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Ano H—Núm.

15 Noviembre: 1903

&

ORGANO DE LA ACADEMIA DE HISTORIA NACIONAL


Director, PEDRO M. ZBAÑEZ

Bogotá — República de Colombia

AGTA DE LA SESION DEL 15 DE OCTUBRE DE 1903


Presidencia del Sr. Dr. León Gómez,

Asistieron á la sesión los Sres. Ibáñez, León Gómez,


Mejía Restrepo, Pineda, Pombo, Quijano y Vargas Muñoz,
quienes aprobaron el acta respectiva y aceptaron las excusas
enviadas por los socios Alvarez Bonilla, Cortés, Fon negra,
Ospina, Posada y Restrepo Tirado.
La Secretaría hizo presente que hace tres días, el 12 del
mes en curso, aniversario del descubrimiento de América,
terminó el año oficial de los dignatarios y empleados de la
Academia, y que en consecuencia debía procederse á verificar
las elecciones. Manifestó la Presidencia que creía oportuno
diferir la elección hasta la próxima sesión, para que en ella
tomaran parte el mayor número de miembros posible, y abun­
dando en las mismas ideas sentó el socio Mejía Restrepo la
siguiente proposición, que fue aprobada : < La Academia se
abstiene de hacer elecciones en la presente sesión, y resuelve
excitar á todos sus miembros á concurrir á la próxima, para
que acuerde lo conveniente.=
El Secretario pidió permiso para leer algunos párrafos de
carta privada que le dirigió desde Riqnegro, de Antioquia, el
Dr. Ramón Correa, miembro correspondiente de la Corpora­
ción, en los cuales dá juicio favorable sobre el material que
contiene el Boletín; avisa que hará donación á la biblioteca de
la Academia de libros y documentos históricos de positivo valor,
cuando pueda enviarlos por correo como documentos oficiales,
es decir, sin costo y con seguridad; é insinúa la idea de lo pro­
vechoso que sería autorizar á los miembros correspondientes
del Departamento de Antioquia para reunirse en Academia
correspondiente, por haber allí número suficiente de socios
de ésta para formar un cuerpo científico muy respetable, que
podría instalarse el próximo. 9 de Diciembre, día clásico de
9
*3° BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES

América. Como resultado de esta lectura el Secretario hizo


las dos siguientes mociones, que también fueron aprobadas :
< Pídase al Sr. Ministro de Gobierno franquicia de co­
rreos para los libros, periódicos, mamotretos y demás papeles
que se envíen para la Biblioteca de la Academia de Historia.=
< Autorízase á los miembros correspondientes de la
Academia en el Departamento de Antioquia para consti­
tuirse en Academia departamental de Historia Nacional, con
los mismos derechos y deberes que tienen los socios de la
central, que residen en Bogotá. Los individuos de la Acade­
mia antioqueña son coi respondientes de la Nacional y que­
dan autorizados para aumentar su número hasta 20 y á nom­
brar honorarios con el requisito de consultar las candidatu­
ras con el Sr. Presidente de la Academia Nacional de Histo­
ria y con el Sr. Ministro de Instrucción Pública.=
Los socios Ibáñez y León Gómez, después de hacer no­
torio que los candidatos que iban á presentar eran idóneos y
de mencionar los trabajos que habían dado á conocer en his­
toria nacional, propusieron: < Nómbranse miembros corres­
pondientes de la Academia por el Departamento de Cundi-
namarca á los Sres. Antonio José Iregui, Luis Orjuela y Eu­
genio Ortega. Pídase al Sr. Ministro de Instrucción Pública
la aprobación de estas designaciones.=
La moción fue aprobada.
No hallándose presente el socio Cordobés Moure, á quien
tocaba dictar la conferencia acordada, la Presidencia conce­
dió la palabra al Sr. Dr. Quijano, quien pidió permiso para
leer las pruebas de un artículo titulado Por las glorias de
Colombia, que debe aparecer en el próximo número de El
Pot venir, periódico de que es Director. Hace en él el Dr.
Quijano somera apreciación del contenido del primer volu­
men del Boletín, con juicio frío y criterio elevado y sano, y
concreta el valor de los trabajos de los académicos que han
colaborado en esta Revista, única de su clase en nuestro país.
A las diez de la noche se levantó la sesión.
El Presidente, Ad o l f o Le ó n Gó m e z .
El Secretario, Pedro M. Ibáñez.

AGTA DE LA SESION DEL 1? DE NOVIEMBRE DE 1903


Presidencia del Dr. Edu.-rdo Posada.

A las siete de la noche se abrió la sesión, estando pre­


sentes los Sres. Caycedo, Cordobés, Cortés, García Ortiz,
Ibáñez, León Gómez, Mejía Restrepo, Moros, Pombo, Posa­
ACTA DE LA SESIÓN DEL I.* DE NOVIIEMBRE DE I9O3 I3T

da, Quijano, Restrepo Tirado, Uribe y Vargas Muñoz, y


excusados los socios Alvarez Bonilla, Cuervo Márquez, Fon-
negra y Ospina.
Aprobada el acta de la sesión anterior, leyó el Secretario
las siguientes cartas oficiales : del Sr. Ministro de Gobierno, en
que transcribe la Resolución número 86, de este año, por la
cual se concede franquicia postal á los libros, periódicos y
papeles que se envíen á esta Biblioteca; del Sr. Ministro de
Instrucción Pública, en que aprueba el Acuerdo que creó la
Academia departamental de Antioquia y los nombramientos
de correspondientes en Cundinamarca de los Sres. Antonio
José Iregui, Luis Orjuela y Eugenio Ortega; de los Sres.
Ildefonso Díaz del Castillo (de Popayán) y Eloy Pareja G.
(de Cartagena), en las que aceptan los puestos de correspon­
dientes en los Departamentos del Cauca / Bolívar, respec­
tivamente ; y del Sr. Jesús María Sosa (en nombre del Dr.
Manuel Uribe Angel) de Medellín, quien dona á la Academia
un valioso trabajo inédito intitulado Recuerdos de un viaje de
Medellín á Bogotá, en 1862.
El socio Moros presentó tres proyectos del sello que
debe usar la Academia en sus impresiones y correspondencia.
La Presidencia felicitó al artista por su meritoria labor, y dispu­
so que se pasasen en comisión al Sr. Pombo para que se sirva
presentar informe sobre cuál de ellos debe adoptarse ó si sería
conveniente combinarlos en otra forma heráldica ó modifi­
carlos.
El Sr. Cordobés propuso lo siguiente, que se aprobó :
< Nómbrase miembro honorario al Sr. Cayetano Vás-
quez. Pídase al Sr. Ministro de Instrucción Fública la apro­
bación de este nombramiento.=
Concedió el Sr. Presidente la palabra al socio Cordobés
Moure para que dictase la conferencia del día, y resolvió que
el Sr. Cortés dictara la suya en la sesión del 15 de este
mes, y al socio Caycedo—quien se excusó con poderosas ra­
zones de no haber hecho la suya oportunamente —le conce­
dió plazo hasta el día 1? de Diciembre. El Dr. León Gómez
leyó el trabajo del Sr. Cordobés, que se intitula Don Ignacio
Tenorio y Carvajal, distinguido personaje, natural de Po­
payán.
El Sr. Presidente dispuso que se hicieran las elecciones
de Presidente, Vicepresidente, Director del Boletín y Biblio­
tecario, en sendas votaciones secretas, y nombró escrutadores
á los socios Cortés y Vargas Muñoz. El resultado de la elec­
ción fue el siguiente:
Para Presidente: Eduardo Posada, 11 votos ; José Joa­
132 BOLETIN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES

quín Casas, 1 voto ; José María Cordobés Moure, 2 votos.


La Academia declaró elegido Presidente al Dr. Eduardo
Posada para el período anual que termina el 12 de Octubre
de 1904.
Para Vicepresidente tuvieron votos: el Sr. General Res­
trepo Tirado, 7; D. José María Cordobés Moure, 5 ; el Dr.
Laureano García Ortiz, 2; y el Dr. José Joaquín Casas, 1.
Contraída la votación á los dos primeros, dio este resultado :
Por Restrepo Tirado, 8 votos, y por Cordobés Moure, 7 ; en
consecuencia, se declaró elegido el primero.
En seguida propuso el Sr. Dr. Uribe lo siguiente, que se
aprobó:
< La Academia declara reelegidos, por aclamación, á los
Sres. Ibáñez y Vargas Muñoz Director del Boletín y Biblio­
tecario, respectivamente.=
Se levantó la sesión á las nueve y media de la noche.
El Presidente, Ed u a r d o Po s a d a .
El Secretario, Pedro M. Ibáñez.

NOTAS OFICIALES
.Vedellín, Agosto 5 de 1903.
Sr. Dr. D. Pedro María Ibáñez, Secretario de la ilustre Academia Nacional de
Historia.—Bogotá,

Muy estimado señor mío y compatriota : mi amigo el Sr.


Dr. Manuel Uribe Angel se halla un poco enfermo, y por tal
razón le es imposible escribir para usted personalmente.
Por este motivo me suplica que lo haga yo en su nom­
bre, encargo que lleno con verdadera satisfacción. También
me encarga el Dr. Uribe que remita á usted un grueso cua­
derno manuscrito que él dedica á la honorable Academia de
la cual es usted digno Secretario, para que á nombre del au­
tor y como ofrenda debida al honor que de esa Corporación
ha recibido, lo ofrece como débil muestra de respeto y gra­
titud.
Mucho ha vacilado el Dr. Uribe en presentar á la Aca­
demia un trabajo que él considera como de poca ó ninguna
importancia ; pero reflexionando que el escrito contiene algu­
nos datos históricos poco conocidos, ha prescindido de todo
reparo y ha resuelto regalar á la Academia el documento á que
aludo y me ha elegido entre sus amigos para que por inter­
medio de usted la obra llegue á su destino.
NOTAS OFIOIAI.E8 133

Se propone el doctor verificar algunos estudios sobre la


etnografía antioqueña, y me ha dicho que á medida que fuere
dictándolos me los entregará para que yo los ponga á las ór­
denes de usted, lo que haré con positivo agrado.
Me ruega mi amigo que suplique encarecidamente á
usted y al Sr. Dr. Posada que, por consideración al escritor,
se tomen el trabajo de revisar el manuscrito y de corregirlo
con esmero, pues él teme que en la redacción se le hayan
deslizado graves errores, y quiere que su obra gane por la
pureza del lenguaje lo que pierda por el contenido, y confía
que ustedes le harán tan señalado servicio.
Mucho debe esperar la Academia de las luces y el pa­
triotismo del Sr. Dr. D. Alvaro Restrepo Euse y del Sr. D.
Ramón Correa, y aprovecha esta ocasión e’ Dr. Uribe A. para
recomendar los nombres de D. Manuel Lalinde y de D. José
María Mesa Jaramillo como individuos versados en los cono­
cimientos de la historia patria.
El Dr. Uribe queda haciendo fervorosos votos al cielo
por la prosperidad y brillo de nuestra asociación científica,
honrosa para Colombia y útil para las ciencias.
Con sentimientos de alta consideración y respeto soy de
usted atento, seguro servidor y compatriota,

Je s ú s Ma r ía So s a .

Cartagena, Septiembre 29 de 1903.


Sr. Dr. D. Pedro M. Ibáñez, Secretario de la Academia Nacional de Historia.
Bogotá.

En la atenta comunicación de usted, de fecha 7 del mes


que termina, me he impuesto de que la Academia de que es
usted digno órgano, por unanimidad de votos y con apro­
bación del Sr. Ministro de Instrucción Pública, tuvo á bien
nombrarme miembro correspondiente de ella, en este Depar­
tamento, en la confianza de que colaboraré en las patrióticas
labores que ha emprendido.
Y en contestación manifiesto á usted que acepto con
agradecimiento el inmerecido honor qne la Academia y el
Sr. Ministro de Instrucción Pública me han discernido con
el nombramiento referido ; y que tomaré interés en corres­
ponder en la medida de mis limitadas aptitudes á la confian­
za que se me ha dispensado.
Soy de usted atento servidor y colega,
El o y Pa r e ja G.
U4 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES

Bogotá, Octubre 12 de 1903.


Sr. Dr. D. Pedro María Ibáñez, Secretario de la Academia Nacional de Historia.

He recibido la muy atenta nota de usted, de fecha 3 del


mes en curso, en la cual se sirve usted hacerme saber que la
Academia Nacional de Historia me eligió miembro corres­
pondiente de ella, en el Departamento del Cauca, á moción
del Sr. Dr. Antonio José Uribe, Ministro de Instrucción Pú­
blica, y por unanimidad.
Agradezco tal distinción, y me esforzaré por correspon­
der al honor que recibo, en cuanto me lo permitan mis limi­
tados conocimientos en el ramo que con tan buen suceso
cultivan los individuos todos de esa Corporación.
Soy de usted con la mayor consideración atento y obse­
cuente seguro servidor,
Il d e f o n s o Día z d e l Ca s t il l o .
República de Colombia—Ministerio de Gobierno—Dirección
general de Coi reos y Telégrafos—Sección de Correos—Nú­
mero 5,143.—Bogotá, 21 de Octubre de 1903.
Sr. Secretario de la Academia Nacional de Historia.
Para fines consiguientes tengo el gusto de transcribir á
usted la siguiente
<RESOLUCION NÚMERO 86
<(DK 20 DE OCTUBRE DE 1903)
<por la cual se concede una franquicia postal.
“ El Director general de Correos y Telégrafos
a En uso de sus facultades legales, y en vista de la nota nú­
mero— . que en esta misma fecha ha dirigido al Ministerio de Go­
bierno el Secretario de la Academia Nacional de Historia,
< r esu el v e :
< Concédese franquicia postal por todas las líneas nacionales
á los libros, periódicos, mamotretos y demás papeles que se remi*
tan para la Biblioteca de la Academia.
< Comuniqúese y publíquese.
< Dada en Bogotá, á 20 de Octubre de 1903.
< El Director general,
< Ma n u e l Jo s é Gu z m á n =
Me refiero á su atenta comunicación de esta fecha y le
manifiesto que respecto á los 300 timbres que usted solicita,
tal asunto es de la competencia de la Sección 1/ del Minis­
terio, á donde devuelvo su nota en referencia.
Soy de usted atento servidor,
Ma n u e l Jo s é Gu z m á n .
BOCETOS BTOGRÁrrCOa 135

República de Colombia.—Ministerio de Instrucción Pública.


Sección 1?—Número 732.—Bogotá, 29 de Octubre de 1903.
Sr. Secretario de la Academia Nacional de Historia.

Este Ministerio ha aprobado el Acuerdo de la Academia


Nacional de Historia y los nombramientos hechos por ella,
de que usted se sirve dar cuenta en su nota de fecha 20 de
los corrientes.
Dios guarde á usted.
An t o n io Jo s é Ur ib e .

BOCETOS BIOGRAFICOS
El Dr . D. Je r ó n im o To r r e s y Te n o r io .—Nació
este benemérito patriota en la ciudad de Popayán por los
años de 1772. Su primera educación la recibió en la casa
paterna. Pasó luego al Seminario, único establecimiento de
estudios que había entonces en aquella ciudad. Allí cursó
lengua castellana, filosofía, retórica, matemáticas elementales,
física, química y lengua latina. Aprendió esta lengua con
mucha perfección, y ella vino á ser más tarde uno de sus ma­
yores consuelos, pues el estudio de los autores clásicos del
Lacio absorbía su atención y le proporcionaba ratos amení­
simos. De este modo llegó á ser muy versado en la literatura
latina.
Concluida su instrucción secundaria, se dedicó á seguir
la carrera de abogado, é hizo sus estudios de derecho en el
mismo plantel, bajo la dirección, entre otros, del justamente
célebre Dr. José Félix Restrepo. Cuando hubo terminado sus
estudios de Derecho en Popayán, tuvo necesidad, para ver de
coronar su carrera, de trasladarse en Junio de 1799 á la ciu­
dad de Quito, por cuanto en dicho Seminario no estaba per­
mitida la concesión de grados. A principios de Julio obtuvo,
mediante riguroso examen, los grados de Bachiller y de Li­
cenciado ; y el 28 del mismo mes, después de un examen de
tres horas, le fue conferido el título de Doctor y Abogado de
la Real Audiencia de Quito. Compréndese que sus estudios
hechos en Popayán habían sido serios y profundos. Coronada
su lucida carrera, regresó á esta ciudad al seno de su familia.
En 1808 los graves acontecimientos que tuvieron lugar
«en España con motivo de la invasión de Bonaparte, conmo­
i36 BOLETIN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES

vieron hondamente las colonias españolas : sus hombres ins­


truidos comprendieron haber llegado la ocasión propicia para
intentar su emancipación de la metrópoli, y empezaron resuel­
tamente á dar pasos en este sentido, sondeando la opinión de
los pueblos y sembrando en éstos ideas de independencia y
libertad. Trabajaban en este propósito D. Camilo Torres, D.
Crisanto Valenzuela, D. Ignacio Herrera, D. Joaquín Ricaur-
te y otros pocos connotados patricios, en Santafé; y en Po­
payán, D. Jerónimo Torres, su hermano D. Ignacio, D. Fran­
cisco Ulloa, D. Antonio Arboleda y algunos otros. Se ve pues,
que los tres Torres figuraron en primera línea entre los inicia­
dores de la magna idea, en una época en que su sola concep­
ción denunciaba altos alcances y corazón heroico.
D. Camilo común có á Popayán el deseo de él y sus
amigos en Santafé, de que D. Ignacio se trasladase á esta ciu­
dad á conferenciar con ellos; que D. Jerónimo pasase á Pasto
á trabajar en el ánimo de aquel pueblo, y que Ulloa y Ar­
boleda quedasen en Popayán con igual objeto. Así se hizo.
En cumplimiento de su comisión, D. Jerónimo se tras­
ladó á Pasto y emprendió con empeño, pero con cautela, la
ardua tarea de sembrar allí y en las poblaciones vecinas ideas
de libertad é independencia. Ardua era, con efecto, la empre­
sa: necesario es considerar cuánta era la adhesión de aque­
llos pueblos á la causa del Rey, para comprender cuál sería la
lucha del osado patriota que iba á hablarles un lenguaje nue­
vo para ellos, que los escandalizaría: preciso era arrancar
preocupaciones profundas, arraigadas en el alma de las ma­
sas, en la cual la adhesión incondicional á la metrópoli se
confundía con la fe religiosa. Mucho trabajó: instó, agotó los
recursos de su ilustración y de su talento, al principio con la
debida reserva, y al cabo con franqueza que rayaba en teme­
ridad ; mas sus esfuerzos nada consiguieron : estrelláronse en
la resistencia invencible de aquellos súbditos fieles á la corona
de Castilla. Desalentado, indignado y temeroso de una dela­
ción, hubo de permanecer retirado en espera de nuevas órde­
nes. Su hermano Ignacio, que ya había regresado de San­
tafé, le escribió que permaneciese en Pasto observando la
formación y movimiento de las tropas que los realistas esta­
ban organizando allí. Esto era por Enero de 1810, seis meses
antes de la iniciación del movimiento revolucionario en San­
tafé. Así lo hizo D. Jerónimo, hasta que recibió orden de re­
gresar á Popayán en compañía del Sr. Tacón, gobernador del
esta ciudad, quien de tiempo atrás había cultivado con él
estrechas relaciones de amistad personal. Esto era necesaria
para que en su tránsito á Popayán no corriese graves peli­
BOCETOS BIOGRÁFICOS
*37

gros, pues ya los patianos, quienes tantos desastres causa­


ron más tarde en aquellas provincias, habían dado principio á
sus actos de crueles depredaciones.
Tacón, quien tenía por D. Jerónimo especial estimación,
aceptó gustoso la indicación que éste le hizo de acompañarlo
en su marcha á Popayán, á donde llegaron el 28 de Julio. El
viaje fue agradable, porque los dos departían con la posible
franqueza sobre los acontecimientos de actualidad : la difícil
situación de la Metrópoli y la posibilidad que había de que
las colonias intentasen su emancipación. Fácilmente se com­
prende que D. Jerónimo procedería con toda la prudencia
que las circunstancias exigían ; pero así y todo, los dos ami­
gos discutían cordialmente, como quienes deponían en un co­
razón hidalgo sus ideas y sus sentimientos.
Una noche estaban los dos en una de aquellas posadas
improvisadas en que se descansa casi á la intemperie. Tacón
estaba sentado en su hamaca, y continuaba con D. Jerónimo
la conversación que durante el día los había embargado sobre
el tema que dominaba la atención de ambos, y se expresó con
bastante franqueza pintando los males que en su concepto
iban á caer bien pronto sobre estas comarcas, y manifestó
que por su parte no se haría responsable de ellos, por lo
cual estaba resuelto á dimitir su cargo de gobernador y
retirarse á España. Torres le aprobó este pensamiento, tan­
to porque realmente estimaba á Tacón, como porque la se­
paración de éste no dejaría de ser favorable á la causa de la
Colonia.
En Popayán se creía generalmente que era falaz la in­
tención que había manifestado Tacón de separarse del man­
do ; pero se le juzgaba con ligereza : tuvo realmente tal pro­
pósito, movido por multitud de contrariedades que sus ami­
gos le presentaron al comienzo del movimiento revoluciona­
rio, como también por la penosa situación de su esposa,
D? Ana Polonia García, á quien no se resolvía á dejar sola
en Popayán, ni tampoco á llevarla consigo á correr las con­
tingencias de la guerra. Esta situación de su ánimo lo man­
tuvo por algunos días inactivo, y los realistas le acusaban en
voz baja de cobarde y traidor. Entre tanto los sucesos se
precipitaron ; los rebeldes organizaron fuerzas, y él tuvo que
salir al encuentro del enemigo, y el 28 de Marzo de 1811 lo
atacó en Palacé, donde fue vencido por Baraya.
La ciudad de Popayán, que se vio sin autoridades con
motivo de la expulsión de Tacón, procedió á designar man­
datarios que mantuviesen el orden mientras se reunía la
Junta Suprema déla Provincia. D. Jerónimo fue designado
BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES

Juez. Una vez constituida la Junta, le nombró Fiscal en lo


criminal y en lo civil, y de Hacienda. Desempeñó este deli­
cado encargo hasta que la Junta lo envió en comisión al Con­
greso federal reunido en Tunja, á pedir que se activara la
marcha de la expedición del General Nariño á proteger la
Provincia de Popayán, que había sido invadida por Sámano.
Antes de su viaje á Tunja se trasladó á Neiva, donde orga­
nizó y sostuvo á su costa un cuerpo de 8o hombres, con los
cuales auxilio á Popayán, atacada por los patianos.
En su marcha á Tunja encontró en Ibagué al General
Serviez, quien iba al valle del Cauca á encargarse de las tro­
pas que habían emigrado de Popayán : estaba detenido allí
por falta absoluta de recursos para continuar su marcha, y
Torres le dio 50 onzas, con lo cual pudo seguir.
Aún no había salido Torres de Ibagué cuando supo que
las tropas emigradas de Popayán habían sido derrotadas en
Las Cañas, y contribuyó con recursos para auxiliar á los
que huían por el camino del Quindío.
El Congreso federal se trasladó de Tunja á Bogotá, y
Torres fue nombrado por la Provincia de Popayán Diputado
á esta Corporación, en la cual ocupó asiento hasta que ésta
hubo de disolverse con motivo de la invasión délas tropas ex­
pedicionarias. Entonces marchó Torres al Sur, y all: fue preso
y confinado á Barbacoas, donde estuvo tres años. En aquel
destierro solitario halló consuelos estudiando algunos autores
latinos, á los cuales era muy aficionado.
Al partir para Venezuela, Morillo dio á Sámano esta or­
den: <Luégo que usted aprehenda á Camilo Torres, Jer nimo
Torres, Manuel Torices y José M. Dávila, sin más diligencia
que la de identidad de sus personas, los pasará usted por las
armas.= Sámano, menos sanguinario que Morillo, no se atre­
vió á cumplir por completo esta orden, y envió á D. Camilo á
Bogotá y á D. Jerónimo lo desterró á Barbacoas. Era el
aciago año de 1816.
En su destierro fue mucho lo que sufrió D. Jerónimo:
allí supo el cruel sacrificio de su hermano Camilo ; que su her­
mano Ignacio había caído prisionero en la Cuchilla del Tam­
bo y lo habían enviado al castillo de Puerto Cabello ; que la
esposa é hijos de su hermano Camilo habían quedado redu­
cidos á la mendicidad con motivo de habérseles confiscado
sus bienes ; que sus hermanas habían sido confinadas al pue­
blo del Pital, donde vivían desamparadas y sin recursos. Fácil
es comprender cuánto sufriría su alma en su solitario destierro.
Las letras le sirvieron de alivio, como le sirven siempre al que
busca su apacible refugio.
BOCETOS BIOGBÁFIOO8
J39

Terminado el plazo de su confinamiento, se dirigió á


Quito, pero fue rechazado de allí, y luégo se internó en unas
montañas abruptas al occidente de Popayán, donde moró por
algunos meses, hasta que supo el triunfo de Bolívar y su en­
trada en Bogotá.
Los patriotas tomaron á Popayán, y Torres se trasladó
allí. El nuevo Gobernador, Coronel José Concha, le suplicó
que se encargase de la restauración de la Casa de Moneda, la
cual había quedado en estado de completa ruina, y era ur­
gente atender á los gastos que demandaban las fuerzas.
Aceptó el difícil encargo, y de su peculio hizo los gastos nece­
sarios hasta restablecer los trabajos de amonedación. Mas su­
cedió que nuevos enemigos atacaron la ciudad, y hubo que
desarmar las máquinas y enviarlas al valle del Cauca para ver
de salvarlas.
Pacificada la República, la Asamblea constituyente de
Cúcuta designó al Dr. Torres Senador para el Congreso Cons­
tituyente de Colombia, el cual presidió en su calidad de Vi­
cepresidente por ausencia del Presidente General Rafael Ur-
daneta. Para el segundo período constitucional se le reeligió
Senador, y ocupó la Senaturía hasta 1828.
Cargos muy delicados había venido desempeñando, y
servicios muy importantes había prestado á la patria de años
atrás. En 1822 fue nombrado miembro de la Comisión de li­
quidación de la deuda nacional, así interior como exterior;
trabajó con asiduidad é inteligencia como Presidente de la
Comisión, en términos que la reglamentó, y él sólo llevó á
cabo el examen y fenecimiento de muchas y complicadas
cuentas que habrían desesperado á otro menos paciente y
menos consagrado ; salvó al Erario del pago de deudas cuan­
tiosas de no muy bien probada procedencia, y redactó las
leyes que en aquel año expidió el Congreso sobre el particu­
lar, las cuales salvaron á la República de gastos inmensos. Es­
tos servicios los prestó gratuitamente, y á tiempo en que des­
empeñaba sus funciones de Senador.
Como es sabido, el Sr. Zea, en su empeño, patriótico
por cierto, de hacer aparecer á Colombia ante las naciones
extranjeras como un país opulento, contrajo un empréstito
cuya liquidación final ascendí > á $ 10.000,000. Las cuentas
que se presentaron al Gobierno estaban sumamente compli­
cadas, y arrojaban una suma mucho mayor. El Gobierno,
conocedor de las aptitudes para esta clase de trabajos del
Dr. Torres, y de su patriotismo, honradez y abnegación, lo
encargó del examen y arreglo de estas cuentas. El trabajó un
año, y al cabo entregó resuelto el problema, habiendo hecho
140 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES

la liquidación de las partidas comprobadas y rechazado las


demás. Un grueso volumen de comprobantes se envió á Lon­
dres, y allí fueron aceptados. Sin este asiduo trabajo quién
sabe á cuánto hubiera ascendido tal deuda.
Una cosa semejante sucedió respecto de la deuda del
Perú. El Dr. Torres solo, porque sus compañeros de comi­
sión se excusaron, liquidó y comprobó la cuenta, y trabajó el
informe que sirvió de base al arreglo definitivo.
Era muy entendido en lo referente á casas de moneda.
Hizo detenido estudio sobre las que existían en Bogotá y
Popayán ; presentó nutridas memorias sobre el asunto, y re­
organizó y reglamentó estos establecimientos de acuerdo con
los sistemas adoptados en Europa. Nombrado Superintendente
de la Casa de Moneda de Popayán, reparó el edificio, que esta­
ba casi arruinado, y organizó satisfactoriamente los trabajos.
Arregló, en asocio del Dr. Santos Arroyo, un plan de
estudios para la Universidad de Popayán, el cual fue adop­
tado y puesto en planta con excelentes resultados. Este hom­
bre tenía el genio de la organización.
Por Agosto de 1828 el Libertador le nombró miembro
del Consejo de Estado, cargo que desempeñó hasta Noviem­
bre siguiente: se retiró, porque herido en sus sentimientos
patrióticos por el atentado del 25 de Septiembre de 1828,
resolvió ausentarse del país para no presenciar nuevos des­
manes. < Este crimen nefando, dice él mismo, generador de
males incalculables para la patria; causa inmediata de acer­
bos dolores para la sociedad, y especialmente para las fami­
lias de los que fueron inmolados en los cadalsos ; hecho fu­
nesto que patentizó la carencia absoluta de principios morales
y la ingratitud de sus autores para con el héroe que nos dio
independencia y libertad; este crimen, digo, atribuló profun­
damente mi espíritu y me decidió á partir para Europa en
busca de un asilo tranquilo que alejase de mi vista el triste
espectáculo que presentaba Colombia, desgarrada por faccio­
nes políticas envenenadas, ambiciones bastardas y crueles
odios personales que aceleraron la disolución y ruina de la
gran República.=
En Julio de 1829 recibí' en París el nombramiento de
Ministro de Colombia cerca del Gobierno francés, con el fin
de que celebrase con aquel Gobierno un tratado de amistad,
comercio y navegación. Cumplió su cometido con el interés
que acostumbraba.
El Libertador estimaba en mucho los méritos de Torres.
Cuando éste partió para Europa, dirigió al General Roberto
Wilson una carta en estos términos :
BOCETOS BIOGRÁFICOS 141

<Al Sr. General Sir Roberto Wilson.—Londres.


< Bogotá, Noviembre 28 de 1828.

< Mi estimado amigo y señor: Tengo el honor de introducir


y recomendar al Sr. Jerónimo Torres á la respetable amistad de us­
ted. Este caballero pasa á Europa con la única mira de viajar, des­
pués de haber hecho importantes servicios á la patria durante todo
el curso de la revolución, en la cual ha ejercido empleos eminentes
con honor, celo y distinguidos talentos. Sería demasiado largo y
cansaría al mismo tiempo la atención de usted, hacerle la enumera­
ción de les servicios y empleos de este amigo que por desgracia se
ausenta de nosotros, con notable perjuicio de la República. En fin,
yo espero de la bondad de usted se servirá dispensar su benevo­
lencia á este respetable colombiano. Y en tanto, permítame usted
repetirme su más afecto y respetuoso amigo q. b. s. m.,

Bo l ív a r .=

En 1833 regresó de Europa, después de haber prestado


allí á su patria importantes servicios.
El último empleo que desempeñó fue el de Conta­
dor general mayor. En los meses que sirvió este difícil pues­
to, hizo trabajos útiles en el ramo: compiló todas las leyes de
Hacienda, con los decretos y circulares del Gobierno sobre
la misma, y expidió instrucciones para el examen y feneci­
miento de las cuentas.
El Dr. Torres fue un escritor muy notable. D. Joaquín
Mosquera lo juzgó así: u Yo siempre leo con gusto lo que
usted escribe ; porque la verdad, la buena intención y la sana
é ilustrada doctrina de usted, consuelan en esta época de
sofistería, presunción é impiedad.= Débense á su pluma va­
rios opúsculos importantes, como los titulados : Observaciones
sobre los principios legislativos de Bentham ; Estudios filosó­
ficos de los principales sistemas de gobierno ; Opinión político-
ecanónica sobre patronato eclesiástico ; Observaciones políticas
dirigidas á la gran Convención; Deberes domésticos, civiles, polí­
ticos, morales y religiosos; una traducción en prosa déla
Jerusalén libertada, y otros muchos. Como se ve, sus temas
versaban sobre asuntos filosóficos, religiosos ó políticos; eran
verdaderos estudios que tenían por objeto la investigación de
verdades útiles y trascendentales. Filósofo ante todo, el Dr.
Torres no era un hacedor de frases, sino un pensador concien­
zudo que consignaba en el papel las labores profundas de su
mente. De aquí que su estilo sea natural, limpio y con fre­
cuencia elocuente. No escribía por el gusto de llenar pági­
nas, ni con el ánimo de alcanzar celebridad : su alma, rica de
142 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES

ideas, necesitaba depositarlas en el seno de su patria. Así se


explica esa sobriedad que se nota en sus escritos y la profun­
didad de pensamiento que denuncia al sabio razonador. De
su opúsculo Máximas político-morales transcribimos algunos
fragmentos, como una comprobación de nuestro juicio:
< El pueblo es naturalmente bueno y dócil, si el que le gobier
na no ataca su religión, ni sus usos, ni su moral, ni sus costumbres;
pero si no cuida, además, que ninguna de las cuatro columnas del
Estado, religión, costumbres, justicia y propiedad se desquicien, el
edificio social corre riesgo, y la subordinación que mantiene la ar­
monía de la República se altera.
< Cuando los jefes supremos se adhieren á un partido ó le aca­
rician, hacen inclinar la barca de un lado, aceleran su naufragio, y
ellos perecen los primeros.
< No siembre el que gobierna, ni deje germinar las primeras
semillas de turbación; no desprecie la ligereza de los rumores, per­
suadido de que nacen de una inquietud pasajera: una nube que
pasa va á engrosar á otras que hacen su explosión tarde ó temprano.
< Las rebeliones que nacen del vientre son pésimas; y si las
capacidades ó notabilidades arruinadas en su fortuna se reúnen tam­
bién á la extrema miseria del pueblo, hay riesgo inminente de con­
mociones.
uEl que gobierna no se exponga jamás á entrar en lid con la
fortuna: no siempre se sabe de dónde partirá la primera centella ni
hasta dónde se extenderá el incendio.
< Justo ó injusto el pueblo, siempre es extremado en sus odios;
cualesquiera que sean sus quejas, no conoce medida en sus resenti­
mientos ni freno en sus venganzas.
< No se lisonjee el que gobierna de que el pueblo que oprime
está tranquilo porque duerme: tema que él no despierte primero.
< La dureza engendra odios y concentra al enemigo sin corre­
girle; la clemencia prudente es la acción de que mayor gloria puede
sacar el que gobierna.
< En los tiempos de gangrenas políticas del cuerpo social, no
conviene cortar hasta en lo vivo.
< Es un espectáculo cruel, indigno de un ánimo generoso, y
propio sólo de un carácter cobarde y sanguinario, perseguir hasta
los rastros de una victoria civil ó de una conspiración reprimida.
< Cuando al que manda se le ve adornado de probidad; cuan­
do ninguna pasión le domina; cuando él, llenando su deber, da
ejemplo á sus conciudadanos del cumplimiento de los suyos, y
cuando no hay ley cuya ejecución les ordene que él no observe por
su parte, ofrece un espectáculo admirable, y su misma conducta es
una ley.=
A este tenor, en una serie de máximas concisas y sen­
tenciosas, consigna sabios principios de moral política que de­
berían ser el norte de mandatarios y súbditos para conseguir
la marcha armónica del organismo social.
Sus conocimientos no se limitaban á la abogacía (hacia la
BOCETOS BIOGRÁFICOS 143

cual manifestó siempre marcada aversión), pues poseía otros


ramos científicos. Por insinuación de Caldas se le nombró
profesor de física, química y botánica en la Universidad de
Popayán ; y por dos años enseñó estas materias, oralmente,
porque se carecía de textos. La medicina no le era extraña.
Su estilo epistolar era un modelo. Existe una larga carta
suya á su digno hermano Camilo, escrita en Octubre de
1807, la cual revela que poseía la sal ática, el donaire del
decir y la labia juguetona de un ameno escritor de costumbres.
Como era hombre hábil para todo, pues sus variados conoci­
mientos no eran puramente teóricos, él mismo fabricó un
coche para su uso, el primero que se vio en Popayán. Vea­
mos cómo le cuenta el caso á su hermano:
< Como quieres que te hable de mi coche, oye su his­
toria :
< Creo haberte dicho hace meses que repetí por segunda
y tercera vez mi carta á D. Elias Romero, tu agente en Cá­
diz, pidiéndole datos sobre el precio de un cochecito de dos
asientos y cuatro ruedas, y no obtuve respuesta de él. En
vista de esto escribí á Panamá á D. Juan Domingo de Itu-
rralde, y á Lima al tío Miguel Tenorio, sobre el mismo asun­
to: uno y otro me contestaron desahuciando mi proyecto. A
pesar de estos chascos no desistí de él, y resolví afrontar la
empresa haciéndolo aquí, en este rincón del mundo, por mí
mismo y bajo mi inmediata dirección. Al efecto, tomé á mi
cargo el estudio atento del Manual del cochero, obra que fue
propiedad de padre, y cuando estuve bien instruido de
todo lo necesario, me puse en obra. La creación de este mue­
ble exótico, único en su género aquí, es una historieta diver­
tida y risible, y por tanto voy á describirla. Ante todo, pen­
sando en algún medio fácil y auxiliar de las explicaciones que
debía dar á los rudos obreros de quienes forzosamente tenía
que valerme, opté por una lección objetiva, ó sea un modelo
pintado del tamaño natural, con las dimensiones, etc. etc. A
este fin pasé al patio interior de la casa de nuestro abuelo
José, donde me apeo ahora, desocupada tiempo há, é hice en
la pared baja blanqueada, á falta de papel grande, primero el
diseño de los detalles del coche con medidas exactas, como
eje, cubos, bocines, llantas, camones, rayos, pinas, resortes,
lanzas, collares, etc. ; después, á un lado de ellos, pinté todos
éstos, armados á guisa de coche, en el cual luce su importante
figura mi negrito Lorenzo, montado en un caballito cochero,
como postillón que sería, y ya lo es, uniformado de gorro,
chupa y pantalones rodilleros con cascabeles, y hecho todo en
paño grana—que es el color más codiciado por los de aquella.
144 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES

raza—el cual á la vez hace bello y magnífico contraste con el


de negro azabache del rostro : calza también medias botas de
campaña, que Ignacio desechó por ser muy grandes para él,
con espolines de plata. Tienes, pues, á mi escudero armado de
caballero andante de esa tan célebre y muy esclarecida orden
del mismo nombre. Remito un dibujito del coche, y verás
allí un sujeto que aparece asomado en una portezuela, que
apenas es un mal retrato ó remedo de Tacón. Hecho el dise­
ño, que llamaré mural, me ocurrió dirigirme á la Casa de Mo­
neda en solicitud de obreros : allí me entendí con Francisco
Quintana, quien me proporcionó tres antiguos y algo prácti­
cos. Los informé de mi proyecto ; en seguida los traje á esta
casa, y á la vista del diseño les hice una lección objetiva ; se
manifestaron conformes, y en consecuencia se comprometie­
ron á trabajar bajo mis órdenes por un salario diario de dos
reales cada uno.
Para dar forma real y práctica á mi proyecto, aun care­
cía entonces de todos los elementos materiales, de los cuales
me había ocupado con bastante anticipación encargándolos á
los cuatro vientos. Tu amigo Santacruz me envió de Pasto
unas excelentes vaquetas; J. M. Cárdenas V. me trajo de
Panamá los tornillos jr fierro dulce, y no agrio como el de
que se sirven aquí; y Varela me remitió de Buga el famoso
granadillo, que tanto apetecía por ser madera muy dura, ma­
ciza y de precioso color encarnado obscuro. Listo todo esto,
puse en labor á los oficiales, y después de cerca de tres me­
ses tuve el placer de verlo concluido, con pocas rectificacio­
nes sin pintura alguna, dejándole el color natural encarnado
veteado de negro, refrescando de tiempo en tiempo con aceite
de palma la caja, rueda y lanzas. Nuestras hermanas, Di Polonia
y Tacón, lo han ensayado ya unas tres veces y los ha satisfe­
cho mucho por su suavidad y ligereza. Todavía no está en uso
continuo, porque el caballito que sirvió de prueba es lerdo y
maulita, pero están adoctrinándose dos buenos, y espero que
pronto estarán de servicio. Con motivo del coche, algunos
maldicientes de aquí se ríen de mí y me ponen apodos bur­
lescos como lacayo de Tacón ú otro contrario, Conde de las To­
rres. ¿ Qué me importan los decires y sandeces de esas ton­
tas gentes ? Nada! Frigora dum viten, populi' nihil sibila
curoT
Da cuenta á su hermano de la vida que por aquel enton­
ces llevaban sus hermanas:
< Como deseas pormenores de la familias, allá van unos
cuantos. Nuestras hermanas lo pasan grandemente en su re­
tiro de Pandiguando, llamado ahora comunmente El Llanito,
BOOETOS BIOGRAFICOS *45

no se cansan, y, al parecer, no se cansarán jamás de la rela­


tiva soledad del campo, y se consideran muy felices estando
lejos de las rivalidades mezquinas de esta ciudad. Ojalá que
yo lograra una suerte semejante en el término de la carrera—
si acaso no es corta como lo recelo—ya que ahora no se pue­
de ni se debe tratar de reposo. Ellas llevan un sistema de
vida higiénico, metódico, tranquilo é igual, turnándose cada
una del primero al primero del mes, en las faenas domésticas.
Se levantan infaliblemente á las cinco, con diferencia de mi­
nutos ; llaman á las esclavas, y rezan luégo en un oratorio
contiguo á la cuadra (alcoba) ; pasan después á bañarse, casi
diariamente, en una alberca espaciosa—de cuatro varas de
largo, tres de ancho y una y media de hondo—construida de
baldosas de piedra bien zulaqueadas y situada detrás de la
casita, en un declive suave, sombreada á uno y otro extremo
con naranjos pintorescos y frondosos, aunque vetustos, que
existían allí desdemarras. Un manantial abundante de agua
potable, siete varas distante de ella, encerrado en alcubilla de
cal y canto y conducida de ella por arcaduces de barro co­
cido, la surte durante la noche. Terminado el baño, toman la
espumosa leche al pie de la vaca, por vía de desayuno, y en
seguida van al jardín, situado al frente de la casita y también
al lado opuesto del pararrayo, abundante en rosales de dis­
tintas clases que producen flores de hermosos y variados
matices; allí gozan mucho contemplando las flores y regan­
do las matas, bien entendido que el riego sólo lo hacen en el
corto tiempo de verano, de Junio á Agosto, pero no en
estos meses de horrorosas tempestades y fuertes lluvias, épo­
ca en que el cielo se encarga de proveerlas de agua en de­
masía. A las ocho y media se sirve el almuerzo, y durante
este acto, como también en el de la comida, departimos
grata ó tristemente, y acaso con indiferencia, según las ocu­
rrencias del día. Como á las diez salimos juntos, ellas á pie,
á dar un corto paseo en el mismo predio, y yo con mi paje,
el negrito Lorenzo, á caballo, para venir á ésta á evacuar
mis diarias tareas, y regreso á Jas tres y media á tomar la
sopa. El resto del tiempo, hasta las diez de la noche—hora
en que después del rosario nos retiramos á nuestros res­
pectivos dormitorios, lo distribuyen así: en costuras, remien­
do de ropa, medias y calcetines ; en lecturas piadosas, como
el Evangelio en triunfo, Fr. Luis de Granada, Biblia, etc. etc;
en lecturas profanas, y entre varias que tienen, dan la pre­
ferencia á Don Quijote^ que es su delicia, lo leen diariamente,
y no sería raro que lo hayan aprendido de memoria; y, en
fin» otras menudencias caseras. Van á visitarlas muy de tar­
ro
146 BOLETÍN DE HTSTOEIA Y ANTIGÜEDADES

de en tarde, acaso por desidia, olvido ó poltronería, las se­


ñoras Saavedras, Vélaseos, Cordobitas, Dueñas—y nombraré
á algunas más para refrescarlas en la memoria al cabo de diez
y nueve años de attsencia /—Hurtados, Vergaras, Gruesos,
Fajardos, Garcías, Castros, Urbanos, Maisterrenas, Ulloas,
Valencitas, Rodayegas, Boniches, losprimos Madrid (q. e. p. d),
Riveras, Otrices, Diagos, Gutiérrez, Valdeses, Lleras, etc. etc.
Es de notar que las personas que más las frecuentan y esti­
man son: Joaquín Machado, Fray Antonio y Fray Nico­
lás, religiosos de la Orden, de Agonizantes; Antonio Arbo­
leda y su esposa, mi condiscípulo Santiago, el tío Manuel
Antonio Tenorio, los Carvajales, los Caldas, José María
Mosquera, Joaqninita de Pombo, los Dres. Morcillo y Esco­
bar, quienes ex propio arbitrio y tal vez por indicación del
Sr. D. Mariano, desde que decline) su salud, ahora cinco me­
ses, van á darnos misas, alternativamente, los días feriados y
los domingos. El Gobernador con su amable y culta esposa
D? Polonia, asisten fijamente á misa los domingos, excepto
en día de lluvia ; almuerzan allá, luégo se despide él y vuel­
ve por su costilla á las cinco de la tarde, poco más ó menos.
Estos días son ciertamente oasis en la vida infeliz de D.a Po­
lonia ; ¿ y por qué ? se me prepuntará : porque Tacón es el
hombre más celoso del mundo, temerario é injusto á la luz
de todos : la cela hasta de su sombra, como se dice vulgar­
mente ; aquí no la permite recibir visitas, ni salir sola á la
calle : él la acompaña á la casa de José María Mosquera, y
con nosotros hace la excepción de dejarla con nuestras her­
manas los domingos durante todo el día. Allí se desahoga
ella mesuradamente, y hace confidencias íntimas á Manuela—
la joya, según ella—con la cual simpatiza más por ser tan
pispireta como D? Polonia.
< Para borrar de tu espíritu la mala idea que, bajo de
otros aspectos, yo mismo te hice formar de él, erróneamente
y de buena fe, es de mi deber decirte que he mudado de
concepto desde que lo trato íntimamente. Es cierto que él
como mandatario es severo y aun adusto, pero á la vez flexible
y dócil á la raz n : como amigo es excelente, sincero y fiel.
En otra ocasión te informaré el origen de la amistad que cul­
tivo con él
<Has de saber que nuestras hermanas lo hacen todo, por
decirlo así, á son de campana, debido á la recta dirección que
supo darles madre, y también á la exactitud de sus carac­
teres.=
¡ Y esta familia virtuosa y feliz cayó en desgracia, á la
vuelta de pocos años, por su amor á la causa de la emancipa­
BOCETOS BIOGRÁFICOS 147

ción de su patria! De sus cuatro hermanos, el más querido y


venerado murió en un patíbulo, y su cuerpo fue objeto de
escarnio y escarmiento, expuestos sus miembros en lugar pú­
blico á los miradas de la multitud, que aterrada contemplaba
aquella muestra del rigor de los pacificadores; y dos pade­
cieron destierro y crueles prisiones, arrancados del lado de
sus hermanas, confinadas también y reducidas á desamparo y
pobreza. Casi nadie queda ya de esta virtuosa y heroica fa­
milia : no, queda su recuerdo, que sin duda conservará la
patria con veneración y respeto.
Como se ha visto, el Dr. Torres regresó de Europa en
1833; desde luégo fijó su residencia en Bogotá, en casa de su
sobrino nieto, D. Cecilio Cárdenas, nieto de D. Camilo, don­
de halló descanso á su vida fatigada. Sus últimos años fue­
ron apacibles, como de quien había encontrado el calor del
nido del hogar después de las vicisitudes de una existencia
trabajada por los sufrimientos y el estudio. No fue casado, en
sus últimos días su carácter se* hizo un tanto excéntrico, tal
vez con motivo del celibato, cosa que les acontece á los que
llegan solteros á una edad avanzada : la naturaleza tiene ho­
rror al vacío.
Murió en Julio de 1839, de edad de 68 años y en el seno
de la Iglesia Católica, pues siempre fue sincero cristiano;
quien había escrito: < La vida es lucha, y lucha mezclada de
crueles decepciones y amargas lágrimas ; mas para el cre­
yente que ama á Dios y en Él espera, es consideración con­
soladora que la vida es viento y se disipa como humo,= tenía
que morir amando á Dios y esperando en su misericordia.
Enlacemos su nacimiento y su muerte, como quien dice
la alfa y la omega de la vida. La partida de bautismo dice as 1
< En seis de Agosto de este año de mil setecientos setenta y
un años, en el oratorio de su palacio, el Jllmo. Sr. D. Jerónimo
de Obregón y Mena, dignísimo Obispo del Consejo de Su Majestad,
bautizó, puso óleo y crisma, é hizo los santos exorcismos á un niño,
á quien puso por nombre Jerónimo Antonio, hijo de legitimo ma
trimomo de D. Jerónimo de Torres y de D.B María Teresa Tenorio:
fue su padrino el Alférez Real D. José Tenorio; había nacido la no­
che antes á las siete de la noche, y para que conste lo filmo, fui
{presente.
‘‘Je r ó n im o An t o n io , Obispo de Popayán
“ Mo. Agustín de Ledesma y Vargas.”

Murió el 30 de Julio de 1839. Siquiera no presenció la


funesta revolución que por entonces comenzaba en el país,
148 BOLETIM DE HISTORIA T ANTIGÜEDADES

hecha por un paisano suyo, y que fue como la iniciación de


la carrera de desastres que hemos traído de entonces acá.
D. Lorenzo Valenci, Secretario de Monseñor Balufti,
Delegado Apostólico de la Santa Sede ante el Gobierno de
la Nueva Granada por los años de 1839, hizo grabar en la
losa funeraria de su amigo D. Jerónimo Antonio el monogra­
ma de Jesucristo en medio de la primera y última letra del
alfabeto griego, la alfa y la omega, y á continuación la siguien­
te inscripción latina:

A X Q

Hieronimus Torres popaianensis


pius fugi integer honestus
Novum suavitatem jucundissimus
editis. que. aires, lucubrationibus. claras
arcanis arduis. lab^riosis. muneribus
domi forisque. pro republica, functus.
exemplari fide. cedulitati. maxima
Omnium. morvie
septuagenarius. decessit.
iv calendas, augusti. anuí m d c c c x x x ix
civi. meritissimo. pacem. aperato.

Esta hermosa inscripción no existe ya en el cementerio


de Bogotá: borróla el tiempo. Mas el recuerdo del benemé­
rito patriota, del varón ilustre, vive aún en el corazón de los
suyos y vivirá en los anales de la patria.

En r iq u e Al v a r e z Bo n il la .

Ab r e g o Me r c e d e s —Mártir de la Revolución. Nació


en San José de Cúcuta al principiar el último tercio del siglo
XVIII. Contrajo matrimonio con D. José Reyes, quien falleció
dejando tres hijos varones, José Miguel, Pedro y José María.
El primero fue estudiante del Colegio Mayor de San Barto­
lomé desde 1807, á los diez y seis de edad, < y fue uno de
los que coadyuvaron el 20 de Julio de 1810, con su entusias­
mo de estudiante, á la proclamación de la independencia.
Entretanto su madre permanecía en Cúcuta entregada á las
labores que le proporcionaban la subsistencia de sus dos hijos
menores.=
El año de 1813 un obscuro soldado español, Bartolomé
BOOKTOS BTOqRÍTTCOfl *49

Lizón, Capitán del Ejército realista, alcanzó renombre por la


crueldad con que trató á los habitantes de los ricos valles
de Cúcuta, en donde ejerció algún tiempo el mando militar.
Bolívar, á la cabeza de un grupo de valientes, que se llamó
Ejército Libertador de Venezuela, declaró la guerra á muerte
y marchó de triunfo en triunfo hasta Caracas, su ciudad natal.
Al empezar aquella campaña, en Marzo de 1813, recibió ova­
ciones y obsequios de los hijos de Cúcuta, todos ardientes
republicanos. D* Mercedes Abrego regaló al Libertador un
rico uniforme de Brigadier; hizo ostentación de su amor por
la causa de la independencia; manifestó satisfacción de que
su hijo José Miguel, que contaba apenas veintiún años, fuese
soldado de la Revolución; y después de que marchó el Ejér­
cito para Venezuela daba continuas noticias á los Jefes co­
lombianos Joaquín Ricaurte y Francisco de Paula Santan­
der, que con frecuencia se acercaban á la ciudad patriota, del
estado de las guerrillas realistas. Santander, vencedor en
Lomapelada, fue vencido en el Llano de Carrillo (12 de Oc­
tubre de 1813), y como consecuencia desgraciada de este
hecho de armas, ocuparon los españoles los valles de Cúcuta,
donde < desolaron el país haciendo la guerra á muerte,= frase
con que pinta lo allí ocurrido en tan tristes días el historiador
Restrepo.
Bartolomé Lizón quedó dueño de Cúcuta, donde desple­
gó toda clase de crueldades contra las familias respetables de
la desgraciada ciudad. Ese Capitán de Cazadores cubrió de
luto la ciudad el 13 de Octubre de 1813. Dos reos de delito
político, la matrona republicana Mercedes Abrego y el ancia­
no octogenario D. Francisco Ramírez, fueron sacrificados sin
juicio previo y por consiguiente sin defensa. Ramírez fue fusi­
lado por la espalda, como traidor al Rey, en la plaza princi­
pal de la vieja ciudad. Un nieto de la heroína, D. Narciso
Reyes, refiere así la muerte de su ilustre abuela : < La Sra.
Abrego fue presa en su misma casa, y á las pocas horas se la
condujo á un patio interior en medio de una escolta. El que
mandaba ésta dijo: ‘Salga al frente el que se considere ca­
paz de cortar de un solo golpe la cabeza de esa mujer/
Todos ellos dieron un paso adelante, y el que se consideró
más esforzado y audaz fue el preferido; y en efecto, lo ejecutó
á contentamiento de todos sus compañeros, que aplaudieron
su destreza. La cabeza de Mercedes Abrego rodó por el
suelo.=
Los dos niños, Pedro y José María, que fueron testigos
de tan horrible escena y que derramaban las dolorosísimas
lágrimas de los huérfanos, fueron encerrados en la cárcel pú­
*5° BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES

blica para qua no atormentasen con sus lamentos los oídos


de los pacificadores ! Los criollos no tenían derecho al dolor.
La Municipalidad de la antigua Cúcuta, cuyo edificio fue
destruido por tremendo terremoto el 18 de Mayo de 1875,
había dado el nombre de Mercedes Abrego á una de las
calles de la villa de San José; en la nueva ciudad lleva el
de la heroína un jardín público, punto de los más bellos de
aquel centro de riqueza. También en Bogotá se ha perpe­
tuado la memoria de la mártir y la del patriota Francisco
Ramírez en el monumento que la gratitud nacional levantó á
los mártires de la Revolución.
P. M. I.

ARCHIVO DEL GENERAL SANTANDER


CARTAS INÉDITAS DEL GENERAL FORTOUL

Socorro, Enero 8 de 1820.

Querido D. Pacho : he visto su apreciable de 22 de los


pasados, y ella me impone de las ocupaciones de que estaba
rodeado en aquel tiempo con los arreglos de armisticio. Yo
también he estado muy ocupado viendo toros, comedias, fan­
dangos y aun poniéndolos á nombre del Vicepresidente de
Cundinamarca. Aseguro á usted que han estado los socorre-
ños tan alegres que, según me han asegurado muchos, hacía
buenos años que no lograban una diversión igual; bien es
que usted les permitió quemar cohetes, y esto basta para que
estos caballeros estén contentos.
Levantaré los 800 hombres que usted me dice, y también
se disciplinarán todos los que estarán listos de vestuario, co­
bija, alpargates y menaje, para fines de Abril, sin embargo
de que tengo que mandar á Cúcuta 400 hombres más, que
me ha pedido el Libertador, y he de levantar el escua­
drón que le he dicho, y para el que le he pedido un Jefe de
instrucción, y ojalá de ahí mismo me mandara usted el Co­
mandante, un Ayudante y un par de sargentos con el estan­
darte.
Hasta esta fecha tengo mandadas á Cúcuta 1,010 arro­
bas de arroz, y continúo haciendo compras de este artículo
para remitir, á fin de que no les falte en los almacenes de
proveeduría. He mandado construir 2,000 vestidos de manta
ARCHIVO DKT GENERAL SANTANDER T5T

para mandar mil al Subjefe de Estado Mayor, según la orden


del Libertador; 800 para vestir el Cuerpo que usted me ha
mandado levantar, y 200, con otro número igual que mandaré
hacer, me servirá para vestir los reclutas pedidos por el Presi­
dente.
Resucitó Monzón y tiene usted libre á Ocaña; ahora sí
que dirá usted que ya se me quitó el miedo, y en efecto adi­
vinará, si así lo dice, porque esa pandilla en el centro de
nuestras operaciones del ejército de la Costa y el del Norte,
me tenía encocorado, por cuanto á mi corto modo de enten­
der debían trastornarse las operaciones de uno y otro. Hoy
me tiene usted tranquilo, porque veo la vasta línea que tene­
mos desde Trujillo hasta Santander, y donde podemos sacar
multitud de recursos sin tener más atenciones estos ejércitos
que á sus frentes, porque aunque el de Occidente tiene á su
flanco izquierdo á Maracaibo, este pobre diablo hoy no pue­
de atender ni aun al ejército de la Costa.
¡ D. Pacho ! ¿ Quiere usted creerme que el sin vergüen­
za de Pacheco y el muelón de Silverio Pérez se han presen­
tado ? Pues así me lo han escrito de Cúcuta, y á mi ver creo
firmemente que Morales, Remigio Ramos, y si estuviera vivo
Boves, también se presentaban. De consiguiente, creo no ten­
dremos que pelear más sino que vamos á ser reconocidos por
hombres libres é independientes. ¡ Qué contentos estarán los
cucuteños, pues me dice Salón que han venido algunos bu­
ques de Maracaibo y que han traído algunos caldos (sic),
ropas, y que la sal se halla á $ 7 carga de 10 arrobas.
El encargo que usted me hace ó consejo fraternal que
me da sobre que no diga nada, sobre si es malo ó es venta­
joso el armisticio, me aprovecharé de él, aunque puedo ase­
gurarle ingenuamente que á mí me ha gustado, y tanto más
desde que vi su carta, de los motivos que lo ocasionan ; pero
aun cuando así no hubiera sido, yo creo que los que hemos lle­
vado las armas desde el principio de nuestra transformación,
debemos estar demasiadamente contentos porque éste es un
preludio de paz que principalmente los militares lo debemos
celebrar, y mucho más los que tenemos familia; pero aun
cuando ésta no sea la ganancia, el carácter que se le ha dado
á la guerra es lo bastante, porque no es todo uno el que si á
mí me hubieran cogido prisionero me hubieran pasado por
las armas, aunque hoy me traten duramente y conforme á mi
graduación.
Aseguro á usted, D. Pacho, que á ningún militar de los
viejos nos desagrada el armisticio. Mire usted que los traba­
jos ¿ansan á los hombres, y es mejor pasar los soles debajo
IS2 BOLETÍN DR HIST0B1A Y ANTIGÜEDADES

de un techo y comer un bocado á tiempo y bien guisado, y


no estar en las sabanas á la inclemencia y reducido acaso á
un pedazo de carne duro y sin sal.
No es dudoso que haya algunos que critiquen el armis­
ticio y aun la paz; pero esté usted entendido que éste será de
aquellos que usted sabe que reforman el mundo desde su
gabinete, y no quiere que los militares descansemos las armas
sino que con ellas vivamos al hombro.
La única representación que han heeho ante este Go­
bierno sobre los asuntos de Morales, fue la que me trajo el
Procurador de este Cabildo; y en efecto, no solamente
no quiere decretarla, sino que le dije al Secretario que le
aconsejara que la retirase si no quería sufrir un decreto que
no le había de ser gustoso ; y en realidad, sepa usted
que me pesa no haber decretado el escrito, porque cuando
más usted y el Presidente se hubieran reído de él, pero yo
hubiera puesto freno á las hablillas que, por los resultados de
las acciones de guerra, tienen de costumbre los chisperos. Su­
póngase usted que venía diciendo en su escrito el tal Procu­
rador que la batalla de Charalá la había perdido Morales por­
que debiendo haber cubierto tal punto no lo cubrió y porque
debiendo haber puesto las mejores tropas en tal parte, las
puso en cual, y por otras mil jaranas de esta naturaleza; que
si hubiéramos de darle oídos á todo el mundo y al infeliz mi­
litar, lo sujetáramos á la indecente crítica de todo tunante, no
habría en el mundo quien se sujetase á la carrera militar,
porque después de que el infeliz expone el pecho á las balas
y se sujeta á un consejo de guerra permanente que lo juzga
por todos sus trámites y con arreglo á las leyes militares,
querer que contente también á los cavilosos, sería la mayor
dureza que podía haber en el mundo. Mucho me he acordado
en esta ocasión de aquellos marchantes que dijeron en aque­
lla vez que si usted hubiera formado el cuadrilongo en Ca­
rrillo, no se hubiera perdido la acción.
He visto el manifiesto que usted ha dado de los motivos
y razones que lo obligaron á mandarle quitar la vida á los 38
oficiales españoles, y me ha parecido muy fundado; pues para
que en lo futuro no le sea preciso dar este paso con otros que
puedan caer en sus manos, voy á mandarle un día de estos
un tigre que estoy criando, para que lo meta dentro de la
jaula y allí le vaya echando uno á uno de esos caballeros, y
no gaste otra vez pólvora en ellos y satisfacciones.
Soy siempre su primo y amigo,
Pe d r o Fo r t o u l .
ARCHIVO DEL GENERAL SANTANDER T53

Bucaramanga, Enero io de 1820—10

D. Pacho, mi querido primo y amigo : quiera el cielo que


el mes de Enero no tenga la multitud de decretos y provi­
dencias que tuvo el de Diciembre, pues con otra tarea igual
quedo liciado de pulmonía. Ya yo no lo conozco á usted con
su celo en la religión de nuestro Redentor ; continúe usted
en él, y no vaya á descuidarse como el tío Otero, y sea el pri­
mero que comienza á amolar con sus candelas verdes. Vamos
ahora á la guerra, que después trataremos de la confesión,
que es un poco semejante al asunto antecedente.
Salomé Pérez llegó á las sabanas, y aunque por allí di­
cen había unos de la Compañía de Colorados, éstos huyeron
y él logró coger algunas reses, y luégo contramarchó. Este
me oficia hallarse á la muerte y me acompaña una orden de
Maíz y otra de Mantilla, instándole y previniéndole marche á
reunirse, anunciándole este último tener orden de usted.
Yo he dudado bastante, porque si fuera otro el que me
citaran, no lo extrañaría ; pero un Santander, á quien conozco
tan de cerca, y bajo cuyas órdenes he militado desde que es­
toy en la carrera, se me ha hecho una cosa dura, y solamente
atribuyéndolo á que la orden tomase algún extravío, puede
suceder ; pero, en fin, lo cierto es que Salomé no me dice
que obedeció la orden ni la dejó de obedecer; pero él, según
las últimas noticias que tengo, se reunió á Maíz, y sin un aviso
de aquel Comandante ni de Pérez, me han dejado descubierto
á Cañaverales desde la boca del Rosario, y no faltó mucho en
que los enemigos me hubieran tomado la culebrina, alguna
sal y mi correspondencia, si no hubiera sido la casualidad de
haber encontrádose el buque de transporte con dos familias
que venían emigradas y le dijeron al patrón que los enemigos
se hallaban al mando de Balón, en la boca del Rosario, por
haberse retirado nuestra escuadrilla á las bocas de Nare, por
ser superior la fuerza enemiga.
Este acontecimiento me ha calentado bastante, y mucho
más, porque no creo semejante providencia dictada por usted;
y repare qne estoy intentado á juzgar al caballero Pérez para
hacerles entender que las providencias militares es necesario
vayan comunicadas por su conducto, para obedecerse. Per­
fectamente bien irían las cosas si cualesquiera Jefe ó Coman­
dante, sin entenderse conmigo , viniese á dar órdenes á todos
mis puestos avanzados; desde luégo, á cada instante experi­
mentaríamos diez mil desórdenes y el diablo cargaría con la
patria. En esta virtud, D. Pacho, desde hoy en adelante le
digo que orden ninguna obedezco, y menos relativa á gue
T54 BOLETÍN DE HISTORIA ¥ ANTIGÜEDADES

rra, á menos si no viene comunicada directamente por usted


ó por las dos Secretarías, pues que yo tengo pellejo y quiero
guardarlo ; y esté usted persuadido que en viniendo por cua­
lesquiera de estos conductos, aunque sea el que incendie la
Provincia entera, en el acto será ejecutada.
Del ejército no sé otra cosa sino que se halla en San
Cristóbal, y que Latorre se retiró á La Grita. ¿ Con qué se es­
taría manteniendo este diablo ? Usted sabe que en este país no
hay otra cosa que alocajas (sic) y unas miserables arracachas, y
que la distancia á Mérida es larga, aunque ésta tampoco pue­
de proporcionarle cosa mayor. Lo que yo infiero es que los
godos van aprendiendo á no comer.
Le robé á usted dos días y fui á ver mi familia á San
Gil; la hallé muy divertida, porque en la tal Provincia tienen
á los enemigos un poco más allá del norte de Europa, y así
se divierten esos caballeros. Hablé con Morales, y quedé muy
pagado de sus teorías, pues me dijo tenía 120 hombres en
cuerpos reglados de milicias y de línea: me pintó los unifor­
mes, pluma, morriones, y me parecieron muy bonitos; me
figuro el Colegio de Cadetes, y al efecto me pidió los globos y
mapas del Dr. Valenzuela, para instruir á estos jóvenes en
matemáticas ; me dijo de las brigadas de muías que tenía y
de la caja militar que iba á levantar, sin traer á la memoria
los innumerables recursos de hombres, dinero y qué se yo
qué más que ha mandado al ejército. En fin, él parece que
ha trabajado a’go en la Provincia, y tal vez ese es el descontento
de los socorreños, porque ellos son patriotas, pero de aquellos
quemadores de estatuas de Borbones, parecidos á los que les
formó usted la causa en La Gaceta número 21, cuyo paso me
pareció bien acertado, para que se les vaya acabando el egoís­
mo á esos c. ... mariquiteños, para que si los godos vuelven
con La Gaceta dicha, festejen á algunos de ellos.
Memorias á Josefa, y no me alargo, pues se acabó el te­
rreno á su primo y amigo,

Pe d r o Fo r t o u l .

El 12 sigo á Málaga, y pasaré á Capitanejo.


D. Pacho : la encomienda con el pellejo para mí y las
tripas para otro, marchará á Cúcuta con persona segura, á
entregar á las Gutiérrez.
Al tiempo de cerrar me llegó parte de La Matanza, de
que los enemigos, en número de 50 fusileros, habían ocupa
do á Suratá, é inmediatamente otro diciéndome que mi des­
ARCHIVO DEL GENERAL SANTANDER T55

tacamente de Cachiri lo han sorprendido, pero que el Tenien­


te Coronel Acebedo, con los bravos baricharas, cayó sobre
ellos y se retiraron los godos hasta Pedro Alonso; según lo
que hubiere después, hablaré de oficio en esta ocasión, pues
aguardo esto para despachar el posta.
Bucaramanga, Mayo 17 de 1820.

D. Pacho, mi querido primo y amigo : Por consecuencia


de haber salido el Dr. Valenzuela de esta villa, quedó sirvien­
do el beneficio el Presbítero José Ignacio Martínez. Este clé­
rigo es apreciable en toda la extensión de la palabra; es mi
amigo y de unas virtudes morales y políticas no más comu­
nes. Es hijo del país, muy querido de todo este vecindario, y
en su casa hasta las gallinas, perros y gatos son patriotas.
Agregue usted á esto que cuando nuestra transformación,
tomó servicio en las armas de la República y estuvo en la
campaña del Sur, de Oficial, en donde fue hecho prisionero y
por una suerte escapó; él, por evitar de ir á soldado ó las
continuas persecuciones, resolvió ordenarse como que ya te­
nía unos principios, por haber sido estudiante antes de la
revolución.
Todas estas razones y mi fuerte empeño se dirigen á
que este clérigo continúe excusando las funciones de Cura
en esta villa, pues temo que el Dr. Valenzuela me mande al­
gún sacerdote que no tenga las cualidades de éste y se pierda
la opinión tan buena que hay hasta ahora en esta villa, levan­
tada por Martínez.
Con fecha 8 del corriente, desde Regidor, me escribe
Maza que los godos se hallan en el Banco; y de Ocaña, hasta
hoy no sé nada de Carmona, habiendo salido el 2, como de
oficio dije á usted. Yo celebro infinito que para el 8 todavía
estuviese Maza en Regidor, pues debe en ese día haber reci­
bido mis comunicaciones, en que le digo de la salida de Car-
mona de Cácota, para que puedan obrar de acuerdo.
En esta ocasión mando al Presidente muestra de la sal
de guaca y del pedernal de chispa del Potosí de la Baja, para
que, para el trabajo de esta última, me mande un lapidario
que nos saque medio millón, si á usted le parece.
Memorias á Josefa, y soy su amante primo,
Pe d r o Fo r t o u l .
Pamplona, Mayo 27 de 1820.

Querido D. Pacho: Pensé haber ganado este año jubi­


leo en Salazar, porque el Lunes Santo marché con una par-
*56 BOLETIN DB HISTORIA Y ANTIGÜEDAD*®

tída por la vía de Judío, á dicha ciudad, y otra mandé por el


Baguache, con el mismo destino y ambas con el objeto de
sorprender á un catalán Pons, que desde que entró el coto á
Cúcuta tenía inquietos los pueblos de Cucutilla, Arboledas,
Salazar, Santiago y aun San Cayetano, con una guerrilla de
asesinos que ya habían degollado algunos hombres de bien ;
pero no logré aprehenderlo allí, porque una partida que vino
de Cúcuta me lo había alborotado; pero sin embargo, al mo­
mento de mi llegada á dicha ciudad alisté una partida de 50
fusileros y di orden al Teniente Coronel Acebedo persiguiera
por todas direcciones, hasta exterminio, al catalán. Así fue que
llegó hasta cerca de Ocaña en su alcance; pero habiéndose en­
contrado con otra partida que había mandado Carmona, el
Oficial que la mandaba continuó la persecución, y éste logró no
solamente tomar al catalán sino á otro español y á un indio
malo, malísimo, y á quien por sus servicios y lealtad al Sobe­
rano, Morillo le había concedido la medalla de plata con el
busto del Rey. Todos tres caballeros han sido fusilados en
Ocaña, según me dice Carmona, de oficio, desde Ocaña el 22
de Abril.
Esto sí que es trabajar, D. Pacho; me he amolado con la
venida del Libertador. Aseguro á usted que estoy rendido,
y á veces he querido cambiar esta suerte por la de La Lagu­
na. Me tiene el Batallón Pamplona más que amolado, porque
sepa usted, mi amigo, que levantar hoy aquí batallón de solté
ros es obra de romanos, pero mucho más como ha querido
D. Simón, sin oficiales, sin un cuadro y en tres días; pero créa­
me usted que ya está con muy cerca de 500 plazas, á pesar de
estas dificultades y de la segregación de los pueblos de parte
del Gobierno, según la declaración del Presidente, en cuyos
pueblos en nada tengo que ingerirme, según le habrá dicho
Soto.
¿ Pero qué me dice usted de la Columna Briceño ? Sepa
usted que si hubieran llegado al Hato de Los Platas, no ha­
brían pedido tantas bestias, y sin embargo de esto fueron
servidos y á más provisiones abundantes.
D. Pacho: ¿ y de dónde habré yo sacado tanto ganado
en Pamplona ? ¿ Se habrán vuelto los venados vacas y toros?
Pues aunque así haya sido es necesario que de ahora en ade­
lante los ratones también se vuelvan, porque ¿ cómo habrá
quedado el Occidente con la Colunia Briceño, con Vargas y
el caballero Pamp? (sic) racionando todas estas plazas ?
Y ahora este último cuerpo estacionado allí, hasta que se
vista y equipe para seguir á Ocaña, ¿cómo lo dejará ?
Tengo dos comisionados en el Socorro, con $ 1,500,
EL DARIEK

comprando lienzos y mantas para vestir el batallón. Le tengo


hechas la mayor parte de las gorras de suela, y aun contemplo
se habrán concluido; le tengo bandera, y muy buena.
No tengo un lugar para escribirle más largo, pero de paso
le diré que ya Salgar dio principio á sus cavilosidades. Este
picaro, monigote infame, ha tenido valor, á presencia de
Salón y Lara, de decir que he robado en el Occidente hasta
que he querido, pero que era preciso fuese así porque yo ha­
bía dicho que los $ 14,000 que los godos me habían quitado
los había de sacar de Girón. Aseguro á usted que es cuanto
puede decirse de mí; en mi vida he tenido $ 14,000 reuni­
dos, ni toda mi casa; jamás he tenido conversaciones sobre
pérdidas, y puedo asegurarle que desde que estoy en el Go­
bierno no ha entrado en mi poder cantidad alguna, fuera de
mis sueldos, sino son 47 escudos y $ 7, que aun conservo en
mi poder, como pertenecientes á Mantilla y de que di cuenta
al Presidente desde aquel tiempo, y hasta ahora no ha dis­
puesto de ellos.
Aseguro á usted que estoy caliente con este bribón mo­
nigote, y que si yo no viera que los tribunales en el día no
son compuestos de esos Catones de los que este clérigo no ha
medido toda su vida, con mi sable le pediría la satisfacción.
Picaro. Que certifiquen los dos Coroneles sobre lo dicho; pero
sin embargo de esto, quiero me aconseje usted lo que deba
hacer, porque he consultado con Soto, y me dice no haga
caso, que me ha ido á atacar por una parte que nadie será
capaz de variar el concepto que han formado los que me co­
nocen, pero esto no me parece lo bastante.
Su primo,
Pe d r o Fo r t o u l .
Saludes á Josefita y á González.

EL DARIEN
Descripción y derrotero déla Provincia de Santo Domingo del Darién con noticias
de sus principales ríos |y quebradas, pueblos de españoles de todo color,
habitaciones de los indios y franceses, su número poco más ó menos, según
informes.

El río Tuira, el principal de la Provincia del Darién,


vierte al mar del Sur. Su entrada á éste está dividida en
dos bocas por la interposición de una isla pequeña baja.
La boca situada á la derecha se llama Bocachica, la de la
Ij8 BOLETIN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES

izquierda Bocagrande. Media legua arriba del Tuira, y sobre


su margen izquierda, desagua el río Sabanas, desde cuya
boca, viajando en barquetas pequeñas y con tiempo favora­
ble, se llega en tres días á cierto punto que dista medio día
por tierra del río de Cañazas, jurisdicción de Chepo. Desde
este punto se hace la travesía del río Chucunaqui en cuatro
días. El Tuira, Cañazas y Chucunaqui traen sus nacimien­
tos de una misma cordillera.
Siguiendo la navegación del Tuira, desde la boca de Saba­
nas, á tres leguas más arriba y sobre su margen derecha, se
encuentra el pueblo Chapigana, compuesto de quince casas paji­
zas habitadas por unas cinco familias con una guarnición de
diez y nueve hombres y un capellán. Legua y media arri­
ba de este punto, siempre á la margen derecha del río, se
halla la boca del río de la Marea, el cual se sube en cuatro
horas á favor de la marea y se llega á un pueblo compuesto
de siete vecinos casados y tres solteros. De ahí, emprendien­
do el viaje por tierra, en cuatro horas se encuentra el sitio
nombrado Minas Bajas, con una población de diez y seis
hombres casados y cinco solteros, robustos, y once ancianos
de más de 70 años. Su ocupación es la caza y la extracción
del oro de las quebradas.
A un cuarto de legua de la embocadura del río de la
Marea, siguiendo la navegación del Tuira, desagua el río de
Balsas, y subiendo éste á favor de la marea, se llega al pueblo
de Balsas en veinticuatro horas. Este pueblo se compone de
veintidós familias de indios instruidos por los religiosos do­
minicos.
A tiro de fusil de ese pueblo se encuentra el de Tucutí,
con veinticinco hombres robustos y siete ancianos de más
de 70 años; su ocupación principal es la siembra de frutas y
la extracción de oro de las quebradas. Todos los habitantes
de este pueblo son en extremo pobres, excepto el Capitán,
que posee cinco esclavos y otras tantas esclavas.
De la boca del río Balsas, siguiendo la navegación del
Tuira á favor de la marea, en poco más de seis horas en Pi­
raguas marinas, se llega á las tres bocas que forman su
unión con los ríos de Chucunaqui y Puré. Entrando por la
boca del río Chucunaqui, á cuatro leguas del camino, se en­
cuentra á su margen derecha el río Yaviza, navegable sólo
por barquetas, y subiendo este último en breve tiempo al pue­
blo Yáviza, que consta de veintitrés familias. Este pueblo fue
fundado por los Padres de la Compañía de Jesús. Siguiendo
la navegación del Chucunaqui á una distancia de poco más
de una legua de la boca de Yaviza en la margen derecha, des­
EL DARTEV
*59

agua el río Tupiza, despoblado. Desde este punto puede sa


lirse á la costa del norte por el punto de Gaudí ó Acantí.
Subiendo el río Tupiza en barquetitas, se llega en dos días á un
lugar en que, dejando el río y continuando la marcha por tie­
rra, se encuentra el pie de la cordillera general, que se sube en
un día, y descendiendo á las cabeceras del río Gaudí, que des­
agua en el mar del Norte, se descubre una población de cua­
renta familias de indios. De esta población se baja al mar
del Norte en tres horas, en pequeñas barquetas.
Continuando la navegación del río Chucunaqui, desde la
boca del Tupiza, á seis leguas sobre su derecha, está la boca
del pequeño río Tuqueza, dentro del cual hay una población
de cuatro familias, á distancia de tres días, desde cuyo lugar se
va en un día de camino á la cordillera donde están las cabe­
ceras del río Pito ; desde este punto, en medio día, se llega á la
costa del norte en el golfo del Darién.
De la boca de Tuqueza, siguiendo el Chucunaqui, á dos
días de subida, se halla Tibugandí, río pequeño situado á la
margen derecha, á un día de distancia de su embocadura; si­
guiendo para arriba, se encuentra otro río pequeño denomi­
nado Suetí. La población que se encuentra en el intermedio
de la boca de Tibugandí á ese río, se compone de veinte fa­
milias. Desde Tibugandí al mar del Norte no hay más que
dos leguas por tierra. El río Sillatí, que consta de una peque­
ña población de dos familias, se encuentra á media legua del
Suetí; y costeando este río desde la boca del Sillatí, á medio día
de marcha, se llega al pie de la cordillera, desde la cual se hace
la travesía en hora y media á Tucuatí, que también tiene su
nacimiento al pie de la cordillera.
De la boca de Tibugandí, siguiendo la navegación del
Chucunaqui, se llega en un día á la boca de Tucubtí, que des­
agua á la derecha ; la población, situada á dos días dentro de
este último río, se compone de doce familias. El riachuelo
Ypetíestá situado en el intermedio de la boca de Tucubtí y
la población del mismo nombre, á la ribera izquierda, y con­
tiene una población de ocho familias de indios. Del pueblo de
Tucubtí se sube costeando el río á pie, y en medio día se en­
cuentra la cordillera que se monta en media hora, divisándose
el mar del Norte, desde su cima. Bajando la cordillera se en­
cuentran las cabeceras del río Agalalumate ó Aggre, cuya
población está situada á dos horas y media, distando sólo
medio día de Calidonia, punto en que desagua ese río.
Déla boca de Tucubtí, siguiendo el Chucunaqui arriba,
se encuentra á su derecha el pequeño río Moreti, dentro del
cual, á distancia de un día, hay una población de ocho fami­
160 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES

lias. De esa población se sube al mar del Norte por el río


Navagandí, en dos días. El viaje es trabajoso.
De la boca de Mareti, siguiendo el Chucunaqui, á un día
de camino, desagua el río Arquiali, en cuya boca se ignora si
hay población, por la circunstancia de haberla abandonado su
cacique, D. Juan de Dios Alcedo, que la habitaba.
A un día de camino de la boca de Arquiati sigue la nave­
gación del Chucunaqui, hasta cierto punto en que, tomando
por tierra, se sale á Cuiquinuplí, que desagua en Cañanazas, río
de la jurisdicción de Chepo, que cuenta veinte familias.
Sigue la navegación del Tuira desde la boca de Chu­
cunaqui.
Pirrí, río pequeño situado á la derecha, á más de un tiro
de fusil, de la boca de Chucunaqui. El real de Santa María se
halla á dos vueltas de distancia del Pirrí. Este es el fuerte prin­
cipal de la Provincia, que consiste de una casa fuerte de ma­
dera, montada con nueve pedreras de carnara y guarnecidas
por un oficial, un sargento, un tambor, un cabo de escua­
dra, dos artilleros y treinta y cinco soldados, entre los cuales
hay seis pertenecientes al fijo de Panamá. En este fuerte re­
side el Gobernador, y hay además un capellán y otros em­
pleados. La población del fuerte, exceptuando los soldados
casados en el país, se eleva á treinta y cinco individuos
de todo sexo, entre los que hay dos europeos; su ejercicio
ordinario es la agricultura. El clima es perverso en razón de
la humedad del lugar, que es como bajo pantanoso.
Dentro del río Pirrí, á dos vueltas de su embocadura, se
halla una población que lleva el mismo nombre, y que consta
de un cura dominicano y trece familias de indios.
Molineca.—Pueblo de indígenas situad,o á legua y media
de la boca de Pirrí, tiene una población compuesta de un
cura dominicano y veintitrés familias.
Alluca.—Quebrada despoblada que desagua en el Tuira,
á cuatro leguas del pueblo de Molineca.
Yapetí.—Quebrada despoblada, desagua en el Tuira á
distancia de tres vueltas de la anterior.
Capetí.—Río navegable para barquetas, desagua en el
Tuira, sobre su ribera izquierda, á distancia de siete vueltas.
En las cabeceras de este río habitan, dentro de la montaña,
los indios paparos. Estos indios, cuya raza se supone ser
una mezcla del indio y del negro, no tienen comunicación
con los demás; su número se gradúa de ochenta familias.
Ipeliza,—Quebrada que desagua en el Tuira, á su mar­
gen derecha, á una distancia de siete vueltas de la boca de
Capetí. De la boca de esta quebrada se va al embarcadero
EL DARIEN 161

en tres días, y de este punto por tierra se llega á Cana en


medio día. El embarcadero tiene más de tres familias de
indios.
Cana.—Población de indios y españoles con un fuerte
mandado por un sargento y guarnecido por ocho hombres;
la mayor parte de los habitantes son de más de 50 años, y se
ocupan en la siembra de frutas y del trabajo de minas en
pequeño.
Cupé.—Pueblo de indígenas, constando de cuarenta fami­
lias adoctrinadas por los Padres de la Compañía de Jesús,
situado una calle arriba de la quebrada Ipeliza.
Pucurrú.—Río mediano, situado á la izquierda de la
ribera, á medio día del pueblo de Cupé. A un día de dis­
tancia de su boca. Desagua en él la quebrada Ipaliza, la cual
se sube á un día de camino. Se llega á una población de
ocho familias.
Marranquilla.—Quebrada distante de la boca de Tapa-
liza dos horas, de donde en hora y media de marcha se
llega á Parcaparcá, quebrada pequeña, poblada con seis
familias. Esta última quebrada desagua en la de Tiperrí, la
cual lleva sus aguas al río de Palla. De Tiperrí á la cabecera
del río Palla, poblada con cinco familias, se va en un día.
De este punto, que es el pie de la cordillera, que se monta
en cuatro horas y se desciende en igual tiempo, se llega á
las cabeceras de Arraquilla, quebrada vertiente al Norte, don­
de se descubre una laguna nombrada Tigre, separada de la
boca de Tarena, punto del mar del Norte, por la distancia de
un día de navegación. Palla, río que desagua en el Tuira, á
distancia de un día de la boca de Pucurra; dos días arriba
de su boca tiene una población de ocho familias. Desde este
punto á la cordillera hay dos días, y en su mediación se en­
cuentran las quebradas de Iracuna y Ucubquilla, con una
población de cuatro familias. Del embardero de Palla, siguien­
do un camino á la derecha por la quebrada Tuygule, á un
día de marcha á pie, hay una población de dos familias de
indios, de cuyo paraje, continuando la dirección á la dere­
cha, se salva la cordillera y se llega en un día á la cabecera
del río Llí, que cuenta una población de sesenta familias di­
seminadas en varias quebradas que desaguan en él. Bajando
el citado Llí se sale en tres días al Atrato, á distancia de un
día de su entrada al mar.
Apellac.—Quebrada tributaria del río Pucurrú, situada á
un día de camino de la boca de Tapaliza, la cual se sube y
á distancia de otro día de su boca está la cordillera donde
reside una familia. De este lugar, montando la cordillera, en
11
IÓ2 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES

un día de marcha se llega á la cabecera del Tigre, río que


desagua en la laguna de su nombre y que tiene una pobla­
ción de doce familias.

RÍOS QUE DESAGUAN AL MAR DEL NORTE.

Recorriendo la costa desde Cartagena á Portobelo,


se encuentra el río de Caimán, poblado por cinco familias de
indios y unos treinta franceses, que viven con indias en quie­
nes tienen muchos hijos. Estos franceses poseen siembras de
cacao. El río Caimán es navegable por piraguas hasta el em­
barcadero, que no está muy lejos.
Turbo,—Río navegable como el anterior, situado á distan­
cia de tres leguas de Caimán y poblado por ocho familias de
indios y cinco franceses, que se ocupan también en la siem­
bra de cacao. El golfo del Chocó dista de este lugar siete
leguas, por la parte más estrecha, y todos los terrenos com­
prendidos en él están despoblados por ser de tierra ane­
gadiza.
Tarena.—Río que se encuentra después de pasado el gol­
fo del Choco; á seis leguas de su boca desagua, á su ribera iz­
quierda, el río Arraquilla, que cuenta treinta familias de indios.
La población del Tarena, colocada á distancia de un día del
punto anterior, se compone de sesenta familias de indios y
trece familias de franceses, los cuales poseen en este río siem­
bras de cacao.
Titumate, - Quebrada que desagua en el mar, á tres le­
guas de Tarena, con una población de ocho familias de in­
dios y seis francesas.
Tinacantí.—Quebrada situada en la costa, á legua y me­
dia de la anterior, poblada con tres familias de indios y
una francesa.
Acantí,—Río que desagua á cinco leguas del punto ante­
rior, y su población en la costa es doce franceses y de algu^
ñas familias de indias, dentro de su boca.
Pitó, Río que desagua en la costa, á seis leguas del ante­
rior, donde residen diez familias de indios y dos de franceses.
Caret,—Río que desagua en la costa, á tres leguas del an­
terior, poblado con cuatro familias de indios.
Calidonia. —Bahía situada á cinco leguas del río Caret
enfrente del punto donde estuvieron fortificados los escoceses
hay una quebrada donde habita el Capitán Pancho, y su po­
blación es de cuatro familias de indios. En el río principal^
de Calidonia, llamado Aggre habita un Capitán con cua­
renta familias de indios y seis franceses.
EL DABIBN 163

Sardi.—Quebrada situada á dos leguas de Calidonia, con


una población de cuatro familias de indios.
Navagandí.—Río pequeño que desagua en el mar, á dos
leguas del Sardí, y contiene una población de quince familias
de indios.
Rudragandí.—Río situado á seis leguas del anterior y
contiene siete familias de indios.
Mosquito.—Río situado á cuatro leguas del anterior, con
quince familias de indios.
Matunagandí.—Río con diez familias de indígenas de po­
blación, se halla situado á dos leguas del anterior.
Coco.—Río poblado con más de cuarenta familias ; su si­
tuación es á dos leguas de! anterior. A una legua de distan­
cia del Coco hay cuatro familias de indios que habitan en
una quebrada.
Río de Monos.—Situado á legua y media de dicha que­
brada ; su población es de quince familias de indios.
Rio de La Concepción, con igual población que el río de
Monos, del cual dista cuatro leguas.
Río del Playón ó de Las Armas.—Está situado á tres le­
guas de La Concepción, y cuenta veinte familias.
Marzalagandi.—Quebrada de cuatro familias, situada á
distancia de cinco leguas del anterior río.
Río azúcar.—A. distancia de cinco leguas de dicha que­
brada ; se ignora si está poblado.
Río Diablo.—Tiene quince familias de indios.
Río Cedro.—Situado á cuatro leguas del anterior, con
quince familias de indios.
Boca del Río Cardí.—Situado á más de tres leguas del
Cedro; contiene una población de quince familias de indios.
Este punto, que es el último de la Costa que está habitado
por los indios, está colocado dentro de la punta de San Blas,
donde se halla la ensenada de Mandinga, bahía capaz para
toda clase de embarcaciones, aunque su entrada demanda
mucha pericia por estar llena de islas pequeñas y circundada
de bajos.

Sigue un informe sobre el estado de las misiones y los


motivos porque no han tenido el progreso que se esperaba.

EXTRACTO

Como la principal causa de la decadencia se asigna á la


mala índole de los indios, quienes corresponden á los bue­
nos oficios de los Padres Jesuítas con injurias y amenaas de
164 BOLETÍN DE HISTORIA YANTIGVEDAEB8

muerte. El peligro de muerte para los misioneros es tanto


más inminente cuanto los indios creen en su ignorancia
que todos los hombres blancos á quienes dan muerte son
otros tantos esclavos que conquistan para la otra vida. El in­
formante propone después como el medio más propio para
el adelanto de las misiones, impedir el comercio de los in­
dios con los extranjeros, obligando á aquéllos á establecer sus
poblaciones debajo del cañón de las fortificaciones y tra­
tando de que la Costa, que está en contacto con las naciones
extranjeras, se pueble exclusivamente de españoles. Parece
que el informante consideraba como nociva la influencia de
los extranjeros en los puntos de la Costa habitados por los
indios, pues los términos de que se vale para condenar el
comercio con los extranjeros son muy fuertes. Sin embargo,
ningún hecho aduce en comprobación de la inconveniencia
del trato de éstas con los naturales ; antes por el contrario,
manifiesta que los extranjeros proveen á los indios de los ob­
jetos más necesarios para el trabajo y la subsistencia, aun­
que ésta es precisamente la gran razón que tiene para pen­
sar en que sus relaciones deben impedirse. No es extraño
que el informante tuviera tales ideas, pues era español; y sobre
todo, perteneció á una época en que los celos y la descon­
fianza inspiraban los más fuertes temores contra todo indi­
viduo extranjero.

El presente escrito es extractado de un informe rendido


por un agehte del Gobierno español al Virrey de Santafé de
Bogotá, á fines del siglo xvm, y esta copia tiene el honor de
obsequiarla el Sr. D. Luis María Guerrero á su distinguido
amigo Sr. D. Ildefenso Díaz del Castillo.
Tadó, Septiembre 24 de 1895.

No t a .—El anterior documento fue cedido á la Academia


Nacional de Historia por el Se D. Ildefonso Díaz del Castillo,
miembro correspondiente de ella.

DIARIO POLITICO DE SANTAFE DE BOGOTA

Número 39 Enero 8 de 1811


CAPITULOS de carta escrita desde Cádiz por un europeo vecino de Caracas á
una persona de su amistad y confianza.
Ya sabrá usted cómo sin disparar un tiro se ha hecho due­
ño el Sr. José de toda la Andalucía; que se acuartelaron del
DIARIO POLÍTICO DB SANTAFÉ DB BOGOTA 165

mismo modo sus ejércitos á nuestra vista el 5 del corriente en


San Lucas y su costa, hasta la Carraca; que hace días vino
S. M. al puerto de Santa María, donde se halla; que los ata­
ques son continuos en el caño del Trocadero ; que procurarán
levantar baterías y que las desmontan muy á menudo, por lo
cual excuso yo detenerme en contar á usted lo que dirán tan­
tos. Sin embargo, á vista de lo que tengo pronosticado debo
añadir que á pesar del nuevo Gobierno (que en realidad es el
que tenemos) ; á pesar de las fuerzas marítimas y terrestres
españolas é inglesas que aquí han remitido ; á pesar del ca­
lor que se ostenta en la defensa, suponiéndose inexpugna­
bles, no salgo garante de que deje de estar esto en manos
del tío Pepe al recibo de la presente. Es mucha la tramoya
que hay ; muy ineptos y superficiales los caudillos; todo apa­
riencia, todo traición, todo interés individual, y en una pala­
bra, todo francés. Usted nada crea de cuanto ha visto im­
preso ; todo ha sido farándola, embrollos, picardías y corrup­
ción. José Napoleón gobernaba el Gabinete Sevillano, y así
todo cuanto de él salía llevaba el sello de sus ideas. Es nece­
sario estar aquí para poder desenvolver la falsa é infame polí­
tica que nos ha traído al desventurado estado en que nos ve­
mos. ¡ Cuánto mejor hubiera estado á este miserable pueblo
que le hubieran desengañado y entregado al nuevo Rey! y no
que lo han dejado perecer de un modo el más inicuo que se
ha podido imaginar; aseguro á usted que jamás había creído
hasta hoy que los españoles eran tan bárbaros é hijos de la
esclavitud.
El ejército español del tío Pepe se ha aumentado con
9,000 andaluces que del Reino de Sevilla se acaban de alistar
en sus banderas, y 5,000 caballos de Córdoba y Granada,
perfectamente armados y vestidos. Ha distribuido hasta 600
cruces en Sevilla el Rey José y hecho muchas.... (sic).
A nadie debe perjudicar lo que diga dentro de la Asam­
blea por gracias y mercedes: ha quedado muy bien pren­
dado de sus afectuosos habitantes y hallado en la misma ciu­
dad más riquezas que el Emperador su hermano en toda la
Alemania: gracias á los centrales que se las reservaron in­
tactas. Se espera aquí de hoy á mañana la Regencia; pero
como teme no ser reconocida más que de estos miserables y
frívolos gaditanos, casi nada hace. Es una diversión ver el
estado en que se hallan las cosas.
¿ Qué juicio formará usted ahora, mi amigo ? Ya llegó el
caso en que es indispensable un partido: crear un nuevo orden
y precaverle de las inquietudes que ha producido el tumultua­
rio que se estableció en España.__ De aquí nada favorable
*66 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES

hay que esperar, sea la que fuere la dinastía, y aunque quede


alguna Provincia sin sujetarse ahora, que lo dudo muchísimo,
al fin debe entregarse, y entre tanto vivirán ustedes á merced
de esos bribones, que han sembrado la intriga y la depravación
en la América; tales son cuantos ha colocado la Central,
quien ha logrado envenenar en tales términos la masa nacio­
nal, que es imposible purificarla.
Van llegando fragmentos de los que llamaban ejér­
citos, descalzos, desnudos, desarmados y que parecen unos
galeotes.
Adiós, mi amigo: cuidado con que si se crea hay un nue­
vo Gobierno, pida la detención de este tirano.
Han cerrado ayer el puerto para salir embarcaciones á
América; lo atribuyen á resultas de un mensaje puesto á ma­
nos de la Regencia por una comisión de su Junta, quejándose
altamente de la Real Orden fecha 17 de Mayo (y que se tuvo
encubierta hasta estos días), concediendo libre comercio en las
Indias á los ingleses y pidiendo las cabezas de todos los que
hayan manejado este alevoso decreto. La Regencia dice que
es suplantado; la Junta insta que se ha de decapitar á los
autores y que se averigüe al instante. Se echaron sobre el
Oficial Mayor de Hacienda y sobre sus papeles, y él al mo­
mento dijo que la orden era positiva y que Hormasas la hizo
poner. Por lo bajo se dice ser los autores Saavedra, Castaños,
su amigóte, y algunos opinan que también LardizábaL El
asnnto se ha tomado muy á pecho por este comercio, y se
espera lo concluyan arroyos de la sangre que causa todas
nuestras desgracias, á menos que, como creen muchos, huyan
los regentes de un momento á otro para la América, según la
prisa que se han dado á llenarla de sujetos de su jaez, es de­
cir, peores que los de la Junta Central
No me gusta el aspecto de Cataluña. Vienen setenta mil
hombres para España á acrecentar los cuerpos de Massena, y
si una verdadera revolución no corta 300 cabezas españolas-
francesas que han manejado y manejan los negocios públicos,
estamos perdidos Yo, y muchos, tomamos por experiencia
que es una recomendación para hace»- fortuna haber jurado,
servido ó vivido con los satélites del Rey intruso, y un de­
mérito ser patriotas,{porque descubro tal francmasonería entre
los picaros que corren con todas las dependencias públicas,
que en cuanto cae en sus manos un verdadero español, le
acaban; si tiene algo de sospecha contra la patria, colocación
al momento. Diré á usted cosas que aturdirán ... Adiós,
y entre tanto desconfianza de cuantos han ido y vayan. —
Las cosas están cada vez más desesperadas.... Sólo Puerto
DIARIO POLÍTICO DE SANTAFÉ DE BOGOTÁ 167

Rico ha reconocido hasta hoy la Regencia.__ se teme mu­


cho de las otras Provincias.__ Aquí es la mansión déla
injusticia y de todas las calamidades y corrupción social____
Esto es, señor Redactor, tan cierto y efectivo, que no
dudo será el tiempo que desengañe á los que alucinados creen
haber otra cosa de lo que relato, y ¡ ojalá no tuviéramos tan­
tos motivos para creerlo 1 y ¡ ojalá fueran buenas y sinceras
las intenciones de los que quieren negarlo !
Dios guarde á V. S. muchos años.
(Gaeeta de Caracas de 9 de Octubre).

CONTINÚAN LOS PRINCIPIOS DE ECONOMÍA POLÍTICA

Los individuos que ejercen el Poder legislativo se deben


nombrar por las Juntas electorales formadas por los votos de
los ciudadanos en las Asambleas primarias.
El número de electores debe ser proporcionado al nú­
mero de los ciudadanos que votan en las Asambleas prima­
rias ; de suerte que á cierto número de votantes corresponda
un elector. Ningún ciudadano debe votar en dos ó más Asam­
bleas primarias, sino tan sólo en la que tuviere su domicilio.
El Cuerpo electoral se debe renovar todos los años.
El Cuerpo legislativo debe tener sus sesiones en plena
libertad.
Las deliberaciones se deben hacer sin precipitación.
Para sancionar una ley deben preceder algunas confe­
rencias sobre su contenido.
La ley se debe poner por escrito en términos precisos,
de modo que las votaciones se puedan hacer por sí ó no, para
evitar inexactitudes funestas.
Para considerar bien una ley se necesitan á lo menos tres
lecturas con suficientes intervalos.
Se debe oír al Poder Ejecutivo sobre el establecimiento
de nuevas leyes; á las que puede poner objeciones, se
deben considerar.
El Cuerpo legislativo se puede renovar anualmente por
terceras ó cuartas partes, según el número de sus individuos.
' Ei Cuerpo legislativo debe tener en su Sala el poder
económico y de policía para guardar el buen orden; debe
nombrar sus Secretarios y Oficiales, y ejercer el poder y acu­
sación sobre todos sus miembros.
En los Cuerpos legislativos no se debe deliberar sin
i68 BOLETIN DE ÜISTOBIA Y ANTIGÜEDADES

intervención por lo menos de dos tercios de sus [Link]


otro modo una parcialidad que concurriese podría derogar lo
que se hubiese sancionado en plena Junta.
. __ (sic) vía de discusión en materias políticas.
El Poder Ejecutivo se debe ejercer por un Cuerpo com­
puesto de pocos individuos, ó también depositarse en una sola
persona para la más fácil y pronta expedición de los negocios.
El Poder Ejecutivo nombra los empleados que no se nom­
bran por los electores del pueblo.
Debe vigilar sobre que las leyes se observen religiosa­
mente y que la Constitución se conserve en todas sus partes.
Debe haber distinción entre el regulado y el regulante.
Hay incompatibilidad entre ejercer el Poder Ejecutivo y
cualquiera otra función pública.
La perpetuidad de los poderes es odiosa y puede dege­
nerar en tiranía.
El Cuerpo Ejecutivo compuesto de varios individuos se
debe también renovar periódicamente, por la cesación de al­
gunos de sus miembros y nominación de otros.

NECROLOGIA

El día 14 de Diciembre de 1810 murió en esta capital


D. Gregorio Domínguez, de 65 años de edad. El primer em­
pleo que sirvió fue el de Teniente Oficial Real del Raposo,
conferido por el Virrey Zerda en 12 de Marzo de 1766. En
20 de Agosto de 1771 el mismo Virrey le promovió á Te­
niente Oficial Real del Zitará. En 7 de Diciembre S. M. lo
ascendió á Contador Ordenador del Tribunal de Cuentas de
esta capital, y en 12 de Junio de 1790 á Contador Mayor del
mismo, que sirvió hasta su muerte. A más de estos empleos
sirvió también una Capitanía de Milicias disciplinadas de ca­
ballería, de esta capital, y después una Comandancia del mis­
mo Cuerpo, con grado de Teniente Coronel, con aprobación
de S. M. Desempeñó á satisfacción del Rey y de los Virreyes
muchas é interesantes comisiones, tales como la pacificación del
pueblo de Sombrerillos en el Chocó, el arreglo de las Cajas
del Zitará, establecimiento de administraciones de aguardientes
de aquella Provincia, organización y planes para la Aduana
de Cartagena, en que verificó el cobro de 186,176 pesos, corte
y tanteo de las cajas de aquel puerto, en que recaudó más de
26,000 pesos, las visitas de las Salinas de Zipaquirá, etc. El Sr.
Domínguez dio también nuevos planes y métodos expeditos
DIARIO POLÍTICO DE SANTAFÉ DE BOGOTÁ 169

para la organización del Tribunal de Cuentas que había caído


en desorden. Estaba dotado de un juicio sólido y claro, al que
acompañaba prudencia, tino y sanas intenciones. Se distinguió
en todos los empleos que obtuvo por su celo, integridad y
honradez. Cumpliendo con las obligaciones que le imponían
aquéllos, ha cumplido también con las de ciudadano, de tier­
no esposo y de buen padre; y nosotros creemos hacer una
justicia consagrando esta página del Diario Político á su bue­
na memoria.

DIARIO POLITICO DE SANTAFE DE BOGOTA

Número 40 Enero // de 181!

BARINAS, 19 DE DICIEMBRE DE l8lO.

El Capitán D. Manuel Castrejón y Teniente D. Manuel


Vásquez, con fecha 19 de Noviembre, desde el sitio de Lajas,
diez leguas distante de Coro, y cerca de cortar la comunica­
ción de ésta con Maracaibo, escriben las siguientes noticias:
< En nuestra marcha de Carora á las cercanías de Coro,
en que nos hallamos, hemos encontrado los lugares desiertos.
Las gentes se han retirado y abandonado sus hogares, por las
voces que han esparcido nuestros enemigos, haciéndoles creer
que veníamos á robarlos y matarles sus mujeres. Esto lo han
hecho con el impío objeto de sembrar la discordia infundién­
doles odio hacia sus hermanos. Llegámos al Pedral el 12 del
corriente, donde sólo hallámos al Cura, que nos dio razón de
haberse retirado de allí el día antecedente el Comandante
Miralles con las tropas de Maracaibo.- Lo perseguimos viva­
mente, hasta darle alcance en el sitio de Arribanachej donde
lo atacámos á pesar de la posición ventajosa en que había
colocado su ejército, en un bosque espeso que le servía de
defensa. No tardó en ser desalojado y salir huyendo, después
de una corta resistencia, dejando en el campo la artillería y
más de 50 muertos. De nuestra parte no hubo sino dos
muertos y tres heridos. Esta acción fue el 13 del corriente
170 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES

Noviembre, como á las cuatro de la tarde. Miralles, en quien


los opresores de Maracaibo tenían toda su confianza, ha
mandado decir á los de Coro que aunque él había ganado
tres batallas, había sido sobre la mar, pero que en tierra no
tenía ninguna pericia. Los corianos quedan ya encerrados en
su recinto, y se les acerca el momento de su ruina. No ha ha­
bido otra acción considerable, pues aunque hemos tenido otros
encuentros en que ha habido tiroteos, sólo ha muerto uno ú
otro de parte de los enemigos. Tenemos muchos corianos en
nuestro ejército, y nos han informado del horror que les han
inspirado contra nosotros Ceballos, Miralles y otros de su jaez,
pero van saliendo del engaño.
Por nuestros emisarios cautivos en Puerto Rico y puestos
en libertad por el Comisionado de la Regencia, que arribó á
aquella isla el 23 del pasado y parece que venía con miras
hostiles contra nosotros, hemos sabido que impuesto dicho
señor de la unanimidad de nuestros sentimientos y su propa­
gación por casi toda la América Meridional, ha desistido de
su proyecto, quejándose de los Gobernadores de Puerto Rico
y Maracaibo, que habían engañado á la Regencia, figurando
que la gloriosa revolución de Caracas de 19 de Abril había
quedado reducida á sólo el recinto de la ciudad y en contra­
posición de los pueblos y Provincias que la rodean, con cuyo
motivo se produjo diciendo que el asunto de la independencia
de la América era ya cosa concluida.
Se ignora si la resolución de poner en libertad á nues­
tros Diputados fue efecto de la interposición del Almirante
Kocrane, de quien acababa de recibir pliegos el Sr. Cortava-
rría, ó medidas tomadas para aplacar y reducir á partido los
pueblos de Venezuela, á quienes debían suponer resentidos
de una retención tan injusta y chocante contra el sagrado
derecho de gentes. Estos Diputados, que se dejaron ver el
día de ayer en esta capital con general aplauso de todos sus
moradores, nos confirman en los ningunos recursos de la
Metrópoli y sus devotos para sojuzgarnos por la fuerza.
Acompañaban en esta expedición al Sr. Cortavarría dos
Oidores, un Secretario y un Escribano, de los cuales uno de
los primeros murió en aquella Isla.
Por carta particular de Cádiz se sabe que la Regencia ha
suspendido el decreto de bloqueo en nuestras costas, á ins­
tancia de la Junta de Cádiz, que hecha cargo de que el ver­
dadero bloqueo resultaba contra los habitantes de aquella
plaza por la falta de comercio que experimentaban, dispuso
la revocación. Esta misma carta asegura que los franceses,
de acuerdo con aquel Gobierno, se introducen por la noche
DIARIO POLÍTICO DK SANTAF® DR BOGOTA I I

en aquella plaza, de que se puede inferir qué suerte nos espe­


raría si ciegamente nos hubiésemos sometido á su depen­
dencia.
Las funestas noticias de Quito causaron en Caracas las
más vivas sensaciones. Todos sus habitantes vistieron luto,
sin esperar á que lo decretase el Gobierno, en demostracin
de su profundo dolor por el sacrificio de los primeros héroes
de nuestra libertad. Por todas partes se oían expresiones enér­
gicas de sentimiento, canciones lúgubres, imprecaciones terri­
bles contra los que mancharon sus manos en la sangre ino­
cente de sus hermanos. No se limitó Caracas á efusiones esté­
riles. El día 3 de Noviembre se celebraron en la iglesia pa­
rroquial de Nuestra Señora de Altagracia los funerales más
suntuosos á la memoria de las inocentes víctimas sacrificadas
en Quito. Se ha impreso la descripción de estas exequias,
con la colección de poesías, inscripciones y alegorías que
adornaban el templo y monumento fúnebre. Todo respira
grandeza, humanidad y patriotismo. El genio de la libertad
levanta la cabeza en medio de Venezuela, y ve abatido á sus
pies el fiero monstruo del despotismo que exhala los últi­
mos suspiros.

COMERCIO

Nos ha parecido conveniente publicar en nuestro Diario


las entradas y salidas de efectos comerciables en esta capital.
Creemos que esto agradará á nuestros lectores y proporcio­
nará á los comerciantes algunas noticias útiles para dirigir sus
especulaciones.
RAZÓN de los efectos internados en esta capital desde el día [? del presente
mes hasta la fecha.

187 cerdos. 21 cargas tabaco.


203 m. piezas lienzos. 21 dhas. azúcar.
15 pares calzones. 5 m. dhas. anís.
2 dhos. naguas. 3 dhas. garbanzos.
51 dhos. gorros. 3 cargas panelas.
29 dhos. calcetas. 2 m. dhas quesos.
11 dhos. alpargates. í dha. cobre.
25 dhos. medias. 8 dhas conserva.
254 cargas miel. 1 m. dhas. jabón.
38 ruanas.
58 camisetas. Santafé, 5 de Enero de 1811.
5 cargas frazadas.
£ sobrecamas. Luis Sarmiento,
172 BOLETIN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES

RAZÓN de los efectos extraídos de esta capital desde el día i? del presente mes
para Honda, Mesa, Anolaima y Cartago.

75 ds. salchichones. 40 pzas, lienzo gallego.


35 jamones. 3 m. cabos bayeta 100 hilos.
34 piezas lienzos. 20 varas tafetán.
12 jergas. 30 estopillas algodón.
6 piezas manta. 2 doz. cuchillos.
8 docenas calcetas. 5 nanquies.
2 dhas. cordobanes. 4 piezas paño.
4 irlandas algodón. 44 bretañas.
22 tarugos. 40 medios listones.
18 marsellas. 67 varas casimir.
8 docns. pañuelos surtid. 20 varas fnuselineta.
18 muselinas. 5 libras seda.
6o pzas. mahon. r ab. acero.
39 dhas listón. 4 quintales fierro.
37 zarazas. 6 abs. anís.
22 zarazas librito.
Santafé, 5 de Enero de 1811.
i docna calzonarias.
i resma papel. Luis Sarmiento.

Libros. En la tienda de D. Rafael Flórez, sita en la pri­


mera Calle Real de esta capital, se vende la Constitución Fe­
derativa de los Estados Unidos de América, traducida al
español por D. José Manuel Villavicencio, obra importantí­
sima en el día. Su precio 3 reales.
El Español. Los papeles públicos nos hablan del perió­
dico de este título que se publica en Londres por D. José
María Blanco, autor del Semanario Patriótico de Sevilla, pa­
pel sumamente interesante á la Nación y que se prohibió por
la Junta Central. Su autor emigró á Londres, desde donde se
propuso trabajar en beneficio de su patria, dirigiéndose prin­
cipalmente á los habitantes de América, á quienes da los más
saludables consejos é instrucciones sobre el modo como se
deben conducir en las presentes circunstancias, en que cree
estar reconcentrado en estos dominios el interés de la causa
de España, que se conservará en sus establecimientos ultra­
marinos y vivirá en sus hijos, en sus leyes, en sus costumbres,
mejorada en mucho. Este papel nos es importantísimo, como
escrito por un autor que ha penetrado los misterios polí­
ticos de la Junta Central y de la Regencia, á quienes co­
rre el velo comprendiendo mejor que otro ninguno la situa­
ción peligrosa y desahuciada de la Península, con la que según
su juicio no se debe contar. En la Gaceta de Caracas se inser­
tan los artículos de El Español relativos á América, y en la
DIARIO POLÍTICO DB SANTAFÉ DB BOGOTÁ 173

de 23 de Noviembre último se lee el siguiente capítulo que se


inserta para gobierno de los que deseen adquirir dicho papel:
< Por ahora se remitirán los números (habla el autor de
El Español} conforme vayan saliendo á la Jamaica y á la isla
d<* Trinidad, para que en estos dos depósitos puedan tenerlos
los que gusten comprarlos sueltos ó suscribirse. Las suscri-
ciones se harán por un año al precio de doce pesos fuertes.
Los números que se vendan á los no suscritores serán á 25
reales cada uno. Se admitirán suscriciones en Trinidad, en
Casa de George Fitzwillian. En Caracas se entenderán los que
quieran suscribirse con D. Bartolomé Blandain.=

------- -—»

DIARIO POLITICO DE SANTAFE DE BOGOTA

Húmero 41 Enero 15 de 1811

QUITO, DICIEMBRE 6 DE l8lO

Apenas se vio que respiraba esta ciudad por el ardor


patriótico del Comisionado D. Carlos Montúfar, cuando los
interesados en la desolación de este bello país, no pudiendo
sufrir el espectáculo de un pueblo que quiere ser libre, des­
aparecieron en busca de instrumentos con que oprimir y sofo­
car la felicidad naciente. Sanz, Vergara, Manzanos, Rojas,
Marcos León, Arechaga, Fuertes, Bustillos y otros espíritus
malignos, no contentos con las escenas sangrientas del 2 de
Agosto, se han esparcido por Cuenca y Guayaquil á mover
máquinas de opresión y excitar nuevos horrores, contan­
do con el favor de los Gobernadores de aquellas plazas
y del Obispo Quintián que ha consagrado los Tesoros de
su iglesia y empleado su celo apostólico en fomentar la guerra
fratricida. El Presidente Molina, nombrado por la Regencia
para hacer la felicidad de estos oprimidos pueblos, desembar­
có en Guayaquil, y asociado con el Comandante Arredondo,
autor principal de las desgracias pasadas, ha marchado para
Cuenca con las tropas de Lima, con designio de forjar nue­
vas cadenas. Alderete, Comandante de las tropas de Panamá,
que debió á los amables quiteños las expresiones más sinceras
BOLETIN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES

de amistad, apenas salió de este país cuando se apoderó del


importante paso de Guaranda, donde construyó un fuerte
para franquear la entrada á los que vengan á destruir aque­
llos infelices habitantes. No creemos que tengan el menor su­
ceso los proyectos sanguinarios de estos hombres crueles, que
pelean por engrandecerse sobre las ruinas de la patria. Los
pueblos están ya desengañados y sabrán apreciar las aparien­
cias de celo y de justicia con que revisten su conducta estos
españoles degenerados. Por desgracia no se habían difundido
bastamente hacia la parte occidental de la América del Sur,
las noticias del actual estado de la Península, y los ambi­
ciosos jefes se aprovecharon de esta ignorancia para arrastrar
los pueblos á su exterminio y armarlos unos contra otros.
Pero los sucesos de Buenos Aires, Santafé, Caracas, Cuba,
Florida y la Nueva España acabarán de rectificar la opinión,
lisonjeándonos que Aymeric, Molina y sus secuaces hallarán
más bien imitadores de los ilustres cordobeses del Tucumán,
que ejemplos de los que se dejan conducir contra sus herma­
nos, engañados por caudillos pérfidos.

MEXICO.

Las correspondencias de Cartagena, refiriéndose á papele­


tas de Jamaica, nos anuncian el estado de fermentación en que
se halla la nueva España. El fuego ha prendido principalmen­
te en Guanajuato, San Miguel el Grande, Calaya, Iraguato,
León y otros distritos donde se dice haber habido mucha ma­
tanza.
Es reflexión de un sabio que los extremos de las cosas
son bien semejantes tanto en lo moral, como en lo físico; y
habiéndose establecido en América la dominación europea
bajo unos signos tan infaustos, sería cosa bien extraordina­
ria que estos países recobrasen su libertad de un modo ente­
ramente pacífico. Sin embargo, las luces del día nos hacen
esperar que la Regencia de Cádiz y todos los españoles euro­
peos. desengañados del ningún efecto que pueden producir los
esfuerzos contrarios á la opinión general de los pueblos, pro­
penderán á que los restos libres de la Nación se fijen en estos
fértiles dominios, gobernándose bajo un sistema sabio, que
destruya los abusos antiguos que han tenido paralizada la
monarquía española, que renacerá mucho más floreciente en
estos territorios, que abundan de todo lo necesario y que tal
vez son los más bien dotados de la naturaleza. Mejor será que
la Nación española sea la que se eleve haciendo elprimer pa­
pel en este gran continente, estableciendo en él las artes y
DIARIO POLÍTICO DE BANTAFE DE BOGOTA
175 „

ciencias humanas, de que hemos sido privados hasta aquí,,


que derramar inútilmente la sangre de sus hermanos, que de­
fienden sus más justos derechos.

SIGUEN LOS PRINCIPIOS DE ECONOMÍA POLÍTICA

Se debe cerrar todo camino á la arbitrariedad en el ejer­


cicio de los poderes.
La ley es la que castiga los delitos.
El poder judicial no puede desviarse de la aplicación de
las leyes.
La ley nivela todas las diferentes clases del estado.
Las sentencias en los juicios deben ser fundadas en la
expresa aplicación de la ley.
Cualquier rigor en las prisiones, que no conduzca á la
seguridad de los reos, es un crimen.
La policía debe entender sobre la propiedad, aseo, orden-
y buena disposición de las cárceles.
Se debe propender á que los presos puedan ejercer
cualquier género de industria que posean.
Las penas son más saludables cuando se imponen estan­
do reciente la perpetración de los delitos.
El curso de las causas no se debe retardar sino lo nece­
sario para la exacta averiguación de los hechos.
El mejor gobierno es aquél en que el hombre hace menos
sacrificio de su libertad.
Las leyes son convenciones á que se sujetan libremente
los hombres por el bien que los resulta de su observancia.
Cuanto más se reconcentran los poderes en la persona ó
cuerpo que los ejerza, tanto menor es la libertad pública.
Sin embargo, una democracia rigorosa arrastra á todos
los desórdenes de la anarquía.
En un vasto imperio se establecería difícilmente un sis­
tema de igualdad.
Los pequeños pueblos necesitan de enlaces para sostener
sus derechos.
Un Departamento ó Provincia puede resumir hasta cierto
punto su administración política.
Los lugares comprendidos bajo un Departamento deben
unirse á un centro común.
Si un Departamento se divide en muchas partes que no
tengan un centro común, cada una de ellas tendrá que sufrir
por sí sola las pensiones que sin dividirse se repartirían entre
todas las otras. Por ejemplo: en lugar de contribuir lo co­
rrespondiente á dos ó tres individuos para constituir un Cuer­
176 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES

po legislativo, tendrá que mantener todos los que compongan


este Cuerpo; lo mismo para lo ejecutivo, judicial, etc.
Es interés de los pueblos mantenerse unidos para formar
un Departamento político ; y la yugulación de las Provincias,
que según su situación territorial se pueden gobernar cómo­
damente, sólo se puede intentar por los que no calculan los
intereses de la sociedad.
Por Otra parte, un pequeño Departamento no se puede
bastar á sí mismo, principalmente en poblaciones nacientes,
por lo que hace á los hombres que deben ejercer los cargos
públicos.
Los vecinos de un cantón ó parte de provincia regular­
mente están ligados entre sí con parentescos, amistad y otros
intereses, ó separados por rivalidades domésticas. Por esta
razón no pueden ser jueces unos de otros.
La dilatación de la sociedad hasta cierto punto produce
imponderables ventajas.
Se deben conservar las relaciones de un departamento
ó provincia dentro de los términos que ha indicado la na­
turaleza.
Un departamento de regular extensión puede, dentro de
sí, hallar sujetos que puedan ser jueces imparciales y des­
empeñar los demás empleos de República.—(Se continuará).
JUICIOS por el Tribunal Superior de Justicia de esta capital en la causa
seguida contra D. José Llórente, se proveyó el auto que sigue :
Santafé, Noviembre 14 de 1810.

Vistos: Por la naturaleza de la causa y no habiendo


mérito para proceder á ulterior procedimiento por no pres­
tarlo la P. D. de la carta de D. José Trillo, ni las declaracio­
nes de D. Juan Buenaventura Ortiz y D? Francisca Busta-
mante, se declara á D. José González Llórente indemne de los
cargos que se le hicieron en la confesión, y por inocente y
buen vecino sin que le obste dicho procedimiento y carcelería
que ha sufrido á su honor y conducta acreditada por los do­
cumentos acreditados en el acto de la relación que se agre­
garán á los autos para que obren en ellos y dése cuenta á los
señores de la Suprema Junta á donde podrá ocurrir tanto
para su pública satisfacción, como en cuanto á la impresión de
su defensa que ha solicitado en el acto de la relación. Firmado.
. Santafé, Enero 3 de 1811.

Vistos: Cúmplase y llévese á efecto el proveído de 14 de


Noviembre del año inmediato’en todas sus partes. Firmado.
DIARIO POLÍTICO DR SANTAFE DE BOGOTA í77

ERRATAS

En el número 38, página 152, se equivocó la noticia de los


empleos militares que se dicen allí provistos en D. Luis Eduar­
do Azuola y D. José Acebedo Góm’ez, y se debe reformar en
los términos siguientes ; La Suprema Junta, etc., ha cencedido
el grado de Coronel afTeniente Coronel del Regimiento Pro­
vincial de milicias disciplinadas de esta capital, D. Luis Eduar­
do Azuola; al Capitán del mismo RegimientoTD. José Ace­
bedo Gómez, el grado de Teniente Coronel.
En el número 39, página 156, línea primera, se debe
leer: á ninguno debe perjudicar lo que profiriere por vía de
discusión en materias políticas.

SUPLEMENTO AL NUMERO 41 DEL “ DIARIO POLITICO”

SANTAFÉ, 22 DE DICIEMBRE DE l8lO

En este día se ha verificado la instalación del Congreso ge­


neral de Representantes del Reino, la que ha sido acompañada
y seguida del más solemne aparato. Esperamos con la mayor
imp^piencia la venida de los Diputados de las demás Provin­
cias, que deben componer este Cuerpo Supremo, en que se
fundan las esperanzas de nuestra felicidad. La acta de insta­
lación que vamos á copiar interesará más á nuestros lectores
que el detalle de las demostraciones con que se manifestó el
regocijo público por esta augusta función.
ACTA de instalación del Congreso general del Reino.

La Suprema Junta en su Cuerpo Legislativo ha resuelto


lo siguiente : < En la ciudad de Santafé de Bogotá, del Nuevo
Reino de Granada, á veintidós de Diciembré de 1810, con­
gregada la Suprema Junta en su Sala de Acuerdo, compare­
cieron en ella el M. I. Cabildo, los jefes y 'oficiales áe todos
los cuerpos y un número considerable de sujetos de la pri­
mera distinción, y estando en ella entraron los Sres. Diputa­
dos de las Provincias para el Congreso Supremo. Puestos todos
en^eremonia, tomó la palabra el Sr. Vicepresidente de la Su­
prema Junta diciendo que esta respetable Asamblea se había
12
178 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES

convocado á fin de instalar en el día el Supremo Congreso, por


cuya formación anhelaban las Provincias y estaba deseosa
la capital y los amantes de la Patria y de la felicidad común ;
que este día, memorable y tan glorioso como el 20 de Julio,
debía ocupar un lugar preferente en los gloriosos fastos de
nuestra libertad ; que la unión deliciosa que veía demostrada
en los dignos Diputados de las Provincias de Santafé, Soco­
rro, Pamplona, Neiva, Nóvita y Mariquita, anuncian su felici­
dad; que habiéndose comisionado á dicho Sr. Vicepresiden­
te y al Sr. Vocal designado para el examen y calificación de
los Poderes de los Sres. Representantes de las Provincias,
habían hallado por bastantes los presentados por los de las
referidas, y eran los mismos que estaban á la vista, y se leye­
ron literalmente por el presente Secretario; en su virtud, con­
tinuó diciendo, se debía proceder al juramento, y habiéndose
parado inmediatamente los dichos Sres. Diputados, que lo
son el Sr. Dr. D. Andrés Rosillo, por la Provincia del Soco­
rro ; el Sr. Dr. D. Manuel Campos, por la de Neiva ; el Sr.
Dr. D. Manuel Bernardo Alvarez, por la de Santafé; el Sr.
Dr. D. Camilo Torres, por la de Pamplona ; el Sr. Dr. D.
Ignacio Herrera, por la de Nóvita; y el Sr. Dr. D. León
Armero, por la de Mariquita, dispusieron se empezase por la
diligencia de prestarlo, y para que fuese con las solemnidades
debidas procedieren á verificarlo en los términos siguientes, á
saber: los Sres. Dr. D. Andrés Rosillo y Dr. D. Manuel
Campo, tactoy pectoie & corona, y los Sres. Dr. D. Manuel
Bernardo Alvarez, Dr. D. Camilo de Torres, Dr. D. Ignacio
de Herrera y Dr. D. León Armero, por la señal de la santa
Cruz; y requeridos todos por dicho Sr. Vicepresidente:
¿Juráis por Dios Nuestro Señor y sus santos Evangelios, que
estáis tocando, defender, proteger y conservar nuestra santa
Religión Católica Apostólica Romana, sostener los derechos
del Sr. D. Fernando VII, contra el usurpador de su corona,
Napoleón Bonaparte y su hermano José, y en defecto de su res­
titución pacífica, libre y absoluta al trono de España y á una
dominación constitucional, defender la independencia y sobera­
nía de este Reino contra toda agresión ó persecución extei na, no
reconociendo ent^e tanto otra autoridad que la que han deposi­
tado los pueblos y Provincias ¿n sus respectivas Juntas provin­
ciales, y la que van á constituir en el Congreso general del Rei­
no á que estáis llamados á formar y que se va á instalar en
este acto, y con expresa exclusión del Consejo titulado de Regen­
cia en Cádiz y de otra autoridad que le suceda ó que se consti­
tuya en España ó en America, sin la formal y expresa aproba­
ción y consentimiento de este Reino ? ¿ Juráis, en fin, que en el
DIARIO POLITICO DE SANTAFÉ DE BOGOTA *79

arduo y delicado empeño á que os llama la Patria y os desti­


nan vuestras respectivas Provincias, cumpliréis y desempeñaréis
fielmente las obligaciones que os imponen en su beneficio parti­
cular, y por el general del mismo Reino conforme á las instruc­
ciones que os hayan comunicado y os comuniquen en lo sucesi­
vo? Respondieron todos: síjuramos. Y dijo el Sr. Vicepre­
sidente : si cumpliereis con vuestra promesa y juramento, el
Señor os conceda el premio de su gloria eterna, y si no, os lo
demande en esta vida y en la otra. En seguida el Sr. Vicepre­
sidente, inflamado del celo y patriotismo que le anima, aren­
gó en beneficio de esta Provincia y las demás del Reino, y
los Sres. Diputados, cada uno en particular, lo hicieron enér­
gica y elocuentemente, demostrando sus juiciosas ideas, su
ilustración y deseos de contribuir á la felicidad de las Provin­
cias á quienes representan y de las demás del Nuevo Reino.
En seguida el Sr. Vicepresidente dijo que siendo la clemen­
cia la principal virtud de los Reyes, pedía por los presos que
se hallaban en las cárceles, á fin de que se les tratase con la
mayor posible benignidad ; que teniendo noticia de que en
la Provincia del Socorro estaban sentenciados el ex-Corregi-
dor Valdés, D. Antonio Fuminaya y D. Mariano Monroy, á
pena capital, y que este último, siendo Oficial de su Cuerpo,
no había sido juzgado en Consejo de Generales como lo pre­
viene la Ordenanza, suplicaba que el Supremo Congreso ofi­
ciase con aquella Provincia, á fin de que tan dura pena se les
conmute en otra menos grave. Con lo que quedó instalado el
Congreso Supremo, y firman, de que doy fe. Y lo comunico
á ustedes para su inteligencia.
Dios guarde á ustedes muchos años.
Santafé, y Diciembre 27 de 1810.

An t o n io Mo r a l es, Vocal Secretario.


Señor Secretario general de Estado y del Despacho Universal de Gracia y Jus­
ticia, D. José Acebedo.

Es copia.—Santafé, Enero 6 de 1811.

Acebedo.
CARACAS
Entre los extranjeros que han venido á admirar nuestra
pacífica reforma, se halla el Sr. Burke, autor de algunas obras
relativas á la felicidad de la América, quien ha hecho las si­
guientes reflexiones, mandadas publicar de orden superior :
180 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES

DERECHOS de la América del Sur y México.

Americanos: habiendo llegado el momento de que vues­


tro país se coloque entre las naciones independientes de la
tierra, es necesario que conozcáis vuestros derechos, para ha­
ceros capaces de ocupar el alto rango que tan justamente os
pertenece. ¿ Pero cuáles son estos derechos ? Vosotros los
conoceréis por sus infracciones, y comparándolos individual­
mente con vosotros mismos. Si se prohibiese al señor de al­
guna heredad salvar su cerca mientras viviese para ir á hablar
con su vecino, ó á éste ir en casa de aquél, y se os obligase á
vender el producto de vuestras tierras á cierta persona sola­
mente, que otro debiera elegir, y á comprar á esta misma
persona, y á los precios que le agradasen, ¿ no os sentiríais
inmediatamente y declararíais tal injusticia, especialmente
cuando vieseis la felicidad que propcrcionaba á vuestros veci­
nos la unión entre sí, y que una multitud de personas les ven­
dían mejores artículos por la mitad de lo que pagáis y que
era doble el precio de vuestros productos ? ¿ No os quejaríais
de que la exclusión de la sociedad de vuestros vecinos os pri­
vaba de las mayores y más apreciables bendiciones de la vida
civil, y de que se os impidiese participar de sus conocimientos
y progresos, y se os detuviese, por consecuencia, cuando ellos
se adelantaban rápidamente en las artes de una felicidad pro­
gresiva ? ¿ No os quejarías también del sistema de monopolio
que habéis sufrido; de que privándoos de los beneficios de
vuestra industria, se os empobreciese; de que, en consecuen­
cia, quedase inculta y tenebrosa la mayor parte de vuestro
estado, por falta de medios; de que por la misma causa estu­
viese detenido vuestro adelantamiento, mal pagados y desnu­
dos vuestros operarios, y vosotros mismos y vuestras fa­
milias privados de cultura y aun de muchos consuelos de la
vida ? Todas estas cosas dirías, con razón, son injusticias.
Extended ahora su aplicación, del estado de vuestro país á
todos los demás, y tendréis una idea verdadera y familiar de
una parte á lo menos, de las injusticias que han oprimido á la
América por 300 años, y como lo opuesto á injusticias son
necesariamente derechos, veríais con claridad que una libre
comunicación y comercio entre la América y el resto del
mundo, es uno de vuestros derechos absolutos é indubitables.
Ved los efectos de estos derechos en el Norte de Amé­
rica. Aunque el establecimiento de los Estados Unidos no
tuvo principio hasta mediados del siglo XVII; y aunque tu­
vieron que combatir con la Francia y los indios, y sostener
luégo una guerra de nueve años por su independencia, el
DIARIO POLÍTICO DE SANTAFÉ DE BOGOTA 181

comercio de esta Nación en 1802, sin tener minas de oro ni


de plata, empleaba un millón de toneladas americanas, em­
barque igual á 5,000 buques de 206 toneladas cada uno, y
cuya navegación exige cerca de 40,000 marineros. Su expor­
tación en el mismo año alcanzó á 80 millones de pesos, y su
importación á cerca de 70 millones de que, restando al Go­
bierno 15 millones de pesos, quedaban en la Factoría nacio­
nal un millón y medio, después de pagados los gastos. Y
mientras que los Estados Unidos cubren el Océano con sus
buques y gozan en todas partes del globo de un comercio
grande y benéfico, la América del Sur, establecida doble
tiempo antes, cuyo territorio es triple en extensión, su pobla­
ción doble, sus climas y suelos más favorables á la vegetación
y sus producciones más numerosas, variadas y estimables, no
tiene hasta el día un solo buque mercante que le pertenezca,
ni una bandera nacional que anuncie su nombre y existencia.
¿ Quién es el americano ? ¿ Qué hombre de bien de cualquie­
ra otra Nación podrá ver tal contraste, tal injusticia sin lle­
narse de indignación ? ¿ Quién no querrá derramar la última
gota de su sangre en procurar á este país el goce de los dere­
chos y beneficios que Dios y la naturaleza le han destinado,
antes que permanecer un día más con la espada envainada,
tranquilo é ignominioso espectador de tantos males ?
Pero si todo americano debe sentir su deber y obtener
estos derechos para su país, él mira también en la experien­
cia de los vecinos del Norte la directa influencia que ellos han
tenido en el aumento de la población, agricultura, manufac­
turas, comercio, recursos, artes, ciencias, mejoras morales, en
fin, en todos los medios que constituyen la fuerza, la civiliza­
ción, felicidad y gloria real de una Nación. Estos objetos de­
ben ser considerados separadamente.
La población de los Estados Unidos ascendía solamente
al fin de la revoluc:ón, en el año de 1782, á dos millones y
medio: el comercio libre y facilidades que se siguieron á su
independencia la aumentaron rápidamente. El censo de 1790
llegaba á cerca de 4 millones, el de 1800 á más de 5 y se cree
que el del presente año no bajará de 7 millones y medio.
Este aumento extraordinario de la población de Norte Amé­
rica es mirado con orgullo y regocijo por los Estados que
consideran justamente que una población numerosa, activa é
ilustrada constituye la mejor riqueza de una Nación. Ellos
calculan en razón de este aumento que, duplicándose como
debe, en cada 20 años y aun en 15 en aquellos Estados en
donde es más abundante la subsistencia, en menos de un si­
glo, desde la éra de su independencia, se gloriarán de una
l82 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES

población de 100 millones de ciudadanos libres, que vivan


bajo un mismo gobierno y leyes, hablen un mismo idioma y
tengan costumbres semejantes. La introducción de extran­
jeros avecindados en estos Estados ha sido anualmente de
10,000. Tal es la agradable perspectiva de aumento que la
libertad ha abierto á la población del Norte América.
(Tomado de la Gaceta de Caracas de 23 de Noviembre),

EMPLEOS

La Suprema Junta, en su Poder Ejecutivo, á propuesta


del Secretario de Estado, D. José Acebedo, ha provisto las
plazas de esta Secretaría en los sujetos siguientes:
La de Oficial Mayor, en D. Manuel de Santacruz y
Ahumada, Oficial 2? que era de la Secretaría del extinguido
Virreinato, por cuyo destino disfrutaba 700 pesos, y ahora se
le han asignado 800.
Para Oficial 2?, á D. Eugenio Martín de Melendro, Secre­
tario del M. I. Cabildo, con facultades de poner sustituto en
ese destino y con la asignación de 700 pesos, en considera­
ción al distinguido mérito que ha contraído antes y después
de la revolución en todas las materias concernientes á la trans­
formación del Gobierno.
Para Oficial 3.0, á D. Antonio Margallo, que lo era de la
Contaduría general de aguardientes, con el sueldo de 500
pesos que disfrutaba por aquel destino.
Para primer escribiente, á D. José María Fernández, que
lo era de la antigua Secretaría, con el sueldo de 300 pesos
de dotación.
Para 2.0, á D. José Miguel Reyes, con el sueldo de 300
pesos que dejó del empleo el Oficial Mayor de Guerra, D.
Andrés Rodríguez, y lo disfruta desde el día 17 de Septiem­
bre, en que entró á servir.
Y en consideración al mérito que han contraído D. Gre­
gorio González y D. Francisco Rosas en el diario y continuo
despacho de la Secretaría del nuevo gobierno, ha venido la
Suprema Junta en nombrarlos de escribientes auxiliares de
la misma, con la asignación de 300 pesos á cada uno, que se
les abonan desde el 20 de Julio último.

Acebedo.
DTARIO POLÍTICO DE RANTa FE DE BOGOTA 183

EFECTOS que han entrado en esta capital en la semana que termina hoy
12 de Enero.
2,400 vidrios planos, 46 docenas vasos, 300 docenas loza,
12 arrobas almendras, 5 sombreros paja, 4 docenas sombreros
pelo, 189 botijas vino, 14 barriles aguardiente, 572 botijas
vino, 108 platinas fierro, 59 piezas lienzo, 64 cargas cacao, 64
cargas tabaco, 5 cargas vaqueta, 3 cargas ropa de la tierra,
69 cargas azúcar, 573 cargas de miel, 170 cerdos, 5 cargas
jabón, 8 m. cargas anís, 15 cargas panelas, 6 cargas garban­
zos, 15 m. docenas gorros, 22 pares medias, 32 camisetas,
21 pares calzones, 22 ruanas, 7 frazadas.
Santafé, 12 de Enero de 1811. Luis Sarmiento.
EFECTOS que han salido de esta capital para Facatativá, Tunja, Sogamoso,
Socorro, Neiva, Chaparral y Antioquia en la semana que acaba hoy 12 de
Enero de 1811.
101 piezas lienzos, 11 y media arrobas cera, 88 quinta­
les fierro, i bayeta, 50 docenas pañuelos, 2 piezas casimir, 2
piezas pana, 2 resmas papel, 4 irlandas, 6 libras seda, 10
quintales acero, 3 docenas navajas, 1 docena peines marfil,
I pieza guin, 15 panchos, 24 prusianas, 13 medios listones,
5 listones enteros, 12 olanes, 2 sombreros, 1 docena mitones,
30 piezas manta, 10 y media docenas frazadas, 7 ruanas, 6
sobrecamas, 22 camisetas, 2 piezas morcóte, 20 libras pita, 3
piezas lienzo gallego, 45 estopillas, 4 botijas vino, 6 varas
paño, 3 bretañas, 8 limetas aceite, 1 arroba pimienta, 4 libras
canela, 14 libras cominos, 10 gruesas cuerdas, 20 mahones.
Santafé, 12 de Enero de 1811. Luis Sarmiento.

DIARIO POLITICO DE SANTAFE DE BOGOTA

Número 42 Enero 18 de 1811


PROCLAMA dirigida á los habitantes de Quito por el actual Gobierna de aque­
lla Provincia, á consecuencia de las medidas hostiles que se temen de losjefes
de Cuenca y Guayaquil, para oponerse álas reformas políticas que se han eje­
cutado en dicha ciudad por unánime consentimiento y’aclamación del pueblo,
/ Habitantes de la Provincia de Quito ! Cuando esta
capital ha instalado su Junta de Gobierno á imitación de las
que han erigido todos los pueblos de la Península española;
cuando ella está autorizada con el voto libre de todos los
ciudadanos y el consentimiento ultróneo del Excmo. Sr. Pre­
sidente ; cuando la vemos sellada con la voluntad del Mo­
narca, explicada por el órgano de su Comisionado, no debéis
T®4 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDAD r ?

temer, ni podéis esperar que vuestros vecinos os declaren


guerra, hostilicen y traten como á enemigos. Esto sería tras­
tornar el orden, atropellar el derecho sagrado de las gentes,
pisar las leyes constitucionales de la Nación, y, en una pala­
bra, conspirarse infamemente contra su Rey y señor natural.
No: si llega á vuestros oídos que las nobles ciudades de
Guayaquil y Cuenca se preparan para acometeros ; si se os
cuenta que las tropas de Lima se detienen en la primera, ó
que marchan para la segunda con el designio de venir á tur­
bar la paz y tranquilidad de que hoy estáis gozando, no
creáis que se os alarma para vuestro bien y se os advierte de
un peligro cierto, próximo y probable. Los espíritus inquie­
tos, los enemigos del reposo público, los aborrecedores de un
gobierno suave, que tiene por bases la equidad y la justicia,
son los que siembran estas semillas de división para inspirar­
nos desconfianza y vanos temores. Nosotros caminamos por
las sendas de la religión, somos fieles á nuestro adorado Fer­
nando VIL y procuramos la felicidad del Reino y de la Patria.
Nosotros no queremos subyugar á nadie, respetamos los de­
rechos de las Provincias limítrofes y estamos encerrados den­
tro de los términos de nuestra jurisdicción, sin inquietar á
nuestros hermanos. Nosotros obedecemos al Consejo de Re­
gencia, hemos recibido á su ilustre Comisionado, sostenemos
á todas las autoridades constituidas y no permitimos odios,
rivalidades ni distinciones injustas que alteran la buena armo­
nía de la sociedad. Defendemos las propiedades de todos los
vecinos, protegemos sus personas y amparamos á la viuda y
ál huérfano, al pupilo, al débil. Bajo estos principios sólidos
está establecido nuestro Gobierno, y sería preciso injuriar el
honor de los Jefes confinantes para persuadirse de que pien­
san trastornarlo. Bien pueden no adoptar nuestro sistema;
pero no tienen derecho para reprobarlo. Mas si contra toda
esperanza, olvidándose de que somos vasallos de un mismo
Rey, de que defendemos una misma causa, de que somos
compatriotas y amigos, rompiesen los vínculos de la amable
paz que disfrutamos, entonces estad seguros de que á des­
pecho de nuestra mansedumbre natural, nuestras manos, acos­
tumbradas siempre á escarbar la tierra y á manejar los grose­
ros hilos de nuestros telares, tomarán las armas y repetiremos
los ejemplos de los Puñonrostros, Montúfares, Larreas, Ro­
meros, Puentes y de otros héroes que han salido de la capi­
tal de Quito para inmortalizar su nombre al frente de las fa*
langes desoladoras del tirano, á quien aborrecemos y perso-
guimos.
‘Quito, Diciembre 4 de 1810.
BIARTO rOI.ÍTiao I>F SANTAFÉ DF BOGOTÁ l85

Guayaquil y Cuenca amenazan á Quito, y el Comisio­


nado Montúfar ha marchado con tropas hacia Guarandq. Los
habitantes de aquella ciudad están resueltos á defender su
libertad hasta el último extremo, sin la humanidad que usaron
en el año anterior y que les trajo su ruina. Bien podían en­
tonces haber hecho una defensa vigorosa, y tal vez haber
acabado con sus enemigos; pero sus virtudes y genio bonhó-
mico les impidieron usar de las armas contra los alevosos, que
no tuvieron alguna consideración para con los que se pusieron
generosamente en sus manos, exponiéndose á una suerte du­
dosa y á las frías venganzas de la política, antes que manchar
sus manos en la sangre de sus perseguidores, que obran mo­
vidos solamente de ambición y sin aprobación de la Regencia,
que según las últimas noticias ha mandado suspender las
hostilidades contra los pueblos, que impedidos por las circuns­
tancias del día, han variado su forma política.

KINGSTON, 13 DE NOVIEMBRE DE l8lO

El Illmo. Arzobispo de Cuba ha tenido la satisfac­


ción de desengañar á la Regencia, con respecto á ser falso
que él obrase poi miras ambiciosas hacia el mando político,
como la Audiencia le había falsamente informado. Lo que ha
sido propuesto, y se controvierte aún, es que la Isla sea go­
bernada por una Junta compuesta de hombres sabios y opu­
lentos, y no por los Magistrados llamados Oidores, cuyas ini­
quidades son bien conocidas, y no pueden ser oídas sin indig­
nación, conociendo la Regencia y la alianza con la Gran Bre­
taña. Este es su principal objeto en aspirar al establecimiento
de una Junta, y no otro. {Jamaica Courant').

SIGUEN LOS PRINCIPIOS DE ECONOMÍA POLÍTICA

Importa mantener ciertos Departamentos en su grado de


poder y de población.
Hay Departamentos en cuya integridad y prosperidad
consiste la salud de todo un Reino.
Es interés de los Departamentos conservar relaciones
unos con otros, para aquellos objetos en que se versa la uti­
lidad común y que se desempeñan mejor por medio de la
federación.
Muchas Provincias unidas forman un Estado general ó
Potencia.
Los pactos que las unen se llaman federativas.
i86 BOLETIN DE HI8TOBTA Y ANTIGÜEDADES

Un Estado particular ó Provincia puede necesitar de


leyes que no sean adaptables á las demás Provincias.
Un Departamento ó Provincia puede reasumir aquellos
poderes, para cuyo ejercicio no necesita de aliarse con las
demás Provincias.
El sistema federativo parece indicado por la naturaleza.
El Congreso general, compuesto de los Diputados de las
Provincias unidas, representa la unidad del Estado.
Este Congreso debe mirar por la defensa común y bien
general de las Provincias Unidas.
Todos los ciudadanos de las Provincias Unidas, no ex­
cluidos por ley, deben concurrir mediata ó inmediatamente á
la formación del Congreso.
Los Representantes deben ser elegidos por los ciudada­
nos de las Provincias Confederadas, con proporción al núme­
ro de habitantes de cada una de ellas.
El que se elige para representante no debe ser extran­
jero, y sería conveniente que fuese habitante de la Provincia
que lo elige, para evitar el concurso de muchos Represen­
tantes vecinos de una misma Provincia.
Todas las relaciones exteriores de las Provincias Unidas
pertenecen á este Congreso.
El puede declarar guerra, hacer la paz, recibir y man­
dar Embajadores, regular el comercio con las demás nacio­
nes, prescribir una ley general de naturalización en todas las
Provincias Unidas, etc. etc.
Ninguna Provincia puede por sí sola mandar ni recibir
Embajadas, hacer guerra, sino es en caso de repentina inva­
sión, ni concluir nada de aquello en que se interesa la con­
federación.
Son de la incumbencia del Congreso las relaciones de
unas Provincias con otras.
El Congreso, bajo la forma que prescriba la Constitu­
ción, debe crear un Tribunal Supremo para el conocimiento
de las causas de unas Provincias con otras, y de los ciudada­
nos de las diversas Provincias entre sí.
Debe también nombrar los Tribunales inferiores que
juzgue convenientes, para que conozcan de estas mismas
causas en primera instancia.
El Congreso debe determinar el modo y prescribir reglas
para decidir las causas de unas Provincias con otras y de los
ciudadanos de las diversas Provincias entre sí.
El sistema federativo se funda en la igualdad.
Todo aquello que daría una preponderancia decidida á
un Estado respecto de otro, se debería reglar por el Congre­
DTABIO POLÍTICO DE SANTAFÉ DE BOGOTÁ i 87

so. El establecimiento de un Banco Nacional sería de su


inspección.
Las leyes de bancarrota deben ser uniformes en todas las
Provincias Unidas, porque su disonancia perjudicaría á unas
respecto de otras. En semejantes juicios se interesan por lo
regular los ciudadanos de las diversas Provincias.
Las Provincias se ligan entre sí por las correspondencias
epistolares.
El establecimiento y dirección de los correos debe ser de
la inspección del Congreso.
El Congreso puede hacer las leyes necesarias al ejercicio
de sus poderes é imponer contribuciones para los objetos de
su inspección, las que deben ser uniformes en todas las Pro­
vincias Unidas.
Debe tener un Cuerpo Ejecutivo para que obre en todo
lo concerniente á que se observe la Constitución y leyes fede­
rativas.
El Cuerpo Ejecutivo, en la forma que prevenga la Cons­
titución, debe dirigir la fuerza armada, nombrar Embajado­
res, Cónsules y otros Ministros públicos para todos los em­
pleos comunes á las Provincias Unidas.
Cuando se pasa á una nueva forma política por la diso­
lución de otra, se debe hacer cuanto antes la Constitución que
deba gobernar.
Esta obra corresponde á los Representantes y se debe
dar á las Provincias para su ratificación.
La Constitución debe fijar las bases del Gobierno y pres­
cribir las reglas más justas para el ejercicio de los poderes.
Sin esta Constitución fundamental no se puede gobernar
una República.
La Constitución ó sistema político es el hilo de Ariaduc,
que nos conduce en el laberinto de la sociedad.

DIARIO POLITICO DE SANTAFE DE BOGOTA

Número 43 Enero 22 de 1811

QUITO, DICIEMBRE 21 DE l8lO


El 19 del presente hubo un terrible tumulto de indios en
esta ciudad y quitaron la vida al Oidor Fuentes y al Admi­
nistrador de Correos D. José Vergara. Después de estas es­
cenas quedó todo tranquilo.
i88 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES

El Comisionado Montúfar ha salido de aquí con mil


hombres de infantería y setecientos de caballería; se dirige á
Guaranda á contener, según dicen, á Molina, nombrado Pre­
sidente por la Regencia, que viene contra Quito con las tro­
pas de Lima y de Panamá, que se habían regresado después
de las tragedias del 2 de Agosto, que han producido las que
se acaban de representar. ¡ Dios quiera que éstas sean el tér­
mino de nuestros males, causados por el antiguo Gobierno,
que de ningún modo debió oponerse con la fuerza á nuestras
variaciones políticas, que no han tenido otro objeto sino la
felicidad de estos pueblos, que gemían bajo la opresión!

OFICIO de la Junta Superior de la Provincia de Antioquia á la Suprema de


esta capital.

La Junta Superior Provincial de Antioquia ha recibido


con la mayor complacencia el oficio que V. S. le dirige con
fecha 16 de Diciembre último. Por su contenido ve que se ha
determinado en Junta Legislativa que de ningún modo se
admita la unión de la ciudad de Zaragosa á esa capital; tam­
poco de algún otro lugar que, separándose de su Provincia,
quiera unirse á ésa ó hacerse independiente, y que igualmente
ha determinado V. S. desconocer en el Congreso general la
representación de aquellos lugares y Departamentos que,
apartándose de sus capitales, aspiren á tener una representa­
ción en el mencionado Congreso. Este gobierno no puede
menos que felicitar á V. S. por tan sabia resolución: con ella
se han cortado de raíz los males que sufrían é iban á experi­
mentar las Provincias con sus divisiones intestinas y con la
funesta anarquía que cundía rápidamente, pues no había po­
blación que no quisiese ser independiente y tener una repre­
sentación legal, confiada en que sería admitida y ayudada por
esa Junta Suprema. Y no dude V. S. que la admisión ó las
esperanzas dadas á algunos lugares de (i) que serían recibi­
dos por ese gobierno con algunos principios adoptados en los
papeles públicos, que parece propenderían á la división, iban

(i) El Gobierno de esta capital siempre propendió á que se reuniesen los luga­
res á sus respectivos centros ; sin que á esto se opusiese la admisión provisional de
algunas poblaciones discordantes en sus principios con sus cabeceras. Siembre se
dejó la última resolución al Congreso, que debía ai reglar les demarcaciones, temicn
dose que la repulsa en tiempo de efervescencia pudiese traer malos resultos, ó que
los lugares, lejos de unirse á sus capitales, quedasen aislados y en orfandad, como
ha sucedido á Suata y pueblos vecinos, á pesar de la propensión de e>ta Suprema
Junta á que vuelvan á su antigua capital. Este mismo ha sido el espíritu de los pa­
peles públicos, sobre que es de leerse el suplemento que se dio á luz en este it Í9
sobre el modo con que se debían conducir las Provincias.
DIABIO POLÍTICO DE SANTAFÉ DB BOGOTÁ 189

retrayendo más y más la voluntad de las Provincias y retar­


dando el Congreso general en esa ciudad. Ya han cesa­
do semejantes temores con la declaración de V. S., y la
unión más estrecha va á renacer en todas ellas. Esta se halla
poseída de los mejores sentimientos de unión y fraternidad
para con esa Junta Suprema, la misma que debe reinar entre
todos los fieles vasallos de Fernando Vil. La Junta de An­
tioquia, á pesar de mil circunstancias y de contrarias opinio­
nes con que ha tenido que luchar, propende á la próxima
reunión del Reino, para que se discutan los grandes intereses
de la Religión, del Rey y de la Patria. Y por oficio de 13 del
pasado indicó á V. S. su voluntad decidida de enviar su Di­
putado á esa capital, á donde va la pluralidad de las Provin­
cias. Al presente se hallan circuladas las órdenes á los Cabil­
dos electores para que á la mayor brevedad procedan al nom­
bramiento del Diputado ó renuncien en esta Junta Superior
la facultad que les concedió el Congreso constituyente de esta
Provincia.

Dios guarde á V. S. muchos años.

Antioquia, Enero 2 de 1811.

Fr a n c is c o d e Ay a l a , Presidente.—Jo s é Ma n u e l
Re s t r e po , Vocal Secretario.
Excmo. Sr. Presidente y Sres. Vocales de la Junta Suprema dé Santafé.

Es copia.—Santafé, 18 de Enero de 18n.

Acebedo.

SIGUEN LOS PRINCIPIOS DE ECONOMÍA POLÍTICA

Para los fondos del Congreso se debe elegir un ramo en


que contribuyan proporcionalmente todas las Provincias. De
esta naturaleza parecen ser los derechos sobre las exportacio­
nes é importaciones.
La cantidad de esta contribución se debe regular por el
Congreso, y ninguna Provincia puede alterarla.
Del Tesoro nacional no se puede sacar cantidad nin­
guna si la ley no lo prescribe.
I90 BOLETÍN DU HISTORIA Y ANTIGÜEDADES

Ei impuesto debe proporcionarse en cuanto sea posible


á las facultades de los contribuyentes.
Un capitación igual y forzosa entre los ciudadanos no
puede ser conforme á las reglas de justicia.
Los estancos tienen el inconveniente de excitar al con­
trabando por el estímulo de las grandes ganancias. De aquí
la necesidad de mantener crecido número de celadores para
proteger la venta exclusiva.
En caso de adoptarse este género de impuesto, es nece­
sario que los precios de la venta pública se moderen lo más
que sea posible.
Los gastos de recaudación se deben también disminuir
cuanto más se pueda.
Las contribuciones sobre objetos de lujo, que recaen so­
bre los hombres de mayores facultades, deben ser menos sen­
sibles.
Una contribución sobre el valor de las propiedades te­
rritoriales, recaería proporcionalmente sobre todos los con­
sumidores.
La contribución única sobre las tierras trae la dificultad
del catastro, que hace muchos descontentos, siendo difícil ha­
llar el valor legítimo de las propiedades, y que se altere el
impuesto, según las variaciones que sufre la estimación de las
cosas.
Las rentas sobre las importaciones se paga por los con­
sumidores, en razón de lo que consumen, que regularmente
dice relación á sus facultades.
El estanco de ciertos géneros es conocido desde la más
alta antigüedad.
Hay producciones cuya posesión exclusiva daría á un
particular preponderancia incompatible con el bienestar de
sus conciudadanos.
Semejantes producciones pertenecen á la común so­
ciedad.
Este parece haber sido el fundamento de incorporar en
el patrimonio real las minas de los fósiles preciosos.
Toda contribución pública es establecida para el bien
general.
Las cuentas de administración del Tesoro público se
deben imprimir y circular con profusión todos los años, para
que los ciudadanos queden satisfechos de la buena inversión
de las contribuciones.
El misterio en la administración de las rentas hace sos­
pechosos á los que gobiernan, que deben dar cuenta exac­
ta al público que les confia sus derechos.
DIARIO POLÍTICO DE SANTAFE DE BOGOTA

El sistema de publicidad en materia de rentas cierra el


camino á los que intenten hacer ganancias sórdidas y engro­
sar con los sacrificios de los pueblos.—(Se continuara).

COMERCIO

EFECTOS internados en esta ciudad en la semana que termina hoy 19 de


Enero de 1811.

199 resmas papel, 870 libras jabón, 61 piezas platillas


crudas, 120 piezas mahones azules, 125 libras canela, 36 arro­
bas pimienta gorda, 48 botellas sidra, 48 botellas vino gene­
roso, 900 docenas loza, 15 cuñetes encurtido y pescado, 3
cajoncitos higos pasos, 5 barrilitos ciruelas, 2 quintales comi­
nos, 50 quintales acero, 150 palas, 150 azadones, 72 hachas,
20 cueros ingleses, 45 bultos estopilla algodón, 25 piezas
panchos, 4 piezas nanquí, 9 piezas güín, 6 piezas marsellas,
24 cortes marsellas, ico tarrugintos, 36 sombreros, 4 galá­
pagos para hombre, 162 botellas vino blanco, 82 botijas vino
seco, 29 botijas vino tinto, 3 barriles almendras, 12 arrobas
almendras, 24 arrobas fideos, 200 botijuelas aceite, 64 boti­
juelas aceitunas, 4 barrilitos atún, 800 latas, 16 cargas pane­
la, 79 cerdos, 466 cargas miel, 40 cargas azúcar, 8 cargas
jabón, 4 y media cargas anís, 31 cargas cacao, 4 cargas con­
serva, 144 piezas lienzo, 1 carga garbanzos, 5 cargas efectos
del Reino, 43 cargas tabaco, 11 y media arrobas cordobanes,
105 docenas sombreros de paja, 17 docenas gorros, 4 y media
docenas calcetas, 43 arrobas lentejas, 1 y media docenas me­
dias de lana, 36 camicetas, 30 ruanas, 1 y media pieza frisa,
2 y media arrobas quesos, 10 frazadas.

Santafé, 19 de Enero de 1811.

Luis Sarmiento.

EFECTOS extraídos para Medellín, Antioquia, Chiquinquirá, La Mesa y Ga-


ragoa en la semana que termina hoy 19 de Enero de 1811.

11 botijas vino, i barril aguardiente, I cabo bayeta, 31


piezas mahón, 4 m. libras seda, 8 m. doz. navajas, 28 medios
listones, 1 docena pañuelos seda, 31 arrobas ñerro, 12 arrobas
192 BOLKTTB DI HISTORIA Y AVTIGUEDADEB

cera, 6 bretañas, 1 carga cacao, 9 cargas anís, 24 varas pana,


209 piezas lienzo, 37 ruanas, 4 m. docenas camisetas, 51 do­
cenas frazadas, 11 docenas cordobanes, 14 docenas pañuelos,
12 varas bordón, 1 pieza platilla, 5 arrobas 6 libras acero, 1
m. varas paño, 16 varas bayeta, 1 percal, 7 zarazas librito,
6 paños agujas, 1 listado algodón.

Santafé, 19 de Enero de 1811.

Luis Sarmiento,

AVISOS OFICIALES

De acuerdo con lo dispuesto por la Academia Nacional de


Historia y por el Ministerio de Instrucción Pública, se vende el
Bo l e t ín d e His t o r ia y An t ig ü e d a d e s en la Imprenta Nacional,
á los siguientes precios:
El número suelto..... ............................................ $ 5 ..
El volumen de doce números (un año)................. 50 ..
Cada mes aparece un número, algunos con ilustraciones.

La Secretaría de la Academia de Historia Nacional esta


al servicio del público desde las 12 m. hasta las 3 p. m en el
local ñúmeró 265 de la calle 10.

Los días 1? y 15 de todos los meses se reúne la Acade­


mia de Historia en el local situada en la cuadra 13 de la ca­
rrera 9? (antigua Academia Nacional de Música), contiguo al
Palacio de Santo Domingo, á las 7 p. m.

IMPRENTA NACIONAL

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