UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DEL
ESTADO DE GUERRERO
FACULTAD DE MEDICINA
VETERINARIA Y ZOOTECNIA
No.1
EPIDEMIOLOGIA
REPORTE DE LA ENFERMEDAD
TINEAS
DOCENTE: DR. ISIDRO
GUTIÉRREZ SEGURA
Alumno: ISMAEL MARTINEZ
ALTERIS
Los dermatofitos son hongos filamentosos que afectan a la epidermis y anejos
cutáneos. La principal característica de ellos es que invaden las capas
superficiales queratinizadas de la piel, pelos y uñas. Algunos atacan la queratina,
allá donde esté en la Naturaleza; otros son altamente especializados y, por tanto,
restringen su patogenicidad a ciertos huéspedes y tejidos. Producen
manifestaciones clínicas muy variables, desde síntomas leves, hasta lesiones
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supuradas e inflamatorias intensas, que reciben el nombre genérico de
dermatofitosis o tiñas. Emmons, en 1934, clasificó los dermatofitos en tres géneros
anamórficos (asexuales): Microsporum, Trichophyton y Epidermophyton,
clasificación que sigue aceptándose en la actualidad. Los teleomorfos de los
dermatofitos se clasifican en un género, Arthroderma. Por otra parte, según la
adaptación de cada una de las especies o variedades de estos hongos a
diferentes animales u otros reservorios ecológicos se dividen, clásicamente, en
especies geofílicas, zoofílicas y antropofílicas. Los dermatofitos antropofílicos
causan micosis sólo en el hombre, entre ellos: Microsporum audouinii,
Trichophyton rubrum, Trichophyton schoenleinii, Trichophyton mentagrophytes var.
interdigitale, Trichophyton tonsurans, Trichophyton violaceum, Epidermophyton
floccosum etc. Entre los dermotofitos zoófilos, que originan micosis en los
animales, a partir de los cuales se infecta el hombre, se puede citar a Microsporum
canis, Trichophyton mentagrophytes, var. mentagrophytes, Trichophyton
verrucosum, Trichophyton equinum, Microsporum gallinae, etc. Por último, los
geófilos, especies que se encuentran en el suelo como saprófitos, nutriéndose de
la queratina existente en él (pelos, escamas, plumas) y con quienes tanto el
hombre como los animales se infectan directamente: Microsporum gypseum,
Microsporum fulvum, Microsporum nanum, Microsporum cookei. De las distintas
especies antes citadas, M. canis, M. gypseum, T. mentagrophytes, T. rubrum y E.
floccosum son de distribución universal, siendo las que se aislan con más
frecuencia en nuestro medio. La localización y aspecto de la lesión nos orientará
sobre la posible implicación de un determinado dermatofito. Así, las especies
pertenecientes al género Microsporum afectan al pelo y la piel, E. floccosum
invade la piel y las uñas y Trichophyton infecta tanto el pelo como la piel y las uñas
DIAGNÓSTICO DE LAS DERMATOFITOSIS
Desde el punto de vista del diagnóstico, es muy importante realizar una toma
correcta del material. Cuando la lesión afecta a la piel lampiña, hay que efectuar
una limpieza y desinfección con alcohol de 70% y rascar con bisturí estéril la
periferia de la lesión. Si afecta a los espacios interdigitales, deben rasparse ambos
lados y la base de cada espacio interdigital y debe tomarse muestra siempre del
cuarto espacio interdigital, ya que puede encontrarse allí el dermatofito a pesar de
no existir lesión ninguna. Cuando la lesión afecta al pelo, hay que tomar con unas
pinzas los pelos enfermos de pocos milímetros de longitud, a veces mezclados
con escamas, y desechar los pelos largos sanos. Se puede examinar el cuero
cabelludo en una habitación oscura con luz de Wood (luz ultravioleta de 365 nm,
que pasa a través de un filtro de cristal que contiene óxido de niquel). La piel
normal muestra un color azul y las zonas infectadas una fluorescencia verde
brillante. Tan solo es positiva en M. audouinii, M. canis, Microsporum ferrugineum,
Microsporum distortum y T. schoenleinii; por el contrario, es negativa en T.
tonsurans, T. violaceum y otras especies de Trichophyton. En el caso de las
onicomicosis por dermatofitos, se debe rascar la parte más profunda de la cara
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interna de la uña. Todas las muestras obtenidas se remitirán en una placa Petri o
contenedor estéril al laboratorio, para su procesamiento. La identificación se
efectúa, en primer lugar, por examen microscópico directo, para lo cual
colocaremos una gota de KOH al 10-20% en un portaobjetos y mezclaremos con
una pequeña cantidad del material a examinar (piel, raspado de uñas o pelos). A
continuación, se pasa suavemente el portaobjetos a través de una llama baja de
un mechero Bunsen, para facilitar el aclaramiento, pero evitando que hierva.
También puede utilizarse azul de lactofenol, no siendo necesario en este caso el
calentamiento. Para ello, colocar la muestra en un portaobjetos y dejar reposar a
temperatura ambiente (durante unos minutos, dependiendo de la cantidad de
queratina de la muestra) antes de proceder a su observación. Cuando la lesión es
producida por un dermatofito se observan hifas septadas y artrosporas. Si el
parasitismo es pilar, existen distintos tipos morfológicos: microspórico, microide,
megaspórico, ectótrix, endótrix y fávico, dependiendo del tamaño de las esporas
(caso de estar presentes), la disposición en el interior o en la superficie del
cabello, etc. El medio universalmente utilizado para el aislamiento de los
dermatofitos es el agar glucosado de Sabouraud, pH 5,6, al que se le pueden
añadir antibióticos (cloranfenicol, gentamicina, tobramicina), o antifúngicos
(cicloheximida), para inhibir el crecimiento de bacterias y hongos contaminantes,
por lo general presentes en este tipo de muestras clínicas. Otro medio que se usa
con mucha frecuencia es el DTM (Dermatophyte Test Medium), que vira a color
rojo como consecuencia de la alcalinización producida en el medio por el
crecimiento del hongo. También pueden usarse el agar Mycosel o el Mycobiotic.
Para facilitar la esporulación se usa el medio de Borreli, y para pruebas
bioquímicas se emplea el agar Trychophyton. La prueba de la ureasa se realiza
con el medio de agar urea de Christensen. Otra prueba que puede usarse es la de
perforación in vitro del pelo, para diferenciar T. rubrum de T. mentagrophytes. Las
muestras se siembran sumergiendo las escamas de piel, fragmento de uñas o
pelos por debajo de la superficie con un gancho de alambre o asa de inoculación.
Todos los medios de cultivo sembrados para dermatofitos se incuban a 22-25 ºC,
o a temperatura ambiente. Cuando se sospeche la implicación de T. verrucosum,
se incubará otra placa a 30ºC. Los cultivos se mantendrán en incubación, al
menos, durante 30 días antes de descartarlos como negativos, examinándolos
cada 5 días. Generalmente, la esporulación se produce a los 7-10 días de
incubación; aproximadamente a las dos semanas es el mejor momento para
observar el aspecto característico de las colonias y su morfología microscópica
CARACTERÍSTICAS GENERALES DEL GÉNERO
Microsporum Este hongo presenta colonias algodonosas o pulverulentas, de color
blanco o parduzco. Las macroconidias son de mayor tamaño (40-150 x 8-15 µ m)
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que las de Trichophyton y Epidermophyton. Son puntiagudas en ambos extremos
y con pared celular gruesa, equinulada, y divididas en compartimentos que varían
desde 2 a 15 por septos transversales. Las microconidias son piriformes, pero
pueden faltar, y el tamaño oscila entre 2,5-3,5 x 4-7 µ m. Son también frecuentes
el micelio en raqueta, las hifas pectíneas, los órganos nodulares y las
clamidosporas.
CARATERÍSTICAS DE LAS INFECCIONES PRODUCIDAS POR M.
canis Se le conoce también como Microsporum felineum, Microsporum lanosum,
Sabouraudites lanatus, Microsporum aurantiacum, Microsporum pseudolanosum,
Microsporum simiae y Microsporum obesum. M. canis es un complejo de especies
con algunas variantes. M. canis var. canis, de amplia distribución mundial, el más
frecuente de las especies zoofílicas que afectan al hombre. Entre sus
características morfológicas macroscópicas destacan un crecimiento rápido,
mostrando, hacia los 10-15 días, colonias con anverso lanoso o algodonoso,
blanco, o de color gamuza amarillento parduzco en el centro; si existen surcos
radiados, son poco marcados, y en las colonias maduras pueden verse
mamelones lanosos. Cuando lo observamos microscópicamente apreciamos un
micelio filamentoso, con frecuencia formando hifas en forma de raqueta y
numerosas macroconidias verrugosas, fusiformes, de pared gruesa, con tendencia
a que sus extremos puntiagudos anteriores se curven levemente hacia un lado,
con abundantes tabiques (generalmente entre 5 y 7, pudiendo llegar hasta 15).
Los microconidias son en forma de maza, sésiles, en número variable, sin valor
diagnóstico; también pueden observarse clamidosporas, hifas pectíneas y cuerpos
nodulares. La parasitación de los pelos es similar a la de M. audounii, es decir del
tipo ectótrix, con esporas microspóricas
Manifestaciones clínicas
Tinea capitis. El 90% de los casos se da en niños de 1 a 10 años, un 3% en niños
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menores de 1 año, un 3% entre 11 y 20 años y, a partir de esa edad, va
disminuyendo progresivamente hasta llegar al 0,4% en adultos de entre 50 y 60
años. La adquisición se produce por contacto con animales y personas enfermas.
Desde hace tiempo se cree que las tiñas del cuero cabelludo producidas por este
dermatofito curan espontáneamente cuando el paciente llega a la pubertad; esto
no ocurre cuando están implicadas determinadas especies de Trichophyton. Estas
tiñas se caracterizan por una placa escamosa que puede alcanzar varios
centímetros de diámetro. Por lo general, no existe inflamación del cuero cabelludo
pero, si esto ocurre, puede llegar a ocasionar un querion de Celsi. En el
diagnóstico diferencial es necesario tener en cuenta la alopecia areata, impétigo,
psoriasis, dermatitis seborreica, foliculitis, tricotilomanía, liquen plano, lupus
eritematoso, liquen simple crónico y sífilis secundaria. Tinea corporis. Es una
dermatofitosis de la piel lampiña, con parasitación de la capa córnea y, en
ocasiones, del pelo terminal. Nunca se localiza en la región inguinal, pies, cara y
palma de manos. Se produce, sobre todo, en niños, por el contacto con gatos y
perros, si bien puede presentarse en todas las edades. A la lesión típica se le
denomina herpes circinado, que suele tener forma circular, pudiendo ser única o
múltiple y tiene tendencia a la curación espontánea, si bien puede haber recidivas.
Para el diagnóstico diferencial habrá que tener en cuanta las dermatosis, que
pueden simular una dermatofitosis, como la pitiriasis rosada de Gibert, los
ezcemas numulares, psoriasis, dermatitis seborreica, el impétigo y la sífilis
secundaria y terciaria. Tinea faciei: Es la infección de la cara por dermatofitos en
los niños, mujeres y varones, cuando no están afectados los pelos de la barba y el
bigote. El diagnóstico diferencial debe hacerse con el lupus eritematoso y la
dermatitis seborreica
BIBLIOGRAFÍA
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