o Alaska, Estados Unidos, 30 de noviembre Adiv
e
n
e El chico de los porqués
n
J
n
ames era “el chico de los porqués”. Cada Adiv le susurró a James: “Tienes que le-
a vez que le pedían que hiciera algo en el vantarte”. Una de las normas del campa-
n campamento de verano, preguntaba por mento era que todos debían estar de pie
o qué. “¿Por qué tengo que hacer eso? –decía–. durante la oración para mostrar respeto a
¿Por qué tengo que hacer aquello?” Dios.
o James era huérfano. Su padre y su madre James se levantó en silencio, pero fruncía
e habían muerto y él vivía con unos parientes el ceño.
o- en una pequeña aldea indígena de Alaska. Al día siguiente, James permaneció sen-
Aquellos parientes lo enviaron a un cam- tado durante la oración del servicio matu-
a pamento de verano, así que James se subió tino. Permaneció sentado durante la oración
a un avión y voló hasta la ciudad de Dillin- del servicio vespertino. Luego se volvió hacia
e
gham. Alaska no tiene muchas carreteras, el niño que tenía al lado y empezó a hablar
o
por lo que la gente a menudo tiene que durante la oración. Adiv hablaba con él cada
1
volar en avión para desplazarse de un lugar vez, pero él se negaba a escuchar.
er
a otro. Al tercer día, cuando James permaneció
tir Tras llegar a Dillingham, James viajó en sentado, Adiv lo invitó a salir de la cabaña
or autobús durante unos treinta minutos hasta para hablar a solas. Ya afuera, Adiv le recordó
e un lago. Luego subió a una lancha y viajó las normas del campamento:
otros quince minutos hasta el Campamento –Si esto es lo que quieres hacer, habrá
Polaris, un campamento de verano adven- consecuencias. Por respeto a Dios, tienes
tista del séptimo día para niños nativos de que levantarte cuando oremos y no hablar.
Alaska como él. ¿Por qué no te pones de pie?
A James le encantó enseguida el campa- –¿Por qué tengo que levantarme? ¿Por
mento, especialmente los deportes acuá- qué no puedo hablar? –respondió James–.
ticos en el lago. Sonreía de oreja a oreja Nunca he visto a Dios. Ni siquiera sé si Dios
cada vez que se subía a una balsa inflable existe.
de color naranja y azul para que lo arrastra- Adiv vio la oportunidad de hablarle de
ran detrás de una lancha y dar así un rápido Dios. Le habló del viento que soplaba a me-
paseo por el lago. Intentaba no caerse al nudo en el campamento.
agua, pues, aunque era verano, el agua es- –Aunque no vemos el viento, sabemos
taba helada. que existe, porque podemos sentirlo en la
a- Pero, durante el servicio de adoración piel y oír el susurro de las hojas de los ár-
as
vespertino, la sonrisa de James se transfor- boles –dijo–. Del mismo modo, no podemos
e
mó en un ceño fruncido. Cuando llegó la ver a Dios, pero podemos sentir su presencia
hora de orar, todos los niños se pusieron en a nuestro alrededor.
é- pie. Los siete niños que dormían en la misma Le habló de las estrellas en la noche.
g/ cabaña de James se pusieron en pie. Adiv, –Cuando hay nubes en el cielo nocturno,
su monitor, se puso en pie. Pero James per- no se pueden ver las estrellas, pero sabemos
maneció sentado. que están ahí –le dijo–. Del mismo modo,
MISIÓN ADVENTISTA: JÓVENES Y ADULTOS • DIVISIÓN NORTEAMERICANA 21
Adiv le dijo que la muerte no forma parte A
Cápsula informativa del plan de Dios, pero los primeros humanos
pecaron contra él y el resultado fue el dolor
• Alaska pertenece a la Asociación del
Pacífico Norte de la Iglesia Adventista
y la muerte. Por eso Dios envió a su Hijo
para que muriera por los pecados de todos.
P
del Séptimo Día, que cuenta con 448 Los que creen en Jesús vivirán con él para
C
iglesias, 61 congregaciones y 102.187 siempre en un mundo sin dolor ni muerte.
miembros de iglesia. El área tiene una –Aunque no puedas verlo, Dios sigue ahí
población de unos 15.767.000 habitan-
–le dijo Adiv.
tes, lo que representa un adventista por
–¿De verdad está Dios ahí arriba? –re- d
cada 158 personas.
• La iglesia de Barrow, en Alaska, es la más flexionó James. te
septentrional de todas las iglesias ad- Después de aquello, James permaneció sa
ventistas del mundo. en silencio durante las oraciones. Nunca
• Jasper N. Sylvester, abuelo de Harold M. expresaba lo que pensaba, pero Adiv espe- d
Sylvester Richards (fundador de La voz raba que estuviera pensando en Dios. fr
de la esperanza), era herrero en Skagway, El Campamento Polaris, situado en un lago q
Alaska, y uno de los primeros adventistas cerca de Dillingham, en Alaska, es el único q
del territorio. campamento de verano adventista dedicado v
específicamente a niños nativos de Alaska. s
no podemos ver a Dios, pero podemos sentir Parte de su ofrenda del decimotercer sábado d
su presencia a nuestro alrededor. de 2016 ayudó a renovar el campamento do-
A James se le llenaron los ojos de lágrimas. tándolo de nuevas cabañas y baños. Gracias
e
–¿Cómo puedo estar seguro de eso? – por compartir el amor de Jesús mediante la
b
preguntó–. Si Dios existe, ¿por qué ocurren ofrenda del decimotercer sábado de este tri-
A
cosas malas? ¿Dónde estaba Dios cuando mestre, que irá a Bethel, Alaska.
murió mi mamá? ¿Dónde estaba Dios cuan-
ta
do murió mi papá?
d
h
u
Esta historia misionera ilustra los siguientes •O
bjetivo de crecimiento espiritual n° 7: “Ayudar
componentes del plan estratégico “Yo iré” de la a los jóvenes y a los adultos jóvenes a poner te
Iglesia Adventista mundial: a Dios en primer lugar y a poner en práctica
• Objetivo de crecimiento espiritual n° 5: “Dis- una cosmovisión bíblica”.
c
cipular a personas y a familias para que lleven
vidas llenas del Espíritu”. Obtenga más información sobre este plan estraté-
• Objetivo de crecimiento espiritual n° 6: “Au- gico en: [Link] [en inglés] o [Link]/ q
mentar la adhesión, conservación, recupe- es/ [en español].
ración y participación de niños, jóvenes y p
adultos jóvenes”. d
22 MISIÓN ADVENTISTA: JÓVENES Y ADULTOS • DIVISIÓN NORTEAMERICANA