Sus ideas básicas son:
- La sociedad y el Estado se originan en la familia, y se desarrollan
progresivamente por acuerdos de los hombres para evitar la guerra y
“administrar justicia”. El Estado será más complejo cuanto mayor sea el
ámbito de la sociedad.
- El Estado no se basa en un contrato social o acuerdo inicial sino en la
lealtad de cada generación al sistema en que vive, que crea un hábito de
obediencia, conveniente para mantener la sociedad.
- La tendencia de la constitución a la libertad marca la perfección de la
sociedad civil.
- Pero debe haber una tensión permanente entre libertad y autoridad, pues
sin esta es imposible el gobierno. La libertad es preferible en una situación
normal, pero la autoridad lo es en caso de guerra.
- El derecho de resistencia se basa en la utilidad, por ejemplo la lucha contra
la opresión o la excesiva presión fiscal; no basta pues el incumplimiento de
un pacto inicial.

BIBLIOGRAFÍA.
Libros.
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Historia Universal, nº 25. Siglo XXI. 1983 (1981). 468 pp.
Cerdà, Paco. Cuando ruge la tormenta, Maquiavelo vuelve a escena. “El
País” (14-VIII-2023). Dos libros sobre el florentino, el ensayo de
Boucheron Un verano con Maquiavelo (Libros del Zorzal) y la reedición de la
novela de William Somerset Maughan Hoy como ayer (Navona Editorial).
Díez del Corral, Luis. El pensamiento político europeo y la Monarquía de
España. De Maquiavelo a Humboldt. Alianza. Madrid. 1983 (1975). 562 pp.
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Bonilla. Gedisa. 2023. 480 pp. Reseña de Galán, Lola. Los claroscuros del
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Meinecke, Friedrich. La idea de la razón de Estado en la Edad
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Miller, David (dir.). Enciclopedia del pensamiento político. Alianza. Madrid.
1989 (1987 inglés). 704 pp.
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Social. Alianza. Madrid. 1985. 226 pp.
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Skinner, Quentin. Los fundamentos del pensamiento político moderno. vol.
I. El Renacimiento. FCE. México. 1985 (1978). 334 pp.
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Alianza. Madrid. 1970. 2 vols. I. De los orígenes a la baja Edad Media. 429
pp. II. Del Renacimiento a Kant. 357 pp.

PROGRAMACIÓN.
35. EL PENSAMIENTO POLÍTICO MODERNO: DEL HUMANISMO A LA
ILUSTRACIÓN.
UBICACIÓN Y SECUENCIACIÓN.
ESO, 2º ciclo.
Eje 3. Sociedades históricas y cambio en el tiempo. Bloque 1. Sociedades
históricas. Núcleo 4. Las sociedades de la época moderna.
- Las sociedades del Antiguo Régimen en Europa; crisis político-religiosas;
arte Renacentista y Barroco, el Racionalismo y la Ilustración.
RELACIÓN CON TEMAS TRANSVERSALES.
Relación los temas de la Educación para la Paz y de Educación Moral y
Cívica.
TEMPORALIZACIÓN.
Cuatro sesiones de una hora.
1ª Lectura de motivación. Diálogo con evaluación previa. Exposición del
profesor. Cuestiones.
2ª Exposición del profesor. Cuestiones.
3ª Exposición del profesor, de refuerzo y repaso; esquemas y comentarios
de textos.
4ª Exposición del profesor, de refuerzo y repaso; Comentarios de textos;
debate y síntesis.
OBJETIVOS.
Sintetizar la evolución del pensamiento político en la Edad Moderna, desde
el Humanismo a la Ilustración.
Comprender las principales teorías políticas del Humanismo, el Absolutismo
y la Ilustración.
CONTENIDOS.
A) CONCEPTUALES.
El pensamiento político en la Edad Moderna, desde el Humanismo a la
Ilustración.
B) PROCEDIMENTALES.
Tratamiento de la información: realización de esquemas del tema.
Explicación multicausal de los hechos históricos: en comentario de textos.
Indagación e investigación: recogida y análisis de datos en enciclopedias,
manuales, monografías, artículos...
C) ACTITUDINALES.
Rigor crítico y curiosidad científica.
Tolerancia y solidaridad.
METODOLOGÍA.
Metodología expositiva y participativa activa.
MOTIVACIÓN.
Una lectura de un texto sobre la democracia de Montesquieu.
ACTIVIDADES.
A) CON EL GRAN GRUPO.
Exposición por el profesor del tema.
B) EN EQUIPOS DE TRABAJO.
Realización de una línea de tiempo sobre el proceso.
Realización de esquemas sobre la UD.
Comentarios de textos sobre los principales pensadores y sobre las
Constituciones de EE UU, Francia y la española de 1812 para conocer la
influencia del pensamiento político en estas.
C) INDIVIDUALES.
Realización de apuntes esquemáticos sobre la UD.
Participación en las actividades grupales.
Búsqueda individual de datos en la bibliografía, en deberes fuera de clase.
Debatir y contestar cuestiones. Las respuestas se redactarán
individualmente.
RECURSOS.
Presentación digital.
Libros de texto, manuales.
Fotocopias de textos para comentarios.
Cuadernos de apuntes, esquemas...
EVALUACIÓN.
Evaluación continua. Se hará especial hincapié en que se sinteticen y
comprendan las doctrinas más que en su memorización exhaustiva.
Examen incluido en el de otras UD, con breves cuestiones y un comentario
de texto.
RECUPERACIÓN.
Entrevista con los alumnos con inadecuado progreso.
Realización de actividades de refuerzo: esquemas, comentario de textos...
Examen de recuperación (junto a las otras UD).

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