La Anticresis
Se entiende por ANTICRESIS el derecho INMOBILIARIO de garantía mediante el cual
quien es deudor entrega al acreedor un inmueble, en calidad de garantía, para que este
pueda usarlo y percibir los frutos producto de la explotación del inmueble hasta que se
cobre el monto de la deuda. La anticresis en el Derecho civil y penal, es una garantía en
virtud de la cual el deudor entrega a su acreedor una cosa para el pago de un crédito
insoluto con los frutos, naturales o civiles (intereses), que la cosa produzca,
restituyéndola una vez que se haya pagado la deuda.
Mediante el contrato de Anticresis el deudor entrega un inmueble al acreedor como
garantía de la deuda y para que del producto que genere la cosa, los aplica a los
intereses y luego al capital y que el acreedor rinda cuenta anual, a menos que se haya
acordado otro plazo. Este Contrato debe estar por escrito y es oponible a los terceros a
partir de la inscripción en el registro de titulo o la transcripción en la conservaduria de
hipoteca.
Para que se configure el anticresis sea válido es obligatorio que el deudor entregue el
inmueble al acreedor.
Un acreedor anticresista no puede ser objeto del procedimiento de purga (pago) por los
demás acreedores, aunque sea un acreedor hipotecario.
El contrato de anticresis se extingue por vía accesoria, lo cual ocurre cuando deudor
paga y en tal caso el acreedor devuelve el inmueble al deudor.
Base Legal
De acuerdo con el Codigo Civil Dominicano, la Anticresis se fundamenta en el Art
2085 hasta el Art 2091.
Art. 2085.- La anticresis no se establece sino por escrito. El acreedor no adquiere por
este contrato sino la facultad de percibir los frutos del inmueble, con obligación de
aplicarlos anualmente a cuenta de los intereses, si los hay, y después a cuenta del capital
de su crédito.
Art. 2086.- El acreedor está obligado, si no se hubiere convenido en otra cosa, al pago
de las contribuciones y cargas anuales del inmueble que tiene en anticresis. Debe
igualmente, bajo pena de daños y perjuicios, proveer a la conservación y las
reparaciones útiles y necesarias del inmueble, deduciendo, ante todo, de los frutos, los
gastos relativos a estos diversos objetos.
Art. 2087.- Antes del completo pago de la deuda, no puede el deudor reclamar el goce
del inmueble que ha puesto en anticresis. Pero el acreedor que quiere desligarse de las
obligaciones enunciadas en el artículo precedente, puede siempre, a no ser que haya
renunciado a este derecho obligar al deudor a recobrar el goce de su inmueble.
Art. 2088.- No se hace el acreedor propietario del inmueble por solo la falta de pago en
el término convenido: cualquiera cláusula en contrario es nula pudiendo en este caso el
acreedor proceder a la expropiación de su deudor, por las vías legales.
Art. 2089.- Cuando han convenido las partes en que los frutos se compensen con los
intereses o totalmente o hasta cierta suma, se cumplirá este convenio del mismo modo
que cualquier otro que no esté prohibido por la ley.
Art. 2090.- Las disposiciones de los artículos 2077 y 2083 se aplican en la anticresis lo
mismo que en la prenda.
Art. 2091.- Todo lo que se determina en el presente capítulo no perjudicará en manera
alguna los derechos que los terceros puedan tener en el inmueble dado a título de
anticresis. Si el acreedor que posee este título tiene además sobre el predio, privilegios e
hipotecas legalmente establecidas y conservadas, ejerce estos derechos en su orden y
como cualquier otro acreedor.
Derecho que origina
El derecho del anticresista es un derecho real inmobiliario susceptible de posesión. El
anticresista se beneficia de las acciones posesorias y tiene derecho de retención, que le
permite negarse a restituir el conjunto, mientras que no se le haya pagado íntegramente.