Maney Publishing
EL ARTE RELIGIOSO DEL CUZCO EN EL HORIZONTE TEMPRANO
Author(s): John Howland Rowe and Emil Pohl
Source: Ñawpa Pacha: Journal of Andean Archaeology, No. 14 (1976), pp. 1-20
Published by: Maney Publishing
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EL ARTE RELIGIOSO DEL CUZCO EN EL HORIZONTE TEMPRANO
John H. Rowe
Eri una publicaci?n de 1971* ^ot? que la influencia del estilo
de Paracas se hab?a extendido hasta el ?rea del Cuzco(Rowe, 1971>
p. Me referi entonces a una colecci?n deohjetos de oro "del
118),
Cuzco" obsequiada en 1853 al Presidente del Per?, el General Jos?
Rufino Echenique (Markham, 1912, p. 119). Eri 1975 se descubri? otra
pieza en un estilo parecido al de la colecci?n
Echenique; es un disco
inciso de cobre o bronce que conoc? del en posesi?n
arque?logo cuzque?o
Italo Oberti Rodr?guez? La publicaci?n del disco Oberti me da la opor
tunidad apropiada para ofrecer algunos comentarios tambi?n sobre la
colecci?n Echinique y la importancia de la iconograf?a de ambos hallaz
gos como antecedentes del arte religioso de estilos posteriores como los
de Pucar?, Tiahuanaco, y Huari.
El Disco Oberti
El disco Oberti es una placa de metal casi circular, con un
di?metro horizontal de 10.8 cm. y un di?metro vertical de 10.5 cm# Su
grosor en el borde es de 2.0 mm. La parte central es m?s gruesa, lle
gando hasta un m?ximo de 2.3 U Cerca al borde hay dos perforaciones
antiguas de unos 8 mm# de di?metro cada una. Tiene un dibujo inciso en
una de sus caras; la otra cara no tiene ornamentaci?n alguna 3 J
(figs.
21). Cuando el disco lleg? a las manos de Oberti, estaba cubierto por
una capa de corrosi?n tan gruesa que apenas se ve?a la incisi?n y no fu?
posible apreciar el dibujo. Felizmente, un experto en conservaci?n de
metales, Emil Pohl, de nacionalidad yugoeslava, estaba trabajando en el
Cuzco por cuenta de UNESCO, y Oberti le pidi? someter el disco a un tra
tamiento para limpiarlo. Pohl lo hizo (ver su informe, Ap?ndice de
A),
jando al descubierto lo que quedaba del dibujo. Alguien que tuvo el
disco en su poder antes de Oberti hab?a perforado la capa de corrosi?n
con la p-unta de un clavo, seguramente para ver el color del metal. El
hueco m?s grande hecho con la punta del clavo penetr? al rostro central
del dibujo entre la nariz y la boca; tambi?n en la parte central hay
unos siete huecos menores.
Oberti naturalmente trat? de averiguar la procedencia del disco
pero el "?nico dato seguro que logr? obtener fu? que un campesino de Lares
lo hab?a tra?do al Cuzco. Nadie hab?a dado gran valor al disco antes de
su limpieza, y por consiguiente cierta fuera un
hay probabilidad que
hallazgo local en la zona de Lares, cuyos habitantes tienen fama de hua
quear mucho. Pero tambi?n viajan mucho, as? que no hay seguridad de que
la pieza no hubiera sido hallada en otra parte. Lares unos 45 km?
queda
al norte del Cuzco en las cabeceras del r?o Yanatile, afluente derecho
del Urubamba,
Despu?s de facilitarme el disco para estudiarlo, Oberti don?
la pieza al Museo Nacional de Antropolog?a y Arqueolog?a en donde
Lima,
se encuentra actualmente.
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El dibujo inciso del disco tiene en el centro un rostro en
forma de un circulo con dos lados ligeramente aplanados La
(fig. 4)?
mitad inferior del rostro est? muy gastada, pero se puede ver que ten?a
una carita circular debajo de cada ojo y una boca ancha dibujada con li
neas rectas y con colmillos triangulares. El rostro est? rodeado por
ap?ndices, evidentemente simb?licos. En los ejes diagonales del rostro
hab?an cuatro ap?ndices que terminaban en cabezas de animal; s?lo uno de
estos ap?ndices est? bien conservado. En los espacios entre los ap?ndi
ces con cabeza de animal hay cuatro pares de ap?ndices ligeramente tra
pezoidales. En cada par hay un contraste entre las figuras que aparecen
en los extremos de los ap?ndices; una de las figuras es rapiforme, mien
tras que la otra se compone de dos caritas estilizadas. El contraste es
igual en todos los pares. El rostro central tiene una oreja en cada lado
y un peque?o ap?ndice en forma de ?ngulo encima y abajo.
En los dos casos en que el
espacio entre los ap?ndices pareados
no est? gastado, hay una peque?a figura suelta. La que est? encima del
rostro parece representar una cabeza trofeo; es posible que la otra figu
ra, en el espacio donde est? la oreja, represente un brazo cortado.
En el
borde del disco hay una banda perif?rica dividida en doce
espacios, contar
sin los espacios ocupados por las perforaciones. En
estos espacios se intercalan caritas y figuras rapiformes semejantes a
las que aparecen en los ap?ndices del rostro.
Las figuras que he descrito como
rapiformes son demasiado esti
lizadas para permitir una identificaci?n de
lo que representan. Son fi
guras completamente nuevas que no aparecen en ning?n otro monumento que
conozca. Sin embargo, es posible reconocer parte de su significado sim
que es el contraste sistem?tico con dos caritas en los pares de
b?lico,
ap?ndices.
La Colecci?n Echenique
Como anotamos al principio el disco Oberti se parece estil?sti
camente a piezas de la colecci?n Echenique. La colecci?n Echenique,
cuando fu? obsequiada al General en 1853, constaba de cinco objetos de
oro labrado. Existe un cat?logo de ellas, publicado por el anticuario
ingl?s William Bollaert, y basado al parecer en una lista hecha anterior
mente por Clements R. Markham. Doy aqu? un extracto del cat?logo de
Bollaert:
*
1. El modelo de una fruta globular en oro. Di?metro
del anillo exterior 3 pulgadas [7?6 cm], los dos anillos
intermedios 2.6 pulgadas [6.5 cm.], el anillo interior 2.3
pulgadas [5?7 cm.].
2. El modelo de una hoja de una planta en oro,
12 7/10 pulgadas [32.3 cm.] de largo....
3. Una tira o llautu de oro, para llevar alrededor
de la cabeza; su largo es 18 l/2 pulgadas [47 cm.].
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3
4# Un prendedor o de oro, profusamente orna
tupu
mentado; largo 5 pulgada s[T2.7 cm.]..., cuando estuvo
entero ten?a m?s o menos 8 pulgadas [digamos 20 cm.] de
largo. Las figuras est?n cortadas en su superficie
plana....
5 es mencionado por el Sr. Markham en su "Cuzco and
Lima", [I856], p. 107, como sigue: "He visto un pectoral
o sol de oro; es de oro puro, y las figuras est?n estam
padas, siendo convexas en la cara exterior." .... La
"banda exterior tiene un di?metro de 5 3/10 pulgadas [13?3
cm.].... (Bollaert, I86I, pp. 78-79? traducci?n m?a)
Las descripciones de Bollaert son bastante imaginativas; no sabemos
hasta qu? punto siguen las originales de Markham, quien ten?a apenas 23
a?os cuando vi? la colecci?n. La descripci?n escrita por el mismo
MarMiam a los 80 a?os tiene un tono algo diferente.
Hab?an el pectoral de oro, un topu o prendedor de oro, la
cabeza con una superficie plana de m?s o menos 4 pulgadas
por 2 pulgadas, cubierta de decoraciones incisas; cuatro
medio-discos formando dos globos y un tallo largo, tambi?n
una pieza plana de oro con un tallo largo. Pens?bamos que
la pieza plana como una hoja y los discos proven?an del
jard?n de oro del sol, y una cinta o tira para la cabeza
[sic]. El Presidente los trajo a la casa de Don Manuel
Cotes en Lima, para darme una oportunidad de verlos, el
25 de octubre de 18535 e hice una copia del pectoral de
oro y del topu. La se?ora Grimanesa Althaus de Cotes, la
dama m?s bella en Lima entonces, sostuvo el papel trans
parente mientras hice la copia. (Markham, 1912, p. 119;
traducci?n m?a)
Evidentemente fu? una hora rom?ntica para el ex-alf?rez de la marina
brit?nica, quien hab?a conocido a la bella Grimanesa antes de su matri
monio. La mala calidad de las "copias" de Markham no se explica del
todo por las distracciones de la situaci?n. Su dibujo de Colcampata
publicado en I856 es peor todav?a. Markham mostr? sus "copias"
(p. 101)
a Bollaert en 1859^ pregunt?ndole qu? cosa era el pectoral. Bollaert,
que entonces estaba obsesionado con calendarios, lo identific? como un
calendario incaico (Bollaert, 1865b, p. 270). Present? su teor?a a la
Sociedad Real de Anticuarios de Londres el 26 de enero de I860, junto
con el cat?logo que hemos extractado, y lo public? en su libro del mismo
a?o sobre antig?edades sudamericanas con las "copias" de Markham (fig. 1).
La placa la pluma
Los objetos de la colecci?n Echenique que m?s nos interesan
aqu? son los dos calcados por Markham. Su "pectoral" es una pieza famo
sa, generalmente conocida como la placa Echenique, publicada repetidas
veces y que figura hasta en las estampillas del Per?. Su "topu" parece
ser m?s bien un adorno de la cabeza, una especie de pluma de oro. Estos
dos objetos son los -?nicos de la colecci?n que ostentan dibujos de ca
r?cter m?tico; los otros tres carecen de decoraci?n en la superficie.
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El rostro que adorna la placa corresponde en sus rasgos principales al
rostro la figura
de principal representada en la pluma. El parecido es
suficiente para establecer con cierta probabilidad que estas dos piezas
fueran encontradas juntas; no ser?a raro que toda la colecci?n sea el
resultado de un solo hallazgo, aunque no hay testimonio para tal hecho.
En la l?mina de las copias de Markham que Bollaert public? en su libro
de 1860, este autor indica en el t?tulo de cada dibujo que el objeto fu?
"encontrado en Cuzco frente a la p. En una publi
[sic]" (l?mina 14-6)?
caci?n posterior que trata ?nicamente de la placa dice que "fu? encontra
da, hace no muchos a?os, en una tumba en Cuzco (Bollaert, 1865a,
[sic]"
p# 187)? El ingl?s dice "at Cuzco", una expresi?n poco exacta que puede
referirse tanto a la zona del Cuzco como a la ciudad misma. No he podido
encontrar m?s datos sobre la procedencia de las piezas de la colecci?n
Echenique.
La placa y algunas de las piezas sin decoraci?n pasaron al po
der del c?lebre coleccionista alem?n el Dr. Eduard Gaffron, de Berlin
Schlachtensee, quien las vendi? a otro coleccionista, George G. Heye de
Nueva York en 1912 (ver ap?ndice ). Posteriormente, pasaron con toda
la colecci?n de Heye, al Museum of the American Indian, Heye Foundation,
donde se conservan en la actualidad. En 1921, Marshall H. Saville, un
empleado por el referido museo, public? un folleto sobre la
arque?logo
placa con una l?mina en colores a base de una foto, y un dibujo nuevo,
obra de William Baake (fig. 5)? El dibujo de Baake es muy superior al
dibujo de pero tiene algunos errores de detalle que se notan al
Markham,
compararlo con las fotos (figs. 6,7).
Samuel K. Lothrop public? una foto de la placa Echenique en
1937 (l?m. XL b). Se trata de una vista nueva (Museum of the American
negativo diferente de la publicada por Saville. Como la
Indian, 6633)>
es de oro hay sombras que var?an de una foto a otra. La
placa repujado,
misma vista fu? publicada otra vez por P?l Kelemen en 1943 (vol. II, l?m.
208a), en una reproducci?n de mejor calidad.
La pluma de la colecci?n Echenique tuvo otra suerte. Julio C.
Tello inform? en 1939 que estuvo en poder de Mat?as Err?zuri en Santiago
de Chile 1942a, p. 696). En 1942, al publicar una separata del
(Tello,
escrito en 1959* Tello agreg? frontispicio como grabado un de
trabajo
una acuarela de Hern?n Ponce S?nchez que es la ?nica otra
("Yaro Willka")
representaci?n de la pluma despu?s del dibujo de Markham (Tello, 1942b,
Es de suponer que Ponce S?nchez hizo su dibujo a base de
frontispicio).
una foto de la pero la foto no ha visto la luz, y yo no he podido
pluma,
as? que no tenemos ning?n control de la exactitud del
conseguir otra,
dibujo. En general, los dibujantes que trabajaban con Tello hicieron
de regular pero los detalles a veces no merecen confian
dibujos calidad,
za, asi que este dibujo debe utilizarse con las reservas del caso. El
dibujo que acompa?a al presente trabajo (fig. 2) no es sino un calco del
de Ponce que no fuente. Por lo menos, es su
S?nchez, puesto tengo mejor
perior al dibujo de Markham, que es incomprensible.
He notado el rostro de la Echenique corresponde en
que placa
sus rasgos principales al rostro de la figura principal de la pluma.
Pero el parecido es mayor las figuras de la banda perif?rica de
todav?a;
la a los que rodean el rostro principal de
placa corresponden ap?ndices
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la pluma, La iconografia de la "banda perif?rica de la placa es un poco
dif?cil de decifrar, en parte porque la t?cnica del repujado empleado en
esta pieza no permite una representaci?n muy n?tida de los detalles, y
en parte por la deformaci?n que han sufrido los ap?ndices al ser adapta
dos a una "banda circular relativamente angosta. Adem?s, persiste la
idea lanzada por Bollaert que se trata de un calendario a la manera de
la piedra calendario de los Aztecas, y las divisiones de la "banda se?a
ladas por Saville son enga?osas. Pero ya en 1923 Tello hab?a observado
que la banda exhibe "cuatro ap?ndices laterales que ostentan cabezas de
felino" en sus ejes diagonales, y que "las caras de los felinos est?n
dibujadas lateralmente y miran al ecuador de la placa" (Tello, 1923*
fig. 30 y p. 227). El mismo autor dice que estos ap?ndices son "los
mismos" de los de sus figuras 25, 26, y 27 (p# 227); estas figuras
representan dibujos de ceramios de Recuay y Carhuaz, y la identidad
iconogr?fica est? exagerada; el
mismo Tello dice, por ejemplo, que los
ap?ndices de la fig. 25 terminan en cabezas de v?boras. Sin embargo,
cuando en el futuro se estudie la distribuci?n y variantes del rostro
con ap?ndices que terminan en cabezas, habr? que tomar en cuenta los
ejemplares provenientes de Ancash. Con la informaci?n disponible hasta
ahora, parece que los rostros con ap?ndices de Ancash son posteriores a
los ejemplares cuzque?os que estamos comentando aqu?.
Paravolver a la comparaci?n de la banda perif?rica de la placa
con los ap?ndices del rostro principal de la pluma, cabe notar que a cada
lado de los ap?ndices que terminan en cabezas de animal, hay otros ap?n
dices menores que terminan en formas geom?tricas. En la pluma, estos
ap?ndices terminan en espacios m?s o menos ovales, con un peque?o c?rcu
lo al centro. Cada espacio terminal contiene adem?s unas rayas o l?neas,
formando dos dibujos que alternan entre s?, como signos de contraste u
oposici?n. Uno es una sencilla divisi?n del espacio por lineas diagona
les entre el c?rculo central y el borde. El otro es una divisi?n por
l?neas horizontales y verticales con dos rayitas en cada cuadrante. La
placa tambi?n tiene ap?ndices menores en los sitios correspondientes,
pero en la placa el contraste es entre una banda vertical ondulada y dos
peque?os c?rculos, uno encima de otro. Buscando una terminolog?a m?s
bien descriptiva que interpretativa, podemos llamar a las unidades del
contraste, tanto en la pluma como en la placa, "signo sencillo" y "signo
doble" respectivamente.
La placa tiene un ap?ndice encima de la frente de forma m?s o
menos triangular, y otro igual debajo de la barba. El rostro principal
de la pluma tiene tambi?n un tri?ngulo encima de la frente, pero le fal
ta el segundo, porque en este caso el rostro tiene su cuerpo. En los
dos rostros hay peque?os ap?ndices laterales que representan las orejas.
En la placa, las orejas ocupan menos de la mitad del ancho de la banda
perif?rica, y el espacio restante contiene una peque?a cara vista de
perfil.
Tello hizo otra observaci?n interesante en la placa respecto a
los ap?ndices que terminan en cabezas de animal: las cabezas tienen
"dos formas distintas" (1923, p. 227). En su dibujo (fig. 30), Tello
distingue las dos formas con las letras A y B. La forma A tiene una cab
rita m?s o menos oval en el cuello y otra m?s peque?a en la cara, conec
tada con la boca. Esta forma aparece en la parte alta del rostro a la
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izquierda y en la parte baja a la derecha. La forma tiene la misma
carita en el cuello pero con un cresciente her?ldico en lugar de la otra
carita en la cara. La forma ocupa las otras posiciones diagonales en
la banda perif?rica. Ahora, si miramos el rostro de la figura principal
de la pluma, veremos que en este caso tambi?n hay dos formas de ap?ndi
ces terminando en cabezas de animal, pero dispuestas en una alternaci?n
al rev?s del de la placa. Las caritas de los ap?ndices de la placa
est?n reemplazadas por peque?os c?rculos con el dibujo del "signo senci
llo". En dos de las caras de animal hay, en lugar de un signo sencillo,
alg?n otro dibujito que debe corresponder al cresciente de la forma de
Tello.
Surge naturalmente la pregunta de si el contraste entre las dos
formas de cabezas es el mismo que hemos notado entre el signo sencillo y
el signo doble. Es posible que s?, porque la figura principal viste con
un pellejo de animal, probablemente de felino, con una variante del signo
doble en la espalda y un dibujito en la cara que parece ser una versi?n
del dibujito de la cara de los animales de la foima B.
El contraste entre el signo sencillo y el signo doble vuelve a
aparecer en las figuras secundarias de la parte central de la pluma.
Los aparecen en sus tocados y en sus trajes, el signo sencillo en
signos
la figura de la izquierda y el doble en la figura de la derecha.
El rostro de la
placa tiene una carita debajo de cada ojo,
mientras que el rostro de la figura principal de la pluma tiene cruces
en estos sitios. Porsu asociaci?n con el signo doble en la espalda del
pellejo, es posible argumentar que la cruz es un equivalente del signo
doble. No me explico la relaci?n entre el tridente que aparece encima
de la nariz del rostro de la placa y el signo sencillo que lo reemplaza
en la pluma, pero hay que notar que el rostro de la pluma tiene otro
signo sencillo en la barba. Es evidente que la figura principal de la
pluma est? relacionada con los dos signos y que constituye una especie
de s?ntesis. La s?ntesis no es tan clara en el rostro de la placa.
Comparac i one s
Si ahora
volvemos la atenci?n al disco Oberti, notamos que la
distribuci?n general de los ap?ndices del rostro se parece al de la placa
y la pluma de la colecci?n Echenique. La figura rapiforme corresponde
por su al y las dos caritas, una encima de la
posici?n signo sencillo,
corresponden al signo doble. La expresi?n es diferente, pero el
otra,
contraste parece ser el mismo. El parecido en este detalle como en otros
es m?s estrecho con la placa que con la especialmente
pluma. Me refiero
a las caritas de losy los frente en el rostro
adornos de la
debajo ojos
principal. Como se ha conservado s?lo los ap?ndices uno deque teiminan
en cabeza de animal, no se puede determinar si hab?an dos formas de ca
pero es evidente, por los fragmentos conservados, que los cuatro
beza,
ap?ndices estaban dispuestos en la misma forma que los de la pluma.
hay muchos parecidos de detalle entre los ap?ndices con cabeza
Adem?s,
de animal en el disco y en la pluma.
El tratamiento de la boca y la barba en las tres piezas que
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estamos comparando es de especial inter?s, porque invita a una compara
ci?n con la cer?mica del estilo Paracas que permitir? una determinaci?n
aproximada de su fecha relativa. En el caso del disco Oberti, la parte
inferior del rostro est? tan desgastada que podemos ver unicamente que
la boca fu? rectangular, bastante ancha, y con colmillos triangulares,
como en las dos piezas de la colecci?n Echenique. Es la pluma Echenique
la que tiene m?s detalles parecidos a los de la cer?mica Paracas. Los
detalles significativos para la comparaci?n son los bigotes de gato que
conectan la boca con el borde del rostro, y las barbas diagonales debajo
de la boca que limitan un espacio trapezoidal conteniendo un solo ele
mento decorativo. En el estilo Paracas del valle de lea, esta combina
ci?n de rasgos se encuentra en la fase 6 y en ninguna otra m?s por
(ver,
ejemplo, Menzel y otros, 1964* ?ig* 3b) ? El parecido es bastante notable.
No debemos olvidar que estamos haciendo una comparaci?n a base
del dibujo de Ponce S?nchez, y no tenemos ning?n control fotogr?fico de
su fidelidad. Felizmente en este caso el p?simo dibujo de Markham nos
brinda otro testimonio del arreglo general de la zona debajo de la boca.
Para la boca misma, el dibujo de Markham no nos sirve, pero cabe notar
que la placa tiene una extensi?n de la boca en cada lado que corresponde
al elemento central de los
"bigotes de gato" del dibujo de Ponce S?nchez.
Parece probable, entonces, que el dibujo publicado por Tello merece con
fianza en los detalles que nos interesan. Adem?s, no creo que en 1939
existiera en ninguna colecci?n de antig?edades peruanas una vasija de la
fase 6 de Paracas que pudiera haber inspirado a Ponce S?nchez para in
ventar estos detalles en la combinaci?n que vemos en su dibujo.
Es interesante tambi?n que las mismas bocas de las piezas cuz
que?as no se parezcan tanto a las bocas del estilo Paracas. Estas ?lti
mas tienen dos hileras de dientes ?nicamente en la fase 1; despu?s tienen
una sola hilera. Las piezas de la colecci?n Echenique tienen dos hileras
de dientes. La forma triangular de los colmillos en las piezas serranas
es ajena al estilo Paracas, y la combinaci?n de colmillos triples en la
placa es ?nica en mi experiencia. La boca con colmillos de Paracas es
derivada de Chavin, y la forma de los colmillos en las diferentes fases
de Paracas guarda cierta relaci?n con los cambios en el estilo Chavin.
Las peculiaridades de los colmillos en las bocas cuzque?as no tienen
paralelos en el estilo Chavin, y no hay nada que sugiera una influencia
Chavin directa en la zona del Cuzco.
La presencia de una influencia Paracas en el Cuzco es menos
sorprendente despu?s de la publicaci?n de fragmentos de cer?mica de la
zona de Ayacucho por Lu?s Guillermo Lumbreras, su estilo Chupas, muy
estrechamente ligados a Paracas, y tambi?n con parecidos especiales a la
fase 6 (Lumbreras, 1975, ? 79).
Es evidente que el disco Obejrti ten?a una boca tambi?n de tipo
Paracas, pero la parte inferior del rostro est? tan da?ada que no es po
sible comparar detalles. La parte conservada del rostro es tan parecida
a la parte correspondiente del rostro de la placa que su fecha no debe
ser muy diferente.
Tenemos, entonces, tres piezas met?licas de la regi?n del
Cuzco con una fecha relativa de m?s o menos la ?poca 6 del Horizonte
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Temprano, fecha calculada en hase
de parecidos con la cer?mica de Paracas
que abarcan muchos detalles. En
t?rminos de la escala radiocarb?nica, se
trata probablemente de la primera mitad del primer mil?nio antes de nues
tra era. Estas tres piezas constituyen las muestras m?s antiguas del
arte religioso que conocemos para la sierra del sur, y tienen "un valor
muy grande como antecedentes para algunos elementos del arte religioso de
estilos posteriores. Antes de comentar su significado iconogr?fico, vale
la pena notar que la cer?mica contempor?nea de la zona del Cuzco es pro
bablemente alguna variedad del estilo Marcavalle, un estilo decorado pero
sin dibujos de car?cter evidentemente religioso. Es una situaci?n que
hace pensar que el arte religioso estuvo tal vez
limitado a ciertos mate
riales especiales. Hay que recordar tambi?n que la cer?mica Marcavalle
se conoce unicamente por fragmentos encontrados en basura de habitaci?n;
no se ha registrado hasta ahora ninguna ofrenda o tumba que pudiera pro
porcionarnos objetos de calidad especial.
No me propongo intentar aqu? un estudio
iconogr?fico completo
del arte religioso del Cuzco representado tres en las
piezas de metal
que conocemos. La pieza con el dibujo m?s completo es la pluma, y ser?a
preferible postergar toda consideraci?n de sus figuras secundarias hasta
tener un control fotogr?fico del dibujo de Ponce S?nchez. Consideramos
m?s bien algunas caracter?sticas de los rostros principales, sobre todo
algunas relacionadas con los ap?ndices que rodean los tres rostros. En
primer lugar, los ap?ndices est?n dispuestos en un orden sim?trico, sa
liendo del rostro casi como los rayos de una rueda salen del cubo, pero
con un desplazamiento para el cuerpo de la figura en el caso de la pluma
Echenique. En
segundo lugar, los cuatro ap?ndices de los ejes diagonales
terminan en
cabezas de animales, probablemente de felinos. Estos cuatro
ap?ndices, por su mayor tama?o, parecen ser los principales. En tercer
lugar, hay ocho ap?ndices m?s peque?os, distribuidos de dos en dos entre
los cuatro principales; estos ap?ndices menores terminan en figuras sim
b?licas. Las figuras simb?licas reflejan un contraste sistem?tico; yo
he denominado una de las figuras "sencilla" y la otra "doble". En los
casos en que se conserva m?s de un ap?ndice con cabeza de animal, se nota
tambi?n un contraste entre las cabezas. Adem?s, los tres rostros tienen
orejas en los lados, y las orejas de la placa Echenique tienen peque?os
ap?ndices que parecen ser caras. Encima y debajo de los rostros hay pe
que?os tri?ngulos; en el caso de la pluma falta el inferior.
Antecedentes y Derivaciones
Esta
distribuci?n de los ap?ndices perif?ricos que vimos en las
piezas del
?rea del Cuzco no tiene antecedentes m?s antiguos en ninguna
otra parte. No hay nada parecido en el arte de Chavin, ni tampoco en lo
que tenemos del arte de Paracas. Hay rostros m?s o menos circulares con
ap?ndices en Paracas, pero corresponden a fases posteriores 9> 10) y
(8,
tienen ap?ndices totalmente diferentes.
Lo que es interesante es mucho
que despu?s volvemos a encontrar
una disposici?n muy parecida de ap?ndices alrededor de rostros de divini
dades en los artes religiosos de Tiahuanaco y de Huari en el Horizonte
Medio, alrededor del siglo siete de nuestra era.
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Como muestra del arte religioso de Tiahuanaco, es conveniente
tomar la puerta monolitica llamada comunmente f,la Puerta del Sol", por
que nos ofrece al mismo tiempo varios ejemplos de rostros aislados y una
figura completa, la figura central, que tambi?n tiene un rostro con ap?n
dices (fig. 8). Posnansky ha publicado este monumento en gran detalle
(Posnansky, 1945, tomo I, y tomo II, fig. 1)# El rostro de la figura
central tiene una forma trapezoidal redondeada y est? bordeado por una
banda perif?rica de grecas corridas.
ap?ndices Lossalen de esta banda.
Los ap?ndices de los ejes
diagonales, aqu? que
corresponden a las esqui
nas del rostro, en cabezas
terminan de animales, probablemente felinos.
De las orejas, que est?n indicadas por dos l?bulos, salen otras cabezas
de animal iguales a las de los ap?ndices de los ejes diagonales. Hay un
ap?ndice frontal que se compone de una cabeza de animal vista de frente
con una pluma triple encima. Debajo de la barba hay un ap?ndice que se
compone de -un anillo oval pendiente de un peque?o bloque escalonado de
dos gradas. Cada uno de los espacios entre estos ocho ap?ndices princi
pales est?n ocupados por dos ap?ndices menores que terminan en anillos.
Los rostros aislados de la Puerta tienen ap?ndices parecidos, salvo los
ap?ndices de las orejas que son cabezas de ave, y se presentan algunas
simplificaciones de detalles.
Es evidente el parecido entre esta distribuci?n de ap?ndices y
la de
los espec?menes met?licos del Cuzco. Podemos agregar a la compara
ci?n un detalle interesante. Los ap?ndices que terminan en cabezas de
animal en las piezas cuzque?as est?n adornados con paneles de dibujo en
la nuca, paneles que parecen tener un valor m?s bien simb?lico que de
pictive. En los ap?ndices correspondientes del rostro de
figura la
prin
cipal de la Puerta del Sol hay una banda de
rect?ngulos conc?ntricos que
ocupa la posici?n an?loga. Este elemento es de evidente valor simb?lico
en otros contextos, como en los felinos m?ticos que llevan una banda de
rect?ngulos en la espalda, banda que se prolonga formando la cola
(Posnansky, 1945, tomo II, fig. 138, por ejemplo). El mismo tratamiento
de los ap?ndices con cabeza de animal aparece en la figura grabada prin
cipal del fragmentado "Idolo del Sol" (Posnansl?y, 1945, tomo II, figs.
132 y 133).
Pero si hay
parecidos, hay tambi?n diferencias. Todas las ca
bezas de felino arte en el
religioso de Tiahuanaco tienen la misma
orientaci?n en
lugar de mirar al ecuador del rostro como en las piezas
cuzque?as. No hay ning?n contraste de detalle entre las cabezas de ani
mal ni entre los s?mbolos (anillos en los ejemplos citados de Tiahuanaco)
con que terminan los ap?ndices intermediarios. Hay un contraste de s?m
bolos que se nota con mucha frecuencia en los grabados sobre piedra del
arte de Tiahuanaco; en la Puerta del Sol los s?mbolos contrastados se
alternan en el friso que forma la base del espacio decorado; se los en
cuentra en los soportes de los rostros con ap?ndices. En ning?n caso
que yo conozca de Tiahuanaco aparecen estos signos en los ap?ndices de
rostros.
En arte el
de Tiahuanaco hay mucha variedad en los ap?ndices
de rostros, quela en parte parece servir para diferenciar varios seres
m?ticos o divinidades. Hay tambi?n formas sobre todo en
simplificadas,
cer?mica. Aqu? nos interesan ?nicamente los casos que muestran m?s pare
cido con sus antecedentes remotos en el ?rea del Cuzco.
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En el arte religioso de Huari el rostro con ap?ndices parece
menos frecuente que en el de pero es que esta situa
Tiahuanaco, posible
ci?n se deba en parte al hecho de que las estatuas en piedra de ??uari
carecen de dibujos en la superficie. No conozco de estilo
ning?n ejemplo
Huari tan parecido a las piezas cuzque?as como las de Tiahuanaco que hemos
comentado.
El ejemplo m?s antiguo de un rostro con ap?ndices del estilo
Huari es el que aparece en una de las grandes urnas del de of
dep?sito
rendas de Conchopa ta, Ayacucho (fig. 9)? Dorothy Menzel ha asignado este
dep?sito de ofrendas a la ?poca 1A del Horizonte Medio (Menzel, 19^4> ?
6; 196*8, p. 24). El rostro tiene -una boca grande con colmillos cruzados.
La boca con colmillos cruzados es caracter?stica del estilo Huari en re
presentaciones de divinidades y seres m?ticos; es sumamente rara en el
estilo Tiahuanaco, en que la boca normal de seres sobrenaturales es peque
?a y sin representaci?n de dientes. En cuanto a los este es
ap?ndices,
el ?nico caso que conozco en el que solamente dos de los ap?ndices prin
cipales terminan en cabeza de animal; son los dos inferiores. Los ap?n
dices principales superiores terminan en cabezas de ave. El ap?ndice
frontal central es una pluma cu?druple sin paralelo en Tiahuanaco; esta
pluma se repite en forma expandida en los dos lados. A cada lado de la
pluma central hay un solo ap?ndice que termina en anillo. Se trata de
una composici?n que no se parece mucho ni a las de Tiahuanaco ni a las
m?s antiguas del Cuzco, pero que se puede entender como otra derivaci?n
de estas -?ltimas.
El rostro con ap?ndices que se compara m?s frecuentemente con
los de Tiahuanaco es el de la llamada "divinidad masculina" de las gran
des urnas de Pacheco, Nasca, de la ?poca IB del Horizonte Medio 10,
(fig.
figura a la derecha, y referencias en el Ap?ndice Estas urnas corres
C).
ponden a la variedad Robles Moqo del estilo Huari. El rostro de la divi
nidad masculina tiene cuatro ap?ndices en los ejes diagonales que terminan
en cabeza de animal, como en el caso de la figura de la Puerta del Sol,
pero todos los otros ap?ndices terminan de diferente manera. La cabeza
de ave y la cabeza de pez aparecen en los ap?ndices de algunos rostros
del estilo Tiahuanaco. Hay tambi?n una mazorca de ma?z que aparece una
vez a cada lado del rostro de ambas divinidades en las urnas de Pacheco
y en forma diferente encima de la cabeza de la "divinidad femenina" (fig.
10, figura a la La mazorca de ma?z no aparece como final de
izquierda).
ap?ndice en otras piezas del estilo Huari ni en ninguno de los rostros de
Tiahuanaco. Los tres ap?ndices centrales de encima
cabeza de lade la
"divinidad masculina" son diferentes de que ocupan los este lugar en los
otros estilos, aunque es posible que la
carita emplumada del centro sea
equivalente a la carita emplumada que ocupa el lugar correspondiente en
la cabeza de la figura principal de la Puerta del Sol de Tiahuanaco.
Los dos ap?ndices de los lados de la carita encima de la cabeza de la
"divinidad masculina" terminan en un s?mbolo enigm?tico que voy a desig*
nar arbitrariamente "flor". Este s?mbolo aparece aislado en el vestido
de la "divinidad femenina", y en ciertos dibujos en Tiahuanaco que pare
cen ser representaciones de plantas (Posnansky, 1945> tomo II, fig. 113a).
A veces tambi?n aparece asociado con cam?lidos m?ticos (Posnansky, figura
citada, y 1958, tomo III, pl. XLI C). La versi?n que aparece en el arte
de Tiahuanaco es ligeramente diferente a la de las urnas. Es interesante
que los rostros de las urnas de Pacheco no tengan ap?ndices que terminan
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en anillo.
Hay otro esp?cimen que merece unos comentarios, si realmente
es de estilo Huari. Se trata de una placa trapezoidal de oro, con un
rostro repujado y los adornos perif?ricos incisos (Wardwell, 1968, fig.
3; Rowe, 1974, 409)? Esta placa fu? regalada en 1928 por el Presidente
del Peru, Augusto B.Legu?a, al entonces Presidente de los Estados Uni
dos, Herbert Hoover, y se conserva en la Hoover Institution on War, Re
volution and Peace, Stanford University, Stanford, California. No tiene
procedencia. Lo atribuyo al estilo Huari y no a Tiahuanaco por dos
razones. Tiene una boca ahuecada, como para recibir incrustaciones, y
la boca es grande, con campo para los dientes y colmillos caracter?sti
cos de Huari. En segundo lugar, los dibujos rectangulares que marcan el
enlace de las cabezas con los tallos de los ap?ndices ocupan todo el an
cho de los tallos, como en los ap?ndices de las urnas de Pacheco. Su
fecha probable es Horizonte Medio 2# El rostro tiene ap?ndices con cabe
zas de animal en sus ejes diagonales, orejas adornadas con cabezas de
ave, una pluma triple con base oval encima de la frente, y un adorno con
centro triangular debajo de la barba. En los espacios entre estos rasgos
cada ap?ndice termina en un anillo, uno en cada espacio. Si la placa
Hoover es de estilo Huari, tiene los ap?ndices del rostro m?s parecidos
a los de Tiahuanaco que ninguna otra pieza Huari.
En lo que a rostros con
ap?ndices se refiere, entonces, el
estilo Huari es m?s divergente que Tiahuanaco de la tradici?n que empie
za con las piezas cuzque?as. Es diferente tambi?n porque no tiene dos
s?mbolos que hacen un contraste. Pero la idea del rostro con ap?ndices
persiste en Huari tambi?n, y no faltan ejemplos de rostros con cabezas
de animal en sus ejes diagonales.
El
?nico estilo conocido hasta ahora que ofrece un eslab?n ar
t?stico entre
el arte religioso del Cuzco del Horizonte Temprano y estos
estilos religiosos del Horizonte Medio es el estilo Pucar?. Su fecha
probable es de principios del Per?odo Intermedio Temprano, y su ?rea de
distribuci?n conocida se extiende desde Chumbivilcas en el Departamento
del Cuzco, Per?, hasta el mismo Tiahuanaco en Bolivia (Rowe y Brandel,
1971; N??ez del Prado B?jar, 1972; Ch?vez, 1976; Rowe, 1976). Hay algu
nas sugerencias de
que existieron rostros con ap?ndices perif?ricos en el
estilo Pucar?, pero nada hasta ahora que parezca representar una forma
intermedia entre los rostros cuzque?os y los de Tiahuanaco y Huari. Es
probable que esta situaci?n se deba m?s que todo a deficiencias de la
muestra.
Ofrecemos un breve res?men de los pocos datos que tenemos.
Alfred Kidder II realiz? unas excavaciones en Pucar? en 1939, secundado
por Jos? Mar?a Franco Inojosa. La esposa de Kidder public? su diario
personal de la temporada (Kidder, 1942). Bajo la fecha de 17 de febrero
anota que Kidder encontr? en su Excavaci?n 1 los fragmentos de una vasija
interesante. Contin?a: "y despu?s del almuerzo el Sr. Franco y yo lava
mos los fragmentos y los unimos sobre la mesa del comedor. Hab?a m?s o
menos la mitad del borde, con la representaci?n de un dios con un tocado
elaborado y tatuaje en las mejillas, agarrando un cetro elegante en cada
mano. El dios me hace recordar la figura central de la portada del Sol
en Tiahuanaco..." 121; traducci?n Cuando se me ocurri?
(p. m?a).
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preguntar a Kidder sobre esta unos veinticinco anos m?s tarde, ?l
vasija,
no lo recordaba. No existe tal pieza en las colecciones de Kidder en el
Peabody Museum, Harvard University, y parece probable que una pieza de
tanta importancia iconogr?fica hubiera quedado en el Museo Nacional de
Arqueolog?a, con la selecci?n de piezas ?nicas que se sol?a en
guardar
tonces como patrimonio nacional. Puede existir todav?a en los dep?sitos
del Museo Nacional de Antropolog?a y Arqueolog?a, donde est?n ahora las
colecciones del antiguo Museo de Arqueolog?a.
Hay un fragmento de una estela de estilo Pucar?, encontrado en
Qaluyu, que ostenta en una de sus caras el rostro de una divinidad con
un tocado que sugiere ap?ndices 28
(fig. 11; Valc?rcel, 1935, fig* 9, p.
e). En este caso, los ap?ndices salen de un disco sobre la frente del
rostro. Hay cuatro con cabezas de animal y una pluma cu?druple en el
centro.
El Museo Nacional de
Antropolog?a y Arqueolog?a en Lima tiene
un fragmento de una escultura en esteatita que lleva el numero
peque?a
120 "U" (figs. Esta escultura representa un personaje m?tico
15-19)?
femenino con la espalda de una ave; el personaje lleva en cada mano un
cetro. El cetro izquierdo termina en cabeza de ave; falta la cabeza del
otro cetro. Parece que originalmente ten?a una especie de aureola con
ap?ndices, pero desgraciadamente la aureola est? casi totalmente des
truida. La pieza no tiene procedencia, pero es del estilo como
Pucar?,
se puede ver compar?ndola con las est?tuas de Chumbivilcas del
(Nu?ez
Prado B?jar, 1972), la escultura peque?a en Filadelfia (Ch?vez, 1976,.
fig- 6), y una escultura in?dita del Museo de Sitio de Pucar? que repre
senta una cabeza con una ave sentada encima (figs. I3-I4).
Finalmente, hay una trompeta de cer?mica en el Museum f?r
V?lkerkunde en Berlin (no. VA 11902) recolectado por Max Ubile antes de
1895 (Eisleb, I960; Bisselhoff, 1974, ? 344 abajo). Esta trompeta tiene
un rostro modelado en un lado con ap?ndices indicados por incisi?n (fig.
20). Estaba originalmente pintada en negro, rojo, y amarillo, que son
los colores m?s comunes en la cer?mica Pucar?. Seg?n el cat?logo del
museo, fu? encontrada "en un subterr?neo en las pampas entre Copacabana
y Cusijata (por tanto a un cuarto de legua de Copacabana)" (Eisleb, 1960,
p. 293; traducci?n m?a). Ni la forma
la de
trompeta ni su decoraci?n
modelada e incisa corresponden a
exactamente
las caracter?sticas del es
tilo Pucar? puro, pero la pieza puede considerarse como una variante,
local o temporal, de este estilo. Los ap?ndices son bastante raros, pero
incluyen dos que terminan en anillos, como los ap?ndices menores de los
rostros del estilo Tiahuanaco.
Hay, entonces, varias sugerencias de que hab?an rostros con
ap?ndices en el estilo Pucar?, pero no hay ning?n ejemplo conocido que
podamos comparar en detalle con los rostros del ?rea del Cuzco que consti
tuyen el foco de nuestro inter?s y sus derivados, remotos en el tiempo,
de los estilos Huari y Tiahuanaco.
La
importancia principal del disco Oberti y de las piezas de la
colecci?n Echenique es que indican una antig?edad mucho mayor de la que
hab?amos pensado para la costumbre art?stica de identificar las cabezas
de divinidades con ap?ndices, y nos ofrecen un modelo de los antecedentes
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m?s remotos de los ap?ndices tan conocidos de los estilos del arte
religioso del Horizonte Medio.
Agrade c imi ento s
Agradezco ante todo al arque?logo Italo Oberti Rodr?guez, a
cuya generosidad debo el privilegio de haber podido estudiar el nuevo
disco mientras que estuvo en su poder. Le ofrec? escribir este art?culo
como una colaboraci?n con ?l; como ?l prefiri? no aparecer como uno de
los autores, he querido se?alar la importancia de su intervenci?n dando
su nombre al disco.
El Dr. Lu?s Guillermo Lumbreras, Director del Museo Nacional
de Antropolog?a y Arqueolog?a que ahora custodia el disco, tuvo la genti
leza de autorizar esta publicaci?n del objeto.
Carmelo Guadagno, Jefe del Departamento de Fotograf?a del
Museum the American
of Indian, Heye Foundation, ubic? las piezas de la
colecci?n Echenique que el museo posee y me proporcion? los datos sobre
su catalogaci?n que aparecen en el Ap?ndice B. El tambi?n tom? las nue
vas fotos de las piezas de la colecci?n Echenique que acompa?an este
trabajo (figs. 6, 7> 22 y 23)? Agradezco tambi?n la ayuda de Anna C.
Roosevelt, investigadora del mismo museo.
Karen L. M?hr Ch?vez y Sergio J. Ch?vez muy gentilmente me en
viaron la cita de la trompeta de Copacabana publicada por Dieter Eisleb.
La Dra. Dorothy Menzel autoriz? la publicaci?n del dibujo de
la divinidad de Conchopata (fig. 9), y el Dr. Donald A. Proulx la publi
caci?n de una foto suya de una de las urnas de Pacheco (fig. 10).
Es un placer
especial agradecer al Dr. Jorge An?bal Flores
Ochoa por su revisi?n
cuidadosa del manuscrito y a la Dra. Patricia J#
Lyon por sus sugerencias. Catherine T. Brandel paso a tinta mi dibujo
del disco Oberti.
Una versi?n preliminar de este trabajo fu? presentada en la
reuni?n anual del Instituto de Estudios Andinos en enero de 1976.
December 4, 1976
revised February 18, 1977
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H
APENDICE A
Extracto del informe del experto en conservaci?n sobre
tratamiento del disco Oberti
Por falta de material de laboratorio para hacer identificaci?n
del metal, juzgo por el tipo de la corrosi?n y observaci?n visual que se
trata de bronce.
El proceso de la corrosi?n ha estado esparcido en toda la
superficie; la mayor?a pertenec?a a la corrosi?n positiva.
En los bordes
exteriores de la placa se ha desarrollado la
corrosi?n negativa que ha alcanzado la profundidad del metal y en la
totalidad de la superficie se encontraron los focos de la corrosi?n nega
tiva. Todos los focos de la corrosi?n negativa se han abierta en forma
mec?nica y tratado parcialmente, seguido por el enjuage profundo. Es
necesario todav?a realizar un secado total y protecci?n del metal con el
Paraloid 72.
Como por falta de materiales qu?micos no ha sido posible reali
zar una neutralizaci?n total de la corrosi?n negativa, recomiendo un
control permanente del objeto.
Cuzco, 17 de julio de 1975.
Emil Pohl
Consultor de UNESCO
Proyecto PER-39
APEK?DICE
Las piezas de la colecci?n Echenique que se encuentran en Nueva York
Los datos sobre la historia de laspiezas de la colecci?n
Echenique en Nueva York que aparecen en el
texto son los que public?
Saville en 1921. Saville dijo: "Sin embargo, m?s o menos en esta fecha
[1910], [la placa] fu? vendida por alg?n miembro de la familia [Echenique]
al Dr. Gaffron, de quien fu? comprada en 1912 por el Sr. Heye, y ahora
est? en el Museum of the American Indian, Heye Foundation, junto con las
varias otras piezas mencionadas por Markham, con la unica excepci?n del
topu." (Saville, 1921, p. 5? traducci?n m?a)
El relato de Saville no concuerda con el registro del museo, en
el que se encuentran tres fichas correspondientes a la colecci?n Echeni*
que, 3/4875, el famoso disco; 3/4876, una cinta de oro (fig. 22), y
3/4877, dos espec?menes de discos de oro sin decoraci?n. Los datos de
procedencia son para todos, "Presentado al General Echenique, Presidente
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15
del Per? en 1855? Comprado de su hija por el Dr. Goffron [sic] en
1913. Comprado del Dr. Goffron [sic] en 1913?"
Hay otra discrepancia m?s. Resulta que el Museo tiene no dos
"discos" sin decoraci?n con el n?mero 4877, sino tres (fig. 23). Por
sus di?metros, parece que corresponden a tres de los cuatro "anillos"
del no. 1 del inventario publicado por Bollaert. No se conoce el para
dero del cuarto "anillo" ni el del no. 2 del inventario.
APENDICE C
Las urnas de Pacheco en Lima % en Nueva York
En las excavaciones en Pacheco dirigidas por Julio C.
(Nasca)
Tello en 1927, se encontraron los fragmentos de varias urnas pintadas
con las representaciones de dos divinidades. Por iniciativa de Tello,
los fragmentos de -una de estas urnas llegaron a parar en 1930 al American
Museum of Natural History de Nueva York. Esta urna, que tiene no. de ca
t?logo 41? /5314, ha sido reconstruida y la pintura restaurada en parte.
Por lo menos tres de las urnas de este tipo que quedaron en Lima han
sido reconstruidas.
A hase de las fotos disponibles, es posible determinar que hay
un error muy serio en la restauraci?n de la representaci?n de la "divini
dad masculina" de la urna en Nueva York, justamente en los ap?ndices del
rostro que es la parte que m?s nos interesa aqu?. Es probable que el
error se deba a la falta de algunos fragmentos claves. De todos modos,
el restaurador pint? de una manera equivocada los tres ap?ndices centra
les encima del rostro de la "divinidad masculina" por analog?a con los
de la "divinidad femenina". La "divinidad masculina" restaurada de
Nueva York aparece en las citas siguientes: Kelemen, 1945, l?m. 165?
Bennett y Bird, I960, fig. 4O; y Willey, 1971, ? 159? Las dos ?ltimas
fotos son copias del mismo negativo. He visto fotos in?ditas que tiene
el American Museum del interior de la misma urna: 313^08, la "divinidad
masculina" con los mismos ap?ndices que tiene en el exterior, y 3I36IO,
la "divinidad femenina".
Las urnas en Lima han sido restauradas en base a m?s datos, y
los resultados merecen m?s confianza. Estas urnas se encuentran en el
Museo Nacional de Antropolog?a y Arqueolog?a y hay varias vistas publi
cadas de ellas, por ejemplo Muelle y Blas, 1938, 1& a? 31h (exterior)}
Lumbreras, I960, l?m. j (interior)} Menzel, 19^8, l?m. de color III
(interior)} lam. de color IT (exterior} otra foto de la misma figura pub
licada por Muelle y Blas); y Kubier, 1975, l?m# 174B (interior). La
foto publicada por Kubier est? identificada como una vista de la urna en
Nueva York, pero no la es.
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CLAVE DE LAS ILUSTRACIONES
L?mina I
Fig. 1. La placa y la pluma de la colecci?n Echenique dibujadas
por Markham en Lima en 1853 (Bollaert, 1860, l?mina frente a la p. I46),
Altura originai de la l?mina 22 cm.
Fig, 2. Dibujo de la pluma de la colecci?n Echenique tornado de una
acuarela de Hern?n Ponce S?nchez (Tello, 1942b, frontispicio). Largo,
segun Bollaert (I86I, p. 78) 5 pulgadas [12.7 cm.].
L?mina II
Fig. 3? El disco
Oberti. Ahora en el Museo Nacional de Antropolog?a
y Arqueolog?a, Lima, Di?metro horizontal del original 10.8 cm. Foto
tomado en el Cuzco por el autor.
L?mina III
Fig, 4? El disco Oberti. Toda la parte conservada del diseno in
ciso, dibujada por el autor a base de un calco y con el original a la
vista.
Fig. 5? La placa Echenique, Dibujo de William Baake, reducido de
la publicaci?n original (Saville, 1921, l?m. II).
L?mina IY
Fig. 6. La placa Echenique, cara anterior. Di?metro aproximado
13?5 cm. Museum of the American Indian, Heye Foundation, Nueva York,
3/4875? Nueva foto por Carmelo Guadagno.
L?mina Y
Fig. 7? La placa Echenique, cara posterior. Nueva foto por
Carmelo Guadagno.
L?mina YI
Fig, 8. Algunas figuras de la parte central de la ornamentaci?n en
relieve de la Puerta del Sol, Tiahuanaco, Bolivia. Horizonte Medio 2.
Tomado de un dibujo publicado por Posnansky (1945> tomo II, fig. 1). En
este dibujo se omiten los ?ngeles que flanquean la figura central.
Fig. 9. Divinidad representada en el exterior
dep? de una urna del
sito de ofrendas de Conchopata (Ayacucho) excavado por J.C. Tello en
1942. Horizonte Medio 1A. Dibujo de Brian Shekeloff a base de calcos y
fotos tomados por Dorothy Menzel de tiestos en el Museo Nacional de
Antropolog?a y Arqueolog?a, Lima. Ver los comentarios de Menzel (1964,
pp. 6, 19, 80; 1968, pp. 23, 65-66, 204).
L?mina VII
Fig, 10. Divinidades representadas en el interior de una urna del
dep?sito de ofrendas de Pacheco (Nasca) excavado por J,C, Tello en 1926.
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Altura de la urna aproximadamente 75 cm# Estilo Robles Moqo de Huari,
Horizonte Medio 1B. Foto de Donald A. Proulx de un ejemplar reconstrui
do y restaurado en el Museo Nacional de Antropolog?a y Arqueolog?a, Lima.
L?mina VIII
Fig. 11. Fragmento de una estela encontrada en Qaluyu de es
(Puno),
tilo Pucar?. Cara anterior con la representaci?n de una divinidad con un
especie de corona con ap?ndices. Altura 98 cm# Foto cortes?a de Abraham
Guill?n ., publicada anteriormente por Valc?rcel (1955* fig? 9* ? 28 e).
Fig. 12, Cara posterior de la estela de la fig. .11 con una represen
taci?n de un suche (pescado), probablemente m?tico. El acabado es menos
fino que el de la cara anterior. Foto cortes?a de Abraham Guill?n M.
Fig. 13? Cabeza antropomorfa con una ave mitica sentada encima, de
estilo Pucar?. Altura 31 cm. Museo de Sitio de Pucar?. Foto cortesia
de Abraham Guill?n M.
Fig. 14? Vista lateral de la cabeza de la fig. 13, para mostrar una
ala de la ave, decorada con serpiente, y la cola. Foto cortesia de
Abraham Guill?n M.
L?mina IX
Fig. 15? escultura
Peque?a de un personaje m?tico femenino con la
espalda de una
ave, que originalmente ten?a una aureola con ap?ndices.
Estilo Pucar? sin procedencia. Esteatita negra, altura 11.7 cm. Museo
Nacional de Antropolog?a y Arqueolog?a, Lima, no. 120 "U". Foto tomada
por el autor.
Fig. 16. Espalda de la escultura de la fig. 15, para mostrar las
alas decoradas con serpientes y la cola (compare fig. 14)? Foto del autor.
Fig. 17? Vista lateral de la escultura de la fig. 15? Foto del autor.
Fig. 18, Vista vertical de la escultura de la fig. 15? Foto del autor.
Fig. 19. La base de la escultura de la fig. 15 con su dibujo inciso y
la cola de la ave rota. Foto del autor.
L?mina X
Fig. 20. Dibujo inciso de una trompeta de cer?mica encontrada entre
Copacabana y Cusijata. Museum fur Volkerkunde, Berlin, Colecci?n Uhle,
VA 11902. Dibujo reproducido de Eisleb, 1960, p. 294, y reducido 1/2.
21. Cara posterior del disco Oberti. Foto tomada en el Cuzco
Fig.
por el autor.
22. Cinta de oro de la colecci?n Echenique. Largo, seg?n me
Fig.
dida del museo, 22 pulgadas (56 cm.), 3 l/2 pulgadas m?s de la medida da
da por Bollaert. Museum of the American Indian, Heye Foundation, Nueva
York, 3/4876. Nueva foto tomada por Carmelo Guadagno.
Fig. 23. Tres "discos" de oro sin decoraci?n de la colecci?n
Echenique. Di?metro del "disco" centrai, 2 l/2 pulgadas (6.3 cm.).
Museum of the American Indian, Heye Foundation, Nueva York, 3/4877?
Nueva foto tomada por Carmelo Guadagno.
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L?mina
I. Pig.1,laplaca
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seg?n
Markham;
fig.2,o
colecci?n
misma pluma. T?ase las
la
de Il
Clave
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L?mina II. Fig. 3, el disco Oberti. V?ase la Clave de las Ilustraciones*
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4
^^^^^^^^^
Lamina III.
^^^^^ el disco la
Fig. 4, 0"berti| fig. 5* placa Echenique.
V?ase la Clave de las Ilustraciones,
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^^^^^
L?mina 17. Fig. 6, la placa Echenique, cara anterior. Photograph courtesy
of Muse-urn of the American Indian, Heye Foundation. T?ase la Clave de las
Ilustraciones.
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Ber/ -% F^s&m
L?mina V. Pig. 7, la placa Echenique, cara posterior. Photograph courtesy
of Museum of the American Indian, Heye Foundation. T?ase la Clave de las
Ilustraciones ?
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L?mina VI. Pig. 8, figuras de la Puerta del Sol, Tiahuanaco| fig. 9?
divinidad de Conchopata. V?ase la Clave de las Ilustraciones.
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L?mina VII. Fig. 10, urna del dep?sito de ofrendas de Pacheco (Nasca).
V?ase la Clave de las Ilustraciones.
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L?mina Till. Figs. 11-12, fragmento de una e s tela encontrada en Qaluyu
(Puno); figs. 13-14, cabeza antropomorfa del estilo Pucar?. Fotos cortesia
de Abraham Guillen M. V?ase la Clave de las Ilustraciones.
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Lamina IX. Figs. 15-19, escultura de estilo Pucar?, altura 11.7 cm# V?ase
la Clave de las Ilustraciones.
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L?mina X. Fig. 20, dibujo de una trompeta de cer?mica} fig, 21, cara
posterior del disco Obertij figs, 22, 2J, objetos de oro de la colecci?n
Echenique, photographs courtesy of Museum of the American Heye
Indian,
Foundation, T?ase la Clave de las Ilustraciones,
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