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ASAMBLEA DE DIOS DE VENEZUELA

MINISTERIO DE EDUCACIÓN CRISTIANA


INSTITUTO BÍBLICO DE TEOLOGÍA EVANGELICA
RVDO. CELESTINO RODRIGUEZ QUERO
CABIMAS ZULIA
CATEDRA: INTRODUCCIÓN A LA TEOLOGÍA
PROFESORA HENRY LEAL

La Neoortodoxia.

Realizado: Yriani Acosta.


Edith Colina.
Esquema

1. ¿Qué es la Neoortodoxia?
2. La Neoortodoxia con respecto a Dios.
3. La Neoortodoxia con respecto a la Biblia.
4. La Neoortodoxia con respecto a la Jesucristo.
5. La Neoortodoxia con respecto al pecado y la salvación.
Desarrollo:
1. ¿Qué es la Neoortodoxia?
La neoortodoxia es un movimiento religioso que comenzó después de la primera
guerra mundial, como una reacción contra el fracaso de las ideas del
protestantismo liberal. Se desarrolló principalmente por los teólogos suizos Karl
Barth y Emil Brunner. Otros la llamaron "neoortodoxia" porque la vieron como un
avivamiento de la vieja teología reformada. La neoortodoxia difiere de la "vieja"
ortodoxia en sus opiniones de la palabra de Dios y el pecado.
La neoortodoxia, sin embargo, manifiesta una reacción extrema contra ciertos
conceptos liberales, tales como el uso de la razón y la teología natural; o sea, la
teología que nace con el estudio de lo que está al alcance, pero sin recurrir a la
revelación divina. Otra reacción fue la aceptación de lo sobrenatural. Tanto énfasis
le da esos teólogos a la intervención divina, que a veces al movimiento se le llama
“neosobrenaturalismo”. Una buena manera de familiarizarse con la neoortodoxia
es estudiar a sus proponentes principales y sus postulados.
Muchos fueron los propagadores de esa forma del pensamiento teológico.
Estudiaremos a los más importantes o influyentes. Tenemos que comenzar con
quien impulsó en primera instancia esa manera de pensar; me refiero a Barth.
Karl Barth (1886-1968) Nació en Basilea, Suiza. Estudió en varias universidades
alemanas y fue influido profundamente por los grandes teólogos liberales Harnack
y Hermann. Lo animaba en aquel entonces la esperanza de que el reino de Dios se
alcanzaría pronto mediante la formación de una sociedad socialista, pero la
Primera Guerra Mundial sacudió profundamente su optimismo. Al observar cómo
las naciones llamadas civilizadas se lanzaban a una orgía de destrucción, llegó a
la conclusión de que los problemas del hombre eran demasiado desesperantes
para solucionarse con un simple cambio en las estructuras económicas.
Llegó a ver que la Biblia es más que una colección de antiguos documentos que se
pueden examinar críticamente; que más bien es un testigo de Dios. Se vio en la
obligación de aceptar lo que no había aprendido con el liberalismo: que lo único
que valía la pena predicar era la Palabra de Dios. Se convenció de que había que
predicar de manera que la Palabra de Dios se defendiera a sí misma ante la
congregación. El predicador podía preparar el camino, pero sólo Dios podía hablar
al oyente por medio de su Palabra.
Los horrores que rodeaban a Barth lo llevaron a comprender que de veras el
hombre está separado de Dios. El pecado impide que el hombre se acerque a Dios.
Por lo tanto, Dios tiene que tomar la iniciativa y venir al hombre.
Dejó muchas de sus ideas extravagantes y existenciales para exponer en serio la
Palabra de Dios. Tiempo después, Brunner y Bultmann rompieron con Barth, pues
el fundador de la neoortodoxia repudió muchos de los errores dialécticos
cometidos en los primeros años después de publicar su famoso comentario sobre
Romanos.
Adolfo Hitler intentó controlar a la iglesia en Alemania, a lo que se opuso Barth. El
teólogo suizo fue expulsado de Alemania y volvió a Basilea, donde siguió su
actividad literaria y enseñó en la Universidad. Sus ideas han influido
profundamente en la Iglesia, incluso entre los católicos romanos. Hans Kung,
teólogo católico alemán, ha sido su mejor discípulo y ha introducido la doctrina de
la justificación por la fe y otras doctrinas protestantes en el seminario católico de
Marburgo. Sin embargo, sólo un pequeño porcentaje de los protestantes actuales
se adhiere a su doctrina.
Causas para romper con los liberales:
En los escritos de Barth, encontramos la causa por la cual éste abandonó las filas
del liberalismo clásico; en ellos se acusa al liberalismo de doserrores.
● En vez de comenzar con Dios para construir su teología, comienzancon
el hombre. Emplean la razón, la teología natural. Confían en la experiencia mística
para preparar un camino a Dios, pero terminan con un Resultado triste: se
encuentran con un pálido reflejo del hombre mismo, sin llegar a Dios. Según Barth,
el evangelio liberal se reduce a una antropología.
● Acusa a los liberales de optimistas. Se olvidan, dice él, que son
hombres
mortales hablando a otros mortales. Han permitido que su fe gire alrededor del
hombre, en vez de humillarse y darse cuenta de que el hombre carece de recursos
para ayudarse. Pide Barth a los cristianos que reconozcan su insuficiencia y
esperen que Dios les hable.

Con el transcurso del tiempo, Barth comenzó a predicar doctrinas totalmente


inaceptables para el liberalismo: la trascendencia de Dios y su iniciativa en la
salvación, la pecaminosidad del hombre, la redención, la centralidad de Jesucristo,
la justificación por la fe y la nueva vida que da el Espíritu. Barth dijo que este siglo
es una época de crisis. Aseguró que el cristianismo puede salvarse únicamente
cuando se haya desasociado de la sociedad moribunda en que estamos. Creía que
la crisis de nuestros días es un síntoma de la crisis eterna que surge cuando el
hombre es confrontado con Dios. El encuentro de Dios con el hombre siempre
produce una crisis que lo obliga a tomar una decisión: la de aceptar o rechazar el
camino de Dios. El aceptar a Dios requiere de una humildad que el hombre
moderno rara vez alcanza. El teólogo suizo se consideró a sí mismo como heredero
de los reformadores. Forjó su teología empleando paradojas del existencialismo de
Sören Kierkegaard y usando nuevos términos, los cuales a menudo encierran
nuevos conceptos. Hemos notado ya que su doctrina comprende a la vez la
continuación de ciertos elementos liberales y el desarrollo de nuevas posiciones
contra las tendencias liberales. Teniendo esto en mente, revisaremos algunas de
sus conceptos doctrinales.

Emil Brunner (1889-1966) es el segundo representante de la neoortodoxia que


consideraremos en este estudio es Brunner, quien llegó a ser el miembro más
conocido de esa nueva escuela, después de Barth. Harvie M. Conn, lo denomina
como “el fuego purificador que eliminó el optimismo espacioso de los liberales”.
Al igual que Barth, nació en Suiza. Durante su juventud fue conocido como el
discípulo principal de Barth. Fue profesor de teología en la Universidad de Zurich.
En el año 1953, Brunner conmovió e inspiró al mundo cristiano al abandonar la
seguridad y prestigio que le proporcionaba su profesorado en Zurich para
trasladarse al Japón, donde enseñó en una escuela cristiana hasta su muerte.
Algunas doctrinas de Brunner El discípulo no estaba de acuerdo con el maestro en
muchas doctrinas, lo que usó como argumento para replantear el esquema
doctrinario de la neoortodoxia y fijó su posición en muchas de las cuestiones, en
desacuerdo conBarth.

Reinhold Niebuhr (1892-1971) Algunos consideran a Niebuhr como el teólogo


norteamericano más importante de su tiempo. Se vincula con Barth y Brunner en
su enfoque existencial, pero difiere marcadamente en algunos puntos cruciales.
Para Niebuhr la fe debe ser racional. En la década de los años cuarenta, los
teólogos norteamericanos de la neoortodoxia se inclinaban a seguir a Niebuhr más
que a Barth o Brunner.
La experiencia que tuvo Niebuhr como pastor luterano en Detroit, Estados Unidos
de América, desde 1915 a 1928, fue uno de los factores más importantes en la
formación del interés y pensamiento de este teólogo. Comenzó su ministerio como
un liberal optimista. Durante el período en que trabajó como pastor había una
lucha encarnizada entre trabajadores y empresas. Niebuhr participó
apasionadamente en ella, apoyando la causa laboral.Al ver la injusticia social, este
pastor luterano se desilusionó con la noción de que el hombre es bueno y puede
perfeccionar a la sociedad. Llegó a la conclusión de que el hombre, por su pecado,
contamina todo esfuerzo por mejorar a la sociedad, y que por lo tanto nunca podrá
alcanzar ese cometido. Niebuhr se burló de la utopía de los liberales, pero nunca
dejó de trabajar para combatir la injusticia social. Recalcó la importancia de la
lucha social como parte del evangelio. Puso en tela de juicio tanto el sistema
capitalista como el comunista. Le preocupaba el perturbador problema del pobre
estado moral, tanto dela sociedadcomo del hombre mismo. Se destacó por
suanálisis crítico de la situación humana.En el año 1928, Niebuhr aceptó una
cátedra en el Seminario Teológico Unión de Nueva York. Escribió muchos libros y
participó en movimientos socialistas y pacifistas. Logró llevar a Paul Tillich a los
Estados Unidos para que enseñara en el mencionado seminario, algo que afectó
profundamente el clima teológico de ese país.
Este proponente estadounidense de la neoortodoxia adoptó la paradoja y la
metodología de la dialéctica para desarrollar sus conceptos. Empleó las
enseñanzas bíblicas, pero a veces las reinterpretó radicalmente, alejándose casi
por completo de la doctrina ortodoxa. Deseaba acomodar las doctrinas bíblicas a
la mente moderna, a fin de que fueran pertinentes para el hombre contemporáneo.

2. La Neoortodoxia con respecto a Dios.

● Según Barth: regresa a la ortodoxia, señalando que Dios es


trascendente;
es decir, que tiene existencia aparte del universo, en contraste con la doctrina
liberal de la inmanencia de Dios. Por supuesto, Barth enseña también que Dios
está en el universo, que obra en el mundo, que en Él vivimos, nos movemos y
tenemos nuestro ser. Emplea la expresión de que es el “Totalmente Otro”, término
que significa que Dios es completamente diferente a los hombres. Por eso, no
podemos comprenderlo, ni explicarlo con nada en este mundo. Barth rechaza la
posibilidad de explicar la relación de Dios con el hombre mediante formas lógicas.
Ataca estas ideas liberales, que tanto se parecen al panteísmo: Dios es “el espíritu
de la humanidad, la fuerza del bien”, el Dios que obra sólo mediante las leyes
naturales. No queremos decir, sin embargo, que el suizo niega toda posibilidad de
emplear analogías o comparaciones para comprender la naturaleza de Dios.

● Según Emil Brunner: mientras Barth creía que el hombre ya no tenía


nada
de Dios por el problema del pecado, pero Brunner dice que no se ha perdido por
completo tal imagen.

● Según Reinhold Niebuhr: Niebuhr hace hincapié en la trascendencia de


Dios, pero niega que se pueda definir a la deidad empleando conceptos históricos y
humanos. El hombre “contempla lo eterno” (Dios) “pero no puede darle un nombre.
Cuando le pone un nombre, le da un nombre que presenta nuevamente sus propias
perspectivas finitas.” Dios se revela en la historia, pero siempre en forma de
“símbolo” o “mito”. El “mito” puede ser producto de la mente primitiva y la
imaginación, tal como el relato de la caída del hombre, pero contiene una
revelación profunda del significado de la vida y la “verdad última”. No obstante su
uso del término “símbolo” o “mito”, Niebuhr sostenía que Dios es una realidad y que
la revelación divina es más que imaginación y ficción.

Este teólogo se alejó bastante de las enseñanzas de Barth, quien sostuvo que se
aprende acerca de Dios, no interpretando la experiencia humana, sino volviendo a
la revelación divina. En contraste, Niebuhr comenzó su teología analizando
psicológicamente al hombre y su experiencia y luego desarrolló su doctrina acerca
de Dios. Categorizó las ideas bíblicas de Barth como “teología de las catacumbas”.
Para Barth, Dios fue el “Totalmente Otro”; para Niebuhr es “el indefinible”. Barth no
quiso interpretar literalmente el relato de la caída del hombre y la segunda venida;
Niebuhr tomó en sentido figurado la encarnación y divinidad de Cristo y toda la
escatología neo testamentaria. Su intento por hacer pertinente el evangelio lo que
hizo fue convertirlo en “otro evangelio”.

3. La Neoortodoxia con respecto a la Biblia.

● Según Barth: habla acerca de tres formas de la Palabra de Dios:Cristo,


las Escrituras y la proclamación del evangelio. Técnicamente hablando, Cristo es la
Palabra de Dios, y las Escrituras llegan a ser sólo su vehículo, ya que sus autores
son testigos comisionados, tal como fueron testigos los discípulos. La Biblia,
según Barth, es la Palabra de Dios en la medida en que Dios habla a través de ella.
Por lo tanto, las Escrituras son simplemente una revelación indirecta, porque sirven
como testigo o indicador de la revelación. Las Escrituras emplean el lenguaje de
tiempo y espacio, y Dios está por encima de ellos, de modo que el lenguaje de ellas
es metafórico y analógico.
Aunque Barth trata las Escrituras como inspiradas y autorizadas, dice que sus
escritores eran falibles; que la Biblia contiene errores. El suizo acepta las
conclusiones de la alta crítica. Así socava la autoridad de las Escrituras. Interpreta
Barth la creación y la caída de Adán y Eva como “sagas”, o leyendas con un
significado espiritual, y no como hechos históricos. Sin embargo, rechaza el
programa total de desmitificación de Bultmann, el teólogo alemán que considera
como mitos los elementos milagrosos de la Biblia. Según Barth, la segunda venida
de Cristo no es un acontecimiento literal, sino el día en que cada hombre
comprenda que Cristo ganó la victoria sobre el pecado.

● Según Emil Brunner:


Está de acuerdo con Barth en cuanto a la necesidad de rechazar la infalibilidad de
la Biblia. Cree que la Biblia necesita de corrección. El hombre tiene la obligación de
analizar las Escrituras y decidir qué partes no son lo que deben ser. Las Escrituras
son la “norma de doctrina” porque son el testigo principal de la revelación de Dios
en Cristo. Sin embargo, Brunner dice que las Escrituras no nos dan información
digna de confianza acerca del porvenir, sino que presentan doctrinas que
mutuamente se contradicen, como el juicio final del mundo y la salvación universal.

● Según Reinhold Niebuhr:

Empleó las enseñanzas bíblicas, pero a veces las reinterpretó radicalmente,


alejándose casi por completo de la doctrina ortodoxa. Deseaba acomodar las
doctrinas bíblicas a la mente moderna, a fin de que fueran pertinentes para el
hombre contemporáneo.

4. La Neoortodoxia con respecto a la Jesucristo:


● Según Barth:
El padre de la neoortodoxia creía en la Trinidad y en la encarnación, expiación y
resurrección corporal de Cristo. Enseñaba que el hombre es pecador y necesita la
salvación, la cual sólo Dios le proporciona por pura gracia. Hacía hincapié en la
obra del Espíritu Santo en la iluminación de las Escrituras, y su obra en el
encuentro con la Palabra. Sin embargo, su concepto de la soberanía de Dios es tan
amplio, que se parece al universalismo; es decir, la idea de que todos los hombres
serán salvos.
● Según Emil Brunner:

Está en contra de esta idea, pues viola leyes naturales, que se hicieron para
cumplirlas y no para violarlas, además está en contra de todo proceso genético no
entendible. Lo considera un mito para explicar el nacimiento de Jesucristo.
● Según Reinhold Niebuhr:

Para Niebuhr, la doctrina ortodoxa de la encarnación “está cargada de absurdos


metafísicos y simples contradicciones”. Jesús es divino sólo en el sentido moral y
religioso.
La cruz representa principalmente el amor sacrificial, revela lo que el hombre y su
historia deben ser. Pero la cruz también revela los dos aspectos de Dios en su
relación con la historia: ira y misericordia. Se ve en los padecimientos de Cristo que
Dios se opone al mal, pero a la vez es misericordioso, pues el sufrimiento de Cristo
también representa que Dios carga con las consecuencias de nuestro pecado.
Al igual que la cruz, la gracia tiene dos aspectos: el vencimiento del pecado en el
corazón humano y el misericordioso poder divino sobre el pecado que nunca es
vencido en el hombre.
5. La Neoortodoxia con respecto al pecado y la salvación:

● Según Barth:
El padre de la neoortodoxia creía en la Trinidad y en la encarnación, expiación y
resurrección corporal de Cristo. Enseñaba que el hombre es pecador y necesita la
salvación, la cual sólo Dios le proporciona por pura gracia. Hacía hincapié en la
obra del Espíritu Santo en la iluminación de las Escrituras, y su obra en el
encuentro con la Palabra. Sin embargo, su concepto de la soberanía de Dios es tan
amplio, que se parece al universalismo; es decir, la idea de que todos los hombres
serán salvos.
● Según Emil Brunner:
El pecado El discípulo de Barth cree también en el pecado, pero para él siempre se
trata de un acto o actitud separada y no dependiente del pecado original,
hereditario. Para este pensador, el peor pecado no es ningún vicio, sino la soberbia
y el orgullo. Debemos tener presente siempre que es la gran misericordia de Dios la
que nos permite alcanzar su perdón y justicia.
● Según Reinhold Niebuhr:

La doctrina del pecado tiene gran importancia para este pensador neoortodoxo,
pero insiste más en los males sociales que en los pecados individuales. El mal, sin
embargo, se encuentra en la naturaleza humana y no se limita a la sociedad. Los
conflictos sociales tienen sus raíces en los conflictos que hay dentro del individuo.
El pecado original no es algo que comenzó en el Edén, sino es una propensión
perversa que se introduce en todo acto humano. El pecado es inevitable, pero a la
vez, el hombre es responsable porque tiene libre albedrío. La esencia del primer
pecado es el orgullo.

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