0% encontró este documento útil (0 votos)
24 vistas4 páginas

Crisis de Gobernabilidad en Argentina 2001

Ensayo político

Cargado por

Tessadri
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
24 vistas4 páginas

Crisis de Gobernabilidad en Argentina 2001

Ensayo político

Cargado por

Tessadri
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

¿Teoría de la crisis o la teoría en crisis?

Crisis de representatividad: Que se vayan todos y no queden ni uno.

Crisis de gobierno

La crisis argentina de 2001 debe entenderse en el contexto de la crisis secular del liberalismo, como
consecuencia de un conjunto de procesos económicos, sociales y políticos que aún invitan a la
reflexión, especialmente en el análisis de la crisis “estructural” de Argentina, que el filósofo francés
Michel Foucault describe como una crisis de gubernamentalidad.
Esta crisis de gobierno no significa una crisis general de los poderes; sino que, aquí, gobierno es
definido como un tipo de poder cuyo blanco es la población, cuyos dispositivos y saberes son los de la
seguridad y cuyo efecto es una estatización constante; éste es el gobierno que entra en crisis. Se basa
en la imposibilidad de gobernar a una población que resiste a comportarse como tal, constituye una
población que se comporta como pueblo. En este contexto, los saqueos de 2001 no parecen haber sido
meras expresiones de un desgobierno o de anarquía, sino síntomas de una crisis más específica, el
poder que regula y controla la población mediante estos dispositivos falla, y entonces la población
comienza a comportarse de forma anómala, desquiciando sus comportamientos habituales y, con ellos,
también la práctica de gobierno. Así el concepto de gobierno es el que se tensa, el que se abre a
experiencias de autogobierno de sí, autogobierno de nosotros.
¿Qué es la recuperación de la crisis sino el intento de restaurar la definición estrecha de gobierno
como control poblacional a partir de dispositivos de seguridad? Recuperarse de la crisis ¿no es
domesticar, hacer calculables, esterilizar estos fragmentos, estas prácticas de autogobierno, estas
anomalías poblacionales? La recuperación de la crisis tal vez consistió en reconstruir una población
con sus conductas, sus regularidades, que permitiera recomponer los cálculos, recalcular los costos de
las libertades y poner en marcha nuevamente el gobierno de los dispositivos de seguridad.
No resulta extraño preguntarse; ¿Las crisis de gobierno son susceptibles de ser gobernadas? Para
poder responder esto debemos recurrir al concepto de "estado de excepción" de Giorgio Agamben, el
cual se refiere a una situación en la que el gobierno suspende temporalmente las normas y leyes
normales en favor de medidas extraordinarias. En el contexto de la crisis de 2001, el estado de
excepción implicaría que el gobierno, para manejar la crisis, recurre a decretos de necesidad y
urgencia, los cuales permiten decisiones rápidas que normalmente requerirían un proceso legal más
largo. Estos decretos tienen el apoyo de la Corte Suprema y le permiten al gobierno establecer nuevas
regulaciones y controles que, en circunstancias normales, serían imposibles o difíciles de aplicar. La
crisis puede no solo ser un colapso del control, sino también una oportunidad para reorganizar ese
control, instaurando nuevas reglas y modos de gobernanza que permitan al Estado y a otros actores
manejar la población para favorecer una modalidad de control adaptada a las necesidades de
gobernanza del momento.

En esta línea, más que


una reducción del estado, una pérdida de la capacidad de gobierno o un avance de
lo privado, el neoliberalismo puede ser visto como un tipo de táctica gubernamental
que produce un recorte específico de lo que es estado, lo que es público y lo que es
privado.
La apuesta fue tratar la crisis argentina en términos de una crisis de gobierno, que se produce en el
marco de una crisis secular de la gubernamentalidad liberal.
La administración de la Rúa, surgida de la Alianza UCR-Frepaso, una coalición política con
expectativas de cambio, enfrentó una serie de crisis institucionales, financieras y sociales que
profundizaron la inestabilidad del país.
La primera gran crisis política se originó cuando el vicepresidente Carlos Álvarez renunció en octubre
de 2000 debido a profundas desavenencias con De la Rúa. Álvarez criticaba la falta de acciones del
presidente ante la corrupción en el Senado, lo que provocó un quiebre dentro de la Alianza y debilitó
gravemente la imagen de la administración. Este evento es presentado como un punto de no retorno
que evidenció el aislamiento político del presidente, quien fue perdiendo gradualmente el apoyo de su
propio partido y de la coalición que lo había llevado al poder.

Crisis Económica y el "Blindaje"


El documento detalla los problemas económicos que se intensificaron con el creciente endeudamiento
y la incapacidad de cumplir con los pagos de la deuda externa. Como medida paliativa, el gobierno
negoció un “blindaje” de 40 mil millones de dólares con instituciones internacionales como el Fondo
Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial. Aunque se esperaba que este acuerdo ayudaría a
evitar un colapso financiero, el impacto real sobre la economía local fue mínimo, y el desempleo y la
pobreza continuaron en aumento.

El "blindaje" se convirtió en una herramienta de publicidad para la administración, pero la población


comenzó a percibirlo como una estrategia superficial que no solucionaba los problemas estructurales.
La recesión económica empeoró, el desempleo superó el 15%, y hubo un gran aumento en la
subocupación, afectando especialmente a sectores vulnerables.

Intentos de Reforma Económica


En marzo de 2001, ante la falta de resultados, de la Rúa nombró a Ricardo López Murphy como
Ministro de Economía, quien implementó un severo ajuste fiscal que incluía recortes en áreas
sensibles como educación. Estas medidas de austeridad provocaron protestas masivas en todo el país,
especialmente de trabajadores, estudiantes y profesores. La situación escaló cuando miembros clave
del gabinete de de la Rúa, incluso el ministro del Interior Federico Storani, presentaron su renuncia en
rechazo a las políticas de ajuste.

La falta de consenso en el gabinete y en la Alianza reflejaba un gobierno en crisis que no lograba


implementar políticas efectivas ni controlar la creciente oposición. López Murphy fue reemplazado
poco después, y de la Rúa convocó al economista Domingo Cavallo, exministro en la administración
de Carlos Menem, con la esperanza de restaurar la confianza pública. Cavallo introdujo un plan que
incluía la “Ley de Competitividad” y el controvertido “impuesto al cheque”, pero la reacción popular
no mejoró, y la desconfianza hacia Cavallo se mantuvo elevada debido a su reputación de ser defensor
de intereses capitalistas y su vínculo con el régimen militar.

Desintegración de la Alianza y Aislamiento de De la Rúa


La situación política de de la Rúa se tornó insostenible a medida que la Alianza se fragmentaba y su
gabinete se reducía a personas cercanas, entre familiares y amigos. La falta de liderazgo efectivo y el
descontento generalizado generaron un clima de inestabilidad, y el gobierno comenzó a perder
legitimidad rápidamente. Los sectores de oposición, incluidos exaliados, se distanciaron, lo que hacía
prever una posible renuncia.
Para octubre de 2001, la administración de de la Rúa sufrió una aplastante derrota en las elecciones
parlamentarias, marcada por una alta abstención y voto en blanco. El peronismo ganó mayoría en
ambas cámaras, posicionándose para intervenir en el gobierno, y el índice de riesgo país se disparó,
alcanzando niveles históricos. La recaudación fiscal seguía cayendo, y la economía estaba al borde de
la cesación de pagos.

Renuncia de De la Rúa y Conclusión del Documento


La renuncia de de la Rúa, que se formalizaría en diciembre de 2001, era vista como el último recurso
para intentar salvar al país de una crisis total. Rodríguez Kauth argumenta que esta crisis no fue
únicamente económica, sino, principalmente, política. Se critica cómo la política argentina había
invertido su papel frente a la economía, sometiéndose a las exigencias del mercado en vez de poner en
práctica una política que condujera a un desarrollo sostenible. Según el autor, la política había perdido
su liderazgo y había permitido que la economía definiera el destino del país, perjudicando al pueblo
en favor de los intereses de las élites económicas.

La renuncia de De la Rúa no resolvió la crisis de fondo. Sin embargo, su gobierno es recordado como
un ejemplo de ineficacia y de una gestión que fue incapaz de hacer frente a los desafíos nacionales, y
su salida marcó una etapa de profunda reflexión sobre los errores cometidos y la necesidad de
replantear las bases de la gobernabilidad en Argentina.

La crisis del 2001, es el resultado del abandono estatal y políticas económicas dependientes del
capital extranjero. Los daños heredados de la dictadura militar de Martínez de Hoz, fueron acentuados
con las recetas neoliberales del plan austral y rematados con 10 años de convertibilidad. El saldo final
es un Estado débil y altamente endeudado. Una Industria desmantelada y una sociedad cada vez más
pobre y polarizada.

Los días de convertibilidad estaban más que contados. La gran fuga de pesos a dólares provocó la
disminución de la oferta de dinero, profundizando aún más la recesión y lo que a su vez generó una
fuerte pérdida en la recaudación de impuestos. Ante tal situación desesperante, varios gobiernos
provinciales empezaron a emitir bonos: patacones, LECOP, LECOR, etc. Con el fin, entre otras cosas,
de pagar a sus empleados.

La congelación de los depósitos, bautizado como “Corralito” fue el último manotazo de ahogado para
frenar la estampida del peso. Antes de que terminara diciembre, el país tendría tres presidentes más
(Ramón Puerta, Adolfo Rodriguez Saá y Eduardo Camaño) los cuales también renunciaron. Hasta el 1
de enero de 2002, cuando el peronista Eduardo Duhalde asumió la presidencia. Con la economía
herida, la convertibilidad fue abandonada a los pocos días. La crisis desatada, dejó en 2002 un récord
en la pérdida del ingreso per cápita del 11%. Los argentinos perdieron más de un quinto de sus
ingresos en solo 4 años.
La devaluación posterior trajo duras consecuencias para los ahorristas argentinos. Cuando se pudo
retirar dinero de los cajeros, la gente no tenía los mismos dólares (u otras divisas extranjeras) que
antes, tenían menos. Muchas personas no lograron recuperar su dinero y otras tuvieron que someterse
años de juicios para demostrar el origen de sus fondos y ni así recuperaron el cien por cien. Sin contar
que si una persona días antes había vendido alguna propiedad y guardó el dinero el banco,
posteriormente éste no le serviría ni para comprar la mitad de lo que vendió.
Si existiera un récord Guiness de medidas económicas anunciadas para jamás cumplirse, sería para la
Argentina de 2001 y en el caso de un hipotético premio para los peores resultados económicos y
sociales, la dupla De la Rúa-Cavallo también se alzaría con éste triste logro.

Mientras tanto, De la Rúa se halla en la casa Rosada mirando dibujos animados. Horas después
presentaría oficialmente su renuncia y abandonaría su despacho presidencial repartiendo fotos
autografiadas. Pero no podrá irse por la puerta grande, deberá hacerlo escondido en un helicóptero
cerca de las 20hs. desde la terraza de la Casa Rosada. Fueron 2 años y 10 días en el poder, que
finalizarán con un país totalmente desorientado. La renuncia de De la Rúa no resolvió la crisis de
fondo. Sin embargo, su gobierno es recordado como un ejemplo de ineficacia y de una gestión que fue
incapaz de hacer frente a los desafíos nacionales, y su salida marcó una etapa de profunda reflexión
sobre los errores cometidos y la necesidad de replantear las bases de la gobernabilidad en Argentina.

También podría gustarte