El boom lanar
Desde 1840, a partir de la demanda de lana por parte de Gran Bretaña y de países como
Francia y Bélgica, se desarrolló la cría de ovejas merino en las provincias de Buenos Aires y
Entre Ríos.
Como la producción ovina requería de mano de obra especializada, el Gobierno nacional
incentivó la llegada de inmigrantes irlandeses y vascos a nuestro país, y se pusieron en
venta tierras públicas, para que los nuevos trabajadores pudieran comprarlas.
La expansión lanar en la región pampeana se basó en dos tipos de unidades productivas:
► Las estancias lanares: eran empresas capitalistas que producían para el mercado y
contrataban mano de obra asalariada
► Las explotaciones familiares: también producían para el mercado, pero toda la familia
participaba de la cría de las ovejas. Era un tipo de explotación que servía para la
subsistencia de la familia y para la expansión de la empresa, pero a partir de 1870 dejo de
ser accesible y estas explotaciones disminuyeron.
La desmerinización
Entre 1860 y 1870, comenzó a bajar la demanda de la lana argentina, y Australia ocupó el
lugar de principal productor internacional. Los hacendados de la Argentina comenzaron,
entonces, a criar ovejas para la comercialización de su carne. Para eso se reemplazo la
raza merino por la raza Lincoln, que tenía carne de mejor calidad y un tipo de lana que se
adapta mejor a las nuevas demandas del mercado europeo.
Con la aparición del frigorífico, la carne de oveja congelada fue una de las exportaciones
argentinas, y dejo de exportarse vivo.
La expansión de la agricultura
En 1870, la producción argentina de trigo no resultaba suficiente para abastecer de harina al
mercado interno, pero a partir de 1880, las colonias agrícolas lograron producir para
satisfacer la demanda local. Desde entonces, las exportaciones de trigo crecieron en forma
constante hasta representar más del 50% de las exportaciones de la Argentina, hacia 1910.
Factores que contribuyeron a la expansión de los cultivos:
-El Estado conquistó militarmente los territorios de los pueblos originarios y entregó esas
tierras a estancieros
-Expansión del ferrocarril redujo los costos del transporte de cargas.
- El gobierno construyó depósitos, silos y máquinas elevadoras, y facilidades para la
importación de maquinarias agrícolas.
Después de 1890, aumentó el precio internacional del trigo, y su cultivo se desplazó al del
maíz y se convirtió en la producción más importante de la Argentina.
La agricultura en la provincia de Buenos Aires
En la provincia de Buenos Aires, la actividad principal era la ganadería, pero la agricultura
comenzó a crecer como actividad complementaria. En las estancias bonaerenses se
realizaba un sistema de rotación de cultivos: el primer año se sembraba lino, el segundo,
trigo, y el tercer año se sembraba alfalfa. Este último cultivo se utilizaba para alimentar el
ganado y mejorar así la calidad de la carne.
Los estancieros dividían sus latifundios en parcelas que entregaban en aparcería o en
arriendo a los interesados en trabajar la tierra, que eran, en su mayoría, inmigrantes.
Las tierras explotadas a través de contratos de aparcería tenían 50 hectáreas, donde el
terrateniente aportaba el capital necesario para la producción y el trabajador su trabajo y el
de su familia, recibía la mitad del producto de la cosecha y sus contratos no eran
renovados.
Las parcelas entregadas en arriendo tenían entre 50 y 100 hectáreas, el arrendatario
pagaba un alquiler en dinero y contaba con el capital para poner en marcha la producción. .
Los contratos de aparcería no eran renovados. Muchas veces se les ofrecía una renovación
en una nueva parcela.
La ganadería vacuna
Hasta mediados del siglo xix, las estancias de la provincia de Buenos Aires se dedicaban a
la cría de ganado vacuno, destinado a la exportación de cueros y a la elaboración de carne
salada para la alimentación de los esclavos. La abolición de la esclavitud en América Latina
hizo que la demanda de este producto disminuyera.
En 1895, la actividad ganadera comenzó a recuperarse a través de la exportación de
ganado vivo a Gran Bretaña. Para mejorar la calidad de la carne, los estancieros realizaron
cruzas con razas y los animales recibieron una mejor alimentación.
De este modo, la ganadería comenzó a ganar importancia como actividad económica y se
extendió por la provincia de Buenos Aires y el sur de Córdoba y Santa Fe.
Los productores ganaderos se dividen
A principios del siglo xx, Gran Bretaña impidió la entrada a su país del ganado en pie
porque algunos animales tenían una enfermedad llamada aftosa. Esto hizo que se iniciara la
exportación de carne congelada y, un tiempo después, de carne enfriada.
La exportación de carne enfriada hizo necesaria una carne de mejor calidad y animales con
más tiempo de engorde. En consecuencia, los productores ganaderos comenzaron a
especializarse, y se produjo una división entre criadores e invernadores. Los criadores eran
quienes criaban el ganado hasta cierta edad. Luego, los invernadores lo engordaban para
su envío al mercado.
Los invernadores compraban el ganado a un precio bajo y, en pocos meses o cuando el
precio de mercado era más conveniente, lo vendían a un precio mucho más alto a los
frigoríficos, donde la carne era enfriada para exportarla a Europa. Los invernadores
adquirieron, así, un gran poder económico y se enfrentaron políticamente con los criadores.
El desarrollo del frigorífico reforzó la dependencia de la producción con respecto a los
puertos: los establecimientos se instalaron alrededor de Buenos Aires, La, San Nicolás y
Campana. De este modo, se consolidó una estructura de producción orientada a la
exportación y se favoreció la consolidación de la actividad ganadera en zonas cercanas a
los puertos.
Las economías regionales y el desarrollo industrial
Además de los productos agropecuarios, se desarrollaron algunas industrias derivadas de la
producción de materias primas. En las ciudades de la región pampeana comenzaron a
funcionar establecimientos como frigoríficos, molinos harineros y curtiembres.
Otras industrias se desarrollaron como consecuencia del crecimiento de las ciudades: por
ejemplo, las que fabrican materiales para la construcción los aserraderos y las herrerías.
Por su parte, la expansión del ferrocarril estimuló la aparición de talleres para el
mantenimiento de los trenes y las vías.
El Estado argentino fomentó el desarrollo de las industrias cobrando impuestos altos a la
importación de productos que también se producían en la Argentina, como el azúcar y
ofreciendo subsidios para algunas industrias.
La industria y las producciones regionales
También en el interior del país comenzaron a abrirse fábricas y talleres. La industria más
importante era la alimenticia, que incluía los molinos harineros, los ingenios azucareros y las
bodegas vitivinícolas.
La industria azucarera se desarrolló en Tucumán, artesanalmente. A partir de la llegada
del tren, se instalaron los ingenios, es decir, establecimientos en los que se realizaban todas
las etapas de la producción. De la caña se obtenía azúcar, alcohol y otros productos,
destinados al consumo local y también a la exportación.
La industria vitivinícola hizo crecer una actividad artesanal que existía con anterioridad en
Mendoza.
En 1883 llegó el ferrocarril y con él llegaron nuevos inversores, tecnología y la posibilidad de
trasladar los productos a diferentes regiones del país.
Finalmente, en la región del Chaco, Santiago del Estero y norte de Santa Fe se desarrolló la
explotación forestal
.
Expansión de la economía, inmigración y diversificación social
La expansión de la producción agropecuaria y de las actividades económicas relacionadas
con ella requería aumentar la cantidad de trabajadores. Para ello, el Gobierno argentino
impulsó políticas orientadas a atraer inmigrantes europeos y se aumentó rápidamente la
población, en especial en los principales centros urbanos, donde se concentraban las
nuevas fuentes de trabajo.Se incrementaron nuevas pequeñas propiedades agrícolas,
talleres y comercios. Al mismo tiempo, los Gobiernos impulsaron la modernización y la
ampliación de los servicios urbanos, como el trazado de calles, el alumbrado público, la red
cloacal y el agua corriente, entre otros.
Hacia 1850, en la Argentina vivían un millón de personas. Entre 1850 у 1930, llegaron a
nuestro país casi seis millones de inmigrantes. Más de la mitad de ellos se estableció en
forma definitiva.
Hasta 1880, muchos inmigrantes llegaban a la Argentina con la idea de realizar trabajos
temporarios, ganar dinero y regresar a sus países de origen.