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Salud y Contaminación del Suelo

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Título EFECTOS SOBRE LA SALUD EN RELACION CON LA

CONTAMINACION DEL SUELO


Nombres y Apellidos Código de estudiantes
Karla Fernanda Sandoval olivera 79555

Autor/es Mayra Victoria Ticona Condori 96096


Alison Karina Mamani Plata 100252
Erika daysi quispe Ramírez

Fecha 01/09/2023

Carrera ENFERMERIA
Asignatura EPIDEMIOLOGIA
Grupo 2
Docente
Periodo Académico 01/23
Subsede LA PAZ
EFECTOS SOBRE LA SALUD EN RELACION CON LA
CONTAMINACION DEL SUEL0

El suelo es un recurso finito, lo que significa que su pérdida y degradación no es


recuperable en el transcurso de una vida humana. Los suelos afectan a los
alimentos que comemos, al agua que bebemos, al aire que respiramos, a nuestra
salud y la de todos los organismos del planeta. Sin suelos sanos no podríamos
producir nuestros alimentos. De hecho, se calcula que el 95% de nuestros
alimentos se producen directa o indirectamente en los suelos, unos suelos sanos
son la clave para la seguridad alimentaria y para un futuro sostenible. Ayudan a
mantener la producción de alimentos, a mitigar y adaptarse al cambio climático,
filtrar el agua, mejorar la resiliencia ante inundaciones y sequías y mucho más. Sin
embargo, una amenaza invisible está poniendo en peligro los suelos y todo lo que
nos ofrecen.

La contaminación del suelo provoca una reacción en cadena. Altera la


biodiversidad del suelo, reduciendo la materia orgánica que contiene y su
capacidad para actuar como filtro. También se contamina el agua almacenada en
el suelo y el agua subterránea, provocando un desequilibrio de sus nutrientes.
Entre los contaminantes del suelo más comunes se encuentran los metales
pesados, los contaminantes orgánicos persistentes y los contaminantes
emergentes, como los productos farmacéuticos y los destinados al cuidado
personal.

La contaminación del suelo es devastadora para el medio ambiente y tiene


consecuencias para todas las formas de vida a las que afecta. Las prácticas
agrícolas insostenibles reducen la materia orgánica del suelo y pueden facilitar la
transferencia de contaminantes a la cadena alimentaria. Por ejemplo, el suelo
contaminado puede liberar contaminantes en las aguas subterráneas que luego se
acumulan en los tejidos de las plantas y pasan a los animales que pastan, a las
aves y finalmente a los humanos que se alimentan de las plantas y los animales.
Los contaminantes en el suelo, aguas subterráneas y en la cadena alimentaria
pueden causar diversas enfermedades y una excesiva mortalidad en la población,
desde efectos agudos a corto plazo –como intoxicaciones o diarrea–, hasta otros
crónicos a largo plazo, como el cáncer.

Más allá del impacto en el medio ambiente, la contaminación del suelo tiene
también un elevado coste económico, debido a la reducción de los rendimientos y
la calidad de los cultivos. La prevención esta contaminación debería ser una
prioridad en todo el mundo. El hecho de que la gran mayoría de los contaminantes
sean resultado de la acción humana significa que somos directamente
responsables de realizar los cambios necesarios para garantizar un futuro con
menos contaminación y más seguro.

Los suelos deben ser reconocidos y valorados por su capacidad productiva, así
como por su contribución a la seguridad alimentaria y al mantenimiento de
servicios ecosistémicos clave. He aquí algunas razones por las que la
contaminación del suelo no puede subestimarse:

1. La contaminación del suelo afecta a todos los ámbitos. Los alimentos que
comemos, el agua que bebemos, el aire que respiramos, nuestra salud y la de
todos los organismos del planeta dependen de un suelo sano. El contenido de
nutrientes de los tejidos de una planta está directamente relacionado con el
contenido de nutrientes del suelo y su capacidad para intercambiar nutrientes y
agua con las raíces de esa planta.

2. La contaminación del suelo es invisible. Hoy en día, un tercio de nuestros


suelos están moderadamente o muy degradados debido a la erosión, la pérdida de
carbono orgánico, la salinización, compactación, acidificación y la contaminación
química. Se necesitan aproximadamente 1 000 años para formar 1 cm de capa
arable superficial, lo que significa que no podremos producir más suelo en el
transcurso de nuestras vidas. El suelo que vemos es todo el que hay disponible.
Sin embargo, los suelos se enfrentan aún a más presión debido a la
contaminación. La tasa actual de degradación del suelo amenaza la capacidad de
las generaciones futuras para satisfacer sus necesidades más básicas.

3. La contaminación del suelo afecta a su capacidad de filtrado. Los suelos actúan


de filtro y amortiguador para los contaminantes. Pero el potencial del suelo para
hacer frente a esta presión es finito. Si se supera la capacidad del suelo para
protegernos, los contaminantes se filtrarán (y se filtran) a otros elementos del
entorno, como nuestra cadena alimentaria, las aportaciones de los suelos van más
allá de la producción de alimentos. ¿Sabía que la mayoría de los antibióticos
conocidos, incluida la penicilina, se originaron a partir de microorganismos del
suelo? Los alimentos nutritivos y de buena calidad solo pueden producirse si
nuestros suelos se mantienen sanos.

4. La contaminación del suelo afecta a la seguridad alimentaria al reducir el


rendimiento y la calidad de los cultivos Unos alimentos inocuos, nutritivos y de
buena calidad solo pueden producirse si nuestros suelos se mantienen sanos.
5. La contaminación del suelo puede ser resultado de malas prácticas agrícolas.
Las prácticas agrícolas insostenibles reducen la materia orgánica del suelo,
comprometiendo su capacidad para degradar los contaminantes orgánicos. Esto
aumenta el riesgo de que los contaminantes se liberen al medio ambiente. En
muchos países, la producción agrícola intensiva ha agotado los suelos, poniendo
en peligro nuestra capacidad para mantener la producción en estas áreas en el
futuro. Por lo tanto, las prácticas de producción agrícola sostenible se han
convertido en un imperativo para revertir la tendencia a la degradación del suelo y
garantizar la seguridad alimentaria actual y futura a nivel mundial.
6. La contaminación del suelo puede poner en riesgo nuestra salud. Una parte
importante de los antibióticos –utilizados ampliamente en la agricultura y en el
ámbito de la salud humana– se liberan en el medio ambiente tras ser excretados
del organismo al que se les administró. Estos antibióticos pueden filtrarse en los
suelos y propagarse en el ambiente. Esto produce bacterias resistentes a los
antimicrobianos, lo que disminuye la eficacia de los antibióticos. Cada año, unas
700 000 muertes son atribuibles a bacterias resistentes a los antimicrobianos.
Para 2050, si no se ataja el problema, la resistencia a los antimicrobianos matará
a más personas que el cáncer y tendrá un coste global mayor que el actual
volumen de la economía mundial. “La protección y conservación del suelo
comienzan por nosotros mismos.”

Con una población mundial que se proyecta supere los 9 000 millones en 2050,
nuestra seguridad alimentaria actual y futura dependerá de nuestra capacidad
para aumentar los rendimientos y la calidad de los alimentos utilizando los suelos
que tenemos disponibles en la actualidad. Su polución nos afecta negativamente a
todos, y se ha identificado como una de las principales amenazas para las
funciones del suelo en todo el mundo.

Debemos ser conscientes de las causas de la contaminación del suelo para poder
encontrar e implementar soluciones. La protección y conservación del suelo
comienza con nosotros mismos. Elegir alimentos sostenibles, reciclar
adecuadamente desechos peligrosos como las baterías, hacer compostaje en
casa para reducir la cantidad de desechos que se llevan a los vertederos o
manejar los residuos de antibióticos de manera más responsable, son solo
algunos ejemplos de cómo podemos ser parte de la solución. En una escala
mayor, debemos promover prácticas agrícolas sostenibles en nuestras
comunidades.

Un suelo sano es un recurso precioso, no renovable y que se ve cada vez más


amenazado por comportamientos humanos destructivos. Somos responsables de
los suelos que nos proporcionan alimentos, agua y aire, y tenemos que tomar
medidas hoy para asegurar que haya suelos sanos para un futuro sostenible y con
seguridad alimentaria. ¡Sé la solución a la contaminación del suelo!

Residuos urbanos
Los residuos sólidos urbano. son aquellos residuos, basura, desperdicio o
desechos que se generan en los núcleos urbanos o en sus zonas de influencia.
Los residuos sólidos urbanos se componen de residuos orgánicos (alimentos,
excedentes de comida), cartón, papel, madera y en general materiales inorgánicos
como vidrio, plástico y metales.
El residuo sólido urbano no comprende los catalogados como peligrosos, aunque
se pudieran producir en los anteriores lugares o actividades
Como contamina la basura urbana?
El manejo inadecuado de residuos sólidos provoca serios problemas ambientales
como la contaminación del suelo, del agua y la proliferación de fauna nociva
transmisora de enfermedades, entre otros. En el relleno sanitario los pepenadores
recolectan día y noche residuos para reciclar o reusar.
¿Que causan los residuos urbanos?
“La gestión inadecuada de los
desechos está produciendo la
contaminación de los océanos del
mundo, obstruyendo los drenajes y
causando inundaciones, transmitiendo
enfermedades, aumentando los
afecciones respiratorias por causa de
la quema, perjudicando a los animales
que consumen desperdicios, y
afectando el desarrollo.
¿Cómo afectan los residuos urbanos?
“Sin gestión de los desechos, su vertido o quema perjudica la salud humana, daña
el medio ambiente, afecta el clima, y dificulta el desarrollo económico en países
tanto pobres como ricos por igual”.
DESECHOS NUCLEARES:
Los desechos nucleares deben procesarse para que sea segura su disposición
final. Ello exige su recogida y clasificación; la reducción de su volumen y la
modificación de su composición química y física, como, por ejemplo, la
concentración de los desechos líquidos; y, finalmente, su acondicionamiento para
inmovilizarlos y embalarlos antes de su almacenamiento y disposición final.
¿Cómo se gestionan los residuos nucleares?
Estrictos protocolos dictan los pasos a seguir para tratar y guardar desechos
radiactivos de las centrales nucleares en función de su actividad es baja, media o
alta. El principal reto sigue siendo su almacenaje. Hay varios proyectos para llevar
los desechos a las capas más profundas de la Tierra.
Almacenamiento a largo plazo
El siguiente paso sería guardar a largo plazo, de forma segura, los residuos de
alta actividad. “Existen soluciones técnicas y tecnológicas para el almacenamiento
en capas geológicas profundas de la tierra, con múltiples barreras de contención y
sistemas de gestión pasivos que no requieren intervención humana ulterior”,
apunta Picamal. Son los llamados Almacenamientos Geológicos Profundos. de los
que, por ahora, solo hay uno en el mundo, en Nuevo México que se utiliza
únicamente para residuos militares
BOTELLAS Y ENVASES PLÁSTICOS
La contaminación plástica en Bolivia es un problema latente y se estima que al
menos 142.699 toneladas de este material son desechadas anualmente. De esta
cantidad, alrededor del 5% termina en botaderos a cielo abierto o cuerpos de
agua, contaminando la naturaleza y afectando los ecosistemas.
Los principales importadores se encuentran localizados principalmente en el eje
troncal, las ciudades de La Paz (34%); Cochabamba (21%); y Santa Cruz (41%).
En Bolivia, el impacto en la fauna acuática en ríos y lagos es igual de significativo
sobre todo en peces que acaban consumiendo una alta cantidad de micro
plásticos (ONU 2019). “Ya existen evidencias de cómo el plástico no sólo está
contaminando los ríos de la Amazonía, sino está poniendo en riesgo a la vida
silvestre. Un estudio realizado por un grupo de científicos en uno de los principales
afluentes de la Amazonía en Brasil, mostró que más del 80% de las especies
examinadas, cuentan con partículas de plástico. Esta es una señal de que
nuestros ríos y sus especies están igualmente contaminados”, mencionó Jordi
Surkin, Director de Conservación en WWF Bolivia.

Por otro lado, el Diagnóstico sobre la producción, uso y disposición final de los
plásticos de un solo uso en Bolivia, elaborado por Servicios Ambientales S.A. a
solicitud de WWF, recopila información clave para entender la problemática e
identificar soluciones conjuntas. Entre los datos, el estudio muestra que en Bolivia
se importa anualmente un estimado de 285.000 toneladas de plásticos (60%
material manufacturado, 20% material primario y 20% material no primario) con un
costo aproximado de 560 millones de dólares2. Entre los productos plásticos que
encabezan la lista están las bolsas plásticas, los envases de poliestireno
(Tecnopor) y las botellas pet.
Ante esta situación, cada vez son más las empresas que están comprometidas
con prácticas sostenibles y la reducción del consumo de plástico por medio de
estrategias que buscan su reutilización y reciclaje, en lugar del uso constante y
eliminación inmediata.
METALES PESADOS
La actividad minera en Bolivia ha aportado, a lo largo de su historia, importantes
recursos monetarios a las arcas nacionales e internacionales, que han
beneficiado, en muchos casos, a un reducido porcentaje de la población. Por otro
lado, y en una de sus facetas más negativas, dejó a su paso secuelas de
contaminación, con el consecuente deterioro humano y ambiental.
Los metales pesados en las aguas contaminan las plantas y el ganado,
reduciendo la productividad de los cultivos y generando muertes y malformaciones
entre los animales. Además, generan problemas de salud para los comunarios y
comunarias que usan el agua para cocinar o lavarse.
¿Qué efectos tiene respecto a la salud esta contaminación por metales
pesados?
Cada metal y cada elemento químico contaminante tienen un mecanismo de
acción y un lugar de acumulación preferido. El más conocido es el plomo que
afecta varios sistemas, por ejemplo en el sistema nervioso llega a dañar a las
neuronas especialmente las del cerebro. El plomo afecta también a la medula
ósea y otro lugar donde es frecuente encontrarlo es el riñón, específicamente en
sistema tubular de las nefronas, Otro metal pesado es el cadmio que también
afecta al riñón y otro que no es exactamente un metal pero es un contaminante es
el arsénico que tienen efecto directo en las mitocondrias. Los daños en si son muy
diversos dependiendo de cada metal, pero en general se puede decir que hay
lesión celular. La intoxicación por plomo puede simular otras enfermedades, como
por ejemplo la esclerosis, que es una enfermedad incurable muy complicada en
cuanto a sus síntomas, y la intoxicación por plomo puede simular y afectar al
sistema nervioso con la misma sintomatología, como parestesias, paresias, fatiga,
etc., y puede producir en general una disfunción, luego algo importante del plomo
es que se lo ha relacionado últimamente con la generación de conductas
antisociales, y también hay una relación con retardo mental y pérdida de
habilidades cognitivas. En cuanto al riñón, los metales pesados a la larga van a
producir daño renal que puede llegar hasta una insuficiencia renal.
¿Cómo se eliminan del cuerpo estos metales pesados, como ser el plomo el
cadmio?
Ese es el problema de los metales pesados: que nos se eliminan y si se eliminan
es en muy baja escala, entonces, este efecto es más bien acumulativo, y se van
adquiriendo y acumulando en ciertas partes, como son metales pesados
justamente, de peso molecular muy alto, no son metabolizados para empezar y los
que están diluidos en la sangre, siempre se encuentran en alguna parte dañando,
pueden llegar a eliminarse por el riñón y por otras vías. Si la contaminación es
muy alta se acumula en el pelo, lo vuelve quebradizo.

Contaminación del suelo

Plaguicidas.- Son compuestos químicos que se emplea para aplicar y controlar a


los parásitos y Enfermedades que atacan a los diferentes cultivos. Los plaguicidas
pueden contaminar los suelos de los cultivos donde se utilizan. Esto puede ocurrir
de forma directa, al aplicar sobre el terreno, o de forma indirecta, desde la planta
por acción de la lluvia y el riego. Pero los plaguicidas también pueden llegar al
suelo por otras vías indirectas, como la deposición atmosférica o el riego con
aguas regeneradas contaminadas.

La presencia de plaguicidas en los suelos es ocasionada por diversas formas,


como la aplicación aérea a las plantas para controlar plagas, con insecticidas,
fungicidas y herbicidas que son los más usados, lo que ocasiona un
almacenamiento del 50% del producto en el suelo. Sin embargo la aplicación de
herbicidas por su direccionalidad a combatir las malas hierbas va directo al suelo
durante la preemergencia (antes que emerjan las plántulas) y pre siembra. Por
tanto, los plaguicidas incorporados al suelo ingresan en un ecosistema dinámico y
empieza su degradación en tiempos variables, diferenciando tres etapas del
proceso:

•Latencia.- es producida de corta duración, manteniendo el plaguicida una


determinada concentración.

•Disipación, es por lo general relativamente rápida su degradación en el suelo .


•Persistencia, es la que el plaguicida introducido al suelo es lenta su degradación.

Sin embargo, la intensificación por desinfectar el suelo para la siembra de cultivos


y evitar la incidencia de patógenos se vuelve cada vez más rutinario, lo que
ocasiona la destrucción de los microorganismos benéficos existentes en el suelo.

Dado que muchos plaguicidas tienen gran afinidad por los lípidos, tienden a
acumularse en la materia orgánica del suelo. Una parte se transformará por los
microorganismos del suelo o la acción de la radiación UV. Pero otra parte, bien en
su forma inicial o metabolizada, puede permanecer durante años en el suelo,
atrapada por algunos de sus componentes o de forma móvil a través de este.

Insecticidas.-

Los insecticidas en el suelo pueden ser


absorbidos por las raíces de las
plantas y ser trasladados a otros
tejidos vegetales, incluyendo la fruta.
Los pesticidas aplicados a los suelos
arenosos o de grano grueso son más
propensos a filtrarse a través del suelo
y contaminar el agua subterránea. La
contaminación de los insecticidas
podría provocar la pérdida de
biodiversidad: los plaguicidas son
sustancias capaces de reducir o
eliminar fauna o flora

Herbicidas.- El manejo adecuado de herbicidas ayuda a evitar el riesgo de


efectos secundarios o incluso intoxicación que puede ser mortal con altas dosis en
humanos Los afectados con una mala aplicación son: Consumidores: el producto
en su mayoría se comercializa y está a disposición de personas que ingieren sin
conocimiento de los residuos de productos dañinos en mercados locales, donde
muchas veces no se tiene un proceso de calidad e inocuidad El abuso en el uso
de herbicidas puede ser dañina a organismos que no son objetivos de la
aplicación como la flora nativa, además puede contaminar el agua, el suelo y el
aire.

 Herbicidas residuales: se aplican al suelo, y con la humedad del riego o de la


lluvia crean una película en superficie que mata a las malas hierbas al germinar
 Herbicidas foliares: se aplican directamente sobre las malas hierbas y estos a
su vez se clasifican en herbicidas de contacto, que solo dañan la parte de la
planta que tocan y herbicidas sistémicos (éstos al entrar en contacto con las
malas hierbas penetran por el flujo de savia dentro de la planta, llegando hasta
las raíces y matando a la mala hierba).

En ambos casos, hemos de cuidar el modo de aplicación de los herbicidas


agrícolas, así como su dosis. Los herbicidas, por lo general, están indicados para
que al seguir las instrucciones del fabricante se ahorre en producto. Es decir:
una correcta aplicación del herbicida agrícola comienza por una buena
dosificación.

Fungicidas.-

Los fungicidas son sustancias tóxicas que


se emplean para impedir el crecimiento o
eliminar los hongos y mohos perjudiciales
para las plantas. Los fungicidas, por más
eficaces que sean, si se utilizan en exceso
puede causar daños fisiológicos a la
planta. Y como todo producto químico,
debe ser utilizado con precaución para
evitar cualquier daño a la salud humana, a
los animales y al medio ambiente. Los fungicidas se utilizan con frecuencia en el
ámbito de la agricultura para proteger los cultivos. Cuando se aplican fungicidas
sobre las hojas, las flores, los frutos o las semillas, por ejemplo, se puede prevenir
o eliminar el tizón, la roya o los mohos, entre muchos otros hongos. Un fungicida
de uso habitual es el caldo bordolés, que combina cal hidratada y sulfato de cobre.

Tipos de Fungicidas según su modo de acción

 Fungicidas protectores: también llamados de contacto, se aplican antes de que


lleguen las esporas de los hongos. Actúan solamente en la superficie de la planta
donde el fungicida ha sido depositado y evitan que los esporangios germinen y
penetren las células. Por ello se recomienda cubrir la mayor parte de la planta con
este tipo de productos.
 Sus efectos se manifiestan de formas muy variadas: provoca la defoliación de los
árboles y merma de su vitalidad; y reduce las poblaciones de peces y la diversidad
de otros animales acuáticos que habitan en lagos, ríos y cursos de agua
vulnerables a la acidificación, además de alterar la química del suelo
 Fungicidas erradicadores: también llamados sistémicos o sistemáticos, se aplican
para el tratamiento de la planta ya enferma por hongos. Son absorbidos a través
del follaje o de las raíces y se movilizan por toda la planta. Otros productos
sistémicos, conocidos como fungicidas translaminares tienen la capacidad de
moverse del lado superior de la hoja al inferior, pero no de hoja a hoja. Los
fungicidas sistémicos afectan varias etapas de la vida del hongo
Ácidos y solventes.-.

En la solución del suelo, las altas concentraciones de Aluminio e Hidrógeno activo


dan lugar a la acidez del suelo. El pH es la medida del grado de acidez o
alcalinidad de un suelo. Un pH de 7.0 indica neutralidad, pero a medida que este
valor disminuye el suelo se vuelve más ácido, de manera que, un pH de 6.0 es
diez veces más ácido que un pH de 7.0. El significado práctico del pH en términos
de acidez del suelo, es que afecta significativamente la disponibilidad y la
asimilación de nutrientes, y ejerce una fuerte influencia sobre la estructura del
suelo, cuando un suelo presenta un pH bajo o en detrimento, se van a producir
problemas de desarrollo en el crecimiento de las plantas y otros organismos
microbiológicos.

Es importante saber que los problemas empiezan cuando el pH de un suelo


disminuye a valores inferiores a 5,5. Las principales consecuencias son:
Se produce una disminución en la disponibilidad de ciertos elementos nutritivos
como son el fósforo, magnesio y calcio en aquellos suelos donde suelen ser
absorbidos por las plantas, debido a que sufren un proceso de intercambio con
otros cationes como el hidrógeno o el aluminio.

 Sus efectos se manifiestan de formas muy variadas: provoca la defoliación de los


árboles y merma de su vitalidad; y reduce las poblaciones de peces y la diversidad
de otros animales acuáticos que habitan en lagos, ríos y cursos de agua
vulnerables a la acidificación, además de alterar la química del suelo

Solventes.- La contaminación del


suelo es una degradación de la
calidad del suelo asociada a la
presencia de sustancias químicas.
Se define como el aumento en la
concentración de compuestos
químicos, de origen antropogénico,
que provoca cambios perjudiciales y
reduce su empleo potencial, tanto
por parte de la actividad humana, como por la naturaleza. Se habla de
contaminación del suelo cuando se introducen sustancias o elementos de tipo
sólido, acido, líquido o gaseoso que ocasionan que se afecte la biota edáfica, las
plantas, la vida animal y la salud humana. El suelo generalmente se contamina de
diversas formas: cuando se rompen tanques de almacenamiento subterráneo,
cuando se aplican pesticidas, por filtraciones del alcantarillado y pozos ciegos, o
por acumulación directa de productos industriales. Así como también la pintura, los
disolventes, los diluyentes y los desechos del trabajo de preparación pueden
contaminar el suelo y las aguas.

Además, los disolventes pueden dañar el medio ambiente. Al ser volátiles


escapan fácilmente a la atmósfera contaminando el aire. Algunos llegan incluso a
las capas más altas, dañando la capa de ozono. Los disolventes clorados son muy
tóxicos para los animales y pueden permanecer mucho tiempo en el medio
ambiente sin degradarse (sustancias persistentes) o, incluso, acumularse en el
organismo de los seres vivos.

Microorganismos patógenos

Las enfermedades infeccionas que atacan a los cultivos son causadas por:
hongos, bacterias, virus y viroides, fitoplasmas, protozoarios y nematodos. Estos
microorganismos tienen diferentes efectos sobre las plantas, tales como la
reducción del rendimiento y calidad, el incremento en los costos de producción, la
predisposición a factores ambientales, entre otros. Entre los patógenos más
importantes presentes en el suelo y que atacan a los cultivos destacan los hongos:
Fusarium, Rhizoctonia, Verticillium y Sclerotium; y nematodos como Meloidogyne.

Ante este panorama, se sabe que la mayoría de las plagas y organismos


patógenos tienen antagonistas biológicos o enemigos naturales que se pueden
emplear como estrategia de combate en un programa de manejo integrado. Este
control biológico consiste en el uso de microorganismos enemigos de una plaga o
enfermedad para reducir y controlar su población a niveles tales que no ocasione
daños a los cultivos.

Interacciones microbianas benéficas en las plantas


En el suelo existen relaciones de sinergismo y antagonismo entre
microorganismos y plantas, debido principalmente a la exudación de compuestos
químicos útiles para el metabolismo de la comunidad microbiana, mismos que
permiten el establecimiento, crecimiento y proliferación de dichas poblaciones. La
gran diversidad de microorganismos presentes en el suelo como: hongos,
bacterias, protozoarios, nematodos, virus y viroides, se asocian a las plantas.
Entre estas encontramos a las rizobacterias promotoras del crecimiento de las
plantas, las cuales actúan mediante mecanismos como la fijación biológica del
nitrógeno, síntesis de fitohormonas (auxinas), supresión de enfermedades
producidas por microorganismos patógenos (producción de sideróforos y síntesis
de antibióticos), competencia por agua y minerales, entre otros.

¿Qué acciones tienen los microorganismos en el suelo?


Los microorganismos del suelo tienen múltiples funciones, algunos son
promotores del crecimiento de las plantas, otros actúan como biofertilizantes,
están los que pueden transformar residuos y, también, los patogénicos que
afectan la salud de las plantas.

¿Qué destruye los microorganismos patógenos?


Antisepsia es el conjunto de procedimientos o actividades destinados a inhibir o
destruir los microorganismos potencialmente patógenos. Para la implementación
de la antisepsia se usan los biocidas, tanto en piel y tejido humanos (antisépticos)
como en objetos, superficies o ambiente (desinfectantes).
Derivados del petróleo
La contaminación de los suelos por hidrocarburos tiene un pronunciado efecto
sobre las propiedades microbiológicas, físicas y químicas de un suelo. El
crecimiento de la vegetación sobre áreas contaminadas puede ser impedido ó
retardado, dependiendo de los cambios que ocurren en las propiedades del suelo.
Debido a ello y a los efectos propiedades del suelo. Debido a ello y a los efectos
sobre el crecimiento de las plantas, el problema concierne a agrónomos y a la
industria del petróleo.

Propiedades Químicas. La presencia de petróleo en el suelo crea las condiciones


favorables para la proliferación de bacterias anaeróbicas, o sea que da las
condiciones de reducción, lo que se traduce en una falta de oxígeno en los poros
del suelo.

Los suelos contaminados con petróleo, muestran un gran incremento en materia


orgánica y nitrógeno, comparado con suelos normales. Ello se debe a la actividad
de los microorganismos, que convierten los hidrocarbonos y el nitrógeno
atmosférico en materiales orgánicos (Lehaly y Colwell, 1990).

El fósforo disponible también es mayor en suelos contaminados. Ello puede ser


explicado sobre la base de un pH más favorable y que algunas formas de fósforo
podrían ingresar a la solución por condiciones de reducción que hacen al fosfato
de hierro más soluble (Dibble y Bartha, 1979).

Altos pH en el suelo (7, 8 ó mayores) tienen una positiva influencia sobre una alta
tasa de evolución del anhídrido carbónico, y por extensión una mayor tasa de
degradación del petróleo, mayor formación y desprendimiento de CO2 a medida
que el petróleo se degrada en el suelo.

Se ha observado un incremento en el número de bacterias y en su actividad luego


de la adición de hidrocarburos, en muy diversos climas (tanto árticos como
tropicales) y tipos de suelo (Freedman y Hutchinson, 1976).

El incremento de la actividad microbiana a causa de la contaminación por


hidrocarburos da como resultado un mayor aumento en los niveles de materia
orgánica y nitrógeno. Ello provoca cambios en las propiedades físicas del suelo,
siendo uno de los más significativos el incremento en la capacidad de retención de
agua. Un aumento en los contenidos de nitrógeno y del agua, puede explicar el
mayor crecimiento de las plantas en estos suelos después de ser
descontaminados (Gudin y Syrrat, 1975).

El aumento en los contenidos de materia orgánica y nitrógeno en los suelos


contaminados se debe a la acumulación de microorganismos oxidantes de
hidrocarburos ó de productos de su metabolismo (Pramer y Bartha, 1972;
Raimond et al., 1976).

Efectos sobre el crecimiento de las plantas. Los investigadores coinciden en que la


contaminación de los suelos con hidrocarburos tiene un pronunciado efecto sobre
el crecimiento de las plantas. Este varía en función de la cantidad de petróleo
existente sobre el suelo ó sea depende del nivel de contaminación.

¿Qué impactos produce el petróleo?


Como ya sabemos el petróleo y el gas natural son fuentes de energía no
renovables y además contribuyen al efecto invernadero. Su combustión emite
gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono (CO2) o el metano entre
otros, que se van acumulando en la atmósfera y favoreciendo el calentamiento
global.

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