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Rodríguez Rojo, Jesús, Cuestión de Clase. de La Crítica de La Sociología A La Acción Política Revolucionaria, Bellaterra Edicions, Barcelona, 2023

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Rodríguez Rojo, Jesús, Cuestión ejes que suelen presentarse como con-

de clase. De la crítica de la trovertidos. Cuestión de clase funciona en


este sentido (y lo hace de manera precisa)
sociología a la acción política como una descripción esquemática de la
revolucionaria, Bellaterra posición de clase de diferentes grupos.
Edicions, Barcelona, 2023 Sin embargo, es precisamente en medio
de esta cuasi-enumeración de colectivos
Jesús Rodríguez Rojo, profesor de socio- y controversias donde el texto encuentra
logía e investigador marxista, adelanta su contenido más estimulante: desde el
con una frase aparentemente sencilla una papel de los estudiantes en la lucha polí-
premisa básica de la metodología segui- tica hasta la actualidad del voto de clase,
da a lo largo de su último libro, Cuestión pasando por el boom de la psicología y el
de clase. De la crítica de la sociología a carácter históricamente determinado de
la acción política revolucionaria. La frase, la locura.
apuntada en el apartado metodológico La segunda parte del libro se adentra en
que abre el texto, asegura que, “antes el terreno político y plantea cuestiones
que en la cabeza del investigador, las cruciales sobre la ciudadanía y la acción
abstracciones se encuentran en la reali- política de clase, haciendo gala de aquella
dad misma”. Es una aseveración que le máxima de que uno de los fundamentos
lleva a hablar de la clase como categoría del marxismo es su carácter práxico y su
en vez de como concepto y a polemizar, intencionalidad política, como bien señala
consecuentemente, con autores, corrien- Andrés Piqueras en el prólogo de la obra.
tes e incluso disciplinas académicas con- El enfoque clasista que presenta el autor
solidadas. no solo es elegido por ayudar, mejor que
A partir de aquí, puede dividirse el libro otros, a comprender el funcionamiento
en dos grandes bloques, inserto cada uno del capitalismo (que también), sino, a la
en un largo historial político, teórico y aca- vez y de manera inseparable, por dibujar
démico. En el primero trata de demostrar, un marco de acción y desarrollo de uno
frente a las acepciones más comunes de de los agentes, la clase trabajadora, para
la clase, que las relaciones clasistas, y por la superación del modo de producción
tanto las propias clases, se articulan en capitalista. Construye, de esta manera,
base a los vínculos establecidos en y por una relación tan compleja como fructífe-
el modo de producción capitalista. Re- ra entre teoría y praxis, entre crítica de la
nunciando a dibujar un concepto de clase economía política y acción política revolu-
que sirva (más bien poco, en todo caso) cionaria. Para perfilar esta acción política,
para prever modelos de consumo, com- el autor aborda la descripción del Estado y
portamientos electorales o mayor o menor explora la evolución histórica de la ciuda-
hábito de lectura, el autor inscribe la clase danía, abarcando desde la Europa de pre-
en un proceso que permite conocer, a su guerras hasta el surgimiento del Estado
vez, el funcionamiento del metabolismo del Bienestar y su posterior retroceso con
social capitalista en su complejidad. Con la llegada del neoliberalismo. Es a partir
esta presentación, coherente con el mé- de estos esbozos que empieza a vislum-
todo que atraviesa la totalidad del texto, brarse, finalmente, un proyecto político,
aborda el análisis de ciertos colectivos y económico y social que se condensa en

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la fórmula de “república democrática de- despojada de medios de subsistencia pro-
sarrollada”. En esta visión, coherente con pios, ha de vender su capacidad de traba-
el desarrollo propio e histórico del modo jo en el mercado para conseguir subsistir.
de producción capitalista, la economía
Esta concepción de la clase, coherente
se centraliza en manos de la ciudadanía,
con un análisis pormenorizado del fun-
permitiendo la democratización de la pro-
cionamiento del capitalismo, no solo no
ducción a nivel global, mientras que la
conforma la única manera de entenderla,
democracia se expande y se profundiza.
sino que se encuentra en una posición
académica y teórica minoritaria. Como
De la crítica de la sociología a la críti- ya se adelantaba más arriba, esto ocurre
ca de la economía política porque en Cuestión de clase, Rodríguez
Rojo trata la clase como una categoría, no
como un concepto. La diferencia radica
Partiendo de la especificidad del modo
en que el concepto se acerca a un tipo
de producción capitalista en cuanto a su
ideal weberiano, estableciendo abstrac-
organización del trabajo social (a través
ciones que a posteriori se imprimen en el
del mercado, frente a los pretéritos vín-
objeto a analizar. La categoría, por el con-
culos de dependencia personal), la tesis
trario, obliga a ceñirse exclusivamente a la
marxiana presenta a los individuos como
realidad y, desde ahí, extraer las determi-
representantes de su mercancía; esto es,
naciones que la componen. Ya se advirtió:
como “personificaciones” de las diferen-
“antes que en la cabeza del investigador,
tes relaciones económicas. Ahora bien,
las abstracciones se encuentran en la rea-
¿qué tipo de mercancías puede poner en
lidad misma”.
circulación un individuo? El autor, siguien-
do los esquemas básicos de la crítica de Para ilustrar estas posiciones, digamos,
la economía política, indica dos: capital y conceptualistas, el autor se adentra en
fuerza de trabajo. Esta es, precisamente, una crítica a la disciplina sociológica. En
la división que genera las clases sociales esta, que el autor somete a análisis por lo
(exclusivas, por tanto, del sistema capita- difuso de su objeto de análisis, su razón
lista). de ser más bien esquiva y su vocación an-
timarxista, impera el uso de la clase como
Siguiendo este razonamiento, la clase ca-
concepto. Esto explica que la mayor parte
pitalista tiene como fin propio la valoriza-
de las acepciones se acerquen, voluntaria
ción del valor (válgase la redundancia). A
o involuntariamente, al tratamiento que da
pesar de ser, como la clase obrera, una
al término Max Weber: un continuo social
clase social diversa, que puede variar en
formado por, normalmente, tres aspectos
sus condiciones de vida, éxito, etc., se tra-
(en el original, provisión de bienes, po-
ta de un único agente clasista por su posi-
sición externa y destino personal) y que,
ción en el modo de producción; es decir,
además, conforma un factor de estratifi-
por ostentar la propiedad privada de me-
cación más, sin mayores implicaciones.
dios de producción. La clase obrera, por
Autores como Goldthorpe y Bell continua-
su parte, es, en la jerga marxiana, un su-
rían esta senda, añadiendo o modificando
jeto doblemente libre: libre de vínculos de
aspectos para hacerlo más operativo.
dependencia personal y libre de medios
de producción. Así, es la población que,

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Estas son, aun así, tan solo las corrientes propio por no parecerse en muchos as-
voluntariamente weberianas de las teorías pectos (como las condiciones de vida) a
de clases. Como va mostrando el autor la clase capitalista ni pertenecer propia-
con un imponente bagaje bibliográfico, mente a la clase trabajadora. Frente a la
también la sociología marxista peca de un literatura que crea una clase propia para
acercamiento a esta concepción de conti- este grupo, herederas en parte de las tesis
nuo social de la clase. Roemer, por ejem- de Karl Kautsky, en este libro se trata a la
plo, añadiría la explotación a la teoría de burguesía pequeña (como es denomina-
juegos para construir una noción transhis- da aquí, enfatizando en mayor medida la
tórica de clase, mientras Erik Olin Wright, cuestión de su pertenencia a la burguesía
el representante más exitoso del marxis- que su tamaño) como un grupo capitalista
mo analítico, añade a la explotación la do- en esencia con escasa capacidad de va-
minación y la cualificación para construir loración. Es tan solo por esto último (y no
un cuadro de más de diez clases. Más por sus determinaciones clasistas) que,
alejadas aún del análisis pormenorizado e en ocasiones, vive de manera precaria,
histórico del modo de producción capita- haciendo uso de subvenciones y auto y
lista serían las nociones de clase (y la di- súper-explotación.
solución de las mismas) de autores como
De manera parecida ocurre con las pe-
Negri, Laclau y Holloway.
queñas explotaciones agrícolas, en oca-
A partir de aquí, Jesús Rodríguez Rojo re- siones romantizadas como resistencias
pasa algunas de las principales controver- anticapitalistas o reminiscencias de mo-
sias que han surgido a lo largo de la lite- dos de producción anteriores. Lejos de
ratura marxista con respecto a la cuestión esto, aquí son divididos en dos categorías.
clasista. Por cuestión de extensión, aquí Por un lado, aquellas explotaciones capi-
solo se tratarán superficialmente algunas talistas pequeñas que sobreviven compi-
de ellas, entendidas como más determi- tiendo en el mercado, aunque sea a duras
nantes para el desarrollo del texto. penas. Por el otro, los campesinos con tie-
rras pequeñas, que subsisten, como parte
Una de las controversias sobre las que
de la población obrera sobrante, en base
más tinta ha corrido, y sobre la que más
al autoempleo.
brilla el análisis desplegado anteriormen-
te, es la de las llamadas “clases medias” La clase media asalariada, por su parte,
(culmen de la idea del continuo social). surge como concepto en base a la diver-
Esta, además de conformar un dispositivo sidad intraclase de la clase trabajadora
político que coloca a una parte indeter- (siempre existente), la adopción de esta
minada de la población en una posición de labores del capital (en base a la ad-
cómoda, partiría de dos premisas que, quisición de una conciencia científica) y
supuestamente, contradicen los análisis y el consumo diferenciado (la célebre dis-
las previsiones de la literatura marxiana: tinción en el gusto de Bourdieu). A partir
la desaparición de la pequeña burguesía de aquí se han adjudicado nombres como
y la homogeneización de la clase traba- intelectuales, aristocracia obrera, clase de
jadora. servicios, clase vectorialista… Para el au-
tor, más o menos útiles, estas nociones
La pequeña burguesía, alega el autor, es
incorporan variables (medición de domi-
presentada en ocasiones como un grupo

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nación, formación, actitud política, etc.) dadanía, además de sus profundas imbri-
que resultan de interés, pero no son de- caciones con la acción clasista, el autor se
terminantes para el análisis estrictamente detiene previamente en un debate clásico
clasista. Dividen a la clase trabajadora y, del marxismo y el movimiento comunis-
a su vez, le niegan la capacidad de de- ta, el papel del Estado. Su intervención
sarrollarse (en cuanto adquiere formación resulta breve, pero con profundas impli-
avanzada, es trasladada de un cajón de caciones. Siguiendo el debate derivacio-
clase a otro). nista (de quienes adopta parcialmente
el planteamiento a la vez que rechaza la
Otro eje sobre el que se hace hincapié en
conclusión política), entiende el Estado
el libro es el de la clase social más allá de
como forma política del capital social. Así,
lo supuestamente económico. Rodríguez
es el aparato que asegura la explotación
Rojo lo hace reconociendo de antemano
de toda la clase trabajadora en su conjun-
que una parte del marxismo, más identi-
to (y que, por cierto, reproduce y organiza
tario y conservador, ha tendido a tratar el
directamente a una parte de la misma: la
objeto de la lucha feminista y antirracista
de los trabajadores públicos).
como secundario o complementario, su-
peditado o subsumido en la lucha clasis- Una vez trazado el significado del Estado,
ta. Frente a esto, el autor propone, como así como su implicación en el desarrollo
en el resto de cuestiones, ver el papel de de la ciudadanía (y una intensa incursión
los grupos en el metabolismo social. Así, en los debates marxistas sobre el dere-
no solo hay que preguntar qué produce cho), Rodríguez Rojo plantea un breve
un actor, sino también qué reproduce. De recorrido histórico de la condición de ciu-
esta manera puede zanjarse la clasifica- dadanía. Para ello, comienza por la épo-
ción clasista de aquellas personas que ca de preguerras, cuando la democracia
no están directamente implicadas en un censitaria dotaba a la propiedad de una
proceso de producción, pero sí colaboran importancia vital, mientras los jacobinos
en la subsistencia y reproducción social y el movimiento obrero luchaban por la
de personas que sí lo están: la persona ampliación de la democracia en nombre
(históricamente una mujer) que cuida a del republicanismo y las libertades positi-
una persona capitalista (históricamente vas. Esta etapa daría paso a la del Estado
un hombre) tendería así a incluirse en la del Bienestar, que provocaría una división
clase capitalista, y lo mismo para la clase entre socialistas (que veían en esta etapa
obrera. Asimismo, cabe analizar cómo las una posibilidad de llegar al socialismo en
mujeres y las personas racializadas están base a pequeñas renuncias y la reforma)
específicamente posicionadas en el modo y comunistas (que, muy resumidamente,
de producción, atendiendo a mecanismos buscaban emular la Revolución Rusa).
que perpetúan estas posiciones, normal- Durante este período, que duraría algo
mente subalternas. menos de 30 años, se dio una expansión
inédita del capital y de la ciudadanía, ju-
gando incluso con la idea de una ciudada-
Ciudadanía y acción política de clase
nía universal a través de proyectos como
el de la ONU y el de los Derechos Hu-
Con el objetivo de trazar un recorrido his- manos Universales. El recorrido histórico
tórico que abarque el desarrollo de la ciu- finaliza con la etapa inaugurada a media-

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dos de los años 70, con eventos como la autor aboga por la expansión de la demo-
crisis del petróleo, acompañados por la cracia, superando sus límites de clase.
deslocalización de capitales y el neolibe-
Para lograr este objetivo, llevando la de-
ralismo, dando paso a un retroceso en los
mocracia al ámbito económico, el autor
derechos de ciudadanía y la capacidad
propone la concentración global del capi-
movilizadora de la clase trabajadora.
tal y su puesta al servicio de la ciudadanía,
El último segmento del libro se dedica a lo que permitiría la democratización de la
la democracia, que el autor define como producción a escala global, trascendiendo
aquella organización que facilita la partici- las fronteras nacionales y particulares. Al
pación activa de la ciudadanía en la toma fusionar estas dos premisas, la expansión
de decisiones. Argumenta que la lucha de la democracia y la democratización de
obrera siempre ha estado inextricable- la producción mediante su concentración
mente vinculada a la consecución de esta global en manos de la ciudadanía, el autor
organización (tanto dentro como, sobre finaliza el texto presentando su proyecto
todo, fuera de la empresa) y a la inclusión político: la república democrática desarro-
de la mayor cantidad posible de la pobla- llada.
ción. En contraposición a las críticas con-
servadoras, que buscan restringir lo de-
mocrático en aras de la libre circulación Niklas Rodríguez Reintjes
del capital, y a las posturas izquierdistas Universidad Carlos III, Madrid, España
que teorizan sobre concepciones más nirodrig@[Link]
“verdaderas” o “puras” de democracia, el

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