Mi castigo es amarte.
Danna Torres.
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. El karma no perdona.
Creer que era su castigo por todo lo que había hecho
a su familia, era lo que solía pensar Perla al ver lo mal
que iba su relación con el ruso, con el cual cumplían
un año de estar juntos, después del matrimonio de
su prima y la mutua atracción que surgió entre ellos
empezaron una relación, a él no le importaba que
ella hubiera perdido su pierna, y mucho menos su
pasado aunque ciertamente para ella era un
complejo bastante notable, él la hacía sentir
afortunada y lo era, sus familiares habían perdonado
todo y sus relaciones eran maravillosas.
A los 6 meses de su relación, Frederick decidió
llevársela a Moscú, con planes de casarse, allí estaba
su vida y convencido del cambio de su novia y de que
era la mujer a la cual había estado esperando,
decidió llevársela a vivir con él, había puesto el
mundo a sus pies, Perla decidió trabajar en la
compañía de su novio, quería demostrar su cambio y
sin ningún trato especial decidió empezar desde
abajo.
3
Todo lo hermoso que había sido la relación
empezó a deteriorarse cuando empezaron a pasar
sucesos que Perla no entendía, pero que la dejaban
muy mal ante la presencia de Frederick y su familia,
Perla sabía a la perfección que era obra de la amiga
inseparable de su novio, Kira, a la cual ella no le había
agradado, que para colmo trabajaba en la compañía,
durante los siguientes meses Kira había estado
haciendo su vida un infierno, haciéndole
comprender que su amor por Frederick sería el
castigo por sus errores.
Sin importar todo lo que había estado pasando,
Perla seguía luchando por su relación, y aunque
había logrado salir librada de las situaciones de las
que pretendían inculparla, la relación entre ella y
Frederick parecía ir cada vez peor, aun así ella decidió
celebrar su primer año juntos con una cena y una
noticia que sería una sorpresa y que ella suponía
mejoraría todo entre ellos.
—Frederick, por favor no te vayas —suplicó Perla
ante su dificultad para correr con la prótesis en su
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pierna derecha. —por favor hice esto para ti, por
nosotros, es nuestro primer año juntos.
—¿Y crees que me importa Perla, crees que después
de saber que no has cambiado, qué sigues siendo la
misma de siempre, voy a celebrar un año de
engaños?
Para él ya no era imposible perder la confianza en
Perla, ya tenía un pasado que no le ayudaba mucho
y junto a la serie de acontecimientos que había
venido provocando su mejor amiga para impedir que
este se casara con ella, todo la hacía ver culpable.
Perla intentó defenderse, pero había pruebas que
demostraban que era culpable del desfalco que se
había venido presentando desde su llegada a la
compañía de Frederick.
—iConfié en ti maldita sea!, confié en que habías
cambiado, te he dado todo y aun así optas por
estafarme, como si no fuera suficiente para ti — gritó
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furioso y tirando de los documentos que apoyaban
su acusación.
Perla se había agachado con la dificultad que su
prótesis le ocasionaba y recogió los documentos, sin
una explicación que pudiera apoyar su defensa, optó
por callar.
—¿Creíste que nunca lo sabría? — preguntó
sujetándola por ambos brazos.
—Yo… Amor, por favor, créeme, no he sido yo, no sé
dé donde salieron estos documentos — defendió
confundida.
—Basta ya, deja de creer que soy un estúpido, esa es
tu maldita firma Perla, acepta de una vez que no has
cambiado, que sigues siendo una maldita interesada
que solo piensa en sí misma y el dinero.
Furioso y habiendo perdido la paciencia, la sostenía
por ambos brazos sin importar que esta le dijera que
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la estaba lastimando, su molestia era tanta que
arremetió contra la mesa.
Donde estaba servida la cena que había preparado
Perla, gritándole que hubiera deseado no haber
confiado en ella, Perla seguía sin poder salir del
asombro, no solo se había arruinado los planes por
el aniversario. Si no también la maravillosa noticia
que quería darle, estaba embarazada, sin saber qué
decir, ella solo miraba y lloraba por la forma tan
brusca en que Frederick estaba desquitando su
molestia
—Quiero que recojas tus cosas, tú y tu maldita
ambición saldrán de mi vida.
La frialdad con la que estaba hablando tenía
destrozada a Perla, quien para su defensa no tenía
más que sus palabras, que con su pasado no le
ayudaban mucho.
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—No, no amor, por favor, no puedes hacerme esto,
íbamos a casarnos, ibas a darme la residencia —dijo
ella sin pensar que había sido su peor argumento.
—Qué conveniente, lo tenías todo planeado, como
no me di cuenta de ello antes —molesto apretó el
puño y la mandíbula.
Caminó unos pasos más cerca a perla, la miraba con
disgusto mientras le hacía saber que no conseguiría
nada de lo que había mencionado.
—Vas a regresar a tu pueblo, de donde nunca debiste
haber salido, te irás sin nada y agradece que no te
envío a prisión.
Perla estaba tan asombrada que no había
reaccionado ante las hirientes palabras del hombre
del que se había enamorado perdidamente y del cual
estaba esperando un hijo.
—Estoy embarazada —gritó al ver que Frederick se
alejaba.
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Con una sonrisa fingida, pero llena de amargura,
Frederick volvió hacia ella y le preguntó si estaba
bromeando.
—Debí suponerlo, no eres tonta, lo tenías todo
planeado —protestó Frederick pasando su mano por
su rostro—, pero te equivocaste si creíste que un hijo
me ataría a una mujer como tú.
Frederick negó con la cabeza y se retiró mientras
caminaba, le sugirió deshacerse del embarazo,
aquellas palabras fueron para Perla lo peor de la
situación. Sola y lejos de su familia se quedó en aquel
lugar llorando, no solía preguntarse por qué le
pasaba a ella, ella asumía que era su castigo por sus
errores.
En Moscú no tenía a nadie, Enid se había quedado a
vivir en san Petersburgo con su esposo e hija, su
madre con la que no tenía confianza se había ido al
pueblo, y con sus tíos sentía demasiada vergüenza.
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Dan no confiaba en ella, y aunque su relación como
primas había mejorado, no se sentía capaz de
hablarle de sus problemas, no después de que ella
había sido la culpable de que pasara por lo mismo y
aunque la hubieran perdonado después de haber
comenzado a padecer las consecuencias de las
maldades de la mejor amiga de Frederick ella supo lo
que se sentía.
La vergüenza le impedía contarle a su prima de sus
problemas.
Sin más que la compañía de la enorme casa y su
perrita Lala, Perla se echó a llorar, el hombre al que
amaba no confiaba en ella, la había tratado de la
manera que no había hecho su familia ante el daño
que ella les había hecho, sabía que había una
culpable de todo, Kira y posiblemente con la ayuda
de su suegra a la que perla no le agradaba en lo
mínimo, pero no tenía manera de demostrarlo.
Una hora más tarde, perla continuaba llorando,
habían llamado a la puerta y se dirigió abrir, limpió
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sus lágrimas y con la esperanza de que Frederick
hubiera recapacitado, caminó tan rápido como la
prótesis se lo permitía.
—¿Kira, que haces aquí? —preguntó sorprendida y
fingiendo bienestar.
—Frederick me envió a llevar algunas de sus cosas,
se quedará en mi casa —respondió triunfante.
Sin importarle nada entró a recoger algunas cosas de
Frederick, Perla la abordó, preguntando por qué lo
había hecho y por supuesto Kira fingió no saber de
qué le estaba hablando, dijo haber recibido una
llamada de Frederick pidiéndole ir por sus cosas, que
este le había pedido posada en su casa unos días.
—No finjas, sé que lo hiciste tú, sé que tú y la señora
Irina están detrás de todo esto, Kira.
—No sé de qué hablas, pero no creo que a Frederick
le guste que estés hablando así de su madre —
defendió dejando a perla en silencio.
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Para Frederick su madre era una mujer bondadosa, a
la cual le tenía un respeto y admiración únicos, Perla
lo sabía, ese motivo la hizo callar ante el argumento
de Kira.
—¿Pensaste que un hombre como Frederick, se
quedaría con alguien como tú? Mírate, aunque eres
físicamente atractiva, estás discapacitada y Frederick
no necesita eso.
—No tienes idea de lo que dices, Frederick me ama
—defendió Perla intentando ser fuerte.
Kira la miró con desprecio y procedió a marcharse,
Perla intentó mantener la postura, pero lo sabía, si
una vez se había sentido con el derecho de hacer
sentir a otras chicas, así, especialmente a su prima,
estaba padeciendo lo que era estar en ese infierno.
Su desventaja, no tenía apoyo, había perdido la
confianza de Frederick.
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«Frederick me ama, pero Kira tiene razón, ante la
lógica de su madre no soy nadie» pensó secando sus
lágrimas
Molesta por la actitud de Frederick, quería darse por
vencida, pero lo amaba, empezó a llamarlo, llena de
angustia y decepción, ella había cambiado y él no
estaba viendo tal cambio, estaba dudando de su
palabra y se había atrevido aconsejarle deshacerse
del embarazo.
13
² . Un castigo no merecido.
Sin éxitos en contactarlo, Perla se recostó, debía
pensar en una manera de demostrar su inocencia y
para ello necesitaba una buena estrategia.
—Lo siento cariño, te dije muchas veces que esa
pueblerina no te convenía —reprochó Kira en tanto
consolaba a Frederick.
—No te refieras a ella así, por favor, aún me cuesta
creer que no haya cambiado, pero la amo —espetó,
al tiempo que se servía un trago.
—No te puedo creer lo que me dices, la mujer te
engaña, te usa, te estafa y tú la defiendes y hasta
dices seguirla amando, es inaudito.
Ante la posibilidad de que sus planes no salieran
como los tenían planeado ella y la madre de
Frederick, Kira decidió comentar lo sucedido.
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—Esa mujer a la que defiendes culpa a tu madre, he
ido por tus cosas y me aseguró que tu madre está
detrás de todo esto, aunque sinceramente no sé a
qué se refería.
Frederick se asombró y tiró del vaso en su mano, su
molestia se había hecho más notable.
—No puedo creer sus alcances, no puedo concebir
que alguien como Perla tenga un hijo mío —reveló
dejando en asombro a Kira.
—No, por supuesto que no, da gracias a Dios que
descubrí lo que hacía antes de que lograra
embarazarse —dijo triunfante, al pensar que había
actuado a tiempo.
Frederick pasó su mano por su cabello y la miró,
logrando que esta comprendiera la situación.
—¿Esta embarazada? —preguntó alarmada— Como
has sido tan tonto Frederick, sus intenciones eran tan
obvias, se saldrá con la suya.
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—De ninguna manera, no permitiré que tenga a ese
hijo, no permitiré que sus planes salgan como ella
quiere, Kira.
Era lo que Kira deseaba escuchar, se dejó llevar por
la emoción de haber logrado su objetivo y besó a
Frederick, pero su reacción no fue lo que ella
esperaba.
—¿Qué has hecho, Kira por qué me has besado? Tú y
yo somos como hermanos, espero que esto haya sido
solo un error, no puedo verte como mujer y eso
deberías de saberlo Kira.
—Lo siento Frederick, pero no te veo de ese
Modo, te amo y llevo mucho tiempo sintiendo esto,
no quiero perder nuestra amistad, pero yo podría
ayudarte a olvidarte de ella — reveló dejando a
Frederick sorprendido.
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Confundido seguía pensando que era una broma,
pero Kira argumentó que hasta la madre lo sabía,
ofreció ayudarle a olvidar a Perla, Frederick, sin
poder comprender, salió del lugar, frustrado por
saber que la mujer que lo amaba lo había usado, se
le hizo imposible creer que la amiga a la que
consideró como una hermana y a la que no podía ver
como mujer, le hubiera confesado sus sentimientos.
Frederick terminó en un bar en donde bebió algunas
copas, decidió ir a casa, donde perla finalmente se
había quedado dormida, al llegar hizo tanto ruido
que la despertó, Perla acomodó su prótesis y salió a
ver.
—Frederick, estás ebrio, no debiste beber, déjame
ayudarte a ir a la cama —ofreció con ternura.
—Deja de fingir, puedes quitarte la máscara conmigo
Perla, ya no hace falta que sigas fingiendo que me
amas, ya tienes el dinero — balbuceo en medio de su
embriaguez.
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—No, no estoy fingiendo, yo te amo y de verdad
cambié y tú lo has visto, soy inocente Frederick.
—Eres muy cínica, pero quiero que sepas que lo
lograste, te amo Perla, no lo mereces, pero lograste
que te amara con locura —dijo apoyado del brazo de
Perla.
Perla intentó acostarlo, pero este la jaló contra él, le
hizo saber lo mucho que le hubiera gustado que de
verdad lo amara y haber tenido ese hijo, se abrazó al
vientre de Perla, mientras acariciaba su cabello, Perla
intentó defenderse, Frederick levantó el rostro y no
pudo controlarse, terminaron haciendo el amor.
Frederick se había quedado dormido y Perla se sintió
feliz y segura, le llevó unos minutos dormirse, pero lo
hizo pensando que eso arreglaría todo, que de nuevo
el amor que
Frederick sentía por ella sería más fuerte que las
calumnias que habían sembrado en su contra.
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Perla se había levantado antes que Frederick, se
encontraba preparando un desayuno para ayudarle
aliviar su resaca.
—Prepárate para ir a la clínica y realizar el aborto
antes de que sea tarde —dijo mientras se servía un
poco de jugo.
—¿Es una broma? — preguntó ella mirándolo con la
esperanza de que dijera que lo era.
Frederick le hizo saber sus deseos de no tener a ese
hijo y argumentó tener derechos a poder decidir, y su
decisión era que ese hijo no naciera, Perla lo miró
desconcertada y decepcionada, sabía que las
pruebas indicaban que era la culpable, pero incluso
si fuera cierto el bebé no tenía la culpa.
Sorprendida Perla entró a la habitación, ella conocía
el carácter de Frederick y sabía que no desistiría,
Frederick la siguió.
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—Una vez que el aborto se lleve a cabo podrás irte, y
espero no tener que volver a verte, después de eso
Perla.
—¿Qué ha pasado con el hombre del que me
enamoré, ese Frederick que conocí?
¿Cómo puedes querer matar a nuestro hijo y actuar
con tal tranquilidad, con tanta frialdad?
—Supongo que lo aprendí de ti, no deberías reclamar
y mucho menos quejarte, no siendo la descarada y
tramposa que eres, no voy a permitir que te salgas
con las tuyas y lo lamento por ese bebé, sé que no
tiene culpa, pero no merece una madre como tú, es
mejor que no nazca.
Perla apenas podía creer que su pasado la estuviera
poniendo en aquella situación, como si haber
perdido su pierna no hubiera sido suficiente castigo,
se dejó caer, al verla en la cama, Frederick salió a
concretar la cita médica, mientras lo hacía Perla
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recogió algunas cosas y sin idea de a donde iría salió
del lugar con rapidez.
Abordó un taxi y mientras el hombre conducía sin
rumbo, recordó a la señora Morffi, aunque en sus
tiempos había sido antipática y mal educada con ella,
era una mujer muy buena y sabía que podía pedirle
su ayuda, no le quedaba otra opción, Frederick
estaba molesto y decidido acabar con la vida de su
hijo y ella no lo permitiría.
Perla llegó a su destino, y aunque tenía miedo y
vergüenza, la vida de su hijo era más importante,
incluso que la gran decepción que se había llevado
de parte del hombre al que amaba, Perla fue
anunciada y la señora Morffi la recibió, como
siempre muy amable y con el cariño que solía
expresar a la familia de Enid.
Después de haber hablado sobre Enid y la pequeña
Annia, quien no solo era la adoración de Ivanov, y
debilidad de la misma, le pidió a Perla contarle los
motivos de su visita, aunque para ese momento Perla
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había demostrado tranquilidad, no pudo evitar el
llanto en tanto le contaba todo a la señora.
—Ya lo arreglaré yo hija, esto me lo esperaba de
Irina, pero de Frederick, estoy muy decepcionada
—No es necesario que haga nada, yo solo quería
saber si puedo quedarme unos días con usted, en lo
que consigo que hacer, señora Morffi le agradecería
que no le cuente nada a Roberth y a Enid.
—Por supuesto que puedes quedarte hija y no te
preocupes, hablaré con Frederick, lo haré entrar en
razón.
Perla recibió una llamada de Frederick, la cual
respondió Morffi citándolo para poder hablar con él,
tratar de hacerlo entrar en razón, después de esa
llamada, Perla se fue a descansar, Morffi llamó a
Irina, la madre de Frederick. Sabía de sus alcances y
le dejó claro que no iba a permitir que se saliera con
las suyas. Unas horas más tarde, Frederick llegó
molesto, exigiendo ver a Perla.
22
—Tú sabes que eres como un hijo para mí, pero no
vengas a mi casa en ese tono Frederick — exigió ante
la falta de respeto de Frederick.
—Lo siento, tú eres como mi madre y lo sabes, pero
no voy a permitir que te metas en esto, ¿Dónde está
Perla?.
—Perla no va a ir contigo, Frederick, tampoco va a
realizarse un aborto, no mientras yo viva.
—Soy el padre y tengo derecho a elegir, y no quiero
que tenga a ese hijo, un hijo mío, no merece una
madre como ella, y me cuesta creer que te hayas
dejado engañar, tú la conoces, sabes de lo que es
capaz.
—El único que se está dejando engañar eres tú
Frederick, la chica cambió y te ama y tú lo sabes, no
dejes que un malentendido te haga cometer errores
de los cuales puedas arrepentirte, dale la
oportunidad de explicarse.
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Frederick miró a Morffl con frustración, le costaba
creer que una mujer como ella se estuviera dejando
engañar por Perla, Frederick habló de todos los
acontecimientos que habían estado pasando y por
los cuales le era imposible creer en Perla.
—¿Por qué crees que soy culpable?, pero te niegas a
creer que Kira y tu madre están detrás de todo, ellas
no me quieren a tu lado —defendió Perla
acercándose a la señora Morffi.
24
³. Apoyo Incondicional.
—Ya basta, no seas hipócrita, acepta de una vez tu
responsabilidad, Kira jamás me haría algo así y como
te atreves a involucrar a mi madre.
—Es la verdad, tu madre no me quiere Frederick y a
tu amiga no le agrado y tú lo sabes, solo analiza,
desde que llegué empezaron a pasar tales cosas,
¿por qué no ves más allá de tu enojo? Esos son
documentos que no pasan por mi área, de los cuales
no tengo idea, porque no puedes solo pensar que me
están inculpando.
—Eres toda una actriz y saber que durante todos
estos meses te creí y te defendí, no puedo seguir
siendo un estúpido, no después de todo, no estoy
aquí para hablar de tu ambición y tu descaro, no
quiero que tengas a ese hijo y es mi derecho.
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Perla se refugió detrás de la señora Morffi, aquella
mujer altanera y prepotente que había sido, le
hubiera servido de mucho, pero se sentía incapaz de
actuar, sin pruebas para demostrar su inocencia,
todo era más complicado.
—Renuncia tu derecho Frederick, desde ahora en
adelante seré la abogada de Perla. No quieres tener
a este hijo, renuncia a tu derecho como padre y
permite que ella se haga cargo Frederick —sugirió
Morffi buscando la tranquilidad de ambos.
—¿No te das cuenta de sus planes, Yamile? Es lo que
ella quiere, tener a ese hijo para poder tener acceso
a mis bienes y eso no se lo voy a permitir.
—No seas idiota Frederick, estoy dispuesta a firmarte
lo que sea, prometo renunciar a ti y tus bienes,
prometo alejarme si firmas lo que la señora Morffi
propone, te prometo que jamás sabrás que tuviste
un hijo.
26
Frederick frunció el ceño y la miró con desconcierto,
pero pensó que era algo razonable, la señora Morffi
quiso exigir un pago por su tiempo en la empresa y
por su embarazo mientras era empleada, Perla se
negó, lo único que consiguió con su buen acto fue la
burla de Frederick quien en su molestia no razonaba,
perla indicó no querer nada a cambio de que no
presentaran cargos en su contra y le permitiera tener
a su hijo.
—Bien, Yamile te espero en mi oficina mañana en la
mañana, estarán mis abogados.
—Así será, allí estaremos Frederick —aseguró Yamile
Morffi.
Frederick pasó por el lado de Perla, quien pronunció
su nombre con una mirada suplicante.
—Frederick, por favor, no te vayas, confía en mí, por
favor.
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—Pudimos haber sido felices, pero pusiste tu maldita
ambición antes que nuestro amor, pude darte todo,
pero no fui suficiente para ti, espero que no tengas
que arrepentirte Perla, espero que mañana sea la
última vez que tenga que verte.
Perla sujetó su mano, haciendo su último intento por
detenerlo, suplicando no solo con su mirada, aunque
era inocente, no le importó humillarse, fue en vano,
Frederick la miró con desprecio y se sacudió logrando
soltarse, se despidió de Morffi y salió. Con el corazón
destrozado, Perla se apoyó en el hombro de Morffi,
su único consuelo.
—¿Quieres que llame alguien o te lleve al médico
hija?
—No, estoy bien, le agradezco mucho su apoyo, en
cuanto pueda le pagaré, ¿tiene algún empleo que
pueda realizar para usted? Por favor.
—Hija, no pienses en eso ahora, tenemos asuntos
más importantes, no te preocupes, aquí puedes estar
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el tiempo que desees, sería de mi agrado tener
compañía en esta casa tan grande, ya ves que Enid y
Roberth se la pasan de viaje. ¿Dime que piensas
hacer, le dirás a tu familia?
—No, no señora, aún no, pero si mañana Frederick
firma todo, le juro que jamás voy a perdonarle lo que
quiso hacer con nuestro hijo, intentaré mañana
defenderme ante él, intentaré que recapacite, pero
si decide no creerme entonces será él, el que nos
habrá perdido, si Frederick decide firmar, haré hasta
lo imposible por demostrar mi inocencia, se
arrepentirá de todo y ni porqué se postre ante mí lo
perdonaré.
Perla se abrazó a la señora Morffi, con lágrimas que
no podía controlar, rogaba porque Frederick entrara
en razón, no quería tener que cumplir lo que estaba
prometiendo.
—No puedes pensar de ese modo, hija, ten fe,
además tu pasado no te ayuda mucho y las pruebas
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que mencionas son fuertes, tengo un plan para
ayudarte demostrar tu inocencia.
—¿Por qué usted está confiando en mí, por qué me
cree Y ayuda? ¿Por qué él no está haciendo el
mínimo esfuerzo, por creerme, no voy a perdonarle
tal ofensa, cuál es su plan?
—Ve a descansar y mañana sabrás a qué me refiero,
si sientes hambre o necesitas algo, no dudes en
pedirlo.
Perla asintió y aunque la señora Morffi le había
insistido en comer, ella negó, subió a la habitación y
aunque le costó logró dormirse.
«Te atreves a poner en mi contra a personas tan
importantes como Yamile, sabes como jugar, como
pude ser tan estúpido, pero si eso quieres jugaremos
tu juego Perla» pensó Frederick molesto mientras
miraba la fotografía de perla, la cual arrojó al cesto
de basura.
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—Hola hijo— saludó Irina—. Te he estado llamando
y no respondes, supe lo que pasó, Kira me lo contó,
está muy preocupada por ti.
—Hola madre, ¿cómo estás? ¿Madre, tú sabías que
Kira estaba enamorada de mí?
—El único que no lo sabía eras tu hijo, Kira ha hecho
todo por ti, porque crees que no se fue del país, si no
te había dicho nada era porque no quería perder tu
amistad, le aconsejé decirte, sobre todo ahora que
esa mujer ha sacado las garras.
—Madre, te voy a agradecer que no te refieras así a
Perla.
—¿Te das cuenta? Aún la defiendes, lo sé todo, sé
que estaba robando la empresa y sé del bastardo que
está esperando y el cual por supuesto me niego
aceptar en mi familia.
—Madre, te voy a agradecer que no te refieras así a
ella, y dejemos el tema, estoy demasiado molesto
31
para tocar este asunto, mañana todo quedará
solucionado, no te preocupes por eso.
—Eso espero, porqué de lo contrario me encargaré
yo, como permites que haga lo que hace y se atreva
a inculparme, a inculpar a Kira, que ha sido una chica
ejemplar.
Irina y Frederick tuvieron una larga conversación,
tras la insistencia de su madre la puso al tanto de la
situación, en cuanto a lo que pasaría con Kira, le dijo
que hablaría con ella, dejó claro que no sentía lo
mismo y esperaba que ella lo entendiera.
Frederick se despidió de su madre, la cual decidió ir
a casa de Kira para preparar su siguiente jugada, su
objetivo era lograr que Perla se deshiciera de su hijo,
lograr enviarla a prisión. Kira esperaba a Irina con la
esperanza de que esta hubiera logrado convencer a
Frederick de darle la oportunidad.
32
—Hola querida, lamento llegar tan tarde, pero lograr
que Frederick hablará me costó mucho.
—Está bien, pero cuéntame qué te dijo, que pasara
conmigo, que pasó con esa mujer — cuestionó
ansiosa Kira — . ¿Funciono nuestro plan?
Kira se llevó una gran decepción al escuchar lo que
Irina había dicho.
—Querida, no te preocupes, no es la primera vez que
me deshago de una mujer que no me gusta para mi
hijo, y créeme, esta, no será la primera que se salga
con las suyas.
—De eso tengo seguridad, ¿pero qué pasará
conmigo?
Irina le sugirió hacer lo importante, primero, quitar a
Perla del medio, de ese modo Kira tendría el camino
libre.
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—Vamos a dormir querida —sugirió Irina— Resulta
que la trepadora cuenta con Yamile como aliada y esa
mujer siempre ha sido una piedra en mi camino.
—Tienes razón, mañana será un nuevo día y de
seguro nuestro plan dará resultados, esa
discapacitada saldrá de la vida de Frederick. Buenas
noches, querida.
Perla se había despertado un par de veces en la
madrugada, deseando conocer el plan de Yamile,
deseando que Frederick recapacitara.
Yamile se había levantado temprano, ordenó a sus
empleadas preparar un buen desayuno, despertó a
Perla y le ayudó a organizarse, la llenó de ánimos, sin
mencionar su plan, las mujeres habían emprendido
el trayecto hasta la empresa donde se reunirían con
Frederick. Donde esperaba él, su madre y mejor
amiga en compañía de abogados.
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Habían llegado y Perla se sintió mareada al ver a
todos en ese lugar, sabía que la situación no era
incumbencia de Kira, pero tenía claro que si estaba
en ese lugar, era porque así lo deseaba Frederick.
Perla le pidió a Yamile esperar a que ella hablara con
Frederick.
Al cual tuvo que rogarle para qué la escuchara por
última vez.
—Si me estoy rebajando a rogar, que me escuches,
que pienses bien, es porqué te amo, porque sé que
mi pasado no ayuda mucho.
—No te lo estoy pidiendo, Perla, ¿Qué quieres?
Perla le explicó, solo deseaba una oportunidad, que
le ayudara y permitiera tener al bebé, que no
renunciara a él, que le permitiera demostrar su
inocencia.
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—No tenemos que estar juntos, solo te pido que me
permitas defenderme, yo te amo Frederick, te amo y
estoy esperando un hijo, el fruto de nuestro amor.
—¿Cuál amor Perla? Ese hijo es producto de tu
estrategia, si Perla, hoy recibí nuevas evidencias —
dijo zarandeando los documentos en sus manos—.
No perdamos el tiempo y entremos, no cambiaré mi
decisión.
Frederick la miró con decepción, Perla, intentando
detenerlo, sujetó su brazo y este se sacudió.
36
4. Un último intento.
Yamile se acercó a Perla y le dio un pañuelo, se secó
las lágrimas y entraron.
Empezaron a discutirse los puntos, Perla se negó a
aceptar el aborto, Yamile siguió firme con su
propuesta, Kira e Irina envenenando a Frederick.
Frederick aceptó, renunció a su hijo, aceptó no enviar
a Perla a prisión siempre y cuando ella aceptara no
usar el embarazo, salir de su casa y hacer de cuenta
que no se conocían.
Perla había aceptado, firmó los documentos y se
levantó, pretendía irse del lugar. Yamile la detuvo y
exigió la atención de todos.
—Como todos ustedes saben, yo he sido socia
irremplazable de esta compañía, junto al difunto la
fundamos, a pesar de ser la mayor accionista nunca
he tomado decisiones.
37
—Querida, no tienes que renunciar a nuestra
sociedad, por esto —espetó Irina con aires de
superioridad.
—Oh no, querida en eso tienes razón —dijo Yamile
poniéndose de pies—. Como ustedes saben Roberth
no quiso asumir el control, he tenido a un tercero
representándome.
—Al grano, por favor, Yamile —interrumpió Irina.
—Les presento a mi nueva representante aquí en la
compañía, Perla, cariño acércate —dijo Yamile
dejando a todos sorprendidos.
Sin dudas la más sorprendida Perla, a quien Yamile
tuvo que llamar un par de veces, perla no salía del
asombro, Yamile se acercó a ella y volvió a
presentarla, explicando lo que en adelante sería su
responsabilidad.
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—¿No te das cuenta de que te está usando?, te está
engañando —protestó Frederick—. Mira estos
documentos Yamile, como puedes hacernos esto.
—Ya los analizaré después, solo quería hacer saber
mi decisión, es más, quiero que se lleve a cabo una
junta, siendo la socia mayoritaria quiero hacer
algunos cambios.
—Pero que dices Yamile, como haces estos cambios
por una desconocida —protestó Irina.
—Para mí no lo es, es una mujer enamorada, víctima
de una bajeza, de calumnias y a diferencia de otros
me interesa ayudarla — respondió Yamile con
tranquilidad—, de todos modos, no es el punto, para
evitarles sorpresa en la reunión, postularé a Perla
para que ocupe la gerencia de la empresa junto a ti
Frederick.
—Eso de ninguna manera Yamile —protestó
Frederick airado.
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Yamile dejó claro que no era una pregunta, era lo que
pretendía hacer, Perla al ver la reacción de Frederick
optó por salir del lugar, empezó a sentirse mal,
Frederick salió tras ella.
—¿Esto es lo que buscabas verdad? Pero estás
equivocada si crees que te saldrás con las tuyas,
Perla.
—Basta, por favor Frederick, no sigas, no me siento
bien.
—No finjas, ya puedes celebrar, todo está saliendo
como lo planeaste, Perla.
Perla levantó el rostro para mirar a Frederick, al
intentar hablar se desmayó en el proceso, Frederick
dejó de los documentos en sus manos y la recogió en
sus brazos, la llevó al centro de salud.
Frederick caminaba de un lado a otro, llamó a Yamile,
la puso al tanto, avisaron que podía verla, antes
preguntó y le dijeron del intento de aborto, le
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recomendaron ayudarla a tener reposo, evitar los
disgusto. Algunas recomendaciones a las que él
asintió.
—Hola Perla —entró a la habitación para cerciorarse
de su estado.
—¿Qué haces aquí, Frederick? ¿Viniste para ver si
habías logrado tu objetivo?
—¿De qué hablas Perla?
—No perdí a mi hijo si eso es lo qué viniste a
averiguar.
Frederick la miró con tristeza, se acercó a ella, se
sentó y a pesar de su dolor al creerse traicionado
acarició su rostro.
—¿Por qué tenías que hacerlo Perla? ¿Por qué
acabaste con lo bonito que había entre nosotros? —
inquirió con tristeza y acariciando con molestia el
cuello de Perla.
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—¿Me amas Frederick?
Frederick la miró, frunció el ceño, considerando que
era una estrategia, intentó marcharse, Perla sujetó su
mano.
—Espera, escúchame, por favor, Frederick.
Frederick la miró fijamente y se sentó, le preguntó
qué quería.
—Sé que no quieres verme, sé que no te interesa
hacer el más mínimo esfuerzo por creerme, que ya
renunciaste a nuestro hijo, que me estás dando la
oportunidad de irme, pero quiero pedirte una cosa
más, una última cosa.
Frederick sonrió amargamente, negándose a creer el
cinismo de Perla.
—¿Qué quieres? —preguntó desafiante.
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—Que no renuncies, que me permitas trabajar a tu
lado —dijo logrando que Frederick riera a carcajadas.
—¿Estás bromeando? —preguntó imposible de
creer el descaro de Perla—. Como te atreves a
pedirme tal cosa, si aceptas la propuesta de Yamile
seré yo quien se vaya de la empresa.
Perla cogió la mano de Frederick y la llevó a su
vientre, se miraron sin decir nada, Perla interrumpió
el silencioso momento, pidiéndole que por su hijo le
diera la oportunidad de demostrar su inocencia.
—Podría irme con el dinero que dicen que robé,
podría irme ahora Frederick, no lo haré, porque no
he sido yo, te pido como último acto que hagas por
mí, por mi hijo, que me des unos meses trabajando
en el puesto que Yamile me ofrece, prometo que
demostraré mi inocencia y me iré, no volverás a
saber de mí, pero si no logró hacerlo en ese tiempo,
te prometo que asumiré la culpa y podrás actuar
como consideres conveniente.
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—¿Por qué insistes, que planeas hacer para esconder
la realidad? Eres culpable y lo sabes, ¿qué es lo que
planeas, Perla?
Perla suspiró, negada a dejar todo así, ella sabía que
no había sido la mejor persona, pero jamás había
robado nada a nadie, había cometido errores fatales,
pero había cambiado, y no permitiría que su nombre
fuese manchado de tal manera.
—No tienes que permitirme acceso a información
importante, solo necesito estar en la empresa,
Frederick.
—Tienes un par de meses Perla, si no lo logras te
largas de Moscú o me obligarás a hacer que te
deporten, podrás trabajar en la empresa, yo mismo
te vigilaré, espero que tengas claro que entre tú y yo
no hay nada, ni siquiera ese hijo que quieres usar
para tu propósito.
—Lo tengo claro Frederick, mírame, te prometo que
de mi hijo no sabrás nada, gracias por esta
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oportunidad, te prometo también que es la última
vez que suplico, que me humillo, es la última
oportunidad que te di de creerme Frederick, de ser
una familia.
—No me hagas reír, me sorprende tu descaro, como
sabiéndote culpable, hablas como si no lo fueras,
Perla tendrá que llover para arriba para que vuelva a
confiar en ti, a fiarme de lo que eres.
Se acercó con la intención de burlar a Perla en su
cara, se sentó y empezó a recordarle los sucesos
anteriores que ya había perdonado, sin mencionar el
porqué había perdido la pierna, por ambición, cada
palabra de Frederick hería más a Perla, quién prefirió
callar, las pruebas de las acusaciones eran tan reales,
que al verlas ella misma se sintió culpable.
—Mira esto, ¿crees que puede ser una calumnia en
tu contra. Perla?
Perla suspiró profundo, miró con tristeza a Frederick
sentado frente a ella, Frederick la miró del mismo
45
modo, por momentos los sentimientos parecieron
ser más fuertes, un inevitable apasionado beso, uno
que dio la esperanza de que el amor podría ser más
fuerte si ambos lo deseaban de ese modo.
Pero todo terminó con una hiriente frase de
Frederick hacia Perla, cuándo esta en medio del
apasionado beso, interrumpió para suplicar que
confiara en ella.
—¿Crees que volveré a caer en tus malditas
mentiras?
—No tienes porqué, solo me aseguro de haber
luchado hasta el último momento Frederick.
Frederick la miró y sonrió amargamente, Perla
agachó el rostro al ver como se marchaba sin
importarle la vida de su hijo. Perla puso sus manos
en su vientre y prometió a su hijo que todo estaría
bien, decidió esperar a Yamile quien había avisado
que la recogería.
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—¿Qué va a pasar con nuestros planes? — cuestionó
Kira preocupada.
—Querida, no debes preocuparte, el que esa mujer
esté en la compañía es mucho mejor, ya verás lo fácil
que será hacer que incluso Yamile le dé la espalda.
—Tienes razón Irina, iré preparando el terreno, sé
que podré lograr que Frederick se enamore de mí,
que se olvide de esa discapacitada.
—Te ayudaré con eso, hija, tú solo haz lo que te
corresponde.
—Irina, ¿no quieres ser abuela o solo no quieres el
hijo de la discapacitada?
—Por supuesto que deseo y uno tuyo y de Frederick
sería mi adoración, al hijo de esa, jamás podría
aceptarlo como mi nieto, como el heredero de esta
familia.
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Frederick llegó furioso interrumpiendo la
conversación entre las mujeres, las cuales quisieron
saber sobre el estado de Perla con la esperanza de
que hubiera sufrido un aborto, Irina insistió en saber
cómo estaba Perla y su bebé.
—Están bien ambos, por favor déjenme a solas.
—Hijo, pero tenemos mucho de que hablar, Yamile
se fue hace poco al centro de salud, tenemos cosas
que discutir.
—Ahora no, madre, déjenme solo por favor.
Las mujeres salieron de la oficina y Frederick se sirvió
un trago, no podía evitar pensar en Perla, en lo que
estaba pasando, en porqué se empeñaba en
contradecir las evidencias que la dejaban como
culpable, la frustración de Frederick aumentaba
cuando recordaba el estado de Perla, si bien
anhelaba tener un hijo no quería tenerlo con una
mujer que antepusiera su ambición por encima del
amor.
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Se preguntaba porque le había dado la oportunidad
de demostrar algo que era evidente que no haría, él
sabía la razón, el amor que sentía por ella, el deseo
de creerle y ayudarla con el cual debía luchar, lo
estaban volviendo loco.
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5 . Esperanza fugaz.
En tanto Frederick se lamentaba por creerse
engañado, perla era llevada a casa por Yamile. Ella
quiso saber más acerca del cargo que ocuparía, no
tenía experiencia, el único título que tenía le permitía
desempeñarse como auxiliar en diversas áreas, la
contabilidad era su favorita y tal vez la culpable de
ser víctima de lo que se le acusaba.
Yamile la puso al tanto y ofreció apoyarla, aunque
confiara en ella, le explicó que debía comunicarle
cualquier decisión por más insignificante. Así evitaría
un nuevo fraude y ser culpada, Yamile siendo una
mujer con experiencia, sabía que aprovecharían su
nuevo cargo para culparla de cosas incluso peores.
Perla había sido previamente preparada por Yamile,
había pasado una semana en la cual había estado
preparándose para empezar en el nuevo cargo, una
semana que había sido un infierno para ella, el
embarazo, su discapacidad y el problema en que
estaba, la tenían al borde de la locura, al igual que
50
para Frederick, quien había contado lo sucedido a
Roberth logrando que Enid también lo supiera,
ambos ofrecieron su apoyo a Perla, Roberth pidió a
Frederick pensar bien todo, pero este se negó a
escuchar, Roberth y Enid viajarían a Moscú,
consideraban que debían brindar su apoyo, como en
su momento lo recibieron, a pesar de las insistencias
de
Frederick, para que no cancelaran sus recientes
vacaciones en el Pacífico.
Con los argumentos que escuchaba diario de su
madre y Kira, con pruebas que iban apareciendo en
contra de Perla, a Frederick ya no le quedaban dudas,
había decidido olvidarla.
La junta había sido un éxito, Yamile había logrado lo
que deseaba, Perla y Frederick trabajarían juntos,
aquello no había sido del agrado de Kira e Irina, pero
no les quedaba de otra que aceptar, Frederick por su
parte aceptó de mala gana.
51
A su disgusto por la vinculación de Perla a la
compañía, Frederick le sumó el que Perla no
estuviera mostrando interés por lo que él pensaba o
sentía, había estado una semana sin saber de ella y
la indiferencia con la que había actuado durante la
junta lo había molestado, tanto que decidió actuar.
—Finalmente, te saliste con la tuya Perla, fue una
maravillosa jugada, felicidades —dijo con
intenciones de provocar a Perla.
Perla lo miró y no dijo nada relacionado con lo
personal, le pidió que como había sido orden de
Yamile la pusiera al tanto de todo, molesto por la
actitud desinteresada de Perla, Frederick le indicó
caminar, dejando al resto de los presentes, aunque
Perla conocía a la perfección la empresa debía recibir
una inducción y previa explicación de áreas de las
cuales no tenía conocimiento.
Con la intención de hacer difícil las cosas para Perla,
Frederick caminaba rápido, conociendo su problema
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para seguirle el paso, en las explicaciones se negaba
a explicar dos veces y omitía resolver sus dudas.
Perla hacía su mayor esfuerzo para controlar las
ganas de llorar ante el trato injusto de Frederick, su
embarazo la ponía sensible, pero ya no se dejaría
humillar, estaba segura de que tal como ella estaba
pagando con creces haber sido una mala persona, así
pagaría Frederick lo que le estaba haciendo.
La inducción había terminado y Perla había quedado
con un sinfín de dudas y preguntas que Frederick,
con la intención de hacerla ver incompetente, se
había negado a responder y aclarar.
Después de que se reuniera por un par de minutos
con Yamile, Perla se ubicó en su nuevo puesto.
—¿Qué es todo esto, Frederick? —preguntó Perla
ante la montaña de documentos que Frederick había
tirado en su escritorio.
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—Tu trabajo, necesito la mayoría de ellos firmados
para mañana.
—Son muchos documentos Frederick, no podré
revisar y firmar todos para mañana, me
recomendaron reposo.
—No es asunto mío, eres parte de la gerencia y es tu
trabajo, se necesitan la mayoría de ellos para
mañana a primera hora.
—Ok, los tendré listos en la mañana.
Perla sabía que eso implicarían horas de trabajo,
pero no le iba a dar gusto a Frederick, se los llevaría
a casa y los leería para poder tomar la mejor decisión
antes de firmar, contaría con la ayuda de Yamile y eso
facilitaría todo para ella.
Las horas pasaban y perla trabajaba concentrada,
Frederick no dejaba de mirarla desde su oficina, Kira
había llegado y Frederick empezó a comportarse muy
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cariñoso con ella, todo para molestar a Perla, quien
a pesar de que estaba muriendo de celos, lo disimuló
bien.
La hora de almuerzo había llegado, Perla esperaba
una cita para salir almorzar, era un abogado que
Yamile había dispuesto para ella
Al ver el hombre ofrecer su brazo a Perla, Frederick
salió de su oficina furioso, dejando a Kira sola, los
celos lo habían dominado.
—¿A dónde vas, Perla? —preguntó Frederick
acelerando el paso.
Perla al ver su rostro se detuvo, Frederick se acercó y
repitió la pregunta en un tono desagradable, el
abogado dijo que esperaría a Perla en el auto.
—Responde, ¿adónde vas con ese hombre y quién
demonios es?
55
—No es tu problema, es hora de almuerzo, puedo
irme.
—No vas a ningún lado con ese tipo, Perla.
—No eres mi jefe, no te debo explicaciones y no
tienes derecho a exigirme nada.
—Por supuesto que lo tengo, soy el padre de tu hijo.
—No tienes un hijo Frederick, según tu firma en un
documento no lo vas a tener.
Frederick frunció el ceño al recordar y reconocer que
Perla tenía razón, Perla se encogió de hombros y
pretendía continuar su camino.
—No vas a ningún lado, tenemos trabajo, pediré
domicilio y nos pondremos a trabajar —ordenó ya
completamente controlado por los celos.
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Perla se sacudió y empezó a caminar de nuevo,
Frederick entró a su oficina y recogió las llaves de su
auto y su abrigo.
—¿A dónde vas? —preguntó Kira.
Frederick ignoró por completo a Kira, aceleró el paso
e insistió a Perla, ella hizo caso omiso, de la reunión
con el abogado dependía el avance en sus planes de
demostrar su inocencia. Frederick se había subido a
su auto del cual miraba furioso a Perla. La cual le
restó importancia, el abogado le pidió irse adelante y
empezó a explicar, la situación era más complicada
de lo que ella imaginaba, los documentos eran
legítimos y su firma en ella parecía igual, él le habló
de la posibilidad de la superposición de trazos, al ver
su desconocimiento en el tema, dijo que se lo
explicaría mejor durante el almuerzo.
—¿Frederick que sucede? —preguntó Kira al subirse
al auto de Frederick.
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Quien se había molestado más al ver a Perla irse en
el auto con el hombre y no poder seguirla, no tenía
motivos ni derecho.
—Nada Kira, ¿podrías salir del auto? Debo irme.
—Frederick no me trates así, justo para evitar esto,
no te había dicho sobre mis sentimientos.
—Ahora no Kira, por favor bájate del auto.
Kira bajó azotando la puerta del auto, a lo que
Frederick no le dio importancia, condujo sin rumbo,
la molestia que sentía al imaginar que Perla lo estaba
remplazando, lo obligó a detenerse, iba a gran
velocidad y decidió ser un hombre sensato, dejó el
auto y empezó a caminar, terminando en el lugar
favorito de Perla en la ciudad.
«Me cambias por otro después de haberte salido con
las tuyas, no pudiste haberte esperado un poco más,
como puedes ser tan hermosa y tan falsa a la vez, por
supuesto, usas tu belleza y tus encantos para
58
conseguir lo que deseas» pensaba Frederick apoyado
a una baranda, que le daba vista al lugar favorito de
Perla.
—Lo que le aconsejo es buscar un buen profesional,
una persona con conocimientos en el área de
falsificación —dijo el abogado—. Verá, ningún
abogado, por más bueno que sea podría demostrar
la falsedad de estos documentos, si es que acaso las
hay, si usted dice nunca haberlos firmado, lo más
seguro es que haya una falsificación de por medio,
que hayan sobrepuesto su firma, dado el caso que
haya usted firmado un documento en blanco y no
tenga evidencias, está usted en graves problemas.
—No firmé documentos en blancos, no firmé estos
documentos —aseguró Perla frustrada.
—Señorita, me considero uno de los mejores
abogados, Yamile puede dar fe de ello, pero me es
imposible ayudarla, piense en mi recomendación.
59
Las palabras del abogado se habían robado la calma
de Perla, sus esperanzas de demostrar su inocencia
se habían desvanecido.
Habían pasado un par de horas, el abogado tratando
de hacer su mayor esfuerzo, explicó a Perla
detenidamente todo sobre los documentos,
dejándola sin esperanzas, más que recurrir a su
consejo, perla se despidió del abogado
agradeciendo, abordó un taxi, al llegar a la compañía,
Frederick ya se encontraba en el lugar, ambos
estuvieron evitando mirarse, el ambiente entre ellos
era incómodo, Frederick optó por irse una hora antes
de la salida, recordando a Perla tener firmado los
documentos para el día siguiente.
Perla, quien apenas podía controlar el que su
situación no la estresara, no podía creer lo injusto
que estaba siendo Frederick, pasó las horas
adelantando algunos documentos, leyendo para
firmarlos en compañía de Yamile, como ella le había
indicado antes de firmar o tomar cualquier decisión
debía hacerle saber, le evitaría otro problema.
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⁶. Un adiós doloroso.
Perla estuvo horas en la oficina en la cual tuvo que
soportar las miradas burlonas de Kira y el desprecio
que sin descaro o disimulo esta le demostraba. El
aliviador momento de ir a casa había llegado, donde
le contó lo sucedido a Yamile, la cual se ofreció a
pagar cualquier gasto que se le generara, al escuchar
a Perla renegar no tener como asumir el gasto de la
persona que el abogado recomendaba.
Perla se había negado, ya le debía mucho, dijo que
en ese caso prefería irse de la ciudad, darle la razón
a Frederick y los documentos que apoyaban sus
acusaciones.
—De ninguna manera, si no aceptas lo haré por mi
cuenta, ya hemos terminado aquí.
—Qué rápida es usted, firmar tantos documentos en
tan poco tiempo, señora Morffi.
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Yamile le sonrió omitiendo decirle que aquellos
documentos no tenían importancia, eran desechos,
los cuales Frederick le había dado con el objetivo de
fastidiarla. Después de hablar con Yamile y haber
aceptado su ayuda de nuevo, se retiró para hablar
con Enid, avergonzada le explicó los motivos por los
que no le había contado nada de lo que estaba
sucediendo. La vergüenza de estar pasando por lo
que ella la había hecho padecer, un tiempo atrás, la
limitaba a tener la confianza que su familia tras su
perdón le ofrecían.
Hablaron lo suficiente para que pudiera sentirse
mejor, Enid le había ofrecido mudarse a San
Petersburgo si lo consideraba necesario, habían
dejado la llamada y Perla se preparó para dormir,
daba vueltas en la cama, no podía conciliar el sueño.
Un poco más de las 11 pm y ella seguía pensando en
que pasaría, si como había dicho el abogado habían
usado un documento en blanco con su firma
legítima, sería culpable, y aunque tenía la posibilidad
de irse y empezar de nuevo, aquello mancharía su
62
currículum, su nombre, y no estaba dispuesta a
permitirlo.
Perla no lograba dormir, no era la única, Frederick se
dirigía en total ebriedad a casa de Yamile, aunque
estaba consciente de a donde iba, no comprendía la
necedad que lo llevaba al lugar, aunque conocía el
motivo, Perla.
Frederick había llegado al lugar y aunque podía
mantenerse de pies y lo suficientemente lúcido para
actuar, para tener pensamientos como el que le
indicaban ir a su casa, el decidió no escuchar sus
pensamientos razonables.
—¿Qué sucede, Frederick, porqué me llamas a estas
horas? —Perla preocupada al responder la llamada.
—Ábreme Perla.
—Ya no vivo contigo, Frederick otra vez bebiste,
tienes que parar.
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—Ábreme estoy afuera.
Perla se asomó por la ventana y lo vio, una amplia
sonrisa y dando pasos falsos, Frederick la saludó con
la mano, Perla bajó al encuentro, quiso enviarlo a
casa, luego de que las cosas que le decía no tenían
sentido. Insistió, pero se negaba a irse, Yamile se
había despertado y le ayudó a entrar a la casa, Perla
se disculpó en nombre de Frederick, Yamile recordó
que era un hijo más para ella, en una de las tantas
habitaciones de servicio fue acostado, las mujeres
regresaron a sus habitaciones y Perla continuó sin
poder dormir.
—Frederick no puedes estar aquí, es un irrespeto
contra la señora Yamile —dijo Perla al verlo e trar a
su habitación.
—No, ella no dirá nada.
Frederick se acercó a perla y dijo que no estaban
haciendo nada malo, perla quiso saber que deseaba
y este se sentó a su lado. El tema de conversación a
64
tocar, el no confiaba en ella y le reclamaba haberlo
remplazado tan pronto.
—No debería decírtelo, pero ese hombre es mi
abogado, Frederick.
—¿Solo tu abogado, no es tu nueva víctima? Bien,
por qué no quiero verte cerca a ningún hombre que
no sea yo, Perla.
—No puedes exigirme eso, dejaste claro que no
somos nada.
Frederick la miró fijamente, acarició su rostro y le
repitió lo antes dicho, Perla negó con la cabeza.
—No sé a qué juegas Frederick, pero no me
involucres, no somos nada, no tenemos nada que
nos una, ni siquiera el hijo que llevo en mi vientre, no
tienes derechos a exigirme.
—Si es así, es por tus mentiras, por tu ambición. Pero
aun así no quiero verte con otro hombre.
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—Estás loco, pero si quieres jugar a tener derechos
sobre el otro, quiero que pongas a Kira en su lugar,
no quiero verte cerca a ella.
—Es mi amiga, no me interesa en lo más mínimo
como mujer. Por desgracia solo me interesas tú.
—Ella no piensa ni siente lo mismo, si quieres
exigirme, aplica Frederick.
Se dedicaron una mirada que hablaba por sí sola,
Frederick la besó y le dijo que la amaba, empezó a
llevar las cosas más allá de un beso.
—iBasta Frederick! También te amo, pero tengo
dignidad, no vas a volver a usarme, no me amas, no
lo suficiente, no confías en mí, pero me prohíbes
cosas, no me apoyas, pero quieres tener intimidad
conmigo, no quieres a tu hijo, pero dices que me
amas, no, no voy a permitirte esto, vete por favor.
66
La reacción confusa de Frederick, lo llevó a esbozar
una risa cargada de frustración, la mujer se atrevía a
decir que la estaba usando, cuando él tenía plena
seguridad de que era al contrario.
—¿Te sientes usada? Te has preguntado cómo me
siento yo Perla, 6 meses llenos de incertidumbre, no
hubo un solo mes en el que no haya tenido que lidiar
con estas situaciones, ponte en mis zapatos, te amo,
pero estoy cansado de que tu pasado te siga, tú has
visto los documentos, dime qué debería hacer, dame
motivos para confiar una vez más, dame algo, una
esperanza que me ayude a luchar contra las
evidencias que tú misma has visto.
Perla lo miraba con tristeza, escuchaba
atentamente cada palabra dicha por él, sin ninguna
interrupción por su parte, escuchó su justificación, al
terminar Frederick, quién parecía haber recuperado
la lucidez, se sentó, dejó caer su cabeza entre sus
manos, agobiado, volvió a pedirle a Perla algo que le
permitiera tener confianza en ella, una prueba que le
permitiera luchar una vez más.
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—Te amo Frederick, pero no quiero nada de esto,
tienes razón, no tengo nada más que mi palabra, no
quiero tus migajas, voy a tener un hijo y quiero poder
decirle que lo preferí por encima de todo, esta
situación solo me traerá dolores de cabeza, me
recomendaron reposo y la vida de mi hijo está
primero, yo soy más importante, quería demostrar
mi inocencia, quería que supieras que de verdad
cambié, pero tienes razón, y el problema no es mi
pasado, el problema es la manera en que tú no estás
preparado para confiar en mí, en que no has olvidado
lo que hice, lo que fui.
Frederick trató de interrumpirla, ella le hizo ver, los
mismos meses que él había tenido que luchar con
esas situaciones, habían sido los mismos que ella
había tenido que esmerarse por defenderse, por
luchar por el amor que sentía por él.
—También soy una víctima Frederick, he tenido que
padecer lo mismo que tú, me juzgas en cada
oportunidad, tu amor no es fuerte, incluso puede no
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ser real, y yo Frederick prefiero que te vayas, porque
si no puedes confiar en mí, no puedes ver que te amo
y que cambié, yo no tengo por qué convencerte, no
tengo por qué darte pruebas, ya lo hice durante 6
meses y no han sido suficientes para ti, Frederick he
estado todo esté tiempo desmintiendo las
situaciones que han venido pasando,
defendiéndome de quienes no me quieren a tu lado,
pero me cansé, toleré todo, pensé que valía la pena,
Frederick me he estado castigando, creyendo que
merezco tu desconfianza y lo que sucede por haber
sido una mala persona, pero hoy decido
perdonarme, decido renunciar a ti, me decido por la
vida de mi hijo y mi tranquilidad.
—Te he amado Perla, he luchado contra la realidad,
y ahora dices que no ha sido suficiente, pretendes
que crea que te están inculpando, pretendes que
pase las pruebas que no me has dado tú por alto.
—Basta, no quiero que hagas nada diferente a
marcharte, también estoy cansada y no merezco lo
que ofreces, vete Frederick.
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Acercándose a ella, la miró con frustración, apretó la
mandíbula y quiso hacer lo que para él era su último
intento.
—Acepta tu responsabilidad Perla, se sincera y te
prometo que encontraremos una solución, estoy
dispuesto a no enviarte a prisión y hacerme
responsable de ese hijo. Solo sé honesta, acepta que
eran tus planes, que todo salió mal.
Perla abrió los ojos al escuchar lo que Frederick le
pedía, sorprendida y confundida, intentaba ponerse
de pies, creer que se había imaginado escuchar
aquella desfachatez, pero era cierto, aquellas
palabras absurdas y sin sentido habían salido de la
boca del hombre al que amaba y padre de su hijo,
tras su dolor al entender que no tenía oportunidad,
ante los ojos de Frederick no había posibilidades de
su inocencia, era culpable, tomó una decisión que le
costaría muchas lágrimas, pero era lo más sensato,
era lo correcto.
70
—Vete por favor y no solo de esta habitación, de esta
casa, vete de mi vida y la de mi hijo,
Frederick, lo que has hecho hoy no tiene perdón,
quiero que sepas que el amor que está muriendo
hoy, era tan fuerte que incluso hubiera perdonado tu
rechazo a mi hijo.
—Perla, por favor, no tiene por qué ser así, te amo y
no quiero perderte, pero que hago con las
evidencias, que hago con todo lo que te hace ver
culpable.
—No, no preguntes que hacer, ya tomaste la decisión
de creer esas calumnias y yo Frederick, yo estoy
tomando la decisión de darte tranquilidad, de tener
un poco de paz, de tener a mi hijo.
71
⁷ . Bonita acogida.
Perla pidió nuevamente a Frederick marcharse, pero
este no hizo caso de ello, se sentó en la cama, pasó
su mano por su rostro.
—No voy a darme por vencido Perla, no quiero
perderte, maldición, esto es un infierno, un laberinto
sin una salida.
Frederick se negaba a marcharse, aunque contaba
con la seguridad que le ofrecían las pruebas que
culpaban a Perla, tenía la lógica de su defensa, la
seguridad con la que ella se defendía, lo hacían
preguntarse qué decisión sería la correcta, sabía que
con ambas había la posibilidad de perder. Si ella era
inocente, su decisión haría perderla, pero si, por el
contrario, era culpable, sería un idiota que había
caído de nuevo.
—Perla, no quiero perderte, pero debes
entenderme, dame unos días, investigaré yo mismo
72
el asunto, y volverá a ser como antes si eres inocente,
pero si eres culpable vas a arrepentirte.
—Ya nos perdiste Frederick, me perdiste en el
momento en que rechazaste a mi hijo, te hubiera
perdonado tu falta de empatía ante mí, lo hubiera
hecho porque aunque lo dudes traté de entenderte,
me puse en tus zapatos, el que hayas renunciado a
mi hijo, a un bebé inocente, el que hayas decidido
que me deshiciera de él, no eso jamás, vete
Frederick.
Frederick se negó a irse, siguió insistiendo, quería
tiempo para el descubrir la verdad, al ver su necedad,
Perla decidió hacer una estupidez y ella lo sabía,
sabía lo que significaría lo que estaba a punto de
hacer, pero no estaba dispuesta a seguir con la
situación que ponía en peligro la vida de su hijo.
Consciente de que se había firmado documentos,
ella sabía que esa mentira no le traería problemas
legales, pero sí el odio del hombre al que amaba.
73
—Sí, tienes razón y lo acepto, mi ambición pudo más,
he sido yo Frederick, las pruebas dicen la verdad —
dijo sintiendo su mundo derrumbarse.
Frederick la miró con enorme confusión, Perla se
temía lo peor, durante unos minutos Frederick
estuvo procesando la información.
—¿Por qué? Dime por qué lo hiciste Perla, te di todo
de mí, amor, dinero, lujos, todo, tenías mi apoyo,
teníamos planes, ¿cómo pudiste?
Perla se quedó inmóvil, con lágrimas en sus ojos lo
miraba más decepcionada de lo que él decía sentirse,
le dio lo que él deseaba y sin más optó por tomarlo,
Frederick no le creyó que era inocente, pero no pudo
ver en sus ojos que mentía, que solo le daba gusto al
aceptarse culpable, su corazón recibió la más baja de
las emociones, fue fácil asumirla culpable, bastó con
esas palabras, él no había visto su sacrificio, la miró a
los ojos y ella tuvo la esperanza de que comprendiera
que mentía, que por primera vez en 1 año de su
74
cambio, de ser una mejor versión de ella, él pudiera
ver que era sincera, pero él no lo hizo.
Vio en él la misma mirada de los 6 meses que había
tenido que estar defendiendo su inocencia.
—Vete Frederick, ya tienes lo que querías, ya sabes
la verdad, vete por favor.
Confundido y sintiéndose traicionado, Frederick se
acercó una vez más a Perla.
—Tendrás que irte de Moscú, de la empresa, vete
lejos Perla, donde no sepa de ti, donde pueda olvidar
tu traición y no tomar represalias.
Negando con la cabeza y con sus manos en su
vientre, Perla retrocedió unos pasos para aceptar su
derrota.
Tomar la palabra de Enid era su mejor opción, se iría
a San Petersburgo, dejaría atrás los sueños, sus
anhelos y planes con el amor de su vida, dejaría atrás
75
al padre de su hijo, al hombre que se estaba
convirtiendo en su verdugo.
Frederick se acercó y señalándola le exigió que no
volviera a la empresa, Perla agachó su rostro, era lo
suficientemente fuerte, pero no quiso defender, no
tenía intenciones de discutir; sin embargo, dijo unas
palabras.
—Graba en tu mente los últimos días, graba en tu
mente cada palabra Frederick, tus acciones, pero
ante todo graba en tu mente que te amé, que fuiste
tú.
La miraba con frustración sin poder entender lo que
le estaba queriendo decir, Frederick recogió su móvil
y la miró por última vez.
—Espero que lejos encuentres una nueva víctima,
que el dinero te dé la felicidad y todo lo que tu
ambición te está llevando a perder, me arrepiento
Perla, me arrepiento de haber confiado.
76
Levantó su rostro y lo miró, limpió sus lágrimas y
caminó hasta la puerta, fingiendo ser fuerte, le indicó
la salida, aunque este la conociera. Cerró la puerta
del mismo modo que su corazón se cerró, que su
mente se negó a permitirle llorar, el dolor estaba allí,
pero no había lágrimas, no había nada más que un
dolor incomprensible y una difícil realidad.
Sin entender por qué, Perla viajó a su pasado, un
padre que no la había querido y por eso llevaba dos
apellidos maternos, su padrastro había llegado tarde,
una madre que poco le prestaba atención y la
culpaba del abandono de su padre, el resto de su
familia que la juzgó sin preguntar los motivos de su
comportamiento, ella había hecho mucho daño y en
ese momento no buscaba justificarse. Pero lo
entendió. Siempre Buscó sentirse querida, a pesar de
su belleza, todo era mal visto, había optado por ser
un joven problema para llamar la atención de sus
familiares, su prima Enid, a la que había hecho su
vida un infierno, la había por suerte perdonado y
aunque siempre preguntó los motivos ella no los
había comprendido hasta esa noche.
77
«No voy a darte una madre sufrida hijo, voy a ser
fuerte por ti y por mí, seremos tú y yo contra el
mundo» pensaba Perla con ambas manos en su
vientre, se recostó y aunque sabía que no dormiría,
decidió pensar en lo que vendría.
Maldecir mientras salía del lugar no era consuelo
para la decepción que sentía al saber que quienes
decían era una mala mujer habían tenido razón, era
poco para Frederick, quien decidió ir a casa, donde
tiró hasta el último objeto que le recordara a Perla,
destruyó sus fotografías y arremetiendo con sus
puños contra la pared, se lamentaba de haberse
fijado en ella.
«Nunca cambiaste, debí saber que las personas como
tú no lo hacen, mejoran su estrategia y yo solo fui una
pieza en tu juego, como ignoré todas las señales»
pensaba Frederick mientras caminaba de un lado a
otro, destruyendo todo a su paso.
78
El infierno que ambos estaban viviendo a causa de
quienes no los deseaban juntos, los había mantenido
despiertos hasta el amanecer.
Perla había recogido sus pertenencias y se
organizaba para hablar con Yamile y ponerla al tanto
de su decisión de irse de Moscú, aunque esta le
insistiera esperar un mes más, ella se negó, el
bienestar de su hijo estaba primero, Yamile lo
entendió y decidió ayudarla aun cuando esta
estuviera lejos, le aseguró que demostraría su
inocencia, en vista de que la relación entre Yamile e
Irina nunca había sido buena, ella tenía intenciones
de desenmascararla, y ayudar a Perla era la mejor
manera.
—Me iré a las 10, señora Yamile, darle las gracias es
lo único que puedo hacer en el momento, le prometo
un día compensar su bondad y apoyo.
—Quédate un poco más cariño, es muy temprano
aún, y no me debes nada, no tolero las injusticias y
79
aunque tu pasado no es el mejor, sé que eres una
buena chica, estaré al tanto de ti y el bebé, cualquier
cosa que necesites sabes que cuentas conmigo, haré
todo lo posible por demostrar tu inocencia, porque
Frederick sepa la verdad.
—Le agradezco, lo linda, pero no quiero que haga
nada de esto para que Frederick recapacite, entre él
y yo no hay y no habrá nada, ni siquiera el bebé al
que renunció y del que espero, nunca quiera saber,
que no tenga que arrepentirse, mi castigo ha sido
amarlo y el suyo será perdernos.
—Está bien mi niña, no hablemos de cosas tristes,
¿quieres que te ayude con empleo o un lugar en San
Petersburgo?
—No, no, señora, Enid me ayudará, le agradezco
mucho, es usted un ángel.
La conversación entre las mujeres fue interrumpida
por una llamada de Frederick furioso, exigiendo a
Yamile que Perla pasara al teléfono.
80
Yamile impidió que Perla pasara al teléfono, cortó la
llamada, pero su acto fue en vano, Frederick había
llamado a Perla directamente, reclamando los
documentos que había dado para que ella firmara,
Perla dijo que se los haría llegar y colgó la llamada.
Regresó a su conversación con Yamile, quien se había
encargado de llamar a Frederick y ponerlo en su
lugar, en vista de que el hombre estaba actuando sin
conciencia, dejándose llevar por el dolor, sin
importar poner la vida de su hijo en riesgo, Perla
sabía que debía irse cuanto antes, su embarazo era
de riesgo y tenía que evitar disgustos, estar en
reposo.
En vista de que Perla no tenía apetito, Yamile le
preparó personalmente un jugo natural, que solía
recomendar a Enid.
Llamaron a la puerta, la empleada avisó a Yamile que
buscaban a Perla.
81
Ambas se dirigieron a ver de quién se trataba.
—Buenos días —saludaron un par de hombres—
Somos de migración y buscamos a la señora Perla
Clark.
—Buenos días, caballeros —saludó Yamile—. Por
supuesto, sigan y por favor a qué se debe su visita.
82
⁸ . Negado a pasar la página.
Los hombres dijeron habían recibido una llamada
anónima de una persona denunciando a Perla ante
migración, sin tener conocimiento de que Yamile
había resuelto su situación el día anterior de la
llegada de Perla a su mansión, Yamile una mujer con
amigos poderosos y con una riqueza que aceleraba
todo, veía los posibles problemas y se adelantaba a
ellos.
Dejando sorprendida a Perla, puso al tanto a los
hombres, quienes decidieron marcharse tras pedir
una disculpa, Yamile insistió a Perla quedarse para
que pudiera estar en el momento que se supiera la
verdad, Perla se negó, no estaba dispuesta a seguir
siendo víctima de calumnias tan bajas y
desconociendo aunque tenía la seguridad, de
quienes eran las responsables.
—Jamás voy a perdonarle esto a Frederick, es un
cobarde.
83
—Créeme, hija, esta bajeza, no es obra de Frederick,
está siendo un idiota, está molesto y confundido,
pero no se atrevería hacer algo como esto.
—No lo defienda por favor, Frederick quería que me
deshiciera de mi hijo, eso lo hace capaz de todo.
—Lo conozco más que tú, lo vi crecer, está dolido, no
te pido que perdones o entiendas lo que hace o dice,
te pido que no actúes igual que él, no te dejes llevar,
no cometas sus errores.
Perla asintió y agradeció los consejos, en tanto ella
hablaba con Yamile, Irina y Kira discutían sobre sus
estrategias, se gozaban de que todo estuviera
saliendo tal cual lo planeaban.
—Me molesta la actitud de Frederick, el cómo me
trata y todo por esa aparecida y mala mujer.
—Lo sé, nunca había visto a Frederick tan sometido
a una mujer —reconoció Irina cruzándose de
84
piernas—. Tú no te preocupes, ahora mismo debe
estar siendo arrestada por migración, no servirá que
Yamile se haya atrevido a nombrarla gerente.
Confiadas de que su plan daría resultados, esperaban
la reacción de Frederick, quien se encontraba en su
oficina, ante la reciente calumnia que habían
sembrado en contra de Perla.
Frederick revisaba de mala gana documentos que
debía firmar, encontrando entre ellos la información
de una cuenta de banco en otro país a la que, según
Perla, desviaba el dinero que robaba.
Para las mujeres todo fue claro cuando vieron a
Frederick golpear furioso su escritorio.
Durante unos minutos no hizo más que renegar, se
comunicó para cerciorarse de la veracidad de la
información, al obtener una respuesta afirmativa,
decidido a no pasar por alto tal traición, salió de la
oficina, su molestia lo había cegado al punto de no
85
poder conducir, subió un taxi y se dirigió a la casa de
Yamile.
—¿Dónde está? —preguntó furioso al entrar.
—Señor, las señoras salieron —respondió tímida la
empleada.
—¿Sabe usted a donde iban?
—No, no señor, no lo sé.
Frederick agradeció a la empleada y llamó a Perla,
quien no respondió, al igual que Yamile, las supuso
en la empresa y llamó para confirmar, pero no habían
llegado, Frederick había perdido la paciencia y
decidió regresar a la empresa, pensando que tal vez
se habían reunido con el abogado y las vería más
tarde.
Perla esperaba sentada junto a Yamile que su vuelo
anunciara el ingreso para poder despedirse.
86
Yamile se percató de las llamadas de Frederick y se
alejó para regresarle la llamada, al escuchar la
desfachatez de Frederick decidió ocultar donde
estaban, dijo que irían a la empresa minutos más
tarde, aquello había dejado tranquilo a Frederick.
—Es hora, señora Yamile, ya debo abordar el avión —
gritó Perla justo cuando Yamile había cortado con
Frederick.
—Sí, si por supuesto, hija, estaré al pendiente de ti,
avísame al llegar.
Se habían despedido y como si tuviera la esperanza
de que alguien la detuviera, Perla levantó su rostro y
miró a sus alrededores, comprendiendo así que era
un adiós definitivo a todo lo que había soñado al
mudarse a Moscú.
Minutos más tarde, Yamile había llegado a la
empresa.
87
—¿Dónde está Perla? —preguntó Frederick furioso y
zarandeando los documentos en sus manos.
—Se sentía mal, tuvo que ir a casa, ya sabes, su
embarazo es de riesgo —respondió Yamile con la
tranquilidad que la caracterizaba.
Frederick no le dio importancia, incluso el haber
escuchado que se trataba de su hijo, no cambió su
actitud, Frederick enseñó a Yamile los documentos,
sin interés en la información miró a Frederick.
—¿Entonces crees que ella definitivamente está
estafando la compañía?
—¿Acaso no es evidente, Yamile? ¿Por qué te
empeñas en creerle? ¿Por qué la defiendes a pesar
de las evidencias?
—Porque reconozco la falsedad y esto es falso,
¿Frederick enviaste tú a la gente de migración a mi
casa?
88
—¿Qué? ¿De qué estás hablando? Yamile no he
enviado a nadie.
—¿Estás seguro de eso, Frederick?
Frederick se alteró y empezó a justificar, a explicar
que no había sido él.
—¿Lo ves? Te defendí ante Perla porque sabía que no
habías sido tú, de este modo defiendo a Perla porque
sé que es una calumnia en su contra, tengo una
propuesta para ti Frederick.
—Dime que es lo que tienes en mente Yamile —
abatido por el argumento razonable de la mujer,
quiso saber o que planeaba.
—Demostrar la inocencia de Perla, sé que no te
interesa, solo requiero de ti que no la mortifiques
más, todo lo que tenga que ver con este asunto,
debes decírmelo y olvidar que Perla existe, yo me
encargaré de todo, esto no genera gastos, ni
89
problemas para ti, la única condición es que no
mortifiques a Perla.
—¿Por qué te empeñas? Yamile ya está descubierta
la verdad, te vas a llevar una gran decepción, no la
conoces como yo, no sabes de lo que es capaz.
—Que te hayas acostado con ella no significa que la
conozcas más, Frederick conocí a esa chica antes que
tú, pero no viene al caso, ¿aceptas mi propuesta?
—No, lo siento Yamile, pero no puedo aceptar tu
propuesta.
—Está bien, Frederick, ese es tu derecho, por lo
menos promete que dejarás en paz a Perla.
—No, no puedo dejar esto así, Yamile se trata de la
compañía, del patrimonio que heredé de mi padre y
que me ha costado mantener.
—iFrederick volkova! Te recuerdo que esta también
es mi compañía, puedes asumir que el fraude solo
90
afecta mi patrimonio — dijo impaciente la mujer—,
pero dejarás de ser una fuente de estrés para Perla.
—Como desees Yamile, te respeto y quiero como una
madre, espero no tener que decir que te lo dije, será
como tú quieras.
Yamile se acercó y miró al hombre que tenía al frente,
al que vio crecer, que consideraba un hijo, pero que
en ese momento no era más que un desconocido
para ella, le era imposible creer que se negara a ver
la realidad, que estuviera tan cegado ante la
posibilidad de la inocencia de la madre de su hijo,
para ella era imperdonable que este no le importara
un ser inocente.
—Tengo que irme, este asunto al no tener nada que
ver contigo, como lo has dejado claro, no se te
inmiscuirá, espero que no tengas que lamentar tus
decisiones Frederick.
La mujer había salido de la oficina, con dirección a
reunirse con el abogado.
91
—Ya me darás la razón —murmuró Frederick—. Te
está engañando como lo hizo conmigo, Perla no es
una buena mujer y por supuesto no será una buena
madre, no quería condenar a ese bebé.
En su arrogancia y mientras bebía un trago pensaba
que todo lo hecho había sido lo correcto, con plena
seguridad de que Yamile se arrepentiría, bebía
mientras miraba la copia de los documentos que
Yamile se había llevado.
—Hola Frederick —interrumpió Kira—. Me gustaría
hablar contigo, quisiera que habláramos de lo que
está sucediendo, no quiero que nuestra amistad se
acabe.
—Hola Kira, no digas eso, nuestra amistad no
terminará, pero tienes razón, tenemos que hablar.
Kira que hablaba desde la puerta, entró, confiada de
lo que Irina la había aconsejado, mantenía la calma
ante la actitud de Frederick, quien le dejó claro que
92
la quería como amiga, que no podía verla como
mujer, aunque eso le hubiera molestado, Kira supo
disimular.
—Frederick no volveré a mencionarte mis
sentimientos, espero que sigamos siendo los amigos
de siempre.
Frederick se acercó para darle un abrazo, el cual fue
interrumpido por Irina.
—Mis amores, me alegro tanto de verlos así —dijo
Irina sumándose al abrazo.
Irina aprovechó el momento para invitarlos almorzar,
con la intención de ayudar más a Kira acercarse a
Frederick.
—¿Qué sabes de esa mujer, Frederick? — preguntó
Irina, para confirmar la efectividad de sus planes.
—Nada de importancia, y les agradecería que no se
hable más de Perla en mi presencia.
93
Las mujeres se miraron entre sí, felices por lo efectivo
de sus planes, mientras ellas se maravillaban, Yamile
hablaba con el abogado, quien le recomendaba a la
persona que estudiaría la posibilidad de la
superposición de trazos.
94
⁹ . Justificar resulta fácil.
Tras una hora y media que le había llevado a Perla
llegar a Moscú, esta sintió alivio al ver a su primo Dan
esperando a por ella, con timidez se acercó, aun
cuando Dan la estuviera esperando, entusiasmado
ante la noticia de su embarazo, ella sentía la tensión
de la relación no muy buena que tiempo atrás había
entre ellos.
—Hola Dan —saludó tímida, con el rostro
agachado—. Gracias por venir por mí, espero no
haber interferido en tus planes.
—Hola Perla y compañía — se acercó dando un
acogedor abrazo—, ¿quieres que vayamos a casa o
comemos algo antes?
—A casa, estoy un poco cansada, la prótesis y los
síntomas del embarazo no parecen combinar bien.
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—Está bien, cocinaré para ti, ya tengo experiencia
cuidando embarazadas.
Dan llevaba el equipaje mientras ayudaba a Perla a
caminar, quien decía tener ganas de ir al baño, Dan
la esperó en el auto, mientras estaba en el baño Perla
sentía alivio al saber que contaba con el apoyo de su
familia, Dan no había dicho o preguntado mucho,
presentía que él sabía lo que pasaba, pero aun así no
se atrevió a decirle que era lo que merecía por haber
sido tan mala con su hermana.
—¿Cuándo regresan mis tíos del pueblo? —
preguntó con la intención de hacer conversación.
—No lo dicen aún, Perla, todos estamos muy felices
por tu embarazo, también sabemos lo que está
pasando y no tienes que preocuparte de nada, eres
nuestra familia y no vamos a dejarte sola, cuentas
con nuestro apoyo, no sé si sabes o lo recuerdas,
pero hago unas comidas deliciosas, le encantarán al
bebé, este será un niño, lo sé.
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—Gracias Dan, gracias por ser tan bueno conmigo a
pesar de todo lo que hice, si es un niño le pondré
Daniel, por Dan, eres el mejor primo.
Dan emocionado aseguró que sería un niño al tiempo
que le dejó claro a Perla que el pasado había
quedado atrás, al llegar a casa y mientras Dan
cocinaba, habían llamado a la puerta, era Camilo
quien estaba haciendo compañía a Dan mientras sus
padres regresaban del pueblo.
—iWOW!, Hola Perla, no sabía que estabas aquí —
dijo Camilo, asombrado.
—Hola Camilo, llegué hace poco.
Camilo había saludado a Perla y Dan salió para
ponerlos al tanto, explicó la situación, ya que sabía lo
que Perla había llegado a sentir por Camilo y que en
algún momento fue causa de sus malos
comportamiento, sin embargo, ambos se
comportaron a la altura, después del almuerzo Perla
avisó a Yamile que había llegado.
97
Roberth quien seguía sin poder creer el
comportamiento de Frederick, lo llamó para
reclamar el que hubiera dejado marchar a Perla. Era
la primera vez que los hombres tenían una discusión
en la que hubiera palabras ofensivas, Roberth había
llamado a Frederick cobarde.
—Solo velo por mis intereses, no puedo perdonar su
traición, Roberth tú conoces su pasado, Perla no
cambió y tengo evidencias de eso.
Roberth hizo ver que el bebé no tenía culpa, pero
Frederick lo consideraba un castigo, no quería saber
del hijo de la mujer que lo había engañado Y usado.
—Cobardía Frederick, permitir que una mujer que
espera un hijo tuyo se haga responsable como si no
hubieras tenido que ver, me parece injusto que hayas
permitido a Perla irse a San Petersburgo.
98
—¿Qué? A qué demonios te refieres, Perla está aquí
en Moscú —respondió ignorando la realidad —. ¿De
qué estás hablando Roberth?
—Veo que no lo sabes, y no seré yo quien te ponga
al tanto, Frederick, estoy muy decepcionado, no
estás actuando como el hombre que creí conocer.
Furioso por la situación, Roberth tiró la llamada,
dejando a Frederick confundido y furioso, empezó
hacer llamadas, Perla no respondió,
Yamile lo hizo y este se molestó más al saber que
Perla se había marchado, pero su molestia lejos de
ser porqué esta se hubiese ido con su hijo, tenía otros
motivos, Frederick se convenció de su culpabilidad,
asumió que se había ido para disfrutar del dinero que
había obtenido, había decidido no hacer nada.
«Para mí estás muerta Perla y no importa lo que
digan y piensen los demás, desde hoy dejaste de
existir para mí» pensó Frederick en su enojo.
99
La decisión que sin intención de cambiar había
tomado Frederick, lo tenía alterado, al punto de
pensar en cancelar el almuerzo con su madre y amiga
para poder estar solo, a su frustración de que Perla
fuese una mala mujer, se sumaba que no podía por
más culpable que la supiera sacarla de sus
pensamientos.
Yamile emocionada escuchaba atentamente lo que
por teléfono le decía el canadiense que le había
recomendado el abogado, no era necesario verse
físicamente, solo necesitaba los documentos que
decían eran los originales, conocer la firma de la
implicada y se encargaría de dar una respuesta, el
hombre había dejado claro que la misma podría
llevarle un par de semanas o incluso meses debido a
la documentoscopia que debía realizarse.
Yamile decidió no poner al tanto a Perla, manejaría
el asunto sin inmiscuirla.
—¿Camilo, como va tu relación con Erika? —
preguntó Perla buscando hacer conversación.
100
—Bien, pero tenemos algunos inconvenientes, la
mujer parece querer un galán de telenovelas y por
más que me esfuerzo nada es suficiente para ella.
—Vaya, pensé que solo me pasaba a mí, Kim es
demasiado celosa y cree que soy infiel —
interrumpió Dan—. Créanme, soy un buen tipo, pero
siento que lo mío no es la paciencia.
—Bienvenidos al club —dijo Perla con una sonrisa
amarga—. Ahora somos el club de los despechados,
aunque nada se compara con lo que me está
pasando.
Perla se quedó callada y agachó el rostro, se sintió
juzgada por la mirada de Dan, aunque no era más
que su forma de prestar atención, ella se sentía
perseguida.
—Sabemos lo que estás pensando y no es así, Perla
deja el pasado en eso, cree que sabemos que has
101
cambiado y que a pesar de todo no mereces lo que
está pasando —dijo Camilo dando un abrazo.
—Es difícil no pensar que estoy pagando lo que le
hice a Enid y a Roberth, lo intento, pero parece algo
de lógica, chicos.
—Sea lo que sea vamos a hacerle frente, cuentas con
el mejor aliado, tú y Daniel van a estar bien — dijo
Dan.
—¿Daniel? —cuestionó confundido Camilo.
—Será el nombre del bebé si es varón —respondió
presumido—. Daniel, por Dan, ¿si lo entiendes
verdad?
Se habían echado a reír haciendo que Perla se
sintiera mejor, el agradable momento fue
interrumpido por Enid, en una llamada, intentaba
saber cómo estaba Perla, pero le era imposible
escuchar con el llanto de Annia quien lloraba porque
su padre había salido, la llamada no demoró por la
102
misma razón, Annia además de ser muy parecida a
su padre, también era muy consentida por él.
—No quisiera que Enid interrumpiera sus vacaciones
por mi causa, pero es tan testaruda como la tía Emma
—dijo Perla.
Camilo recibió una llamada de su novia Erika, y se
despidió, debía ir por ella, preguntó que si regresaba
con algo, al recibir una negación se marchó, Dan
invitó a Perla a ver la televisión mientras le contaba
más sobre el asunto.
—¿De verdad crees que su madre esté detrás de
todo esto? —preguntó Dan ante las conjeturas de
Perla.
—Su madre y su amiga, nunca les agradé y supongo
que es su manera de sacarme del medio.
—Si no estuvieras embarazada, te aconsejaría
hacerles la guerra, ojalá la tal Kira no resulte ser otra
Sammy, ¿has llamado a tu madre?
103
—Si, para saber que estaba bien, no sabe nada, ya
sabes cómo es mi madre, seguramente dirá que me
lo merezco y que estoy cosechando lo que sembré.
Dan escuchó un par de horas a Perla, pero debía salir
a resolver asuntos académicos, dejó a Perla diciendo
que regresaría horas después, las mismas en las que
Perla pretendía llorar para desahogarse.
Fue lo que hizo justo una hora después de
encontrarse en la ausencia de la enorme casa,
deseaba tener con ella a su perrita Lala, pero había
quedado al cuidado de los empleados de Yamile, sola
en la enorme casa miraba las fotografías de Frederick
en su móvil y se debatía entre borrarlas o
conservarlas.
«No quisiera ser débil, pero me duele hijo, me duele
saber que tu padre no te quiere en su vida, que no
nos quiere, tal vez esto del amor no es para mí,
primero Camilo y ahora tu padre, pero ahora te
104
tendré a ti y te daré el amor más puro» pensó Perla
acariciando su vientre.
Decidió borrar las fotos y recostarse, sin darse cuenta
había logrado quedarse dormida.
—Frederick estás aquí, pero es como si no lo
estuvieras —reprochó Kira al ver el desinterés de
Frederick.
—Es cierto hijo, si es por esa mujer, deberías de
alegrarte de que se marchó —apoyó Irina—. No
comiste nada de lo que ordenaste.
Frederick miró a las mujeres, sonrió falsamente y
dejó dinero, antes de retirarse se disculpó, su estado
de ánimo por más que había intentado no había
mejorado.
105
«No puedes permitir que su falsedad destruya tu
vida, Frederick eres un hombre rodeado de mujeres
hermosas y dispuestas a tu merced»
Pensamiento que fue acompañado por una orden al
conductor con dirección a un bar, dónde después de
un par de tragos regresó a casa con una mujer a la
misma que pidió marchase al no poder corresponder
a su desnudez y el deseo feroz que aquella
demostraba.
«Maldición!, que hiciste conmigo Perla, ahora no
puedo siquiera tener sexo sin que tu recuerdo me
atorménte»
106
10. Preparando el terreno.
Tras caminar de un lado a otro, se dejó llevar, llamó
al número de Perla, al escuchar su voz se quedó en
silencio, dejó caer el teléfono al igual que su cuerpo
en el sofá.
«¿Qué estoy haciendo?» Pensó pasando ambas
manos por su rostro.
Perla devolvió la llamada, Frederick respondió y al
escucharla justificó diciendo que había sido un
accidente que no se repetiría.
Sin cortar la llamada, Frederick se dirigió a verificar
quién llamaba a la puerta.
—Hola de nuevo, guapo, olvidé mi bolso —dijo la
mujer que se suponía se había ido.
107
Al escuchar Perla no pudo contenerse, preguntó
quién era la mujer.
—No es algo que te importe Perla, así como decidiste
marcharte sin decirme, así tengo el derecho de
remplazarte.
—Está bien Frederick, tienes razón, puedes rehacer
tu vida —dijo Perla antes de colgar la llamada.
Molesto sacó a la mujer que estaba besando su
cuello, tiró el teléfono y se sirvió un trago.
Convencido de que esa muestra de desinterés,
demostraba que no había significado nada más que
una simple pieza en la vida de la mujer, cuya única
intención había sido evitar un mal rato por el
bienestar de su hijo. Se dijo a sí mismo que esa noche
sería la última vez que su existencia lo afectaría.
—Voy a remplazarte, voy a demostrarte que no eres
tan especial —dijo dolido.
108
Como si estuvieran sincronizados mediante el mismo
deseo, perla tomó la misma decisión, la voz de la
mujer que había escuchado fue la gota que derramó
el vaso, la señal que sentía que deseaba, se negó a
derramar una lágrima más por quien había pasado
de ser el amor de su vida a ser una historia que
deseaba dejar en su pasado, era tarde y perla regresó
a dormir, con el propósito de levantarse de mejores
ánimos y salir a buscar un empleo, al día siguiente
con la ayuda de Dan, Perla hizo diligencias
relacionadas con su sistema de salud, La acompañó
algunas entrevistas que por su embarazo y condición
le fue negada la posibilidad, Dan siendo excelente
para levantar los ánimos siempre sabía qué decirle.
Logrando que su primer mes en San Petersburgo,
Perla no se sintiera mal.
Un mes en el cual no había sabido nada de Frederick,
en el que Yamile no le daba noticias alentadoras
sobre la situación a la cual Perla se resignó aceptar,
un mes en el que Enid no había regresado, pero
llamaba todos los días, sus tíos estaban a una
semana de regresar y aunque no había logrado
109
solucionar nada con respecto a las calumnias, no
había podido encontrar un empleo, tenía el apoyo de
su familia quienes no le permitían rendirse.
—Buenos días, Dan —saludó Perla animada—. Huele
delicioso, ¿qué estás haciendo?
—Buenos días, Perla y compañía, pudieron
descansar, por cierto, estoy haciendo tu desayuno
favorito, si mal no lo recuerdo.
Perla se acercó con la intención de comprobar y era
cierto, Dan había preparado su plato favorito, Perla
quiso llorar, pero Dan lo impidió con un abrazo.
—Dan te amo, eres el mejor primo, amigo y todo lo
que alguien pueda tener, gracias por todo.
—Ni lo digas, somos familia y créeme me encanta la
idea de poder ayudarte, estoy más que listo para
acompañarte a la cita con el médico.
110
—¿Puedes creer que ya sean tres meses y un par de
semanas?
—Dijiste que creías tener un mes cuando lo supiste,
no ha pasado tanto, a mí los embarazos se me hacen
una eternidad, las mujeres deberían ser como las
gatas —dijo logrando que Perla riera a carcajadas—
.¿desayunamos?
Perla asintió y se sentaron a desayunar, camilo se
había quedado esa semana en casa de Erika, estaba
buscando un lugar para poder mudarse, ya no era
necesario que con la presencia de Perla le hiciera
compañía a Dan, perla no podía negar que extrañar
a Frederick se le había hecho menos difícil, con la
ayuda de su familia. Pero para él no había sido así,
seguía frustrado por la situación, su vida había dado
un giro no esperado, la amargura lo acompañaba
diario y aunque intentaba fingir que todo marchaba
bien, solo encontraba estropear su tranquilidad.
—Tienen que haber cometido más errores, esa
información no nos sirve de nada, aunque parezca
111
relevante —protestó Yamile ante la información
entregada como avance por el canadiense — .
Disculpe usted, sé que está haciendo su trabajo, pero
no puede ser que no haya encontrado más que estos
simples documentos que no aclararán nada, ha
pasado un mes.
—Hago lo que está a mi alcance, no me han
entregado muchas evidencias, sin embargo,
permítame un mes más, haré mi mayor esfuerzo por
darle una respuesta satisfactoria.
—Eso espero mi estimado caballero, es de suma
importancia que esto quede resuelto antes del
nacimiento del bebé.
El hombre preguntó a qué se refería, pero la mujer
omitió una explicación, el que Perla se hubiera ido
hacía complicado descubrir la verdad, los culpables
habían dejado de sembrar evidencia, habían cubierto
sus huellas con las anteriores dificultando el objetivo
de Yamile quien se negaba a darse por vencida, al
112
igual que Kira con su intención de conquistar a
Frederick quien no le daba esperanzas.
—Hoy no puedes decirme que no Frederick —
reprochó Kira —. No me hagas rogarte más, por
favor, es solo una cena, para hablar como en los
viejos tiempos.
—A las 7 pm —dijo Frederick con una sonrisa
fingida—. No olvides no cocinar tú.
—No seas tonto, sabes que te encanta lo que cocino
—defendió Kira, consiguiendo otra sonrisa fingida de
parte de Frederick.
Kira se había retirado, no muy feliz con el esfuerzo y
empeño que le estaba costando conquistar a
Frederick, quien en el último mes no había hecho
otra cosa que ponerle pretexto ante sus invitaciones
y al pasar tiempo a solas, como solían hacerlo.
El día de Frederick no parecía tener intenciones de
mejorar, recibió una llamada de su amigo Roberth
113
quien evitaba tocar el asunto de perla, como había
sido acordado, lo había desestabilizado al escuchar el
comentario de su amigo, diciendo que ser padre era
la mejor etapa de su vida. Roberth había dejado la
llamada al darse cuenta de la incomodidad que había
generado su comentario.
«¿Ya sabrá cuál es su sexo? ¿Habrá escuchado su
corazón? ¿ Tal vez ya escogió su nombre?» Basta
Frederick, no puedes pensar en ese bebé, tomaste
una decisión y créeme, fue la mejor.
Aquellos pensamientos que lo atormentaban lo
habían hecho levantarse y caminar hasta la ventana
de su oficina que le daba una gran vista. Pero sus
preguntas no dejaron de surgir, decidió hacer una
tontería, sabía que ella solía compartir en sus redes
cosas importantes y quiso saber si había dicho algo
con respecto a su embarazo.
Lejos de encontrar respuesta, encontró lo que el
llamó pruebas del descaro de su ex amada, al verla
en fotos con el hombre que un día había sido el
114
hombre que ella amó. Con la tendencia asumir a
primera impresión lo que justificara sus decisiones,
pensó que ese siempre había sido el plan de Perla.
Quedarse con su dinero y volver para disfrutarlo con
el hombre que tal vez amaba.
En la búsqueda de justificar sus errores y malas
decisiones, Frederick asumía y acomodaba cada
detalle a su conveniencia, no le importó tener
conocimiento de la relación de amistad que había
entre ellos, incluso que Perla y Erika eran amigas.
«Es claro que rehízo su vida, que esperabas, que se
arrepintiera, que volviera y formar una familia»
pensó mientras negaba con la cabeza.
—Hola hijo —saludó Irina interrumpiendo los
pensamientos irrazonables de su hijo—. Hijo, quería
preguntarte quién autorizó la revisión de todos los
equipos tecnológicos de la empresa y por qué.
—Había olvidado mencionarlo, ha sido Yamile
madre, no sé qué busca en realidad, pero la revisión
115
es general, no excluye a nadie, deja sin clave los
equipos que usas aquí en la empresa, los técnicos
que envió Yamile estarán todo el día aquí.
—¿Qué has dicho? —preguntó Irina palideciendo al
recordar las fechorías que durante años había estado
haciendo en la empresa, que no era comparado con
la evidencia que junto a Kira habían sembrado en
contra de Perla y que fácilmente se podía
recuperar—. Hijo, como vas a permitir eso, ¿acaso
está dudando de nosotros o que es lo que busca?
—Sigue con la tontería de demostrar la inocencia de
Perla, un mes y no se da por vencida, se niega aceptar
que fue una pieza más, que es una víctima más, deja
que haga lo que quiera, tendrá que aceptar la
realidad.
—No, de ninguna manera, no permitiré que revisen
mis equipos y mucho menos los de Kira.
—¿Por qué no, madre? —preguntó con el ceño
fruncido.
116
—Hijo, ¿acaso no te parece obvio? Kira y yo somos
las únicas capaces de contradecir las decisiones de
Yamile, no voy a permitir que me ofenda de ese
modo y mucho menos a Kira que ha sido una chica
que sin necesidad de hacerlo nos ha ayudado sin
ningún interés.
—Madre, no le des importancia, solo es una revisión.
—No, no olvides que también tengo acciones en esta
empresa y que ella hace parte de mi personal
contratado —recordó Irina—. Me opongo
rotundamente a que mis equipos sean revisados, a
que me traten como una fisgona y no como la socia
que soy de esta compañía.
—Madre no tienes por qué tomar el asunto de este
modo, no es con la intención de ofenderte, podrías
tomarlo como una simple inspección que se estará
realizando, eso nos ayudaría a que Yamile se dé
cuenta y acepte de una vez por todas la realidad.
117
—Si quieren que mi equipo sea revisado, yo estaré a
cargo del personal para que lo haga, aquí en la
empresa hay técnicos, me encargaré yo de que le
rindan informe a Yamile, pero no permitiré que su
personal me trate como una desconocida y no como
la socia que soy de esta compañía.
118
¹¹ . Terrible descubrimiento.
Frederick decidió no darle importancia al asunto,
preguntó a su madre a qué se debía la visita y esta
dijo que solo quería saludarlo y saber a qué se debía
la presencia de los hombres que había en los
diferentes departamentos, revisando los equipos, le
hizo saber que no permitiría de ninguna manera que
su equipo yel de Kira, fueran revisados, Frederick no
le dio importancia y le aconsejó hacer lo que
quisiera.
Después de cruzar un par de palabras más, la madre
salió de la oficina, Frederick se sentó a esperar la
hora de la cena con Kira, mientras se ocupaba de
asuntos de la empresa, como lo eran firmar
documentos y tomar decisiones.
—No te pongas triste, Dan, seguramente pronto
podremos saber cuál es su sexo, tal vez en el próximo
control.
119
—Sí, lo importante es que están bien los dos.
Lamento que sea un embarazo complicado y que
tengas que llevarlo con tanto cuidado, ya verás que
vamos a lograr que nazca sano y fuerte, estaré
consintiéndote.
—Lo sé, no has dejado de hacerlo, te quiero mucho
Dan —dijo en voz alta a pesar de la cercanía con la
que caminaban.
—Por cierto, ya que estás buscando empleo, y que te
han dicho que el embarazo es de riesgo y debes tener
cuidado, creo que lo mejor es que busquemos algo
que puedas hacer desde casa, abundan los trabajos
en línea y tú eres muy buena en eso.
—Me parece una idea estupenda, trabajar en casa
sería muy bueno para mí, me evitaría mucho estrés,
además ya sabes que con mi prótesis me sería muy
complicado desempeñarme, peor aún estando
embarazada.
120
—Te ayudaré a buscar un empleo en línea, si
pudieras entender de videojuegos podrías trabajar
conmigo.
—No se nada de videojuegos.
—Si quieres, puedo enseñarte, aunque, es bajó
presión y lo mejor es que consigas algo tranquilo,
¿qué tal si ponemos un emprendimiento entre los
dos? Uno que no te genere tanto estrés ni demande
mucho trabajo, y por supuesto desde casa.
Perla estuvo de acuerdo con la idea de Dan, mientras
iban a casa hablaron al respecto, tuvieron diferentes
puntos de vista, discutieron sobre muchas ideas,
pero no llegaron a ningún acuerdo, decidieron que
seguirían discutiéndolo después de estar en casa.
Pero al llegar, Perla se había quedado sola. Dan tuvo
que salir a verse con su novia.
Perla había llamado a Yamile para informarle sobre la
visita al médico, había preguntado sobre el avance de
su caso, aunque sabía que no recibiría ninguna
121
respuesta alentadora, preguntó por su perrita Lala y
estuvo tentada a preguntar por Frederick, pero
contuvo sus ganas, después de dejar la llamada
empezó a acariciar su vientre, encendió la laptop que
Dan le había prestado y empezó a buscar ofertas de
empleo en línea, ideas de emprendimientos que no
implicaran una gran inversión y que pudiera realizar
desde la comodidad de la casa, las horas habían
pasado y había encontrado unas cuantas ideas de las
cuales había tomado nota para poder discutirlas con
Dan.
—Debo admitir que hoy no te ha quedado tan mal la
cena, Te felicito Kira has aprendido a cocinar — dijo
Frederick con la intención de jugarle una broma a
Kira—. No me mires así, parece que quieres
asesinarme. Solo estoy bromeando, ha estado
delicioso todo.
—No seas tonto, sé que estás bromeando, no te miro
así por lo que has dicho, solo me preguntaba si es
posible hacerte una pregunta, llevo tiempo
122
queriendo hacerla, pero no me atrevía porque no
quiero que te molestes o que salgas huyendo.
—Somos amigos, Kira, puedes hacerme la pregunta
que quieras, intentaré responder con sinceridad y si
es el caso sin molestarme.
—Está bien, espero que no te vayas a molestar, pero
quiero saber si nunca te he llamado la atención como
mujer, nos conocemos desde la infancia y siempre he
sentido atracción por ti y pensé y tuve la clara
impresión de que a ti te pasaba lo mismo conmigo.
Frederick se quedó mirando a Kira y volvió al pasado,
hubo un tiempo en que sintió atracción por ella, en
que pensó que tal vez su madre tenía razón y ella era
la mujer destinada para él, pero Kira se había ido a
otro país y aquello había desaparecido, Frederick
decidió no mencionarlo, decidió aunque sin
entender por qué, mentir y negar que había llegado
a sentir algo por ella.
123
—Kira siempre te he visto como una amiga, como
una hermana, nunca llegué a tener pensamientos
diferentes a estos con respecto a ti. Lamento si te di
a entender eso, pero te amo, te amo como una
amiga, como una Hermana, pero no como mujer.
Perdona que sea tan directo, no me lo estás
preguntando y sé que es una tontería, pero aún amo
a Perla, la llevo clavada en mi corazón y parece que
así será por mucho tiempo.
—No entiendo Frederick, Supongo que ella tiene lo
que no tengo yo, supongo que ella supo ganarse tu
corazón, es irónico, ¿qué es lo que hace que la
persona que se ame se fije en alguien más y no en ti?
Siempre me había hecho esa pregunta y ahora me la
hago con más razón, ¿qué es lo que amas de ella? Es
una mala mujer, no veo que haya ofrecido nada más
que engaños.
—Fue mucho más que eso, me dio mucho más, solo
que no fui suficiente, su ambición pudo más.
124
—Yo te amo Frederick, Pero no te preocupes, acepto
que no sientas lo mismo, tengo tu cariño y eso es
suficiente.
Frederick se encogió de hombros, y se disculpó por
no poder corresponder, obteniendo como respuesta
que el amor era así, Kira disimuló su enojo y el hecho
de que no se daría por vencida.
Kira había escuchado atentamente y sin interrumpir
a Frederick quién justificaba no amarla, le había
parecido de lo más estúpido porque para ella el amor
era otra cosa y no lo que él mencionó, le surgió una
pregunta que no pudo evitar hacer.
—Es solo una pregunta Frederick, pero si Perla fuera
inocente, ¿la buscarías, volverías a estar con ella?
—Si lo fuera sí, pero no lo es y tú al igual que yo lo
sabes.
—¿Crees que en caso de que fuera inocente, ella
podría perdonarte y querría volver contigo? ¿Qué
125
crees después de todo esto? De que renunciaste a tu
hijo y todo lo que ha estado pasando.
—¿A qué viene esto Kira? No me digas qué piensas,
al igual que Yamile que es inocente.
—No, por supuesto que no, es solo que estoy
indagando, ya sabes, me dio curiosidad conocer y
saber qué pensabas al respecto.
Por supuesto que ella sabía que era inocente y solo
quería conocer las posibilidades que tenía, que
pensaba Frederick o si había contemplado ese
escenario, quería estar preparada.
—Ella está rehaciendo su vida por lo que sé.
Disfrutando del dinero que nos quitó y tal vez siendo
feliz con el hombre que ama.
—¿Has contemplado la posibilidad de que ese hijo
no sea tuyo?
126
Frederick miró con sorpresa a Kira, ella procedió
rápidamente a explicar que había escuchado
llamadas comprometedoras de Perla.
—Soy el padre Kira, de eso no hay duda.
—Lo eras, renunciaste a ese derecho Frederick, lo
tienes claro, ¿verdad?
Frederick ignoró la pregunta de Kira y decidió
cambiar el tema, le preguntó si había hecho su
famoso postre.
—No me cambies el tema, somos amigos y sabes que
puedes confiar en mí, el que sienta algo más no
significa que las cosas deban cambiar Frederick, si no
quieres hablar de ello solo se honesto, pero no
actúes como si fuera realmente incómodo hablar
conmigo.
—Lo siento Kira, pero ahora mismo no tengo claros
mis sentimientos por un hijo que fue concebido con
el único objetivo de ser usado por su madre.
127
—Está bien, yo diría que has tomado una buena
decisión, aunque debiste enviarla a prisión, puede
que incumpla su palabra yte busque, que use a ese
bebé para sacarte más dinero del que logró robar.
—¿Cambiamos de tema? Por favor, Kira.
Kira lo invitó a ver una película para cerrar la velada
y aunque no tenía los ánimos, Frederick aceptó. Esa
noche no fue muy agradable para Frederick, pero no
se comparaba con la de Perla, quien había tenido que
ir por urgencias, había tenido una amenaza de
aborto, que la tenía echa un mar de lágrimas. Por
fortuna solo había sido una amenaza, por lo que
debió estar más atenta y evitar estrés, su semana
había sido un poco complicada, aunque sus tíos
estuvieran en la ciudad y Enid y su familia habían ido
a visitarla, Perla no dejaba de temer perder al bebé.
128
12 . El comienzo de la dolorosa
realidad.
Dos meses en los cuales perla había pasado días
realmente preocupada, pero que había superado, en
los que su embarazo, a pesar de las complicaciones
iba bien, sabía su sexo y la fecha de su posible
llegada, había logrado poner un emprendimiento, Su
familia y amigos como Camilo, Roberth y Yamile
habían estado en el proceso, casi 5 meses en los que
Perla no sabía nada de Frederick al igual que él no
sabía nada de ella. En los que Yamile no comentaba
con nadie, sus descubrimientos que la llevaban cada
vez más cerca a la verdad, pese a que Irina y Kira se
habían salido con las suyas en la revisión de equipos,
Yamile había tomado otras medidas que le estaban
dando resultados.
—Hola, hola, Perla, he preparado un desayuno muy
nutritivo, sé que le va a encantar a Daniel — dijo Dan
129
entrando a la habitación de Perla, a la cual encontró
llorando—. ¿Qué ocurre, Perla están bien tú y
Daniel?
—Sí, solo estoy un poco sensible y me encontré este
pendiente que me dio Frederick, Dan, no puedo
evitar que no duela, no es fácil pasar por todo este
proceso, y saber que no le ha importado saber de su
hijo.
—No llores y menos por ese tipo, creí que era un
buen hombre, no merece que llores, y recuerda por
más que duela, renunció a ser su padre, él va a pagar
todo, créeme que se va a arrepentir, no los merece,
casi 5 meses y el que no haya siquiera buscado
acercarse lo dice todo. No te pongas así, no vaya a ser
que compliques el embarazo, estás con las personas
que te aman y es lo que debe importar.
Perla abrazó a Dan y le agradeció, le recordó ir a dejar
el paquete que debía enviar al pueblo, para sus
padres.
130
Para Frederick no había sido nada fácil, pero parecía
que los planes de Irina y Kira empezaban a dar
resultados, Frederick no preguntaba y trataba de no
saber de Perla, se había enfocado en su trabajo y
aunque sin saberlo le había dado alas a Kira, sus
constantes salidas, encuentros y el tiempo que
pasaban juntos, ella se lo estaba tomando de otra
manera, Irina estaba feliz y se prestaba para apoyar
a la mujer en todo,
Frederick en su afán de mantenerse ocupado no le
daba importancia al asunto, por más
comprometedor que se estuviera volviendo.
—Hubiera deseado descubrir esto antes y haberle
evitado tanto sufrimiento a esa pobre niña —dijo
Yamile mientras miraba todas las evidencias que
demostraban la inocencia de Perla.
131
—Lo importante es que aún sirven mi estimada,
usted me indicará que procede —dijo el canadiense,
quien no se había dado por vencido, que, aunque le
había llevado mucho tiempo, logró encontrar la
verdad.
Yamile estaba asombrada, porque su investigación
había descubierto más que el engaño del cual había
sido víctima Perla, la compañía llevaba años siendo
robada y todo indicaba que la culpable era Irina.
«No sabes como vas a lamentar tu decisión hijo, te va
a pesar, perdiste a tu familia y tendrás que ver a tu
madre presa» pensó para sus adentros, mientras
buscaba el número de Frederick para avisarle que se
llevaría a cabo una junta.
—Usted vendrá conmigo mi estimado caballero,
usted es la persona correcta, usted explicará todo
para que no haya dudas, el resto lo haremos mi
abogado y yo, pero es preciso que no queden dudas
de la inocencia de esta chica.
132
—Como usted me indique mi señora, permítame le
sigo explicando, así podremos esperar aquí hasta la
hora que indicó se llevará a cabo la reunión.
Para Yamile era cada vez más impresionante lo que
descubría, se negaba a creer que una madre pudiera
hacerle tal cosa a un hijo, para ella era claro que Irina
le había desgraciado la vida a Frederick.
—Ahora que querrá la vieja —gruñó Irina—. Estoy
cansada de sus reuniones sin sentido e improvisadas.
—Cálmate madre, por lo menos ya sabemos que se
dio por vencida con el tema de Perla, lo más seguro
es que sea algo importante respecto a la situación
que se está presentando con uno de los proveedores
de Inglaterra.
—De todos modos, espero que no nos demore,
quedé de ir con Kira al salón y vendrá por mí en un
par de horas.
133
Frederick le sugirió no preocuparse, argumentando
que debía ser algo relacionado con los proveedores
como lo había insinuado, Irina rodó los ojos,
Frederick sonrió por el gesto de su madre quien le
pidió avisar cuando llegara la mujer, que tenía cosas
importantes que hacer.
—Ha llegado la hora, mi estimado, vamos con mi
chofer, él nos llevará a la empresa.
—Después de usted, mi señora.
Eran llevados a la empresa y Yamile sentía un nudo
en la garganta, qué madre era capaz de arruinarle la
vida de ese modo a su propio hijo y sin razón alguna,
sin más motivos que la ambición y los prejuicios, para
la mujer los desfalcos a la empresa eran lo de menos,
su molestia era con la injusticia, con la que no solo
hizo infeliz a Frederick y destrozó a Perla, era por lo
que aquello desataría para la pareja víctima de la
misma.
134
El hombre ayudó a Yamile a salir del auto y se
dirigieron rumbo a la oficina de Frederick, ella pudo
verlo con el rostro agachado, parecía estar
trabajando y sabía que aquello lo destrozaría, pero
debía saberse la verdad, él debía conocer su error.
—Hola, Yamile y compañías—saludó emotivo
Frederick—. Permitan que avise a mi madre y al resto
de los socios que ya te encuentras aquí.
—No, no Frederick, espera, lo que necesito decir
frente a los socios depende de ti, después de
escucharme, de la decisión que tomes después de
que nos escuches.
—Bien, no es problema —dijo con tranquilidad—
Tomen asiento, por favor, pediré que traigan algo de
tomar.
Frederick se había comunicado con su secretaria y
ordenado agua y bebidas de la preferencia de los
presentes.
135
—y bien, los escucho, que es eso que debo saber
para qué la junta general dependa de mis decisiones
— preguntó tras haber tomado asiento.
—No tengo idea de que querrá la vieja, lo más seguro
es que sea algo sin importancia, debemos esperar a
esa reunión para ir al salón.
—Sí, tienes razón, es mejor esperar, en el salón
siempre nos demoramos un poco, sabes, estoy muy
feliz, Frederick está cambiando y veo futuro en
nuestros planes, estoy segura de que pronto pasará
algo entre nosotros, haré que se olvide de esa mujer
y su bastardo.
—Lo sé, querida sé que tú vas a sacar a mi hijo de esa
oscuridad que esa pueblerina le dejó, tú eres la
mujer indicada para Frederick, tú y mi hijo harán una
pareja ideal.
136
—Te confieso que aún siento recelos de la pueblerina
y su hijo, no veo a Frederick muy convencido,
especialmente cuando ve o escucha hablar de niños,
hubiera deseado que la enviara a prisión o incluso
que se deshiciera del bebé, si no te importa aceleraré
el proceso, quiero invitar a Frederick a cenar el fin de
semana y lograr intimar, quiero embarazarme,
quiero que olvide de una vez a esa mujer y su
bastardo.
—Cuentas con mi consentimiento hija, pero no creo
que la tengas tan fácil, debemos ser honestas y saber
que Frederick aún ama y piensa en esa mujer.
Mientras bebían un café a la espera de la mujer que
ya se encontraba en las instalaciones, las mujeres
planeaban sin remordimiento alguno como seguir
arruinando la vida de Frederick, quien esperaba
sentado la noticia, a la cual Yamile le había dado
muchas vueltas para revelarle.
137
—Frederick lo que tengo que decirte es algo que va
a ser muy difícil, pero antes de que lo sepas quiero
decirte algo.
—No, Yamile no por favor, si es sobre el asunto con
Perla no me interesa, no me hagas perder tiempo
importante con un asunto que ya había quedado
resuelto.
Frederick se alteró y se levantó de la silla, furioso
porque su madre había tenido razón, porque la
mujer se empeñaba en seguirle dando vueltas al
asunto, no comprendía, pero no estaba dispuesto a
tolerarlo más.
—Frederick escucha un momento, siéntate y
escúchame.
—No, Yamile te quiero y admiro, pero ya no más, ya
estoy cansado de esta situación — dijo intentando
marcharse.
138
-iFREDERlCK VOLKOVA! -gritó Yamile - Detente ahí, tu
joven eres quien me tiene cansada, estoy hasta la
coronilla de tu actitud y créeme que no mereces que
te diga la verdad, pero voy a decírtela por ella,
porque estoy tan decepcionada de ti, que no
pretendo después de esto ayudarte en nada y espero
que te quede claro.
139
¹³. Tarde para lamentar.
La mujer se alteró, caminó hasta donde estaba
Frederick sorprendido por la actitud de Yamile, lo
sujetó por el brazo y le ordenó sentarse, él obedeció
y sin interrumpir se dispuso a escuchar a la mujer,
quien empezó por explicar lo complicado que había
estado siendo para Perla el embarazo, con la
intención de evitar que la buscara, después de la
verdad, le mencionó los intentos de aborto,
Frederick había intentado interrumpir a Yamile en
cada oportunidad que tenía, pero la mujer estaba
exasperada, no permitió interrupción alguna, dijo
cada palabra que se había callado, sin mencionar
nada de su descubrimiento logró desahogarse.
—Ahora vas a escuchar lo que he descubierto
Frederick, ahora vas a entenderme y antes de que
todo suceda, ten claro que eres como un hijo para
mí, pero estoy tan ofendida y decepcionada, que
descubrir la verdad es la única manera que puedes
considerar que he podido y decidido ayudarte.
140
Frederick rodó los ojos y se encogió de hombros, no
entendía lo que la mujer quería decirle, no tenía la
más mínima idea de lo que Yamile estaba hablando,
solo quería salir del bochornoso momento, por lo
que les pidió ir al grano.
Fue el turno del canadiense quien procedió a explicar
lo que era la superposición de trazos, explicando con
ello todo el proceso llevado acabo para llegar a lograr
la perfección y engañar mediante el uso de la misma,
Frederick estaba cada vez más confundido, el
abogado explicó lo correspondiente a su
investigación y Frederick seguía sin entender el
punto, tomó agua y se levantó.
—Al grano, por favor, sus explicaciones no me están
llevando a nada —masculló impaciente.
—¿Conoce usted la firma de la señorita Perla Clark?
—preguntó el canadiense.
Frederick asintió con desagrado.
141
—¿Reconoce usted este documento? —preguntó el
abogado.
Frederick asintió de nuevo, al tiempo que aflojaba el
nudo de su corbata.
—Por Favor siéntese y preste atención a lo que
vamos a explicar, a lo que vamos a mostrarle, señor.
El canadiense empezó con su explicación, ya
sabiendo que el hombre había entendido de que se
trataba el asunto de la superposición de trazos y el
proceso mediante el cual podían beneficiarse de ello,
para bien o para mal. Mostró a Frederick los
documentos que indicaba lo que su madre había
estado haciendo a la empresa durante años.
—No, no, esto tiene que ser una broma, mi madre es
una víctima, ella no, ella no sería capaz de algo así,
Yamile, no puedes creer eso, tú conoces a mi madre,
tú sabes que ella no sería capaz de algo así —renegó
levantándose furioso de la silla.
142
—Es capaz de eso y de más Frederick, lo siento, pero
si eso te parece imposible de creer, lee estos
documentos y escucha la explicación de los hombres
—dijo extendiendo su mano con los documentos que
contenían las evidencias de la inocencia de Perla.
—¿Qué es esto Yamile? ¿Una mentira más? ¿Por qué
estás haciendo esto? ¿Por qué estás involucrando a
mi madre?
Frederick empezó a leer los documentos, que junto a
la explicación de los hombres, era la evidencia que lo
convencería de la verdad.
Frederick se dejó caer de rodillas al terminar de leer
y escuchar la información.
Le llevó unos minutos asimilar todo.
—Dime que es una maldita mentira, Yamile dime que
no está pasándome —exigió sujetando a la mujer por
ambos brazos y sacudiéndola.
143
Tras la confirmación afirmativa de la mujer, Frederick
empezó a negar con la cabeza y maldecir, cegado por
la ira, arremetió contra su escritorio, golpeando sin
lograr más que lastimarse, se dejó caer en la silla y
miraba los documentos en sus manos, como si no
fuese suficiente empezó a tirar todo a su alcance, las
laptops de los hombres presentes fueron lanzadas a
la ventana de su oficina, el impacto la derribó
logrando que todos en la compañía se dirigieran a la
misma.
—Dime que no es cierto Yamile, por favor dime qué
no es verdad —pedía arrodillado ante la mujer quien
dio una caricia compasiva a su cabeza.
Frederick gritó, gritó tan fuerte que estremeció a
todos los presentes, sin importarle nada, empezó a
golpear la pared mientras repetía el nombre de Perla.
—Perdón, perdóname, Perla, amor, lo siento, lo
siento tanto, maldición, ¿por qué? ¿Por qué no te
creí?
144
Al recordar todo lo que había dicho y hecho a la
mujer levantó el rostro, empezó a mirar entre la
multitud, tal parecía buscar a las culpables.
—Cálmate, hijo, esta reacción, no va a solucionar
nada, cálmate, por favor.
—¿Cómo? ¿Cómo voy a mirarla a los ojos?
¿Cómo voy a estar frente a ella, como Yamile? ¿Cómo
voy a justificar mi cobardía? Maldición, la perdí, la
perdí Yamile, perdí a mi familia, mi propia madre, esa
mujer, ella me ha condenado.
—Lo siento, intenté decírtelo Frederick —dijo Yamile
mientras sobaba el cabello del hombre arrodillado
ante ella.
—Se van a arrepentir, Perla lo siento, Yamile tiene
que saber que lo siento, tiene que saber que lo
siento, que la amo, tengo que ir a verla.
145
—No, no puedes Frederick, su embarazo es delicado,
esto podría causar un aborto.
—Tienes que ayudarme, te suplico que me ayudes,
no quiero perderla, por favor Yamile, necesito pedirle
perdón, necesito verla, necesito. NO, PERLA, LO
SIENTO, AMOR, LO SIENTO TANTO —gritó dejando
caer su rostro en el cuerpo de Yamile.
—Permiso, permiso, dejen el chisme y regresen a sus
lugares —ordenó Irina, seguida por Kira haciéndose
espacio entre la multitud—, por favor, regresen a sus
lugares, que será lo que pasa, iDios, que alboroto!
Irina logró abrirse paso entre la multitud, sin saber lo
que adentro le esperaba, apartó con brusquedad a
quienes a su paso interferían, Kira quien logró prestar
atención a lo que murmuraban los empleados y
socios, decidió no seguir a Irina hasta el final, indagó
con algunos, intentando saber qué sucedía y decidió
no avanzar.
146
—Hijo, Cielo, ¿qué sucede? ¿Por qué estás así? —
preguntó mortificada sin imaginar la razón del mal
estado de su hijo.
Frederick se levantó y la miró, negó con la cabeza y
caminó hasta su escritorio, el canadiense cerró la
puerta y ordenó por favor de Yamile que el personal
volvieran a sus lugares de trabajo.
—Me llamas hijo, estás segura de que soy tu hijo Irina
Mogilev, si es así, dime qué motivos tienes, dime que
tipo de madre podría hacerle algo así a su hijo —gritó
arrojando los documentos a los pies de la mujer—.
Como pudiste, como fuiste capaz, dices ser mi
madre, dices amarme, dime Irina, dime que tipo de
amor es, como le llamo a esto.
—Hijo, todo tiene una explicación, lo hice por tu
bien, ella no te convenía, no teníamos malas
intenciones, te lo juro hijo, dile, dile Kira que no
teníamos malas intenciones —dijo girándose para
buscar el apoyo de su cómplice.
147
Irina no podía creer que Kira la hubiera dejado sola,
empezó a palidecer con los reclamos cargados de
enojo de Frederick, quien se sorprendió al saber que
aquello también era obra de la que consideraba
como una hermana, de su mejor amiga.
Irina al recuperar la compostura siguió justificando
haberlo hecho por el bienestar de su hijo.
—¿Qué clase de madre eres? ¿Cómo pudiste verme
renunciar a mi hijo y permitirlo? Como pudiste verme
decidido acabar con la vida de mi hijo y estar
tranquila, es tu sangre maldita sea, es tu sangre, era
mi hijo, te juro por su vida que si le pasa algo o si no
logro que Perla me perdone, te juro Irina que no voy
a perdonarte y dudar un segundo en enviarte a
prisión.
—No, no hijo, tienes que comprender, esa pueblerina
no te convenía, no era digna de ti, mereces algo
mejor.
148
14
. Buscando soluciones.
Frederick se acercó, pareció olvidar quien era
aquella mujer, le gritó, le gritó que se callara, le faltó
al respeto, la intervención de Yamile había logrado
detener la aparente intención con que Frederick se
había acercado.
—Está bien, Yamile déjame, no podría por más
que lo merezca ponerle una mano encima, sé que
soy tan despreciable como ella, lo sé, pero no podría.
Tú, tú que dices ser mi madre, ibas a convertirme en
el asesino de mi propio hijo, de tu nieto, ¿como
pudiste? Como fuiste capaz de verme tratarla así, de
ver todas las injusticias en su contra y callar.
—No es una buena mujer, no olvides su pasado,
no justifiques lo que pasó, no te merecía, no puedes
olvidar lo que hizo y si la perdonaron a ella, tu hijo
puedes perdonar a tu madre que solo quería tu
bienestar —dijo tratando de acercarse.
—No, no me toques, jamás Irina, jamás voy a
perdonarte, renuncié a mi hijo, a la única mujer que
he amado de verdad. No, no te compares con ella, no
149
con una mujer que soportó tanto, que se auto
castigó al creer que algo como la cobardía que le
ofrecí era lo que merecía, ella cambió, pero tú, tú
siempre has sido esto, como no lo noté antes, mi
madre una ladrona, una mujer sin escrúpulos, capaz
de matar y lastimar a su propia sangre.
—No, no hijo de mi corazón, no digas eso, te amo,
eres lo único que tengo, eres mi príncipe, cielo lo
hice por ti, por tu bien, ella no te convenía.
—No me toques, no me llames hijo, desde hoy
Irina, desde hoy estoy muerto para ti, tan muerto
como planeaste que mi hijo lo estuviera, tu nieto,
tu sangre, desde hoy no quiero volver a verte,
contigo tendré piedad, pero si tienes con tu
cómplice la consideración que no tuviste con la
madre de mi hijo, dile que se vaya del país, porque
te juro que se va a arrepentir, va a lamentar lo que
hizo.
—No, no hijo, por favor, cielo no tengo a
nadie más que tú, no me puedes hacer esto,
eres mi hijo.
150
—Era, era tu hijo, renuncio a ti, así como me viste
renunciar a mi hijo, renuncio a que una mujer como
tú sea mi madre, vete Irina, vete de mi vista, de mi
vida, vete ya antes de que me arrepienta.
Frederick se retiró por un trago, Yamile se acercó a
Irina y le dejó claro que ella procedería legalmente al
igual que Perla por las calumnias de las cuales fue
víctima, Irina salió del lugar a punto de desmayarse,
llamando desesperada a su cómplice, quien para
entonces estaba en su casa empacando sus
equipajes para salir del país.
Tras unos minutos en que el silencio en la oficina de
Frederick se tornara incómodo, Yamile les pidió a los
hombres retirarse, esperó y pretendía hacer lo
mismo.
—Tengo que irme hijo, espero que pronto puedas
sentirte bien.
—No te vayas, Yamile te suplico que no te vayas, no
me dejes sin saber qué hacer — pidió tomando las
manos de la mujer—. Perdóname, perdóname, por
151
como actué, por cómo te traté y como fui, perdón, tú
siempre has sabido ser una madre para mí.
—Está bien hijo, a mí no tienes que pedirme perdón,
tú eres como un hijo y descuida, todo está bien entre
nosotros, pero debes saber que mantendré mi
palabra, no ayudaré con nada que planees en
adelante, solo te recuerdo que su embarazo es
delicado y debe evitar estrés, que además
renunciaste legalmente a su hijo.
Él miró a Yamile con tristeza, comprendiendo la
situación, le suplicó que le permitiera saber, aunque
fuera lo más básico de su hijo, de cómo estaba ella.
—Ya lo hice hijo, te estoy diciendo que su embarazo
es delicado, es todo lo que sabrás por mí.
—Por favor, al menos dime su sexo, dime que será.
Por favor, por favor, Yamile te lo suplico.
Frederick se había arrodillado, suplicó hasta lograr un
poco de compasión en la mujer, quien le reveló el
152
sexo de su hijo, no sin antes hacer saber que no lo
merecía.
—Es mejor que te hagas a la idea que no vas a ser
padre, porqué hijo, Vi a esa niña muy decidida a
sacarte de la vida de su hiio, al cual renunciaste y que
por supuesto ella dio las oportunidades necesarias.
Frederick negó con la cabeza intentando evitar las
lágrimas que habían inundado sus ojos, se acercó de
nuevo a la mujer y la tomó por las manos.
—No voy a dejar de pedirle perdón, no va a haber un
día en que no me arrepienta de mi cobardía, de mi
falta de coraje para luchar por ella, Yamile mi castigo
será amarla. La amo, la amo y lamento tanto haberle
ofrecido un amor mediocre, un amor cobarde, me
duele el pecho, me duele recordar sus palabras, me
duele recordar lo injusto que fui, deseo tanto verla,
decirle cuanto lo siento, postrarme ante sus pies,
implorar su perdón, Yamile sé que la perdí, pero
quiero intentarlo.
153
—Bien hijo, te deseo suerte, por qué si me
preguntas, no creo que tengas posibilidades, ella está
bien, logró por su hijo reponerse, solo te pido que
seas consciente del daño que causaste, que tengas
en cuenta las oportunidades que se te fueron dadas.
Hijo, a veces la mejor muestra de amor es dejar ir, es
aceptar y permitir continuar.
—No, no me pidas que renuncie a ella, a mi hijo, no
me digas eso, por favor, Yamile soy consciente de lo
que hice, de lo que provoqué, pero quiero enmendar
mi error, no importa si me lleva una vida, quiero
formar parte de la vida de mi hijo, quiero poder verlo
crecer, quiero que al menos ella no me odie, que
pueda perdonarme, incluso si no me da una
oportunidad.
—Hijo, deberías entender que renunciaste a él,
decidiste que no era tu hijo y legalmente no lo es,
renunciaste a ella, incluso cuando se humilló sin
necesidad.
154
—Lo sé, lo sé y me duele más que nada recordar lo
cobarde que fui, no sé cómo voy a mirarla a los ojos,
cómo voy a pedirle que me permita ver a nuestro
hijo.
Yamile se encogió de hombros, Frederick la miraba
con tristeza, pasó su mano por su rostro y el silencio
volvió a invadir el lugar, pasaron horas, Yamile se
despidió y Frederick se quedó en la oficina, no quería
ir a la casa que le recordaría su cobardía, en aquel
lugar donde rechazó y sugirió la muerte de su hijo.
Lamentando cada recuerdo Frederick bebía, quiso
mirar una foto, pero había borrado todas, buscó en
sus redes, pero había sido restringido, había logrado
encontrar una, estaban en la boda de Roberth y Enid,
allí había comenzado todo, había decidido darse la
oportunidad con ella, Frederick cogió su móvil y
estuvo tentado a llamarla.
“Maldición, no puedo hacerte más daño — dijo
arremetiendo con su teléfono al escritorio—. ¿Por
qué? ¿por qué no pude creerte? ¿por qué fui tan
155
imbécil? ¿por qué? Te amo tanto, vamos a tener un
niño, tú querías un niño, vas a tener una versión mía,
yo que destrocé tu vida, que te llené de dolor. Cuánto
lo lamento amor, espero que haya un poco de
bondad en ti, que puedas escucharme, que puedas
entender que fui engañado. «Iré a san Petersburgo,
buscaré la manera de acercarme»
Miraba la única fotografía que aparecía junto a Perla
y se daba golpes de pecho, al tiempo que repetía que
no se permitiría perderla.
Sumido en sus lamentos, Frederick pensaba que tal
vez Yamile tenía razón, que lo mejor podría ser
dejarla ir, ahorrarle más sufrimiento, pero él no
estaba dispuesto a perderla, quería recuperarla,
deseaba formar su familia con aquella mujer a la que
hizo víctima de su cobardía.
156
15 . No es venganza.
Frederick dejó de beber y decidió buscar a Kira, sabía
que era tarde, pero no le importaba, se subió a un
taxi con la intención de llegar a enfrentarla, al no
encontrarla se lamentó.
«Cobarde Frederick, eres un cobarde, debiste confiar
en ella, no busques más culpables, no te hagas la
víctima, asume tu responsabilidad, nada hubiera
pasado si hubieras confiado, si tu amor hubiera sido
fuerte» se reprochaba recostado a la pared de la casa
de la mujer a la cual quería encontrar y reclamar.
Sin más que hacer fue a la casa a la que horas atrás
había decidido no ir, beber era sensato, pero no lo
hizo, era tarde, entre sus contactos se preguntaba a
quién llamar, Yamile ya no quería ayudarlo, Roberth
y Enid eran su última oportunidad.
Frederick se acostó mientras recordaba las súplicas
de la mujer, pensaba en las maneras de acercarse sin
causarle más daño, a pesar de sus conclusiones de
157
que no había manera, no dejaba de buscar la
solución que meses atrás debió buscar.
Las horas pasaron y Frederick no había logrado
conciliar el sueño.
Perla se había levantado muy feliz, era su
cumpleaños NP 25 y Enid había sido la primera en
sorprenderla, había regalado el primer kit de ropa
para su bebé.
Ella estaba feliz, aunque sentía tristeza al recordar los
planes que había hecho con el padre de su hijo, para
esas fechas, no demostró la tristeza que estaba
sintiendo. Su embarazo, aunque era de riesgo, iba
bien, sus planes, estaba con quienes la amaban,
apoyaban y habían confiado en ella.
«Hoy es su cumpleaños» recordó Frederick mientras
se duchaba.
Al salir de la ducha llamó a Roberth, justo en ese
momento Perla se acercaba para darle a Roberth las
158
gracias por su regalo, al escuchar la voz de la mujer
Frederick se sentó en la cama y se quedó en silencio
a escucharla.
Supo que estaba bien, escuchó que era feliz.
Perla se había retirado sin darse cuenta de lo
sucedido, retomaron la llamada y al darse cuenta de
que Roberth aún no sabía la verdad, lo puso al tanto.
—Lo siento mucho Frederick, te lo advertí, todos lo
hicimos.
—La amo, la amo Roberth, quiero recuperarla,
¿crees que haya manera de que me ayudes? Habla
con ella, por favor háblale de mí, no le digas la
verdad, no aún, solo habla con ella, quiero conocer
mis posibilidades.
—Frederick, además de mi amigo, te considero un
hermano, pero lo que me pides es imposible, Perla
no quiere saber de ti, no quiere verte, incluso
159
regresar a Moscú lo considera imposible, ¿sabes por
qué?
Frederick lo sabía, se quedó en silencio, pero Roberth
no lo hizo.
—No solo dudaste de ella, amigo, tú mataste sus
ilusiones, sus sueños, los planes que tenía contigo,
Frederick le cortaste las alas, y por poco matas a su
hijo, los culpables dejaron una mancha en su
currículum, pero tú, tu mi amigo dejaste huellas
difíciles de borrar, Frederick no hace falta que
recuerde tus acciones, somos amigos y créeme está
vez si lamento no poder ayudarte.
—Te lo suplico Roberth, eres mi única posibilidad —
dijo con la voz quebrantada—. Estoy tan arrepentido,
lamento tanto lo que hice, daría todo lo que soy y lo
que tengo por devolver el tiempo, pero no puedo
Roberth, tengo que afrontar la realidad y valerme de
los recursos que tengo para intentar recuperar a mi
familia. No me digas que no puedes por favor.
160
—Dime Frederick, si decido ayudarte, que es lo que
puedo decir en tu defensa, no quiero recordarte todo
lo que hiciste, dijiste y como desechaste cada
diminuta posibilidad de su inocencia.
—Maldición Roberth, ¿por qué tenía que ser así?
¿Por qué fui tan cobarde? Tan ciego, Roberth no
tengo idea de que responderte, solo sé que quiero
recuperarla, conocer a mi hijo.
Ambos se habían quedado callados un par de
minutos.
—Roberth te puedo pedir un favor —interrumpió
Perla —, ah, disculpa, no me di cuenta de que
hablabas por teléfono.
Perla se había dado cuenta de los AirPods en los
oídos de Roberth se disculpó y pretendía retirarse.
—No cuelgues, dile que puedes hablar con ella,
quiero escuchar su voz, pregúntale como se siente,
déjame escucharla, por favor Roberth.
161
—Espera Perla, puedo atenderte, ya he terminado mi
llamada, los AirPods son por si llaman de nuevo.
—Está bien, solo quería pedirte, ya que viajas a
Moscú pronto que pases a la casa de Frederick y me
traigas algunas cosas que olvidé, claro, si él no las ha
tirado.
—Por supuesto, iré a revisar, solo dime en qué lugar
debo buscar y que tipo de cosas son.
—Son cosas sin importancia, detalles que nos dimos
y algunos pequeños logros que conseguimos juntos,
los guardé, sabía que él los tiraría y quiero tenerlos
conmigo, los quiero conservar como recuerdo de que
mi castigo es haberlo amado.
—No creo que sea conveniente Perla, no deberías
querer torturarte así, cambiando de tema, es tu
cumpleaños, ¿cómo te sientes?
162
—No debería ser tú quien me esté escuchando, no
después de todo, pero gracias porque tú y todos ellos
pudieron confiar en mí, me dieron cada uno la
oportunidad de continuar y me perdonaron. No
estoy bien Roberth, no puedo decirte lo mal que se
siente, por qué él logró que me sienta culpable, me
convencí de que este es mi castigo por haber sido lo
que fui, pero no le digas a nadie, debo valorar su
esfuerzo por hacerme sentir bien, no hacerme sentir
culpable de lo que estoy viviendo.
—No lo eres Perla, créeme que no lo eres —dijo él,
ya enterado de la verdad.
—Para ti, para ellos, lo sé yo, lo supo incluso el
portero de su empresa, pero él, él me hizo culpable,
me siento culpable Roberth —sollozó tratando de
controlar sus lágrimas—. Hubiera deseado no haber
dado ese paso, no haber ido a Moscú, hubiera
deseado nunca decir que si a su supuesto amor, perdí
las esperanzas de que sepa la verdad, pero no
importa, porque nunca voy a perdonar y sé que me
163
dieron una oportunidad, sé que ustedes me
perdonaron, pero no podría.
—Está bien, es tu decisión y nadie va a juzgarte por
ella, dejemos el tema, no quiero que te alteres,
podría hacerle daño a Daniel.
—Hola, hola —interrumpió Enid—. ¿Amor podría ir
por Annia? Está llorando por usted, así puedo
quedarme con la cumpleañera.
Perla se limpió las lágrimas rápidamente y dijo que
lloraba de felicidad. Roberth felicitó de nuevo y se
alejó.
—¿Lo has escuchado hermano? —preguntó
Roberth—. Hola, hola, Frederick, ¿estás ahí?
—Aquí estoy —murmuró arrepentido mientras
miraba todos los objetos que había en la caja que
Perla había pedido a Roberth le llevara.
164
Frederick agradeció a Roberth sin decir mucho, colgó
la llamada y empezó a mirar, todo estaba en aquella
caja, fotografías, detalles, notas, objetos que
simbolizaban pequeños logros que habían
conseguido juntos.
NOTA
“Te amo Frederick, te amo y estoy muy feliz, me diste
una oportunidad en tu vida y me enseñaste que
puedo ser mejor cada día, tú eres mi complemento,
gracias por ayudarme a dejar mi pasado y ser quién
soy, has hecho que me sienta orgullosa de mí, de mi
cambio, y sé que a tu lado lograré mucho más que
esto, te amo”
Frederick apretó la mandíbula y se maldijo a sí mismo
al leer esa y otras notas de la mujer.
También te amo, también te amo Perla, te amo, pero
te perdí, mi amor no fue lo suficientemente fuerte,
fui un cobarde y mi castigo será amarte, amarte y no
165
tenerte, pero voy a intentarlo, no te diste por
vencida, tampoco voy a hacerlo.
Cogió su teléfono e hizo una llamada, con la que,
según él, todo cambiaría.
Frederick hizo una llamada, ordenó que su avión
privado fuese preparado, había decidido ir a buscar
a Kira, si había actuado tan mal con la mujer a la que
amaba nada podía hacerle impedir que las culpables
padecieran las consecuencias.
«Tendrán que pedirte perdón de rodillas, al igual que
yo, voy a arreglarlo todo amor» dijo a la fotografía de
la mujer.
Llamó a Yamile para indicarle que estaba dispuesto a
llegar a un acuerdo con su madre, denunciarla por
uno de los muchos delitos, un par de años en prisión
y no una gran sentencia, a cambio de que le pidiera
perdón de rodillas a Perla.
166
¹⁶ . No era tan diferente.
El hombre buscaba soluciones mientras su madre se
lamentaba en su enorme casa, pero no había
arrepentimiento en ello, maldecía a perla, la culpaba
de que su hijo no quisiera verla, negada aceptar las
consecuencias de sus malas acciones, miró la
fotografía de Kira en su teléfono.
«Tú tampoco eres digna de mi hijo, maldita, falsa,
traicionera, no asumiré sola la responsabilidad,
incluso esa discapacitada resultó más valiente que
tú, Kira, ya me las pagarás» pensó Irina con la foto
de la mujer en su móvil.
Llamaron a la puerta y era Frederick, la mujer se
sintió feliz al verlo.
—Sabía que ibas a recapacitar hijo, que entenderías
que lo hice por tu bien.
—No me toques Irina, esto es un acuerdo, léelo, te
ofrezco dos años de prisión por tus engaños, a
167
cambio de que pidas perdón a Perla. De enmendar tu
error y la posibilidad de que un día pueda volver a
verte como mi madre.
—¿Cómo puedes ser tan desconsiderado? Soy tu
madre, la mujer que te dio la vida, solo buscaba
protegerte.
—Vaya manera de hacerlo, tu amor de madre es
repugnante, pero no estoy aquí para insistir, tengo un
viaje, tú me vas a decir donde encontrar a Kira, Dame
su dirección en Bélgica. Te dejaré esto y tienes una
semana para decidir, si lo haces esperas en prisión a
cumplir con el acuerdo, mientras mi hijo nace.
—Acepto hijo, pero quiero que sepas que hagas lo
que hagas esa pueblerina, no va a perdonarte, no lo
hará si tiene dignidad, y ese bastardo al que llamas
hijo, a ese no te permitirá verlo.
—Olvídate de este trato, estaba mal al creer que
podía darte una oportunidad, ya le pediré perdón
por ti, no merece escuchar tus disculpas hipócritas y
168
puede que tengas razón, pero lo intentaré, Que
tengas suerte Irina y gracias por haber destruido la
vida de quien te amó, admiró y respetó, gracias por
esta gran decepción —dijo tomando el papel con la
dirección de Kira.
—Ya lo lamentarás, hijo, ya te darás cuenta de que
mereces algo mejor.
—¿Algo como que, alguien como tú, como Kira?
Quise darte una oportunidad, quise pensar que
había algo de la mujer que siempre creí que eras, en
ti .
—No me arrepiento, hijo, ser lo que soy nos tiene
hoy aquí, eres igual de débil que tu padre, te darás
cuenta de que esa mujer no va a perdonarte, hay
cosas que irás descubriendo eventualmente que le
harán imposible darte una oportunidad, es una mala
mujer y merecía un castigo, y ese hijo, ese será
amarte.
169
—Dime de qué cosas estás hablando Irina, dime que
más hicieron, habla de una vez, dime lo que ocultas.
Frederick no logró que la mujer le dijera nada. Salió
del lugar ofendido, con rumbo a dónde lo esperaba
el piloto de su avión, seguro de que Kira le diría la
verdad, emprendió su vuelo.
Se incorporó en su asiento, cerró los ojos y empezó a
recordar los momentos felices con Perla, los meses
en que su relación era perfecta, tratando de
encontrar en aquellos vagos recuerdos una salida,
una esperanza para su perdón.
«Sé que hay bondad en ti, sé que podrás permitirme
conocer a nuestro hijo, sé que con el tiempo tus
heridas sanarán y podrás darme esa oportunidad
que te negué» pensó tratando de convencerse de lo
que el mismo tenía dudas.
Perla había ido con Enid a la cita con emigración,
todo estaba saliendo bien para ella, Enid desconocía
la verdad de la que su esposo ya tenía conocimiento.
170
—Perla, no tienes que fingir que estás bien, sé que
no lo estás, puedes hablar conmigo, te lo he dicho
muchas veces —dijo Enid tomando sus manos.
—Estoy bien, aunque no lo parezca, estoy bien, ya
me hice a la idea, estoy bien y feliz Enid —mintió
controlando sus lágrimas.
Se habían abrazado y Enid Recibió una llamada de
Yamile, la cual la puso al tanto de la situación y
preguntó por el estado de ánimo de Perla, quería
conocer las posibilidades de que la verdad no
afectara su embarazo, debía ir a Moscú a hacer parte
del proceso legal contra las mujeres.
Enid trató de evitar su sorpresa, y lo había logrado, al
dejar la llamada se dispuso a buscar la manera de
poner al tanto a Perla.
—Perla, sé que tu embarazo es delicado, que debes
evitar estrés, pero quería preguntarte que tanto
171
crees por recomendación médica que puedas tolerar
una situación un poco desagradable.
—Si se trata de Frederick y su familia, ahórratelo, por
favor, no quiero saber de qué más me hacen
culpable.
—Es lo contrario —dijo Enid sin pensarlo—, Perla, no
quiero que te pongas mal, no quiero que esto te
afecte, pero se ha demostrado tu inocencia y es
necesaria tu presencia en Moscú.
Perla se había quedado muda, Enid le insistió un par
de veces, le llevó unos minutos reaccionar.
—Él lo sabe Enid, él finalmente lo sabe, soy inocente,
nunca me quiso, incluso al saberlo no le ha
importado —reprochó alterada—. No quiero ir, dile a
Yamile que haga lo que pueda, no quiero ver sus
caras, Enid ya no tiene caso.
172
—No te alteres Perla, él lo sabe, dijo Yamile que se lo
ha tomado muy mal, sabe lo del embarazo y no quiso
causarte un mal.
—El mal ya está causado, Enid, lo que esas mujeres
hicieron no va a dolerme como lo que me hizo él, está
bien, iré a declarar, quiero ver su rostro, quiero ver si
es capaz de mirarme a los ojos, quiero que vea las
consecuencias de sus actos —dijo recuperando la
postura.
—Yamile ha mencionado que quiere, que está
dispuesto a suplicar para que le permitas por lo
menos formar parte de la vida de Daniel.
—No, jamás, no va a pasar, mi hijo no tiene padre, no
conocerá más que una madre que será ambos y
créeme, no voy a dudar un minuto en restregar esos
documentos en su rostro, del mismo modo en que él
quiso obligarme a deshacerme de mi hijo.
—No vayas a cometer sus mismos errores, no vayas
a dejarte llevar por el dolor y convertir esto en una
173
venganza que pueda lastimarte más y hacer daño a
Daniel.
—¿Venganza? No, no es venganza, es mi derecho, es
dignidad, es lo correcto, no fui yo quien lo obligó,
tienes que entender Enid, mi amor pudo haber sido
fuerte, pude haber entendido y perdonado su trato
hacia mí, sé que eran fuertes evidencias, pero dime
como justifico que legalmente haya renunciado a mi
hijo, que haya tenido la claridad para pedirme
realizar un aborto, pero no la sensatez para saber
que Daniel es solo un bebé inocente de nuestros
errores.
—Perla lo entiendo, tómalo con calma.
—Lo hago Enid, estaré bien, quiero ver su rostro,
quiero que sienta lo que ha padecido estos meses,
¿cuándo vamos a Moscú?
—Primero me gustaría que fueras con el doctor,
necesitamos saber qué vas a estar bien.
174
—Está bien, Enid voy a estar bien y Daniel también,
no haría nada para dañar a mi bebé. Pero deseo ver
la cara de ese par de arpías, llamaré a Yamile para
darle las gracias.
Enid estuvo de acuerdo y Perla llamó a Yamile, le
agradeció todo, y le pidió un poco más de
información, Yamile quiso protegerla, se negó a
contarle más, todo para evitar que se estresase
pensando en el asunto, acordaron la fecha en que
Perla iría a Moscú.
Frederick llamó a la puerta del lugar donde se
suponía vivía Kira, la cual sin imaginar quién era abrió
mientras hablaba por teléfono.
Al verlo intentó cerrar la puerta, él lo impidió.
—¿Qué me amabas decías, a que le llamas amor?
Confié en ti, eras como una hermana, como pudiste
—dijo con una mirada fulminante.
175
—Frederick yo… yo, yo puedo explicarte, te juro que
no sabía nada, es obra de tu madre —mintió
descaradamente.
—Vaya, y sigues mintiendo, ¿por qué? Están
descubiertas, Kira creí que eras mi hermana, como
pudiste hacer algo tan bajo, verme lastimarla,
renunciar a mi hijo y permitirme seguir en ese error,
me destruiste, tú y mi madre, las personas de las que
nunca esperé más que cariño.
—No lo sabía, Frederick no sabía de los planes de tu
madre, te juro que no lo sabía.
—No mientas, maldita sea, no mientas, eres su
cómplice, me destruyeron Kira, tú que eras como mi
hermana, Pero lo vas a lamentar, debes por las
buenas volver a Moscú y enfrentar el proceso legal
en tu contra.
—No, no pienso ir a prisión, Frederick, no hay nada
que me señale como culpable.
176
—Cállate, maldita hipócrita, por supuesto que eres
culpable, de lo contrario no hubieras salido huyendo,
en cuanto a las evidencias, si no las hay, las crearé yo,
pagarán por lo que hicieron, eso te lo aseguro.
—No, no Frederick, no puedes, soy una víctima, tu
madre, tu madre es la única culpable.
Frederick se acercó a la mujer y la sujetó fuerte del
brazo, le gritó algunas verdades, aseguró que
pagarían por sus actos, ella seguía defendiéndose.
Frederick se molestó y la sacó a rastras, sin importar
nada sacó a la mujer y caminó en busca de un taxi
que los llevara de vuelta al lugar donde se
encontraba su avión privado.
—Esto es un secuestro Frederick, no puedes llevarme
contra mi voluntad.
—Cállate, cállate Kira, no hagas que pierda la poca
paciencia que aún tengo.
177
Habían logrado subirse a un taxi y Frederick llamó a
Yamile para indicarle que podían proceder con la
demanda, él trataba de solucionar todo sin
involucrar a Perla, no quería sumar más estrés por el
estado de su embarazo, sin saber que ella ya sabía la
verdad y que pronto tendría que verla a los ojos y
recordar aquellas palabras, recordar del modo en
que ella le pidió nunca olvidar que había hecho todo
lo posible para lograr que le creyera, Yamile por
pedido de Perla, no le mencionó que ella pretendía ir
a Moscú.
178
¹⁷. Migaja de fé.
La llamada había sido finalizada y Frederick dejó caer
su rostro en sus manos, se sentía impotente, deseaba
verla y pedirle perdón, pero no sabía cuánto más
debía esperar sin que su presencia implicara un
riesgo para su embarazo.
—Hagas lo que hagas, ya la perdiste, muy tarde para
jugar al salvador, al buen samaritano, Frederick.
—No importa lo que me tarde, lograré que me
perdone, lo que nunca pasará contigo, jamás Kira,
escúchame bien, jamás voy a perdonarte, y te
aseguro que me encargaré de que lamentes lo que
hiciste.
—No tienes nada en mí contra Frederick.
—Cállate, no me hagas olvidar que eres una mujer,
Cállate Kira.
179
Frederick apretó la mandíbula y controló las ganas de
estrangular a la mujer, que no mostraba ninguna
muestra de arrepentimiento por sus actos tan bajos.
El resto del trascurso ambos permanecieron
callados, al llegar Kira se negó a bajar, Frederick la
obligó.
—No hables, no eres tan diferente Frederick, no te
hagas la víctima, nadie te puso un arma, nadie te
obligó a no confiar en ella, no seas cobarde, no eres
diferente a tu madre, a mí si eso crees, pensaste en
matar a tu propio hijo.
Frederick levantó su mano con la intención de
golpear a la mujer, se detuvo y le ordenó subir al
avión, Kira había subido y él se quedó hasta esperar
estar más calmado.
«Tiene razón, el haber querido deshacerme de mi hijo
me hace tan o más miserable que ellas, ¿por qué me
cegué ante tu inocencia? ¿por qué fui tan cobarde? »
180
gritaba Frederick para sus adentros, pasó su mano
por su rostro, y se maldijo a sí mismo.
Frederick había subido al avión y trató de ignorar a la
mujer.
En tanto, Perla recogía sus cosas, había decidido
ignorar el consejo de quienes le pedían esperar,
había decidido viajar esa misma noche a Moscú,
habló con Yamile y le pidió de favor, que le permitiera
contar con asistencia médica en caso tal fuese
necesario, había reunido a sus primos y tíos, les
explicó y puso al tanto de su decisión,
Enid y Roberth se ofrecieron a ir con ella, irían en el
avión de Roberth para evitar posibles
inconvenientes.
—Perla, presiento como debes de estarte sintiendo,
pero si sirve de algo, Frederick está muy arrepentido,
se puso muy feliz al saber que todo va bien con tu
embarazo.
181
—No debiste Roberth, no quiero que sepa nada de
mi hijo, y no me importa Frederick, espero que sea la
última vez que tenga que verlo, cuando este asunto
acabe, desearía olvidar su nombre y que existió para
mí.
—Espera, ¿significa que no vas a permitirle ver a su
hijo?
—¿Su hijo? Frederick no tiene un hijo, no sé si lo
sabes, pero tengo en mi poder el documento legal
que prueba que no es su hijo y por si no es suficiente,
tengo intactos los recuerdos de él, pidiéndome
deshacerme de Daniel.
Roberth se había quedado en silencio, pero al
reaccionar trató de abogar por su amigo,
argumentando que él también había sido una víctima
de esa mentira, le pidió a Perla tener en cuenta eso,
le pidió pensar en el bebé y sus derechos a tener un
padre, Perla argumento que en algún momento ella
conocería alguien que hiciera ese papel de padre
182
para su hijo, Perla había dejado sin argumentos a
Roberth.
—Roberth sé que Frederick es tu amigo, pero si es
posible que no le menciones que iré a Moscú hoy, y
que sé la verdad te lo agradecería.
—No te preocupes, prima, mi esposo no dirá nada —
interrumpió Enid—. ¿Ivanov, amor usted no dirá
nada verdad?
—Está bien, es mi amigo, pero si es tu decisión Perla,
además si mi esposa me lo pide no puedo negarme.
—Antes de que vayamos con tu cómplice, te
pregunto ¿qué más debo saber? Irina dice que hay
cosas que Perla no podrá perdonarme, que aún las
desconozco, ¿dime a qué hace referencia? —
preguntó Frederick calmado.
—¿Su embarazo es de riesgo, verdad? Conozco las
causas de eso, Frederick.
183
La miró con el ceño fruncido, esperando que ella
hablará.
Perla, aunque lo intentaba no podía dejar de pensar
en la situación, le daba tristeza como estaba
acabando todo, esa tarde en silencio se prometió
después del proceso legal dejar todo en su pasado,
manteniendo una actitud positiva y fingiendo estar
bien. Perla y sus acompañantes
Entraron con el resto de la familia, todos parecían no
creerle, ella les insistía que estaba bien, aunque
aquello le tuviera el corazón arrugado.
En tanto perla se esforzaba por convencer a su
familia de que estaba bien, Yamile agilizaba el
proceso para hacerle la estadía y situación más
tolerable, la mujer sentía alivio al haber descubierto
la verdad, aunque sentía cierta tristeza por Frederick
había decidido no abogar por él, había sido
demasiado arrogante y ella podía perdonarle eso,
184
pero no era ese perdón el que él necesitaba para
recuperar lo que había perdido.
«Lo siento hijo, pero no pienso ir a prisión, aún tengo
una última carta que jugarme, todo lo hago por tu
bienestar, tal vez ahora no lo veas así, pero
eventualmente lo harás, tengo que protegerte, soy tu
madre y es mi deber, esa mujer no te merece y no
permitiré que seas como tu padre» pensaba Irina
mientras miraba cierta información en su móvil.
—No me hagas perder la maldita paciencia Kira, dime
de una vez que es lo que sabes —exigió sacudiendo
a la mujer que con rudeza sujetaba de ambos brazos.
Kira empezó a reírse mientras escuchaba las
amenazas y exigencias del hombre que cada vez
parecía estar más molesto, pero no le importaba,
había decidido hacer de la información que presumía
saber su carta de escape de la situación.
—Si ella llega a saber esto, Frederick va a odiarte el
resto de su miserable existencia. Quedarás como el
185
único culpable y no habrá manera de que
demuestres lo contrario, no después de que hayas
insistido en que se deshiciera de ese bastardo.
—No te refieras a ellos así —demandó apretando con
fuerza la mano de Kira—. Habla de una maldita vez,
deja el maldito misterio y dime que es eso tan grave
que debo saber y de lo que seré inculpado, dímelo
ya, Kira habla ahora.
—Lo siento Frederick, pero si quieres saber, quiero
llegar a un acuerdo, no quiero ir a prisión y tú
necesitas saber lo que sé.
—¿Estás loca? No vas a engañarme, no sabes nada,
solo buscas salir librada de todo, pero no me
engañarás, pagarás por lo que hiciste Kira, de eso me
encargaré yo.
—No, no es eso, créeme lo que se es muy importante
y si quieres saberlo, ya sabes que debes hacer, no
quiero ir a prisión, debes exonerarme de todo y
permitirme seguir en la empresa.
186
Frederick empezó a reírse, el descaro de la que había
considerado su hermana era asombroso, decidió no
dejarse chantajear.
—Nada de lo que digas y hagas va a lograr salvarte
de asumir tu responsabilidad, de pagar ante la
justicia lo que le hiciste a mi mujer.
—No me hagas reír, ahora le llamas tu mujer, pero la
humillaste, hiciste todo para ganarte su desprecio,
pero sobre todo Frederick es que, aunque no sea
cierto, ella va a odiarte, te doy un par de horas para
que tomes una decisión. Como adelanto, te informo
que existen evidencias que te dejan como culpable
de estar silenciosamente provocando la muerte de tu
hijo, el proceso se vio interrumpido con su ida del
país, pero debe haber dejado alguna secuela.
—Estás mintiendo, no existe tal evidencia, porque no
hice tal cosa, eres solo una arpía, una falsa
desesperada buscando un escape.
187
—Ordena que sea examinada a profundidad,
Frederick, se que no lo hiciste tú, pero ella no lo
creerá así, pide que su embarazo sea analizado, lo
que descubras puede sorprenderte, tal vez tu hijo no
nazca sano y créeme si me envías a prisión el único
culpable serás tú, ¿por qué dime algo, quien deseaba
y pidió que se deshiciera del bebé?
Frederick la miró y optó por no creer en sus palabras,
no se dejaría manipular, decidió que iría con Irina a
pedirle ser honesta, era su madre y aún tenía una
migaja de fe en ella, se llevó a Kira con él.
La llevó a su casa y la dejó bajo llave en una
habitación, se dirigió intranquilo a la casa de su
madre.
—Irina.
—Frederick, hijo volviste.
188
—¿Dime que es lo que hicieron a mi hijo? ¿Dime
como es que provocaron que el embarazo sea de
riesgo? Irina, si de verdad soy tu hijo, dime que es lo
que sucede.
—No te va a gustar, pero con respecto a ese
embarazo, es muy posible que tu hijo no nazca sano,
o que el embarazo no evolucione, y tu hijo serás el
único culpable ante los ojos de la pueblerina.
—Deja de dar vuelta Irina, deja de repetirme lo que
ya sé, quiero saber que es lo que hicieron, que es lo
que me hará ver culpable, Kira intentó chantajearme,
y tengo la esperanza de que por lo menos esto
puedas hacer por mí.
—Promete que no me enviarás a prisión, promete
que no pisaré ese lugar y sabrás todo lo que necesitas
saber hijo, créeme que es mejor que sepas a qué vas
a enfrentarte, tengo en mis manos la posibilidad de
que formes parte de la vida del bastardo, si es que
nace con vida, y descuida, ya es tarde para ponerla
sobre aviso.
189
—No, no me llames hijo, no puedes ser mi madre,
ese niño es tu nieto, es tu sangre, creí que yo era tu
hijo Irina, ¿cómo puedes?
190
¹⁸ . No estaba preparado.
Frederick tiró de la mesa de centro, arremetió contra
el sofá, maldijo y la mujer no parecía importarle o
sentir remordimiento por el daño que estaba
haciendo a su descendiente, se negó a decir lo que a
él le urgía saber, quería acercarse a Perla sin
mentiras, pero todo indicaba que había algo que
desconocía que destruiría su objetivo de ser
perdonado.
—¿Recuerdas haber encontrado varias veces el
medicamento que esa mujer debía tomar en tu
oficina y devolverlo a su escritorio? Lo cierto
Frederick, es que no era del todo su medicamento
—¿Qué significa eso Irina?
—No te hagas el que no entiendes lo que quiero
decir, Frederick analiza la situación, hay pruebas que
indican que le estabas suministrando medicamento
para provocar el aborto y si hijo, sé que suena mal,
191
sé que parezco despreciable, pero si quieres que esto
nunca se sepa, que no se vean esas evidencias me
vas a exonerar de ir a prisión.
Frederick negó con la cabeza, se sentó y no dejaba de
mirar a quien deseaba, no fuera su progenitora, pero
lo era, no solo eso, era quien estaba sin
remordimiento alguno destruyendo su vida, como si
se tratase de su peor enemigo.
—No tiene sentido lo que pides, en algún momento
se sabrá la verdad, debe haber un culpable, Kira pide
lo mismo, y no puedo remediar mi error a base de
mentiras, prefiero en ese caso renunciar a ella y a mi
hijo, pero no dejaré que se salgan con la suyas.
—Tienes una oportunidad, si no analizan a fondo, si
no se tiene indicio achacarán todo a causas
naturales, de eso me encargué, no se sabrá la verdad
y podrás contar con esa oportunidad que dices creer
tener, pero si voy a prisión tú no solo quedarás como
el posible asesino, o el asesino de tu hijo, puedes ir
preso hijo, recuerda que hay testigos de que
192
deseaste desde el primer momento deshacerte de
ese bastardo.
Frederick empezó a cuestionarse, a pensar en la
propuesta, pero sabía que no podía dejar libre a
ambas, no dependía de él.
Volvió a entrar en razón, no quería mentirle,
empeorar la situación.
—¿Por qué? ¿Dime que fue eso tan malo que te hice,
Irina, dime por qué, que te estoy pagando?
—Te amo, aunque no lo creas, es por ti, por tu
bienestar, ahora solo busco una salida y perdona si
para eso tengo que parecer una mala madre, hecho
mucho por ti, por esa empresa, no iré a prisión por
esa pueblerina y su bastardo, decídete Frederick,
piensa bien, tienes hasta mañana por la mañana
antes de que nos presentemos ante la corte, sé que
depende más de ella que de ti, pero tienes que lograr
que salga impune de esto, tú puedes hacerlo.
193
—¿Qué sucede si decido no enviarte a prisión?
¿Quién me garantiza que no vas a seguirle haciendo
daño o incluso usar esas supuestas evidencias en mi
contra, que no es una estrategia más que tienen con
tu cómplice?
—Ya te lo dije hijo, tendrás una posibilidad, la
oportunidad de recuperarla, no tienes muchas
opciones, confía en mí, sé que eso implicaría dejar
libre a la ingrata de Kira, pero debes entender que
son sacrificios que debes hacer.
Frederick miró a su madre con desprecio, apenas y
podía creer que hubiera nacido de esa mujer, aunque
al recordar su cobardía no le parecía tan imposible
de creer.
—Decido perderla, ya lo hecho de todos modos, si es
necesario ir a prisión y ganarme su odio lo asumo,
pero deben pagar, puedes hacer lo que desees con
tus dichosas pruebas Irina, quise darte una
oportunidad.
194
Frederick había salido del lugar más molesto de lo
que había llegado, se sentía atrapado en un
laberinto, no quería ir a su casa donde se encontraba
una de las culpables, pensó en ir con Yamile, pero no
quería alguien que le dijera que se lo había dicho, eso
él lo sabía, tenía claro que había sido un idiota,
Frederick se fue a un hotel, en donde se preguntaba
qué era lo que ocultaban las mujeres.
«Cuanto más tendré que esperar para verte, no
quiero hacerte más daño, pero debes saber sobre
esto, así me culpes y llegues a odiarme, debes saber
que nuestro hijo corre peligro» pensaba Frederick
mirando la única fotografía que tenía de su amada.
Mientras Frederick estaba al borde de la locura
pensando como acercarse a Perla, como ponerla
sobre aviso, ella se encontraba junto a su prima y
esposo de la misma abordando el avión que la
llevaría rumbo a la ciudad, a que no había pensado
volvería tan pronto.
195
—Mira nomás que belleza de panza —dijo Yamile al
recibir dos horas más tarde a Perla y compañías—.
Qué ternura hija, te ves muy bien y veo que el
jovencito está creciendo.
—Usted es muy linda señora Yamile.
—Es la verdad, a ver, a ver dónde está mi tesoro —
dijo refiriéndose a su nieta Annia.
—Hola señora Morffi —saludó Enid —aquí esta, esta
dormida, hace un par de minutos jugaba con el
padre.
Yamile se hizo cargo de Annia después de haber
saludado a todos, les pidió ir a descansar, puesto que
era de madrugada y necesitaban estar en la corte
muy temprano.
Perla había ido a esa habitación donde meses atrás
le había costado rechazar a Frederick, se acomodó y
empezó acariciar su vientre mientras pensaba en que
196
estaría pensando Frederick, en cómo se estaría
sintiendo, en cuál sería su reacción, como si
estuvieran conectados, ambos pensaban en las
reacciones del otro, Frederick se levantó al no poder
dormir y bajó con la recepcionista, le pagó por espiar
el perfil de Perla, pero no logró nada, este era
privado, regresó a su habitación y se acostó aunque
sin éxitos en dormir.
Perla había logrado hacerlo, ella tenía una
motivación, por su hijo lograba hasta lo más
complicado, él estaba antes que ella, antes que todo,
era lo que solía pensar.
Frederick miró su móvil sonar y al pensar que era
algo o alguien tan importante como perla, se dio
prisa, pero lo dejó al ver que era Kira, quien
desesperada lo llamaba, la había dejado encerrada y
sin comida en aquella habitación.
Finalmente, había amanecido y Frederick, quien no
había dormido, se dirigió a su casa para prepararse.
197
Irina, quien creía conocer a su hijo y que por ello
tenía la seguridad de que él no la enviaría a prisión,
se levantó y como si nada ocurriera se preparó un
café y decidió llamar a Kira a la cual pensaba culpar
de todo, si se daba la necesidad.
En casa de Yamile todos se habían levantado y se
preparaban, Enid había ido a la habitación de Perla
aprovechando que Yamile había dormido con Annia
y que su padre se ocuparía si ella despertaba.
—Buenos días, Perla, ¿cómo te sientes? —saludó
Enid preocupada—. Perla aún estás a tiempo,
Roberth y la señora Morffi pueden hacer esto, si
sientes que es mucha presión para ti y que puede
hacer daño a Daniel.
—Buenos días Enid, no te preocupes, te aseguro que
estaré bien, y sí, estoy bien, espero que todos hayan
amanecido igual de bien que yo.
Hablaron un par de minutos, Enid salió de la
habitación y Perla recibió una llamada de su familia
198
en san Petersburgo, querían saber si estaba bien y
hacerle saber su apoyo.
Después de la llamada perla le pidió a su bebé ser
fuerte y bajó con el resto quienes esperaban a por
ella.
Habían pasado un par de horas y Yamile y
acompañantes se dirigían a la corte, serían los
primeros en llegar, Frederick había liberado a Kira y
estado al tanto de que la misma no escapase, llamó
a su madre quien le informó que se dirigía al lugar.
9:40 am.
Ya en la corte Yamile, acompañantes e Irina, quién no
dejaba de mirar con desprecio a Perla. Seguían a la
espera de Frederick y Kira, Irina pensaba en sus
planes, había decidido no informar a su hijo que
Perla estaba en el lugar.
199
Todos en el lugar se habían controlado de no insultar
a Irina por recomendaciones de Yamile y el abogado,
podrían hacerlo fuera del lugar.
Perla intentaba mantenerse en calma, su ritmo
cardíaco aumentaba al imaginar su reacción al verlo.
—¿De verdad crees que con esto vas a solucionar
todo? —preguntó Kira burlándose de la situación —
Te di una oportunidad, créeme que te odiará al saber
lo que hiciste.
—Cállate, es un riesgo que asumiré, no me importa
que me odie, pero no sé saldrán con las suyas, no
merecen compasión —musitó molesto, ya baja del
auto que estamos tarde.
200
¹⁹ . No hay justificación.
La mujer se había quedado en silencio, se preparó
para bajar del auto y entrar al lugar donde se les
esperaba, Frederick estaba muy estresado, habiendo
entrado al lugar, preguntó a donde debería dirigirse.
—Mi estimado caballero —saludó el canadiense —
Vengan conmigo, yo los dirijo al lugar, también estaré
presente, debo dar la explicación correspondiente a
la investigación, no es un tema fácil.
Kira miró al hombre con desprecio, era el culpable de
que sus planes se hubieran arruinado. Frederick
saludó al hombre y lo siguió, iban en silencio hasta
que el canadiense decidió hablar, mencionó algunos
puntos a favor de Perla.
—Todo será más fácil con la presencia de la señora
Perla Clark, es una ventaja que haya podido estar
presente.
Frederick se detuvo y miró al hombre.
201
—¿Per… Perla se encuentra aquí? —tartamudeó
Frederick asombrado.
—Si mi estimado, la señora se encuentra en el lugar,
era muy necesario que estuviera presente.
Frederick llevó sus manos a la cabeza y tragó grueso,
no estaba preparado para verla, no tenía el valor para
estar frente a ella, no había tenido tiempo de pensar
en su defensa, en sus argumentos para pedirle
perdón, no quería decir simplemente que lo sentía,
sabía que eso no arreglaría nada.
Habían llegado al lugar y Frederick decidió no entrar,
por supuesto fue un episodio que causó satisfacción
en Kira, quién había entrado con el canadiense, el
mismo quien al entrar informó que el hombre estaba
afuera del lugar, Perla lo pensó unos minutos y tras
la ausencia del juez, se llenó de valor y salió.
Lo vio de espaldas, se dio cuenta de que parecía
desesperado, inhaló y exhaló.
202
—¿No soy digna ni siquiera de que me des la cara
después de saberme inocente, Frederick?
Frederick se estremeció al escuchar la voz de la
mujer, a la que no se sentía preparado para darle la
cara.
—No esperaba menos de ti, que se puede esperar de
una persona que intenta acabar con la vida de su
propio hijo, solo quería comprobar que nunca te
conocí, que haberme enamorado de ti ha sido mi
peor error.
—No, no, por favor no digas eso —dijo él girando en
la dirección de Perla con el rostro agachado.
Frederick no pudo mirar a la mujer a la cara, pero si
su vientre, sintió ternura, la necesidad de abrazarla y
una profunda pena.
—Mírame Frederick, ten el valor y la soberbia que
tuviste al humillarme, sabes que, debo darte gracias,
203
porque me hiciste ver la realidad, estaba feliz por
saberte el padre de mi hijo, pero ahora desearía que
no llevara tu sangre, es por eso que te doy las gracias,
por haber renunciado a él.
—No, por favor, no digas eso, Perla, por favor —
suplicó finalmente levantando el rostro—. Sé que no
hay palabras, yo sé que fui un imbécil, un canalla y
que decir lo siento, no basta, Perla, pero si no quieres
perdonarme lo entiendo, solo no le niegues a
nuestro hijo su derecho de tener un padre.
—¿Nuestro? No seas hipócrita, ¿de qué derecho me
hablas? Acaso tú pensaste en su derecho a nacer, en
su inocencia en este asunto, dime Frederick,
¿pensaste en eso? Respóndeme.
Frederick negó con la cabeza y se postró de rodillas,
quiso coger las manos de la mujer, pero esta se lo
impidió.
—Por favor, tú no eres así, por favor piensa en él,
merece tener un padre, perla, te suplico que me
204
perdones, que por lo menos me permitas estar en la
vida de nuestro hijo.
—Eres tan descarado, no sé cómo tienes el valor,
levántate, no hagas esté espectáculo, no vale la pena,
¿Acaso olvidaste mis palabras y promesa? ¿Olvidaste
que te di una última oportunidad de recapacitar, que
me humillé aun siendo inocente, lo olvidaste?
Yamile había salido para avisar que ya debían
ingresar, pero al ver la situación le pidió al juez, quien
era su amigo, que retrasara un poco más el asunto, al
igual que prohibió que el resto saliera a generar
intervención en la situación que presenció.
—Frederick, quiero que te quede claro que Daniel
legalmente no es tu hijo y si pudiera cambiar su
sangre lo haría, no quiero que te acerques, no tenía
motivos para dirigirte la palabra, pero no pude
evitarlo, quería ver tu rostro, quería ver que supieras
que nos perdiste, Frederick gracias por este hermoso
regalo, gracias por renunciar a él, por haberme hecho
sentir tanto por ti, gracias porque aunque ese ha sido
205
mi castigo me ayudó, me salvó de tu amor mediocre.
Amarte Frederick, amarte fue mi castigo por mi
pasado.
Frederick se puso de pies al ver que Perla había
decidido marcharse.
—Escúchame, por favor escúchame.
Perla no hizo caso de las súplicas del hombre, intentó
seguir, pero este se lo impedía poniéndose delante
de ella.
—Me engañaron Perla, por favor ponte en mis
zapatos, por favor, no me niegues la posibilidad de
formar parte de su vida, no le niegues la posibilidad
de tener un padre.
—No seas cobarde, lo hiciste tú, renunciaste a él,
querías negarle toda posibilidad de vida y ahora me
suplicas que reconozca tus derechos, no tienes
vergüenza alguna, no es tu hijo, no lo es y hagas lo
que hagas no lo será.
206
Frederick la había tomado de ambas manos, Perla no
hizo esfuerzo por liberarse, sabía que no debía
alterarse y ya lo estaba haciendo
—Suéltame y entra Frederick, entra para que
desquites tu molestia por el asunto como lo hiciste al
creerme culpable, demuestra igualdad, que, así
como quisiste barrer el piso conmigo, lo harás con
ellas, con las culpables.
—Voy a hacer que paguen, lo haré, te lo prometo
Perla, no volverán hacerte daño.
—El daño lo hiciste tu Frederick, de ellas no
necesitaba más que dijeran la verdad, de ti, de ti
esperaba todo, tenía mi fe puesta en ti, creí que tu
amor era tan fuerte como me lo hiciste creer, creí
incluso que merecía que me humillaras, lo que hagas
con ellas me da igual, la justicia lo haría de todos
modos, pero no alivia nada, porque el único que me
destrozó aquí, fuiste tú.
207
Frederick apretó la mandíbula y con los ojos llenos
de lágrimas le repetía una y otra vez que lo sentía,
Perla le pidió que la dejara ir, y tras una mirada
cargada de tristeza se lo permitió, al recordar lo que
ocultaban Irina y Kira le pidió escucharlo, al ver que
se negaba hacerlo le dijo que se trataba de la vida del
bebé, logrando que ella se detuviera, Frederick
empezó a explicar con aparente desespero lo que ni
el mismo entendía, pero qué Perla concluyó de
inmediato.
—Si pretendías acabar con la vida de mi hijo
mediante esos medicamentos, no te preocupes, tus
planes de deshacerte de él, fracasaron una vez más,
no los tomé, no podía debido a mi bebé. Así que
fallaste Frederick. Fallaste como hombre, como
padre y hasta como canalla.
—No, no, Perla, no he sido yo, maldición, sé que
quise que te deshicieras de él, estaba molesto,
confundido, pero no haría algo como lo que intentas
creer., tienes que creerme. Por favor.
208
—No, tú no serías capaz, tú ibas a pagar, tu, tu
Frederick querías matar a tu propio hijo, no eres tan
diferente a esa que tienes por madre. No tiene caso,
solo debes saber que fallaste una vez más.
—Espera por favor —suplicó ñ sujetándola por la
mano—. Por favor déjame explicarte.
—No hay nada que explicar —dijo ella sacudiendo su
brazo para soltarse de la mano del hombre.
Perla caminaba con la dificultad que la prótesis y su
embarazo le ocasionaban y Frederick iba detrás de
ella suplicando ser escuchado, perla intentó, aunque
sin éxitos, no llorar y estar calmada, al entrar se
apoyó en Enid y no lo pudo evitar recibiendo también
el consuelo de Yamile, Kira e Irina se regocijaban de
sus planes, creían que se pondría mejor al usar su
chantaje.
Roberth no pudo ver a su amigo tan destrozado y
dejarlo solo, se dirigió a él y se sentó a su lado.
209
—¿Por qué, por qué no le creí? Roberth ¿Por qué?
No quiere saber de mí, no quiere que forme parte de
la vida de mi hijo, cree que soy cómplice en los planes
de Irina para deshacerse de mi hijo.
—Frederick lo siento, pero le diste las bases y
motivos para que piense así, lo que pasó no es fácil
de perdonar.
—La amo, quiero recuperarla, quiero por lo menos
hacer parte de la vida de mi hijo —dijo levantando el
rostro y mirando a donde se encontraba Perla.
—No la tienes fácil amigo, y sabes que en el asunto
no puedo ofrecer mi completo apoyo, de todos
modos cuentas conmigo en lo que sea posible.
—¿Hay alguna forma de revertir el poder que firmé
renunciando a él? Dime que la hay por favor, Roberth
dime que se puede anular ese documento.
210
—No lo sé, habría que ver con un abogado, pero no
te aconsejo hacerlo, eso solo la va a lastimar y
ofender más.
—¿Qué hago, Dime Roberth que hago? La quiero en
mi vida, quiero formar parte de la vida de mi hijo.
—Aún sigo sin comprender por qué le pediste
interrumpir el embarazo, todo sería diferente si no lo
hubieras hecho.
211
²⁰ . Créeme por favor.
—Quería castigar lo que creí su ambición, creí que
haciendo eso la dejaría sin la manera de sacarle
provecho a la situación, confieso que fui un idiota, no
pensé más que en arruinar sus planes, estaba
molesto, herido, me sentí usado y engañado, me
enamoré perdidamente de ella y se me hizo muy
difícil aceptar todo y su pasado no me ayudó.
—No debiste usar al bebé, lo que hiciste y dijiste no
es fácil, ella está siendo madre antes que mujer, hizo
lo correcto al poner a su hijo por encima del amor
que te tiene, de su inocencia, se aceptó culpable por
él y tú lo rechazaste, el que quieras formar parte de
su vida ahora, como si no hubieras hecho tal cosa es
ofensivo y descarado, sobre todo porque ella es
quien más perdió y está sufriendo con todo esto.
Frederick agachó el rostro, llevó sus manos a su
cabeza y volvió a levantarlo, miró a su madre.
212
—Me haré una prueba de ADN, no puedo creer que
sea mi madre. Que me haya destruido así la vida y
estar tan tranquila.
—La verdad es que, si me tiene sorprendido, Irina, no
imaginé que fuera capaz de algo así —dijo Roberth
palmeando el hombro de Frederick, el mismo que no
dejaba de mirar a Perla y sentirse miserable.
Perla lo asumió culpable, justo como lo habían dicho
Irina y Kira y aunque el embarazo no tenía riesgos,
por lo que se pensó, él sabía que de todos modos era
su culpa. Frederick le pidió a Roberth verse después
de que todo terminara, quería saber todo con
respecto al embarazo, saber de ella, quería encontrar
posibilidades para recuperar a la familia que por
cobardía sabía, había perdido.
El juez había ingresado de nuevo al lugar y tras una
hora de exponer las pruebas, cada detalle, Frederick
fue un testigo clave y en su afán de demostrarle a
Perla su arrepentimiento, había agregado una que
otra evidencia que había sembrado, se daba cuenta
213
de lo difícil que estaba siendo para Perla estar
presente, la vio salir varias veces del lugar y aunque
intentó acercarse, saber en qué podía ser útil, le era
negada toda posibilidad, las declaraciones habían
sido tomadas y en vista de la defensa pobre de las
mujeres que no hacían más que culparse una a la
otra.
La decisión había sido tomada, 5 años sin derecho a
fianza o beneficio alguno para Kira, 9 años con las
mismas condiciones para Irina, las sentencias habían
sido dictadas, Irina suplicaba ayuda a su hijo, quien
se arrugó el corazón, pero no le dirigió la palabra, su
atención estaba en Perla, quien se había puesto mal,
él había hecho todo para acercarse mientras el
personal del lugar la atendía, estaba desesperado,
pero no le habían permitido por orden de Perla
acercarse.
Kira no mostraba arrepentimiento alguno, creía aún
tener una oportunidad, por lo menos de destruir a
Frederick con la información creía no se conocía,
214
ambas fueron sacadas del lugar, Frederick vio pasar a
su lado al médico que había atendido a Perla.
—¿Disculpe, me podría decir si mi mujer e hijo se
encuentran bien? —preguntó angustiado.
—Sí, están bien, solo fue la presión, pero ya está
bien, puede acercarse a verla, si es su pareja le
serviría mucho su compañía y apoyo —respondió el
paramédico.
—Cuanto quisiera que fuera posible —murmuró
Frederick
Intentó acercarse lo más que pudo, llamando la
atención de su amigo Roberth quien se había
acercado para preguntar como se sentía.
—Yo no importo, ¿cómo está ella? Roberth, ¿Cómo
está mi hijo? Necesitan algo, dime lo que haga falta,
haré lo que sea necesario.
215
—Están bien, Perla es muy fuerte, al igual que Daniel,
está aferrado a la vida, ha sido complicado, pero
ambos se han sabido mantener bien.
—Roberth sé que todos lo dijeron, lo advirtieron, sé
que por más amigos que seamos, no tengo derechos,
pero ayúdame, haz algo por mí, por favor, habla con
ella, hazle ver que fui también víctima, por favor, de
padre a padre te lo suplico.
—Es difícil lo que me pides, sabes que eres como mi
hermano y que si pudiera lo haría, pero nada de lo
que diga en tu defensa cambiará su decisión,
Frederick la humillaste, tuviste al igual que el resto
de nosotros la oportunidad de creer, lo que quisiste
hacer con tu hijo, por Dios, no tiene perdón. Solo velo
por el lado lógico, tú hiciste todo eso siendo ella
inocente, dime que quieres que ella haga cuando de
tu boca salieron todas las evidencias que te hacen
estar en esta posición.
216
—Maldición, Roberth necesito un milagro, necesito
uno —dijo dejándose caer de cuclillas arrinconado a
la pared.
—Tengo que volver, te informaré cualquier cosa, me
arriesgaré un poco por ti, solo no esperes mucho,
Frederick.
—Lo que sea voy a agradecerlo, te juro que valoro
mucho esto, gracias, amigo, muchas gracias.
Frederick se sentía, además de solo, perdido y
devastado, había perdido la que pudo haber sido su
familia, por quienes creía lo eran, todos parecían
mirarlo con lástima, parecían restregar en su cara un
gran, SE TE DIJO. Seguía de cuclillas, levantaba su
rostro para mirar en la dirección de Perla, la cual
estaba a la espera de poder caminar para salir del
lugar.
—Perla, por favor, escúchame. Te suplico que me
escuches, Perla te juro que no soy culpable de eso,
por favor solo dame 5 minutos, por favor — pidió
217
Frederick tratando de acercarse al ver a la mujer
pasar por su lado.
Yamile se interpuso impidiendo que el hombre se
acercara, le pidió ser prudente y consciente,
Frederick no solo suplicaba a perla, lo hacía por
ayuda a los presentes.
—Está bien, señora Yamile, permita que se acerque,
dejé que se dé cuenta de que al menos yo puedo
escuchar su cobardía, bueno, en vista de que hay
pruebas, de que escuché y lo vi con mis propios ojos,
y no estoy creyendo en falsas evidencias, veremos
que tanto descaro puede tener el hombre.
Frederick se acercó, su rostro, cuál cachorro
mendigando, sin idea de como justificarse,
procurando aprovechar los 5 minutos que se le
habían otorgado.
—Y bien, te escucho Frederick, ¿qué más vas a
decirme, que todo esto lo hiciste por venganza a lo
218
que le hice a Roberth, o simplemente tenías ganas de
parecerte más a Irina?
—No, no por supuesto que no, estás molesta, herida
y lo entiendo, también lo estuve, me sentí igual que
tú ahora, por favor, eso debería generar un poco de
piedad en ti, fui un cobarde, un imbécil lo sé, pero sé
que sabes que no lo hice, que no sería capaz.
Perla empezó a reírse con amargura, llamando la
atención de sus acompañantes, quienes la
esperaban.
—No te conozco, lastimosamente nunca lo hice, me
vendiste una versión de ti que no hubiera aceptado
de saber quien y como eras, sé que no fui en mi
pasado la mejor persona, pero siempre me mostré
como era, aun cuando no era correcto mi
comportamiento.
—Sigo siendo el hombre del que te enamoraste,
mírame, mira mis ojos, Perla, por favor date cuenta
219
de que no miento, me engañaron, no soy su
cómplice.
—¿Me miraste a los ojos mientras barrías el piso
conmigo? ¿Responde Frederick, me miraste a los
ojos para saber que no te mentía?.
—No, pero Perla, tu pasado, las pruebas, tienes que
entenderme, por favor, estaba molesto, herido, te
amo y pensar en que me usabas me llevó a ser un
idiota.
—Y que tenía que ver la vida de Daniel, un hijo que
no busqué, pero que me hizo feliz, creí, era fruto de
nuestro amor, Frederick supliqué, me esforcé, me
humillé, pero nunca confiaste en mí, no debiste
aceptarme en tu vida, si mi pasado te iba a generar
tantas inseguridades, no lo hubieras hecho, fue un
año haciendo más esfuerzo de lo que debía, para que
vieras mi cambio, el que de verdad te amaba, que me
había convertido en otra, creí que merecía un voto
de confianza de tu parte, todos Frederick,
absolutamente todos confiaron, me dieron una
220
oportunidad, ahora sé que para ti solo fui sexo,
diversión.
—Lo es, lo es amor, nuestro hijo es fruto de nuestro
amor, lo es, te amo Perla, amo que seas la madre de
mi hijo, lo amo a él, y lo siento mucho, de verdad lo
siento, fui un imbécil, pero te amo, nunca fuiste nada
de eso, no sé qué me pasó, entiéndeme, las
evidencias, eran fuertes.
—Yo te hubiera creído Frederick, a pesar de las
evidencias, a pesar de todo.
—Créeme ahora, por favor créeme a pesar de lo que
dicen.
—Lo dijiste tú, vi en tu rostro la intención y eso es
más fuerte, la vida de mi hijo, mi dignidad Frederick,
lo tuyo no son pruebas, mírame, lo dijiste tú, me
convenciste de ello.
—Y lo siento tanto, no podría lastimar el fruto de
nuestro amor, sé que lo dije, estaba molesto.
221
Perla se quedó mirándolo, viendo como se justificaba
con lo que consideró las palabras más falsas que
hubiera escuchado.
—5 minutos exactos, que tengas una buena vida y
gracias por todo Frederick —dijo emprendiendo su
camino.
Frederick intentó seguirla, pero supo que no
conseguiría más que lastimarla y poner a su hijo en
peligro, sintió desgarradora aquella despedida,
presintió como se había sentido la mujer con tantos
meses suplicando y tratando de demostrar su
cambio.
Completamente destruido, se acercó hasta verla,
subirse al auto y marcharse junto a las personas de
las que hubiera deseado tener más apoyo.
Media hora después decidió ir a la empresa, todos
murmuraban acerca de lo sucedido, le costaba estar,
pero quería castigar su idiotez.
222
²¹ . No renunciaré.
«Voy a ganarme tu perdón, no importa si muero en
el intento, vales la pena mi amor, lo valen todo, son
mi familia, no voy a permitirme perderlos, lo eché a
perder, voy a solucionar todo» pensaba el hombre en
la soledad de la oficina en qué tantos momentos
había vivido con ella y en la misma que había
decidido quedarse para castigarse.
—¿Cómo te sientes Perla? Y por favor no mientas
diciendo que bien, si no es de ese modo.
—Estoy destruida, pero a quien engaño, es lo que
merezco, no puedo dejar de pensarlo así, de otra
manera, ¿por qué, por qué no me creyó? ¿Por qué si
decía amarme no confió en mí? ¿Por qué quiso
acabar con mi hijo? ¿Por qué me hizo sentir tanto?
Me subió a las nubes y me dejó caer desde ahí, Enid.
223
—No seas tonta, no mereces esto, Perla, por favor
tienes que perdonarte, tienes que olvidar lo que
fuiste y lo que hiciste, ya todos lo hicimos.
—No puedo, Enid no puedo con un recuerdo tan
permanente como lo es la falta de mi pierna, y ahora
esto, como si eso no hubiera sido suficiente, no
puedo, no puedo porque aún lo amo, me duele —
dijo rompiendo en llanto.
—Basta, por favor no llores, piensa en Daniel, Perla
me destroza verte así, tú eres mi prima, eres Perla,
valiente y fuerte, no te dejes afligir, te juro que no
mereces esto, te aseguro que todo va a estar bien.
Habían detenido el auto, Enid salió del auto
permitiendo a Yamile quien en sus tiempos había
ejercido además como Psicóloga, entrar para
calmarla, justo en ese momento Roberth recibió una
llamada de Frederick al que no pudo ocultarle el
estado de Perla.
224
—Maldición, es mi culpa, es mi maldita culpa — dijo
levantándose para ir donde Roberth le indicara—.
Dime qué están bien, dime qué mi mujer y mi hijo
están bien, por favor.
Roberth pidió a Frederick calmarse, habían decidido
llevar a Perla al médico, Frederick ignoró todo
consejo y mientras Perla era atendida llegó al lugar,
en la sala de espera llamó a Roberth.
—Dime que están bien, Roberth dime qué ella y
nuestro hijo están bien.
—Si, Frederick, cálmate, están bien, solo descartan
cualquier riesgo.
—Ok, gracias por ponerme al tanto, desearía tanto
estar ahora con ella, sujetar su mano y decirle que
todo va a estar bien, lamento tanto todo esto, puedo
imaginar su miedo a perder a nuestro hijo, puedo
imaginar cómo se siente.
225
Roberth no sabía qué decir al hombre que caminaba
de un lado a otro, Frederick se percató de que Enid
se acercaba y caminó rápidamente a interrogarla.
—iEnid! Hola, ¿cómo están?
—Frederick, por favor, nos pones en una situación
difícil, Perla no te quiere cerca, entiende que tú
presencia la mantendrá en estos episodios, no te
perdonaría si pierde al bebé, por ahora te aconsejo
mantenerte lejos, al menos hasta que Daniel nazca y
no haya peligro.
—No tiene que saber que estoy aquí, pero no puedo
alejarme, es mi hijo, la amo Enid, sé que estás
molesta y que al igual que ella no me quieres cerca,
pero no puedo alejarme.
—No importa lo que quieras, la realidad Frederick es
que hubiera sido lindo que dijeras eso cuando era
realmente necesario, ahora no es ni lindo, ni
necesario, es peligroso y lo sabes, tu presencia la
altera y pese a que Daniel se está aferrando a la vida,
226
todo está bien, ¿pero crees que será así siempre?
Tienes esperanzas supongo, pero aléjate, ahora no es
conveniente que intentes remediar tu error, su
embarazo se vuelve más delicado conforme avanza,
si pierde a Daniel a causa de esto, a quien crees que
culpará, sí, a ti, a ti que deseaste deshacerte del
bebé, lo verá como el resultado de tus planes.
—Lo sé, intentaré estar al tanto sin acercarme, lo
prometo, pero no soy culpable de lo que ella cree,
necesito que lo sepa, mi error fue decirlo en
momentos de cólera, y aunque lo dije no hubiera
sido capaz, sé qué me dijeron y advirtieron, pero no
quieren ayudarme, todos están tan molestos como
ella, ayúdenme, así podré estar al tanto y que ella
esté tranquila, al menos hasta que nazca.
Perla había sido atendida y descansaba, ponía todo
de su parte, había recibido ayuda psicológica, debía
entender que no era su castigo, debía perdonarse,
todo estaba mejorando.
227
Habían pasado tres días en los cuales estuvo bajo
cuidado médico por pedido de Yamile, Frederick
desde su distancia había pedido pagar todo gasto, se
quedaba en el lugar todos los días, aunque sin
acercarse, estaba al tanto.
La familia de Perla fue informada y llamaba todos los
días, Frederick no sabía nada de su madre, Kira, por
el contrario, no se daba por vencida y planeaba su
siguiente movimiento desde prisión, no habían sido
trasladadas y aprovechaba cada llamada para idear
su plan, con el que en sus creencias destruiría a Perla
y haría que Frederick pagara su rechazo.
Habían pasado dos semanas y unos días, Perla estaba
cumpliendo su sexto mes de gestación, se quedaba
en la casa de Yamile, deseaba volver a San
Petersburgo, pero le había sido prohibido por su
familia viajar, hacía todo lo posible por mantener la
calma, se concentraba en su emprendimiento en
línea, hablaba todos los días con Dan y sus tíos,
evitando así toda fuente de estrés.
228
Frederick hablaba todos los días con Yamile, su
semana había sido una pesadilla, la poca información
que le daban sobre Perla y su hijo, las llamadas de
Irina pidiendo ayuda, de Kira amenazando con
destruirlo.
El hombre sentía estarse volviendo loco, no había un
día para él, en que no pensara en cómo se había
sentido Perla, en culparse de haberla castigado y
hacer que la misma se sintiera merecedora del trato
que había recibido por su parte.
Frederick se castigaba recordando cada humillación,
acusaciones y trato al que la había sometido, pero lo
que no lo dejaba tranquilo era el documento que leía
todos los días.
«Como pude haber renunciado a ti, como pude haber
dicho que no merecías una madre como ella, como
fui capaz de llegar tan lejos» era un constante
pensamiento del hombre.
229
Perla evitaba salir, se mantenía ocupada con su
emprendimiento en línea y sabiendo que el bienestar
de Daniel dependía de ella, hacía todo lo posible por
mantenerse bien, contaba con el apoyo de su familia,
había reprimido todos sus sentimientos con el
asunto, aunque ciertamente eso era peor, su miedo
a perder a su bebé no le permitía ver aquello.
Kira había realizado una llamada, esas dos semanas
en que estaba en prisión había estado llamando a
una de sus amigas en la ciudad, a la cual le había
encargado una misión, quería antes de ser trasladada
llevar a cabo su plan, quería que Frederick quedara
sin posibilidades de ser perdonado, deseaba que
Perla perdiera a lo más importante, su astucia le
había asegurado una gran posibilidad de ello.
En tanto Kira se aseguraba de que todo quedara bien,
para poder ejecutar sus planes, Frederick intentaba
sin causar problemas estar al pendiente de Perla,
llamaba a Yamile, se valía de Roberth y de algunas
empleadas del servicio a las cuales les pagaba para
mantenerlo al tanto, todo lo hacía con discreción.
230
Todo iba bien, Perla había ido a su control ese mes y
todo iba bien, el riesgo seguía, pero ella estaba
llevando todo bien, al igual que Daniel, quién seguía
aferrado a la vida.
—Perla, cariño, ven, es hora de almorzar, no debes
dejar pasar el tiempo —dijo Yamile.
—Por supuesto, estaba un poco concentrada en
resolver unos asuntos con unos clientes — justificó
Perla—. Estoy muy feliz, esto de trabajar en línea me
gusta, evito el estrés, no es obligatorio nada y lo
mejor es que no tengo que ver los rostros de los
clientes.
—Lo sé, hija, has sido muy lista —dijo acariciando el
vientre redondo de Perla—. Este jovencito se está
portando muy bien y merece ser consentido.
Perla sonreía, las mujeres no se daban cuenta de que
estaban siendo grabadas por la empleada, quien
solía enviarle ese tipo de contenido a Frederick.
231
Mismo que al ver el video, deseó con todo su ser, ser
quien acariciara ese vientre, se alegraba de verla
sonriendo, agradecía que Yamile fuera el tipo de
mujer que consideró era su madre.
Frederick fue interrumpido por una llamada, número
desconocido, pero respondió.
—Hola Frederick, soy Kira, no vayas a colgar, tengo
información importante.
—¿Qué demonios quieres? Déjame en paz, ya te dije
que no me interesa lo que quieras decir.
Había intentado colgar, pero Kira le pidió escucharla
una última vez.
—Frederick me trasladan mañana, también es el día
en que nunca olvidarás, tu hijo no va a nacer y tú
serás el único culpable.
232
²². Plan malévolo.
Frederick decidió no tomar las amenazas de Kira en
serio, pero aun así decidió responder a lo que decía.
—Cancela tus planes si existen Kira, cancélalos,
porque te juro por el cariño que un día te tuve, que
si a mi hijo o su madre le pasan algo, te juro como me
llamo Frederick, que te haré pagar, no me conoces
tanto como crees Kira, los he perdido, ir a prisión no
sería problema, procura mantener tu distancia y no
me conviertas en un asesino.
Kira empezó a reír, lo más lejos que había visto llegar
a Frederick era humillar a Perla y desear deshacerse
de su hijo, deseo que ella usaría a su favor.
—Ya lo veremos Frederick, solo quería avisarte,
pagarás haber escogido a esa discapacitada por
encima de mí, de tu madre, de quienes hemos
estado contigo.
233
Frederick interrumpió las amenazas de Kira colgando
la llamada, había decidido que antes de que se la
llevaran iría a verlas personalmente, para recalcarles
que no las perdonaría, que no esperaran nada de él.
La situación era un desastre, perdones esperados,
recibidos y negados, era lo que pensaba Frederick
mientras miraba videos de Perla.
Él deseaba el perdón de Perla, quién había sido
perdonada, pero no se atrevía a perdonarlo, él
deseaba esa oportunidad, pero no estaba dispuesto
a dársela a su madre y amiga.
«Qué lío en lo que se ha convertido esto» pensó
Frederick melancólico.
En tanto su corazón tenía un poco de alivio, los
videos e información que recibía de Perla además de
Feliz lo hacían sentirse parte del proceso, estaba
agradecido con la empleada que le otorgaba dicha
posibilidad.
234
Perla estaba feliz, hablaba con clientes, eran todos
amables, tenía una muy interesada, había quedado
de enviarle información de lo que deseaba al día
siguiente, evitaba el tiempo libre, evitaba pensar en
todo, aunque la prótesis que usaba desde un poco
más arriba de su rodilla para abajo, se le hacía un
tanto incómoda, su familia había adquirido una de
buena calidad que le resultaba de mucha ayuda.
Ese día se había ido en la rutina, Frederick había
decidido ir cerca de la casa de Yamile, desde su auto
miraba tratando de ver a Perla en alguna de las
ventanas, Perla mientras tanto estaba feliz
organizando cosas que a montones le estaban
comprando a Daniel, sin imaginar que entre esas
cosas había regalos de Frederick.
La hora de dormir había llegado y después de un
tiempo reunidos en la sala, Enid, esposo e hija, Perla
y Yamile. Todos se habían despedido.
Perla, aunque reprimía sus sentimientos, le era
imposible controlar del todo sus emociones, en
235
algunas noches lloraba, esa noche lo hizo, al ver a su
bebé moverse, sentir que era lo más lindo que la vida
la había regalado y pensar que su padre había estado
planeando deshacerse de él.
En el fondo ella no creía que Frederick hubiera
ideado el asunto de los medicamentos, estaba
dolida, pero le costaba creer, aunque se lo hubiera
dicho, no creía que él llegara a tanto.
Perla se había quedado dormida, Frederick había ido
a su casa, antes de acostarse miró los videos, el cómo
ella solía acariciar su vientre redondo, lo lindo que le
parecía y lo mucho que él deseaba poder sentir los
movimientos de su hijo que se podían notar en
algunos de los videos.
—Buenos días, Perla —saludó Enid llamando a la
puerta de la mujer quien se vestía para comenzar su
día.
—Buenos días, Enid —respondió emotiva—. Sigue
por favor.
236
Enid había entrado y saludó con un abrazo, acarició
el vientre de Perla, quién preguntó cómo estaba
Annia y el resto.
—Todos estamos bien, La señora Morffi salió, regresa
en un par de horas, Perla, tenemos que llevar a Annia
con el pediatra, nos preguntábamos si quieres venir
con nosotros, así no te quedas sola.
—No, Enid gracias, pero no quiero ir, no quiero saber
de centros de salud, no estaré sola, estarán las
empleadas y dices que Yamile regresará pronto,
pueden ir tranquilos, yo estaré bien.
—¿Estás segura? No sé, no me da buena espina, ¿me
prometes que vas a estar bien?
—Te lo prometo, no te preocupes Enid, además
llamaré a Dan y los tíos, estaré hablando con ellos.
Enid se quedó más tranquila, invitó a Perla a ir a
desayunar, quería estar segura de que lo hiciera,
237
habían bajado y saludó a Roberth, quién daba
desayuno a Annia, misma a la que Perla le hizo
cariños.
Frederick se estaba duchando, mientras pensaba en
tener que ver a Irina, en tener que escuchar de nuevo
las amenazas de Kira. Se apresuró a salir de la ducha,
había decidido esperar para llamar a Roberth y saber
cómo habían amanecido su familia.
Después de un par de minutos, Perla se encontraba
recibiendo recomendaciones de su prima, quienes se
despedían para marcharse.
—Cuídate Perla, dejé dicho a las empleadas estar al
pendiente de ti —dijo Roberth.
—No sean exagerados, solo se van un par de horas,
además no me estoy quedando sola.
Se habían ido y ella regresó al interior, hizo un par de
acomodos en su habitación y volvió a la sala para
238
estar a la vista de las empleadas, había llevado con
ella sus elementos de trabajo.
Perla tenía una serie de mensajes de la clienta del día
anterior, empezó a leerlos, todo muy normal, hasta
que empezó a cambiar el asunto.
Frederick había llamado a Roberth para confirmar
que su familia estuviera bien, al colgar la llamada,
emprendió rumbo a visitar a Irina y Kira. Misma, que
se encontraba ansiosa, deseaba conocer los
resultados de sus planes antes de ser trasladada.
Perla seguía confundida leyendo los mensajes, pero
fue interrumpida por una llamada de Dan, hablaron
alrededor de 40 minutos, en los cuales Perla había
olvidado los extraños mensajes, Frederick había
llegado y visitaba a Irina, misma que le suplicaba
ayuda.
239
Kira estaba molesta, no sabía aún de sus planes, la
guarda a la que pagó por recibir una llamada y darle
la noticia, no decía nada.
Perla se despidió de su familia y decidió tomar un
poco de jugo, había ido por el, las empleadas hacían
sus deberes y ella volvió.
Recordó la cliente y empezó a leer y ver el contenido
enviado por la misma.
Perla había recibido un video de Frederick dejando
los medicamentos en su escritorio, estaba
confundida y no lo entendía.
Decidió escuchar el audio que fue enviado, en donde
se escuchaba a Frederick hablando con Kira, esa
noche en que aseguró que no permitiría que Perla
tuviera un hijo de él.
Intentó dejar todo, se había alterado y no pudo
controlar el llanto.
240
Un mensaje donde aseguraba Frederick y Kira habían
sostenido intimidad, que juntos habían planeado
todo, Perla recordó la mujer que escuchó al teléfono
aquella vez, al igual que se dio cuenta esas evidencias
no desmentían la culpabilidad de Frederick.
Perla volvió a escuchar el audio, las palabras de
Frederick la habían dejado fría, empezó a inhalar y
exhalar.
—Vamos Perla, tienes que calmarte, por favor, piensa
en Daniel —murmuraba mientras hacía un gran
esfuerzo por controlarse.
Perla se puso de pies con la intención de ir por agua,
la impresión de lo visto la habían alterado a gran
grado, se sintió mareada, empezó a caminar y sintió
orinarse, agachó su rostro y al ver el extraño líquido
se desmayó.
Pasaron unos minutos y una de las empleadas se
percató, llamó a Yamile quien dejó lo que hacía para
alcanzarla en el centro de salud al que había
241
ordenado la empleada la acompañara en
ambulancia.
Yamile avisó a Enid y Roberth, mismo que intentó
comunicar a Frederick, quién no había respondido.
Kira recibió finalmente la noticia que esperaba, al ver
a Frederick sonreía, hablaban y esta lo escuchaba y
burlaba.
—¿No has mirado tu móvil? —preguntó Kira.
Frederick preguntó los motivos y no recibió
respuesta, miró su móvil y vio las tantas llamadas, al
devolverla, y escuchar lo que pasaba, intentó
acercarse a Kira con la intención de lastimarla.
Las guardas intervinieron ante la temprana alerta de
Kira.
—Si les pasa algo, juro que te mataré —dijo Frederick
antes de salir del lugar con rumbo al centro médico.
242
Donde Perla era atendida de emergencia.
Yamile había llegado al igual que Roberth y Enid. Que
para mala suerte habían dejado ese lugar hacía
menos de media hora.
Estaban desesperados, había salido un médico,
necesitaba autorización para intervenirla por
cesárea.
—Dígame que están bien, por favor —pidió Frederick
desesperado.
—Lo lamento, señor, haremos lo posible, pero las
probabilidades de que el bebé sobreviva son
mínimas.
El doctor se había retirado con la desalentadora
noticia, dejando a todos desconcertados,
preguntándose que había pasado.
Frederick sabía que Kira era culpable, pero se
preguntaba cómo, ella estaba presa.
243
—Creo que esta es la razón —dijo la empleada
entregando el móvil con el chat abierto.
Leyeron y miraron todo, Frederick empezó a
defender, asegurar que no era cierto.
Salió una enfermera a la que Roberth preguntó si
tenía noticias, pese a que solo tenía 6 meses de
gestación, las posibilidades de que el bebé
sobreviviera eran mínimas.
—¿Cómo está mi hijo? Señorita, dígame por favor
que se salvó —suplicó Frederick.
244
²³ . Intercambio de papeles.
La enfermera volvió a responder lo mismo, dejando
a todos preocupados, en tanto pasaba el tiempo y no
tenían noticias, Frederick se sentía devastado, Enid
había creído, era culpable, Roberth no decía mucho
y podía notar la decepción en el rostro de Yamile, no
era el asunto importante, pero necesitaba que
supieran que no era culpable.
—Yamile, sé que puedes ver más allá de estas falsas
evidencias, te juro por mi hijo que no lo hice.
—¿Cuál hijo Frederick? ¿Al que intentaste matar? —
preguntó Enid molesta—. Llegué a sentir pena por ti,
pero eres un ser sin alma, igual a tu madre.
—No, no Enid, por favor, tienen que creerme, no hice
tal cosa, lo juro, por favor.
—A mí no es a quien tienes que convencer, espero
que Perla no te perdone y por tu bien espero que
Daniel sobreviva.
245
—Cálmese amor, no es momento para discutir —
intervino Roberth.
—Yamile, mírame, dime qué me crees, por favor, te
aseguro que dije esas palabras, pero no hice nada
más —aseguró desesperado—. Ese día antes de que
ella saliera de casa cancelé la llamada con la que
pretendía agendar la cita del aborto, me arrepentí,
Yamile mi único error fue decir esas palabras, fue
firmar el documento renunciando a mi hijo, dudar de
la inocencia de Perla.
—Hijo, no es a mí a quien debes convencer, no hace
falta decir cuántas veces se te advirtió, debes asumir
las consecuencias, ella cree que eres culpable, de lo
contrario no estuviera pasando esto.
Frederick cubrió su rostro con sus manos, se sentía
perdido, los presentes no le daban esperanzas,
repetían lo mismo, nadie le creía, estaba
desesperado por tener noticias de su hijo, de Perla.
246
Habían pasado un par de horas y salió el doctor,
todos se habían acercado desesperados.
El doctor había dado una noticia aliviadora, el bebé
había sobrevivido y debía estar en incubadora
alrededor de tres meses o más dependiendo su
evolución, dijo la madre estaba bien y puso a todos
al tanto de los riesgos que significaban el temprano
nacimiento de Daniel.
—¿Podemos verlos? —preguntó Enid.
—Las enfermeras avisarán en unos minutos, cuando
pueden hacerlo —respondió el doctor.
Perla había despertado desesperada, preguntando
por su bebé, le explicaron la situación, le indicaron
debía extraer su leche materna para poder alimentar
a Daniel, con la ayuda de la enfermera lo hizo.
Preguntó cuando podía verlo, le dijeron que la
llevarían con él cuando ella indicara se sentía bien
para hacerlo.
247
—Enfermera, quiero pedir, no permitan que un
sujeto llamado Frederick volkova se acerque a mi
hijo, es un hombre alto, de cabello marrón oscuro,
ojos celestes, tez blanca, cuerpo atlético, rostro
perfilado, por favor pida al personal encargado no le
permitan acercarse, quiso lastimar a mi hijo.
—Lo haré, señora, y si esta situación fue provocada,
recuerde que puede denunciar el hecho.
La enfermera, quien ayudó a Perla con la extracción
de leche para Daniel, había sembrado una duda en
ella, Perla empezó a pensar que la mejor manera de
mantener lejos a Frederick era demandarlo por
haber intentado atentar contra la vida de su hijo.
Perla había sido llevada a la unidad neonatal, donde
al ver a su bebé con tantos aparatos no pudo evitar
llorar, era tan pequeño, se veía tan débil, desde
afuera del lugar la miraba Enid, Roberth y Yamile,
sintiendo tristeza por el bebé.
248
Frederick, a quien le había sido negada la posibilidad
de acercarse a ver a su hijo, moría de angustia en la
sala de espera, caminaba de un lado a otro,
preguntaba a las enfermeras, nadie le decía nada.
«Es mi hijo, no quise lastimarlo, tengo derecho a
verlo, a saber de él, porque nadie me dice nada,
porque nadie me ayuda» pensaba Frederick ya
sentado.
Con sus manos cubriendo su rostro, Frederick
pensaba en cómo salir de la situación, Kira había
sabido jugar, aunque la situación de Daniel era
crítica, no se había salido con las suyas del todo.
«Me odia, va a odiarme, los perdí, Perla no va a
permitirme formar parte de la vida de mi hijo,
maldición porque no te creí, porque fui tan cobarde,
soy inocente Perla, ahora sé cómo te sentiste»
pensaba Frederick.
Perla estuvo con su bebé hasta que le indicaron
debían ambos descansar, Perla salió y abrazó a su
249
familia, lloraba al pensar que su bebé no ganaría la
batalla por su vida, existían muchos riesgos, aún no
había certeza de que pudiera sobrevivir.
—No quiero que Frederick sepa nada de Daniel, que
piense que cumplió su objetivo —dijo Perla
limpiando sus lágrimas.
Todos se habían quedado en silencio, no se atrevían
a decirle que estaba en el lugar, que alegaba ser
inocente, consideraron que lo prudente era no
decirle nada, al menos hasta verla mejor.
Frederick estaba tan desesperado que decidió
acercarse al centro neonatal, con la intención de
poder ver a su hijo, esperaba identificarlo, al
acercarse al lugar vio a Perla quién junto a los demás
dejaban el lugar.
Frederick se quedó paralizado, tragó grueso al ver
cómo Perla empezó a caminar más rápido con
dirección a él.
250
—Perla yo…
Perla abofeteó a Frederick con todas sus fuerzas.
—Eres un monstruo, como pudiste, como fuiste
capaz Frederick, ¿por qué no solo me lastimaste a
mí? ¿Por qué planeaste acabar con la vida de un
inocente? Habías renunciado a él, no tenías
necesidad de planear todo esto.
—No, amor, por favor, tienes que creer, Perla no hice
eso, por favor, no podría lastimarlo, sé que es mi voz,
lo dije molesto, pero no iba a causarte un aborto, lo
juro —dijo arrodillándose ante ella— Quiero verlo,
es mi hijo, por favor permíteme verlo.
Perla empezó a reírse con amargura, acompañada
del dolor que sentía en la herida de la cesárea.
—Nunca, escúchame bien, nunca te vas a acercar a
mi hijo, y reza Frederick porque tus planes no se den,
porque juro que te enviaré a prisión.
251
—Por favor cariño, tienes que calmarte —
interrumpió Yamile—. Frederick, por favor vete, no
es el momento, no es el lugar, por favor.
—Perla por favor —murmuró Frederick mientras era
alejado por Roberth—. Yo no lo hice Roberth, tienen
que creerme, quiero ver a mi hijo.
—Cálmate Frederick, Daniel está luchando por su
vida, tienes que calmarte y entender la situación, no
lo compliques más, por favor, eres mi amigo, yo te
creo, ¿de acuerdo? Voy a ayudarte a demostrar tu
inocencia, pero debes calmarte, no lo compliques.
—Está equivocada, cree que soy culpable, cree que
quise matar a mi hijo, Roberth tú sabes que no
podría, fui un cobarde, pero no planeé eso.
—Lo sé, lo sé, pero no basta con que lo digas, las
evidencias son fuertes, es tu voz, yo te creo y voy a
ayudarte, pero ahora es mejor que te mantengas al
margen.
252
—No puedes pedirme eso, Roberth, no quiero
alejarme, mi hijo tiene que saber que cuenta
conmigo, ella tiene que saber que soy inocente.
La conversación de los hombres fue interrumpida por
doctores y enfermeras que pasaron corriendo, uno
de los tantos bebés en la misma situación había
tenido un paro respiratorio.
—No, no, mi bebé no — dijo Perla asumiendo que
era Daniel.
Se acercaron, vieron el proceso que hacían para
salvarlo, una de las enfermeras salió para pedirles
retirarse.
—Por favor, ¿podría decirnos si el bebé es Daniel
Clark? —preguntó Enid.
—Retírense por favor —ordenó la enfermera
dejándolos en incertidumbre.
253
²⁴ . No darse por vencido.
Perla se había desesperado y debido a su cesárea y
el esfuerzo que estaba haciendo se desmayó,
Frederick actuó rápidamente, llevándola en sus
brazos para que la misma fuese atendida.
—Me estoy volviendo loco Roberth, mis errores
provocaron todo esto —dijo desesperado.
Roberth le pidió mantener la calma, Frederick pidió
se quedara a ver a Perla, él volvería con Yamile y Enid
para saber qué había pasado con el bebé, había
llegado y Enid fue con Roberth para apoyar a Perla en
cuanto se despertara.
Yamile se dio cuenta del desespero de Frederick y se
acercó.
—Lamento todo lo que están pasando, hijo —dijo
tomando las manos del hombre quién se había
sentado.
254
—¿Qué estoy pagando Yamile? ¿Por qué mi madre
me destruyó así? ¿Por qué me hizo culpable de
destruir a mi familia? Mira lo que he provocado, no
tienes idea de cuan destruido, me siento, perdí a mi
madre, a quien creí mi hermana, a mi mujer, a mi
hijo, ustedes no me creen, lo he perdido todo.
—Calma hijo, ten fe, todo va a salir bien, Perla va a
estar bien y en cuanto a Daniel debemos esperar la
voluntad de Dios. Yo confío en ti, sé que no lo hiciste,
estoy molesta contigo, pero eres como mi hijo, voy a
ayudarte aunque prometí no hacerlo, no puedo ser
injusta, me necesitas y eso hacemos las madres, sé
que te equivocaste, pero lo estás pagando muy caro.
—Gracias Yamile, tus palabras son un gran consuelo,
pero no quiero arruinarlo más, Perla te necesita más,
sigue apoyándola a ella, no importa si eso implica
hundirme, asumiré las consecuencias y me
defenderé como me sea posible, pero no la dejes
sola, ella confía en ti, no quiero que piense que le das
la espalda por apoyarme, que me creas es suficiente
255
para mí, sigue apoyándola, solo no dejes que cometa
mis errores.
La conversación se interrumpió cuando la puerta del
centro neonatal fue abierta para ingresar de nuevo al
pequeño.
Frederick se acercó desesperado, preguntó por su
hijo, una de las enfermeras reconoció la descripción
dada por Perla y se negaron a darle información, al
igual que a Yamile al verlos
Juntos, se dirigieron donde se encontraba Perla,
quién había sido sedada.
Las enfermeras informaron a Enid que Daniel estaba
bien, que no había sido el bebé, que estaba
evolucionando bien esas horas.
Enid sintió tranquilidad, Roberth salió para informar
a Frederick, mismo que se sintió más tranquilo y
preguntó por Perla.
256
Había pasado alrededor de una hora y Daniel seguía
aferrado a la vida, su madre no había despertado, y
su padre seguía afuera deseando poder verlo, poder
conocerlo.
—Hijo, como ya sabes Daniel, debe estar en este
lugar un par de meses, lo mejor es que le evites
disgustos a Perla, que no estés cerca, te
mantendremos informados —dijo Yamile tratando
de consolarlo.
—No dejaré de venir, incluso si tengo que quedarme
afuera del centro de salud, lo haré, pero no voy a
alejarme, esperaré a que Perla esté mejor, que Daniel
evolucione, porque mi hijo va a ganar esta batalla, es
tan fuerte como su madre, en cuanto lo haya hecho
intentaré buscar manera de que Perla me permita
aunque sea verlo, anular ese documento con el que
renuncié a él.
Yamile le hizo saber a Frederick lo difícil que tendría
formar parte de la vida de Daniel, él dijo saberlo,
justificó diciendo nada era imposible.
257
Perla se había despertado y con dificultad preguntó
por su bebé, Enid le dijo que estaba bien y explicó no
se había tratado de él. Perla empezó a llorar,
mientras estaba sedada había recordado su oscuro
pasado, se imaginó el miedo que había sentido Enid,
cuando ella confabuló con quién quiso no solo
matarla, también a su bebé, el saber que ella había
formado parte de eso, que había estado a punto de
lograr por ambición mataran a su prima e hija, la
estaba destruyendo, Perla no podía perdonarse
aquello, ese oscuro pasado, haber sido una mujer
envidiosa, ambiciosa y rencorosa, le estaba saliendo
caro.
Al haber perdido su pierna a causa de lo mismo debía
sumarle la posibilidad de perder a su hijo, al mismo
que al saber esperaba había considerado un regalo
de la vida, un maravilloso regalo por su cambio, el
fruto del amor que había entregado.
Ella se había convertido en otra, pero se olvidó del
karma, y estaba pagando con creces lo hecho,
258
empezaba a considerar la existencia de su hijo parte
de su castigo, Perla le pidió a Enid sentarse, le pidió
perdón una vez más, justificó saber lo que se sentía,
Enid argumentó ya haber perdonado su pasado, era
ella quien debía perdonarse.
—No puedo Enid, no sé cómo hacerlo, si pierdo a mi
hijo, si le pasa algo a Daniel, nunca voy a
perdonarme, es mi culpa, no debí ser una mala
persona, no debí enamorarme, debí cuidarme y
evitarle a mi pobre angelito todo esto.
—No seas tonta Perla, Daniel es fuerte, como lo eres
tú, cometiste errores, pagaste por ellos, te
arrepentiste y cambiaste, las culpables son esas
mujeres, todo va a estar bien, Daniel va a estarlo
créeme, es tu hijo, es fuerte, lo logrará.
—Enid podrías por favor asegurarte de que Frederick
no lo vea, yo sé que parece ilógico que siendo quien
fui sea tan dura con él, sé que mi pasado es tan
oscuro como lo que hizo, pero yo no puedo
259
perdonarle que haya querido matar a mi hijo, nunca
lo haré, Enid lo quiero lejos.
—Vamos a respetar tu decisión y a apoyarte, Perla.
Misma que debió salir a responder una llamada de la
familia desesperada por saber cómo había salido
todo, entraron por Perla para llevarla con Daniel un
par de horas.
Frederick seguía en el lugar y vio pasar a Perla, estaba
a distancia prudente, ella le sostuvo la mirada unos
minutos, él respondió a la misma, Perla estaba
molesta con la actitud de Frederick.
Había entrado con el bebé, quién estaba despierto,
movía sus extremidades, ella pudo sostener su
pequeña mano y mientras lo hacía pensaba en como
protegerlo, en su opinión Frederick estaba en el lugar
a la espera de que sus planes dieran resultados.
Perla había salido y habló con una de las enfermeras,
le pidió llamar alguien quién pudiera tomar su
260
declaración, había decidido demandar a Frederick
para lograr alejarlo de la vida de su hijo.
No le comentó nada a su familia y se acercó a ellos,
había hablado con su familia, una enfermera le
recomendó descansar, ella lo haría, pero antes se
acercó a Frederick.
—No deberías seguir esperando, fingiendo que te
interesa su bienestar, estás aquí para avisar a tu
cómplice, pero sus planes no se darán, Daniel va a
sobrevivir aunque te duela, aunque sea una
aberración para ti, que lleve tu sangre.
Frederick escuchaba a la mujer mientras la miraba
con tristeza, pero no respondió para defenderse, no
quería alterarla, aunque aquella ya había decidido no
dejar que su presencia la afectara, había decidido
enfocarse en alejarlo de su hijo.
—Solo quiero que sepas que voy a demandar lo
sucedido, tengo las pruebas, solo te avisaba, tengo el
261
documento que prueba que legalmente Daniel no es
tu hijo, pediré una orden de alejamiento.
Frederick abrió los ojos como plato, empezó a pedirle
a Perla no hacerlo.
—Castígame como lo desees, pero no me alejes de
mi hijo, por favor, Perla piensa en él, en que me
necesita, no lo hagas por mí.
—Me tendrá a mí, a mi familia, no necesita nada de
ti, te quiero lejos Frederick, tan lejos como deseaste
que estuviera, deja de fingir que te interesa.
—No finjo, Perla, te amo, amo a nuestro hijo,
mírame, por favor no cometas mis mismos errores,
tú puedes creerme, por favor, aún podemos ser una
familia.
—¿Creerte, ser una familia? Tú jamás vas a conocer
a Daniel, jamás Frederick.
262
²⁵ . Estoy en tus zapatos, amor.
—Por favor amor, piensa en nuestro hijo —dijo en
voz baja y sumiso—. Yo sé que me equivoqué, sé que
cometí un error, Perla, pero también soy víctima.
Perla empezó a recordarle a Frederick cada palabra
que él había usado para humillarla, Frederick la
escuchaba con el rostro agachado.
—Demándame si deseas, demostraré que soy
inocente, pero no pongas esa orden de alejamiento,
Perla es mi hijo y me necesita.
Perla lo miró y sonrió amargamente, para ella la
orden de alejamiento era incluso más importante
que poner la demanda en contra de él, Perla le hizo
saber que no cambiaría sus planes, sus decisiones,
aunque no le comentó, se llevaría a Daniel una vez él
estuviera bien.
263
—Permíteme verlo, por favor, por el amor que sé aún
me tienes, Perla soy su padre, mi presencia puede
ayudarle.
—Lo hará tu ausencia Frederick, por tus deseos de
deshacerte de Daniel, está en esta situación, ya
cumpliste, ya puedes irte, te quiero lejos, lo más lejos
que puedas.
—Está bien Perla, está bien, me iré, pero no voy a
renunciar a mi hijo, no voy a renunciar a ti, sé que me
amas, sé que en el fondo sabes que no soy el
monstruo que quieren hacerte creer.
Perla negó con la cabeza ante lo que consideraba
cinismo de parte del hombre, se retiró sin decir nada
al respecto y fue a la habitación correspondiente,
trataba de descansar, aunque lo necesitaba, no podía
dormir, la mortificaba la presencia de Frederick y las
que creía sus intenciones, preguntaba cada tantos
minutos por su bebé.
264
Frederick había estado un par de horas, la noche
estaba llegando, había llamado a un abogado, con el
que pretendía aumentar la condena de Kira, y
defenderse ante las pruebas que lo tenían en tal
situación.
Yamile había ido a casa, con Roberth, debían estar al
pendiente de Annia, Enid se había quedado a cuidar
a Perla y Daniel.
Frederick no se había movido del sitio, desde la sala
de espera hacía todos los trámites correspondientes,
preguntaba a las enfermeras y doctores, por el
estado de Daniel, lo único que sabía era lo valiente y
pequeño que era, esa información que Roberth le
había proporcionado.
Frederick, desde la sala de espera, pensaba en cómo
demostrar que solo había sido culpable, de haber
sido un cobarde, de lo que había dicho, de haberse
dejado llevar de su molestia.
265
Caminó cerca al centro neonatal, deseaba con todo
su ser verlo, decirle lo mucho que lo sentía y hacerle
saber que contaba con su apoyo.
Frederick se había sentado en el piso, bastante
alejado del lugar, donde su presencia no pudiera
alterar a Perla, le habían pedido moverse, no debía
estar, pero se negó hacerlo, argumentando era su
manera de apoyar a su hijo.
Frederick había visto varias veces a Perla entrar y salir
de donde se encontraba Daniel, conforme la noche
avanzaba.
Perla, quién se percató de donde estaba, procedió a
ignorar la existencia del mismo, Daniel estaba
evolucionando bien.
—Hola Frederick —saludó Enid—• ¿Frederick por
qué no te vas a casa? No estás haciendo mucho aquí,
tu presencia incomoda a Perla y además podrías
aprovechar para descansar.
266
—Lo siento Enid, pero no voy a irme, ella insistió en
su defensa, en tener a nuestro hijo, también tengo
derecho a insistir, no pueden prohibirme estar aquí,
no estoy haciendo ningún mal, yo sé que merezco
todo esto, pero tú sabes que es injusto, no he podido
ver a mi hijo, es mi derecho.
—No olvides que Daniel legalmente no es tu hijo,
Frederick.
—iLo es! Lleva mi sangre, Enid cometí un error,
quiero enmendarlo, sé que no te agrado desde lo que
pasó, pero eres madre, puedes entenderme.
—No, en realidad no puedo entender como un padre
puede hacerle tal cosa a un ser inocente.
—No he sido yo, sé que eso, es lo que parece, pero
voy a demostrar que no intenté deshacerme de
Daniel, lo amo, es fruto del amor que sentimos Perla
y yo, los amo y no voy a darme por vencido.
267
—Vaya amor Frederick, creo que nadie merece lo
que ofreciste a Perla, la humillaste, le hiciste creer
que tu amor era su castigo por su pasado, la
traumatizaste, quisiste deshacerte de su hijo, ¿de
verdad crees que te va a perdonar?
—Estaba herido, ella se confesó culpable, quise
creerle, le pedí tiempo, ella me convenció…
—Si, ¿esa es tu escusa? Frederick, ella intentó
convencerte de su inocencia, no le dejaste más
opciones que aceptarse culpable, lo hizo por el
bienestar de su hijo, pero vaya, conque facilidad la
creíste culpable, ese amor que dices sentir, no pudo
ver su inocencia, ¿no crees que ya es muy tarde para
hacerlo?
—Enid, entiéndeme, no pido que olvide todo de la
noche a la mañana, sé que me costará tenerlos en mi
vida, me esforzaré todo lo que sea necesario y haga
falta. Enid no todo a la primera suele ser perfecto, a
veces se necesita un segundo intento.
268
—A veces se necesita entender y darse por vencido
Frederick.
—Enid, sé que le di muy poco, te juro que me
arrepiento, voy a hacerlo mejor con mi segundo
intento, lo haré, lo prometo, pero no me daré por
vencido.
Enid se encogió de hombros, se retiró e informó a
Perla de la decisión del hombre, Perla no dijo nada,
pero estaba dispuesta a proceder con sus planes.
Perla había estado al pendiente de su bebé, ver a
Frederick, quién la miraba con tristeza desde el lugar
en que se encontraba sentado, a la espera de que la
mujer se apiadara y le permitiera ver a su hijo.
Frederick había sido sacado del lugar, Perla se había
quejado con el personal médico, quienes pidieron al
personal de seguridad lo sacaran, Frederick no tuvo
otra opción que ir a casa.
269
Perla había logrado dormir un par de horas, al igual
que Enid, Daniel seguía evolucionando bien,
Frederick desde su casa estuvo hasta la madrugada
despierto, se había quedado dormido un par de
horas, en la mañana fue interrumpido por el
abogado quién decía tenerle noticias de Kira.
Misma que junto a Irina habían sido trasladadas el
día anterior, Frederick pretendía aumentar la
sentencia de Kira, para ello necesitaba la ayuda de
Perla, necesitaba como parte de su evidencia el
contenido que ella había recibido.
Perla se encontraba viendo a Daniel, y fue
interrumpida por quienes tomarían su declaración,
había demandado lo sucedido, solicitado una orden
de alejamiento.
Frederick, con toda la intención de demostrar que no
era culpable y tener más posibilidades de ganarse el
perdón de Perla y un lugar en la vida de su hijo, se
había puesto en marcha hacia el centro de salud.
270
Roberth y Yamile aún no iban al lugar, Enid había
dejado un par de horas sola a Perla, quién dijo estaría
bien, mientras ella se iba a ver a su hija.
Perla se había pasado en el centro neonatal, al
pendiente de la evolución de Daniel, sentía tristeza,
pero ternura a la vez, al ver su pequeño cuerpo, al ver
cómo se aferraba a la vida.
Frederick llegó al lugar, vio a Perla y aunque no
deseaba estresarla, era necesario acercarse.
—Hola Perla —saludó afligido—. No quiero alterarte,
no quiero discutir, solo quiero pedirte un favor.
—No hay nada que yo pueda hacer por ti, si necesitas
algo de mí, ponte en contacto con mi abogado —
respondió soberbia—. Ya he solicitado la orden de
alejamiento, interpuesto la demanda y en cuanto a
Daniel, como te niegas a aceptar que renunciaste a
él, he puesto las evidencias, el documento que indica
que lo hiciste, el contenido que tu cómplice me
271
envió, y las calumnias sembradas en mi contra como
evidencia para el proceso.
Frederick la miró con tristeza, agachó el rostro, no
tenía lógica reclamar, entendía el comportamiento
de la mujer, aunque al igual que el suyo fuera un
error. Perla pretendía marcharse y Frederick la
detuvo sujetándola por el brazo.
—Sé que aún me amas, sé que sabes que no fui yo,
pero entiendo lo que estás haciendo, voy a
demostrarte que soy inocente.
—iNo me toques Frederick! Puedes hacer lo que
desees, seas o no inocente, ya nos perdiste — afirmó
imponente—. Daniel, no será tu hijo, hagas lo que
hagas.
—Lo dices porqué estás molesta, sé que no puedes
desear que sea así, Perla mírame, mira en mis ojos
mi arrepentimiento —pidió tratando de acercarse—.
Lo mucho que lamento haber sido tan idiota,
lamento mucho todo, dime qué hago, para
272
recuperarlos, a ti, a nuestra familia, lo que teníamos,
haré lo que me pidas.
—Tu me miraste a los ojos cientos de veces, cuando
supliqué, cuando mis humillaciones no fueron
suficientes, Frederick, no me hagas convertir esto en
una venganza, no tengo intenciones de entrar en una
guerra, solo te pido que cumplas tu palabra, quiero
que te alejes, te di una oportunidad, te dije que esa
sería la última oportunidad que te daría de
recapacitar, en realidad no me importa de qué seas
inocente, no nos mereces, te quiero lejos.
—Perla por el amor que me tienes, por Daniel, por
favor, te suplico que no pongas la orden de
alejamiento, demándame, pero no me hagas esto, no
me quites la oportunidad de luchar por ustedes, por
tu perdón, por un lugar en la vida de nuestro hijo, el
fruto de nuestro amor.
—Eso te dije, ¿lo recuerdas? —preguntó frustrada
273
—.Dijiste que no era así, Frederick dijiste que Daniel
no merecía nacer, dijiste que era fruto de mi
estrategia para quedarme con tu dinero, de mi
ambición, eso me dijiste a mi Frederick, a mí que te
supliqué, que me esforcé por demostrar cada día que
de la mano del amor que ofrecías podría ser una
mejor versión, me destruiste, nos destruiste como
familia, destruiste ese amor del que me hablas.
Perla intentó retirarse y Frederick la sujetó
nuevamente por el brazo.
274
²⁶ . No dejarse llevar.
—No cometas mis mismos errores, Perla no pido que
me aceptes en sus vidas de la nada, te pido la
oportunidad de ganarme ese lugar, de recuperar tu
confianza, ganarme tu perdón.
Perla lo miró con tristeza, empezó a negar con la
cabeza.
—Me obligaste actuar así, Frederick, lo hago por
Daniel, no merece un padre como tú, en molestia,
quisiste y te cegaste a la posibilidad de su
nacimiento, ¿dime qué le espera?
—No hice esa llamada, amor cancelé esa llamada, tú
te fuiste esa noche, no pudiste darte cuenta de que
me arrepentí, lo que le dije a Kira fue en cólera, pero
no hubiera hecho tal cosa, soy el hombre del que te
enamoraste, Perla mírame, soy el padre de tu hijo.
—No eres él, el hombre del que me enamoré me
hubiera creído, el Frederick al que ciegamente me
275
entregué no hubiera planeado matar a su propio
hijo.
Frederick la tomó de sus manos y se justificó de todas
las maneras posibles, su argumento, se había dejado
llevar de su molestia.
—Es tarde para lamentaciones Frederick, no puedo
permitirte formar parte de su vida, no cuando
deseaste renunciar a él, cuando a pesar de mis
súplicas firmaste el documento, mi hijo merece algo
mejor, encontraré la manera de explicarle tu
ausencia en su vida, porque si somos honestos, lo
hubiera tenido que hacer de todos modos, si Yamile
no me hubiera ayudado, no estarías aquí, haciendo
este teatro, fingiendo que te importamos.
—Pero lo hizo amor, lo hizo y aquí estoy, por favor,
quiero verlo, quiero que sepa que estoy a su lado.
—Si, lo hizo, pero hubiera deseado quedar como
culpable, a saber que llegaste a la bajeza de intentar
matar a mi hijo.
276
—No lo hice, no me creas, te demostraré que no
miento, pero no dudes de mi amor por ti, por mi hijo,
no pongas esa orden.
—¿Tu amor por mí? ¿Tu amor por mi hijo? A Daniel
quisiste matarlo y a mí, a mí Frederick, no solo me
diste la espalda, me humillaste, sino que metiste a
otra mujer en tu vida, ¿a eso le llamas amor?
Frederick empezó a negar lo escuchado, pero se
quedó en silencio cuando Perla le recordó esa noche
en que escuchó a otra mujer en la casa en que habían
vivido, Frederick sabía que no había pasado nada,
pero sabía que no le creería, todo se complicaba un
poco más para él.
Perla se retiró y Frederick empezó a caminar de un
lado a otro, miraba su móvil, a la espera del abogado,
decidió esperar al hombre en el lugar, mientras lo
hacía se le acercó el abogado de Perla.
277
Quien puso al tanto a Frederick de los deseos de
Perla, le informó, debía presentarse voluntariamente
a rendir su declaración, Frederick aceptó sin pensar.
Había pasado una semana en la que Daniel había
superado algunos contratiempos, seguía
evolucionando bien, Perla no se apartaba de él, su
primo y tíos habían viajado, sumándose al apoyo y
compañía estaban recibiendo, Perla había estado al
tanto del proceso de Frederick, quién no dejaba de ir
al lugar, aún no había sido definida la orden de
alejamiento y este con la intención de ver a su hijo
no había faltado un día, Perla lo evitaba, los
abogados preparaban el caso para llevarlo ante la
corte, esa tarde debían reunirse los 5, Frederick
intentaba llegar a un acuerdo, con respecto al
documento que decía Daniel legalmente no era su
hijo.
Frederick aún no conseguía el aumento de sentencia
para Kira, el no contar con pruebas, lo complicaba,
aun cuando tenía evidencias como las enviadas a
278
Perla, era su voz, la declaración de Perla y esas
evidencias lo tenían en la cuerda floja.
Perla había pedido a sus tíos y primos quedarse al
tanto de Daniel, ella fue con Yamile a la reunión con
Frederick y los abogados, Yamile seguía tratando de
hacerles ver a ambos sus errores y que el único
afectado sería Daniel, pero ninguno de los dos cedía,
Frederick quería enmendar su error, Perla no estaba
dispuesta a tolerar su presencia en la vida de su hijo.
—Perla, estoy dispuesto aceptar lo que pidas, a
cambio de que no pongas la orden de alejamiento,
de que me permitas retractarme del documento que
firmé renunciando a Daniel.
—No me interesa nada de ti, te quiero lejos, no voy
a llegar a ningún acuerdo con respecto a Daniel.
Perla se negaba rotundamente a escuchar las
propuestas de Frederick, a escuchar a sus abogados,
pero había una persona a la que decidió escuchar.
279
—Vamos a hablar a solas tú y yo hija —dijo Yamile.
Perla sin protestar atendió y se retiraron, Yamile
tenía toda la intención de hacerle ver que estaba
cometiendo un error, que si bien Frederick había
cometido errores y se había comportado como un
canalla, también era una víctima.
—No quiero que esté cerca a Daniel, no quiero —
sollozó Perla, sujetando las manos de Yamile.
—Mírame Perla, mírame y sé honesta, ¿de verdad
crees que Frederick pudo haber planeado eso?
Perla se quedó mirando a Yamile, se retiró y se asomó
a donde se encontraba Frederick con su rostro entre
sus manos, se quedó mirándolo, Frederick levantó su
rostro y la miró, por unos minutos se quedaron
mirando fijamente, las lágrimas de Perla rodaron por
sus mejillas, decidió desistir de su decisión.
Perla buscó los brazos de Yamile, la abrazó y mientras
lo hacía, habló con ella.
280
—Sé que es una víctima, pero no puedo perdonarlo,
Yamile no puedo, no quiero verlo cerca de Daniel, es
tan fácil para él, renunció a mi hijo con facilidad y
pretende formar parte de su vida, del mismo modo.
—Mi niña, mi hermosa niña, no tiene que ser fácil,
tendrá que ganarse ese derecho nuevamente, lo
único que te pido es que no cometas sus errores, sus
injusticias, no permitas que tu enojo te haga cometer
un error.
—Él me destrozó, yo sé que fui mala, ¿pero por qué
tenía que ser el quién me castigara? Yamile no es
fácil, si no hubiera contado con su apoyo, él seguiría
lejos, ¿Qué hubiera sucedido si hubiera tomado esos
medicamentos? No hizo nada para ayudarme, para
proteger a mi hijo, me duele dejarlo formar parte de
su vida —añadió con el rostro agachado—. Yo pude
haber merecido todo, pero no mi hijo, no creo poder
ver que lo sostenga en sus brazos como si no hubiera
renunciado a él, como si no lo hubiera llamado fruto
de mi ambición.
281
—Lo sé, y no te preocupes, puedes tomarte el
tiempo que desees, ahora solo evita que vaya a
prisión por algo que no hizo, tú y yo sabemos quiénes
son las verdaderas culpables, debes reconocer aún
en medio de tu dolor, que
Frederick también es una víctima, sabemos que
actuó como un idiota, que cometió errores, pero no
te dejes llevar por el dolor, no es la manera de
castigarlo.
Yamile siguió argumentando a Perla las razones para
no enviar a Frederick a prisión, Perla la escuchó, tenía
por ella, su más grande admiración y respeto, Perla
lo pensó un par de minutos y dijo retiraría los cargos,
pero tenía unas condiciones.
Frederick esperaba ansioso en el lugar junto a los
abogados, vio entrar a las mujeres y se acercó a ellas.
—Yo haré lo que tú quieras, Perla, amor quiero que
sepas que aceptaré sin reprochar cualquier decisión
282
que hayas tomado —dijo en su afán de evitar más
molestias para Perla—. Lo que tú decidas, no importa
si es enviarme a prisión, no importa porqué saldré y
te recuperaré, a ti, a nuestro hijo, a nuestra familia.
Perla frunció el ceño y lo miró con desprecio,
haciéndole comprender que deseaba que se
apartara de su camino, Yamile se acercó a poner al
abogado al tanto de la decisión de Perla.
283
²⁷ . Un voto de confianza
Frederick no podía dejar de mirar a Perla, se sentía
miserable, tenía la certeza de que ella le estaba
dando ese voto de confianza que él no le había dado,
aunque sabía que eso no significaba nada, para él era
muy importante, le demostraba lo mucho que ella
había cambiado, que en realidad ella valía todo
esfuerzo por recuperarla, por esa familia que
deseaba formar, estaba dispuesto a hacer todo
cuanto fuera necesario, ellos eran todo lo que él
quería en su vida.
Yamile seguía hablando con el abogado, Perla parecía
estar impaciente, aprovechó para llamar y preguntar
por su hijo, al saber que estaba bien regresó a la
espera de que Yamile pusiera al tanto al abogado,
aunque ella era quien debía exponer sus
condiciones.
Perla evitaba mirar a Frederick, al ver la demora de
Yamile y el abogado, se acercó, ellos hablaban otros
284
asuntos, tal parecía se relacionaban con Irina y las
compañías.
—Perdonen, podemos por favor proceder, debo
regresar con mi hijo —interrumpió Perla.
—No lo haces, hija, pero te estaba dando tiempo de
que hablaras con Frederick, que discutan tus
condiciones, el abogado procederá hacer todo legal
—dijo Yamile—. Habla con él mientras terminamos
aquí, también tiene mucho que ver con tu caso.
A Perla no pareció gustarle mucho la idea, no quería
tener que hablar con Frederick, pero decidió hacerlo,
todo para ir a ver a su hijo. Perla suspiró y caminó
hacia donde se encontraba Frederick, mismo que al
verla se puso de pies.
—¿Necesitas algo? Un poco de agua, no sé, lo que
haga falta —ofreció Frederick.
Perla lo miró con desagrado, sus atenciones no le
importaban en lo mínimo, su esfuerzo reforzado ya
285
no era necesario para la mujer, Frederick se acercó y
corrió la silla para que perla se sentara.
—¿Estás cómoda? ¿Quieres tomar algo? — preguntó
Frederick
Perla le dedicó una mirada fulminante.
—Solo siéntate y escucha lo que diré, porque al igual
que tú hace unos meses en la inducción no pretendo
repetir.
—Por supuesto, lo que tú digas —dijo sumiso. Perla
se había sentado y empezó a explicar,
Retiraría los cargos en contra de Frederick, no
pretendía poner la orden de alejamiento, pero con la
condición de que Frederick aceptara firmar un
documento en que aceptaba, podría ver a Daniel solo
cuando ella lo decidiera.
—No quiero que mi hijo lleve tus apellidos,
renunciaste a él, y sinceramente no quiero discutir
286
ese punto, solo tienes dos opciones, aceptas o lo
dejas, al igual que la orden que debes firmar, solo
verlo cuando yo decida que es conveniente.
—Está bien, siempre y cuándo no signifique estar
renunciando de nuevo a él, en cuanto al apellido me
gustaría discutirlo, es mi heredero, es necesario que
lleve mis apellidos.
—Otra cosa, el documento que indica que
renunciaste a él, quiero que siga así, quiero que lo
lleves siempre como un recuerdo de lo que ofreciste,
Frederick.
Frederick agachó el rostro y volvió al asunto de los
apellidos, preguntó cuanto tiempo debía esperar
para verlo por primera vez.
—No sé, por ahora solo debes saber qué pasará en
algún momento, tal vez pase hasta un año.
—No, por favor, Perla, no tanto tiempo, te prometo
que me esforzaré, te demostraré que soy digno de
287
ser su padre, que puede llevar mi apellido, pero no
tomes mucho tiempo para permitirme conocerlo, si
deseas solo 5 minutos, pero quiero que sepa que
cuenta conmigo.
—Te avisaré cuando considere que puedes verlo —
masculló ella imponente—. Si te sirve lo tomas o
procedemos con la orden de alejamiento firmada por
un juez, de todos modos, no es tu hijo.
—Está bien, será como tú quieras amor.
Pensaba que podría hacer que cambiara de opinión
con el tiempo, estaba seguro de poder demostrar
que era el hombre del cuál se había enamorado, y
que merecía su amor y ser padre del fruto del mismo.
—Algo más, evita llamarme amor, no somos nada, no
te hagas ilusiones conmigo, esto lo hago por Daniel.
—Será como tú desees, ¿te quedarás a vivir aquí en
Moscú?
288
—No es tu asunto, Frederick quiero que quede claro
que no te quiero cerca, Yamile o Roberth pueden
informarte el estado de Daniel, hasta cuando decida
que lo puedas ver y como aún no confío en ti, evita
comprarle cosas a mi hijo.
—Perla, ¿no crees que es muy exagerado que me
prohíbas hacerme responsable de mi hijo, de sus
gastos?
—Si tuvieras uno, pero no tienes un hijo, además de
que no confío en ti, puede que tu amiga, tu familia te
use para hacerle daño, con eso de que no ves la
realidad, que es tan fácil engañarte, es mejor evitar.
—¿Podrías por favor olvidar el asunto de que
renuncié a él? No tienes que recordarlo cada dos
palabras que cruzamos, nunca voy a olvidarlo y
menos si te niegas a permitirme formar parte de su
vida.
—No puedo, es demasiado fácil para ti, sabes que no
puedo dejar de mirarte y pensar en que estaría
289
pasando si Yamile no se hubiera encaprichado con mi
inocencia, ¿por qué no me respondes tú? Ayúdame
a no recordarte más este asunto, dime que sería de
mí y de Daniel si no se hubiera sabido la verdad.
Vamos Frederick, dime tengo o no razón, no
estaríamos aquí con este teatro barato de que
quieres ser su padre.
—Tienes razón, pero se supo la verdad y así como tú
cambiaste, como demostraste lo maravillosa que
eres, así Perla quiero una segunda oportunidad, te
prometo que voy a hacerlo mejor en mi segundo
intento, tal como lo hiciste tú.
Aunque lo que Frederick decía tenía lógica y sentido,
ella se sintió molesta al tener que admitirlo.
—Ya el abogado sabe todo, dejaré el lugar, debo ir a
ver a mi hijo, cuando se haya redactado los acuerdos,
él te los hará llegar —dijo Perla al tiempo que se
ponía de pies.
290
—¿Puedo por favor ir? No tienes que permitirme
verlo, no aun si así lo deseas, solo quiero estar cerca.
—Hazlo que quieras, solo por favor evita estresarme,
evita que cambie mi opinión con respecto a la orden
de alejamiento.
—No, no lo haré, te prometo que haré que olvides,
lo canalla que fui, que no te vas a arrepentir.
—Tarde para eso, pero, de todos modos, has lo que
desees, siempre y cuando no afecte a mi hijo.
Perla se retiró y Frederick caminó hasta donde estaba
Yamile y la abrazó, interrumpió la conversación, de la
mujer con el abogado.
—Te amo, te amo mujer, realmente eres la madre
que deseo haber tenido, me has salvado una vez
más, no sé cómo puedo pagarte todo Yamile, ahora
tengo una oportunidad, te juro, no lo voy a arruinar.
291
Perla quien se acercaba para despedirse escuchó lo
que el hombre decía, ella sabía lo que era tener una
oportunidad, se preguntaba como habían sido
capaces de perdonarla a ella.
Ella sentía que nunca podría perdonar al hombre,
darle esa oportunidad que estaba agradeciendo, sin
embargo, se había permitido el pensar en dejarlo
formar parte de la vida de Daniel, aunque eso era
solo un pensamiento, una posibilidad.
—Perla hija, ven —dijo Yamile extendiendo sus
brazos.
Los abrazó a ambos, logrando que por detrás de su
espalda se dedicaran una mirada compasiva uno al
otro.
—¿Llegaron a un buen acuerdo? —preguntó Yamile.
292
²⁸. Solo pido una segunda
oportunidad.
—Lo hicimos Yamile, para mí es suficiente con tener
la oportunidad de remediar mi error —dijo Frederick
emocionado mientras miraba a Perla.
Perla rodó los ojos, los intentos de Frederick por
quedar bien le molestaban, se despidió de Yamile
diciendo debía ir a ver a su hijo, Yamile le dijo iría más
tarde, le recomendó tener cuidado, aún no
terminaba de sanar su herida, ni cumplir la dieta que
en tiempos de Yamile las mujeres solían llevar.
Perla salió del lugar y Frederick se quedó, habló un
poco más con Yamile y salió, vio a Perla aun
esperando un taxi, se acercó aunque presentía, ella
se negaría aceptar que la llevara, él también se dirigía
al mismo lugar.
—Hola, ya que voy al mismo lugar, ¿me permites
llevarte? —preguntó dudoso.
293
—No, gracias, esperaré un servicio.
—Por favor, prometo que no hablaré, puedes hacer
de cuenta que vas en un servicio —insistió el
hombre.
Perla lo miró de abajo arriba, decidió aceptar.
—¿Dónde está tu auto?
—Iré por él, no te muevas.
Perla, esperó en tanto Frederick sacaba el auto del
garaje del lugar, antes de que ella intentara subirse,
él salió para abrirle la puerta, se subió y empezó a
conducir, la miraba por el espejo, Perla lo evitaba, le
pareció buena idea poner la canción que tanto
significaba para ambos.
—¿Podrías por favor quitar, o cambiar la canción? Al
menos hasta que me haya bajado de tu auto.
294
—¿Por qué te molesta? Es la canción que dijiste
representaba nuestro amor, Perla.
Perla lo miró con desagrado, no comprendía como
era capaz de preguntar tal cosa.
—Supongo que ya maduré, no significa más que una
parte de mi vida, qué deseo olvidar.
—¿De verdad quieres olvidarme? ¿Perla no quieres
que luche por ti, por nuestra familia, por un futuro
juntos?
—¿Para qué Frederick?, no te parece que es tarde
para eso, lo único que deseo ahora es poder ver a mi
hijo fuera de peligro y si soy sincera, quisiera tenerte
lejos de él, es todo lo que quiero.
Frederick la miró con tristeza, estaba dispuesto a
esforzarse, hacer todo lo que fuese necesario, pero
se dio cuenta de que de nada serviría si ella no tenía
el más mínimo interés por perdonar sus errores.
295
—Antes de que digas algo, sé que me dieron una
oportunidad y lo agradezco, pero espero que no por
eso, estén esperando que yo lo haga contigo,
Frederick no podré olvidar y perdonar tus
humillaciones, la manera en que me miraste y
negaste toda posibilidad a creer en mí, en mi amor,
no sé perdonar y que me permita pensar en dejarte
ver a Daniel, es mucho para mí.
Frederick tenía muchas cosas que reprocharle, ella
tuvo un pasado del cual él podría valerse para
justificarse, pero pensó sensatamente.
—Lo es, es un gran avance, sé que estás dolida y lo
entiendo, tómate tu tiempo, Perla, te amo y voy a
luchar por este amor, porque sé en la maravillosa
persona que te has convertido, sé que podré
conquistar tu corazón herido de nuevo.
Perla negó con la cabeza mientras lo miraba, le
parecía absurdo que estuviera intentando algo que
ella consideraba imposible, ella no sabía perdonar, y
estaba segura, no podría olvidar, sentía que era su
296
castigo, que amarlo sería siempre su castigo, le
bastaba con mirar su prótesis, con recordar como
había sido tratada por él.
—Hubiera sido lindo evitarnos todo esto, Frederick.
—Fui un idiota, y lo lamento como no tienes idea,
pero he aprendido y estoy preparado para ofrecerte
un amor incondicional, un amor como el que siempre
debí ofrecer, perla lo haré mucho mejor en mi
segundo intento, solo pido una oportunidad.
—Es tarde Frederick, por favor solo conduce y
olvidemos el tema, no tiene caso, es mejor empezar
a dejar en el pasado este asunto.
—Está bien, pero quiero que sepas que no me daré
por vencido, voy a recuperarte, voy a conquistar tu
corazón lastimado, y entonces Perla, entonces te
daré tanto amor, que haré que olvides los momentos
de oscuridad que te hice vivir.
297
Perla negó con la cabeza, le dolía tanto escuchar lo
lindo que aquello pudo haber sido cuando de verdad
necesitó escucharlo, sintió lágrimas aproximarse y se
controló.
Frederick había quitado la canción, se habían
quedado en silencio, les llevó media hora llegar al
lugar, Frederick se bajó con rapidez y le abrió la
puerta del auto a Perla.
—Gracias por traerme —dijo ella de mala gana.
—iEspera! —pidió sujetándola por el brazo.
Perla le dirigió una mirada fulminante logrando que
el hombre la soltara de inmediato.
—Lo siento, solo quería pedirte si puedes permitir al
personal médico darme información sobre Daniel, no
verlo, por supuesto sé que será cuando lo decidas,
pero quiero poder preguntar y que me digan que está
bien.
298
—ok, pero no te atrevas a exigir o intentar verlo sin
que lo haya autorizado o permitido, te juro que
pondré la orden de alejamiento.
—No te preocupes, yo esperaré a tu decisión. Le
pagaré a Yamile, ella ha asumido los gastos, me
pondré al día con eso si te parece.
¯Aja…
Perla se había retirado sin más que su respuesta
carente de interés, Frederick subió a su auto para
estacionarlo mejor y entró, se dirigió lo más cerca
que pudo, podía escuchar bebés llorando, empezó a
imaginar como sería su hijo, su cabello, su pequeño
cuerpo, como se veía su pequeño rostro, se
desesperó y caminaba de un lado a otro.
«Hijo, tengo tantos deseos de conocerte, Daniel
Volkova Clark, de que lleves mis apellidos, pero
confieso que no tengo idea de como ganarme la
confianza de tu madre, para poder verte, supongo
299
que piensa que soy un peligro para ti» pensaba
Frederick mientras caminaba de un lado a otro.
—Disculpe, disculpe, ¿usted me podría decir cómo
está, Daniel Clark? —preguntó a una enfermera que
pasaba.
—No tengo permitido darle información, señor,
todos sabemos quien es usted y que tiene prohibida
toda información acerca del pequeño.
Frederick insistió en que ya no era de ese modo, pero
no logró nada con su insistencia.
—Supongo que no les ha aclarado la situación, lo más
seguro es que estés bien —murmuró Frederick.
Dan y su madre pasaron frente a Frederick, se
dirigían a ver a Daniel.
—Hola Dan, señora Emma, ¿cómo están? — saludó
Frederick.
300
Se sintió el ser más despreciable al ver como todos lo
trataban como si fuera el peor ser humano, las
personas habían regresado su cálido saludo con una
mirada de desprecio y un levantamiento de cejas.
Frederick pasó su mano por su cuello, tratando de
aliviar la tensión que la situación le estaba causando,
al comprender que no tendría fácil recuperar a su
familia, había olvidado incluso seguir reuniendo
pruebas para terminar de refundir a Kira en prisión.
Frederick recordó que debía ir por los resultados de
las pruebas de ADN que se había realizado con su
madre, quería descartar la posibilidad de no ser su
hijo, le costaba creer que lo hubiera destruido como
si fuera su peor enemigo.
Decidió que lo haría en otro momento, quería estar
al pendiente de que Perla saliera, nadie se atrevía a
decirle nada y quería saber sobre el estado de su hijo,
para su mala suerte no estaban las únicas personas
que lo compadecían, Yamile y Roberth.
301
Se puso de pies en cuanto vio a Perla salir, decidió
esperar a que ella pasara por su lado para preguntar.
—Hola, ¿él está bien, necesitan algo? Lo que haga
falta, solo dime.
—Daniel está bien —respondió ella con desinterés.
—¿No les has mencionado nada al personal con
respecto a lo que hablamos? —preguntó ansioso
—Tengo asuntos más importantes, como atender a
mi hijo, lo haré cuando pueda, y disculpa que te deje,
tengo cosas importantes.
—Puedo ayudar, si se trata de nuestro hijo, haré lo
que se requiera.
Perla frunció el entrecejo y lo miró con antipatía,
ignoró el comentario del hombre y continuó su
camino, debía hacerse revisar la cesárea, sentía un
leve dolor en sus puntos, Frederick sentía estarse
302
volviendo loco, pero aceptaba era lo que debía pagar
por sus errores.
«Tengo que empezar a ganarme tu confianza, que me
permitas ver a mi hijo, entonces me ganaré de nuevo
tu corazón, no importa cuanto tarde o los obstáculos,
voy a demostrarte que merezco esa oportunidad y
que amarme no es tu castigo» pensó al tiempo que
suspiró profundo.
Se sentó y se dijo a sí mismo, estaba listo para la
batalla, para empezar con su estrategia, a la cual
decidió llamar “mi castigo es amarte” se convenció a
sí mismo de que con el tiempo lo cambiaría por algo
menos doloroso como llamar a su estrategia “mi
segundo intento”.
«Tú me enseñaste que se puede cambiar, que no nos
damos por vencidos con lo que deseamos, nuestro
pequeño hijo me ha demostrado que debemos
aferrarnos y yo amor, yo te demostraré que puedes
perdonar, que soy digno de ti» pensó Frederick antes
de levantarse, mirar con dirección al lugar donde se
303
encontraba su hijo y decidir ir por los resultados y a
empezar a dar comienzo a su estrategia.
²⁹. Plan fallido.
Frederick había ido por los resultados y para su
desgracia, aquella mujer era su madre, se sentó un
par de minutos, no comprendía por qué su madre
había actuado de ese modo.
304
Pasó unos minutos pensando, no podía definirla por
sus malos actos en esa ocasión, no siempre había
sido así.
Frederick pensó que las personas solo miraban los
errores, lo condenaban como el culpable, sin
detenerse a pensar en lo que él había perdido,
siendo víctima de los errores de su madre.
Decidió entonces empezar a enmendar sus errores,
llamó a su abogado y se reunió con él, lejos de hablar
del tema de Kira, lo hicieron de sus intenciones de
compensar a Perla.
Sabía que ella no contaba con un empleo, que ella no
iba a aceptar su ayuda tan fácilmente, decidió
entonces que debía pagar por los perjuicios
ocasionados.
Frederick lo consultó con su abogado, quería
encontrar la manera de hacerlo legalmente, para
305
evitar que ella rechazara al considerar que lo hacía
por arrepentimiento, aunque era cierto.
Frederick había decidido pagar a Perla lo que le había
negado con la rescisión de su contrato, por los daños
causados y gastos por el proceso legal en su contra.
Perla había sido atendida y regresó con Daniel,
después de un par de horas de no ver a Frederick,
Perla se sintió molesta.
—¿Lo ves, Enid? No le interesa el bienestar de Daniel,
se fue, seguramente tiene mejores planes que estar
al pendiente de la salud de Daniel.
Enid sonrió, ella entendía lo que estaba pasando,
Perla se sentía molesta de no contar con la presencia
de Frederick, decía sentirse molesta, pero en el
fondo le gustaba ver como se estaba esforzando por
recuperarlos, aunque no tuviera la intención de darle
esa oportunidad.
306
—Tal vez solo fue a descansar, o a realizar un asunto
importante —respondió Enid.
—¿Más importante que saber de Daniel?
—Perla, tienes que reconocerle su esfuerzo, ha
estado toda la semana aquí, afuera a la espera de
verlo, de saber de él, y no le has permitido ni eso, no
comprendo por qué te molestas.
—Cambiemos el tema Enid, ¿tú crees que si llevo
estas evidencias a esa mujer le den más años de
prisión?
—Consulta con el abogado, tengo entendido que es
lo que Frederick está tratando de hacer, ¿sabías que
incluso se arriesgó sembrando algunas pruebas en
contra de esas dos?
—No, no lo sabía Enid, y me da igual, supongo que
era su deber, lo menos que podía hacer.
307
Enid volvió a sonreír, la familia se habían ido a casa y
ella le hacía compañía a Perla, Daniel estaba bien,
cada día se adaptaba un poco mejor, aunque no se
descartaban los riesgos de su temprano nacimiento.
—Ven, vamos a almorzar, debes cuidarte.
—Está bien, pero no demoremos, no me gusta estar
tanto tiempo sin saber de Daniel.
Enid asintió, salieron del lugar y Perla intentó
disimular lo que le agradaba ver a Frederick de nuevo
en el lugar.
Pasaban por la sala de espera y él estaba sentado
revisando los documentos, que todo estuviera en
orden.
Al levantar su rostro y verlas, les pidió detenerse.
—¿Podemos por favor hablar unos minutos, Perla?
—Habla…
308
—¿Puede ser a solas?
—No, no puede ser a solas Frederick, ¿qué quieres?
Él la miró con lástima, Enid intentó retirarse y Perla
lo impidió.
—¿Qué quieres Frederick? Nos haces perder el
tiempo.
—Es una indemnización por el daño causado, por el
tiempo que no se te pagó por tu embarazo, mientras
eras empleada en la compañía —dijo entregando un
cheque a la mujer.
Misma que lo abofeteó y recibió el cheque
rompiéndolo en el rostro del hombre, Enid decidió
retirarse.
—¿Ahora resulta que quieres pagarme? — preguntó
molesta—. No quiero nada de ti, y mucho menos tu
estúpido dinero.
309
—Perla, pero…
—¿Pero qué? ¿No puedes ser menos insensato? ¿De
verdad crees que voy a recibir un dinero que me hizo
víctima de tanto? —preguntó airada— ¿por qué lo
haces?
—Yo solo quiero compensarte, solo quería enmendar
los daños causados a nivel económico, Perla.
—Sigues siendo una maldita interesada, tu ambición
pudo más, no vas a salirte con las tuyas, ¿recuerdas
esas palabras? —preguntó dolida—, ah, espera hay
más, no vas a tener ese hijo, no lo vas a usar para
quedarte con mis bienes.
—Perla, por favor, no se trata de eso, no es dinero
personal, solo me pareció justo, es por parte de la
compañía, es lo que legalmente te pertenece.
Perla negaba con la cabeza, se sentía ofendida.
310
—La compañía no decide sin que su gerente lo
sugiera, y que crees Frederick, no me interesa el
dinero de una compañía que destruyó mi vida,
mucho menos que su gerente quiera hacerse el
gracioso cuando no es necesario, cuando lo requerí,
se me fue impuesto renunciar a mis derechos a estos
mismos que tratas de compensar, es tarde, no me
interesa, dile a tu compañía y su gerente que puedo
vivir con lo que supuestamente me robé.
Perla miró con desagrado al hombre y se alejó,
Frederick apenas y podía creer lo mal que había
resultado su plan de empezar a enmendar sus
errores.
—Soy un imbécil, como voy a ofrecerle dinero,
después de que la acusé de haberme robado —se
reprochó en voz alta.
Se sentó y empezó a pensar, debía empezar a
enmendarse, pero le costaba saber como hacerlo sin
empeorar su situación.
311
—Cálmate Perla, puede hacerte daño —sugirió
Enid—. Solo intenta enmendar sus errores.
—Es tan idiota, como pudo siquiera pensar en
comprar mi dignidad, ahora le importan mis
derechos, cuando me vi en la obligación de renunciar
a ellos para tener la oportunidad de demostrar mi
inocencia, ¿por qué no pensó en lo que merecía
entonces?
Perla estaba echando chispas de la molestia, había
bebido agua, intentaba recuperar la calma, se sentía
ofendida, al ver cómo Frederick trataba de comprar
su dignidad, porque eso significaba para ella, que en
ese momento le quisieran reconocer derechos a los
cuales le habían hecho renunciar.
Frederick había tenido la mejor intención, pero no
pensó en lo ofensivo de ofrecer dinero a quien había
acusado de robar el mismo, no pensó en las
consecuencias de un orgullo herido.
312
Frederick había salido en búsqueda de la mujer, la
había visto ya varias veces en una cafetería que había
al frente, suponía que estaba en ese lugar, al
comprobar que no se había equivocado, entró al
sitio, sin pedir permiso, o pedir ser escuchado, se
acercó.
—Perdóname, no tenía intenciones de ofenderte, al
contrario, Perla, estoy desesperado, lo siento, estoy
tratando de enmendar mis errores y creí empezar
por eso, sería lo correcto.
—Ya hiciste lo que querías, puedes irte, ah y olvídalo,
no necesito que hagas, ni que compenses nada, es
tarde para eso.
—Cometeré muchos errores, pero no voy a darme
por vencido, voy a ganarme tu perdón, solo quería
decir que lo siento, pensaré mejor antes de actuar.
Perla procedió a ignorarlo, Frederick la miró un par
de minutos.
313
Al ver como era ignorado se sentó a distancia
prudente.
Había entrado al lugar un vendedor de rosas
ambulante, Frederick compró una y le pidió
entregársela a Perla, no dejaba de mirarla,
desconocía cuál era la manera correcta de acercarse
y eso lo tenía al borde de la locura.
El hombre se acercó y le dio a Perla, además de la
rosa, un mensaje de Frederick.
314
³⁰ . Perdona mi decisión.
El hombre, al ver que Perla no recibió la rosa, la puso
en la mesa, repitió el mensaje y se retiró.
Frederick se dio cuenta del desinterés de Perla, ya
había asumido que esa sería su actitud, pero él no se
daría por vencido.
—Hola, Perla, debo ir a reunirme con el abogado, sé
que no te interesa, pero quería decirlo, no quiero que
pienses que te dejo sola o que no me interesa
nuestro hijo.
—Lo que hagas con tu vida no es mi asunto y mi hijo
y yo no somos el tuyo Frederick.
—Te amo —dijo sabiendo que eso la incomodaría —
. Cuida de nuestro hijo y si necesitas algo házmelo
saber.
Perla rodó los ojos y procedió a ignorar al hombre.
315
—El que me ignores no hará que deje de amarte, por
favor no dudes en llamar si surge o necesitas algo —
repitió sin importar que no le estuviera prestando
atención—. Te amo.
Enid la miraba con la intención de analizarla.
—Creo que te leyó el pensamiento, te ha avisado
porqué no estará, se está esforzando.
—Podemos volver si no tienes intención de ordenar,
puedes ir a casa, estaré bien, Annia te necesita —
sugirió Perla con afán de cambiar el tema.
Perla había regresado con Daniel, pidió a Enid decirle
a su familia, no era necesario que la acompañasen,
para que pudieran descansar bien, Enid se había
retirado, Yamile había llamado para avisar, no podría
ir ese día.
Frederick se encontraba con el abogado, mismo al
que comentó su plan había fallado, el abogado le
había dado una esperanza, había un modo de pedir
316
aumento de sentencia para Kira, Frederick lo escuchó
atento, mientras miraba la hora en su reloj, había
decidido contratar un gerente, así dedicar su tiempo
a su hijo y conquistar a Perla.
Perla había estado con Daniel, la hora de la cena
había llegado y después de hacerlo ella, debía
alimentar a Daniel, Roberth había informado a
Frederick que Perla estaría sola esa noche, él
argumentó no lo estaría, él había estado todos los
días en la sala de espera, incluso cuando le decían no
podía estar, se las ingeniaba.
Frederick había decidido llevar algunas cosas para
Perla. Aún no sabía que debía comprar para su hijo,
por lo que le facilitaba a Yamile el dinero para correr
con esos gastos sin que Perla lo supiera.
Frederick había llegado una hora más tarde al lugar,
Perla aún se encontraba con Daniel, cada día se
llenaba más de ilusión, tenía la seguridad de que su
hijo saldría del lugar triunfante,
317
Frederick estaba en la sala de espera, presentía que
ella pasaría en algún momento, así podría darle lo
que le había llevado.
No había pasado mucho cuando la vio salir de donde
estaba Daniel, perla al verlo quiso devolverse, pero
debía ir a la habitación que le correspondía.
—Hola, ¿cómo estás, perla? ¿Cómo está, Daniel?
—Daniel está bien —respondió de mala gana.
—¿Y tú, cómo estás?
—No es tu asunto, No deberías estar aquí.
—Quería traerte unas cosas, sé que existe la
posibilidad de que las tires, incluso que no me las
recibas, pero tenía que intentarlo. ¿Cuándo podré
ver a Daniel?
—Si lo sabes, no las traigas, no necesitamos nada de
ti, y a mi hijo podrás verlo cuando yo lo decida.
318
—Lo sé, solo quiero asegurarme, sabes, me he
estado preguntando como es, me dijo Roberth que
es pequeño, frágil.
Perla ignoró y procedió a marcharse.
Frederick sujetó el brazo de la misma, logrando,
como en ocasiones anteriores, una mirada
fulminante, solo que esa vez no pretendía soltarla.
—No quiero incomodar, pero podrías por favor
recibir lo que traje para ti
—No, no te pedí nada, Frederick pierdes tu tiempo,
no vas a lograr nada conmigo, si sigues aquí es
porqué Yamile tuvo razón en algo, pero evita
hacerme cambiar de opinión.
—Quiero recuperarte, Perla no seas injusta, por
favor, solo permíteme intentarlo, no importa si crees
que estoy perdiendo el tiempo, yo sé, yo estoy
seguro de que volverás a confiar en mí, sé que puedo
319
lograrlo, pero no me niegues la oportunidad, cometí
errores, pero soy víctima y no, no me justifico, solo
quiero que veas que al menos merezco la
oportunidad de intentarlo.
—Hazlo que quieras, solo evita convertirte en un
acosador.
Perla se negó a recibir lo que Frederick había llevado,
le pidió dárselo a alguien más en el lugar.
—¿Cómo es Daniel? —preguntó abatido.
—Como son los bebés que nacen antes del tiempo.
—Ok, lo entiendo, estaré aquí por si me necesitas,
cualquier cosa no dudes en contar conmigo, no te
quito más tiempo.
Frederick le permitió seguir su camino, no pudo con
la indiferencia y falta de interés.
320
Había pasado un mes, en el cual Frederick había
estado insistiendo, sin haber logrado ver a Daniel, lo
único que recibía eran constantes explicaciones por
parte de Roberth o Yamile quien indicaban, estaba
bien.
Evolucionaba sin complicaciones, Perla estaba más
tranquila, confiada de que lo lograría, pero más
negada a la posibilidad de aceptar a Frederick en la
vida del mismo.
Cuanto más tiempo pasaba, más difícil se la ponía, a
su indiferencia le sumaba la falta de empatía,
Frederick estaba siendo paciente, sabía que sería
más fácil cuando Daniel dejara el centro neonatal,
Para el todo estaba siendo más complicado, Perla
tenía su entera atención en su hijo, su familia estaba
ayudando.
Aunque no había logrado ver a su hijo, y mucho
menos un avance positivo con Perla, Frederick seguía
sin darse por vencido, había conseguido evidencias
que estudiaban para aumentar la sentencia de Kira.
321
Aquella era una tarde que trascurría con normalidad,
Frederick estaba en el lugar, como lo había venido
haciendo durante ese mes y par de semanas.
Había visto a Perla entrar con Daniel, ese día su
familia no había ido, Frederick vio pasar médicos y
los siguió, empezó a preocuparse, al ver a Perla salir
llorando del lugar se acercó.
Preguntó si su hijo estaba bien, Perla estaba
paralizada, él insistió.
Frederick volvió a preguntar y ella reaccionó, dijo que
sí, que el bebé estaba bien, que otro bebé había
tenido una crisis.
—No quiero que le pase nada, no lo soportaría, ver a
los otros, ponerse mal e imaginar que puede pasarle
—dijo abatida.
—Va a estar bien, es tan fuerte como tú.
322
—¿Lo es verdad? Es fuerte y va a estar bien.
Levantó el rostro, buscaba una confirmación que la
llenara de alivio y mantuviera sus esperanzas.
Frederick le repitió que lo era, sintió la necesidad de
abrazarla, se acercó y lo hizo.
Perla se había abrazado a Frederick, había olvidado
su enojo, sus razones, solo necesitaba sentir apoyo y
él lo estaba ofreciendo.
—Él es todo, es mi mundo, no quiero perderlo —
murmuró.
Frederick acarició su cabello, le hizo saber que no
pasaría, Perla reaccionó al ver a la otra familia, se
apartó de Frederick y se alejó a ofrecer su apoyo.
«Tú lo conoces y sientes miedo, no tienes idea de lo
que siento al pensar que no lo logre, que se vaya sin
poder decirle que lo siento» pensó Frederick.
323
Ella se había alejado con la familia, quiénes pedirían
por la salud de su hijo, Frederick decidió quedarse.
Minutos después salió un médico, dijo podían pasar
a verlos.
—Puede pasar, ya puede usted ver a su pequeño
ángel —dijo el médico.
Frederick vio la oportunidad de conocer a su hijo,
llevó sus manos a su cuello y caminó unos pasos,
estaba a unos pasos de conocerlo, pero a los mismos
de que Perla firmara la orden de alejamiento al saber
había violado su condición.
—Lo siento, lo siento tanto, pero tengo que tomar
esta decisión —murmuró Frederick.
324
³¹. Todo un caos.
Frederick se había acercado, no alcanzaba a ver cuál
era su hijo, con su mano en el vidrio que se
interponía, pidió de nuevo perdón a su pequeño, era
mejor no verlo en esa ocasión que perderlo.
Deseaba verlo, pero controló sus deseos, sabía que
Perla estaba tan herida que cumpliría sus amenazas,
y no quería provocar más a la mujer que no estaba
teniendo ni una pizca de consideración con él, a
pesar de saberlo víctima.
Lamentaba su situación, pero no tenía como luchar
legalmente para poder formar parte de su vida, ese
documento que tanto lamentaba haber firmado lo
mantenía sumiso a la condición de Perla.
—¿Qué haces aquí, Frederick?, sabes que no tienes
permitido acercarte.
325
—Por favor, no puedes estar hablando en serio, no
he ingresado, no puedo siquiera saber desde aquí
cuál es.
—No me importa, no te quiero cerca, solo vete.
Frederick quiso insistir, pero no quería complicar más
la situación, consideraba que ya era muy exagerado,
que no le permitiera estar siquiera a esa distancia,
pero no tenía como apelar.
Los días trascurrían, sin que Frederick pudiera tener
un avance en su estrategia, perla se negaba a toda
posibilidad de ayuda por parte del hombre, quien se
valía de terceros para poder ser útil.
Frederick había logrado tres años más en la sentencia
de Kira, pero al costo de sacrificar su libertad y perder
cualquiera avance con Perla, quien no estaba
enterada, pero sí muy molesta cuando vio la
ausencia del hombre 4 días seguidos.
326
No quería darle esa oportunidad, pero le gustaba
saberlo intentándolo, Frederick había sido detenido
acusado de complicidad, como había alegado Kira,
había sido liberado bajo fianza.
Su primer acto fue ir al centro de salud para tratar de
explicar, no había comentado nada a nadie, incluso a
Yamile, estaba seguro de que Perla podría entender,
para él ese sacrificio había valido la pena.
Para su sorpresa, al llegar al lugar, tenía la entrada
prohibida a menos que fuera una urgencia médica,
no podía creerlo, Frederick había estado insistiendo,
no podía cometer un error que cuya consecuencia
fuera tener a prisión.
No se atrevió a buscar ayuda de sus cercanos, sentía
que ya los había cansado, ellos lo habían advertido,
sentía que ya habían hecho mucho, Frederick había
decidido luchar su batalla solo.
No insistió para entrar al lugar, Frederick se amanecía
fuera del sitio, cuál mendigo esperando la
327
oportunidad para hablar con Perla, algunas noches
iba a casa, sentía que su vida era un caos.
Había estado ignorando las amenazas que recibía por
Parte de Kira, los llamados de ayuda de su madre, el
tener que lidiar con la indiferencia de Perla, y la culpa
de no poder ver a su hijo.
Abordaba a Perla cuando ella salía del lugar, había
decidido ahorrar su explicación, no vía interés en ser
escuchado, preguntaba por su hijo, obteniendo
respuestas carentes de información, un simple, “está
bien”
Era para Daniel el segundo mes, un par de semanas
en el cuál el pronóstico era satisfactorio, podría salir
tres semanas más tarde y terminar su recuperación
con el calor corporal de sus padres.
Los múltiples intentos de Frederick por verlo habían
fallado, cada acto intentado, lejos de conseguir algo
positivo, parecía alejarlo más.
328
Los detalles, las súplicas, su comportamiento sumiso,
el someterse a las exigencias injustas de Perla no le
estaba sirviendo de nada, la mujer no daba el brazo
a torcer, su mundo giraba en pos a su hijo.
Frederick esperaba aquella mañana, como siempre,
a que Perla saliera del lugar para escuchar un simple
“está bien”, que para él no era suficiente, pero para
ella era mucho considerando la posición del hombre.
Su espera fue interrumpida por una llamada de
prisión que no pudo ignorar.
Al escuchar que su madre había sido herida de
gravedad y que necesitaba una trasfusión de sangre,
Frederick, dejó el lugar y se dirigió a donde le fue
indicado.
Había logrado llegar a tiempo, salvar la vida de su
madre, la suerte acompañaba a la mujer, aunque no
por mucho, su pronóstico era delicado, después de
unas horas ella solicitó verlo, con sus pocas fuerzas le
pidió perdón.
329
A Frederick le costó aceptar el arrepentimiento de su
madre moribunda, no pudo hacerlo, no logró sentir
compasión por las súplicas de la mujer agonizante,
lloró al comprender a Perla.
Incluso verla suplicar con su aliento débil, que no
daba muchas esperanzas, Frederick no fue capaz de
otorgarle el perdón, no podía dejar de sentir rencor,
era su madre, pero había actuado como su enemiga,
lo tenía al borde de la locura.
—No puedo Irina, no puedo perdonar de corazón tu
engaño, eres mi madre, pero no puedo, no es por
ella, tú a pesar de todo, eres mi madre, es por él, me
viste intentar acabar con su vida y no hiciste nada,
incluso planeaste todo.
—Per-do-na-me, hi-jo —murmuraba agonizante
Irina.
—No puedo, lo siento, pero no puedo —dijo antes de
salir de la habitación.
330
Aguardó en la sala de espera, como lo había estado
haciendo donde se encontraba su hijo, le fue
informado el pronóstico de su madre, era delicado.
Frederick había estado todo el día en ese lugar, había
llamado a Yamile, no mencionó lo sucedido, Solo
preguntó por su hijo, le fue dada la misma
información de los últimos dos meses.
Yamile preguntó como estaba él, mintió tras un
profundo suspiro, su vida estaba hecha un caos, pero
no quería generar lástima.
Esa noche, tras el informe de mejoría de su madre,
Frederick se fue a centro donde estaba su hijo,
aprovechó el cambio de personal de seguridad y
entró al lugar.
Vio a Perla, misma que al verlo cambió la dirección
en la que caminaba, hacía los trámites, para la salida
de Daniel, siendo consciente de que contar con
Frederick era de suma importancia para Daniel, se
estaba planteando la idea de dejar que lo conociera,
331
pero las recientes ausencias de Frederick la tenían
dudando.
Frederick aceleró el paso, logró alcanzarla.
—Perla, vine a suplicarte, necesito verlo, necesito ver
el sentido de mi vida, ten compasión, por favor, estoy
volviéndome loco.
—Te dije que lo haré cuando lo considere prudente.
Perla pretendía marcharse, Frederick la detuvo y sin
más opciones se postró de rodillas.
—Por favor, necesito verlo, necesito darle sentido a
esto, necesito verlo para poder perdonarla.
—No sé dé que hablas, pero no va a funcionar, verás
a Daniel cuando lo considere prudente.
—Irina, Irina está muriendo, Perla me pidió perdón y
no fui capaz, te entiendo ahora, comprendo tu
posición, pero necesito verlo, Perla tengo la
332
sensación de que al verlo podré tener la capacidad
de perdonarla.
—No lo sabía, Frederick, lo siento, pero mi hijo no es
quien debe darte esa respuesta, lo lamento por tu
madre, pero no puedo.
Perla pretendía marcharse sin remordimiento
alguno, no creía que la mujer mereciera tal acto.
—Por favor, hazlo por el amor que un día me tuviste,
ten compasión de mí, solo serán unos minutos —
suplicó Frederick sosteniendo la mano de la mujer.
Perla se giró en la dirección de Frederick, sacudió su
mano para soltarse, pretendía marcharse, pero se
detuvo al escuchar una frase que vociferó Frederick,
retrocedió de nuevo, se acercó de nuevo a él.
—Puedes verlo, tienes 5 minutos Frederick.
Frederick tomó las manos de Perla, las besó y
agradeció la oportunidad, se levantó y la siguió, se
333
prepararon para entrar al lugar, Frederick estaba
nervioso, miraba a todos los bebés a su alrededor.
Se quedó paralizado al ver a Perla acercarse con el
pequeño.
—Él es Daniel —dijo ella.
Frederick lo sostuvo en sus brazos, estaba
maravillado, sus emociones fueron tan evidentes
como las lágrimas que su felicidad en medio del caos
le habían hecho derramar.
Perla observaba la situación con recelo, tal como lo
había mencionado, cuando el hombre empezó a
sentirse a gusto, ella tomó a su pequeño.
Lo regresó a la incubadora y salieron del lugar,
Frederick no encontraba palabras para agradecer a la
mujer, la abrazó, incluso cuando ella se resistió.
Abrazo que fue interrumpido con una llamada del
hospital con una noticia con respecto a su madre.
334
32 . Ahora te comprendo.
Frederick se dejó caer, Perla preguntaba, pero él
parecía no estar presente.
—Frederick, ¿qué sucede, está bien tu madre? —
insistió preocupada por el semblante del hombre.
Frederick levantó el rostro y la miró con tristeza.
—¿Qué es lo que estoy pagando? Perla no he sido
malo, te juro que no hecho más mal que mi error al
lastimarte.
Perla comprendió que algo había sucedido a la mujer.
—Tu madre va a estar bien, Frederick ella va a estar
bien.
—Irina falleció, Perla no pude perdonarla, se ha ido y
le negué el perdón.
335
Perla tragó grueso, no tenía palabras para consolarlo,
no podía decir nada con respecto a Irina, el tema del
perdón era difícil para ella.
—Lo siento Frederick.
—He perdido todo, Perla lo he perdido todo, ella me
dio la vida y ella me ha destruido, no pude
perdonarla, soy un perdedor.
—No, no digas eso, Frederick…
—Dame una razón para no hacerlo, te perdí,
renuncié a mi hijo, perdí a mi madre, a quienes creí
mi familia, Perla todos me advirtieron, todos me
dieron la espalda, ¿dime por qué no sentirme un
perdedor?
Perla no supo que responderle, se sentó a su lado,
hizo el intento de abrazarlo, pero no fue capaz, ella
tampoco podía perdonar, aun cuando estuviera
sintiendo compasión por él.
336
—Lo siento, no quiero quitarte tiempo con mis
problemas —dijo Frederick poniéndose de pies—.
Voy a hacerme cargo, por favor no sientas que estoy
abandonando a mi hijo.
Perla se quedó callada, Frederick se marchó, Perla
fue por su móvil y avisó a Yamile, misma que hizo
saber a Roberth quien se dirigió al lugar de
inmediato.
Frederick estaba en la morgue, debía realizar los
trámites para el traslado y cremación del cuerpo.
—Frederick lo lamento, cuenta conmigo para lo que
necesites —dijo Roberth dando un fuerte abrazo al
hombre.
Frederick solo agradeció el apoyo de su amigo,
minutos después llegó Yamile.
Habían tardado un par de horas, Frederick se había
despedido del cuerpo inerte, había intentado decir
que la perdonaba, pero siguió sin ser capaz.
337
Perla, desde el centro neonatal estaba con su
pequeño, debió dejarlo, al pasar por la sala de espera
escuchó en una de las pantallas la noticia.
Irina había sido atacada por otra presa del lugar,
daban indicios de que se trataba de venganza, Perla
pensó inmediatamente en Kira.
Se había preocupado y regresó con su hijo, se sentía
intranquila, había llamado a Enid, para preguntar
cómo marchaba todo, Enid no había ido, le sugirió
llamar a Yamile.
Perla había decidido no hacerlo, no quería que
malinterpretaran la situación.
Habían pasado las horas y se había llevado a cabo el
proceso, Frederick había realizado todos los
trámites, estaba destrozado, el saber que la
admiración que sentía por la mujer se había
esfumado, que ella se había ido, dejándole una
338
desagradable versión, le dolía más de lo que
demostraba.
—Hijo, puedes venir a quedarte a la casa el tiempo
que desees —dijo Yamile acariciando el cabello de
Frederick.
—Gracias Yamile, te agradezco mucho, lo tendré en
cuenta, ahora me quedo en un hotel cerca a la clínica
donde está mi hijo.
Yamile se había sorprendido, ella no estaba enterada
de eso, había muchas cosas que Frederick había
estado haciendo sin comentar con nadie, el hecho de
pedir o recibir ayuda de quienes le advirtieron no lo
harían, le sumaba más tristeza a su situación.
—Yamile mi hijo saldrá pronto, tengo una sentencia
condenatoria, no puedo salir del país, de la ciudad,
Tengo entendido que Perla se lo quiere llevar, sé que
no estoy en las condiciones para exigir que no lo
haga, tendré que estar ausente unos días, debo
solucionar muchos asuntos.
339
—No te preocupes hijo. Hazte cargo de todo lo que
debas, Perla no se llevará a Daniel, no aún.
—Te agradezco mucho tu apoyo.
Roberth se acercó, tenía noticias para Frederick, al
igual que Perla, también dedujo que la culpable de
todo era Kira.
Al escuchar todo Frederick se había quedado sin
palabras, recordó entonces las amenazas de Kira,
advirtiéndole que iba a destruirlo.
No dijo nada al respecto, debía actuar, pero en ese
momento no tenía más que culpa, no se sentía capaz
de pensar.
Al final del día, se le fue informado la cremación se
llevaría a cabo al día siguiente, Frederick había
estado con el cadáver, en compañía de amigos un par
de horas, la voluntad de la mujer había sido evitar
340
todo proceso que no implicara la cremación de su
cadáver.
Hacerse responsable de todos los trámites, Frederick
estaba al borde de la locura, había llegado la hora de
ir a casa, Yamile le insistió ir con ellos, Frederick se
negó, había un lugar donde su caos tendría un poco
de paz.
—Iré al centro neonatal. Estaré bien, no deben
preocuparse por mí.
Frederick se despidió de los presentes, era un poco
más de las 8, todo había sido demasiado rápido, su
madre había estipulado ser cremada, sin asistencias,
consideraba todo aquello un teatro, su voluntad
había sido cumplida.
Frederick había llegado al centro y logró entrar sin
problemas, se quedó en la sala de espera, con estar
a esa distancia era suficiente para él.
341
Lo único que le quedaba estaba en ese lugar, quería
estar cerca, temía que Perla se lo llevara y no poder
verlo.
Perla estaba con Daniel, Yamile le avisó, Frederick
estaría en el lugar, le pidió como favor especial, no
ser muy dura con él.
Perla estuvo un par de horas preguntándose si salir o
no.
Minutos después se encontraba camino a la sala de
espera, Frederick tenía su rostro entre sus manos,
apoyando sus codos en sus rodillas.
—Hola Frederick —saludó Perla.
—Perla, ¿cómo estás, como está él?
Perla respondió que estaban bien y devolvió la
pregunta, la cual fue respondida con una sonrisa
fingida.
342
—No tienes que preocuparte por mí, supongo que es
lo que merezco, es mi culpa después de todo, yo lo
provoqué.
—¿Por qué dices eso Frederick? —preguntó ella con
cierto rencor.
—Tú lo sabes, he sido un cobarde, debí creerte,
confiar en ti, debí escuchar cuando decías que eran
malas personas, pero dime cómo, eran mi familia,
como podía saberlo, subestimé a Kira, ahora todo
indica ella es culpable de la muerte de Irina.
—No sé qué decirte al respecto Frederick.
—No digas nada, dijiste suficiente, son las
consecuencias de mis malas acciones, de mi cobardía
—dijo con amargura—. No me atrevo siquiera a
cuestionarte el porqué actúas como lo haces, Perla,
ahora te entiendo.
343
Frederick había levantado el rostro, al igual que su
mano, con la intención de acariciar el rostro de Perla,
detuvo su mano en el aire, apretó su puño.
—No debería, sé que debo agradecer que me hayas
permitido verlo, hay algo más que quisiera pedirte.
Perla suspiró, no tenía idea, pero no tenía
intenciones de que su solidaridad fuera tomada del
modo equivocado.
—Sé que la estás pasando mal, y lo lamento, pero eso
no va a cambiar nada, tu mismo lo has dicho, no es
fácil perdonar, y sinceramente lo que pudimos ser
quedó en el pasado, hay oportunidades que no valen
la pena dar y considero somos ese caso —se
adelantó ella a decir.
—No te preocupes, sé que no tendré tan fácil
reconquistarte, pero tengo fe en que lo haré, lo
nuestro fue demasiado corto para demostrarte y
darte lo que mereces, pero no se trata de eso, quería
pedir el favor de que no te vayas de Moscú, tengo
344
una sentencia condenatoria, si te vas no estoy seguro
de poder ganar la lucha para recuperarlos.
—En cuanto pueda me iré a San Petersburgo, no
tengo motivos para estar aquí en Moscú, tu amiga,
amante o lo que sean, está tan loca como lo estuvo
Sammy y no quiero arriesgar a mi hijo.
—Lo entiendo, tenía que intentarlo, no importa,
buscaré el modo de estar donde estén.
—Deberías ir a descansar Frederick, no te ves bien.
—Es el único lugar donde actualmente me siento en
paz, aquí estás tú, está él, estoy bien, voy a estar
bien.
Frederick suspiró profundo y entrelazó sus manos.
Perla lo miró, sintió lástima por él.
—Debe estar dormido, pero puedes verlo unos
minutos si quieres —dijo entre dientes.
345
—Tienes un gran corazón, aunque lo dudes, eres tan
hermosa, Perla, gracias por esta oportunidad, pero
estoy cargado de unas energías que no le harán bien,
muero por eso, pero tengo que ser consciente,
¿podrías guardarme la oportunidad para mañana tal
vez?
Perla se encogió de hombros, dijo que debía regresar,
volvió a repetirle que lo sentía.
—También yo, pero todo pasará, estaré bien, debo
continuar con mis planes para ganarme tu perdón,
iTe amo, Perla, igracias por venir!
Perla negó con la cabeza y procedió a marcharse.
346
³³. No hay avances.
Miraba a su hijo y pensaba en lo que le había dicho
el hombre, al cual había querido preguntar sobre su
supuesta condena, pero no quería involucrarse, no
quería, fueran malentendidos sus actos de
solidaridad.
Las horas habían pasado, Frederick seguía en la sala
de espera, sin poder dormir, seguía preguntándose
que estaba pagando, se sentía fracasado, cuando su
amigo vivió la situación similar con su ex, él pensó
que era una locura, que eso solo pasaba en películas,
que su amigo había sido desafortunado.
Entonces comprendió que las mujeres de las cuales
se habían enamorado habían sido los objetivos y no
ellos, que en su caso, su error fue no confiar, eso le
estaba saliendo caro.
En medio del desespero, de sentir ahogarse,
Frederick se levantó, empezó a caminar de un lado a
otro.
347
Perla no había podido dormir, no dejaba de pensar
en su decisión, ya le había permitido verlo, pero
quedarse ya lo consideraba mucho, sabía que a
Daniel le ayudaría contar con el calor corporal de su
padre tanto como el suyo.
Perla decidió salir a comprobar que estaba haciendo
Frederick, suponiendo que tal vez dormiría en el
lugar, su sorpresa al abrir y salir.
Él se giró en la dirección de Perla, se miraron, ella
intentó regresar, él la saludó con la mirada y
fingiendo una sonrisa que esperaba ella entendiera.
Perla lo pensó unos minutos y se acercó.
—¿Frederick, Está todo bien?
—Hola, disculpa si te he incomodado, sí, todo está
bien, solo no lograba dormir, aproveché entonces
para caminar por aquí.
348
—El lugar es libre, es al personal que debes explicar,
supongo que ya deben estar acostumbrados, casi
tres meses de verte en lo mismo.
—iAsí es! —dijo con una sonrisa fingida y su mano
sobando su cuello.
—Frederick intenta descansar, te ves muy, muy mal,
estás ya en la clínica, pide algo para dormir.
—Está bien, se me pasará, dormir no es una opción
en este momento, yo estoy bien, gracias —Como
quieras, lo haría por cualquiera en tu situación, pero
es tu decisión.
Frederick se quedó en silencio, la miraba, se recostó
a la pared.
—¿Cómo lo haces? —preguntó abatido—. Perla,
¿cómo le haces para ser tan fuerte?
349
—Supongo que Daniel llegó en el momento
adecuado, no creo haber podido con tanto sin su
presencia en mi vida.
Frederick se dejó caer de cuclillas y metió el rostro
entre sus piernas.
—Pudo haber sido igual para mí, pero lo arruiné,
comencé por él —dijo lamentándose—. Arruiné todo
lo que pudo ser mi fortaleza, mi roca.
Se habían quedado en silencio unos minutos, Perla
decidió marcharse, Frederick se había quedado un
par de horas, al amanecer le dejó una razón.
Había ido al hotel, se preparó y empezó su día, desde
ir al crematorio, prisión, y lugares correspondientes,
Frederick había realizado todas las diligencias
necesarias con el caso de su madre.
Había encargado al abogado la investigación de lo
que había sucedido, con la ayuda de Yamile, se hizo
cargo de todo lo de su madre.
350
Cosas que requerían de su urgente atención.
Frederick se había mantenido en pie, bebía
energizantes.
El día había transcurrido en eso para él, Perla seguía
realizando la documentación para tramitar la salida
del pequeño, quién indicaba había ganado una vez
más la batalla por su vida.
Habían pasado 6 días en los cuales Frederick había
logrado llevar las cenizas de su madre al lugar
estipulado por ella, dormía un par de horas y
regresaba a su batalla.
Había estado yendo a ver a su hijo, tenía la
oportunidad de verlo, pero se sentía lleno de malas
vibras, no era bueno.
Se estaba llevando acabo la investigación del
asesinato de su madre, la mujer se negaba a confesar
lo que para todos, excepto la justicia, era evidente.
351
La culpable era Kira, misma a la que había visitado,
pero no obtuvo más que amenazas.
Frederick no le decía mucho, desde su postura había
decidido evitar, pretendía y deseaba la pena máxima
para Kira.
Ese martes en la mañana era la salida de su hijo, Perla
había decidido estar un par de meses en casa de
Yamile.
Daniel debía seguir un tratamiento, para ganar peso,
había logrado sobrevivir, el peligro aún seguía, Perla
por consejo del médico y familia decidió permanecer.
Frederick había estado en todo el proceso desde lo
lejos, la vio salir con él en brazos, ella se percató de
su presencia.
Se habían ido a casa de Yamile, Frederick había
terminado de realizar unas diligencias.
352
Decidió ir a un spa, un masaje le ayudaría a liberar
tención, tenía la intención de ir a ver a su hijo y
quería hacerlo en buenas condiciones.
Frederick estaba feliz, en medio de todo, la salida de
su hijo había sido una señal de esperanza.
Tenía tanto que solucionar, pero había decidido darle
prioridad a su hijo, a recuperar a su familia.
Frederick había salido del spa y compró el ramo de
flores favorito de Perla, con ayuda de asesoras
compró en cantidad cosas para Daniel.
Frederick se dirigía a casa de Yamile con las cosas que
había comprado, con la ilusión de poder tenerlo en
sus brazos.
Con la esperanza de que ya fuera del centro sería más
fácil recuperar el sentido de su vida, había decidido
empezar cuanto antes.
353
Frederick había llegado, fue recibido por su amigo
Roberth, quién había sido su apoyo incondicional los
últimos días.
Yamile le dio la bienvenida, le ofreció almorzar,
Frederick no había dudado en preguntar por su
familia.
Justo en ese momento bajaba Perla de la habitación,
Daniel se había dormido con su tío y ella quería
aprovechar para pedir a Yamile un favor.
Perla se detuvo al ver a Frederick, supo entonces lo
que significaría estar en Moscú, en esa casa.
—Hola Perla —saludó Frederick—. He traído esto.
Había extendido sus manos con el detalle.
—¿Flores? Daniel no necesita flores.
—No, no, no son para Daniel, las flores son para ti.
354
—En ese caso llévatelas, regrésalas o tíralas, has lo
que creas conveniente, pero no las necesito ni
quiero.
Frederick miró las flores y repitió con una mirada
suplicante que las había comprado para ella.
—No las necesito, aún no me muero —repitió con
desagrado. —¿Yamile cree que me pueda regalar
unos minutos a solas? Por favor.
Perla intentó pasar por el lado de Frederick, mismo
que la detuvo, sujetándola por el brazo.
—He traído unas cosas para Daniel —dijo antes de
que la mirada fulminante de Perla lo obligara a
soltarle el brazo.
—Daniel ya tiene muchas cosas, no necesita nada —
respondió desinteresada.
Yamile quien escuchaba, y miraba todo, carraspeó,
antes de hablar.
355
—Disculpen la interrupción, pero al ser un bebé, lo
mejor es que tenga, que le sobre, estos crecen muy
rápido.
Perla miró a la mujer sorprendida, Frederick pareció
agradecerle con la mirada su apoyo.
—Perla, no es mi intención molestar, solo quiero
cumplir con mi deber de padre.
—¿Y quién te dijo a ti que eso era necesario? Aún no
te permito tomar esas atribuciones, justo venía
hablar con usted eso señora Yamile.
—Perla, por favor, no retrocedamos, me habías
permitido verlo, ¿por qué actúas así de nuevo?
Perla ignoró lo que Frederick decía, él intentó insistir,
pero se quedó mudo al escuchar lo que Perla le
informaba a Yamile.
356
Cuando finalmente reaccionó interrumpió
exasperado a las mujeres.
—No, no puedes hacerme esto, Perla pensé que
habíamos avanzado.
³⁴ . Exagerada decisión.
—No me responsabilices de tus creencias —
respondió Perla imponente.
—¿Por qué? ¿Por qué me haces esto?
—¿Hacerte qué? Solo estoy velando por el bienestar
de mi hijo.
Yamile quien miraba la situación, negó con la cabeza
al ver que no se ponían de acuerdo, le pareció un
acto desalmado de parte de Perla, el hombre la
estaba pasando bastante mal, y eso no había
generado compasión en la mujer.
357
—No me parece justo, Perla, tengo derechos.
—No, no los tienes y tengo el documento que me da
la razón, Yamile sé que parezco una desalmada, pero
todo es por el bienestar de mi hijo, Kira está loca, no
quiero que llegue a hacerle daño.
—Jamás permitiría eso, Perla no permitiría que ella
lo lastime, no uses eso como excusa.
—No me digas, no hables de permitir, porque todo,
absolutamente todo, ha estado pasando en tus
narices y no he visto que hagas mucho o impidas
nada.
Aquellas palabras ciertas, pero dolorosas, de
escuchar para Frederick lo habían hecho sentarse.
—Pensé que mi causa te conmovía, pero veo que me
equivoqué —dijo con su rostro entre sus manos.
358
—Yamile estoy muy agradecida con usted, y espero
que pueda entenderme, que no me juzgue, estoy
pensando en Daniel —explicó Perla avergonzada.
—Está bien hija, es asunto de ustedes, me retiraré
para que puedan hablar, Frederick, hijo, pasa a mi
oficina antes de irte.
—Está bien, Yamile iré en cuanto termine aquí,
gracias por tu apoyo.
Yamile se había retirado y ambos se habían quedado
en silencio, Perla decidió interrumpir.
—No es necesario que le compres cosas, ya tiene
suficientes.
—¿Qué sentido tiene esto, que sentido tiene si no
me dejas ayudar?
—Pues no necesito nada de ti, no ayudaste cuando
era necesario, no lo necesito ahora, si no te sirve mi
decisión, ahí está la puerta Frederick.
359
—No se trata de ti, se trata de él, ¿Perla verlo una vez
a la semana? ¿Crees que eso es suficiente?
—Lo es, y no se trata de mí, sino de él, esto no es una
venganza, no me interesa lo que pasó entre nosotros,
estoy velando por su seguridad, tu amante está loca
y no quiero que te use para lastimarlo.
—¿Usarme? ¿Amante? ¿Estás escuchándote, me
crees capaz de lastimar a mi propio hijo?
—Si lo creo, fue porque me demostraste de que eras
capaz de eso y más, no te conozco, es mejor prevenir
que lamentar.
—iPor Dios! Verlo una vez a la semana, no, no, por lo
menos tres veces Perla, por favor.
—Una vez a la semana, durante una hora, ¿lo tomas
o lo dejas? Dejarlo implica cumplir lo que el
documento indica.
360
Frederick miró a la mujer desconcertado, negaba con
la cabeza ante la exageración de Perla.
—Debo volver con mi hijo, decídete.
—Está bien, está bien, acepto, acepto Perla.
—Bien, te enviaré con Roberth las condiciones, los
horarios, y debes tener en cuenta que debes escoger
un día de lunes a viernes entre los horarios que
estipule en el documento, cumplir a cabalidad lo que
en el te indique.
—¿Más condiciones? ¿Perla no te parece que estás
exagerando?
—No, en realidad creo que te la estoy dejando
bastante fácil, dado que no pensaste ni un segundo
en firmar el documento renunciando a él
—Basta por favor, no tienes idea de lo que me costó
hacerlo, no debiste aceptarte culpable, te pedí
tiempo para investigar la verdad, Perla quise
361
apoyarte, quise intentarlo, tú me negaste esa
oportunidad aceptando la culpa.
—Vaya, qué idiota, no me esperaba menos de ti,
ahora me culpas de tu cobardía, no me diste
opciones, tuve que hacerlo por el bienestar de mi
hijo, no iba a permitir humillarnos así.
—Está bien, no vamos a volver al pasado, tienes
razón, es mi culpa, ¿pero no te parece que estás
exagerando con respecto a nuestro hijo? ¿A mi
participación en su vida? Sé que sabes que tengo
razón
—Piensa lo que quieras, con Roberth te enviaré el
documento.
Perla pretendía marcharse, regresar a la habitación
con Daniel.
—iEspera! Perla quiero verlo.
Ella lo miró de arriba abajo, se acercó.
362
—Si lo ves ahora, no lo vas a poder ver hasta la
siguiente semana.
—Tiene que ser una broma, no puedes ser tan
insensible, estás usando a nuestro hijo para
desquitarte.
—No seas idiota, en realidad no importa lo que
pienses, deberías agradecer que te permito verlo,
antes que mujer decidí ser madre, y no creo que
nada en esta vida justifique que hayas querido
acabar con su vida, incluso si yo fuera un monstruo,
él era inocente, no me vengas con el cuento de qué
él tiene derecho a tener su padre, yo puedo ser
ambos.
—Perla, por favor no volvamos al pasado.
—Por supuesto que lo haremos, volveremos las
veces que hagan falta, tu respuesta a esa estúpida
excusa, es obvia, si no hubiera contado con el apoyo
de Yamile no estarías aquí reclamando tu supuesta
363
paternidad, si no me hubieran prohibido los
medicamentos, él no estaría aquí, no solo quisiste
deshacerte de él, no hiciste nada para protegerlo, así
que tus sermones ahórratelos.
—He pedido perdón, ¿qué más hago?
—Nada, como todo ese tiempo, no tienes idea de lo
que cuesta verte, querer esto como si no hubieras
hecho nada, entonces, solo por qué él necesita una
figura paterna, tengo yo como madre que olvidar,
que lo quisiste lastimar, olvidar esos dolorosos meses
llorando para no perderlo, mientras tú seguías con tu
vida, estás loco.
Frederick se había quedado en silencio ante la lógica
de lo escuchado, Perla intentó marcharse de nuevo.
—¿Qué hay de la oportunidad que te pedí
guardarme, esa que me diste en el centro neonatal?
—recordó él desesperado por verlo.
364
—No la tomaste, ya no existe, si quieres verlo ahora,
puedes hacerlo, y vuelves la siguiente semana, así
puedes ayudar, necesita sentir calor corporal,
ayudará con el proceso.
—¿Lo ves? Es una buena oportunidad para
permitirme venir por lo menos tres veces a la
semana, por favor.
—No, no lo es, mi tío ayudará, yo lo haré, no es
obligatorio que seas tú, decídete, ¿lo ves ahora o
regresas la siguiente semana?
Frederick pasó su mano por su cuello mientras
miraba a la mujer con mirada suplicante.
Misma que sin remordimiento le repitió la pregunta.
—Ahora, quiero verlo ahora.
—Ok, debo despertarlo para alimentarlo, tienes una
hora, ¿lo entiendes? Una hora —recalcó autoritaria.
365
—Sí, sí lo entendí Perla.
Ella le pidió seguirla, Frederick preguntó si llevaba las
cosas que le había comprado, Perla asintió de mala
gana, Frederick recogió las cosas, habían llegado a la
habitación.
Vio a Walter, el padre de Enid, considerado tío por
Perla, sostenerlo en su pecho.
Frederick sintió ternura y una gran emoción, Perla se
había acercado, lo recogió en sus brazos con cuidado,
lo despertó y empezó a llorar, Perla le pidió a
Frederick esperar a que lo alimentara.
Habían pasado 15 minutos, Perla lo había alimentado
y le pidió a Frederick acercarse.
Frederick lo hizo con recelo, se acercó y lo recibió.
—Lo siento, siento tanto no poder estar contigo el
tiempo que mereces y me necesitas, pero es mi
366
culpa, hijo, perdón, te amo, eres lo más importante
en mi vida —susurró Frederick mirándolo con ilusión.
Había puesto uno de sus dedos en la mano de su hijo,
mismo que se aferró. Frederick sintió tanta ternura,
se sentó y empezó a hacerlo dormir, Perla lo miraba,
sentía cierta molestia al verlo tan cariñoso con el hijo
del cual había querido deshacerse.
Frederick le sobaba la espalda mientras pensaba en
que no iba a hacer caso de verlo solo una vez a la
semana, decidió aparecer todos los días en esa casa,
insistir hasta cambiar la decisión y condiciones de
Perla, no estaba dispuesto a darse por vencido tan
fácil, incluso si eso implicaba suplicar diariamente.
367
³⁵. Ganas no faltan.
Frederick seguía con el pequeño en su pecho, había
cerrado sus ojos, se había recostado, se sentía en
paz, sentía tranquilidad y por un momento su mundo
en caos tuvo paz. Pareció haber olvidado lo mal que
iba su vida.
Abrió los ojos y miró a Perla, quién estaba sentada al
borde de la cama, miraba las cosas que él le había
llevado al bebé. La miraba imaginando si todo
hubiera sido diferente.
Perla levantó el rostro, se miraron un par de minutos,
Frederick intentando dejar notar su arrepentimiento,
Perla su desinterés.
—¿Lo has imaginado diferente? ¿Has imaginado
como sería si hubiera sido menos idiota? — preguntó
Frederick en voz baja.
368
—No, no pienso en esas cosas, ahora solo pienso que
por algo pasa todo, que a veces la vida quita lo no
necesario por sí sola.
—¿No soy necesario? Perla, tú sabes que te amé, que
te amo, me equivoqué de la peor manera, ¿pero de
verdad crees que no merezco una oportunidad?
—Tienes a mi hijo en tus manos, ¿Qué más quieres?
—A ti, te quiero a ti de nuevo en mi vida, los quiero
a los dos, son todo lo que me queda.
Perla se quedó en silencio, siguió sacando las cosas
de los empaques, Frederick seguía mirándola
mientras sostenía a su hijo, viendo en aquella escena
la familia que tanto deseaba.
—Te pones cada día más hermosa, Perla. Lo miró e
ignoró por completo el comentario.
—Dame la oportunidad de venir tres veces, por favor,
por el amor con que concebimos a nuestro hijo, Perla
369
no soy un mal hombre, pueda que no haya hecho
mucho, pero lo estoy haciendo ahora, lo estoy
intentando, ayúdame a enmendar mis errores.
—Ya deja de insistir con el tema, Frederick mi
respuesta será la misma, no quieres que regresemos
al pasado, no me hagas hablar de el, mejor disfruta
tu tiempo, ya no lo verás hasta la siguiente semana.
—No puedo aceptar lo que me impones, no quiero
arruinarlo más, pero dime cómo hago para
recuperarlos sin molestarte, si todo lo que intento te
molesta.
—No intentes nada, y deja de hablar, Daniel está
durmiendo.
Frederick se había quedado en silencio, pero se
levantó, caminó hasta donde estaba Perla, quién se
había levantado a organizar las cosas en sus
respectivos lugares.
370
Frederick siguió mirándola, se arriesgaría, no quería
que cambiara de opinión al verlo todos los días en el
lugar, pero quería ser útil, quería estar presente más
de un día a la semana.
Empezó a cantarle una canción de cuna al pequeño,
Perla al darse cuenta se acercó para ver porque
lloraba. Lo volvió a calmar y lo dejó de nuevo con su
padre.
Había pasado una hora, Frederick lo reconoció antes
de que ella se lo recordara. Se despidió de él, expresó
sus sentimientos para con ambos.
—Te amo Perla, ¿necesitas algo? Dinero, la fórmula
del bebé, lo que sea…
—Solo vete Frederick.
Frederick se despidió del bebé en brazos de su
madre, sus rostros estaban relativamente cerca,
Frederick la miró, sintió la necesidad de acariciar su
rostro, pero se contuvo.
371
—Volveré mañana, el siguiente día y todo el mes, no
lo veas cómo acoso, ya tengo una orden
condenatoria, si pones la de alejamiento los perderé,
pero no me dejas opciones.
—No me pongas a prueba, Frederick, necesito mi
espacio de ti, de esto, no seas egoísta, ¿crees que no
es difícil para mí?
—Yo solo quiero ayudar, solo quiero que sepas, que
estoy aquí, que cuentas conmigo.
—No quiero ser la mala del cuento, Frederick tal vez
en el proceso vaya cambiando con respecto a Daniel,
ahora por favor no lo compliques más.
—Está bien Perla, no lo hago con esa intención, solo
quiero que sepas que estoy para ti, lamento que sea
tan difícil.
—Ok, ahora vete por favor.
372
Frederick la miró y salió de la habitación, se dirigía
donde Yamile, pero se dio cuenta de que había
olvidado su teléfono y regresó por el.
Se detuvo al escuchar a Perla hablando con su hijo,
escuchó que lo amaba, supo que aún lo amaba, pero
también sabía que no era capaz de perdonarlo,
escuchó cosas que le ayudaron a comprender mejor
el comportamiento de Perla.
Frederick fingió que no había escuchado nada y
llamó a la puerta.
—¿Por qué sigues aquí? —preguntó Perla.
—Hola, olvidé mi teléfono, aún no hablo con Yamile.
Perla enarcó la ceja cuando lo vio acercarse a
despedirse de nuevo.
—Yo también te amo, también lamento que no
puedas perdonarme, pero no me daré por vencido,
sé que no quieres que lo haga —dijo estando a
373
centímetros del rostro de Perla, misma que supo que
la había escuchado.
Frederick salió de la habitación y con un poco más de
esperanzas se dirigió al estudio de Yamile, donde la
mujer llevaba tiempo esperándolo.
—Hola, Yamile, lamento haberme demorado…
—Hola, hijo, no te preocupes, sigue y siéntate por
favor.
Frederick obedeció a la mujer, se sintió preocupado,
percibió que algo malo estaba por serle revelado.
—Yamile dime qué no tienes malas noticias, por
favor, ya no creo poder con más —se adelantó a decir
antes de sentarse.
—No, no hijo, no te preocupes, no hay nada que
decir, solo quiero saber cómo estás, como llevas
todo, si necesitas algo en lo que pueda ayudarte —
dijo ocultando el verdadero motivo de la reunión.
374
—Estoy bien, Yamile estoy bien, ella aún me ama, lo
escuché y tengo una esperanza, sé que tengo una
oportunidad de recuperar a mi familia.
—Me alegro escuchar que estés más motivado y
tranquilo, ¿Cómo llevas el asunto de tu madre?
Frederick se puso de nuevo de pies, dio unos cuantos
pasos, empezó a sobarse el cuello, en aparente
confusión.
—Todo ha pasado tan rápido, Yamile con respecto a
eso no sé cómo decir que me siento, decepcionado,
molesto, son muchas las emociones, ahora lo único
que deseo es recuperar a mi familia, para eso
necesito pedirte unos cuantos favores.
—Lamento todo esto hijo, sé que no has sido mala
persona, puedes contar conmigo, ¿Qué es lo que
necesitas?
375
—Ayuda, en realidad ahora mismo no tengo nada
claro, pero necesito que Kira deje de ser una
amenaza para mi familia, Yamile estoy tan
desesperado que he pensado en matarla yo mismo.
—No, hijo, no puedes rebajarte a eso, por favor ya
encontraremos la solución, va a dejar de ser una
amenaza, lo haremos con calma, pero con la
seguridad de que funcionará
—Lo intento, pero Perla tiene razón, la he
subestimado, he estado de brazos cruzados mientras
ella destruye mi vida, a quienes amo, es momento de
actuar.
—Si, lo es, pero matarla no es la manera correcta, eso
te arruinaría a ti, a quienes te queremos.
Frederick se acercó a la mujer, sonrió amargamente.
—Si no lo he hecho es por él, por ella, por ti, le dan
sentido a esto, pero créeme ganas, no me han
faltado.
376
—Promete que no vas a ensuciarte las manos con esa
mujer, Frederick le prometí a tu padre siempre estar
para ti, es cierto, voy a ayudarte a recuperar a tu
familia, pero debes actuar con calma.
—Es tan fácil decirlo cuando no se siente, Yamile
estoy al borde de la locura, pero ahora tengo una
esperanza y necesito que me ayudes, tú eres mujer,
necesito que me aconsejes, necesito saber cómo
ganarme su perdón, hasta ahora cada acto que
intento solo la molesta más.
—Insiste y persiste hijo, no es una garantía, lo que
sucederá solo lo sabe ella, pero créeme harás la
diferencia si no te das por vencido, tal vez y solo tal
vez, ese quiero que te alejes no es tan cierto, está
ofendida, lastimada, pero en el fondo sabe que no
eres mal hombre.
—¿Entonces me recomiendas venir todos los días?
No quiero acosarla, que termine por odiarme.
377
—No, no lo hagas todos los días, dale tiempo, puedes
alternarte entre llamadas y venir, no exageres con
detalles innecesarios, deja de dar vueltas en tus
mismas excusas y demuestra que eres el hombre en
que ella tenía su fe puesta.
³⁶. Insistencia.
—Es lo que voy a hacer, Yamile gracias por tus
consejos y créeme, voy a estar bien, me pondré al día
con todo.
Frederick se había despedido de la mujer, cuando
salió para marcharse vio a Perla salir con el pequeño.
—Hola, ¿está todo bien? —preguntó preocupado al
verla con él en brazos.
378
Perla asintió, él se acercó, quiso saber si podía
ayudarla en algo, Perla dijo que solo iba por unas
cosas.
—Te ayudaré, dime que es —ofreció Frederick.
—No es necesario, Frederick, gracias.
—Sé que para ti no lo es, pero es evidente que
necesitas ayuda, dime que necesitas.
—Algunas cosas de la fórmula de Daniel que dejé en
la cocina.
Perla mencionó lo que era y se quedó a esperar, al
ver que pasaron unos minutos y no verlo regresar,
fue ella misma, el hombre estaba sumamente
confundido entre tantas cosas.
—Lo siento, no se entre tantas cosas que llevar, todos
estos tienen el mismo nombre y descripción.
—Ok, lo buscaré.
379
Perla se acercó y recogió lo que necesitaba, él ofreció
a llevarlo y mientras lo hacía le agradeció a Perla
—No entiendo que agradeces.
—Que no me hayas hecho sentir tonto, inútil, no sé
mucho de sus alimentos.
Perla se quedó en silencio, se devolvió y le explicó
para qué era cada uno, regresaron, le pidió dejar las
cosas y salir, Frederick se acercó y se despidió de
nuevo, dedicándole una mirada cargada de deseos a
Perla, se controló para no besarla estando tan cerca.
—Te veré dentro de una semana hijo —se despidió
Frederick.
Perla frunció el ceño, Frederick se había marchado,
había decidido regresar a su casa, empezó a ponerse
al tanto del caso de su madre, al igual que buscar la
manera de resolver el lío con Kira, los primeros tres
días Frederick había estado llamando a Yamile,
380
preguntando por su familia, había insistido a insistir
a Perla con a indemnización, sabía que ella la
necesitaba, se negaba aceptar su ayuda.
Frederick se había pasado los días entre llamadas,
esperando los días para poder verlo, había cumplido
así su primer mes, y un par de semanas, visitando a
su hijo una vez a la semana.
En cada una de esas visitas llevaba algo a Perla, bien
fueran flores o alguna cosa favorita, Perla se negaba
a aceptar, lo dejaba minutos con la mano extendida,
pero él insistía hasta lograr que ella recibiera.
Más de un mes en que Frederick había estado
demostrando que estaba dispuesto a todo por
recuperarlos, seguía con la investigación del crimen
de su madre, aún no lograba la confesión de la mujer.
Kira parecía haberse calmado, Frederick sabía que
algo debía estar tramando, por lo que se mantenía al
tanto, había comprado una presa en los calabozos
para estar informado.
381
Para saber cada movimiento de la mujer, tratar de
estar un paso delante de ella, como primer prueba
tuvo el saber que guarda la ayudaba con sus favores
y decidió investigarla.
Con la ayuda del canadiense contratado por Yamile,
se atrevieron a investigar a la mujer, incluso sus
llamadas, con la intención de ir un paso más
adelante.
Frederick se seguía esforzando por demostrarle a
Perla que podía confiar en él, que deseaba
recuperarla, para ella todo seguía siendo inútil.
Aunque empezó a sentir molestia por la ausencia de
Frederick, no sabía que él llamaba todos los días, en
el fondo le gustaba saberlo insistiendo, estaban
desayunando, era fin de semana.
—Quise invitar a Frederick almorzar, pero para no
molestarte lo he citado fuera, por lo que no me
esperen hoy —informó Yamile.
382
—Como cree, por favor para la próxima, no cambie
sus planes por mí, es su casa, lo menos que quiero es
incomodar —dijo Perla avergonzada—. Usted puede
invitar o recibir a quien usted desee, no importa si no
es de mi agrado, me siento muy avergonzada.
—No lo haces hija, tú y el pequeño que cada día está
más fuerte, y grande, no son invitados, son parte de
la familia. Además, Frederick lo ha sugerido, dice que
no quiere incomodarte con su presencia; aun así, le
dije que viniera a recogerme.
—Lo sé y le agradezco mucho, espero en algún
momento tener la oportunidad de poder pagarle
todo lo que hace por nosotros, pero debe tener en
cuenta, es su casa, no me incomodan sus decisiones.
Perla no sabía cómo expresar su inconformidad por
lo fácil que Frederick había dejado de insistir, en que
había decidido verlo solo una vez a la semana, había
pasado más de un mes y no había insistido en querer
verlo más.
383
Era lo que ella pensaba, el hombre solo trataba de
mantenerla feliz, de dejar que ella misma poco a
poco fuera cediendo, Perla se había hecho muy
amiga del pediatra del bebé, él estaba interesado en
ella.
Perla lo sabía, pero se había cerrado a cualquier
posibilidad, su hijo era su único motivo, su mundo
giraba alrededor de él, aunque sacaba tiempo para
su emprendimiento, no había nada más importante.
Incluso aunque le gustara tener a Frederick detrás de
ella, sentir que estaba de algún modo viendo lo que
había deseado, seguía negada a darse una
oportunidad, pero a Frederick eso no le importaba,
sabía que ella lo amaba y solo debía hacer lo correcto
para despertar de nuevo ese amor.
Perla estaba mirando a Yamile cargar a Daniel,
llamaron a la puerta y ella sabiendo que era Frederick
se ofreció a abrir.
384
—Hola, perla, no esperaba que abrieras tú —dijo
Frederick sorprendido.
—Yamile está en la sala, te espera—informó Perla y
procedió alejarse.
—iEspera! ¿Cómo está él, cómo estás tú?
—Estamos bien, le diré a Yamile que llegaste.
—Traía esto para ti —dijo Frederick con el habitual
detalle—. Esperaré a Yamile aquí si te molesta mi
presencia.
Frederick extendió la mano y la sostuvo unos
minutos, la mujer no se dignaba a recibir, justo
cuando quiso darse por vencido, ella recibió los
chocolates, como las veces anteriores.
—Sé que es sábado y que debería verlo de lunes a
viernes, que aún no es mi día, ¿pero te importa si lo
veo unos minutos? Ya que estoy aquí.
385
—Está dormido —mintió después de pensarlo unos
minutos.
Justo en ese momento empezó a llorar el bebé.
—Acaba de despertarse —justificó sonrojada.
—Está bien, sé que no quieres que lo vea, no te
sientas mal por eso, es tu decisión, tenía que insistir,
dile a Yamile que estoy aquí, por favor. iPerla espera!
¿Cuándo tienes unos minutos para que podamos
hablar?
—¿Estamos hablando ahora, que necesitas
Frederick?
—Es sobre el tema de la indemnización, perla me
gustaría que lo pensaras al menos, que recibas el
dinero, te servirá mucho, también quería
preguntarte sobre la cuestión de que Daniel lleve mis
apellidos, me gustaría poder ponerlo como mi
heredero, no se sabe qué pueda pasarme.
386
—¿Ah si? ¿No piensas que me salí con las mías, que
usé a mi hijo para lograr mis objetivos? ¿No estás
pensando que logré quedarme con tus bienes?
—Perla, por favor, tú sabes que lamento todo lo que
dije, no traigas el pasado, te estoy dando tu espacio,
pero no puedes negarle la posibilidad a nuestro hijo
de lo que le pertenece.
—Está bien, lo hablaremos después, Tiene una cita
médica el lunes, ¿quieres ir?
—¿Estás hablando en serio, no te molesta que lo
haga?
—Supongo que debemos hablar, lo podemos hacer
entonces.
—Por supuesto, me encantaría Perla, y gracias por la
oportunidad.
—Está con Yamile, puedes pasar a verlo.
387
—¿Estás segura? No quiero molestar.
Perla asintió y Frederick la siguió, Yamile le sonrió
después del saludo, Frederick lo sostenía mientras
miraba a Perla emocionado, se preguntaba si era
acaso una señal de que tenía una oportunidad.
—Yamile no me gustaría incomodar, o quitarte
mucho tiempo, he venido para ir a un lugar cómodo
y tratar nuestro asunto —dijo Frederick con el
pequeño en brazos.
—Podemos hacerlo aquí, quédate y almorzaremos
en familia.
—No, no quiero incomodar con mi presencia — dijo
mirando a Perla.
—Si lo dices por Perla a ella no le molesta que te
quedes, ¿verdad hija?
Perla Lo miró unos minutos y negó con la cabeza,
Frederick aceptó, después de más de un mes, sería la
388
primera vez que estaría más de una hora en esa casa,
con su familia.
Roberth y Enid estaban de viaje, los tíos habían
regresado a Moscú hacerle compañía a Dan,
pretendían viajar cada mes a ver a Perla y compañías
durante una semana.
El bebé había empezado a llorar, Perla se acercó a
recibirlo, se quedaron mirando y la tención fue
evidente.
Perla pidió permiso para retirarse, argumentando iba
a realizarle un cambio y hacerlo dormir.
Frederick deseaba acompañarla, pero la había visto
demasiado incómoda con su presencia. Ella se entró
y él se sentó, a hablar con Yamile, pero no dejaba de
mirar con dirección a esa habitación.
—Ve hijo, a ella no le va a molestar tu presencia —
afirmó Yamile.
389
Frederick sonrió y se levantó de inmediato, caminó
despacio y al llegar llamó a la puerta, Perla indicó que
pasara.
Lo había terminado de cambiar y se disponía hacerlo
dormir.
—¿Puedo ayudar? —preguntó sumiso.
Perla pretendía negar, pero escuchó su teléfono y
asintió, lo puso en los brazos de Frederick y
respondió, Frederick se puso cómodo para hacerlo
dormir.
Le cantaba una canción de cuna, pasados unos
minutos empezó a incomodarle la conversación de
Perla, la risa y confianza con que hablaban lo hicieron
llenarse de celos, se levantó y se acercó a ella.
Empezó a mirarla con el ceño fruncido y la mandíbula
apretada, Perla se percató e interrumpió la llamada
para preguntar qué sucedía.
390
³⁷. Lo siento.
—¿Con quién hablas? —preguntó autoritario.
Perla frunció el ceño y lo miró sorprendida, era una
pregunta fuera de lugar considerando la situación en
que estaban.
—¿No vas a responderme, con quien hablabas?
—Creo que es hora de que te marches Frederick, por
lo menos de esta habitación.
—¿Para que puedas seguir al teléfono? ¿Quién era,
Perla?
—Estás loco, no tengo que darte explicaciones y
mucho menos informarte con quién hablo, vete
Frederick.
—¿Necesitas estar a solas para poder hablar con él,
te estorba mi presencia, es eso?
391
Perla quiso abofetearlo, pero en vista de que tenía a
Daniel en brazos optó por insistir en que se
marchara.
—¿Por qué no me dices la verdad?, porque no me
dices que estás saliendo con alguien y me evitas
perder mi tiempo intentando recuperar algo en lo
que no estás interesada, estar viniendo a molestarte.
Perla empezó a reírse sarcásticamente.
—Tres cosas Frederick. Primero. Mi vida personal no
es asunto tuyo. Segundo. No te he pedido tu
supuesta insistencia, mucho menos tu interés en
nosotros, ya me humillé bastante. Tercero. Vete
ahora, no pierdas tu valioso tiempo aquí.
Perla se acercó para recibir a su hijo, Frederick pasó
la mano por su cabello al comprender su error, se
había dejado llevar por sus celos.
—Perla, lo siento, no quise hacerte molestar, solo
entiéndeme, a mí no me das esperanzas, te escucho
392
sonreír y hablar así con alguien más y me lleno de
inseguridades, no quiero que te fijes en nadie, Perla
quiero que me des una oportunidad, quiero ganarme
esa oportunidad, no quiero echarlo a perder con mis
tontos celos, por favor discúlpame.
—Vete Frederick, iAh! Y si consideras que estás
perdiendo el tiempo visitando a Daniel, no lo hagas,
después de todo no te necesita y le harías un favor.
—Por favor discúlpame, soy un idiota, no quise decir
eso, Perla solo no quiero perderte, que otro llegue y
ocupe mi lugar.
—A mí me respetas Frederick, me perdiste en el
momento en que comprobé lo débil y falso de tu
supuesto amor, pueda que mi pasado no sea el
mejor, pero a diferencia de ti, siempre me muestro
como soy, con quién hable o sonría no es tu
problema, no vengas a reclamarme, yo no lo hice
cuando metiste a otra mujer a lo que llamabas
nuestro hogar, no lo hice, incluso cuando eso me
destrozó.
393
—Perla, te juro que no pasó nada, fue un estúpido
error, al igual que haberme dejado llevar por mis
celos, estoy desesperado, Perla, no quiero arruinar lo
que hemos avanzado.
—Vete Frederick, no pierdas tu tiempo, y para que te
quede claro, si vienes a ver a Daniel con tus
esperanzas puestas en que eso nos unirá, deja de
hacerlo, si te lo permití fue por él, pero no es una
obligación, puedo sola con mi hijo y segura estoy de
que no te necesita.
—No, no Perla, por favor, mira, lo siento, me dejé
llevar, he estado tan estresado, he tenido tantos
problemas, no quiero arruinarlo, no quiero
retroceder en lo que habíamos avanzado, amo a
Daniel, es mi vida, te amo a ti y no quisiera perderte,
no quiero imponerte nada, yo sé que te alejé, que te
dejé libre y con las puertas abiertas a otro amor, sé
que estar aquí es una oportunidad que no merezco
por mi cobardía, sé que pude hacer que fuera
diferente, por favor no me prestes atención.
394
—Vete Frederick.
—Está bien, lo siento Perla, ¿aún sigue en pie el ir a
la cita de Daniel?
—Es tu decisión, si crees que perderás el tiempo no
lo hagas, no tienes por qué.
—Yo iré, gracias por permitirme ir, Perla te prometo
que no volverá a pasar, controlaré mis impulsos.
Frederick se acercó para despedirse de Daniel, Perla
lo permitió de mala gana. Frederick salió de la
habitación con dirección a donde se encontraba
Yamile, decidió que hablaría con ella y se marcharía
antes del almuerzo al cual previamente había sido
invitado.
Perla estaba molesta, no entendió el
comportamiento del hombre, le molestaba que
quisiera hacer cosas que no había hecho cuando
hubieran sido tolerables. Frederick había llegado con
395
Yamile, misma que lo invitó a su estudio para hablar
sobre sus asuntos, en tanto estaba el almuerzo.
—¿Cómo te ha ido con tu familia, hijo?
—He metido la pata, Yamile le hice una estúpida
escena de celos y he retrocedido 10 pasos en lo que
había conseguido.
—¿De celos, hijo, pero con quien podrías celar tú a
Perla?
—No sé quién es, lo que si noté es que la hace
sonreír, la escuché hablando, acordaron verse, se
veía tan feliz, como hace meses no la veía, no pude
controlarme al imaginar que empieza a fijarse en
alguien más.
—Qué extraño, pero no creo que sea personal, esa
niña está muy dedicada a su hijo, no le he visto
amigos aquí en Moscú, su vida gira en pos a su hijo,
como cuando estaba contigo.
396
—Sí, espero que no sea nadie que le interese, porque
no estoy preparado para luchar con alguien más, ya
suficiente, por ganarme su perdón, Yamile no sabes
cuanto lamento, no haberme dado cuenta de lo que
significaba para ella, de lo que esperaba de mí, de
como confiaba en mi amor, que lo único que hizo fue
lastimarla.
—No te preocupes, hijo, solo no te desvíes, lo estás
haciendo bien, ella lo sabe.
—Me recordó y dejó claro que no volverá a pasar
nada entre nosotros, me siento como un idiota al
haber arruinado mi avance, supongo que ahora si me
responde el saludo será mucho. Es muy difícil ser
hombre tratando de enmendar errores, no hago,
sino seguir cometiendo estupideces, ahora debo
esforzarme el doble, y te confieso que no tengo
ideas.
—Es difícil para todos hijo, esta situación es un claro
ejemplo, tú te valiste de su pasado, para negarle tú
apoyo, debió ser difícil para ella estar en esa
397
situación, en ver como en quien puso toda su fe,
falló, tuve un par de decepciones similares con mi
difunto esposo que en paz descanse, aquí donde me
ves fui infiel un par de veces y me costó mucho
ganarme su perdón y el de mis hijos, pero lo logré
con esfuerzo, dedicación y sobre todo demostrando
que era digna de una oportunidad.
398
Habían cambiado el tema para hablar de sus
asuntos, consideraban los recientes descubrimientos
en contra de Kira importantes y fundamentales, pero
decidieron esperar en tanto descubrían un poco
más. Estuvieron un par de minutos hablando esos
asuntos, fueron interrumpidos por una de las
empleadas, avisando que el almuerzo estaba siendo
servido.
—Yamile te agradezco tu tiempo y consejos, pero
me temo que lo mejor es que no me quede, no
quiero incomodar más a Perla con mi presencia —
dijo levantándose del cómodo sofá
—Es con gusto, hijo, espero verte pronto, ve
con cuidado y no olvides que estoy para lo que
necesites.
Frederick se despidió y salió del estudio, justo al
llegar a la sala, Perla también lo hacía con Daniel en
sus brazos, Frederick se detuvo.
399
—Tienes razón, supongo que si quiero recuperar lo
que perdí debo esforzarme más.
—Hijo, lo difícil de perdonar es olvidar, lo complicado
de las segundas oportunidades es la incertidumbre
que siempre acompaña al cuestionarse si es o no lo
correcto.
—No me esperaba eso, y me alegro de que tú lo
hayas logrado, espero correr con tu suerte, Yamile
soy un buen hombre, un idiota a veces, pero puedo
darle eso que debí, y ella esperaba de mí, quiero
recuperar a mi familia, yo amo a esa mujer, amo el
fruto del amor que no supe cuidar y valorar, y no voy
a darme por vencido, no hasta agotar mi último
recurso, ella lo vale.
Habían cambiado el tema para hablar de sus asuntos,
consideraban los recientes descubrimientos en
contra de Kira importantes y fundamentales, pero
decidieron esperar en tanto descubrían un poco más.
Estuvieron un par de minutos hablando esos
asuntos, fueron interrumpidos por una de las
400
empleadas, avisando que el almuerzo estaba siendo
servido.
—Yamile te agradezco tu tiempo y consejos, pero me
temo que lo mejor es que no me quede, no quiero
incomodar más a Perla con mi presencia —dijo
levantándose del cómodo sofá.
—Es con gusto, hijo, espero verte pronto, ve con
cuidado y no olvides que estoy para lo que necesites.
Frederick se despidió y salió del estudio, justo al
llegar a la sala, Perla también lo hacía con Daniel en
sus brazos, Frederick se detuvo.
401
³⁸. Lo mereces, pero cuesta.
La miró un instante y pretendía marcharse.
—iFrederick espera! Cuando dije que te marcharas
estaba molesta y me refería de la habitación, por
favor quédate, Yamile cuenta con tu presencia.
Frederick se acercó y sonrió.
—Lo sé, sé que ella estaría encantada, pero no quiero
incomodarte, no te sientas mal, si me lo pides por
eso no te preocupes, entiendo que te incomode.
Frederick se acercó, se despidió de Daniel y
pretendía marcharse, Perla lo detuvo sujetándolo
por el brazo.
—Por favor, quédate.
—¿Estás segura? —preguntó con cierta emoción.
402
—Sí, es decir, Yamile te invitó, estaría feliz de verte al
almuerzo, pediré que pongan un plato más.
—¿Quieres que te ayude con Daniel? —preguntó
emocionado.
Perla asintió, lo puso él los brazos del hombre y fue a
la cocina a informar se pusiera un plato más, al
regresar no vio a Frederick en la sala, alcanzó a ver su
silueta en el jardín y se dirigió al lugar, se quedó a
unos cuantos pasos a escuchar lo que el hombre le
decía a su hijo.
Le había causado ternura y por un momento imaginó
la familia que había deseado formar con él, Frederick
se giró en la dirección en que estaba ella, dándose
cuenta de que lo había estado observando.
—Hola, Frederick, el almuerzo ya está servido,
podemos pasar, Yamile espera.
Frederick asintió y se dirigió al interior seguido por la
mujer, se habían sentado, Yamile se puso feliz,
403
mientras compartían el almuerzo, Yamile contaba
algunas de sus experiencias.
Sucesos que había vivido en su matrimonio,
Frederick y Perla se miraban, dejando que Yamile
notara el interés del uno hacia el otro, Frederick tenía
al pequeño al lado.
La tarde avanzaba y el almuerzo había finalizado, se
habían quedado a hablar, Yamile no dejaba de contar
sus experiencias con la intención de generar
conciencia en la pareja, quienes prestaban especial
atención a la mujer.
Yamile había hecho un comentario respecto a la boda
de su nieto, misma en la que la pareja habían
decidido empezar a salir.
—Es un momento que nunca olvidaré, sin dudas la
boda de Roberth fue el momento en que me di
cuenta de que había encontrado la mujer que había
estado esperando, todo sería perfecto si no hubiera
sido tan idiota.
404
Perla carraspeó al darse cuenta lo que pretendía
Frederick con su comentario.
—Supongo que algunas cosas son errores fatales que
no comprendemos en el momento de estarlos
cometiendo.
—¿Cuál crees que ha sido tu más grande error, hija?
—preguntó Yamile.
Al igual que Perla, Frederick tragó grueso y esperaba
ansioso la respuesta de Perla, esperando no dijera
que haberse enamorado de él.
Perla lo miró logrando que se sintiera nervioso,
parecía estar pensando.
—Es evidente Yamile, haberse enamorado de mí —
se adelantó Frederick a responder con el rostro
agachado.
405
—No haber escuchado a mi familia, Yamile haber
ignorado a mi familia cuando quisieron ayudarme,
me arrepiento de tener un pasado como el que
tengo, de quién fui, no me arrepiento de nada más.
Frederick la miró con enorme satisfacción, Yamile se
levantó fingiendo llamaría a su nieto y familia,
Frederick no le quitaba la mirada a Perla.
—No te arrepientes de nada más, ¿estás segura? —
preguntó Frederick, algo ansioso.
—¿De qué más debería arrepentirme según tú?
—No, no lo sé, es por eso que te pregunto, tal vez de
haberme conocido.
—Si es tu caso no tengo problemas, en momentos de
rabia se dicen muchas cosas y no podría
arrepentirme de algo que ha dejado como fruto lo
más lindo que tengo.
406
—iNuestro hijo! —interrumpió Frederick con
satisfacción—. Yo me arrepiento de haber sido un
idiota con la mujer a la que amo con mi ser, haber
sido un cobarde con la noticia de mi hijo.
Perla se sintió incómoda y se dio cuenta de las
intenciones de Yamile, se levantó y cogió al pequeño
en sus brazos.
—Voy a alimentarlo, y saldré unos minutos con él al
jardín externo, le hará bien, el atardecer es hermoso.
—Ah, puedo irme si te molesta mi presencia. —
Puedes acompañarnos si te apetece Frederick.
—Nada me gustaría más, ¿me permites ayudarte?
Frederick se acercó para recibirle al pequeño,
aprovechando la cercanía, para mirar a la mujer,
dejando notar sus sentimientos.
Perla le cedió el paso, estuvieron en la habitación
alimentando y cambiando al pequeño, tiempo en el
407
cual no dejaban de mirarse, actuando como recién
enamorados.
Habían decidido salir al jardín externo, Frederick
llevaba al pequeño y ella lo seguía, Frederick estaba
teniendo el mejor de sus días, desde hacía mucho.
—Daniel puede llevar tus apellidos, pero no quiero
que reciba nada hasta que no sea mayor, y pueda
decidir, ya sabes para evitar eso, de que me quede
con tus bienes.
Frederick la miró emocionado, ignorando la parte
desagradable del comentario.
—Gracias Perla, significa mucho para mí, de verdad
te lo agradezco mucho ¿Es posible deshacernos del
documento legal que indica que no es mi hijo?
—No, Frederick no vayas tan rápido, no tienes idea
de lo que me cuesta todo esto, pero no puedo no
reconocer que te estás ganando el derecho a estar en
su vida, pero iremos un paso a la vez.
408
—Por supuesto, como tú digas, gracias de nuevo.
Frederick abrazó con delicadeza al pequeño, quién
evolucionaba cada vez mejor.
—¿Tus asuntos con la situación de tu madre han
evolucionado, Frederick?
—Sí, un poco, gracias por tu interés, Perla —dijo
fingiendo una sonrisa ladeada—. Daniel Volkova
Clark, mi ángel, mi motivación, mi todo.
Frederick estaba emocionado, Perla solo miraba sus
actitudes, su comportamiento, al igual que Yamile
desde la ventana de su estudio, se sentía dichosa al
ver los pequeños avances que estaban teniendo, se
le había ocurrido provocar que se dieran más a
menudo.
La familia seguía en el jardín sin percatarse de que el
tiempo transcurría.
409
—¿Pretendes recibir la indemnización? — cuestionó
Frederick— No quiero amargarte el rato, pero quiero
enmendar todos mis errores, ese dinero legalmente
te corresponde, quisiera que pudieras recibirlo y
hacer uso del mismo.
—Aunque me cueste reconocer y aceptar, sé que tus
intenciones ahora son buenas, pero no me interesa
nada de ti, de tu empresa, de tus bienes, si deseas
dónalo, les servirá más, lo que le corresponde a
Daniel lo administrará en su mayoría de edad, quiero
evitar todo lo que me salpique con tus bienes, por mi
tranquilidad.
—Está bien, si te parece mejor así, así será, donaré el
dinero.
Perla fingió una sonrisa.
—Hora de entrarnos jovencito —dijo acercándose
para recibir a Daniel.
410
—Claro, yo me iré, estaré el lunes aquí para ir a la
cita.
El móvil de Perla vibró y revisó antes de recibir a
Daniel, sonrió con picardía al leer el contenido del
mensaje. Lo cual incomodó a Frederick.
Disimuló bastante bien su interés e incomodidad,
habían entrado, Frederick se despidió del pequeño y
buscó a Yamile, hizo lo mismo.
Salió feliz, por el día que había tenido, pero pensativo
y confundido, al recordar la llamada de Perla, y la
reacción al leer el mensaje.
—No te enamores de nadie más, Perla, por favor —
pidió a la fotografía de la mujer en su móvil.
Frederick había subido a su auto y conducía con
rumbo a su casa, tenía una llamada de un número
desconocido al cual decidió responder.
411
—Hola Frederick, te mandan a decir que van a
terminar lo que empezaron, lo vas a perder todo —
dijo la voz de una mujer con una risa tenebrosa.
412
³⁹. El precio de protegerlos.
—¿Quién habla? —preguntó exasperado—. ¿Quién
demonios habla?
—Van a morir, tu familia va a morir, Frederick y tú
serás testigo de eso —dijo la voz al otro lado de la
línea riendo a carcajadas.
Frederick quiso decir que sabía que se trataba de
Kira, pero antes de que pudiera decir algo más
habían colgado, Frederick quiso regresar la llamada,
lo enviaba al contestador.
«No, no esta vez Kira, no vas a seguir lastimando a
nadie importante él mis narices, no vas a tocar a mi
mujer y mi hijo, antes te mato, lo haré si hace falta»
pensó Frederick en voz alta.
Molesto condujo hasta su casa, en donde al llegar se
duchó intentando tener claridad, pero cada vez
estaba más convencido de lo que tenía que hacer, los
413
planes de Yamile eran buenos, pero no lo suficiente
como para acabar con el problema.
Frederick sembró en su mente la idea de que acabar
con Kira era la mejor manera de librarse del
problema, no era un asesino, pero estaba dispuesto
a convertirse en uno para proteger a su familia, no
estaba dispuesto a perder a más personas por causa
de Kira.
Frederick había salido de la ducha y se vistió, se
dirigió al estudio en donde guardaba las cosas que
había heredado de su padre, sacó una caja.
«Voy a usar esta arma, te prometí hacerlo solo si era
necesario padre, y esta es una situación necesaria,
madre donde quiera que estés mira en lo que vas a
convertirme, tú iniciaste esto, tú querías destruirme y
vas a lograrlo» Pensaba en voz alta.
Frederick se había sentado y mientras ojeando el
arma pensaba en que no había manera de librarse de
414
la mujer más que acabando con su vida, y él estaba
dispuesto hacerlo costara lo que costara.
Había pasado horas sentado, planeando como debía
hacerlo, como lograría ingresar el arma a prisión,
como burlaría la seguridad. Había decidido disfrutar
un poco más de su hijo antes de cometer el error que
según él los mantendría a salvo.
Frederick se sintió tentado a llamar a Perla, cogió su
móvil y miraba la fotografía de la mujer en él.
Frederick marcó sin pensar que le respondería.
—Hola, ¿Frederick está todo bien? —respondió de
inmediato, Perla—. ¿Por qué me llamas a las 11 de la
noche?
Frederick se había quedado callado mientras
escuchaba a la mujer repetir una y otra vez la
pregunta, Perla asumió que el teléfono se le había
marcado al no obtener respuesta, expresó en voz alta
que cortaría la llamada.
415
¯iPerla!….
—Hola Frederick, creo que se marcó tu teléfono.
—Lo hecho yo, necesitaba escucharte, necesitaba
estar seguro de que todo va a valer la pena, ¿nuestro
hijo está bien?
—Si, Daniel está bien, está dormido, ¿tú estás bien?,
no te escuchas como si lo estuvieras.
—Lo estoy, lo estoy, sobre todo después de haberte
escuchado, espero no haberte despertado, Perla.
—No, no lo hiciste.
Ambos se habían quedado en silencio, escuchando a
través de las líneas las respiraciones del otro.
—¿Frederick, necesitas hablar de algo? No es porqué
quiera colgar la llamada, es porqué sé que han sido
muchas cosas últimamente y si necesitas alguien que
te escuche, estoy para ti.
416
—Eres simplemente maravillosa, mi hijo tiene una
gran madre, hice madre a la mujer correcta, Perla,
gracias por a pesar de todo estar pensando en lo que
estoy pasando.
—Está bien Frederick, cuando se recorren los
caminos, puedes entender cosas y aunque me
cueste, tengo que admitir que no eres malo, si yo
cambié, si me dieron una oportunidad, decir que no
lo has hecho o no lo estás haciendo sería decir que
yo solo he fingido un cambio y no es así.
—Lo sé, sé que tú eres maravillosa, siempre lo fuiste,
solo que como humana cometiste errores.
—Sí, así es.
Perla recordó el momento en que, para salvar la vida
de quienes había puesto en peligro, tuvo que quitarle
la vida a alguien, era algo que había superado con
terapias en lo que casi nunca pensaba.
417
Suspiró profundo y se quedaron callados
nuevamente, Frederick se convenció definitivamente
de su plan, prefería ir preso, ser un asesino con la
esperanza de algún día salir y ver a sus seres
queridos, a tener que ver cómo la mujer desde
prisión no pretendía detenerse.
Perla le había dado la respuesta que necesitaba para
convencerse.
—El lunes entonces podré ver a nuestro hijo, espero
que sean buenas noticias en la cita —dijo
interrumpiendo el silencio.
—Mañana es domingo, puedes venir a verlo si eso te
ayuda a llevar tus situaciones Frederick.
—¿No arruinaré tus planes, Perla?
—Puedes venir a medio día, saldré con un amigo y lo
llevaré conmigo, y no te preocupes, es un lugar
seguro y puede estar.
418
—¿Saldrás? Perla quiero que tengas mucho cuidado
en la calle, recuerda que Kira aún sigue queriendo
lastimar a quienes amo.
Frederick había sentido la necesidad de preguntar
con quién se vería, pero al ver el arma y recordar sus
planes, asumió que dejarla rehacer su vida sería
prudente, él no estaría durante muchos años si sus
planes salían bien.
—Si, Frederick, Yamile me puso al tanto de todo,
tendré mucho cuidado, si Enid estuviera lo dejaría en
casa, pero no puedo estar un minuto lejos de
—No soy experto, pero puedo cuidarlo con la ayuda
de Yamile. Así puedes llevar a cabo tus planes, Perla.
—No, lo siento, pero prefiero llevarlo conmigo,
puedes venir a medio día a verlo.
Frederick aceptó sin reproches, era perfecto para el
tener más tiempo con su hijo, quería compartir lo
419
más que pudiera, le gustaba el cambio de Perla,
aunque aquella tuviera una razón que él desconocía.
—Perla, gracias por responder, dale un beso a
nuestro hijo, dile que lo amo. —Ok, Frederick, que
descanses.
¯iPerla!
—¿Si Frederick?
—Te amo…
—Descansa Frederick.
La llamada se había colgado y Frederick tiró todo
cuanto había en su escritorio, se sentía impotente,
pensaba estando en prisión y perderse, de ver crecer
a su hijo, de tener que ver a la mujer que amaba
rehacer su vida, vio un cuadro familiar y lo sujetó con
gran molestia.
420
Miraba en él, la fotografía de su madre, se sentía
devastado, no podía perdonar y eso lo estaba
consumiendo, el no tener respuesta a sus preguntas.
Yamile se había levantado, había sentido pulsadas en
el corazón, se tomó el medicamento y sentó al borde
de la cama.
«No sé si deba decirle a Frederick la verdad, no sé si
sea buen momento, el pobre está pasando por
mucho, una noticia así lo lastimaría más, pero no
quisiera seguir mintiéndole» pensó pasando sus
manos por su rostro.
Yamile se acostó de nuevo intentando saber si decirle
las cosas que había descubierto de su madre tras
investigarla, en especial esa verdad que sabría que lo
destrozaría.
Perla se sentía inquieta, Yamile había contado la
verdad que la llevó a moderar, sus trato con el
hombre, pensativa, miraba a su hijo y pensaba en
todo lo que estaba sucediendo, en que a pesar de
421
todo lo mal que ella la había pasado, a Frederick la
situación aún le seguía pasando factura.
Frederick había sentido la necesidad de beber, pero
quería estar en buenas condiciones para ver a su hijo,
por lo que se quedó despierto sin hacerlo, pero
pensando en que sus planes saldrían bien.
Haciéndose preguntas, tratando de entender por
qué su madre había actuado como su enemiga,
porque la mujer a la que consideró su hermana, se
estaba comportando de ese modo, tantas preguntas
sin respuesta.
Mismas que lo hacían sentirse sin salida, dolido y con
un plan en el que puso su fe, con el que creía daría
solución al problema, así fuera al costo de perder
todo.
«Será a largo plazo, prefiero esto, prefiero tener la
esperanza de verlos algún día, a saber que Kira los
lastime como hizo con Irina, no los perderé, no si
puedo evitarlo» pensó mientras guardaba el arma.
422
⁴¹ . ¿Amor o lástima?
Frederick estuvo unas horas más pensando en el
asunto, finalmente había decidido irse a dormir, al
igual que Perla lo había logrado.
Perla se levantó un par de horas en la madrugada,
alimentar a Daniel, era tranquilo, solía despertarse
mucho, mientras lo hacía aprovechaba para pensar
en toda la situación.
Había amanecido y Perla se había levantado, había
ya algunas personas del servicio en sus labores, Perla
preparaba a Daniel. Yamile se levantó, con la
intención de hablar con Perla después del desayuno.
—Buenos días Yamile— saludó Perla—. ¿Cómo está?
Quería comentar que he permitido a Frederick venir
a ver a Daniel hoy después de medio día, por si desea
hacer que se sirva un plato más.
423
—Buenos días, hija—respondió en tanto recibía al
pequeño en sus brazos— Me parece perfecto,
ordenaré al personal hacerlo.
Mientras las mujeres hablaban de los planes de Perla
ese día, Frederick se había levantado, había
ordenado los chocolates favoritos de Perla, algunas
cosas de la fórmula de Daniel, que no le habían
pedido, pero que notó, estaban próximas a acabarse.
Se había organizado para salir a correr un poco y
pensar en la situación, estableció la hora en que
regresaría para recibir.
Mientras corría pensaba en Perla con alguien más, se
sentía celoso al no saber de quién se trataba, al
imaginar que lo estaba olvidando, se frustró.
Frederick intentaba encontrar respuestas a sus
preguntas con respecto a su situación, pero todo
seguía igual. Decidió que ya no sobreestimaría a Kira,
su única explicación fue que la mujer estaba loca, u
obsesionada.
424
Frederick se detuvo para beber agua y descansar un
poco, había llegado a un parque y vio parejas en
familia, la situación le causó nostalgia, eran un poco
más de las 8 de la mañana, recibió una llamada de su
amigo, la cual atendió mientras trotaba.
—Yamile he estado pensando y creo que lo mejor es
ocultarle a Frederick que su padre no era su padre y
que su muerte no fue un incidente, Frederick no se
siente capaz de perdonar a Irina y si llega a saber que
su padre murió al descubrir que no era su hijo y que
ella lo provocó, no sé qué podría desatar eso.
—Lo sé Perla, sé que es un golpe fuerte, pero que le
digamos mentiras no es lo adecuado, me da gusto
que estés siendo solidaria con él, hija.
—Si, aunque me cuesta mucho, siento tristeza por su
situación, no es fácil, pero no niego que siento
compasión y después de ver su esfuerzo no podría
negarme.
425
—¿No han influido en nada tus sentimientos?, Es
decir, lo estás haciendo por la lástima que te genera
esta situación, o por el amor que aún sientes por él,
Perla.
Perla se quedó mirando a la mujer, se sintió nerviosa
después de pensar unos minutos, sabía que no podía
mentirle, para disimular cogió al pequeño, dijo que
debían organizarse para salir a cumplir con su cita.
Frederick mientras tanto había regresado a casa, en
donde se preparó algo para desayunar después de
ducharse, había dejado unos mensajes a Perla, no la
llamó para no parecer intenso, de todos modos iría a
verlos a medio día.
Frederick estaba desayunando, en la enorme casa, se
sentía solo, pensó en los momentos que solía vivir
ahí con Perla, recordando que a ella le encantaba
hacerle el desayuno.
Perla después de un par de horas se había despedido
de Yamile, había en el trascurso a su cita llamado a
426
su familia, a su madre quien poco hablaba con ella,
su relación seguía sin poder ser buena, pero Perla no
le daba importancia aunque ciertamente le doliera la
indiferencia de la misma.
Mientras Perla hablaba con el hombre quién le invitó
a conocer sus planes. Aquella cita se trataba de
negocios, Perla intentaba invertir con el hombre en
el proyecto que esté tenía en la elaboración de
prótesis.
A él le faltaba al igual que ella una pierna, eran
costosas y él conocía el método, tenía la capacidad
de elaborarlas, quería hacer más fácil a la gente el
acceso a las mismas.
Perla había leído sobre sus intenciones, su proyecto
y al ver que no había recibido apoyo, ella decidió
escuchar al hombre, si bien él tenía la capacidad, ella
tenía los recursos.
Las horas avanzaban y las personas que se habían
reunido en un lugar bastante público, seguían
427
discutiendo ideas. Frederick había decidido echar
una ojeada a los documentos del caso de su madre.
Kira cada día estaba más ofendida por el lugar en
donde había terminado, su estrategia al haber
ordenado la ejecución de Irina, además de castigar a
Frederick, había sido su venganza, con la mujer que
la había llevado a parar en ese lugar.
Kira aquella mañana del domingo, planeaba su
siguiente jugada, ella no quería lastimar físicamente
a Frederick, ella quería verlo sufrir, verlo perder todo,
por lo que estaba planeando su ataque contra
quienes sabía, lo eran todo para él.
Después de horas hablando, Perla llegó a la
conclusión de pedirle a Frederick donar al hombre
ese dinero de la indemnización, ella dijo lo llamaría y
procedió a marcharse, no quería exponer más a su
pequeño.
428
Quien no había dado mucho que hacer, Perla había
llegado a casa, Yamile quien se encontraba en el
jardín le pidió quedarse con ella para disfrutar del
lugar.
Perla dijo cambiaría y alimentaría a Daniel quién
estaba despierto y regresaría con ella, Yamile estaba
esperando, mientras pensaba y observaba el paisaje.
—Hola Yamile, ¿está todo bien? —saludó
Frederick—. Te ves pensativa.
—Hola hijo, si por supuesto, solo pensaba en mi
nieta, regresan la próxima semana, ya los extraño —
justificó la mujer.
—Por supuesto, Yamile esto es para ti.
Frederick había llevado a la mujer sus flores favoritas,
misma que recibió con alegría y agradeció con un
abrazo.
429
—Iré a saludar a mi familia, disculpa que te deje sola
Yamile.
—No te preocupes hijo, puedes esperar aquí, ellos
vendrán en unos minutos, dije que los esperaría aquí.
Frederick quién escuchaba a Yamile sonrió al ver a
Perla salir del interior de la casa, con su hijo en
brazos, Perla se detuvo y se miraron como si llevaran
días sin hacerlo.
—Hola, permíteme que te ayude —dijo Frederick
acercándose. —esto es para ti, he traído algunas
cosas de la fórmula que consideré necesario reponer.
Perla lo miró, él sostenía a Daniel con un brazo y con
su otra mano le daba a ella las cosas. Perla revisó y le
pareció lindo que estuviera pendiente de las cosas de
Daniel.
—No tenías que molestarte —dijo al terminar de
revisar el contenido en la bolsa.
430
Perla vio sus chocolates favoritos, le sonrió y dijo que
iría a dejarlos.
Frederick se acercó con su hijo donde se encontraba
Yamile, le hacía cariños. Perla estaba regresando y se
quedó a ver, después de todo lo que había pasado
era la primera vez que sus pensamientos la habían
traicionado al ver a Frederick siendo tan cariñoso con
Daniel.
Pensó que se veía muy sexi, al descubrirse pensando
de esa manera se sintió tonta y se acercó.
—¿Podemos hablar unos minutos? —interrumpió
Perla, el agradable momento paterno del hombre.
—Por supuesto, te escucho.
Yamile con la intención de no ser inoportuna, dijo
que regresaría al interior, que los esperaba para
almorzar.
431
Ellos asintieron y dijeron entrarían después, Perla se
había acercado a Frederick, se acercó para acariciar
al pequeño mientras él lo sostenía.
Se miraron, una de esas miradas que revelan todo,
Perla carraspeo y lo invitó a sentarse.
—¿Cómo te fue en tu cita? —preguntó
desanimado—. No tienes que decirlo si no deseas.
—Bien, muy bien.
Frederick se sintió celoso, pero lo disimuló.
—Me alegro por ti, ¿Qué querías decir? —preguntó
Frederick con cierto desánimo, al imaginar
escucharía que la mujer salía con alguien más.
432
⁴¹ . Bonitos gestos.
—Frederick tomé una decisión con respecto al
dinero, no lo quiero, pero quiero apoyar a una
persona con su emprendimiento, esta persona al
igual ayudará a muchos, eso será una condición.
Frederick la miró y sintió tranquilidad, le dio un beso
al pequeño y sonrió.
—Se hará lo que tú digas; sin embargo, debes ser
cuidadosa, puede resultar una estafa, si requieres
abogados o personal que te ayude en el proceso
puedo contratarlos para ti —respondió Frederick con
calma—. Perla es una muy buena manera de ayudar,
bonito gesto de tu parte.
—En realidad te agradecería el favor, me gustaría que
el dinero quede en buenas manos. ¿Frederick puedo
preguntar algo más?
433
—Tú puedes preguntar lo que desees —respondió
mirándola sonriente.
—¿Tuviste algo que ver con Kira en algún momento
de su larga amistad?
—No, no tuvimos nada que ver, nuestra amistad
desde adolescente que se fortaleció con el paso de
los años, no fue más que eso, aunque debo decir que
llegué a sentir algo por ella, sentimiento que murió
cuando ella se fue unos años del país.
Perla tragó grueso, sintió una extraña sensación,
pero evitó fuera evidente.
—¿Por qué lo preguntas? —cuestionó con su
atención en el pequeño.
—Trataba de entender su comportamiento,
¿entonces soy yo?
—A qué te refieres, ¿Perla, eres tú?
434
—Tu castigo, es decir, amarme está siendo tu castigo,
creo que fue un error llegar a tu vida, mira todo lo
que este amor está causando, pensé que amarte era
mi castigo, pero todo esto.
—¿Amarme? ¿Aún me amas Perla?
Perla se quedó en silencio, se quedaron mirando,
Frederick de todo lo escuchado solo le había
prestado atención a eso.
—Respóndeme, por favor, ¿aún me amas?
—No viene al caso, Frederick, espero que todo salga
bien, Yamile me ha contado todo lo que has hecho,
espero no te moleste, tu orden condenatoria fue
para aumentar su sentencia, no lo sabía.
—Haré todo cuanto esté a mi alcance para
protegerlos, a nuestro hijo, a ti, a todos quiénes me
importan, Perla incluso matar.
435
—Ten cuidado, no es una mujer que se pueda
subestimar, no quisiera que te lastime, por Daniel,
obviamente.
—¿Solo por Daniel? ¿Te importa toda esta situación
solo por nuestro hijo?
Perla se encogió de hombros con gesto de confusión,
Frederick sonrió, una empleada los interrumpió para
avisar ya estaba el almuerzo.
Decidieron entrar, Frederick llevaba con él al bebé y
Perla lo seguía. Durante el almuerzo no dejaron de
mirarse, Perla empezó a sentirse confundida, a
cuestionarse si su amor por Frederick empezaba a
ser más fuerte que su orgullo, que su dignidad, o si
simplemente era compasión por la situación del
hombre, con la que se sentía identificada.
Perla dejó solos a los presentes para retirarse con
Daniel, lo alimentaría y haría dormir, había
empezado a llorar y parecía estar irritado.
436
Perla se fue a la habitación donde logró calmarlo, lo
estaba alimentando, Frederick, quién se había
quedado hablando con Yamile, decidió ir con Perla,
con la esperanza de seguir la conversación.
Perla estaba alimentando a Daniel, Frederick
preguntó si la incomodaría con su presencia.
—Sobre la cita médica mañana, ¿te gustaría que los
recoja aquí o prefieres que los alcance en el centro
de salud?
—Como tú desees Frederick…
—Recogerlos, por supuesto, vendré por ustedes a las
8, si prefieres que este antes lo haré.
—Por mí está bien a esa hora Frederick.
—Ok, a esa hora entonces —dijo frotando su cuello
con cierta emoción ante el avance de su situación—.
¿Quieres seguir con nuestra conversación?
437
—No lo sé, Frederick, no tengo nada que agregar…
Frederick se sentó y le sonrió.
—¿Crees que Irina me quería?—preguntó con cierta
melancolía.
Perla lo miró con tristeza, ella también se preguntaba
lo mismo, al convertirse en madre, supo que no había
un amor más puro que el de una madre por sus hijos,
pero lo que había hecho Irina, era sin dudas algo que
permitía cuestionarse.
—Si, por supuesto que si, no había manera de que no
lo hiciera, Frederick fuiste un gran hijo, eso lo
demostraste cuando confiaste en ella, cuando te
negaste a creerla capaz de lo que hizo.
—Tal vez no, es algo que siempre va a doler, quisiera
que ella me respondiera esa pregunta, saber que
hice mal, como hombre he sido un idiota, contigo en
especial, con nuestro hijo, pero como hijo no sé en
qué fallé.
438
—Te quiso Frederick, ella te quiso, no quería
lastimarte a ti, quería deshacerse de mí, es todo, no
creía que te conviniera estar conmigo, tal vez solo
cometió errores al igual que nosotros, sé que te
quiso, porque te protegió y no siempre fue así, lo sé
porque yo sí sé que se siente que tu madre no te
quiera, a mi madre nunca le he importado, no me
justifico, pero eso influyó en mi comportamiento.
Perla dejó rodar unas lágrimas al recordar que
siempre había tratado de llamar la atención de su
madre, que incluso en los peores momentos la
dejaba sola, a menos que hubiera dinero de por
medio.
—No llores, por favor, estás rodeada de personas que
te queremos, que te amamos—. Pidió
Frederick mientras le limpiaba las lágrimas.
Frederick acariciaba la mejilla de Perla con suavidad,
la sujetó por el mentón y le sonrió.
439
—Parece que nuestros castigos ha sido amarnos —
dijo melancólico.
Perla se quedó en silencio y Frederick dejó de
acariciar su mejilla, pero no de mirarla. Al notar el
silencio, Perla le ofreció hacer dormir a Daniel y
Frederick aceptó.
Se sentó con él, en el sofá, y media hora más tarde,
no solo se había dormido Daniel, Frederick lo hizo
con él.
Perla lo despertó para pedirle que se acostara en la
cama mientras ambos dormían, Frederick sin hacer
preguntas aceptó. Perla los miró por un par de
minutos y sintió nostalgia.
Se retiró para hablar con Yamile, quería saber ella
que pensaba al respecto del amor de Irina por
Frederick, no había dudas de que era su madre, pero
si de que lo hubiera querido.
440
Perla había hablado con Yamile durante horas, iba
cada tanto a revisar que Daniel estuviera bien. Las
mujeres habían cenado y Perla había despertado a
Daniel para alimentarlo, Frederick no se había dado
cuenta, se había trasnochado y el sueño lo venció.
El hombre se había quedado dormido hasta las 9 pm,
al despertarse y ver a Daniel a su lado, pensó que no
lo habían alimentado y que habían dormido muchas
horas.
—Hola, no, no lo despiertes, hace unos minutos lo
hice dormir —informó al entrar y ver su intención de
despertarlo.
—Hola, ¿significa que no lo cuidé como es debido?
iCaray! Lo siento, me quedé dormido, no dormí muy
bien anoche.
—Está bien, Frederick no te preocupes, lo estás
haciendo bien.
441
Frederick se levantó avergonzado, empezó a
disculparse, Perla le hizo saber que no pasaba nada.
—Es tarde, Perla, disfruté mucho estar aquí, contigo,
con nuestro hijo, me alegro de haber podido hablar
contigo, es tarde, supongo que debo irme, vendré
mañana a recogerlos.
Frederick se acercó a despedirse de Daniel.
—Gracias Perla, gracias por todo, te veo mañana.
—Ok, ve con cuidado Frederick.
—Lo haré, Perla… No olvides que te amo.
Perla se quedó en silencio, Frederick se despidió de
Yamile y se marchó.
«Aún me ama, estamos avanzando, ya no es tan dura
conmigo, supongo que su amor está venciendo»
pensaba Frederick emocionado, desconociendo los
motivos del cambio de la mujer.
442
Había llegado a casa y después de pensar en sus
situaciones, Frederick se había ido a la cama. Al igual
que Perla, había pensado en la situación de sus
sentimientos y había conseguido dormirse.
En la mañana Perla se había despertado temprano
para organizar a Daniel.
A las 7 ya estaba lista, Daniel se había vuelto a dormir
y ella se sentó a preparar los documentos que debía
llevar, Frederick conducía, había decidido ir
temprano para ayudar en lo que hiciera falta.
Al llegar llamó a Perla, para no despertar a Yamile,
Perla le abrió y preguntó por qué tan temprano, él le
explicó. Le dijo que no había mucho en que ayudar.
Frederick se acercó para saludar a Daniel y esperaron
hasta que fuera momento de partir. Ambos
permanecían callados, pero sin dejar de mirarse,
Frederick acostado de costado y Perla sentada, cada
uno a un lado de la cama.
443
—Estás muy hermosa, me encanta como los colores
oscuros te van, y el brillo en tu mirada.
—Gracias, supongo.
—¿Disfrutaste los chocolates? —preguntó
conociendo la debilidad de la mujer por los mismos.
—Lo hice, gracias de nuevo.
De nuevo se habían quedado en silencio, Frederick
no dejaba de mirarla, haciéndola sentir nerviosa,
Perla intentaba apartar su mirada, pero le gustaba
como la miraba.
Así pasaron el tiempo hasta que llegó el momento de
irse. Frederick llevaba las cosas de Daniel y al
pequeño. Hasta salir y abordar.
Mientras conducía los miraba, Daniel se había
despertado y la madre le hacía cariños, Frederick
sonreía, la situación le causaba una gran satisfacción.
444
⁴². Todo va a estar bien.
Habían llegado y Frederick se ofreció a llevar al
pequeño al igual que sus cosas, debieron esperar
unos minutos a ser atendidos.
Frederick se puso de pies al ver a Perla acercarse al
doctor, pensó que debía estar cerca, al tratarse de su
hijo, Frederick se acercó y se dio cuenta de que
hablaban asuntos personales.
Se alejó, había sido incómodo, Perla se acercó y le
informó a Frederick que en un par de minutos los
atendían.
Frederick no podía dejar de mirarla tratando de
analizar lo que había ocurrido.
—¿Son muy amigos el pediatra y tú? —preguntó sin
poder aguantar la curiosidad.
445
—Lo somos, es necesario, será el pediatra de Daniel
mientras vivamos en Moscú.
—¿Solo amigos?
—¿A qué viene esto, Frederick?
—Lo siento Perla, no quiero incomodar.
—Está bien, solo que no olvides que es mi vida
personal, en esos asuntos no tienes que inmiscuirte,
quienes sean mis amigos no debe ser de tu interés.
—Ok, disculpa.
Frederick se había quedado en silencio, su estado de
ánimo cambió al ver al hombre pasar y sonreírle a
Perla sin importar su presencia.
—¿Sabe que soy el padre de Daniel? —preguntó
afligido.
—Sabe lo necesario y conveniente Frederick.
446
—Ok, lo entiendo, no tienes interés en hablar del
asunto.
Se quedaron en silencio y esperaron a ser llamados,
al ingresar y mientras el pediatra atendía a Daniel, le
hacía preguntas acompañadas de sonrisas a Perla,
quién amablemente le correspondía.
Frederick no estaba para nada cómodo y mucho
menos feliz con la situación. Pero mantuvo la
compostura, Perla sonreía mientras hablaba con el
hombre, Frederick se sentía molesto y se mantenía
apartado.
—¿Qué ocurre? ¿Por qué te alejas, no estás
interesado en saber sobre la salud de Daniel?
—No quiero incomodar o interrumpir, supongo que
puedes decirme lo que tu amigo diga.
Perla lo miró y fingió una sonrisa, la actitud de
Frederick le parecía inmadura.
447
—No tengo nada con Yesid, y no me interesa como
hombre, para tu tranquilidad, deja de mezclar las
cosas, Frederick, Daniel debe estar por encima de
todo.
—Tienes razón —dijo dejando notar su alegría con lo
escuchado.
Frederick se acercó con Perla y empezó hacer
muchas preguntas con respecto al estado y avance
de Daniel.
Al terminar Frederick estrechó la mano del hombre
con fuerza, al recordar lo escuchado se puso feliz, se
despidió del pediatra y llevó con él a Daniel, Perla
seguía hablando con el hombre. Frederick la miraba,
ya no se sentía molesto ni celoso.
—¿Puedo invitarte a desayunar, tal vez a pasar
tiempo juntos? —preguntó con gran esperanza.
—Ok…
448
—¿Te molestaría que fuéramos a tu lugar favorito?
—A donde quieras Frederick.
Frederick sonrió, habían entrado al auto.
—Olvidé mi teléfono, ¿podrías ir por él? Pidió perla.
Frederick asintió y entró por el teléfono, Perla se
concentró en acariciar el rostro del pequeño,
mientras le cantaba una canción.
Perla estaba concentrada, no se había percatado de
que alguien se había parado frente a la ventana del
auto, vio la sombra y pensó que era Frederick, se
sintió muy asustada al ver que no, el hombre le
sonrió e intentó abrir.
Frederick quién salía se percató y corrió empujando
al hombre, mismo al que se le cayó un arma,
Frederick trató de cogerlo y reclamarle, el hombre
empezó a correr.
449
Frederick recogió el arma y la ocultó, abrió el auto y
calmó a Perla, quién se había asustado mucho.
Daniel lloraba, Perla intentaba calmarlo.
—¿Estás bien, él está bien?
Frederick acariciaba la mejilla de Perla, comprobó
que Daniel estuviera bien.
—¿Quién era ese tipo, Frederick, nos quería
lastimar?
—No, solo era un ladrón, lo siento, no pasó nada, van
a estar bien, Perla cálmate, por favor.
Perla se abrazó a Frederick mientras sostenía al
pequeño, Frederick estaba sumamente molesto al
recordar la llamada amenazante, pero no demostró,
además de su preocupación dicha molestia.
450
Frederick apartó a Perla, la sujetó de ambas mejillas
y le prometió todo estaría bien, trataba de calmarla,
se había alterado.
Frederick se dejó llevar y aunque no era el momento,
la besó, Perla no se interpuso y respondió al beso.
Frederick le dio un beso en la frente y entró. —
Déjame sostener a Daniel mientras te calmas.
—No, no, Frederick por favor conduce a casa, no
quiero estar en este lugar.
Frederick volvió a darle un beso en la frente y le pidió
calmarse, entró y empezó a conducir, Perla seguía
asustada y cada vez que se detenían, Perla miraba a
todos lados, había logrado dormir a Daniel después
de amamantarlo.
Frederick se giraba a mirarla y a preguntar si estaba
bien, al ver su rostro de preocupación, no tuvo dudas
de lo que debía hacer.
451
Tuvo claro cuál era la solución al problema.
—Voy a matarte antes de que los lastimes —
murmuró decidido.
—¿Qué dijiste, a quien vas a matar Frederick? —
preguntó Perla nerviosa.
—No dije nada, solo que espero que estén bien, Perla
lo siento.
—Está bien, no pasó nada, llegaste a tiempo
Frederick, tengo miedo, pero pasará.
—Si, todo va a estar bien, lo prometo…
La situación era tan tensa para ambos que no se
habían percatado del beso que se habían dado.
Habían llegado y Perla entró rápidamente.
Frederick salió y dejó caer su cabeza en el auto antes
de guardar el arma que había recogido, de pensar en
452
que debía actuar rápido si deseaba proteger a su
familia.
Frederick entró y no vio a Perla, Yamile preguntó que
sucedía y Frederick le dijo que regresaría para
contarle, se dirigió a la habitación.
Perla había acostado a Daniel y caminaba de un lado
a otro, al ver a Frederick se acercó y lo abrazó.
—Todo va a estar bien, lo prometo, Perla nada va a
pasarles mientras yo esté vivo.
Perla levantó el rostro y Frederick acarició con
ternura el mismo.
—¿Fue ella? ¿Frederick, esto es obra de Kira verdad?,
Y por favor no me mientas, no soy ton…
Frederick la interrumpió de nuevo con un beso, Perla
puso sus manos en los brazos de Frederick, quién
tenía sus manos en las mejillas, de la misma.
453
—Yo voy a solucionarlo, te prometo que voy a
arreglar todo Perla, mírame, ¿confías en mí?
Perla estaba además de asustada, confundida, pero
asintió ante la pregunta de Frederick. Perla recuperó
la compostura y se alejó, se acercó a Daniel.
—Si le pasa algo, me muero, es mi mundo, es todo —
dijo mientras le acariciaba la espalda.
—No pasará, te juro que daría mi vida por su
bienestar y el tuyo, voy a solucionarlo, por favor
confía en mí.
—No, no va a terminar tan fácil, ella está loca,
Frederick está en prisión y eso no la ha detenido, es
mejor que me vaya, regresaré al pueblo —dijo Perla
al recordar lo que había pasado con Sammy.
—No, no por favor, Perla, yo voy a solucionarlo.
—¿Qué vas a hacer? Frederick, nada de lo que has
hecho ha servido, lo que están haciendo no servirá.
454
—Perla, lo sé, pero tengo la solución al problema,
todo cambiará pronto, lo prometo.
Perla se quedó en silencio, volvió a acariciar la
espalda de Daniel, levantó su rostro y miró a
Frederick asombrada al recordar lo que le escuchó
murmurar.
—¿Qué es lo que pretendes hacer Frederick?
—Protegerlos Perla, terminar lo que no debí permitir
empezara y menos llegar tan lejos.
Frederick acarició el rostro de Perla y sonrió.
—¿Frederick, que es lo que estás planeando?.
455
⁴³. Solución al problema.
Frederick sonrió sin responder a la pregunta de Perla,
se levantó de la cama, caminó de un lado a otro, Perla
al ver su actitud se levantó.
—¿Qué sucede? Frederick, te ves muy pensativo.
Frederick se acercó a perla, tanto que logró ponerla
nerviosa.
—¿Significó algo ese beso, Perla?
—Frederick, no confundas las cosas, no nos
desviemos del asunto importante, nuestra prioridad
debe ser Daniel, lo demás no importa.
—Me importa, Perla, me importa mucho saber lo
que significa para ti, sé que no es el momento, pero
necesito saber si estás pensando en darnos una
oportunidad.
456
Perla se quedó en silencio sin apartar su mirada de
Frederick, quien la sujetaba por las mejillas mientras
le suplicaba ser honesta.
—Perla, por favor, yo sé que cometí errores, sé que
estuvo mal, pero te amo, estoy haciendo todo para
demostrarte que podemos ser una familia, nunca te
hubiera lastimado, te hubiera creído, lo juro, te juro
que lo intenté, pero esas pruebas, mi familia, todo,
no soy un mal hombre y no hay nada que desee más
que tenerlos en mi vida, podemos mejorar juntos.
—No puedo, Frederick, no puedo olvidar, no sé cómo
perdonarte. Te amo, pero no puedo, creo que mi
amor no es tan fuerte, no puedo olvidar, lo siento.
—¿No puedes perdonarme a mí o a ti Perla?
—No lo sé, ¿y si este es mi castigo? Frederick, si
amarte es mi castigo, no tiene sentido estar juntos si
no podemos perdonar.
457
—Podemos cambiarlo, Perla, nuestro amor puede
ser más fuerte que nuestros errores, me amas y te
amo, quiero ayudarte a olvidar, quiero que me
ayudes a olvidar.
Frederick la besó y perla lo permitió.
—Por favor, solo tienes que aceptar que nos daremos
esa oportunidad.
Perla lo miró y miró a Daniel.
—No, no puedo Frederick, lo siento, pero no puedo,
podemos ser padres, amigos, pero no puedo darte
una oportunidad.
—¿Por qué? Perla no ganas nada con castigarte, con
castigarme.
—No es lo que hago, deberías entenderme, Frederick
deberías poder entenderme.
458
—Lo hago, y por eso sé que te estás castigando a ti,
Perla, no as superado tu pasado, no logras
perdonarte y por eso no crees posible perdonarme,
te castigas, quiero sanarte, quiero que mi amor te
sane, no volveré a lastimarte.
—Vamos a estar bien, Frederick vamos a estar bien,
Daniel nos necesita —dijo fingiendo una sonrisa.
Frederick comprendió entonces que no había más
que pudiera hacer, Perla no lo estaba castigando a él,
no era a él a quién no podía perdonar, sino su pasado,
Perla no lograba perdonarse y creer que no merecía
ser feliz, era su modo de castigarse, su miedo y
orgullo le impedían darle una oportunidad a
Frederick.
Frederick la abrazó y besó su cien, le sonrió y le dijo
que la amaba, se acercó a Daniel y mientras sobaba
su espalda le susurró lo mucho que lo amaba y lo que
lamentaba lo que estaba planeando hacer, le pidió
perdón por haber renunciado a él.
459
—¿Por qué te despides de Daniel como si no fueras
a volver, Frederick?
—Quizás tarde un tiempo en volver a verlo, pero
quiero que sepas que lo amo, que me arrepiento de
no haberte creído, que te amo, y lamento haberte
decepcionado.
—¿Qué está sucediendo? ¿Por qué me dices esto?
Frederick, por favor, no hagas nada malo, no hagas
una tontería, por favor prométeme que no vas a
hacer nada que te aleje de Daniel.
Frederick abrazó de nuevo a Perla y dijo que lo sentía.
—¿Puedo darte un beso, por favor?
Perla asintió, un beso que le supo a despedida,
estaba muy preocupada, Frederick alejó su rostro y
le recordó que la amaba, le pidió perdón una vez
más.
460
Miró a su hijo y le pidió a Perla cuidarlo, Perla le hizo
preguntas que Frederick no respondió, salió y al ver
a Yamile se acercó.
—Yamile gracias por todo, gracias por ser la madre
que hubiera deseado tener, sé que has hecho mucho
por mí, pero quería pedirte el favor de que cuidaras
a Perla y a mi hijo.
—¿Qué significa esto, hijo? —interrumpió,
preocupada, cuéntame qué está pasando.
Frederick sonrió y abrazó a la mujer repitiendo que
le agradecía y quería mucho.
—Me estás preocupando, ahora mismo me vas a
decir que significa todo esto.
—No te preocupes, todo va a estar bien, solo voy a
darle solución al problema, tengo algo que hacer,
debo irme, Yamile cuida de mi familia. Te quiero.
461
Yamile intentó detener a Frederick, pero no lo logró,
lo siguió hasta la salida, preguntando qué sucedía,
Frederick abordó su auto y llamó al abogado para
solicitar ver a Kira, el abogado dijo era complicado
por no ser su día de visitas, Frederick le pidió hacerlo
como una visita especial, si había un abogado de por
medio sería posible.
El abogado colgó diciendo le avisaría cuando lo
hubiera conseguido, Frederick ya tenía planeado lo
que pretendía hacer, desde como ingresaría el arma,
hasta como pretendía ponerle fin a la vida de la
mujer. Frederick conducía sin más que el
pensamiento de lo que pretendía hacer, había
perdido las esperanzas de recuperar a su familia,
pero sabía que aún podía hacer algo, protegerlos.
Yamile se quedó preocupada por lo que se dirigió a
la habitación de Perla, llamó a su puerta, le indicó
pasar.
462
—Hola hija, no sé qué sucede, vi a Frederick en un
estado que me dejó preocupada y tú también estás
triste, ¿qué pasó, está todo bien con Daniel?
—Sí, por fortuna está todo bien.
—¿Qué ocurre, tú y Frederick discutieron, su
despedida fue extraña, le prohibiste volver?
—No, pero hablamos sobre darnos una oportunidad,
no pude Yamile.
Yamile abrazó a Perla, quien empezó a contarle lo
que había ocurrido, al igual que el incidente del
centro médico. Sin mencionar lo que le había
escuchado decir a Frederick, siguieron hablando, en
tanto Frederick recibía una llamada del abogado
confirmando había logrado conseguir la autorización
para la visita a Kira.
Frederick sintió una extraña sensación, pero ya no
había marcha atrás, le pidió al abogado prepararse,
lo vería en el lugar, se preparó tal cual había estado
463
imaginando y planeando todo., Frederick se vio
tentado a llamar a Perla, pero no lo hizo, envió un
mensaje y se dirigió a su auto.
Perla recibió el mensaje y al leerlo se sintió
preocupada, decidió hablar con Yamile al respecto
del comportamiento extraño de Frederick que no
solo ella había notado.
—No puede ser, Frederick no puede estar pensando
en cometer semejante locura —dijo Yamile
preocupada.
— ¿A qué se refiere Yamile, qué locura?
—Perla hija, Frederick va a cometer una estupidez,
Frederick va a matar a Kira —reveló angustiada.
Perla comprendió entonces la situación, se había
quedado paralizada, mientras Yamile intentaba
localizarlo, Frederick había apagado el celular, Yamile
decidió llamar al abogado, quien le informó que se
encontraba camino a prisión para reunirse con
464
Frederick, Yamile le pidió al abogado impedir que
Frederick viera Kira, sin decirle más cortó la llamada.
—Hija, por favor trae a Daniel, tenemos que evitar
que Frederick cometa una locura —pidió
desesperada Yamile—. Eres a la única a quien va a
escuchar.
Perla se fue por su hijo y regresó, habían abordado el
auto, Yamile ordenó al chofer conducir rápido, el
abogado ya había llegado y Frederick estaba a unos
pocos minutos de hacerlo, Yamile llamó al abogado
mientras Perla le insistía a Frederick, su móvil seguía
apagado, Yamile ordenó al abogado no permitirle a
Frederick pasar, sin mencionar lo que estaba a punto
de suceder.
Frederick había llegado y después de estrechar la
mano del abogado le informó lo que debía hacer, el
abogado no sería revisado, por lo que se las ingenió
para guardar el arma en el maletín del hombre, quien
recibió una llamada más de Yamile y dejó el maletín
465
abierto, habiendo intentado sacar documentos que
le enseñaría a Frederick.
—¿Ingresamos, por favor? Tengo prisa.
—Señor, me temo que tenemos que esperar.
—De ninguna manera, ingresemos por favor.
El abogado siguió negándose, pero salió el guarda a
informarle Kira ya los esperaba.
—¿Lo ve? No hay nada que esperar, no perdamos
tiempo.
El abogado no tuvo como más impedir que Frederick
entrara, Frederick esperó que el abogado ingresara y
sintió alivio al ver que el arma ya había pasado la
seguridad, lo revisaron y entró. Mientras caminaba,
Frederick murmuraba pidiéndole perdón a su hijo
por lo que estaba a punto de hacer.
466
Kira lo miró y empezó a reírse, Frederick sabiendo lo
que pasaría le sonrió del mismo modo.
—Aquí me tienes querido amigo, ¿para qué soy
necesaria?—dijo en tono de burla.
—Hola, Kira, solo he venido hacerte unas preguntas
y para ponerle fin a todo esto.
—Esto acaba cuando yo lo decida Frederick, ¿qué
quieres preguntar?
Frederick empezó a reírse, al ver como Kira creía
tener el control y saber que él demostraría que no
sería de ese modo.
467
⁴⁴. No nos dejes.
—¿Qué fue lo que hice, cuál fue mi error, Kira que
provocó tu comportamiento?
Kira lo miró y sonrió, Frederick fingió hacerlo.
—Nada, Frederick, no hiciste nada, y ese justo fue el
problema, yo, confié en la palabra de tu madre,
esperaba más de ti y la preferiste a ella, yo siempre
estuve para ti, no era personal, pero tú lo hiciste así.
—Éramos amigos, como hermanos Kira, me
destruiste y con ello a mi familia, cualquier
posibilidad de perdón.
—¿Y crees que en este momento me importa eso? —
preguntó imponente y desinteresada.
—Sé que no, lo has demostrado, te subestimé Kira,
creí que todos esos años de amistad te harían entrar
en razón, ver que estabas lastimando inocentes, pero
468
me equivoqué y por eso estoy aquí para solucionar
este problema.
—¿Tú? Frederick, tú no puedes hacer nada más que
quedarte a ver cómo termino lo que empecé, sabes,
no estoy loca, pero no voy a perdonarte que me
tengas en este lugar, que hayas preferido a esa
pueblerina.
—Al creer en sus mentiras, en las mentiras que me
hicieron perder a mi familia, las preferí a ustedes, les
di la oportunidad, de remediarse, pero no solo no lo
hiciste Kira, mataste a mi madre, a mi madre que fue
también madre para ti.
—iAy, ya! Frederick no me vengas con tu
sentimentalismo, tu madre se merecía lo que pasó,
al igual que tú mereces lo que haré con esa
pueblerina y su bastardo.
Frederick negó con la cabeza, la miró fijamente y
empezó a reírse.
469
—Hija entra tú, yo me quedaré a cuidar a Daniel, por
favor impide que Frederick cometa una locura —dijo
Yamile en tanto le recibía el bebé a Perla.
—Señoras no pueden ingresar, hoy no es día de
visitas —dijo el guardia deteniendo a Perla.
—Señor, permítame pasar, por favor, va a ocurrir una
tragedia.
—No, señorita, no está permitido, le voy a pedir el
favor amablemente de que se retire, de que no
insista.
—Mira, muchacho, sé que estás haciendo tu trabajo,
pero si no le permites pasar, van a haber muertos en
el interior, su esposo está adentro y pretende
cometer una locura —dijo Yamile agitada.
El guardia no estaba creyendo lo que las mujeres
estaban diciendo hasta que escuchó en su radio que
pedían refuerzos, Frederick se había levantado
470
aprovechando de tener a Kira frente a frente y no a
través de las ventanillas que solía visitarla.
Sacó su arma, quitó el seguro y apuntó a la mujer.
—Suelte el arma, señor —ordenó uno de los guardias
al percatarse de lo sucedido—. Señor, por favor, no
nos obligue a dispararle.
—No se preocupe, señor, es demasiado cobarde para
disparar —dijo Kira poniéndose de pies.
Frederick sonrió y accionó el arma.
—Señor, por favor, baje el arma —insistió el guardia.
—De verdad me subestimas tanto, ¿Kira de verdad
no sabes que por mi familia estoy dispuesto hacer
incluso esta locura, de matarte y morir aquí contigo?
Frederick no estaba siendo consciente, lo único que
tenía en mente era acabar con la vida de la mujer, se
471
había preparado al momento de sentarse para ser
abatido por los guardias.
—Entonces deja de hablar, de pensarlo tanto y
dispara Frederick, dispara porque de ese modo
también cumpliré mi objetivo, si me matas te matan,
si no lo haces irás preso y yo mataré a tu familia,
¿Qué prefieres?
—No, no Frederick, por favor no lo hagas —pidió
Perla al llegar con dificultad al lugar.
Frederick cerró unos segundos los ojos y maldijo
—No le dispare por favor, él me escuchará —pidió
Perla al guardia.
—¿Qué haces aquí Perla? ¿Dónde está Daniel?
—Frederick no lo hagas, por favor no es la manera,
te aseguro que vamos a estar bien, convertirte en un
asesino no es la solución.
472
—Lo es, Perla, solo así puedo terminar con esto,
garantizar tu seguridad y la de nuestro hijo.
Los guardas seguían pidiendo a Frederick bajar el
arma, pero se negaba hacerlo, Kira se reía mientras
lo llamaba cobarde, Perla seguía insistiendo, le dijo al
guardia que se acercaría, caminó despacio mientras
le hablaba a Frederick tratando de hacerle ver la
realidad, Perla había logrado pararse al lado de
Frederick.
—Frederick no lo hagas, por favor, por Daniel — pidió
mirándolo con tristeza.
—Es justo por él, para protegerlo, Perla no voy a
recuperarlos, pero puedo protegerlos, si no lo hago,
ella va a lastimarlos y nunca podría perdonarme eso.
—No es la solución, Frederick no nos has perdido,
mírame, aún estoy aquí, nuestro hijo está ahí afuera,
Frederick tenías razón, podemos solucionarlo juntos.
473
Frederick quién se había movido dejando a Perla al
lado seguía apuntando a Kira quién se burlaba de la
situación y provocaba al hombre, el guardia seguía
pidiéndole bajar el arma, Frederick insistía en
disparar si se acercaban.
El abogado solo observaba en silencio, al igual que
dos guardianes más.
—Ya deja la cursilería y sé un hombre Frederick,
dispara y acaba con esto o sé el cobarde que siempre
has sido —dijo Kira con la intención de provocar.
—No, no, Frederick no la escuches, por favor, solo
quiere provocarte, Frederick si la matas nos estarás
separando una vez más, mírame, lo podemos lograr,
Frederick, te amo, te amo —dijo Perla acercándose
un poco más por el lado del hombre intentando
acariciar su rostro.
—Perla…
474
—Por favor, vamos a ser una familia, Frederick tenías
razón, podemos darnos una oportunidad y superarlo
juntos, te prometo que vamos a estar bien,
¿Frederick aún quieres esa oportunidad de ser una
familia?
—Es tarde Perla, no puedo dar marcha atrás, tengo
que protegerlos.
—Y lo harás, mírame, lo harás, pero este no es el
modo, te van a disparar, Frederick, si disparas te van
a matar y no puedes castigarme así, no puedes
dejarnos, por favor Frederick, mírame.
Perla se acercó poco a poco, logrando obtener la
atención de Frederick.
—Tengo que hacerlo, Perla por favor regresa con
nuestro hijo, cuida de él, pase lo que pase, siempre
estaré con ustedes, lamento haber arruinado nuestra
familia, pero este es el modo de solucionar el
problema.
475
—No, Frederick confía en mí esta vez, por favor no es
el modo.
Frederick negó con la cabeza, intentó apartarla, Perla
no lo permitió, puso su mano en la mejilla y le pidió
bajar el arma, Kira siguió provocando a Frederick,
Perla le pidió ignorarla, Perla llevó su mano a la de
Frederick con la intención de coger el arma, lo logró,
logró quitarle el arma.
Frederick la abrazó y empezó a disculparse, la besó y
dijo que lo sentía, Perla aún sostenía el arma y
mientras escuchaba a Frederick olvidaron el lugar en
que estaban, Perla vio al guardia acercarse y negó
con la cabeza logrando que el mismo se detuviera.
Kira aprovechó el descuido para quitar al guardia
cerca a ella el arma, Frederick logró ver la intención
de la mujer quien accionó el arma con la intención de
disparar a Perla, quien le daba la espalda mientras
abrazaba a Frederick.
476
Mismo que se giró recibiendo dos balazos, que logró
Kira antes de ser abatida por el guardia detrás de
Perla y Frederick.
—Frederick, no, no por favor —gritó Perla al verlo
derrumbarse en sus brazos.
El personal médico del lugar fue solicitado, mientras
Perla le pedía a Frederick resistir, la muerte de Kira se
confirmó, por uno de los guardias.
—Perdóname, Perla, perdóname, prométeme que
vas a ser feliz, que vas a cuidar a nuestro hijo, que le
dirás que fui su padre, que vas a perdonar tu pasado.
—No, Frederick, no le diré, se lo dirás tú, sé fuerte,
por él, por nosotros, seremos una familia, lo
seremos, vamos a superarlo, solo sé fuerte, por favor
—pidió mientras desesperada le acariciaba la mejilla.
—Te amo, Perla, perdóname y sé feliz —dijo antes de
cerrar los ojos.
477
Perla gritó, fue alejada por los guardias para dar paso
al personal médico.
—Aún tiene pulso, hay que reanimarlo, lo
perdemos—dijo el paramédico a cargo.
—No, Frederick no te mueras, no me castigues así, te
perdono, te perdono —gritaba desesperada
mientras era sujetada por un guardia—. Vamos a
darnos esa oportunidad, a perdonarnos, Frederick,
por favor, no nos dejes.
478
⁴⁵. Tan fuerte como tú.
Perla fue sujetada por uno de los guardias, mientras
seguían intentando reanimar a Frederick.
—Lo hemos recuperado, necesita ser trasladado de
urgencia —dijo el paramédico—. ¿Es usted la
esposa? Necesitamos alguien que autorice.
Perla asintió y Frederick fue subido a una camilla, la
ambulancia esperaba, Perla caminó rápido.
—Yamile por favor cuide a Daniel, tengo que ir con
Frederick. Por favor cuide a mi hijo con su vida,
llamaré a Enid.
Yamile no salió del asombro después de haber visto
la sangre en el cuerpo de Perla y a Frederick siendo
sacado en camilla.
—Tenemos que irnos—dijo el paramédico.
479
Perla, al ver el estado de shock de Yamile le preguntó
a qué clínica irían, les pidió irse, ella los alcanzaría.
—Yamile, Yamile por favor reaccione, le necesito,
Frederick la necesita, es necesario que vaya con él,
por favor, no puedo dejar a Daniel solo, dijo Perla
entre lágrimas.
Yamile reaccionó y entre lágrimas se subió, se sentó
al lado de Frederick y empezó hablar, el hombre
apenas y podía escuchar.
Perla pidió sus pertenencias y llamó a Enid, no
respondió, llamó a Roberth, quién respondió, le
explicó rápidamente, Roberth la consoló diciéndole
que volaría de inmediato a Moscú.
Perla había dejado la llamada, estaba desesperada,
Yamile había dejado el móvil en su bolso en el auto,
el chofer le preguntó si seguía la ambulancia.
—Mi amor, no es un lugar adecuado, pero no
podemos quedarnos, estarás bien, papá nos necesita
480
—dijo Perla acariciando las pequeñas mejillas de su
bebé.
—Señorita, desea que siga la ambulancia — insistió
el chofer.
—Sí, por favor, necesito estar con él.
Perla se subió al auto y recibió una llamada de Enid
preguntándole como se sentía.
—No quiero perderlo, Enid no quiero que se muera,
no podría perdonarme, lo hizo por nosotros, Enid,
¿por qué? ¿por qué todo a mí paso lo destruyo?
—No, no Perla, no digas eso, estaremos en unas
horas en Moscú, ya hemos abordado el avión privado
de Ivanov, por favor sé fuerte, lleva a Daniel contigo
y pide que lo asistan en pediatría, ya Ivanov llamó al
pediatra del lugar, es su amigo y dijo que lo cuidaran
para que puedas estar con Frederick.
—Gracias Enid, muchas gracias.
481
Perla dejó la llamada y dio gracias a Dios que Daniel
estaba dormido, le pidió al conductor ir con cuidado,
pero un poco más rápido, él lo hizo de ese modo.
Habían llegado y Perla preguntó por Frederick, le
indicaron lo estaban atendiendo, vio a Yamile y se
acercó, la mujer estaba hecha un mar de lágrimas.
Perla se dirigió al centro neonatal, donde la esperaba
el amigo de Roberth quien se ofreció dejar a Daniel
en una de las tantas cunas, dónde estaría bien y ella
podría verlo cuando deseara.
Perla preguntó quién estaría a cargo, pidió y
recomendó nadie diferente a ella podría ver al
pequeño, el doctor indicó que lo comprendía.
—Volveré en unos minutos, para revisar, o para
alimentarlo, por favor recuerde, nadie debe ver a mi
hijo, solo yo.
482
—Lo entiendo señorita, ya Roberth me puso al tanto,
por favor vaya sin preocupaciones.
—Muchas gracias, te amo mucho bebé, papá va a
estar bien —dijo despidiéndose.
Perla caminó tan rápido como la prótesis se lo
permitía.
—¿Yamile, como está él? Yamile por favor dígame
algo.
—No lo sé, ¿Perla que fue lo que ocurrió, donde está
Kira?
—Lo convencí, Yamile había convencido a
Frederick y ella disparó, ella intentó matarme y él me
salvó, ella ahora está muerta, ¿Frederick va a estar
bien verdad? Yamile no me perdonaría que nos falte.
483
Yamile le sujetó las manos a Perla y al ver la sangre
en la ropa de la misma y recordar lo que había dicho
el paramédico, se quedó en silencio.
—Yamile no quiero perderlo, lo amo, quiero darnos
esa oportunidad, quiero ser una familia, Yamile
dígame por favor que usted cree que se va a salvar.
Yamile la miró y siguió en silencio, Perla comprendió
el silencio de la mujer, Perla se acercó a preguntar, le
dijeron, debía esperar, habían pasado unos minutos
y no daban razón.
—Hola, señorita, le manda a decir el doctor Cristian
que el bebé se ha despertado, que si es posible que
se acerque alimentarlo.
Perla se acercó a Yamile y le dijo que debía ir a ver a
Daniel.
—Por favor Yamile avíseme cualquier cosa, debo
atender a Daniel.
484
Yamile seguía sin reaccionar, Perla se retiró y pidió
poder limpiarse la sangre, le permitieron usar una
bata, intentó no llorar y disimular su preocupación
mientras alimentaba a Daniel.
—Papá está luchando por su vida, si tú lo lograste, él
también lo logrará, ambos son mis valientes
guerreros —decía mientras se limpiaba las lágrimas.
Perla se encontraba en un gran aprieto, no quería
dejar solo a Daniel, pero quería saber de Frederick,
la angustia empezó a ganarle.
—Disculpe señorita, ¿podría por favor preguntar por
el estado del paciente Frederick Volkova?
—Claro, por suerte iré cerca, le informaré al volver —
dijo la enfermera.
Perla recibió una llamada de sus tíos, el doctor le
pidió bajar el volumen o salir para no despertar al
resto de bebés.
485
Perla salió y los puso al tanto, les hizo saber lo mucho
que necesitaba contar con ellos en ese momento.
Intentaron calmarla, pero ella seguía preocupada
después de dejar la llamada.
—Señorita, no obtuve respuesta del paciente, pero la
señora, que está como su familiar, dice que la
mantendrá informada.
—Gracias —dijo, es muy amable.
Perla decidió arriesgarse y llevar con ella a Daniel, su
desarrollo estaba siendo excelente, aunque el lugar
era adecuado por ser un hospital, Perla sentía miedo
de su bebé, pero no podía más con la zozobra.
—¿Familiares del paciente Frederick Volkova? —
preguntó el doctor con una expresión que hizo que
Perla se temiera lo peor.
—¿Él está bien? —preguntó Yamile angustiada.
—Lo lamento —dijo y Perla se echó a llorar.
486
—No, Yamile no, no puede ser, Frederick, no puede
estar muerto.
—Señorita, señorita cálmese, el paciente no ha
muerto aún, entró en coma, primera etapa por la
lección craneal sufrida por uno de los impactos.
—¿Qué significa eso, doctor?
—Significa que el paciente está vivo, pero incapaz de
moverse o responder a su entorno, existe la
posibilidad de que se recupere, pero no es algo que
podamos garantizar.
—¿Tendrá consecuencias en caso tal llegue a
recuperarse? —preguntó Yamile.
—Habría que esperar a que despierte para evaluar al
paciente, por ahora ese es el pronóstico, el tiempo
en que estará así es impredecible. Pueden pasar a
verlo si desean, no mucho tiempo.
487
El doctor explicó un par de cosas más y se retiró,
Perla le pidió a Yamile entrar a verlo, ella se sintió
tranquila, estaba segura de que lograría superar su
estado.
—Lo ves, es tan fuerte como tú, o tú lo eres como él,
tu padre va a salir de esto y vamos a ser una familia,
si amor, tu papá aún está vivo y tienes que ayudarme
a que vuelva con nosotros —decía Perla con dulzura
al bebé, y su esperanza puesta en que lograría pronto
despertar.
Perla recibió una llamada de Roberth, avisando
estaba a horas de llegar, Perla le informó el estado de
Frederick, mismo que expresó también su seguridad
en que se recuperaría.
La hermana de Kira, que era quien se encargaba de
hacer sus cosas, debió ir a reconocer y tramitar el
traslado del cadáver. Al tiempo que se prometió que
se vengaría por lo sucedido al enterarse del motivo
de la muerte de la mujer.
488
Yamile quien se sentía culpable por la situación de
Frederick, por no haberlo protegido como se lo había
prometido al padre del mismo, le sostenía la mano y
pedía perdón, le decía esa verdad que en ese
momento él no podía escuchar.
489
⁴⁶. Te necesitamos.
Yamile siguió hablándole a pesar de que parecía estar
en un profundo sueño, Perla estaba ansiosa por
verlo, pero debía esperar a que Yamile saliera para
que pudiera cuidar a Daniel, no se sentía capaz de
dejarlo de nuevo en pediatría, estando él despierto.
Habían pasado unos minutos y Yamile salió, su rostro
de desilusión dejó preocupada a Perla.
—¿Qué tan grave se ve? —cuestionó angustiada.
—Está con nosotras Perla, pero parece que no, entra
y míralo, es posible que más adelante puedas entrar
con Daniel, tal vez en un par de días, cuando su
estado sea menos crítico y Daniel haya evolucionado
más.
—Sí, tengo fe en que volverá, iré a verlo, Yamile por
favor cuide a mi hijo.
490
—No tienes que decirlo cariño, ve, ve y hazle sentir
tu amor, que estás con él, dale motivos para que
vuelva —pidió Yamile evitando las lágrimas mientras
recibía a Daniel.
Perla se limpió las lágrimas e ingresó, al verlo sintió
una extraña sensación recorrer su cuerpo, se acercó
con temor, lo miró y su esfuerzo por contener sus
lágrimas fueron vanos.
—Hola, Frederick, estoy aquí, estoy contigo, ¿sabes
que tienes que despertar verdad? Nuestro hijo nos
necesita, Daniel necesita a su papá, Frederick tienes
que luchar, por él, por ti, por nosotros, yo te amo, te
necesito despierto, tenías razón Frederick y tienes
que despertar para poder decírtelo.
Perla, sujetó su mano, le dio un beso en la frente
mientras le decía los muchos motivos por los cuales
debía despertar, le habló de esa oportunidad que
estaba dispuesta a darle, a ser esa familia que él
deseaba.
491
—Señorita, debemos suministrarle unos
medicamentos, por hoy las visitas serán restringidas,
mañana tendrán más libertad, debemos ver cómo
evoluciona el paciente —dijo una enfermera.
—5 minutos más, por favor, solo 5 minutos —pidió
ansiosa, no quería dejarlo—. Tienes que despertar
pronto Frederick, tienes que hacerlo, te necesito,
nuestro hijo te necesita, Frederick tienes que volver,
no puedes castigarme con tu ausencia, no podré
seguir sin ti.
Perla le dio un beso en la frente, uno cerca a sus
labios y le susurró que lo amaba. Salió del lugar
después de ver que la enfermera suministrara el
medicamento.
—¿Yamile cuanto tiempo cree que vaya a estar así?
—No se sabe hija, pero tenemos la esperanza, aún
está con nosotros, debemos pedir, darle motivos
para que regrese, Frederick es fuerte.
492
Perla asintió y recibió al bebé, se sentó, la mujer le
preguntó si deseaba comer algo, ella negó y le pidió
ir a casa si necesitaba descansar.
—Ve tú, hija, es mejor que vayas a casa, Daniel
necesita descansar, aún no debemos descuidar su
salud.
—Yamile esperaré a Enid, ella puede cuidarme a
Daniel un par de horas, no quiero dejar solo a
Frederick, Yamile no quiero perderlo, si le pasa algo
no podré perdonarme, no debí llegar a su vida, mi
pasado ha desatado todo esto, soy culpable, como le
explicaré a mi hijo si su padre no despierta.
—No eres culpable Perla, deja de ser tan dura
contigo, Frederick va a despertar, lo hará, él puede
escuchar y sabe que lo necesitan, sabe que tú y
Daniel, que todos nosotros lo esperamos.
Daniel empezó a llorar y Perla se desesperó, no
conseguía calmarlo, a pesar de alimentarlo y tratar
de dormirlo.
493
—Ve a casa, hija, ve y atiende bien a Daniel, yo me
quedaré y esperaré a Enid y Roberth.
—Yamile por favor avíseme cualquier novedad,
esperaré a Enid y volveré.
Perla se despidió de Yamile y se acercó a la
habitación de Frederick, en donde lo pudo ver,
parecía estar en un profundo sueño, suspiró y
murmuró que volvería.
Perla volvió a despedirse de Yamile y salió, indicó al
chofer llevarla a casa, Daniel seguía llorando, Perla
suponía que estaba estresado por el ruido y que
tenía sueño.
Intentaba mantener la calma, lo sostenía en su
pecho, le hablaba, sobaba su espalda, se sentía
desesperada, empezó a revisar que estuviera bien, su
temperatura era adecuada.
494
Perla recibió una llamada de Enid quién intentó
mantenerla calmada, le sugirió algunas cosas que
Perla al colgar puso en práctica, Daniel se había
calmado, aunque seguía llorando.
—Amor, por favor cálmate, ya vamos a llegar a casa,
te bañaré, te alimentaré, mami, lamenta haberte
descuidado tanto hoy, pero papá necesitaba a mami.
—¿Desea que le ayude en algo, señorita? —
preguntó el chofer al llegar.
—Si me lleva esas cosas adentro, se lo agradecería,
es usted muy amable señor Fabricio.
El hombre sonrió y llevó lo que se le fue ordenado,
Perla entró de inmediato a la habitación, le quitó la
ropa al bebé y empezó hacerle cariños, se sentó.
Daniel se había finalmente calmado, Perla preparó
todo y mientras lo bañaba, le hablaba de Frederick,
después de vestirlo, lo alimentó y se acostó con él al
lado.
495
«Tienes que ser fuerte Frederick, tienes que serlo, te
mentí, no es cierto, no podré sola, no podré con
nuestro hijo, no puedes dejarnos, te necesitamos»
pensaba mientras miraba a Daniel pataleando.
Daniel estaba próximo a cumplir sus 5 meses, era un
bebé pequeño, de escasos cabellos rubios, de ojos
celestes y delgado, aunque estaba ganando peso,
poco a poco su recuperación avanzaba
exitosamente, no padecía ninguna condición física
que afectara su crecimiento y eso hacía feliz a Perla,
aunque sabía había cuestiones que debido a su
temprano nacimiento, podría afectar su desarrollo.
Todo parecía ir bien.
Perla lo miraba y se cuestionaba, se preguntaba por
qué todo tenía que haber pasado de ese modo,
porque justo cuando sintió haber atrapado la
felicidad su vida se había convertido en un caos, Perla
empezó a temer que su castigo, como solía llamarle,
alcanzara a su bebé.
496
—Voy a protegerte con mi vida si es preciso —dijo y
lo levantó en sus brazos—. Eres un maravilloso regalo
en medio de tanta maldad, eres mi fortaleza, mi roca
hijo, sé que también lo eres para tu padre, sé que
serás su motivo para despertar.
Perla decidió llamar a Yamile, cuando se disponía a
hacerlo, recibió una llamada, la mujer se adelantó, le
dijo todo marchaba bien, preguntó cómo se sentía y
Perla dijo estar preocupada, pero que había logrado
calmar a Daniel.
—Roberth y Enid me han llamado, están próximos a
llegar, he preguntado por Frederick, sigue igual, sigue
con nosotros, es lo importante —dijo Yamile afligida.
El cuerpo de Kira había sido trasladado, su hermana
se llevó con ella toda la información necesaria, con
respecto al caso y a los que responsabilizó, incluso
cuando se le había sido explicado la responsabilidad
de Kira, esta al ser una mujer vengativa, no escuchó
nada más que lo conveniente, salió de Moscú,
497
prometiendo regresaría con un único propósito,
terminar lo que su hermana había iniciado.
Perla había logrado dormir a Daniel y dormirse con él
al lado, habían pasado un par de horas y
Roberth y Enid habían llegado al centro de salud,
Yamile estaba cansada y somnolienta.
Roberth preguntó por el estado de Frederick, el
pronóstico seguía siendo el mismo, Enid pretendía ir
a casa con Yamile, debía cuidar a su hija y poder
ayudarle a Perla, por lo que al conocer el estado de
Frederick, se despidió de su esposo y junto con
Yamile fueron a casa de la misma.
«Caray mi hermano, nos topamos con mujeres
maravillosas, pero también con unas muy locas, sé
que vas a salir de esta, tu hijo te necesita, todos te
necesitamos Frederick» pensó Roberth mientras
miraba a la habitación de su amigo.
498
⁴⁷. No descarta nada.
Perla había despertado de repente pensando había
sido una pesadilla, pero supo que era su realidad,
Daniel aún seguía durmiendo, dio un beso a su bebé
y se levantó con la intención de llamar a Yamile.
Pero justo escuchó sus voces en la sala, quiso salir,
pero decidió esperar, al ver a su prima entrar caminó
hacia ella.
Annia estaba dormida y la acostaron al lado de
Daniel, después de saludarse.
—¿Cómo está Frederick? —preguntó Perla ansiosa.
—Sigue igual hija, esperemos que mañana esté
mucho mejor.
—Perla, lo siento mucho, ven, déjame darte un
abrazo.
499
Enid se había acercado y abrazó a la mujer, quien no
pudo evitar llorar.
—Yamile por favor vaya a descansar, lo necesita —
sugirió Perla.
—Así es hija, iré a descansar, avísenme cualquier
cosa, me levantaré temprano para que podamos ir
con Frederick.
—Ah, Enid pretendía molestarte, ¿crees posible que
puedas quedarte unas horas con Daniel? Quiero
estar con Frederick un par de horas.
Yamile sugirió que lo mejor era que se quedara y
descansara, al día siguiente sería más útil, Perla lo
pensó y al ver que Enid sugirió lo mismo decidió
quedarse, la habían convencido al argumentar
Roberth cuidaría de Frederick y avisaría cualquier
novedad.
Perla y Enid se sentaron hablar, trató de mantenerla
animada, Perla deseaba tener la fuerza de voluntad
500
que había tenido, pero se sentía débil, sentía que su
mundo se derrumbaba sin que pudiera hacer mucho.
—Sé que dirás que debo superarlo, que debo
perdonarme, que no es mi culpa, Enid, ¿pero y si lo
es? Como puedo perdonarme cuando todo lo que
sucede parece ser mi castigo, causé daño y provoqué
muchas situaciones, ahora siento que todo eso ha
desatado esto.
—Perla no es así, créeme, no puedes culparte, no
puedes dejarte vencer, tú eres fuerte, eres Perla,
Frederick va a estar bien y serán una familia, no lo
has provocado tú, Kira está muerta y todo acabará,
Frederick despertará y al igual que Roberth y yo,
ustedes serán felices, estarán bien.
—¿Eso crees? Enid amo a Frederick, pero incluso así
no sé si podamos darnos una oportunidad, tal vez lo
mejor es que no estemos juntos, esta situación me
llena de miedo, quiero proteger a Daniel, deseo con
mi alma que él esté bien, que Frederick pueda
despertar y formar parte de su vida, pero…
501
—Pero nada, Perla no puedes autocastigarte, así, las
terapias no parecen haber ayudado, debes ser
fuerte, por ti, por Daniel, por Frederick, por esa
familia que deseaste formar, Frederick merece una
oportunidad y tú lo sabes.
—Sí, sé que fue una víctima, sé que se estaba
esforzando, pero no se trata de él.
—Perla, no hablemos de cosas tristes, mira,
Frederick te necesita y necesita a Daniel, ustedes
serán esa fortaleza, ese motivo que le ayuden a
volver, Frederick despertará y se darán una
oportunidad, ambos la merecen, ya ven acá, ¿sabías
que eres mi prima favorita?
—Soy tu única prima Enid —dijo con una sonrisa
fingida.
—Sí, pero eres la prima más linda y fuerte de todas,
mira como está de lindo Daniel, lo has cuidado a la
perfección, estoy muy orgullosa de ambos.
502
—Gracias Enid, tú y Dan son los mejores, siempre
saben cómo hacerme sentir bien, Annia también está
muy hermosa, se parece cada vez más a su padre.
—¿Quieres comer algo Perla?
—No, gracias Enid, podrías llamar a Roberth y
preguntar por Frederick, por favor, tomaré una ducha
mientras lo haces.
Perla se fue al baño y Enid llamó, no había
novedades, estaba cerca de las 11 pm, Yamile ya se
había quedado dormida, Frederick seguía sin
evolucionar.
—¿Hay novedades? —interrogó al salir de ducharse.
—No, al parecer sigue igual, ¿Perla quieres hablar de
lo que sucedió?
—No, no en este momento, pero creo que es
conveniente investigar más el asunto, Enid creo que
503
el peligro no termina con la muerte de Kira, tal vez
quienes la ayudaban quieran tomar represalias.
—Tienes razón, le diré a Roberth para que tome
cartas en el asunto, para llevar acabo una
investigación, ya ves que nos funcionó.
Perla se sintió incómoda, al escuchar aquello, eran
comentarios con los cuales le era inevitable recordar
que había sido culpable de ese suceso.
—No, no Perla, por favor, mira, no vuelvas al pasado,
Perla, trato de decir que todo va a estar bien, vamos
a solucionar este asunto, ¿te gustaría que se te
pongan guardaespaldas?
—No, no creo que sea necesario, es un poco
exagerado, pero si me gustaría descartar que esto
vaya a continuar, Enid ya no quiero seguir
padeciendo estos sucesos.
504
—Todo va a estar bien, ven vamos a dormir, debemos
ir temprano a ver a Frederick, para que le hagas saber
cuánto lo amas y que pueda despertar pronto.
—¿Tú crees que cuando despierte y si nos damos una
oportunidad, podremos ser felices, Enid?
—Por supuesto que lo creo, tú te mereces eso y más,
Frederick también, serán una hermosa pareja con un
hermoso hijo, tal vez puedan darle a Daniel una
hermana.
—No, no creo Enid…
Perla nunca había pensado en eso, sus esperanzas
con Frederick habían muerto desde aquella última
súplica que había hecho y que al igual que su oscuro
pasado no lograba olvidar, sentía que su amor no era
tan fuerte, aun así fingió que lo que había dicho Enid
le había hecho ilusión.
Las mujeres se acostaron, continuaron hablando,
Enid trataba de darle ánimos a Perla, ella fingía estar
505
bien, aunque no era cierto, sentía que no tenía
fuerzas, Perla empezó a cuestionarse si haber
cambiado era la causa de su sufrimiento, se
preguntaba si tal vez siendo quién había sido en su
pasado le hubiera evitado todo lo que estaba
sucediendo y presentía seguiría pasando.
«¿Este es el costo de mi cambio? Se suponía que
debía ser bueno, que la vida me daría una
oportunidad, se suponía que todo iría bien, cambié,
cambié, pero con ello han venido sufrimientos y
desgracias» pensó Perla dándole la espalda a Enid y
los bebés.
Empezó a llorar y preguntarse cuanto más el karma,
la vida o el universo seguiría poniéndole pruebas.
—¿Disculpe, es usted familiar del paciente Frederick
Volkova? —preguntó el doctor.
—Sí, si por supuesto, ¿está todo bien con él? —
preguntó Roberth preocupado.
506
—Es lo que pretendemos descartar, necesitamos una
firma, el paciente no está respondiendo,
evolucionando como se espera que lo haga, y
necesitamos una autorización, para realizar unos
exámenes, para descartar muerte cerebral.
—Pero… No, no puede ser, dijeron que estaba bien,
que solo había entrado en estado de coma, si tuviera
muerte cerebral, estaría muerto doctor.
—Señor, comprendo su angustia, pero debe
entender que si no hay signos de actividad cerebral,
es necesario que se vuelva a realizar la prueba de 6 a
24 horas después para asegurarse de que la persona
nuevamente no muestre respuesta. Después de
probar dos veces sin respuesta, se determina que la
persona sufre muerte cerebral, y eso es lo que
intentamos descartar, ¿podría por favor autorizar?
—Sí, por supuesto, yo autorizo.
Roberth firmó los documentos y preguntó cuando
podría saber el nuevo pronóstico.
507
—Se le avisará, señor, no se preocupe.
Roberth se sentó, decidió no avisar hasta no tener
una respuesta, empezó mentalmente a pedirle a su
amigo ser fuerte, a mencionar los motivos por los
cuales debía ganar esa batalla.
508
⁴⁸ . Cambio de actitud.
Horas más tarde le fue informado a Roberth,
Frederick seguía con un pronóstico no de mejoría,
pero sí aliviador, aquella posibilidad había sido
descartada, Frederick seguía con vida, aunque su
evolución parecía ir lenta, las horas pasaron y
Roberth había amanecido despierto esperando para
poder ver a Frederick.
Se lo habían permitido, Perla quien había estado
despierta hasta muy tarde no desayunó, a pesar de
la insistencia de las mujeres en que lo hiciera, ella se
había encargado de Daniel y esperaba ansiosa por ir
al centro médico.
—¿Enid, puedo dejarte a Daniel un par de horas? Te
prometo volver lo más pronto posible.
—Por supuesto y no te preocupes, Frederick está
bien, Roberth llamó muy temprano, me quedaré con
509
los niños y tú y Yamile pueden ir al centro de salud,
así Roberth puede venir a descansar, los cuidaré
todas las horas que sean necesarias.
—Gracias, Enid.
Perla había abrazado a Enid, se acercó para saludar a
Annia, mientras esperaba a Yamile quien después del
desayuno había ido a su habitación para recoger
algunas cosas. Perla estaba ansiosa, Yamile había
regresado, Perla se despidió de su bebé, preocupada
porque pretendía tomarle la palabra a Enid y estar un
par de horas fuera, al pendiente de Frederick.
Las mujeres se habían despedido y fueron al centro
de salud en donde al llegar Roberth se encontraba en
la habitación de su amigo, al saberlas en el lugar
permitieron a Yamile saludarlo, mientras Roberth
ponía a perla al tanto, Yamile estuvo con él varios
minutos, al salir ella entró Perla, temerosa, pero al
sentarse al lado del hombre no hacía más que darle
motivos para alentarlo a despertar, sin tener
510
respuesta alguna, Perla sostenía su mano,
intentando no perder las esperanzas.
Desde esa mañana Perla había cambiado su rutina,
debía hacerse cargo de su bebé, intentar generar
ingresos, por lo que había pausado el proyecto con el
que deseaba ayudar al hombre y cuando podía
seguía con sus ventas en línea con las cuales Dan
desde San Petersburgo le ayudaba.
Perla intentaba no darse por vencida, intentaba ser
fuerte, mantener su fe, habían sido unos meses
complicados, en los cuales se había tenido que
obligar a ser fuerte. A cambiar su actitud de víctima
del destino.
Visitaba a Frederick todos los días, el tiempo que le
fuera posible, el hombre llevaba 4 meses sin
despertar, ella le llevaba a Daniel. Algunas veces le
contaba los avances del mismo, estaba a menos de 4
meses de cumplir su primer año.
511
Perla le pedía despertar para poder estar juntos, Esa
tarde mientras lo visitaba y le hablaba, Perla no se
dio cuenta del avance de Frederick al mover algunos
de sus dedos, la estaba escuchando, había intentado
hacerle saber de ese modo que la estaba
escuchando, pero ella no se había percatado.
—Hola Enid, te agradezco que hayas venido a
quedarte con Frederick, ¿cómo sigue Yamile?
—Bien, solo está un poco cansada e indispuesta, el
médico la revisó y no hay de que preocuparse, y por
supuesto, no es problema, lleva al precioso de Daniel
a su cita, por suerte Roberth pudo llevarse a Annia,
así puedo quedarme más tranquila.
Las mujeres estaban hablando sin saber que
Frederick las escuchaba, aunque sin dar señal de ello,
lo había empezado hacer unas semanas atrás y había
logrado escuchar muchas cosas, como esa verdad
que Yamile había decidido ocultarle.
512
Perla se acercó para despedirse del hombre con un
beso en sus labios y susurrando a su oído que lo
amaba.
—Despierta amor, tu hijo y yo te necesitamos —
susurró Perla mientras le acariciaba el rostro.
Perla se había acercado y recibió a Daniel, lo acercó
para que el pequeño encima del pecho de su padre
le tocara el rostro.
Perla sonreía al ver la curiosidad con la que el niño
exploraba el rostro de su padre. Daniel había logrado
superar cada reto de su prematuro nacimiento y en
esos 4 meses había logrado un buen desarrollo,
ganado el peso ideal y se comportaba como su
madre esperaba, Perla empezó a cambiar su actitud
con respecto al pasado, todo parecía ir bien, solo la
agobiaba el que Frederick siguiera sin despertar,
aunque se le había sido informado avances en su
estado, ella deseaba verlo despierto.
513
Perla sentía que por fin su castigo había terminado y
deseaba ver al hombre que amaba despierto, para
darse esa oportunidad, se sentía capaz de
perdonarse, cosa que decía ya había logrado, se
sentía capaz de volver a comenzar de nuevo de la
mano del amor, como lo había hecho ya en su
pasado.
Al desconocer que la hermana de Kira preparaba
sigilosamente su venganza, esperando al igual que
ella que Frederick despertara para hacerlo testigo de
lo que pretendía causar.
Perla había llevado a Daniel con su pediatra, el cual
había comprendido que la mujer no podía
corresponder al interés personal que él sentía, se
habían convertido en buenos amigos.
Perla había contado con el apoyo de su familia, el
proceso se le había echo más fácil, había puesto su fe
en que Frederick despertaría en algún momento.
Perla, después de salir de la cita, decidió caminar un
poco, terminó en su lugar favorito de la ciudad.
514
—Papá va a despertar para antes de tu cumpleaños,
haremos muchas cosas juntos, como venir a este
lugar y compartir los tres —dijo perla mientras le
señalaba el lugar al pequeño, como si pudiera
entenderla.
Mientras ella le contaba muchas cosas, él jugaba con
el cabello de la mujer.
«Solo tienes que despertar tu Frederick y con ello
todo será perfecto» pensaba Perla, al mismo tiempo
que decidió era tiempo de regresar al centro de salud
y contarle a Frederick, todo iba bien con Daniel
Perla estaba emocionada por poder contarle que ya
le estaba saliendo el primer diente y que por eso
había estado un poco irritado los últimos días.
—Hora de ir con papi, para decirle que alguien ya le
está saliendo su primer diente.
515
Perla había abordado un servicio y se dirigió al centro
de Salud, donde Enid la esperaba fuera de la
habitación de Frederick.
Perla había llegado y la saludó, Perla le contó a Enid
lo que estaba sucediendo, ella cogió a Daniel para
hacerle mimos.
—¿Quieres que me lo lleve a casa? —preguntó Enid
—No, eres muy linda Enid, pero me quedaré con el
aquí un par de horas, quiero contarle a Frederick que
nuestro hijo ya le está saliendo su primer diente, Enid
tengo mucha fe en que despertará antes de que
Daniel cumpla su primer año, quiero que esté
despierto. Que no sé pierda ese momento, incluso
me gustaría que esté cuando diga bien su primera
palabra.
—Si sigues cuidándolo del modo que has estado
haciendo, seguro que lo logrará, ya viste que el
doctor dice que está evolucionando.
516
—Lo sé, te digo que estoy muy segura de que
despertará pronto.
Se habían quedado hablar un poco mientras
Frederick pasaba su revisión periódica por parte de
las enfermeras.
Unos minutos después, Enid se despidió y se fue a
casa para saber cómo seguía Yamile y atender a su
hija.
Perla entró con el pequeño y se sentó a contarle a
Frederick sobre el diente y otros avances que estaba
teniendo Daniel.
Mismo que empezó a llorar y la mujer para calmarlo
se levantó y salió unos minutos de la habitación.
—Tienes que calmarte, pronto pasará, amor es tu
primer diente que está brotando—dijo consolando al
pequeño.
517
Perla abrió los ojos como platos al entrar y ver a
Frederick despierto y con una sonrisa que se notaba
le costaba.
—Hola —Saludó Frederick al tiempo que intentaba
acomodarse en la camilla.
Perla seguía asombrada y sin poder moverse.
Frederick la miraba sonriente y esperando a que
reaccionara.
—¿No te alegras de verme despierto? Creí haber
escuchado que deseabas que despertara para darme
muchos besos. ¿Puedo cargar a Daniel?
—iFrederick! Fred- Frederick estás despierto! — dijo
enormemente emocionada.
—Lo estoy, estoy muy feliz de que sean lo primero
que veo.
518
—Llamaré al doctor —dijo Perla feliz y sin saber
cómo actuar.
—No, por favor aún no, quiero estar unos minutos
con Daniel, contigo, amor… ¿Entonces le salió su
primer diente? ¿Cuánto tiempo llevo aquí, tú estás
bien, verdad?
519
⁴⁹ . No ha terminado.
Perla aún sorprendida y sin palabras asintió con la
cabeza, Frederick sonrió, la miraba emocionado, dejó
de hacerlo y se concentró en el pequeño. Volvió a
preguntar cuántos meses llevaba en el lugar.
Perla le informó el tiempo, Frederick hizo algunas
preguntas con respecto a Kira, al saber que estaba
muerta, recordó sus cómplices, preguntó a Perla si
estaban bien, si todo había estado bien mientras él
estaba en ese estado.
Sabía que aún no había acabado, por lo que decidió
terminar con el problema.
—¿Podrías por favor avisarle a Roberth? Necesito
hablar con él, necesito un favor, dile por favor que no
debe saberlo nadie más que su esposa y Yamile.
Perla asintió, Frederick le sonrió de nuevo al ver la
reacción de la mujer, que aunque feliz, estaba torpe
al no saber cómo actuar.
520
—¿Perla, y tú no ibas a saludarme? Antes de que
entre el médico, podrías si gustas besarme, me
sentaría bien.
Perla se quedó en silencio y mirándolo desde una
distancia prudente de la camilla.
—¿Cómo te sientes, te duele algo, Frederick?
—Me siento un poco aturdido, pero tú tienes la
solución en tus manos, ¿Perla podrías hacer el favor
de acercarte?
—Bien, lo mejor es que llame al doctor, debe
revisarte, te recibo a Daniel y le diré al doctor que
estás despierto —dijo ella tratando de evadir.
Frederick asintió, una vez que la mujer se acercó, la
sujetó por la mano y la jaló hacia él.
Le acarició el rostro y el cabello.
521
—Frederick… Yo. Tengo que avisarle al doctor que
has despertado —dijo nerviosa.
—Te escuchaba, los escuchaba y traté de darte
señales, me motivaste a volver —dijo dándole un
beso en la frente—. Eres maravillosa, mira nuestro
hijo, lo has mantenido a salvo, no me has dejado
solo. Te amo Perla Clark.
Perla tragó saliva, intentó disimular intentando coger
a Daniel, Frederick se dio cuenta de lo nerviosa que
estaba, y aunque había escuchado cada una de sus
palabras, al darle ánimos para despertar, quería que
ella estuviera cómoda y de acuerdo con decirlo y
hacerlo mientras él estaba despierto.
Frederick acarició el rostro de Perla y le agradeció,
tenía deseos de besarla, pero decidió esperar a que
ella tomara esa decisión.
—¿Tú, tú estás seguro de que te sientes bien?
Llamaré al doctor y le avisaré a Roberth, llevaré a
Daniel para que no te esfuerces
522
—Estoy bien, estaría mejor si me dieras un beso, si
me susurras cuanto deseabas verme despierto.
Perla esbozó una sonrisa ladeada, y decidió coger a
Daniel y avisar al médico.
—Despídete de papá —dijo acercándole el bebé.
—¿Vas a irte, Perla? —preguntó mirándola confusa.
—No, no, solo mientras te revisan, supongo que no
podremos verte durante un par de horas.
—Tienes razón, Perla no olvides, solo deben saberlo
ustedes.
Perla asintió y mientras lo miraba hablarle a Daniel,
se fijaba en lo feliz que parecían ambos estar, Daniel
extendió los brazos y Perla se acercó.
Recogió al bebé y pretendía marcharse.
523
—Frederick, me alegro de que hayas despertado y
espero que todo salga bien, avisaré al médico — dijo
y salió de la habitación.
—Ha despertado, amor, tu padre ha despertado, sí,
si lo ha hecho, volvió con nosotros, lo dije, volvería
antes de tu cumpleaños —decía en voz baja al
pequeño.
Frederick se había quedado con las ganas de un beso
por parte de la mujer, de escuchar esas cosas que le
decía mientras estaba sin poder responder a ellas.
«Espero que el haber despertado no sea motivo para
que retrocedas, he despertado» pensó Frederick,
dejando ir su cabeza hacia atrás en la suave
almohada.
—Debo salir de aquí, debo poner presos a los
cómplices de Kira y garantizar que todo ha
terminado, no pueden saber que he despertado,
espero que Yamile no haya detenido la investigación,
la intervención de esas líneas telefónicas, y la
524
comunicación con la presa — murmuró mientras
intentaba quitarse algunos equipos médicos a los
cuales había estado conectado.
Perla caminaba intentando disimular su emoción.
Besó la cien del pequeño
—Ha despertado, Frederick ha despertado, amor
papá ha despertado.
Perla estaba tan emocionada que no había podido
siquiera entender por qué no había podido darle un
beso, llegó con la enfermera, a la cual le avisó,
pidiendo discreción.
Misma que avisó al doctor, quien minutos después se
dirigía a la habitación del hombre seguido por Perla.
—No puede entrar señorita, es necesario que espere
a que el paciente sea evaluado —dijo el doctor al ver
a Perla tratar de seguirlo incluso dentro de la
habitación.
525
Frederick le sonrió al ver su gesto, lo que consideró
muy lindo, el doctor se acercó y lo saludó.
—¿Me podría hacer el favor de regalarme 5 minutos
con mi esposa y mi hijo? Solo 5 minutos, por favor —
pidió Frederick.
El doctor lo miró confuso, Frederick argumentó que
era importante, le pidió entenderlo.
—El paciente pide verla 5 minutos, siga usted
señorita y por favor no se demore, debemos evaluar
al paciente, le sostengo al bebé.
Perla lo dudó, pero miró al interior y dejó a Daniel en
los brazos del doctor, entró emocionada.
—¿Qué sucede, estás bien? ¿Por qué has pedido
verme?
—Pensé que querías entrar, vi esa intención y pensé
que sería prude…
526
Perla se había llenado de valor y se acercó, lo besó.
—Tienen que revisarte, pronto tendremos tiempo de
hablar —susurró en los labios del hombre.
Frederick puso sus manos en las mejillas de la mujer
y le devolvió el beso.
—No tienes idea de cuan feliz me haces, te amo, te
amo tanto Perla, gracias por estar aquí, no es el
momento, ¿pero podrías decirme si tengo una
oportunidad?
Perla asintió y Frederick la besó de nuevo.
—Tenemos que hablar de muchas cosas, pero quiero
intentarlo.
—Una oportunidad es todo lo que necesitaba, voy a
hacerte muy, muy feliz, Perla será mi segundo
intento y te juro que voy a llenarte de felicidad, de
tanta dicha que te haré olvidar las noches de
tormenta y oscuridad que te he hecho vivir.
527
—Deben revisarte Frederick, y yo debo avisar al resto
que ya has despertado.
—Te amo, te amo Perla.
Frederick rozó el labio inferior de la mujer con los
pulpejos de sus dedos y le dio un beso en la frente.
—Estaré esperando afuera, Frederick, deseo que
todo esté bien.
—Lo estará, te amo.
Perla salió radiante de felicidad, recibió a su hijo y se
dirigió a la sala de espera, en dónde llamó a Enid, le
contó la noticia y le pidió avisar a Roberth y Yamile,
diciéndole que Frederick había pedido, se manejara
con discreción el asunto.
Después de minutos al teléfono con su prima, Perla
les dejó mensajes a sus tíos y primo, no diciéndoles
528
la noticia por seguridad, pero estaba tan emocionada
que les dijo que había un gran avance.
Perla dejó su móvil y empezó hablar con su hijo,
quien se reía con los gestos que en medio de su
felicidad la madre le hacía.
—Aww, a ver, una sonrisa para mami, eso es, ay, que
ternura, mi príncipe le está mostrando ese diente a
mamá.
Daniel se reía y Perla se sentía dichosa, limpió las
babas del bebé y lo abrazó contra su pecho.
—Te amo tanto hijo, eres lo más lindo que mis ojos
hayan podido ver, tenerte me hace tan feliz.
Perla decidió buscar un lugar cómodo para alimentar
a Daniel, recibió un mensaje de Enid, diciéndole ya
se encontraban camino al centro de salud.
529
Katia, la hermana de Kira había sido informada por
una de las enfermeras del lugar a quien había pagado
por mantenerla al tanto.
Misma información a la que Yamile tenía acceso,
pero que desconocía, al haberse concentrado en la
situación de Frederick, había descuidado la
investigación y seguir con vigilancia del caso de Kira.
Por suerte Frederick había despertado consciente de
que aún no había terminado, y mientras era
evaluado estaba ansioso por poder salir y poner fin a
la situación.
530
⁵⁰ . Oportunidad para dos.
Frederick había sido evaluado, el doctor le dijo los
resultados le serían revelados un par de horas más
tarde, le hizo unas recomendaciones, entre ellas
descansar.
Frederick insistió en que lo haría después de que
hablara un asunto importante con su familia,
especialmente con su amigo Roberth.
El doctor dijo que era bajo su responsabilidad,
Frederick estuvo de acuerdo y pidió al doctor
informar podían pasar.
Roberth y familia que habían llegado se encontraban
con Perla, quien no disimulaba lo feliz que se
encontraba con la situación.
El doctor avisó podían verlo y Roberth y Yamile
decidieron entrar juntos, Perla se quedó y hablaba
con Enid quien se sentía feliz de verla sonriente.
531
Los hombres se dieron un abrazo, mismo al que
Yamile se sumó, Frederick hizo algunas preguntas, se
lamentó al saber que Yamile había detenido la
investigación.
—¿Yamile nos podrías dejar solos unos minutos? No
te preocupes tú y yo tenemos mucho de que hablar,
por ejemplo eso de que mi padre no era mi padre, lo
escuché Yamile y me gustaría una muy buena
explicación, pero ahora lo importante es mi familia.
—Por supuesto hijo —dijo Yamile asombrada—
Estaré esperando afuera.
Yamile salió y se sumó a las mujeres, le preguntó a
Perla si ella le había mencionado la verdad a
Frederick, Perla se sorprendió y dijo no haber sido.
—Yamile, dijo que nos escuchaba, seguramente lo
hizo, si usted le hablaba de esa verdad.
532
—Sí, puede ser, de todos modos, es mejor que lo
sepa, ahora me surge la duda de que será lo que
estarán hablando esos dos.
Perla explicó a la mujer, entonces Yamile decidió
llamar al canadiense y personal que habían
contratado para ponerse al tanto.
—Eso es lo que deseo, quiero contratar seguridad
para Perla y mi hijo, mientras soluciono este asunto,
Kira estaba recibiendo ayuda y lo más seguro es que
si se trata de un familiar suyo, quiera cobrar venganza
—dijo Frederick preocupado—. Escuché algunas
llamadas y era lo que decía su cómplice, solo que no
he logrado saber de quién se trata, Roberth necesito
ayuda.
—Cuenta conmigo, saldré ahora mismo a contratar
investigadores privados y la gente para cuidar a Perla
y Daniel, descansa mientras me ocupo de eso, amigo.
Frederick me alegro mucho de que hayas
despertado, de verte con nosotros.
533
—A mí me alegra haberlo hecho, gracias por tu ayuda
y apoyo amigo —dijo mientras recibía un abrazo del
hombre—. ¿Podrías decirle a mi mujer que entre con
nuestro hijo?
Roberth sonrió y no pudo evitar preguntar.
—¿Ya están bien? ¿Tú y Perla ya se dieron una
oportunidad?
—Sí, si amigo me dio una oportunidad, después de
todo mi castigo dejó algo bueno, es decir, me sirvió
para recuperarla.
—Lo hiciste, me alegro mucho por ti amigo, no
vuelvas a perderla —dijo y salió al recibir la respuesta
de su amigo diciendo nunca lo haría.
«Perderte de nuevo es algo que no me permitiré, por
supuesto que no, voy a cuidarte, a cuidar este
segundo intento» pensó Frederick y sonrió al ver a
Perla.
534
—Hola —saludó Perla tímida desde la puerta—
Daniel se durmió, Enid está con él, Enid dice que le
alegra que estés despierto.
—Es muy lindo de su parte, de parte de todos, ven,
por favor, acércate.
Perla se acercó con recelo, Frederick le tomó las
manos y besó las mismas.
—Estás muy hermosa, Perla.
Acarició la mejilla de la mujer, Perla se acercó y lo
besó.
—Te amo, Perla, gracias por esta oportunidad,
gracias por perdonarme haber sido tan idiota, te juro
que nunca más volverá a pasar, te amo, confío en ti y
por eso quiero contarte algo.
—Frederick, yo también confío en ti y debes saber
que yo sabía lo de tus padres, lo siento, no dije nada
para no cargarte con más problemas.
535
Frederick se quedó en silencio unos minutos,
mientras la miraba.
—¿Cómo lo supieron? —preguntó melancólico.
—Yamile la estaba investigando y resultó conociendo
esa verdad, Frederick, no me corresponde decirte
más, solo quería decirte que lo sabía.
Frederick acarició el rostro de Perla, le dio un beso en
la frente y dijo que estaba bien, que hablaría de ello
con Yamile, Frederick empezó a contarle a Perla los
planes que tenía.
Ella se preocupó, le pidió ser cuidadoso, Frederick
dijo que lo sería, le pidió mantener la calma y
andarse con cuidado.
—En cuanto me den de alta pondré fin a todo esto,
podremos estar bien y tranquilos.
536
—Espero que sí, Frederick, estoy logrando
perdonarme por mi pasado, estoy logrando avanzar.
—Estoy muy orgulloso de ti, eres una mujer increíble,
maravillosa.
Perla sonrió, abrazó al hombre y le dijo que se iría
para dejarlo descansar, pretendía marcharse y
Frederick la detuvo, pidiéndole un beso.
—Debes descansar, supongo que pronto te darán de
alta.
—Sí, y un beso de la mujer que amo acelerará el
proceso, porque todos mis males desaparecen
cuando te tengo cerca, Perla te amo, dile a nuestro
hijo que lo amo, tú también deberías ir a casa y
descansar, has estado todo el día aquí.
—Iremos a casa al conocer tu estado —dijo y se
acercó para besarlo.
537
Roberth habló con Enid y Yamile, a las cuales puso al
tanto, Yamile había recibido un informe del
canadiense, quien a pedido de la mujer había
actuado con agilidad.
Les fue revelada entonces la identidad de la hermana
de Kira, una mujer peligrosa y sin escrúpulos que
había estado en prisión por agresión a su ex pareja.
Yamile y Roberth decidieron tomar cartas en el
asunto, tenían suficientes pruebas, pero querían
hacerlo bien, decidieron investigar más, encontrar
algo que aplacara a la mujer y que una vez en prisión
no hiciera lo que había estado haciendo Kira.
Perla hablaba con Enid, le contaba lo feliz que se
sentía.
—¿Tú crees que hice bien? ¿Enid no crees que me
estoy apresurando mucho al darle una oportunidad
a Frederick?
538
—No, no por supuesto que no, se aman y ambos
merecen esa oportunidad, Perla, ambos fueron
víctimas y Frederick cometió errores, pero los pagó
muy caros, perdió mucho, aún te tiene a ti, a Daniel,
esa oportunidad no solo es para él, es para ti.
—Estoy feliz, Enid lo estoy, pero tengo miedo de que
salga mal, de que mi pasado siga pasándome factura.
—Ah, no, por supuesto que no, Perla ya no se hablará
más del pasado, enfócate en el presente y futuro que
quieres construir, junto al hombre que amas y tu
familia, Perla, con todos los que te amamos haciendo
parte de tu vida.
—Tienes razón, no más pasado, Enid estoy muy feliz,
Frederick lo logró, y lo más emocionante es que lo
hizo antes de que Daniel cumpla su primer año, lo
hizo justo en el momento en que más lo
necesitamos.
Enid le dio un abrazo, mismo que fue interrumpido
por Annia, reclamando la atención de su madre,
539
Yamile quien la había estado cargando, intentó
seguirlo haciendo, pero la niña se aferró a las piernas
de su madre.
—Es un verdadero milagro que no hayas preferido a
papá—dijo levantándola en sus brazos—. ¿Por qué
no quieres estar con la abuela mi amor? Mira que te
ha extrañado mucho.
Annia recostó la cabeza en el hombro de su madre.
—Debe ser que tiene sueño, señora Yamile, le
prometo que a partir del siguiente mes vamos a estar
más tiempo con usted.
—Por supuesto, así tendré a toda mi familia junta y a
mis dos nietos.
Yamile se acercó para recibir a Daniel, quien aún
seguía dormido.
—Esperemos los resultados de Frederick, para ir a
almorzar. Tenemos un par de cosas de las cuales
540
hablar, con respecto a la seguridad en adelante,
debemos colaborar entre todos para detener esta
situación y poder estar tranquilos.
541
⁵¹ . Para volver a empezar.
Asintieron y se retiraron almorzar, Perla había
recibido de nuevo a Daniel, mientras caminaba se
preguntaba si hablar o no con Roberth, quería
pedirle un favor, pero se sentía avergonzada.
—Disculpen que los interrumpa, ¿será posible que
me regales unos minutos Roberth?
—Por supuesto, dime en que soy útil.
Enid se quedó atrás para permitirles hablar y para
responder una llamada de su hermano, quien le
pedía consejos para llevar su relación con Kim,
argumentando que al ser a distancia estaban
teniendo muchos problemas.
—Roberth quería pedirte el favor de que no permitas
que Frederick se ponga en riesgo de nuevo, no piensa
bien antes de actuar y no quiero que vuelva a
542
arriesgarse así, podrías por favor hacerlo ver que con
la justicia se pueden obtener resultados.
—Por supuesto, Perla no tienes que decirlo, esta vez
estaré para mi hermano y tú cuenta conmigo para lo
que necesiten, me siento muy feliz de que hayan
decidido darse una oportunidad.
Perla agradeció y sonrió, habían llegado al lugar
donde pretendían almorzar y mientras lo hacían,
hablaban de las posibles precauciones a tomar, Perla
no había dicho mucho, sus pensamientos estaban en
el hombre, seguía pensando que estaba llevando el
asunto muy de prisa.
Kiara seguía preparando su plan con el que pretendía
poner fin a los que habían sido los planes de su
hermana, Mientras Frederick pensaba en su madre y
en su reciente descubrimiento, deseaba salir pronto
del lugar para darle solución a todos los problemas
que pudieran fastidiar su relación con Perla.
543
Frederick, quien estaba a la espera de los resultados,
se cuestionaba si en realidad su madre había sido
sincera al pedirle perdón, pues esa verdad de la que
no sabía mucho demostraba lo contrario.
Seguía sin entender ese asunto, de por qué su propia
madre había sido tan cruel, Frederick estaba
dispuesto a dejar todo en su pasado, aun cuando
sabía que siempre sería un amargo recuerdo, un
castigo sin respuesta a entender por qué.
«Espero algún día poder decir que te perdono Irina,
ahora no puedo enfocarme en este asunto, he
recuperado la familia que intentaste quitarme y voy
a hacer todo cuanto, esté en mis manos para
protegerlos, para conservarlos» pensó dejando caer
su cabeza a la suave almohada.
—¿Cuándo me darán de alta, señorita? Ya estoy bien,
no puedo quedarme en este lugar a perder tiempo,
mi familia me necesita —protestó a la enfermera de
guardia.
544
—Debe esperar a que el doctor lo indique, señor
usted mismo lo ha dicho, su familia lo necesita y lo
más sensato es que se recupere, que esté bien, de
otro modo dudo que pueda usted hacer algo por su
familia, señor comprenda que no fueron solo los
disparos que recibió, usted estuvo 4 meses en coma.
—Tiene usted razón, pero me urge salir de este lugar,
¿sabe algo de los resultados de mis análisis?
La enfermera negó y se disculpó al retirarse,
Frederick estaba impaciente, pero todo cambió
cuando minutos más tarde vio llegar a su amigo junto
a Perla.
Yamile, Enid y los niños habían ido a casa, Roberth
entró primero y hablaron unos minutos sobre los
avances de sus planes, habían conseguido que el
canadiense monitoreara la línea telefónica
perteneciente a Kira, misma que su hermana sin
imaginar había decidido usar.
545
—Tengo un plan, ¿pero podemos hablar más tarde
de ello? Sé que es importante el asunto, pero lo
haremos cuando Perla se haya ido, ¿podrías decirle
que pase? La convenceré de ir a casa y podremos
hablar de lo que procede, es mejor mantenerla al
margen —dijo tratando de mirar en la dirección en
que se encontraba Perla.
—No, lo mejor es que no le mientas ni ocultes nada,
Frederick aprende de los errores, confía en ella, Perla
es una mujer fuerte y puede ser de gran apoyo que
ella sepa tus movimientos, además me pidió
convencerte de no hacerlo a tu modo, de que no
quieras tomar justicia por tu propia cuenta.
—Caray, tienes razón, soy un tonto, lo mejor es
confiar en ella, no quiero perderla, no quiero
arruinarlo, ¿podemos hablar de ello más tarde?
Quiero verla, muero de ganas porque esté cerca, por
mirar esos hermosos ojos que de nuevo me miran
con amor.
546
Roberth sonrió, asintió al tiempo que le daba una
palmadita amistosa al hombro del hombre.
—Me alegro de verdad que todo se esté
solucionando, mi amigo de que estés despierto —
dijo antes de salir y una vez afuera, indicó a Perla
Frederick pedía verla.
Perla entró con recelo, intentando ocultar sus
emociones.
—Daniel se ha ido con Yamile y Enid, quería venir a
ver si me necesitas en algo.
—Lo supuse y sí, te necesito Perla, te necesito, a ti, a
nuestro hijo, ven siéntate a mi lado.
Perla se acercó y el hombre le sujetó las manos, dio
un beso a las mismas, la abrazó, después de un
intenso beso, Frederick la puso al tanto de los planes
que tenía, le pidió no preocuparse, esa vez no
pretendía actuar inconscientemente.
547
—¿Ya comiste algo Frederick? Es que te he traído
algo, el doctor dijo que podía dártelo, después de
haber insistido claro.
Frederick asintió y Perla le dio una rodaja de tarta de
limón, la favorita del hombre, quien comió y le
brindó, entre risas y miradas coquetas, los minutos
se les habían pasado.
El doctor había entrado revelando pronóstico
satisfactorio, el hombre gozaba de buena salud, aun
así había decidido hacer otros exámenes y dejarlo
internado tres días más. Frederick protestó, pero al
ver el rostro de Perla no tuvo más opciones que
aceptar.
El doctor había salido, Roberth entró para avisar que
se iría y regresaría después, Frederick le pidió llevar
a Perla quien se había recostado al lado del hombre
en la estrecha camilla.
548
Perla se despidió de Frederick y dijo que regresaría el
día siguiente, él le expresó sus deseos de pronto
estar en casa.
Esos tres días se habían convertido en una semana,
en los cuales Perla había estado yendo, visitando a
Frederick al tiempo que le llevaba al pequeño y se
enfocaba en sacar adelante su negocio de
exportaciones online, sitio que había creado con
ayuda de Dan, quien era un experto en el tema del
diseño y desarrollo web.
Se enfocaba en hacer llegar a gente de pueblos y
ciudades apartadas los productos, ofreciendo su sitio
web como medida de seguridad intermediaria, que
les generara confianza.
Frederick había sido dado de alta sin que Perla lo
supiera, sus planes, la investigación estaban dando
resultados satisfactorios, Roberth y el personal
encargado habían hecho un gran trabajo, Tenía la
manera de hacer caer a la hermana de Kira y para eso
solo faltaba ejecutar su parte del plan.
549
—Espero que le guste mi sorpresa —dijo a su amigo,
quien lo había llevado a comprar unas flores y
chocolates favoritos de Perla después de salir de la
clínica.
—Le encantará amigo, estoy seguro de que amará
verte finalmente fuera de ese lugar —alentó Roberth
con una amplia sonrisa.
Frederick se miró al espejo del auto y se acomodó el
cabello, había comprado flores y los chocolates
favoritos de Perla, estaba ansioso por verla, por
cargar a su hijo.
—Me siento como un adolescente que va a pedir
permiso para salir con la enamorada —dijo el
hombre provocando la risa de su amigo— ¿Roberth
crees que sea prudente proponerle matrimonio el
día del cumpleaños de nuestro hijo? En la noche
cuando estemos a solas.
550
—Hombre, me dejas sin palabras, creo que deberían
asistir a una terapia de pareja antes, pero podría ser
que se lo propongas y luego ir, antes del matrimonio.
—No quiero esperar mucho, que cambie de opinión,
deseo a esa mujer a mi lado, como mi esposa, como
todo lo que se pueda tener.
Frederick no se percató de que habían llegado y al
instante en que su amigo lo hizo ver el detalle
suspiró.
«Vamos a empezar de nuevo amor, vamos a luchar
por lo nuestro, por este amor, por ser la familia que
nuestro maravilloso regalo se merece» pensó
Frederick parado frente a la puerta esperando que
Roberth guardara el auto y abriera.
551
⁵² . Gracias amor.
Roberth se acercó y le preguntó a su amigo si estaba
listo, mismo que con una sonrisa que demostraba
que estaba nervioso, asintió.
—Caray hombre, te juro que estoy nervioso y no
comprendo los motivos —dijo acomodándose las
mangas de la camisa azul que usaba.
Roberth sonrió y golpeó la espalda del hombre,
pidiéndole calmarse, Perla ya le había dado una
oportunidad, todo era más fácil si se veía desde ese
punto, Frederick sonrió y estuvo de acuerdo, Roberth
abrió la puerta, Yamile quién se encontraba en la
sala, se acercó para saludar a los hombres.
Yamile estaba feliz al igual que Annia cuando vio a su
padre, Roberth después de saludar se acercó a su
hija, Frederick emocionado saludó a todos y pidió
permiso para ir a ver a Perla, quien se encontraba en
la habitación alistando a Daniel para ir a visitar a
Frederick al centro de salud.
552
Frederick nervioso golpeó a la puerta y esperó a que
la mujer le indicara que podía pasar, Perla imaginaba
que era un miembro de la casa, Enid fue la primera
en pasar por su mente, por lo que le indicó a su prima
pasar.
—Hola, Enid, estaba terminando de organizar a
Daniel para poder ir a visitar a Frederick —dijo la
mujer cuando sintió que abrieron la puerta.
—Hola amor —saludó Frederick al ver que la mujer
no se había volteado a mirar de quién se trataba.
Perla al escuchar la voz del hombre se giró
rápidamente en su dirección, soltando las prendas
que tenía en sus manos, sorprendida, lo miraba con
asombro.
—Ho- Hola Frederick, ¿tú qué haces aquí? —dijo la
mujer tartamudeando de emoción.
553
Frederick se acercó y acarició la mejilla de Perla, le
entregó las flores y le explicó que lo habían dado de
alta, quiso darle una sorpresa, le dio un beso y la
abrazó fuertemente, después de eso se dispuso a
saludar a su pequeño, quien se encontraba en la
cama jugando con su biberón.
Perla estaba muy emocionada, le pidió a Frederick
permitir que vistiera al niño, después de haberlo
vestido se lo entregó de nuevo y se sentó a verlo, el
hombre emocionado sostenía a su hijo pidiéndole
disculpas por haberlo dejado solo tanto tiempo, se
alegraba de verlo tan desarrollado y de saber que
había ganado la batalla y sobrevivido.
—Ven amor —dijo Frederick extendiéndole el brazo
a Perla—. Gracias, gracias por esta maravillosa
oportunidad, gracias por permitirme formar parte de
su vida, gracias por haber perdonado mi error,
Gracias por esto, te amo, los amo.
Frederick mientras sostenía a su hijo le pidió perdón
a la mujer por todo lo que había sucedido, fue
554
honesto explicando sus motivos, para dudar dejando
claro cada punto por el cual le había fallado, ella
acarició el rostro del hombre y le pidió no hablar del
pasado, ella se había dado cuenta y estaba
aceptando de que el hombre también había sido
víctima de aquellos sucesos y quién más había
perdido.
—Frederick, he decidido perdonarte de todo
corazón, porque aunque sé que cometiste errores,
también sé que fuiste una víctima, sé que has
perdido mucho, quiero que dejemos el pasado atrás
y empecemos desde cero, que seamos esa familia,
que desde que empezamos a salir deseábamos
conformar, quiero que nos demos esta oportunidad,
porque creo en este amor porque quiero confiar en
ti, porque quiero perdonarme.
Frederick le dio un fuerte abrazo a la mujer y besó su
frente.
—¿Me aceptarías una invitación a almorzar a tu lugar
favorito? Quiero celebrar esta reconciliación, tú,
555
nuestro hijo y yo, una tarde a solas, como una familia
—preguntó Frederick—. Y no te preocupes,
estaremos custodiados por guardaespaldas, no
pretendo arriesgarnos, pero me gustaría poder
compartir contigo, de este modo, estoy muy feliz de
que hayas podido perdonarme y que hayas decidido
que nos demos esta oportunidad.
Perla asintió, le dijo que se organizaría en unos
minutos, recogió las flores y los chocolates, le
agradeció de nuevo al hombre.
Seguían disfrutando de ese tiempo en familia, las
horas habían pasado, la hora del almuerzo se había
acercado, Perla le propuso a Frederick quedarse y
almorzar en familia y mover su almuerzo familiar
para una cena, él aceptó puesto que sería agradable
compartir con Yamile y el resto de la familia, a los
cuales pretendía agradecer por todo lo que habían
hecho por él, por su familia.
Perla y Frederick salieron de la habitación y se
reunieron con el resto, almorzaron, después de eso
556
se dispusieron a hablar, Frederick irradiaba felicidad,
mientras miraba, a la madre de su hijo, se sentía
completo, feliz y eso era evidente.
Decidieron evitar hablar de los planes que tenían
para terminar con los sucesos que habían venido
pasando, era tiempo familiar y así decidieron
aprovecharlo, las horas continuaron pasando, Daniel
y Annia se habían dormido, los habían acostado,
mientras ellos estaban en el jardín disfrutando de
una agradable conversación.
Los hombres quienes sostenían cada uno a su mujer
en el regazo, se veían felices como nunca pensaron
estarlo, Roberth quien decía no creer en el amor,
había encontrado la musa de sus sueños, quien le
había dado una hermosa hija, la cual era su debilidad
y prioridad.
Frederick había logrado ganarse el perdón de la
mujer de la que se había enamorado, de la cual había
lastimado, pero encontró de nuevo el camino, la
había recuperado, eso lo hacía realmente feliz,
557
tenían un hermoso hijo y pretendía esforzarse para
mantener la relación, y su familia feliz.
Yamile por su parte los miraba y se sentía feliz para
ella eran sus hijos.
Yamile le pidió a Frederick hablar unos minutos,
quería hablar de la situación con sus padres,
explicarle lo que había descubierto, Frederick decidió
no remover el pasado para él, aquel hombre que lo
había criado, lo había hecho un hombre de bien y
dado a su amor, era su padre y no quería saber más,
abrazó a la mujer y le dijo que no había problema,
que lo mejor era sepultar aquello que no traería
ningún bien.
Habían pasado las horas compartiendo en familia,
evitando todo tema que tuviera que ver con los
sucesos que habían causado todo, era hora de
Frederick y familia marcharse, mismos que
explicaron que estarían cenando fuera y regresarían
más tarde, Perla se retiró para recoger las cosas
necesarias, para tener a Daniel fuera, se puso linda,
558
mientras tanto Frederick se había quedado con la
familia esperando afuera.
Frederick y Perla se despidieron del resto, se
dirigieron al lugar a cenar custodiados por dos
hombres que había contratado Roberth, quiénes en
adelante serían los guardaespaldas de Perla, y
Daniel, mientras fuera necesario.
Perla estaba feliz, estaba en su lugar favorito con sus
personas favoritas, al igual que Frederick, que no
dejaba de mirar a Perla y decirle lo hermosa que
estaba, cargaba a su hijo, miraba a la mujer comer, y
agradecía enormemente la oportunidad que se le
estaba dando.
Después de haber cenado y compartido un par de
horas caminando por el lugar, compartiendo tiempo
familiar, recuperando el tiempo que habían perdido,
Perla decidió que era momento de regresar, para no
exponer a Daniel, ya que el clima empezaba a
tornarse un poco más frío de lo habitual.
559
Frederick se ofreció a llevar a Perla a casa, pero ella
dijo que podían quedarse esa noche en su casa, con
él, Frederick preguntó si estaba segura, aquella casa
era el lugar donde todo había comenzado a
convertirse en un caos.
Después de unos minutos estaban en esa casa, Perla
se sentía abrumada, pero lo disimulaba, acostó a
Daniel después de haberlo cambiado y alimentado,
solía dormirse temprano y ese día no fue la
excepción.
Perla quiso conocer los planes de Frederick. Pero él
le dijo que no quería arruinar el momento hablando
de eso, estuvieron un par de minutos hablando sobre
cómo se sentía él, sobre su salud, después de eso se
habían quedado en silencio, parecían no tener temas
de conversación.
—Me ducharé.
—Ok, me quedaré a cuidar a Daniel.
560
Perla había salido de ducharse, empezó a ponerse
perfume corporal, Frederick, quien la miraba, no
resistió la tentación, se acercó, empezó a besarla y se
dejaron llevar, hicieron el amor.
Frederick y Perla se encontraban en dicha habitación,
en el sofá, Perla descansaba encima del hombre
quien le acarició el rostro.
—Te amo, te amo Perla, no tienes idea de cuánto te
amo —dijo mientras le acariciaba la mejilla.
—Yo también te amo Frederick.
Frederick quiso saber si Daniel podía llevar su
apellido.
—Sí, nuestro hijo puede llevar tu apellido, amor.
—Te amo, te amo Perla, eres maravillosa, gracias,
gracias por esta oportunidad, por este regalo — dijo
besándola y abrazándola fuerte contra su cuerpo.
561
53 . Es necesario.
Perla miraba a Frederick como el primer día en que
lo había visto, se sentía enamorada, feliz, Frederick
acarició la mejilla de Perla, admirando su belleza,
sintiéndose afortunado, no solo de haberla
convertido en madre, y de la oportunidad que la
misma le estaba dando, sino de saber que pronto
podría proponerle matrimonio y conformar aquella
familia que pensó no podría recuperar.
—¿Te había mencionado que eres realmente
hermosa? —preguntó emocionado.
Perla sonrió, estaba feliz y no quería echar a perder
el momento, pero sintió que debían hablar de lo que
Frederick estaba planeando contra la hermana de
Kira.
—Sé que no es el momento, quizás ningún momento
sea adecuado para hablar de esto Frederick, pero
tenemos que hablar de tus planes.
562
—Tienes razón, debemos cuanto antes terminar con
esto, por eso he decidido viajar la próxima semana,
el lunes.
Perla miró al hombre asombrada, no tenía idea de
que debía viajar y mucho menos que sería tan
pronto, no comprendía a qué se debía dicho viaje, o
por qué debía ser necesario, Perla se sentó, recogió
la camisa de Frederick y se la puso.
—¿Qué sucede, dije algo que te molestó? —
preguntó al ver la reacción de la mujer.
—No, Frederick, no has dicho nada que me moleste,
pero si algo que me deja muy preocupada, no quiero
que viajes Frederick —dijo dejando notar una gran
tristeza—. Frederick te conozco y tengo miedo de tus
acciones, no quiero perderte, no después de esto
que estamos comenzando, por favor no viajes,
puedes encontrar la solución desde aquí.
563
Frederick se vistió y se acercó a la mujer, quien se
había sentado en la cama cerca a su hijo, la abrazó,
besó su frente y le dijo que debía hacerlo, que todo
estaría bien, que no debía temer, pero eso no fue
suficiente para que ella desistiera de la angustia que
le causaba saber que estaría lejos.
—No me pidas que no me preocupe Frederick, por
favor, tú sabes lo peligrosa que puede resultar ser esa
mujer, y yo, yo no quiero perderte Frederick, no
quiero saber que esto aún no ha terminado, por favor
no viajes, te lo pido.
—Tengo que hacerlo amor, tengo que hacerlo para
poder ponerle fin a esto, para que podamos estar
bien, juntos y felices, ven, vamos a dormir al lado de
nuestro hijo. Te prometo que todo va a estar bien,
que viajaré y regresaré para que podamos
finalmente estar juntos y vivir en tranquilidad.
Frederick abrazó a Perla y la convenció de estar
tranquila, se habían acostado, Daniel se había
despertado un par de veces, Frederick se hizo cargo,
564
lo alimentó y cambió mientras la mujer dormía, se
había encargado de cuidarlos, mientras la miraba, se
decía así mismo que no había manera de que
cambiara sus planes de viajar a ponerle fin a todo,
para finalmente poder formar su familia y estar
tranquilos, acarició el rostro de la mujer después de
haber dejado a Daniel al lado de la misma, les dijo
que los amaba y se sentó en su laptop a repasar todo
acerca de Kiara.
El plan de Frederick era poder encontrarse con el
exesposo de la mujer, para que este pudiera declarar
y así sumarle un delito más, además de los favores
que le había estado haciendo a Kira, la mujer se había
encargado de amenazar al hombre y a su reciente
pareja, haciéndole atentados de los cuales lograba
salir impune.
Frederick había estudiado todo y revisado cada
posibilidad para no cometer errores, después de
terminar se acostó al lado de su familia, en la mañana
se levantó para preparar el desayuno, después de
haber organizado a Daniel, mientras Perla dormía,
565
misma que se levantó minutos después y los buscó,
salió y los miró en la cocina, la forma en que el
hombre cuidaba de Daniel le generaba ternura, él se
percató de que ella los miraba y se acercó para
saludarla con un beso.
Después de desayunar compartieron un par de
horas, Frederick le propuso a Perla irse a vivir juntos,
ella dijo que lo pensaría, él no quería presionarla por
lo que decidió esperar a que ella lo decidiese por sí
sola, Frederick y su familia se dirigieron de nuevo a la
casa de Yamile, en donde estaba el resto de
familiares esperando para poder compartir.
Llegaron al lugar y ahí estaban compartiendo en el
jardín, ellos se sumaron, Enid se sentó a hablar con
Perla, Yamile cuidaba de los bebés y Roberth y
Frederick hablaban.
—Quiero proponerle matrimonio, también quiero
comprar una nueva casa, esa está llena de recuerdos
dolorosos y pretendo que vuelva a vivir conmigo,
566
para empezar de nuevo, me gustaría hacerlo en un
nuevo lugar, ¿tú me entiendes verdad?
—Por supuesto que te entiendo mi hermano, pero
un paso a la vez, creo que estás yendo muy rápido
con todo, sé que estás emocionado, pero primero lo
primero, debemos viajar para poder solucionar este
asunto de Kiara y poder estar en paz, entonces
podrás proponerle matrimonio, comprar ese nuevo
lugar, finalmente casarse, ser felices —aconsejó
Roberth.
—Tienes razón, la verdad es que la vida me quitó a
mi madre y a quien consideré mi mejor amiga, mi
hermana, pero he ganado una verdadera familia —
dijo dándole un abrazo al hombre y mirando en
dirección al resto de las personas presentes.
Aquel día se lo habían pasado de maravilla, no
hablaron del pasado, al contrario, tal parecía que
estaban haciendo recuerdos para presente y futuro,
la hora de Frederick ir a casa había llegado.
567
Así fue como pasó esos días visitando a su familia,
compartiendo con ellos, creando nuevos recuerdos,
ayudando con su hijo, siendo feliz junto a la mujer
que amaba, ofreciéndole una versión de la cual ella
no se arrepentiría, asegurándose de que aquella
oportunidad valiera la pena, haciéndole sentir que
amarlo no era su castigo, habían puesto el apellido
de Frederick a su heredero.
Para Perla todo había sido perfecto, se sentía feliz, no
había tenido tiempo de pensar en el pasado, ni en lo
que ella consideraba su castigo, miraba al hombre, a
su hijo, su vida, veía en ello una nueva oportunidad,
al hombre que había conquistado su amor, que le
había ofrecido una mano para ser felices y olvidar su
pasado.
Sin embargo, tuvo que volver a la cruda realidad
cuando se dio cuenta de que estaba un día de que el
hombre realizar ese viaje, al cual ella había pedido ir,
pero que le insistió en que no lo hiciera.
568
Era domingo en la tarde y estaban compartiendo
después de haber almorzado, Frederick estaba
jugando con su hijo, Annia y con Yamile, Enid estaba
al teléfono con su amiga Erika, quien le pedía
consejos para llevar su relación con Camilo, Perla
aprovechó y se acercó a Roberth.
—Hola Roberth sé que estoy muy insistente con el
tema, pero tengo miedo de que Frederick cometa de
nuevo una locura, ya sabes que es un hombre fácil de
perder los estribos, que no se controla y que toma
decisiones sin pensarlo. Quería pedirte favor de que
lo cuides, recomendarte que por favor regrese a
casa, se acerca el cumpleaños de nuestro hijo y no
quiero que esté sin su padre, por favor prométeme
que vas a cuidarlo, que nada malo va a pasar.
—No te angusties Perla, Frederick regresará., Te lo
prometo, por eso he decidido ir con él, para no
permitirle cometer ninguna locura, todo va a salir
bien, mañana viajaremos y este asunto finalmente
terminará, podrán estar bien.
569
Roberth le dio un abrazo a Perla, misma que le
agradeció y pidió que no fuese a dejar de informarle
el proceso, ambos se acercaron a la familia y
continuaron disfrutando ese tiempo, Perla intentaba
disimular su angustia, pero no le era posible, el
pasado que creía haber olvidado parecía recobrar
fuerzas cada vez que algo parecía ir mal, ella asumía
que era el karma castigándola de nuevo, por sus
errores en el pasado, lo que le hizo comprender que
aunque intentara olvidar eso jamás sería posible.
—Hola amor, ¿qué sucede? Te ves preocupada —
dijo abrazando a la mujer por la espalda.
—Nada amor, solo estoy viendo lo maravilloso que es
todo esto, nuestra familia, el estar aquí — mintió ella
girándose para besarlo.
570
⁵⁴ . Luz en la oscuridad.
Perla le dio un beso a Frederick, mismo que él le
correspondió, él la abrazó fuerte contra su cuerpo
mientras le repetía que todo iba a estar bien.
—Frederick, tengo miedo, tengo miedo de que vayas
y que resulte tan loca como Sammy o como quiera y
te pueda hacer daño.
—No temas, amor, te prometo que todo va a estar
bien, solo estaremos un par de días, resolveremos el
asunto y regresaremos, te lo prometo.
Frederick la apartó para poder mirarla a los ojos, le
prometió después de darle un beso en la frente, que
regresaría, que todo estaría bien.
Se abrazaron y miraron con dirección a su hijo, con
quien Yamile jugaba, escucharon sus pequeñas risas
y ambos dijeron al unísono que lo amaban.
571
Las horas habían pasado y la familia había disfrutado
no solo de un bello atardecer, sino de una espléndida
cena, Frederick aprovechó para proponerle a Perla,
ya que viajaba al día siguiente, que se quedara con él
esa noche, ella aceptó y después de la cena y haber
compartido con el resto decidieron irse de nuevo a
casa.
En el trayecto Frederick no dejaba de mirarla, se
sentía feliz, mientras conducía aprovechaba los
momentos que podía para desviar la mirada hacia su
mujer y su hijo, se sentía enormemente feliz de
haber conseguido una nueva oportunidad.
Perla levantó el rostro y le sonrió, Frederick le
devolvió la sonrisa acompañada de un te amo. No les
había tomado mucho llegar a casa, Frederick le abrió
a la mujer para que saliera y él guardó el auto, los
alcanzó, Daniel aún no se dormía, por lo que
Frederick se ofreció a bañarlo y a hacerlo dormir.
572
Perla había decidido ducharse y mientras lo hacía
escuchaba como Frederick le cantaba una canción de
cuna al bebé, parecía gustarle.
Perla había salido de la ducha, y mientras se peinaba
el cabello miraba al hombre a través del espejo,
quien estaba concentrado acariciando el cabello de
su hijo.
—Te ves pensativo, ¿está todo bien? —preguntó
acercándose—. Frederick por favor no viajes si estás
teniendo un mal presentimiento o lo estás viendo
complicado no lo hagas.
—Ve siéntate a mi lado, por favor —pidió él
extendiendo una de sus manos mientras con la otra
sujetaba el cuerpo del bebé dormido contra su
techo—. No me estoy arrepintiendo, es algo que
debo hacer. Es necesario para que podamos estar
bien, solo estaba pensando en lo feliz que me siento,
en cómo pasó todo, estaba pensando en eso que
tanto me repetías, Perla lo siento tanto, debí haberte
creído, ahora me pregunto qué hubiera sido de la
573
vida de mi hijo, de ti, si Yamile no hubiera insistido
con tu inocencia, nunca encontraré palabras para
decirte cuanto lamento haberte lastimado.
—Ya no tiene caso que pensemos en eso Frederick,
estamos bien, ahora sé que vamos a poder superarlo
y ser una familia, cuando todo esto acabe, podemos
asistir juntos a una terapia, para ofrecerle a nuestro
hijo un hogar. Para olvidar nuestros castigos y ser
felices.
Perla se sentó al lado del hombre y se abrazó a él,
Frederick se sentía dichoso, tenía a su lado los dos
amores de su vida, abrazó con un brazo a su mujer y
con el otro sostenía a su hijo, soltó un hondo suspiro,
y recostó su cabeza en la de perla.
Ahí pasaron un par de minutos, Perla le sugirió
acostar a Daniel para que pudiera descansar bien. Él
lo acostó y Perla se acostó al lado a cuidarlo,
Frederick le dio un beso a Perla y se fue a duchar.
574
Perla le acariciaba la espalda a su hijo, mientras lo
miraba y se sentía feliz, a pesar de que era pequeño
y de que existían posibilidades de que su desarrollo
se viera afectado por su condición, era un bebé
hermoso, fuerte, mismo al que se le empezaban a
hacer notables algunos rasgos de su padre.
Perla cerró los ojos por unos minutos para pensar,
para pedirle al universo que todo saliera bien y que
Frederick pudiera regresar sano y salvo.
Perla abrió los ojos, descubrió al hombre parado
frente al espejo, arreglándose el cabello, mismo que
había asumido, ella se había quedado dormida.
Se acercó y lo abrazó por detrás, Frederick le sujetó
las manos, estuvieron unos minutos así, sin decir
nada, el hombre se giró para besarla, habían tenido
intimidad, sus cuerpos reposaban en el sofá.
Frederick, quien no había decidido comprar lo
necesario para tener a Daniel en aquella casa, por
cuestiones de que pretendía comprar otra y
575
mudarse, no quiso tocarle tema, para no
incomodarla, no quería presionarla, pero él sabía
que debía amueblar el lugar o comprar otro.
Frederick acariciaba el cabello de Perla, quería
tocarle el tema, pero no sabía cómo, le habló y ella
no respondió, se dio cuenta de que se estaba
quedando dormida, le sugirió que se subiera a la
cama, para que durmiera con Daniel, ella le dio un
beso, se fue a la cama, Frederick se quedó en el sofá,
se giró de lado para poder desde ahí observar a su
familia.
Frederick se había levantado algunas veces en el
transcurso de la noche, para asegurarse de que
estuvieran bien, eran alrededor de las 2 de la
mañana y Frederick no había podido dormir, el
asunto le daba vueltas en la cabeza, debía ponerle
toda su fe a que todo saliera bien.
Había amanecido y Frederick se había levantado y
con él al pequeño, su madre seguía durmiendo, tal
parecía estar cansada, se había despertado y
576
Frederick se sugirió seguir durmiendo, llevaba
tiempo sin hacerlo bien, ser madre no era fácil y
menos con los cuidados de Daniel, Perla lo había
pensado y decidió después de saludar a Daniel y
preguntar a qué horas era el viaje, confiar su hijo al
hombre.
Le había costado dormirse de nuevo, pero lo logró,
Daniel fue alimentado y aseado, Frederick estaba con
él mientras organizaba el viaje, eran alrededor de las
9 de la mañana y Perla no se había levantado,
Frederick pasó algunas veces a mirar que estuviera
bien.
Frederick estaba disfrutando el tiempo con su hijo, lo
cuidaba, disfrutaba de ello, estaba jugando con él,
mientras gateaba de un lugar a otro y su padre le
seguía el ritmo, Frederick lo levantó en sus brazos y
fue por su teléfono que no dejaba de sonar con
insistencia.
Frederick había respondido la llamada de Roberth, y
se había preocupado de tantas llamadas, Frederick
577
había escuchado una noticia que lo había dejado
estupefacto y a la vez emocionado, justo en ese
momento Perla, quien se había levantado, se acercó
y saludaba a Daniel en los brazos de su padre,
Frederick seguía escuchando alegre lo que Roberth
le estaba informando.
Frederick seguía en la llamada, diciéndole a Roberth
que saldría a su casa en un par de horas,
Perla, al escuchar aquello se preocupó, recibió a
Daniel en sus brazos y esperaba a que el hombre
pudiera ponerla tanto.
Frederick había terminado la llamada y dejó su
teléfono, miró a Perla y sonrió enormemente.
—¿Qué pasa Frederick? Me tienes nerviosa ¿Por qué
debemos ir donde Roberth? ¿Qué pasó?
Frederick dio un solo paso y abrazó a la mujer,
teniendo cuidado de no lastimar a su hijo, Perla
578
volvió a preguntar qué pasaba, Frederick se apartó
para poder mirarla.
—Ha terminado amor. Todo ha terminado —dijo
Frederick besando a la mujer con gran emoción.
—¿A qué te refieres, Frederick? —reguntó Perla
cuando el hombre finalmente dejó de besarla.
—Kiara está muerta amor, según lo que le
informaron a Roberth, su esposo le notificó que iba a
demandarla y la mujer en un momento de rabia lo
amenazó, e intentó agredirlo, sin saber que el
hombre tenía un arma, misma que usó para
defenderse y todo indica que ella no sobrevivió a los
impactos de bala que el hombre le proporcionó.
—¿Estás hablando en serio amor? —preguntó
emocionada—. Frederick no lo puedo creer, no me
alegro de su muerte, por supuesto que no, porque al
fin y al cabo era una persona, pero esto es una gran
noticia, por fin vamos a estar en paz.
579
—Si amor, por fin, estaremos en paz, la guardia y el
resto de personas que le ayudaban, ya fueron
notificados para asumir sus procesos legales, esas
personas no son peligrosas, solo que se dejaron
chantajear, llevar por la necesidad.
Frederick y Perla se abrazaron por unos minutos,
después de eso se organizaron para ir a casa de
Roberth, donde pretendían informarse mejor, en
tanto Frederick conducía, Perla miraba a su bebé y se
sentía feliz.
Habían llegado a casa, donde esperaban Yamile y el
resto de la familia, Perla saludó a todos y se acercó
para hablar con Enid, dejando notar su felicidad.
Perla le dio un gran abrazo a Enid, dejándole saber
que para ella aquello era una luz para la oscuridad
que pensó, se vendría con esa mujer y sus planes, los
cuales habían quedado a medias, Perla irradiaba
felicidad y se le notaba a leguas, mientras hablaba
con Enid, no podía dejar de mirar a Frederick.
580
Yamile quien disfrutaba la compañía de los
pequeños, se había acercado para hablar con las
mujeres, Frederick y Roberth lo hicieron, informando
que debían ausentarse un par de horas, para poder
solucionar algunos asuntos importantes con
respecto a la situación.
Frederick y Roberth se habían tomado todo el día
para dejar todo resuelto, el caso de Irina había sido
archivado, la culpable había muerto, y no había nada
que hacer, al igual que el de Kira y su hermana, que
habían tenido finales lamentables, pero que todo se
lo habían buscado, después de haber solucionado
todo, prácticamente a la hora de la cena los hombres
habían regresado a casa, donde esperaban las
mujeres un tanto angustiadas, pero felices de que
todo hubiera terminado.
Los hombres habían llegado y cada uno se dispuso a
saludar a su mujer, al igual que a Yamile y a sus hijos,
Yamile había ordenado a sus empleadas preparar
una cena para celebrar, esa noche Frederick y Perla
581
decidieron quedarse en aquella casa, donde estaba
la que consideraba su familia. La familia de Enid y
Perla habían decidido viajar al siguiente mes para
hacerles compañía y poder unirse a la celebración.
Después de horas compartiendo y aparentemente
disfrutando, celebrando aquella noticia de que todo
finalmente parecía haber acabado, se quedaron
hasta muy tarde, a las 12 am se fueron a dormir. A la
mañana siguiente se despertaron y desayunaron
como familia.
582
⁵⁵. Mi castigo es amarte.
Después del desayuno, Frederick y Roberth
nuevamente salieron para seguir solucionando todos
los asuntos con respecto a todo lo que había estado
pasando en ese tiempo.
Así fue como a los hombres les había tomado
alrededor de dos semanas dejar todo en orden,
todos los involucrados habían recibido sus merecidos
castigos, algunos habían terminado muertos, otros
presos, otros como Perla y Frederick, que habían sido
víctimas, reconstruyéndose.
En esas semanas Frederick no solo había estado
poniendo todo en orden, sino que había logrado
conseguir una nueva casa para poder proponer la
perla que se fuese a vivir con él.
Toda la familia de Enid y Perla, habían ido a Moscú,
su madre empezó a llamarla con más frecuencia, lo
cual la hacía feliz, le había pedido perdón aunque no
583
se había escuchado muy sincera, por haberla
abandonado cuando más la necesitaba, Perla decidió
empezar a dar oportunidades, y su madre se le
pareció después de Frederick una buena candidata.
Las semanas habían pasado y Frederick sentía que
había esperado lo suficiente, decidió proponerle no
solo a la mujer que se fuese a vivir con él, sino que
también había comprado un hermoso, costoso y gran
anillo para proponerle matrimonio.
Esa tarde en un almuerzo normal, todos en la
enorme casa perteneciente a Yamile, Frederick pidió
a todos prestar atención, esa mañana después de
que hubieran llevado a Daniel con el pediatra y que
informara su satisfactoria evolución, Frederick se
había ido con la excusa de ir a la empresa. Pero había
ido a por ese anillo, con el que pretendía arrodillarse
ante Perla.
Todos prestaron atención, Frederick empezó a dar su
discurso, le pidió perdón a Perla una vez más, le
584
agradecía la oportunidad y el haberlo convertido en
el padre más dichoso de todos.
Roberth había interrumpido reclamando ese lugar,
ya le pertenecía, que no pretendía tener
competencia, pues él se consideraba el padre más
dichoso, de todos, dijo que era una broma, le
permitió Frederick seguir.
Frederick había logrado que a todos se le inundarán
los ojos con lágrimas, Perla no pudo evitar llorar con
todo lo que el hombre había dicho, con su definición
del amor, la manera en que le había pedido perdón,
pero sobre todo cuando se arrodillo ante ella a
pedirle una oportunidad.
—¿Me harías el honor de aceptar ser mi esposa?
Perla, quiero esta oportunidad, porque si amarte es
mi castigo, quiero que me castigues todos los días
con tu presencia —dijo Frederick con su mano
extendida y en ella el hermoso anillo— ¿Quieres
casarte conmigo?
585
Perla lo miraba entusiasmada, pero nerviosa a la vez,
se giró para mirar a todos como buscando
aprobación, Frederick volvió a realizar una vez más la
pregunta.
Perla lo pensó unos minutos y dijo que sí, todos
empezaron a gritar de la emoción, a felicitarlos, el
pequeño Daniel quiso llorar, se había asustado, pero
Dan lo sostenía y logró calmarlo.
Erika, quien miraba la situación, parecía la única que
no estaba feliz, las cosas entre ella y Camilo no iba
nada bien. Aun así se acercó a felicitarlos, ella sabía
que formaría parte de las damas de honor, ya había
sido acordado.
Esa tarde había sido de celebración, todos lo habían
pasado bien, excepto Dan, él no había podido
compartir con su novia Kim, con quien llevaba una
relación a distancia, ella se había ido a vivir a
Marfino, para estudiar y cuidar de su padre enfermo.
586
Erika y Camilo, quienes se encontraban en el lugar,
disimulaban lo mal que iba la relación entre ellos, así
transcurrió la noche, Frederick estaba enormemente
feliz, al igual que Perla.
SEIS MESES DESPUÉS
Frederick se encontraba en la sala esperando a Perla,
tenían una cita con la terapeuta a la cual asistían
desde una semana después de su matrimonio.
Frederick, con ambas manos en sus bolsillos, miraba
la fotografía de matrimonio, en la pared, había sido
un matrimonio sencillo y le causó gracia recordar lo
que había pasado, a la hora de Perla arrojar el ramo,
Erika lo había cogido, y miró a Camilo, cuando él le
sonrió ella se molestó, y empezó a gritar que no se
casaría, estaba un poco ebria, por lo que casi arruina
el momento, pero lograron superar el inconveniente
y continuar con el matrimonio.
Frederick aprovechó que Perla no había bajada para
llamar a Yamile, y saber cómo se estaba
587
comportando Daniel, lo habían dejado con ella, le
habían celebrado el cumpleaños un día antes de
casarse, Frederick era muy protector, por lo que
cuando no tenía a su hijo cerca llamaba con
frecuencia para saber que estuviera bien.
Frederick había dejado la llamada y le gritó a Perla
que la esperaba, la mujer le respondió que bajaba en
5 minutos, Frederick decidió sentarse, sabía que esos
5 minutos se tornarían en por lo menos 15.
Frederick se sentó, empezó a pensar en qué le
respondería la terapeuta cuando esta le preguntara
qué había pensado con respecto al ejercicio que le
había dejado, el cual consistía en pensar en los
motivos por los cuales debía perdonar a su madre, el
hombre aún seguía sin poder perdonarla, de
corazón, tenía preguntas que deseaba hacerle y que
en vista de que ella no podía responderle, le
mantenían la herida abierta.
Frederick y Perla llevaban pocos meses de casados,
pero en ese tiempo se habían encargado de que todo
588
funcionara, siendo sinceros, apoyándose
mutuamente, asistiendo a terapias, hablando todo
con el objetivo de poder dejar su pasado, y
comprender que como ellos solían llamarlo, no era
su castigo, había sido un desagradable suceso del
cual les había tocado ser víctimas, poco a poco iban
superando, iban perdonando e iban dejando el
pasado atrás.
En especial Perla, quien se miraba al espejo y se
sentía orgullosa de la mujer en la que se estaba
convirtiendo, poco pensaba ya en su pasado, ella
había decidido perdonarse y darse una oportunidad
con el hombre al que amaba, el cual le había ofrecido
su amor.
Perla evitaba pensar en que amarlo había sido su
castigo, ya miraba su pierna y no lo veía de tal modo,
se aceptaba y decidió amarse tal como era, se puso
su perfume favorito y bajó las escaleras, Frederick al
escucharla se giró para mirarla, se quedó
sorprendido al ver lo bella que se había puesto.
589
Frederick se acercó para extenderle la mano y
ayudarle a bajar los últimos escalones.
—Esperarte a ti es la única espera que vale la pena,
así como pienso que si mi castigo es amarte, estoy
siendo víctima del mejor de los castigos —dijo
Frederick al extender su mano y recibir en ella la de
su mujer.
—¿Entonces no estás molesto porque te hice esperar
más de lo necesario? Creo que vamos a llegar un
poco tarde con la terapeuta, pero me entretuve
pensando algunas cosas —explicó después de darle
un beso de agradecimiento al hombre.
Perla y Frederick habían salido de su casa con
dirección a su terapia, en donde la doctora los
esperaba, una vez allí practicaron los ejercicios
pendientes y la doctora quiso saber el avance de
ambos en las tareas que les había dejado.
No fueron los resultados que había esperado
escuchar, pero sí eran satisfactorio, les había dicho
590
que estaban avanzando lento, pero seguro, hicieron
un ejercicio y después de eso dejaron la terapia, Perla
pensó que irían con Daniel.
Y desde allí cada uno se dirigiría al lugar que le
correspondía, Perla a verse con el hombre con el cual
tenía el proyecto de prótesis y Frederick a la
empresa, Pero Frederick cambió el rumbo de esos
planes, invitándola al que era el lugar favorito de la
mujer, aprovechando lo linda que se había puesto.
Habían llegado al lugar, Perla dijo que no tenía
hambre, pero Frederick le dijo que no era para
comer. Se habían sentado y Frederick sujetó las
manos de Perla, las besó y la miró.
—Gracias, gracias por la oportunidad. Gracias por ser
el mejor castigo que haya tenido, Perla te amo y hoy
estamos aquí porque quiero decirte que además de
mi esposa, eres la mujer a la que más admiro y no
solo por haberme perdonado, por haber sido tan
fuerte, sino porque me has enseñado a perdonar. Por
ti he decidido perdonar a Irina, dejar el pasado atrás,
591
por ti y para ti, por nuestro hijo, deseo ser una mejor
versión —dijo acariciando el rostro de la mujer.
—También yo Frederick, también yo te amo, y
gracias, gracias, porque a pesar de todo lo que pasó
desde la primera vez que me viste, me diste tu amor,
me aceptaste, sin importar mi pasado — dijo
melancólica—. Sé que esos sucesos provocaron que
lo hicieras, pero fue una lección para ambos y no un
castigo, tú seguiste ahí para demostrarme que mi
castigo no era amarte, sé que no eres un mal
hombre, sé que nunca lo fuiste, y eso te hizo
merecedor de una oportunidad, porque antes de que
todo pasara, siempre confiaste en mí, me diste un
voto de confianza que ni yo misma me daba, después
de haber perdido mi pierna, Frederick te amo.
Frederick y Perla se besaron, comprendiendo la
oportunidad era para ambos, que no había sido un
castigo, les había quedado la experiencia, una gran
lección, de aquel doloroso suceso, de aprender a
perdonar y fue lo que hicieron, caminaron por el
lugar un par de horas.
592
Hablaron y terminaron en un lugar donde podían
gritar libremente y donde lo hicieron, gritándose que
se perdonaban y que perdonaban a las personas
cuyos nombres gritaron también, después de eso
Frederick conducía mientras Perla sobaba su brazo.
Iban felices por el avance que habían logrado, y más
felices se pusieron cuando al llegar a casa de Yamile
vieron a Daniel intentando correr para alcanzarlos, el
pequeño que se notaba no iba a ser muy grande,
corría con dificultad porque aún no caminaba bien.
Perla y Frederick se arrodillaron para esperar al
pequeño con los brazos abiertos, mismo que al estar
en una cercanía prudente, corrió hacia los brazos de
su padre, Yamile y el resto de la familia desde
adentro miraban el suceso y sonreía.
—Eso es campeón, te amo hijo —dijo levantándolo
en sus brazos—. Ven amor, no te pongas celosa de
que nuestro hijo me haya preferido.
593
—No seas tonto amor, no estoy celosa, pero esto sí
que es un castigo de la vida, que nuestro hijo te
prefiera a ti.
—No te preocupes amor, pero debes reconocer que
es el mejor castigo de todos; sin embargo, yo los
prefiero a los dos.
—Sí, sí, ya lo sé, Frederick, mi castigo es amarte.
Frederick le dio un beso a la mujer, y procedieron a
caminar a donde se encontraba el resto, para poder
almorzar en familia.
Un ameno almuerzo que hacía feliz a todos los
presentes, incluso Dan, quien extrañaba a su novia,
estaba feliz de ver en que había terminado todo.
Le alegraba ver que al igual que la historia de su
hermana y esposo, la de su prima y prometido
también habían triunfado.
594
—Espero que el ser de esta familia, no desate
problemas en mi vida amorosa —bromeó Dan con
una amplia sonrisa—. De todos modos me alegra que
lo hayan logrado, de que todos estén bien y seamos
felices.
Perla miró a Frederick y tras darse un beso te dijeron
mutuamente que se amaba, Perla giró en la dirección
de Daniel y le sonrió.
—Tú eres el siguiente primo —bromeó Perla.
—Eso de ninguna manera, parece que en esta
familia, lo que está prohibido es agarrar el ramo de
rosas, por suerte lo ha agarrado Erika y no Kim.
Todos echaron a reír asumiendo que dan tenía razón,
pero decidieron no darle importancia, lo cierto era
que todos estaban felices, qué perla y Frederick
pudieron encontrar el camino y darse esa
oportunidad.
595
Qué Perla no solo había sido perdonada por su
pasado, sino que había logrado perdonarse y
perdonar.
Final.
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