Desde mi infancia me gustaba mucho jugar a la escuelita, ya saben, divertirse interpretando a la
profesora de la clase, casi a diario así jugábamos mi hermano y yo, claro siempre me tocaba ser la
maestra, puesto que yo misma me asignaba ese papel por ser la mayor. Desde entonces, así nació
mi vocación y ese anhelo por ser docente. Hoy, al realizar esta reflexión sobre mi jornada de
prácticas, me lleno de satisfacción y entusiasmo por seguir adelante, aprendiendo de la realidad
docente, pero, sobre todo; aprendiendo de los pequeños alumnitos, a los cuales agradezco cada
uno de los grandes aprendizajes brindados. A través de mis prácticas como estudiante de cuarto
semestre de la licenciatura en educación primaria, he podido darme cuenta de muchas cosas, lo
que me ha llevado a reflexionar sobre el sueño de un estudiante normalista “llegar a ser un buen
maestro”.
Antes de ingresar a esta escuela, pensaba que ser maestra de primaria era algo sencillo, salvo por
algunas dificultades para entender a los alumnos. Sin embargo, mediante el curso de formación
cívica y ética he comprobado, que no es así, ya que no se trata únicamente de llegar y pararse
frente al grupo para "enseñar"; hay mucho más detrás de todo esto.
Durante mis prácticas en segundo grado de primaria, pude experimentar de primera mano los
desafíos y las gratificaciones de la docencia. Reflexionando, descubrí la importancia de las
interacciones sociales que se desarrollan en los salones y su relación con la práctica docente y la
formación cívica y ética, mediante este periodo, observé cómo las dinámicas sociales influyen
significativamente en el ambiente de aprendizaje.
Cada alumno trae consigo una historia, un contexto, y una serie de vivencias que afectan su
comportamiento y su forma de interactuar con sus compañeros y con la docente.
Mi experiencia en el aula me enseñó que el grupo se comporta y actúa según la docente establece.
Es esencial tener un contexto claro de la realidad de cada alumno, ya que no se enseña por enseñar;
se enseña para formar ciudadanos críticos, responsables y comprometidos con su comunidad. Ya
que el día de mañana, ellos serán esos adultos que nuestro país necesita, éticos, inspiradores,
decididos a poner en práctica sus valores. Es por esto, que considero que como futura docente debo
estar preparada, saber conocer, saber ser y saber hacer son bases fundamentales en este proceso.
Saber conocer, no solo implica entender los contenidos y metodologías adecuados, sino que
requiere adentrarse en el contexto que cotidianamente viven tus estudiantes. Saber ser, refleja la
importancia de convertirse en un modelo a seguir, inspirando con el ejemplo. Y saber hacer, se
refiere a la capacidad de aplicar conocimientos, habilidades y recursos de manera efectiva,
logrando así un aprendizaje significativo para esas pequeñas mentes, para las cuales somos una de
sus más grandes inspiraciones.
En este emociónate viaje de aprendizaje, conocí que mi deber como futura docente es ofrecer una
educación humanizadora, centrada en el desarrollo integral de los alumnos. Esto implica no solo
dar una clase con nuevos problemas matemáticos, como lo solía hacer la maestra titular del grupo,
sino, atribuirle la importancia que merece fomentar valores y habilidades sociales que contribuyan
a la formación cívica y ética de los estudiantes, que esto no simplemente quede en dictar
definiciones sobre lo que significa cada valor, necesitamos que trascienda, que realmente se
pongan en práctica. Tal y como afirma Daniel Goleman (1995), actividades que promueven el
reconocimiento y la apreciación de las emociones y cualidades de los demás son esenciales para
desarrollar habilidades sociales y emocionales sólidas. Como resultado, con el fin de fomentar un
desarrollo integral y los valores en los estudiantes, yo decidí diseñar una serie de actividades
específicas. Una de estas actividades fue "La caja de la amistad", en el que los alumnos trabajaron
en grupos para crear una caja decorada que contenía cartas escritas por cada miembro del grupo,
en las que expresaban algo positivo sobre sus compañeros. Esta actividad no solo promovió el
trabajo en equipo y la cooperación, sino que también ayudó a los estudiantes a reconocer y valorar
las cualidades positivas de sus compañeros, fomentando un ambiente de respeto y apoyo mutuo.
Los alumnos mostraron entusiasmo y se involucraron activamente en la decoración de la caja y en
la redacción de las cartas, lo que me resulto una experiencia gratificante.
El reto actual de la educación es generar autonomía en los estudiantes, entendiendo que "nadie
educa a nadie, así como tampoco nadie se educa a sí mismo; nos educamos en comunidad" (Freire,
1970). Este principio subraya la importancia de la colaboración y el aprendizaje compartido, donde
tanto maestros como estudiantes contribuyen al proceso educativo.
Sustentando por esta afirmación incorporé el "Emocionómetro", una actividad en la que los
alumnos colocaban su nombre según la emoción que estaban experimentando. Esto les permitió
comprender la importancia de sus emociones. Con el transcurso de los días, noté cómo se
preguntaban entre ellos: "¿Y si coloreamos para que te relajes?" o compartían consejos como "Yo,
cuando me siento así, me como un chocolate". Esta actividad creó un ambiente de empatía y
resiliencia en el aula, lo que facilitó un trabajo en conjunto mucho más armonioso y efectivo. En
lo personal me agrado bastante trabajar con este grupo, sin embargo, reconozco que hay áreas en
las que puedo mejorar. Por ejemplo, necesito profundizar en la adaptación de estrategias para
alumnos con necesidades educativas especiales, para ofrecerles un apoyo más específico y eficaz.
Además, debo trabajar en mejorar la gestión del tiempo durante las actividades para asegurar que
todos los estudiantes tengan suficiente tiempo para participar y aprender de manera equitativa.
Entre mis fortalezas dentro de esta práctica, destaco mi capacidad para crear un ambiente de
aprendizaje inclusivo y estimulante. Mi habilidad para establecer una relación de confianza con
los alumnos me permitió comprender mejor sus necesidades y motivaciones, lo que facilitó mi
labor como futura docente. Acorde con lo antes mencionado, el estilo docente que adopté durante
esta jornada de prácticas implicó la aplicación de diversas estrategias que se ajustaban a las
necesidades del grupo, por ejemplo, apliqué actividades donde los estudiantes tenían que resolver
problemas prácticos de la vida cotidiana. Esto desarrolló su pensamiento crítico y habilidades para
la resolución de conflictos. De igual forma utilicé evaluaciones continuas y formativas para
monitorear el progreso de los estudiantes, proporcionando retroalimentación constante, sin
olvidarme de la motivación, siempre un “vas muy bien”, “puedes mejorar”. Son de bastante ayuda
para impulsar su crecimiento. Según Carol Dweck, la retroalimentación positiva y constructiva
fomenta una mentalidad de crecimiento en los estudiantes, lo cual es esencial para su desarrollo
académico y personal (Mindset: The New Psychology of Success, 2006).
Estas prácticas fueron muy enriquecedoras me permitieron interactuar más a fondo con lo que
busca la nueva escuela mexicana puesto que la formación docente en la NEM no se limita al
dominio de contenidos académicos, sino que también abarca la enseñanza de valores y derechos,
así como la formación ética con la que debemos conducirnos como futuros docentes. Viendo hacia
atrás en esta experiencia, veo cómo el sueño de ser maestra, que nació en mi infancia jugando con
mi hermano, se ha convertido en una realidad llena de desafíos y satisfacciones. Cada día en el
aula ha sido una oportunidad para aprender y crecer, no solo como futura docente, sino también
como persona comprometida con la formación integral de mis estudiantes. Con este aprendizaje,
estoy más decidida que nunca, a seguir este camino con pasión y dedicación, sabiendo que la
educación tiene el poder de transformar vidas y construir un futuro mejor. Agradezco
profundamente cada momento y cada lección aprendida en este curso, y estoy emocionada por
continuar este viaje hacia la realidad docente.
¡Juventud es presente y futuro, los jóvenes somos la base
del progreso y del engrandecimiento de este México en
sombras!