1
UNIVERSIDAD NACIONAL DE CHIMBORAZO
COORDINACIÓN DE ADMISIÓN Y NIVELACIÓN
FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD
CARRERA DE MEDICINA Y ENFERMERÍA
ESTUDIANTES:
Lizeth Urquisa
Martin Cisneros
Mayra Atupaña
Guamán Jhoselyn
Valentina Moreno
ASIGNATURA
Comunicación académica
TEMA:
Obesidad
19 de noviembre de 2024
RIOBAMBA-ECUADOR
Introducción
2
La obesidad es uno de los problemas de salud pública más relevantes y desafiantes del siglo
XXI. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la obesidad se define como una
acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud (1). Su
prevalencia ha aumentado de manera alarmante en las últimas décadas, afectando a adultos,
adolescentes y niños en todo el mundo. En 2022, más de mil millones de personas a nivel
global vivían con obesidad, y las proyecciones indican que estas cifras seguirán en aumento
(2). Este fenómeno se encuentra estrechamente vinculado con enfermedades crónicas como la
diabetes tipo 2, hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer,
además de tener un impacto significativo en la calidad de vida y la economía (3,4).
Entre las principales causas de la obesidad se encuentran factores genéticos, ambientales,
sociales y conductuales. Sin embargo, el entorno obesogénico actual, caracterizado por la
abundancia de alimentos ultraprocesados y el sedentarismo, ha acelerado esta epidemia (5).
Este problema no solo afecta la salud física, sino también la mental, ya que muchas personas
con obesidad enfrentan la estigmatización social y la discriminación, lo que incrementa el
riesgo de trastornos psicológicos como la depresión y la ansiedad (6).
El objetivo de este ensayo es analizar la obesidad como un problema integral de salud,
explorando sus causas principales, su impacto en la salud pública y las estrategias más
efectivas para su prevención y tratamiento. Se busca, además, comparar las diferentes
perspectivas científicas y políticas relacionadas con este problema, reflexionando sobre cómo
estos enfoques pueden aplicarse en el contexto actual para mitigar sus efectos.
En este contexto, es crucial entender que la obesidad no solo es un problema médico, sino
también social y económico. Este enfoque multidimensional permitirá abordar preguntas
clave: ¿cómo prevenir eficazmente la obesidad desde una perspectiva individual y colectiva?
¿Cuáles son los principales retos que enfrentan las políticas públicas en este ámbito? Estas
reflexiones guiarán el desarrollo del ensayo, con el propósito de aportar una visión integral y
fundamentada en evidencia científica reciente (7).
Desarrollo
Causas de la obesidad: una perspectiva multidimensional
La obesidad se origina de una compleja interacción entre factores genéticos, ambientales y
conductuales. Diversos estudios han destacado que, aunque la predisposición genética puede
influir en la susceptibilidad a ganar peso, es el entorno actual el principal impulsor de esta
epidemia (8). Este entorno obesogénico se caracteriza por la alta disponibilidad de alimentos
ultraprocesados, ricos en grasas, azúcares y calorías, y por la creciente tendencia hacia el
sedentarismo (9).
Desde mi perspectiva, la normalización del consumo de estos alimentos y el estilo de vida
sedentario no solo afecta a las generaciones adultas, sino que está moldeando los hábitos de
las nuevas generaciones. Aunque el acceso a alimentos más saludables podría mitigar este
problema, las desigualdades sociales y económicas representan un obstáculo. Por ejemplo, en
comunidades de bajos ingresos, la accesibilidad y asequibilidad de alimentos saludables son
limitadas, lo que aumenta el riesgo de obesidad (10).
Comparado con los hallazgos de la literatura, mi experiencia personal sugiere que el impacto
del entorno social también está subestimado. Estudios recientes refuerzan esta idea,
3
mostrando que las redes sociales influyen en los hábitos alimenticios y en la percepción del
cuerpo, lo que perpetúa comportamientos que favorecen la obesidad (11).
Impacto en la salud pública: más allá de las cifras
El impacto de la obesidad no se limita a la salud física; También afecta la salud mental y el
sistema económico. Según la OMS, la obesidad es un factor de riesgo para enfermedades
crónicas como la diabetes tipo 2, la hipertensión y algunos tipos de cáncer (12). En términos
económicos, representa un costo significativo debido al tratamiento de las comorbilidades y
la pérdida de productividad (13).
En lo personal, considere que el impacto psicológico de la obesidad merece mayor atención.
Aunque los estudios confirman que las personas con obesidad tienen mayor riesgo de sufrir
depresión y ansiedad debido al estigma social (14), también es evidente que las políticas
públicas a menudo no abordan este aspecto integralmente. Algunos países han implementado
campañas para promover la aceptación corporal, pero estas suelen ser insuficientes frente a la
presión de la industria alimentaria y los estándares de belleza impuestos por la sociedad (15).
Un ejemplo revelador es el caso de Chile, que implementó etiquetas de advertencia en
alimentos altos en azúcares, sodio y grasas saturadas, logrando reducir su consumo (16). Sin
embargo, esta estrategia aún enfrenta desafíos en su aceptación social y en su capacidad para
modificar conductas a largo plazo. En comparación, la experiencia de México con el
impuesto a las bebidas azucaradas muestra que las políticas fiscales también pueden ser
efectivas, pero solo cuando se combinan con educación nutricional adecuada (17).
Prevención y tratamiento: enfoques integrales
Los enfoques preventivos para la obesidad son clave para frenar su avance. Promover la
actividad física, fomentar hábitos alimenticios saludables desde la infancia y regular la
publicidad de alimentos ultraprocesados son estrategias fundamentales respaldadas por la
evidencia científica (18). Sin embargo, en la práctica, estas medidas suelen ser insuficientes
debido a la falta de recursos o voluntad política para implementarlas.
Desde mi perspectiva, una estrategia efectiva debería incluir una combinación de medidas
individuales y colectivas. Por ejemplo, aunque las campañas educativas pueden aumentar la
conciencia, estas no son suficientes si las personas no tienen acceso a opciones saludables.
Estudios recientes señalan que los enfoques comunitarios, como la creación de espacios
seguros para la actividad física, son más efectivos en la prevención de la obesidad (19).
En cuanto al tratamiento, las intervenciones deben ser personalizadas y multidisciplinarias.
La terapia conductual, combinada con cambios en la dieta y el ejercicio, ha mostrado
resultados positivos. Además, las terapias farmacológicas y quirúrgicas, como la cirugía
bariátrica, se consideran opciones efectivas para casos graves de obesidad (20). Sin embargo,
estos tratamientos no están al alcance de todos debido a su alto costo, lo que plantea
preguntas sobre la equidad en el acceso a la atención médica (21).
Desafíos actuales y futuros
Un desafío crucial es la resistencia de la industria alimentaria a las regulaciones
gubernamentales. Las tácticas de marketing dirigidas a los niños, así como la publicidad
4
engañosa, continúan fomentando hábitos alimenticios poco saludables (22). Además, el papel
de las redes sociales en la promoción de productos alimenticios no saludables y en la creación
de estándares corporales poco realistas contribuye al problema.
En comparación con los hallazgos de la literatura, creo que es fundamental considerar el
papel de la educación en este contexto. Si bien los estudios subrayan la importancia de la
educación nutricional, mi percepción es que esta debe integrarse desde niveles escolares
tempranos para tener un impacto real y duradero.
Conclusiones
En primer lugar, quedó demostrado que la obesidad es un problema multifactorial,
influenciado no solo por predisposiciones genéticas, sino también por un entorno
obesogénico que promueve el consumo de alimentos ultraprocesados y el sedentarismo. Si
bien la herencia genética puede determinar la susceptibilidad de algunas personas, el papel de
las condiciones sociales y económicas es predominante en la mayoría de los casos. Este
hallazgo subraya la necesidad de intervenciones estructurales para modificar los entornos y
fomentar hábitos saludables.
En segundo lugar, se confirma que el impacto de la obesidad trasciende la salud física. Las
personas que padecen obesidad no solo enfrentan un mayor riesgo de desarrollar
enfermedades crónicas como diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares, sino también
problemas de salud mental debido al estigma social y la discriminación. Esta doble carga de
salud física y mental resalta la importancia de adoptar un enfoque integral para tratar y
prevenir esta condición.
Por último, el análisis de las estrategias de prevención y tratamiento muestra que las
intervenciones más efectivas son aquellas que combinan medidas individuales, como la
promoción de la actividad física y la educación nutricional, con políticas públicas, como la
regulación de la publicidad de alimentos no. saludables y los impuestos a productos poco
nutritivos. Ejemplos exitosos, como el etiquetado de advertencia en alimentos en Chile y el
impuesto a bebidas azucaradas en México, evidencian que estas son viables y pueden generar
medidas resultados positivos si se aplican de manera integral y sostenible.
En conclusión, abordar la obesidad requiere un enfoque multidimensional que incluya la
participación activa de los gobiernos, las comunidades y los individuos. Las políticas públicas
deben priorizar la equidad y la accesibilidad a opciones saludables, mientras que las
campañas educativas deben fomentar un cambio cultural hacia hábitos de vida más sanos.
Solo a través de un esfuerzo conjunto se podrá frenar el avance de esta epidemia y mitigar sus
efectos a largo plazo en la salud global.
Referencias
1. Salud mundial
2. Hruby A, Hu FB. La epidemiología de la obesidad: un panorama general.
PharmacoEconomics .
3. Flegal KM, Kruszon-Moran D, Carroll MD, et al. Tendencias de la obesidad entre
adultos en los Estados Unidos, 2005 a 2014. JAMA . 201
5
4. Rivera JA, Barquera S, González-Cossío T, et al. Transición nutricional en México y
otros países de América Latina. Nutr Rev. 200
5. Swinburn BA, Sacks G, Hall KD, et al. La pandemia mundial de obesidad:
condicionada por factores globales y entornos locales. The Lancet .
6. Luppino FS, de Wit LM, Bouvy PF, et al. Sobrepeso, obesidad y depresión: una
revisión sistemática y metanálisis de estudios longitudinales. Arch Gen Psychiatry .
7. Popkin BM, Corvalan C, Grummer-Strawn LM. Dinámica de la doble carga de la
malnutrición y la cambiante realidad nutricional. Lancet . 202.
8. Hruby A, Hu FB. La epidemiología de la obesidad: un panorama general.
PharmacoEconomics . 2015;33(7):673-689.
9. Popkin BM, Corvalan C, Grummer-Strawn LM. Dinámica de la doble carga de la
malnutrición y la cambiante realidad nutricional. Lancet . 2020;395(10217):65-74.
10. Rivera JA, Barquera S, González-Cossío T, et al. Transición nutricional en México y
otros países de América Latina. Nutr Rev. 2004;62(7 partes 2)
11. Swinburn BA, Sacks G, Hall KD, et al. La pandemia mundial de obesidad:
condicionada por factores globales y entornos locales. Lancet . 2011;378(9793):804-
814.
12. Organización Mundial de la Salud. Obesidad y sobrepeso. 2022.
13. Cecchini M, Sassi F, Lauer JA, et al. Abordar las dietas poco saludables, la
inactividad física y la obesidad: efectos sobre la salud y relación coste-eficacia.
Lancet . 2010;376(9754):1775-1784.
14. Luppino FS, de Wit LM, Bouvy PF, et al. Sobrepeso, obesidad y depresión: una
revisión sistemática y metanálisis de estudios longitudinales. Arch Gen Psychiatry .
2010;67(3):220-229.
15. Taillie LS, Bercholz M, Popkin BM. Etiquetas de advertencia sanitaria, prohibiciones
de marketing dirigido a niños e impuestos a las bebidas azucaradas en Chile: un
modelo global para la evaluación de políticas. Nutrients . 2021;13(1):1-17.
16. Wang YC, McPherson K, Marsh T, et al. Carga sanitaria y económica de las
tendencias proyectadas de obesidad en los EE. UU. y el Reino Unido. Lancet .
2011;378(9793):815-825.
17. Flegal KM, Kruszon-Moran D, Carroll MD, et al. Tendencias en la obesidad entre
adultos en los Estados Unidos, 2005 a 2014. JAMA . 2016;315(21):2284-2291.
18. Swinburn BA, Egger G, Raza F. Análisis de los entornos obesógenos: desarrollo y
aplicación de un marco para identificar y priorizar las intervenciones ambientales para
la obesidad. Prev Med . 1999;29(6 Pt 1):563-570.
19. Ng M, Fleming T, Robinson M, et al. Prevalencia mundial, regional y nacional de
sobrepeso y obesidad en niños y adultos durante 1980-2013: un análisis sistemático.
Lancet . 2014;384(9945):766-781.
20. Bray GA, Kim KK, Wilding JP; Federación Mundial de Obesidad. Obesidad: un
proceso patológico crónico, recidivante y progresivo. Declaración de posición de la
Federación Mundial de Obesidad. Obes Rev. 2017;18(7):715-723.
21. Rubino F, Puhl RM, Cummings DE, et al. Declaración de consenso internacional
conjunta para acabar con el estigma de la obesidad. Nat Med . 2020;26(4):485-497.
22. Hawkes C. Actividades de marketing de las empresas globales de bebidas gaseosas y
comida rápida en mercados emergentes: una revisión. Salud global . 20