Violencia intrafamiliar
Es un fenómeno social de múltiples dimensiones que afecta a las personas en su salud física y
sicológica. Por el alto riesgo social que implica, repercute como un asunto de salud pública, de
derechos humanos y de seguridad ciudadana.
Tipos de violencia:
Violencia psicológica: Es toda conducta activa ejercida en deshonra, descrédito o me nosprecio
al valor o dignidad personal, tratos humillantes y vejatorios, vigilancia cons tante, aislamiento,
marginalización, negligencia, abandono, celotipia, comparaciones
destructivas, amenazas y actos que conllevan a las mujeres víctimas de violencia a
disminuir su autoestima, a perjudicar o perturbar su sano desarrollo, a la depresión e
incluso al suicidio.
Violencia física: Es toda acción u omisión que directa o indirectamente está dirigida
a ocasionar un daño o sufrimiento físico a la mujer, tales como: lesiones internas o
externas, heridas, hematomas, quemaduras, empujones o cualquier otro maltrato que
afecte su integridad física.
Violencia sexual: Es toda conducta que amenace o vulnere el derecho de la mujer a
decidir voluntaria y libremente su sexualidad, comprendiendo ésta no sólo el acto
sexual, sino toda forma de contacto o acceso sexual, genital o no genital, tales como
actos lascivos, actos lascivos violentos, acceso carnal violento o la violación propia mente dicha.
Reconocimiento de familias en riesgo:
El reconocimiento de familias en riesgo es crucial para la prevención y atención de la violencia
intrafamiliar. Algunos indicadores que pueden señalar que una familia está en riesgo incluyen:
• Historial de violencia: Familias donde ha habido antecedentes de violencia física o
emocional.
• Aislamiento social: Familias que están desconectadas de su comunidad o que tienen
pocas relaciones sociales.
• Estrés económico: Situaciones de pobreza o inestabilidad financiera que pueden
aumentar la tensión familiar.
• Consumo de sustancias: La presencia de abuso de alcohol o drogas en uno o más
miembros de la familia puede ser un factor de riesgo significativo.
• Desigualdad de poder: Dinámicas familiares donde un miembro tiene un control
desproporcionado sobre los demás, lo que puede facilitar la violencia.
Participantes de la violencia familiar:
• Agresores: Miembros de la familia que ejercen la violencia, que pueden ser parejas,
padres, hijos o cualquier otro familiar.
• Víctimas: Aquellos que sufren las consecuencias de la violencia, que pueden ser tanto
adultos como niños.
• Testigos: Otros miembros de la familia que pueden presenciar la violencia, lo que
también puede tener un impacto negativo en su bienestar emocional y psicológico.
• Intervinientes: Profesionales de la salud, trabajadores sociales, y autoridades que pueden
intervenir para ayudar a las víctimas y abordar la situación de violencia.
a)Ciclo de la Violencia
Una de las manifestaciones más comunes de la violencia intrafamiliar es la que se presenta
en las relaciones de pareja que por lo general está acompañada del denominado ciclo de la
violencia desarrollado por la científica social Leonora Walker. Ella concluye que este puede
presentarse en períodos tan variados como horas, días y años. No puede determinarse con
exactitud el tiempo de duración de sus fases ni su intensidad.
Las fases del ciclo de la violencia son:
1. Aumento de la tensión, su tiempo de duración puede ser de días, semanas, meses o
años. En esta fase ocurren incidentes de agresión menores, tales como gritos y peleas
pequeñas. En esta fase se produce una sucesión de pequeños episodios que lleva a
roces permanentes entre los miembros de la pareja, con un incremento constante de
la ansiedad y hostilidad.
2. Incidente agudo de agresión, el tiempo de duración de esta fase puede ser de 2 a
24 horas. Toda la tensión que se había acumulado da lugar a una explosión violenta
que puede variar su gravedad, desde un empujón hasta el homicidio. Aparecen las
descargas incontrolables de las tensiones que se han acumulado en la fase anterior.
3. Arrepentimiento y Comportamiento Cariñoso, su tiempo de duración es generalmente
más largo que la segunda y más corto que la primera. El arrepentimiento, a veces
instantáneo por parte del hombre, pide disculpa y hace la promesa de que nunca más
volverá a ocurrir. Al tiempo vuelven a recomenzar los episodios de acumulación de
tensión y a cumplirse el ciclo. Esta fase se caracteriza por un comportamiento cariñoso y
arrepentido por parte del hombre violento.
Aspectos Comportamentales y psicológicos de la mujer víctima de violencia conyugal
Victimización
Las agresiones físicas, psicológicas y sexuales que muchas veces causan lesiones físicas y
siempre causan daño psicológico y la vulnerabilidad de la libertad de la mujer, la convierten en
víctimas del marido que ejerce este tipo de conducta.
A) Síndrome de la Mujer Maltratada.
De acuerdo a la resolución emitida por la Suprema Corte de Justicia, marcada con el
numero 3869, es definida como la afección de tipo psicológico, provocada en la mujer por
su pareja, por medio de violencia ejercida sobre ésta como patrón de conducta , que por su
frecuencia e intensidad ha disminuido su autoestima y anulado su capacidad de percibirse a si
misma como un ente con los valores y derechos inherentes a su condición humana, provocándole
una obnubilación total o parcial de sus sentidos.
Es el conjunto de síntomas que coinciden con los ‘efectos tipo campo de concentración’
caracterizado por trastornos emocionales, trastorno psicosomático y déficit en el área
interpersonal.
Lavado de cerebro
Cuando las amenazas, las coerciones y los mensajes humillantes son intensos y persistentes,
a menudo la víctima incorpora esos mismos argumentos y sistemas de creencias como un modo
defensivo frente a la amenaza potencial que implicaría diferenciarse (ella cree que la obediencia
automática la salvará del sufrimiento). La mujer llevada a este punto, puede repetir ante quien
intenta ayudarla que ella tiene toda la culpa, que se merece el trato que recibe.
Estado disociativo
Cuando las experiencias aterrorizantes son extremas y reiteradas, el efecto es el
entumecimiento psíquico, en el que las víctimas se “desconectan” de sus propios sentimientos y
se vuelven sumisas al extremo. En esos casos, la justificación de la conducta del agresor y la
autoinmolación alcanzan niveles máximos.
La mujer sometida a violencia no registra su malestar. La narración de los hechos los hace
como si fuera otra persona y no ella la sufriente. Este estado psicológico le dificulta a la mujer a
buscar soluciones adaptativas a su problema.
Sentimiento de culpa
Consiste en la adquisición de responsabilidad por el maltrato recibido. La mujer entiende
que es ella quien debe “cambiar” que tiene que complacer al marido siempre para evitar que
este se enoje.
Las reacciones de autoinculpación provocan en el individuo un estado de ansiedad cuyo
origen podemos encontrarlo en sistemas de educación rígidos; en este sentido, los mitos acerca
de la provocación, el masoquismo, entre otros, juegan un papel importante en los aspectos
psicológicos en la mujer víctima de violencia intrafamiliar.
Vergüenza
Los sentimientos de vergüenza tienden a potenciar la actitud ocultadora del maltrato
recibido por la mujer, manifestándose en ocultar las huellas dejadas en su cuerpo por los golpes
recibidos, no acudiendo a los centros de salud a buscar asistencia médica y cuando es
estrictamente necesario, les ocultan a los médicos la procedencia de las lecciones. Les impide
además, buscar ayuda con familiares y amigos o poner la denuncia ante las autoridades
competentes.
Silencio
Guarda silencio de su padecimiento por temor a las represalias del compañero. Siempre el
silencio es ocasionado por las amenazas recibidas del marido, de ser implacable en caso de que
ella cuente lo que le sucede. Los sentimientos de vergüenza y culpa mantienen el silencio.
Aislamiento
Para que la violencia pueda perpetuarse, es preciso ir aislando progresivamente a la mujer
de su familia, sus amigos, impedir que trabaje, que tenga vida social. Procura que su vida se
centre en él, que se preocupe por él, piense en él. Evita que sea demasiado independiente para
que no se escape a su control.
En un tiempo puede que sea la mujer que termine aislándose para estar tranquila. No
soporta la presión que ejerce su pareja ante la idea de un posible encuentro.
Síndrome de Estocolmo Dutton y Painter (1981) han descrito un escenario en el que dos factores,
el desequilibrio de poder y la intermitencia en el tratamiento bueno-malo, generan en la mujer
maltratada el desarrollo de un lazo traumático que la une con el agresor a través de conductas de
docilidad.
Según Dutton y Painter, el abuso crea y mantiene en la pareja una dinámica de dependencia
debido a su efecto asimétrico sobre el equilibrio de poder, siendo el vínculo traumático
producido por la alternancia de refuerzos y castigos. El Síndrome de Estocolmo Doméstico sería
descrito como un vínculo interpersonal de protección, construido entre la víctima y su agresor, en
el marco de un ambiente traumático y de restricción estimulado a través de la inducción en la
víctima de un modelo mental. La víctima sometida a maltrato desarrollaría este síndrome para
proteger su propia integridad psicológica y recuperar la homeostasis fisiológica y conductual.
Dependencia
Las personas que temen estar solas, crean una dependencia asfixiante del otro; esto las
lleva a un estado de sumisión total frente a las opiniones o decisiones, a tal punto que no pueden
expresar su desacuerdo por el temor que les inspira perder ese vínculo dependiente.
Estrés postraumático
Las mujeres víctimas de violencia en su relación de pareja, como personas expuestas a
traumas repetidamente, pueden presentar durante mucho tiempo después de una separación,
trastornos de estrés postraumático.
Las personas traumatizas presentan un alto nivel de actividad física y mental, lo que se
traduce posteriormente en trastornos ansiosos. Dificultad para conciliar el sueño, pesadillas que
escenifican el pasado, incremento de la vigilancia y la evitación de todo lo que recuerde, de cerca
o lejos, el acontecimiento traumático.