COMUNICACIÓN.
ELEMENTOS NECESARIOS PARA
HABLAR EN PÚBLICO.
ALUMNA: Velázquez Ramírez Dulce Carolina.
GRADO: 1.
GRUPO: ¨B¨
MATERIA: Herramientas Intelectuales.
MAESTRA: Noriney Sayuri Elizondo Ong.
CARRRA: Ingeniería Industrial.
ELECCIÓN DEL TEMA.
La elección del tema de investigación y la delimitación del mismo, permitirá
señalar un rumbo en dicha investigación, permitirá avanzar más rápido con la
investigación. Muchos de los errores que se cometen al iniciar la investigación es
iniciar con la definición del problema, esto es algo que no se recomienda pues
esto se puede derivar una vez definido el tema y su delimitación.
La elección del tema es el primer paso en la realización de una investigación.
Consiste en determinar con claridad el contenido del trabajo a presentar.
1. Cuando se selecciona un tema, se genera una gran cantidad de puntos de qué
hablar, pero se comienza a seleccionar el problema esto se va reduciendo.
Se necesitan considerar estos aspectos:
-. Debe de ser el tema elegido del agrado y gusto del investigador
-. Se debe de tener alguna experiencia del tema
-. Se debe de informar sobre temas afines
-. Se deben de considerar factores de orden subjetivo y objetivo
2. Debe de ser de interés, presentar un diseño y presentar utilidad.
Cuando se elija el tema debe de constatar del recurso con el cual trabajará.
La delimitación del tema, desde el punto de vista de investigación es en su mayor
parte por la falta de delimitación del tema o por querer hacer todo en poco tiempo.
Delimitar un tema significa poner un límite a la investigación y especificar el
alcance de esos límites.
PREPARACIÓN DEL ESCRITO.
Este artículo es una referencia para preparar un escrito o un discurso que será
comunicado de manera oral frente a un público, con el objetivo de exponer ideas,
fundamentar o proponer soluciones a algún problema. El impacto de un discurso
depende en gran medida de la creatividad del orador, así como de la fortaleza de
sus argumentos.
Especifica claramente tu objetivo. Es muy importante que definas qué es
exactamente lo que quieres lograr con este trabajo y cuál es la finalidad de lo que
quieres exponer.
Identifica las ideas principales y las palabras que te acompañaran durante todo el
discurso.
Formula una introducción clara y fácil de entender.
Redacta el discurso. Escríbelo de manera estructurada para que te sea fácil
entenderlo, ajustarlo y ensayarlo.
Adopta una postura frente al tema.
Defiende en todo momento tu postura.
Plantea un cuestionamiento. Genera duda en los espectadores.
Entra de lleno en la polémica. No tengas miedo si quieres generar
cuestionamientos y debate con el público.
Calcula el tiempo que durará el discurso. Utiliza un reloj.
Conclusión convincente. Si buscas convencer al público, asegúrate dejar una
reflexión o una frase que impacte a la audiencia.
Concluye a tiempo. No te extiendas más de lo planeado y encuentra el momento
más acertado para terminar tu exposición.
Ensaya el discurso hasta que te sientas cómodo, exponiéndolo cuántas veces sea
necesario.
Es importante que tengas en cuenta que el discurso sirve para exponer ideas y
generar debates, pero también para proporcionar información y proponer
soluciones a problemas. Por esto puede haber diferentes maneras de estructurar
un discurso y los puntos propuestos en este artículo te pueden ayudar a tener un
contexto general de cómo preparar tu discurso y que éste tenga el éxito que
esperas.
PREPARACIÓN PERSONAL PARA
HABLAR EN PÚBLICO.
Hablar en público es una actividad desagradable para muchos y cuanto mayor sea
la importancia del evento, peor el miedo. Sin embargo, como emprendedor,
deberás enfrentarte constantemente a exposiciones y presentaciones, ya sea ante
tu equipo, socios, clientes o posibles inversionistas. Y debes hacerlo de la forma
correcta para conectarte con tu audiencia.
Pero hablar en público en realidad no es tan difícil. No es otra cosa que conversar,
y eso lo haces prácticamente todo el tiempo. El misterio desaparece una vez que
se ha aprendido cómo hacerlo.
1. Exprésate con sencillez
La gente que te escuche captará una o dos de las principales ideas que expongas.
Si no puedes expresar en un par de enunciados el punto que propones comunicar,
entonces tu alocución no está bien definida. Y si no sabes con previsión lo que
quieres decir, mucho menos lo sabrás decir en público.
2. Organízate
Sea larga o corta tu disertación, es importante ordenar los elementos de la misma.
Hay que prever la introducción, los puntos principales que se van a exponer y la
conclusión.
A veces, una buena forma de comenzar resulta ser la frase final. Una vez que
sabes a dónde te diriges, puedes escoger el camino que más te plazca para llegar
allí. Es decisivo tener un final poderoso y contundente, pues en la mayoría de los
casos es lo que la gente mejor recuerda.
3. Sé breve
La duración de los números en los espectáculos de variedades suele ser, como
máximo, de 12 a 15 minutos. Si una cuadrilla de bailarines y cantantes que ponen
toda el alma en su trabajo no logran entretener al público por más tiempo, ¿qué le
hace pensar que tú sí podrás? Evita los discursos demasiado largos y rolleros.
4. Sé sincero
Si tratas de ser distinto a como eres (poco natural), probablemente no vas a
convencer a nadie. Si no te parece graciosa una anécdota, no esperes que el
público se ría con ella. Si la información que pretendes transmitir no te despierta
un verdadero interés, tampoco lo despertará en los demás.
Si tomas la palabra es porque has tenido una experiencia que los oyentes
desconocen; compártela con ellos. Trata de que sientan lo mismo que tú sentiste:
una profunda emoción, o indiferencia; miedo, o tristeza; fastidio, o perplejidad.
La primera persona del singular (yo) puede ser un arma eficaz, pero debes ser
cauto y ubicarte correctamente en el espacio, tiempo y tipo de público que te
escucha.
5. Aduéñate de la situación.
En los primeros momentos de un discurso se establece el vínculo entre el público
y el expositor. Sonríe, agradece a la persona que te presentó y luego espera un
momento.
No empieces hasta que hayas captado la atención de todos los presentes. Cada
una de esas personas comprenderá inmediatamente que el orador le está
hablando a ella, y su cerebro se dispondrá a prestarle atención. Eso es
precisamente lo que quieres.
Cuando el público se haya puesto atento, establece contacto visual. Escoge tres
caras amigables: una a la derecha, una a la izquierda, y una al centro. Dirígete
entonces a una, luego a otra, y así lograrás abarcar a todo el auditorio.
6. No leas, habla
Leer ante un auditorio no resulta tan eficaz como hablar directamente y con el
corazón; la expresión espontánea quizá no sea tan pulida, pero definitivamente es
mejor.
No es recomendable redactar discursos, pero sí lo es llevar notas para recordar lo
que quieres decir, y saber en qué parte va uno.
7. Relájate
Cuando estamos sometidos a tensión nerviosa, a menudo olvidamos cómo
respirar correctamente. Toda persona que acostumbra presentarse o actuar en
público conoce la importancia de la respiración.
LENGUAJE CORPORAL.
El lenguaje corporal da mucha información sobre nosotros, más de la que
pensamos. Cuando mandamos un mensaje en persona, el receptor recibe la
información tanto por nuestro mensaje oral como del corporal. Dependiendo de las
teorías de diferentes autores, el lenguaje corporal supone entre el 55 y el 93% de
la difusión del mensaje.
Si quieres obtener buenos resultados en tus presentaciones en público es
necesario que tu lenguaje corporal muestre una postura positiva, abierta, que
ofrezca confianza y seguridad y, sobre todo, que concuerde con el discurso que
estás ofreciendo. Si muestras una postura cerrada, lo que envías son señales
negativas que van a restar fuerza a tu mensaje.
Señales positivas del lenguaje corporal.
Si quieres mostrar un lenguaje persuasivo y eficaz hay posturas y gestos que te
van a ayudar a conseguirlo:
-Movimientos de manos y brazos controlados dentro de un área. Para no hacer
grandes gesticulaciones con manos y brazos, los expertos recomiendan imaginar
una pequeña caja colocada entre el pecho y el abdomen y realizar “dentro” de ella
los movimientos que deseemos, así no daremos una visión excesivamente
enfática (que en muchos casos puede conseguir el efecto contrario al deseado).No
consiste en mover las manos por mover, ya que el exceso de movimiento da
sensación de nerviosismo.
-Sujetar el balón de baloncesto. Sí, imaginariamente puedes hablar como si
sujetases un balón entre tus manos. Es una postura que utilizó uno de los grandes
maestros de las presentaciones, Steve Jobs y que da señales de confianza y
seguridad, de saber de lo que se está hablando.
Si la presentación la tienes que realizar de pie darás sensación estable si
mantienes los pies separados más o menos a la misma distancia en la que se
encuentran los hombros.
-No te olvides de sonreír de manera natural.
-Y tampoco de establecer contacto visual con toda la audiencia.
Señales negativas en el lenguaje corporal:
-Los movimientos nerviosos, la rigidez en las manos y evitar el contacto visual son
algunas de las señales negativas que lanzamos a nuestros receptores cuando
enviamos un mensaje, pero hay más.
-Temblor en las piernas. Los nervios se pueden controlar, así que evita
movimientos nerviosos para no dar inseguridad o impaciencia.
-Los brazos cruzados dan señal de superioridad. Si no sabes qué hacer con tus
manos, es mejor que sujetes el balón de baloncesto imaginario o que metas una
mano en el bolsillo y solo tengas que estar pendiente de mover una.
-Con la sonrisa forzada vas a dar una imagen de falsedad.
No me considero persuasivo con mi lenguaje corporal ¿qué hago?
El lenguaje corporal persuasivo no solo es necesario para realizar presentaciones
en público, abarca todos los ámbitos de nuestra vida: para convencer a un cliente
de que nos compre, para que nuestro jefe crea en nosotros o nuestro proyecto,
para una entrevista de trabajo, para conseguir inversores para nuestro negocio,
para ligar, etc.
El lenguaje corporal puede ayudarte a conseguir mejores resultados, pero no te
confíes únicamente de él. Hay otra serie de factores que influyen en el éxito o
fracaso de todas nuestras intervenciones -el tono empleado, el contenido del
mensaje, la apariencia...-.
No todo el mundo es persuasivo de nacimiento, pero es algo que se puede
aprender. Para ello, es necesario que antes practiques. Grábate en vídeo y luego
visiónalo varias veces sin sonido. Apunta las posturas negativas y las positivas.
Repite el vídeo y vuelve a analizarlo. Practica delante del espejo o de personas en
las que tengas confianza, hasta que consigas un resultado satisfactorio y natural.
TONO, INTENSIDAD Y RITMO AL
HABLAR.
Manejo de la intensidad.
Hablar a un buen volumen es clave para realizar un discurso efectivo; gritar no es
sinónimo de hablar fuerte, al hablar con una intensidad alta no debe sentirse
esfuerzo ni molestia en la garganta, ya que el aire debe apoyarse en el diafragma,
nunca en la laringe. Todo esto se consigue con una respiración adecuada y
realizando una correcta impostación, que consiste en proyectar la voz teniendo
apoyo en el diafragma y los resonadores.
LA MODULACIÓN:
La modulación no es solamente variar el sonido de la voz, sino también cambiar el
volumen, ritmo y tono. Esta hará que una presentación sea mucho más atractiva,
sin embargo, la alteración debe hacerse con armonía y suavidad. En otras
palabras, sin que resalte a oídos del oyente. En caso contrario, hará que la voz
suene artificial e influya en la exposición, haciendo que la audiencia pueda
sentirse incómoda.
PRONUNCIACIÓN:
La pronunciación es la columna vertebral del discurso. Una mala pronunciación
hará que el público no capte o entienda el mensaje, se distraiga y pierda interés en
la presentación, además, le resta profesionalidad al orador. Por lo tanto, la
pronunciación debe ser correcta para que el mensaje no se desvirtúe y llegue de
forma eficaz a la audiencia.
Los casos más comunes de pobre pronunciación son la omisión de consonantes o
vocales, agregar consonantes donde no van, vocales mal pronunciadas,
pronunciación a medias, etc. Para mejorarla se recomienda leer en voz alta,
además recitar trabalenguas por un lapso de 20 a 30 minutos al día. Estos
ayudarán a mejor la dicción, permitiendo pronunciar de manera más clara las
palabras y también evitar problemas de titubeo al hablar. Lo ideal es recitar
trabalenguas que contengan consonantes diferentes varias veces, intentando
aumentar poco a poco la velocidad, sin descuidar la buena pronunciación.
También se puede probar con un lápiz debajo de la lengua o exagerando el
movimiento de la boca, labios y lengua.
GRADUACIÓN DEL VOLUMEN:
Si se desea resaltar los puntos importantes o estimular a la audiencia (como, por
ejemplo, a comprar un determinado producto), variar el volumen es fundamental,
ya que este añade expresividad a lo que se está diciendo. Sin embargo, esto no
significa subirlo o bajarlo de forma monótona, o levantar la voz con mucha
frecuencia, el cambio debe ir de acuerdo a la información. Al resaltar una palabra
con un ligero aumento de volumen, se le añade más importancia con respecto al
resto de la frase, haciendo más ameno el discurso. Por el contrario, bajar el
volumen en los momentos adecuados puede crear expectación por lo que sigue.
CAMBIO DE RITMO:
Cambiar la velocidad del discurso cuando se crea necesario es fundamental, ya
que le otorga más interés a la presentación y capta aún más a la audiencia. Los
cambios de ritmo deben ir de acuerdo a lo que se expone, con los sentimientos
que se desean expresar y el objetivo del discurso. Por ejemplo, cuando se quiera
transmitir entusiasmo, se aumenta la velocidad; las ideas principales, los puntos
culminantes o cualquier argumento de importancia, a ritmos más lentos.
VARIAR EL TONO O ENTONACIÓN:
En un discurso no se debe utilizar siempre el mismo tono de voz, éste debe variar,
pero sin esforzar la garganta. Al igual que los casos anteriores, el cambio debe ir
acorde a lo se expone. Por ejemplo, para expresar emoción se puede elevar el
tono, para la tristeza y la preocupación un tono más bajo. Estas variaciones
acompañadas de expresiones faciales y corporales ayudaran al orador a llegar al
corazón de su auditorio.
En general, con la modulación de la voz, acompañada junto a los gestos,
ademanes y expresiones faciales adecuadas, se logrará dar vida a las
presentaciones, despertando sentimientos en el auditorio. Sin embargo, es
importante hacerlo con naturalidad, para ello se debe respirar correctamente; no
inhalar profunda y forzadamente, ni respirar con mayor rapidez de lo normal. Lo
ideal es inhalar de manera profunda utilizando el diafragma y controlando la salida
del aire para que sea suave.