UNIVERSIDAD AMAZONICA DE PANDO
AREA DE CIENCIAS BIOLOGICAS Y NATURALES
TRABAJO DE INVESTIGACION
ESTUDIANTE: Carolina Fernández Cusere.
DOCENTE: Carola Cecilia Sempertegui.
MATERIA: Fisiología.
CARRERA: Medicina Veterinaria y Zootecnia.
Cobija-Pando-Bolivia
2024
INDICE
1. INTRODUCCION...................................................................................................................................3
2. DESARROLLO.......................................................................................................................................3
2.1. Fisiología de la Masticación y Deglución.....................................................................................3
2.2. Fisiología gastrointestinal, propulsión y mezcla de los alimentos, función secretora, digestión y
absorción (hidratos de carbono, proteínas, lípidos y oligoelementos) en el tubo Digestivo...................6
2.3. El Hígado, sistema vascular y linfático del hígado, función metabólica del hígado, formación de
bilis. 12
2.4. Equilibrio energético, regulación, ayuno, obesidad, vitaminas, y minerales.............................17
2.5. Función exocrina del páncreas...................................................................................................23
3. Conclusión.........................................................................................................................................27
Órganos anexos
1. INTRODUCCION
Los órganos anexos son aquellos que no forman parte directamente de un sistema
principal, pero están asociados funcionalmente a este y ayudan a llevar a cabo diversas
funciones. En anatomía y fisiología humana, el término "órganos anexos" se usa a menudo para
describir estructuras que están conectadas o relacionadas con un sistema o proceso fisiológico,
brindando apoyo
2. DESARROLLO
2.1. Fisiología de la Masticación y Deglución.
La fisiología de la masticación y deglución se refiere a los procesos coordinados que
permiten preparar los alimentos para la digestión y trasladarlos desde la boca hasta el estómago.
Ambos son fundamentales en el sistema digestivo y dependen de la interacción entre músculos,
nervios y órganos. A continuación, describiré cada uno de estos procesos.
Fisiología de la masticación
La masticación es el proceso mecánico por el cual los alimentos se descomponen en
fragmentos más pequeños, lo que facilita la digestión y la absorción de nutrientes en etapas
posteriores. Este proceso involucra músculos, dientes y el sistema nervioso.
Etapas de la masticación:
Inicio voluntario: La masticación es un acto voluntario que comienza con la colocación
de los alimentos en la boca. Los músculos masticatorios, como el masetero, el temporal y los
pterigoideos, coordinados con la articulación temporomandibular, controlan el movimiento de la
mandíbula para triturar los alimentos.
Movimiento mandibular: Los dientes realizan un movimiento de trituración y molienda
sobre los alimentos. Mientras se mastica, la lengua y las mejillas ayudan a mover los alimentos
entre los dientes, mientras que las glándulas salivales secretan saliva, que humedece los
alimentos y contiene la enzima amilasa para iniciar la digestión de los carbohidratos.
Regulación nerviosa: El control de la masticación involucra tanto el sistema nervioso
central (voluntario) como el sistema nervioso autónomo (reflejo). El nervio trigémino (V par
craneal) es el principal responsable de la inervación de los músculos de la masticación.
Funciones de la masticación:
Reducción mecánica de los alimentos.
Mezcla con saliva, facilitando la formación del bolo alimenticio.
Estimulación de receptores sensoriales en la boca que activan el reflejo de la deglución.
2. Fisiología de la deglución
La deglución es el proceso mediante el cual el bolo alimenticio es trasladado desde la
boca hasta el esófago, para luego llegar al estómago. Es un proceso complejo que involucra tres
fases: fase oral, fase faríngea y fase esofágica. Al principio es voluntario, pero después se
convierte en un reflejo involuntario controlado por el sistema nervioso autónomo.
Fases de la deglución:
Fase oral (voluntaria) :
Los alimentos masticados forman el bolo alimenticio, que se desplaza hacia la parte
posterior de la boca con la ayuda de la lengua.
La lengua empuja el bolo hacia la faringe, provocando el reflejo de la deglución.
Fase faríngea (involuntaria):
Al llegar a la faringe, una serie de reflejos involuntarios toman el control.
El velo del paladar se eleva para bloquear la entrada hacia las cavidades nasales,
impidiendo que el alimento pase hacia la nariz.
La epiglotis se desplaza hacia abajo para bloquear la entrada de la tráquea (vía aérea),
protegiendo las vías respiratorias.
Los músculos faríngeos se contraen, empujando el bolo hacia el esófago.
Fase esofágica (involuntaria):
El bolo alimenticio pasa al esófago, donde es empujado hacia el estómago mediante
movimientos de perístasis (contracciones rítmicas de los músculos del esófago).
El esfínter esofágico inferior se relaja temporalmente para permitir el paso del bolo al
estómago y luego se cierra para evitar el reflujo gástrico.
Control nervioso:
La deglución es controlada por el centro de la deglución en el bulbo raquídeo y la
protuberancia (ubicados en el tronco cerebral), que coordina la contracción de los músculos
faríngeos y esofágicos.
Los nervios glosofaríngeos (IX) y vago (X) son cruciales en el control motor de la
faringe y el esófago.
2.2. Fisiología gastrointestinal, propulsión y mezcla de los alimentos, función
secretora, digestión y absorción (hidratos de carbono, proteínas, lípidos y
oligoelementos) en el tubo Digestivo.
La fisiología gastrointestinal abarca una serie de procesos que permiten la digestión y la
absorción de los nutrientes a partir de los alimentos que consumimos. Estos procesos incluyen la
propulsión y mezcla de los alimentos, la función secretora, y los mecanismos de digestión y
absorción de carbohidratos, proteínas, lípidos y oligoelementos en el tubo digestivo. A
continuación, se describen en detalle estos aspectos.
1. Propulsión y mezcla de los alimentos
La propulsión y mezcla son funciones clave del tubo digestivo para asegurar que los
alimentos avancen por el sistema y se mezclen adecuadamente con las secreciones digestivas
para su procesamiento.
Movimientos del tubo digestivo:
Peristaltismo: movimiento de propulsión que ocurre a lo largo del esófago, el estómago
y los intestinos. Son ondas rítmicas de contracción y relajación muscular que empujan el
contenido del lumen hacia adelante. En el esófago, estas contracciones permiten que los
alimentos pasen hacia el estómago. En el intestino delgado, mueven el contenido hacia el
intestino grueso.
Segmentación: Es un tipo de contracción localizada que ocurre principalmente en el
intestino delgado. Este movimiento mezcla el contenido del intestino con las enzimas digestivas
y permite que los nutrientes entren en contacto con la mucosa intestinal para ser absorbidos.
Contracciones tónicas: Son contracciones sostenidas que ocurren en los esfínteres del
tubo digestivo, como el esfínter esofágico inferior o el esfínter pilórico. Estas contracciones
regulan el paso de los alimentos de una sección del tracto gastrointestinal a otra, como del
estómago al intestino delgado.
2. Función secretora
El tubo digestivo está equipado con numerosas glándulas que secretan diversas
sustancias, como enzimas, ácido clorhídrico (HCl), moco y bicarbonato, que son esenciales para
la digestión y protección del tracto gastrointestinal.
Saliva: Secretada por las glándulas salivales, contiene amilasa que inicia la digestión de
los carbohidratos.
Secreción gástrica: El estómago secreto:
Ácido clorhídrico (HCl), producido por las células parietales, que desnaturaliza
proteínas y activa la enzima pepsina, necesaria para la digestión de proteínas.
Pepsina, que inicia el análisis de proteínas en péptidos.
Moco y bicarbonato, que protegen el revestimiento del estómago de la acción corrosiva
del ácido.
Secreción pancreática: El páncreas exocrino secreto:
Bicarbonato, que neutraliza el ácido gástrico al llegar al intestino delgado.
Enzimas digestivas como la amilasa pancreática, la lipasa pancreática y proteasas
(tripsina y quimo tripsina), que descomponen carbohidratos, lípidos y proteínas.
Bilis: Producida por el hígado y almacenada en la vesícula biliar. Contiene sales biliares
que emulsionan las grasas, facilitando su digestión y absorción por la lipasa pancreática.
3. Digestión
La digestión es el proceso mediante el cual los alimentos se descomponen en sus
componentes básicos para que puedan ser absorbidos en el intestino. A continuación, se
describen los mecanismos de digestión de carbohidratos, proteínas y lípidos:
Carbohidratos:
La digestión de los carbohidratos comienza en la boca con la acción de la amilasa
salival, que descompone los polisacáridos (almidón) en disacáridos (maltosa).
En el intestino delgado, la amilasa pancreática continúa la digestión de los
polisacáridos.
Las enzimas presentes en las microvellosidades intestinales, como la maltasa, sacarosa y
lactasa, descomponen los disacáridos (maltosa, sacarosa, lactosa) en monosacáridos (glucosa,
fructosa, galactosa), que pueden ser absorbidos.
Proteínas:
La digestión de las proteínas comienza en el estómago, donde el ácido clorhídrico
desnaturaliza las proteínas, y la pepsina las descompone en péptidos.
En el intestino delgado, las proteasas pancreáticas (tripsina, quimo tripsina)
descomponen los péptidos en aminoácidos y oligopéptidos más pequeños.
Las peptídicas presentes en la membrana del intestino descomponen los oligopéptidos en
aminoácidos libres, di péptidos y tripeptidos, que son absorbidos en el intestino.
Lípidos:
La digestión de los lípidos comienza en el intestino delgado. Las sales biliares
emulsionan los lípidos (grasas) en micelas, facilitando el acceso de las enzimas digestivas.
La lipasa pancreática hidroliza los triglicéridos en ácidos grasos libres y mono
glicéridos, que pueden ser absorbidos.
Los productos de la digestión lipídica son absorbidos a través de la mucosa intestinal,
donde se re ensamblan en quilomicrones y son transportados por el sistema linfático hacia la
circulación sanguínea.
4. Absorción
La mayor parte de la absorción de los nutrientes ocurre en el intestino delgado, que está
altamente especializado para esta tarea gracias a la presencia de vellosidades y
microvellosidades, que aumentan enormemente la superficie de absorción.
Carbohidratos:
Los monosacáridos (glucosa, fructosa, galactosa) son absorbidos en el intestino delgado
a través de transportadores específicos (SGLT para glucosa y galactosa, GLUT5 para fructosa) y
son llevados a la sangre para ser utilizados como energía o almacenados como glucógeno.
Proteínas:
Los aminoácidos resultantes de la digestión proteica son absorbidos en el intestino
delgado a través de transportadores de aminoácidos y di péptidos, y son transportados al hígado
para su procesamiento y distribución en todo el cuerpo.
Lípidos:
Los ácidos grasos y mono glicéridos se re esterifican dentro de las células intestinales
formando triglicéridos, que se empaquetan en quilomicrones. Estos ingresan en el sistema
linfático y eventualmente en el sistema circulatorio, donde son distribuidos a los tejidos para su
almacenamiento o uso energético.
Oligoelementos:
Los oligoelementos como el hierro, el zinc y el cobre son esenciales en cantidades
pequeñas para diversas funciones fisiológicas. Su absorción ocurre principalmente en el intestino
delgado mediante mecanismos de transporte específicos:
Hierro: Absorbido en el duodeno en forma ferrosa (Fe²⁺) y almacenado como ferritina o
transportado como transferrina.
Calcio: Su absorción está regulada por la vitamina D y ocurre principalmente en el
duodeno y yeyuno.
Zinc y otros oligoelementos se absorben mediante transportadores específicos en las
células intestinales.
En resumen, el sistema digestivo realiza una función vital mediante un proceso
coordinado de propulsión, mezcla, secreción de enzimas y ácidos, y absorción eficiente de los
nutrientes necesarios para el mantenimiento del cuerpo.
2.3. El Hígado, sistema vascular y linfático del hígado, función metabólica del
hígado, formación de bilis.
El hígado es uno de los órganos más grandes y multifuncionales del cuerpo humano. Su
importancia radica en la amplia gama de procesos que regulan, incluyendo la función
metabólica, la producción de bilis y su papel en el sistema vascular y linfático. A
continuación, se detallan estos aspectos fundamentales del hígado.
1. Sistema vascular y linfático del hígado
El hígado tiene un sistema vascular muy especializado que le permite cumplir su función
de procesar nutrientes, metabolizar toxinas y producir bilis. A diferencia de otros órganos, el
hígado tiene un doble suministro de sangre: una circulación arterial y una circulación venosa
portal.
Sistema vascular:
Vena Porta Hepática:
Transporta alrededor del 75% del suministro sanguíneo del hígado. Lleva sangre rica
en nutrientes (pero pobre en oxígeno) desde el tracto gastrointestinal (intestinos, estómago,
páncreas y bazo) hacia el hígado.
La sangre portal contiene los nutrientes absorbidos en el intestino, así como sustancias
tóxicas que necesitan ser procesadas o descompuestas por el hígado antes de ser distribuidas por
el cuerpo.
Arteria Hepática:
Proporciona el 25% del suministro sanguíneo del hígado y es rica en oxígeno.
Esta arteria es una rama del tronco celíaco, una rama importante de la aorta abdominal.
Suministra oxígeno a las células hepáticas (hepatocitos) y otras estructuras del hígado.
Sistema venoso:
Una vez que la sangre ha sido procesada en las sinusoides hepáticas (capilares
especializados), se drena hacia las venas hepáticas, que finalmente se vacían en la vena cava
inferior, retornando la sangre al corazón para su recirculación.
Sistema linfático:
El hígado también tiene un extenso sistema linfático. Este sistema tiene una función
crucial en la eliminación de líquidos, proteínas y lípidos del espacio extracelular del hígado, y
ayuda a filtrar sustancias potencialmente tóxicas antes de que entren en la circulación sistémica.
Linfáticos superficiales: Se encuentran en la cápsula del hígado (cápsula de Glisson) y
drenan hacia los nódulos linfáticos torácicos.
Linfáticos profundos: Drenan el fluido desde el parénquima hepático y viajan junto con
las estructuras vasculares hacia los nódulos linfáticos del hilio hepático y de la región celíaca.
2. Función metabólica del hígado
El hígado es un centro metabólico clave para el cuerpo y participa en el metabolismo de
carbohidratos, proteínas, lípidos y la detoxificación de sustancias nocivas.
Metabolismo de los carbohidratos:
El hígado regula los niveles de glucosa en sangre a través de procesos como la
glucogénesis (almacenamiento de glucosa en forma de glucógeno), la glucogenólisis
(descomposición del glucógeno en glucosa) y la gluconeogénesis (producción de glucosa a partir
de sustratos no carbohidratos como aminoácidos). y glicerol).
Mantiene la homeostasis de la glucosa, liberándola cuando el cuerpo lo necesita,
especialmente entre comidas o durante el ayuno.
Metabolismo de las proteínas:
El hígado sintetiza casi todas las proteínas plasmáticas importantes, incluida la
albúmina, que mantiene la presión osmótica en la sangre, y factores de coagulación como el
fibrinógeno.
También desempeña un papel en el metabolismo de los aminoácidos y la desaminación
, un proceso por el cual los aminoácidos son convertidos en energía, con la producción de
amoníaco como subproducto. El amoníaco se convierte en urea a través del ciclo de la urea y se
excreta por los riñones.
Metabolismo de los lípidos:
El hígado es responsable de la síntesis de ácidos grasos y de triglicéridos, a partir del
exceso de carbohidratos y proteínas.
Producen lipoproteínas (como VLDL, LDL y HDL) que transportan los lípidos por el
torrente sanguíneo.
También es clave en la beta-oxidación de los ácidos grasos para obtener energía y en la
síntesis de colesterol.
Detoxificación y metabolismo de fármacos:
El hígado metaboliza y detoxifica una gran variedad de sustancias tóxicas, incluyendo
fármacos, alcohol y toxinas ambientales.
Las enzimas hepáticas como el citocromo P450 transforman compuestos liposolubles
en formas más solubles en agua, permitiendo su eliminación a través de la bilis o la orina.
También convierte el amoníaco tóxico en urea, que luego es excretado por los riñones.
3. Formación de bilis
La bilis es un líquido digestivo esencial producido por el hígado, que facilita la digestión
y absorción de las grasas. Se secreta continuamente en los canalículos biliares, que drenan hacia
los conductos biliares más grandes y finalmente hacia el conducto hepático.
Composición de la bilis:
Ventas biliares: Son derivados del colesterol y son responsables de la emulsificación de
las grasas, lo que facilita la acción de las lipasas pancreáticas en la digestión de los lípidos.
Bilirrubina: Es un producto de diseño resultante de la descomposición de los glóbulos
rojos. Se excreta en la bilis y finalmente en las heces. Da el color característico a las heces.
Colesterol, fosfolípidos y ácidos grasos: También están presentes en la bilis y ayudan en
la digestión de lípidos.
Agua y electrolitos: La bilis es mayoritariamente agua y contiene electrolitos como sodio
y potasio, que mantienen la tonicidad y ayudan en la disolución de los compuestos biliares.
Almacenamiento y secreción de la bilis:
La bilis se produce continuamente en el hígado, pero entre las comidas se almacena en la
vesícula biliar. Aquí, la bilis se concentra mediante la absorción de agua.
Cuando los alimentos grasos entran en el intestino delgado, una hormona llamada
colecistoquinina (CCK) es liberada, lo que provoca la contracción de la vesícula biliar y la
liberación de bilis en el duodeno a través del conducto biliar común.
Función de la bilis:
La bilis emulsiona las grasas, es decir, las se descomponen en pequeñas gotas, lo que
aumenta su superficie para que las lipasas pancreáticas actúen puedan de manera más eficiente.
Facilita la absorción de vitaminas liposolubles (A, D, E y K).
Ayuda en la eliminación de desechos, como el colesterol y la bilirrubina, a través de las
heces.
Resumen de funciones claves del hígado:
Metabolismo: Controla el metabolismo de carbohidratos, lípidos y proteínas, y almacena
glucógeno, vitaminas y minerales.
Producción de bilis: crucial para la digestión y absorción de grasas.
Detoxificación: Filtra y elimina sustancias tóxicas y medicamentos del organismo.
Producción de proteínas plasmáticas: Incluidas la albúmina y factores de coagulación.
Eliminación de glóbulos rojos viejos: A través de la conversión de hemoglobina en
bilirrubina.
El hígado es un órgano indispensable para la homeostasis del cuerpo, con funciones que
van desde el metabolismo energético hasta la eliminación de productos tóxicos y la producción
de bilis.
2.4. Equilibrio energético, regulación, ayuno, obesidad, vitaminas, y minerales.
El equilibrio energético es el estado en el que la cantidad de energía que el cuerpo
obtiene a partir de los alimentos (calorías consumidas) es igual a la cantidad de energía que
utiliza para las funciones vitales y la actividad física. Mantener un equilibrio energético
adecuado es fundamental para la salud, ya que afecta el peso corporal y el funcionamiento
metabólico. A continuación, se describe cómo se regula el equilibrio energético, qué ocurre
durante el ayuno y la obesidad, y el papel crucial de las vitaminas y minerales en este proceso.
1. Equilibrio energético y regulación
El equilibrio energético depende de dos factores principales:
Ingesta calórica: La energía que obtenemos de los alimentos y bebidas consumidos.
Gasto energético: La cantidad de energía que el cuerpo utiliza para sus funciones.
Incluye:
Metabolismo basal: La energía necesaria para mantener las funciones vitales como la
respiración, la circulación sanguínea y la regulación de la temperatura corporal.
Actividad física: Incluye todas las formas de movimiento, desde actividades cotidianas
hasta ejercicio físico.
Termogénesis: El gasto energético asociado con la digestión, absorción y procesamiento
de los alimentos, conocido como el efecto térmico de los alimentos.
Regulación del equilibrio energético:
El cuerpo regula el equilibrio energético principalmente a través de señales hormonales
que influyen en el apetito, la ingesta de alimentos y el gasto energético.
Hormonas clave en la regulación del equilibrio energético:
Leptina: Producida por el tejido adiposo, la leptina informa al cerebro sobre las reservas
de grasa en el cuerpo. Altos niveles de leptina reducen el apetito, mientras que bajos niveles lo
aumentan.
Grelina: Es una hormona liberada por el estómago cuando está vacío. Estimula el apetito
y aumenta la ingesta de alimentos.
Insulina : Liberada por el páncreas, ayuda a regular los niveles de glucosa en sangre y
actúa sobre el cerebro para disminuir el apetito cuando los niveles de glucosa son altos.
Péptido YY (PYY) : Se libera en el intestino en respuesta a la ingesta de alimentos y
reduce el apetito.
La hipotermia y otros mecanismos neurohormonales también juegan un papel importante
en la regulación de la termogénesis y del gasto energético.
2. Ayuno
El ayuno es el estado en el que el cuerpo no recibe energía de fuentes externas
(alimentos) y debe recurrir a sus reservas de energía . El cuerpo tiene varios mecanismos para
mantener un equilibrio energético durante el ayuno:
Fases del ayuno:
Ayer temprano (0-24 horas) :
Durante las primeras horas del ayuno, el cuerpo utiliza la glucosa almacenada en el
hígado en forma de glucógeno.
Cuando las reservas de glucógeno se agotan (aproximadamente 12-24 horas después de
comenzar el ayuno), el cuerpo comienza a movilizar ácidos grasos del tejido adiposo para
producir energía.
Ayuno prolongado (más de 24 horas) :
El comienza a producir cuerpos cetónicos a partir de ácidos grasos, que son utilizados
como fuente de energía por el cerebro y otros órganos.
Los músculos y otros tejidos utilizan ácidos grasos y cuerpos cetónicos como energía.
El cuerpo también comienza a descomponer las proteínas musculares para obtener
aminoácidos, que son convertidos en glucosa (gluconeogénesis) para mantener los niveles
mínimos de glucosa en sangre.
3. Obesidad
La obesidad es el resultado de un desequilibrio energético crónico, donde la ingesta
calórica supera de forma constante al gasto energético, lo que conduce al almacenamiento
excesivo de energía en forma de grasa corporal .
Factores que contribuyen a la obesidad:
Genética : Algunas personas tienen una predisposición genética a la obesidad debido a
diferencias en el metabolismo, la regulación del apetito y el almacenamiento de grasa.
Factores ambientales : La disponibilidad de alimentos ricos en calorías y bajos en
nutrientes, junto con un estilo de vida sedentario, aumenta el riesgo de obesidad.
Hormonales : Alteraciones en las señales hormonales, como la resistencia a la leptina o
la insulina, pueden contribuir a la ganancia de peso.
Psicológico : El estrés, la falta de sueño y ciertos factores emocionales también pueden
llevar a comer en exceso y a un aumento de peso.
La obesidad se asocia con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades metabólicas,
como la diabetes tipo 2 , la hipertensión , las enfermedades cardiovasculares y algunos tipos
de cáncer .
4. Vitaminas y minerales
Las vitaminas y minerales son micronutrientes esenciales que, aunque no aportan
energía directamente, son cruciales para regular los procesos metabólicos y mantener la salud
general. A continuación, se describen las principales funciones de algunos de ellos en relación
con el equilibrio energético.
Vitaminas :
Vitamina D : Regula la absorción de calcio y fósforo, y también juega un papel en la
regulación de la insulina y el metabolismo energético.
Vitaminas del complejo B (B1, B2, B3, B6, B12, ácido fólico, biotina y ácido
pantoténico): Son fundamentales para la conversión de los alimentos en energía. Participan en el
metabolismo de carbohidratos, proteínas y grasas.
Vitamina C : Además de su papel antioxidante, es esencial para la síntesis de colágeno y
la cicatrización de heridas. Ayuda a la absorción de hierro, un mineral importante para el
transporte de oxígeno en la sangre.
Vitamina A: Es crucial para la visión, el sistema inmunológico y el crecimiento celular,
pero también ayuda a la regulación del metabolismo.
Minerales:
Calcio: Es esencial para la formación de huesos y dientes, pero también juega un papel en
la contracción muscular, la transmisión nerviosa y la liberación de hormonas.
Hierro: Es necesario para la producción de hemoglobina y el transporte de oxígeno en la
sangre. La deficiencia de hierro puede llevar a fatiga y debilidad debido a la reducción de la
capacidad del cuerpo para producir energía.
Magnesio: Participa en más de 300 reacciones enzimáticas, incluidas aquellas
involucradas en la producción de energía, la síntesis de proteínas y la función muscular y
nerviosa.
Zinc: Es crucial para el crecimiento celular, la función inmunológica y la cicatrización de
heridas. También juega un papel en la regulación de los niveles de insulina y el metabolismo de
carbohidratos.
Interacción entre micronutrientes y energía:
Aunque las vitaminas y minerales no aportan energía directa, su deficiencia puede afectar
negativamente el metabolismo energético. Por ejemplo, la falta de vitaminas del complejo B
puede reducir la eficiencia con la que el cuerpo convierte los alimentos en energía utilizable.
Resumen:
El equilibrio energético se logra cuando la ingesta de energía es igual al gasto
energético. Se regula a través de señales hormonales que controlan el apetito y el metabolismo.
Durante el ayuno, el cuerpo utiliza las reservas de glucógeno, ácidos grasos y cuerpos
cetónicos para mantener la energía.
La obesidad es el resultado de un desequilibrio energético crónico, con múltiples factores
genéticos, hormonales y ambientales implicados.
Las vitaminas y minerales son micronutrientes esenciales que, aunque no aportan
energía directa, son fundamentales para el metabolismo energético y otras funciones corporales.
2.5. Función exocrina del páncreas.
La función exocrina del páncreas se refiere a su capacidad para producir y liberar
enzimas digestivas y otros componentes esenciales para la digestión de los alimentos en el
intestino delgado. Esta función es llevada a cabo por las células acinares del páncreas, que
secretan un jugo pancreático rico en enzimas y bicarbonato, necesario para la descomposición y
absorción de nutrientes. A continuación, se describe en detalle la anatomía, los componentes y el
papel crucial del páncreas exocrino en la digestión.
1. Anatomía del páncreas exocrino
El páncreas está compuesto de dos tipos principales de tejido:
Parte exocrina: Responsable de la producción de enzimas digestivas. Constituye
alrededor del 85% del páncreas.
Parte endocrina: Responsable de la secreción de hormonas (insulina, glucagón) y
representa solo una pequeña fracción del páncreas.
Células acinares:
Son las células que forman los acinos pancreáticos, estructuras en forma de racimo que
secretan las enzimas digestivas hacia los conductos pancreáticos. Estas enzimas viajan a través
de los conductos pancreáticos hasta el conducto pancreático principal, que se une con el
conducto biliar común y drena su contenido en el duodeno .
2. Componentes del jugo pancreático
El páncreas exocrino produce entre 1,5 y 2 litros de jugo pancreático al día, el cual se
libera en respuesta a la ingesta de alimentos. Este jugo contiene dos componentes principales:
Enzimas digestivas: Son esenciales para la digestión de carbohidratos, proteínas y
grasas. Estas enzimas se producen en forma inactiva (zimógenos) y se activan en el intestino
delgado para evitar la auto digestión del páncreas.
Amilasa pancreática: Descompone los carbohidratos complejos (como el almidón) en
azúcares más simples.
Lipasa pancreática: Descompone los triglicéridos (grasas) en ácidos grasos libres y
glicerol, facilitando su absorción.
Proteasas (como el tripsinógeno, quimotripsinógeno, y procarboxipeptidasa): Estas
enzimas se activan en el duodeno (el tripsinógeno es convertido en tripsina por la enzima
enteroquinasa en la mucosa intestinal) y son responsables de la elaboración de proteínas en
péptidos y aminoácidos.
Nucleasas: Enzimas que descomponen los ácidos nucleicos (ADN y ARN) en
nucleótidos.
Bicarbonato de sodio (HCO3-) : Es producido por las células de los conductos
pancreáticos. El bicarbonato tiene la función crucial de neutralizar el ácido clorhídrico
procedente del estómago cuando el contenido gástrico entra en el duodeno. Esto crea un
ambiente óptimo (pH alcalino) para la acción de las enzimas pancreáticas.
3. Regulación de la función exocrina
La secreción exocrina del páncreas está regulada por varias señales hormonales y
nerviosas que responden a la presencia de alimentos en el tracto gastrointestinal.
Hormonas:
Secretina: Se libera en respuesta al ácido en el duodeno (procedente del estómago).
Estimula al páncreas para que secrete bicarbonato y agua, neutralizando el pH y creando un
ambiente adecuado para la digestión enzimática.
Colecistoquinina (CCK): Se libera cuando los alimentos, especialmente grasas y
proteínas, entran en el intestino delgado. Estimula la secreción de enzimas digestivas desde las
células acinares del páncreas.
Sistema nervioso: El nervio vago (parte del sistema nervioso parasimpático) también
participa en la regulación de la secreción pancreática, activándose durante la fase cefálica de la
digestión (cuando se huele, saborea o mastica la comida).
4. Papel en la digestión
Las enzimas secretadas por el páncreas juegan un papel crucial en la digestión y
absorción de nutrientes:
Carbohidratos: La amilasa pancreática convierte los polisacáridos en disacáridos, que
luego son descompuestos por las disacaridasas en el intestino en monosacáridos como la glucosa.
Proteínas: Las proteasas pancreáticas descomponen las proteínas en cadenas más
pequeñas de aminoácidos y péptidos, que son absorbidos en el intestino.
Grasas: La lipasa pancreática actúa en las grasas emulsionadas por la bilis,
descomponiéndolas en ácidos grasos y mono glicéridos, que luego son absorbidos en el intestino
delgado.
5. Enfermedades relacionadas con la función exocrina del páncreas
Los trastornos en la función exocrina del páncreas pueden causar serios problemas
digestivos. Algunas condiciones relacionadas son:
Pancreatitis: Inflamación del páncreas, que puede ser aguda o crónica, y en la que las
enzimas digestivas comienzan a digerir el propio tejido pancreático.
Insuficiencia pancreática exocrina (IPE): Condición en la que el páncreas no produce
suficientes enzimas digestivas, lo que conduce a una mala absorción de nutrientes, pérdida de
peso, diarrea y deficiencias nutricionales.
Fibrosis química : Una enfermedad genética que afecta el transporte de cloro y agua en
las células del páncreas, lo que conduce a la acumulación de moco espeso que bloquea los
conductos pancreáticos, disminuyendo la secreción de enzimas.
Conclusión
Los órganos anexos del aparato digestivo, que incluyen el hígado, el páncreas y la
vesícula biliar, desempeñan funciones esenciales que complementan y facilitan el proceso de
digestión y absorción de nutrientes. A continuación, se presenta una conclusión sobre su
importancia y funcionamiento:
3. Conclusión.
Integración del sistema digestivo : Los órganos anexos son fundamentales para el
funcionamiento integral del sistema digestivo. Cada uno de ellos contribuye de manera
específica y complementaria al proceso de digestión, asegurando que los nutrientes sean
adecuadamente descompuestos y absorbidos en el intestino delgado.
Funciones del hígado : Como el órgano más grande del cuerpo, el hígado tiene múltiples
funciones, incluyendo la producción de bilis, el metabolismo de nutrientes, la desintoxicación de
sustancias nocivas y el almacenamiento de vitaminas y minerales. La bilis producida en el
hígado es crucial para la emulsificación de grasas, facilitando su digestión y absorción.
Función exocrina del páncreas : El páncreas cumple un papel esencial en la digestión
mediante la secreción de enzimas digestivas (amilasa, lipasa y proteasas) y bicarbonato, que
neutraliza la acidez del quimo proveniente del estómago. Estas enzimas son vitales para la
proporción de carbohidratos, grasas y proteínas, permitiendo su absorción en el intestino.
Regulación y coordinación : La actividad de los órganos anexos está regulada por
complejas interacciones hormonales y nerviosas. Hormonas como la colecistoquinina y la
secretina juegan un papel clave en la regulación de la secreción de bilis y jugo pancreático,
asegurando que estas secreciones ocurran en el momento adecuado en respuesta a la ingesta de
alimentos.
Implicaciones en la salud : La disfunción en cualquiera de estos órganos puede tener
consecuencias significativas para la salud digestiva. Enfermedades como la hepatitis, pancreatitis
y trastornos biliares pueden afectar la capacidad del cuerpo para digerir y absorber nutrientes,
llevando a deficiencias nutricionales y otras complicaciones.