Vivienda Social Chile 2000-2006
Vivienda Social Chile 2000-2006
Resumen
Hacia finales del siglo XIX, surge en la clase política chilena la preocupación por los problemas de la
sociedad, básicamente por aquellos relacionados con la salud, la vivienda y las relaciones laborales.
A pesar de ello, es en 1906 cuando se ve concretada, mediante la Ley 1838, la primera iniciativa
estatal a favor de solucionar los problemas de vivienda existentes. De 1973 a 1990, el gobierno
militar, caracterizado por su enfoque liberal, fue el escenario de la vivienda social, mientras que,
entre 1990 y 2000, los dos primeros gobiernos de la Concertación a cargo de Patricio Aylwin y
Eduardo Frei Ruiz Tagle, marcan el inicio de la actual política habitacional. Finalmente, de 2000
a 2006, el tercer gobierno de la Concertación es el hito que define el final de un siglo de evolución
de la política de la vivienda social chilena.
Palabras clave: vivienda social, urbanismo, política social, Programa de Fondo Concursable.
Clasificación JEL: J00, J01, P26
Introducción
E l presente trabajo tiene como principal objetivo realizar un análisis sobre una de las
políticas sociales más importantes a lo largo de la historia de Chile, la política de la
vivienda social.
Iniciada en 1906, la acción del Estado respecto al problema habitacional ha pasado por
diferentes periodos y momentos históricos donde se ha manifestado como una respuesta a los
intereses e ideologías de la época. Se identifica un periodo inicial, desde 1906 hasta 1939, en
que la generación de leyes y el cambio de institucionalidad fueron los elementos más impor-
tantes. Un segundo periodo (1939-1964) se asocia a la creación de la institucionalidad del
desarrollo y, entre 1964 y 1963, la política de la vivienda social se plantea en el periodo de
participación popular de los presidentes Frei Montalva y Allende. De 1973 a 1990, el gobierno
militar, con su enfoque liberal, fue el escenario de la vivienda social, mientras que, entre 1990
y 2000, los dos primeros gobiernos de la Concertación (Patricio Aylwin y Eduardo Frei Ruiz
Tagle) marcan el inicio de la actual política habitacional. Finalmente, desde 2000 a 2006, el
tercer gobierno de la Concertación es el hito que marca el final de un siglo de evolución de
la política de la vivienda social chilena.
38
En virtud que el actual gobierno de la presidenta Michelle Bachelet recién ha comenzado y que
aún se está ejecutando la política habitacional del periodo presidencial pasado, el presente trabajo
concentrará el análisis de la política del espacio comprendido entre los años 2000 y 2006.
En una primera parte aborda la política mediante una referencia histórica que permite
entender la manera en que evolucionó hasta su forma actual. Allí también se describen sus
objetivos, la población objetivo a la que está dirigida y los distintos programas que la com-
ponen.
Por medio de los documentos que respaldan esta política, el presente trabajo intenta
responder tres preguntas diferentes que tienen relación con la forma en que se están imple-
mentando las distintas políticas sociales hoy en día: si existe focalización y cómo se realiza,
si existe un proceso de descentralización de la política y cómo se implementa y, finalmente,
si existe algún proceso de participación y cuál es la forma en que se manifiesta. La primera
pregunta se aborda en el tercer apartado, las segunda y tercera se tocan, respectivamente, en
los apartados cuarto y quinto.
Finalmente, y a modo de conclusión, se analiza en el sexto apartado la forma en que la
política habitacional, tal como ha sido concebida y ejecutada, representa un aporte en el
proceso de la superación de la pobreza.
1. Identificación de la política
a) Un poco de historia
Hacia finales del siglo XIX, surge en la clase política chilena la preocupación por los pro-
blemas de la sociedad, básicamente por aquellos relacionados con la salud, la vivienda y las
relaciones laborales. A pesar de ello, no será hasta 1906, ya iniciado el siglo XX, en que se
vea concretada, mediante la Ley 1838, la primera iniciativa estatal a favor de solucionar los
problemas de vivienda existentes.
LA POLÍTICA DE VIVIENDA SOCIAL EN CHILE 2000-2006
Esta Ley, denominada “Sobre habitaciones obreras”, constaba de tres líneas de acción
relacionadas con: construcción directa de vivienda para ofrecerla en arriendo, higienización
de viviendas existentes (demolición) y normalización para permitir el acceso a los beneficios.
Durante los veinte años que tuvo de vigencia, la acción del Estado para llevar adelante solu-
ciones habitacionales fue reducida, no así la acción privada que, aprovechando los beneficios
que la Ley otorgaba, llevó adelante varios proyectos de construcción de vivienda urbana (cités
y pasajes característicos del centro de la ciudad de Santiago).
Entre los años 1925 y 1935, el Estado busca generar institucionalidad en el tema y, con
ello, incentivar la construcción de viviendas. Es así que durante ese periodo se sucedieron
cinco instituciones diferentes hasta que en 1935, se crea finalmente la Caja de Habitación
Popular, la cual se convierte en la primera institución gubernamental constituida como un
organismo que centraliza la acción pública en materia habitacional. Se busca de esta manera,
39
coordinar la acción del Estado, de las municipalidades y de los privados en el tema.
Este primer periodo, que puede ubicarse entre 1906 y 1938, se caracterizó por un fuerte
componente de definición e instauración de la institucionalidad habitacional, la cual articulaba
la acción pública con la privada, aunque en términos concretos, pocos resultados se obtuvieron
en la disminución del déficit habitacional.
Un segundo periodo puede identificarse entre los años 1939 y 1964. Marca el inicio de
éste un hecho catastrófico como lo fue el terremoto de Chillán que, en febrero de 1939, señala
el inicio de una nueva institucionalidad, tanto habitacional como constructiva, así como de
planificación del desarrollo. La Ley 6334 crea la Corporación de Reconstrucción y Auxilio
y la Corporación de Fomento (CORFO), la primera para apoyar a las zonas devastadas y, la
segunda para impulsar el desarrollo económico.
Mientras tanto, la Caja de Habitación Popular, fue sustituida en 1943 por la Caja de la
Habitación, organismo dependiente del Ministerio del Trabajo con mayores poderes y poten-
cial económico (nueva forma de financiamiento, aporte de la Cajas de Previsión y facultad
de expropiación). En forma conjunta a este cambio institucional, la promulgación de la
ordenanza que definió los estándares de la vivienda económica (D 451 del 06/07/1944), el
establecimiento de la Ley Pereira (beneficios tributarios a quienes construyeran acogidos a
esta ley) y la implementación de sanciones a quienes no se acogieran a ella (Ley 10254 del
20/02/1952), marcaron un hito importante en la actividad inmobiliaria chilena.
A pesar de todo ese esfuerzo legislativo y económico, aún continuaba existiendo déficit habi-
tacional ya que el ritmo de crecimiento de la población era mayor al de construcción de viviendas.
Junto a ello, el impulso al desarrollo industrial y económico dado con la creación de CORFO, gene-
raron un fenómeno migratorio importante hacia las grandes ciudades, principalmente Santiago, y
con ello el surgimiento de las primeras poblaciones “callampas” en los sectores periféricos de la
ciudad. Los programas de erradicación de campamentos tienen su origen en este momento, bajo la
presidencia de Gabriel González Videla, con la Fundación de Viviendas de Emergencia (1947).
EDUARDO SUÁREZ MONROY, MÓNICA LILIANA PARENTELLI TACCARI
de Frei Montalva, por considerarse discriminatorios. Esta política también llevaba implícito
el objetivo de dinamizar el sector de la construcción y su ritmo de implementación estuvo
marcado por el aumento de tomas de terreno. Fue el periodo de más alta producción de
viviendas, sólo superado por gobiernos de la década de los 90, a pesar de ello, el déficit
habitacional no pudo ser cubierto.
Un cuarto espacio coincide con el gobierno militar, entre los años 1973 y 1990. Esta
política, notoriamente diferente a las anteriores, se centra en un instrumento de subsidio a
la demanda con un complemento de ahorro y crédito. Para su implementación se realizaron
reformas al Ministerio de Vivienda y Urbanismo y sus respectivos servicios. Se desconcentra
territorialmente por medio de las respectivas Secretarías Regionales Ministeriales (SEREMI)
y la política habitacional se canaliza a través de los Servicios Regionales de Vivienda y
Urbanización (SERVIU) los cuales cumplen las actividades que antes correspondían a las
41
corporaciones, a nivel de cada una de las regiones.
Los principios orientadores de esta política estaban dados por la focalización en los hogares
de acceso limitado a fuentes privadas de financiamiento, la liberalización del mercado del
suelo (como política urbana complementaria) y la entrega de subsidios sólo para viviendas
nuevas (para reactivar el sector de la construcción). Las obras eran implementadas por em-
presas privadas mediante mecanismo de licitaciones y contrato.
En este periodo la concepción de la vivienda pasa de ser un derecho que debe ser suminis-
trado por el Estado a un concepto de Estado subsidiario en una economía de libre mercado.
Si bien aquí se sentaron las bases para el sistema de subsidios que continuará empleándose
en Chile, los resultados de este periodo en términos de disminución del déficit fueron pobres.
La producción anual de viviendas fue levemente superior al gobierno de Alessandri pero,
menor a los promedios de Frei Montalva y Allende.1
Un quinto periodo corresponde a los diez primeros años de los gobiernos de la Concerta-
ción de Partidos por la Democracia, entre 1990 y 2000, y que corresponden a los gobiernos
de Patricio Aylwin y Eduardo Frei Ruiz Tagle. Las ideas de fondo que plantea la coalición
de gobierno en el tema de la vivienda tienen relación con: dar más vivienda para los más
pobres y allegados, mejorar los barrios y ciudades, diseñar y ejecutar participativamente los
programas habitacionales. Ello significa en la práctica la entrega de viviendas con servicios
como la pavimentación de calles, alcantarillados, luz, parques, entre otros; además, incluye la
recuperación de áreas urbanas que, estando dotadas de los servicios básicos, presentaban dete-
rioro y abandono de la vivienda. Sin realizar grandes modificaciones al sistema instaurado en
el periodo anterior, el principal objetivo de esta política es absorber el déficit habitacional.
En este periodo no se logró resolver el problema del déficit y es más, se incorporan otras
preocupaciones que deben ser resueltas por la política: la calidad de la vivienda entregada
1
MINVU (2004).
EDUARDO SUÁREZ MONROY, MÓNICA LILIANA PARENTELLI TACCARI
y la focalización del subsidio, temas que deben ser abordados por los siguientes gobiernos
concertacionistas.
Finalmente, se llega al sexto periodo de la política habitacional chilena, coincidente con
el tercer gobierno concertacionista, 2000-2006 y encabezado por el presidente Ricardo Lagos
Escobar. El análisis de esta política es el tema de este trabajo, el cual se desarrollará a partir
de los siguientes acápites.
La denominada Nueva Política Habitacional por el gobierno del presidente Lagos, es como
se explicó en el acápite anterior, una política generada en el contexto de un tercer gobierno
de la Concertación. En ese contexto, no puede esperarse que existan diferencias radicales
42 respecto a sus antecesoras. Es más, los problemas identificados en las evaluaciones realizadas
a algunos de los programas en el periodo 1990-2000, son retomados y asumidos como sus
propios objetivos.
El objetivo más importante de esta política es continuar disminuyendo el déficit habitacio-
nal, proceso iniciado en el anterior período presidencial. Como puede verse, la disminución
del déficit es y ha sido siempre el objetivo principal de las distintas políticas de vivienda social
presentes en la historia de Chile. Lo que cambia es la forma en cómo se aborda el problema
y el énfasis en el tipo de solución.
En este sentido, otro objetivo de esta política, que complementa al anterior, tiene que ver
con la calidad de la vivienda construida y entregada. Programas habitacionales anteriores
daban cuenta de viviendas entregadas en forma incompleta, con fallas estructurales y de
funcionamiento al momento de habitarse. Esa es la razón para tratar de revertir esta situación,
no sólo se trata de entregar una vivienda, se trata que ella sea de buena calidad.
También es objetivo de esta política realizar una mejor focalización de la entrega de los
beneficios, asegurando que la población beneficiaria de los respectivos programas sea real-
mente aquella para la cual fue diseñado. Exigencias de ahorro y puntajes acumulados para
poder acceder a tener una vivienda eran factores que, en las políticas previas, discriminaban a
aquellos hogares con menores recursos y sin redes de apoyo que no tenían acceso a cumplir
con los requisitos exigidos.
Por otra parte, la política debe contribuir al equilibrio socio-espacial en el sentido de
respetar la opinión, preferencias y cultura del grupo humano de referencia sin alterar signi-
ficativamente el territorio en el que se insertan.
Finalmente, un último objetivo tiene relación con mantener un entorno urbano de cali-
dad, donde la población pueda disponer de todos los servicios que el medio urbano requiere:
pavimentación de calles, alumbrado público, centros de recreación, parques, áreas verdes,
servicio de transporte, entre otros.
LA POLÍTICA DE VIVIENDA SOCIAL EN CHILE 2000-2006
La política de vivienda social se implementa mediante programas que posean sus propios
objetivos y se focalizan hacia poblaciones objetivos diferentes. A pesar de ello, puede decirse
que, en general, su población objetivo está constituida por familias de ingresos medios y
bajos las cuales tienen como principal requisito el no poseer vivienda propia.
A través de instrumentos de medición como el Censo de Población y Vivienda, que se
realiza cada diez años, o la Encuesta de Caracterización Socio-Económica Nacional (CASEN),
que realiza el Ministerio de Planificación cada dos años, se puede identificar el número de
familias que carecen de vivienda y el quintil de ingreso (en el caso de la Encuesta CASEN) al
que pertenecen. De esta manera, con la ayuda de estos instrumentos los distintos programas
de la política pueden dimensionarse en tiempo y recursos.
Las poblaciones objetivos específicas de cada uno de los programas se identifican en el si- 43
guiente apartado, donde se presentan y describen los distintos componentes de la política.
4. Componentes de la política
5. Focalización de la política
En la política de vivienda social, tal como se ha visto a través de los componentes presen-
tados en el acápite anterior, se identifican tres elementos importantes a la hora de financiar
una vivienda. Estos elementos tienen relación con el subsidio entregado por el Estado, el
ahorro previo generado por el beneficiario y el crédito otorgado por empresas financieras o
bancos.
EDUARDO SUÁREZ MONROY, MÓNICA LILIANA PARENTELLI TACCARI
El peso relativo que se le dio a la capacidad de crédito y, sobre todo, al ahorro previo, en
el puntaje final que cada beneficiario debía exhibir al momento de postular al subsidio habi-
tacional, fue, durante mucho tiempo, determinante al momento de la entrega del beneficio.
Durante mucho tiempo, los distintos programas componentes de la política habitacional
presentaban como población objetivo a las familias de menores recursos. Sin embargo, los
resultados finales de la ejecución de estos programas, mostraban que no eran precisamente
esas las familias favorecidas con el beneficio.
El hecho de priorizarse el ahorro previo por encima de otras condiciones que representa-
ban con mayor propiedad la calidad de familia carenciada, generaba errores de focalización
de tipos I y II. Es decir, familias numerosas de muy bajos ingresos, que vivían de allegadas
pues no tenían viviendas, no eran seleccionadas por no tener el ahorro previo necesario o el
suficiente como para elevar el puntaje final. Por otra parte, familias pequeñas, en algunos
46
casos unipersonales, con una mejor condición de ingreso, eran seleccionadas pues tenían un
mayor ahorro previo que el estipulado, lo que les otorgaba mayor puntaje.
También existieron otras situaciones que generaron errores de focalización. Por ejemplo,
el hecho que haya muchos subsidios que, una vez entregados, no hayan sido utilizados. Esta
situación se dio cuando se producía el otorgamiento de un subsidio y la entidad financiera aún
no se había pronunciado sobre la calidad de sujeto de crédito del beneficiario. Así, muchos
subsidios entregados en los respectivos programas no podían ser utilizados para la compra
de vivienda pues faltaba el elemento crédito.
Finalmente, a la luz del análisis de impacto de la política, surgió otro problema relacionado
con la focalización, el concerniente a la morosidad de los deudores. Esta situación ocurre en
aquellas familias que accedieron a crédito para la compra de una vivienda pero recurrieron a
continuas faltas de pago. Ello llevó a distintos procesos de renegociaciones y bajas de intereses
que afectaron la recuperación de los créditos originales. Por otra parte, los beneficiarios de
crédito básicamente estatal, caían en una situación de riesgo moral al modificar su conducta
de pago sabiendo que era el Estado el financista y, como tal, era un mal cobrador.2 En la
práctica, ello se transformó en un subsidio indirecto que superó con creces el que el Estado
brinda a las familias de menores ingresos a través, por ejemplo, del concepto de vivienda
progresiva. Es decir, de manera indirecta se beneficiaba a familias de mejores ingresos en
detrimento de las más pobres.
Evaluaciones realizadas a algunos de los programas que se ejecutaron en el periodo
1990-2000, pusieron en evidencia este problema de focalización. En ese sentido, la política
habitacional del periodo 2000-2006, trata de enmendar esta falla poniendo, explícitamente,
el objetivo de focalizar de mejor manera la entrega de los subsidios.
2
Morande (2004).
LA POLÍTICA DE VIVIENDA SOCIAL EN CHILE 2000-2006
A pesar de lo anterior, el análisis de los componentes permite apreciar que el ahorro previo
no ha desaparecido. En todos los programas, sin excepción, éste se exige como prerrequisito
para postular. El cambio radica en el monto exigido como ahorro previo y en la ponderación
que se le da al momento de otorgar el puntaje final.
La focalización de la nueva política habitacional hacia las familias de menores ingresos
se ve con más claridad a través de los programas Fondo Concursable FSV y Vivienda Social
Dinámica sin Deuda. En el primer caso, por ejemplo, los componentes del puntaje final están
dados por: la vulnerabilidad del grupo (familias monoparentales, con discapacidad o enfer-
medad catastrófica de alguno de sus miembros, según porcentaje de personas mayores de 60
años y menores de 15 años), la habilitación social de acuerdo al Plan de Acción, la condición
de pobreza según puntaje de ficha CAS, el mayor aporte de terceros y la menor solicitud de
subsidio, entre otros. Similares componentes de puntaje tiene el segundo programa.
47
A modo de respuesta, entonces, a la pregunta planteada en la introducción de este trabajo,
cabe mencionar que la nueva política de la vivienda social del tercer gobierno de la Concer-
tación sí tiene una focalización bien definida. Si bien los resultados aún no permiten concluir
sobre la eficacia de dicha medida, existen al menos evidencias de los esfuerzos instrumentales
para llevar adelante dicho proceso.
Este ejercicio de focalización de los programas no podría llevarse a cabo sin el apoyo de
un importante instrumento: la ficha CAS.
a) La ficha CAS
Consiste en una ficha que debe ser llenada por cada una de las familias postulantes a cual-
quiera de los distintos subsidios que entrega el Estado (de agua potable, de vivienda, de
discapacidad, etc.).
La ficha se entrega y recibe en los respectivos departamentos de ayuda social que po-
seen los distintos municipios del país. La información vertida en ella, es corroborada por la
asistente social o profesional afín de las distintas municipalidades, generalmente con visitas
domiciliarias.
Si bien el llenado de la ficha por los futuros beneficiarios se da a nivel municipal, la
institución que tiene a su cargo su diseño, rediseño y procesamiento, es el Ministerio de
Planificación (Mideplan).
En ella, el beneficiario vuelca toda la información relacionada con sus datos personales,
de su familia, ingresos, condición social, pertenencias, entre otros. A pesar que la información
allí contenida es de suma importancia para decidir la entrega de beneficios, no es una fuente
de información que pueda ser utilizada con fines estadísticos. El hecho que sea completada
sólo por quienes postulan a ayuda estatal, no representa 100% del universo de las familias
más pobres del país y tampoco consiste en una muestra representativa de la misma. En ese
sentido, la fuente de información que aporta al seguimiento de las distintas políticas sociales,
EDUARDO SUÁREZ MONROY, MÓNICA LILIANA PARENTELLI TACCARI
es la Encuesta CASEN que se realiza cada dos años y tiene representatividad a nivel regional
y nacional. También esta encuesta es administrada y aplicada por el Mideplan.
Sobre la base de los distintos puntajes que se le otorgan a los ítemes que considera la
ficha, Mideplan establece una línea de pobreza que equivale a 543 puntos de la ficha CAS.
Todas aquellas personas que estén por debajo de dicha línea se consideran personas pobres
y, los que estén por encima de ella, personas no pobres.
La ficha CAS se utiliza desde el periodo del gobierno militar y ha seguido, con sus co-
rrespondientes modificaciones y rediseños, cumpliendo la misma función en el apoyo del
proceso de focalización de las políticas sociales. Ello a pesar de las duras críticas de las que
ha sido objeto su aplicación, desde distintos ámbitos del escenario político.
6. Descentralización de la política
48
La organización administrativa chilena considera, a nivel de división administrativa mayor
(la región), la autoridad de un Intendente, nombrado directamente por el Presidente de la
República. Junto a él, conforman el Gobierno Regional, un conjunto de consejeros (CORE)
elegidos por los concejales municipales de la región. El Intendente, a su vez, cuenta con un
gabinete regional compuesto por representantes de los ministerios sectoriales, Secretarios
Regionales Ministeriales (Seremi), nombrados cada uno de ellos por el Presidente de la
República. A nivel de cada provincia (división administrativa de segundo orden) existe un
Gobernador, también nombrado por el Presidente de la República, cuyas competencias son
muy reducidas, circunscritas a tareas de difusión de la agenda de gobierno, a proponer pro-
yectos al Intendente, y de control y mediador de conflictos al interior del territorio provincial.
Finalmente, a nivel administrativo menor, municipios, la autoridad, constituida por el Alcalde
y el Concejo Municipal, es elegida por votación popular.
Lo interesante en este punto es analizar ¿cómo se implementa descentralizadamente la
política de vivienda social a través de una organización administrativa como la descrita?
En base a lo presentado en el párrafo anterior, cabe agregar que no todas las carteras y sus
respectivas secretarías regionales cuentan con traspaso de competencias derivados de un
proceso de descentralización en el gobierno chileno, más específicamente si se habla de
recursos presupuestarios.
En lo que respecta al ámbito de vivienda y urbanismo, el Ministerio en cuestión (el MIN-
VU) tiene en todas las regiones un Secretario Regional Ministerial y, tal como se explicó en
el segundo acápite de este documento, un Servicio Regional de Vivienda y Urbanización
(SERVIU) mediante el cual se implementan las distintas políticas sectoriales, especialmente
de vivienda. Ello demuestra que existe una descentralización de actividades administrativas
pero no ocurre lo mismo con la programación y ejecución de sus presupuestos y con el diseño
de las políticas. La definición de estos aspectos se da centralizadamente.
LA POLÍTICA DE VIVIENDA SOCIAL EN CHILE 2000-2006
Para que la descentralización sea efectiva, debe considerar las actividades administrativas
pero también las presupuestarias, de lo contrario podría ser sólo una desconcentración admi-
nistrativa que no sirve de mucho para la implementación efectiva de este tipo de políticas.
En Chile, la descentralización ha sido mayormente administrativa, con lo cual se forma un
problema de escasez de recursos. La evidencia empírica muestra una falta de coordinación
entre las políticas habitacionales y las de desarrollo urbano (políticas más locales) lo cual se
está transformando en el principal obstáculo para un crecimiento urbano ordenado y equi-
tativo. Ello también afecta la producción eficiente de viviendas derivada del aumento de la
competencia y la falta de coordinación entre el nivel central y local en la fiscalización de los
proyectos en su etapa de ejecución.
Marcada por el carácter centralista del Estado chileno, como ha quedado en evidencia en
la política de vivienda en este trabajo, la poca descentralización debilita las opciones de com-
49
petitividad intermunicipal y en gran medida impone también las posibilidades de asociación
y participación público-privada. Los intentos de las autoridades regionales por dibujar un
paisaje distinto hacia el que tiende actualmente la mancha urbana y la conformación segregada
de la base social en el territorio, resultan limitados por la fuerte concentración existente en
el nivel central de gobierno de los procesos de decisión sobre el destino y localización de la
inversión pública en la región.
Por lo anterior se puede afirmar que la descentralización de funciones y presupuestal en
Chile es incipiente, pero se debe reconocer que ha crecido de forma acelerada, debido a que
se están implementado programas que hacen que las autoridades locales y la misma ciudada-
nía, participen en la toma de decisiones. Por ejemplo, en el contexto de la descentralización
político-administrativa, se busca incrementar la capacidad de gestión institucionalizada de
los gobiernos regionales para lo cual el año 2003 se ingresó a tramitación legislativa un pro-
yecto de ley que buscó modificar la Ley 19175 Orgánica Constitucional en pro de fortalecer
y modernizar la labor de los gobiernos regionales en el ámbito de la gestión.
En el ámbito del fortalecimiento de la gestión de la inversión pública regional se ha avan-
zado en la consolidación de los instrumentos que forman parte de la Inversión de Decisión
Regional (IDR), donde se ha contemplado la incorporación de nuevos programas a fin de con-
tinuar dotando de mayores recursos a las regiones. Entre éstos se contaron Vialidad Urbana,
Vivienda Dinámica Social sin deuda, Fondo Nacional del Deporte, Programa de Defensas
Fluviales del MOP, Fondo Comunitario Concursable del MINVU, Programa de Complejos
Fronterizos del Ministerio del Interior, entre otros.
7. La participación en la política
Los proyectos de vivienda social, generalmente están agrupados en áreas donde el costo de
la tierra es menor. En las ciudades grandes se localizan en la periferia urbana, en las zonas
menos deseadas de la ciudad, dando origen a grandes barrios de bajos ingresos con insufi-
EDUARDO SUÁREZ MONROY, MÓNICA LILIANA PARENTELLI TACCARI
Cuadro 1
Comparativo de destino y origen de beneficiarios de vivienda social en la Región
Metropolitana, 1990-2000
Demanda Inscritos1 Permisos de edificación2
(%) (%)
Área Central y Pericentral 40.5% 19,2%
Área Periférica Norte 6.6% 6,7%
Área Periférica Sur 19.9% 29,3%
Área Periférica Oriente 9.2% 15,0%
Área Periférica Poniente 7.1% 19,3%
Área Externa 16.6% 10,5%
1
Demanda por vivienda.
2
Sobre total del periodo 1990-2000.
50 Fuente: Elaboración propia, según datos MIDEPLAN-SERPLAC R.M. (2001).
cientes servicios privados como educación, salud y recreación, a los que el Estado no puede
dar respuesta por su falta de recursos. Ello ha significado el traslado de población pobre hacia
comunas que no son sus comunas de origen, generando impactos significativos sobre las
condiciones sociales y económicas de las comunas receptoras pero, sobre todo, generando
condiciones de desarraigo de esas familias respecto a sus lugares de origen y problemas de
inserción respecto a la comunidad receptora.
El Cuadro 1, permite apreciar la inconsistencia que existe entre las aspiraciones de loca-
lización geográfica de las viviendas y el emplazamiento definitivo de las mismas. Mientras
la mayor demanda proviene de inscritos en el área central y pericentral, los permisos de
edificación se otorgaron en la periferia sur y poniente, siendo los destinos preferentes, en el
primer caso, Puente Alto y San Bernardo y, en el segundo caso, Maipú. El área central, con
Santiago como la comuna más representativa, concentra 40.5% de las solicitudes de vivienda
mientras que sólo 15% de los permisos para construir fueron otorgados en dicha área. Por
el contrario, mientras la demanda por vivienda en el área periférica sur es de prácticamente
20%, los permisos de construcción para dicha área constituyen 29.3% del total de permisos
otorgados en la región Metropolitana.
Es evidente que en el tema de la ubicación de las viviendas no puede hablarse de un proceso
de participación, ni de parte de los beneficiarios finales, ni de las comunidades en las cuales
se instalarán estas poblaciones. Aquí es claro que la autoridad sectorial toma decisiones en
función de un uso eficiente de los recursos ya que el valor del suelo no es el mismo en el
centro de la ciudad que en las zonas periféricas; se trata de dar una solución habitacional al
menor costo, aunque ello implique movilizar poblaciones enteras de un punto a otro de las
grandes ciudades, especialmente de Santiago.
LA POLÍTICA DE VIVIENDA SOCIAL EN CHILE 2000-2006
La disminución de la pobreza es un objetivo que, desde 1990 hasta el presente, los diferentes
gobiernos de la Concertación se han propuesto. A pesar de lo exitosa que fue esta política,
básicamente en la primera década de gobierno, a partir del año 2000, en que se realizó una
de las encuestas Casen que permite obtener la información, el ritmo de descenso disminuyó
notoriamente, dejando en evidencia que la política implementada perdía eficacia. La informa-
ción presentada en la Gráfica 1 permite observar el comportamiento de la población indigente
y pobre entre el periodo comprendido entre 1990 y 2003.
Si bien Chile exhibe un descenso del porcentaje de personas pobres o indigentes de 1990
a 2003, que es el indicador utilizado para medir la pobreza en esta ocasión, la evidencia em-
pírica no muestra que existan cambios notorios respecto a la distribución del ingreso. Chile
continúa siendo uno de los países latinoamericanos con mayor desigualdad en la distribución.
Esta situación puede verse con claridad en las gráficas 2 y 3, donde se presenta la evolución
del porcentaje de pobres e indigentes del Gran Santiago hasta el año 2000 y el porcentaje
de ingreso por quintil, respectivamente. Es notorio, al compararse las dos gráficas, que, en
igual periodo, frente a una disminución del porcentaje de pobres, la distribución del ingreso
se mantiene prácticamente igual.
La evidencia permite suponer que la política social de dicho periodo estaba enfocada,
básicamente, hacia la superación de la pobreza y no así hacia la disminución de la brecha
de ingreso.
LA POLÍTICA DE VIVIENDA SOCIAL EN CHILE 2000-2006
Gráfica 1
Evolución de la incidencia de la pobreza y de la indigencia, 1990-2003
(Porcentaje de la población)
45
40 1990
35 1992
30 1994
25 1990 1996
1998 2000
20 1992 2003
1994
15
1996 1998 2000
10 2003
5 1990
1992 1994 1996 1998 2000 2003
0
53
1990 1992 1994 1996 1998 2000 2003
Fuente: FERES, Juan Carlos. Material de curso “Pobreza y distribución del ingreso” Magíster en gestión y Políticas
Públicas, Universidad de Chile, 2006.
Gráfica 2
Gráfico evolutivo y comparativo de la pobreza (en %s/pob.)
50
45
40
35
30
25
20
15
10
5
0
1987 1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000
Chile RMS
Gráfica 3
Comparación de la distribución de ingresos en el Gran Santiago
60
50
40
30
20
10
54 0
1 2 3 4 5
1987-1988 1996-1997
En ese contexto, la política de la vivienda social, que ha tenido desde sus inicios siempre
el objetivo de disminuir el déficit de vivienda, es un componente básico de esta política
orientada a la superación de la pobreza. Esto tal vez pueda explicarse de forma simple al
analizar la manera en que se mide la pobreza.
Para identificar a los pobres e indigentes, los Censos de Población y Vivienda y la Encuesta
Casen, recogen información sobre diversas características de la población entre las que se
incluyen las características de la vivienda. Tipo de techo, suelo, servicios de agua y luz, ha-
cinamiento son, entre otras, algunas de las variables que se identifican y miden. Mediante el
establecimiento de valores comparativos que permiten calificar la condición de pobreza, es
posible identificar el número de personas que, al no cumplir con las condiciones establecidas,
se clasifican como pobres. Es así como la comparación de las sucesivas mediciones es lo que
permite concluir la evolución del porcentaje de pobres.
En ese sentido, y considerando que la carencia de una vivienda o la mala calidad de ellas
son condiciones identificables de pobreza, la mejoría de las condiciones generales son un
aporte a la superación de la pobreza. Se puede decir entonces que la política de vivienda ha
sido exitosa en el objetivo de atender el déficit habitacional y los problemas de hacinamiento
heredados de períodos anteriores. No solamente de cobertura respecto a la demanda ciudadana,
sino también desde el punto de vista de su gestión y articulación con el sector privado como
ejecutor de los programas, tanto por una mayor especialización de una industria inmobiliaria
que ha visto aumentada su eficiencia, como también permitiendo una movilización más eficaz
de la inversión privada (Rojas, 2001).
LA POLÍTICA DE VIVIENDA SOCIAL EN CHILE 2000-2006
Los datos que se muestran en el Cuadro 2 para los municipios de Santiago, permiten
observar que, pese a las diferencias importantes en el indicador de calidad de vida entre los
municipios, donde se consideran otras variables además de la vivienda, los indicadores de
materialidad y de hacinamiento de la vivienda, así como el porcentaje de población en cam-
pamentos, tienen una menor variación. Ello muestra una situación habitacional mejorada en
donde las políticas de vivienda aplicadas han permitido cierto equilibrio territorial.
Cuadro 2
Comparación de indicadores de condiciones de vivienda entre los municipios de
Santiago (en %)
Ranking Comuna Indicador Indicador materialidad Indicador % personas en
calidad de vida de la vivienda nivel hacinamiento de la campamentos s/pob.
(1) bueno vivienda (sin) Total
55
Comunas de más alta calidad de vida
1 Providencia 97.5 99.7 100.0 0.0
2 Las Condes 93.2 99.4 100.0 0.0
3 Vitacura 93.0 99.9 100.0 0.0
4 La Reina 92.3 95.9 100.0 0.0
5 Nuñoa 92.1 98.4 100.0 0.0
6 Santiago 88.1 96.9 98.9 0.0
7 La Cisterna 87.4 91.5 99.1 0.0
8 Lo Barnechea 87.4 93.2 99.3 3.3
9 Independencia 87.2 92.3 99.3 0.0
10 San Miguel 85.4 87.7 98.6 0.0
Comunas de calidad de vida media-alta
11 Huechuraba 83.2 77.9 97.3 0.4
12 Estación Central 82.3 92.4 98.0 0.0
13 Maipu 82.0 96.8 99.9 0.6
14 La Florida 81.7 91.5 99.8 0.1
15 Conchali 81.3 85.8 97.4 0.0
16 Lo Prado 81.2 84.9 98.4 0.0
17 Pedro Aguirre Cerda 81.0 89.5 96.9 0.1
18 Cerrillos 80.4 88.2 99.1 0.0
19 Recoleta 80.0 76.0 97.6 0.0
Comunas de calidad de vida media
20 El Bosque 79.0 89.8 98.2 0.0
21 Puente Alto 78.6 97.6 99.3 0.1
22 Quinta Normal 78.5 82.0 99.2 0.0
23 Macul 78.1 89.1 98.0 0.0
24 La Granja 77.8 86.3 98.1 0.0
25 Pudahuel 76.9 94.1 99.8 0.1
Comunas de calidad de vida media-baja
26 San Bernardo 74.1 92.9 99.7 0.0
27 San Ramón 73.5 76.1 96.9 0.0
28 San Joaquín 72.9 91.1 97.5 0.0
29 Quilicura 72.4 98.2 98.8 0.3
30 Lo Espejo 72.3 89.6 96.9 0.4
31 Peñalolen 70.5 84.4 99.0 0.1
Comunas de más baja calidad de vida
32 Renca 67.7 78.1 96.3 0.0
33 La Pintana 62.0 80.0 98.5 0.1
34 Cerro Navia 58.3 76.2 96.9 0.0
Fuentes: MIDEPLAN, División Social, Departamento de Información Social, Encuesta CASEN 2000.
(1) SERPLAC RM., Índice de calidad de vida a nivel comunal, enero 2003.
EDUARDO SUÁREZ MONROY, MÓNICA LILIANA PARENTELLI TACCARI
Bibliografía